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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.131 n.1 Santiago ene. 2003

doi: 10.4067/S0034-98872003000100017

Rev Méd Chile 2003; 131: 111-114

Etica Médica

¿A quien pertenece la
Ficha Clínica?

Ricardo Vacarezza Y, Elena Núñez M1.

On the ownership of Medical Records

It is not clear if medical records belong to the physician, the


institution or the patient. There is a bill being discussed in the
Chilean Congress that establishes that "the patient, personally
or through a representative, has the right to access and review
his medical record. In case of death, this right may be exerted
by his inheritors". In this article we postulate that this bill
infringes a number of legal norms in force and universally
accepted ethical principles. We distinguish between patient's
advocacy to be informed and their free access to medical
records. The main ethical principles violated are those of
beneficence and non maleficence (Rev Méd Chile 2003; 131:
111-4).
(Key Words: Forms and Records control; Patient advocacy;
Patient satisfaction; Records)

Recibido el 9 de agosto, 2002. Aceptado en versión


corregida el 12 de noviembre, 2002.
Centro de Bioética SSMO.
1
Enfermera Universitaria.

El Proyecto de Ley sobre "Deberes y Derechos de las Personas


en Salud", actualmente en trámite legislativo, en su artículo 14,
establece: "el paciente tiene derecho a acceder y revisar su
ficha clínica, ya sea personalmente o por medio de sus
representantes, y a obtener copia de todos o parte de los datos
en ella consignados". "En caso de fallecimiento, este derecho
puede ser ejercido por sus herederos", sin precisar qué se
entiende por "herederos" y a cuántas generaciones comprende.
Nos proponemos demostrar que esta proposición está en contra
de las disposiciones legales vigentes, y que también
contraviene normas éticas universalmente aceptadas.

En primer lugar conviene precisar: ¿Es la Ficha Clínica un


instrumento público o privado?

El Código Civil Chileno1 establece en su artículo 1699:


"Instrumento Público o auténtico es el autorizado con las
solemnidades legales por un funcionario competente", y que
debe reunir tres requisitos:

1. Ser autorizado por un funcionario público en su


carácter de tal (su fuerza probatoria reside precisamente
en la confianza del funcionario cuando actúa en su
calidad de ministro de fe).

2. En la "competencia" del funcionario público, que


depende de dos elementos: que sea materia de su
territorio jurisdiccional, y que esté autorizado por la ley
para otorgar el instrumento de que se trate.

3. Que el instrumento público esté revestido de las


"solemnidades legales" correspondientes, que varían
según de qué instrumento se trate.

La Ficha Clínica no cumple con estos requisitos, por lo cual no


puede ser considerado como Instrumento Público, y todos
aquellos que no caen en esta calidad, son necesariamente
Instrumentos Privados. Estos, para ser reconocidos como
Instrumentos Públicos, deben cumplir con lo establecido en el
artículo 346, número 4 del Código de Procedimiento Civil: "los
Instrumentos Privados se tendrán por reconocidos cuando se
declare su autenticidad por resolución judicial".

La segunda interrogante a la que intentaremos responder es ¿a


quién pertenece la Ficha Clínica?, ¿al paciente?, ¿al médico?,
¿a la institución?

Es necesario insertar el análisis de esta interrogante en el


contexto de los principios clásicos que guían el comportamiento
médico y del personal sanitario, a saber: autonomía,
beneficencia, no maleficencia y justicia. El aspecto teleológico
(la ponderación de las consecuencias) entra en juego cuando el
análisis desde los principios no da una respuesta satisfactoria, o
dichos principios entran en conflicto.
La justificación de la existencia del documento Ficha Clínica
debe insertarse principalmente en el contexto de la
beneficencia. Si el médico lleva un registro de los datos que
conciernen al paciente, y anota todo aquello que le pueda ser
útil para obtener un diagnóstico correcto, un pronóstico lo más
certero posible y un tratamiento adecuado, es porque persigue
el bien del paciente. Principio que ha guiado a la Medicina
desde siempre.

Le interesa al médico no olvidar ningún detalle que le permita


cumplir adecuadamente con este objetivo, y dejar constancia de
ellos, le facilita volver continuamente a analizarlos, buscando
claridad o explicaciones para lo que está observando en el
presente. Ciertamente, si el médico tuviera una memoria
prodigiosa, o muy pocos pacientes que atender, no requeriría de
un registro de esa naturaleza. Por lo tanto, la ficha clínica es un
instrumento que permite al médico efectuar correctamente su
función, como lo hace con el estetoscopio. Esta misma
argumentación es válida cuando se trata de Instituciones de
Salud, aun cuando, en este caso, se pueden agregar otras
razones que refuerzan este concepto. Efectivamente, en este
caso, en la atención del paciente suelen intervenir más de un
médico; que van dejando sus opiniones sobre el caso clínico a
medida que éste va evolucionando en el tiempo.

Si se piensa en la transitoriedad de estos agentes y en la


posibilidad de diversas hospitalizaciones y atenciones, se
entenderá fácilmente la importancia de este registro.

Debemos entonces aceptar que el documento Ficha Clínica es


un instrumento privado y es de propiedad del médico o de la
institución de salud de que se trate.

Surge entonces otra interrogante: ¿cómo debe manejarse este


instrumento de atención médica?

Analizando el tema siempre en el contexto de los principios, en


el manejo del historial del paciente debe cumplirse
estrictamente con el principio de no maleficencia, que, en este
caso, dice relación fundamentalmente con la mantención de la
confidencialidad, la reserva y el secreto profesional. En la
medida que estas condiciones están insertas en el derecho a la
privacidad de las personas, su no cumplimiento implica
necesariamente infligirle daño. Así lo ha entendido la ley, así lo
han entendido las organizaciones e instituciones que se
preocupan de la ética y que hacen de este tema un punto
central de la relación médico-paciente.
Desde el punto de vista legal, el referente principal sobre esta
materia, es la ley 19.628, de 1999 2 sobre protección de la vida
privada. En ella se habla de "datos sensibles", entendiéndose
por tales los datos personales que se refieren a las
"características físicas y morales de las personas, hechos y
circunstancias de su vida privada o íntima, tales como hábitos
personales, origen étnico, ideología, opiniones políticas o
religiosas, estado de salud física y psíquica, etc". Estos "datos
sensibles", no pueden ser "objeto de tratamiento", "salvo que la
ley lo autorice, exista consentimiento del titular, o sea necesario
para el otorgamiento de beneficios de salud a los titulares". Se
entiende por "tratamiento" "cualquier operación o complejo de
operaciones, o procesos técnicos que signifiquen utilizarlos en
cualquier forma".

El Código Sanitario3, en su artículo 127 establece: "Las recetas


médicas, análisis y exámenes de laboratorio son reservados.
Sólo podrá revelarse su contenido o darse copia de ellos, con el
consentimiento expreso del paciente, otorgado por escrito".

El Decreto Supremo Nº 161 del Ministerio de Salud que fija el


Reglamento de Hospitales y Clínicas Privadas, artículo Nº 22
señala: "Toda información bioestadística o clínica que afecte a
personas internadas o atendidas en el establecimiento, tendrá el
carácter de reservado y estará sujeto a las disposiciones
relativas al secreto profesional. Solo se podrá entregar a los
Tribunales de Justicia u otras entidades legalmente autorizadas
para requerirlas".

El Decreto Supremo Nº 42 Reglamento Orgánico de los


Servicios de Salud 19865, en su artículo 8 establece: "Serán
funciones específicas del jefe de la Sección de Orientación
Médica y Estadística, velar por la observancia de las normas
relativas a la reserva de la información confidencial en poder de
la sección, especialmente en relación con el secreto de la
información vertida en la Ficha Clínica". Esta norma, según
dictamen de la Contraloría General de la República Nº 47022
del 6/12/20006 constituye: "una aplicación concreta de la
garantía constitucional establecida en el Nº 4 del artículo 19 de
la carta fundamental, que asegura el respeto y la protección de
la vida privada y de la honra de las personas".

Finalmente el Código Penal, en su artículo 2477 fija las


sanciones para quien no cumple con estas normas: "Incurre en
la pena de reclusión menor y multa, el que, ejerciendo alguna
de las profesiones que requieran título, revelen secretos que por
razón de ellos se les hubiesen confiado".
Desde el punto de vista ético, haremos sólo tres referencias:

1. La "Declaración de Derechos del Paciente", de la Asociación


Americana de Hospitales, febrero de 19738, punto 6, señala: "El
paciente tiene derecho a que todas las comunicaciones y
registros relativos a su atención sean tratados
confidencialmente".

2. La Declaración de Lisboa de Asociación Médica Mundial9,


octubre de 1995, punto 8 letra a) establece: "toda la información
identificable del estado de salud, condición médica, diagnóstico
y tratamiento de un paciente, y toda otra información de tipo
personal, debe mantenerse en secreto, incluso después de la
muerte. Excepcionalmente los descendientes pueden tener
acceso de la información que los prevenga de los riesgos de
salud". Y agrega la letra c): "Toda información identificable del
paciente debe ser protegida; esta protección debe ser apropiada
a la manera de almacenamiento".

3. El Código de Ética del Colegio Médico de Chile señala en su


artículo 1410: "Los médicos no podrán, en caso alguno, revelar
directa ni indirectamente los datos o informaciones que hayan
conocido o les hayan sido revelados en el ejercicio de su
profesión, salvo orden judicial o autorización libre y espontánea
del paciente mayor de edad, y que esté en su sano juicio. El
secreto médico es un derecho objetivo del paciente; el
profesional está obligado a respetarlo en forma absoluta por un
derecho natural, no prometido ni pactado". Por su parte, el
artículo 21 precisa: "El médico no deberá consignar en un
documento cuya reserva no esté asegurada: diagnósticos,
pronósticos y peritajes que resulten potencialmente lesivos para
el paciente".

Creemos haber demostrado, con estas citas, que entregar la


ficha clínica al paciente, y peor aún, a "sus herederos" significa
pasar a llevar estas disposiciones legales y éticas, porque una
vez salida la Ficha Clínica del ámbito de la consulta o del
hospital, nadie podrá garantizar que su manejo cumpla con
ellas.

Si consideramos que pueden figurar en la Ficha Clínica datos


que se refieran a las características genéticas de las personas,
el manejo cuidadoso de este documento se hace aún más
imperioso. Al respecto, la Declaración Universal de las Naciones
Unidas sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos
(1997)11 advierte, en su artículo 7: "se debe proteger la
confidencialidad de los datos genéticos asociados con una
persona identificable".

Por su parte, la Declaración Ibero-Latinoamericana sobre


Derecho, Bioética y Genoma Humano12 de 2001, punto 5
señala: "Se hace necesario promover una legislación que regule
el manejo, almacenamiento y difusión de la información
genética individual, de tal forma que se garantice el respeto a la
privacidad y a la intimidad de cada persona".

Podríamos hacer numerosas otras observaciones sobre el


"daño" que le puede proporcionar al paciente y a la relación
médico-paciente el que éste, o sus familiares tengan acceso a
un tipo de información que utiliza terminología complicada,
apreciaciones diferentes sobre un mismo síntoma, signo o
síndrome, constancia de incertidumbres o de eventuales
errores, u otras alternativas propias del quehacer médico. Poner
al alcance de los "herederos" información de esta naturaleza,
abre además la posibilidad de múltiples demandas legales,
eventualmente buscadas y estimuladas por abogados poco
escrupulosos.

Un punto que debe ser resaltado es que no es infrecuente que


el médico incluya en la Ficha Clínica opiniones o informaciones
suministradas por terceros y que involucran al paciente. En
oportunidades estas informaciones han sido mantenidas en
reserva por el paciente, verlas insertas en su ficha, además de
crear una situación de difícil manejo con su médico tratante,
puede dar origen a conflictos serios entre el paciente y aquellos
que han suministrado la información. Más relevante aún es que,
si un tercero suministra información al médico sobre el paciente,
sea pariente, amigo o conocido, éste adquiere derecho a la
confidencialidad sobre esa información, y el médico, el deber de
mantener dicha confidencialidad. Este aspecto, lo recoge la
Declaración de Lisboa de la Asociación Médica Mundial9 en su
punto Nº 7 letra a): "La información confidencial contenida en el
historial del paciente sobre una tercera persona, no debe ser
entregado a éste sin el consentimiento de dicha persona".

El único argumento que hemos escuchado a favor de entregar


la Ficha Clínica al paciente, es el derecho de éste a la
información, núcleo central del principio de autonomía. Frente a
ello invocamos dos argumentaciones.

1. Una cosa es tener acceso al documento y otra cosa


diferente es tener acceso a la información contenida en el
documento. Nadie puede objetar el derecho del paciente
a acceder a la información y la obligación que tiene el
médico de suministrarla, pero eso no implica el acceso al
documento. El informe 47022 del 6/12/00 de la
Contraloría General de la República6, luego de
especificar la garantía constitucional a la reserva de la
información, hace la siguiente reflexión: "Sin embargo, su
aplicación no puede traducirse en un impedimento para
que el mismo interesado acceda a la información de su
propia vida privada".

2. No se puede afirmar que el acceso al documento Ficha


Clínica esté inserto dentro del derecho a la información,
porque este derecho, y su contrapartida, el deber de
información que el médico tiene, forma parte de un
"proceso" que se debe ir desarrollando en forma gradual
dentro de la relación médico-paciente.

Si el paciente debe recurrir a la ficha clínica para obtener


información, es porque no se está dando una adecuada relación
médico-paciente. De ser así, podría llegarse al absurdo que el
médico se limitara a entregarle al paciente periódicamente su
ficha clínica para mantenerlo informado. La declaración de
Lisboa de la AMM9, señala en la letra c) del punto 7: "La
información se debe entregar de manera apropiada a la cultura
local y de tal forma que el paciente pueda entenderla".

Con lo expuesto hasta ahora, creemos haber demostrado:

1. Que la Ficha Clínica es y debe seguir siendo un


documento privado.

2. Que este documento le pertenece al médico o a la


institución de salud a cuyo cuidado se encuentra el
paciente.

3. Que no hay ninguna argumentación válida que


justifique otorgarle al paciente el acceso al documento
Ficha Clínica.

4. Que, por el contrario, existen argumentos sólidos,


legales y éticos, que señalan la inconveniencia que ello
ocurra.

5. Que mucho menos defendible es otorgarle el derecho


a acceder al documento Ficha Clínica a los parientes o
herederos.
Proceder en contrario de lo establecido por las normas legales y
éticas que hemos señalado, puede llevar al médico a considerar
la Ficha Clínica como un eventual testigo de cargo sobre su
comportamiento, ya sea frente al paciente, su familia o la
justicia, tanto en el presente como en el futuro.

Referencias

1. Código de Procedimiento Civil Chileno. Decreto Nº359 de 17


de abril de 1995, del Ministerio de Justicia. [ Links ]

2. Ley de la República de Chile. Nº 19628 "De la Protección de


la Vida Privada". [ Links ]

3. Código Sanitario. DFL Nº725 de 31 de enero de


1968. [ Links ]

4. Decreto Supremo Nº 161 Ministerio de Salud. Fija


Reglamento de Hospitales y Clínicas Privadas. [ Links ]

5. Decreto Supremo Nº 42. Reglamento Orgánico de los


Servicios de Salud, 1986. [ Links ]

6. Dictamen Nº 47022. Contraloría General de la República,


6/12/2000. [ Links ]

7. Código de Procedimiento Penal. Decreto Nº 606 de 22 de


junio de 1995, del Ministerio de Justicia. [ Links ]

8. Declaración de Derechos del Paciente. Asociación Americana


de Hospitales, 02/1973. [ Links ]

9. Declaración de Lisboa. Asociación Mundial, octubre


1995. [ Links ]

10. Código de Etica, Colegio Médico de Chile. [ Links ]

11. Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los


Derechos Humanos. [ Links ]

12. Declaración Ibero-Latinoamericana sobre Derecho, Bioética


y Genoma Humano. (Declaración de Manzanillo. 1996.
Revisada en Buenos Aires 1998 y Santiago 2001). [ Links ]
Correspondencia a: Dr. Ricardo Vacarezza Y. Centro de
Bioética Hospital del Salvador. Av Salvador 364. Santiago,
Chile.