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Aunque uno pudiera apuntar a la Tierra y errarle, aunque pudiera ceñir el cielo, aunque pudiera

cesar el flujo de las mareas y el Sol se elevara por el oeste, jamas podria ocurrir que las oraciones
del devoto del Sutra del Loto quedaran sin respuesta.

(Gosho zenshu pag. 1351)

La oracion es el coraje de no resignarse. ¡Es la lucha para extirpar la debilidad y el lamento de lo que
consideramos imposible! Se puede transformar la realidad, sin falta.
La oracion es el trabajo de grabar la conviccion en lo profundo de la vida. La oracion es la desctruccion al
miedo, es desterrar la tristeza, es encender la esperanza. Es la revolucion de reescribir el guion del
destino. ¡Creamos en nosotros mismos! No se subestimen. Subestimarse es traicionar al budismo, porque
es blasfemar la budeidad que existe dentro de nosotros. Ademas, la oracion es el desafio de hacer
coincidir en engranaje del eje de nuestra vida con el movimiento del universo.
Nosotros, que estabamos envueltos por el cosmos a traves de la oracion, abrasemos al universo y lo
convertimos en nuestro aliado. Es dar vuelta la historia que comienza a girar hacia la felicidad, hacia la
felicidad.
Una oracion seria y ferviente lo fortalece a uno y permite que el ritmo de nuestra vida se fusione con el
ritmo del universo.

(Por Daisaku Ikeda extraido del Daibyaku Renge de Enero de 200

A continuación se transcribe el discurso pronunciado por el presidente de la Soka Gakkai


Internacional, Daisaku Ikeda, durante un encuentro para celebrar el “Día de la Pasión” de las
escuelas Soka, realizado en el predio escolar de Tokio el 9 de octubre de 1999. El acto se transmitió
en vivo, al mismo encuentro simultáneo que se efectuaba en el predio de Kansai. El célebre
futbolista Roberto Baggio y su esposa Andreína fueron invitados especiales del encuentro.

Primero que nada, quiero dar una noticia especial. Hemos invitado al equipo de fútbol de la Escuela de
Segunda Enseñanza Kyung Hee, de Corea, a venir al Japón en enero del 2000, para inaugurar el nuevo
milenio. Como sabrán, las escuelas Kyung Hee mantienen un programa de intercambio con nuestros
establecimientos. El equipo de fútbol ha aceptado la invitación y jugará una serie de partidos amistosos
con los seleccionados estudiantiles de las escuelas Soka de Tokio y de Kansai. El equipo que vendrá a
visitarnos es muy bueno. De ahí han salido, incluso, jugadores olímpicos de fútbol…
Dicho sea de paso, en el 2002 Corea del Sur y el Japón serán sede del Mundial de Fútbol. Así que el
intercambio cultural entre las jóvenes generaciones será muy importante.
Espero que los muchachos de las escuelas Soka, tanto de Tokio como de Kansai, se esfuercen de todo
corazón.

¡Sobresalgan en algún campo!

Las escuelas Soka son muy buenas, tanto en rendimiento académico como en deportes. En cada una,
funcionan muchos clubes estudiantiles activos, dedicados tanto al perfeccionamiento escolar como
deportivo. En el Encuentro Atlético Nacional, que se realizará este mes en Kumamoto, Kyushu, estarán
presentes representantes de las escuelas Soka de diversas disciplinas, elegidos por sus méritos. Ken’ichi
Murai, del equipo de atletismo de nuestra escuela en Tokio, competirá en salto de longitud. Murai ya tuvo
el honor de competir en los Juegos Mundiales Juveniles, que se llevaron a cabo en Polonia en julio de este
año, y resultar el mejor atleta japonés. ¡Felicitaciones!
También hay varios estudiantes de la Escuela Soka de Kansai que representarán a la prefectura de Osaka:
Kimiaki Kitagawa y Junji Kitagawa, del equipo de rugby; Shin’ichi Sugiyama, capitán del equipo de
fútbol, y Makoto Tamari, del equipo de atletismo, que competirá en lanzamiento de jabalina. ¡Los
felicito!
Dos entrenadores de nuestra escuela de Kansai han sido elegidos para dirigir los equipos de fútbol y de
kendo (esgrima japonesa) de la prefectura de Osaka, para el campeonato nacional: son Seiichi Kinoshita y
Tatsuya Honbo, respectivamente. ¡Un gran aplauso para ellos, también!
¡Espero que todos nuestros estudiantes triunfen!
Las escuelas Soka han sido elogiadas e incluidas entre las mejores del país. Quiero pedirles a los maestros
de estos establecimientos que sigan cuidando a los alumnos como si fueran sus propios hijos, y
dedicándose completamente a nutrir a estos futuros tesoros del mundo.

¡Sean personas apasionadas!

Quiero dar una cálida bienvenida al ídolo del fútbol Roberto Baggio y a su esposa Andreína. En este “Día
de la Pasión”, ¿qué mejor invitado que este joven héroe mundial, el señor Baggio? A pesar de que está
sumamente ocupado, ha encontrado el tiempo para venir a visitar las escuelas Soka. Se lo agradezco de
todo corazón.
“¡El fútbol es pasión!”. Esta es la famosa declaración del señor Baggio. Una persona apasionada es
hermosa, noble y admirable. La ardiente pasión que este joven siente por el fútbol ha cautivado no sólo a
sus compatriotas italianos, sino a los simpatizantes de todo el mundo.
La vida sin pasión es vacía. Los que no tienen la pasión de desafiarse y se contentan con vivir por la
fuerza del hábito no están realmente vivos; se les ha muerto el corazón. La pasión demuestra que estamos
con vida.
Yo también he vivido hasta el día de hoy ardiendo de pasión por mis convicciones. He abierto un camino
de victoria, enfrentado a incontables oponentes.
Antes de llegar al Japón, esta vez, el señor Baggio viajó a Israel para promover la paz y la amistad, donde
tuvo la oportunidad de conocer al primer ministro israelí, Ehud Barak. Por mi parte, he sido invitado a
visitar Israel, y la Universidad Soka está llevando a cabo un programa de intercambio con la distinguida
Universidad Hebrea de Jerusalem.
La red soka de amistad se extiende alrededor del globo.
La señora Baggio, auténtica compañera de vida de su esposo, es madre de dos niños pequeños. Así y
todo, trabaja activamente en bien de los demás, de su comunidad y de la sociedad. A mi esposa le ha
impactado la postura de la señora Baggio, a quien elogia abiertamente.

Estudiantes de las escuelas Soka activos en todas las áreas

El señor Baggio nació el 18 de febrero de 1967, el año que fundé las escuelas Soka. Así que ambos tienen
la misma edad: treinta y dos años. A esa misma edad, yo asumí la presidencia de la Soka Gakkai como
sucesor de mi maestro Toda. En el año 2000 se cumplirán 40 años de aquella asunción.
Al señor y la señora Baggio les aguarda un futuro de esperanza ilimitada.
Las escuelas Soka celebrarán [en noviembre de 1999] su trigésimo segundo aniversario. Hoy, hay
graduados de las escuelas de Tokio y de Kansai activos en una amplia diversidad de campos: la
educación, las ciencias, las leyes, la medicina, los negocios y el gobierno. Muchos, incluso trabajan en las
Naciones Unidas. Son tantos, que en el corto tiempo que tengo asignado en esta reunión no voy a poder
nombrar todas sus ocupaciones. Como fundador de las escuelas Soka, nada podría hacerme tan feliz como
ver que nuestros alumnos están efectuando una sólida contribución en la sociedad.
Seguiré orando toda mi vida por el éxito y el desarrollo de ustedes, mis amigos, los estudiantes de las
escuelas Soka.

Acordarse de ser agradecidos

El señor Baggio es oriundo de un pequeño pueblo en la región septentrional de Véneto, cuyas


edificaciones datan del Renacimiento. Está muy orgulloso de su magnífica aldea natal y de su rica
historia. Aunque hoy es un astro de fama mundial, sigue atesorando su cálido vínculo con los lugareños
que lo vieron nacer. Quisiera que tuvieran esta postura muy en mente. Es importante no olvidarnos jamás
de ser agradecidos con aquellos que han alentado nuestro desarrollo y nos han brindado su apoyo. Por
favor, sepan corresponder a todos ellos con el sentimiento más auténtico de gratitud. Así podrán vivir una
existencia realmente humana y victoriosa.
El señor Baggio es el sexto de ocho hermanos. A los nueve años, se incorporó a un equipo de fútbol y
concentró todas sus energías en el deporte de sus sueños. Como estaba naturalmente dotado para el fútbol,
imagino que estudiar le habrá costado mucho más que sobresalir con el balón. Uno de sus maestros del
secundario lo recuerda con sentido del humor: “Si los libros hubieran sido redondos, como un balón de
fútbol, ¡habría sido uno de los grandes académicos del mundo!”.
Estoy seguro de que el señor Baggio habrá tenido que soportar muchas dificultades a causa de su intensa
dedicación al fútbol. Por ejemplo, haberse graduado más tarde que los demás. Pero tomó la decisión de no
dejarse vencer. “¡En el fútbol, jamás fracasaré!”; éste fue su espíritu. Las personas armadas de esta
determinación son fuertes, y hacen grandes progresos.

¡No se rindan! ¡Pónganse de pie y vuelvan a comenzar!


A los catorce años, el señor Baggio comenzó su carrera profesional, donde brilló como el Sol naciente
sobre el horizonte. Cada vez jugaba mejor y mejor. Al mismo tiempo, a medida que los partidos se hacían
más competitivos, las lesiones comenzaron a ser un problema frecuente. Todos tenemos obstáculos en la
vida; ésta no existe sin una cuota de adversidades. La única pregunta es: ¿vamos a dejarnos derrotar por
los obstáculos o vamos a luchar contra ellos y a vencer? La conclusión es que la vida representa una
lucha.
A los dieciocho años, el señor Baggio recibió una lesión tan fuerte que, al parecer, iba a tener que
retirarse del fútbol profesional. Durante varios meses, ni siquiera pudo correr. Pero, a pesar de un
impedimento tan grande para un deportista, decidió no darse por vencido. Volvió a ponerse de pie. Esta
clase de determinación es realmente admirable. Es la clave para lograr la victoria durante nuestra
juventud.
El señor Baggio creyó en su propia fuerza interior; se armó de todo su coraje para salir del abismo de la
desesperación. Así es él. En esta actitud uno encuentra, también, la perspectiva budista, la filosofía y la
forma correcta de vivir.
Las personas a las que todo les va bien de entrada inevitablemente se echan a perder, se vuelven
arrogantes e indolentes. Por otro lado, los que superan una gran dificultad o un profundo sufrimiento,
como la quiebra económica, alguna grave enfermedad o la pérdida prematura de uno de los padres,
pueden llegar a ser los grandes vencedores y los auténticos filósofos de la vida.
Por eso superar graves obstáculos en la juventud es una fuente de buena fortuna y de beneficios. El punto
es forjar una fortaleza invencible, para no entregarse nunca a la adversidad. El señor Baggio ganó esta
fortaleza indómita en el mundo del fútbol.

Críticas nacidas de la envidia

Dado que el señor Baggio posee tal capacidad física y dado que ha vivido siempre de manera correcta y
honesta, tuvo que sufrir constantes calumnias y críticas nacidas de la envidia. Pero él y su esposa
trascendieron todo esto con dignidad y dieron al mundo un espléndido ejemplo de triunfo.
Un notable filósofo oriental dijo una vez que las críticas y las calumnias eran lo que ponía a prueba a los
grandes. La persecución es la banda de honor que lucen las personas justas. Leonardo da Vinci, el genio
descollante del Renacimiento, no se dejó vencer por las difamaciones y los ardides oscuros que tramaron
sus adversarios. Devolvió cada embate con valentía. Fue una de las figuras más dotadas y talentosas de la
historia: dejó un legado eterno en las artes y en el conocimiento. Su obra se destacó en plástica, escultura,
música, arquitectura, ciencias exactas y muchos otros campos.
Pronto, en el Edificio Central de la Universidad Soka se erigirá una magnífica estatua de Leonardo da
Vinci.

El genio es hijo del esfuerzo

¿Cuál fue el factor clave que hizo desplegar a Leonardo semejante potencial multifacético? Uno de los
puntos que podemos mencionar es el esfuerzo que hizo por dominar idiomas extranjeros y por leer las
más diversas obras. No pudo recibir la educación formal que hubiera querido, pero se ocupó de estudiarlo
todo por sí mismo, aun lenguas antiguas. Muchos de sus cuadernos aún hoy se conservan; entre ellos hay
glosarios, con más de nueve mil palabras extranjeras. Esta capacidad para los idiomas, que tanto se
empeñó en adquirir y pulir, fue la puerta que lo condujo a numerosas obras escritas, tanto contemporáneas
como de la Antigüedad. A fuerza de tanto leer, pudo perfeccionar su visión filosófica y su don para las
artes. La lectura le permitió dialogar con los grandes pensadores del pasado. El tiempo que pasaba
leyendo lo llenaba de satisfacción y de placer. Leonardo escogía buenos libros y los estudiaba minuciosa
y humildemente.
La lectura constante de buenos libros estimula las mentes jóvenes, vivaces por naturaleza, y les permite
extraer una inmensa creatividad. Por lo tanto, espero que lean buenos libros en abundancia. Quisiera que
ustedes, los alumnos de las escuelas Soka, lleguen a ser “Leonardo da Vincis” del siglo XXI. Por favor,
siempre traten de leer libros valiosos.
Estoy al tanto del uso que se les da a las bibliotecas en las escuelas Soka. De los ochenta mil títulos que
integran la biblioteca de nuestra escuela secundaria en Tokio, cada año se piden prestados unos catorce
mil. Es decir, un promedio de 7,6 libros por alumno. De unos sesenta mil títulos que hay en la biblioteca
de nuestra secundaria en Kansai, se solicitan veinte mil por año, es decir, 10,9 libros por alumno. Junio
es, para nosotros, el “mes del libro”; me contaron que un alumno de la Escuela Soka de Tokio pidió
prestado y leyó veintinueve volúmenes en ese solo mes.
El colosal León Toltsoi también fue un voraz lector de autores orientales y occidentales, del pasado y de
su época. Uno de los resultados de sus lecturas fue el Calendario de la sabiduría, una antología de citas
predilectas por el escritor ruso. Entre ellas, hay una del pensador decimonónico italiano y fervoroso
defensor de la independencia italiana, Giuseppe Mazzini: “La vida es una lucha entre el bien y el mal,
entre la justicia y la injusticia, entre el egoísmo y la solidaridad humana”.1
Las personas egocéntricas viven ocupándose sólo de sí mismas. Nadie confía en alguien que trabaja sólo
por su propio provecho. La forma correcta de vivir es trabajar por el bien de los demás, entablando lazos
de solidaridad humana.

Ser fiel a los ideales y sostenerlos con nobleza

El doctor Aurelio Peccei (1909-1984), cofundador del influyente Club de Roma y coautor de una obra
cuya autoría compartimos, fue un defensor de la libertad, un luchador contra la tiranía del fascismo
italiano durante la Segunda Guerra Mundial. Viajó desde Italia hasta París especialmente para reunirse a
dialogar conmigo, en 1975, aun cuando ese día habían planeado la fiesta de cumpleaños de su esposa. En
otra oportunidad, en 1981 [,condujo su auto desde Roma hasta Florencia para que nos volviéramos a
encontrar]. Aunque era un intelectual muy ilustre y culto, su actitud impactaba por lo humilde y modesta.
Con lágrimas en los ojos, me contó sobre su pasado de lucha en la Resistencia, junto a sus compañeros,
en tiempos de guerra. Fue arrestado y sentenciado a muerte, pero eso no lo hizo retroceder un solo paso.
Dialogamos durante horas… Perdimos la noción del tiempo. Conocía perfectamente todas mis
actividades y comprendía muy bien nuestro movimiento.
¡Qué noble es el que vive fiel a las propias convicciones! ¡Y qué deplorable es el que traiciona a sus
compañeros!
Los jóvenes luchadores italianos de la Resistencia fueron verdaderos héroes. Hace cincuenta y cinco años,
en la misma época en que el señor Makiguchi fallecía en prisión [1944], víctima del gobierno militar
japonés, uno de esos héroes valientes era sentenciado a muerte por las autoridades fascistas de Italia.
Antes de enfrentar su condena, escribió una última carta a su hija:

Mi vida se acaba, pero la tuya apenas ha comenzado. Lo que torna valiosa la existencia es vivir
honestamente, es tener ideales, es tener el deseo de ser útil, no sólo a uno mismo, sino a toda la
humanidad. […]
No estudias sólo para que tu futuro sea positivo, sino para contribuir a las personas de la sociedad. […]
No dejes que la pena te destruya. […] Cuida a tu madre por mí.2

Fue ejecutado luego de escribir estas líneas.


Las grandes personas siempre dan todo de sí mismas en bien de una causa. Es imposible concretar nobles
ideales sin esta clase de consagración.
Para terminar, espero que todos ustedes, los estudiantes de las escuelas Soka en Kansai y en Tokio, se
juren unos a otros esforzarse en el “campo de su misión”, con energía, propósitos claros y ardiente pasión
hasta el final, igual que el señor Baggio. Lleguen a ser personas elogiadas por todos como goleadores en
la actividad que cada uno elija, en el siglo XXI.

3 Obstaculos y los 4 Demonios

La práctica de entonar daimku existe para revelar ¨la verdad mística que existe en todos
los seres vivos en forma inherente y primigenia¨, y para lograr la budeidad en esta
existencia. Es una práctica incomparablemente ¨prodigiosa¨, por cuanto representa el
medio para que todos los seres vivos tengamos acceso a la iluminación.

La fe que se practica en la Soka Gakkai implica una lucha activa para manifestar la ley
mística en la propia vida. También produce el claro beneficio de pruebas concretas y
reales.

El propósito de la fe es desplegar libremente nuestro máximo potencial y resplandecer


cada uno fiel a la naturaleza que le es propia. Por eso es importante estar siempre
desafiándonos y avanzando, y sentir: ¨me esforcé en mi práctica diaria¨, ¨haré que mi fe
sea cada vez más profunda!¨, ¨daré lo mejor de mi como integrante de la Soka Gakkai¨.
La ignorancia profundiza y exacerba las cinco inclinaciones ilusorias propias del ser
humano: Ira, codicia, estupidez, arrogancia, y duda. Eso ocurre cuando uno sucumbe a
la creencia de que la LEY está fuera de si mismo.

¨La advertencia del daishonin que nos pide: ¨si piensa que la ley está fuera de usted
mismo, no está abrazando la ley mística, sino una enseñanza inferior¨. Buscar la Ley
Mística en algún lugar externo o separado de nosotros equivale, de manera profunda, a
evadir, la responsabilidad de nuestra propia vida.

Practicar el budismo del Daishonin significa, no dejarnos arrastrar por las ideas
cambiantes, no ser influenciables, construir una identidad sólida y resuelta, alta como el
monte Fuji. Pero si descuidamos este esfuerzo y depositamos nuestra expectativa en
otro lado, antes de que nos demos cuenta terminaremos adoptando creencias que nos
harán buscar la ley afuera.

Por ejemplo, si hacemos dmk pero siempre culpamos a otras personas o a nuestro medio
ambiente de lo que nos toca vivir, estamos eludiendo el desafío de enfrentar nuestra
propia ignorancia u oscuridad. De este modo, estamos buscando la iluminación fuera de
nosotros mismos. Uno comienza a mejorar su situación y a ver cambios cuando se
desafía a si mismo en un nivel más profundo. La oración es la fuerza motriz de este
cambio.

Desde el punto de vista del budismo de Nichiren, cada uno de nosotros podemos lograr
un estado de vida tan basto como el océano, capaz de experimentar una verdadera dicha
aún en las circunstancias más dolorosas. Lo que nos permite tener esta convicción no es
precisamente el tiempo que nos pasamos ¨pensando¨ en cómo resolver tal o cual
situación sino la convicción que manifestamos para concretarlo.

Daisaku Ikeda afirma: ¨Si uno usa el cerebro para desarrollar una fe realmente poderosa
y contribuir a la causa del Kosen Rufu no podrá evitar ser cada vez más inteligente. No
podrá evitar adquirir sabiduría. Y así, uno naturalmente se moverá en la mejor
dirección, con el mejor ritmo. La vida concuerda, entonces, con la verdad más profunda
(la ley mística), y uno es sabio según su modo peculiar de ser. La vida impregnada de
sabiduría es prueba de la validez de nuestra fe. El Señor Makiguchi solía decir que el
poder de la fe actuaba como un ¨remedio para curar la estupidez¨ ¨

Como nuestra práctica de la fe apunta a lograr la budeidad en esta existencia, es


absolutamente esencial que, cuando hagamos dmk, tengamos una actitud mental
sólidamente enfocada. Es como disparar una flecha: Si uno no tiene un blanco trazado
con claridad, tampoco tendrá fuerza para tensar el arco con energía y determinación.
Del mismo modo las oraciones sólo pueden concretarse cuando uno convierte sus
deseos difusos en determinaciones concretas y hace el dmk con la convicción de que,
sin falta, logrará lo que se propone.

La queja y los reproches son las principales puertas por donde se filtran la duda
generalizada y la incredulidad. Pero muchas veces, aún sabiendo que este proceder es
erróneo, uno se encuentra haciéndolo igual. Cuando las quejas y los reproches se
vuelven costumbre, actúan como un freno constante a nuestro crecimiento y nos llevan
a poner en 2do plano nuestra auto superación y nuestro avance personal. Cuando eso
ocurre, es como si pusiéremos una tapa que bloquea nuestro potencial; en tal caso,
terminamos cayendo en el camino de buscar la Ley fuera de nosotros. Es cierto, que
cuesta mucho esfuerzo dejar de quejarnos y de lanzar reproches pero la Ley Mística nos
proporciona la sabiduría para controlar estas tendencias y usarlas como trampolín para
llegar a un crecimiento y un desarrollo positivos.

A la vez, estemos muy atentos a otro peligro, y es el de hablar mal de los compañeros
de fe. Cuando uno calumnia a otros o se entrega al resentimiento y a la envidia lo que
hace es Virar hacia la negación de su naturaleza de buda. No poder creer en la
BUDEIDAD de los demás – Así como no creer en la budeidad de uno mismo – nos
lleva a desviarnos de rumbo y a buscar la ley externamente. Nuestra naturaleza de Buda
es lo que, de manera esencial, nos impulsa a buscar la felicidad nuestra y ajena. No
creer en la naturaleza de BUDA es negar el espíritu del Sutra del Loto, que enseña que
todas las personas poseen el potencial de la budeidad.

LOS 3 OBSTACULOS: sansho shima (san=tres, sho=Obstáculos – Shi=cuatro, ma=


demonios.

Nichiren Daishonin dijo: “En el momento en que resuelva liberarse de los sufrimientos
del nacimiento y de la muerte y alcance la Budeidad, encontrará los 3 obstáculos y 4
demonios. Esto es tan seguro como que la sombra sigue al cuerpo y los nubarrones
acompañan a la lluvia”.
Si adoptamos la perspectiva del Daishonin sobre las dificultades de la vida, cualquier
cosa que parezca frenar nuestra práctica budista y nuestra vida en general se
transformará en una oportunidad para demostrar nuestro supremo potencial. Veamos:
Los obstáculos representan dificultades que interrumpen los caminos, espirituales y
materiales, pero, pueden ser superados con esfuerzo, voluntad y sobre todo a través de
la práctica budista. Y, ya que aprender a superar obstáculos nos hace más fuertes, estos
últimos se vuelven una oportunidad de mejoramiento.
Los demonios por otra parte, bloquean totalmente la vida y el crecimiento y hacen
retroceder. Sobre todo ponen en peligro nuestra fe. Por eso vienen también definidos
como “ladrones de la vida”. Representan algo que puede bloquear y “robar” las mejores
potencialidades. ¿Cómo podemos, entonces, distinguir entre obstáculo y demonio? En
realidad, somos nosotros los que decidimos sí aquel problema, aquella dificultad o aquel
deseo habrá que entenderlo en un sentido o en el otro. Son la determinación, la
conciencia y la práctica budista las que determinan la calidad del “adversario”,
permitiéndonos transformarlo y utilizarlo positivamente. “La falta de conciencia y la
pereza transforman cada obstáculo en una pared insuperable, dando pie a que el
demonio controle la vida y bloquee el desarrollo y la reforma” (D. Ikeda)

Los tres obstáculos son:


Bonno-sho: Obstáculos originados en los deseos mundanos que se presentan debido a
los tres venenos: Ira, Avaria y estupidez. Estos venenos son males
Fundamentales, inherentes a la vida que originan el sufrimiento humano.
Tienen correlación respectivamente con los tres malos caminos, es decir, los
estados de Infierno, hambre y animalidad. Algunos abandonan la práctica
budista debido a que anteponen el logro de sus deseos inmediatos al
budismo. Es decir, están más interesados con la ganancia a corto plazo que el
desarrollo y el beneficio verdaderamente recompensante que es posible
alcanzar perseverando con la práctica budista. Otros renuncian a su fe debido
al emocionalismo, algunos encuentran razones para resentirse con otro
practicante y abandonar su fe para evitarlo o por rencor hacia esa persona.

Go-sho : Obstáculos debido al karma generados por cometer las cinco faltas graves.
Go-sho, también significa oposición de la familia.
Cinco Faltas Graves o Cardinales: Las cinco ofensas más graves del Budismo. Las
explicaciones difieren, según distintos sutras y tratados. La versión más conocida es: 1)
matar al propio padre; 2) matar a la propia madre; 3) matar a un budista; 4) calumniar a
un buda y 5) crear desunión entre los creyentes. Se dice que aquellos que cometen
cualquiera de las cinco faltas cardinales caen, indefectiblemente, en el infierno de
sufrimiento incesante. (Argentina Seikyo Nº 911 - 20/11/1999)
El obstáculo del karma se refiere a nuestra orientación karmica fundamental
que nos desvía del correcto camino del budismo. También son obstáculos que
presentan la esposa o los hijos. Algunos pueden abandonar su práctica
simplemente por satisfacer a los miembros de su familia o personas amadas
que pueden temer o resentirse con la práctica budista.

Ho-sho : Obstáculos debido a la dolorosa retribución causada por las acciones


cometidas en los 3 malos caminos( infierno, hambre y animalidad).Ho-sho
también se refiere a los obstáculos causados por los superiores
(gobernantes, padres, etc.).

Una persona enfrenta sufrimientos como prueba del avance en su práctica y su mayor
comprensión del Budismo. Por lo tanto, los Tres obstáculos y cuatro demonios (Sansho
Shima) aparecerán sin falta. En este sentido, los obstáculos que confrontan las personas
dedicadas a la práctica budista sirven para confirmar que están transitando el camino
para la Iluminación
LOS CUATRO DEMONIOS
Son una referencia a las diversas funciones negativas de la vida y el universo (no a seres
demoníacos reales) Estas funciones atormentan el cuerpo y la mente de un practicante
budista. Los demonios en el budismo pueden ser considerados como metáforas para las
funciones destructivas de la vida de los practicantes budistas en particular y de la gente
en general.
bonno-ma: impedimentos que surgen de los deseos mundanos, debido a los tres
venenos;
on-ma: impedimento de los cinco componentes: forma, percepción, conceptualización,
volición y conciencia. El cuerpo y la mente humanos se manifiestan mediante la
combinación temporaria de estos cinco componentes, y estos causan muchas clases de
sufrimientos;
shi-ma: impedimento de la muerte, que nos hace abandonar la práctica del Budismo, o
la muerte intempestiva de un creyente, que provoca dudas en otros;

tenji-ma: impedimento de la función llamada "Demonio del Sexto Cielo" .


El “Demonio del Sexto cielo” que surge como función de la oscuridad fundamental para
mantenernos en la ignorancia sobre nuestra naturaleza de Buda, obstruyendo nuestra
iluminación.
…Si Ud. propaga, los demonios surgirán sin fallar. De no ser por ellos, no habría forma
de saber que ésta es la verdadera enseñanza

Pero quien es el Rey demonio del sexto cielo?


“Rey de los demonios que mora en el más alto de los seis cielos del mundo de los
deseos.
También llamado Takejizaiten, Rey que usa, licenciosamente, los frutos de los
esfuerzos de los demás para su propio placer.
Asistido por innumerables secuaces, trabaja para obstaculizar la práctica budista y se
deleita minando la fuerza vital de los demás seres. Su meta es quitar la fuerza vital de
los demás
“Este “rey demonio” – nuestro engaño fundamental innato funciona insidiosamente para
erosionar nuestra fe y confianza, al surgir para contrariarnos, justo cuando estamos por
alcanzar un avance sustancial en cuanto a cambiar nuestro destino, o cuando el
movimiento por kosen-rufu esta presto a avanzar. Conscientes de esta dura realidad
podemos escapar del caos causado por esta influencia malvada.
El Daishonin continúa, "Cuando él se encuentra con alguien con un espíritu de
búsqueda, trata de obstaculizarlo." Cuando avanzamos en nuestra práctica budista, el
Demonio del Sexto Cielo se manifiesta en diferentes formas para tratar de obstaculizar
nuestro progreso.
Algunas veces esta naturaleza perversa aparece en nuestros cónyuges e hijos, utilizando
nuestro afecto por ellos como medio de forzarnos a retroceder en la fe. En otras
ocasiones, este rey demonio se manifiesta en nuestros padres, patronos o cualquier otra
figura de autoridad con el fín de oponerse poderosamente a nuestra práctica,.
El Daishonin nos previene especialmente del Demonio del Sexto Cielo que se
manifiesta en la forma de autoridad religiosa, tales como sacerdotes o eruditos budistas.
Eminentes sacerdotes, perversos, codiciosos y arrogantes, que permiten al Demonio del
Sexto Cielo dominar sus vidas, advierte el Daishonin. Ellos hábilmente engañan a
aquellos que creen en el Gohonzon, conduciéndolos gradualmente a lo que en la
superficie parece ser muy similar pero que en el fondo es fundamentalmente diferente.”

Las fuerzas negativa constantemente tratan de entrar en nuestras vidas y distorsionar


nuestros conceptos a través de la envidia, la ira y la estupidez con la finalidad de que
perdamos de vista el camino correcto de la fe.

EL DESEO
El Deseo no por casualidad es el primero de los “ejércitos del Demonio del sexto cielo”,
o sea, la primera entre las funciones de la “oscuridad fundamental”. Y, es evidente, el
“peligro” potencial que representan. El deseo no solo es clasificado como una función
(“el primer ejercito”) del Demonio del sexto cielo, si no también es definido como
bonno-ma (japon. Bonno: ilusión, ma: demonio) uno de los cuatro Demonios del que
habla Nichiren.
El deseo es un adversario traicionero, difícil de reconocer y utilizar. Al mismo tiempo
representa una gran oportunidad de crecimiento. En “Los deseos mundanos son
iluminación (bonno soku bodai)”, Nichiren sostiene que: Esta es la enseñanza más
importante. Es la enseñanza de que “los deseos mundanos son (=soku) iluminación” y
“los sufrimientos de nacer y morir son (=bodai) nirvana”. Si se entona Nam miojo
rengue kio, también durante la relación sexual entre un hombre y una mujer, los deseos
mundanos se transforman en iluminación y los sufrimientos de nacer y morir en
nirvana.
El deseo, si es utilizado correctamente, representa entonces un potente motor para el
crecimiento personal. Otra vez Nichiren, en el Ongi kuden (enseñanzas orales
trasmitidas por Nichiren) , enseña que aquellos que entonan Nam miojo rengue kio
queman la leña de los deseos mundanos para reavivar la llama de la sabiduría iluminada
frente a sus ojos. Pero para utilizarla primero hay que conocerla. O sea hay que
conocerse a sí mismo. Desde un cierto punto de vista, de hecho, cada uno “es” lo que
quiere ser. La calidad del desear, la trama de los sueños, la fuerza y la grandeza de las
aspiraciones determinan las características de una vida.
¿Pero, qué es el deseo? Con este término se puede calificar un sentimiento de búsqueda
o espera tanto por la posesión de cosas materiales, como por el cumplimiento de lo que
se ha entendido apto a nuestros propios gustos o exigencias. El deseo se define también
como la necesidad de algo o alguien, como también la avidez hacia algo o alguien.
La función negativa se revela en el momento en que nos volvemos esclavos del deseo.
Cuando, en pocas palabras, quedamos encadenados a los apegos. Desde este punto de
vista las personas permanecen “envueltas” por el objeto de sus propios deseos, que
puede llegar a volverse, de alguna manera, un objeto de culto.
Por otra parte existe también una función positiva del deseo, representada por la energía
desarrollada por la expectativa. La búsqueda de la satisfacción de las necesidades
propias y de la realización de los deseos que de ésa derivan, ha permitido grandes
progresos a la humanidad en el curso de los siglos. Estando relacionados a las
necesidades humanas, los deseos no pueden ser eliminados, ya que de alguna manera
vendría anulada también la calidad humana
El Buda Sakyamuni nos invita a liberarnos de los apegos en cuanto ellos se vuelven
cadenas que aprisionan el corazón. Sin embargo no debe ser un acto de represión, sino
más bien un proceso dinámico de transformación
Daisaku Ikeda por otra parte aclara que “renunciar” hay que entenderlo como
“erradicar”, o sea “iluminarse en relación”: para lograr la iluminación utilizando los
propios apegos, no se deben erradicar los deseos, si no más bien observarlos con
claridad, ya que la practica budista nos permite comprender la verdadera naturaleza de
nuestros apegos, y utilizarlos como fuerza motriz para lograr la felicidad. (...)

LA TRISTEZA
Cada persona, tiene su propia y personal manera de sufrir: hay quién sufre con rabia y
quien con pereza, quien se aferra tenazmente a su dolor y quien lo “olvida”, quien lo
consume en pequeños mordiscos y quien en cambio, lo devora en pocos, infinitos
instantes; y también hay quien logra encontrar en el sufrimiento un empuje capaz de
transformar la inercia del dolor en una fuerza constructiva.
Cuando la tristeza llena cada pensamiento y cubre todo lo que nos rodea, con la capa
negra de pesimismo; alargando las horas en una infinita serie de dolorosos minutos,
quitándonos la posibilidad de ver una salida y haciéndonos sordos a la voluntad de
cambiar, entonces estamos experimentando una tristeza que podríamos llamar
“absoluta”; que, tal como la felicidad absoluta, nace dentro de nosotros y se irradia
después hacia el ambiente
El demonio de la tristeza es definido, como los otros nueve “ejércitos”, un “demonio
interno”, o sea, una función presente dentro de la vida humana, y por eso es dentro de la
vida humana que podrá ser combatido. No se trata de huir de la causa, removiendo la
razón de nuestro sufrimiento, y menos aún de tratar de actuar sobre las circunstancias
externas a nosotros, que son culpables de nuestra tristeza tanto como lo sería un
vehículo que nos atropelle cruzando con una luz roja.

HAMBRE Y SED
La historia del mundo es la historia del hambre. Que seguramente ha estimulado la
civilización, ha sido la razón histórica de género humano
Como dijo Nichiren, ningún tesoro poseído por el ser humano es más precioso del
alimento y de las bebidas.... Porque sirven parta proteger la dignidad de la vida. Es que
muy a menudo ya no parece aquella amiga que fastidiaba amablemente el ichinen para
recordarnos de estar vivos.
Es diferente. Probablemente porque nace de una incomodidad interna, de una
infelicidad que nos ilusionamos de poder aplacar con alimento. O porque busca
imprevistamente aquel mínimo de sobrevivencia a la cual la miseria da el sabor de lujo.
Cuando desborda mas allá de las propias necesidades, entonces. O si reside en un
cuerpo reducido a existir en treinta kilos de carne. Y es la sola emoción, la más
desesperada, obsesiva.. Y si se adueña de todo subyuga cada uno de los sentidos,
impone una animalidad primordial, hasta llegar al carácter monotemático de las formas
de vidas más elementales.
Y entonces se tiene más hambre. Se es hambre. La “peor de las enfermedades” como se
lee en las antiguas escrituras.

APEGO AL PLACER
¿Solamente mío o para mí y para los demás? El egoísmo del placer es probablemente el
enemigo más mezquino, justo porque aparentemente no nos hace sufrir. Trata de
mantener eternamente situaciones fugaces, transforma en obsesión el cuidado hacia uno
mismo, el deseo sexual o la búsqueda de riquezas. Sin embargo ampliando la
perspectiva, pensando por ejemplo en el sexo como amor hacia otra persona, se puede
disfrutar y alegrarse de algo que contrariamente quedaría solo en un vulgar apego.
Su meta es debilitar la condición de vida El trata de desviar nuestra dirección. Nos
muestra caminitos, veredas imprevistas. Quiere entorpecer nuestra oración, evitar que
vayamos hacia adelante. Quiere pararnos. No tiene el aspecto rabioso y acalorado de la
ira, ni la expresión decaída de la tristeza, ni tampoco la voz elevada del poder. Así sería
demasiado fácil reconocerlo. El tiene un bello aspecto. Además posee una de las
técnicas más ambiguas para debilitar la condición de vida. Se disfraza con los objetos
que más nos gustan. Con lo que parece sinónimo de libertad..El es el gran tramposo, es
el apego al placer.
¿Pero cómo darnos cuenta, si mientras existe parece tan satisfactorio?
Se trata de probar salir de aquel círculo vicioso que termina por alimentar sólo a uno
mismo.
Es el egoísmo el punto torcido
El budismo dice que el control del yo se ejercita siendo siempre íntegros en cualquier
cosa que se lleve a cabo. Estar presentes al cien por ciento. Sobre todo mientras
entonamos. La actitud frente al Gojonzon durante la entonación del Daimoku y del
Gongyo es determinante.
Se pueden hacer horas y horas de Daimoku estando en otros sitios, allí con el cuerpo y
la voz, mientras que la cabeza visualiza la decoración de la nueva casa, la disposición de
los muebles, o recuerda un saludo de amor, recuerda la cara, los gestos y las palabras.
Se ora por la mitad. En cambio el secreto está en: estar totalmente dedicados a lo que se
está haciendo. Íntegros, mientras se entona, pero también en el placer. Íntegros, en
aquella caricia o en aquel juego, lo que significa no ver únicamente lo de uno, no
olvidar la relación entre lo que estamos haciendo y la vida.
El placer no es un demonio de por sí. El sexo, por ejemplo, es la manera más bella para
expresar el amor hacia una persona, es la manera de lograr el nacimiento de otros seres
humanos. El cuidado del propio cuerpo es un medio para decirnos que nos queremos, es
una manera de reconocer que nosotros somos el castillo de la novena conciencia.
También ganar dinero puede ser importante si es empleado para hacer algo bueno (si
para lograr el kosen-rufu no se necesitara dinero no me preocuparía - solía decir Josei
Toda).
Todo depende del uso que se le da.
Se trata de probar salir de aquel círculo vicioso que termina por alimentar sólo a uno
mismo.

EL MIEDO
Es verdad – como afirma Vera Slepoj en Entender los sentimientos – que el miedo tiene
una función determinante para la sobrevivencia humana: cuando aparece, de hecho,
produce una serie de modificaciones corporales que predisponen a la huida o a la
agresión. Como la taquicardia, la producción de adrenalina y el aumento de la presión
arterial.
Las reacciones de los seres humanos, entonces son las mismas de todos los demás
animales, sin embargo, nuestra capacidad de asustarnos es mucho mayor que la de ellos.
De hecho - dice también Slepoj – a diferencia de los animales, que reaccionan al peligro
inmediato y real, el hombre tiene miedo hasta del recuerdo o de la anticipación o de la
imaginación de una situación peligrosa.
Es suficiente con buscar en el diccionario: encontraremos una cantidad increíble de
palabras que terminan por “fobia” (del griego phobos: temor). A parte de las fobias más
conocidas por ser las más difundidas, como la agorafobia (miedo a los espacios
abiertos), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), el miedo a la muerte, al
sucio, a las contaminaciones, al avión – hay otras que son verdaderamente “originales”.
Pero, cuántos de los miedos que aprisiona la humanidad de hoy, no podrían ser juzgados
igualmente ridículos e inconsistentes? Sin embargo todos nosotros, quien más y quien
menos, somos víctimas de los mismos. Veamos de que manera.
El miedo al silencio va a la par con otro gran miedo de nuestros tiempos: el de la
soledad. Se tiene miedo de estar únicamente en compañía de uno mismo, y entonces se
trata de quedar lo más posible entre los demás, se sale de shopping para los centros
comerciales, nos agrupamos en las discotecas, se viaja únicamente en viajes
organizados. Hasta quedarse en la cola del tráfico, nos hace sentir menos solos...
Miedo al silencio, miedo a la soledad: miedo a pensar. Miedo al silencio en nuestra
propia cabeza y a pararse para escuchar los propios pensamientos. Miedo de mirarse en
el espejo y decirle, a la imagen ahí reflejada: Estoy aquí. Soy yo. ¿Pero...quién soy YO?

Miedo a mirarse adentro, mirarse de verdad hasta el fondo, y darse cuenta de que no
todo lo que vemos nos gusta. La otra cara del miedo a mirarnos adentro es el miedo a
mostrarnos a los demás por lo que verdaderamente somos, y ahí entonces la necesidad
de utilizar máscaras.
Después está aquel miedo del cual nadie puede jactarse de no tener: el miedo a la
muerte. Siempre ha existido, desde la aparición del primer ser humano sobre la tierra,
sin embargo hoy este temor es aún más profundo
El elenco de los temores del hombre del 2.000 podría continuar al infinito. Pero
detengámonos aquí, y miremos más bien cuáles instrumentos ofrece el Budismo de
Nichiren Daishonin para combatir y vencer este gran enemigo.
Comprender profundamente el concepto del Karma nos ofrece una primera y potente
arma para enfrentarlo. Al comienzo es desconcertante pensar de que todo, en la vida,
depende exclusivamente de nosotros: puede parecer mucho más confortante creer que
nuestra felicidad o infelicidad dependa de las personas que nos rodean, de un Dios, de
un destino ya marcado en el cual no podemos cambiar ni una coma, porque de esta
manera nos descargamos de cualquier responsabilidad. Por lo contrario asumir que
suerte y mala suerte, sufrimiento y felicidad, todo aquello que nos ocurre no es más que
el efecto de causas positivas o negativas que hemos puesto en el pasado, en un primer
momento nos asusta aún más: nos damos cuenta que estamos solos, completamente
solos y únicos responsables de nuestra existencia. Ya no podemos culpar a nada y ni a
nadie, no podemos aferrarnos mas a ningún motivo, ni llorar sobre ningún hombro,
menos todavía confiar en la clemencia de ninguna entidad superior.
Sin embargo, en la medida en que nos entrenamos para vivir según la estricta ley de
causa y efecto, esta gran soledad de nosotros mismos frente a nosotros mismos se
transforma en una gran libertad. Es verdad, el pasado está todo grabado en la octava
conciencia, no nos lo podemos sacudir de encima y continuamos recibiendo los efectos
día tras día, instante tras instante. Sin embargo todavía depende de nosotros y solamente
de nosotros el quedar esclavos de estos efectos para siempre, vivirlos con una fatalidad
ineludible, o si así queremos tomar en nuestras manos la vida, nos volvernos realmente
artífices de nuestro destino.
Es posible hacerlo. Porque el karma no es sólo el pasado y los efectos que continuamos
sufriendo: el karma es también – y sobretodo, en su concepción Budista – la acción que
estamos cumpliendo ahora y aquella que hemos decidido cumplir y cumpliremos
mañana.
En el Gojonzon esta inscrito también: “Para el presente y para el futuro” – recordaba
Daisaku Ikeda en Los Angeles en el 1990 – para esto sirve la fe, para esto sirve la Ley
budista. Cuando veneramos el Gojonzon, la vida eterna del tiempo sin comienzo emerge
desde adentro de nosotros.

Para aquel que cree en el Gojonzon, cada día, cada instante empieza desde el tiempo sin
comienzo. Nos estamos siempre moviendo, llenos de esperanza, desde hoy hacia el
futuro, desde este instante hacia la felicidad eterna. Somos siempre jóvenes, siempre a
punto de empezar.
Después de infinitos años pensando en nuestros aspectos negativos (defectos,
debilidades, miserias), pensando: Así soy y no puedo cambiar, no cambiaré jamás, a la
luz de la practica budista comenzamos a ver nuestras tendencias negativas debilitándose
cada vez más, siempre más controlables, menos desastrosas. Nos damos cuenta de que
dentro de nosotros esta ocurriendo una transformación. La prueba concreta quita el
miedo, que lleva a la inamovilidad y a la resignación, y da esperanza y confianza.
Al fin, tiene razón De Mello cuando dice: No existe mal en el mundo que no pueda ser
atribuido al miedo. Ni siquiera uno. Ignorancia y miedo, ignorancia causada por el
temor: es desde aquí que proviene cada mal, es de aquí que proviene la violencia.
Ignorancia significa no conocer, no saber, no ver. Tener los ojos vendados, incapaces de
verse con objetividad y amor a sí mismo, a los demás, al mundo, a la vida y a la muerte.
El Budismo de Nichiren Daishonin es una práctica para quitarse la venda de los ojos, y
dejar que la vida fluya con inmensa energía y coraje y se expanda hasta los confines del
universo

EL SUEÑO
Porque dormir bien, es tan importante como el comer. Y el sueño hace bien. Envuelve
el cuerpo y la mente y con dulzura aplaca la ansiedad y el cansancio. Regenera y nutre.
Casi te lleva lejos, en lugares insólitos , en un espacio donde la gravedad ya no te
permite sentir el peso de tu propio cuerpo, donde todo es posible y nada jamás tiene la
responsabilidad de lo verdadero. Dormir bien es descanso. Un oasis que nos abraza
como la caricia de una madre. Tengo sueño, tengo mucho sueño – No se porque, sin
embargo estoy muy cansada y solo quiero dormir . Pareciera repetir una vocecita
adentro, capaz de hacernos desistir de cualquier decisión
Aquel que bien lo conoce, a este señor, sabe que no es solamente nocturno. Sabe que su
velo a veces es como una droga. Que embriaga , que penetra en las articulaciones, las
manos, los pensamientos. A menudo es un cansancio que acompaña cada gesto. Distrae.
Es una fuerza que atrae como si quisiera llevarme lejos de aquí, de los problemas, de los
momentos de dificultad y fatiga.
Con los sueños y las esperanzas defraudadas. Las ilusiones. Los errores. Difícil darse
cuenta de que durmiendo se quiere solo huir de si mismos, o de circunstancias que, para
ser cambiadas, requieren de un esfuerzo mayor. Aquel de comenzar, determinación
profunda, continuar y llevar a cabo los propios proyectos.
He aquí entonces todo el cansancio del universo, pareciera pesar sobre nuestros
párpados. He aquí que el, el señor del sueño, estirando casi sus brazos, nos ofrece la
salida
mas rápida y sencilla entre todas las huidas: dormir, y substraerse así, por poco tiempo,
a la necesidad. Huir de la vida, como si de la vida pudiéramos de verdad huir.
El problema está, cuando este placer no esta tan claro. O no se presenta tal como un
placer. Cuando los días, a menudo, los más importantes, requieren sudor y esfuerzos.
Cuando nos damos cuenta de nuestras propias tendencias y de la dificultad en
cambiarlas, de cambiar pensamientos y acciones. Aprender a ser un poco más. Cuando
se necesita perseverar, avanzar no importa lo que pase, aunque nos cueste mucho y la
meta nos parezca lejana. Es justamente en estos momentos, los mas críticos, aquellos en
los cuales se necesitaría mayor atención, concentración y energía, que la magia de este
señor se vuelve el arma de un demonio en contra de nosotros. En contra de la vida. Se
transforma en uno de esos engaños listos a obstaculizar la vista y el camino. Un engaño
sutil, de sabor dulce, narcótico. El sabor de la libertad. De la rebelión a las reglas del
universo, según las cuales cada fruto de la tierra es el resultado de la fatiga con la cual
hemos cuidado su aparecer. Dormir asume el aspecto de un libre albedrío que se opone
a la necesidad del esfuerzo. El engaño encierra y distrae de la meta: mejor dormir, mejor
no pensar, mejor dejar para mañana, pasado mañana, el mes siguiente; el despertar , el
instante en cual decidir de verdad y cambiar el propio destino. En un prolongado
rechazo a vivir que bloquee cualquier cosa.
Otros componentes
Duda y remordimiento, ira, éxito y ganancia, los ocho vientos: (prosperidad,
decadencia, honor, deshonor, alabanza, critica, sufrimiento y placer. No se exaltará en la
prosperidad ni se quejará en el declive), Orgullo y desprecio.
Existe una sola manera para desenmascarar un demonio: enfrentándolo. Entonces es
posible encontrar en sí mismo la fuerza para transformar la inercia en acción, la
autocompasión en autoestima y el egoísmo en altruismo.

Las consecuencias de negar nuestra habilidad innata de superar los obstáculos y ser
felices son profundamente graves; porque el dolor y el sufrimiento de buscar
inútilmente la felicidad fuera de nosotros, son interminables. El Daishonin clarifica que
Nam-myoho-renge-kyo es el bien supremo, que transciende el tiempo y el espacio.
Nam-myoho-renge-kyo puede ser descrito como la esencia universal de todas las vidas
y la fuente de la iluminación.

La verdadera “clave”, es aquella de entonar Nam Miojo Rengue Kio con la meta de
abrirnos al mundo, para salir del duro caparazón construido por nuestro egoísmo.
Usando el Daimoku como un pico, para desmoronar el muro que nos rodea y lograr salir
afuera, para “percibir” verdaderamente a los demás y hacernos “percibir” por los demás
por lo que realmente somos.
Posted by Budismo de Nichiren Daishonin at 7:49 PM

3 Obstaculos y los 4 Demonios

La práctica de entonar daimku existe para revelar ¨la verdad mística que existe en todos
los seres vivos en forma inherente y primigenia¨, y para lograr la budeidad en esta
existencia. Es una práctica incomparablemente ¨prodigiosa¨, por cuanto representa el
medio para que todos los seres vivos tengamos acceso a la iluminación.

La fe que se practica en la Soka Gakkai implica una lucha activa para manifestar la ley
mística en la propia vida. También produce el claro beneficio de pruebas concretas y
reales.

El propósito de la fe es desplegar libremente nuestro máximo potencial y resplandecer


cada uno fiel a la naturaleza que le es propia. Por eso es importante estar siempre
desafiándonos y avanzando, y sentir: ¨me esforcé en mi práctica diaria¨, ¨haré que mi fe
sea cada vez más profunda!¨, ¨daré lo mejor de mi como integrante de la Soka Gakkai¨.

La ignorancia profundiza y exacerba las cinco inclinaciones ilusorias propias del ser
humano: Ira, codicia, estupidez, arrogancia, y duda. Eso ocurre cuando uno sucumbe a
la creencia de que la LEY está fuera de si mismo.

¨La advertencia del daishonin que nos pide: ¨si piensa que la ley está fuera de usted
mismo, no está abrazando la ley mística, sino una enseñanza inferior¨. Buscar la Ley
Mística en algún lugar externo o separado de nosotros equivale, de manera profunda, a
evadir, la responsabilidad de nuestra propia vida.

Practicar el budismo del Daishonin significa, no dejarnos arrastrar por las ideas
cambiantes, no ser influenciables, construir una identidad sólida y resuelta, alta como el
monte Fuji. Pero si descuidamos este esfuerzo y depositamos nuestra expectativa en
otro lado, antes de que nos demos cuenta terminaremos adoptando creencias que nos
harán buscar la ley afuera.

Por ejemplo, si hacemos dmk pero siempre culpamos a otras personas o a nuestro medio
ambiente de lo que nos toca vivir, estamos eludiendo el desafío de enfrentar nuestra
propia ignorancia u oscuridad. De este modo, estamos buscando la iluminación fuera de
nosotros mismos. Uno comienza a mejorar su situación y a ver cambios cuando se
desafía a si mismo en un nivel más profundo. La oración es la fuerza motriz de este
cambio.

Desde el punto de vista del budismo de Nichiren, cada uno de nosotros podemos lograr
un estado de vida tan basto como el océano, capaz de experimentar una verdadera dicha
aún en las circunstancias más dolorosas. Lo que nos permite tener esta convicción no es
precisamente el tiempo que nos pasamos ¨pensando¨ en cómo resolver tal o cual
situación sino la convicción que manifestamos para concretarlo.

Daisaku Ikeda afirma: ¨Si uno usa el cerebro para desarrollar una fe realmente poderosa
y contribuir a la causa del Kosen Rufu no podrá evitar ser cada vez más inteligente. No
podrá evitar adquirir sabiduría. Y así, uno naturalmente se moverá en la mejor
dirección, con el mejor ritmo. La vida concuerda, entonces, con la verdad más profunda
(la ley mística), y uno es sabio según su modo peculiar de ser. La vida impregnada de
sabiduría es prueba de la validez de nuestra fe. El Señor Makiguchi solía decir que el
poder de la fe actuaba como un ¨remedio para curar la estupidez¨ ¨

Como nuestra práctica de la fe apunta a lograr la budeidad en esta existencia, es


absolutamente esencial que, cuando hagamos dmk, tengamos una actitud mental
sólidamente enfocada. Es como disparar una flecha: Si uno no tiene un blanco trazado
con claridad, tampoco tendrá fuerza para tensar el arco con energía y determinación.
Del mismo modo las oraciones sólo pueden concretarse cuando uno convierte sus
deseos difusos en determinaciones concretas y hace el dmk con la convicción de que,
sin falta, logrará lo que se propone.

La queja y los reproches son las principales puertas por donde se filtran la duda
generalizada y la incredulidad. Pero muchas veces, aún sabiendo que este proceder es
erróneo, uno se encuentra haciéndolo igual. Cuando las quejas y los reproches se
vuelven costumbre, actúan como un freno constante a nuestro crecimiento y nos llevan
a poner en 2do plano nuestra auto superación y nuestro avance personal. Cuando eso
ocurre, es como si pusiéremos una tapa que bloquea nuestro potencial; en tal caso,
terminamos cayendo en el camino de buscar la Ley fuera de nosotros. Es cierto, que
cuesta mucho esfuerzo dejar de quejarnos y de lanzar reproches pero la Ley Mística nos
proporciona la sabiduría para controlar estas tendencias y usarlas como trampolín para
llegar a un crecimiento y un desarrollo positivos.

A la vez, estemos muy atentos a otro peligro, y es el de hablar mal de los compañeros
de fe. Cuando uno calumnia a otros o se entrega al resentimiento y a la envidia lo que
hace es Virar hacia la negación de su naturaleza de buda. No poder creer en la
BUDEIDAD de los demás – Así como no creer en la budeidad de uno mismo – nos
lleva a desviarnos de rumbo y a buscar la ley externamente. Nuestra naturaleza de Buda
es lo que, de manera esencial, nos impulsa a buscar la felicidad nuestra y ajena. No
creer en la naturaleza de BUDA es negar el espíritu del Sutra del Loto, que enseña que
todas las personas poseen el potencial de la budeidad.

LOS 3 OBSTACULOS: sansho shima (san=tres, sho=Obstáculos – Shi=cuatro, ma=


demonios.

Nichiren Daishonin dijo: “En el momento en que resuelva liberarse de los sufrimientos
del nacimiento y de la muerte y alcance la Budeidad, encontrará los 3 obstáculos y 4
demonios. Esto es tan seguro como que la sombra sigue al cuerpo y los nubarrones
acompañan a la lluvia”.
Si adoptamos la perspectiva del Daishonin sobre las dificultades de la vida, cualquier
cosa que parezca frenar nuestra práctica budista y nuestra vida en general se
transformará en una oportunidad para demostrar nuestro supremo potencial. Veamos:
Los obstáculos representan dificultades que interrumpen los caminos, espirituales y
materiales, pero, pueden ser superados con esfuerzo, voluntad y sobre todo a través de
la práctica budista. Y, ya que aprender a superar obstáculos nos hace más fuertes, estos
últimos se vuelven una oportunidad de mejoramiento.
Los demonios por otra parte, bloquean totalmente la vida y el crecimiento y hacen
retroceder. Sobre todo ponen en peligro nuestra fe. Por eso vienen también definidos
como “ladrones de la vida”. Representan algo que puede bloquear y “robar” las mejores
potencialidades. ¿Cómo podemos, entonces, distinguir entre obstáculo y demonio? En
realidad, somos nosotros los que decidimos sí aquel problema, aquella dificultad o aquel
deseo habrá que entenderlo en un sentido o en el otro. Son la determinación, la
conciencia y la práctica budista las que determinan la calidad del “adversario”,
permitiéndonos transformarlo y utilizarlo positivamente. “La falta de conciencia y la
pereza transforman cada obstáculo en una pared insuperable, dando pie a que el
demonio controle la vida y bloquee el desarrollo y la reforma” (D. Ikeda)

Los tres obstáculos son:


Bonno-sho: Obstáculos originados en los deseos mundanos que se presentan debido a
los tres venenos: Ira, Avaria y estupidez. Estos venenos son males
Fundamentales, inherentes a la vida que originan el sufrimiento humano.
Tienen correlación respectivamente con los tres malos caminos, es decir, los
estados de Infierno, hambre y animalidad. Algunos abandonan la práctica
budista debido a que anteponen el logro de sus deseos inmediatos al
budismo. Es decir, están más interesados con la ganancia a corto plazo que el
desarrollo y el beneficio verdaderamente recompensante que es posible
alcanzar perseverando con la práctica budista. Otros renuncian a su fe debido
al emocionalismo, algunos encuentran razones para resentirse con otro
practicante y abandonar su fe para evitarlo o por rencor hacia esa persona.

Go-sho : Obstáculos debido al karma generados por cometer las cinco faltas graves.
Go-sho, también significa oposición de la familia.
Cinco Faltas Graves o Cardinales: Las cinco ofensas más graves del Budismo. Las
explicaciones difieren, según distintos sutras y tratados. La versión más conocida es: 1)
matar al propio padre; 2) matar a la propia madre; 3) matar a un budista; 4) calumniar a
un buda y 5) crear desunión entre los creyentes. Se dice que aquellos que cometen
cualquiera de las cinco faltas cardinales caen, indefectiblemente, en el infierno de
sufrimiento incesante. (Argentina Seikyo Nº 911 - 20/11/1999)
El obstáculo del karma se refiere a nuestra orientación karmica fundamental
que nos desvía del correcto camino del budismo. También son obstáculos que
presentan la esposa o los hijos. Algunos pueden abandonar su práctica
simplemente por satisfacer a los miembros de su familia o personas amadas
que pueden temer o resentirse con la práctica budista.

Ho-sho : Obstáculos debido a la dolorosa retribución causada por las acciones


cometidas en los 3 malos caminos( infierno, hambre y animalidad).Ho-sho
también se refiere a los obstáculos causados por los superiores
(gobernantes, padres, etc.).
Una persona enfrenta sufrimientos como prueba del avance en su práctica y su mayor
comprensión del Budismo. Por lo tanto, los Tres obstáculos y cuatro demonios (Sansho
Shima) aparecerán sin falta. En este sentido, los obstáculos que confrontan las personas
dedicadas a la práctica budista sirven para confirmar que están transitando el camino
para la Iluminación
LOS CUATRO DEMONIOS
Son una referencia a las diversas funciones negativas de la vida y el universo (no a seres
demoníacos reales) Estas funciones atormentan el cuerpo y la mente de un practicante
budista. Los demonios en el budismo pueden ser considerados como metáforas para las
funciones destructivas de la vida de los practicantes budistas en particular y de la gente
en general.
bonno-ma: impedimentos que surgen de los deseos mundanos, debido a los tres
venenos;
on-ma: impedimento de los cinco componentes: forma, percepción, conceptualización,
volición y conciencia. El cuerpo y la mente humanos se manifiestan mediante la
combinación temporaria de estos cinco componentes, y estos causan muchas clases de
sufrimientos;
shi-ma: impedimento de la muerte, que nos hace abandonar la práctica del Budismo, o
la muerte intempestiva de un creyente, que provoca dudas en otros;

tenji-ma: impedimento de la función llamada "Demonio del Sexto Cielo" .


El “Demonio del Sexto cielo” que surge como función de la oscuridad fundamental para
mantenernos en la ignorancia sobre nuestra naturaleza de Buda, obstruyendo nuestra
iluminación.

…Si Ud. propaga, los demonios surgirán sin fallar. De no ser por ellos, no habría forma
de saber que ésta es la verdadera enseñanza

Pero quien es el Rey demonio del sexto cielo?


“Rey de los demonios que mora en el más alto de los seis cielos del mundo de los
deseos.
También llamado Takejizaiten, Rey que usa, licenciosamente, los frutos de los
esfuerzos de los demás para su propio placer.
Asistido por innumerables secuaces, trabaja para obstaculizar la práctica budista y se
deleita minando la fuerza vital de los demás seres. Su meta es quitar la fuerza vital de
los demás
“Este “rey demonio” – nuestro engaño fundamental innato funciona insidiosamente para
erosionar nuestra fe y confianza, al surgir para contrariarnos, justo cuando estamos por
alcanzar un avance sustancial en cuanto a cambiar nuestro destino, o cuando el
movimiento por kosen-rufu esta presto a avanzar. Conscientes de esta dura realidad
podemos escapar del caos causado por esta influencia malvada.
El Daishonin continúa, "Cuando él se encuentra con alguien con un espíritu de
búsqueda, trata de obstaculizarlo." Cuando avanzamos en nuestra práctica budista, el
Demonio del Sexto Cielo se manifiesta en diferentes formas para tratar de obstaculizar
nuestro progreso.
Algunas veces esta naturaleza perversa aparece en nuestros cónyuges e hijos, utilizando
nuestro afecto por ellos como medio de forzarnos a retroceder en la fe. En otras
ocasiones, este rey demonio se manifiesta en nuestros padres, patronos o cualquier otra
figura de autoridad con el fín de oponerse poderosamente a nuestra práctica,.
El Daishonin nos previene especialmente del Demonio del Sexto Cielo que se
manifiesta en la forma de autoridad religiosa, tales como sacerdotes o eruditos budistas.
Eminentes sacerdotes, perversos, codiciosos y arrogantes, que permiten al Demonio del
Sexto Cielo dominar sus vidas, advierte el Daishonin. Ellos hábilmente engañan a
aquellos que creen en el Gohonzon, conduciéndolos gradualmente a lo que en la
superficie parece ser muy similar pero que en el fondo es fundamentalmente diferente.”

Las fuerzas negativa constantemente tratan de entrar en nuestras vidas y distorsionar


nuestros conceptos a través de la envidia, la ira y la estupidez con la finalidad de que
perdamos de vista el camino correcto de la fe.

EL DESEO
El Deseo no por casualidad es el primero de los “ejércitos del Demonio del sexto cielo”,
o sea, la primera entre las funciones de la “oscuridad fundamental”. Y, es evidente, el
“peligro” potencial que representan. El deseo no solo es clasificado como una función
(“el primer ejercito”) del Demonio del sexto cielo, si no también es definido como
bonno-ma (japon. Bonno: ilusión, ma: demonio) uno de los cuatro Demonios del que
habla Nichiren.
El deseo es un adversario traicionero, difícil de reconocer y utilizar. Al mismo tiempo
representa una gran oportunidad de crecimiento. En “Los deseos mundanos son
iluminación (bonno soku bodai)”, Nichiren sostiene que: Esta es la enseñanza más
importante. Es la enseñanza de que “los deseos mundanos son (=soku) iluminación” y
“los sufrimientos de nacer y morir son (=bodai) nirvana”. Si se entona Nam miojo
rengue kio, también durante la relación sexual entre un hombre y una mujer, los deseos
mundanos se transforman en iluminación y los sufrimientos de nacer y morir en
nirvana.
El deseo, si es utilizado correctamente, representa entonces un potente motor para el
crecimiento personal. Otra vez Nichiren, en el Ongi kuden (enseñanzas orales
trasmitidas por Nichiren) , enseña que aquellos que entonan Nam miojo rengue kio
queman la leña de los deseos mundanos para reavivar la llama de la sabiduría iluminada
frente a sus ojos. Pero para utilizarla primero hay que conocerla. O sea hay que
conocerse a sí mismo. Desde un cierto punto de vista, de hecho, cada uno “es” lo que
quiere ser. La calidad del desear, la trama de los sueños, la fuerza y la grandeza de las
aspiraciones determinan las características de una vida.
¿Pero, qué es el deseo? Con este término se puede calificar un sentimiento de búsqueda
o espera tanto por la posesión de cosas materiales, como por el cumplimiento de lo que
se ha entendido apto a nuestros propios gustos o exigencias. El deseo se define también
como la necesidad de algo o alguien, como también la avidez hacia algo o alguien.
La función negativa se revela en el momento en que nos volvemos esclavos del deseo.
Cuando, en pocas palabras, quedamos encadenados a los apegos. Desde este punto de
vista las personas permanecen “envueltas” por el objeto de sus propios deseos, que
puede llegar a volverse, de alguna manera, un objeto de culto.
Por otra parte existe también una función positiva del deseo, representada por la energía
desarrollada por la expectativa. La búsqueda de la satisfacción de las necesidades
propias y de la realización de los deseos que de ésa derivan, ha permitido grandes
progresos a la humanidad en el curso de los siglos. Estando relacionados a las
necesidades humanas, los deseos no pueden ser eliminados, ya que de alguna manera
vendría anulada también la calidad humana
El Buda Sakyamuni nos invita a liberarnos de los apegos en cuanto ellos se vuelven
cadenas que aprisionan el corazón. Sin embargo no debe ser un acto de represión, sino
más bien un proceso dinámico de transformación
Daisaku Ikeda por otra parte aclara que “renunciar” hay que entenderlo como
“erradicar”, o sea “iluminarse en relación”: para lograr la iluminación utilizando los
propios apegos, no se deben erradicar los deseos, si no más bien observarlos con
claridad, ya que la practica budista nos permite comprender la verdadera naturaleza de
nuestros apegos, y utilizarlos como fuerza motriz para lograr la felicidad. (...)

LA TRISTEZA
Cada persona, tiene su propia y personal manera de sufrir: hay quién sufre con rabia y
quien con pereza, quien se aferra tenazmente a su dolor y quien lo “olvida”, quien lo
consume en pequeños mordiscos y quien en cambio, lo devora en pocos, infinitos
instantes; y también hay quien logra encontrar en el sufrimiento un empuje capaz de
transformar la inercia del dolor en una fuerza constructiva.
Cuando la tristeza llena cada pensamiento y cubre todo lo que nos rodea, con la capa
negra de pesimismo; alargando las horas en una infinita serie de dolorosos minutos,
quitándonos la posibilidad de ver una salida y haciéndonos sordos a la voluntad de
cambiar, entonces estamos experimentando una tristeza que podríamos llamar
“absoluta”; que, tal como la felicidad absoluta, nace dentro de nosotros y se irradia
después hacia el ambiente
El demonio de la tristeza es definido, como los otros nueve “ejércitos”, un “demonio
interno”, o sea, una función presente dentro de la vida humana, y por eso es dentro de la
vida humana que podrá ser combatido. No se trata de huir de la causa, removiendo la
razón de nuestro sufrimiento, y menos aún de tratar de actuar sobre las circunstancias
externas a nosotros, que son culpables de nuestra tristeza tanto como lo sería un
vehículo que nos atropelle cruzando con una luz roja.

HAMBRE Y SED
La historia del mundo es la historia del hambre. Que seguramente ha estimulado la
civilización, ha sido la razón histórica de género humano
Como dijo Nichiren, ningún tesoro poseído por el ser humano es más precioso del
alimento y de las bebidas.... Porque sirven parta proteger la dignidad de la vida. Es que
muy a menudo ya no parece aquella amiga que fastidiaba amablemente el ichinen para
recordarnos de estar vivos.
Es diferente. Probablemente porque nace de una incomodidad interna, de una
infelicidad que nos ilusionamos de poder aplacar con alimento. O porque busca
imprevistamente aquel mínimo de sobrevivencia a la cual la miseria da el sabor de lujo.
Cuando desborda mas allá de las propias necesidades, entonces. O si reside en un
cuerpo reducido a existir en treinta kilos de carne. Y es la sola emoción, la más
desesperada, obsesiva.. Y si se adueña de todo subyuga cada uno de los sentidos,
impone una animalidad primordial, hasta llegar al carácter monotemático de las formas
de vidas más elementales.
Y entonces se tiene más hambre. Se es hambre. La “peor de las enfermedades” como se
lee en las antiguas escrituras.

APEGO AL PLACER
¿Solamente mío o para mí y para los demás? El egoísmo del placer es probablemente el
enemigo más mezquino, justo porque aparentemente no nos hace sufrir. Trata de
mantener eternamente situaciones fugaces, transforma en obsesión el cuidado hacia uno
mismo, el deseo sexual o la búsqueda de riquezas. Sin embargo ampliando la
perspectiva, pensando por ejemplo en el sexo como amor hacia otra persona, se puede
disfrutar y alegrarse de algo que contrariamente quedaría solo en un vulgar apego.
Su meta es debilitar la condición de vida El trata de desviar nuestra dirección. Nos
muestra caminitos, veredas imprevistas. Quiere entorpecer nuestra oración, evitar que
vayamos hacia adelante. Quiere pararnos. No tiene el aspecto rabioso y acalorado de la
ira, ni la expresión decaída de la tristeza, ni tampoco la voz elevada del poder. Así sería
demasiado fácil reconocerlo. El tiene un bello aspecto. Además posee una de las
técnicas más ambiguas para debilitar la condición de vida. Se disfraza con los objetos
que más nos gustan. Con lo que parece sinónimo de libertad..El es el gran tramposo, es
el apego al placer.
¿Pero cómo darnos cuenta, si mientras existe parece tan satisfactorio?
Se trata de probar salir de aquel círculo vicioso que termina por alimentar sólo a uno
mismo.
Es el egoísmo el punto torcido
El budismo dice que el control del yo se ejercita siendo siempre íntegros en cualquier
cosa que se lleve a cabo. Estar presentes al cien por ciento. Sobre todo mientras
entonamos. La actitud frente al Gojonzon durante la entonación del Daimoku y del
Gongyo es determinante.
Se pueden hacer horas y horas de Daimoku estando en otros sitios, allí con el cuerpo y
la voz, mientras que la cabeza visualiza la decoración de la nueva casa, la disposición de
los muebles, o recuerda un saludo de amor, recuerda la cara, los gestos y las palabras.
Se ora por la mitad. En cambio el secreto está en: estar totalmente dedicados a lo que se
está haciendo. Íntegros, mientras se entona, pero también en el placer. Íntegros, en
aquella caricia o en aquel juego, lo que significa no ver únicamente lo de uno, no
olvidar la relación entre lo que estamos haciendo y la vida.
El placer no es un demonio de por sí. El sexo, por ejemplo, es la manera más bella para
expresar el amor hacia una persona, es la manera de lograr el nacimiento de otros seres
humanos. El cuidado del propio cuerpo es un medio para decirnos que nos queremos, es
una manera de reconocer que nosotros somos el castillo de la novena conciencia.
También ganar dinero puede ser importante si es empleado para hacer algo bueno (si
para lograr el kosen-rufu no se necesitara dinero no me preocuparía - solía decir Josei
Toda).
Todo depende del uso que se le da.
Se trata de probar salir de aquel círculo vicioso que termina por alimentar sólo a uno
mismo.

EL MIEDO
Es verdad – como afirma Vera Slepoj en Entender los sentimientos – que el miedo tiene
una función determinante para la sobrevivencia humana: cuando aparece, de hecho,
produce una serie de modificaciones corporales que predisponen a la huida o a la
agresión. Como la taquicardia, la producción de adrenalina y el aumento de la presión
arterial.
Las reacciones de los seres humanos, entonces son las mismas de todos los demás
animales, sin embargo, nuestra capacidad de asustarnos es mucho mayor que la de ellos.
De hecho - dice también Slepoj – a diferencia de los animales, que reaccionan al peligro
inmediato y real, el hombre tiene miedo hasta del recuerdo o de la anticipación o de la
imaginación de una situación peligrosa.
Es suficiente con buscar en el diccionario: encontraremos una cantidad increíble de
palabras que terminan por “fobia” (del griego phobos: temor). A parte de las fobias más
conocidas por ser las más difundidas, como la agorafobia (miedo a los espacios
abiertos), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), el miedo a la muerte, al
sucio, a las contaminaciones, al avión – hay otras que son verdaderamente “originales”.
Pero, cuántos de los miedos que aprisiona la humanidad de hoy, no podrían ser juzgados
igualmente ridículos e inconsistentes? Sin embargo todos nosotros, quien más y quien
menos, somos víctimas de los mismos. Veamos de que manera.
El miedo al silencio va a la par con otro gran miedo de nuestros tiempos: el de la
soledad. Se tiene miedo de estar únicamente en compañía de uno mismo, y entonces se
trata de quedar lo más posible entre los demás, se sale de shopping para los centros
comerciales, nos agrupamos en las discotecas, se viaja únicamente en viajes
organizados. Hasta quedarse en la cola del tráfico, nos hace sentir menos solos...
Miedo al silencio, miedo a la soledad: miedo a pensar. Miedo al silencio en nuestra
propia cabeza y a pararse para escuchar los propios pensamientos. Miedo de mirarse en
el espejo y decirle, a la imagen ahí reflejada: Estoy aquí. Soy yo. ¿Pero...quién soy YO?

Miedo a mirarse adentro, mirarse de verdad hasta el fondo, y darse cuenta de que no
todo lo que vemos nos gusta. La otra cara del miedo a mirarnos adentro es el miedo a
mostrarnos a los demás por lo que verdaderamente somos, y ahí entonces la necesidad
de utilizar máscaras.
Después está aquel miedo del cual nadie puede jactarse de no tener: el miedo a la
muerte. Siempre ha existido, desde la aparición del primer ser humano sobre la tierra,
sin embargo hoy este temor es aún más profundo
El elenco de los temores del hombre del 2.000 podría continuar al infinito. Pero
detengámonos aquí, y miremos más bien cuáles instrumentos ofrece el Budismo de
Nichiren Daishonin para combatir y vencer este gran enemigo.
Comprender profundamente el concepto del Karma nos ofrece una primera y potente
arma para enfrentarlo. Al comienzo es desconcertante pensar de que todo, en la vida,
depende exclusivamente de nosotros: puede parecer mucho más confortante creer que
nuestra felicidad o infelicidad dependa de las personas que nos rodean, de un Dios, de
un destino ya marcado en el cual no podemos cambiar ni una coma, porque de esta
manera nos descargamos de cualquier responsabilidad. Por lo contrario asumir que
suerte y mala suerte, sufrimiento y felicidad, todo aquello que nos ocurre no es más que
el efecto de causas positivas o negativas que hemos puesto en el pasado, en un primer
momento nos asusta aún más: nos damos cuenta que estamos solos, completamente
solos y únicos responsables de nuestra existencia. Ya no podemos culpar a nada y ni a
nadie, no podemos aferrarnos mas a ningún motivo, ni llorar sobre ningún hombro,
menos todavía confiar en la clemencia de ninguna entidad superior.
Sin embargo, en la medida en que nos entrenamos para vivir según la estricta ley de
causa y efecto, esta gran soledad de nosotros mismos frente a nosotros mismos se
transforma en una gran libertad. Es verdad, el pasado está todo grabado en la octava
conciencia, no nos lo podemos sacudir de encima y continuamos recibiendo los efectos
día tras día, instante tras instante. Sin embargo todavía depende de nosotros y solamente
de nosotros el quedar esclavos de estos efectos para siempre, vivirlos con una fatalidad
ineludible, o si así queremos tomar en nuestras manos la vida, nos volvernos realmente
artífices de nuestro destino.
Es posible hacerlo. Porque el karma no es sólo el pasado y los efectos que continuamos
sufriendo: el karma es también – y sobretodo, en su concepción Budista – la acción que
estamos cumpliendo ahora y aquella que hemos decidido cumplir y cumpliremos
mañana.
En el Gojonzon esta inscrito también: “Para el presente y para el futuro” – recordaba
Daisaku Ikeda en Los Angeles en el 1990 – para esto sirve la fe, para esto sirve la Ley
budista. Cuando veneramos el Gojonzon, la vida eterna del tiempo sin comienzo emerge
desde adentro de nosotros.

Para aquel que cree en el Gojonzon, cada día, cada instante empieza desde el tiempo sin
comienzo. Nos estamos siempre moviendo, llenos de esperanza, desde hoy hacia el
futuro, desde este instante hacia la felicidad eterna. Somos siempre jóvenes, siempre a
punto de empezar.
Después de infinitos años pensando en nuestros aspectos negativos (defectos,
debilidades, miserias), pensando: Así soy y no puedo cambiar, no cambiaré jamás, a la
luz de la practica budista comenzamos a ver nuestras tendencias negativas debilitándose
cada vez más, siempre más controlables, menos desastrosas. Nos damos cuenta de que
dentro de nosotros esta ocurriendo una transformación. La prueba concreta quita el
miedo, que lleva a la inamovilidad y a la resignación, y da esperanza y confianza.
Al fin, tiene razón De Mello cuando dice: No existe mal en el mundo que no pueda ser
atribuido al miedo. Ni siquiera uno. Ignorancia y miedo, ignorancia causada por el
temor: es desde aquí que proviene cada mal, es de aquí que proviene la violencia.
Ignorancia significa no conocer, no saber, no ver. Tener los ojos vendados, incapaces de
verse con objetividad y amor a sí mismo, a los demás, al mundo, a la vida y a la muerte.
El Budismo de Nichiren Daishonin es una práctica para quitarse la venda de los ojos, y
dejar que la vida fluya con inmensa energía y coraje y se expanda hasta los confines del
universo

EL SUEÑO
Porque dormir bien, es tan importante como el comer. Y el sueño hace bien. Envuelve
el cuerpo y la mente y con dulzura aplaca la ansiedad y el cansancio. Regenera y nutre.
Casi te lleva lejos, en lugares insólitos , en un espacio donde la gravedad ya no te
permite sentir el peso de tu propio cuerpo, donde todo es posible y nada jamás tiene la
responsabilidad de lo verdadero. Dormir bien es descanso. Un oasis que nos abraza
como la caricia de una madre. Tengo sueño, tengo mucho sueño – No se porque, sin
embargo estoy muy cansada y solo quiero dormir . Pareciera repetir una vocecita
adentro, capaz de hacernos desistir de cualquier decisión
Aquel que bien lo conoce, a este señor, sabe que no es solamente nocturno. Sabe que su
velo a veces es como una droga. Que embriaga , que penetra en las articulaciones, las
manos, los pensamientos. A menudo es un cansancio que acompaña cada gesto. Distrae.
Es una fuerza que atrae como si quisiera llevarme lejos de aquí, de los problemas, de los
momentos de dificultad y fatiga.
Con los sueños y las esperanzas defraudadas. Las ilusiones. Los errores. Difícil darse
cuenta de que durmiendo se quiere solo huir de si mismos, o de circunstancias que, para
ser cambiadas, requieren de un esfuerzo mayor. Aquel de comenzar, determinación
profunda, continuar y llevar a cabo los propios proyectos.
He aquí entonces todo el cansancio del universo, pareciera pesar sobre nuestros
párpados. He aquí que el, el señor del sueño, estirando casi sus brazos, nos ofrece la
salida
mas rápida y sencilla entre todas las huidas: dormir, y substraerse así, por poco tiempo,
a la necesidad. Huir de la vida, como si de la vida pudiéramos de verdad huir.
El problema está, cuando este placer no esta tan claro. O no se presenta tal como un
placer. Cuando los días, a menudo, los más importantes, requieren sudor y esfuerzos.
Cuando nos damos cuenta de nuestras propias tendencias y de la dificultad en
cambiarlas, de cambiar pensamientos y acciones. Aprender a ser un poco más. Cuando
se necesita perseverar, avanzar no importa lo que pase, aunque nos cueste mucho y la
meta nos parezca lejana. Es justamente en estos momentos, los mas críticos, aquellos en
los cuales se necesitaría mayor atención, concentración y energía, que la magia de este
señor se vuelve el arma de un demonio en contra de nosotros. En contra de la vida. Se
transforma en uno de esos engaños listos a obstaculizar la vista y el camino. Un engaño
sutil, de sabor dulce, narcótico. El sabor de la libertad. De la rebelión a las reglas del
universo, según las cuales cada fruto de la tierra es el resultado de la fatiga con la cual
hemos cuidado su aparecer. Dormir asume el aspecto de un libre albedrío que se opone
a la necesidad del esfuerzo. El engaño encierra y distrae de la meta: mejor dormir, mejor
no pensar, mejor dejar para mañana, pasado mañana, el mes siguiente; el despertar , el
instante en cual decidir de verdad y cambiar el propio destino. En un prolongado
rechazo a vivir que bloquee cualquier cosa.
Otros componentes
Duda y remordimiento, ira, éxito y ganancia, los ocho vientos: (prosperidad,
decadencia, honor, deshonor, alabanza, critica, sufrimiento y placer. No se exaltará en la
prosperidad ni se quejará en el declive), Orgullo y desprecio.
Existe una sola manera para desenmascarar un demonio: enfrentándolo. Entonces es
posible encontrar en sí mismo la fuerza para transformar la inercia en acción, la
autocompasión en autoestima y el egoísmo en altruismo.

Las consecuencias de negar nuestra habilidad innata de superar los obstáculos y ser
felices son profundamente graves; porque el dolor y el sufrimiento de buscar
inútilmente la felicidad fuera de nosotros, son interminables. El Daishonin clarifica que
Nam-myoho-renge-kyo es el bien supremo, que transciende el tiempo y el espacio.
Nam-myoho-renge-kyo puede ser descrito como la esencia universal de todas las vidas
y la fuente de la iluminación.

La verdadera “clave”, es aquella de entonar Nam Miojo Rengue Kio con la meta de
abrirnos al mundo, para salir del duro caparazón construido por nuestro egoísmo.
Usando el Daimoku como un pico, para desmoronar el muro que nos rodea y lograr salir
afuera, para “percibir” verdaderamente a los demás y hacernos “percibir” por los demás
por lo que realmente somos.
Posted by Budismo de Nichiren Daishonin at 7:49 PM