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Tres grandes pruebas

1ª Juan 2:3,11,18-27

Introducción:
¿Qué señales hay en tu vida que muestran que conoces al Señor?
Hay tres claras pruebas para saber si conocemos al Señor:
1)La justicia por la obediencia: 1ª Juan 2:3-6.
2)El amor a los hermanos en Cristo: 1ª Juan 2:7-11
3)La fe doctrinal correcta:1ª Juan 2:18-27.
La primera prueba del conocimiento del Señor es la de la obediencia: 1ªJuan 2:3-4.
Ilustramos nuestra fe "haciendo" nuestra fe.
¡Qué rápido aprenden los niños haciendo lo que se les está enseñando!
Todos sabemos que por muchas veces que hayamos leídos los manuales de instrucciones, siempre hemos
aprendido realmente al intentar hacer lo que pretendíamos aprender - La informática es un buen ejemplo
Nuestra familia y nuestros amigos y compañeros sólo pueden ver nuestra fe mediante nuestros actos de
obediencia al Señor.
Mateo 21:28-32.
Sólo conoce al Padre quien hace lo que el padre ordena.
Pero la obediencia es más fácil de pronunciar que de hacer. ¿por qué? Porque la obediencia no suele ser un
asunto de conocimiento, sino de voluntad: Romanos 7:18.
En 1ª Juan 2:6 tenemos una clara solución para esta lucha.
Andar en las pisadas de Jesús siempre nos conducirá por el camino de victoria: Marcos 14:35-36.
La segunda prueba del conocimiento del Señor es la del amor a los hermanos en Cristo:
Juan 17:22-23
Juan 15:12-17.
La tercera prueba de nuestro conocimiento del Señor es la fe como doctrina correcta:
1ª Juan 2:18-27.
Quienes niegan la Divinidad de nuestro Señor Jesucristo son del anticristo.
La Divinidad del Señor es la doctrina fundamental de nuestra fe: 1ª Juan 2:22.
Cuando la iglesia duda acerca de la identidad del Señor, un lamentable deslizadero se abre a sus pies.
Conclusión:
Juan nos asegura que todos los discípulos de Jesucristo poseemos una unción que nos capacita para discernir
entre la verdad y el error.
La bendita persona del Espíritu Santo es quién nos da discernimiento y poder para vivir en obediencia y
amor: 1ª Juan 2:27.
No debemos olvidar que nuestro discipulado cristiano está íntimamente ligado al Espíritu Santo de Dios.
Debemos cultivar nuestro discipulado por medio de esta unción del Espíritu Santo......
Solo entonces nos sentiremos libres de las amenazas falsas enseñanzas.
¿Has aprobado estas tres pruebas del conocimiento de nuestro Señor Jesucristo?.
Quizás debes comenzar por entregarle a Jesús de Nazaret todo tu corazón.....
Y si ya lo has hecho, debes pedirle que te llene con el Espíritu Santo hasta rebosar....
Amén.

Texto: 1ª Juan 4:19: "Nosotros le amamos a Él, PORQUE ÉL NOS AMÓ PRIMERO."
Una de las preguntas con que nos enfrentamos los fieles está íntimamente relacionada con el por qué de
muchas de nuestras acciones y actitudes...
¿Por qué asistes a la iglesia?
¿Por qué contribuyes con tu diezmo y tus ofrendas?
¿Por qué oras al Señor?
¿Por qué eres leal a tu pastor y a tus hermanos?
¿Por qué levantas tus manos en los momentos de alabanza y adoración al Señor?
¿Por qué te levantas cada Domingo por la mañana para asistir a la Escuela Dominical?
¿Por qué procuras durante la semana asistir a las reuniones de oración y estudio bíblico?
¿Por qué cantas alabanzas al Señor?
Sólo hay una respuesta cierta, y espero que esa haya sido la tuya en tu corazón mientras yo hacía estas
preguntas en voz alta:
La respuesta es "PORQUE AMO AL SEÑOR".
Pero para muchas personas esta respuesta no les resulta suficiente...
Les parece simplista...
Por eso insisten en preguntarnos:
¿Por qué predicas?
¿Por qué cantas?
¿Por qué oras?
¿Por qué asistes a la Escuela Dominical?
¿Por qué sirves como ujier a la entrada de la iglesia, para dar la bienvenida y atender a los recién llegados?
¿Por qué sirves como diácono o diaconisa?
¿Por qué contribuyes económicamente?
¿Por qué dedicas tu tiempo?
¿Por qué dedicas tiempo y esfuerzo en buscar comida para las almas necesitadas?
¿Por qué empleas tiempo y esfuerzo en distribuir ropa entre gentes desconocidas?
¿Por qué gastáis tanto dinero en comprar Biblias para distribuirlas gratis?
¿Por qué apadrináis niños?
¿Por qué empleáis tiempo y dinero en predicar el Evangelio por la radio y la televisión?
El mundo tiene el derecho legítimo a hacernos estas preguntas.
Después de todo, ¿por qué empleaste tanto tiempo esta mañana desde que te despertaste?
Te duchaste, te vestiste, te peinaste, las hermanas os maquillasteis un poquito, desayunasteis y os habéis
desplazado hasta este lugar...
Has luchado contra el tráfico, has gastado dinero en transporte público o en combustible de tu coche...
Tú sabes que hay bastantes personas, incluidos amigos y familiares, que se burlan de ti por reunirte para
adorar a Dios...
Para ellos es ridículo que pases tiempo orando y cantando, escuchando la exposición de la Palabra de Dios...
Cuando te han visto levantar tu voz en alabanza al Señor, se han burlado de ti y han pensado que estabas
loco...
Ellos son los que se excitan bebiendo alcohol, los que gritan desaforadamente en los partidos de fútbol
-incluso en casa ante el televisor- y tocan trompetas cuando marca un gol su equipo...
Todo vale: bufandas, gritos, trompetas, insignias, canciones, insultos, blasfemias y exabruptos...
Pero si tú alabas al Señor, ellos piensan que eres un fanático, fundamentalista peligroso, anti-intelectual y
no-dialogante...
Ellos pueden decorar sus habitaciones con posters de sus cantantes favoritos, pero si tú colocas un texto
bíblico en tu cuarto te acusarán de ser un obseso religioso...
Tú podrías haberte quedado en casa tranquilamente esta mañana, aprovechando algo de tiempo más en la
cama...
Haciéndote el remolón antes de levantarte...
Podrías haberte dado una vuelta por algún centro comercial, por alguna de las grandes superficies de la
ciudad o de los alrededores...
Miles de personas lo habrán hecho...
Pero tú has decidido venir este mañana a este lugar... ¿Por qué?
No tenemos un predicador especial...
No viene a cantar uno de esos artistas cristianos que te hacen pagar por acceder a uno de sus conciertos, en
el que van a sacar la foto de la audiencia, para que les salga gratis la grabación del disco que luego te van a
vender a 20 euros...
No te van a dedicar un solo, porque aquí no cantamos para lucimiento, sino para alabar al Señor...
Si hay un "especial" será de unos jóvenes que no han grabado ningún CD todavía...
A menos que hayas venido para adorar y alabar al Señor, y para escuchar su Palabra, y para estimular a
otros al amor y a las buenas obras, no tiene mucho sentido que hayas venido esta mañana.
Después de todo, el predicador de turno no va a ser nada especial...
Va a tomar un texto de la Santa Palabra de Dios y lo va a exponer desde varios ángulos...
Y al final, ya lo verás, va a hablar de Jesús en la Cruz del Calvario por tus pecados y los míos, de su
sacrificio, sin hermosura, colgado entre dos delincuentes, con su cabeza colgada de sus hombros, sepultado
en una tumba nueva, y resucitado de entre los muertos en el tercer día...
¿Por qué has venido esta mañana?
En 1ª Juan 4:19, el apóstol Juan escribe este texto desde la perspectiva de un creyente ya entrado en años...
Su fidelidad al Señor Jesucristo le había llevado a ser encarcelado y deportado por la policía del emperador
Domiciano a la isla de Patmos, un islote del archipiélago griego en el que sólo había y hay piedras y
lagartos...
Predicar a Cristo Jesús siempre amenaza al estado imperialista, la religión vendida al poder y sus secuaces...
Juan había pasado por ser un discípulo de Jesús, el discípulo amado, el que había acogido a María, la mamá
de Jesús, después de haber quedado en la difícil posición de ser la madre de un enemigo del imperio
romano, recién crucificado...
Ahora Juan era un discípulo anciano que podía echar una mirada retrospectiva y ver las cosas desde un
ángulo muy diferente.
Esto ocurre cuando ya sabemos que tenemos más días a nuestras espaldas que delante de nosotros.
¿Por qué, Juan?
¿Por qué decidiste ser fiel a Jesús de Nazaret?
Podrías haber escogido una carrera en otro campo...
Podrías haber sido, considerando tu madera de líder, consejero de algún gobernador romano...
O quizás un dirigente del pueblo de Israel...
Podrías haber probado fortuna, seguramente con gran éxito, en alguna empresa comercial...
Pero optaste por dejarlo todo, amigos, familia, y decidiste apostarlo todo por seguir a un hombre que decía
que su Padre era Dios, que moraba en Él, y que había venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.
¿Por qué, Juan?
Y Juan nos dice que necesita manifestarnos algo...
No una sensación, sino la seguridad de que hay otros hombres y mujeres que han experimentado lo mismo
que él...
Otros hombres y mujeres que también han hecho el mismo compromiso con Jesucristo...
"Hijitos míos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el
que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos
de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de
verdad y el espíritu de error." (1ª Juan 4:4-6).
Juan tiene la audacia de hablar en nombre de todos nosotros...
El capítulo 4 de 1ª Juan está redactado en primera persona de plural...
No recuerdo la reunión administrativa en la que se le eligió para hablar en nombre de todos los discípulos de
Jesucristo...
Aparentemente, fue el Espíritu Santo quien le entregó esa carga.
Y cuando llegamos al versículo 19 de este capítulo 4 de 1ª Juan, nos dice algo que hemos de considerar con
seriedad, especialmente si no tienes el denuedo u osadía para proclamar abiertamente el nombre glorioso de
Cristo Jesús; si todavía estás algo atado, atada, por cierto grado de timidez que no te deja proclamar el
mensaje de la salvación en tu trabajo, en tu vecindario, o en el aula...
"Nosotros le amamos a Él." (1ª Juan 4:19a).
Juan declara que hay algo que ha ocurrido entre la voluntad, las emociones y el intelecto, y que nos ha
hecho entrar en relación con Alguien a quien no hemos visto...
Alguien que, sin embargo, nos ve a nosotros todo el tiempo...
Alguien a quien nosotros no hemos tocado, pero que nos toca a nosotros cada día con su amor y cuidado...
Alguien que nos acaricia con su Espíritu...
Y Juan dice: "Nosotros le amamos a Él"...
¿Cómo podemos amar a Alguien que está presente en el tejido de la vida?
Alguien que ha dicho: "Antes que Abraham fuese, yo soy..."
Alguien de quien se afirma que "todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo ha sido hecho, fue
hecho." (Juan 1:3).
Puede que tú, que te encuentras aquí en esta mañana, le conozcas, pero seguramente que eso no sea
suficiente.
La profundidad de la intimidad deseada por el Señor va más allá de todo lo esperado.
Él quiere ser el Señor de tu vida...Dueño de tus existencia.
Pudiera ser que tú estuvieras entre aquellos que piensan que el Señor quiere ser como esas celebridades que
hacen acto de presencia en los grande momentos, y luego te dejan abandonado el resto del tiempo...
Nada tan diferente a la realidad...
Permíteme que te diga que Él está atento en tu vida 24 horas al día, 7 días a la semana, treinta días al mes y
365 días al año...
Nunca está demasiado ocupado para no escuchar tu risa o tu llanto...
Juan dice que "nosotros le amamos a Él"...
Pero, ¿cómo puede Juan amar a alguien que ha producido un cambio tan grande en su vida?
¿Cómo puede Juan amar a alguien por quien ha tenido que pasar años de trabajos forzados en una isla
abandonada?
Y la respuesta es una sola frase... "porque Él nos amó primero."
Él hizo el primer movimiento...
Él dio el primer paso...
Él me conoció primero...
Él decidió salvarme de mis pecados, de mi perdición eterna...
Él quiso primeramente ser mi Salvador...
Él fue el primero en amarnos...
Y Juan vuelve a emplear la primera persona del plural...
Juan habla por todos nosotros...
Juan sabe muy bien que el amor con que Dios nos ha amado es el amor con que Jesucristo fue a la Cruz del
Calvario a dar su vida por ti y por mí.
"Porque Él me amó primero" implica que hubo un tiempo en el que yo no le amaba...
Él me amaba cuando yo todavía no le amaba a Él.
Quizás tú en esta mañana te encuentras en esa situación...
No le amas...
No te interesa su amor...
Crees que la vida es pasarlo bien, o intentarlo al menos.
Y, sin embargo, Él te amó primero...
Te amaba, nos amaba, cuando todavía ni tú ni yo sabíamos que íbamos a existir...
Así llegó a entenderlo el profeta Jeremías, quien llegó a afirmar que Dios le conocía y le amaba cuando él
estaba todavía en el vientre de su madre...
Él te ama aunque tú no le ames todavía...
Él te ama, aunque estés luchando con el problema de la adición al alcohol o a las drogas...
Él te ama, aunque tengas el cuerpo cubierto de "piercings" y tatuajes...
Él te ama, aunque tus hábitos no sean los más distinguidos...
Él te ama, no importa lo difícil que haya sido tu infancia...
Él te ama, aunque no haya nadie más que te ame...
Aunque nadie dé un céntimo por tu vida...
Él te ama, aunque los cristianos te hayan dado la espalda, porque creen que no hay solución para ti...
Él te ama, aunque lo has intentado varias veces y siempre has fracasado...
Él te ama... porque te amó primero...
Él te amó primero en aquella Cruz del Calvario...
Él te amó primero, cuando sus pies y manos fueron atravesados por clavos de 20 centímetros...
Él te amó primero, cuando amorataron sus ojos a puñetazos...
Él te amó primero, cuando cubrieron su rostro de esputos...
Cuando le coronaron con espinas...
Cuando cubrieron su pecho y espalda de latigazos hasta convertir su cuerpo en una sola llaga...
Él te amó primero, cuando venció a la muerte y resucitó glorioso al alba del tercer día...
¿Hay alguien hoy, aquí y ahora, que sabe que no existe nadie en el mundo, ni ha existido ni existirá, que
pueda amarle tanto como Jesús el Cristo de Nazaret?
"Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero." (1ª Juan 4:19).
Dile que le amas, porque Él te amó primero, poniendote en pie...
Dile que le amas, porque Él te amó primero, recibiendole en tu corazón como tu único Señor y Salvador
personal, eterno y todo suficiente...
¡Entrega tu corazón al que lo entregó primeramente por ti!
Amén.