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LOS TRABAJOS PROSPECTIVOS:

UNA HERRAMIENTA PARA LA TOMA DE DECISIONES.

CARLOS OJEDA BENNETT

Mañana no será como ayer. Será nuevo y dependerá de


nosotros. Es menos a descubrir que a inventar.....] El
nuestro es a construir por la inventiva y por el trabajo.
Gaston BERGER

Al revisar los textos publicados desde hace un tiempo a la fecha, tanto del ámbito militar como
civil, se puede fácilmente determinar la aparición reiterada de un nuevo término: “PROSPECTIVA”,
usado en referencia a un tipo de análisis, estudio, apreciación o determinación de las situaciones que se
sucederán o, mejor dicho, que se sucederían en el futuro.

Razonablemente nace la idea, en no pocos, que con la utilización de éste tipo de estudios se
descubrió una “Nueva llave Universal” que nos permitirá abrir todas aquellas puertas que nos conducen
a la obtención de uno de los más preciado bien que el hombre ha buscado desde tiempos inmemoriales
y que permitiría resolver la mayor parte de nuestros problema; es decir: El conocimiento del futuro.

Consecuente con ello, se ha creído necesario intentar entregar algunas consideraciones generales
sobre el tema y más específicamente sobre aquellos trabajos de naturaleza socio – política ya que éstos
presentan, a un modo de ver, una mayor complejidad derivados de los múltiples factores que juegan e
interactúan en ellos.

Con este trabajo no se pretende abarcar la totalidad de los aspectos relativos a la prospectiva así
como tampoco desarrollar un trabajo específico sobre algún tema en particular, por el contrario, sólo se
busca abrir una ventana a la reflexión y discusión sobre este método de estudio del futuro al más
amplio universo posible.

El cumplimiento de lo señalado en los párrafos precedente, se intentará lograr mediante la


búsqueda de respuestas a preguntas tales como ¿Qué es la prospectiva”, a continuación ¿Cuál es el
origen de esta filosofía de trabajo?, posteriormente ¿Qué sistemas o métodos se emplean? y por último
¿El conocer los hechos socio – políticos del pasado nos permite predecir el futuro en esa área?, punto,
este último el cual abordará con mayor profundidad.

I. ¿ QUÉ ES LA PROSPECTIVA?

Establezcamos primeramente que los trabajos prospectivos son una herramienta de ayuda en
un proceso de toma de decisiones en tiempo presente, el cual tiene como objetivo permitir definir
una actitud y adoptar acciones frente a amenazas y/u oportunidades futuras.

Para precisar el término “definir una actitud” deberíamos concordar que generalmente frente a
la incertidumbre o potencialidad de que un hecho se presente, el ser humano puede actuar de tres
maneras diferentes: En forma pasiva, lo que implica asumir el cambio sin más; en forma reactiva,
vale decir, esperar el cambio para y frente a éste reaccionar y por último, puede actuar bajo una
2
filosofía prospectivista lo cual considera poder hacerlo bajo la doble dimensión de la Pre-actividad
y de la Pro-actividad1.

La característica de doble dimensión – Pre y Pro actividad – que posee la prospectiva nace de
la posibilidad que tiene éste método de definir aquellos eventos o factores que tendrán una mayor o
menor incidencia en el problema en estudio2, lo que permite definir las accionar que se deberán
realizar sobre cada uno de ellos a fin de obtener los resultados deseados.

Con relación a las acciones que se deberán emprender sobre los factores portadores de futuro a
fin de lograr los objetivos planteados, es necesario tener presente que ante situaciones de
características socio – políticas en donde la decisión del hombre juega un rol fundamental, las
resoluciones a adoptar serán únicas ya que el ser humano al momento de analizarlas estará bajo la
acción de variados factores que influenciarán su percepción tanto del problema planteado como de
las alternativas obtenidas.

Dentro de estos factores influyentes se pueden señalar, entre otros, a la experiencia personal, a
la intuición, a la inercia organizacional3 y, por sobre todo, a los aspectos inherentes a la
personalidad de aquel que al final debe resolver, por consiguiente, podremos concluir que desde
este punto de vista, la decisión no es un proceso del todo racional lo que influirá en los resultados
esperados.

Por otra parte, y derivado del hecho de que se trata de una herramienta de ayuda a la decisión,
éstos trabajos deben referirse a un problema específico y claramente delimitado en el referente
Espacio – Tiempo ya que de lo contrario pierde su validez. A fin de clarificar esta idea veamos el
siguiente ejemplo:

Ante las preguntas de ¿Cuál será el futuro del Ejército? o de ¿Cómo evolucionará la situación
social en la novena región?, éstas dudas no pueden ser analizadas mediante un trabajo prospectivo
que se considere serio ya que no cumplen con los requisitos mínimos de fijar UN problema a UN
lugar y a Un momento dado. Por lo tanto para buscar una respuesta a ellas podría mejor recurrirse
a cualquier otro método, incluidos la brujería o la bola de cristal.

FUTURO FUTURO
UN Problema Deseado
UN Lugar
UN Momento

Pre - actividad Pro - actividad

ANTICIPACION

Reflexión DESICIÓN----------ACCIÓN
Prospectiva

1
Entendiéndose por “Pré-activa como la preparación para afrontar un cambio visualizado” y “Pro-activa” como la
provocación de un cambio deseado. DE JOUVENEL, Hugues La démarche prospective, Revista “Futuribles” número 247
de noviembre de 1999, p.52 en donde cita a Michel GODET.
2
Llamados también “factores portadores de futuro”.
3
II. ¿CUÁL ES EL ORIGEN DE ESTA FILOSOFÍA DE TRABAJO?

Poder conocer el futuro ha sido un interés mayor del hombre desde siempre, motivo por el cual
ha recurrido a la visita a los oráculos griegos; así como también, a todo otro tipo de medios de
adivinanza como en los tiempos medievales. Sin embargo, los trabajos de lo que entendemos hoy
por prospectiva, podrían situarse a partir de los años 1930 en Estados Unidos de N.A. con la
creación una comisión presidencial para el análisis de las tendencias sociales y posteriormente con
la creación de un comité que buscaba determinar ciertas tendencias tecnológicas.

En la misma línea de los esfuerzos de ese país y con posterioridad a la II Guerra Mundial, más
específicamente en el año 1948, se crea la RAND Corporation4 como un organismo de asesoría
gubernamental tanto del Departamento de Estado como del Pentágono al más alto nivel en el área
del estudio del futuro, convirtiéndose, a partir de esa fecha y hasta la actualidad, en un verdadero
laboratorio de ideas y métodos prospectivos.

Por otra parte, en Francia, en 1941, se crea la “Fundación francesa para el estudio de los
problemas humanos”, con la finalidad de intentar evitar situaciones desastrosas como la crisis de
1929 /1930 y la II Guerra Mundial.

Cabe destacar que en la década de los años 1940 nacen dos ideas con concepciones diferentes
entre si, pero altamente importantes: La primera es de “Comprender el pasado para que éste no se
repita” y la segunda es “Planificación a tiempo presente para un desarrollo social y económico
futuro”, ideas que serán analizadas más adelante.

Acercándose un poco más a los conceptos actuales sobre prospectiva, nos encontramos con
Gaston BERGER5 a quien se le atribuye el haber acuñado el término PROSPECTIVA bajo la idea
de “Ver de lejos”, así como que el futuro no es automático si no que está regido por el accionar del
hombre en el presente, lo que lleva a poder “Hacer surgir los problemas futuros” que no es lo
mismo que decir “Cuál será el futuro”. Este aspecto es trascendente ya que de allí nace un
concepto diferente y una forma de razonar nueva.

Por otra parte, para este conocimiento general de la prospectiva, se estima absolutamente
necesario nombrar al francés Bertrand DE JUVENEL (1903-1987) quien, a través de sus trabajos
en ésta área fijó en 1964, entre otros importantes aspectos, cierto léxico técnico como: “Futuro
Deseable – Futuro Probable y Futuro Posible” este último también llamado “Futurible”.

De las ideas de los dos franceses nombrados precedentemente; es decir, “Hacer surgir los
problemas futuros” y de “Futuros Deseables, Probables y Posibles”, nace la filosofía de la
prospectiva en uso en los grandes centros encargados de las investigaciones sobre el futuro.

Lo anterior no quiere decir que no existan otras corrientes prospectivistas, pero como tal, son
sólo variaciones sobre una misma idea de base. Del mismo modo, también existen fructíferos
investigadores y escritores dedicados a esta disciplina, entre los cuales se puede nombrar al francés
Michel GODET, a los investigadores del Instituto “Futuribles” dirigido por Hugues DE
JUVENEL, a la propia RAND Corporation de Santa Mónica EE.UU. de N.A. y en Chile , entre

3
Vista como el comportamiento histórico de la organización a la cual pertenece quien resuelve.
4
Mayores antecedentes sobre este organismo se pueden encontrar a través del sitio www. rand.org
5
Filósofo francés que vivió entre 1896 y 1960 Autor póstumo de la obra “Fenomenología del tiempo prospectivo” 1964.
4
otros, a la Fundación de estudios prospectivos y planificación estratégica de la Universidad de
Chile, a Sergio MELNICK y Hernán ACUÑA.

A pesar de los grandes esfuerzos y avances realizados desde aquellas fechas, es necesario
señalar que ha habido un sin número de oportunidades en que la aplicación de los métodos6 en
comento no han dado los resultados totalmente esperados, llevando a graves errores o, si bien no a
errores, a la pérdida de valiosas oportunidades. Como ejemplo de dichas situaciones podemos
mencionar, que los estadounidenses no fueron capaces de visualizar el desarrollo del radar por
parte de Gran Bretaña ni la aparición de los antibióticos; que el Club de Roma, en su primer
informe vaticinó erróneamente la escasez de recursos naturales derivados de una supuesta
explosión demográfica a nivel mundial; que, en Europa no se pudo anticipar hitos tan
trascendentes como la crisis del petróleo del año 1973 así como tampoco la situación del 9 y 10 de
noviembre de 1989 conducente a la reunificación alemana y término del Bi-polarismo.

Como consecuencia de los ejemplos citados precedentemente nacen las naturales preguntas de:
¿En qué se falló?, ¿Sirve o no la Prospectiva? o ¿Qué métodos hubiesen sido los adecuados a los
casos planteados?.

III. EL RAZONAMIENTO PROSPECTIVO EN ASUNTOS SOCIO – POLÍTICOS.

Conforme a las dudas antes planteadas y sin pretender hacer un análisis a la metodología
empleada en cada uno de ellos, se intentará, en adelante, entregar ciertas consideraciones a un tipo
de trabajo de naturaleza prospectiva, aquel que busca resolver situaciones de índole social.

LA PREVISIÓN Y LA PROSPECTIVA:

Tomemos como base la siguiente duda: ¿Cuál será la evolución de los problemas de las
minorías étnicas chilenas? Ésta duda razonable pareciera poder ser, a simple vista, la base para un
análisis prospectivo, pero si bien es cierto es una duda sobre el futuro, presenta ciertos aspectos
básicos que deben ser considerados.

Escogeremos primeramente la idea de base de G. Berger la que dice que “Prospectiva es:
Hacer surgir los problemas futuros”, tendremos que concordar, entonces, que la pregunta
planteada se enmarca más bien en la lógica de los trabajos de Previsión ya que se deberá apoyar en
un concepto de Continuidad y NO en una de las características fundamentales que se desprenden
de la filosofía prospectivista cual es la posibilidad de una Ruptura con el tiempo.

Del mismo modo, no presenta límites claros básicos para un trabajo de ésta índole, como son
entre otros: ¿A qué tipo de problemas se refiere: Étnicos – territoriales – culturales –
económicos.....?; ¿Se refiere a todas las minorías étnicas existentes en el país o a las de alguna zona
geográfica en especial, considerando que cada una presenta una realidad distinta?; ¿La evolución
en estudio será determinada a qué plazo?

Bajo una visión prospectiva, la pregunta se debe hacer fijando una “Situación Objetivo” y
señalándole un “Horizonte Prospectivo”, lo que nos podría llevar a preguntarnos: ¿Cuál es el grado
de potencialidad existente de verse enfrentados a un levantamiento generalizado de las minorías
étnicas de la IX región al año 2006?

6
Tales como los llamados “Intuitivos”, “Cuantitativos” e “Inductivos”entre otros, los que sirven, cada uno de ellos, para
enfrentar un tipo de estudio en particular.
5

Como queda de manifiesto con este ejemplo, existe una diferencia radical entre los trabajos de
características Previsionales que intentan descubrir una cadena de acontecimientos futuros de
acuerdo a la evolución que parece más probable7 y aquellos basados en la Prospectiva.

LA PROSPECTIVA Y LA PREDICCIÓN

Veamos a continuación la posibilidad de utilizar la Función de Predicción como un


instrumento válido para estos estudios, teniendo como aval la conocida pertinencia de esta función
en la determinación de ciertos hechos.

Debemos precisar que la Función Predicción puede estar fundada en dos aspectos: Uno, la
deducción y la otra, el conocimiento.

En este trabajo por razones de extensión, nos centraremos sólo en el análisis de la implicancia
que tiene la “Función Predicción” basada en el conocimiento.

Cuando nos referimos al conocimiento de situaciones de carácter socio – políticas,


necesariamente debemos hacer referencia a la historia, en el sentido de “Ver el pasado” como
fuente de éste.

Este camino predictivo nos lleva a buscar en el pasado cierta situación semejante a la presente
y a base de una analogía8 histórica de los conceptos, tipos y causas históricas allí presentes, poder
determinar su comportamiento y resultado futuro.

Ante la posibilidad de emplear este método el cual nos permitiría a través del conocimiento
del pasado; es decir de la historia, determinar el futuro, se hace del todo necesario intentar precisar
ciertas ideas contenidas en este planteamiento.

Veamos inicialmente QUE ES LA HISTORIA:

Conforme a lo que nos expresan, entre otros, los filósofos Henri Marrou en su libro “Del
conocimiento histórico” y Paul Veyne en su obra “Cómo se escribe la historia”, la historia es
la comprensión del pasado humano visto desde la perspectiva muy particular de quien la
escribió. Es necesario destacar que el trabajo de quien nos permite comprender el pasado, vale
decir del historiador, no es la “Realidad histórica” si no que una “Interpretación histórica de
determinados hechos dada a conocer a través de ideas y conceptos” ya que su trabajo estará,
inicialmente guiado por la hipótesis de trabajo que él se planteó y, en segundo término, por la
situación de que el hombre es un ser biológico; es decir: Hijo de su pasado, lo que implica que
cada historiador estará influenciado entre otros aspectos por sus costumbres, su religión, su
experiencia personal y social, por sus valores y principios, lo que explica que jamás un mismo
hecho sea visto por dos personas de igual forma.

Guiados por lo antes señalado, podemos concluir a este respecto que el conocimiento
histórico no es demostrable ya que no es exacto y se basa en la fe que se tenga hacia la
capacidad del historiador.

7
Academia de Guerra del Ejto: “Visión de largo plazo, un desafío de la inteligencia estratégica” p. 2.
8
Entendido como el razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en cosas diferentes. “Diccionario de la
lengua española” Vigésima primera edición., Editorial Espasa Calpe S.A., Madrid 1992
6

Alcances sobre el “CONCEPTO HISTÓRICO” usado por el historiador en su trabajo:

Es necesario determinar que el “Concepto histórico” es el vehículo del cual se fía el


historiador para entregar un conocimiento histórico; o mejor dicho, dar una explicación del
pasado del hombre.

Dentro de estos conceptos utilizados nos encontraremos, por ejemplo, con “La
República”, “La justicia”, “ El potencial bélico”, “La lealtad”, “La moral”, dentro de los
cuales, inicialmente deberemos entender que habrá algunos de ellos que tendrán un valor
universal; es decir que serán entendidos por todos y en toda época de la misma forma y otros
que tendrán, lógicamente, un valor temporal; entendiéndose por tal que serán entendidos en
forma diferente de acuerdo al momento o período histórico que se este viviendo.

Conforme a lo señalado, cuando se hace el análisis histórico de un tipo de situación


determinada para fijar a través de la analogía ciertas relaciones de causa – efecto y con ello
proyectar situaciones presentes, se debe evitar caer en anacronismos9 al darle una significación
o definición en tiempo presente a un concepto del pasado. Como ejemplo de lo anterior,
podemos citar el hecho que el concepto de “Justicia” o “Derechos del conquistador”
entendidos como tal por Alejandro III durante su conquista, difieren de las definiciones que se
entiende hoy en día.

Por otra parte y siguiendo la idea de I. Kant expresada en su libro “Crítica de la razón
pura”, un concepto no puede ser definido, si no que sólo explicado y, por lo tanto, su
contenido no tendrá fronteras y podrá ser modificado según la observación más o menos
detallada que el hombre – “Hijo de su pasado” - haga de la situación.

La “CAUSALIDAD HISTÓRICA”.

Como último punto de este trabajo, que ha pretendido marcar la atención sobre el estudio
de la historia como fuente para determinar el futuro de una situación de características socio –
políticas, es necesario detenerse brevemente en el estudio de la “causa” de un hecho histórico
como fuente de análisis prospectivo.

En este punto se debería concordar que la causa de un hecho histórico analizado la


encontrará en los capítulos que precedieron a la situación misma; es decir, las causas del hecho
descritos en el capítulo IV, las encontraremos en los capítulos I al III, lo que nos da una
explicación de tipo lineal de la situación, de acuerdo a la hipótesis planteada por el historiador,
a la calidad de los antecedentes reunidos por él y, por último, a la interpretación que éste le
haya dado a la falta de ellos para poder establecer así su coherencia histórica.

La verdad es que la determinación de la “Causa” del problema es estudio en esa forma,


sólo nos da una visión y una línea argumental – la del historiador – pero, la realidad indica que
las causas de un problema se representan mejor a través de una estructura global y compleja,
en donde confluirán para una situación un sin número de causas, unas superficiales e

9
Entendido como la deformación del hombre del pasado bajo una visión actual o presente.
7
independientes, otras profundas y complejas, otras que serán directas y también otras de tipo
indirectas pero no menos importantes dentro de este sistema de causas – efectos que influyen
en una situación histórica que, por lo tanto, la hacen confusa e irrepetible a no ser que se vea
desde una perspectiva simplista.

Efecto Efecto Efecto


Causa Problema
Primera histórico
Causa Causa Causa

Visión histórica o del historiador

Efecto

Causa
Efecto

Efecto Causa
Efecto
Causa Efecto
Causa
Causa
Efecto Efecto
Efecto
Causa Problema
Causa
histórico
Causa
Efecto Efecto
Efecto
Causa Causa
Causa
Efecto

Causa

Visión realista

IV. CONCLUSIÓN

Conforme a lo que se estableció como marco de este trabajo, no se ha analizado cada uno de los
métodos prospectivos ni sus diferentes aplicaciones; si no que más bien se han entregado ciertos
elementos de juicio a considerar en los trabajos prospectivos de índole socio – políticos, ya que la
Prospectiva pudiendo ser una llave universal que nos permitirá abrir una puerta hacia el conocimiento
del futuro, lo hará siempre y cuando se respeten ciertas normas y se tenga presente sus limitaciones.

Al igual que un médico o gásfiter que debe seleccionar dentro de su instrumental el más adecuado
a la situación que se le presenta, así también el prospectivista debe seleccionar adecuadamente el
modelo o método a utilizar ya que, de lo contrario, errará en su cometido.

BIBLIOGRAFÍA:

- Apuntes y notas de clases del Magíster “Prospectiva en asuntos internacionales” 1999 - 2000 de la
Universidad de Paris V, dictada por el Doctor en Ciencias Políticas y director de la cátedra M.
Bertrand LANG.
- BERGER, Gaston Phénomenologie du temps et prospective. Presses Universitaires de France,
1964.
- DE JOUVENEL, Bertrand L’art de la conjecture. Éditions du Rocher, 1964
- GODET, Michel De la anticipación a la acción. Boixareu Editores, España, 1993.
- KANT, Immanuel Critique de la raison pure. Editions PUF, Paris, 1967.
- MARROU, Henri De la connaissance historique. Éditions du Seuil, Paris, 1954.
- VEYNE, Paul Comment on écrit l’histoire. Éditions du Seuil, Paris, 1978