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MONTESSORI

2- 6 años
P
PASO
PEDAGOGÍA
a
ASO
El lenguaje,
la escritura
y la lectura
Vanessa Toinet • Sylvia Dorance

escuela viva

Exemplaire de : Diaz Cesar


MONTESSORI

2- 6 años
P

PASO
PEDAGOGÍA
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ASO
El lenguaje,
N° ISBN: 978-2-36638-053-8 la escritura
© Sylvia Dorance - Ecole Vivante
y la lectura
Diseño de portada: Corinne Leveuf
Traducción: Teresa Camprodon Vanessa Toinet • Sylvia Dorance

escuela viva

Exemplaire de : Diaz Cesar


Índice
Cronograma .........................................................................................6 La escritura manuscrita..................................................................74
Las pizarras .........................................................................................................77
El lenguaje oral..................................................................................10 La clasificación de las letras según su forma ...........................................81
El enriquecimiento de vocabulario ..............................................................12 La clasificación de las letras según su posición ......................................84
La práctica del lenguaje...................................................................................16 La puntuación ....................................................................................................86
La transcripción.................................................................................................90
La introducción a la escritura........................................................21
La entrada en la forma escrita .......................................................................21 La gramática......................................................................................91
El aprendizaje de la escritura .........................................................................24 El artículo ............................................................................................................91
El juego de los sonidos.....................................................................................26 El adjetivo............................................................................................................95
Las letras rugosas...............................................................................................28 El juego del adjetivo lógico .........................................................................100
Las letras móviles...............................................................................................34 El juego del detective ....................................................................................102
Las formas para dibujar...................................................................................41 La conjunción ..................................................................................................107
La preposición.................................................................................................109
Primeras actividades de lectura ....................................................49 El verbo..............................................................................................................111
La primera caja de lectura...............................................................................49 Los aspectos del verbo ................................................................................113
La segunda caja de lectura..............................................................................52 Las secuencias de acciones .........................................................................116
Las acciones.........................................................................................................53 El adverbio........................................................................................................118
Los libros pequeños..........................................................................................54 El juego del adverbio lógico........................................................................120
Las bolsas de lectura.........................................................................................56 El pronombre...................................................................................................122
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

El diccionario de los sonidos ........................................................................61


Los dictados mudos .........................................................................................62 Anexo (Principios fundamentales)............................................126
Las tarjetas de nomenclatura ........................................................................66

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Lenguaje: cronograma
2 años y medio Hacia los 3 años
El enriquecimiento de vocabulario
La práctica del lenguaje
El juego de los sonidos

Las letras rugosas


© Ecole Vivante Sylvia Dorance

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Hacia los Hacia los A partir de los 6 años
4 años 5 años

Las letras móviles


Las formas para dibujar
Las cajas de lectura
Otras actividades de lectura
Escritura manuscrita
Las grandes lecciones
La naturaleza de las palabras
© ecole-vivante.com - 2017

El diccionario de los sonidos


Explorar la frase
Las cajas
La formación de gramática
de palabras
La conjugación

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El objetivo no es saturar al niño con palabras nuevas, sino favorecer la
función del lenguaje como soporte del pensamiento y a la vez como herra-
mienta de comunicación. El objetivo del proceso Montessori en el domi-
nio del lenguaje oral es ofrecer al niño numerosas experiencias gracias al
enriquecimiento del vocabulario (para ser comprendido y comprender a
los demás) y a las actividades de entrenamiento: historias, conversaciones,
juego de preguntas, canciones y poemas, y demás. Para el niño estas últi-
El lenguaje oral mas actividades son invitaciones a hablar, ocasiones para hacer que su
discurso corresponda perfectamente con lo que desea expresar. Vamos a
ayudar al niño a transmitir informaciones lo más claramente posible, mien-
El «baño» de lenguaje permite al niño1 , desde que nace (¡e incluso antes tras tomamos conciencia de lo que sabe o no sabe expresar.
de su nacimiento!) hasta los 6 años, un desarrollo natural por impregna- Las actividades del lenguaje oral ayudarán al niño a comunicarse ver-
ción permanente, gracias a lo que Maria Montessori llamaba «el espíritu balmente con soltura.
absorbente». La adquisición del lenguaje se inicia desde las primeras rela- Tienen que ver con:
ciones del niño con los adultos que lo acompañan. De modo que usted • la pronunciación (la manera en que el niño produce los sonidos),
tiene una gran responsabilidad en lo que respecta a la aportación de «ma- • la claridad de su enunciación (la manera en que dice las palabras),
teriales». Para que el niño aprenda a hablar, antes es necesario… hablarle. • la gramática (la corrección del lenguaje, que viene de forma natural
Las actividades de lenguaje oral son vitales. Durante sus tres primeros con lo que el niño oye),
años de vida, el niño absorbe el lenguaje como un todo, de manera in- • la sintaxis (la manera de organizar las palabras entre ellas y de utilizar
consciente. Después consolida esta adquisición, su capacidad de ha- frases bien estructuradas).
blar, su vocabulario, y aclara su discurso.
Las actividades del lenguaje oral son asimismo los cimientos indispen- Con un niño o una niña de corta edad, es indispensable hacer ejercicios
sables para una exploración futura de la escritura. En efecto, el niño cada día, con regularidad, y hacerlos de una manera «comprometida»,
debe haber elaborado y estructurado su lenguaje oral antes de abor- realmente presente; no hay que olvidar este aspecto por trivial que
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dar con soltura el lenguaje escrito. Estas actividades buscan preparar al pueda parecer. Le recomendamos que preste atención al tiempo que
niño para la autonomía y la creatividad en la escritura, y también para pasa delante de las pantallas, pues tiende a invadir el tiempo de los in-
la fluidez y la comprensión lectora. tercambios con el niño. Estos momentos de interactividad son funda-
mentales para el niño, pero también son, para nosotros los adultos,
momentos agradables, formadores y… únicos.
1. Nota de la t. Es nuestra intención respetar la perspectiva de género, pero en aras de
la economía del relato, a partir de ahora adoptamos la fórmula masculina para en-
globar tanto el femenino como el masculino.

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El enriquecimiento del vocabulario Las tarjetas de imágenes
No se deben confundir con las tarjetas de nomenclatura (véase la
p. 66). Las tarjetas de imágenes constituyen una herramienta interesante
Los objetos del entorno para ayudar al niño a clasificar y relacionar los objetos y su entorno.
Presente tres objetos del entorno según la lección en tres tiempos1 y
muéstrelos siempre dentro del contexto. Por ejemplo: El material
Tiempo 1. «Baja las manos hasta que no puedas más, tus manos tocan Se trata de una colección de tarjetas relacionadas con el entorno coti-
el suelo». diano y la cultura del niño: los transportes, los animales, las frutas, las
Tiempo 2. «¿Puedes tocar el suelo?» verduras, los instrumentos musicales, los objetos de la casa… Las tarje-
Tiempo 3. «¿Qué es esto?» (señalando el suelo). tas se organizan y se estructuran por temática. Van de lo general (por
Y así, el nombre de las partes del cuerpo, el de los vestidos, los objetos ejemplo, los animales) a lo particular (los animales domésticos, los ani-
de casa, la naturaleza, etc., se puede presentar de una manera viva, e ir males salvajes…). Poco a poco, a medida que el niño crece, que su uni-
agrandando continuamente de manera concéntrica alrededor del niño verso se amplía y que es capaz de percibir los matices, el sujeto de las
el perímetro de lo que queda por descubrir. tarjetas se afina aún más (por ejemplo, los insectos, los mamíferos, etc.).
Asimismo, a medida que los centros de interés del niño evolucionen, se
El material sensorial puede ir creando tarjetas sobre la historia (la prehistoria, Egipto…), la
Hemos visto que uno de los roles importantes del material sensorial es
geografía (el mar, la montaña, los países…), etc. Las tarjetas deben tener
el de relacionar el lenguaje con la experiencia.2 El vocabulario simple se
todas el mismo formato y el mismo tamaño, si es posible, para evitar la
presenta mediante una lección en 3 tiempos, y lo mismo se hace con el
confusión. Las imágenes deben ser fácilmente identificables y los dibu-
de los comparativos (más y menos) y el de los superlativos (el/la/los/las
jos realistas. Es importante cambiar y enriquecer regularmente las tar-
más y el/la/los/las menos). Es un trabajo importante que permite al niño
jetas para renovar el interés del niño.
expresar la cualidad de las cosas (como los colores) lo más exactamente
posible. No descuide este aspecto, aunque el trabajo le parezca largo;
Este material permite verificar si el niño comprende todo tipo de pala-
así no tendrá que volver atrás y las bases del lenguaje serán sólidas.
bras comunes, pues podría no tener del todo claro el sentido y que no-
Por sorprendente que pueda parecer, este trabajo de lenguaje con el
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sotros no nos diésemos cuenta. También permite que el niño tome


material sensorial es una etapa útil para abordar las primeras nociones
conciencia de la pronunciación de ciertas palabras.
matemáticas (más, menos…).
Estas tarjetas no se encuentran en las tiendas. Para elaborarlas puede
ayudarse de un libro de imágenes, un diccionario ilustrado o revistas
para niños. En estas publicaciones encontrará imágenes (fotos, dibu-
1. Véase en el Anexo, p. 126.
jos) para recortar y pegar. Este material le ayudará también a determi-
2. Véase el libro Montessori Paso a paso - Vida práctica, vida sensorial.
nar los grupos temáticos sin olvidar las palabras. Lo ideal es poder crear

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primero una tarjeta que presenta un todo, luego tarjetas que presentan
los detalles de ese todo. Por ejemplo: una tarjeta para una panorámica
de una granja con todos los animales en situación, luego una tarjeta por
animal. (Véanse ejemplos en la contrapágina).
La realización de este material no debe asustarle, no olvide que creará
las tarjetas al compás de la evolución de los centros de interés del niño,
siempre por pequeños paquetes.

La presentación
Empiece por presentar al niño los temas familiares (transportes, objetos
de la casa…) e invítelo a elegir una categoría. El niño trabaja encima de
una alfombra, saca todas las tarjetas y aísla del grupo aquella que le in-
teresa. Las alinea en lo alto de la alfombra. Observe cada tarjeta con el
niño y pídale que la nombre. No se contente con una simple designa-
ción. Por el contrario, suscite cada vez una pequeña conversación ha-
ciendo preguntas al niño y mostrándole los detalles. No insista
demasiado tiempo, déjese guiar por el interés del niño. Aparte en una
pila las tarjetas sobre las que el niño no tenga ningún problema de vo-
cabulario (nombre conocido). Presente las tarjetas desconocidas según
la lección en tres tiempos.
Cuando haya hecho todas las lecciones en tres tiempos, presente de
nuevo todas las tarjetas al niño para verificar que puede identificar todas
las ilustraciones y que conoce todos los nombres. Enseñe al niño a guar-
dar el material con la imagen del grupo encima de la pila temática.
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Otras actividades
No faltarán ocasiones para enriquecer el vocabulario. Podemos citar el
vocabulario de la cortesía, que se abordará a través de juegos de rol
(responder al teléfono, disculparse, saludar…), pero también otros as-
pectos de la cultura, como la música (por ejemplo, con el canto: voz
grave, triste, tenue, fuerte, viva, lenta, débil…), la pintura, el cine y demás.

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La práctica del lenguaje La lectura de historias
Los primeros libros deben estar relacionados con la vida del niño. La
historia no debe ser ni demasiado larga ni demasiado complicada para
Las historias los más pequeños. Para los niños de más edad, es posible elegir una his-
Podemos definir ciertas reglas básicas para que una historia tenga pro- toria larga de varios capítulos. Puede también suscitar el placer de la
babilidades de cautivar a un niño. espera y leer un capítulo nuevo cada día. En ese caso, antes de empe-
Empezaremos por la estructura. La historia debe comenzar con una corta zar un nuevo capítulo, hable con el niño del principio de la historia; él
introducción de los personajes, de la trama y de la situación, para que el deberá ser capaz de contarle lo que ha pasado. No se olvide de decirle
niño sepa dónde está. Debe presentar enseguida una problemática (una cada vez el título, el nombre del autor y el del ilustrador.
desaparición, un misterio, una situación incómoda o cosas por el estilo), Deberá leer con voz animada, deberá interpretar la historia.
para que el niño al oírla tenga ganas de saber qué va a pasar. A través de Es interesante leer ciertas historias sin enseñar los dibujos, para que el
una serie de peripecias, de interacciones entre personajes, la historia debe niño pueda crear sus propias imágenes mentales.
conducir a la resolución del problema (para bien o para mal, pero siem-
pre nos gustan más las historias que terminan bien, ¡sin cursilería!). El rincón de los libros
El rincón de los libros debe ser una bella colección de obras variadas y
Otras reglas conciernen a la adecuación entre la historia y su público. La bellamente ilustradas: humor, literatura para niños, documentales, re-
cuestión de la edad es sin duda importante, no solo en lo relativo a la lon- vistas. Deben estar al alcance de los niños para satisfacer su curiosidad.
gitud del texto y la selección de vocabulario, sino también en la elección Si trabaja con niños de diferentes edades, ordene los libros para cada
del tema. Asimismo, un niño de corta edad preferirá la acción a las largas edad por estantes.
descripciones. Ciertas historias pueden interesar más a los niños, otras a • Abajo del todo, los libros ilustrados, para los niños que aún no leen.
las niñas, pero no dé esto por sentado, no es un dogma; no imponga a • En el de encima, los libros con frases cortas, para jóvenes lectores.
priori ciertos gustos al niño, sino todo lo contrario, siga sus gustos. Final- • Encima de este, los libros con los textos más elaborados.
mente, en las historias protagonizadas por niños corrientes, el hecho de • En el de arriba del todo, los libros con historias largas.
reemplazar el nombre del héroe o la heroína por el del oyente le garanti-
zará, como es natural, una adhesión aún mayor.
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Maria Montessori recomendaba que los libros de ficción para niños


pequeños no fueran fantasiosos, porque el niño menor de 6 años tiene
Contar historias necesidad de experimentar lo real.
Las librerías y las bibliotecas están llenas de buenas historias que pronto Es importante hacer presentaciones de Vida práctica en torno a los li-
se sabrá de memoria. Tal vez pueda inventárselas. Puede contar una his- bros: cómo sujetar un libro, cómo abrir un libro y pasar las páginas con
toria donde sea: en casa, mientras pasean, en el coche… Y la narración oral cuidado, cómo colocar un libro en la estantería apartando los otros, cómo
tiene un lado más afectivo, más directo que leer una historia. Es un regalo. llevar dos o tres libros a la vez sin estropearlos, y acciones similares.

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Canciones y poemas El mural de los acontecimientos
A los niños pequeños que están en el período sensible del lenguaje les El material se compone de un tablero de corcho dividido en dos; un
gusta la música de los sonidos elegidos y las rimas. El lenguaje de los lado para el pasado y otro para el futuro. Fije con chinchetas papeles
poemas constituye una forma distinta al lenguaje que él conoce. Ello le pequeños con el nombre de acontecimientos como celebraciones, cum-
divierte, le intriga y le seduce. pleaños, salidas y demás. El niño podrá así esperarlos y, más tarde,
El niño experimenta una literatura esmerada, lo que le permite trabajar cuando hayan terminado, los moverá a la columna del pasado. No co-
el lenguaje articulado. Elija poemas cortos y sencillos, que jueguen con loque más de 2 o 3 acontecimientos a la vez en el mural y coloque solo
la música de las palabras y, si es posible, el humor. Recuerde decirle el los acontecimientos que sucederán pronto, en un plazo de 2 o 3 días,
título y el nombre del autor. Lea o recite el texto entero y a continua- salvo si son acontecimientos muy importantes para el niño, como la
ción pregunte al niño si le ha gustado el poema y si le gustaría apren- Navidad, un viaje… Esto dará la ocasión de hacerle sentir la duración
derlo para poderlo recitar a su vez. más o menos larga de la espera.
Las canciones aportan placeres suplementarios, se pueden cantar a dúo
o entre varios, se pueden acompañar por instrumentos o percusiones. El juego de las preguntas
Por lo demás, se trata de hacer exactamente como con los poemas: sim- Las ocasiones de conversar con el niño son ejercicios de lenguaje que
plicidad, humor, cuidadosa elección de palabras y sonidos. se deben promover. El niño se acostumbra a construir auténticas frases,
a explicar lo que quiere decir para ser comprendido. Al escucharle ha-
La actualidad blar a usted, el niño asimila los giros lingüísticos y las particularidades
Esta actividad ayuda a la claridad del discurso y al desarrollo de la ex- gramaticales y sintácticas de nuestro idioma, que son numerosos y ricos
presión personal. en excepciones. Aproveche, pues, las ocasiones de conversación es-
El material se compone de extractos de periódicos o de revistas (locales pontánea con el niño y plantéele preguntas adaptadas a su edad y a
preferentemente, por estar más relacionados con el niño). También sus supuestos conocimientos sobre el tema abordado. El niño no se
puede aprovechar emisiones de radio o televisión para niños. debe encontrar en ninguna situación que le suponga un fracaso.
Trate con el niño (o grupo de niños) los acontecimientos relacionados Escuche con atención sus respuestas y déjele hablar a su ritmo, sin pre-
con su vida: la vida familiar, la vida del pueblo, del barrio o de la ciudad, sionarle; si él cree que usted le cortará si va demasiado lento, puede que
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con la información oída en la radio, vista en la televisión o en internet. termine por precipitarse.
Aunque sean pequeños, los niños se plantean preguntas y tienen una in- Un ejemplo: El niño está comiendo pan con mantequilla. Plantéele una
terpretación muy personal de los acontecimientos que se producen a su «adivinanza»: «La mantequilla está hecha con una cosa que está encima
alrededor. Al hacerlos hablar, no solo se desarrolla su capacidad de ex- de la mesa. ¿Sabes con qué?». Si la respuesta «la leche» no llega, juegue
presarse, ¡también le depararán sorpresas llenas de humor! a «caliente», «ardiendo», «te quemas», «frío», para ayudarlo. Sigue: «Y
¿sabes qué animal da la leche?», etc.

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Preste atención a un hecho importante, sobre todo en el caso de la es-
colarización en casa: no es necesario que todo el tiempo de la vida en
común se transforme en un tiempo de aprendizaje. También es necesa-
rio el diálogo afectivo (las conversaciones cotidianas, humorísticas, in-
trascendentes), porque también es diálogo y porque el niño no debe
tener la sensación de estar acosado por preguntas y explicaciones.

Las conversaciones
Las conversaciones deben constituir un verdadero diálogo, un inter- La introducción a la escritura
cambio entre dos personas.
Escuche al niño cuando hable. El niño le escucha cuando usted habla.
Esté disponible. La entrada en la forma escrita
Póngase físicamente a su nivel, agáchese delante de él o siéntese a la
misma mesa o en un sillón; el niño tiene que poder ver su boca para la En la pedagogía Montessori, la introducción a la forma escrita no se
enunciación y la pronunciación. hace mediante un manual, sino ofreciendo al niño ocasiones múltiples
Utilice un discurso normal y un vocabulario apropiado. Y, sobre todo, y concretas para explorar la lengua escrita, equipándolo para una
no hable de manera pueril. conquista de la lectura.
El niño se prepara poco a poco para mantener una conversación. El lenguaje escrito es otra forma del lenguaje que el niño ya conoce. Es
Se irá sintiendo cada vez más cómodo en su expresión. La calidad de sus una forma simbólica que utiliza signos gráficos. Lo que el niño debe com-
respuestas determinará el progreso del niño. prender es el «principio alfabético», es decir, el hecho de que estos sig-
nos, aislados o agrupados, representan en la escritura los sonidos de la
lengua oral. Atención: esto no tiene nada que ver con el orden alfabético,
que no nos interesa en absoluto, por el momento. La entrada en el len-
guaje escrito exige la capacidad de relacionar los símbolos con los soni-
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dos que hay que transcribir, pero todo ello en un orden concreto para
que, puestos uno al lado de otro, dichos símbolos tengan un sentido.
La pedagogía Montessori ofrece al niño las claves para la escritura y la
lectura en forma de numerosas actividades que permiten preparar de
manera separada las aptitudes indispensables para dominar la escri-
tura. El niño explorará durante estas actividades aquello que necesita

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para reconocer y utilizar los símbolos. Se le invita a explorar, de ma- • Las actividades con las formas para dibujar afinan la precisión del
nera sensorial, los elementos constitutivos y la organización de la len- gesto, su impulso, y proporcionan al niño dominio sobre la ocupación
gua escrita: del espacio de la página. El texto se construye sin las limitaciones ini-
• los sonidos, las letras y la formación de las palabras, ciales de las pautas.
• la organización de las palabras para formar frases.
Paralelamente, el niño va puliendo los gestos y la memorización de las La originalidad de las actividades de escritura y de lectura Montessori
formas que le permitirán escribir. Un día, toda esta preparación termina reside ante todo en apelar al mismo tiempo al tacto, a la manipulación
por eclosionar, y sorprendentemente ocurre de un día para otro. Es lo de objetos y a la reflexión del niño. La originalidad reside también en el
que Maria Montessori llamaba «la explosión de la lectura»: cuando el hecho de que la escritura y la lectura se presentan al niño como activi-
niño, lenta y minuciosamente preparado, comprende de golpe «cómo dades sensoriales e intelectuales apasionantes. El niño accede al fun-
funciona» y se pone a utilizar todo el bagaje adquirido cionamiento del lenguaje mediante una aproximación que siempre tiene
sentido (no mediante sílabas artificiales o pseudopalabras). El material
Las actividades se encadenan y se articulan de la siguiente manera: está concebido para gustarle, suscitar su emoción, liberar su creativi-
• Las actividades de la Vida práctica y de la Vida sensorial, imprescindibles, dad natural. Da al niño una imagen clara y concreta de nociones abs-
han preparado el terreno. No repetiremos lo bastante hasta qué punto es tractas (como el concepto «palabra», por ejemplo). El niño se implica,
importante no olvidarse ni saltarse estas dos etapas fundamentales. toca, explora, descubre y comprende. Obtiene una satisfacción directa.

• El juego de palabras pone en evidencia la diversidad de sonidos de


nuestra lengua e instruye al niño para detectarlos en las palabras. Aten-
ción: como no existe material para esta actividad, tenemos tendencia a
olvidarlo o a pasarlo demasiado rápido.

• El descubrimiento de las letras rugosas familiariza completamente al


niño, mediante el tacto, con la forma de cada letra y la trayectoria para
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trazarla. Le permite asociar el símbolo con el sonido. También le ayuda


a interiorizar el gesto para formar cada letra.

• El material de las letras móviles permite al niño componer palabras,


luego frases, sin tener que preocuparse por la ortografía, de una ma-
nera puramente fonética. El objetivo aquí es la asimilación del rol sim-
bólico de las letras y su uso para componer la escritura.

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El aprendizaje de la escritura reagruparán por su forma o su posición con respecto al conjunto de la
palabra o la frase escrita (la n, la o, la u, etc. alineadas, el palo de la p
irá hacia abajo, el de la t o la d hacia arriba, como el bucle de la b o de
La escritura manuscrita es una acción compleja. No hay que dar nada
la f, etc.).
por sentado: el niño debe estar preparado. Ante la complejidad de la
tarea, debe organizar sus sensaciones.
Las palabras, los signos convencionales, las frases
Pero escribir no es solo trazar letras. Al principio, el niño compone las
Descomponer y preparar el acto de escribir palabras con las letras móviles analizando cada sonido. La escritura em-
El enfoque Montessori presta un atención minuciosa en la preparación pieza con algo que el niño ya conoce. Tiene en mente la palabra que
mental y física de la escritura, antes siquiera de proponer al niño soste- tiene ganas de escribir. Pues será forzosamente interesante para él. Asi-
ner un lápiz o utilizar un cuaderno. Esto se hace a través de un gran nú- mismo, se invitará al niño a transcribir palabras y luego frases, a partir
mero de actividades de Vida práctica y de Vida sensorial que constituyen de diferentes materiales. Se le deberá animar y ayudar a la escritura y a
el humus sobre el cual se desarrolla la capacidad de escribir, de leer, de la creación. Descubrirá de paso los signos convencionales, pues los ne-
razonar… Cada una de estas actividades prepara un componente parti- cesitará, como la puntuación y las mayúsculas.
cular, como la motricidad de los dedos, de la mano, de la muñeca, la flui-
dez de los gestos, la capacidad para seguir gestos con la mirada, y también
la concentración, la capacidad de reflexión y de abstracción.

Aprender las letras


Se trata ahora de comprender que la escritura es una forma simbólica
del lenguaje, de descubrir los símbolos, de ser capaz de asociarlos con
sonidos y también trazarlos. Las primeras actividades de lectura y de
escritura manuscrita propiamente dichas están relacionadas con las le-
tras rugosas (véase la p. 28). Son progresivas y estructuradas. Cuando
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el niño se sienta a gusto con el sonido y la forma de las letras, y sola-


mente en este momento, empezará a trazar las letras en una pizarra de
talla mediana para, poco a poco, acabar trabajando en un espacio más
definido y más reducido. No se le presentará la escritura sobre papel
con un lápiz hasta más tarde, no hay ninguna urgencia.
En paralelo, los ejercicios de clasificación con las letras móviles le per-
mitirán observar mejor las particularidades de cada letra. Las letras se

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El juego de los sonidos el nombre de los muebles de la habitación… Puede utilizar pequeños
objetos encima de una bandeja, como los animales de la granja.
Enséñele un animal y pregúntele: «¿Cómo se llama este animal? –Vaca.
El niño toma progresivamente conciencia de los sonidos que forman
–Sí, es una VVVVaca». Siga insistiendo en el primer sonido, luego pase
las palabras que designan a las personas o a los objetos que le rodean
a otro animal. Vuelva de vez en cuando a los que ya haya nombrado.
y luego las palabras menos familiares. Tómese el tiempo necesario para
Pase a continuación a los grupos de objetos situados en un mismo lugar
desarrollar bien esta consciencia de los sonidos, pues se trata de una ac-
de la habitación o de la casa. Por ejemplo: El CCCCepillo de dientes, el
tividad preparatoria indispensable para el futuro aprendizaje de la es-
DDDDentífrico, el VVVVaso…
critura y de la lectura. Atención: como estos ejercicios no se apoyan en
ningún material, contrariamente a numerosas actividades Montessori,
se tiende a descuidarlos o a pasarlos rápidamente. En esta labor, como Los sonidos al final de palabra
en el resto, hay que dar al niño tiempo para comprender y memorizar. Consiste en el mismo ejercicio, pero esta vez insistirá en el final de las
No necesita ningún material concreto, sino tiempo, atención y dispo- palabras y animará al niño a producir el sonido con fuerza y a prolon-
nibilidad. Estos juegos se pueden hacer en cualquier momento, en una garlo si es posible. Explique de entrada qué es el final de palabra: es el
sala de espera, en un tren, en un coche, donde sea. último sonido que oímos. Póngale el ejemplo de su nombre: OliviAAAA
o LuiSSSS.
Los sonidos al principio de palabra Al igual que con el principio de palabra, pase revista a todo tipo de se-
Empiece por las palabras familiares como, por ejemplo, el nombre del ries de objetos o de seres vivos cercanos al universo del niño.
niño o suyo.
Pregúntele al niño: «¿Sabes cómo me llamo?». El niño responderá. Los sonidos en mitad de palabra
Insista en el primer sonido. «Sí, me llamo MMMMaría». Utilice palabras cortas como: «Bet». Ayude al niño a encontrar el so-
«–¿Cómo se llama tu gato? –Elfo. –EEEElfo. ¡Qué sonido tan bonito!». nido del principio, luego el del final. Por último, pregúntele cuál es el
A continuación, juegue con el primer sonido de los nombres de la fa- sonido que oye en medio. Descubrirá, con su ayuda, que después de la
milia del niño o de los niños, en un contexto de clase. «BBBBB» oímos «EEEE».
«Estoy pensando en una persona cuyo nombre empieza por IIIIIIII...
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Para ayudar al niño, elija primero series de palabras en las que solo cam-
Irene». Luego encadene con el nombre partes del cuerpo. Señale una bie el primer y el último sonido y el del medio sea siempre el mismo:
parte del cuerpo y pregunte: «–¿Cómo se llama esta parte del cuerpo? pan, par, paz; tres, tren; col, gol, sol; y aumente progresivamente la difi-
–Nariz. –Sí, es tu NNNNariz». – Insista en el primer sonido. «¿Cómo se cultad con sonidos diferentes.
llama eso que tienes en la cabeza? –Pelo. –PPPPelo. ¡Qué sonido tan di-
vertido!». Y así sucesivamente.
En otra sesión, aborde por ejemplo el nombre de las prendas de vestir,

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Las letras rugosas El material
Las letras rugosas son fáciles de fabricar, con un poco de maña. Se trata
Desde el punto de vista montessoriano, las letras rugosas son una base de letras cursivas recortadas en papel de lija y pegadas sobre tablillas
ineludible de introducción a la escritura. Proporcionan información al de madera o tarjetas de cartulina. Las vocales están pegadas sobre ta-
niño sobre el movimiento de la escritura (inicio, sentido y trayectoria blillas azules y las consonantes sobre tablillas rosas. También hay letras
del gesto). Permiten también relacionar el símbolo con el sonido. pegadas sobre tablillas verdes: son las combinaciones de letras que for-
El niño debe haber experimentado una preparación para tocarlas gra- man un sonido que no se puede representar mediante una sola letra del
cias a las tablillas rugosas (Vida sensorial) y haber jugado lo bastante alfabeto: ch, ll, rr, gu, qu. Véase el dibujo y la lista de las páginas si-
con todos los sonidos que los símbolos representan a través del juego guientes. No presente las letras pegadas sobre las tablillas verdes hasta
de los sonidos (véase la p. 26). El papel de lija funciona como un control mucho después de haber presentado las otras, salvo si son necesarias
del error. En todo momento la forma de la letra guía los dedos del niño. de inmediato; por ejemplo, si el niño se llama NaCHo, LLuís (en catalán),
LLavina, o si la localidad donde vive presenta las letras combinadas o
Nota importante: Si bien las letras rugosas cursivas son un medio para suceden circunstancias similares.
entrar en la escritura manuscrita, son también una herramienta para el Hemos precisado con insistencia que la ortografía no está, por el mo-
reconocimiento de las letras y, por tanto, para la lectura. Sin embargo, mento, en el orden del día y no lo estará durante un período bastante
las letras a las que el niño se enfrenta en su entorno cotidiano son a largo. Estamos en la correspondencia fonética.
menudo mayúsculas y minúsculas de imprenta. Puede que tenga dudas
y pregunte al adulto sobre alguna letra que no reconoce en un cartel o La presentación
en un paquete de alimentos. La presentación de las letras rugosas se hace en forma de lección en
Es importante aprovechar esta ocasión para hacer hincapié en que se tres tiempos. He aquí cómo se desarrolla la lección en tres tiempos para
trata de una letra que él ya conoce, pero que se representa de un modo las letras rugosas. Empiece hablando de la actividad con el niño y dirí-
un poco distinto. Enséñele la letra cursiva rugosa y la letra de imprenta jase con él hacia el lugar donde se guarda el material. El niño debe saber
correspondiente a la que ha visto en el paquete o en el cartel. Enséñele dónde se guarda para poder orientarse cuando tenga ganas de trazar es-
también otras letras si se lo pide. pontáneamente las letras.
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Pero no pase todas las letras de manera sistemática; de entrada, las ol-
vidará casi de inmediato y, además, esto no hará más que complicar su Tiempo 1
aprendizaje. Se acostumbrará de manera progresiva y con bastante fa- Es el tiempo de la asociación del nombre con el objeto. En el caso de las
cilidad a las diferentes formas de una misma letra, sin que sea necesa- letras rugosas, corresponde a la presentación de las letras, por grupos
rio realizar un aprendizaje específico. El niño relacionará la nueva letra de tres, una después de la otra. Elija siempre tres letras contrastadas por
con la letra que conoce. su forma y su sonido, por ejemplo «m» (pronuncie el sonido de la letra,
no su nombre: MMMM, en lugar de EME, intentando pronunciar

28 29

Exemplaire de : Diaz Cesar


la E lo más muda posible: MMM en lugar de ME), «c» (pronuncie KKK que toca descubrir. Si todo parece bien asimilado, pase al grupo si-
por el momento) y «p» (PPP). El orden del alfabeto poco importa por el guiente. Y así sucesivamente hasta agotar las letras del alfabeto. No ol-
momento. Coloque una primera letra delante del niño. Toque la letra vide guardar registros escritos y fechados de las actividades y del
con la punta de los dedos, en el sentido de la escritura, pronunciando progreso del niño, sobre todo si lo está educando en casa. Será una her-
el sonido que le corresponde. «MMMM, como MMMMamá». Des- ramienta de comunicación eficaz en caso de una inspección.
pués invite al niño a seguir la letra con la yema de los dedos, mientras
dice el sonido. Si pronuncia el sonido correctamente, pero no hace el
gesto en el buen sentido, déjele acabar y luego vuelva a hacer el gesto
delante de él cuando le toque el turno a usted. A continuación, pase a Las letras rugosas simples

a e i o u
la segunda y a la tercera letra.

Tiempo 2
El segundo tiempo es el del reconocimiento. Se trata de un auténtico

b d f g h j k l
desafío intelectual para el niño. Es el tiempo más largo, y debe continuar
hasta que la asociación se haya establecido de manera sólida.
Ponga las tres letras delante del niño. Se trata siempre de las mismas tres
letras, en el orden de la primera presentación y luego en desorden. Pídale
al niño que reconozca las letras: «Enséñame la… MMMM», «enséñame
la… KKKK», «enséñame la… PPPP». Invite al niño a trazar cada vez la letra
cuando pronuncie el sonido. Cuando el niño no tenga ningún problema
en dibujar, es decir, en seguir con la punta de los dedos y pronunciar el
p q t y z
c m n n~ r s v w
sonido de las tres letras correctamente, pase al tiempo 3.

Tiempo 3
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Siempre con las tres mismas letras, ahora pondrá a prueba el conoci-
miento del niño planteándole una pregunta abierta. «¿Cuál es el sonido

x
de esta letra?». En esta etapa el niño no corre el riesgo de equivocarse,
pues en el segundo tiempo ha consolidado su conocimiento de la letra. Dimensiones aproximadas
Felicítele y anímele. La tarjeta de la a: 15 x 15 cm
No queme etapas y si, algún tiempo después, el niño duda en alguna La tarjeta de la y: 15 x 20 cm
de las letras, vuelva a incorporarla en el siguiente grupo de tres letras La tarjeta de la f: 25 x 15 cm

30 31

Exemplaire de : Diaz Cesar


Letra Pronunciación
a a
Las letras El niño de corta edad pasa por los períodos sen- * Se pronuncia
b b y no be*
rugosas dobles sibles del lenguaje y del tacto. Si las letras rugosas la consonante
c + a, o, u k y no ke
y no se
se presentan en el momento adecuado, usted no- c + e, i z (s en zonas de seseo)

ll
acompaña de
tará en el niño ganas de descubrir todas las letras ch ch y no che ninguna vocal.
más comunes, sin cansarse y en apenas unas se- d d y no de Se repiten las
manas a través de las lecciones en 3 tiempos. e e consonantes
Un último consejo: para los niños prematuros, f f y no efe que no se
pueden hacer

gu
sustituya las letras rugosas por las letras de fieltro g + a, o, u gg
durar mucho,
o terciopelo, suaves al tacto y más agradables para gu + e, i gg
como la b, la d,
unos niños que, con frecuencia, pueden manifes- g + e, i j y no jota
etc.
tar cierta irritabilidad al tacto según el grado de h Silencio/el dedo delante de la boca Para otras
estímulo y su educación de los sentidos. i i consonantes
j j y no jota (f, s, v…) se
Juegos con las letras rugosas k k y no ka prolonga

ch l l y no ele el sonido.
Juego 1
Trace una letra en la espalda del niño. Pregúntele ll ll y no elle (y en zonas de yeísmo)
cómo suena la letra. m m y no eme
Juego 2 n n y no ene

qu
Trace el símbolo en el aire para que el niño lo vea, ñ ñ y no eñe
no se ponga frente a él sino al lado. Pregúntele el o o
p p y no pe
sonido de la letra.
q, qu + e, i k y no ku
Juego 3
r r y no erre
Invite al niño a trazar la letra en una bandeja llena
rr r y no erre
de sémola o de arena. Enséñele cómo mover con cui-
s s y no ese (z en zonas de ceceo)
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rr
dado la bandeja para que desaparezcan las letras.
t t y no te
Invite al niño a trazar otra letra. Es un material eficaz
u u
y económico. Deje la bandeja a disposición del niño.
v b y no uve
Le provocará unas ganas irresistibles de hundir los
w u(a) y no uve doble
dedos en la sémola y dejar rastros de escritura. x s y no equis
x + consonante ks, gs o s y no equis
Página siguiente : La primera pronunciación de las letras -x- ks o gs (j en México, Oaxaca...)
y i y no i griega o ye
32 z z y no zeta (s en zonas de seseo)

Exemplaire de : Diaz Cesar


Las letras móviles El material
La mayoría de las veces está compuesto por dos grandes cajas dividi-
En «montessoriano» estricto, este material se llama alfabeto móvil. Pre- das en casilleros para acoger las letras troqueladas del alfabeto. La pri-
ferimos darle el nombre de letras móviles para evitar la confusión con mera caja contiene las letras grandes (varios ejemplares de cada una).
el aprendizaje mecánico tradicional del alfabeto. En efecto, este mate- Las vocales son, por lo general, azules y las consonantes rosas, al igual
rial, muy eficaz y creativo, está en las antípodas del recitado monótono. que sucedía en las letras rugosas. La segunda contiene las letras más
El niño podrá componer palabras antes incluso de saber escribir. Para- pequeñas cuyo color es o bien el mismo para todas las letras (verde,
lelamente podrá continuar con toda tranquilidad su preparación «men- por ejemplo), o bien idéntico a las de las letras grandes: azul para las
tal» para la escritura manuscrita y la lectura. vocales, rosa para las consonantes. No hay letras dobles verdes, pues el
niño las fabrica él mismo con las consonantes o las vocales apropiadas
Otra ventaja de este material es el hecho de que el niño compone las pa- (véase el dibujo p. 36).
labras que él elije, las que le interesan, lo cual es evidentemente más
motivador y psicológicamente menos pesado que leer o copiar la pala- Un último apunte sobre el código de color: en las tiendas se encuentran
bra (traducir el pensamiento) de otro, como ocurre con un manual tra- de colores diferentes. Esto no tiene mayor importancia siempre que las
dicional. Al querer poner su pensamiento por escrito, el niño está consonantes y las vocales sean bien contrastadas. Evidentemente, re-
abocado a analizar los sonidos que componen su palabra. De este sulta más lógico usar el mismo código de color en las letras rugosas y en
modo, descubrirá por sí mismo el principio de la combinatoria silábica. las letras móviles. Atención: Ya sean de madera o de plástico, y sea cual
Su inteligencia compondrá de manera natural los sonidos de una conso- sea el color, compruebe que no estén coloreadas solo por un lado. Esto
nante y de una vocal para formar una sílaba, sin ni siquiera planteárselo, permite el control del error y evita que el niño las utilice al revés. Asi-
sino simplemente porque los oye en la palabra que quiere escribir. mismo, necesitará dos alfombras.
Más tarde encadenará las sílabas, siempre porque es lo que oye en la
palabra que le interesa. No se trata del método silábico, porque es la pa- Las letras móviles deben pertenecer a la misma familia tipográfica que
labra y su significado lo que le interesa al niño, no las sílabas en sí mis- las letras rugosas. Evite, por ejemplo, tener una tipografía sans serif o de
mas, que no tienen ningún significado. Una vez que el niño ha palo seco (ejemplo de tipo palo seco) para las letras rugosas, y una tipo-
grafía cursiva manuscrita (ejemplo de tipo cursiva) para las letras
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compuesto su primera palabra, es capaz de descifrar y de comenzar a


leer porque ha integrado el principio de asociaciones indispensables móviles, o al revés. Es incluso preferible (aunque no imperativo) que
para la lectura. Con Montessori, como ocurre siempre en la pedagogía sean del mismo cuerpo. En cualquier caso, es más cómodo para el niño
activa, la escritura precede a la lectura. componer palabras con letras de cuerpo mediano (algunos cm de alto)
que con letras demasiado grandes (palabras enormes, frases gigantes-
cas) o demasiado pequeñas (dificultad de manipulación, confusión más
frecuente, pérdida de letras).

34 35

Exemplaire de : Diaz Cesar


abcdefgh ~
abcdefghijklmn
n~ o p q r s t u v w x y z
ijklmnn
opqrstuv cuerpo: a = 2 a 3 cm y f = 9 cm aproximadamente

wxyz 1er alfabeto


cuerpo: a = 4 a 5 cm
y f = 12 cm aproximadamente a b c d e f g h i

abcdefghijklmn j k l m n n~ o p q
n~ o p q r s t u v w x y z r s t u v w x y z
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2º alfabeto 3er alfabeto


cuerpo: a = 2 a 3 cm y f = 9 cm aproximadamente tamaño de la tarjeta: a = 4 a 6 cm y cuerpo de la a = 1 cm aproximadamente

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Exemplaire de : Diaz Cesar


La primera presentación Pregúntele cuál es el primer sonido. El niño responderá MMM. Inví-
Antes de presentar las letras móviles al niño, asegúrese de que sea per- tele a analizar el sonido siguiente y a encontrar la letra correspondiente.
fectamente consciente de los sonidos para ser capaz de analizarlos en Enséñele a colocarla en la parte superior a la izquierda de la alfombrita.
las palabras. Por tanto, debe haber practicado durante un largo período Repita la palabra y pregúntele el sonido siguiente. Invite al niño a coger
el juego de los sonidos (véase la p. 26) y poder responder sin dudar a las la «a». Enséñele a colocarla al lado de la «m». Proceda de la misma ma-
preguntas del tipo: «Dime una palabra que empiece por O», «¿qué nera para el último sonido. Después lea la palabra delante del niño, si-
oímos al final de “tití”?», «¿hay alguna TTTT en tu nombre?». guiendo las letras con el dedo.
Y, como es natural, no le proponga componer palabras hasta que haya Continúe sugiriéndole nuevas palabras durante todo el tiempo que el
descubierto al menos una decena de letras (vocales y consonantes) con niño esté interesado. Deje las palabras acabadas encima de la alfombra,
las letras rugosas. Para que esto sea posible muy rápidamente, porque alineadas unas debajo de las otras.
es un aspecto importante de este material, elija con cuidado las letras Cuando el niño parezca cansarse, acabe la palabra en curso y luego en-
que le presentará, a través de las primeras lecciones en tres tiempos, séñele a ordenar las letras en las casillas. Coja la primera letra y recorra
sobre las letras rugosas; su combinación debe permitir crear palabras al las palabras para «hacer colección de» las letras idénticas. Colóquelas
alcance del niño y cercanas a su universo cotidiano, como por ejemplo en su compartimiento. Haga lo mismo para la letra siguiente y así su-
los nombres y las palabras que designan aquello que le gusta, lo que cesivamente hasta que todo esté ordenado.
tiene frecuentemente ante los ojos, las palabras que para él tengan una La recogida y la colocación exacta de las letras son actividades atracti-
carga emocional… vas para el niño. El niño entra irresistiblemente en relación con el ma-
terial. Al guardarlo, trabaja de manera inconsciente.
Invite al niño a desenrollar una segunda alfombra ya que el material
ocupa demasiado espacio para una sola. Vaya hacia la estantería donde La utilización ulterior
se guarda el material. No olvide nombrarlo y anunciar que está a punto El niño vuelve a coger la caja de las letras móviles cada vez que tiene
de descubrir un material formidable: vamos a fabricar palabras. ganas y así puede constatar que conoce cada vez más letras. Anímele a
Con el niño, observen las letras y colóquenlas correctamente en sus ca- componer las palabras que quiera. Lo hará de manera fonética, lo cual
silleros, de manera que cada letra se vea claramente. Recorra con el niño es del todo normal. Por el momento, no lo corrija, salvo si a sus palabras
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el conjunto de las letras para saber cuáles son las que él conoce. Saque le faltan sonidos. Por ejemplo, si elige «diccionario» y escribe «dikcio-
las letras y aleje la caja. nario», por el momento es formidable. Si escribe «dkcionario», ha olvi-
Presente oralmente una palabra que le resulte familiar al niño y cuyas dado el sonido I después del sonido DDD, y debe hacer que lo recupere,
letras se encuentren entre las que él conoce. Se aconseja tener una lista pero sin dejar de felicitarle por el resto de la palabra. Para la ortografía,
de palabras interesantes para sugerir al niño y que se escriban tal como véase también el comentario de la p. 40. Más tarde, anime al niño
se pronuncian. Tomaremos aquí el ejemplo de la palabra «mar». Anun- a componer una expresión con dos palabras, y poco a poco, frases,
cie al niño que van a fabricar la palabra juntos con las letras móviles. una historia…

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Un último comentario sobre las letras móviles Las formas para dibujar
De hecho, deberían existir 3 alfabetos móviles de diferentes tamaños.
• Uno grande en dos colores: las vocales en azul, las consonantes en
rosa, utilizados por los pequeños que comienzan a componer palabras
El material
Se trata de 10 formas geométricas distintas, movibles y encajadas en
muy simples y que necesitan reforzar la noción de vocal y de conso-
marcos cuadrados de 14 cm de lado. Están provistas de unos botones
nante.
de sujeción para que el niño pueda mantenerlas encima del papel mien-
tras dibuja los contornos (véase el dibujo de la p. 42).
• Uno mediano cuyas letras son todas del mismo color. Este permite
Estas formas tienen exactamente la misma medida que las formas de
componer palabras de cualquier longitud y también frases ¡sin estar
madera del gabinete geométrico. De modo que puede utilizar los ca-
obligado a ocupar todo el suelo! Lo ideal es tener dos alfabetos unidos
jones si quiere limitar la fabricación o la compra de material.
de colores diferentes, por ejemplo, uno marrón y otro rojo, para poder
valorar las dificultades ortográficas en una palabra o una frase, o para Hojas blancas cuadradas cortadas según el mismo formato (14 cm
x 14 cm) y una tabilla de madera, que sirve de soporte para las hojas,
resaltar, por ejemplo, la diferencia entre la raíz y la desinencia en la
siempre del mismo formato, completan el material.
conjugación. El niño puede así movilizar todos sus recursos y su me-
moria, pues no necesita estar en modo «multitarea» con un lápiz. Asimismo, necesitará diez lápices de colores, ordenados por color.
En las tiendas encontrará soportes de madera para depositar 3 lápices y
• Uno pequeño, fabricado con letras impresas en tarjetas. Contiene tam- que no se vayan rodando. Están diseñados específicamente para esto,
bién un conjunto de signos de puntuación. Las letras son todas del pero una cajita pequeña tipo plumier puede servir. Generalmente el
mismo color. Las tarjetas presentan tal vez una cuadrícula, lo cual per- fondo de las cajas de lápices de colores presenta una placa de plástico
mite al niño trabajar también en el posicionamiento de las letras, unas blando con un compartimento para cada lápiz. También la puede utilizar.
en relación a otras, dentro de una palabra.
El interés de las formas para dibujar
La actividad se fundamenta en la siguiente constatación: las compe-
tencias en escritura residen en la propia realización gráfica. Este mate-
rial continúa el trabajo de educación de la mano que empezó con las
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actividades de Vida práctica y de Vida sensorial. Ayuda al niño a ad-


quirir la flexibilidad de la muñeca necesaria para controlar el trazo al
utilizar un instrumento de escritura:
• El niño aprende a sujetar bien el lápiz (buena posición de los dedos en
el lápiz y posición correcta de la mano).
• Aprende a gestionar el espacio gráfico del papel.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Las formas para dibujar
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• Afina su percepción de las formas, las dimensiones, los espacios.


• Desarrolla el movimiento, la continuidad, la fluidez de su gesto de es-
critura.
• Aprende a concentrarse en su actividad y a seguir con los ojos sus ges-
tos, sus dedos, su trazo.
• El resultado es alegre y colorista y al niño le encanta.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


La primera presentación Algunas actividades posibles
Se trata de enseñar al niño a utilizar el material. La organización es im- No enseñe estas posibilidades al niño hasta que empiece a cansarse de
portante pues la secuencia es rica en acciones y gestos ordenados. Esta sus propios descubrimientos. Por el contrario, déjele hacer, teniendo
coordinación es la que favorece la concentración del niño. Coloque en siempre en cuenta que el objetivo principal de la actividad es el domi-
una bandeja la tablilla de madera con una hoja de papel, una de las 10 nio del gesto gráfico, tanto del impulso como de su control.
formas geométricas y su marco. Coja igualmente el soporte de los lá-
pices y elija 2 colores contrastados. Instálese en una mesa. Actividad 1
En un primer momento, deje la forma geométrica de lado y conserve Trace el contorno del interior de un marco de encaje. Se necesita una
solo su marco. Ponga la hoja sobre la tablilla de madera. Y encima de gran precisión para fijar las esquinas del marco sobre las esquinas de la
la hoja ponga el marco de la forma, de manera que coincidan exacta- hoja. Después haga la doble línea trazando esta vez el contorno exte-
mente. Elija un lápiz, sujete el marco con la mano izquierda y trace el in- rior de la forma. Hay que centrar bien la forma en el interior de la línea
terior de la forma empezando por la parte inferior izquierda y continúe ya trazada. Y a continuación hay que sujetar fuerte la forma por el
en sentido inverso a las agujas del reloj. Mantenga siempre el lápiz en botón mientras trazamos la nueva. No es sencillo en absoluto. El niño
contacto con el papel y con el marco, en un movimiento preciso y aprende a controlar la presión de las dos manos y a no relajar ni su
fluido. Guarde el lápiz. Levante el marco y guárdelo encima de la ban- atención ni su gesto.
deja. Observe la forma con el niño. Repita la actividad con todas las formas.
En un segundo tiempo, coja la forma geométrica y colóquela exacta-
mente sobre el trazo que acaba de diseñar. Coja un lápiz de otro color
y trace el contorno de la forma. La mano izquierda sostiene el botón de
agarre, la mano derecha pasa por encima de la mano izquierda par-
tiendo de la parte inferior izquierda para hacer el contorno.

Guarde el lápiz en su soporte. Levante la forma geométrica y vuelva a co-


locarla en la bandeja dentro de su marco. Las dos líneas trazadas no se
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superponen exactamente, pero están muy cerca y son paralelas. Observe


la doble línea con el niño. Dé la vuelta a la hoja de papel e invite al niño
a trazar las dos líneas. Cuando haya comprendido que hay dos maneras Actividad 2
posibles de trazarla, una alrededor de la forma, y otra por el interior del Trabajar con todas las formas trazando el interior de los marcos:
hueco del marco donde se encaja, el niño tendrá la libertad para elegir – curvas espaciadas como olas;
las formas que le interesan y los colores que le atraen. Repetirá la acti- – después, otro día, las líneas más juntas;
vidad en total libertad, cuándo, cómo y tantas veces como quiera. – por último, las formas enteramente coloreadas.

44 45

Exemplaire de : Diaz Cesar


El niño aprende a dominar la posición relativa de su trazo. Cuando domine Actividad 5
el gesto y permanezca dentro de los límites de las líneas, puede empezar Trazar el contorno de dos formas contrastadas utilizando dos lápices de
con él el aprendizaje de la escritura con las letras en las pizarras (p. 77). colores distintos. Después colorearlas (Dibujo inferior de la derecha).

Actividad 3
Trabajar con todas las formas coloreando el interior: Actividad 6, 7 y 8
– la mitad apretando fuerte el lápiz, la otra apretando flojo; Trazar una forma en dos posiciones diferentes, utilizando lápices de co-
– progresivamente cada vez más flojito de izquierda a derecha. lores distintos. Véase el dibujo inferior de la izquierda.
El niño aprende a dominar la presión del lápiz y la fuerza de su trazo. Trazar tres formas contrastadas con tres lápices de colores diferentes.
Luego colorear cada forma del color de su contorno. Véase el dibujo in-
ferior central.
Trazar una forma en tres posiciones diferentes utilizando tres lápices
de colores distintos. Colorear cada forma del color de su contorno.
Véase el dibujo inferior de la derecha.
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Actividad 4
Trabajar con todas las formas coloreando el interior con trazos verti-
cales. El niño aprende a dominar los puntos de partida y de llegada de
su trazo. Véanse los dos dibujos inferiores de la izquierda.

46 47

Exemplaire de : Diaz Cesar


Actividad 9
Crear formas diversas utilizando varias formas para dibujar y sus mar-
cos, con la ayuda de un lápiz. Colorear libremente. Como todo ocurre
en el pequeño espacio de la hoja cuadrada de 14 x 14 cm, el resultado
es muy gráfico. El niño aprende a seguir la continuidad de sus trazos
sin equivocarse. Desarrolla el sentido de observación de las propor-
ciones.
Puede enseñar al niño formas artísticas de la naturaleza, dibujos geo-
métricos artísticos que pertenecen a distintas culturas (mosaicos árabes, Primeras actividades
mandalas tibetanos, ornamentos celtas…). Estas formas gráficas serán
una fantástica fuente de inspiración para él. de lectura

La primera caja de lectura


La finalidad de este material, que se llama también caja de objetos
fonéticos, es ayudar al niño a darse cuenta de que una palabra escrita
es un grupo de sonidos representados por signos gráficos y que el
conjunto tiene un significado.
Un detalle que tiene su importancia: al principio el adulto debe escri-
bir delante del niño, ya que de este modo se pone de relieve el aspecto
dinámico del acto de escribir (a menudo, en la pedagogía tradicional
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los «modelos» se preparan sin la presencia del niño).


Para saber si el niño está preparado para aprender a escribir, es nece-
sario haber observado atentamente su trabajo con las letras móviles.
Debe ser capaz de leer las palabras que ha formado.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


El material desde el principio de las letras, lo cual es una manifestación de inteli-
Se trata de una caja que contiene diversos objetos realistas en miniatura gencia y no un signo de pereza: emite hipótesis de lectura.
cuyos nombres se escriben tal como se pronuncian: sol, pie, ala, oca...
Completan el material un organizador de escritorio formado por una Actividad 2
bandeja alargada con un lápiz, tiras de papel cortadas y unas tijeras. Mezcle todas las etiquetas. El niño elige un objeto. Y debe leer todas las
etiquetas para encontrar la buena. Haga lo mismo con cada uno de los
La presentación objetos.
Ponga el material encima de la mesa y nómbrelo. Adopte un aire miste-
rioso y abra la caja. El niño descubre los objetos. Invítelo a nombrarlos. Actividad 3
A continuación, diga: «Te voy a pedir un objeto de una manera espe- El niño trabaja de manera autónoma con las etiquetas que previamente
cial… No voy a utilizar la voz. No voy a decir nada, pero voy a hacerte se han preparado sobre los objetos presentes en la caja.
saber lo que estoy buscando». Delante del niño, escriba el nombre de
uno de los objetos en una tira de papel. Utilice la forma de las letras Actividad 4: Extensión al entorno
que el niño conozca (de palo o cursiva, según el estilo de alfabeto móvil Una caja con objetos del entorno y las etiquetas correspondientes, pre-
que utilice). Dé la tira de papel al niño y pídale que la corte por el final paradas por adelantado. Por ejemplo, cubo, bol, libro, pluma, plátano…
de la palabra. Es importante que el niño la corte al final de la palabra:
«palabra» es un concepto que el niño debe adquirir. Asimismo, al par- Actividad 5: Invitación a la escritura
ticipar en la acción, el niño se involucra e interioriza el trabajo. El niño lee una etiqueta, la guarda y luego escribe la palabra. Escribe
Invite al niño a reconocer los sonidos, es decir, a descifrarlos. Ha de sin copiar. La relectura de la etiqueta sirve de control del error.
pronunciar el sonido de cada letra, cada una independientemente de
las otras. Después anímele a pronunciar los sonidos más deprisa. El niño
deberá reconocer de repente la palabra. Pídale entonces que coloque
la tira de papel en la mesa al lado del objeto correspondiente. Haga lo
mismo con cada objeto.
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La utilización posterior
Actividad 1
Reagrupe todas las etiquetas. Lea una etiqueta con el niño. Deberá en-
contrar el objeto correspondiente. Continúe con todas las etiquetas. En
esta etapa el niño movilizará sus recursos para «adivinar» la palabra

50 51

Exemplaire de : Diaz Cesar


La segunda caja de lectura Las acciones
Hasta que el niño no domine la primera caja, no se debe presentar esta He aquí una actividad de lectura original para el joven aprendiz de lec-
segunda. Se trata de una caja que contiene una docena de objetos en tor. El niño traduce en acción y, por tanto, en movimientos, lo que ha
miniatura cuyos nombres incluyen un solo grafema combinado, es decir leído. A este material se le llama también «las órdenes». Al participar en
que se necesitan varias letras para representar un sonido (por ejemplo, el movimiento, el niño percibirá las diferencias entre lo inerte y lo activo,
ch, ll, qu, gu, rr). El niño ya ha encontrado estas combinaciones en las le- lo cual es una preparación para la diferenciación entre el nombre y el
tras rugosas verdes. Ejemplo de objetos: chico, caballo, llave, buque, verbo.
burro, agua, queso… Al principio, no elija palabras con letras mudas
como la «h» de «hola», la «u» de «queso», «esquí» o de «guitarra» y El material
«guerrero». Más adelante ya habrá ocasión de hablar con el niño de las Está formado por tarjetas rojas de unos 20 x 8 cm en las que están es-
letras que se encuentran en el español escrito y que no se pronuncian. critos verbos de acción en segunda persona del singular del imperativo.
Elegir y, sobre todo, encontrar objetos puede resultar problemático. Si Estas palabras no contienen más que símbolos de sonidos que el niño
presenta demasiadas dificultades, puede contentarse con imágenes. No ya conoce. Por tanto, es usted quien tiene que elegir las acciones. Pre-
obstante, es preferible usar objetos tridimensionales, pues el niño los fiera las acciones que exijan movimiento y energía («camina», «baila»,
puede tocar. El organizador de escritorio, las tiras de papel y las tijeras «salta», «habla», «grita»…), o que impliquen humor («cecea»). En Mon-
de la primera caja pueden volver a resultarle de utilidad. tessori, el rojo está reservado para el verbo y la acción, según la simbo-
La presentación es exactamente la misma que la de la primera caja de logía relacionada con la naturaleza gramatical de las palabras.
lectura. Véase la p. 49.
La utilización
Escriba una acción en una tarjeta roja y désela al niño.
Pídale que haga lo que está escrito. El niño lee y realiza la acción.
Cuando estén disponibles cierto número de tarjetas de acción, el niño
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las puede utilizar con toda autonomía.


Una variante con más niños: un niño elije una tarjeta, la lee, la devuelve
a su lugar y realiza la acción. Los otros niños deben adivinar la acción.
A continuación, todos juntos comprueban la tarjeta.

52 53

Exemplaire de : Diaz Cesar


Los libros pequeños
El material
Como su nombre indica, el material está formado por libros pequeños
con el mismo formato y número de páginas, que contienen una historia
corta con una ilustración en la página izquierda y solo una frase en cada el castor
página derecha. Véase el ejemplo en la página siguiente. Por desgracia, en
español estos libros no están disponibles en las tiendas, por lo que no come madera
solo tendrá que fabricarlos, sino también inventárselos. Si cree que no
dispone del tiempo o el talento necesario, es posible utilizar revistas para
niños pequeños para recortar y componer las páginas adaptadas al niño.
En cualquier caso, preste atención a la redacción de las frases y a la
elección de las palabras (deben ser conocidas por el niño y deben in-
cluir varias combinaciones de letras rugosas verdes). Para encuadernar
el libro utilice, por ejemplo, una espiral de plástico.
Otra opción para los libros pequeños consiste en fabricarlos con el pro-
pio niño o incluso incitarlo a inventarlos y fabricarlos él solo, después
de haber hecho un primer ejemplo en común (usted le servirá posible-
mente de escriba).

La utilización
Enséñele al niño los libros pequeños. Elija la historia más fácil de leer y
acompañe al niño en su lectura.
Al terminar, felicítele: «¡Ahora has leído todo un libro!»
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Exemplaire de : Diaz Cesar


Las bolsas de lectura contiene asimismo unos mini libros con una palabra por página. Hay un
mini libro para cada modo de escribir el sonido.
Cada palabra está escrita en negro, pero la combinación de letras estu-
Este material, también llamado «Cuadernos de lectura» o «Sobres ho-
diada aparece en verde. Deje tarjetas en blanco en las bolsas para que
mófonos», es muy sencillo de hacer. Responde a una dificultad específica
el niño pueda escribir las palabras espontáneamente.
del idioma: la diferencia notable entre los sonidos y la manera de escri-
birlos. A un mismo sonido le pueden corresponder diversas grafías y
una misma letra se puede pronunciar de distintos modos (hola/ola,
casa/kayak, vaca/baca, tubo/tuvo, as/has, vello/bello). Estas dificultades
concretas se plantean al niño desde el principio del aprendizaje conjunto
de la lectoescritura. Es esencial, pues, ayudarle a superarlas.
c La bolsa, una por sonido
(12 x 12 cm aproximadamente)

Las bolsas de lectura presentan al niño las combinaciones de letras más


corrientes para representar un sonido dado. Se abordan, claro está, em-
pezando por las más simples y más frecuentes, y se sigue con las más
complejas y las más raras. Por razones prácticas es preferible (aunque la casa el queso
no indispensable) que el niño conozca ya el nombre de las letras del al-
fabeto (con arreglo a la pronunciación a, be, ce, de…) antes de propo-
nerle esta actividad; de este modo le resultará más fácil citar la letra o Los libritos, uno por grafía (4 x 8 cm aproximadamente).
letras que componen un sonido. La grafía se apunta en negrita y en verde sobre la tapa del librito, con
el recordatorio del sonido, en pequeño y en rojo, en una esquina.
El material
Se trata de una serie de bolsitas (o sobres) que representan cada una un
c c
sonido que se puede escribir de diversas formas. El sonido de referen-
cia está escrito en la bolsa en rojo. Las bolsas pueden ser de distintos qu c
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

colores, lo cual es una ventaja en un aula, pues permite distinguir a dis-


tancia el sonido sobre el que el niño trabaja. Las tarjetas, una por grafía: en el anverso la grafía, en el reverso,
En el interior de cada bolsa se encuentran las tarjetas. En el reverso de el recordatorio del sonido (8 x 10 cm aproximadamente)
cada tarjeta está escrito el sonido de referencia (que le servirá al niño de
control del error).
En el anverso está escrito, en verde, por ejemplo una de las combina-
ciones de letras para representar el sonido por escrito. Cada bolsa

56 57

Exemplaire de : Diaz Cesar


La primera presentación Al final de la actividad, enseñe al niño cómo debe guardar las tarjetas,
Coja una bolsa. Por ejemplo, la «c». El niño puede reconocer el sonido para controlar su trabajo.
de referencia. Explíquele que no hay una sola manera de escribir este
sonido. Saque entonces las tarjetas y los mini libros. Empiece por invi- Etapa 2
tar al niño a leer el mini libro con la ortografía que ya conoce (la «c»). Anime al niño a trabajar con un número cada vez más importante de
Leerá las palabras «casa», «saco», «caracol»… A continuación, enséñele bolsitas: 3, luego 4, 5, hasta que todas las bolsas estén mezcladas.
la tarjeta de la «qu» y explíquele que es otra manera de escribir el so-
nido «c». Invite al niño a leer el sonido, y luego a descubrir el mini libro Los retos
mientras le ayuda a la lectura. Descubrirá: «queso», «aquí», «arquero», Elija una bolsa. Compruebe con el niño que se trata del sonido de re-
«querubín», «Quique», «Quino»… ferencia. Tomemos el ejemplo del sonido «ll».
Cuando haya explorado todas las maneras de representar el mismo so- Sin mirar las tarjetas, el niño debe componer, con las letras móviles,
nido, distribuya las tarjetas delante de él, poniendo la bolsa arriba y las todas las maneras diferentes de escribir este sonido: llave, olla, collar,
tarjetas debajo, alineadas. Al final de la sesión, es importante enseñar yogur, yoyó, playa… Enseñe al niño a verificar su trabajo con las tarje-
bien al niño a guardarlo todo en cada bolsita, de manera que pueda tas. Continúe con otras bolsas.
volver a encontrar el material correctamente clasificado la próxima vez. El interés de este ejercicio consiste en que el niño únicamente debe me-
Al principio el niño trabaja con una bolsa a la vez. Cuando haya ex- morizar las diferentes maneras de escribir un sonido y no las palabras
plorado todas las bolsas y le resulten familiares, invítelo a encontrar en enteras. La escritura con lápiz no interviene aquí.
otros libros de palabras que contengan cada modo de escribir los so-
nidos que acaba de estudiar. Los dictados
Otra actividad: seleccione una grafía con el niño, (por ejemplo «qu»). Elija una bolsa. Al igual que en la actividad de los retos, el niño debe
El niño mira una palabra del librito correspondiente, luego la tapa y la formar, con las letras móviles y sobre una línea, todas las maneras de es-
escribe con las letras móviles. cribir el sonido. Pero esta vez, usted le dictará las palabras. Por ejemplo,
dicte: «valla». El niño la compondrá con las letras móviles. Continúe
Ejercicios de clasificación con distintas palabras elegidas en los mini libros.
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Etapa 1 Por supuesto, puede ayudar al niño si es necesario: guíele hacia la res-
Seleccione dos bolsas con sonidos bien contrastados (por ejemplo, el puesta sin darle la solución explícita. Ejemplo: «Es la misma “LL” que en
sonido «ll» y el sonido «c»). Para esta actividad, no necesita los mini li- “llama”». Aproveche para hacerle descubrir y utilizar las palabras: «igual
bros, que se quedan en la bolsa. Saque las tarjetas y mézclelas. Coloque que, no es igual que, como…».
las dos bolsas en la parte superior de la alfombra, con el sonido de re- No olvide enseñar al niño los mini libros como control del error. Puede
ferencia visible. Invite al niño a leer las tarjetas y a clasificarlas según el entonces modificar lo que ha hecho para que sea correcto.
sonido correspondiente. Dos niños pueden trabajar juntos: uno dicta y el otro debe formar las

58 59

Exemplaire de : Diaz Cesar


palabras. El adulto puede preparar previamente una lista de palabras. El diccionario de los sonidos
No hay que ir demasiado deprisa. Esta actividad ayuda al niño a me-
morizar «la escritura correcta» y, por tanto, a escribir de una manera or-
El niño que descubre la lectura puede tropezar con combinaciones de
tográficamente adecuada las palabras. En este planteamiento es el
letras que no ha visto nunca, pero que corresponden a sonidos que
sonido el que sirve de punto de partida para la clasificación clara de
conoce. El diccionario de los sonidos está para eso. Este diccionario,
las grafías, y no a la inversa como se suele hacer. Esta actividad consti-
un poco particular, es una ayuda para la lectura autónoma.
tuye una ayuda directa para la lectura.
Este trabajo relativo a la «escritura correcta» o a la ortografía correcta
El material
de una palabra prosigue con el trabajo sobre la formación de palabras,
Se trata de un pequeño diccionario fabricado como un directorio den-
que se hará más tarde.
tro de un cuaderno grande 21 x 7 cm, indexado como en una agenda de
teléfonos. Cada entrada presenta un grafema (una combinación de le-
tras), por ejemplo: «ch». Incluye también el sonido de referencia que le
corresponde escrito en rojo. Deberá fabricar el material, pues no existe
en las tiendas. Podrá completar este diccionario de sonidos a medida
que el niño vaya planteando preguntas, y puede hacerlo con él. Inví-
telo a decorar su diccionario de sonidos.

La utilización
Para presentar el diccionario al niño elija en el índice un grafema que el
niño ya haya descubierto gracias a las letras rugosas verdes, y abra el
diccionario en la página correcta. Lea el sonido de referencia. Elija un
nuevo grafema, siempre de los que el niño ya conoce. Proceda de la
misma manera. Finalmente elija un grafema que el niño no conozca a
priori y vuelva a empezar la operación. El niño debe comprender la aso-
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

ciación grafema-sonido y retener el sonido que está en rojo. Invite al


niño a usar el diccionario de sonidos cada vez que necesite conocer el
sonido de una combinación de letras que aún no se ha aprendido.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Los dictados mudos
Este material, inventado por Hélène Lubienska de Lenval, discípula y
colaboradora de Maria Montessori, se utiliza muy a menudo y resulta
fácil encontrarlo en las tiendas. Por ese motivo desarrollamos aquí su
utilización, aunque, por razones que más tarde explicaremos, hemos
dudado en hacerlo. Recordemos que Maria Montessori insistía en el
hecho de que su material pedagógico era sobre todo un material de

p l at ano
desarrollo. Su finalidad no es hacer más práctico o cómodo el trabajo
del adulto (siempre consciente del aspecto de evaluación de la progre-
sión y de su control), sino servir al desarrollo del niño.

En castellano existen varias posibilidades para escribir un mismo so-


nido. El sonido /a/ se puede escribir: á (árbol), ha (hada). El sonido /b/
se puede escribir: b (barco), v (vela). El sonido /k/ se puede escribir:
c (casa), k (kilo), qu (queso), etc.
*Las letras móviles no tienen acentos, por lo que
Para los primeros dictados mudos, no hay problema. Pero para los si-
guientes, es necesario una buena preparación y un trabajo previo con no hay que ocuparse de ellos en los dictados mudos.
las letras rugosas verdes para que el niño no se enfrente todo el tiempo
a fracasos prácticamente inevitables. Hay, pues, una progresión en la Algunas series de dictados mudos
dificultad, pero son precisamente estos niveles los que plantean pro-
blemas. Dictado 1: lío, ala, ola, lila, lola
Dictado 2: pie, polo, pelo, pila, papá
Otra dificultad proviene de las ilustraciones. Aunque sean de buena ca- Dictado 7: dedo, dado, nido, nudo, moneda
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

lidad, pueden poner en un aprieto al niño e incluso frustrarlo. Tome- Dictado 11: olla, silla, llama, pollo, medalla
mos por ejemplo todas las palabras de la primera serie. Dictado 30: prado, tren, trineo, negro, grillo
– Al ver la imagen de «lío» el niño puede confundirlo con «hilo» o «bor- Dictado 40: pájaro, plátano, árboles, lápices, teléfono
rón», por ejemplo.
– Asimismo, ciertos conceptos son difíciles de ilustrar, como «lío» o
«Lola».
– Tal vez un niño de esta edad desconozca alguna palabra.

62 63

Exemplaire de : Diaz Cesar


Y la confusión aumenta a medida que se avanza en las series de dicta- contra o debajo de la imagen. Después, pregúntele cuál es el siguiente
dos. De manera que, si utiliza los dictados mudos, le sugerimos que pre- sonido. El niño deberá ser capaz de analizar los sonidos, pues ha tra-
pare el trabajo diciéndole antes al niño la palabra exacta, en lugar de bajado con las letras móviles, a partir de palabras que le resultan inte-
preguntarle: «¿Qué es esto?». resantes. Y así hasta la última letra. A continuación, pase a la imagen
Por último, recordemos que el enfoque Montessori no es un enfoque si- siguiente y siga hasta acabar la serie.
lábico. Es el trabajo de la inteligencia a partir del análisis de los sonidos Aunque el niño llegará a trabajar más tarde de manera autónoma, pre-
y del reconocimiento de las letras el que conducirá al niño a compren- séntele siempre la serie recordándole cuáles son las palabras que debe
der la articulación y la fusión de sonidos entre sí. escribir.
Es decir, en nuestra opinión, los dictados mudos pueden ser un método
de memorización para trabajar un sonido concreto, pero solamente si
se realiza la preparación de la que hemos hablado.
Como habrá podido deducir, el debate está abierto en cuanto a la va-
lidez de este material según su utilización.

El material
Los dictados mudos se componen de diversas series de pequeñas imá-
genes que sirven de soporte a la construcción de palabras con la ayuda
de las letras móviles. Las imágenes se ordenan y se presentan en función
de la dificultad creciente del vocabulario y por series que corresponden
a menudo a un sonido concreto (Véanse ejemplos de las series en la
p. 63). Hay 9 imágenes por serie y 66 series en total.
Se utilizan preferentemente las letras móviles en las que las vocales son
azules y las consonantes rosas o rojas, según el fabricante.

La presentación
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Ya hemos dicho anteriormente que es mejor enseñar las imágenes al


niño y al mismo tiempo decirle la palabra. Muestre la primera serie
completa, luego pídale que elija una tarjeta. El niño la pondrá delante
de él. Diga la palabra (por ejemplo «lío», y pregúntele cuál es el primer
sonido que oye. Ayúdele exagerando la pronunciación: «LLLío». Si en-
cuentra el sonido «l», pídale que busque la letra móvil y que la ponga

64 65

Exemplaire de : Diaz Cesar


Las tarjetas de nomenclatura • Tarjetas de nomenclatura 1: un dibujo y su nombre en una tarjeta cua-
drada (tarjeta de control) y la misma tarjeta sin el nombre (tarjeta muda)
Como tantos otros materiales que presentamos en este libro, lamenta- acompañada de una etiqueta solo con el nombre.
blemente este tampoco está disponible en las tiendas. Tendrá que fa- Formato posible: 14 x 14 cm
bricarlo usted mismo, pero puede hacerlo de manera progresiva, en
paralelo a las necesidades del niño. El aspecto gráfico puede plantear
Las tarjetas de
un problema, pero puede utilizar las imágenes de un libro ilustrado.
nomenclatura 1
Para las tarjetas de nomenclatura 2, 3 y 4, el aspecto documental puede
parecer sencillo, pero solo en apariencia. No siempre es fácil encontrar
el equilibrio entre un texto simple y uno con cierta riqueza de conte-
nido. Se puede apoyar en revistas para niños pequeños u obras publi-
El caracol El caracol
cadas que traten de temas educativos. Un punto importante en lo que
concierne a la elección de vocabulario: le recomendamos que utilice los
términos científicos apropiados. Por ejemplo, en los dibujos de la p. 69
hemos utilizado los términos «rádula» y «tentáculos» para designar la Las tarjetas de
lengua y los cuernos de nuestro caracol, pues esos son los términos nomenclatura 2 (1)
exactos. No olvide que el niño al que nos dirigimos está en período sen-
sible del lenguaje y que es perfectamente capaz de asimilar todo tipo
de palabras. ¡Pero, tampoco hay que exagerar! Aunque es capaz de asi-
milar palabras nuevas y complejas, aún no está preparado para com- La concha La concha
prender ciertos conceptos.

Las tarjetas de nomenclatura son un material progresivo destinado a


© Ecole Vivante Sylvia Dorance

procurar al niño las ocasiones, siempre adaptadas a su nivel, para leer


palabras y textos cuyo contenido representa una auténtica información
y poseen para él sentido e interés.

El material
Se compone de imágenes y de palabras o de textos clasificados en so- Los tenta´ culos Los tent´aculos
bres y estructurados de la manera siguiente:

66

Exemplaire de : Diaz Cesar


• Tarjetas de nomenclatura 2: el mismo dibujo que en la tarjeta 1, pero
El caracol tiene cuatro
en gris. Solo está coloreada la parte descrita en la tarjeta de texto que tent´aculos. Los dos largos,
la acompaña (Véase el dibujo de la p. 67). La palabra que corresponde encima de la cabeza,
a la parte que se describe está escrita en rojo, el resto en negro. En ge- terminan en los ojos. Los dos
neral, hay entre 4 y 6 parejas texto-dibujo por tema. pequen~ os, debajo, le sirven a
A esto se añaden etiquetas con la palabra de la parte descrita; en este la vez para sentir y para
ejemplo, «La concha», «El cuerpo», «Los tentáculos», «La boca». tocar. Si acercas el dedo,
el caracol guarda sus cuernos
para protegerlos.

Las tarjetas de nomenclatura 2 (2)

La boca del caracol es muy


pequen~ a, pero come mucho.
La concha del caracol
se enrolla como una hélice.
Es dura y le sirve de abrigo. M´irala con una lupa, tiene
El caracol puede entrar todo una lengua como
su cuerpo en el interior un raspador que se llama
r´adula. Esta lengua tiene
pequen~ os dientes. Es negra.
de su concha e incluso
fabricar una peque~na puerta
de baba seca. Cuando sale Con la r´adula, el caracol
la lleva a cuestas. tritura las hojas que come.

• Tarjetas de nomenclatura 3 (p. 70): el nombre en rojo de las tarjetas 2


El cuerpo del caracol
es blando, como el de las está recortado y separado del resto del texto. El niño debe encontrar el
babosas. El caracol se desplaza nombre que corresponde a la definición.
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

reptando y contrayendo su
cuerpo. No sabe caminar • Tarjetas de nomenclatura 4 (p.70): el texto de las tarjetas 2 está re-
hacia atr´as. Al avanzar, cortado como un puzle, de manera que el niño puede recomponerlo. De
deja un rastro de baba que este modo, está obligado no solo a descifrar el texto sino también a
le permite deslizarse mejor
sobre el suelo o sobre las hojas. comprenderlo. Atención: hay que recortar las frases de manera inteli-
gente para que los elementos tengan sentido para el niño.

69

Exemplaire de : Diaz Cesar


El vocabulario debe estar adaptado para que la información le resulte • Los libritos: las tarjetas de dibujo y de texto se pueden encuadernar
comprensible. con una espiral de plástico, para formar una colección de mini libros
Las tarjetas son un intermediario necesario entre los primeros libros documentales.
(profusamente ilustrados) y los libros de lectura. El niño no se desalienta Las tarjetas se guardan cuidadosamente en sobres coloreados. Por
ante la enormidad de la tarea, pues su tamaño es bastante reducido. ejemplo, azul para los animales,
verde para las verduras y las
Las tarjetas de nomenclatura 3 frutas, rojo para los medios de
transporte, etc.
La concha También se pueden añadir ele-
del caracol mentos que favorezcan el tra-
se enrolla como una hélice. bajo creativo del niño, en
Es dura y le sirve de abrigo. forma de imágenes en color o
El caracol puede entrar todo en gris, que el niño podrá colo-
su cuerpo en el interior
de su concha e incluso El caracol rear y reunir en forma de cua-
fabricar una pequen~ a puerta derno. Usted puede participar
de baba seca. Cuando sale en este trabajo escribiendo los
la lleva a cuestas. textos al dictado del niño.

La concha del caracol La concha del caracol


se enrolla como una hélice. se enrolla como una hélice.
Es dura y le sirve de abrigo.
Es dura y le sirve de abrigo. El caracol puede entrar todo
su cuerpo en el interior
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

El caracol puede entrar todo Las tarjetas de su concha e incluso


su cuerpo en el interior de nomenclatura 4 fabricar una pequena puerta
de su concha de baba seca. Cuando sale
la lleva a cuestas.
e incluso
fabricar una peque~na puerta
de baba seca.
Cuando sale
la lleva a cuestas.

70 71

Exemplaire de : Diaz Cesar


La presentación de las tarjetas de nomenclatura 1 la alfombra. A continuación, dele una tarjeta de definición. Invítele a
Solo utilizará las tarjetas de nomenclatura 1 y las imágenes de las tarje- leer el texto y después a colocar la tarjeta al lado de la imagen corres-
tas 2. Este material está destinado al lector principiante. Invite al niño pondiente. Según el nivel de lectura del niño continúe con las otras tar-
a colocar todas las imágenes solas (tarjetas mudas) encima de una al- jetas o espere otro día.
fombra, preferiblemente mientras va nombrando las partes coloreadas Enseñe al niño a usar el libro de definiciones como control del error y
en verde. A continuación, dé una etiqueta al niño e invítele a leerla. luego a guardar todas las tarjetas dentro de su sobre.
Acompañe al niño en su lectura y luego enséñele a colocar la etiqueta Ahora, el niño ya puede trabajar de manera autónoma con las tarjetas
correctamente debajo de la palabra. Continúe así con las demás eti- de nomenclatura 2.
quetas. Cada vez invite al niño a colocar la etiqueta debajo de la ilus-
tración correspondiente. Hable con el niño. Observe el trabajo. Al final La presentación de las tarjetas de nomenclatura 3
de la labor de lectura, presente las tarjetas de referencia (con el nombre) Esta vez elija el sobre con las definiciones sin el nombre. Como de cos-
que se utilizarán como control del error. Invite al niño a colocar las tar- tumbre, el niño coloca las imágenes sobre la alfombra. Empiece dán-
jetas de referencia al lado de la imagen que corresponde. El niño puede dole las etiquetas con la palabra aislada. En esta etapa, el niño debería
así comprobar si ha colocado la etiqueta correcta debajo de cada una saber leerlas sin dificultad y colocarlas al lado de la imagen correspon-
de las tarjetas. diente. Dele una tarjeta de definición sin el nombre. Desde las prime-
Enseñe al niño a guardar el material reagrupando todas las tarjetas de ras palabras, el niño deberá encontrar la parte correspondiente y
referencia, después todas las etiquetas y, al final, todas las imágenes. asociarlas al nombre. Continúe de este modo con las otras tarjetas de
Ahora el niño ya puede trabajar de manera autónoma con las otras tar- definición sin el nombre. El libro permite al niño un control autónomo.
jetas de nomenclatura 1.
La presentación de las tarjetas de nomenclatura 4
La presentación de las tarjetas de nomenclatura 2 Presente el nuevo sobre explicándole que es como un puzle. Coloque
El uso de este material no tiene por qué ser inmediatamente posterior en la parte inferior de la alfombra la primera imagen y los elementos
al de las tarjetas 1, pues está dirigido a un niño que ya domina el desci- de texto en desorden. Invite al niño a encontrar los diferentes elemen-
frado (gracias al uso de letras móviles, por ejemplo). Este nuevo trabajo tos de la definición y a ordenarlos al lado de la imagen. Siga así con el
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

de lectura aporta al niño numerosas informaciones. La elección de las resto de las tarjetas.
tarjetas debe estar vinculada a los intereses y experiencias del niño. Por Enseñe al niño a comprobar su trabajo con el librito de definiciones. A
eso puede hacerlo bajo demanda y en función de los descubrimientos partir de ahora, el niño puede trabajar solo con este material. Incluso
y las ocasiones. Ciertos niños se interesan por los animales, otros por las podrá trabajar con dos o tres parejas imagen/elemento de texto a la
máquinas, etc. vez, pues estará acostumbrado.
Lea al niño todas y cada una de las tarjetas de texto (o de definiciones)
y comente las informaciones. Invítele a colocar solo las imágenes sobre

72 73

Exemplaire de : Diaz Cesar


concreta, sino también las cifras; saber dónde poner los signos de la es-
critura, unos en relación a otros y con respecto al espacio de la página;
y, sobre todo, debe comprender lo que escribe y le tiene que GUSTAR
escribir.
Un detalle, que no es baladí: atención con los modelos de letras que
utiliza. Vea el tipo de escritura cursiva que recomendamos: letras bien
redondas y sin demasiados bucles alambicados para las mayúsculas.
Otro comentario: en España se utilizan letras cursivas para el aprendi-
La escritura manuscrita zaje de la escritura, pero existe una tendencia a recuperar la utilización
anglosajona de letras de palo. En la actualidad es bastante raro escribir
las mayúsculas ornamentadas , ya que normalmente se prefieren las de
La pedagogía tradicional espera a que el niño domine lo antes posible palo. Ello no impide que el niño experimente cierto placer estético al es-
el lápiz para empezar a escribir líneas de letras en el papel. En el método cribir las mayúsculas ornamentadas.
Montessori, el trabajo sobre la forma de las letras no se hace a partir de

abcdefghij
páginas de escritura, sino que se plantea un importante trabajo prepa-
ratorio previo que ayuda al niño. El trabajo con las letras rugosas es un

~
ejemplo.
En nuestro idioma, el verbo «escribir» implica diversas habilidades: tra-

klmnnopq
zar, escribir, componer palabras, transcribir… El trabajo montessoriano
tiene en cuenta todas estas actividades.

Las actividades de Vida práctica han iniciado al niño en la orientación

rstuvwxyz
de izquierda a derecha, a la coordinación entre la vista y los movimien-
tos de la mano, a la planificación de su trabajo. Las actividades de la
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Vida sensorial lo han preparado para percibir y reconocer las diferen-


cias de tamaño. Las primeras actividades de lenguaje le han permitido
tomar consciencia de la importancia de los sonidos. El trabajo de di-
bujo con las formas geométricas asegura el dominio del instrumento de
escritura y cultiva el impulso del gesto. Sin embargo, el niño aún debe
adquirir nociones de diversa índole para escribir BIEN. Por ejemplo
no solo debe saber escribir las letras, y tener conciencia de su forma

74 75

Exemplaire de : Diaz Cesar


ABCDEF
Las pizarras
En esta etapa, el niño sabe «trazar» la letra con los dedos. Con las pi-
zarras aprenderá progresivamente a escribir letras y cifras en un espa-
cio cada vez más reducido. Estas pizarras no son como las que
conocemos habitualmente. Son más grandes y se diferencian por estar

GHIJKL
pautadas. El niño debe poder transportarlas.

~
Esta actividad se hace en paralelo a la clasificación de símbolos (la cla-
sificación de las letras).

El material
Se compone de diversas pizarras grandes, de aproximadamente 30
x 50 cm. Son fáciles de fabricar con una pintura especial de acabado de

MNNOP
pizarra (tal vez necesite varias capas) y típex para trazar las pautas. Uti-
lice cintas de celo para delimitar las zonas que ha de pintar, con el fin
de que le queden líneas impecables y evite borrones. Coloque adecua-
damente las cintas de celo para pintar las líneas bien rectas y paralelas
entre sí. Tenga en cuenta el tiempo de secado entre capa y capa.

QRSTU
En internet, suelen aparecer dos pizarras Montessori, pero en realidad
hay cuatro:
• La pizarra sin pautar.
• La pizarra de cuadrícula grande.
• La pizarra con líneas dobles (la distancia entre las líneas debe coinci-
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

dir con el tamaño de sus letras móviles).


• La pizarra con líneas simples.

VWXYZ Para trabajar en casa, puede hacer pizarras de doble cara.


Una bandeja o una cesta con tizas, una esponja húmeda y un paño
completan el material. El niño utilizará igualmente las letras rugosas
como guía para la precisión de su gesto.

76 77

Exemplaire de : Diaz Cesar


Las cuatro pizarras y, al lado, un zoom para mostrar La presentación
la colocación de las letras Pídale al niño que encuentre el sonido, luego la letra rugosa que co-
rresponde al principio de su nombre. El niño va a buscar la tarjeta y la

ah
pone en la mesa. Preséntele la pizarra sin pautar. La lleva hasta la mesa,
con la tiza, la esponja y el paño. Dígale: «Voy a esconder las manos de-
trás de la espalda y cuando te enseñe los dedos, quiero que traces esta
letra tantas veces como dedos saque». (Enséñele tres dedos, por ejem-
plo). El niño traza la letra (tres veces) y pronuncia el sonido. Las traza
primero en el aire y luego las escribe en la pizarra. Pregúntele entonces
cuál de las tres se parece más a la letra rugosa. De este modo, le anima

a a evaluar su propio trabajo; debe tomar consciencia de su escritura.


¡Borrar es la parte del trabajo preferida por el niño!

Las actividades
h Actividad 1
El niño trabaja de modo autónomo con las letras de su elección.

Actividad 2
Cuando el niño se sienta a gusto con la reproducción de las letras, pre-

ahp séntele la pizarra de cuadrícula. El niño llevará la pizarra hasta la mesa.


Invítele a elegir una letra rugosa y luego a seguirla con la yema de los
dedos. A su vez, toque la letra con la yema de los dedos, después escrí-
bala con una tiza en el primer cuadrado. Sugiérale al niño que trace de
nuevo la letra en el aire y que después la escriba en el segundo cua-
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

drado. Seguirá escribiendo la misma letra en los cuadrados de al lado.


Cuando haya llenado la primera línea de cuadrados, invite al niño a eva-

a p luar su trabajo comparando la letra rugosa con las que ha escrito. Puede
trazar un círculo sobre las que prefiere. El control del error reside en la

h memoria del gesto. Luego prosiga con otra letra.


Escribirá así una letra o una cifra en cada fila o la misma letra (la misma
cifra) en distintas filas si lo desea.

78 79

Exemplaire de : Diaz Cesar


A los niños les gusta mucho completar los cuadrados, que son una au- La clasificación de las letras según su forma
téntica invitación a la escritura. Este formato les incita igualmente a la
reflexión y les obliga a limitar su gesto a un espacio más restringido que Las letras se parecen bastante, con alguna excepción. Enseñárselas al
de costumbre. En esta etapa, aún no se da la limitación de las líneas. niño es exponerle a una avalancha de información. Necesita marcas
para distinguir cada una de las formas, antes incluso de escribirlas sobre
Actividad 3 el papel.
Presente al niño la pizarra con las líneas dobles. Con las líneas el niño Con esta actividad, el niño observa las letras y toma conciencia de las
toma conciencia de la horizontalidad y del «hilo conductor» de la es- particularidades de su forma. Presente al niño diversos grupos de letras
critura. Recuerde: el niño ya está preparado para alinear las letras mó- constituidos según sus similitudes (en cursiva).
viles al componer las palabras.
– Letras que tienen forma redondeada: a cd g o qs
Actividad 4
Esta actividad solo se propone cuando el niño ya ha hecho el trabajo de – Letras que tienen un bucle: b e fhk l
p m n ~n u v w
clasificación de las letras móviles según su posición con relación a la
línea (véase más adelante, p. 84). No utilice esta pizarra hasta que no – Letras en forma de puente o de hueco: h
haya perfeccionado sus letras y haya adquirido seguridad.
El niño clasifica las letras rugosas y elije un grupo de letras. Las coge y – Letras que tienen un bucle hacia abajo: g j y z
las coloca en la parte superior de la mesa. Usted coloca la primera letra
en la parte superior izquierda de la pizarra. Escríbala y el niño conti- – Letras que tienen un trazo recto: i d t pq
nuará con las otras.
El mismo día, el niño escribirá también las letras de otros grupos. – El resto, como la r y la x.
El material
Usted utilizará las letras rugosas y luego las letras móviles, preferible-
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

mente ligadas.
Asimismo, necesitará 2 alfombras: una lisa y otra con una línea.
Utilizará también las pizarras.

El primer trabajo
Proponga al niño una actividad nueva con las letras rugosas. El niño
llevará el material hasta la mesa.

80 81

Exemplaire de : Diaz Cesar


Saque una letra redondeada, sígala con los dedos y pronuncie el so- Actividad 2
nido correspondiente. Invite al niño a hacer lo mismo. Hágale notar que Coja papel pautado con un sola línea o papel de cuadrícula pequeña (a
se requiere un gesto particular para trazar esta letra. Por ejemplo: «Ne- los niños les encanta llenarlo). Invite al niño a escribir todas las letras de
cesitamos hacer un redondel al empezar esta letra». Coloque la letra en uno de los grupos. El niño elije una letra de encima de la alfombra, la
la parte superior de la mesa. Invite al niño a encontrar las demás letras lleva hasta la mesa y la sigue con la yema de los dedos, luego la escribe
que contienen un redondel; él toma una letra y la sigue con los dedos. en el papel antes de volver a colocarla en su fila. Seguidamente, el niño
Hable con él de los movimientos necesarios para trazarla: redondel, podrá pasar a la línea doble. Anímele a escribir varias veces las letras del
bucle, puente… Si la letra contiene un redondel, muestre al niño que mismo grupo y después a elegir un grupo diferente.
debe colocarla en la parte superior de la mesa. Si no, la pone al lado.
Continúe de este modo hasta que todas las letras que contengan un re-
dondel estén alineadas en la parte superior de la mesa.
A continuación, busque con el niño las letras en forma de bucle. Siga
hasta que todas las letras estén agrupadas en su familia respectiva.
Hable con el niño de las características de cada grupo. Hable también
del hecho de que ciertas letras pueden entrar en dos grupos: la «q», por
ejemplo, tiene un redondel, pero también un trazo recto.
Seguidamente el niño trabajará con autonomía para encontrar los gru-
pos de letras según su forma.
Un comentario: eventualmente, los criterios de clasificación pueden ser
los propios del niño. Para él, puede haber letras que tengan cola de
mono, otras que tengan un pequeño edredón, etc. Déjele elegir. Lo que
importa es la observación de todas las letras y la labor de clasificación.

Las actividades posteriores


© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Actividad 1
El niño sigue las letras con la punta de los dedos y las clasifica. Elige un
grupo. Propóngale escribir las letras de este grupo en la pizarra. Elija
una pizarra que ya conozca. Empiece esta actividad cuando el niño
haya trabajado ya en la pizarra cuadriculada.
Anime a que lo repita. Luego invite al niño a elegir otro grupo.

82 83

Exemplaire de : Diaz Cesar


La clasificación de las letras según su posición Las actividades posteriores
Actividad 1
Esta actividad ofrece al niño la ocasión de tomar conciencia de las pro- El niño trabaja solo sobre una alfombra de una línea simple.
porciones de las letras y de su posición en relación a la línea cuando se
escriben palabras y luego frases. Hasta el momento el niño ha «creado» Actividad 2
palabras, pero no las ha «escrito»: coloca las letras móviles sin reflexionar Utilice la alfombra de las líneas dobles. El niño clasifica de entrada
sobre sus posiciones relativas. Ahora dará un paso más hacia la escritura. todas las letras según los cuatro criterios definidos anteriormente. Luego
las coloca sobre la alfombra, por grupos.
El material
Utilizará las letras móviles, de color y ligada, preferiblemente. También Actividad 3
necesitará 2 alfombras. La primera contiene las líneas simples. La se- El niño aprende el nombre «alfabético» de las letras (diferente del fo-
gunda lleva bordadas las dobles líneas y las interlíneas; habitualmente nético, que conoce hasta el presente): «be» para la «b», «ese» para la
las líneas dobles son verdes y las interlíneas, rosas. El bordado aporta «s», etc. Esparce todas las letras al azar encima de la alfombra mientras
un relieve a la línea que el niño puede tocar. las va nombrando. Con la ayuda de una lección en 3 tiempos, dé al niño
el vocabulario de las letras, pues aún no conoce el nombre «alfabético».
El primer trabajo Se trata de hecho de todas las letras salvo «a», «e», «i», «o» y «u».
A continuación, indique al niño que las letras siguen un orden especial.

al
Presente al niño cuatro grupos de letras definidos
según la manera en que se ponen sobre las líneas (es- Muéstrele un alfabeto completo escrito sobre un papel. Propóngale co-
critura cursiva). Distinguirá: locar las letras móviles en orden, mirando y después sin mirar el alfa-
beto. Cuando termine, lea el alfabeto con él. Después de cada sesión, el
– las letras que suben: b d h k l t niño guarda el material empezando por la «a».
En el enfoque Montessori, el nombre de las letras y su orden alfabético
g j p q y z

ab p
– las letras que bajan: no intervienen hasta que el niño ya está versado en el descifrado y la es-
critura de las letras.
– la letra que sube y baja: f
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– las letras cortas: ac e imno r s uv wx Actividad 4


No hay que hacerla hasta más tarde, cuando usted note que el niño está
Para esto, observe cada letra con el niño y ayúdele a buscar aquellas que preparado. Se trata del mismo trabajo que para la actividad 2, pero esta
suben. Luego las que bajan. Después la letra que sube y baja a la vez. vez el niño escribe en un papel pautado de línea doble.
Por último, compruebe con él que las letras que quedan no pueden en-
trar en ninguno de los tres grupos ya identificados: son las letras cortas.

84 85

Exemplaire de : Diaz Cesar


La puntuación Las 4 series de tarjetas de puntuación

Estas actividades permitirán al niño una comprensión y un abordaje


más finos de la lectura y la escritura.
Serie A
a A b B
El material
El material se compone de 4 series de tarjetas:
• Serie A: Las tarjetas reagrupadas en parejas: la primera, una letra del al-
fabeto en minúscula, la segunda la misma letra en mayúscula. Serie B
• Serie B: Las tarjetas presentan al mismo tiempo las dos formas, mi- aA bB
núscula y mayúscula, para controlar el error.
• Serie C: Las tarjetas reagrupadas en parejas: en la primera, una frase sin
puntuación, en la segunda, la misma frase con la puntuación y la mayús-
cula a principio de la frase, escritas en rojo, para el control del error. Al Serie C
principio solo utilizará las tarjetas que contienen frases con un punto ella abre la puerta
final como única puntuación. Pero la serie comprende igualmente frases
en las que aparece el signo de interrogación, el de exclamación, la coma, Ella abre la puerta.
etc.
• A esta se le une la serie D: Las tarjetas que contienen signos de pun-
tuación. Usted presentará primero el punto y más tarde, a medida que Serie D . , ! ?
las vaya aprendiendo, la coma, el signo de exclamación, de interroga-
ción, las comillas, los guiones, los paréntesis…
Véanse en la página siguiente ejemplos de las 4 series.
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La presentación
Etapa 1 La utilización para la etapa 3
Presente las tarjetas mayúsculas (serie A) al niño. Invítelo a llevarlas a la
mesa. Saque una letra minúscula y luego saque su forma mayúscula.
ella abre la puerta E ella abre la puerta .
Pida al niño que pronuncie el sonido de la letra y su nombre.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Señale la letra y diga su nombre (por ejemplo: «Es la a»). Señale ahora El mismo día o más tarde, presente al niño las tarjetas que contienen
la tarjeta de la mayúscula y diga: «Es la “a” mayúscula». Explique que a un nuevo signo de puntuación: los signos de interrogación. Invite al
la «a» se le puede llamar, «a minúscula», pero que la llamamos simple- niño a leer y haga que repare en que al leerlos plantean una pregunta.
mente «a». Presente las mayúsculas mediante la lección en 3 tiempos. Explíquele entonces que cuando se formula una pregunta, ponemos un
signo de interrogación abierto al principio de la frase y otro cerrado al
Etapa 2 final. Lea con el niño las demás tarjetas, remarcando el hecho de que
Invite al niño a pronunciar el sonido y luego el nombre de cada una de cada vez se trata de una pregunta.
las letras minúsculas, que usted dispondrá en una columna. A conti- Seguidamente, preséntele las tarjetas individuales de los signos de in-
nuación, empiece a colocar las tarjetas de las mayúsculas al lado de las terrogación. Ponga también sobre la mesa las tarjetas de los signos. El
letras minúsculas correspondientes. El niño termina la tarea. Presente al niño trabajará entonces con las tarjetas sin puntuación, con frases afir-
niño las tarjetas de control (serie B): minúscula y mayúscula en la misma mativas o interrogativas. Y las puntuará eligiendo el signo correcto.
tarjeta. Lea cada frase en un tono vivo, exagerando la entonación, para mostrar
Enseñe al niño a ordenar las tarjetas por categorías: empezando por bien los matices. Entone de manera descendiente cuando lea el punto
todas las minúsculas y así sucesivamente. Otro día, el niño podrá tra- final o, al contrario, de manera ascendente, para hacer hincapié en la
bajar de manera autónoma con las tarjetas de las series A y B. interrogación.
El mismo principio servirá para presentar más tarde al niño los demás
Etapa 3 signos de puntuación: la coma, los guiones, las comillas, los puntos sus-
Presente las tarjetas de puntuación (serie C) al niño y propóngale lle- pensivos, los signos de exclamación, los paréntesis…
varlas hasta la mesa. Invítele a leer una tarjeta. Pregúntele si se ha fijado Si el niño tiene dificultades con los signos de puntuación, preséntele
en el color rojo que aparece en ciertos lugares. Explíquele por qué es di- entonces la información en una lección en tres tiempos. Luego podrá
ferente. Por ejemplo: «Una letra mayúscula nos indica dónde empieza trabajar de manera autónoma con las frases no puntuadas, los signos de
la frase y un punto nos indica dónde termina». Lea con el niño las demás puntuación y las mayúsculas.
tarjetas con la puntuación en rojo. Enséñele también las tarjetas indivi-
duales de los signos de puntuación (serie D).
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Presente ahora al niño el otro grupo de tarjetas de la serie C: esta vez,


la parte sin puntuación. Enséñele a colocar la puntuación correcta en
la tarjeta, con las tarjetas de puntuación preparadas (véase la p. 87). In-
vite al niño a hacer lo mismo con el resto de tarjetas sin puntuación.
Utilice las tarjetas que incluyen los signos de puntuación como control
del error, para que el niño compruebe su trabajo.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


La transcripción
El material
Se trata de pequeños paquetes de tarjetas que contienen palabras es-
critas en cursiva (el nombre de los colores, los números escritos en le-
tras, etc.), frases o breves extractos de literatura juvenil con la
puntuación correcta y pequeños dibujos. Este material no existe en las
tiendas. Es usted quien debe crearlo y darle un formato y un aspecto
atractivos para el niño.
La gramática
La actividad El artículo (o determinante)
El niño ya compone, después de algún tiempo, palabras y frases con las
letras móviles. Ahora le animará a que escriba en papel. Preséntele las
El niño ya ha trabajado con el nombre al identificar los elementos del
tarjetas y enséñele cómo debe proceder: el niño lee la palabra o la frase,
entorno (véase la p. 84). Ya tiene la noción de lo que es un nombre,
da la vuelta a la tarjeta, escribe la palabra y luego lo verifica con la tar-
aunque no conozca aún la palabra que lo designa en la gramática. Por
jeta (puntuación incluida). Propóngale otras situaciones de escritura
esa razón no se ha incluido ninguna actividad concreta sobre el nom-
sobre papel, sea volviendo a copiar las creaciones que ha hecho con
bre en esta sección dedicada a la naturaleza de las palabras, que em-
las letras móviles, sea escribiendo directamente. Anímele a crear pe-
pieza con la herramienta gramatical más inseparable del nombre: el
queños textos (al principio solo una o dos frases) relacionados con lo
artículo.
que vive, lo que le gusta, etc. Cada ejercicio de lectura puede igualmente
Esta etapa no debe ser descuidada, aunque a los adultos nos pueda pa-
estar seguido de una actividad de escritura.
recer carente de interés, pues no tenemos ninguna dificultad en perci-
bir la diferencia entre «uno» y «el» y «una» y «la». Además, en esta
presentación no se trata tanto de que aprenda «gramática», sino de pro-
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

porcionar una ayuda al niño para la lectura. En esta etapa, sabe desci-
frar, ahora deberá hacer una lectura más fina para decodificar y
comprender realmente el escrito. Cuando lea un artículo, habrá asimi-
lado por adelantado de manera viva su concepto y su función: no ten-
drá lagunas relacionadas con esta palabra corta, pero rica en
información.

90 91

Exemplaire de : Diaz Cesar


para que el niño pueda trabajar por su cuenta.
El material La presentación
Muy sencillo de realizar, se compone de dos cajas que contienen peque- Enseñe al niño una caja y llévela a la mesa junto con el organizador de
ños objetos cuyo nombre está en femenino en una y en masculino en la escritorio. El niño saca los objetos uno por uno y los va nombrando.
otra. Cada caja contiene objetos de tres o cuatro tipos como máximo, al- Reúna todos los objetos en el centro de la mesa. Pídale al niño un ob-
gunos en más cantidad, otros únicos. He aquí algunos ejemplos: jeto: «¿Puedes darme un botón?». Cuando lo haya cogido, escriba en
• para los nombres femeninos: llave(s), moneda(s), goma(s)… una tira de papel: «un botón». Pase la tira de papel al niño. Invítele a cor-
• para los nombres masculinos: botón(es), jabón(es), dado(s), coche(s)… tarla después de la palabra y a leer lo que está escrito. El niño colocará
Asimismo, necesitará el organizador de escritorio con el lápiz, las tiras la etiqueta al lado del objeto.
de papel preparadas y las tijeras. Unas palabras sobre este organiza-
dor de escritorio: no se trata de otro de tantos materiales caros. Se trata Prosiga así con todos los objetos. Los objetos parecidos y sus etiquetas
de reunir en un mismo soporte (bandeja) aquello que el niño necesita respectivas se disponen en una columna. Cuando todos los objetos ten-
para toda una serie de trabajos: un lápiz, las tiras de papel preparadas gan su etiqueta, pídale al niño uno de los objetos de los que haya solo
(de 2 a 3 cm de largo) y las tijeras. Guardar las tijeras y el lápiz en una un ejemplar. Por ejemplo: «¿Puedes traerme un jabón?». Inmediata-
caja de madera, por ejemplo, es un placer nuevo para el niño. Esto mente, añada: «¡Espera! ¡Me he equivocado! ¿Cuántos jabones tene-
puede constituir uno de los puntos de interés que le motiven para la mos?». El niño responderá: «Uno». Y entonces usted dirá: «Tenía que
escritura. haber dicho "el jabón"». Sustituya la etiqueta «un jabón» por otra en la
En cuanto a las tiras de papel, las confeccionará a partir de una hoja de que se lea: «el jabón». Pregúntele al niño si hay otros objetos solos. Sus-
formato A4 tomada en sentido longitudinal y cortará las tiras de 2 a 3 tituya las etiquetas correspondientes.
cm de largo. El interés reside en su originalidad, su aspecto lúdico en re-
lación al cuaderno cuadriculado y, sobre todo, en la posibilidad que Todos los objetos están ahora etiquetados correctamente y en colum-
ofrecen de intercambiar las palabras, clasificarlas, etc. nas. Converse con el niño acerca de la utilización de los artículos «uno»
Por último, necesitará etiquetas preparadas, con nombres de objetos, y «el». En esta etapa, no hable aún del artículo, sino solamente de la
«palabra corta». Para explicar la utilización de uno o de otro puede
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decir: «Utilizamos “un” cuando aquello que vemos está rodeado de dos
o más objetos parecidos y “el” cuando el objeto está solo».
goma coche Reagrupe a continuación todas las etiquetas en el centro de la mesa y


enseñe al niño a trabajar con las etiquetas preparadas y el material. Coja


una etiqueta, léala, coja el objeto correspondiente y luego asocie la eti-

92 93

Exemplaire de : Diaz Cesar


queta al objeto.
El trabajo posterior El adjetivo
Actividad 1
El niño trabaja de manera autónoma con las etiquetas preparadas: el Está claro que no se trata de aprender la definición abstracta de un ad-
artículo y el nombre están en la misma etiqueta jetivo. La primera presentación implica movimiento en el niño y la ex-
ploración de su entorno. Como de costumbre en la pedagogía
Actividad 2 Montessori, debe comprender la información antes incluso de trabajar
El niño trabaja ahora con las etiquetas de los artículos y las etiquetas de en la terminología.
los nombres separadas. Dele al niño una etiqueta de un nombre. Inví-
tele a leerla y a elegir el objeto correspondiente. Pídale seguidamente El material
que elija la etiqueta del artículo «un» o «el» (o bien «una» y «la», según La granja es un clásico de las escuelas Montessori. Se trata de un co-
la caja). Es importante que le anime a explicar su elección, pues no hay rral con sus animales. El interés de la granja reside en el hecho de que
control del error; el niño debe haber comprendido el matiz para elegir ofrece un pequeño universo rico desde el punto de vista afectivo y emo-
la etiqueta correcta. cional, un vocabulario adaptado y conocido por los niños, así como
una lectura accesible de las palabras correspondientes: caballo, pollo,
Actividad 3 vaca, cerdo, conejo…
El niño trabaja con las tarjetas de la granja: el artículo y el nombre se en- Utilizará igualmente el organizador de escritorio con las tiras de papel
cuentran en la misma etiqueta. Las etiquetas deben corresponder a los preparadas, y, para el trabajo autónomo, dos juegos de etiquetas pre-
animales disponibles en la granja. Si ve que el niño está aún un poco du- paradas con los nombres de los animales de su granja. El primer juego
bitativo, separe los animales masculinos para una sesión y los femeni- de etiquetas contiene, en cada una, un nombre con su artículo y su ad-
nos para otra. Los podrá reunir en una sesión posterior. jetivo. En el segundo juego, las etiquetas preparadas no contienen más
que el artículo o el nombre o el adjetivo.
Actividad 4
El niño trabaja con las etiquetas de la granja. Pero esta vez, el artículo y Y para concluir, es la primera vez que utilizará los símbolos gramaticales
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el nombre están en etiquetas distintas, como ocurría en la actividad 2. (véase el dibujo p. 97). Quizás se podría criticar la utilidad de este mate-
rial con el argumento de que sobrecargará o complicará el trabajo al niño
Actividad 5 en lugar de simplificarlo. Pues es todo lo contrario, ya que constituye un
El niño escribe según las etiquetas preparadas o según sus propias soporte visual mnemotécnico y una herramienta de reflexión para el niño
creaciones. con el propósito de incitarle a plantearse las preguntas correctas sobre las
relaciones entre las palabras y, por tanto, ¡su significado! El objetivo no
es el de la gramática por la gramática, sino el de ayudar a interpretar

94 95

Exemplaire de : Diaz Cesar


correctamente, con exactitud y matices, las palabras escritas. Esta herra- Los símbolos gramaticales
mienta se integra en una progresión estructuradora para el niño. Las pri-
meras presentaciones de los símbolos gramaticales se hacen sin hablar de El grupo nominal
la terminología, en el momento en que trabaje cada elemento de la frase
(adjetivo, verbo, adverbio…) y a medida que el niño va descubriendo la
diversidad. En ningún caso presentará todos los símbolos a la vez.

En las tiendas existen símbolos gramaticales con volumen, que se pre-


sentan en una bandeja. Estos símbolos constituyen una auténtica invi-
tación a tocarlos. Son interesantes para una primera presentación, pero Nombre Artículo Adjetivo Pronombre
no son imprescindibles. Si tiene tiempo, puede fabricarlos con el niño,
en plastilina o en pasta para modelar pintada.
Los símbolos planos pueden encontrarse en madera, que es agradable El grupo verbal
de manipular. Aunque también puede crearlos usted mismo con cartu-
Las palabras-herramientas
lina. Debe fabricar, claro está, varios ejemplares.

Un último punto: en este dominio como en otros referentes al material


Montessori, encontrará códigos de colores o de formas variables, según los
fabricantes del material o incluso según los libros. Hemos elegido el código
Verbo Adverbio Conjunción Preposición
más frecuentemente adoptado. Una cosa es importante: como se trata de
herramientas mnemotécnicas, deben tener una lógica con respecto a
aquello que representan. Por ejemplo, el símbolo de la conjunción parece
un guion. El artículo, el nombre y los adjetivos forman «la familia del nom-
bre» (o «grupo nominal»). Por este motivo, sus símbolos tienen cierto aire…
Opcionales
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de familia: son todos triángulos. El símbolo del nombre es un gran trián-


gulo negro, el del adjetivo es un poco más pequeño y azul oscuro, el del
artículo es aún más pequeño y azul claro. El pronombre es un triángulo es-
trecho y alargado, violeta. Los símbolos del verbo y del adverbio, que for-
man «la familia del verbo» (o «grupo verbal»), son los dos redondos: el del
verbo es un gran círculo rojo, el del adverbio es un círculo más pequeño Adjetivo numeral Interjección
y anaranjado. Véase el dibujo para la totalidad de símbolos.

96 97

Exemplaire de : Diaz Cesar


La presentación
En un rincón de la habitación, lejos de la mesa donde trabajarán, instale
la granja con el niño. Después siéntense los dos a la mesa. En una tira
de papel, escriba el nombre de un animal con su artículo (ejemplo: «un
caballo», «una vaca»…). Dele la tira al niño. La corta al final de lo que
está escrito y la descifra, luego va a buscar el animal cuyo nombre ha
leído y se lo lleva a usted. Le da por ejemplo un caballo negro. Dígale
entonces que no es ese el animal en el que estaba pensando y que ne- un caballo marr´on
cesita escribir más información.
En otra tira de papel escriba un adjetivo de color correspondiente a
otro caballo de la granja. Por ejemplo «marrón». El niño corta la eti-
queta del adjetivo, la lee, va a la granja, deja el primer caballo, coge el
correcto y se lo lleva a usted. Pídale que lea las dos etiquetas seguidas: El trabajo autónomo
«un caballo» «marrón». Presente las etiquetas preparadas al niño y enséñele a utilizarlas.

Introducción a los símbolos gramaticales Actividad 1


Pídale al niño que le enseñe qué palabra indica el animal que debe El niño trabaja con las tiras preparadas de la granja. Lee una tira, va a
coger. Le enseñará «caballo». Aísle la palabra «caballo» cortando la tira buscar el objeto correcto y coloca a continuación los símbolos encima
después del artículo. Saque el símbolo del nombre y colóquelo encima de las palabras, siempre empezando por el nombre, es decir, aquello
del nombre. Seguidamente pregunte: «¿Qué palabra nos dice qué ca- que ha ido a buscar.
ballo quiero?». El niño responderá: «marrón». Saque el símbolo del ad-
jetivo y coloque el nuevo símbolo encima de la palabra «marrón». Actividad 2
Recordemos que, en esta etapa de presentación de los símbolos gra- Esta vez, el niño trabaja con las etiquetas separadas. Los artículos, los
maticales, aún no utilizará la terminología «nombre», «adjetivo», etc. nombres y los adjetivos están escritos en etiquetas diferentes. El niño
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Deberá contentarse con colocar los símbolos. coge un nombre, elije un adjetivo y después un artículo adecuado. Debe
Pregúntele al niño si hay un caballo o varios caballos. El niño respon- entonces buscar el animal que corresponda a las informaciones que
derá: «uno». dan las etiquetas. Invítele a colocar los símbolos gramaticales encima de
El niño le mostrará el artículo «un». Saque el símbolo del artículo y co- cada una de las palabras.
lóquelo encima de la palabra. Véase el dibujo aquí al lado.

98 99

Exemplaire de : Diaz Cesar


El juego del adjetivo lógico humor del niño. Cuando al niño las aso-
ciaciones le parezcan incorrectas, quite el
La importancia del adjetivo no es evidente para un niño, sobre todo adjetivo. Finalmente encuentre con él un
cuando tradicionalmente se presenta con ejemplos del tipo: «el cocodrilo adjetivo apropiado para cada nombre
verde», «la ballena azul», lo cual aporta poco a las informaciones dadas que haya quedado solo. Pídale al niño
por el nombre; un cocodrilo suele ser verde y una ballena azul. Esta acti- que coloque los símbolos gramaticales el cerdo congelado
vidad montessoriana precisamente ayudará al niño a interrogarse sobre apropiados encima de cada columna.
la relación de sentido lógico que existe entre el nombre y el adjetivo. Tra-
bajará en las asociaciones o en las oposiciones. Es el contraste lo que le El trabajo posterior
permitirá captar el cometido específico de las palabras. Actividad 1 la serpiente invisible
El niño trabaja de forma autónoma con
El material la caja del masculino o la del femenino,
luego mezclando las dos cajas.
Consiste en unas cartulinas negras en las que están escritos los nombres
y unas cartulinas azules en las que están escritos los adjetivos. Debe
la nevera sorda
haber tantos nombres como adjetivos y a cada nombre debe corres- Actividad 2
ponderle, como mínimo, un adjetivo que tenga sentido con respecto a Esta actividad permitirá al niño darse
cuenta de que hay diferentes posibili-
él. Por ejemplo: «el cielo nuboso», «un gato rápido»… Tenga previstas
dades para describir un nombre. Coja el tambor hundido
dos cajas: una para los nombres y los adjetivos masculinos, y otra para
los nombres y los adjetivos femeninos. Recuerde no utilizar aún la ter- una cartulina negra (nombre). Pídale al
minología nombre y adjetivo. niño que lea las cartulinas azules (adje-
Pida al niño que coja las tarjetas negras, que lea lo que está escrito en tivos) y que elija aquellas que pueden ir el barco envuelto
ellas y que luego las ponga en columna, unas debajo de las otras. Hará con la cartulina negra. Puede pregun-
lo mismo con las tarjetas azules de los adjetivos. El niño las leerá y luego tarle al niño cuántas palabras ha en-
las colocará en columna, al lado de las cartulinas negras, sin preocu- contrado. Las contará. Invítele a
el hombre dormido
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

parse de momento por la asociación entre las dos tarjetas. Invite al niño colocar los símbolos gramaticales. Pro-
a leer las asociaciones y descubra con él cuáles son correctas (por ejem- siga de esta manera para todas las car-
plo: «un camión verde») y cuáles no («un niño verde»). tulinas negras. El niño también puede
escribir por su cuenta las asociaciones
Este juego favorece en el niño una toma de conciencia del poder del
adjetivo al trabajar en ciertas oposiciones. Podrá observar la creatividad que quiera. el general gordo
del niño, que inventará situaciones divertidas o hará asociaciones aparen-
temente imposibles. Esta actividad también puede afinar el sentido del

100 101

Exemplaire de : Diaz Cesar


El juego del detective Las formas posibles (cada una existe en 3 tamaños y 3 colores,
lo que significa 7 x 3 x 3 = 63 triángulos en total).
Este juego arroja luz sobre el rol de complementariedad del adjetivo. El
niño, convertido en detective, aprende a hallar en los adjetivos las pis-
tas que necesita para resolver un enigma. El principio es simple: el enig-
ma consiste en seleccionar un triángulo entre otros muchos. Es usted
quien irá añadiendo progresivamente las pistas (adjetivos) que el niño
deberá leer. El niño utilizará cada vez la nueva información para des-
cartar ciertos triángulos. La información, cada vez más precisa a me-
dida que se van añadiendo adjetivos, le permitirá al fin seleccionar el
triángulo correcto. isósceles equilátero escaleno
Aquí no se trabaja sobre el código, sino sobre el sentido del texto es- acutángulo acutángulo acutángulo
crito: es, por tanto, un ejercicio importante que enseña al niño que, para
leer, no basta con descifrar, sino que es necesario comprender lo que
dice el texto.
El niño debe haber trabajado ya el nombre de los triángulos (Véase el
gabinete geométrico nº5, Montessori Paso a paso - Vida sensorial).

El material
63 triángulos diferentes: isósceles escaleno
• tamaños: pequeño, mediano, grande obtusángulo obtusángulo
• colores: amarillo, azul, rojo
• clases: isósceles (2 lados iguales), equilátero (3 lados iguales), escaleno
(3 lados distintos)
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• ángulos: acutángulo (con únicamente ángulos agudos), obtusángulo


(con un ángulo obtuso), rectángulo (con un ángulo recto). Véanse las
combinaciones posibles en el dibujo de la derecha. También necesitará
el organizador de escritorio, las tiras de papel preparadas, un lápiz y
unas tijeras. isósceles escaleno
rectángulo rectángulo

102 103

Exemplaire de : Diaz Cesar


La utilización El juego del detective paso a paso
Nombre el material. Explíquele qué es un detective, si el niño no lo sabe.
Puede trabajar tanto en una mesa como en una alfombra. ¡Atención:
hay muchos triángulos!

Junto con el niño, saque todos los triángulos de la caja. En una tira de
papel escriba: «un triángulo». Pídale al niño que la lea y que le dé lo que
ha escrito. Elegirá cualquier triángulo, no importa cuál. Dígale que ha
un tria´ ngulo
elegido un triángulo y que tiene razón, pues es lo que está escrito, pero
añada que a usted se le ha olvidado una información, dado que ese no 1
es exactamente el triángulo en el que está pensando. En una nueva tira
de papel escriba una información complementaria, que no corresponda
al triángulo elegido por el niño. Por ejemplo: «pequeño», si el niño ha
elegido uno grande. Coloque la etiqueta delante de «un triángulo». Ten-
pequen~ o tri´angulo
drá: «pequeño» «un triángulo». Lea y hágale observar que no es como
el que han dicho. Luego corte «un», desplace las etiquetas y pídale al 2 un
niño que las lea: «un pequeño triángulo». Pregúntele si es el que tienen.
Pídale entonces que guarde en la caja todos los triángulos que no sean
pequeños. Y continúe. El niño elegirá un triángulo pequeño al azar. Ob-
serve con él que se trata de un triángulo pequeño, tal y como está es-

pequen~ o
crito, pero dígale que aún necesita hacer otra precisión porque no es ese
en el que usted está pensando. Añada un adjetivo de color. Vuelva a 3 un tri´angulo rojo
empezar el proceso. Seguidamente añada un adjetivo que designe la
cualidad de los ángulos, luego otro concerniente a la forma. Para más
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

precisiones véase el ejemplo que ofrecemos a la derecha.

El niño acaba por encontrar el triángulo correcto. Felicítele: entre todos

equil´atero
~o
tri´angulo
los triángulos ¡ha conseguido encontrar aquel en el que usted pensaba!
un pequen rojo
¡Es un detective (o una detective) formidable! 4

104 105

Exemplaire de : Diaz Cesar


Invítele entonces a poner los símbolos. Entreténgase cambiando las eti- La conjunción
quetas de lugar y haga que se fije en que no es así como hablamos. El
niño pondrá las etiquetas en orden y leerá la información completa una
El material
vez más. El niño puede trabajar con las etiquetas preparadas: «pe-
Esta actividad exige un poco de preparación. Procure tener todo el ma-
queño», «mediano», «grande», «amarillo», «azul», «rojo», «equilátero»,
terial antes de empezar.
«isósceles», «escaleno», «acutángulo», «obtusángulo», «rectángulo».
• Tres o cuatro objetos de distintos colores (flores, por ejemplo. ¡Mejor
aún si son naturales!).
Etapa de simbolización
• Un trozo de cinta rosa (el color del símbolo de la conjunción).
• La caja de los símbolos gramaticales.
• El organizador de escritorio con un lápiz, unas tiras de papel prepa-
radas y unas tijeras.
• Etiquetas preparadas sobre los animales de la granja para el trabajo
pequen~ o tri´angulo equil´atero
autónomo.
un rojo
La presentación
Saque el organizador de escritorio, la caja de los símbolos gramaticales
y la cinta. Escriba «la flor blanca» en una tira de papel. El niño la cor-
Etapa de experimentación de cambios de etiquetas tará después de la última palabra. Invítele a leer lo que está escrito y a
encontrar el objeto. Haga lo mismo para la flor azul y la flor amarilla.
~o tri´angulo equil´atero
(Huelga decir que elegimos los colores de nuestro ejemplo totalmente
un pequen rojo al azar).
Diga al niño que va a poner todas las flores juntas. Átelas con la cinta.
Proponga al niño que vuelva a leer las tres etiquetas. Dígale que ahora
las flores están juntas y que necesitará una palabra para describir exac-
tri´angulo pequen~ o equil´atero
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

tamente eso.
un rojo
Con un rotulador rojo escriba «y». Pídale al niño que lea la etiqueta.
Coloque la palabra «y» entre las etiquetas de la flor blanca y la flor azul.
Escriba «y» en otra etiqueta y désela al niño para que la lea. Invítele a

equil´atero tri´angulo
colocarla entre las etiquetas de la flor azul y la flor amarilla. El niño
pequen~ o un rojo puede ahora leer el conjunto: «la flor blanca y la flor azul y la flor ama-
rilla». Pídale si es exactamente lo que quiere.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Seguidamente invítele a poner los símbolos de las palabras y, si es ne- La preposición
cesario, ayúdele con preguntas como: «¿Qué palabra indica qué debes
coger?, ¿qué palabra indica qué tipo de flor?, ¿qué palabra indica si hay
En esta etapa, no siempre se da la terminología al niño. Se le ofrece
una o más flores blancas?».
sobre todo la ocasión de explorar de manera concreta y viva el rol de
Presente al niño el símbolo gramatical para la conjunción: el pequeño
la preposición.
triángulo rosa que parece un guion. Explíquele: «La palabra que conecta
las palabras tiene este símbolo». Coloque el nuevo símbolo encima de
El material
«y». Intercambie las etiquetas. El niño las leerá. Hágale observar que
• Tres o cuatro objetos de distinto color, como en el trabajo sobre la
siempre es correcto y siempre tiene sentido. Compruebe que los sím-
conjunción. Para nuestra demostración, retomamos por ejemplo las
bolos sean los correctos. Vuelva a poner las etiquetas como al principio.
flores.
Junto con el niño, guarde los símbolos en la caja, la conjunción la última,
• Un jarrón (si utiliza flores), una caja si utiliza otros objetos.
y recuérdele que «y» une las palabras unas con otras.
• La caja de los símbolos gramaticales.
• El organizador de escritorio con un lápiz, las tiras de papel preparadas
El trabajo posterior y las tijeras.
Actividad 1 • Las etiquetas preparadas para el trabajo autónomo sobre los animales
Enséñele al niño las etiquetas preparadas para un trabajo autónomo.
de la granja.
Actividad 2 La presentación
Enséñele las etiquetas preparadas sobre la granja: por ejemplo «el pe-
El niño lleva a la mesa, con usted, el organizador de escritorio, la caja de
queño cerdo», «el caballo negro», «el pequeño conejo»… El niño deberá
los símbolos gramaticales y las etiquetas preparadas. Escriba delante
asociar las etiquetas con los animales. Ponga a continuación los ani-
de él en la tira de papel: «la flor blanca y la flor azul y la flor amarilla».
males juntos y coloque «y» entre las etiquetas preparadas. El niño conti-
Dele la tira e invítele a leer lo que está escrito y luego a reunir las tres
nuará solo con otras etiquetas y las etiquetas de «y».
flores. Ahora dele al niño la etiqueta «un jarrón». La leerá e irá a buscar
un jarrón. Por último, coloque la tira y la etiqueta una al lado de la otra
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

Actividad 3 y ponga los objetos encima. Seguidamente, con un lápiz rojo, escriba
El niño trabaja con sus propias etiquetas y creaciones.
«en» en una nueva etiqueta. Ayude al niño a leer si es necesario. Co-
loque «en» entre la tira (flores) y la etiqueta (jarrón).
Pregúntele al niño si lo que está escrito es exactamente lo mismo que lo
que se ve. El niño probablemente responderá que no. Propóngale en-
tonces que haga lo necesario para que sea igual. Meterá las flores en el
jarrón. Sustituya la etiqueta «en» por la etiqueta «tras».

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Invite al niño a leer y luego a hacer los cambios necesarios para que el El verbo
papel corresponda otra vez a la realidad. Continúe así con distintas pre-
posiciones («ante», «bajo», «sobre»…).
Para reforzar de manera sensorial la distinción entre nombre y verbo,
Utilice ahora la caja de símbolos e invite al niño a elegir aquellos que
puede utilizar dos pequeños volúmenes de color, la esfera roja y la pi-
corresponden a las palabras de las tiras y de las etiquetas. Ayúdelo si es
rámide negra, que corresponden a los símbolos del análisis (p. 97).1 Dé
necesario planteándole preguntas del tipo: «¿Qué palabra indica qué
la esfera al niño para que la manipule. Pregúntele qué puede hacer la es-
debes coger?, ¿qué palabra indica qué tipo de flor?, ¿qué palabra indica
fera: moverse, rodar… ¡No se sostiene quieta! Es como el verbo. Especi-
si hay una o más flores?». Presente al niño el símbolo de la preposición,
fique que cuando escribimos en papel, representamos este símbolo con
una luna verde, colóquelo encima de «en» y explique: «Esta palabra nos
un círculo rojo (enséñele el símbolo).
indica dónde poner las flores». Indica que hay una relación entre la pa-
Presente a continuación la pirámide negra. El niño descubrirá sin duda
labra (flores) y esto (jarrón).
que es difícil hacerla rodar. Explique qué es ese símbolo (y su represen-
Cambie la etiqueta del jarrón y la tira de las flores, deje la preposición
tante plano: el triángulo negro que ya conocemos), el que utilizamos para
«en» entre los dos. El niño lee: «El jarrón en la flor blanca y la flor roja
los objetos, los animales o las personas. Pídale al niño que le cite objetos,
y la flor rosa». El niño se da cuenta de que esto no tiene sentido. Vuelva
animales o personas. Escriba los nombres que el niño haya propuesto.
a poner la tira y las etiquetas en el orden correcto.
Simbolice las palabras escritas con ayuda de triángulos negros. En esta
Junto con el niño, ordene los símbolos en la caja, termine con el de la
etapa, podrá empezar a emplear las palabras «nombre» y «verbo».
preposición y recuérdele que las palabras como «en» nos dicen de qué
manera las flores están relacionadas con el jarrón.
El niño abordará el verbo bajo su aspecto de acción. Por este motivo es
necesario trabajar en un primer tiempo únicamente con verbos que im-
El trabajo en autonomía pliquen movimiento u acciones físicas.
Actividad 1
Enseñe al niño las etiquetas preparadas para el trabajo autónomo: dos
El material
etiquetas y en cada una el nombre de un objeto, más una etiqueta de
• La caja de símbolos gramaticales.
preposición. El niño leerá y buscará los objetos correspondientes, luego
• El organizador de escritorio.
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

pondrá las etiquetas en el orden correcto. Invítelo a colocar los símbo-


• Un casillero numerado con el número 1 que contenga un círculo rojo
los. Intercambie las etiquetas y observe. El niño pondrá las etiquetas
(símbolo del verbo) y etiquetas preparadas para el trabajo autónomo.
encima de la mesa, colocará los objetos y continuará con otras etique-
tas preparadas del mismo modo.
1. Estos símbolos son los que Maria Montessori eligió. Maria Montessori explicó
Actividad 2 su elección, como por ejemplo el de la pirámide negra para el nombre debido a su
El niño trabaja a partir de etiquetas de su elección y creadas por él. carácter macizo y su fuerte presencia física.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


La presentación Los aspectos del verbo
Ponga el organizador de escritorio y los símbolos gramaticales en la
mesa. Diga que va a escribir alguna cosa que será divertida hacer. En El verbo es sin duda la palabra más compleja de la frase. Las actividades
una tira de papel escriba una acción, por ejemplo «salta». Pase el papel siguientes permiten al niño explorar de manera sistemática su gran di-
al niño. Lo cortará después de la palabra y la leerá. Invítele a hacer lo versidad de aspectos. Como de costumbre, no hay nada de teoría en
que está escrito. Asimismo, escriba otras dos acciones (camina, suspira, este descubrimiento. El objetivo es simplemente sensibilizar al niño en
ríe, tose…). Puede hacer esta actividad con un pequeño grupo de tres los distintos aspectos del verbo, que sea consciente de ellos. Esto le evi-
niños. Cada uno lee la palabra y hace la acción que corresponda. Anime tará complicaciones cuando, más tarde, sea cuestión de concordancia
al niño a hacer la acción con mucha energía. A continuación pregúntele y conjugación. No hay que olvidar pues estas actividades, por sencillas
qué acaba de hacer: «camino», «canto»… Hágale observar que la acción que parezcan.
ya ha terminado. Se trata de una primera aproximación a la idea de pa- Un punto importante: este trabajo no se limita al español, sino que
sado, que servirá más tarde en el momento de abordar las conjuga- concierne al lenguaje en el sentido amplio. Podrá adaptar absoluta-
ciones. Invite al niño a poner los símbolos. mente esta presentación a un idioma extranjero.
El trabajo posterior El material
Actividad 1 • El organizador de escritorio.
Muestre al niño las etiquetas preparadas. Las leerá, realizará las ac- • Los símbolos gramaticales.
ciones, y luego pondrá los símbolos a las palabras. • Un casillero numerado con el 2, que contenga etiquetas de acciones
preparadas para un trabajo autónomo de lectura o de escritura.
Actividad 2
El niño trabaja con etiquetas preparadas o con sus propias creaciones. Verbos transitivos / verbos intransitivos
No se trata de que el niño aprenda terminologías complicadas, sino de
suscitar en él un interés y una sensibilidad hacia la lectura de cada pa-
labra. Como suele ocurrir dentro del planteamiento de Montessori, esto
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

pasa por el movimiento y la acción. El principio es el del juego de las ac-


ciones o las órdenes (véase la p. 53). En una tira de papel escriba una ac-
ción delante del niño (por ejemplo «salta» o «habla»…). El niño lee la
palabra y realiza la acción. Seguidamente escriba otra acción, pero esta
vez elija un verbo que deba acompañarse obligatoriamente de un com-
plemento directo (por ejemplo: «abre»). El niño leerá la palabra y pro-
bablemente le preguntará: «abre ¿qué?». Usted sustituirá la primera

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Exemplaire de : Diaz Cesar


etiqueta por una nueva que incluya el mismo verbo y un complemento Cuando haya acabado, escriba «Pedro1 ha cantado» y muéstrele la eti-
directo (por ejemplo: «abre un libro». El niño leerá las palabras y reali- queta. Para finalizar puede elegir un momento festivo del futuro (Navi-
zará la acción. Continúe con un tercer verbo que también deba acom- dades, una fiesta, su cumpleaños…) que el niño espere con ilusión para
pañarse de un complemento directo (por ejemplo «trae»). El niño lo escribir una tercera etiqueta: «Pedro1 cantará en Navidad». Hágale notar
leerá y preguntará «¿qué?». Usted completará el verbo (ejemplo «trae que es siempre la misma acción, pero que cambia de forma según el
un cubo»). momento en que sucede.
Si el niño quiere continuar, escriba otras etiquetas. Pero, como de cos- Es importante que el niño pueda, a su vez, expresar la acción con sus pro-
tumbre, es mejor retomar el juego al día siguiente que prolongarlo de- pias palabras (por ejemplo: «Camina – ¿Qué haces? – Camino», luego,
masiado. Finalmente vuelva a leer las etiquetas con el niño. En esta cuando se para: «¿Qué has hecho? – He caminado»). Es igualmente nece-
ocasión hágale notar que él puede continuar ciertas acciones («salta», sario variar los verbos y añadir una nota atractiva, de sorpresa o de humor.
«habla»…), pero otras se terminan enseguida («abre», «trae»). Atención: Al final de la sesión, el niño simbolizará cada verbo con los círculos rojos.
no son forzosamente verbos intransitivos porque la acción sea corta (por
ejemplo «trae la muñeca»). Utilice entonces la conjugación, por su- El sujeto verbal
puesto, sin decírselo. «Abre el libro». «Ya está: el libro está abierto». Antes El niño convertido en lector quizás tropiece con ciertos verbos como
de guardar el material, invite al niño a poner los símbolos de los verbos. «cantad», que leerá tal vez como «cantar», pues a veces se lee incorrec-
tamente así. Aún no ha abordado la conjugación sistemática de los ver-
El tiempo verbal bos, por tanto deberá estar sensibilizado con este aspecto. Proceda
El niño debe darse cuenta de que el verbo cambia de forma según el según el juego de las acciones. Escriba una acción por niño (ejemplo:
momento en que pasa la acción. Como es él quien hace la acción del «gatea»). Luego escríbalo incluyendo el nombre del niño o la niña. Fi-
verbo, seguro que le resultará más fácil descubrir los matices. Es im- nalmente escriba «Los niños gatean». Haga notar al niño que se espera
portante que le ayude a situarse él mismo dentro del tiempo. la misma cosa y que se trata de la misma acción, pero que el verbo no
Esta presentación puede hacerse mucho antes de abordar las conjuga- se escribe igual si es una sola persona la que realiza la acción, o varias.
ciones, pero deberá retomarse con tanta frecuencia como el niño ne- No emplee todavía la palabra «sujeto».
cesite para percibir las distintas formas del verbo según el tiempo.
La acción verbal
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La base de la actividad sigue siendo el juego de las acciones (véase


la p. 53). Escriba una acción en presente para el niño (por ejemplo Por el momento solo se ha presentado el verbo a través de verbos de ac-
«canta»). Mientras el niño esté cantando, escriba «Pedro1 canta» y en- ción visible. Se trata ahora de mostrar al niño que no todas las acciones se
séñele la etiqueta. ven. Escriba «Piensa en un animal». Al cabo de un momento pregúntele
al niño qué ha hecho. El niño responderá: «He pensado en un animal».
Diga al niño que usted no lo ha podido ver, pero que sabe que lo ha
1. Sustitúyalo por el nombre del niño o de la niña. hecho porque él se lo ha dicho; podemos hacer acciones que no se ven.

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Las secuencias de acciones y felicítelo. Si no, pídale que corte la tira después de cada palabra, que
coloque los círculos rojos que simbolizan los verbos, y luego intercam-
bie las etiquetas. Obtendrá «salta y camina». Pídale que las lea después
Las actividades siguientes permitirán al niño profundizar en el concepto
de realizar la acción. Pregúntele qué ha hecho. Pregúntele por qué «ca-
del verbo. Deberá memorizar secuencias de acciones cada vez más largas
mina y salta» no es exactamente igual a «salta y camina».
y diferenciar en qué orden temporal deberá realizar una serie de actos.
Enseñe al niño las etiquetas preparadas del casillero n° 3 para que las
Estas secuencias de acciones ayudarán al niño a comprender lo que lee
utilice en un trabajo autónomo posterior.
mientras representa mentalmente las palabras leídas. También le ayudarán
progresivamente a planificar y organizar sus movimientos, a jerarquizarlos,
a ser más eficaz y preciso, como prolongación de lo que habíamos ini-
El casillero n° 4: 2 acciones + 1 CD
Esta vez, la segunda acción se acompaña de un complemento directo
ciado con las actividades de Vida práctica. Por otra parte, no le sorprenda
(por ejemplo: «coge y desenrolla una alfombra»). La actividad es la
que pasemos tanto tiempo únicamente con el verbo. Aquí, como ocurre
misma que para el casillero n° 3.
con numerosos aprendizajes, se aísla la dificultad. El enfoque Montessori
Muestre al niño las etiquetas preparadas del casillero n° 4.
es muy rico en el ámbito del lenguaje. No hay un manual, sino una autén-
tica progresión en la construcción de palabras y frases.
El casillero n° 5: 2 acciones + 2 CD
Proceda de la misma manera que en las presentaciones anteriores.
El material
Ahora ambas acciones están acompañadas de un complemento directo
• El organizador de escritorio.
(por ejemplo «coge un pañuelo y suénate la nariz»).
• Los símbolos gramaticales.
En este caso concreto, la secuencia de acciones tiene su importancia,
• Un casillero numerado con el 3 que contiene tarjetas que implican
pues después de la inversión de etiquetas, resulta casi imposible reali-
dos acciones.
zar las acciones («coge tu nariz y suénate el pañuelo»). Al niño le en-
• Un casillero numerado con el 4 que contiene tarjetas que implican
cantará trabajar en el orden de las secuencias y explorar el orden
dos acciones, de las cuales una está acompañada de un complemento
posible o imposible de las acciones, pues ello provoca situaciones muy
directo (CD).
graciosas.
• Un casillero numerado con el 5 que contiene tarjetas que implican
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Enseñe al niño las etiquetas preparadas del casillero n° 5.


dos acciones, ambas acompañadas de un complemento directo (CD).

La presentación
El casillero n° 3: 2 acciones
Escriba dos acciones en una tira de papel (por ejemplo: «camina
y salta»). El niño lee las palabras y realiza las acciones. Pregúntele qué
ha hecho. Si ha respetado el orden en que están escritas, remárquelo

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El adverbio El trabajo posterior
Actividad 1
Esta actividad ayuda al niño a comprender el vínculo lógico entre el Enseñe al niño las etiquetas preparadas («habla deprisa», «canta fuerte»,
verbo y el adverbio, que aporta una información complementaria. «salta alto»…). El niño las leerá y realizará las acciones, luego pondrá los
símbolos respectivos a las palabras.
El material
• La caja de los símbolos gramaticales. Actividad 2
• El organizador de escritorio. El niño trabaja con las etiquetas preparadas o con sus propias crea-
• Un casillero que presente un círculo anaranjado y contenga las eti- ciones.
quetas preparadas para el trabajo autónomo.

La presentación
En una tira de papel escriba una acción. Por ejemplo «canta». Pase el
papel al niño. Él lo cortará después de la palabra, leerá lo que está es-
crito y realizará la acción. Precise entonces que lo que va a escribir a
continuación le indicará una manera especial de realizarla. Escriba un
adverbio en la tira de papel («fuerte»). Pase el papel al niño, que lo cor-
tará y lo leerá. Invítele a volver a realizar la acción.
Pase seguidamente a la simbolización planteando preguntas al niño del
tipo: «¿Cuál es la palabra que dice lo que debes hacer?». El niño dirá el
verbo y colocará el símbolo correspondiente. Pregúntele: «¿Cuál es la
palabra que dice cómo hacerlo?». El niño mostrará la palabra «fuerte».
Preséntele el símbolo del adverbio (el círculo anaranjado) y explíquele:
«Cuando tienes una palabra que indica cómo se hace una acción, este
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es su símbolo».
Intercambie las etiquetas y pídale al niño que las lea. Subraye que eso
no quiere decir nada. El objetivo es hacerle comprender la importancia
del orden de las palabras. Vuelva a poner las palabras en orden y pídale
que las lea de nuevo. Pregúntele al niño si es correcto. Pídale que mo-
difique los símbolos.

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El juego del adverbio lógico El trabajo posterior
Actividad 1
Esta actividad ayuda al niño a interrogarse sobre la relación de sentido Ahora mostrará al niño cómo trabajar por su cuenta con las etiquetas
lógico entre el verbo y el adverbio. preparadas.

El material Actividad 2
• Una caja que tenga un círculo anaranjado (el símbolo del adverbio). La siguiente actividad permitirá al niño tomar también conciencia del
• Tarjetas rojas en las que están escritos los verbos. hecho de que existen diversas posibilidades para describir una acción.
• Tarjetas anaranjadas en las que están escritos los adverbios. Coja la tarjeta roja de un verbo. El niño la leerá y después buscará, entre
Debe haber tantos verbos como adverbios. Cada adverbio debe poder todas las tarjetas anaranjadas de los adverbios, aquellas que puedan
corresponderse con al menos un verbo. completar al verbo y que tengan sentido. Cuando acabe de elegir, puede
La dinámica es exactamente la misma que la del juego del adjetivo lógico. preguntar al niño cuántas palabras ha encontrado. El niño las contará.
Invite al niño a colocar los símbolos. Continúe del mismo modo para los
Invite al niño a coger las tarjetas rojas (los verbos) y a leer lo que está distintos verbos. El niño puede trabajar de manera autónoma en las
escrito en ellas, para luego colocar las tarjetas en una columna, unas asociaciones que desee, ya sea con las etiquetas preparadas o creando
debajo de las otras. Dele las tarjetas anaranjadas de los adverbios. El sus propias etiquetas.
niño las leerá y luego las dispondrá en una columna al lado de las tar-
jetas rojas, al azar, sin preocuparse por el momento de la asociación
entre las dos tarjetas paralelas. Propóngale leer las asociaciones y rea-
lizar las acciones que estén escritas. Esta actividad es muy divertida y al
niño le gustará mucho, pues tal vez resulten asociaciones descabelladas.
El niño descubre con interés qué asociaciones son posibles (por ejem-
plo «canta mal») y cuáles imposibles («come bajo»). Así, toma concien-
cia del poder importante del adverbio. Si al niño no le gustan las
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

asociaciones, quite los adverbios correspondientes. Finalmente bus-


quen juntos un adverbio apropiado para cada verbo que quede des-
parejado.
Proponga al niño colocar los símbolos gramaticales encima de cada co-
lumna: un gran círculo rojo encima de los verbos y un pequeño círculo
anaranjado encima de los adverbios.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


El pronombre Empiece por presentar los pronombres personales (yo, tú, él/ella, no-
sotros/nosotras, vosotros/vosotras, ellos/ellas) de manera separada a
partir de ejemplos concretos arraigados en la realidad de la niña e in-
Esta actividad permite al niño comprender la naturaleza del pronombre
sista en la importancia del pronombre:
con relación a un nombre.
– yo: soy yo quien habla
– tú: es la persona a quien yo hablo
El material
– él/ella: es la persona de la que te hablo
• La caja de símbolos gramaticales.
– nosotros/nosotras: somos otras personas y yo las que hablamos
• El organizador de escritorio.
– vosotros/vosotras: son las personas a las que yo hablo
– ellos/ellas: son las personas de las que te hablo.
La presentación
Lo importante es que la niña comprenda quién habla, quién escucha y
En una tira de papel, escriba una acción. Por ejemplo «Maria1 canta».
de quién se habla.
Pásele el papel a la niña. La niña la leerá y realizará la acción.
Pase ahora a la simbolización preguntando a la niña: «¿Cuál es la pala-
Aún no se le da la terminología de 1a, 2a o 3a persona del singular o del
bra que indica la acción?». La niña designará el verbo y colocará el sím-
plural.
bolo correspondiente. Pregúntele: «¿Cuál es la palabra que dice quién
Invite a la niña a inventar sus propias frases y a escribir otras sugeridas
ha realizado la acción?». La niña (o el niño) enseña la palabra con su
mientras le guía para encontrar el pronombre correspondiente.
nombre. Con humor pregúntele: «¿Quién es Maria1?». La niña respon-
En el momento de la comprensión de un pronombre complemento de
derá: «¡Soy yo!». Indíquele que puede decir: «yo canto». Escriba la pa-
objeto directo (COD) o complemento de objeto indirecto (COI), se rea-
labra «yo» y désela a la niña. Preséntele el símbolo del pronombre (el
lizará un trabajo posterior, gracias a las flechas móviles de análisis de
triángulo violeta) y explíquele: «Cuando tienes una palabra que susti-
funciones.
tuye a un nombre, este es su símbolo». Ponga la etiqueta del pronom-
bre en lugar del nombre. Coméntele que el sentido se conserva, pero no
es el símbolo correcto.
Intercambie las etiquetas con el verbo y pídale a la niña que las lea. El
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objetivo es hacerle comprender la importancia del orden de las pala-


bras. Vuelva a poner las palabras en orden y pídale que las vuelva a leer.
Pregúntele a la niña si es correcto.

1. Sustitúyalo por el nombre del niño o de la niña.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Le recordamos que la utilidad del material Montessori es la de servir
al desarrollo del niño y no a un objetivo puramente «escolar». Con el
enfoque vivo Montessori, el niño descubre el funcionamiento de su
idioma, pero, sobre todo, adquiere las herramientas para comprender y
captar el mundo que le rodea.
«Un principio esencial de la educación: enseñar los detalles es aportar
confusión, establecer la relación entre las cosas es aportar conoci-
miento».1
Conclusión Montessori se podría calificar como pedagogía del estímulo, pues per-
mite avanzar con paso firme y deliberado hacia el aprendizaje. En se-
mejante marco, hay que dar al niño mucha libertad en sus
Este libro le ha permitido descubrir el enfoque montessoriano en lo investigaciones y la posibilidad de proponer soluciones y tomar inicia-
concerniente al desarrollo del lenguaje y el acceso a la lengua escrita: la tivas. El resultado siempre es sorprendente, tal vez incluso desestabili-
escritura, la lectura y la gramática. zador, dado que estas invenciones infantiles son innovadoras e
inesperadas. Confíe en el niño, que utilizará los materiales que usted le
Esperamos que, al leerlo y utilizarlo, haya adoptado un planteamiento dé para explotarlos de la manera que él necesite. No será jamás en el
montessoriano (principio de aislamiento de los conceptos para su mejor momento en que usted espera, ni del modo en que lo había imaginado.
exploración, centros de interés del niño, ayuda al análisis y al estable- El niño los ampliará a partir de lo que usted le enseñe. Libre para actuar,
cimiento de relaciones, importancia del movimiento, materialización de se atreverá a hacer asociaciones en las que, con frecuencia, usted jamás
la abstracción…) y que continúe a partir de este impulso inicial. Ahora habría pensado, para ir aún más lejos en el descubrimiento de un
le corresponde a usted encontrar aquí, o incluso inventar, sin duda con concepto.
el niño, los modos didácticos interactivos que facilitarán su compren- Observe la concentración del niño y sus diferentes posturas cuando
sión y los modos mnemotécnicos adaptados a su tipo de inteligencia, aprende libremente; se compromete corporalmente. Esto es lo que abre
para que asimile los nuevos conocimientos. Ahora ya tiene las bases el paso hacia lo mental y facilita el aprendizaje. Su inteligencia está en
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para la reflexión, la organización, la metodología para reaccionar y pro- acción: aliméntela respetando siempre los momentos de ensoñación,
gresar con facilidad ante cualquier contenido nuevo. que son también esenciales para dar sentido a sus experiencias.

Hemos tenido un gran cuidado al elaborar este libro, fruto de una co-
laboración y de miradas cruzadas sobre el planteamiento Montessori.
Esperamos que le permita comprender mejor esta práctica pedagógica,
a la vez estructurada y estructurante para el niño. 1. Maria Montessori, De la infancia a la adolescencia.

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Exemplaire de : Diaz Cesar


Anexo En la práctica, esta concepción del niño implica que se hable con él del
empleo del tiempo, del ritmo de aprendizaje y que, en la elección de ac-
El texto que sigue a continuación constituye la introducción del libro tividades, se tengan en cuenta sus gustos en general y sus apetencias
Montessori paso a paso: Vida práctica, Vida sensorial. Lo retomamos en distintos momentos del día. Según Maria Montessori, el niño debe
aquí con objeto de que los lectores que no tengan este libro dispon- poder elegir libremente sus actividades y abandonarlas cuando se
gan, cuando menos, de las informaciones fundamentales y absoluta- canse. Por supuesto, esto no significa que debamos permitirle hacer
mente necesarias para comprender bien la pedagogía Montessori. todo lo que quiera y de cualquier manera. No obstante, si pensamos,
por ejemplo, que el niño debería perseverar en una tarea determinada,
Principios fundamentales es necesario convencerlo pero nunca obligarlo. También hay que saber
Los materiales Montessori no solo resultan muy seductores para niños anticiparse y prever sesiones cortas y variadas, con el fin de renovar su
y niñas, sino también para madres y padres y docentes. Resultan tan interés. Por último, hay que dar al niño reiteradas oportunidades de re-
atractivos que casi eclipsan la pedagogía a la que sirven. Sin embargo, conocer los frutos de los esfuerzos que hace para aprender, y valorar
es imprescindible conocer el espíritu de dicha pedagogía para utilizar- sus éxitos, por pequeños que sean, en lugar de recalcar sus fracasos.
los de una manera cabal y, sobre todo, para aplicar exhaustivamente
las ideas de Maria Montessori en materia de educación. Favorecer la autonomía para facilitar el aprendizaje
Un modo de motivar a los niños y despertar sus ganas de aprender se
El niño, una persona de pleno derecho resume en la famosa fórmula de la pedagogía Montessori: «Ayúdame a
Para Maria Montessori, como para todos los teóricos y prácticos de la hacerlo solo». Un bebé quiere gatear y luego caminar solo. Se libera
pedagogía activa, el niño es una persona de pleno derecho, con sus pro- trastrabillando del brazo que lo retiene. Regresa de manera natural
pios gustos, con libre albedrío y con una personalidad que se debe tener hacia ese brazo, pues nota que necesita ayuda para recuperar el equi-
en cuenta y respetar, del mismo modo que la de un adulto. Si se librio. Después vuelve a partir, con renovada confianza, hacia «nuevas
constriñe al niño sin razón, si se le imponen esfuerzos sin que realmente aventuras». Progresa gracias a pequeñas victorias y aprende cada día
comprenda para qué le van a servir, en pocas palabras, si se le trata más. Maria Montessori recomienda que se siga esta andadura natural
como a una «persona a medio hacer» a la que se le puede dar órdenes en la enseñanza escolar. El adulto muestra un nuevo concepto o un
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sin explicárselas y obligar a hacer tareas aburridas simplemente dicién- nuevo gesto, luego deja que el niño intente reproducirlo o usarlo el solo.
dole que es por su bien, la educación no funciona, y además es injusto. El adulto debe resaltar y valorar el hecho de que el niño lo haga solo:
Puede funcionar durante un tiempo, con niños que no tienen ningún «Ahora tú».
problema para aprender y que se someten sin conciencia a la disciplina ¡Ante todo, paciencia! A veces, sentimos la gran tentación de quitar el
impuesta por los adultos. Pero incluso estos niños progresarán mucho objeto de las manos del niño que no lo logra enseguida, hacerlo por él
más, y de buena gana, si se les ofrece la posibilidad de ser actores y volvérselo a demostrar. O de soplarle el principio de la solución, si su
y autores, libres y voluntarios, de su propio aprendizaje. reflexión dura demasiado tiempo o toma un camino equivocado. Estos

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Exemplaire de : Diaz Cesar


gestos, estas palabras, estas intervenciones demasiado rápidas y no • el período sensible de los pequeños objetos (un período muy corto en
solicitadas por el niño son en realidad pruebas, a sus ojos, de su lenti- el transcurso del segundo año).
tud, de su fracaso, de la dificultad insuperable para él de la tarea que se Veamos, los períodos sensibles tienen distinta duración y pueden co-
le ha encomendado o del desafío que supone. Nada mejor para lograr existir. Durante estos períodos, el niño está particular e instintivamente
que se rinda y se niegue a esforzarse. La injerencia del adulto es a me- interesado en un dominio preciso y, por tanto, es especialmente pre-
nudo un obstáculo para su desarrollo. parado para aprender todo aquello que le concierne. El pedagogo y la
Por el contrario, si el adulto le anima («¡Bien, casi lo tienes!») o lo ob- pedagoga deben aprovechar la ocasión y ajustar en consecuencia los
serva sin impaciencia y se limita a brindarle, si es necesario, un consejo contenidos de su enseñanza. Maria Montessori es muy categórica al
o más información, logrará infundirle confianza. El niño sabe que puede respecto. Según ella, si dejamos pasar el período óptimo, el aprendizaje
tomarse su tiempo. No se estresa. Se concentra en lo que hace, en lugar fluido, simple y fácil no es posible. Luego exigirá mayores esfuerzos y no
de repetirse de manera obsesiva que no lo va a conseguir. Se divierte ex- siempre dará sus frutos.
plorando e intentándolo repetidas veces. Se convierte en un juego en el Es necesario ser capaz de detectar los períodos sensibles en el niño o los
que sabe que puede ganar. Y cuando lo consigue… ¡Qué satisfacción! Lo niños a los que se les imparte enseñanza. Y no son del todo evidentes,
ha hecho solo. Y quiere pasar a la siguiente etapa. sobre todo al principio de un período, cuando, según Maria Montessori,
la sensibilidad en cuestión permanece interna, oculta. Más tarde, se re-
Los períodos sensibles vela en una atención, una concentración, ciertas tentativas manifiestas.
Si bien Maria Montessori considera que el niño es una persona de Durante el período sensible, el niño se siente atraído, como un amante,
pleno derecho, siempre habla de él como una persona peculiar, pues por un aspecto de su entorno que le permitirá desarrollarse. Se puede
todo gira en torno al hecho de aprender. Y como la científica que es, aprender mucho si se observan sus actitudes y sus reacciones.
Montessori distingue en el niño, en todos los niños, una serie de «pe- Para tranquilidad del lector, hacemos hincapié en el hecho de que estos
ríodos sensibles», especialmente dedicados a ciertos aprendizajes. períodos, a excepción del último, duran entre tres y seis años, lo cual nos
Montessori los describe así: da cierto margen. También se puede constatar que corresponden más
• el período sensible del lenguaje, que sitúa aproximadamente entre los o menos a la tan manida afirmación: «Los seis primeros años son vi-
2 meses y los 6 años, tales», pero ello no nos tiene que asustar.
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• el período sensible de la coordinación de movimientos (± desde los La existencia y la manifestación de los «períodos sensibles» dan paso a
18 meses hasta los 4 años), la idea de que lo importante no es la edad, sino el momento en que el
• el período sensible del orden (± desde el nacimiento hasta los 6 años), niño está verdaderamente preparado para aprender con facilidad.
• el período sensible del aguzamiento de los sentidos (± desde los 18 El propósito de la educación es plantar las semillas del conocimiento en
meses hasta los 5 años), la estación adecuada. El buen momento para aprender viene determi-
• el período sensible del comportamiento social (± desde los 2 años y nado no por el calendario de un programa impuesto, sino por la ob-
medio hasta los 6 años), servación de las necesidades del niño.

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Para precisar mejor cuáles son los períodos sensibles según Maria Mon- dentes, y una indiferencia que lo vuelve ciego y torpe. El adulto no tiene
tessori, lo más sencillo es leerla directamente. He aquí un extracto de su ningún poder desde el exterior sobre estos estados. De modo que, si el
libro El niño: el secreto de la infancia. Montessori se basa en las expe- niño no ha podido obedecer las directrices de su período sensible, se des-
riencias del científico holandés De Vries, que fue el primero en emplear aprovecha la ocasión de lograr una conquista natural, y se desaprovecha
la noción «períodos sensibles», aunque no en referencia a los niños sino para siempre.»
a los insectos.
«Tomaremos como ejemplo el citado por De Vries de un humilde gusa- Crear un ambiente sereno y un clima de confianza y de diálogo
nito, la oruga, que se convertirá en una simple mariposa. Sabemos que «Sin duda, nuestra pedagogía da al ambiente una importancia tan grande
las orugas crecen rápidamente y se alimentan con voracidad: son ver- que constituye el fundamento de toda la construcción pedagógica.»
daderas destructoras de plantas. En nuestro caso se trata de una oruga La creación de un clima favorable, por un lado, a la percepción de los pe-
que, durante los primeros días de vida, no puede alimentarse de las ríodos sensibles por parte del adulto y, por otro, al pleno desarrollo del
grandes hojas de los árboles, sino solo de pequeñas hojas tiernas que niño, constituye una condición fundamental de la enseñanza Montessori.
se encuentran en la punta de las ramas. Ahora bien, la buena madre ma- La calma permite expresarse sin estrés, escuchar al otro, concentrarse en
riposa, guiada por su instinto, pondrá los huevos en el extremo opuesto; lo que uno hace. Evita la fatiga nerviosa inútil. En una clase Montessori, se
es decir, en el ángulo que forma la rama con la intersección del tronco, habla bajo, se evita el ruido. Como todo el mundo hace lo que tiene ganas
prepara para su descendencia un lugar seguro y protegido. ¿Quién in- de hacer, no hay tensión ni impaciencia. Por tanto, si la enseñanza tiene
dicará a las pequeñas orugas, recién salidas del huevo, que las hojas lugar en casa, plantéese desconectar el teléfono y no permita que nada le
tiernas que necesitan están allá a lo lejos, en la punta extrema y opuesta interrumpa una demostración o un trabajo común con el niño. Así le de-
de la rama? La oruga posee una aguda sensibilidad hacia la luz: la luz la mostrará la importancia que usted concede a dicho trabajo.
atrae, la luz le fascina, se va saltando, con ese movimiento propio de las El orden es también una condición importante: permite comprender fá-
orugas, hacia la luz más viva, hasta el extremo de la rama; allá se en- cilmente e infunde confianza. Cada material se coloca donde el niño lo
cuentra, hambrienta, con las hojas tiernas que constituirán su alimento. pueda encontrar sin esfuerzo y donde pueda guardarlo él solo cuando
Es curioso constatar que, cuando este período termina, es decir, cuando acabe de utilizarlo. El mobiliario está adaptado a la altura de los niños
la oruga ha crecido y puede alimentarse de otro modo, pierde dicha y permite un almacenamiento cómodo. Y por último, el diálogo y el res-
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sensibilidad hacia la luz; al cabo de cierto tiempo, la luz le resulta indi- peto mutuo son esenciales, para construir el entorno de trabajo, para
ferente: el instinto se apaga. El momento de utilidad ha pasado y, a par- solucionar los problemas, si se plantean y para evitar las crisis debidas
tir de ahora, la oruga se va por otras vías a buscar otros medios de a la incomprensión. La confianza y el respeto mutuo pasan por el diá-
subsistencia. No es que la oruga se haya vuelto ciega a la luz, es que se logo, pero también por el ejemplo que dan las personas adultas; estas
ha vuelto indiferente. Esto es lo que nos ayuda de inmediato a compren- deben actuar también en concordancia con lo que dicen, mostrarse
der el punto esencial de la cuestión en relación a los niños: la diferencia abiertas, comprensivas, pacientes. Si le piden al niño respeto y orden, los
entre un estímulo que le conduce a realizar actos maravillosos y sorpren- adultos deben empezar por mostrarlos ellos cada día.

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El trabajo en grupo lado, que el período sensible de la agudización de los sentidos va desde
«El niño Montessori» de 3 a 6 años trabaja la mayoría de las veces solo. los 18 meses hasta los 5 años y que, durante todo este tiempo, el niño
No obstante, para los niños mayores y para ciertos ejercicios o para es particularmente receptivo a lo que pasa por el tacto.
utilizar una parte del material, el banco de números, por ejemplo, es
preferible trabajar en pequeños grupos. Si esto no es posible, será im- Un material de desarrollo
portante trabajar en grupo en otras situaciones. Si bien permite cautivar la atención del niño y facilita su aprendizaje, el
Como el grupo incluye niños de diferentes edades, resulta enriquecedor material Montessori es mucho más que un material pedagógico. Es un
para todos el hecho de que los más pequeños trabajen con los más material de desarrollo cuya intención no es simplificar el trabajo de los
mayores en ciertas actividades. De este modo, se estimula a los peque- educadores, sino ayudar al desarrollo interior y al crecimiento del niño.
ños, que son «potenciados al alza». Si se da al niño la libertad de acceder a él y manipularlo tanto como le
Los mayores se toman en serio su rol de tutores y sienten que están des- dé la gana, el material responderá a sus necesidades.
empeñando una misión de confianza. Por otro lado, el material ha sido concebido para permitir un paso sis-
temático y regular desde lo más sencillo hasta lo más complejo, en un
El interés múltiple del material Montessori orden fácil de seguir y adaptable al nivel y al ritmo de progresión de
Sensual, estético, lúdico cada niño.
Entremos en el meollo de la cuestión, en lo que constituye y constituirá En definitiva, cada tipo de material induce a prácticas pedagógicas par-
uno de los factores del éxito de la pedagogía Montessori : el material. ticulares y graduales que, una vez se ha recibido formación, son relati-
Con sus colores, a menudo se parece a los cubos de los juegos de vamente sencillas de aplicar.
construcción o a los juegos educativos para los más pequeños. Clara- Asimismo, es necesario tomar conciencia y abstenerse de aplicar estas
mente está hecho para seducir, dado su aspecto estético y lúdico, y no es prácticas como si fueran recetas inamovibles y dogmáticas; hay que
por casualidad. No se trata de objetos destinados a endulzar el mal trago tener en cuenta las reacciones del niño, su ritmo de aprendizaje, las es-
de una enseñanza amarga. Si está concebido para agradar es porque así pecificidades de su personalidad, ya que pueden llevarnos a modificar
no solo atrae y retiene la atención de los niños, sino porque además per- ciertos puntos. Y esta flexibilidad es aún más importante con los niños
mite percibir, comprender y memorizar el contenido de la enseñanza a que presentan alguna discapacidad, con niños autistas, etc.
Es posible que, después de preparar con esmero el material previsto
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través de los sentidos. Cuando compara la perla (la unidad), la barra de


10 perlas, los cuadrados de 100 y el cubo de 1000, el niño toca con los para cierta etapa de aprendizaje, el niño no sienta ningún interés por él,
dedos, tanto en el sentido literal como en el figurado, las nociones bas- simplemente porque, después de un tiempo, ha comprendido el
tante abstractas del sistema decimal y su jerarquía. O cuando pasa los concepto que usted desea que aprenda. O, por el contrario, quizás deba
dedos sobre las letras rugosas, con los ojos cerrados, el niño memoriza su volver atrás porque ha notado que es demasiado pronto para introdu-
forma y las hace suyas mediante el tacto. La manipulación permite una cir un nuevo material o que ha ido demasiado deprisa (usted también
aprehensión inmediata, agradable y duradera. Recordemos, por otro tiene derecho a equivocarse).

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Cada material tiene un objetivo directo y preciso, pero prepara indi- a buscar otro material. Esta dinámica participa del ambiente tranquili-
rectamente para las actividades posteriores. Son estas preparaciones zador y sereno de cuyas ventajas hemos hablado antes, e imprime tam-
indirectas las que provocan, por ejemplo, «la explosión» repentina de bién en el niño el hábito de trabajar con cuidado y método, en un
la capacidad de lectura o escritura, de un día para otro, pues todos los espacio despejado y ordenado.
componentes necesarios para estas actividades se han preparado de
manera independiente. Asimismo, la construcción de conexiones lógi- La lección en tres tiempos
cas en el transcurso de las actividades de Vida práctica contribuye a la Un ritual importante de la pedagogía Montessori
capacidad de pensar del niño. La lección en tres tiempos es un proceso destinado a facilitar el descu-
brimiento y la adquisición de nuevo vocabulario por parte del niño, y
El aspecto tranquilizador de los rituales se aplica en cualquier ámbito: el aprendizaje de las letras, las cifras, las
La presentación formas geométricas… El aspecto ritual y sistemático de este modo de
Nombre siempre la actividad que desea hacer con el niño: usted sabe presentar el nuevo vocabulario es útil porque, por un lado, permite al
lo que quiere enseñar al niño, pero él no. niño anticiparse y comprender al instante la consigna y las cuestiones,
Vaya con él hacia el lugar donde haya instalado el material. El niño sabrá y por otro, le permite centrarse en los contenidos sin preocuparse por
así dónde encontrarlo y dónde guardarlo. De este modo, no solo le está la forma que toma la lección.
ayudando a orientarse, sino también favoreciendo su autonomía. Pero el aspecto más importante de la lección en tres tiempos reside en
A lo largo de toda la presentación tenga en mente el «punto de interés» del el hecho de que no quema ninguna etapa del aprendizaje; da al niño
niño, es decir, el elemento que le motivará y hará que su trabajo sea apa- el tiempo necesario para que haga perfectamente suyo cualquier
sionante. Claro que él no sabe cómo ni para qué le preparan estas activi- vocabulario nuevo. No se presenta solo una vez, sino que se da durante
dades, pero en cada material hay un detalle o un gesto que le gustará. varios días, y no propone, en general, más que unas pocas palabras a la
Sus movimientos deben ser desglosados y precisos. El niño no los co- vez, tres o cuatro como máximo, para no sobrecargar la memoria.
piará para imitarle, sino porque así tendrá la ocasión de explorar nue-
vos gestos o nuevos conceptos. Por tanto, es esencial que comprenda Los tres tiempos
la lógica, el propósito y la secuencia. En la primera fase de la lección en tres tiempos, se relaciona el objeto
o el concepto con su vocabulario correspondiente.
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Aborde las cosas en un orden y no dude en recurrir a la repetición o la


variación de las actividades, siempre que no aburran al niño, ya que La segunda fase, que dura más tiempo, ayuda al niño a memorizar el
permiten la memorización de gestos o de conceptos. vocabulario y su relación con un objeto o concepto determinado.
Por último, en la tercera fase se verifica que el niño lo haya asimilado
La instalación correctamente. Esta asimilación le permitirá reutilizar el vocabulario en
El niño coloca el material sobre una alfombra o en una mesita para crear otros contextos.
«su» espacio de trabajo. Cuando termina, el niño lo guarda antes de ir

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Un ejemplo Tiempo 3
El desarrollo de la lección en tres tiempos es una constante que en- El tiempo 3 no se plantea hasta que el niño ha manifestado una gran
contrará a menudo en nuestras obras prácticas. Para describir con de- fluidez en el tiempo 2. En el caso de nuestro ejemplo, el niño nombra las
talle y en concreto en qué consiste la lección en tres tiempos veremos tres cifras sin dificultad. Aísle una pieza al azar delante el niño y
a continuación el ejemplo de las cifras rugosas. pregúntele: «¿Qué es esto?». Proceda de la misma manera con las otras
piezas. En esta etapa, el niño deberá demostrar fluidez en el vocabula-
Tiempo 1 rio. Hasta que no sea capaz de nombrar todas las cifras sin vacilación,
Para esta lección y en aras de la claridad, usted elegirá tres cifras no se podrá considerar que las ha asimilado perfectamente ni se le
contrastadas, por ejemplo el 4, el 2 y el 7. Coloque delante del niño y podrá proponer tres nuevas cifras.
aislada la pieza del 4, por ejemplo. Toque la cifra resiguiendo su forma
con la yema de los dedos, en el sentido de la escritura. Diga: «Este es el Un punto esencial: la autocorrección
4». Y así sucesivamente con cada una de las tres piezas. Cuando haya Por último, pero no por ello menos importante, el material de la peda-
colocado las tres piezas, vuelva a cogerlas por orden y vaya nombrán- gogía Montessori permite la autocorrección. En el lenguaje propia-
dolas mientras las toca. Puede repetirlo al día siguiente, antes de pasar mente montessoriano, le llamamos «control del error» y va más allá de
al tiempo 2. la noción habitual de la autocorrección. Lo importante no es la idea de
la corrección de un resultado, sino la toma de conciencia instantánea
Tiempo 2 por parte del niño. Tanto si se trata de encajar formas geométricas en
El segundo tiempo toma la forma de un juego de adivinanzas. Esta fase unos soportes o de tablas de operaciones «llenas» o «vacías», el niño
es a la vez más agradable y estimulante para el niño, pues constituye encuentra en la mayoría de materiales una confirmación o una invali-
una especie de desafío intelectual. Coloque las tres piezas sobre la al- dación inmediata de sus elecciones y de sus resultados.
fombra, en el orden de la primera presentación. Pida al niño: «Mués-
trame el 4», «Muéstrame el 2», «Muéstrame el 7». Una vez hecho esto, El control del error presenta dos enormes ventajas:
mezcle las piezas, para estimular al niño, y vuelva a empezar el ejercicio. Primera, el niño puede trabajar con total autonomía desde el principio.
Poco a poco, el niño es capaz de reconocer las cifras, en cualquier Puede ir y coger el material que ya conoce cuando le apetezca, igual
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orden, y asociarlas a su nombre. Hay que evitar poner al niño en aprie- que guardarlo y, entretanto, puede practicar solo, sin una persona
tos, por este motivo el segundo tiempo es el período más largo. Dura adulta, y verificar la exactitud de lo que hace.
más sesiones y debe repetirse hasta que sea evidente que el niño do- Segunda, posteriormente, no es la persona adulta la que dice: «esto es
mina a la perfección la asociación forma-nombre (¡pero el adulto debe cierto» o «esto es falso». El niño se da cuenta solo. No cae ninguna
dejarlo antes de que el niño se aburra!). guillotina, a menudo asociada a un juicio más o menos explícito. El niño
¡Atención! Esta etapa «repetitiva», aunque lúdica, se suele pasar por aprende así a autoevaluarse y a asumir sus errores. Ni se mortifica ni se
alto, cuando es la que consolida la memoria en construcción. inhibe. Sabe simplemente dónde está y qué debe mejorar.

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De hecho, durante la presentación de un material, el adulto podrá equi- Si puede, quede con otros padres que estén en su mismo caso para lle-
vocarse de vez en cuando, reírse de su error y después reparar dicho var a cabo veladas de bricolaje, será más divertido y alentador. No in-
error delante del niño. La idea es desdramatizar las situaciones de error tente hacerlo todo de golpe. Y, más tarde, no sufra si su hijo va más
y evitar darle el aspecto de un fracaso. El error no es más que un paso, adelantado que la fabricación del material, porque esto demuestra sim-
una señal positiva para una mejor toma de conciencia. plemente que aprende rápido y bien, y ese es el objetivo, ¿no le parece?
En cambio, cuide la factura. Uno de los éxitos de los materiales es su as-
La pedagogía Montessori y usted pecto estético. Pula la madera con papel de lija antes de usarlos; utilice
Nada de estrés pinturas brillantes; imprima las letras, las cifras y los tableros, en lugar
Este párrafo y los dos siguientes están dirigidos en particular a las perso- de trazarlos a mano y colorearlos; péguelos sobre cartulina sólida y
nas que trasladan la escuela a casa. A pesar de los muchos consejos y la plastifíquelos; los van a manipular muchísimo. Y prepárese también
información, todo comienzo siempre produce cierta inquietud. De repente, para ver su obra maltrecha. No pierda la calma, explique al niño que
se encontrará solo o sola ante la tarea de crear su propia escuela para su debe tener cuidado para que los demás niños puedan usar también el
hijo, desde los materiales que debe fabricar hasta la manera de organi- material e igualmente por respeto a su trabajo.
zarse. Relativice, tome cierta perspectiva, siéntase libre. Ponga en práctica
progresivamente lo que ha aprendido, sin intentar hacerlo todo a la vez. ¿Y la creatividad? ¿Y la inventiva?
Tómese tal vez dos o tres semanas para organizarse, aunque su hijo o hija Si bien la pedagogía Montessori se ve facilitada y «guiada» por la utiliza-
tenga que seguir como si estuviera «de vacaciones». No pasa nada. Ten- ción del material y es rápidamente eficaz, no se trata de aplicar de manera
drá todo el tiempo del mundo para recuperar este ligero retraso, pues se inmutable y mecánica unas recetas, sin plantear preguntas. El espíritu in-
avanza más en casa que en clase. Y, sin duda, trabajará mejor si está bien ventivo e innovador de la pedagogía Montessori tiene tanta importancia
preparado y si usted está tranquilo o tranquila. Cuando comience, no se como los materiales. No olvidemos la propia personalidad de Maria Mon-
culpabilice si no ocurre exactamente lo que le han descrito. Los procedi- tessori, que desafió las prohibiciones y el qué dirán para convertirse, en
mientos de la pedagogía Montessori, por muy definidos que estén, no están 1896, en la primera mujer médico de Italia. Todo su planteamiento fue
escritos sobre piedra. El espíritu inventivo y audaz de Maria Montessori lo audaz y original. Su concepción de la pedagogía es todo menos rígida. Su
demuestra. Confíe en su propio razonamiento, en las reacciones de su hijo, enfoque no deriva de un método en el sentido estricto, sino de una acer-
© Ecole Vivante Sylvia Dorance

piense que, a medida que pasen las semanas, cada vez dominará más la si- tada observación del niño. Sería una ofensa quedarnos con los materiales
tuación. Y, por último, no olvide que las sesiones de aprendizaje son tam- y olvidarnos del espíritu, profundamente dinámico. No podemos dejar de
bién buenos momentos que pasa con su hijo. recomendarle que evite la mera reproducción y que desarrolle la creativi-
dad, también la de los niños con los que trabaje.
La fabricación del material
Comprar todo el material resulta extraordinariamente caro. La mayoría
de padres que ponen en práctica la escuela Montessori en casa se fa- Las citaciones del anexo vienen de Montessori, Maria. El niño, el secreto de la in-
brican una buena parte del material ellos mismos. Es largo y fastidioso. fancia. The Montessori-Pierson Publishing Company, Ámsterdam, 2013.

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