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DERECHO DE EJECUCIÓN PENAL

PRÁCTICA CALIFICADA N° 1

Víctor Antonio Luque Ponce

Atendiendo a las diversas Teorías de la Pena y al fin que tiene la ejecución de


la pena privativa de libertad en el país, señale qué concepción de teoría de la
pena se aplica en el Perú en la fase de ejecución penal y si ella es viable
atendiendo a la situación que se presenta en los Establecimientos
Penitenciarios en el país. Fundamente.

Para responder la pregunta en cuestión, es menester importante ubicarnos en


el contexto situacional respecto de la Teoría de la Pena aplicable en nuestro
país, además de detallar el objetivo que persigue la etapa ejecutora de la pena
en nuestro sistema jurisdiccional, sólo con esa base jurídica podremos
observar la viabilidad de sus implicancias y efectivizaciones para con un
alicaído sistema penitenciario.

Así las cosas, como indica la doctrina – además de las clases impartidas
-tenemos en cuenta que las Teorías de la Pena se pueden dividir entra la
Teoría Absoluta y la Teoría Relativa, siendo que esta última reconoce que la
pena debe cumplir una función social. Dentro de la Teoría Relativa,
encontramos tres subgrupos: (i) Teoría de la Prevención General, (ii) Teoría de
la Prevención y (iii) Teoría Mixta.

Justamente es la última mencionada en el párrafo precedente, léase la Teoría


Mixta – también conocida como la Teoría de la Unión o Teoría de la Dialéctica
-, la que es aplicada en nuestro país; esto en concordancia con lo que
determina el artículo IX del Título Preliminar del Código Penal y según el
artículo 139 de la Constitución.

Esta Teoría Mixta realiza una suerte de mezcla entre la Teoría Absoluta y las
que devienen de la Teoría Relativa, y basa su síntesis doctrinaria en analizar la
funcionabilidad de la pena en cada tanto de su existencia, así se vislumbran
análisis (la mayoría concientizados por Roxin como máximo exponente) para la
conminación de la pena, su aplicación en el fuero judicial y para su etapa de
ejecución, teniendo cada una de estas especial relevancia respecto del
investigado, procesado y condenado, según corresponda.

Para efectos de este breve escrito y de la pregunta que lo fundamenta, nos


centraremos en el aspecto de la Teoría Mixta en etapa de ejecución penal,
donde se señala que se debe perseguir el fin resocializador. Esto considerando
que la pena no debe implicar una afección al libre desarrollo de la personalidad,
dado que nuestro sistema resulta ser teóricamente humano y motivador. Por un
lado, resulta ser humano porque parte de la idea de que las personas han
cometido un error y pueden enmendarlos. Por otro lado, resulta ser motivador
porque, para poder rehabilitarse, el Estado está obligado a elaborar políticas
como conceder rebajas a las penas. Es decir, enfoca dos conceptos claves
para la idealización de un sistema penitenciario capaz: la pena como elemento
en la búsqueda de la justicia y como elemento útil en la búsqueda de la
resocialización.

Para mayor abundamiento, y habiendo establecido la Teoría del Delito y su


funcionalidad a través de la ejecución de la pena, debemos centrarnos en
identificar si esta es viable respecto de la situación actual de los
Establecimientos Penitenciarios en el Perú. Para esto, debemos tener en
cuenta que la problemática contemporánea en materia penitenciaria en nuestro
país se centra en dos ápices fundamentalmente, el hacinamiento de las
cárceles y la desnaturalización de la figura carcelaria.

Estas problemáticas no tienen su origen únicamente en la sobrecriminalización


que sufre el país hace muchos años, sino también porque la política
penitenciaria peruana no es parte de una política criminal global, donde los
recursos, la capacitación y la prevención fungen como alternativas al déficit del
sistema carcelario.

Así las cosas, tenemos que en el Perú, el abuso de la prisión preventiva, la


pésima actuación jurisdiccional, la infraestructura carcelaria, el hacinamiento, la
calidad de vida del preso, el detrimento de recursos para las cárceles y demás
viene menoscabando la finalidad de este sistema mixto penitenciario, y
sobretodo de su utilidad, toda vez que la prisión efectiva no se cuenta como un
método resocializador en la actualidad sino como un mero trámite por efecto de
la culpabilidad y un castigo.

Todo lo anterior descrito, aunado a la situación actual por efecto de la


pandemia Covid-19, que desnudó la fragilidad de nuestro sistema penitenciario,
nos deja claro que el sistema mixto o dela unión que tipifica la Norma
Normarum para la aplicación en nuestro país resulta deficiente y alejada de la
realidad objetiva en la que vivimos, puesto que como sociedad con nulo
desarrollo político criminal y de falencias gravísimas en el sistema judicial, sólo
apelamos a la inaplicación de las bases del sistema mixto, quedando
únicamente en la teoría su implementación eficaz y eficiente.

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