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FILOSOFÍA. UNIDAD 2. PROF.

INÉS ABDO

CLASE Nº5: La ética como disciplina filosófica.

La moral es para los humanos como una segunda piel, tan pegada a la primera que resulta difícilmente discernible,
criticable, desechable o renovable. La moral es un elemento tan constitutivo del ser humano, como su condición de
ser mortal, finito y limitado (Aranguren, 1958, cap. 7, págs. 47 y ss.).

BIENVENIDOS A ESTE NUEVO ENCUENTRO. En esta oportunidad será nuestro objetivo


delimitar a la Ética como campo disciplinar específico de la Filosofía, para luego examinar la
importancia que dicho conocimiento tiene en la vida cotidiana de los seres humanos.

Aranguren señala en su Ética que la disciplina filosófica de que tratamos se conoce con dos
nombres: Ética y Moral, procedentes del griego uno, del latín el otro. La Etimología griega,
procede del vocablo êthos que posee dos sentidos fundamentales. Según el primero y más
antiguo, significaba residencia, morada, lugar donde se habita. Se usaba, primeramente, sobre
todo en poesía, con referencia a los animales, para aludir a los lugares donde se crían y
encuentran, a los de sus pastos y guaridas. Después, se aplicó a los pueblos y a los hombres en
el sentido de su país.

Sin embargo, es la acepción más usual del vocablo éthos la que, según toda la tradición
filosófica a partir de Aristóteles, atañe directamente a la Ética. según ella, significa modo de ser
o carácter. Lo ético comprende, ante todo, las disposiciones del hombre en la vida, su carácter,
sus costumbres y, naturalmente, también lo moral. En realidad, se podría traducir por ‘modo o
forma de vida’ en el sentido hondo de la palabra, a diferencia de la simple ‘manera’. Carácter,
pero no en el sentido biológico de temperamento dado con las estructuras psicológicas, sino
en el modo de ser o forma de vida que se va adquiriendo, apropiando, incorporando, a lo largo
de la existencia.

Por su parte, Mos, en su sentido pleno, significa, pues, como éthos, modo de ser o carácter.
Pero el carácter se adquiere por habito, se adquiere viviendo. Mos significa, pues, también,
costumbre. Y, en fin, puede significar ocasionalmente sentimientos. Como advierte Bilbeny, la
etimología es menos sesgada para el término moral ya que en el vocablo latino mos y su plural

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mores, prevalece el significado de «costumbre», reforzado a su vez por la filosofía escolástica
sobre el de carácter.

En la actualidad, como señalan Cortina-Martínez, el término moral se utiliza de diferentes


maneras según el contexto de que se trate, lo que genera malentendidos. Por eso es necesario
aclarar que el término “moral” se aplica a veces como sustantivo y otras como adjetivo.

“Como sustantivo (la moral) se utiliza para referirse a un conjunto de principios,


preceptos, mandatos, prohibiciones, patrones de conducta, valores e ideales de vida
buena que en su conjunto conforman un sistema más o menos coherente, propio de un
colectivo humano concreto en una determinada época histórica. En este uso del término,
la moral es un sistema de contenidos que refleja una determinada forma de vida.
(Cortina-Martínez, p.14)”.

Desde esta acepción del término, la moral es un determinado modelo ideal de buena
conducta socialmente establecido y, como tal, puede ser estudiado por la Historia, la
Antropología Social y las restantes Ciencias Sociales.

También como sustantivo, el término moral puede ser utilizado para hacer referencia al
código de conducta personal de alguien; en este sentido, estamos mencionando el código de
conducta moral que guía las acciones de una persona concreta a lo largo de su vida, es decir,
un conjunto de convicciones y pautas de conducta que suelen conformar un sistema más o
menos coherente que sirve de base a los juicios morales que cada cual hace sobre los demás y
sobre sí mismo.

Además, también el término Moral como sustantivo (y con mayúsculas) suele aludir a una
ciencia que trata del bien en general y de las acciones humanas en orden a su bondad o
malicia. Respecto de este uso, Cortina-Martínez señalan que no existe algo así ya que solo hay
una variedad de doctrinas morales (católica, protestante, anarquista, etc.) y una disciplina
filosófica, la Filosofía moral (en el mundo anglosajón) o Ética, que a su vez contiene una
variedad de teorías éticas diferentes e incluso contrapuestas entre sí.

Por último, es posible emplear el término moral como haciendo referencia a un sustantivo
en género neutro: lo moral. De este modo, nos estamos refiriendo a una dimensión de la vida
humana: la dimensión moral, que consiste en la necesidad inevitable de tomar decisiones y de
llevar a cabo acciones de las cuales tenemos que responder ante nosotros mismos y los demás;
necesidad que nos impulsa a buscar orientación en los valores, principios y preceptos que
constituyen la moral en el sentido mencionado anteriormente.

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CORTINA, A. – MARTÍNEZ, E. (2001) Ética. Akal. Pág. 17.

En cuanto al uso del término moral como adjetivo, Hierro, citado por Cortina-Martínez,
señala que es posible distinguir dos sentidos diferentes:

a. Como opuesto a inmoral: en este sentido, el término adquiere un carácter valorativo


porque implica la aprobación o reproche de una determinada conducta, de modo que
lo moral sería un sinónimo de lo moralmente correcto.
b. Como opuesto a amoral: es decir, como una forma de excluir toda relación con la
moralidad. En este sentido, los términos moral o amoral no evalúan sino que describen
una situación: expresan que una conducta es o no susceptible de calificación moral
porque reúne o no, los requisitos necesarios para ser puesta en relación con las
orientaciones morales, los cuales son dilucidados por la Ética.

3
CORTINA, A. – MARTÍNEZ, E. (2001) Ética. Akal. Pág. 19.

Por otro lado, se utiliza el término moralidad para significar la dimensión de la vida humana
designada antes como lo moral, esto es, esa forma común a las diversas moralidades concretas
que nos permite reconocerlas como tales a pesar de la diversidad de sus contenidos
respectivos. De este modo, moralidad se convierte en un sinónimo de vida moral en general.

¿Y entonces qué es la Ética?

A menudo se utiliza el término Ética


como un sinónimo de lo que antes hemos
definido como la moral, es decir, ese
conjunto de principios que rigen la vida de
los pueblos y de los individuos.

Dadas las coincidencias etimológicas


antes señaladas, no es extraño que dichos
términos aparezcan como intercambiables
en muchos contextos cotidianos. La moral se refiere, con cierta vaguedad, al tipo de conducta
reglada por costumbres o por normas internas al sujeto. La ética es, en sentido académico, la
«filosofía moral o disciplina filosófica que estudia las reglas morales y su fundamentación.

A la ética le corresponde una triple función: 1. Aclarar qué es lo moral; 2. Fundamentar la


moralidad; 3. Aplicar a los distintos ámbitos de la vida social, los resultados obtenidos en las
funciones anteriores, de forma que pueda adoptarse un código moral racional y crítico que
desplace a uno dogmáticamente impuesto o aún, a la ausencia de referentes morales.

Ahora bien, esto no significa que la Ética deba permanecer neutral ante los diferentes
códigos morales que hayan existido o puedan existir ya que los métodos de la Ética la
comprometen con ciertos valores y la obligan a denunciar ciertos códigos morales
“incorrectos” o “inhumanos”. Entonces, como señala De Luca, es posible pensar en la
existencia de una moral mínima universal, es decir, un conjunto de reglas de conducta y de
valores que todos los hombres deben respetar.

A diferencia de los problemas práctico-morales, los éticos se caracterizan por su


generalidad. Su tarea es investigar el contenido de lo bueno y no determinar lo que el individuo
debe hacer en cada cado concreto para que su acto pueda considerarse bueno, aunque es
cierto que esta investigación teórica no deja de tener consecuencias prácticas pues al definirse
lo que es bueno, se está marcando un camino general en el marco del cual los hombres
pueden orientar su conducta en diversas situaciones particulares.

Otro problema central de la reflexión ética es el de definir la esencia o los rasgos del
comportamiento moral, para poder diferenciarlo de otras formas de conducta humana como
la religión, el derecho, etc. Y la determinación de esta cuestión, remitirá a su vez al problema
de la responsabilidad ya que solo cabe hablar de comportamiento moral cuando el sujeto que
así se comporta es responsable de sus actos. Otros problemas éticos son el de la libertad y la
obligatoriedad moral, es decir, la naturaleza y fundamentos de la conducta moral en cuanto
conducta debida así como el de la realización moral.

Si bien existe una tendencia en la ética a la generalidad, en atención a sus principios, sin
embargo, la naturaleza de los objetos de la filosofía moral hacen de esta un discurso
problemático.

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Para profundizar en las distintas formas de clasificar las teorías éticas te
propongo mirar el siguiente recurso audiovisual

https://www.youtube.com/watch?v=ppg1BnLbCtI

Importancia de la Ética para la vida cotidiana:

Exteberría señala que la Ética se realiza a través de las acciones morales que están sujetas a
un determinado proceso de deliberación y de decisión en la que es decisiva la sabiduría
práctica y que remite en última instancia a opciones personales.

La acción moral es una acción intencional ya que el fin es un elemento determinante de su


realización, así como sus motivos, que expresan las razones; supone una deliberación, aunque
no necesariamente individual ni de plena claridad que concluye en una decisión cuya puesta
en práctica es esa acción.

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