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¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA?

La psicología

La Psicología es y ha sido, desde su más temprana concepción, el área del


conocimiento referida al mismo ser humano, y desde ese conocer, a la posibilidad de
hacer algo por él, o de procurar que éste lo pueda hacer.
Tradicionalmente integrada a la filosofía, en tanto las preguntas de aquella son las
preguntas fundamentales del hombre, al no poder él mismo dejar de ser objeto de
interrogación.
Se preguntaba p. ej., si se nace con ciertas aptitudes y habilidades o estas se forman
por efecto de la experiencia, cómo llega el individuo a conocer el mundo que le rodea,
desarrollaba cuestiones acerca de la percepción, el pensamiento, el razonamiento, etc.

LA PERSONALIDAD

Posiblemente la palabra personalidad sea una de las más utilizadas en nuestro


vocabulario habitual. Frases como “no tienen ninguna personalidad” o “fulanito es una
gran personalidad” corren a diario entre conversaciones y medios de comunicaciones,
haciéndose en muchos casos un uso errático de su significado original.

La personalidad es un constructo psicológico, con el que nos referimos a un conjunto


dinámico de características de una persona.

También es conocida como un conjunto de características físicas, sociales y genéticas


que determinan a un individuo y lo hacen único. La personalidad designa la individualidad
de una persona. Es el patrón organizado y distintivo del comportamiento del ser humano,
que se caracteriza por la adaptación individual a un determinado ambiente y que dura
toda la vida. La personalidad haría referencia a las técnicas y medios propios de cada
individuo para adaptarse a las distintas situaciones que se le presenten.

Etimología

Los más conocidos son:

•De mascara, Prosopón

•Del griego, peri soma (alrededor del cuerpo)

•Una mezcla del etrusco y el latín antiguo, persum (cabeza o rostro)

•Del latín per se una (una o completa por sí misma)

•Expresión latina de per sonare (sonar atraves de)

Según Gordon Allport


La personalidad es "la organización dinámica de los sistemas psicofísicos que determina
una forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al
medio". Desmembrando esa afirmación encontramos que;

La organización representa el orden en que se halla estructurada las partes de la


personalidad de cada sujeto.

Lo dinámico se refiere a que cada persona se encuentra en un constante intercambio con


el medio que sólo se interrumpe con la muerte.

Los sistemas psicofísicos hacen referencia a las actividades que provienen del principio
inmaterial (fenómeno psíquico) y el principio material (fenómeno físico).

La forma de pensar hace referencia a la vertiente interna de la personalidad.

La forma de actuar hace referencia a la vertiente externa de la personalidad que se


manifiesta en la conducta de la persona.

Y es única en cada sujeto

Es una organización relativamente estable y perdurable del CARÁCTER,


TEMPERAMENTO, INTELECTO Y FISICO de una persona, lo cual determina su
adaptación única al ambiente. Son formas la mayor parte del tiempo estables,
características del individuo, de PENSAR, experimentar y comportarse.

Se desarrolla y cambia a través de la vida, pues es el resultado de la interacción de la


HERENCIA GENETICA y el ambiente del ser humano, por el aprendizaje social y las
experiencias personales.

Es INDIVIDUAL y SOCIAL; individual porque cada persona es única e irrepetible y social


porque somos conscientes de nuestros actos vemos como nos condiciona el entorno y lo
construimos.

La palabra persona alude etimológicamente a la máscara que los antiguos griegos


empleaban en sus representaciones teatrales para caracterizar a los actores. Así que su
concepto primitivo sugiere algo postizo, falso aparente. Y es que, ciertamente, una
persona aparenta una forma de ser ante los demás que no tiene por qué ser la suya
autentica. De ahí la conocida orden de “De compórtense como personas”, apelando, no a
la autenticidad de cada uno, sino al comportamiento que las circunstancias sociales
exigen de los individuos que la componen.

Pero no es en el fondo, lo que nos interesa de la persona no es el personaje, sino el actor,


sus rasgos y características configuran eso que llamamos personalidad.

A la hora de buscar un concepto completo y riguroso de personalidad, encontramos una


enorme variedad de respuestas. Llor y Colaboradores definen como “la organización
dinámica, relativamente estable, de características psicológicas y físicas innatas y
adquiridas, bajo las condiciones especiales de su desarrollo, que determinan la conducta
propia o típica con la conducta propia o típica con la que la que cada individuo afronta las
distintas situaciones.

Por ende, la personalidad resulta de una interacción continua entre el individuo y su


entorno público o privado. No somos todos iguales en nuestra casa que en nuestro
entorno de trabajo. El grado de coherencia de nuestra personalidad entre un ambiente y
otro también es importante para su adecuada evaluación. Pero la valoración solo
podemos efectuarla a partir de una conducta, que es la única dimensión observable de la
personalidad de un sujeto; luego no debemos olvidar que esta no puede observarse
directamente.

Una concepción errónea muy extendida popularmente consiste en creer que la


personalidad se mide en cantidad: “él tiene más personalidad que tu” es una forma de
hablar no solo errática sino además execrable, porque el más fuerte y el más débil poseen
cada uno de ellos, su propia personalidad. Lo que ocurre es que con frecuencia se
confunde personalidad con carácter o valoración ética del individuo, y, a su vez, el
carácter se confunde o la valoración ética del individuo y, a su vez, el carácter se
confunde con la agresividad o el temperamento. También se tiende a confundir la
personalidad con la autoestima, de manera que muchos piensan que aquellos que tienen
gran autoestima poseen una fuerte o gran personalidad.

Constitución, temperamento, carácter

Según Bleger “La personalidad se asienta sobre un tripode formado por la constitución; el
temperamento y carácter; considerados en este orden, la influencia de la cultura
creciente, mientras que los factores hereditarios son decrecientes”.

La Constitución:

La constitución está dada por las características somáticas, físicas, más básicas y
permanentes. Depende fundamentalmente de la herencia biológica, pero no está libre de
la influencia de los factores ambientales y psicológicos.

El carácter

El carácter está dado por las pautas de conductas más habituales o persistentes, para
ellas, se admite la influencia predominante del medio ambiente.

La personalidad se puede dividir o clasificar en función del predominio de las estructuras


de conducta, y estudiando la dinámica de la personalidad se encuentra que hay cierta
organización polar, que puede alternar, o bien mantenerse solamente en uno solo de
cualquiera de sus polos, de la misma manera una personalidad puede presentar
variaciones entre los extremos en distintas épocas de la vida.

Es la tendencia hacia un tipo de comportamiento que manifiesta la persona.


El Carácter significa marca (grabado), sugiere una cosa profunda y fija, tal vez innata, una
estructura básica.

El carácter es un componente que se ve fuertemente influido por el ambiente., la cultura,


la educación, el entorno social y familiar, el núcleo de amistades o de trabajo, etc. Uno de
los factores esenciales del carácter es la voluntad unida al temple, como la expresión del
autodominio sobre los propios comportamientos, especialmente en las decisiones que
importan ejerce libertad, pero a la vez se condicionan por el deber, la responsabilidad, y el
respeto a límites sociales o morales.

Conducta

El término conducta o comportamiento ha sido incorporado a la psicología desde otros

campos del conocimiento; fuera anteriormente empleado en la química y lo sigue siendo


aún

para referir o dar cuenta de la actividad de una sustancia, un cuerpo, un átomo, etcétera.

Posteriormente, Huxley lo introduce en biología para referirse también a las


manifestaciones de

la sustancia viva: célula, núcleo, etcétera; y Jennings, en psicología animal. En todos


estos

campos, el término se refiere al conjunto de fenómenos que son observables o que son
factibles

de ser detectados, lo cual implica la consigna metodológica de atenerse a los hechos tal
cual

ellos se dan, con exclusión de toda inferencia animista o vitalista.

El término conducta, aplicado a las manifestaciones del individuo, tiene siempre la


connotación

de estar dejando de lado lo más central o principal del ser humano: los fenómenos
propiamente

psíquicos o mentales. Estos últimos serían realmente los fenómenos más importantes,
dado que

originan la conducta; y si estudiamos únicamente esta última, nos estamos ocupando sólo
de

productos y derivados, pero no del fenómeno central.

Etimológicamente la palabra conducta es latina y significa conducida o guiada; es decir,


que
todas las manifestaciones comprendidas en el término de conducta son acciones
conducidas o

guiadas por algo que está fuera de las mismas: por la mente. De esta manera, el estudio
de la

conducta, considerada así, asienta sobre un dualismo o una dicotomía cuerpo mente,
sobre la

tradición del más puro idealismo, en el que la mente tiene existencia de suyo y es el punto
de

origen de todas las manifestaciones corporales; según esta perspectiva, el cuerpo es


solamente

un instrumento o un vehículo del que se vale la mente (alma) para manifestarse. La raíz
religiosa

de este esquema es fácil de deducir.

En la historia del concepto de conducta en psicología, tiene importancia el artículo de


Watson

publicado en 1913, que inicia la corriente o escuela llamada Conductismo o Behaviorismo,


en el

que sostiene que la psicología científica debe estudiar sólo las manifestaciones externas

(motoras, glandulares y verbales); aquellas que pueden ser sometidas a observación y


registro

riguroso, tanto como a verificación. Ya antes que Watson, Pillsbury había definido la
psicología

como la ciencia de la conducta y Angelí integrante de la escuela funcionalista anticipaba


el

reemplazo de la mente por la conducta como objeto de la psicología.

Pero aún con estos anticipos, el behaviorismo de Watson fue una verdadera proclama,

consecuente y abierta, de una posición materialista en psicología; lo es, aun considerando


todas

sus limitaciones mecanicistas y los reparos puestos por diferentes autores a la verdadera

paternidad de Watson sobre el concepto de conducta.

Sin entrar en esta polémica de la prioridad sobre el concepto de conducta en psicología,


interesa saber que fue Watson el que promovió una de las escuelas que hicieron
tambalear, aún

más, el edificio de la psicología clásica y que de distintas maneras y con diferentes


valores aportó

elementos que conducen a nuevas posibilidades de la psicología. Tolman dice que,

indiscutiblemente, se habló de la psicología como ciencia de la conducta antes de


Watson, pero

este último transformó la conducta en "ismo". Watson incluyó en la conducta todos los

fenómenos visibles, objetivamente comprobables o factibles de ser sometidos a registro y

verificación v que son siempre respuestas o reacciones del organismo a los estímulos que
sobre

él actúan. Intentó asentar la psicología sobre el modelo de las ciencias naturales, con una
sólida

base experimental, y por ello presentó una sistemática oposición a dos postulados

fundamentales de la psicología clásica: a la introspección como método científico, y a la

conciencia como objeto de la psicología.

Koffka incluye una división tripartita de la conducta, que presenta como muy semejante a
la

de McDougall; denomina procesos a la suma de movimientos observables,


distinguiéndola del

comportamiento y de las vivencias. El comportamiento incluye los procesos que denomina

efectivos o reales y para los que se emplean conceptos funcionales, mientras que para los

fenómenos o vivencias se utilizan conceptos descriptivos. Explica estos conceptos con


ejemplos

sencillos. Si se observa un leñador y se determina que el número de leños que parte por
minuto

va disminuyendo, se está haciendo una observación del comportamiento, es decir, de


procesos

efectivos o reales; si sobre esta base se determina la fatiga del leñador, se está
describiendo su
comportamiento con un concepto funcional. En otro ejemplo similar, una persona
desconocida

pierde algo en la calle y yo lo recojo y se lo entrego; si al día siguiente vuelvo a


encontrarla, esa

persona reacciona de otro modo; describo su comportamiento diciendo que me ha


reconocido

o que me recuerda, utilizando un concepto descriptivo.

Las vivencias o fenómenos están constituidos por los pensamientos u opiniones que
cada

sujeto puede expresar. El leñador puede decir que está fatigado, y el desconocido de
ayer, que

me reconoce. Pero puede haber contradicción o una falta de paralelismo entre la


descripción

funcional de su comportamiento y las vivencias que realmente tienen esos individuos. La

conducta externa y la conducta interna están "no sólo acopladas por fuerza y
accidentalmente,

sino emparentadas por esencia y unidas objetivamente". Según Koffka, Thorndike


también

emplea la palabra conducta de la misma manera o con la misma extensión, es decir,


incluyendo

el aspecto fenoménico.

Lagache , define la conducta como la totalidad de las reacciones del organismo en la


situación

total. Reconoce en ella:

1) la conducta exterior, manifiesta;

2) la experiencia consciente, tal como ella es accesible en el relato, incluyendo las


modificaciones

somáticas subjetivas;

3) modificaciones somáticas objetivas, tal como ellas son accesibles a la investigación


fisiológica;

4) los productos de la conducta; escritos, dibujos, trabajos, tests, etcétera.


El término conducta se ha convertido así, en la actualidad, en patrimonio común de
psicólogos,

sociólogos, antropólogos, sin que por este solo empleo se esté filiado en la escuela del

behaviorismo; inclusive se ha convertido en un término que tiene las ventajas de no


pertenecer

ya a ninguna escuela en especial y de ser lo suficientemente neutral como para constituir


o

formar parte del lenguaje común a investigadores de distintas disciplinas, campos o


escuelas.

De esta manera, el empleo que vamos a hacer nosotros del término está fuera de los
límites de

la escuela conductista o de alguna de sus variantes, aunque por otra parte resume y
recoge las

consecuencias, para la psicología, de la revuelta watsoniana, tanto como las de la Gestalt


y el

psicoanálisis.

Incluimos así bajo el término conducta, todas las manifestaciones del ser humano,
cualesquiera

sean sus características de presentación. Adoptamos, como punto de partida, las


definiciones

que da Lagache sobre conducta, como "el conjunto de respuestas significativas por las
cuales

un ser vivo en situación integra las tensiones que amenazan la unidad y el equilibrio del

organismo"; o como "el conjunto de operaciones (fisiológicas, motrices, verbales,


mentales)

por las cuales un organismo en situación reduce las tensiones que lo motivan y realiza
sus

posibilidades".

Trabajar en psicología con el concepto de conducta es una especie de retorno a "los


hechos

mismos", en la medida en que esto es factible en cualquier ciencia; este atenerse a los
hechos,
tal cual se dan y tal como existen, permite confrontación de observaciones, verificación de

teorías encuadres teóricos.

Nuestro estudio de la conducta se hace en función de la personalidad y del inseparable

contexto social, del cual el ser humano es siempre integrante; estudiamos la conducta en

calidad de proceso y no como "cosa", es decir, dinámicamente.

Mowrer y Kluckhohñ enumeran cuatro proposiciones "mínimas esenciales" de una teoría

dinámica de la personalidad, a saber:

1.-La conducta es funcional. Por funcional se entiende que toda conducta tiene una
finalidad:

la de resolver tensiones.

2. La conducta implica siempre conflicto o ambivalencia.

3. La conducta sólo puede ser comprendida en función del campo o contexto en el que
ella

ocurre.

4. Todo organismo vivo tiende a preservar un estado de máxima integración o


consistencia

interna.

Coinciden en estos cuatro puntos el psicoanálisis, la antropología social y la psicología


del

learning. El psicoanálisis ha demostrado la continuidad entre los fenómenos normales y

patológicos de conducta; la antropología social tuvo una gran influencia en esta


aceptación de

la conducta, como estructura unitaria, al romper la distinción categórica entre sociedades

"civilizadas" y "salvajes"; la psicología del learning ha contribuido a integrar nuestra

comprensión de los atributos y capacidades, vistos como únicamente "humanos", y las

características de conducta manifestadas por el mundo "animal". Los aportes con que se
cuenta

en la psicología contemporánea son copiosos y contradictorios. Aquí desarrollamos


nuestra
perspectiva de que la conducta es la unidad de estudio de toda la psicología y de todas
las

escuelas; no que lo será, sino que ya lo ha sido. Sean cuales fueren los fundamentos
teóricos y

los "modelos" de pensamiento empleados, todas las corrientes y todos los campos
psicológicos

han estado estudiando consciente o inconscientemente la conducta.

Unidad y pluralidad fenoménica de la conducta

Desde antiguo se reconocen en el ser humano dos tipos distintos de fenómenos, a los
que

pueden reducirse todas sus manifestaciones. Uno es concreto, aparece en el cuerpo y en

actuaciones sobre el mundo externo; aunque nunca puede existir una acción sobre un
objeto

sin que concomitantemente ocurra una modificación o movimiento del cuerpo, puede
suceder

que uno u otro sea, en momentos distintos, el más importante. Así, consideramos una

conducta concreta corporal cuando se trata, por ejemplo, del enrojecimiento o palidez de
la

cara, mientras que calificamos de conducta concreta en el mundo externo a, por ejemplo,

concurrir a un sitio, conducir un automóvil, aunque para ello se necesite lógicamente de


las

modificaciones corporales. Otro tipo de conducta incluye todas aquellas manifestaciones


que

no se dan como acciones materiales y concretas sino de manera simbólica; estas últimas
son

los fenómenos reconocidos como mentales.

Estos son los fenómenos de conducta de los que siempre se ha partido en el estudio

psicológico. Las diferencias doctrinarias derivan todas, no de la psicología misma, sino de


aplicar

a la psicología doctrinas científicas e ideologías que toman selectiva y preferentemente


sólo
algunos de estos fenómenos y los relacionan de una manera dada, o bien olvidan o
postergan

los fenómenos reales reemplazándolos por abstracciones o entes de los que hacen
depender los

fenómenos menos reales (alma, espíritu, etcétera); en esta última forma se procede no ya
sólo

en el campo religioso o metafísico, sino en el mismo campo científico. Por ejemplo,


existen

fenómenos que llamamos mentales; de ellos se deriva el concepto abstracto de "mente",


que

pasa muy pronto a tener independencia y vida propia, de tal manera que el fenómeno
concreto

está contenido o resulta de un hipotético funcionamiento de una abstracción, instituida en

entelequia. Para nosotros hay fenómenos mentales, pero no hay una "mente"; hay
fenómenos

y valores espirituales, pero ello no implica que haya un espíritu. En esta forma, los dos
tipos de

fenómenos (concretos y simbólicos) dieron lugar a un dualismo sustancial, de la pluralidad

fenoménica se hizo una transposición a un dualismo sustancial. Es como si se


describieran, por

ejemplo, el rayo y el trueno no como fenómenos ligados a un mismo suceso, sino


dependiente

cada uno de ellos de una especial y particular categoría sustancial, entre las cuales se
postulan

correlaciones muy complejas y discutidas. La pluralidad fenoménica tiene su unidad en el

fenómeno de la conducta misma, en el funcionamiento altamente perfeccionado del


sistema

nervioso central, y en el ser humano considerado siempre como persona en cada una de
sus

manifestaciones, vinculado en su condición humana al medio social.

Siguiendo a Pichón Riviére, representamos los tres tipos de conducta como tres círculos
concéntricos y los enumeramos como uno, dos y tres, que corresponden respectivamente
a

los fenómenos mentales, corporales y los de actuación en el mundo externo. El mismo


autor,

estudiando muy detalladamente este esquema y su dinámica en psicología y


psicopatología, ha

llamado a estos círculos en tres Áreas de la conducta.

Coexistencia y preponderancia de las áreas de la conducta

La conducta siempre implica manifestaciones coexistentes en las tres áreas; es una

manifestación unitaria del ser total y no puede, por lo tanto, aparecer ningún fenómeno en

ninguna de las tres áreas sin que implique necesariamente a las otras dos; por lo tanto,
las tres

áreas son siempre coexistentes. El pensar o imaginar —por ejemplo— (conductas en el


área de

la mente) no pueden darse sin la coexistencia de manifestaciones en el cuerpo y en el


mundo

externo y —respectivamente- también a la inversa. Un estudio de la conducta debe


abarcar

todos los momentos de este proceso, agregando que los efectos también pueden ser
divididos,

según recaigan sobre el sujeto mismo, sobre otros o sobre el medio impersonal: Fig. 2.

Preponderancia y coexistencia de las áreas de la conducta

Estimulación ----------------------------* Movimiento ---------- ► Efectos-------► 0tros

Medio impersonal

Este último esquema se aclarará más adelante cuando nos ocupemos de las opiniones
de

Murray, que tienen cierta similitud con los conceptos en que se basan Mowrer y
Kluckhohn.

Desde ya anotemos que la estimulación no es independiente del sujeto y de su conducta,


y que
tanto los procesos simbólicos como los movimientos y los efectos, son todas conductas.
La

división en efectos sobre el sujeto, sobre otros y sobre el medio impersonal, queda
sustituida

con ventaja por el esquema de las Áreas de la conducta, según lo ha formulado E. Pichón
Riviére;

forma parte además de nuestras tesis principales el no reconocer la existencia psicológica


de un

medio impersonal, tanto como el hecho de que los movimientos y los efectos son
conductas

entre las que hay diferencias muy significativas que tocan al concepto básico de conducta
y que

desarrollaremos más adelante.

Esta permanente coexistencia de las tres áreas no excluye el predominio de alguna de


ellas

en un momento dado, predominio que permite calificar a la conducta como perteneciente


a

cada una de las tres áreas.

En resumen: La conducta…..

Lagache: el conjunto de respuestas significativas por las cuales un ser vivo en situación
integra

las tensiones que amenazan la unidad y el equilibrio del organismo.

El conjunto de operaciones (fisiológicas, motrices, verbales, mentales) por las cuales un

organismo en situación reduce las tensiones que lo motivan y realiza sus posibilidades.

La conducta como fenómeno central en la psicología

Mowrer kluckhohn enumeran cuatro proposiciones “mínimas” de una teoría dinámica de la

personalidad, a saber:

1- la conducta es funcional. (Resolver tensiones)

2- la conducta implica siempre conflicto o ambivalencia

Áreas de la conducta
Coexistencia y preponderancia de las áreas de la conducta

-Mundo externo

-Cuerpo

-Mente

Predominio sucesivo o alternante de la conducta

La conducta siempre implica manifestaciones coexistentes en las tres áreas. Es una

manifestación unitaria del ser total y no puede, por lo tanto, aparecer ningún fenómeno en

ninguna de las tres áreas sin que implique necesariamente a las otras dos, por lo tanto las
tres

áreas siempre coexisten. El pensar o imaginar por ejemplo (mente) no puede darse sin la

coexistencia en el cuerpo y en el mundo externo.

Para estudiar un fenómeno hay que tener en cuenta el momento

-Situación: personas en su totalidad, tanto en sus aspectos físicos como psíquicos y a sus

circunstancias es decir a sus relaciones con el medio.

La conducta tiene un carácter adaptativo, frente a las distintas circunstancias que se van

presentando.

Siempre se busca el equilibrio. (Tengo sed, consigo beber).

La conducta se explica por todos los elementos que actúan en ese momento y en esa
persona.

Conflicto, adaptación y frustración

La concepción y las actitudes existentes en nuestro entorno con relación al conflicto


determinan negativamente nuestro comportamiento en las situaciones conflictivas. Hasta
hace poco, tanto los científicos sociales como la creencia popular consideraban el
conflicto como algo negativo que habría que evitar, algo relacionado con la
psicopatología, con los desórdenes sociales y la guerra. No hay más que revisar el
significado que da de conflicto el diccionario de la Lengua Española, de la Real
Academia, en su última edición de 1994. Define el conflicto en su primera acepción como
“combate, lucha, pelea”, en su segunda como “enfrentamiento armado”, en su tercera
como “apuro, situación desgraciada y de difícil salida”, y, finalmente en cuarto lugar como
“problema, cuestión, materia de discusión”.
Hoy en día, sin embargo, consideramos que el conflicto es un rasgo inevitable de las
relaciones sociales. El problema estriba en que todo conflicto puede adoptar un curso
constructivo o destructivo y por lo tanto la cuestión no es tanto eliminar o prevenir el
conflicto sino saber asumir dichas situaciones conflictivas y enfrentar a ellas con los
recursos suficientes para que todos los implicados en dichas situaciones salgamos
enriquecidos de ellas.

Según Bleger, la coexistencia de conductas (motivaciones) contradictorias,


incompatibles entre sí, configura un conflicto. Aunque originariamente estudiado en el
campo de la psicopatología, el concepto se ha ampliado hasta convertirse en un capítulo
fundamental de la psicología general, debido, en gran medida, a las investigaciones de S.
Freud y la escuela psicoanalítica. El conflicto es consustancial con la vida misma y tanto
significa un elemento propulsor en el desarrollo del individuo, como puede llegar a
constituir una situación patológica; hay en esto también un pasaje gradual e indiviso entre
normalidad y patología, dado por un incremento cuantitativo y un cambio cualitativo de los
conflictos. Lo ideal no es la ausencia de conflictos, porque ellos constituyen la
contradicción en la unidad de la conducta y, por lo tanto, su fermento dialéctico de cambio
y transformación; lo que importa no es adherirse a ideas que son incompatibles con la
realidad de los fenómenos, sino estudiarlos tal como son: única manera de dirigirlos. Lo
que importa es el destino de los conflictos y la posibilidad de resolverlos o sobrellevarlos.
Los primeros estudios de Freud adjudicaban un poder patógeno a situaciones
extraordinarias o inhabituales, llamadas situaciones traumáticas, pero ulteriormente se fue
restando valor explicativo a la intervención de estos traumas, en la medida en que se
reconoció que lo que podía enfermar eran los conflictos habituales de la vida diaria,
incluso sin la intervención de factores brutales desencadenantes. Freud sostuvo la
hipótesis de un conflicto fundamental entre el individuo y la sociedad, en el sentido de que
cada ser humano tiene que reprimir pulsiones, instintos o aspiraciones que son prohibidos
por la cultura y cuya satisfacción por lo tanto le acarrearía serias consecuencias. Este
conflicto transcurre, psicológicamente, entre fuerzas instintivas y la formación o estructura
psicológica que representa la coerción social internalizada, funcionando ya como parte del
sujeto mismo. Sabemos en la actualidad que tal esquema del conflicto entre tendencias
biológicas y normas culturales es demasiado simplista, porque no hay pulsiones
biológicas, libres o independientes de la organización cultural, y esta última no es un
elemento ajeno, que en forma aislada y pura se contrapone a la organización biológica.
Los conflictos psicológicos son el reflejo o la asimilación, por parte del sujeto, de conflictos
que se dan en la estructura cultural, pero estos últimos tampoco son independientes de
los seres humanos ni de la acción colectiva e individual de los mismos. La organización
social no es homogénea, en el sentido de que sea unívoca y disponga al individuo a un
solo tipo de conducta, sino que su propia estructura es contradictoria y conflictiva. Pero
tampoco se debe derivar de esto otro esquema simplista e ingenuo: que los conflictos
psicológicos son simplemente el "doble" reflejo de los conflictos sociales. Los conflictos
están implicados en todos los ámbitos de la conducta (psicosocial, sociodinámico e
institucional) y en estrechas interrelaciones entre sí. De esta manera, el conflicto puede
ser estudiado en cada individuo tomado aisladamente, como un conflicto interno o
personal; puede ser estudiado en cuanto conflicto grupal e institucional, sin que estos
estudios sean incompatibles entre sí, sino que -inversamente- integran una sola totalidad
única. Un estudio completo debe abarcar todos estos ámbitos. El psicoanálisis ha
estudiado los conflictos fundamentalmente en el ámbito psicosocial, pero con gran
participación del ámbito sociodinámico, tomando la familia como grupo básico o matriz en
el que se forma o plasma la personalidad del niño. Estos estudios parciales, en lugar de
ubicarse en el contexto correcto que les corresponde, con frecuencia se han inclinado
hacia una posición idealista: suponer los conflictos individuales como base o causa de los
conflictos sociales, económicos y políticos. Pero, por otro lado, existe el error frecuente de
considerar, por ese mero hecho, al solo estudio de los conflictos psicológicos como una
posición y un error idealista.

Frustración y Conflicto

Llamamos frustración a todas aquellas situaciones en las cuales no se obtiene el


objeto necesario para satisfacer necesidades, o no se logra un objetivo al cual se
aspiraba. En la frustración, el obstáculo a la consecución del objeto puede ser totalmente
externo o puede ser interno. En ambos casos conviene hablar de un predominio relativo,
ya que en condiciones habituales los obstáculos externos y los internos se condicionan
recíprocamente en un círculo conflictos y conducta viciosa. Inclusive, sobre obstáculos
reales externos, pueden canalizarse o proyectarse obstáculos de carácter psicológico.
Con gran frecuencia las frustraciones son consecuencia de situaciones conflictivas, pero
el ciclo puede comenzar realmente con una frustración, que a su vez puede generar
conflictos. En el primer caso, el conflicto es proyectado al mundo externo y resulta más
fácil, o menos difícil, sufrir frustraciones y no conflictos. En el segundo caso, no toda
frustración genera conflictos; hay frustraciones crónicas a las cuales el sujeto se somete o
adapta sin que aparezcan conflictos, y en otras oportunidades las frustraciones reales no
son manejadas como tales, sino con una agudización o actualización de conflictos
psicológicos. El grado de tolerancia a la frustración es muy variable y constituye en sí una
resultante del desarrollo y estructura de la personalidad total; cuanto más madura e
integrada la personalidad, menos promoverá psicológicamente frustraciones y podrá
enfrentar las frustraciones como tales, sin una desorganización de la personalidad y sin
una regresión conflictiva.

Tipología de los conflictos

K. Lewin ha estudiado tres tipos de conflictos que llama, respectivamente: atracción-


atracción, atracción-rechazo y rechazo-rechazo. En el conflicto atracción-atracción, el
sujeto está enfrentado con dos objetos que son atrayentes, o que él desea, pero son
incompatibles entre sí. Es el caso de quien tiene que decidir entre dos carreras que son
ambas atractivas o interesantes para él. A este tipo de conflicto corresponde la alternativa
del asno de Buridán, quien teniendo dos parvas de heno, se muere de hambre por no
poder elegir.

En el conflicto rechazo-rechazo, el sujeto se ve obligado a escoger entre dos objetos o


situaciones que son ambas desagradables, peligrosas o rechazantes. Es el dilema de
Caribdis y Escila, nombres de un torbellino y un escollo del estrecho de Mesina, terror de
los navegantes que deseando evitar el uno, caían en el otro. En el conflicto atracción-
rechazo, el sujeto se enfrenta con tendencias o actitudes contradictorias dirigidas hacia el
mismo objeto. Se diferencia de los dos anteriores en que las tendencias son opuestas y
recaen, no sobre objetos distintos, sino sobre un mismo objeto.

Fuente: Kurt Lewin (1948)

Ambivalencia y divalencia

El conflicto que K. Lewin denomina atracción-rechazo, es el tipo de conflicto que


Bleuler llamó ambivalencia y que consiste en la coincidencia sobre el mismo objeto, al
mismo tiempo, de actitudes, impulsos o afectos contradictorios. En el caso, por ejemplo,
del amar y odiar a una misma persona, al mismo tiempo. El conflicto de ambivalencia es
un tipo de conflicto que va acompañado de gran tensión y/o ansiedad, de una situación de
gran inseguridad, porque peligra el objeto que uno quiere, por el odio o el rechazo que se
le tiene al mismo tiempo. Va acompañado de depresión y culpa. Es el tipo de conflicto y
de relación objetal que M. Klein llamó posición depresiva, y a la ansiedad que la
acompaña, ansiedad depresiva. Esta última corresponde a lo que habitualmente
reconocemos como tristeza. El objeto de la ambivalencia es, además, un objeto total. Por
otra parte, como siempre en toda conducta interviene una estructura total, participa
también de la ambivalencia no sólo el objeto sino, fundamentalmente, el yo del sujeto. El
conflicto ambivalente puede resolverse sobre el plano de una integración que permita
aceptar aspectos positivos y negativos al mismo tiempo, tanto en el objeto como en uno
mismo. Esto significa una mayor integración del yo, que coincide siempre con un mayor o
mejor sentido de realidad. Pero el conflicto ambivalente (la posición depresiva), cuando no
resuelto, es el punto de partida de todas las situaciones conflictivas y de las conductas
defensivas que tienden a reducir o resolver la tensión o la ansiedad que acompaña al
conflicto. Estas últimas actúan, todas, disociando el conflicto ambivalente en las dos
tendencias o actitudes contrapuestas que lo componen; se cumple así el pasaje (la
regresión) a lo que Pichón Riviére ha llamado la divalencia: división en dos conductas
disociadas con dos objetos distintos. Un ejemplo de ello es la situación de conflicto
ambivalente en que se quiere y odia al mismo tiempo, por ejemplo, a la madre; el paso a
la divalencia se cumple cuando, por ejemplo, se retiene el amor a la madre y el odio es
totalmente transferido a una hermana. Se cumple así una disociación esquizoide en la
que la relación objetal es ahora con objetos parciales, porque cada uno de los objetos
está ligado a una parte del yo del sujeto y a uno solo de los términos parciales del
conflicto total ambivalente. La división esquizoide es la conducta defensiva básica, y todas
las otras conductas defensivas se basan en el manejo o distribución de los términos de
esta división esquizoide. Los conflictos que requieren nuestra ayuda, en el campo de la
psicología clínica son, en muy escasa proporción, de carácter ambivalente y en cambio,
son, con mucha mayor frecuencia, de carácter divalente, es decir, se requiere asistencia
cuando ya no es operante la disociación divalente o bien cuando ella, por sí misma, crea
nuevas dificultades o desadaptaciones o inhibiciones. Cuando operamos
terapéuticamente, sólo entonces, y como etapa necesaria, reducimos la divalencia al
conflicto ambivalente original.
Conflictos de áreas y campos

Los conflictos son siempre conductas contradictorias, incompatibles entre sí, pero que
pueden ser vividos tanto en forma consciente como inconsciente; en este último caso, el
sujeto percibe la tensión o la ansiedad, pero no conoce ni discrimina los términos del
conflicto que la producen. Por otra parte, aun en el caso de un conflicto consciente, no se
excluye que otra parte del mismo pueda ser inconsciente. Otra alternativa es que la
situación conflictiva sea inconsciente, mientras que conscientemente sólo se tenga una
"falsa conciencia" de la situación real, es decir, que los verdaderos términos del conflicto
son desconocidos y conscientemente sólo se tiene de él una racionalización o una
captación distorsionada. La disociación del conflicto ambivalente implica una separación,
una formalización o elementalización de los términos del conflicto y esta divalencia es, en
realidad, no una solución del conflicto, sino solamente una resolución de la tensión que
acompañaba al conflicto ambivalente. Para que esta divalencia se mantenga como tal y
no reaparezcan la ansiedad o la tensión, tiene que establecerse un control que mantenga
una cierta distancia entre ambos términos del conflicto y con ello evite la reaparición de la
ambivalencia. Todas las conductas que tienden a mantener la divalencia se estructuran
entonces sobre esta división esquizoide y son las que estudiaremos como conductas
defensivas. El resultado de esta disociación de la conducta es la aparición de
manifestaciones contradictorias en las distintas áreas de la conducta o inclusive en la
misma área y una consecuente distancia o disociación entre las mismas. A su vez, esta
disociación y contradicción de las áreas implica, necesariamente, una disociación y
contradicción de los campos de la conducta. Si los términos de la contradicción (del
conflicto) dejan o pierden la posibilidad de ser discriminados, aparece la confusión. Si aun
estando discriminados, coexisten disociados pero no suficientemente distanciados uno de
otro, tenemos la duda o la vacilación, términos que se aplican respectivamente para los
casos en que la duda se da en las áreas uno o tres. Si no están suficientemente
disociados y la aparición de una de las conductas trae necesariamente la aparición del
otro indeseable, se está en el caso de las inhibiciones. Una transacción de ambos
términos del conflicto se da en el caso de los fenómenos que pertenecen a lo que Freud
llamó la "psicopatología de la vida cotidiana", o en los síntomas. Una estabilización de La
disociación del conflicto implica una disociación estabilizada de las áreas de la conducta,
o una disociación de una misma área, lo cual constituye una verdadera alienación, una
pérdida o limitación de las posibilidades expresivas de la conducta integrada y de la
personalidad total.

Objeto bueno y objeto malo

Con ningún objeto se pueden tener exclusivamente experiencias negativas o, por el


contrario, solamente experiencias positivas, y esto implica una fuente de conflictos, en el
sentido, por ejemplo, de que una persona que nos gratifica, en otros momentos nos
frustra. El conflicto reside en que con un mismo objeto recogemos experiencias que están
en contradicción entre sí y se promueven sentimientos o actitudes que también están en
contradicción. La disociación del objeto total (ambivalente) en dos objetos parciales hace
que con uno de ellos se viva solamente la parte gratificante y con el otro únicamente las
experiencias frustrantes. Al primero se denomina "objeto bueno" y al segundo "objeto
malo". Estas denominaciones genéricas fueron introducidas por M. Klein, y el fenómeno
fue estudiado intensamente por su escuela. La división esquizoide (divalencia) permite
mantener separados y distanciados el objeto bueno del objeto malo, y todas las conductas
defensivas tienden a mantener en forma estable esta disociación. Toda experiencia
implica, necesariamente, esta contradicción en la unidad de la conducta, y en ello reside
el conflicto. Freud estudió muy concreta y correctamente las situaciones de conflictos, tal
como se dan en la realidad en los seres humanos, pero por no mantener su teoría en el
plano de la dialéctica de la conducta, presentó teóricamente estos conflictos como una
lucha de fuerzas o instintos o un conflicto entre instancias psicológicas (conflicto entre el
yo y el ello), o conflicto entre fuerzas instintivas, biológicas y exigencias culturales. La
división del objeto total (ambivalente) en objeto bueno y malo (divalencia) implica no
solamente la división del objeto, sino también una división del yo del sujeto y una
disociación de la estructura del vínculo, que se establece entre cada objeto parcial y
-respectivamente- la parte del yo con él relacionada. Objeto bueno y malo califica, en
síntesis, el objeto respectivo de la experiencia buena y mala, gratificante y frustrante.

Ansiedad y conflicto

Freud postuló el origen de la angustia en una transformación de la energía sexual


(libido) impedida en su descarga (estancada), situación que se da cuando fracasan las
conductas defensivas. Posteriormente, manteniendo la misma hipótesis sobre la génesis
de la angustia, postuló que su aparición en pequeña cantidad opera como una señal de
alarma que moviliza las conductas defensivas. M. Klein, ulteriormente, emitió la hipótesis
de que la angustia era la actuación del instinto de muerte. En ambas teorías se superpone
la psicología con la biología e -inclusive- con hipótesis biológicas de carácter especulativo
que distan de tener verificación científica. La ansiedad o angustia es un estado de
desorganización del organismo, según lo ha estudiado Goldstein, y su intensidad puede
variar desde un mínimo que sirve de señal de alarma hasta un máximo en el pánico. Esta
desorganización aparece frente a situaciones de frustración o de conflicto. La angustia no
es la causa de la conducta ni de los síntomas, sino uno de los fenómenos que se
producen en distintos momentos de la dinámica de la relación objetal. En base a los
estudios de M. Klein, se ha sistematizado el conocimiento de dos tipos de ansiedad. Uno
de ellos ligado al conflicto ambivalente (la situación depresiva) y que se denomina
ansiedad depresiva (tristeza); el otro, la ansiedad que se produce siempre que la
disociación divalente corre riesgo de perderse o cuando el objeto malo amenaza al yo y al
objeto I bueno a él ligado, es la ansiedad de la posición esquizoparanoide y se denomina
ansiedad paranoide (miedo). Ambos no son excluyentes, sino coexistentes, y lo que se
califica es el predominio de uno sobre el otro. Además, hay una relación dinámica entre
uno y otro, tanto como la hay entre la ambivalencia y la divalencia.

Unidad genética de los conflictos

El conflicto ambivalente (denominado atracción-rechazo por K. Lewin) es el conflicto


primordial, en el sentido de que todos los demás derivan de él y significan con respecto a
él una cierta defensa, ya que todos los demás conflictos aparecen como consecuencia de
una división esquizoide del conflicto ambivalente. Todos los conflictos divalentes, entre los
cuales hay que contar también los que K. Lewin califica como atracción-atracción y
rechazo-rechazo, son defensas frente al conflicto ambivalente, de tal manera que esto
tiene no sólo importancia desde el punto de vista del conocimiento genético, sino también
desde el interés puesto en la resolución terapéutica. Muchos conflictos resultan estar
encubriendo un conflicto más básico y por cierto más inquietante. Un ejemplo de ello
puede ser el caso del estudiante que se mantiene sin estudiar porque tiene que resolver o
decidir entre dos carreras universitarias que le atraen de igual manera (conflicto atracción-
atracción); esto resulta ser un conflicto de carácter defensivo porque tiene -por ejemplo-
atracción y miedo de fracasar en cada una de las dos carreras, con lo cual su conflicto es
verdaderamente una ambivalencia que elude con la divalencia que le permite racionalizar
su miedo al fracaso. El dilema de una cosa u otra se reduce al problema con cada una de
las dos cosas. Lo mismo puede decirse de todos los demás conflictos de tipo diva-lente,
que tienen que ser reducidos al conflicto ambivalente para que realmente puedan ser
resueltos.

Síntesis

Si de la copiosísima literatura sobre el tema, con las perspectivas más variadas, se


tratara de sintetizar un cierto consenso de los distintos autores, se podría concluir en las
siguientes afirmaciones:

a) Que el conflicto es una lucha u oposición entre sistemas de energías o de impulsos, o


de estructuras mentales, o de conductas, que ocurre en el individuo.

b) Que constituye una de las fuentes más importantes de motivaciones.

c) Que el resultado de dichos conflictos es una modificación de la conducta, que aparece


como un intento de transacción o de compromiso.

En ello subrayaríamos las siguientes observaciones, según la exposición hecha:

a) Que el conflicto es siempre conflicto de conductas, campos y ámbitos, y que no hay un


"dentro", sino solamente como vivencia y nunca como espacio en el que operan fuerzas e
impulsos.

b) La conducta es, a su vez, la resultante de conflictos, lo cual permite el estudio del


proceso de la conducta en sí mismo, sin la intervención de entidades mitológicas ajenas a
ella misma, con lo cual no se aclaran, sino que se complican los problemas.

c) La conducta, tanto como toda la vida del ser humano, es siempre respuesta y siempre
compromiso.

Factores positivos derivados del conflicto

• El conflicto es un motor de cambio e innovación personal y social.


• Estimula el interés y la curiosidad. Supone, frecuentemente, un reto para las
propias capacidades.

• El conflicto demarca a un grupo frente a otros y contribuye a establecer la propia


identidad personal y grupal.

• El conflicto permite mejorar la calidad de la toma de decisiones y de la solución de


problemas.

• Puede facilitar la comunicación abierta y honesta entre los participantes sobre


temas relevantes para ambos.

• Fomenta el reconocimiento de la legitimidad del otro.

Factores negativos derivados del conflicto

• La comunicación se reduce y se hace más insegura.

• Se estimula la idea de que la solución es una cuestión de fuerza. Ambas partes


tratan de aumentar a su favor la diferencia de poder.

• Se forma una actitud hostil y sospechosa.

• Se producen juicios erróneos basados en falsas percepciones:

Mecanismos de defensa

La defensa

El término defensa es empleado por primera vez por Freud en 1894 en su estudio
sobre las "Neuropsicosis de defensa", en el cual describe los síntomas como formaciones
defensivas frente a ideas y afectos insoportables y dolorosos. Más tarde, sustituye el
término por el de represión, pero en 1926 lo retoma y define la represión como una forma
de defensa. Los peligros contra los cuales tenían que operar las defensas podían provenir
según S. Freud de tres fuentes: de los instintos, de la conciencia moral (superyó) o de la
realidad exterior. Todas las conductas defensivas son conductas que operan sobre la
disociación (divalencia) y tienden a fijar o estabilizar una distancia óptima entre objeto
bueno y malo. Fueron estudiadas por Freud y la escuela psicoanalítica con la
denominación de mecanismos de defensa, pero son en realidad conductas y deben ser
estudiadas como tales. Si se optara por mantener la denominación original de
mecanismos de defensa, de ninguna manera se debe suponer que estos supuestos
mecanismos originan la conducta respectiva, sino que, a la inversa, lo concreto son las
conductas, y los mecanismos derivan de un proceso de generalización y abstracción de
las primeras, pero de ninguna manera tienen que ser convertidos en entelequias. Las
conductas defensivas son las técnicas con las que opera la personalidad total, para
mantener un equilibrio homeostático, eliminando una fuente de inseguridad, peligro,
tensión o ansiedad. Son técnicas que logran un ajuste o una adaptación del organismo,
pero que no resuelven el conflicto, y por ello la adaptación recibe el nombre de disociativa.
En todo momento en que fracasan las conductas defensivas y por consiguiente la
disociación de la conducta, aparece la ansiedad como un índice de restitución, o peligro
de restitución, de la ambivalencia (conflicto). La pérdida de las defensas habituales, en
forma total, conduce a una desintegración psicótica, pero en condiciones más comunes
no alcanza tal intensidad ni totalidad, y la ansiedad que aparece promueve la formación.

Las conductas defensivas no existen solamente en los procesos patológicos, sino que
intervienen normalmente en el ajuste y desarrollo de la personalidad; lo que caracteriza lo
normal o lo patológico no son conductas defensivas típicas en su calidad, sino una
variación en su quantum o grado de aparición, lo cual a su vez condiciona o produce
cambios cualitativos; la rigidez o plasticidad en la dinámica o alternancia de las conductas
defensivas es otro de los caracteres que diferencia lo normal de lo patológico. Toda
conducta defensiva conduce a una restricción del yo o a una limitación funcional de la
personalidad, porque siempre opera contra una parte del mismo yo, ligada a un objeto
perturbador; esta restricción puede ser muy amplia o de tal magnitud que la capacidad del
yo se reduce a un mínimo. La defensa no es un sobreagregado, sino que es la conducta
misma, en sus múltiples alternativas frente a los conflictos; éstos tampoco son nada ajeno
a la conducta misma. El propio Freud, que comenzó sus investigaciones con un esquema
energetista de los conflictos, en el año 1938 admite la escisión del yo frente a los
conflictos, con la aparición de dos conductas o reacciones opuestas, "ambas válidas y
efectivas"; "el rechazo siempre se complementa con una aceptación; siempre se
establecen dos posiciones antagónicas y mutuamente independientes que dan por
resultado una escisión del yo. El desenlace depende, una vez más, de cuál de ambas
posiciones logre alcanzar la mayor intensidad".

Reciben este nombre una serie de métodos o técnicas que utilizamos todas las
personas con el fin de evitar la angustia o ansiedad que nos producen las frustraciones
los conflictos de nuestro psiquismo. Buscan aliviar tensiones internas

Todas las personas utilizan mecanismos de defensa en diferentes proporciones, tanto


de cantidad como calidad.

Algunas características generales:

- Son dispositivos del Yo

- Son inconscientes

- Consisten en arrojar fuera de la conciencia algún aspecto de la realidad, ya sea


física o psicológica

- Su objetivo último es evitar la angustia o dolor psíquico que esos conflictos


provocarían en la conciencia

- Los mecanismos de defensa son utilizados por todas las personas, no sólo por
aquellas que padecen trastornos psíquicos
Mecanismos de defensa principales

- Desplazamiento

- Formación reactiva

- Negación

- Proyección

- Racionalización

- Introyección

- Sublimación

- Regresión

- Aislamiento

- Represión

Sublimación

El impulso es canalizado a una nueva y más aceptable salida. Se dice que una pulsión
se sublima en la medida en que es derivada a un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia
objetos socialmente valorados, principalmente la actividad artística y la investigación
intelectual. Ejemplo: el deseo de un niño de exhibirse puede sublimarse en una carrera
vocacional por el teatro.

Represión

Se refiere al mecanismo mediante el cual el inconsciente nos hace olvidar


enérgicamente eventos o pensamientos que serían dolorosos si se les permitiese acceder
a nuestro pensamiento (consciente). Ejemplo: olvidarnos del cumpleaños de antiguas
parejas, fechas, etc.

Proyección

Es el mecanismo por el cual sentimientos o ideas dolorosas son proyectados hacia


otras personas o cosas cercanas pero que el individuo siente ajenas y que no tienen nada
que ver con él. Ejemplo: una persona con impulsos homosexuales inconscientes, siente
que debe concienciarse de que la gente normalmente cree y acusa a los otros de
homosexuales.

Negación

Se denomina así al fenómeno mediante el cual el individuo trata factores obvios de la


realidad como si no existieran. Ejemplo: fumar provoca cáncer pero la persona lo niega e
incluso estima que es favorable para la salud al ser placentero.
Introyección

Lo opuesto a proyección): Es un proceso que consiste en pasar, de una manera


fantaseada, afectos y características de los objetos del mundo externo al interior.

Ejemplo: una persona deprimida quizá incorpora las actitudes y las simpatías de otra
persona y así, si esa otra persona tiene antipatía hacía alguien determinado, el deprimido
sentirá también antipatía hacia esa persona determinada.

Regresión

Es el retorno a un funcionamiento mental de nivel anterior ("más infantil").Una parte de la


personalidad del individuo pierde el grado de desarrollo que había obtenido y regresa a un
modo de funcionamiento de un etapa anterior del desarrollo Ejemplo: los niños pueden
retraerse a un nivel más infantil cuando nacen sus hermanos y mostrar un
comportamiento inmaduro como chuparse el pulgar o mojar la cama.

Formación reactiva

Sirve para prevenir que un pensamiento doloroso o controvertido emerja. El


pensamiento es substituido inmediatamente por uno agradable. Ejemplo: una persona que
no puede reconocer ante sí mismo, que otra persona le produce antipatía, nunca le
muestra señales de hostilidad y siempre le muestra una cara amable.

Aislamiento

Consiste en separar o aislar un determinado pensamiento o acción, de manera que se


destruyan las conexiones con otros pensamientos o afectos con los que se encuentra e
relación. Ejemplo: un gran amor es asesinado en un incidente. Su pareja narra los detalles
con una falta completa de emoción.

Desplazamiento

Es la condición en la cual no solo el sentimiento conectado a una persona o hecho en


particular es separado, sino que además ese sentimiento se une a otra persona o hecho.

Ejemplo: un empleado de oficina tiene problemas con su superior pero no puede


desahogarlos en el tiempo. Entonces, al volver a casa y sin razón aparente, discute con
su mujer.

Racionalización

Es la sustitución de una razón inaceptable pero real, por otra aceptable. Ejemplo: un
estudiante no afronta que no desea estudiar para el examen. Así decide que uno debe
relajarse para los exámenes, lo cual justifica que se vaya al cine a ver una película
cuando debería estar estudiando.
Salud mental en la comunidad. Programas generales de salud. Salud mental en la
comunidad y atención primaria de la salud

La Configuración del Campo de la Salud Mental: Del modelo asilar manicomial a las
políticas en salud mental-razones de estado.

La psiquiatría nace como rama de la medicina a fin de responder a una demanda de


época consecuente al nacimiento de los estados modernos. Esto es lo que Michel
Foucault (Foucault M, 1967) conceptualizó como su nacimiento político, en el contexto de
la Revolución Francesa. En una ciudad pensada para el libre deambular de los
ciudadanos en los espacios públicos, y en una sociedad donde se suponía que los sujetos
regidos por la razón realizaban las elecciones necesarias para posicionarse libre e
individualmente, fue necesario definir un espacio material y simbólico para alojar la
“locura” y tutelar a quienes no podían ejercitar la libertad por hallarse “alienados”.

Se suponía una sociedad compuesta por sujetos racionales que tomaban decisiones en
función del máximo beneficio al menor costo el sujeto por definición de la economía
clásica y neoclásica y que se desarrollaba armónicamente por el motor de la competencia
mercantil. El estado era el garante del cumplimiento de este contrato y debía también
definir los espacios para quienes resultaban disruptivos o fracasaban, de allí el nacimiento
de instituciones asistenciales fundadas en la lógica filantrópica , y sostenidas en una
articulación entre ciencia y moral. A la par que se establecía la representación de sujeto
de derechos ciudadanos, se delimitaban todas las excepciones al ejercicio de estos. La
privación de derechos, en la institución de la tutela, pasó a ser encubierta por el supuesto
de cuidado o de curación. “La compasión por el que sufre estableció una nueva relación
social que no se fundamentó en la reciprocidad sino en la subordinación. Se instauró una
relación de tutela en la que se basó toda la política asistencialista, según la cual los
niños, los locos y también las mujeres que estaban sometidas a la autoridad paternal o
marital sufrían una minoría social, no eran sujetos de derecho.” (Bayón, S. 2000, pag.228)

En este contexto, la nueva rama de la medicina la medicina “mental” instituyó los que
anteriormente eran establecimientos de reclusión como espacios de curación. Al respecto
dice Emiliano Galende: “El gran cambio en las prácticas terapéuticas se introduce por la
medicalización de la relación de asistencia, pasándose de lo que era un encierro
compulsivo y policial con convalidación de la Iglesia a un tratamiento compulsivo de los
enfermos”. (Galende, E., 1990). En esta confluencia se consolida la institución asilar-
manicomial que será el paradigma de la medicalización de la locura.

La medicalización no fue privativa de la psiquiatría. Es una faceta de un proceso en el


cual la ciencia moderna, supuesta de producir un conocimiento objetivo y verdadero,
externo a los intereses y ópticas eventualmente contrapuesto de los diversos sujetos
sociales, se instituyó como razón de poder reemplazando el lugar de la religión. El
positivismo como pensamiento hegemónico planteó la ciencia como garante de la
racionalidad del orden social.
La medicina fue llamada a ejercer un papel de ordenador en nombre del bien de los
sujetos y del desarrollo de la sociedad. Esto es lo que Jaques Donzelot muestra en su
análisis del policiamiento de la familia: ....” hay un polo médico higienista que no trata de
contener la demanda inflacionista del papel del Estado, sino, al contrario, de utilizarla
como instrumento directo, como medio material para conjurar el peligro de la destrucción
de la sociedad por el debilitamiento físico y moral de la población.......la tendencia médica
es la consecuencia necesaria de la tendencia industrial, ya que la influencia que esta
última ha ejercido sobre la salubridad está fuera de toda duda, en el sentido que ha
multiplicado el número de peligros a los que las poblaciones manufactureras están, por lo
general, mucho más expuestas que las poblaciones agrícolas” (Donzelot, J.,1979, pág.
59).

El modelo médico alienista conjugó estos intereses políticos con los de una
corporación naciente que se delimitó como “especialidad médica”: ...” el triunfo histórico
del alienismo se debe a que supo aunar o más bien no disociar un entramado médico,
garantía de respetabilidad científica, y un entramado social, el de los filántropos y
reformadores del período posrevolucionario a la búsqueda de nuevas técnicas
asistenciales” (Castel R., 1980).

A principios del siglo XX este modelo comienza a ser cuestionado por el Higienismo
Mental naciente. En 1909 Clifford Beers funda el Comité Nacional de Higiene Mental en
USA. Las transformaciones de la psiquiatría bajo el influjo del higienismo son descriptas
así por Leo Kanner :..” lo que solía ser considerado como una entidad patológica
circunscripta se miraba ahora como la actividad nociva de una persona, a veces de
fundamento orgánico reconocido, a menudo sin esa etiología ...pero siempre impregnada
por los factores de personalidad y el medio. La psiquiatría salió de los manicomios, se
divorció de las restricciones impuestas al concepto legal de insania de encierro y se
dedicó a atender toda clase de conducta humana defectuosa, de cualquier intensidad”...
(Kanner L., 1971, pág. 43).

Aunque el Higienismo Mental criticó las condiciones del modelo asilar, no logró
modificar los principios de privación de derechos o el modelo de la reclusión que lo
caracteriza, no obstante dio los primeros pasos para abrir las perspectivas de las
prácticas tradicionalmente circunscriptas al asilo. Pese a ello, recién en la segunda mitad
del siglo XX, en la posguerra, se inician los procesos de reforma psiquiátrica en el marco
del nacimiento de las políticas en salud mental.

A partir de la crisis del 30, la reformulación del Estado bajo el influjo del
keynesianismo generará para las prácticas y las concepciones en salud un contexto de
profundas transformaciones con el nacimiento de las políticas sociales universales, en
reemplazo de la filantropía de los estados liberales. A los fines de este trabajo importan
las políticas en salud y en relación a ellas las políticas en salud mental. Los Estados
Sociales o de Bienestar, tuvieron su mayor desarrollo en los países centrales en el
período que va de la posguerra hasta la crisis de mediados de los 70. En ese período, y
durante uno de los procesos más sostenidos de expansión económica capitalista, el
mundo se reorganizaba de manera bipolar y surgían las Naciones Unidas como
organismo internacional de negociación y búsqueda de consenso. (Stolkiner, A,
2003/2004).

Esta nueva concepción del estado y de los derechos, se refleja en la definición de


salud que enuncia la Organización Mundial de la Salud en su nacimiento (1946): “Salud
es estado de completo bienestar: físico, psíquico y social, y no solamente ausencia de
enfermedad”. Se trata simultáneamente de una definición teórica y política que, en la
fundación de un organismo de concertación internacional, propone asumir la salud como
un objeto complejo y como una responsabilidad social. Señalemos, casi anecdóticamente,
que si se omite las palabras “de completo”, salud se define como “estado de bienestar” o
wellfare-state.

Varios fueron los factores que confluyeron y posibilitaron estas reformas:

- La necesaria y acelerada reconstrucción de los servicios de salud devastados tras la


guerra, incorporando coberturas universales y estructuración de los sistemas,

- El crecimiento de las posiciones humanistas surgidas tras la guerra, que revalorizaron la


defensa de los derechos humanos,

- la entrada en la escena política de sectores populares, progresistas y democráticos que


se mostraron dispuestos al cambio (Galende E., 1994),

- El acelerado desarrollo de la psicofarmacología que proveyó una herramienta inédita


para controlar, en el doble sentido del término, la sintomatología psiquiátrica que
fundamentaba la reclusión, privándola de un soporte argumental (Stolkiner, 2003).

Las políticas en salud mental, emergentes en este período, propugnaban la


desaparición de la internación prolongada, promoviendo formas de asistencia centradas
en la comunidad. Su meta era evitar los probados efectos iatrogénicos del confinamiento
y atender la enfermedad en el contexto social de la persona, resguardando sus derechos.
No es tampoco ajeno a estas transformaciones el hecho de que, al configurarse los
sistemas universales de salud, la presencia de numerosas camas hospitalarias ocupadas
infructuosamente desde la lógica curativa por pacientes psiquiátricos apareció
visiblemente como un problema.

Las políticas en salud mental resultaron tan diversas como lo son los contextos y
estados en que se desarrollaron, en la mayoría subyacía también la necesidad de
mantener dentro de los límites del ordenamiento los conflictos que se generan por las
tensiones propias de la sociedad. No obstante hay algunas tendencias que, en términos
generales, pueden señalarse como implícitas o deseables en las propuestas de reformas
psiquiátricas:

- Centrar la atención en el concepto de sufrimiento psíquico o padecimiento


subjetivo y no en el de enfermedad mental.

- Romper el supuesto o representación de peligrosidad asociado a la reclusión.


Modificar las reglas jurídicas al respecto.
- Proponer formas ambulatorias e integradas a la sociedad de atención a las
patologías psiquiátricas tradicionales.

- Trabajar sobre la producción social de padecimiento subjetivo en las esferas de la


vida social comunitaria en actividades de promoción de la salud.

- Incorporar la conceptualización de ciudadanía y de derechos como componente de


la práctica curativa y preventiva.

- Reconocer que la complejidad de la problemática implica un abordaje


interdisciplinario e intersectorial.

Perspectivas actuales:

El siglo XXI se inició con una nueva crisis en la que se revisan los resultados y
consecuencias de las dos décadas anteriores. En un contexto de expansión de la
economía mundial se produce un agotamiento de la confiabilidad en las reformas
promercado y en la prescindencia de intervención regulatoria del estado, cuya función
rectora se reflota, y reaparecen postulados de un discurso keynesiano redistributivo.

Como signo de esta fase, la “Declaración del Milenio” (Resol 55/02 del PNUD) pone en
escena el problema de la inequidad y la pobreza y plantea objetivos (Objetivos del
Milenio) dirigidos a fundamentar las políticas de los países miembros con miras a
disminuir la desigualdad, la inequidad y atender a los problemas prioritarios que éstas han
generado.

Este nuevo escenario va a coincidir con la propuesta de retomar y revitalizar la


estrategia de Atención Primaria de la Salud como una condición esencial para alcanzar
tales objetivos. En el documento de la OPS donde se plantea la revitalización de la APS
para América Latina se reconoce: “Las prácticas de ajuste económico, las presiones de la
globalización y el impacto de algunas políticas económicas neoliberales, junto con otros
factores que se dieron durante la pasada década, son aspectos que han contribuido a las
disparidades de la salud y del estatus social y de poder, dentro y entre los países de las
Américas” (OPS/OMS, 2005 pág. 7). Consecuentemente se apela a la noción de
determinantes sociales en salud y se vuelve sobre conceptos integrales de la Atención
Primaria.

Esta APS reformulada define valores, principios y elementos esenciales a todo sistema de
salud basado en ella (OOS/OMS 2005):

Valores:

Principios:

Elementos:

• Derecho al nivel de salud más alto posible.


• Solidaridad

• Equidad

• Dar respuesta a las necesidades de la población

• Orientación hacia la calidad

• Responsabilidad y rendición de cuentas de los gobiernos

• Justicia Social

Sustentabilidad

• Participación

• Intersectorialidad

• Acceso y cobertura universal

• Atención integral e integrada

• Énfasis en promoción y prevención

• Atención apropiada

• Orientación familiar y comunitaria

• Mecanismos de participación activa

• Organización y Gestión óptimas

• Políticas y programas pro-equidad

• Primer contacto

• Recursos humanos apropiados

• Recursos adecuados y sostenibles

• Acciones intersectoriales.

Simultáneamente a esta revitalización de la Atención Primaria de la Salud, hay desde


la OMS una importante producción sobre salud mental. El 2002 es declarado por la OMS
Año Internacional de la Salud Mental y como parte de ello se anuncia el Programa
Mundial de Acción en Salud Mental. Para estos años también, se elaboran un Conjunto
de Guías sobre Servicios y Políticas de Salud Mental, destinadas a fortalecer y promover
la implementación de cambios y acciones en los países miembros.
Contexto socio-político

La declaración de Alma Ata de 1978 encontró a nuestro país transitando un proceso


que había comenzado dos años antes, el 24 de marzo de 1976, con una nueva
interrupción de un gobierno democrático por las fuerzas armadas caso con la instalación
de una política sistematizada de desaparición de personas, calificación de las ideologías
progresistas como enemigos de la Nación y prohibición expresa de cualquier participación
política.

La dictadura argentina dejó como saldo una paradoja social dada por una población
desmovilizada por el Terrorismo de Estado y varias organizaciones de derechos humanos
que se convirtieron en emblema de la resistencia como la Asamblea Permanente por los
Derechos Humanos o las “Madres de Plaza de Mayo”. En términos económicos: un país
deliberadamente desindustrializado, con una deuda externa triplicada, especulación
financiera y precarización laboral.

Bajo ese modelo, la salud pública dejó de plantearse como responsabilidad del Estado,
decisión que se expresó entre otras a través de medidas tales como la transferencia de
numerosos efectores sanitarios, básicamente hospitales, sin el respaldo de recursos a las
provincias en un falso federalismo dado que a su vez las provincias estaban intervenidas
por el gobierno central.

La reducción de la capacidad orientadora y fiscalizadora del Estado generó el


desarrollo de un mercado de servicios de salud, en el que el uso indiscriminado e
innecesario de recursos tecnológicos sobre la base de una importación indiscriminada
facilitada al sector privado pasó a ser la constante, consolidándose un modelo de
servicios de alta especialización, que privilegió la atención de determinadas patologías en
detrimento de acciones basadas en la prevención y promoción de la salud.

En este contexto, la incorporación de la APS en Argentina fue expresamente


restringida a algunas dimensiones técnicas, aplicadas en las zonas libres de conflicto
sobre la base de un histórico programa de salud rural y en las zonas urbanas con algunos
centros periféricos siempre con una expresa supresión de los componentes más políticos,
como la participación comunitaria o la intersectorialidad.

A partir de la derrota en la guerra de Malvinas en el año 1982 comienza la transición


hacia una recuperación de la democracia que va a dar una oportunidad a el principal
partido social demócrata del país: el radicalismo; que inaugura un período caracterizado
por la lenta y gradual incorporación a la vida política en general y cierta recuperación
institucional a partir del juicio a las juntas militares en un período atravesado por
sobresaltos y asonadas militares que no consiguen su cometido pero van desgastando al
gobierno.

En salud los resultados son contradictorios. Por un lado al no renacionalizar los


hospitales se convalida la política “federalizante” del gobierno militar, a ello debe
agregarse que al colocar el acento sobre un proyecto de seguro nacional de salud los
esfuerzos se centraron en una desgastante puja con los gremios y sindicatos sin
fortalecer el rol rector del Ministerio de Salud (por entonces de Bienestar Social).

En términos de la estrategia de APS se abrieron mejores condiciones para aquellos


componentes reprimidos o postergados tales como la participación social, la
interdisciplina, o la intersectorialidad y una tímida apertura de espacios de aprendizaje en
un primer nivel que tendía a expandirse para la formación de los equipos de salud.

Años más tarde, en 1989 este gobierno se vio obligado a adelantar su salida por una
hiperinflación que generó una severa crisis económica, que dio lugar a la entrega
anticipada del poder a otro gobierno electo democráticamente.

Tal como ocurrió con otros países de la región con el fantasma de la hiperinflación en
el pasado inmediato se inició en Argentina un período de más de 10 años caracterizado
por la adopción de políticas neoliberales con el consecuente vaciamiento del Estado y la
aparición del mercado como la única voz autorizada para dictar la agenda pública.

Argentina fue durante esos años una alumna modelo en Latinoamérica por la
aplicación de las prescripciones del denominado “Consenso de Washington”. La prédica
de desvalorización del Estado intervencionista acompañó a las estrategias de
privatización, descentralización y focalización en el intento de establecer un orden que
impactó con especial dureza en la situación de salud, nutrición y educación de crecientes
sectores sociales.

El crecimiento de las inequidades, la marginalidad y la constitución de una masa


poblacional excluida socialmente fue presentada como un costo aceptable para una
modernización económico que creó una ficción de prosperidad basada en datos
macroeconómicos, básicamente atrayendo capital financiero y especulativo mientras se
destruían las bases de la estructura productiva del país se liberalizaba el comercio
internacional estabilizando la moneda en una paridad cambiaria con un dólar
estadounidense fuerte.

La virtual dolarización de la economía instrumental al modelo económico devino en


fuertes fenómenos migratorios que posicionaron a Argentina como el décimo receptor de
población a nivel mundial.

Respecto de las políticas sanitarias, se consolidó una fuerte tendencia hacia la


mercantilización de la salud, expresada a través de la heterogeneidad en la calidad de
distintas prácticas. Por un lado, servicios de alta calidad con costos que sólo unos pocos
podían pagar y por el otro, una oferta de servicios, ostensiblemente de menor calidad
destinados a sectores populares, quedando bien delimitada la equidad de la frontera, algo
así como “casi todo para casi nadie y casi nada para casi todos”.

En este contexto, la estrategia de APS se vio traducida como el acceso a un paquete


mínimo de intervenciones focalizadas, ocultando los determinantes sociales, económicos,
culturales y urbanísticos y lógicamente incapaz de dar respuesta al desafío que implicaba
generar un nuevo modelo de atención intercultural para abordar la cuestión migratoria.
En el 2001 el país ahogado por la desocupación, la precarización laboral, y una
riqueza basada en capital internacional especulativo sufre un verdadero golpe de mercado
que se intenta frenar con medidas bancarias que aceleran el deterioro de un gobierno
débil y un amplio arco social igualmente afectado por las políticas de la década
protagonizará un levantamiento popular que terminará con una nueva entrega adelantada
del poder.

Comienza así, un nuevo período caracterizado por cambios “acompasados” en la


región Latinoamericana y particularmente del cono sur; con gobiernos progresistas que
apuestan a la importancia geopolítica de la región, a cierta redistribución del ingreso, el
desarrollo de mercados internos y fundamentalmente al resurgimiento de Estados
presentes, que aparecen como reguladores en pro del bienestar de la ciudadanía.

En ese escenario se instala lentamente el concepto “atención primaria de la salud”


como políticamente correcto, sin que logre reflejarse en políticas transformadoras que
apunten en la práctica a resultados de equidad en salud. Sin embargo otras medidas
económicas y sociales permiten mostrar resultados favorables en “los determinantes”
expresados en mejoras de las tasa de actividad económica, empleo, calidad del empleo,
políticas antidiscriminatorias para migrantes y pueblos originarios y subsidios de carácter
progresivo y compensador.

En definitiva, repasando los 30 años que van desde la declaración de Alma Ata
impresiona que la aplicación de las distintas perspectivas e interpretaciones de APS en
nuestro país no fueron azarosas ni casuales, sino que tuvieron un claro correlato con los
distintos períodos políticos que atravesó la Argentina en los últimos 30 años.

Precisamente, éste fue el problema que motivó nuestra investigación.El objetivo de


nuestras acciones es el logro de la equidad en salud, para hacer realidad la existencia
deuna sola ciudad, con igualdad de oportunidades para todos sus habitantes. Es
oportuno, entonces, retomar algunos de los conceptos con los cuales hemos trabajado en
estas instancias. Reflexionando junto a Mario Rovere, seguimos hablando de equidad,
pero sin olvidar que “la equidad debe existir en la Atención de la Salud, en la atención
médica, en la distribución del poder y del saber y en la distribución del riesgo”.

Debemos profundizar la participación de la comunidad en este sentido existen


proyectos en ejecución en Salud Pública pero queremos pensar también cómo hacemos
la participación hacia el interior de la propia Secretaría de Salud Pública, como nos
constituimos en una red en y para la salud de la comunidad, a través del fortalecimiento
de los lazos entre nuestros efectores y equipos interdisciplinarios.

También pudimos reflexionar acerca de dónde está “el centro” lo cual nos pareció
graficado en una pregunta: ¿dónde ponemos la punta del compás cuando diseñamos
sobre un mapa un programa o un proyecto de atención? Ya habíamos pasado de
relocalizar este eje desde el hospital al centro de salud. A partir de esta actividad pareció
que debíamos efectuar un nuevo giro copernicano. Mario, con claridad, puntualiza “ni en
el hospital, ni en el centro de salud, la punta del compás está en la población”, y desde la
población vamos a ver cómo articulamos cada uno de los distintos niveles, cómo
concretamos realmente la equidad, cómo somos eficientes y eficaces, cómo hacemos
posible la universalidad en el acceso a la salud.

En definitiva, creemos que estos son los debates que tenemos profundizar a partir de
hoy. Para muchos, esto es algo que ya forma parte del vocabulario y las prácticas
cotidianas; para otros es comenzar una experiencia nueva. Esto implica dificultades. Lo
que pretendemos es que se democraticen los vínculos al interior de la Secretaría de Salud
Pública. Aceptar el desafío de la construcción de un nuevo modelo en la ciudad de
Rosario. Modelo que, por cierto, está en marcha y que es mirado desde muchos lugares,
no sólo desde otras ciudades y otras provincias sino también de los organismos
internacionales como OPS y la Organización Mundial de la Salud. Porque si aquí hay
ruido, es el ruido de la construcción: un ruido agradable.

En septiembre del 2009, el Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la


Salud (OPS) adopto una Estrategia y Plan de Acción en Salud Mental, que marcó un hito
histórico pues implico la existencia de una posición de consenso entre los gobiernos de
todos los países de las Américas en el campo de la salud mental. Una línea estratégica
esencial es la continuidad de la reforma de los servicios de salud mental, una asignatura
pendiente, con especial énfasis en la integración del componente de salud mental en la
atención primaria. Este es el desafío más importante en el campo de la salud mental si se
aspira a reducir la brecha de tratamiento y avanzar hacia una cobertura de servicios total.

La atención primaria de salud (APS) ha sido definida como la primera línea de contacto
y puerta de entrada a los servicios de salud, con mayor cobertura y menor complejidad.
La atención de las personas con trastornos mentales es compatible con los recursos y el
funcionamiento del nivel primario de atención, por lo que los centros de APS pueden
considerarse espacios privilegiados para el reconocimiento de los trastornos mentales, su
evaluación y tratamiento, así como para la interconsulta con especialistas, la derivación
adecuada y el seguimiento.

La mayoría de las personas que sufren trastornos mentales consultan por primera vez
en el nivel primario de atención o son identificadas y ayudadas por su familia o el entorno
comunitario. Sin embargo, frecuentemente este tipo de desórdenes no son reconocidos y
no siempre son manejados de manera apropiada. Cuando los trastornos mentales no son
atendidos a tiempo y adecuadamente, pueden conducir a cuadros recurrentes o de
evolución crónica, incapacidades severas, muertes por suicidio o sufrimiento prolongado
del paciente y su familia.

La evaluación de los sistemas de salud mental en muchos países de la Región de las


Américas ha evidenciado que existe una insuficiencia de recursos y personal calificado en
salud mental. En el nivel primario se observa una escasa resolución de los problemas de
salud mental y se requiere sistematizar los procesos de capacitación.

Aunque desde una perspectiva transcultural es complejo llegar a una definición


universalmente valida, se admite ‒sin lugar a dudas‒ que el concepto de salud mental es
más amplio que la simple ausencia de síntomas psíquicos. La salud mental ha sido
definida de diversas maneras, abarcando desde el bienestar subjetivo, la percepción de la
propia eficacia, la autonomía y las competencias personales, hasta la dependencia
intergeneracional y la autorrealización de las capacidades intelectuales y emocionales. La
OMS describe la salud mental como: ... un estado de bienestar en el cual el individuo se
da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida,
puede trabajar productiva y fructíferamente, y es capaz de hacer una contribución a su
comunidad. Con este enfoque en positivo, la salud mental es una base importante para el
bienestar y funcionamiento efectivo del individuo y la comunidad. Este concepto es
consistente con una interpretación amplia y variada en las diferentes culturas La atención
primaria de salud (APS) se convierte en la estrategia fundamental para reducir esta
enorme brecha de atención. La mayor parte de las personas con trastornos psíquicos no
puede ni necesita acceder a una atención especializada (Léase, por lo general, psicólogo
o psiquiatra); incluso la medicalización de su sufrimiento puede resultar contraproducente.
En la mayoría de los casos las personas se verían más beneficiadas por una atención
integral, brindada por el médico de familia o por un equipo de salud comunitaria, o
simplemente disponiendo de un buen apoyo social. Solo una pequeña proporción de las
personas que padecen estos trastornos requieren, por su complejidad, ser remitidos a una
instancia especializada.

El desarrollo de la atención de salud mental en América Latina y el Caribe ha debido


enfrentar diferentes limitaciones y dificultades. En respuesta a esta situación, se gestó y
desarrollo en 1990 la Conferencia sobre la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica en
América Latina, celebrada en Caracas, Venezuela, en noviembre de 1990, la cual culmino
con la adopción de una iniciativa continentaly el lanzamiento de la “Declaración de
Caracas”, documento que marcó un hito histórico. La Declaración de Caracas puso
énfasis en el hecho de que la atención convencional, centrada en el hospital psiquiátrico,
no permitía alcanzarlos objetivos modernos de la atención en salud mental, caracterizada
por su naturaleza comunitaria, descentralizada, participativa, integral, continua y con un
manifiesto componente de prevención.

La evaluación desde una perspectiva histórica de los cambios ocurridos en los


servicios de salud mental en América Latina y el Caribe, tomando como punto de
referencia la Declaración de Caracas, revela avances notables en la mayoría de los
países. No obstante, es indudable que aún falta un largo trecho por recorrer.

Uno de los aspectos en el que los países aún deben avanzar sustancialmente está
relacionado con el desarrollo del componente salud mental en la APS.

A continuación se resumen algunas de las recomendaciones hechas a los países es a


través de la Resolución CD49.R17 (4), por la que se adoptó la nueva estrategia:

a) Incluir a la salud mental como una prioridad dentro de las políticas nacionales de salud,
mediante la ejecución de planes de salud mental;
b) Promover el acceso universal y equitativo a la atención de salud mental para toda la
población mediante el fortalecimiento de los servicios de salud mental en el marco de los
sistemas basados en la atención primaria de salud y las redes integradas de servicios, y
seguir con las actividades para eliminar el modelo antiguo centrado en los hospitales
psiquiátricos; c) Continuar trabajando para fortalecer los marcos legales de los países
con miras a proteger los derechos humanos de las personas con trastornos mentales;

d) Impulsar iniciativas intersectoriales para la promoción de la salud mental, con atención


particular en los niños y adolescentes y para hacer frente al estigma y la discriminación
que sufren las personas con trastornos mentales;

e) Apoyar la participación eficaz de la comunidad y de los propios usuarios y familiares en


actividades destinadas a promover y proteger la salud mental de la población;

f) Considerar el fortalecimiento de los recursos humanos en materia de salud mental como


un componente clave del mejoramiento de los planes y servicios;

g) Reducir la brecha de información existente en el campo de la salud mental mediante el


mejoramiento de la producción, análisis y uso de la información,

Así como la investigación, con un enfoque intercultural y de género; y

h) Fortalecer las alianzas del sector público con otros sectores, así como con
organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y actores sociales clave.

A nivel global, la OMS lanzo, en el 2008, el Programa de Acción para superar las
brechas en salud mental (mhGAP, por sus siglas en inglés) dirigido, particularmente, a los
países en desarrollo con el objetivo de mejorar la atención de los trastornos mentales,
neurológicos y por uso de sustancias. Posteriormente se desarrolló la Guía de
Intervención del mhGAP (GI-mhGAP) para facilitar las acciones relacionadas con los
trastornos mentales en contextos no especializados.

Existe una idea ampliamente compartida, pero errónea, con respecto a que todas, o la
mayoría, de las intervenciones en salud mental pueden o deben ser ofrecidas solo por
personal especializado. Sin embargo, la evidencia científica demuestra la factibilidad y
ventajas de implementar intervenciones farmacológicas y psicosociales en el nivel de
atención sanitaria no especializada, particularmente la APS.

Las condiciones que el Programa de Acción (mhGAP) y la Guía de Intervención (GI-


mhGAP) consideran prioritarias son las siguientes: depresión, psicosis, trastorno bipolar,
epilepsia, trastornos del desarrollo y conductuales en niños y adolescentes, demencia,
trastornos por uso de alcohol, trastornos por uso de drogas, suicidio y otros síntomas
emocionales significativos o padecimientos no justificables medicamente. La calificación
de prioridad para estos trastornos se determinó en base a su significación en términos de
morbilidad, mortalidad y discapacidad, a los elevados costos económicos que generan, y
porque pueden estar asociados a violaciones de los derechos humanos.

Crisis, concepto, tipología e intervención en crisis


Hay momentos del ciclo vital relativamente apacibles y estables

alternados con otros donde aparecen nuevas exigencias y demandas,

necesitándose un periodo de transición entre los periodos o estadios

del ciclo vital para adecuarse a estas. Se necesita tiempo para

desprenderse de una situación pasada y adaptarse a otra nueva.

Otras veces los cambios por lo contrario reflejan turbulencia emocional

y psicológica y marcan un periodo de crisis: ya sean internos o externos

enfrentan a la estructura mental y emocional de la persona con

exigencias que sobrepasan la capacidad de adecuarse a ellos y

sobreviene una crisis

Se quiebra el orden previo, lo que antes servía para explicarla y

resolverla resulta ineficaz, y a la vez, las nuevas alternativas nos llenan

de temor y de desconfianza. Estamos en crisis

En un sentido amplio podemos decir que la vida es un estado de crisis

casi permanente apenas interrumpido por lapsos de relativa

inestabilidad

Una crisis va a aparecer en la vida de una persona cuando un

determinado suceso amenaza con alterar su equilibrio personal, en

sentido tanto favorable como adverso.

La situación de crisis va a depender de los recursos adaptativos del

sujeto, pudiendo aparecer, bien en una situación estresante en la

propia evolución del individuo (crisis evolutivas o esperables), o bien en

otras en las que un suceso vital estresante las precipita.

Estas últimas son las denominadas "crisis accidentales" o crisis

inesperadas o imprevisibles, en las que estarían incluidos tanto las

crisis cotidianas como separación, pérdidas, muerte, enfermedades

corporales, como los desastres y las catástrofes.


¿Qué es una crisis?

Definición de crisis: Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización,

caracterizado principalmente, por la incapacidad del individuo para abordar situaciones

particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y por el

potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo. Crisis significa al

mismo tiempo peligro y oportunidad.

La crisis es definida por Du Ranquet como: "estado de conmoción, de parálisis en una

persona que sufre o ha sufrido un gran shock. Sobreviene cuando el estrés actúa sobre
un

sistema y requiere un cambio que se sitúa fuera del repertorio habitual de respuestas. La

persona o la familia se encuentra ante un obstáculo que no pueden superar por sus

propios medios".

Tipos de Crisis

Existen dos grandes grupos de crisis, éstas pueden clasificarse como previsibles e

imprevisibles. Payne nos habla concretamente de "incidentes peligrosos" que

desencadenan las crisis, los cuales pueden ser previsibles o imprevisibles, mientras que
Du

Ranquet de una clasificación de las crisis según los "factores de estrés" que la han

provocado.

Teniendo en cuenta esto: Du Ranquet distingue dentro de la primera categoría, las crisis
de

maduración y las de transición. Las primeras se refieren al paso de una fase de la vida de

un individuo a otra, por ejemplo la adolescencia. Las de transición se refieren a un cambio

de los roles sociales, por ejemplo la espera del nacimiento del primer hijo. Las crisis

imprevisibles son las provocadas por situaciones inesperadas como la muerte, las

catástrofes o las crisis económicas.

De maduración
Previsibles

Crisis De transición

Imprevisibles.

Las crisis pueden ser del desarrollo (esperables) o circunstanciales (Accidentales

inesperadas o imprevisibles.)

Crisis del desarrollo:

Las crisis del desarrollo son más predecibles y sobrevienen cuando una persona va

cumpliendo etapas en su vida desde la niñez a la senectud .Presentan una conducta

indiferenciada y marcan un trastorno en el área intelectual y afectiva

_Crisis del nacimiento e infancia

_Crisis de la pubertad y adolescencia

_Crisis de la primera juventud

_Crisis de la edad media de la vida

_Crisis de la tercera edad

Crisis circunstanciales:

Las crisis circunstanciales son inesperadas, accidentales y dependen sobre todo de

factores ambientales.Abarcan una alteración psíquica y de la conducta ante perdida o

amenaza de pérdida de los aportes básicos (físicos, psicosociales y socioculturales que

están interrelacionados). Y son:

-separación

-pérdidas

-muerte

-enfermedades corporales

-desempleo

-trabajo nuevo

-fracaso económico
-violaciones

-incendios

Las crisis circunstanciales tienen cinco características:

1) Es repentina: aparece de golpe.

2) Es inesperada: no puede ser anticipada.

3) Es urgente, pues amenazan el bienestar físico o psicológico.

4) Masiva: muchas crisis circunstanciales afectan a muchas personas al mismo tiempo


(por

ejemplo desastres naturales).

5) Peligro y oportunidad: la crisis puede desembocar en un mejoramiento o

empeoramiento de la situación de la persona.

Duración y fases de la Crisis:

En lo que se refiere a la duración de la crisis en el libro de Du Ranquet, se habla de un

período real de la crisis de una a seis semanas, mientras que Payne dice que las crisis se

resuelven en seis u ocho semanas.

Polos de las Crisis:

Las crisis son inherentes al desarrollo y se manifiestan en dos polos: positivo y negativo.
La

resolución de la crisis del lado positivo significará salud y corresponde al proceso de


duelo;

mientras que si se da del lado negativo significará enfermedad y corresponde al trauma.

Etapas y reacciones frente a las crisis:

-Las crisis ocurren en una serie de etapas:

1) Se eleva la tensión al comienzo por el impacto del suceso externo.

2) La tensión aumenta más porque no se puede enfrentar la nueva situación con la norma

habitual de conducta.

3) Al incrementarse la tensión, se movilizan otros recursos que pueden desembocar en


varios resultados: reducción de la amenaza externa, éxito en el enfrentamiento con la

situación, redefinición del problema, etc.

4) Si nada de lo anterior ocurre, la tensión aumenta hasta provocar una grave

desorganización emocional.

-Las reacciones frente a una crisis pueden ser al comienzo dos: llanto o negación de la

crisis.

El llanto puede conducir a la negación o a la intrusión. Esta última significa sentirse

invadido por sentimientos de dolor, imágenes del impacto, pesadillas, etc.

La intrusión lleva a la penetración, proceso donde se expresan, identifican y divulgan

pensamientos, sentimientos e imágenes de la experiencia de crisis. Implica definir

problemas, tomar decisiones o aprender soluciones nuevas, movilizar recursos


personales

o externos, reducir efectos desagradables, etc. La penetración lleva la etapa final, que es
la

consumación, o integración de la situación de crisis dentro de la vida del individuo. La


crisis

puede dar como resultado un mejoramiento o un empeoramiento del sujeto.

Crisis evolutivas

Crisis del nacimiento e infancia:

1)La crisis del nacimiento es la situación primera que el hombre al pasar de la protección

uterina al medio al medio ambiente.Es por todos conocida la importancia del parto como

acontecimiento fundante tanto de lo somático como de lo psíquico. La evolución de la vida

humana tiene como punto de partida ese estado inicial en que la vida psíquica está

constituida por estados de origen cenestésico e impresiones producidas por estímulos

externos, y la conducta es expresión del funcionamiento biológico y de la reacción a estos

estados y estímulos.

En este momento del desarrollo, la vida afectiva está profundamente enraizada en los
procesos biológicos: hambre, sed, sueño, descanso, actividad, excreción, sexualidad. A la

vez necesita cariño, cuidado y respuesta a sus manifestaciones.

Los estados de tensión son la expresión psíquica de una necesidad. Determinados


estados

tróficos, tono de los músculos lisos o estriados, balance neurovegetativo, etc., tienen una

expresión psíquica como sensación de displacer o dolor. La satisfacción de la necesidad y

el alivio de la tensión engendran placer.

El hombre puede disminuir el mal sabiendo de donde procede. El niño no tiene este

recurso. Su primer encuentro con el dolor es más trágico y más verdadero, le parece sin

límite como su ser mismo.

En esta etapa, globalmente crítica, es donde se suceden a su vez infinitas mini-crisis que

van jalonando el crecimiento.

La ansiedad, es un fenómeno básico y normal de aparición temprana. El niño vive


además

los estados de ansiedad de la madre. Los siente a través de su actitud, de su tensión

muscular cuando lo tiene en brazos, etc.

Según la edad y las condiciones, son esenciales los cuidados físicos de los cuales
depende

su supervivencia, el amor y la ternura que son indispensables estímulos para la vida y el

desarrollo.

2) Infancia:

La conflictiva edípica es una etapa esencialmente crítica y de decisiva para el desarrollo

posterior del psiquismo. Según como se resuelva esta crisis se determinara la estructura

de la personalidad.

El período de escolaridad desde el jardín de infantes es crítico.

La separación de la madre y la incorporación al ámbito social ponen en juego todo lo


vivido
y elaborado anteriormente.

La escolaridades una etapa fundamental y crítica. No se trata solamente de adquirir

conocimientos sino, de encontrar el lugar donde se producirá el intercambio con sus pares

Así como el trabajo vértebra la vida del adulto la escolaridad organiza la vida del niño.

Crisis de la pubertad y de la primera adolescencia:

Este periodo intermedio entre la niñez y la adultez, supone por la celeridad y la

profundidad de los cambios producidos, orgánicos y psicológicos, una etapa de crisis. A

esta edad el sentimiento de no sentirse ni niño ni adulto es lo predominante. Durante esta

etapa sería condición la "elaboración" de tres duelos para arribar a la madurez:

Los duelos:

1-por el cuerpo infantil

2-por la identidad y el rol infantil

3-por los padres de la infancia

1. Por el cuerpo infantil

Se dan en la pubertad cambios importantes e inevitables en el cuerpo, tales como la

activación de ciertas hormonas necesarias para el desarrollo sexual, trayendo como

consecuencia el desarrollo de las características sexuales primarias(los genitales) y

secundarias(crecimiento del vello, cambio de voz, etc.).Cambios a los que se suman los
del

crecimiento en general. El cuerpo al niño le cambia muy rápido; su mente aún infantil

comienza a tener un cuerpo adulto.

Las exigencias sociales de hoy dificultan este pasaje aún más, es difícil que el
adolescente

pueda desarrollar una mentalidad adulta, ya que la sociedad tiene como interés sostener

un modelo ideal de cuerpo joven y atlético, viéndose así el joven tomado como un ideal

que no es y está muy lejos de poder sostener, pero ¿Cómo renunciar a eso que es el más
preciado tesoro de los adultos?

2. Por la identidad y el rol infantil

El niño tiene una relación de dependencia necesaria con los padres, ellos deben hacer

cosas que él no puede y el niño acepta esto, por lo general, de modo espontáneo. En el

adolescente esta situación es dilemática ya que no puede mantener la dependencia

infantil, pero tampoco puede sostener la independencia adulta, “para algunas cosas es

chico y para otras es grande".

La tendencia a moverse en grupos con sus pares suele ayudarlo a resolver esta
disyuntiva

donde los padres están a cargo de las obligaciones y responsabilidades y el grupo


acreedor

de los beneficios. De esta manera, el mismo no tiene nada que ver con nada y los

responsables son los demás.

Se describe así una etapa necesaria y transitoria, ya que posteriormente el adolescente

comenzará a funcionar con las características grupales, lo que le brindará una mayor

estabilidad sostenida en la identificación con el grupo. Seguirá así hasta reconstruir un

mudo propio de valores y normas, hasta lograr la independencia (aunque esto también

puede verse dificultado por factores sociales).

3. Por los padres de la infancia

El niño ve a sus padres como figuras omnipotentes, ellos lo pueden todo, el adolescente

comienza a notar sus debilidades, sus falencias, puede percatarse de que no serán
eternos,

de que envejecerán, pero ¿puede aceptarlo?

Una de las maneras de elaborar este duelo es proyectando estos padres ideales en otros

ídolos, maestros, actores, deportistas, etc.

Crisis de la primera juventud:

La primera juventud o adultez temprana podemos decir que comienza alrededor de los
veinte años y se extiende hasta alrededor de los cuarenta años, se caracteriza por ser la

etapa en la que se concretarán o no, los proyectos de los años previos.

Fase de importantes cambios sociales en los ámbitos de la vida profesional y familiar. La

vida del individuo gira en torno de dos polos fundamentales:

- El trabajo

-Y la familia (formación de la pareja, eventual matrimonio y la llegada de los hijos).

Es una fase en la que se hace especialmente presente la tensión entre la concepción de


lo

joven y lo viejo.

El Trabajo

La obtención del primer trabajo es una motivación de primer orden, no solamente por el

ingreso económico, lo que ya es mucho decir, sino porque significa la afirmación de la

identidad individual mediante el ejercicio de una actividad. Esto permite asociarse a una

forma de vida distinta a de la del estudiante que depende de su familia y diferente de la


del

desempleado que sobrevive en medio de privaciones. Trabajar debiera constituir la

conclusión del largo proceso anterior de socialización durante el cual la preparación en la

familia y en la escuela ha sido en buena medida, preparación para el trabajo.

La incorporación al trabajo está lejos de ser una transición sin obstáculos debido a la

escasez de posibilidades sino también a la dificultad de encontrar el trabajo deseado, para

el cual se ha venido preparando y con el cual en el mejor de los casos, identifica sus

aspiraciones.

Por otra parte, debido a la supuesta falta de experiencia y capacitaciónlaboral que se

supone que tiene, quienes tienen la suerte de encontrar un primer empleo suelen ser

objeto de diversos tipos de discriminación, pese a que sus tareas sean a veces las
mismas

que ejecutan empleados de mayor edad y antigüedad. La búsqueda de trabajo es una


tarea difícil y azarosa que no siempre se corona con éxito.

Recién terminada la etapa de preparación al terminar la escuela secundaria, el terciario o


la

universidad donde ocupaban un lugar y tenían su tarea que cumplir y donde eran

conocidos, los jóvenes que no encuentra ese esperado primer empleo hallan su primer

desempleo, situación para que nadie los prepara. Con el desempleo y con la

marginalización y resentimiento esto supone se inicia una etapa de crisis de los valores

sociales y culturales

Anteriormente asimilados. Este "bautismo" es una experiencia desafortunadamente

cotidiana y frecuente hoy en día, sobre todo en nuestro país.

El acceso al trabajo puede depender más de la suerte, de las circunstancias familiares y


de

los contactos que de la preparación personal. En otros casos, la posesión de un diploma o

de una sólida experiencia práctica resulta ser el pasaporte adecuado.

10

La Familia

Otro aspecto relevante en la vida en esta etapa es la formación de la pareja,


eventualmente

el matrimonio y la llegada de los hijos. Debido a las fuertes presiones y cambios sociales
de

nuestra época, el tema de la pareja ha tomado un nuevo auge. Se habla de crisis de la

pareja, de crisis del matrimonio, de la crisis de la familia y en definitiva de crisis de la las

instituciones. Es indudable que se ha producido un desajuste entre el modelo tradicional

conyugal-familiar y las exigencias del entorno en que se inserta, por lo que no ha de

extrañar que, formar y sostener una familia constituye disparadores de crisis en esta
etapa

de la vida.

Crisis de la edad media de la vida

Podemos considerar que desde los cuarenta y hasta los sesenta transcurre este período
caracterizado por ser un período de máximo rendimiento y productividad. Donde se

adquiere experiencia, con la experiencia se logra una mayor integración del conocimiento.

La eficiencia se relaciona con la experiencia.

Hay cambios en diferentes ámbitos de la personalidad; estos cambios enfrentan a una

crisis al final de la adultez media. Se produce una reorganización o reestructuración de la

identidad. Otros cambios que aparecen:

Redefinición de la imagen corporal (rollos, canas, calvicie, etc.)

Redefinición de las relaciones con los padres, los hijos y la pareja

Evaluación de los planes que se proyectaron desde la adolescencia

Reconocimiento de que queda poco por vivir, lo que genera cuestionamientos acerca de
lo

que se ha hecho y lo que queda por hacer

Los cambios ponen a prueba la madurez de la personalidad

Cambios biológicos y físicos

Aparecimiento de canas, calvicie, sequedad cutánea (arrugas)

11

Disminución de la fuerza muscular y de la velocidad de reacción

Acumulación de tejido adiposo en determinados sectores del cuerpo

Estos cambios no implican una pérdida de las funciones, sino que estas disminuciones

implican la generación de cambios en los hábitos de vida

Físicamente, en la mujer se vive la menopausia (45-50). Andropausia en los hombres

Todos estos cambios generan mucha angustia y duelo por el cuerpo joven. Se convierten

en una gran herida narcisista. Refuerzan la conciencia de la vejez y la muerte próxima

Se espera la aceptación de la nueva imagen física, que los cambios sean integrados a la

personalidad

En el ámbito laboral se perciben limitaciones de los proyectos personales hacia atrás y

hacia el futuro ("queda poco tiempo"). Se teme a la competencia de las generaciones


nuevas. Al hacer la revisión, el adulto medio toma conciencia de cuáles son las metas que

se realizaron y cuáles no. Qué proyectos le gustaría realizar y cómo llevarlos a cabo

Con respecto a las relaciones emocionalesse redefinen las relaciones con los diferentes

integrantes de la familia como:

Padres: envejecimiento de ellos. Se produce un cambio de rol (los hijos toman el rol que

antes correspondía a los padres). Significa aceptar que son débiles, vulnerables y que se

pueden morir en cualquier minuto. Aumenta el sentimiento de vulnerabilidad personal.

La inversión de roles implica desarrollar una herida narcisista por la identificación con los

padres que ya no están bien. Se genera una ofensa al yo al identificarme con alguien que

está declinando.

Hijos: relación más horizontal y simétrica. El padre debe promover la autonomía y la

independencia de los hijos. Funciones fundamentales: orientar y guiar, respetando la

autonomía.

Enfrentar la posibilidad de ser superado por los hijos. Asusta por la "pérdida del rol".

También se sufre al saber que ya no es fuente de identificación de los hijos; ellos

12

reconocen defectos y critican abiertamente. Lo más sano sería ser capaz de aceptar y

sentirse gratificados por el proceso de autonomización de los hijos. Además, deben tolerar

ser objeto de evaluación.

Pareja: se requiere un reordenamiento de la vida matrimonial, por el fenómeno del nido

vacío. Ahora se pueden abordar temáticas que antes no se podía por dedicación a los
hijos.

Surgen conflictos que estaban latentes a lo largo de la vida de la pareja que no se habían

resuelto por alguna razón. Pasar más tiempo junto produce dificultades en la relación

diaria, se requiere un sistema diferente que permita un acomodo real. La pareja constituye

una fuente de aceptación de los cambios corporales.

En el ámbito sexual el juego de seducción es diferente, el coito también. Se generan


procesos de adaptación, ajuste a cambios biológicos normales.

Dentro de la revisión de la crisis se concluye que la pareja comparte todo un pasado

común que permite la proyección de la vejez en conjunto, lo que da tranquilidad a la

pareja.

Estos signos cambian la perspectiva del tiempo, aparece la conciencia de la muerte

personal. Se genera una adaptación en la proyección de metas, haciendo un análisis de


los

proyectos pasados y futuros. Esto se plantea como una crisis normativa. Se da una mejor

comprensión en todos los ámbitos por la inversión de roles. Esta crisis favorece la

integración. Se plantea el segundo proceso de individuación. Se aceptan mayores


aspectos

de la personalidad y, por otra parte, nos preparamos para la muerte.

Crisis: generatividad v/s estancamiento

La virtud que surge de esta crisis es el cuidado por los otros.

Generatividad: apoyar a las nuevas generaciones. Se expresa a través del ejercicio de


roles.

Enseñar, instruir, transmitir valores. Comprometerse a mejorar las condiciones de vida

para las generaciones venideras. Se relaciona con la trascendencia (dejar algo).

De la generatividad emergen recursos: reparar, integrar amor y odio, sublimación,

reconocer las propias limitaciones y aceptar lo inevitable de la muerte.

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Sólo podemos ser generativos en la medida que hemos superado la reestructuración de la

personalidad, aceptar la muerte propia. Implica hacer un duelo por el pasado y por las

capacidades que se van perdiendo.

Estancamiento: incapacidad de preocuparse por el otro. Se produce por no haber resuelto

crisis anteriores o la actual, lo que impide el desarrollo y fortalecimiento del yo (ejemplo:

alguien a quien le cuesta aceptar su proceso de envejecimiento, no facilita nada a las

generaciones nuevas). Se puede manifestar en la elaboración de metas no realistas (por


tiempo, plata, capacidades, etc.). La energía se puede orientar mucho a la

pseudo-intimidad. Se evita tomar conciencia de la verdad.

Crisis de la tercera edad

En la vejez que podemos decir que se desarrolla a partir de los sesenta años se
manifiestan

una serie de cambios en lo físico, psíquico, y social que dan lugar a la crisis de la vejez.

En lo físico los cambios son: disminución de la capacidad de adaptación a los esfuerzos;

cambios a nivel del sistema nervioso central; cambios a nivel sexual.

Hay que saber leer y decodificar que a partir de quejas en lo físico, de lo que en realidad
se

están quejando es de aspectos psicosociales.

En lo social, la merma de vínculos e interacciones con compañeros al producirse la

jubilación trae aparejados cambios en lo económico. Todo esto produce un fuerte impacto

en lo psicológico creando un estado de disminución de la autoestima, con gran


inseguridad

y extrañeza en su identidad. Se establece así un estado de desconocimiento personal, y

donde antes "todo lo podía y emprendía "ahora todo está cambiado; desde adentro y

desde afuera de donde le devuelven una imagen desvalorizada porque ya no lo ven como

antes. Ahora está debilitado.

En lo psicológico es un momento en el cual las pérdidas ocupan la primera escena,

fundamentalmente la de la juventud.

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Además, en este período aparece el límite de la vida como más preciso. No es que se va
a

morir ya, si no que a partir de aquí puede pensar en cifrar en un número de años su

existencia.

Estos son los elementos psicológicos que hay que elaborar: las pérdidas anteriores y aun
la

de la vida.Recién una vez que esto pudo ser procesado, se recupera la energía psíquica
para insertarse en la vida. Es aquí cuando aprese una función psicológica que va a servir

para aceptar y adaptarse a estos cambios. Esta función es la reminiscencia. Esta función

que puede ser vista como negativa, en realidad denota salud mental, va a permitir el

reciclaje del pasado, con lo que se refuerza la identidad y la autoestima. También tiene
una

función de comunicación con los que los escuchan para mostrar su valía, la estima que
era

objeto en su trabajo y con sus amigos. Y también la posibilidad de comunicar sus

experiencias vividas.

Otro tema importante que hay que remarcar es el de las dificultades en la audición, por

que marca el comienzo del aislamiento, que puede desembocar en la desintegración

mental y psicológica, por lo cual es importante intervenir en este tema.

Crisis Circunstanciales

Desempleo: El proyecto laboral constituye una parte sustancial del proyecto de vida, e

inserta socialmente a los individuos. Su contracara es el desempleo, que margina y


genera

profundas crisis personales, con una carga de tensiones y violencia de efectos

impredecibles.

Desempleo y crisis vitales: En todos los casos, los miembros del grupo que participan de
la

experiencia manifiestan una crisis vital significativa como consecuencia de la supresión

brusca del empleo.

La desocupación, constituye un impacto generador de una crisis individual que incrementa

el sentimiento de incertidumbre referido al futuro.

Desempleo y su impacto en la sociedad: El trabajo mediatiza la relación de los individuos

con la sociedad. Así como el individuo se siente tratado en el trabajo, siente que lo trata la

sociedad, porque el concepto de sociedad es demasiado global y abstracto para la

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experiencia individual. De ese modo, la desocupación vulnera los lazos de continencia
que

los individuos tienen a través del trabajo con la sociedad. La alienación, ansiedad,

desesperanza y sospecha que esta situación genera en la gente traen aparejados

fenómenos disruptivos generalizados, y determinan el incremento de la violencia y el

delito. El sistema democrático mismo está expuesto al riesgo de crisis por la pérdida de la

confianza en que se había depositado en él.

Desempleo y sus respuestas individuales

a) Está la gente que se adapta a partir de una mayor capacidad de reacción". Son
aquellos

que asimilan la pérdida a un reto que reactiva la capacidad de respuesta rápida. Para
ellos,

el reto representa un desafío estimulante: destacan los aspectos positivos y las

oportunidades que conlleva el contexto turbulento, y las deslindan, tratando de no dejarse

capturar por la sensación de amenaza y el duelo por la pérdida.

b) La segunda de las formas adaptativas está contenida en la siguiente descripción: "Está


la

gente que se cerró, que construyó una pared, se quedaron en inversionesmuy seguras de

escaso riesgo. Para ellos el país y lo de afuera es algo hostil y no buscan dar un paso
más

allá de su hábitat conocido".

c) Finalmente, están aquellos para quienes nada cambió. No se cerraron ni se adaptaron,

directamente se negaron a los cambios externos o no los registraron. Prosiguieron

habitando un mundo de fantasía y las reglas continuaron siendo las mismas.

Las crisis de desvalimiento:

Estas crisis aparecen:

1-Cuando hay miembros disfuncionales y dependientes,

2-cuando la ayuda que se necesita es muy especializada o difícil de reemplazar,

3-cuando la familia pierde el control de aquellos de los que depende.


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Los niños, los ancianos, los enfermos crónicos y los inválidos son miembros

funcionalmente dependientes, y mantienen la familia atada con sus exigencias de cuidado

y atención.La crisis de desvalimiento más típica y obvia se origina en el trato con


personas

cuya incapacidad física o mental es reciente y aún no ha sido del todo aceptada. Tratar
con

miembros seniles de la familia puede resultar particularmente traumático.Esta crisis es


una

ruptura que obliga al sistema familiar a reorganizarse.Hay también afecciones


psiquiátricas

que son crónicas – por ejemplo, la depresión bipolar parece ser preponderantemente

química, genética, y estar fuera de control del paciente o su familia. La esquizofrenia tiene

un mejor manejo.

Las crisis estructurales

Son aquellas crisis concurrentes en las que se exacerban de manera regular


determinadas

fuerzas dentro de la familia. Estas crisis son recurrentes, producto de la exacerbación de

pautas disfuncionales de interacción de la familia. Brotan de las tensiones ocultas que no

se han resuelto y que están subyacentes en la propia estructura familiar. Se producen

como un intento para evitar el cambio. La crisis sería como esos terremotos que surgen

periódicamente, producto de fuerzas internas profundas. La mayoría de las familias

verdaderamente patológicas padecen de crisis de este tipo. Son las más difíciles de tratar,

ya que la familia hace el esfuerzo por evitar el cambio en vez de conseguirlo. Jorge

Maldonado dice “si estas crisis se tratan como episodios separados nunca se resolverá el

problema estructural. Cada crisis es como una nueva emergencia, un grito de auxilio para

que alguien acuda a proteger a la familia de la necesidad de hacer cambios significativos

hacia la salud.”. Son familias disfuncionales, en las que existe violencia doméstica o algún

tipo de adicción. P.ej. Alcoholismo. Existen familias que parecen estar atrapadas en
generaciones de maltrato, dolor, abandono, ira y desesperanza. Las familias en crisis

perpetua aprenden a coquetear con el desastre a fin de evitar los sentimientos de vacío y

desesperación. “Si uno crece sintiéndose frío, deprimido, sin valor ni poder, las crisis lo

hacen sentirse vivo”. Sólo el amor, el respeto y la paciencia de parte del consejero pueden

tender puentes.

PSICOLOGIA DEL DESARROLLO

El gran enigma de la psicología, que ha creado innumerables teorías y proyectos de


investigación, es saber cuál es la causa de que la gente desarrolle determinadas características. Que
fue lo que hizo de Jaime alguien tan generoso que hubiera dado su última peseta a una persona
extraña, mientras María encuentra doloroso gastar incluso cantidades modestas? ¿Por qué Inés es
habladora y Juan acepta a la gente como es, mientras María solo tiene sitio en su vida para callado?
¿Por qué una persona es muy nerviosa y otra muy calmada? ¿Una dispuesta a cuestionar la
autoridad en cualquier momento, mientras otra se encuentra cómoda en estructuras ya establecidas?

Para profundizar en estas preguntas, los observadores de la naturaleza humana han desarrollado
complejas teorías. Veremos las más importantes, que se agruparemos en estas categorías: las
psicoanalistas, las de aprendizaje, las psicosociales, las humanistas y las conductistas. La teoría del
aprendizaje entiende que la personalidad esta determinada por las experiencias externas, por el
ambiente, mientras las otras escuelas de pensamientos la ven como formada en nuestro interior,
surgiendo de necesidades, impuestos y características básicas e innatas.

TEORIA PSICOANALITICA DEL DESARROLLO O TEORIA PSICOSEXUAL

La teoría psicoanalítica clásica de Sigmund Freud (1856-1939)

El teórico de la personalidad más famoso que el mundo ha conocido, Freud, revoluciono la manera
de entender el desarrollo de la personalidad. Muchos de los términos que el acuño han entrado en el
vocabulario común; así, la mayoría de nosotros hemos oído palabras como id (ello), ego (yo), súper
ego (súper yo), personalidad oral y anal, libido, envidia del pene, complejo de Edipo, inconsciente y
otros términos significan en el contexto de la teoría freudiana.

Historia de la teoría freudiana

La vida de Freud se extendió a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y gran parte de la mitad
del XX, y llego un cambio permanente en la manera de entender algunos de los conceptos básicos
de la personalidad humana. En algunos aspectos presento una visión totalmente nueva de la mente
humana, mientras que en otros fue un producto de su propia educación y de la era victoriana en la
que vivió. Freud empezó su carrera en Viena, donde vivió casi ochenta años. Médico privado, se
interesó en el tratamiento de los trastornos nerviosos. Primero probó la hipnosis, pero como obtuvo
poco éxito con ella, la abandonó. Continuando en la búsqueda de un mejor camino para ayudar a
sus pacientes, creyó finalmente encontrarlo en –la cura por la palabra- que había aprendido del
doctor Joseph Breuer, a través de la cual los pacientes eran capaces de deshacerse de sus síntomas
hablando de sus experiencias y problemas. Freud desarrollo esta técnica dentro de lo que hoy
conocemos como psicoanalíticos.
A medida que Freud escuchaba a sus pacientes la mayoría mujeres de mediana edad y de la clase
media alta vienesa, que le hablaban de sus problemas y le daban cuenta de muchas de sus
experiencias, empezó a ver emerger del discurso vías significativas, como la influencia para toda la
vida de las experiencias de la primera infancia, la existencia e importancia de la sexualidad infantil,
el significado del contenido de los sueños, como nuestras somos conscientes. Basándose en estas y
otras conclusiones, formulo sus teorías, ilustrando a veces sus puntos de vista con la descripción de
casos clínicos.

Estructura de la personalidad

El ELLO, el YO y el SUPER son las tres diferentes estructuras de la personalidad; cada una de
ellas cumple una función diferente y se desarrolla en distintas época (Freud, 1932). Estos tres
componentes no entran, por supuesto, físicamente en el cerebro, pero son fuerzas cuya existencia
asume Freud basándose en sus observaciones de la conducta de los individuos y de la expresión de
sus pensamientos y sentimientos.

El ELLO está presente ya al nacer. Está constituido por necesidad tan básica como el hambre, la
sed, la sexualidad, a las cuales Freud llamo instintos de vida, alimentos por una forma de energía
llamada libido. El instinto de vida es denominado eros, que es también el nombre del dios griego
del amor. El ELLO contiene asimismo el instinto de muerte (llamado thanatos), responsable de la
agresividad y la destrucción. El ELLO demanda la gratificación inmediata. Opera mediante el
principio del placer, el cual persigue la inmediata gratificación de los instintos. Él bebe hambriento
llora para ser alimentado; no le importa si su madre está profundamente dormida o si su padre está
ocupado con su hermana mayor; para el bebe, su necesidad es primordial y no parara en sus
demandas hasta que no estén saciadas.

Para Freud estos instintos de vida y muerte son la base de todo comportamiento humano a la
largo de toda la vida. Cada instinto consta de una necesidad corporal (el hambre, la necesidad el
déficit nutritivo) y un deseo psicológico (un deseo de comida). La necesidad da lugar al deseo, y el
deseo dirige la conducta.

No siempre satisfacemos los instintos directamente; a veces usamos objetos sustitutivos; este
proceso es conocido como desplazamiento. Es lo que ocurre cuando reprime el deseo de gritar a su
jefe, y entonces va a casa y grita al primer miembro de la familia que tiene la mala suerte de
tropezar con usted. Cuando un desplazamiento produce un logro social valioso, se denomina
sublimación. Así, un bebe hambriento succionara un chupete donde el hecho no esté a su
disposición; un niño, a quien han dicho que no se masturbe jugara con piezas e arquitectura y
Leonardo Davinci pintara madonnas, cuando lo que realmente quería era sentirse cerca de su propia
madre, de la cual había sido separado en su infancia.

El YO se desarrolla poco después del nacimiento, cuando el niño se da cuenta de que no todo lo
que quiera lo obtendrá automáticamente y que tendrá que buscar la manera de conseguirlo. Opera
mediante el pirncipio de la realidad, por el cual un persona idea un plan y entonces lleva a cabo
algún tipo de acción para ensayar ese plan y ver si esta en el camino correcto. Este proceso es
conocido como la prueba de la realidad. Asi, el bebe gobernado por su ello llora en la cuna hasta
que es alimentado; el pequeño que gatea y esta hambriento, guiado por su yo consigue llegar a la
caja de galletas. El ello (irracional, e inconsciente) siente y expresa irracionalmente la emoción; el
yo (racional y consciente) piensa y actúa según el análisis de la situación. El yo trata de encontrar
una manera de gratificar al ello mientras sigue considerando a la realidad.

El SUPER YO la última parte que se desarrolla de la personalidad, aparece en la primera


infancia. Opera mediante lo que podríamos llamar el principio de perfección. Representa los valores
que los padres y otros componentes de la sociedad comunican al niño como ideales. El súper yo
procura que el niño interiorice los conceptos de bueno y malo para que pueda así controlar su propia
conducta de acuerdo a su propio criterio sobre si una acción es buena o mala. El SUPER YO está
formado por el YO ideal (el deber por el cual se nos aprueba, del cual aspiramos y del cual nos
sentimos orgullosos), y la consciencia (lo que no debemos hacer aquello por lo que somos
castigados y por lo que nos castigamos a nosotros mismos a través del sentimiento de culpa).

El SUPER YO es el amo moral del alma, el agente que trata de prevenir que el ello actué según
sus impulsos, especialmente los sexuales y agresivos. Intenta distraer al YO de su orientación
realista y conducirlo hacia una orientación moralista. El SUPER YO esta en oposición tanto del
ELLO como de YO, ya que es irracional como el ELLO, pero controlador como el YO. Es el
verdadero aguafiestas: al contrario que el YO, el SUPER YO no pospone meramente la
gratificación instintiva, sino que trata de bloquearla permanente. Si el SUPER YO consigue
demasiado éxito en sus demandas, produce como resultado una personalidad rígida e inhibida. Si
fracasa totalmente surgirá en nosotros una personalidad antisocial

Mecanismo de defensa del YO

Las tres caras de la psique el yo, el ello y el súper yo se encuentran en equilibrio unas con otras.
Su interacción es dinámica y las energías que entran en juego producen un balance, esto hace que la
persona pueda retener la espontaneidad del ello, la moral del súper yo y la racionalidad del yo. Sin
embargo, cuando estas se encuentran en desequilibrio, surge la ansiedad en el individuo. Para
aliviar la presión, el yo a menudo pone en marcha una o más defensas. Todos estos mecanismos de
defensa distorsionan la realidad para que a persona pueda relacionarse con ella fácilmente. Son
inconscientes, por lo que la persona no se da cuenta de esta distorsión y está convencido de que su
punto de vista es correcto.

Desarrollo psicosexual según Freud (1905) la personalidad se desarrolla en cinco etapas y


comienza en la infancia. Cuatro de estas recibe el nombre por las partes del cuerpo que son fuentes
primarias de gratificación, estas son llamadas erógenas. Una persona cuya necesidad no fue
satisfecha en algunas de estas etapas puede llegar a quedar fijada en una de estas etapas, el nivel de
madurez de un niño determina cuando van a tener lugar estos cambios.

Un elemento fundamental de su teoría es el concepto de sexualidad infantil, por lo cual el instinto


sexual del humano ya está presente desde el nacimiento aunque hay diferencia en cada una de las
etapas.

La etapa oral del nacimiento (a los 12 o 18 meses) la zona erógena es la boca, a través de la cual él
bebe consigue el placer con la comida, chupando y mordiendo. Succionando logra más que la
simple nutrición para el cuerpo, es una fuente de placer en sí mismo. Para Freud una persona fijada
en la etapa oral puede, de mayor, volverse crédulo y creerse cualquier cosa, será una persona
dependiente y sentirá el mismo placer en absorber conocimientos y adquirir posiciones en el que
sentía de pequeño cuando comía. Abarca aproximadamente desde el nacimiento hasta el primer año
de vida. La boca esta erotizada y es la principal fuente del placer, no solo porque sirve de vehículo
para la nutrición, sino porque paree satisfacer otras necesidades del bebe como la succión y más
tarde, con la aparición de la dentición, la necesidad de morder y masticar objetos. El principal
conflicto en esta etapa es el destete, proceso que si no se resuelve de manera adecuada (por una
privación extrema o por una abundancia exagerada), puede fijar una libido en esta etapa y
manifestarse como dependencia de la madre, pasividad, voracidad o comer, fumar o hablar
demasiado.

La etapa anal (de 12- 18 hasta los 3 años) durante el segundo año la zona erógena se traslada al
ano a medida que el niño aprende a controlar la evacuación. Los bebes encuentran sexualmente
gratificante el acto de retener o expulsar las S. el entrenamiento en hábitos de limpieza es
importante: el niño que es entrenado de una manera demasiado estricta llega a ser obsesivamente
limpio, cruel, y destructivo, obstinado y avaro, mientras que es gratificado exageradamente al
producir movimientos intestinales querrá también ser productivo en otros terrenos. Las principales
fuentes de placer son el recto y el esfínter anal, que están erotizados. Se inicia el control de
esfínteres y el niño tiene la primera experiencia de control externo de un impulso interno. Aprende a
postergar la satisfacción inmediata de una necesidad: el placer que le supone la expulsión de las
heces. El principal conflicto de esta fase será lograr este control.

La etapa fálica (de 3 a 6 años) esta etapa, que toma su nombre de la palabra falo, término utilizado
para designar el pene, empieza cuando el niño obtiene placer en la región genital. Se extiende desde
los tres hasta los seis años. La parte más erotizada son los genitales y su gratificación es a través de
la autoestimulacion. El principal conflicto son los sentimientos sexuales del niño y de la niña hacia
el progenitor del sexo opuesto. Aparecen los conflictos de Edipo en el niño y de Electra en la Niña.
Niño: desea a la madre y siente celos del padre. Por eso le teme. Niña: desea al padre y siente celos
de la madre por eso le teme. Freud estudio de manera especialmente cuidadosa la etapa fálica y sus
consecuencias en el ser humano adulto menor en el que el niño puede descubrir la masturbación.

En esta etapa aparece también el complejo de Edipo, el niño prodiga amor y afecto a su madre
compitiendo con su padre por el amor y el afecto hacia ella. Inconscientemente, el pequeño quiere
ocupara el lugar del padre, pero, reconociendo el poder del padre, le teme. Como quiera que h
aprendido que las niñas pequeñas no tiene pene, concluye que alguien se lo debe haber cortado y
teme que su padre, enfadado por su intento de usurpación haga lo mismo que él, eso se llama el
complejo de castración. Con este temor, el niño reprime sus impulsos sexuales hacia su madre, deja
de rivalizar a su padre y comienza a identificarse con él.

El complejo de Electra, es la contrapartida al de Edipo. La niña se enamora de su padre y es


ambivalente hacia su madre. Incluso teme a su madre porque cree que le cortó el pene que a su
parecer ella y otras niñas tenían. Al mismo tiempo ama a su madre y no quiere perder su amor. Así,
reprime sus sentimientos ambivalentes y al final se identifica con su madre.

La etapa de latencia (de los 6 años a la pubertad) es un periodo relativa calma sexual. Los niños
y niñas tienden a evitar al sexo opuesto pero no son totalmente asexuales, pues existe cierto interés
por la masturbación y las bromas orientadas hacia el sexo. Abarca los cinco hasta los trece años o
principio de la adolescencia que desapareen (están latentes) los sentimientos sexuales y la energía se
enfoca a logros sociales e intelectuales.

La etapa genital (de la pubertad en adelante) tiene lugar por los cambios hormonales que
acompañan a la pubertad, y marca la entrada a una sexualidad madura, en la cual la principal tarea
Fase o etapa genital. Aparece en la adolescencia. En ella vuelven a surgir los impulsos sexuales.
Freud creía que en el vínculo heterosexual era la señal por excelencia psicosexual de la persona es
entrar en relaciones heterosexuales con alguien ajeno a la familia.
TEORIA PSICOSOCIAL DE ERICK H. ERICKSON (1902-1986)

La mayor contribución a la teoría de la personalidad consiste en subrayar el conflicto entre los


instintos innatos y las demandas sociales. Sostiene que la cultura concreta en la que la persona cree
determina cuáles serán los conflictos. Esta teoría, que incorpora tanto aspectos psíquicos como
sociales, describe la maduración del individuo a través de ocho etapas a lo largo de toda la vida. En
cada etapa el individuo se enfrenta con una crisis, la resolución de la cual puede tener un resultado
positivo o negativo, dependiendo de la habilidad de la persona para producir un equilibrio sano. Por
ejemplo, en el primer año de vida el niño debe desarrollar el nivel adecuado de confianza (para que
pueda establecer relaciones íntimas y de desconfianza para protegerse en un mundo a veces hostil).

Las 8 etapas

a) Etapa de la confianza versus desconfianza. (0 - 1 año) Es la primera dificultad que el niño tiene
que abordar. El niño necesita confiar en que sus necesidades básicas van a ser cubiertas por los
adultos responsables de estas tareas. Si el niño no aprende esta confianza desarrollará síntomas
neuróticos.

b) Etapa de autonomía versus vergüenza y duda. (1 - 3 años) El niño empieza a explorar el mundo
que le rodea. Empieza por el control de esfínteres, comienza a hablar, llama la atención. El niño
empieza a ser autosuficiente o bien aprende a sentir miedo y a dudar le su propias actitudes,
capacidades.

c) Etapa de iniciativa versus culpabilidad. (3- 6 años) El niño quiere emprender muchas
actividades, superando incluso los límites que les pone los padres y por tanto se sentirá culpable.
Del estudio de esta etapa se deriva que unos padres caóticos hacen más daño que unos padres
autoritarios.

d) Etapa de la actividad versus inferioridad. (7 - 11 años) Coincide con la etapa escolar, por lo que
le da importancia a todo lo relacionado con la escuela. El niño debe aprender a sentirse competente
en algunas cosas y no tanto en otras. También es importante el apoyo social que tiene.

e) Etapa de la adolescencia. (12 años en adelante) Hay un reto importantísimo ¿quién soy yo?,
identidad sexual, rol social,... Es la etapa en la que se conquista la identidad o se dará la confusión
de roles.

f) Etapa de la intimidad versus aislamiento. En estos años adultos vamos buscando amor,
compañía. Resolvemos esta etapa encontrando ese amor, cariño o el aislamiento (por miedo al
rechazo).

g) Etapa de la creatividad versus estancamiento. Uno aprende a sentirse útil, activo (por los hijos,
en lo profesional,..) o bien lo contrario siente que no aporta nada, se queda estancado.

h) Etapa de la integridad versus desaparición. (Vejez plena) Nos planteamos si en la vida hemos
conseguido lo que nos hemos planteado, si la vida a merecido la pena, e incluso se empieza a pensar
si se ha vivido la vida o la vida ha pasado por ti, la muerte.
Etapas del Desarrollo Psicosocial de Erick Erickson
TEORIAS CONDUCTISTAS

• Son extremadamente positivistas, todo aquello que no se pueda medir directamente,


para ellos, queda fuera del estudio de la psicología.
• Por lo tanto solo estudiaban la relación entre los estímulos percibidos y la conducta
manifiesta que desencadenaban, ignorando cualquier variable intermedia que no se
pueda medir.
• El niño nace con una serie de respuestas incondicionadas e innatas, que a través de la
experiencia va asociando a otros estímulos. A través de procesos muy simples va
generando multitud de conductas complejas.
• En su enfoque más clásico, abandona cualquier interés en lo intrapsíquico (como
emociones, reflexiones, imaginaciones) y se centra únicamente en la conducta
observable, es decir, valora lo objetivo por encima de lo subjetivo.
CARACTERISTICAS GENERALES

El conductismo tiende a percibir la conducta de los seres vivos como el resultado de


un condicionamiento impartido a lo largo de su formación mediante estímulos
externos (tales como castigos y recompensas), más que el resultado de mecanismos
internos (como los instintos o los pensamientos).

Valora el entorno por encima de todo, pues no se puede separar el aprendizaje del
contexto en que tuvo lugar.

El conductismo de JOHN B. WATSON (1924) Psicólogo americano conocido como el padre


del conductismo, manifestó su acuerdo con la teoría de la tabula raza, teoría sobre la personalidad
enunciada por el filósofo Británico del siglo XVII John Locke. Según este punto de vista, el recién
nacido es como un folio en blanco en el que la pluma del ambiente escribirá tanto la personalidad
como el destino del niño. Las teorías que aceptan esta filosofía son muy distintas de los otros tres
puntos de vista que presentamos, pues en aquellas se pone más énfasis en los diversos rasgos o
tendencias innatas. La aproximación ambientalista concibe a los seres humanos como infinitamente
maleables no solo en la infancia sino durante toda la vida. Creyó, por ejemplo, que la mayor parte
de las emociones son aprendidas, en un experimento clásico, mostro como el miedo puede ser
condicionado en un bebe tiene sus raíces en el trabajo de Iván Pavlov sobre el condicionamiento
clásico y el de Eduar Torndike sobre el condicionamiento operante.
• J.Watson fue quien inauguró el conductismo como corriente psicológica, afianzándose
en posturas objetivas en torno a la mente. No negaba la existencia de fenómenos
intrapsíquicos, pero sí que estos pudieran estudiarse, ya que no son observables; lo que en
cambio sí puede hacerse con la conducta, la observación y la modificación de la conducta
era la vía de acceso al interior de la mente humana, y no al revés.

El conductismo radical de B. F. SKINNER (1904) lo que llamamos personalidad, con lo que


ello implica la motivación inconsciente, aspectos subyacentes de tipo moral y rasgos emocionales,
simplemente no existe. La conducta humana afirma, es función de los diferentes tipos de actividad
que realizamos o no, según que en el pasado hayamos sido castigados o recompensados por
haberlos realizado y según las consecuencias que esperamos en el futuro. Las recompensas son
mucho más poderosas que los castigos para generar una determinada conducta. Aprendemos a ser
como somos de la misma manera que aprendemos las demás cosas.

La conducta humana entonces es aprendida en el sentido de que sigue unas leyes básicas o
principios de aprendizajes. Es meramente el resultado del encadenamiento de un número de
secuencias de estímulo-respuesta. No importa lo irrelevante que una conducta nos pueda parecer, no
se mantendrá a menos que produzca algún tipo de beneficios para el individuos. Un niño puede
tener frecuentes rabietas, por ejemplo, porque a menudo de ellos consigue buenos resultados, o el
objeto que desea o la atención de sus padres continuara teniéndolas en tanto consiga algo de ellas.

TEORIAS HUMANISTICAS

TEORIA DE LA AUTOREALIZACION ABRAHAM MASLOW (1908-1970)

La mayor contribución de este psicólogo, quien llamo a la psicología humanística la tercera


fuerza, fue su preocupación por las personas sanas más que por las enfermas. Estudiando la alegría,
el entusiasmo, el amor y el bienestar en lugar del conflicto, la vergüenza, la hostilidad y la tristeza.
Se dedicó a investigar aquellas personas creativas que se desenvolvían adecuadamente en la
sociedad. De estos estudios se extrajo conclusiones sobre el desarrollo de la personalidad sana.

La teoría de Maslow de la motivación humana descansa en la existencia de una jerarquía de


necesidad. Estas necesidades son de dos tipos básicos: necesidad de D (que corrigen deficiencias) y
necesidades B (que consiguen un nivel más alto en la existencia). Decía que los seres humanos
hemos de resolver nuestras necesidades básicas de supervivencia antes de preocuparnos de otra de
las necesidades de otro nivel superior. Hasta que no hayamos resuelto nuestras necesidades básicas,
no podremos luchas para satisfacer las de un orden superior, como son las gratificaciones psíquicas
y espirituales.

Así, una persona que lucha por respirar o tiene hambre tiene una motivación primordial, la
supervivencia básica. Cuando esta esté asegurada podrá cambiar su atención para pasar a
preocuparse de la seguridad o de la libertad. Sintiéndose relativamente seguro buscara entonces la
intimidad en sus relaciones con la familia, los amigos y su pareja. Una vez que este
confortablemente unido por lazos afectivos con otra gente, podrá dirigir su atención a la
preocupación de satisfacer su necesidad básica de auto respeto. Hasta que un individuo no se siente
sano, seguro, amado y competente no puede buscar la auto realización, que consiste en la búsqueda
del conocimiento la apreciación de la belleza, la jovialidad, la auto suficiencia, etc.

Al rechazar la idea de que nuestra conducta está determinada principalmente por


procesos inconscientes, por el aprendizaje de nuestro ambiente o por el procesamiento
cognitivo racional, esta Perspectiva afirma que la persona posee la capacidad natural
para tomar decisiones a cerca de su vida y para controlar su conducta. Cada individuo
tiene la capacidad y la motivación para alcanzar niveles más elevados de madurez, y
por naturaleza, cada ser humano busca alcanzar su pleno potencial

TEORIA CENTRADA EN LA PERSONA, DE KARL ROJERS (1902-1987)

Es uno de los teóricos contemporáneos de mayor influencia por su visión de los seres humano
como poderosos arquitectos de sí mismos, desarrollo una teoría de la personalidad centrada en el
concepto del sí mismo como núcleo de la personalidad. Todos necesitamos encontrar nuestro yo
real para llegar a ser tal persona y para aceptarnos y valorarnos por lo que somos. Reconocía la
existencia de un inconsciente, que guía la mayor parte de nuestra conducta, pero en contra de lo que
piensan los psicoanalistas, concebía los procesos inconscientes como motivadores positivos de la
conducta. El auto conocimiento y la auto observación vienen, atrás de nuestras primeras
experiencias mediante las cuales dominamos el ambiente a través de la alta consideración que otros
nos muestran, con sus expresiones de afecto, admiración y aceptación, y a través de la congruencia
o del acuerdo entre las experiencias que tenemos a lo largo de la vida y la de la forma como nos
vemos a nosotros mismos. Otro aspecto de la congruencia es el acuerdo entre lo que nos gustaría
hacer y la impresión que tenemos de nosotros mismos. Cuanto más cerca estén estos dos conceptos
más satisfechos estaremos de nosotros mismos. La persona congruente funciona al más alto nivel.
Abierta a las experiencias y no a la defensiva, tal persona observa a la gente y a las cosas de forma
precisa, se lleva bien con los demás y tiene un alto nivel de autoestima. El objetivo de una persona
sana es el crecimiento en auto actualización.

TEORIA COGNITIVA DEL DESARROLLO


En la teoría de PIAGET, el desarrollo Intelectual está claramente relacionado con el desarrollo
biológico. El desarrollo intelectual es necesariamente lento y también esencialmente cualitativo: la
evolución de la inteligencia supone la aparición progresiva de diferentes etapas que se diferencia
entre sí por la construcción de esquemas cualitativamente diferentes.

• Plantea que el sujeto es un elaborador de información que va construyendo


representaciones internas de como es el mundo.
• se preocupa por estudiar los procesos internos que pueden mediar entre un
determinado estímulo y una determinada conducta.
• Se le considera uno de los padres del CONSTRUCTIVISMO
• Parte de la idea de que el niño construye su mundo y su manera de construirlo va ir en
función de los problemas que se le plantee. Su teoría sobre el desarrollo se centra en la
formación de los conocimientos.

La teoría de PIAGET descubre los estadios de desarrollo cognitivo desde la infancia a la


adolescencia: cómo las estructuras psicológicas se desarrollan a partir de los reflejos innatos, se
organizan durante la infancia en esquemas de conducta, se internalizan durante el segundo año de
vida como modelos de pensamiento, y se desarrollan durante la infancia y la adolescencia en
complejas estructuras intelectuales que caracterizan la vida adulta. PIAGET divide el desarrollo
cognitivo en cuatro periodos importantes:

Estadio sensorio-motor

Desde el nacimiento hasta aproximadamente un año y medio a dos años. En tal estadio el niño
usa sus sentidos (que están en pleno desarrollo) y las habilidades motrices para conocer aquello que
le circunda, confiándose inicialmente en sus reflejos y, más adelante, en la combinatoria de sus
capacidades sensoriales y motrices. Así, se prepara para luego poder pensar con imágenes y
conceptos.

Reacciones circulares primarias


Suceden entre el primer y cuarto mes de vida extrauterina. En ese momento el humano desarrolla
reacciones circulares primarias, esto es: reitera acciones casuales que le han provocado placer. Un
ejemplo típico es la succión de su propio dedo, reacción sustitutiva de la succión del pezón, -aunque
el reflejo de succión del propio dedo ya existe en la vida intrauterina-.

Reacciones circulares secundarias

Entre el cuarto mes y el año de vida, el infante orienta su comportamiento hacia el ambiente
externo buscando aprender ó mover objetos y ya observa los resultados de sus acciones para
reproducir tal sonido y obtener nuevamente la gratificación que le provoca.

Reacciones circulares terciarias

Ocurren entre los 12 y los 18 meses de vida. Consisten en el mismo proceso descrito
anteriormente aunque con importantes variaciones. Por ejemplo: el infante toma un objeto y con
este toca diversas superficies. Es en este momento que el infante comienza a tener noción de la
permanencia de los objetos, antes de este momento, si el objeto no está directamente estimulando
sus sentidos, para él, literalmente, el objeto "no existe".

Tras los 18 meses el cerebro del niño está ya potencialmente capacitado para imaginar los efectos
simples de las acciones que está realizando, o ya puede realizar una rudimentaria descripción de
algunas acciones diferidas u objetos no presentes pero que ha percibido. Está también capacitado
para efectuar secuencias de acciones tales como utilizar un objeto para abrir una puerta. Comienzan,
además, los primeros juegos simbólicos del tipo juguemos a que....

Estadio preoperatorio

El estadio preoperatorio es el segundo de los cuatro estados. Sigue al estado sensorio motor y
tiene lugar aproximadamente entre los 2 y los 7 años de edad.

Este estadio se caracteriza por la interiorización de las reacciones de la etapa anterior dando lugar
a acciones mentales que aún no son categorizarles como operaciones por su vaguedad, inadecuación
y/o falta de reversibilidad.

Son procesos característicos de esta etapa: el juego simbólico, la centración, la intuición, el


egocentrismo, la yuxtaposición y la irreversibilidad (inhabilidad para la conservación de
propiedades).

Estadio de las operaciones concretas

De 7 a 11 años. Cuando se habla aquí de operaciones se hace referencia a las operaciones lógicas
usadas para la resolución de problemas. El niño en esta fase o estadio ya no sólo usa el símbolo, es
capaz de usar los símbolos de un modo lógico y, a través de la capacidad de conservar, llegar a
generalizaciones atinadas.

Alrededor de los 6/7 años el niño adquiere la capacidad intelectual de conservar cantidades
numéricas: longitudes y volúmenes líquidos. Aquí por 'conservación' se entiende la capacidad de
comprender que la cantidad se mantiene igual aunque se varíe su forma. Antes, en el estadio
preoperativo por ejemplo, el niño ha estado convencido de que la cantidad de un litro de agua
contenido en una botella alta y larga es mayor que la del mismo litro de agua trasegado a una
botella baja y ancha (aquí existe un contacto con la teoría de la Gestalt). En cambio, un niño que ha
accedido al estadio de las operaciones concretas está intelectualmente capacitado para comprender
que la cantidad es la misma (por ejemplo un litro de agua) en recipientes de muy diversas formas.

Alrededor de los 7/8 años el niño desarrolla la capacidad de conservar los materiales. Por
ejemplo: tomando una bola de arcilla y manipulándola para hacer varias bolillas el niño ya es
consciente de que reuniendo todas las bolillas la cantidad de arcilla será prácticamente la bola
original. A la capacidad recién mencionada se le llama reversibilidad.

Alrededor de los 9/10 años el niño ha accedido al último paso en la noción de conservación: la
conservación de superficies. Por ejemplo, puesto frente a cuadrados de papel se puede dar cuenta
que reúnen la misma superficie aunque estén esos cuadrados amontonados o aunque estén
dispersos.

Estadio de las operaciones formales

Desde los 12 en adelante (toda la vida adulta).

El sujeto que se encuentra en el estadio de las operaciones concretas tiene dificultad en aplicar
sus capacidades a situaciones abstractas. Si un adulto (sensato) le dice "no te burles de x porque es
gordo... ¿qué dirías si te sucediera a ti?", la respuesta del sujeto en el estadio de sólo operaciones
concretas sería: "YO no soy gordo".

Es desde los 12 años en adelante cuando el cerebro humano está potencialmente capacitado
(desde la expresión de los genes), para formular pensamientos realmente abstractos, o un
pensamiento de tipo hipotético deductivo.

TEORIA SOCIOCULTURAL DE LEV VYGOTSKY

Afirmó que no es posible entender el desarrollo  del niño si no conoce la cultura donde se cría.
Pensaba que los patrones de pensamiento del individuo no se deben a factores innatos, sino que son
producto de las instituciones culturales y de las actividades sociales.

• El conocimiento no se construye de modo individual como propuso Piaget, sino que se


construye entre las personas a medida que interactúan. Propuso que los procesos mentales
del individuo como recordar, resolver problemas o planear tiene un origen social.
• Identificó el lenguaje como la herramienta psicológica más influyente en el desarrollo
cognoscitivo.

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