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LA SABIDURIA EN SAN AGUSTIN DE HIPONA

Y SU ACTUALIDAD

Felipe Calvo Alvarez *

Introducción. claro que en el caso del hombre, la felicidad


a filosofía no es material, puesto que todo eso muere
contempo- o termina, por lo tanto sin ser necesario recu-
ránea ha rrir a un credo religioso, sólo queda lo que
sido en gran parte la en el hombre nunca muere, es decir, su
culpable de que el hom- Alma.
bre haya perdido la Son las virtudes del Alma humana las
debida atención de la que hacen que ese espíritu pueda ser mejor
Sabiduría como objeto y se perfeccione llegando a ser verdadera -
de especulación filosófica y como virtud mente feliz, y será la sabiduría la mayor
intelectual. de aquellas virtudes, puesto que abarca en
Quizás fue en la Escolástica donde la abundancia tanto a la inteligencia como a la
sabiduría fue realmente considerada en ciencia.
toda su dimensión humana, y también por El tema tratado en este artículo es pro-
qué no decirlo, divina, como bien lo dijo en piamente la sabiduría en un autor bien par-
su tiempo el propio Aristóteles y posterior- ticular que es san Agustín de Hipona, doctor
mente santo Tomás de Aquino . Sin embar- de la Iglesia. La pregunta que se sigue es por
go, la actual vigencia de esta virtud suele ser qué san Agustín y no otro autor. Pues bien,
contingente dada la gran especialización y se puede responder que el pensamiento
tecnificación a la cual muchas veces nos de san Agustín es particularmente vigente en
vemos envueltos por uno u otro motivos. la actualidad, particularmente vigente en los
Actualmente es posible apreciar con preo- problemas del hombre actual.
cupación el olvido de que ha sido objeto la Los puntos a tratar son algunos de los
especulación filosófica o las humanidades en aspectos más importantes que trata san
general, ya que existe una falsa sensación Agustín en toda su obra respecto de la
de que el verdadero éxito radica o lo cons- Verdad, la Felicidad y por su puesto a la
tituye la vida material abundante, sin embar- Sabiduría.
go los que pregonan tal éxito se olvidan de
que el hombre tiene por superior aquello que La sabiduría en san Agustín. .
no es material y que la misma felicidad Agustín ve en el pensamiento de Platón
que todo hombre busca y anhela se encuen- el camino más seguro hacia la verdad, y se
tra definitivamente no en lo corruptible o lo decide a seguirlo: "Lo que es necesario
que muere, sino más bien en aquello que per- investigar con un razonamiento sutilísimo
manece para siempre, por consiguiente es (pues tal es mi condición que deseo impa-

Teni ente 2°. Ing eni ero Naval El ectricista.

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cientemente conocer la verdad no sólo por y unificación de los espíritus por la cari-
fe, sino razonándola) confío entre tanto dad, esta es la tesis de san Agustín: "Cuando
hallarla entre los platónicos siguiendo su doc- se uniere a El, se hará un mismo espíritu con
trina que no contradice nuestras Sagradas El, es decir, el que se adhiere al Señor, se hace
Letras". Pero como había ocurrido antes con un espíritu con El, porque participa de la natu-
Plotino, Agustín al intentar seguir a Platón, raleza, verdad y felicidad de Aquél, sin que
lo transforma a la medida de sus propias nece- aumente en su esencia, verdad y biena -
sidades con lo que construye un sistema de venturanza" . El conocimiento y el amor
pensamiento que, aunque de inspiración pla- son ciertas formas de contacto con las
tónica, es radicalmente distinto de aquel. cosas de diversa influencia y profundidad. El
Agustín distingue de Platón dos mun- saber se califica por la mayor compenetra-
dos, uno inteligible, donde habita la misma ción del sujeto humano y el Ser divino, luz
verdad, y otro sensible que nos es manifiesto superior, es decir, el Ser supremo que es fuen-
y percibido por la vista y el tacto. Aquel es el te y única de la Verdad. Más que un cono-
verdadero y éste semejante al verdadero y cimiento de la verdad, es un cierto abrazo de
hecho a su imagen. Allí las cosas que cono- ella, participación y contemplación. Una
ce el alma se transparenta y resplandece la compenetración entre dos personas que
verdad, de éste no se engendra en el ánimo se buscan y se aman, este es el aspecto más
de los insensatos la verdad, sino sólo la notable del desarrollo de san Agustín, ya que
opinión. Para Agustín estos dos mundos no supone la existencia previa de la Verdad, exis-
son dos compartimientos separados .o al tencia que necesariamente es anterior a
menos que se den separados en el hombre, cualquier otro ser, primero es el ser y luego
sino más bien, que es en el hombre donde lo demás.
encuentra estas dos realidades, es en sí Las nociones supremas del ser, verdad
mismo . y del bien, iluminan la actividad moral e inte-
La verdadera distinción entre la Ciencia lectual del sujeto, adquiriendo bajo la acción
y la Sabiduría radica en referir el conocimiento de la caridad una forma inteligible, es decir,
intelectual de las realidades eternas a la se vuelven objetos de conocimiento inte-
sabiduría, y a la ciencia el conocimiento lectual, lo que significa posesión de dichas
racional de las temporales. Una cosa es formas. La búsqueda de la verdad en san
conocimiento intelectivo de lo eterno y otra Agustín viene a constituir un trabajo duro, del
la ciencia racional de lo caduco, y nadie cual se ocupó prácticamente toda su vida, sin
dudará en dar sus preferencias a la primera. dar tregua, manteniendo una tensión per-
Esta distinción, para san Agustín es en manente. En toda la obra de Agustín brota la
razón justamente del objeto del conoc¡ - incesante búsqueda de la verdad. Todo su
miento . El plantea claramente una cierta contenido es por el amor a la verdad, la sabi-
distinción, una diferencia de grado o escalón duría y conocimiento, encontrando la luz que
entre una y otra, sin embargo, llegamos al ilumina su interior gracias a la caridad.
conocimiento de lo eterno gracias a lo cadu- La interioridad agustiniana no se agota
co. ni termina en sí misma, como le ocurre al
Agustín entendió el amor por la sabi- hombre actual. La interioridad en san Agustín
duría no tan sólo en un aspecto formal de bús- es el punto de partida de todo un desarrollo
queda de la verdad, sino que también como posterior que trasciende al sujeto mismo.
una orientación total y absoluta de la vida Finalmente no es en el sujeto donde nace la
misma, es decir, san Agustín entiende a la verdad, más bien es el interior del hombre el
sabiduría como un todo en el hombre com- que se constituye como medio para alcan-
puesto de cuerpo y alma, buscará la verdad zarla, donde la luz de la Verdad se hace
a través del amor. El sapere nace del contacto evidente. Para Agustín el interior sólo es el

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camino que conduce a la sabiduría y con- puestos a ella . La contemplación de la ver-


templación de lo superior a él. Como en dad es una cierta luz inefable e incompren-
Platón, para quien el alma encontraba en la sible a nuestras inteligencias. Así, Agustín dice:
inmanencia propia la verdad trascendente de "Primero se les mostrarán objetos opacos,
las ideas, de las que había sido hecho partícipe pero bañados con la luz, como un vestido, un
en una preexistencia, y como en Plotino, para muro o algo semejante. Han de pasar después
quien el alma recibe, participándola, la ver- a fijar la vista en cosas que brillan con
dad de la inteligencia, presente en ella . mayor belleza no por sí mismas, sin con el
La sabiduría en san Agustín es la ascen- reverbero solar, como el oro, la plata y
sión a la contemplac ión de la Verdad única cosas similares, cuyo reflejo no dañe a los
y suprema, es llegar a Dios a través de ojos. Habituándose cada cual más pronto o
todo un devenir en el hombre, ya que al igual más tarde según su disposición a este orden
que en santo Tomás, para el hombre es de cosas en su integridad" .
imposible llegar a la eterna luz desde las tinie- En Las Confesiones, libro XII, capítulo
blas donde El habita . El hombre, por lo XX, san Agustín cita lo siguiente: "Me refie-
tanto, debe acceder progresivamente al ro a aquella sabiduría creada, o sea a la natu-
conocimiento de los objetos más perfectos. raleza intelectual , que es luz por la con-
El objeto de la sabiduría es la contem- templación de la Luz. Recibe el nombre de
plación de la verdad y nada más que eso. El sabiduría, aunque se trata de una sabiduría
sabio ama a la sabidu ría por sí misma y no creada. La misma distancia que existe entre
en razón de nin- la iluminadora y la luz reflejada existe entre
guna utilidad, por la sabiduría creadora y esta sabiduría crea-
consiguiente, del da, como entre la justicia que hace justicia y
momento en que la justicia operada por la justificación " .
se busca a l a Para Agustín la ciencia es distinta de la
sabiduría en sabiduría, pues, a la sabiduría no pertenecen
razón de otra las cosas que fueron o serán, sino las que son,
cosa que no sea y a causa de la eternidad, en la cual existen,
en sí misma, no se d ice que fueron, son y serán, sin muta-
se esta rá en pre- bilidad alguna de tiempo y por consiguien -
se n ci a de ella , te tendrán idéntico ser. La sabiduría es la cien-
sino que será cia de las cosas divinas y humanas, sin
cualquier otra embargo, Agustín es más preciso y divide la
cosa , pero definición antes dicha llamando en sentido
La sabiduría en san Agustín es la
menos sabidu- propio sabiduría a la ciencia de las cosas divi-
ascenció n de la verdad a la con- ría. La dedicación nas y dando el nombre de ciencia al cono-
tem p lación única y suprem a. a la sabiduría en cimiento de las humanas. Sin embargo, la
san Agustín sabiduría por ser tal también comprende ·
exige necesariamente el amor verdadero a lo inferior, po r consiguiente también es
la Verdad. Lo que no se ama por sí mismo no ciencia .
se ama. Por otra parte el camino a la sabiduría Agustín encuentra en el espíritu y a su
no se presenta de la nada. Para san Agustín, vida espiritual, el medio para alcanzar lo que
al igual que santo Tomás, sólo se llega a la se ha propuesto, dejando de manifiesto el
sabiduría mediante un hábito que dispone lugar secundario que ocupa lo corporal y tem-
al alma amar y así conocer la verdad tal cual poral en el hombre, sin embargo, es lo sufi-
como es. La luz de la verdad no se presenta cientemente claro en no desechar por com -
directamente a nuestra inteligencia tal cual pleto lo corporal, pues, comprende que la
es debido a que simplemente no estamos dis- naturaleza del hombre es compuesta , y

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consistente con su naturaleza, la sabiduría pecado, contraídas al amor de las cosas


humana necesita de lo material para vivir temporales e incrustadas en nuestra natu-
humanamente. raleza con el mugrón de nuestra mortalidad".
La sabiduría arrastra al hombre al La sabiduría no sólo implica una cone-
conocimiento de las últimas razones, como xión con la ver:dad, sino también con el
principio ordenador y práctico lo que lleva al bien supremo, ya que es la meta más pro-
fin último o la realización del bien propio. La funda y la última aspiración humana. La con-
fuerza de la sabiduría agustiniana proviene, ducta del sabio debe ir determinada por la
de la misma vida de Agustín, es él quien se razón para darle la forma debida, darle la con-
muestra como un verdadero sabio, bus- sistencia que la misma verdad y el bien
cando incesantemente la verdad a la cual fue exigen enmarcados en el orden que ellas
llamado a conquistar y contemplar. imponen . Saber qué cosa es la sabiduría,
implica necesariamente conocer la Verdad .
La verdad. Respecto del tema de la verdad, importan-
En san Agustín la verdad se distingue te fue en la vida de san Agustín la acción de
como algo único y eterno, por lo tanto tam- los Académicos . Fueron ellos quienes lo
bién incorruptible. Por aquí es donde Agustín impulsaron a defender la inconmutabili-
se distingue de los neoplatónicos. El nunca dad de la verdad, haciéndolos entrar en
cometió el error de devaluar el ser ni siquie- contradicción, para finalmente llegar a la con-
ra para ensalzar lo Uno. En el mundo de
clusión de que la acción académica es esen-
Agustín no hay nada superior a Dios, y
cialmente inmoral, puesto que tanto el
puesto que Dios es el Ser, no podrá haber
obrar como el no obrar procede de la duda,
nada por sobre el Ser. En Agustín primero es
con riesgo constante de faltar. En el mundo
el ser y luego será el Bien y lo Uno, sin
escéptico toda acción, no solamente moral,
embargo, la preeminencia del ser es clara, ya
se hace imposible, porque no se puede
que Dios es antes que nada el Ser. La verdad
obrar sin un conocimiento cierto del fin
es siempre inmortalidad, la verdadera inco-
que se pretende alcanzar, conocimiento
rruptibilidad, la inconmutabilidad verdade-
ra, es la misma eternidad. La verdad no es imposible de conseguir cuando se ha duda-
sino el ser revelándose a la inteligencia y el do de todo. La duda escéptica no sólo es con-
hombre no lo puede encontrar sino como tras- tradictoria e imposible, sino también ilegítima,
cendente y determinando su propia actividad puesto que la inteligencia posee intuición del
inmanente intelectiva . mundo inteligible y por eso mismo, está en
Todo en cuanto es inteligible e incon- posesión cierta de la verdad, verdad que
mutable no admite grados en la verdad, Agustín defiende y demuestra notable-
porque es igual e inconmutablemente eter- mente. Para san Agustín, es indubitable la
no; y lo grande se identifica allí con la ver- supremacía directiva del pensamiento sobre
dadera existencia . Para recibir en el espíritu la acción. La duda universal no sólo es
a la verdad es necesario, al igual que en santo imposible, sino infundada e ilegítima. En la
Tomás, condición de la sabiduría poseer una esencia de la verdad, ser y ser verdadero se
cierta pureza de espíritu la que permite identifican. Hay un mundo inteligible, cuya
recibir limpiamente la verdad en el sujeto. Es existencia no se demuestra ni se puede
evidente que en Agustín la verdad eterna es demostrar, pero que tampoco necesita
superior a todo lo temporal. Así dice en De demostración, porque todo intento de poner-
Trinitate, libro IV, capítulo XVIII : "La purifi- lo _en duda es contradictorio y, como tal, impo-
cación era necesaria, pues no éramos capa- sible, pues supone y se apoya en su valor,
ces de adueñarnos de lo eterno y sobrecar- además es un hecho que simplemente se
gaban nuestra alma las inmundicias del comprueba por un análisis de la actividad

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intelectual frente a él, tal como se revela en psíquica, lo descubre en el aná lisis del cogi-
el cogito. to, del propio pensamiento, en el que está
Otro aspecto que demuestra la con- implicada y se revela la propia existencia y,
sistencia del pensamiento agustiniano es la con ella, el valor de la inteligencia para
conexión existente, real de la verdad y el aprehender las verdades inteligibles. Con san
sumo bien. La verdad es el bien último de la Agustín, y en función de la revelación cristiana,
inteligencia y de la voluntad. Mediante el amor se modifica profundamente la perspecti-
se hace el objeto amado del conocimiento, va. La verdad aparecerá como un objeto que
posesión íntima del alma . De aquí la impor- se impone al espíritu y lo domina: es inmu-
tancia de la voluntad en el proceso general table y eterna verdad divina de la que participa
del conocimiento, pues al amor se le atribuye nuestro espíritu. No se la puede encontrar pri-
una gran fuerza que unifica y da coherencia ma ria mente en las cosas del mundo. Se
respecto de la Verdad. Para san Agustín el impone, pues, un apartamiento del mundo
error aleja al hombre de su bien último y y una apelación a la interioridad. Se impone
amado que es la contemplación de la verdad. incluso la trascendencia sobre el espíritu cre-
Así para él la sabiduría es lo contrario del ado en cuanto se lo advierte como sujeto
error, pues el error es lo más lejos de la corrupto .
Verdad, donde está radicado el sumo Bien . Para Agustín Dios es la Verdad, en el
Toda filosofía comienza por una intui- cual , desde el cual y por el cual son verda-
ción plenamente cierta del mundo inteligi- deras todas las cosas que son verdaderas.
ble, esto es, de la verdad que es objeto de Hasta llegar a la Verdad divina, la verdad de
conocimiento, que se revela directamente y los principios inteligibles, inmediatamente
en plena evidencia al espíritu , i ndepen- dada a nuestra inteligencia, que se apoya y
dientemente de los sentidos, y en conse- es iluminada por ella como por su luz obje-
cuencia inmune de todo error. Hay dife- tiva. Las verdades inteligibles, ideas o prin-
rencia entre el valor intelectivo de san cipios, son superiores y dominan nuestra inte-
Agustín y santo Tomás. Ambos se dirigen a ligencia .
lo mismo o mejor dicho tienen el mismo obje- La Sabiduría nos pone ante el bien,
to que es hacer ver cómo la inteligencia objeto de nuestro apetito. Los bienes sensibles
no son tales sino por el bien que le es supe-
aprehende inmediatamente la verdad. En
rior. La Sabiduría se nos manifiesta, como un
santo Tomás, de
conocimiento del bien en sí, como posesión
acuerdo a su
querida. Frente al bien y a la Sabiduría se nos
modo imperso-
presenta la unidad del orden, esa necesaria
nal, lo pone de
consistencia donde no cabe error alguno, así
manifiesto ana -
la inteligencia comprende su ser, por con-
lizando reflexi - siguiente se descarta cualquier posibilidad
vamente el acto de duda . En el mundo de las verdades, en el
intelectivo , en mundo inteligible de verdades universa-
cuyo seno en - les, inmutables y eternas que gobiernan a
cuentra la iden- nuestra razón, Agustín concluye inmedia-
t idad intencional tamente la existencia de Dios, o si se quiere
del acto con el ver, la existencia de los primeros princi-
ser objetivo en pios y causas.
general. San
Agustín, en cam- El sabio.
bio, de acuerdo a Tal es la superioridad evidente de lo divi-
San A g us tín, ó leo de l pintor i ta lia-
su método de no que para Agustín no admite siquiera
no Pin turicchio en El Vatican o,
1492a 1494. profundización comparación, nuestra inteligencia sólo com-

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prende las verdades creadas y con bastan- que en él son imposibles de separar, para él
te limitación, sin embargo, la Verdad misma, la sabiduría es la misma sophia de los anti-
la causa eficiente de la creación, no es guos griegos. Es un saber inmutable, per-
capaz de comprenderla, ya que si así lo manente y por lo tanto es saber incorrupti-
hiciera seríamos dueños de la misma Verdad, ble que trasciende a todo. El que no es
por consiguiente sobrepasaríamos a la sabio, pero aspira a la sabiduría puede,
Verdad de Dios, lo cual es imposible, ya que aún a contracorriente de la fortuna, adquirir
nuestra luz corporal es corruptible, tempo- lo que necesita para su vida. El sabio no puede
ral y finita, en cambio, la otra es eterna e infi- renunciar a las cosas necesarias para su cuer-
nita. po, porque vivo desea la sabiduría, no por
Para Agustín la contemplación de la desear la sabiduría quiero a la vida.
Verdad es un aquietarse, un deleitarse y es La humana sabiduría consiste en el
determinante en decir que la mente del señorío de la mente sobre las pasiones.
sabio permanece inmóvil, en el sentido de que Todos los sabios son bienaventurados, y nadie
no discurre, sin embargo se pregunta ¿Cómo, es bienaventurado sin la posesión del bien
pues, moviéndose corporalmente de una sumo, que consiste en el conocimiento y
parte a otra, puede permanecer inmóvil su posesión de aquella verdad que llamamos
mente?, respondiendo, que el sabio busca la sabiduría. Para San Agustín la naturaleza
verdad en las cosas divinas, pues todas las humana es un estado medio que no es ni insi-
virtudes divinas también son el hombre, piencia, ni de sabiduría. Llama ignorancia a
In divinis, ait ille: nam virtus etiam in todo lo que vicioso o culpable de disminuir
homine sine dubitatione divina est. El la perfección a la cual el hombre por natu-
hombre sabio ha de ser perfecto sabio en raleza está llamado. El hombre ha sido cre-
todas las cosas. Ahora bien, el que busca, ado en un estado tal que, aún no siendo sabio,
todavía no es perfecto. era, no obstante, cap~z de recibir un mandato.
En san Agustín podemos encontrar La razón hace al hombre capaz de preceptos,
una búsqueda incesante de la Verdad, del Bien a los que debe someterse tan fielmente de
y de la Hermosura. Justamente los temas manera que cumpla lo que se le manda. Así
antes nombrados constituyen la fuente como la razón conduce a la inteligencia de los
principal de motivación en toda la obra del preceptos, así con la observancia de los
santo. Sin duda que es en la contemplación preceptos se alcanza la sabiduría. Así, pues,
de la Verdad la fuente única de felicidad y sabi- el sabio peca cuando se aparta de la sabiduría.
duría donde Agustín quiere llegar. La medi-
tación de san Agustín en torno a la Verdad y La felicidad.
el Bien, redunda en la contemplación inmu- Para Agustín la felicidad es algo que
table de ellas mismas, a la luz penetrante de todos los hombres aman, para él es una ver-
la Verdad, que en san Agustín esa Verdad dad irrefutable que el fin de las apetencias de
única es Dios. Por el contrario el mal en san los hombres es la felicidad, y que nadie
Agustín será la privación del conocimiento puede amar algo que en su esencia ignora,
y contemplación de la Verdad. El constata en es decir, no es posible desconocer la esen-
la interioridad del hombre la verdad, pues- cia de lo que se ama. San Agustín sentencia,
to que es la luz de la Verdad quien se nos sólo es feliz el que posee todo lo que se desea
manifiesta en nuestro ser. y no desea nada malo. La dicha o felicidad
El sabio debe poseer la verdad, la ver- absoluta es completa si y sólo si es eterna,
dad debe vivir en él, ya que es en la con- por consiguiente la verdadera felicidad no
templación de la verdad donde descansa. El radica en lo temporal, corruptible y finito, sino
concepto de la sabiduría en san Agustín que radica esencialmente en lo eterno, in-
es enriquecido por los elementos cristianos corruptible e infinito.

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En De la Agustín para dar el correcto equilibrio. En


Vida Feliz, Agus- cambio por la lujuria, la ambición, la sober-
tín plantea con bia y otras pasiones del mismo género,
mayor fuerza que con que los hombres intemperantes y des-
quien quiera ser venturados buscan para sí los deleites y
feliz debe poseer poderío sólo quedan atrapados, sin poder salir
y amar bienes de la sumisión de lo inferior. Cuando el
que perduren, alma ha llegado a la sabiduría, la hace objeto
permanentes, y de su contemplación, cuando se mantiene
de ninguna ma- unida a ella y queda insensible a la seducción
nera poseer bie- de las cosas vanas, entonces el hombre
San Agustín m editando sobre la nes que puedan
Trinidad.
dichoso tiene su adecuada moderación o
ser desechados. sabiduría.
En este mismo aspecto sitúa la relación San Agustín plantea que la Verdad se
entre sabiduría y al sabio . Como condición, nos hace simplemente evidente en nuestro
el sabio debe ser antes que nada biena - interior gracias a la iluminación, así él
venturado, es decir, poseer las virtudes mismo nos dice, "aquel sol escondido irra-
morales que hacen al sujeto ser beato. Si se dia esta claridad en nuestros ojos interiores.
da la sabiduría, es necesario estar bien dis- De él procede toda verdad que sale de
puesto para desearla y quererla realmente . nuestra boca" . Así entonces, el sabio no debe
Agustín mismo dice: "Nadie es sabio sin ser temer ni a la muerte corporal ni los dolores
bienaventurado. (At nemo sapiens, nisi para cuyo remedio, supresión o aplaza -
beatus)". miento son menester todas aquellas cosas
El hombre feliz no padece necesidad,
cuya falta puede afectar. "Cuando se puede
pues todo el que no es desgraciado es feliz.
evitar un mal es necedad admitirlo". Evitará,
Luego será feliz el que no tiene necesidades,
pues, la muerte y el dolor cuanto puede y con-
por consiguiente la felicidad se da absolu-
viene, y si no los evita, no será infeliz porque
tamente en lo eterno, en la quietud, donde
le sucedan esas cosas, sino porque pudién-
no se prese ta movimiento ni tensión algu -
dolas evitar no quiso; lo cual es signo evidente
na. La vida temporal es movimiento, es un
de necedad. Al no evitarlas, será desgraciado
discurrir permanente que muestra el dolor
de no poseer el bien deseado, sin embargo, por su estulticia, no por padecerlas. La sabi-
al existir algo superior, la vida cobra sentido duría constituye la conquista última y feliz del
para lograr el verdadero sentido que es el conocimiento. Lo que es objeto de las cien-
reposo. La causa final de todo movimiento cias, es decir, las cosas temporales, subimos
de la inteligencia humana sólo puede con- a las realidades eternas, es decir, llegamos
cebirse cuando se le da como término en el a la sabiduría. Es en ésta, es decir, en la con-
reposo contemplativo de la verdad. Por templación de la verdad donde finalmente
investigar es sabio y por ser sabio dichoso, el hombre alcanza el descanso que es la tran-
pues el que aparta su mente de todos los lazos quilidad y por lo tanto es la felicidad completa.
corporales y se recoge en sí mismo, encuen- Dice Agustín: las riquezas, los placeres, los
tra la iluminación de la verdad. honores, que alejan al hombre de la búsqueda
Al mismo modo de Tomás de Aquino, de la sabiduría. Cuantos más estímulos de la
Agustín considera que todo embotamiento sensualidad son fuertes, tanto más son
sensual o corporal, no hace más que alejar adversos a la filosofía. ¿Qué hombre, domi-
del sujeto a la sabiduría. Es necesario estar nado por la sensualidad, que es la más vio-
bien dispuesto para llegar a lo superior. El lenta de todas las emociones, es capaz de
dichoso o sabio no padece necesidad algu- pensar, de recuperar su razón o incluso de
na. La prudencia es directamente aludida por concentrarse en cualquier cosa?

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A diferencia de otros filósofos, Agustín "Verdad", la única Verdad. Pareciera de


piensa que la felicidad está en la plenitud del quien habla de la Verdad refiriéndose a ella
amor, amor que se manifiesta en el mismo como la única que es un hombre sumergido
conocimiento de la Verdad. Si nuestra vida en la oscuridad más absoluta o la intolerancia
es amor y anhelo su plenitud y acabamien- tan en boga en nuestros tiempos, sin embar-
to será un estado de reposo y un goce de la go, muchos olvidan que la Verdad se hizo pre-
felicidad. La meta de la felicidad es la plenitud sente, es decir, se nos reveló hace ya casi dos
del amor en la adecuación de la voluntad con mil años y esa es una verdad tan real y
su fin, y el Bien supremo amado es la misma evidente que cambió al mundo entero y lo
verdad. La sabiduría es el camino recto sigue haciendo con plena vigencia.
que guía a la verdad. Será sabio el que Hablar de la sabiduría no es hablar de
busca bien la verdad, aún sin lograrla. la erudición. Hablar de la sabiduría es aque-
Ningún sabio es desdichado, y por otra llo de lo que realmente hace al hombre
parte, todo hombre o es feliz o desgraciado, verdaderamente feliz y es justamente, hacia
luego el hombre feliz lo será no sólo por la donde debemos apuntar todos nuestros
invención de la verdad, sino también por su esfuerzos, voluntad y entendimiento. La
búsqueda. vida del hombre no tiene sentido si dejamos
todo en lo que muere. Lo que sí tiene sentido
Conclusiones. es cuando nuestra vida tiene por objeto
El tema de la sabiduría sigue siendo tan aquello que perdura en el tiempo, que no
vigente como lo ha sido por siglos y siglos muere y por consiguiente que no termina,
en la historia del pensamiento del hombre tiene esa cierta "continuidad" de la cual
desde la Grecia precristiana hasta nues- nos hablaba Aristóteles.
tros días. Sin embargo, los tiempos actuales Finalmente es importante señalar que
impiden dar cuenta al hombre sumergido en el estudio por lo que en el hombre se presenta
la técnica de la verdadera meta del hombre, como lo más alto es aquello a lo cual debe-
es en cierta forma un estar perdidos en lo que mos dedicar nuestra vida ya que es si se da
es propio del hombre, sin dar ese paso fun- efectivamente la sabiduría se dará también
damental que es la meditación y especula- la perfección tota l del hombre y por consi -
ción sobre lo que nos trasciende. Fruto de la guiente se habrá llegado a la total y verda-
situación antes nombrada es la terrible dera felicidad, esa felicidad que todo hom-
experiencia de la pérdida del sentido de la bre busca y debe encontrar.

BIBLIOGRAFIA

Obras de san Agustín (B.A.C .): "De Trinitate"; "Del Libre Albedrío"; "Contra Académicos"; "Confesiones";
"Sobre el Orden "; "Los Soliloquios"; "Sobre la Vida Feliz".
"Actualidad del Pensamiento de San Agustín", O. N . Dorisi.
"Presencia Intelectual de San Agustín", A. Muñoz Alonso .
"San Agustín y el Personalismo Filosófico", Pedro de la Noi .
"El Hombre en San Agustín ", P. Grabriel Riesco, O.S.A.
"Agustín de Hipona, el Hombre, el Pastor, el Místico", Agostino Trapé.
''Tratado de Metafísica ", Angel Gonzá lez Alvarez.

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