Está en la página 1de 110
Gi near Ge ids Mujeres Compiladora EL ANDAR DE LAS MUJERES INDIGENAS Compilacién Tarcila Rivera Zea CHI Centro de Culturas Indias Serie Palabra Viva/4 CHIRAPAQ Centro de Culturas Indias El Andar de las Mujeres Indigenas publicacion de CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indias, dodicada a la promacién y cifusion de las expresiones proplas de las culturas y pueblos originarios del Pert. En sus paginas encontraré aticulos, documentas y ensayos editados por ‘especial encargo, cuyo contenido ‘constituye un valor universal ‘para el reconocimiento de nuestra identidad cultura. Direccién y compilacién: Tarcila Rivera Zea Redaccién: Mariela Checa Zoraida Portillo Soledad Ordérioz Rosa Montalvo Marcela Cornejo Correccién y diagramacion: Isaac Huaman Manrique Fotos: Archivo Chirapaq Portada: "Sky Garden” de Frank Howell Edicién 1999 © Chirapag, Contro de Culturas indies ‘hv. Horacio Urteaga 834 203, esis Marfa lima Pent Tolotax: 423.2787 E-mail: CHIRAPAG@amauta.rep.net po ISBN: 9972-679-02-0 INDICE PRESENTACION HACIA BEUING, RECUENTO DE NUESTRO PROCESO + Mujeres indigenas: Haciendo camino a Beijing com las voces indigenas + Port 1994 ~ 1995: Dejando of nuesta vor {Argentina 1994; En Mar del Plata s6lo escuchamos, + Panam 1995: Punto de encuentro centroamericane, * Colombia 1995: Mujer, tera y cultura + Beuavlr 1995; Desde Abya Yala hablaron tas las voces. * Beijing (China) 1995: "No fue un viaje ala China” ~Hablan Rigoberta Menchi (Guatemala), Blanea Chaneoso (Heuader) y Bsther Carnac (Costa Rica). + Canad 1996; Juntas después de Beijing, NUESTRO PENSAR Y NUESTRO HABLAR + Nosotas as indigenas, + Bntrevists Segunda Castrejon (Rondas Campesinas de Cajamarca) “Marcia Bath Tipe azar) Violeta Fre (Yanesha). Teodora Ayine (Quechua) ‘Margarita Camacho (Aymara). + Segundina Cumapa (Ship). Isabel Suyo (Ques) + Voces indjgenas internacionales: Nelly Allenao (Mapiche Chile, Ramona Quiroga (Mapuche Argentina). * Doris Tisoy (Inga Colombia) DE AQUI Y DE ALLA * Los diez alos de Chirnpag, Programas inttueionates Seguridad alimentaria, + Majer indigena Nilo, nibs y adolescen Comunicacin y ditesion + Habla Tos espectaisas: Dr. dose Luis Portocarrero: Et mapa etnolingistico del Pet De. forge Dandler:; Qué es el Convenio 169 de la OFT? + La mujer nativa amazénica del Pei, Mara Heise * Despues dela violencia, el futuro. Marie Leger + Somos indjgenas, somos hurnanas + Eventos internacionales, DOCUMENTOS + Mujeres indigenas y politica de pablacin, + Eeuaor 1994 Foro dela Mujer Indigena det Beuador + Angentina 19% Propuesta de las mujeres indigenas. + Panamd 1995: Acuerdos dela Coord, Nae. de Mujeres + Colombia 1995 Conclustonespreiminares de * Eevauor 195° Encuentro de Mujeres Indie + Acueros y Resoluciones + Peni 1994-1995: Docimento Final de los Seminarios-Taller Pre-Beijing ‘Constitucion del “Taller Permanente de Mujeres lndigenas Andinas y Amazdnieas del Per + 1V Confereacia Muna sobre la Mujer (Beijing, 1995): Declraeion de Mujeres Indigenas Je Anvérica Latina Declaracién de las Majeres Indigenas del Mundo, + Canadd 1996: Taller Norteamercano, * Guatemala 1996: Taller Continental de Mujeres lligenas + Referencia bibliogafica CENDOC CHIRAPAQ + Ress * Bibliogatia sobre Maier Indigena 6 6 5 u 2 15 16 18 ey 2 24 25 26 28 » u 2 4 as a 0 ” 2 a4 46 o 30 st 56 6 6s oa 66 co 1 mu 16 n » sI ut on 92 oa on 3 los toa 1s NOIOVLNGSA Yd “E} andar de las mujeres indigenas" es el titulo bajo el cual hemos reunido el material existente en Chirapaq, Centro de Culturas Indias, acerca del proceso seguido por las indigenas para llegar a Beijing en mejores condiciones que a Nairobi en los aitos 80. Seguramente que muchos de los esfuerzos desplegados por mujeres de diversas organizaciones locales y nacionales han quedado fuera de esta compilacién. Llegar a ellas ha sido dificil debido a problemas de comuni- cacion y de distancias geogrdficas. Gracias a la informacién aqui reunida podemos acercarnos a lo que ha significaclo para nosotras este proceso y podemos decir que la balanza se inclina @ nuestro favor. Si recordamos la presencia de las mujeres indigenas en 1980, las pocas que por una u otra raz6n llegamos alli, podemos decir con optimismo que estamos caminando. Desde ese tiempo en adelante muchas organizaciones digenas mixtas se han visto obligadas a considerar la participacién de la mujer indigena, ya sea para reforzar su trabajo 0 para asumir responsabilidades en las organizaciones de sobrevivencia. Seria falso decir que las organizaciones mixtas estin dando espacio a las mujeres indigenas porque practican la complemen- tariedad 0 el equilibrio entre géneros. Son las propias mujeres las que se han esforzado y ganado esos espacios, sobre todo en estos tiltimos tiempos de agudi- zaci6n de la crisis econémica en el Pert, debido a las politicas del Estado que han generado desempleo y pobreza extrema en los sectores populares. Las organizaciones més avanzadas dicen “necesitamos que ellas también nos ayuden a veclamar y gestionar cosas para nuestro pueblo” y se ofrecen a acompafiarnos en el proceso de desarrollo de las habilidades dirigenciales de Jas_mujeres; pero en otros casos ni siquiera les comunican que existen estos espacios. Hace diez afies los hombres no nos decian “las mujeres se capacitan mas y nos van a dejar atras", tampoco nos acusaban de fomentar el “seudofeminismo indio” o de querer separar las organizaciones. Sin embargo ahora nos conside- ran una amenaza para el ejercicio del poder que tradicionalmente han ejercido dentro y fuera de las organizaciones. Antes, ellos salian solos de las comunidades y participaban en capaci- taciones, encuentros y congresos. Ahora nosotras lo hacemos también, pero lo hacemos por nosotras mismas, por nuestra familia y por nuestro pueblo, porque el sentir y el pensar de la mujer indigena no esta basado en fragmentos de la persona humana, sino que esté basado en la integri dad. Su ser colectivo incluye a la familia y la comunidad. Reclama por ello respeto y una vida digna porque entiende que dignificarnos y dignifi- car nuestros pueblos es tarea de todos, de hombres y mujeres En el caso del Pert, las mujeres de sectores populares y barrios marginales (en su gran mayoria indigenas migrantes) han logrado en frentara la crisis producida por la politica del “fujishock” creando alternativas de sobrevivencia como comedores populares (donde ellas asumen el trabajo y comparten alimentos preparados con su propio esfuerzo), clubes de madres, “vaso de leche" (programa de leche gratui- ta para ninos). Estos espacios se han constituido en organizaciones bien articuladas y con capacidad de interlocucién. Por ello es pertinente pensar que estas organizaciones se constituiran en espacios de expresién de propuestas -mds alld de los problemas de sobrevivencia con objetivos que dignifiquen a la mujer peruana desde nuestras diversidades étnico-culturales, econdmicas, sociales y politicas para construir una sociedad democratica con justicia para todos. La otra faz de las indigenas de! Perii se ha mostrado en la creaci6n del Taller Permanente de Mujeres Andinas y Amazénicas, donde hemos logrado conocer y reflexionar sobre nuestros origenes_y tender puentes entre nuestras organizaciones, instituciones y pueblos, comprobando que nuestros problemas son comunes y que la superacién de éstos es una tarea conjunta. Con estos logros venimos trabajando para ir aun En- cuentro Nacional. Los esfuerzos pre Beijing, desde las iniciativas regionales, nacionales y continentales, nos han llevado a conocernos, a reconocernos, a fortalecer- nos, a escucharnos ya querernos, En ese proceso hemos parido la Decla- racién de las Mujeres Indigenas en Beijing, documento sin precedentes en anteriores conferencias mundiales. Los esfuerzos de Rigoberta, Blanca, Victoria, Esther, Sofia, Ana, Beatriz, Carmen , Marta, Ramona, Aurora, Charon, Juana, Doris, Philis, Andrea y de muchas otras que estén en ios espacios locales, nacionales internacio- nales, dando su aliento cada dia, hicieron que hoy estemos con la mente més clara y firme, con la frente alta y con el rostro més sereno, porque empezamos a construir nuestro propio camino y tiempo. Y aunque ha sido largo y dificil el recorrido del trecho, atin nos falta por caminar. Sabemos que no es facil, que implica esfuerzo, voluntad, creativi- dad y vator. Confiamos que lo haremos. Mencionamos algunos aspectos en los que atin tenemos que trabajar: - Mejorar y desarrollar nuestra capacidad de propuesta sobre los flancos que queremos abordar. En lo econémico, en lo politico, en lo cultural y en lo social, {qué queremos?, ¢cémo y con qué lo haremos? Fortalecer las iniciativas de articulacién que existen entre nosotras, entre nuestras organizaciones o instituciones, entre nuestros pueblos y gentes, entre hombres, mujeres, jovenes y nifios. Esto implica unirnos, apoyarnos v complementarnos, implica superar sectarismos, hegemonismos y caudillismos. El pueblo lo somos todos y todos nos necesitamos. Por ello, desde donde estemos, desde nuestras capacidades, fortalezas y también debilidades, cada una de nosotras debe ser el puente que permita el peso al ejercicio pleno de nuestros derechos Es indispensable mejorar y fortalecer a capacidad de interlocucion. Debe- mos ver quiénes estén de nuestro lado, al frente, mas allé 0 més acd. Debemos ver qué de comin tenemos con las demds organizaciones, el estado, los parti- dos politicos, el movimiento de mujeres no indigenas y otros. Debernos, ademas, saber cémo y para qué nos relacionaremos con ellos dentro de nuestras propues- tas a corto, mediano y largo plazo. Las mujeres indigenas de hoy queremos ser alfabetizadas tanto en nuestra propia lengua como en Ja lengua oficial del pais, queremos que al entrar a una oficina nos digan amablemente “tome asiento por favor”, que al asistir a un centro de salud nos digan que ta tuberculosis se cura y que para la parasitosis usemos nuestra medicina tradicional, Queremos tener el derecho de ir a las ciudades y poder saborear los heladas y no s6lo mirar como lo hacen los demés; queremos saber que nuestros hijos/as no seran jamds despreciados en las escue- las, en los trabajos, en los buses o en los restaurantes por ser lo que son: dife- rentes a los demds; queremos que nuestras abuelas sean respetadas por su sabiduria y no mendiquen en los mercados; queremos que nuestra Pachamama no sea violentada indiscriminadamente en nombre del “desarrollo”, queremos que se nos respete el derecho de gozar de la propiedad intelectual, del usufructo de nuestra medicina tradicional y que no sea patentada por otros en su propio beneficio. Finalmente el contenido de la presente publicacién lo hemos dividido en cuatro partes donde, ademés de una informacién dgil del proceso, se puede encontrar la reproduccién de documentos de los diferentes eventos acomparia dos de informacién complementaria sobre pueblos indigenas. La edicién bilingtie responde a la necesidad de tender puentes con nuestras hhermanas indigenas de habla inglesa de EE. UU. y Canada en las Américas, con las Sami del Norte de Europa y otras que estén en Filipinas, Hawai, Australia, 0 Nueva Zelanda, En nuestro propio proceso hemos experimentado que la barrera del idioma, el proceder de paises con diferentes niveles de desarrollo econémico y el poco acercamiento a nuestras realidades in situ nos crean falsas expectativas. Asi como deseamos leer a las hermanas de habla inglesa, queremos que nos lean a nosotras también para conocernos y fortalecernos mutuamente. Lima, marzo de 1999 Tarcila Rivera Zea Quechuahablante de Ayacucho Presidenta de Chirapaa y del Taller Permanente de Mujeres Indigenas ‘Andinas y Amazbnicas de Peri Indigenas del mundo en Seminavio organizado por el Comité Indigena en Holanda, en marzo de 1996 HACIENDO CAMINO A BEIJING CON LAS VOCES INDIGENAS Una moviiizacion sin precedentes enire las mujeres indigenas caractert 7% la etapa previa de nuestra presencia en la IV Conferencia Mundial Sobre la Mujer, que se realizé en Beijing, China, en setiembre de 1995. En el Peri, los preparativos comenzaron casi un ao antes, con la organi- zaci6n del I Primer Seminario Taller “Para que nuestra voz se escuche. Mujeres Indigenas camino a Beijing 95” (Lima, 25 y 26 de noviembre de 1994), organizado por Chirapaq, Centro de Culturas Indias. Hacia Beijing, recuento de nuestro proceso Si bien ésta fue una primera oportunidad para sentarnos a hablar de nosotras, de nuestras costumbres y problemas, en otras partes de! mundo, hermanas nuestras también habian comenzado, desde mucho antes, el mismo proceso de conocimiento y andlisis de problemas comunes. Asi, en julio de 1989, en la ciudad australiana de Adelaida, mujeres indias de todas partes de! mundo se reunieron, conscientes de que en Ia II] Conferencia Sobre la Mujer (Nairobi, 1985), el problema de la mujer indige na no fue tomado en cuenta. Mujeres de México, Guatemala, E! Salvador, Argentina, Bolivia, Chile y Perit se dieron cita en esa ocasién. En la declaracién final se reconocié nuestra participacién en la lucha por la defensa de nuestros derechos a la tierra, contro! sobre los recursos naturales, formas tradicionales de justicio, autonomia y gobierno, asi como contra la esterilizacién forzada y todas las formas de explotacién, opresién y discriminacién lo largo de tres talleres consecu- tivos (1994 y junio de 1995), organiza- dos por Chisapaq, Centro de Culturas Indias, participaron 32 representantes de organizaciones femeninas de los de- partamentos de Puno, Junin, Cusco, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Apurimac, Madre de Dios, San Martin y Cerro de Pasco. Eran mujeres pertenecientes a las culturas quechua, aymara, shipiba, vyanesha, ashaninka y aquaruna que lle- garon vestidas con sus trajes tipicos: faldones de color entero, blusas recor tadas, trenzas y adornos multicolores. Todas llegaron con ganas de hacer escuchar su voz. La idea era dares la oportunidad de divulgar sus problemas y tratar de encontrar, entre todas, alter- nativas, pero la timidez y la desconfian- za inicial impidieron el dislogo. Las miradas de costado, las voces apenas audibles, las caras serias, las poses rigidas dominaban el ambiente, pero poco a poco se fue descubriendo tun lenguaje comitin desde los problemas cotidianos que posibilité un intercam- bio fructilero de impresiones. Por eso, al final, el tiempo resulté corto para profundizar muchos temas Sin embargo, a la hora de sopesar los resultados, se concluyé que el taller tuvo muchos aspectos buenos. No sélo sirvié para que mujeres de diversos pue- blos, lenguas y culluras se conocieran, intercambiaran experiencias y se ente- raran que tienen problemas comunes, sino sobre todo para comprender la importancia de participar. En el Taller, después que las partic pantes identificaron los espacios don- de desenvuelven su vida, se abordaron tres temas principales: mujer indigena, tierra y territorio; efectos de la politica gubernamental en la vida de la mujer indigena y, mujer indigena y violencia En el primer punto, como una con- clusién natural, se sefialé que lo mas importante para un pueblo indio es su tierra y su territorio. "Sin tierra y terri- torio no seriamos nada’, seals enfati- camente una participante seeDViOvtal je corssidap oh 174 | Peri 1994- 1095 eauaig eins! eble beidtaha ee bun Como problemas cotidianos se se- falaron la mala distribucién del territo- rio, los abusos e invasiones de tierras ancestrales, la extraccién de recursos naturales por manos foréneas, la con taminacién ambiental provocada por empresas mineras ¢ industriales, el abandono del Estado y la dacién de le- yes que colocan en riesgo la propiedad de las tierras comunales. Se criticé fuertemente el modelo econémico neoliberal por propiciar el abandono de las chacras, debido a la disminucion de los precios de los pro- ductos nacionales, y el desempleo. Se sefialé claramente que la emigra- ion masculina significa una doble so- brecarga para la mujer, pues esto la convierte en cabeza de fami En cuanto a la violencia, se recono- i6 que se da en diversos niveles: fami- liar, comunal, social, econdmico y poli- tico. Se manifest que ésta se da no solamente con agresiones fisicas 0 psi- colégicas, sino también con sobrecar aa de trabajo, celos, abuso sexual, alla~ namiento de hogares, marginacin y discriminacin de cargos, desempleo, amenazas, desapariciones, alza del cos- to de vida, etc. “(Nos metieron en el ynismo saco" En el marco del intercambio de ex- periencias del I Seminario-Taller “Para que nuestra voz se escuche”, merece menelén aparte la participacién de la hermana Blanca Chancoso, lider quichua del Ecuador, quien en su expo- sicién se tefirié al Foro de la Mujer In- digena del Ecuador, celebrado en se~ tiembre del 94, que reurié a casi 800 mujeres. Tras subrayar que existe una “parti cularidad indigena”, eriticé que hayan sido las Naciones Unidas y no las pro- pias mujeres las que propusieran los temas que debian de tratarse en la con- ferencia de Beijing ZOA WLSINN WO OGNV{Aa “Ni los gobiernos, ni las ONGs se han propuesto una forma de tratar, sino que se sujetaron a los temas propues- ‘tos; y es asi como se ha venido traba- Jando”, recalesd. Sefialo que las mujeres indigenas no pretenden entrar en competencia con el movimiento de mujeres, ni imponer la especificidad indigena, pero que su problematica tiene algunas particulari- dades que merecen destacarse, por ejemplo, en ei tema de la educacién “Para nosotras no es solamente edu- cacién, sino que respeten nuestro idio- ma, o sea que se haga una educacién bilingiie, O en el caso de la tierra, otras compafieras mujeres no necesitan ha- blar de tierra, pero nosotras si, porque la tierra no es solamente la parcela de trabajo, sino es lo que se llama la Pachamama, el territorio”, sefalé. Ain en temas tan generales como la violencia, Blanca enumerd una serie de planteamientos que conciernen so- lamente a las indigenas. Concluyé criti- cando a los diversos grupos organiza- dores de la conferencia de Beijing: “Hasta ahora no hemos visto que se diga lo que planteamos nosotras, ni si- quiera una mencién que diga que apoya lo que planteamos nosotras. Entonces, como que a todas nos metieron en el mismo Saco”. A suturno, algunas representantes del Grupo Impulsor de Perit, quienes tam- bién fueron invitadas al Taller, recono- cieron tener poco conocimiento de la problemética de las mujeres indigenas Precisamente, talleres como el que rese- fiamos y otros que se realizaron poste- riormente en este largo camino a Beijing, sirvieron para subsanar ese vacio. Como dijo Ana Tallada, de la Red Nacional de la Mujer de Peri, estamos yeunidas para que podamos presentar nuestras propias propuestas, y “lo que practicamente interesa aqui es que las mujeres nos pongamos de acuerdo so: bre qué aspectos queremos que se ha- Adicionalmente, el Taller sirvié tam- bién para que las participantes cono- cieran aspectos legales de importancia para la sobrevivencia de los pueblos in- digenas como cultura y con una tradi- cién propia. La intervencion de! Dr. José Luis Portocarrero, representante del Institu- to Indigenista Peruano, motivé un inte- resante debate en torno al tema de los criterios de denominacién de los pue- blos indigenas. El mismo Dr. Por- tocarrero reconocié que existe un des- dén hacia los pueblos indigenas. Mani- festé que, entre muchas actitudes estigmatizadoras, la ausencia de 20 etnias en el tiltimo censo del Instituto Nacional de Estadistica e Informatica (INE), “convierte a su censo en una sim- ple encuesia” Por su parte, el Dr. Jorge Dandler, representante de la Organizacién _In- ternacional del Trabajo (OIT), dio a co- nocer los alcances del Convenio 169 de la OIT, que reconoce a los pueblos indigenas por tener “historia, identidad, organizacién, instituciones y culturas propias y formar parte de la gran hete- rogeneidad cultural de los paises donde viven". Como se sabe, dicho convenio ha sido ratificado por los gobiernos de Pert, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Honduras, México y Paraguay, y esta siendo considerado por los congresos de Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala y Nicaragua. Se trata pues de un gran ins- trumento legal para los puieblos indige- nas que atin es poco conocido por los propios indigenas Alfinal del Ill Taller (ver Documen- fo, pags. 98-102), se constituyé un Ta- ller Permanente de Mujeres Indigenas ‘Andino-Amazénicas, el cual se confor mé en Lima el 22 de junio de 1995. El Comité Directivo esta integrado por re~ presentantes de Chirapaq, AIDESEP y el AA. HH. “Justicia, Paz y Vida" de Huancayo (Junin). El periodo del cargo es de dos afios, el motivo principal para el nacimiento de ese Taller Permanen- te es mantener el espacio de capacita- cién e intercambio de experiencias en- tre las participantes. L as mujeres indigenas fuimos a escuchar. Claro que escuchando tam- bién se aprende, pero como teniamos un foro paralelo era dificil que las muje~ res indigenas tuviéramos oportunidad de participar dentro de temas principa- les. Después que no digan que las indi- genas no hablan...” Este testimonio, de una de las parti- cipantes en el Foro de Organizaciones No Gubernamentales (Mar del Plata, Ar- gentina, setiembre de 1994), resume lo acurrido en dicha cita. Se debia pues recoger las propuestas regionales con vistas a una negociacién global en el marco de la NY Conferencia Mundial so- bre la Mujer. Las representantes indigenas parti- ciparon en talleres simultaneos donde, ademés de otros temas, se discutieron lo concerniente a participacion politi- ca, ajuste estructural y violencia de gé- nero. Las conclusiones del Foro, incluidas como parte de un documento general, no tomaron en cuenta muchas de las reivindicaciones hechas por nuestras re- presentantes indigenas; aspectos como el derecho ala tierra y el teritorio préc- ticamente se perdieron. Es més, en la preparacién del documento final no se " Panamé, marzo - abril de 1995 ea Reale mencioné el aporte de las mujeres in- digenas En el documento emanado en la re- unién de Mar de! Plata se hizo un reco- nocimiento general sobre la situacion de las mujeres rurales: altas tasas de analfabetismo, pobreza extrema y pre~ carias condiciones de vida. Las veces que se mencioné por su nombre a las mujeres indigenas fue conjuntamente. con las negras, lesbianas, jovenes y discapacitadas. Se obvié asi las proble- maticas diferentes. En vista de ello, las mujeres indige- nas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chi- le, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panama, elabora- ron un documento en el que sefalan sus reivindicaciones propias. Este tex- to se agregé como un anexo al docu- mento oficial de ONGs. Ellas explicaron que esta decision la tomaron no con animos de competen- cia, sino para hacer notar que dentro de la problematica general de las muje- res hay algunas particularidades que sélo competen a las indigenas (ver Pro- puesta, pags. 74-76), PUNTO DE ENCUENTRO CENTROAMERICANO ce encueniros regionals consi tuyeron espacios verdaderamente im- portantes no solamente para /a formu: lacion de una estrategia comin de las mujeres indigenas de esta parte del mundo con miras a la Cumbre de Beijing, sino también para el estableci- miento de vinculos duraderos entre to- das nosotras. EI principio que impulsé la orga~ nizacion de estos talleres fue promo- ver relaciones de solidaridad entre las mujeres indigenas a nivel continental, para juntas buscar alternativas, compar- tir experiencias y dinamizar nuestra par- ticipacion en los procesos sociales, eco- némicos, politicos y culturales que se dan dentro de los pueblos indigenas y en los paises donde nos encontramos, ‘Tres fueron los talleres de este tipo organizados en nuestra América: El primero tuvo lugar en Panama, del 31 de marzo al 3 de abril de 1995, organizado por la Coordinadora Nacio- nal de Mujeres Indigenas de Panama SOWVHONOSEA OTOS VIV Id TAG UVW Ni. 10 (COONAMUIP). El segundo se realizé en Santandercito, Colombia, del 10 al 14 de julio de 1995, a cargo de la Or- ganizacion Nacional Indigena de Co- lombia (ONIC) y la Organizacion Na- cional de Nacionalidades Indigenas del Ecuador (CONAIE). Finalmente, el Ter- cet Taller Regional se llevé a cabo en Canadé, del 19 al 22 de enero de 1996, es decir, con posterioridad a la IV Con- ferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, set. de 1995), por lo que constituyé una oportunidad importante para analizar el significado de esta conferencia en cuanto al porvenir de fa mujer indige- na En el Encuentro de Panamé partici- paron 150 mujeres indigenas. La ma~ yoria estaba constituida por las pro- pias panamenas (Kunas, Ngabé-Bugles, Embera-Wounaan). Estuvieron repre- sentantes de México, Guatemala, Cos- ta Rica, Nicaragua, Belice y el Salva- dor; una india Inuit canadiense y cinco representantes (tres colombianas y dos ecuatorianas) del equipo organizador del Taller Sudamericano que se realizé cua- tro meses después en Colombia. Ade- més se conté con algunos invitados es- peciales: el cacique Carlos Lopez, dilie Lenox (representante del Fondo Cana- da) y la seftora Pérez de Balladares (Pri- mera Dama de Panamé) La seftora Balladares se comprome- ti6 en dar apoyo a las mujeres indige- nas, pues consideré que las indigenas son “una de las poblaciones ms po- bres y marginadas” de su pais. Las lide- res de COONAMUIP aprovecharon la circunstancia para solicitar_y obtener un cupo en la delegacién oficial pana- mefia que viajaria a Beijing, La cita comenzé con un ritual reli gioso a cargo del sacerdote Naabé, en cuyo territorio, Boquete, se realizé la reunion. La mesa coordinadora estuvo integrada por representantes de dos patses diferentes ademas de Panama. En cada grupo de trabajo se incluyo a mujeres de diversas nacionalidades con el fin de poder escuchar la diversidad de voces presentes Lo importante y grato de esta expe- riencia de trabajo es que hubo una gran participacién de mujeres de base, pues muchas de ellas, especialmente las de! pafs anfitrién, no habian asistido nun- a a encuentros internacionales. Esto permitié un fluido intercambio cultural Uno de los aspectos més resaltantes, luego de los tres dias de trabajo, fue la voluntad de las mujeres indigenas por incrementar sus relaciones y capacidad de accién a nivel centroamericano y continental, En los talleres se discutieron siete temas: derechos de las mujeres indige~ nas; sus tertitorios y leyes; desarrollo econémico (comercializacion de artess y productos agropecuarios, y autogestion de organizaciones de mujeres}; educacién y salud, (ver Docu- mento, pags. 96-98) En el aspecto econémico se vio la necesidad de elaborar una estrategia para evitar a los intermediarios, asegu- rar los derechos de autor y abrir los mercados a las mujeres indigenas, tini- @ forma de crear una infraestructura econémica propia que las libere de la actual situacién de dependencia. Se dis- cutié ademas sobre la Cumbre de Beijing. Escuchados los informes de quienes asistieron a la conferencia preparatoria de Nueva York, entre las panamefias primé el criterio de no asistir a Beifing. Sin embargo, una representante ecua- toriana que asistié a la Conferencia de Mar de Plata (Argentina, set. de 1994), hizo ver la importancia de estar presen- tes con una propuesta tinica a nivel continental Finalmente, qued6 claro que no se debia enfocar todo el trabajo con miras, auna sola conferencia. Esto se resume. en lo expresado por una participante: "Jes posible que nos falte tiempo para elaborar una propuesta completa, por Jo que debemos enfocar nuestro traba: jo bajo la perspectiva del Decenio de los Pueblos Indigenas” Prpdsieda'de'suranderetol unos 40. kms, de Bogota, fue el esce- nario del encuentro de las mujeres del continente americano: Taller Sudame- ricano “Mujer, tierra y cultura: Ayer, hoy y mafiana” (9 y 10 de julio de 1995). Previamente, las indigenas colombia- nas se reunieron para proyectar el tra~ bajo dentro de sus organizaciones_y definir, ademas de evaluar, las activida~ des del area mujer dentro de la ONIC. En esa oportunidad eligieron al nuevo equipo de apoyo para el area Mujer: En las noches que duré el Taller Sud- americano, luego de las jornadas de tra- bajo, se hicieron exposiciones de artesanias, y presentacion dle miisica y video. También se hicieron actividades que permitieron el acercamiento per- sonal, pues para muchas participantes constituia Ja primera reunién con her- manas de otras culturas. Algunas no tenian muy claro que {en pueblos indigenas en toda Amé- riea con un pasado y problemas simila- res, y con procesos culturales muy mar- cados por la presencia de la mujer. E] Taller sirvié también para profun- dizar aspectos de fa identidad de géne- ro entre mujeres, y para valorar sus aportes al desarrollo y bienestar de sus comunidades. En ese sentido, uno de los primeros aspectos de convergencia fue recono- cer que sobre la mujer recae principal mente la reproduccién cultural de los pueblos indigenas. Ellas reflexionaron que son las mu- jeres las que prineipalmente se expre san en sus idiomas nativos, en tanto que los hombres, por sus necesidades de vinculacién con el mundo exterior, tie- nen un mejor manejo del espafiol. Esto las ubica ras cerca de los ejes centrales de su cultura, pero al mismo tiempo las margina porque las aleja de la toma de decisiones. Por ello con: deraron que su participaci6n a este ni- vel es crucial para el futuro cultural de toclos los pueblos indigenas. Las participantes mostraron una Colombia julio 263055 gran preocupacién por el futuro incier~ to de sus pueblos, sobre todo si se con- tinéa ignorando el rol que representa- ron en el pasado y que siguen repre- sentando en la formacién futura de las culturas indigenas. Las discusiones, ademas de estable- cer argumentos sobre la realidad como mujeres y sus especificidades de gene- ro, se enfocaron igualmente en aspec- tos de conservacién de su cultura y medio natural. “Tal vez para ganarnos un espacio firme que nos permita plantear nuestra problematica como mujeres dentro de nuestras organizaciones indigenas, po- driamos vinculamos al proceso mane- jando el rea de la conservacién cultu- ral odel medio ambiente junto con nues- tros compaiieros, pues es deber de am- bos", sefialé a modo de reflexion una de las patticipantes. Otro aspecto que se identifie6 como muy importante para strclesarrollo y op- ciones de trabajo fue el de educacion y salud, Pero, a diferencia del Taller Cen- troamericano, se presté atencién espe- cial a la participacién de las mujeres en la comunidad, a la migracién y a las relaciones con organismos guberna- mentales y no-gubernamentales En general, se encontré una gran homogeneidad entre los problemas que afecian a las mujeres indigenas de Amé- rica Latina y el Caribe Sin embargo, al hacerse un recuen- to sobre dichos problemas, sefialados en otros eventos, se encontraron los mismos diagnésticos resultantes de esta reunién, lo que demuestra la carencia de un trabajo sistemdtico, con andlisis repetitivos y sin avances concretos. Por eso, en el documento final se ex- pres6 que el “problema de la mujer indi- sgena no puede permanecer tinicamente como elemento analitico, Es hora que surja un proyecto conereto, con solucio- nes a corto, mediano y largo plazo”. WUNIINO A VELL “walOWw SHOIVY SVULSTAN NOO OWLNENONATY 14

También podría gustarte