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CÓMO TRAER EL CIELO A LA TIERRA

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean
hechas con amor. 1ª Corintios 16:13-14.

MANTENERSE EN POSICIÓN DE ALERTA

Esta es cualidad de centinela. Demanda que se esté bien despierto y vigilante.


Implica discernir el peligro e identificar al enemigo. Es responsabilidad del
centinela velar por la seguridad e integridad de otros. Pablo pidió que ninguno
busque su propio bien, sino el del otro. 1ª Corintios 10:24.

El profeta Ezequiel planteó con vehemencia, que el Atalaya es responsable


delante del Señor, por la vida de sus protegidos. Ezequiel 3:17; 33:1-9. Si el
daño o la muerte los alcanza, que no sea por negligencia, perversión o evasión
del atalaya. Si el protegido desatiende al atalaya, toda la responsabilidad caerá
sobre él.

De modo que la obligación del creyente, como centinela, no es espiar a sus


hermanos, sino cuidarlos, protegerlos, darles seguridad. Así que, el evangélico,
para demostrar que vela, intercede a diario por los demás, en sus oraciones
ante el Omnipotente; los visita si están enfermos, los fortalece en sus
debilidades físicas y espirituales, los consuela en sus tristezas y aflicciones; y los
apoya con todo lo posible en sus proyectos. ¡Esto es mantenerse alerta!

PERMANECER FIRME EN LA FE

Firmeza es estabilidad y fe es seguridad. Todo hijo de Dios debe mostrarse


inamovible en todo tiempo y a prueba de lo que fuere. No habrán de moverlo
las estratagemas de los hombres, las astucias de Satanás, ni las ofertas del
mundo. Es su responsabilidad mantenerse de pie cuando arrecien las lluvias de
críticas, de dudas, de desprecios o de insultos. Cuando lo azoten los vendavales
del desánimo, de la crisis económica, de las enfermedades físicas, de la
soledad, del desequilibrio emocional, o cuando todos procuren su mal. Además,
si lo ignoran, no valoran su trabajo, no estiman su esfuerzo, o no lo toman en
cuentan a la hora de tomar decisiones.

La firmeza debe ser a prueba de fuego, de agua, de tierra, de sal, de ataques o


de ignominia.

Por su fe, que puede ser el fruto de sus vivencias, el don o el fruto del Espíritu
Santo, la obra salvadora del Redentor de la humanidad, o su bien fundada
confesión religiosa; le darán seguridad permanente y dependencia total del
Soberano Señor. ¡Esto es permanecer firme en la fe!

SER VALIENTE Y FUERTE


La valentía y la fuerza, unidas, son la capacidad que lleva al creyente más allá
de lo imaginable. La valentía y la fuerza lo elevan no sólo a las más altas
montañas del codiciado éxito humano, sino a los cielos mismos a sentarse con
Cristo en gloria.

El que es valiente en Dios, puede cruzar en seco los mares y los ríos, como
Moisés y Josué. Derrumbar los muros de las fortalezas enemigas, como Josué y
su ejército. Desafiar a los enemigos y a la muerte misma, como David y sus
valientes. Hacer que llueva fuego del cielo frente a los idólatras, como Elías
profeta. Aumentar su existencia sobre la tierra, como Ezequías rey. No
quemarse en el horno recalentado, como Ananías, Misael y Azarías. Caminar
sobre el agua tumbeante, como Pedro. Predicar con elocuencia en medio del
desafiante mundo, como Jonás, Amós y Pablo. Recibir sublimes mensajes,
como Juan apóstol.

¡Esto es ser valiente y esforzado!

¡Esto honra al Creador del Universo!

¡Esto es lo que el agonizante mundo actual espera ver en la Iglesia del Señor!

HACER TODO CON AMOR

El mundo y los suyos viven segundo a segundo de su historia, el amor erótico y


el filial. Mas la humanidad está harta de tanta hipocresía y falsedad. Agoniza en
ilusiones enfermas, sueños frustrados, guerras avivadas, metas bloqueadas,
carreras truncadas, violencia fortalecida, vidas acabadas, y un sin número de
sinsabores.

El anhelo y empeño del Altísimo es, darle sabor y preservación a este


resquebrajado mundo, por medio de su Iglesia, la cual debe vivir por y para él.

Para que esto se realice, cada evangélico habrá de mostrar, en espíritu y en


verdad, ese amor que es sufrido, benigno, sin envidias, sin jactancias, sin
envanecimiento. Se espera que todo auténtico hijo del Altísimo haga sólo lo
debido, que no busque lo suyo, que no sea irritable, que no guarde rencor, que
no se goce de la injusticia, sino de la verdad. Pues el amor todo lo sufre, todo
lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1ª Corintios 13:4-7.

Esto da la idea de soñar despierto o de hacerse vanas ilusiones. No obstante, a


partir de la máxima de que para el que cree todo es posible (Marcos 9:23), aún
es tiempo de formar la Iglesia que en la tierra comience a vivir el cielo, que sea
auténtica embajada celestial. Esto se obtendrá en la medida que cada hijo de
Dios se convierta en embajador plenipotenciario, y haga todo con amor en
medio y a través de este mundo bautizado en odio. ¡Esto es hacer todo con
amor!

LECCIONES PARA LA VIDA


Todo hijo de Dios se mantiene despierto, aunque el sueño de la desesperación
lo ataque o las ofertas del mundo traten de distraerlo.

En calidad de evangélico, el hombre no cambia su fe, no vende a su Señor, no


negocia su salvación ni le da a otro su corazón. Le pertenece sólo a Jehová, el
Dios de todo cuanto existe.

La valentía del creyente en Cristo, lo hace brillar como Luminar en el mundo,


cuando los demás se pierden en la oscuridad endemoniada.

Todo el que se ha sometido bajo el señorío de Jesucristo, expresa su amor con


honestidad, trabaja no por la paga que recibe, habla no para que sus palabras
se las lleve el viento, sirve no para ser servido y su recompensa la espera no en
la tierra, sino venida del Cielo mismo, puesta toda buena dádiva viene de allí.
Santiago 1:17.

¡Dios reciba la honra y toda la gloria desde hoy y para siempre!