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En portada/ Entrevista

CARLOS A. SCOLARI

PROFESOR

de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra, Scolari (Rosario, Argentina, 1963) es responsable de la organización de McLuhan Galaxy Barcelona 2011 “Understanding Media, today”, conferencia internacional que a finales del próximo mes de mayo reunirá en Barcelona a los principales especialistas en la obra del intelectual canadiense.
y especialmente a la esfera mediática desde una perspectiva inspirada en los trabajos de Marshall McLuhan. No será un evento para simplemente rememorar a McLuhan: nos interesa reivindicar la complejidad de su visión para comprender las mutaciones que están sufriendo los medios y la sociedad contemporánea. ¿Qué virtudes explicativas ofrece la teoría de medios de McLuhan para la comprensión de nuestro hábitat mediático y, con ello, de nuestro tiempo? McLuhan nunca dejó una “teoría” entendida como un corpus sólido y articulado de conceptos ca; él consideraba que los medios conforman el ecosistema “natural” donde se desarrolla nuestra vida. En otras palabras: vivimos en esa mediasfera de la misma forma que los peces viven en el agua, sin percibir su existencia. Fue muy cuestionado por el establishment científico de los años 60 y 70. Su estilo era muy explosivo y cada uno de sus aforismos –como el célebre “el medio es el mensaje”– terminó por convertirse en una frase viral de circulación global. Casi al final de su carrera McLuhan, en colaboración con su hijo Eric, propuso cuatro leyes de los medios para tratar de contrarrestar los ataques de los científicos que le exigían una “teoría” En los años 90, cuando apa. rece la World Wide Web, McLuhan vuelve a entrar en las agendas de discusión, no sólo científicas, y recupera su prestigio como pensador de vanguardia. La última revolución tecnológica, con Internet como gran agente de cambio, ¿ha hecho realidad esa modificación de nuestra vida sensorial y nuestros procesos mentales, la “total reorganización de nuestra vida imaginativa” que McLuhan atribuyó a la televisión? Muchas de las cosas que McLuhan escribió en los años 60 sobre la televisión y los “medios eléctricos” son hoy perfectamente aplicables a las tecnologías digitales en red. Yo siempre realizo el siguiente experimento: elijo algún texto escrito por McLuhan en los años 60 y, donde dice “medios eléctricos” o

B.M.

¿Cómo surge la idea de esta cita y cuáles son sus objetivos? En el año 2009 realicé una estadía de investigación en el Strategic Innovation Lab de Toronto, un centro de estudios vinculado al Ontario College of Art and Design. En este período colaboré estrechamente con Robert K. Logan, profesor emérito de la University of Toronto quien en los años 70 trabajó con Marshall McLuhan. Intercambiamos ideas sobre posibles eventos a organizar en 2011. De regreso a España comencé a trabajar en una propuesta desde mi universidad, la Pompeu Fabra de Barcelona. Poco después me conecté con un grupo de investigadores del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya, que estaban interesados en organizar un evento similar. Decidimos aunar esfuerzos y organizar una conferencia internacional de manera conjunta. Poco después se sumó el CCCBLab a la iniciativa. McLuhan Galaxy Barcelona 2011 Understanding Media, today es un evento científico de nivel internacional que integrará la discusión de las comunicaciones de los participantes y una serie de conferencias de reconocidos investigadores como Manuel Castells, Eric McLuhan, Derrick de Kerckhove, Alejandro Piscitelli y Robert Logan, entre otros. El evento también contará con actividades abiertas a todo el público. El objetivo es analizar y debatir sobre las transformaciones que afectan a nuestra sociedad

“Su estilo era muy explosivo, y cada uno de sus aforismos terminó por convertirse en una frase de circulación global”
y principios. Su visión fue siempre muy caótica, efervescente, y asumió la forma de un mosaico. Nada más lejos de un discurso racional cartesiano. Sin embargo, a lo largo de casi tres décadas McLuhan fue elaborando una visión muy particular de los medios y la cultura. Esta mirada, marcada por los trabajos de algunos de sus maestros, como Harold Innis, se diferenciaba de los enfoques teóricos por entonces dominantes (las teorías críticas o el empirismo positivista). McLuhan miraba los medios desde una perspectiva ecológi-

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“televisión” imagino que dice “la , web” o “la red digital”… Los resultados son increíbles: el sentido de la frase se mantiene, resiste el paso del tiempo y asume una indiscutible contemporaneidad. Parecen frases escritas hace un par de semanas por algún gurú de la web. Yo creo que McLuhan sólo alcanzó a vivir la primera parte de una transformación que está cambiando las formas de producir, distribuir y consumir el conocimiento, formas que se mantuvieron relativamente estables entre los siglos XV y mediados del XX pero que han entrado en un proceso acelerado de mutación. Esta nueva “configuración eléctrica de la vida” ¿ha conver, tido realmente en obsoletos “los antiguos procedimientos y herramientas lineales y fragmentarios de la edad mecánica”? ¿Los cambios vividos nos obligan a una revisión de nuestra forma de organizar y transmitir el conocimiento? Lo estamos viviendo a diario. Vemos cómo ciertas formas de producir o consumir información –por ejemplo los diarios impresos, un producto típico de la cultura de la civilización industrial– están en peligro de extinción y deben adaptarse para sobrevivir en un ecosistema donde habitan nuevas “especies” digitales (la web, los videojuegos, etc.). En este contexto algunos medios pueden llegar a extinguirse, pero una parte de ellos siempre sobrevivirá. Por ejemplo, la interfaz de lectura de un iPad o un eReader reproduce la interfaz del libro impreso. Incluso la gestualidad para “pasar página” es la misma. Uno de los famosos aforismos de McLuhan lo decía muy claro: “El contenido de un nuevo medio es siempre un viejo medio” . Podemos encontrar otro ejemplo de esta dinámica en el teatro, el cual sobrevivió bajo forma de radioteatro o teleteatro, o en la actual explosión de revistas para iPad, las cuales presentan en formato digital contenidos hasta ahora difundidos en papel. Grandes temas de debate como la famosa Ley Sinde también pueden ser analizados desde esta pers-

pectiva. Al cambiar las formas de producir, distribuir y consumir la información toda la legislación, instituciones y actores económicos vinculados al proceso comienzan a crujir. Una revolución que acaso obliga a una revisión de nuestros sistemas productivos en tanto que, a decir de McLuhan, “todos los tipos de empleo se convierten en aprendizaje remunerado” y “todos los tipos de riqueza resultan de movimientos de información” . Por lo general se conoce a McLuhan a partir de sus reflexiones sobre los medios; sin embargo también ha escrito cosas muy interesantes sobre management, educación y economía. Muchas de sus reflexiones sobre las formas de producción en red o el problem solving son de una actualidad increíble: hoy todos se llenan la boca hablando de inteligencia colectiva pero ya en los años 60 McLuhan había dejado caer ideas muy esclare-

Carlos A. Scolari.

“Además de sobre los medios, McLuhan ha escrito cosas muy interesantes sobre educación, economía y ‘management’”
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cedoras sobre el tema. Uno de mis aforismos favoritos habla precisamente de la flexibilidad de los empleos y la necesidad de mantenerse siempre en movimento: “In the electronic age you can’t have jobs; you can only have roles” Esto lo dijo en una con. ferencia en 1967 un año antes del , nacimiento de ARPANET, la madre de todas las redes digitales… Estos procesos han dejado de ser una reflexión teórica, hoy los vivimos en carne propia y vemos cómo un sistema productivo hace aguas y surgen nuevas modalidades de creación, distribución y consumo de la información. McLuhan había vislumbrado la aparición de estructuras productivas poco jerárquicas, más pequeñas, capaces de manipular los rápidos flujos informativos en los que se basa la nueva economía del conocimiento. Hacia el final de Understanding Media, McLuhan habla de la “miopía” del niño televidente –“por qué no puede ver más allá” se pregunta– y de cómo su , exposición al medio televisivo merma la eficacia de los métodos pedagógicos. Esta cuestión cobra aún más sentido con Internet. La pregunta, pues, sería: ¿Qué puede hacer el nativo digital para ver más allá?

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Es que los nativos digitales ven más allá… sólo que miran en una dirección diferente a la del sistema educativo. Uno de los grandes problemas que tienen en la actualidad las instituciones educativas es precisamente esta distancia que las separa de la cultura y la realidad de las nuevas generaciones. La difusión de la televisión en todos los hogares configuró en su momento un nuevo entorno social y cognitivo. Sabemos cómo reaccionó la escuela: encerrándose en sí misma y negando al “nuevo medio” Pasaron . veinte años hasta que la escuela, a regañadientes, comenzó a aceptar la televisión e incorporarla para su uso dentro del aula. Dos generaciones más tarde una nueva experiencia tecno-cognitiva se difunde por toda la sociedad, reformulando desde las maneras de relacionarse hasta nuestra concepción del tiempo y el espacio. La web es, desde esta perspectiva, una tecnología cognitiva mucho más revolucionaria que la televisión. ¿Cómo reacciona la escuela? Frente a la realidad hiperfragmentada y acelerada que promueve la web, la escuela sigue proponiendo una enseñanza en gran parte todavía anclada en el libro y en formas de aprendizaje desarrolladas para la civilización industrial. Es lógico que en este entorno los chicos se aburran y aprendan poco… Las nuevas generaciones –prefiero usar este concepto al de “nativos digitales”– están acostumbradas a construir sus relaciones en red, a socializarse de otras formas y con otros ritmos. La escuela, para ellos, termina siendo una película en blanco y negro proyectada en cámara lenta. ¿Existe el riesgo de desalfabetización que auguró McLuhan? ¿Vamos hacia una retribalización? ¿Galaxia Gutenberg y Galaxia Marconi son incompatibles? Más que desalfabetización lo que está sucediendo es que estamos yendo hacia la polialfabetización. Ya no basta saber leer y escribir; cada vez son más necesarias competencias vinculadas a la Red (saber buscar, filtrar y tratar la información) y la trans-

medialidad (saber producir, editar y distribuir textualidades en diferentes soportes y lenguajes). No hay que tener miedo a una supuesta pérdida de la práctica de la lectura o la escritura: seguiremos leyendo y escribiendo pero utilizaremos otras interfaces de lecto-escritura. Este proceso ya se dio varias veces en la Historia de la Humanidad, por ejemplo cuando pasamos de las tablas de arcilla al papiro, o del papiro al códice manuscrito. Podríamos hablar del fin de una época donde el libro impreso reinó soberano y del comienzo de una nueva fase. De esta forma se cerraría el “paréntesis Gutenberg” un modo de producción, , distribución y consumo del conocimiento que duró 500 años. Respecto a la retribalización, hubo un evento que marcó a McLuhan: la llegada de los astronautas a la Luna en 1969. Esa

“Muchas de las cosas que escribió sobre televisión son hoy perfectamente aplicables a las tecnologías digitales en red”
era la imagen de la aldea global de McLuhan: millones de personas reunidas alrededor de la pantalla, viendo el mismo programa, de la misma manera que las comunidades primitivas se reunían alrededor del fuego para escuchar al bardo contar sus historias. Ahora bien, las actuales mutaciones de la ecología mediática nos muestran un proceso diferente: la comunicación se desmasifica, cada persona tiende a consumir contenidos cuando quiere y como quiere. Si antes la familia entera se reunía frente al totem-pantalla, ahora cada miembro consume su propia dieta mediática en su dispositivo favorito. La vieja televisión del broadcasting tiende a diluirse en miles de situaciones individuales de consumo. Las cifras de consumo audiovisual reflejan esta tendencia en las nuevas generaciones. Por su parte la vieja televisión del

broadcasting no desaparecerá, seguirá siendo importante para ciertos eventos en directo, pero es probable que vaya perdiendo poco a poco su centralidad. Luego está el nada desdeñable impacto psicológico de tan elevada dosis de cambios en tan poco tiempo y de la inundación de información que produce, en palabras de McLuhan, “colapsos mentales de varios grados de intensidad” Ahí está la sensación . de desajuste, de desamparo, de haber quedado rezagados de nuestro propio tiempo; o el síndrome del F5, que no es sino una perversa forma de alienación… ¿Estamos preparados para soportar semejante ritmo de cambio? Hace tres años tuve ocasión de entrevistar a Kevin Kelly, el fundador de la revista “Wired” y experto en ciberculturas. Le realicé la misma pregunta y me respondió que le parecía que nos estábamos adaptando de manera mucho más rápida y menos traumática de lo que parecía. Kelly hizo hincapié en la gran capacidad de adaptación tecnológica que tenemos en cuanto especie biológica… Es innegable que estamos viviendo transformaciones muy aceleradas. Antes mencioné el paso de las tablas de arcilla al papiro o al libro manuscrito. Eran procesos que duraban siglos. El uso de una interfaz de lecto-escritura podía durar varios siglos o inclusive milenios. Ahora, en dos décadas, hemos pasado de las interfaces alfanuméricas (como el MS DOS) a las interfaces gráficas, y de éstas a las interfaces inmersivas en 3D, por no hablar de las combinaciones real-virtual que propone la realidad aumentada… Todo esto en menos de una generación. Y sin embargo, seguimos vivos. También existe una fuerte presión de los productores de software y hardware para mantener actualizadas nuestras prótesis tecnológicas. Estamos todos pendientes del nuevo gadget que Steve Jobs sacará de su bolsillo durante la próxima presentación de Apple… Si a esto le sumamos la fragmentación textual que nos rodea y el flujo

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acelerado de información es evidente que estamos en un entorno cultural diferente al de los últimos milenios.Y podemos volver al tema de la escuela: éste es el entorno al cual deben adaptarse las instituciones educativas. A la escuela le cuesta contener a los chicos socializados en este nuevo entorno y ahí se desata del protocolo: se diagnostica de manera masiva el síndrome de la “hiperactividad” y se termina medicalizando a los niños con la complicidad de los padres, el Estado y los colegios profesionales. Una solución farmacológica a un problema de desfase cultural. Adherirse sin reservas a sus reflexiones, como si de un viejo metarrelato se tratara, quizá disgustaría al p r o p i o McLuhan; ¿qué flaquezas o insuficiencias advierte en las El evento McLuhan Galaxy mismas? Barcelona 2011 Como dije al se celebrará a p r i n c i p i o , finales del mes McLuhan no de mayo. nos dejó un sólido relato teórico al cual adherirse. Ser mcluhaniano puede incluir de todo, desde dedicarse a estudiar los medios desde una perspectiva ecológica hasta hacer intervenciones artísticas tecno-digitales o interferir transmisiones televisivas. Su obra es una explosión textual, una compleja orografía narrativa casi hipertextual donde afloran aquí y allá sus aforismos. Su estilo literario parecía más pensado para un medio digital interactivo que para el formato libro… En esta riqueza y variedad textual reside quizás la mayor debilidad a la hora de retrabajarlo a nivel científico: McLuhan no nos dejó una metodología de investigación salvo las cuatro leyes de los medios. La Media Ecology es una proto-disciplina científica que tiene mucho que decir a condición de que elabo-

McLuhan: Bibliografía y recursos en la Red

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n castellano, Paidós está recuperando algunas de las obras más importantes de McLuhan. En 2009 reeditó en bolsillo Comprender los medios de comunicación con la introducción que el escritor Lewis H. Lapham realizó para la edición del Massachusetts Institute of Technology (MIT). También disponibles en el sello de Planeta están El medio es el masaje, lúdica interpretación del sistema mcluhiano realizada por el maestro al alimón con Quentin Fiore, y McLuhan. Escritos esenciales, selección de artículos, cartas, conferencias y otros textos realizada por su hijo Eric y

el profesor de Comunicación de la Universidad de Toronto Frank Zingrone. A la espera de una próxima reedición en castellano de La Galaxia Gutenberg, en Iberlibro pueden encontrarse varios ejemplares de las sucesivas ediciones de Aguilar (1972), Planeta (1985) y Círculo de Lectores (1993, 1998), y una en catalán de Península (1973). En 2004, Gedisa publicó Marshall McLuhan y la realidad virtual, del británico Chris Horrocks, y en 2007 Editorial Popular pu, blicó el libro de Pedro Sempere McLuhan en la era de Google. Memorias y profecías de la aldea global.

En inglés, la editorial californiana Gingko Press ha publicado en los últimos años el grueso de la obra de McLuhan, incluida su tesis doctoral, The classic Trivium. The place of Thomas Nashe in the learning of his time, inédita hasta 2006. Además de la breve, reciente y más bien literaria biografía realizada por Douglas Coupland (Penguin, Toronto, 2009; Atlas, EE.UU., 2010), cabe destacar The medium and the messenger, de Philip Marchand (Ramdom House, 1989; MIT, 1998). Y el libro del colaborador de McLuhan Robert K. Logan, Understanding New Media, adaptación de las propuestas del maestro al escenario mediático del siglo XXI. En Internet, el canadiense Alex Kuskis mantiene desde el año pasado un blog con el que pretende dar cuenta de los diversos acontecimientos que en este 2011 celebrarán el centenario del nacimiento de McLuhan (http://mcluhangalaxy.wordpress.com/). Uno de ellos será el McLuhan Galaxy Barcelona 2011, simposio organizado por la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad Oberta de Catalunya en colaboración con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (http://www.mcluhangalaxy.net/). El McLuhan Program in Culture and Technology de la Universidad de Toronto, heredero del Centre for Culture and Technology que dirigiera McLuhan, tiene una excelente página web (http://www.utoronto.ca/mcluhan/). Por último, y a modo de curiosidad, destacar el álbum de Flickr que el diseñador Scott Boms (scottboms.com) tiene dedicado a McLuhan, abuelo de su esposa Emily (http://www.flickr.com/photos/wishingline/sets/720575941048633 54/), y del cual, gracias a su amabilidad, hemos extraído algunas de las imágenes que ilustran estas páginas.

re un corpus conceptual sólido y desarrolle una serie de instrumentos metodológicos.

“El objetivo de este congreso es debatir la transformación de los medios desde una perspectiva inspirada en sus trabajos”
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Volviendo a McLuhan, yo creo que hubiera disfrutado mucho de la época en que vivimos. Las redes sociales, las prótesis de comunicación móviles que llevamos en el bolsillo o los memes que se difunden en la Red son algunos de los fenómenos que le habrían encantado. Por su capacidad de crear aforismos McLuhan hubiera sido un gran tuitero con millones de followers.

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