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Schultz, Thedore, Valor económico de la educación.

Formación del capital


humano, inversión y desarrollo, en antología preparada por María de Ibarrola
(1985), Las Dimensiones Sociales de la Educación, México, Ediciones el Caballito,
159 pp.

Valor económico de la educación. Formación del capital humano.

En este texto, se considera a la educación como un inversión en el ser humano y


sus consecuencias como una forma de capital, ya que dicha inversión pasa a ser
parte del sujeto que la recibe, se le llamará en lo sucesivo Capital humano. Y al
no poder recuperar dicha inversión mediante un mecanismo mercantil o comercial,
si se observa que existe una influencia en el aspecto económico al momento que
el sujeto previamente educado o instruido, presta un servicio a la sociedad.

La hipótesis sobre l inversión en el capital humano, es difícil de demostrar y o


probar, lo que si se observa son los índices de incremento a ingreso nacional que
obedecen a la provisión de esta forma de capital.

Puede considerarse a la educación como una inversión pura y como un consumo


puro, que requiere de una enorme aplicación de recursos, Por un lado tomando en
cuenta los ingresos que dejan de percibir los estudiantes mientras asisten a la
escuela y por el otro lado la inversión en gastos corrientes para sufragar, bienes,
jornales, sueldos y materiales escolares.

La formación del capital por medio de la educación no puede considerarse


reducida, ni una constante meta en relación con la formación del capital humano.
No se considera reducida ni aun cuando una parte del costo total de la educación
fuese atribuido estrictamente al consumo. Según las estimaciones hechas, la
inversión a las escuelas primarias en los Estados Unidos, es menor a la aplicada
en los niveles de secundarias y superiores.

Es necesario agregar dos comentarios adicionales para esta introducción: uno


sobre el descuido del estudio del capital humano y el otro sobre el problema moral
de considerar a la educación como una inversión en el hombre. La omisión del
capital humano constituye un gran error en la forma en que se considera el capital
en el análisis económico.

Muchas personas consideran degradante para el ser humano e incorrecto estimar


su educación como un medio de producir capital ya que la educación tiene una
finalidad básicamente cultural y no económica porque la educación ayuda a los
individuos a convertirse en ciudadanos competentes y responsables,
proporcionando a hombres y mujeres una oportunidad de adquirir una
comprensión absoluta de los valores que mantienen y una apreciación de lo que
significan para la vida.

Funciones principales del establecimiento educativo.

La misma investigación se considera como una función tradicional de la escuela,


junto con el descubrimiento y cultivo del talento potencial de sus estudiantes
mediante un especifico mecanismo de selección, al igual que se hace en la
exploración y explotación de los recursos petroleros, e igualmente provechosos
resultan las exploraciones en el descubrimiento del talento humano.

La instrucción aumenta la capacidad de las personas para adaptarse a los


cambios en las oportunidades de empleo asociadas con el desarrollo económico.
Por ejemplo, un trabajador establecido se enfrenta a tal adaptación,
probablemente tenga que dejar su ocupación actual, e ingresar en otro empleo, y
quizá tenga que emigrar de un sector venido a menos hacia uno con mejores
oportunidades de empleo. Por ejemplo tomaremos el éxodo de la gente del
campo ante la mecanización productiva y el lento incremento de las demandas
de los productos. Donde se observa una rápida y mejor adaptación de las
personar que tienen en su haber mayor cantidad de estudios en comparación de
los que carecen de ellos. Dicho lo anterior, la instrucción es muy valiosa puesto
que constituye una fuente de flexibilidad al realizar ajustes de ocupación y de
espacio

Las mismas instituciones educativas son el medio de reclutamiento y preparación


para la enseñanza, una función tradicional de la educación. Aunque toda la
instrucción estuviese encaminada únicamente hacia el consumo final, es evidente
que los maestros serian necesarios, al igual que los individuos que tienen una
instrucción especial: filósofos, científicos y eruditos para la instrucción académica
y maestros para las escuelas primarias y secundarias. Se tendría que hacer una
inversión en esta clase de recursos humanos a fin de obtener el consumo a que
nos hemos referido. Por mencionar un dato, en 1956, los maestros representaban
2.3 % de la fuerza obrera empleada en los Estados Unidos.

Es muy importante analizar la relación que tiene la cantidad de personas que se


preparan para la enseñanza y el hecho de que muchos de los maestros de
escuela primaria y secundaria abandonen el magisterio después de laborar unos
cuantos años; la proporción de maestros que abandonan su profesión es
demasiado elevada.

El personal decente de las escuelas públicas puede ser 1 800 000 para 1969, un
aumento del 26% en la década de 1960 y la cantidad de científicos profesionales e
ingenieros que se dedican a la enseñanza está proyectada en 175 000 para el
año de 1970, lo que representa un incremento del 75%, con respecto a la cifra de
1961. Esto a grandes rasgos no nos dicen nada en lo que se refiere a las
capacidades, destrezas y conocimientos de esta clase de recursos humanos, en
contraparte a la cantidad e individuos que si son cuantificables. En el interior de
las escuelas Hay mercenarios que consideran que la paga es demasiado baja.

También se considera obligación de las escuelas hacer frente a las necesidades


venideras de gente que posea destrezas y conocimientos especiales. Es notable
al papel clave que desempeña un potencial humano de alto nivel en el desarrollo
económico especialmente en los países de bajos ingresos. Al emplear una técnica
para calcular estas demandas probables basándose en una combinación de las
tendencias observables y los proyectos sencillos. Tales cálculos del futuro
potencial humano de alto nivel requerido pueden ser considerados como metas
para el sistema educativo.

Se considera que es una de las funciones reales de la educación la de servir a un


país en los aspectos anteriores, y para ello se requiere una rápida expansión de
la instrucción para proveer de la fuerza obrera especializada que pronto requerirá
una economía creciente.