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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la


Educación Universitaria,
Ciencia y Tecnología
Instituto Universitario Politécnico
“Santiago Mariño” extensión Porlamar

MITOS Y LEYENDAS

Autor: Andrés Romero.


C.I: 27.674.069

Porlamar, abril 2021


Antes de que existieran los libros, las personas transmitían historias,
cuentos, mitos y leyendas o conocimientos de manera oral; con la aparición
de la imprenta, algunas de esas historias se conservaron, sin embargo, en la
actualidad todavía existen leyendas y mitos que se han preservado gracias a
la tradición oral. Todas ellas son parte de nuestro patrimonio cultural y de
nuestra historia en general, los mitos y las leyendas retoman las experiencias
y los saberes que las generaciones juzgan esenciales para transmitirlos de
padres a hijos, estas no son más que relatos con características propias que
a su vez poseen ciertas similitudes y diferencias.

Hoy en día no se puede comprobar si los mitos y las leyendas son reales ya
que estas en su mayoría son situaciones ficticias, anormales o
sobrenaturales, así como también los personajes que se encuentran en ellas.
La mayoría de las veces este tipo de narración se originan en situaciones
verídicas a la que luego se le incorporan elementos mágicos o
sobrenaturales, pero en su totalidad estas se relacionan con lugares y
épocas determinadas. Tanto el mito como la leyenda son narraciones
tradicionales que transmiten acontecimientos prodigiosos sobrenaturales.

Si definimos estos dos tipos de narrativas podríamos decir que poseen


ciertas similitudes, el mito es un relato tradicional que se refiere a
acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o
extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o
personajes fantásticos. Los mitos forman parte del sistema de creencias de
una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas,
cuanto mayor número de mitos y mayor complejidad tiene una mitología,
mayor es el desarrollo de las creencias de una comunidad.  Por otro lado una
leyenda es una narración de hechos naturales, sobrenaturales o mezclados,
que se transmite de generación en generación en forma oral o escrita.
Generalmente, el relato se sitúa de forma imprecisa entre el mito y el suceso
verídico, que le confiere cierta singularidad. Como el mito, la leyenda es
etiológica, es decir, tiene como tarea esencial dar fundamento y explicación a
una determinada cultura. Su elemento central es un rasgo de la realidad (una
costumbre o el nombre de un lugar, por ejemplo) cuyo origen se pretende
explicar.

Ambos han pasado de generación en generación por medio de la trasmisión


oral o escrita y ambos son relatos que buscan explicar un evento o fenómeno
que resulta enigmático o misterioso. El mito posee personajes ficticios o
simbólicos y la leyenda contiene personajes reales. En el mito son los dioses
quienes transmiten la historia, en cambio una leyenda se basa en
testimonios.

Oriente es rico en mitos y leyendas, debido a que los habitantes son fieles
creyentes de este tipo de narrativa. Si nos basamos en La Isla de Margarita
esta cuenta con infinidades de leyendas y mitos de los cuales en su totalidad
son contados por los habitantes de Nueva Esparta, desde leyendas de
marineros fantasmas hasta mitos de tesoros ocultos en las hermosas playas
del Caribe.

De las leyendas más reconocidas de la isla de Margarita tenemos Cristo del


Buen Viaje: Esta leyenda cuenta que El Cristo del Buen Viaje es una imagen
que desembarcó en el puerto de Pampatar de manera provisional, mientras
se esperaba a que el clima fuera más favorable para trasladarlo a Santo
Domingo. Según lo escrito en la bitácora de la embarcación, cuando tocó
recogerlo nuevamente para llevarlo a Santo Domingo ya el tiempo había
mejorado mucho. El mar era azul y tranquilo y el cielo era radiante y
despejado, pero algunas millas más adelante el barco se encontró con una
tormenta, y cuando la tripulación revisó la mercancía encontró lo que
denominan el milagro de Santa Lucía: al destapar una caja vieron el
ensamble de una Cruz, de la cual pendía la imagen de un Cristo con un
rostro compungido. Su mirada impresionó a la tripulación que lo desembarcó
del navío, y después de eso el tiempo mejoró. Después, cada vez que se
intentaba regresar la imagen al barco para trasladarla a su destino, el clima
empeoraba y la imagen se hacía sumamente pesada. Por eso fue dejada en
el lugar. Cuenta la leyenda que hasta la fecha la imagen no ha podido ser
movida del lugar a su destino original. Los pobladores de la región aprecian
esta imagen por atribuirle buenas faenas pesqueras al encomendarle la
jornada.

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