Está en la página 1de 2

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN NUESTRAS VIDAS

Vivimos en una era globalizada en la cual los lazos de confraternidad se han estado
quebrando, pues a diario se pierden las relaciones personales presenciales y tienden a ser
reemplazadas por las virtuales; más en el contexto de la pandemia que afrontamos de la
COVID-19, lo cual ha estado afectando el manejo de emociones dando paso a que aumente
el estrés y las presiones del día a día como situaciones de conflicto y una disminución en
las soluciones asertivas de las mismas.
Además de eso, al examinar los casos nos percatamos que altera diversos entornos como
nuestra área académica, gremial, económico, entre otros, pero se deja a un lado un punto
fundamental que encierra a los otros, nos estamos refiriendo al área emocional; olvidando
que esta tiene un gran efecto en el diario pues es cómo respondemos a todos estas áreas.
Aquí es donde participa la inteligencia emocional que se explica como la herramienta
integradora y estratégica que posibilita conocer las situaciones que tienen la posibilidad de
dañar el desempeño interior del individuo y paralelamente, formarlo para que sepa cómo
actuar frente a ellas. Según Goleman (1995, pág. 54) lo define como “Las habilidades para
motivarse y persistir frente a las situaciones, controlar el impulso, regular el humor y evitar
que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar; mostrar empatía y abrigar
esperanzas”. Por lo que, es importante hacer frente con inteligencia emocional para actuar
correctamente. Este documento fue realizado con el objetivo de que su lectura contribuya
a la protección de la dignidad humana y logren llevarlo a la práctica para que se conozcan
y fortalezcan su entorno emocional de esta forma cómo aplicarlo para ellas mismas y ser
transmitido a otros.
En primera instancia, posibilita que los individuos evalúen su sistema de valores, ayuda a
identificar los puntos de vista fuertes y débiles para lograr mejorar y de ser primordial para
tomar superiores elecciones en la vida, debido a que un aspecto que pertenece a la
inteligencia emocional es el autoconocimiento. Entendemos que la inteligencia se divide en
cognitivas y emocionales; sin embargo, las segundas necesitan más control y agilidad
para ser apreciadas y valoradas, puesto que quizá se presenten varios problemas para
ciertas labores, sin embargo al instante de acercarse a las demás personas, buscar
resoluciones creativas, crear diálogo asertivo, vínculos; entre otras cosas, la persona
puede desarrollar habilidades que resultan muy preciadas para su manejo en diversas
situaciones, empero como todo es un proceso va a tomar tiempo a medida que lo
practicamos. Es por esa razón que Daniel Goleman comentó lo próximo: “Cuanto más
abiertos estemos a nuestros propios sentimientos, mejor podremos leer los de los demás”.
Lo que nos da a comprender que todo comienza con uno mismo.
Un caso donde se hace presente y ayuda la inteligencia emocional es en el sector laboral,
ya que fortalece los vínculos de quienes comparten el ambiente, debido a que se necesita
que el funcionario logre exteriorizar sus emociones de manera sana paralelamente que
ayuda al cliente a mantener el control de sus propias emociones, gracias a las situaciones
que le conducen a pedir los servicios. Todo ello al final posibilita robustecer la interacción
con el cliente y el entorno que presiona al funcionario y dejará de esta forma la construcción
de un lugar exclusivo para entender, oír y comprender al individuo que necesita tiempo del
funcionario y un servicio acreedor. Frente a ello, Goleman (2006, pág.127), afirma que: “El
peligro proviene de fijarse en lo que sucede dentro de nosotros e ignorar lo que sucede
cuando interactuamos. Esta miopía deja la parte “social” fuera de la inteligencia”.
Asimismo, en el sector educativo, cuando el estudiante no confía en sí mismo carece del
aprendizaje primordial para el funcionamiento emocional en una organización; sin embargo,
un alumno sano psicológicamente y feliz puede de forma fácil transmitir sus emociones
positivamente y tener relación con más satisfacción, de tal forma que los otros compañeros
sientan que son relevantes para realizar sus tareas ya que realizan parte del gran proceso
para que el equipo funcione y además, crece la confianza que depositan en la tarea que
este ser puede realizar. Así como comentó Víctor Pauchet “El trabajo más productivo es el
que sale de la persona contenta”.
Además, un punto importante es la trascendencia en nuestra sociedad. Aquí interviene la
conciencia social que es el componente de la inteligencia emocional. La conciencia social
se refiere al conocimiento que una persona tiene sobre el estado de los demás de su ámbito.
Supone que la persona conoce y reflexiona sobre cómo el entorno se favorece o perjudica
el desarrollo de los demás. Además, este favorece desarrollar las habilidades sociales que
vienen a ser un conjunto de estrategias de conducta y las capacidades para aplicar dichas
conductas que nos ayudan a resolver una situación social de manera efectiva, es decir,
aceptable para el propio sujeto y para el contexto social en el que está, por ejemplo, al
analizar los problemas vecinales y buscar las posibles respuestas para solucionar estos
conflictos con una comunicación asertiva, de tal manera que nadie salga ofendido.
En resumen, la inteligencia emocional posibilita desarrollar las habilidades y capacidades
para comprender a fondo las necesidades de sí mismo y de los otros para la prestación de
ayuda, servicio de atención, enseñanza y trascender en la sociedad para dejar un legado
de ejemplo y algo fundamental; llegar a entablar un vínculo armonioso fundamental con
nuestro alrededor. El clima organizacional se puede ver perjudicado por disponer de
personas con carencia en la competencia emocional debido a que estas emociones son
exteriorizas en cualquier ámbito donde nos encontremos. Por ello, se necesita el valor de
la integración de ingenio humano, apoyados por la dirección de tácticas para llevar a cabo
y desarrollar las competencias y capacidades emocionales. Se enseñó como el fenómeno
de la globalización y el desarrollo permeó las interrelaciones de toda clase; sin embargo,
frente a todos ellos debemos manejar bien las situaciones adversas y sacar el mejor
potencial ya que todo ser humano tiene una dignidad, que no es susceptible de
degradaciones, y que es mundial y sin dependencia del caso de edad, salud o soberanía
que se posea. Dicha dignidad es inherente a toda vida humana y cómo respondemos ante
ellas es nuestra responsabilidad.

También podría gustarte