Está en la página 1de 4

Porque se conoce a Simón Bolívar como visionario

Bolívar en 1803, llego a Cádiz, España. A los pocos días el joven hizo amistad con
algunos intelectuales que frecuentaban la Logia "Lautaro", con los cuales conversaba sobre las
ideas de libertad y la necesidad de luchar contra toda forma de opresión. Atraído por ese
pensamiento revolucionario, decidió ingresar a la Logia "Lautaro", donde conoció a otros
latinoamericanos, como José de San Martín y Mariano Moreno, quienes más tarde también
lucharían por la Independencia. En la Logia "Lautaro", se discutía sobre los principios de
"libertad, igualdad y fraternidad", sobre la dignidad del hombre y la posibilidad de convertir en
Repúblicas a las colonias españolas de América. Lo cierto es que la Logia "Lautaro", hizo
germinar en la mente de Bolívar, la idea de acabar con el dominio español en Venezuela, para
sembrar desde allí la semilla de la libertad por el resto de Sur América.

El mismo Bolívar, diría años más tarde, que sin la muerte de su esposa, no hubiera
realizado su segundo viaje a Europa. Ya iniciado en la masonería, Bolívar viajó a Madrid, de
donde salió rumbo a Francia en mayo de 1804, acompañado de su amigo Fernando Toro,
frecuenta los salones más elegantes y traba amistad con el sabio alemán Alejandro Humboldt,
otro masón, recién llegado de su viaje científico por tierras de la América Austral. En París,
alternaba sus visitas a los círculos literarios, mundanos y políticos, con su asistencia a las
logias masónicas y principalmente a la Logia "Madre Escocesa de San Alejandro de Escocia”,
donde se encontró con su viejo maestro y amigo, Simón Rodríguez, quien era masón y
enemigo de la monarquía española. El vínculo masónico y la admiración que Bolívar siempre
tuvo por las ideas revolucionarias de Simón Rodríguez, selló la amistad de maestro y alumno,
con un cálido abrazo de fraternidad. Desde entonces hasta el regreso de Bolívar a Venezuela
por la ruta de los Estados Unidos, en 1806, siempre estuvieron juntos, hablando de política,
participando en foros, visitando pueblos y sobre todo perfeccionando la idea de libertar a
Venezuela. 

Bolívar acompañado de su amigo y maestro Simón Rodríguez, emprendió un viaje de


observación y estudio por Italia y Suiza. En Roma, hizo su famoso juramento del Monte
Sagrado, porque había cuajado en su mente la idea de luchar por la independencia de
Venezuela. En mayo de 1806, cuando Bolívar ya preparaba su viaje de regreso a Venezuela,
fue ascendido al Grado de Maestro, en la misma Logia "Madre Escocesa San Alejandro de
Escocia. 
La Junta de Gobierno formada a raíz del pronunciamiento del 19 de abril de 1810,
nombró una comisión integrada por Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello, para
recabar de los gobiernos de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos su apoyo decidido,
especialmente en armas y recursos económicos. 

Entre el 19 de julio y el 10 de agosto de 1810, se produjeron las infructuosas


conversaciones con el ministro Wellesley. Inglaterra. A fines de agosto, Bolívar que visitaba en
sus ratos libres la logia masónica "La Gran Reunión Americana", fundada y dirigida por
Miranda, fue confirmado en el sublime Grado de Maestro, en una ceremonia especial que se
salía un poco de los ritos masónicos. En el momento de su confirmación Miranda como
acostumbraba hacerlo con todos los que recibían ese honor, le tomó a Bolívar el juramento
siguiente: "Yo no reconoceré por gobernantes legítimos de mi Patria sino a los elegidos por la
libre y espontánea voluntad del pueblo; y siendo el sistema republicano el más aceptable al
Gobierno de las América, emplearé todos los medios que estén a mi alcance para hacerlo
admitir a sus habitantes

Abatido y desesperado por los hechos, decide volver a Europa en 1803, donde
permanece pocos días en Madrid y luego se va a París. Permanecerá en Europa por
tres años y medio, y en París se encuentra con su maestro Simón Rodríguez. Esta es
una época decisiva para su formación intelectual y la orientación de su actividad
futura.
Rodríguez encuentra a Bolívar abatido, atormentado por su drama personal y envuelto
en una vida libertina llena de vicios y placeres. Es por ello que lo induce a leer las
obras fundamentales de la literatura política y filosófica de la época, especialmente
Montesquieu, Rousseau, Voltaire y los grandes enciclopedistas.  

Es tiempo de grandes novedades en el escenario de las ideas y la política. Napoleón


Bonaparte emprende un conjunto de guerras, las cuales cambian el mapa político e
histórico de la época. Igualmente, las ideas de la Revolución Francesa cobran especial
vigencia, y es en ese lugar y momento histórico en que el joven Simón Bolívar busca
su rumbo.
Viaja con su maestro Simón Rodríguez en planes de reflexión y descubrimiento. Ha
llegado el momento de definir su decisión de consagrarse a luchas por la
independencia de Hispanoamérica.
El 15 de agosto de 1805, en Roma y en presencia de Rodríguez, hace el juramento de
consagrar su vida a esta empresa desmesurada que parecía imposible.
A fines de 1806 sale de Europa rumbo a los Estados Unidos. Entre enero y junio visita
las principales ciudades de la flamante república y conoce de cerca personajes y
testimonios de su lucha por la libertad. Regresa a Caracas en junio, donde se reintegra
de nuevo a su vida de criollo, a su familia y sus haciendas, pero es evidente que no ha
abandonado la decisión tomada en Roma. Se mezcla con algunos grupos que
conspiran, particularmente a raíz de la invasión de España por Napoleón y de la
creación en la Península de las Juntas de resistencia al usurpador extranjero.

En 1808 es confinado por estas actividades, junto con otros jóvenes distinguidos, a
sus fincas del Tuy. Allí lo sorprende el 19 de abril de 1810, cercano a cumplir los
veintisiete años. A partir de este momento, comienza la vida pública de Bolívar.
La Junta de Caracas lo designa para presidir la misión que, junto con Luís López
Méndez y Andrés Bello como secretario, se dirige a Londres para explicar la situación
y buscar apoyo del gobierno británico. Es una empresa difícil por la equívoca situación
oficial de la Junta, que aparece como defensora del Rey legítimo contra la usurpación
francesa, a lo que se añade la cooperación de las fuerzas inglesas en la resistencia
española. Es la primera vez que Venezuela actúa por su cuenta ante una potencia
extranjera y logra algo importante para el momento, la comprensión del Gabinete de
Londres y diversos contactos con personajes influyentes.

También se encuentra por primera vez con Francisco de Miranda, a quien incita a
regresar a Venezuela. Ya en Caracas, y junto con Miranda y otros patriotas, coopera
en las actividades de la Sociedad Patriótica, que es el centro más activo de
propaganda de las ideas de independencia y república.
El 3 de julio de 1811 pronuncia como uno de los líderes de la Sociedad Patriótica su
primer discurso político. Se incorpora con el grado de Coronel a las fuerzas que dirige
el general Miranda contra la insurrección que ha surgido en Valencia (julio-agosto,
1811).

Se trata de una época de intensa actividad. Estando en Caracas cuando ocurre el


terremoto de 1812, pronuncia las temerarias palabras de la plaza de San Jacinto: "Si
la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca". Es
designado con el grado de Coronel Comandante político militar de la plaza de Puerto
Cabello, en la organización que ordena Miranda para enfrentar la ofensiva del Capitán
de Fragata Domingo de Monteverde. Por causa de una traición, se pierde la fortaleza.
Este inesperado fracaso contribuye a la ruina de la Primera República.
En la profunda confusión que sigue a la capitulación de Miranda, concurre con otros
compañeros de armas a detenerlo en La Guaira. El Precursor conoce una larga
prisiòn, y muere. Después de un mes de difícil y amenazada situación, Bolívar logra
salir a Curazao el 27 de agosto de 1812, y en octubre se traslada a Cartagena de
Indias.

Es a partir de allí cuando Bolívar comienza a revelar su verdadera dimensión humana.


Así, declara sus dos grandes propósitos: "Liberar a Nueva Granada de la suerte de
Venezuela y redimir a ésta de la que padece…".