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VANNESSA MARIA VALLE YVES

LIBRO “COACH THE PERSON NOT THE PROBLEM”


MARCIA REYNOLDS
CERTIFICACIÓN INTERNACIONAL EN COACHING ORGANIZACIONAL
INSPIRING TALENT
20 Septiembre, 2020

“Una verdadera sesión de coaching”

Normalmente en una sesión de coaching uno de los limitantes más importantes es


la atención del coach a su propio desempeño (pasan más tiempo en sus propias cabezas
y diálogos internos) a diferencia de poder establecer una verdadera presencia en el
proceso que le permita observar escrupulosamente a su cliente; elementos simples como
el cómo preguntar evitando el “por qué” y dejando una pregunta abierta para que el
coachee o cliente responda, marcan la diferencia entre utilizar eficazmente la metodología
del coaching o no. Cuando decimos “Coachea a la persona y no al problema” se
comienzan a establecer parámetros de observación precisos como por ejemplo la base de
un “quién” en vez de un “qué” y esto finalmente desembocará a sesiones exitosas desde
la maestría del coaching.

El poder dimensionar y valorar el éxito que conlleva el resumir, parafrasear y


dibujar distinciones del proceso hacen la diferencia notablemente en una sesión de
coaching; esto parece obvio, sin embargo normalmente se busca el enfoque de la
pregunta poderosa-como mágica- por si misma, en vez de considerar que la pregunta
más poderosa de todas es el permitir que el cliente se escuche a si mismo y desde ahí
logre recapitular. Cuando un coach hace una pregunta después de haber dado una
reflexión al respecto provee al coachee de espacio suficiente para que el pueda tener un
pensamiento innovador o ruptura de paradigma; ver al proceso del coaching como una
escalera de investigación (identificar los puntos de conflicto, etiquetas, creencias
limitantes, metáforas, etc.) hace de un coach ordinario uno verdaderamente efectivo ya
que gracias a esta indagación asertiva el cliente logra discernir sus propios pensamientos,
resultados, evaluar sus creencias, clarificar sus metas y las emociones que están
interfiriendo al momento de tomar sus decisiones; todo condicionamiento que nos invita a
ver dentro de nosotros mismos es un detonador de aprendizaje que nos impulsa a re
direccionar nuestros objetivos y a ver la necesidad real detrás de la aparente.

En la medida que un coach sea capaz de no solamente buscar una respuesta sino
de generar interiorismo en el cliente, el proceso de autoconocimiento comenzará y se
darán resultados efectivos en la sesión; una fórmula que la autora del libro propone en
vez de concentrarse en “hacer preguntas poderosas per se” es la de anteponer una
reflexión a la pregunta indagatoria y así volverla reflexiva ya que con esto logra que el
coachee entre a un proceso de re-pensar en automático sobre la manera en la que está
observando, y si logra cambiar el ángulo del observador conseguirá transformar lo que
desee. Realmente la metodología del coaching algunas personas creen que es “para
apoyar a encontrar respuestas a sus clientes” sin embargo va más allá de eso, por encima
de que encuentren respuestas a una situación específica, o un cómo hacer las cosas,
encuentran dentro de su propio ser la manera en la que han estado viendo las cosas
desde “Quienes Son”, atiende a su propio reflejo en situaciones y personas proyectadas,
entonces el cambio se inicia cuando los coachees logran identificar sus bloqueos internos,
su juego interior como menciona Timothy Gallwey (2005 ) los diálogos que les permiten
irse a una dirección u otra y las historias y percepciones que se han creado en torno en
cada contexto. Solo entonces de lo anterior los clientes son capaces de tomar acción
sobre soluciones encontradas desde un nuevo observador, con un nuevo patrón mental y
una realidad interna transformada.

Por ejemplo, O´connor y Larges (2005) apoyan el enfoque del coachear a la


persona y no al problema cuando manifiestan en su libro Coaching con PNL que el
coaching que trata con creencias y se dirige a “la persona más que al problema de la
persona” es más poderoso porque no sólo resuelve el problema, sino que cambia la forma
de pensar que constituía el origen de ese problema. Ellos lo llaman “coaching de doble
bucle”, entendiendo como “bucle”: el lenguaje sistémico que en todo proceso cerrado se
da como resultado a cada paso traducido en recursos/estímulos para el siguiente;
introduce la creencia del cliente en el bucle de realimentación; y puesto que las creencias
actúan a modo de reglas omnipresentes sobre lo que es o no posible, como resultado del
coaching el cliente también podrá ser más creativo en otras áreas de su vida. Reynolds en
este libro habla de la importancia de mediante la reflexión de sus propias ideas lograr
llegar a esas creencias de las que el cliente no está siendo conciente, por eso mismo el
primer paso es convertirlas en lenguaje, así se logra poner en evidencia y pueden ser
examinadas y posteriormente iniciar un trabajo con ellas para poder transformarlas
reemplazándolas por aquellas que lo apoyen a conseguir sus objetivos y los acerque a
sus metas.

Mencionaré las etapas que sugiere una sesión de coaching exitosa enfocada a la
persona y no a la situación per se, y posteriormente ahondaré en cada una de ellas: 1)
Enfoque a la persona no a la situación, 2) Repetición activa sobre los puntos
medulares del cliente, 3) Rompimiento de patrones mentales, 4) Seguimiento de la
meta principal y por último, 5) Coachear el interior y los compromisos posteriores o
plan de acción. Realmente el ejecutar el coaching desde la maestría no se refiere
únicamente al logro del coach de poder mostrar todas las competencias de un coach
profesional en acción, sino va más allá, requiere de una presencia profunda donde el
coach es capaz de tomar una creencia, desmenuzarla y devolverla al cliente de modo en
que logre hacer un rompimiento definitivo de observación y detectar interrupciones
internas o bloqueos para que, con esto, el cliente genere un cambio permanente.

Es interesante abordar la esencia del coaching desde su origen y naturaleza, por


ejemplo, el ICF (International Coaching Federation) menciona en la definición de “proceso
de coaching” al cliente y al coach como compañeros de pensamiento, es decir, es una
sinergia que busca ir creando una conversación de transformación profunda. Por otro
lado, Jhon Dewey´s (1910, How We Think) ha sugerido un método o teoría de
acercamiento dentro del coaching muy acertado donde revela la importancia de expandir
el aprendizaje por medio de la reflexión inquirida que puede cambiar las perspectivas
directas del observador (Pensamiento critico + cuestionamiento socrático = rompimiento
de paradigma).

Refiriéndonos a la primera parte que es “Enfoque a la persona” es importante


hacer un espejeo, y esto incluye parafraseo, repeticiones de lo que se escucha
activamente, resumir, frases clave, o incluso compartir las expresiones, cambios de
energía y emociones que el coach está identificando en el cliente; de igual forma al
momento en el que el coach regresa las creencias del coachee cuestionando su
veracidad y consecuencias es más fácil que el cliente logre darse cuenta si esa creencia
le está funcionando en su vida para llegar a su objetivo o si necesita eliminarla o
modificarla. Una de las cosas que hace el coachear a la persona más poderoso es el
centrarse en hacer preguntas de indagación reflexiva que vayan directo a las creencias
más importantes del cliente. Pasando al segundo elemento poner al cliente frente a sus
ojos sus propias palabras o significados, aporta el coachee una autoevaluación de lo que
está diciendo mucho más clara, ya que al escucharse a si mismo puede hacer una
introspección más profunda y así re-pensar y reestructurar la postura que está teniendo
sobre la situación que plantea. Según el autor Hoffmann (2018) en su libro denominado
“Creencias limitantes” el proceso de coaching, generalmente, se hace más sencillo y
potente cuando se trabaja con comportamiento o resultados. Cualquier imagen, idea,
pensamiento, palabra, historia, sensación necesita llevarse a conductas específicas o
resultados medibles. De esta forma todo lo que esté fuera de comportamientos o
resultados está caracterizado por juicios, generalizaciones, omisiones y distorsiones, lo
que hace que la comunicación sea deficiente consigo mismo y con los demás. Por ello
cuando se hace coaching, es esencial saber cuál es el significado “más real y específico”
que el cliente le da a una situación, palara o percepción o sensación. Cuando un cliente
dice: “Estoy devastado”, esa expresión puede tener cantidades de interpretaciones,
significados y aspectos colaterales escondidos. El tema está en que, como compartimos
el mismo lenguaje, suceden varias cosas que distorsionan todo el proceso comunicativo y
por consiguiente lo fundamental que es saber acompañar “sin suponer” ni meter juicios
propios, sino permitiendo que sea el propio cliente – en su grandeza y total capacidad –
expresarse, autoevaluarse, rediseñarse y ponerse en acción a él mismo.

En la ontología del lenguaje, Rafael Echeverría (2007) menciona que cada uno de
nosotros tiene un meta modelo de lenguaje que permite crear a través de nuestras
palabras nuestra realidad interna y externa, y que es en definitiva un modelo directivo
conductual y creador, si sumamos este principio que demuestra como el arte de la
dominación lingüística influye directamente en el Ser de cada uno de nosotros, entonces
concluiríamos que es mediante las propias palabras que una persona puede llegar a las
bases más esenciales de su comportamiento y decisiones, siendo desde ahí un punto de
salida para cambiarlas desde una nueva perspectiva y un distinto observador; es así
como llegamos al rompimiento de patrones mentales o creencias que están limitando a
nuestro cliente a ver otras posibilidades y ponerse en acción.

Es fundamental como pequeños detalles cambian el contexto en el que se


desenvuelve una sesión de coaching, por ejemplo el cuidar la energía del coach, al estar
enfocados en mantener una vibración funcional para el coachee es la prioridad del coach;
otro ejemplo podría ser el no estar pensando y tratando de entender lo que el cliente está
diciendo…simplemente preguntarle reflexivamente para que el mismo se explique a si
mismo que desea expresar. Relajar el cuerpo antes y durante la sesión apoya a estar más
presente y en este espacio de presencia absoluta es donde se puede crear una verdadera
conexión entre las partes. Otro punto fundamental es que una vez que se ha llegado a
entender el objetivo que el cliente desea trabajar, se materialice este descubrimiento en
un plan de acción claro que le permita generar los resultados deseados y para esto
requiere un compromiso sólido, metas claras, pasos específicos e indicadores que le
llevarán a sortear cualquier dificultad que se le presente durante el camino. Entre más
grande sea el significado de beneficio que este estado deseado genere en el cliente, más
motivación interna y determinación tendrá para llevarlos a cabo. ¿Qué recursos tiene para
poder lograrlo y qué necesita Ser y Hacer para crear aquellos con los que no cuenta?,
alinear sus valores a sus objetivos dará una congruencia sustentable en el logro de sus
metas, y por último tener muy claro el ¿Què?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Para qué?, ¿Quién?
de cada paso. La acción no es más que el resultado de un movimiento interno proyectado,
es darle seguimiento a la conversión del Ser.

Este libro me ha apoyado a comprender la diferencia entre hacer una sesión de


coaching transaccional donde el enfoque va dirigido al problema a diferencia de cuando
se alinean las competencias para poder coachear el Ser, apoyarlo a que la experiencia
sea realmente transformacional por medio de preguntas de indagación reflexiva y una
metodología que ahonda en los principios fundamentales del estar presentes. Ha sido
para mi un gran aprendizaje ya que me dio distintos ángulos de acercamiento para poder
centrarme en realizar el coaching al Quién más que al Qué, sus casos prácticos me
permitieron tener una idea bastante clara de cada tema de estudio y su aplicación a la
vida real, considero que este libro cumplió con la expectativa de su título y con el objetivo
primordial de todo coach profesional: Aprender a Coachear a la persona.

Referencias:

Reynolds, M. (2020). Coach the Person, Not the Problem (1st ed.). Oaklan, CA: Berret-
Koheler Publishers.

Sobre ICF. (n.d.). Retrieved July 29, 2020, from https://www.icfmexico.net/sobre-icf

John Dewey., & Wang, W. (2019). How We Think = Chengdou: Tian di chu ban she.

Gallwey, W., & Vergara Varas, J. (2019). El juego interior del tenis (10th ed.). Malaga:
Sirio.

Echeverría, R. (2007). Ontología del Lenguaje. Buenos Aires: Granica: Juan Carlos Saez
Editor.

Hoffmann, W. (2018). Creencias limitantes. USA: Cognitio.

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