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La alimentación y su significado

Es frecuente escuchar la utilización de palabras como alimentación, alimento y


nutrición de forma indiscriminada, al punto de ser empleadas como sinónimas,
pero, ¿a qué hace referencia cada una de ellas? Buscando responder a esta
pregunta, iniciamos este capítulo pasando brevemente por el significado de cada
una de ellas, con el propósito de acercarnos al objetivo primordial que nos
convoca; “la alimentación y su significado”.

Entendemos alimento como cualquier


sustancia (sólida o líquida) normalmente
ingerida por los seres vivos con la intención
de satisfacer las necesidades fisiológicas,
regular el metabolismo y mantener la
temperatura corporal. Los alimentos
permiten mantener la vida, y la premisa
para considerar es que “deben contribuir al
correcto funcionamiento del organismo, en
otras palabras han de nutrir”..

La nutrición, por su parte, es considerada la ciencia de los alimentos, los


nutrientes y otras sustancias su acción, interacción y balance con relación a la
salud y a la enfermedad, y los procesos por los cuales el organismo los ingiere,
digiere, absorbe, transporta, utiliza y excreta”. Además, la nutrición se enlaza con
la ciencia de los alimentos y se relaciona con los campos social, económico y
psicológico (Barker y col., 1989).

Así llegamos al concepto de alimentación, el cual integra los diferentes procesos


de obtención de alimentos, de su preparación y su digestión en el organismo. La
alimentación es un tema de vital importancia para la familia y las comunidades. De
acuerdo con todo lo anterior, no es difícil comprender cómo la necesidad del
alimento ha llevado a las comunidades a lo largo de los siglos, desde reunirse
para cultivar, cazar y compartir hasta propiciar guerras en las cuales quien poseía
el alimento tenía el poder.

A partir de la alimentación se ha fortalecido la cultura, alrededor de aquella giran


creencias, costumbres y mitos que enriquecen día a día la vida misma. No es
desconocido para nadie que en las fiestas reinan ricas y características
preparaciones que le dan identidad al motivo que congrega. Nos hemos puesto a
pensar en algún momento, ¿qué pasaría en celebraciones como matrimonios,
primeras comuniones, bautizos y cumpleaños en la ausencia del ponqué? ¿De
qué manera la cultura alimentaria influye en las diferentes preparaciones que
llenan de alegría un evento especial y lo revisten de significados transcendentales
para el hombre?

La tarea de comprender el significado que tiene la alimentación en los seres vivos


es una fuente inagotable de sorpresas. Investigadores y analistas del campo de la
alimentación están de acuerdo en señalar que es necesario empezar por entender
las relaciones que tienen los seres humanos con los alimentos, relación en la que
predomina una lógica generada por las formas de convivencia, socialización, y
economía que se conservan a lo largo de los años, a veces con algunas
diferencias, de manera especial en aquellas comunidades denominadas
modernas, lo cual denota la importancia significativa de los alimentos en las
estructuras sociales para su funcionalidad.

Continuando con el tema que nos concentra, podemos traer a la memoria


diferentes ritos alrededor del alimento. Banquetes en los cuales participan los
guerreros antes de ir hacia la guerra, prisioneros condenados a morir, a quienes
se les concede el derecho de solicitar la preparación que les gusta antes de
cumplir su condena, y en la Iglesia católica cristiana encontramos a Jesucristo
oficiando la última cena, un ritual lleno de significados vigentes hasta el día de
hoy.
¿Qué significa entonces la alimentación? Su
definición no tiene un único significado, más bien
múltiples significados de acuerdo a la época, la
región, la cultura, la religión, etc. Llegados a este
punto, retomamos algunos elementos presentes en
la alimentación de los pueblos, como la cocina, el
mercado, el cultivo y las preferencias alimentarias
en función del ciclo vital.

En cuanto a la cocina, por ejemplo, es coherente afirmar que es el lugar donde se


prepara vida. En él pasaban la mayor parte de su tiempo nuestras abuelas,
quienes no contaban con la alternativa moderna de la luz eléctrica, la licuadora o
el ayudante de cocina. Ellas no sólo preparaban los alimentos, sino que los
cultivaban. Sembraban, cuidaban, regaban y veían crecer los frijoles, la papa y el
maíz, por ejemplo, y luego debían recogerlos, y llevar a cabo los procesos
pertinentes para darlos a degustar a toda su familia. Para ellas la alimentación era
la razón de ser mujeres. Dar alimento a los seres que amaban para que pudieran
realizarse como personas. Y qué decir de la obsesión de ver a sus hijos y nietos
gordos y cachetones, lo cual para ellas representaba salud.

En la cocina de la abuela, además de alimentarnos, nos reuníamos alrededor del


fogón de leña a departir todo lo sucedido durante el día. Era el lugar de la
socialización, de las relaciones interpersonales y del afecto. En ella el alimento
congrega a la familia.
El mercado, la tarea de aprovisionar la familia
de los alimentos indispensables para su
nutrición, suele pasar por alto para muchos,
pues se piensa que no tiene nada de extraño ir
al supermercado, la plaza de mercado o la
tienda y comprar los víveres necesarios para la
alimentación del hogar. Pero resulta que este
pequeño evento sí tiene mucho de
extraordinario. Pensemos, por ejemplo, en
aquellos familiares responsables del mercado
de nuestras casas, su afán por disminuir costos
y poder llevar en cada compra aquello que le
agrada a la familia y que a la vez alimenta a
cada uno de sus integrantes.

Estas personas tienen una misión de gran valor, que consiste en llevar vida a sus
seres queridos. Sería interesante preguntarles el significado que ha cobrado la
alimentación para ellos, pero lo que realmente queremos rescatar de tan notable
función es la responsabilidad con la vida y la salud de su hogar, a costa de hacer
rendir el dinero y seleccionar entre muchas o pocas opciones los mejores
alimentos, recurriendo a sus conocimientos, la publicidad y su educación.

Podemos concluir que la alimentación humana está llena de significados, los


cuales se enriquecen a partir de las prácticas alimentarias alrededor de los
productos cultivados en las diferentes zonas y regiones y a las preferencias
alimentarias de acuerdo con la edad, la cultura o la religión. Finalmente, la
alimentación posee también un significado para todo ser humano, que parte de las
actitudes que asume cada sujeto frente al alimento y se representa en acciones de
vida que les dan funcionalidad a las diferentes estructuras sociales. Es así como la
alimentación conlleva afecto, propicia la socialización y transmite la cultura.