Está en la página 1de 2

EL POETA Y LA VIOLENCIA

Joaquín Córdova Rivas

La paradoja es la siguiente: si los hombres fuesen completamente irracionales, egoístas y


salvajes, de ningún modo podrían pactar; si fuesen lo suficientemente racionales y
civilizados como para pactar, este pacto sería innecesario: la sola razón los guiaría a vivir
en armonía. El Poeta y el Orden Político, comentarios de Mariano Pérez Carrasco a la
edición de Convivio cuyo autor es el poeta italiano Dante Alighieri.

Los filósofos, los políticos, cualquier persona puede reflexionar sobre la necesidad de que
los humanos necesitemos de hacer un contrato social para vivir en paz unos con otros, de
otra forma nos gana lo que de animales tenemos y nos lanzamos todos contra todos. Pero la
paradoja advertida por Dante en 1304, hace apenas 707 años, se repite en las obras de otros
autores importantes y ya considerados clásicos; pero es importante traerla a cuento en
nuestro México de principios del siglo XXI, porque desde diferentes posiciones ideológicas
existe la percepción de que han habido pactos, que por romperse unilateralmente, propician
la violencia generalizada.

El frágil equilibrio logrado después de la Revolución Mexicana y plasmado en la


Constitución de 1917, un verdadero pacto social que apuntaba al futuro en lugar de
conformarse con un insatisfactorio presente, desde el día siguiente de su firma fue atacado,
malinterpretado, negado y finalmente desmantelado. Lo mismo ha sucedido con otros
anteriores e igualmente importantes, como las llamadas Leyes de Reforma, que con el
pretexto de “modernizarlos” porque no se ajustan a una realidad que se presenta como
avasallante y totalmente incontrolable, pierden su esencia y pretenden ser reemplazados con
otros, impuestos, y que por lo mismo pierden su principal mérito: ser aceptados y
respetados por todos.

Así nos han caído las múltiples reformas constitucionales, aceleradas del salinato para acá,
que con el pretexto de “salvar al país” nos dejaron a merced de los intereses de unos
cuantos que se sienten todopoderosos, que pretenden controlarlo todo, hasta al crimen
organizado, sin importar los costos porque sienten que su animalidad está cubierta por sus
cuantiosas fortunas.

El también poeta y víctima de la guerra contra el narcotráfico, Javier Sicilia, parece


proponer revitalizar la racionalidad humana e intentar pactos para detener, en lo inmediato,
la violencia que se ensaña con los más vulnerables, pero que ya afecta a todos. No hay
cómo evitarla, no hay dónde esconderse. Desde otras trincheras, para seguir con el lenguaje
militar, aunque seguramente no sea el más adecuado, otros escritores, otros artistas, otros
académicos, han propuesto como terreno común al arte, a la educación, a la poesía.
La interpretación y propuesta de Dante Alighieri no carecen de belleza, esa es su fuerza
principal, porque cree que más allá de nuestra animalidad puede existir la humanidad, y que
esta última puede salvarnos de nosotros mismos. «La poesía está más vinculada a la política
de lo que puede creerse. A tal punto esto es así que según Dante el poeta es el fundador del
orden político. En la antigüedad, los hombres vivían como bestias, aislados entre sí, sin
poder comunicarse, pues carecían de lenguaje común. Estos hombres primitivos eran
brutales, su vida estaba signada por la violencia. Así vivió la humanidad hasta que un
“hombre sabio”, “con el instrumento de su voz”, es decir, con sus canciones, logró
convencer a los demás de llevar una vida civilizada, entregada a la ciencia y al arte. Esta es
la interpretación alegórica que Dante hace del mito de Orfeo, aquel poeta que “amansaba
con la cítara a las fieras, y hacía que los árboles y las piedras se moviesen hasta él”. Del
mismo modo, dice Dante, el poeta hace que los hombres que no llevan una vida acorde a lo
mejor que hay en el ser humano, el intelecto, se acerquen a la razón.»

Pero la belleza no es suficiente, no cualquiera puede apreciarla en un primer intento.


«Dante cree que en los orígenes de la civilización ha estado el poeta porque la poesía
convence a través de la belleza. Pero lo que realmente vale de la poesía no es su belleza, esa
suerte de maquillaje, sino lo que Dante llama “su bondad”, es decir, lo que la poesía
significa, el mensaje, el sentido. Gracias a la música de sus palabras, el poeta logró que esos
hombres primitivos saliesen del estado bestial y comenzasen a llevar una vida política: pero
eso no lo logró la música de las palabras, sino el sentido oculto entre esos ritmos y esas
rimas.» Sólo falta descubrir cuál es ese “sentido oculto”, el poeta florentino cree saberlo:
«La efectividad de la poesía reside en que en ella la racionalidad se expresa a través de la
belleza. Belleza y verdad se identifican, según Dante, en el poema. Y aquellos que son
incapaces de comprender la verdad pueden, por lo menos, acceder a ella a través de la
belleza sensible del poema.»

Queda mucho por decir y más por hacer, démonos estos días en que la actividad laboral
baja para reflexionar en lo que proponen esos locos que todavía creen en lo humano de un
animal que se empeña en comportarse como tal.