Está en la página 1de 2

Calderas acuotubulares de vapor Babcock & Wilcox

En el catálogo general de la compañía bilbaina BABCOCK & WILCOX de 1921 se


ofrece una amplia descripción de las calderas de vapor acuotubulares que eran los
productos estrella de la empresa.

Es evidente la gran importancia que tiene la construcción de calderas de vapor en el


país, puesto que los intereses nacionales, tanto en lo que se refiere a la industria terrestre
como a la marina de guerra y mercante, dependen en gran parte de que se pueda utilizar
el vapor con eficacia y economía. No ha habido tipo alguno de caldera de vapor que
haya llamado tanto la atención y se haya ganado tan rápidamente la predilección de los
señores ingenieros como lo ha hecho la caldera BABCOCK & WILCOX, no solamente
en la Península, sino en el mundo entero, logrando ser aceptada hasta el punto de que
podemos afirmar, sin que ello sea exagerado, que constituye hoy día un factor
preponderante en la industria mundial.

Una caldera de vapor, ideal, será aquella en que se transmita al agua con seguridad y
eficacia el calor generado por la combustión, convirtiendo al agua en vapor seco con la
menor pérdida de calor y de tiempo.

Caldera acuotubular sistema BABCOCK & WILCOX, patentada, provista de recalentador y


cargador mecánico de parrilla eslabonada, patentados. (En la figura se ve la circulación del agua y
el desprendimiento del vapor, así como la alimentación de carbón al cargador y la salida de
escorias.)

Estas calderas se construyen con tubos de acero estirados sin soldadura. Los tubos están
en posición inclinada, unidos entre sí, y comunican con un tambor horizontal de vapor y
agua y con un recipiente de fango, dispuesto en la parte posterior y más baja de la
caldera.

Las partes de acero dulce forjado que unen los extremos de los tubos, llamadas
cabezales, son de una sola pieza para cada serie vertical, y de forma sinuosa, para que
los tubos queden en zig-zag (es decir, que los tubos de cada hilera horizontal vienen a
caer encima de los espacios que quedan entre los de la hilera inferior). Los agujeros
están cuidadosamente calibrados, y los tubos se engastan en ellos por medio de un
mandril. Cada hilera vertical forma una sección y cada una de éstas va unida con el
tambor de vapor, y agua y con el recipiente de fango por medio de tubos cortos
mandrilados en agujeros torneados, con lo cual se suprime toda clase de pernos y queda
el paso libre y despejado entre todas las partes de la caldera. Los registros de limpieza
situados frente al extremo de cada tubo se cierran por medio de tapas, cuyo ajuste se
hace de la manera más perfecta imaginable. Las superficies de ajuste exterior están
esmeriladas, cuando el cierre es interior se usa una junta de amianto delgada.

Los tambores de vapor y agua se hacen con planchas de acero dulce de la mejor calidad,
y de todas ellas se toman muestras para ensayarlas y anotar los resultados. Las costuras
longitudinales llevan, según sea la presión, doble hilera de remaches o cubrejunta con
doble remachado. Los tambores se prueban con una presión hidráulica superior en un 50
por 100, cuando menos, a la presión de trabajo.

El fuego va colocado debajo de la parte anterior más elevada de los tubos, y los
productos de la combustión pasan por entre éstos a la cámara de combustión que hay
debajo del tambor de agua y vapor; desde aquí bajan a través de los tubos y vuelven a
subir por entre ellos para escapar por la chimenea. El agua que está dentro de los tubos
tiende a subir, a medida que se calienta, hacia el extremo más alto y, al convertirse en
vapor, como la columna de vapor y agua mezclados tiene menor peso específico que el
agua sola que queda en la parte posterior de la caldera, sube a través de los conductos
verticales hasta el tambor situado encima de los tubos. Allí se separa el vapor del agua,
y ésta se dirige hacia la parte posterior y vuelve a bajar a los tubos, estableciéndose de
este modo una circulación continua. Como las comunicaciones son amplias y fáciles,
esta circulación es muy rápida y arrastra el vapor tan pronto como se ha formado,
viniendo el agua a ocupar su lugar, la absorción del calor se efectúa con el mayor
aprovechamiento posible, el agua, siempre mezclada y en movimiento, mantiene toda la
caldera a una temperatura uniforme y evita, en gran parte, la formación de depósitos o
incrustaciones en las paredes de las superficies de caldeo, arrastrando las impurezas al
recipiente de fango, de donde se extraen fácilmente abriendo la válvula de extracción
del fondo. El vapor se toma en la parte alta del tambor hacia el extremo posterior de la
caldera, donde ya va completamente libre de agua.

Caldera acuotubular BABCOCK & WILCOX, patentada, tipo C. T. M. (envoltura de acero)