Está en la página 1de 64

EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 1


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

EL MINISTERIO DEL
ESPÍRITU SANTO
Tema general del Retiro
de Ancianos y Colaboradores,
celebrado del 1 al 4 de mayo de 1986,
en Huerta Grande, Córdoba.

COMISIÓN RETIRO '87


Callao 232 - 8º 15 CP 1022
Buenos Aires - República Argentina

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 2


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

FUNDACIÓN CRISTIANA DE EVANGELIZACIÓN


CASILLA DE CORREO 161 1629 PILAR (Prov. Bs. As.)

EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO

Algunos de los mensajes pronunciados en el Retiro de Ancianos y Colaboradores, celebrado


del 1" al 4 de mayo de 1986, en Huerta Grande, Prov. de Córdoba.

PERIODO APOSTÓLICO POSTERIOR A LOS HECHOS DE LOS APOSTÓLES


Orador: Roberto Ochoa

EL BAUTISMO EN ESPÍRITU SANTO


Orador: Juan E. Hofkamp

DONES, MILAGROS E IMPOSICIÓN DE MANOS


Orador: Jaime Burnett

EL PROPOSITO DEL ESPÍRITU SANTO


Orador: Mario E. Mulki

PLENITUD DEL ESPÍRITU SANTO


Orador: Horacio A. Alonso

© 1987 Fundación Cristiana de Evangelización


Queda hecho el depósito que marca la ley.
Impreso en Argentina Printed in Argentina

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 3


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

PERIODO APOSTÓLICO POSTERIOR A LOS HECHOS DE LOS APOSTÓLES

Orador: Roberto Ochoa

Lectura: Efesios 1:11-14; 2:17-19; 3:1-7; 3:16-19; 4:3-6; 5:18; 6:17,18

1) EL ESPÍRITU SANTO DESPUÉS DE LOS HECHOS DE LOS APOSTÓLES: Se comprende esta fecha como a partir del
año 60. Tenemos que tener en cuenta los libros que fueron escritos después de esta fecha. Son éstos: algunos de
Pablo, Pedro, Judas y Juan. Los escritos de Pablo que fueron escritos después del año 60, sin ninguna duda, son Efe-
sios, Colosenses, Filemón, Filipenses, 1 y 2 Timoteo y Tito; aunque algunos dudan de que 1ª Timoteo, fue escrita
después del 60. Muchos creen que fue escrita en el 59. El apóstol Pedro, después del 60, escribe sus dos cartas. El
apóstol Juan, todos sus escritos, aun el Evangelio, después del año 90. El Evangelio, aunque algunos dicen que fue
escrito en el 85/87, lo más probable es que fue escrito entre el año 90 y 94. Algunos creen que fue escrito después
de las cartas apostólicas. Lo que sí sabemos es que los últimos escritos del Nuevo Testamento, son los de Juan. La
carta de Judas (no el apóstol), sino el medio hermano del Señor, el hermano de Santiago, uno de los hijos de María
y de José. Es muy marcado el énfasis que tenemos nosotros después de ese período con relación al Espíritu Santo.
Es notable cómo la Escritura, que es la revelación de Dios, fue en desarrollo constante y permanente. Estas epísto-
las son el epílogo de la revelación divina. Allí se cierran muchas doctrinas y enseñanzas que estuvieron en embrión
en cartas anteriores y aún en Hechos y también en los evangelios, pero que se da culminación, como si fuese un
edificio que se comienza por la base, o por los cimientos y se termina por el techo. Todas estas epístolas nos hablan
a nosotros de culminación de la revelación divina. Muchos de los escritores primeros, cuando estaban escribiendo,
ni tan siquiera eran conscientes de que estaban siendo inspirados por el Espíritu Santo de Dios y que aquello sería
legado a la Iglesia como la Palabra de Dios final. En estos últimos escritos se percibe ya que unos y otros eran la
parte neotestamentaria, pues la primera había sido escrita ya hacía 400 años, o terminada en el tiempo de Malaqu-
ías.

2) LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN ESE TIEMPO: No son los pasajes que más mencionan la obra del Espíritu Santo
los que tenemos que considerar. La epístola que más menciona al Espíritu Santo es la epístola a los Efesios. Pero
por lo regular todos estos últimos escritos con los que se cierra el canon de las Escrituras, nos dan a nosotros la en-
señanza del Espíritu Santo sobre lo que es permanente y no lo que es como señal transitoria. Hemos visto en los
Hechos, también en los evangelios y las primeras epístolas que escribió el apóstol Pablo y otros, como una transi-
ción y que muchas de las cosas que allí se hicieron eran de un carácter transitorio, pues tenían su fin determinado.
Cumplido tal fin no tendrían por qué seguir. Estas últimas epístolas nos hablan a nosotros, por lo regular, de cosas
permanentes, por eso tenemos en el capitulo 1 de Efesios el sello del Espíritu Santo. En Colosenses tenemos al Espí-
ritu Santo obrando en una forma inteligente, digo inteligente en una forma discriminada, digo inteligente en una
manera discernida de obrar, de hacer, de cantar y de hablar. En Colosenses el Espíritu Santo actúa de una manera
singular para que los creyentes conozcan la voluntad de Dios. Especialmente (1:9) Filemón no hace mención, Fili-
penses tampoco hace mucha mención del Espíritu Santo, pero lo hace en dos pasajes que vamos a tener que consi-
derar (1:6; 2:12,13). Aunque en ninguna se menciona el Espíritu Santo, yo creo que la acción que allí se mueve de
parte de Dios es Dios el Espíritu Santo. ¿Quién comenzó la obra en nosotros? ¿Quién seguirá la obra en nosotros ...
¿Quién es ese Dios que produce en vosotros el querer como el hacer por su propia voluntad? ¿Quién sino el Espíritu
Santo? En, la 2ª carta a Timoteo muy pocas referencias se hace al Espíritu Santo; pero tenemos un texto que es cru-
cial (3:16,17)... "toda Escritura". (El artículo "la" no está en ningún manuscrito, se ha colocado por el traductor para
darle significado a la frase). En las cartas del apóstol Pedro (2 Pedro 1:21). El apóstol Juan no habla de un tema que
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 4
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

no habla ningún otro en la Escritura. En el capítulo 2:20 y 27 nos habla de la unción del Espíritu y allí la unción no es
una particularidad del Espíritu sino el Espíritu mismo que está en cada uno de los creyentes. Judas escribe de una
manera muy marcada. El tenía el propósito de hablarles o de escribirle a aquellos a los que escribía también para
nosotros en el tiempo actual, de acuerdo a la común salvación que tenemos todos los creyentes, pero sin embargo
él ha sido impelido a cambiar su tema para hablar de la fe que una vez había sido dada a los santos. Ningún inté r-
prete sincero puede decir sino lo que allí se dice. La fé una vez dada a los santos son las Escrituras de la Biblia del
Antiguo Testamento, pero también incluyendo ya las que Judas conocía como las del Nuevo Testamento y en el
tiempo de Judas lo que a él le falta conocer eran los escritos de Juan porque todavía no eran escritos. En Apocalipsis
tenemos la mención del Espíritu Santo de una forma como no la tenemos en ningún otro lugar. Tenemos al Espíritu
Santo como los siete espíritus de Dios obrando en la Iglesia. No es que son siete espíritus, sino que es el mismo
Espíritu de Dios obrando en una forma completa y perfecta escribiendo el libro de Apocalipsis. Todo el libro de
Apocalipsis es escrito a las iglesias de Asia que se mencionan en él. Aunque todo el libro no tiene una referencia
directa a ellas, el mensaje está dirigido a ellas. Ellas no solamente tienen que saber el mensaje que les es dirigido
específicamente, sino todo lo que tiene que ver con el futuro del mundo. Su mensaje específico consta de alabanza
por aquellas cosas que están bien, pero al mismo tiempo corrigiendo aquello que era hecho fuera de la voluntad del
Señor, para terminar en el último capitulo de Apocalipsis uniéndose a la Iglesia en una forma clara y contundente
para exclamar Ven.
No vamos hacer referencia a todos los pasajes en todos estos lugares mencionados por falta de tiempo. Solamente
a algunos de ellos.

1) CARTA A LOS EFESIOS: En esta carta la referencia al sello (v. 13): ¿Qué quiere decir aquí: "Fuisteis sellados con el
Espíritu Santo de la promesa"? Tenemos por lo menos tres aspectos:

a) El sello garantiza la autenticidad


b) El sello habla de posesión
c) El sello indica seguridad, protección contra alguna posible intromisión en la realidad de esa seguridad.

En el primer caso garantiza autenticidad, para ello haremos mención a un solo pasaje en el Antiguo Testamento
(Ester 3:12). Cuando se manda el edicto a todas las provincias, de dar muerte a los judíos de parte de Artajerjes fue
sellado con el anillo de Artajerjes, el rey, para dar autenticidad al escrito. En el Nuevo Testamento (1 Corintios 9:2).
Dice Pablo: "Si hay algo que autentifica mi ministerio, sois vosotros, ése es el sello que garantiza la autenticidad de
mi ministerio".
Para el segundo aspecto donde sugiere posesión, leemos en Cantar de los Cantares 8:6: "Ponme como un sello so-
bre tu corazón". Esto habla de posesión y nosotros sabemos que en este pasaje de Efesios 1:13, también vemos
esto. Por haber creído, por haber recibido la Palabra, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Pasamos
a ser posesión de Dios. Somos posesión de Dios porque Cristo nos ha comprado con su preciosa sangre.
Para el tercer aspecto que, como hemos dicho, indica seguridad; tomamos Mateo 27:26. Sepultaron al Señor Jesús
en un sepulcro (esto lo hizo José de Arimatea pero los principales sacerdotes, pensando que podían, de alguna ma-
nera, los discípulos ir y sacar el cuerpo del Señor: "Hay que asegurar, poner una guardia y entonces van a Pilato y le
dicen: "Hay que asegurar esto pues aquél..." y usan una palabra que en castellano sería tal vez bribón. "Aquel
bribón había dicho que al tercer día resucitará. A ver si vienen los discípulos, lo llevan de noche, y entonces van a
decir que resucitó y entonces el segundo error es peor que el primero". Entonces dice: Bueno, ahí tienen la guardia,
vayan y sellen la piedra, para que haya seguridad de que nadie puede sacar el cuerpo del Señor de ese lugar. Pero
no importó la guardia, no valió el sello, pues ese sello no es un sello definitivo. Hay un sello definitivo, pero no es
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 5
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

ése. Lo que nos da allí la idea es que el sello estaba puesto como símbolo de seguridad. Para que nadie pudiese le-
vantar aquella piedra y sacar el cuerpo del Señor, se ponía la guardia y el sello; pero no había nada que hacer. Pero
el sello que habla de la seguridad del creyente, es un sello que nadie puede sacar. Nadie puede quitar el sello del
creyente, pues el creyente está seguro, pues está sellado con el Espíritu Santo de la promesa. Es interesante esta
expresión. ¿Qué quiere decir? 1) El apóstol está sellado con el Espíritu Santo de la promesa. Es interesante esta ex-
presión. ¿Qué quiere decir? 1) El apóstol está escribiendo cuando no se está haciendo la promesa. 2) Se está escri-
biendo cuando ya la promesa había sido una realidad, es decir, somos sellados con el Espíritu Santo prometido y
cumplido. Ese es el Espíritu Santo que ya tenemos, porque ha sido una realidad desde Pentecostés en adelante.
Aquí tenemos la trinidad. Una de las cosas que nos muestra el Espíritu Santo en estos últimos escritos es que hace
palmaria la obra de la trinidad. Dios el Padre protege, Dios el Hijo, posee, Dios el Espíritu Santo, certifica. Y esto es
lo que tenemos aquí en este maravilloso capítulo de la Palabra de Dios. No nos olvidemos que este capítulo hasta el
versículo 14, se divide en tres partes: 1) Dios Padre elige; 2) Dios el Hijo, redime; 3) Dios el Espíritu Santo, sella co-
mo seguridad que pasamos a ser propiedad de Dios.
No vamos a decir nada de "arras". Nada más que es una garantía. La garantía de toda promesa en el Nuevo Testa-
mento está dada en que tenemos al Espíritu Santo morando en nuestros corazones. Animémonos, pues todo lo
prometido será una realidad; pues el Espíritu Santo como "arras", como "primicias", como "parte de esa herencia",
es una seguridad para el tiempo y la eternidad. Efesios 2:18: ¿Quiénes son unos y otros? "Los unos" son los judíos; y
"los otros" son los gentiles. Unos y otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. "Por medio de El" (no es
el Espíritu Santo, es el Señor Jesucristo). En el v. 13: "Por derramamiento de su Sangre tenemos entrada". V. 15:
"Por el sacrificio de su carne o de su humanidad, tenemos entrada". V. 16: "La maldición hecha por El en la cruz es
la que nos da a nosotros la prerrogativa de la entrada". Pero esta entrada que tenemos al Padre por Cristo, porque
Cristo murió por nosotros en la cruz, es a través del Espíritu Santo de la promesa. Tenemos aquí este acceso o esta
entrada. Hay tres pasajes nada más en el Nuevo Testamento, que usa la palabra en el original. La primera la tene-
mos en Romanos 5:2: "Entrada a esta gracia". Romanos 7:6 hace un parangón entre la antigua dispensación de la
ley y la nueva dispensación. Le llama "régimen" nuestra revisión actual. No tenemos que servir a Dios bajo el "régi-
men" antiguo de la ley, sino bajo el "régimen" del Espíritu. Yo creo que aquí y en Romanos hay una ecuación, diría-
mos, equivale la una a la otra y esta gracia a la cual entramos, este "régimen" de la gracia; pero no nos olvidemos
que esta entrada a ese "régimen" de la gracia de Dios es a través del Espíritu de Dios, por eso no es inadecuado de-
cir que ésta es la dispensación del Espíritu Santo. La segunda vez que se hace mención es en Efesios 2:18: "Los unos
y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre, tenemos acceso al Padre, por medio del Señor Jesu-
cristo, y por medio del Espíritu Santo". ¿Cómo tenemos acceso por medio del Señor Jesucristo? Nos dice que este
acceso es por la obra del Señor Jesucristo, en la manera como ya lo hemos explicitado: derramamiento de Su san-
gre, el sacrificio de Su humanidad, y la maldición llevada por El en la cruz. Quiere decir que nosotros tenemos en-
trada, somos traídos, pues dicen los entendidos que la palabra "acceso" o "entrada" tiene el significado de traer e
introducir Quien nos atrae. Según el Evangelio San Juan cap. 12, el Señor Jesucristo dice: "Si yo fuere levantado a
todos traeré a mí mismo". Y yo creo que aquí este mismo texto nos autoriza a decir esto: "Porque por medio de El
tenemos entrada". Somos atraídos, somos traídos, y por el Espíritu Santo somos introducidos. La obra de Cristo ha
hecho posible que tú y yo seamos salvos; la obra del Espíritu Santo hace que esa obra que fue hecha por nosotros,
sea ahora hecha en nosotros, lo primero que hace el Espíritu Santo en el creyente es regenerarlo, es hacerlo una
nueva criatura. Entonces cuando el Espíritu Santo hace de una persona una nueva criatura, lo introduce. Tanto los
judíos como los gentiles, tenemos entrada, ¿por quién? Por la obra de Jesucristo. El por su obra nos salva. El Espíritu
regenera, y ahora por ese Espíritu que nos regenera somos introducidos en la presencia del Padre. ¡Qué pensa-
miento tan sublime! En este texto, ya vemos nosotros aquí un gran descubrimiento. El descubrimiento del sacerdo-
cio de cada creyente. Dice el texto: "Los unos y los otros", no algunos. Yo me temo que el movimiento carismático,
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 6
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

sin quererlo tal vez, esté haciendo un poco de abuso en este aspecto, y en lugar de defender esta gran verdad del
sacerdocio universal de Jesucristo, de que cada hombre creyente es un sacerdote, estén haciendo "papas"; donde
se indica ir a los creyentes a determinados hombres para pedir que" sean sanados, curados, o cualquier otra nece-
sidad que tengan, y así se pierde de vista este gran principio al cerrar el canon de las Escrituras; en las que figuran
que este privilegio es para todas las generaciones como algo permanente. "Los unos y los otros tenemos entrada
por un mismo Espíritu al Padre". La tercera vez que se menciona es en el capítulo 3:12 de Efesios: No solamente
debemos irnos de este retiro con la convicción de que somos sacerdotes, que cada uno tiene este acceso al Padre,
por el Espíritu Santo; sino que esto tenemos que hacerlo palpáreo, real, presente y actual en las iglesias donde es-
tamos viviendo; me parece que se ha perdido un poco este concepto. Se ha desvalorizado este gran descubrimiento
hecho por nuestros buenos hermanos hace más de 150 años. Nuestros hermanos han dejado un legado, una
herencia y las futuras generaciones que debemos apreciar. El campo evangélico en una gran mayoría ha sido bene-
ficiado también con dicho descubrimiento. Que Dios nos ayude a reflexionar y si es necesario arrepentimos y pedir
perdón a Dios por haberlo dejado de lado; para que seamos verdaderamente hombres y mujeres que apreciemos
sobre todas las cosas este libre "acceso" a la presencia de Dios por el Espíritu Santo.
Efesios 3:5: Aquí se nos habla de un misterio. Este misterio se nos dice en primer lugar que fue revelado a Pablo,
pero después se nos dice que también es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu. Hay quienes
piensan que este misterio es la predicación del evangelio a los gentiles, ¡no!, hermanos. No es ése el misterio, pues
en el Antiguo Testamento figuran muchos textos en los cuales ya se profetiza que cuando venga Cristo también se
predicará a los gentiles, dice más, "despertaré a celos a la nación de Israel y los provocaré a celos predicándoles a
otras naciones el evangelio, las buenas nuevas de salvación. Entonces, ¿qué es el misterio? El misterio es la forma-
ción de la Iglesia y que ésta está formada tanto por judíos como por gentiles; los 30 primeros años de la Iglesia han
sido para dar lugar justamente a este misterio. El peligro más grande que corrió la Iglesia en estos 30 años es de
que la Iglesia Cristiana o la Iglesia propiamente dicho, desembocase en una secta del judaísmo; pero Dios por su
bondad y misericordia ha sacado a luz a través de sus siervos, muy especialmente por el apóstol Pablo, ese gigante
de la fe, y poco a poco fue revelándose ese gran misterio de la Iglesia. La Iglesia ahora es revelado por el Espíritu
Santo. Hermano y hermana, usted pertenece a la Iglesia de Jesucristo y es el Espíritu Santo que nos ayuda para co-
nocer esta gran verdad.
Efesios 4:3: Tenemos aquí al Espíritu y según el v. 3 somos exhortados "solícitos a guardar la unidad del Espíritu". En
este capítulo la unidad del Espíritu ya es un hecho, porque dicha unidad no se fabrica. La unidad del Espíritu es una
resultante del cap. 1 en el aspecto de la redención que es en Cristo Jesús, más bien comienza antes, la unidad de la
Iglesia es una resultante del llamamiento de Dios el Padre, de la redención que es en Cristo Jesús y de la obra del
Espíritu Santo. Esta obra comenzó el día de Pentecostés. En ese día del Espíritu bautizó a los creyentes en un solo
cuerpo. El día de Pentecostés se cumplió la promesa dada por Juan el Bautista y el mismo Señor Jesucristo: "seréis
bautizados en Espíritu Santo". La expresión "y fuego" no corresponde a Pentecostés, es un bautismo futuro que
corresponde más bien a condenación. En Pentecostés solamente es bautismo en Espíritu Santo, en ninguno de los
siete pasajes que se refiere a este bautismo, la preposición no es ni "con" ni "del" sino "en" el Espíritu Santo. Debe
quedar claro que Dios el Padre llama, elige, Dios el Hijo redime y el Espíritu Santo hace de los individuos un cuerpo,
y a partir de Pentecostés la Iglesia es una y única. No hay que unirla; está unida. Lo que tenemos que hacer es obe-
decer la exhortación que tenemos aquí en este texto, "guardar la unidad que ya es un hecho". Todo creyente en
Cristo Jesús, es parte de esa Iglesia. No hay nada de eso de que a la Iglesia, hay que unirla. La Iglesia está unida por-
que está en Cristo. El ha hecho la unión en un solo cuerpo y todo creyente o es creyente y pertenece a ese cuerpo o
no pertenece por no serlo.
Efesios 5:18: "No os embriaguéis con vino en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu Santo". A pe-
sar de que hay tanto material anterior a éste con relación a la llenura o plenitud, henchimiento del Espíritu Santo;
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 7
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

aquí lo tenemos en forma de mandamiento. Antes lo tuvimos como un hecho. Aquí lo tenemos como una doctrina,
una enseñanza. Es un imperativo. "Sed llenos". Esta es la diferencia que hallamos en Efesios a todo lo que teníamos
revelado en escritos anteriores. Es una gran verdad que todo creyente debe saber. No consiste en que yo quiera o
no quiera, el "sed llenos" es un imperativo, es un mandamiento; y los mandamientos deben ser cumplidos. Cada
uno debe preocuparse para ser lleno del Espíritu Santo. No tengo miedo en decir en que debemos preocuparnos
para ser llenos del Espíritu Santo, porque aquí no estamos indicando la iniciación de la obra del Espíritu Santo, no
estamos hablando del sello, no estamos hablando de la morada, sino cuando todas estas cosas son ya realidad el
"sed llenos" en sentido imperativo es dejar que el Espíritu Santo tome control, debe tomar control de la vida todo
aquello que impida al Espíritu Santo tomar en su totalidad la vida del creyente; hasta que pueda decirse como se
dijo de Esteban: "varón lleno del Espíritu Santo".
Efesios 6:17: Aquí tenemos otra referencia al Espíritu Santo y es también interesante. "Y tomad el yelmo de la sal-
vación y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios". Todas estas escrituras que tenemos después del año 60
hacen un énfasis muy marcado con relación a la Escritura. Con este tema vamos a enlazar ahora la tercera parte.
3) LA ESPADA DEL ESPÍRITU ES LA PALABRA DE DIOS: Quiere decir que el Espíritu Santo después que se cierre el ca-
non de las Sagradas Escrituras, el Espíritu Santo no obrará de otra manera, sino a través de esas Escrituras. En la 2
carta a Timoteo 3:15-16, leemos: "Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras las cuales te pueden
hacer sabio por la fe que es en Cristo Jesús". "Has sabido las Sagradas Escrituras". Nadie duda que aquí hace refe-
rencia al Antiguo Testamento. ¿Por qué? Porque no se puede hacer referencia a que Timoteo en la niñez tenía es-
crituras del Nuevo Testamento, pues no las tenía. Quiere decir que su madre y su abuela !o han instruido en las
Escrituras del Antiguo Testamento (v. 16). "Toda Escritura". No escribo el artículo "la" porque me parece correcto
decir que toda Escritura es inspirada. Si ese texto estuviese en el Apocalipsis, en el último capítulo, yo estoy seguro
que Dios mismo se hubiera encargado de ponerle el artículo "la". ¿Por qué no está el artículo "la" aquí? Porque aún
faltaba parte de la Escritura del N. T. y si nosotros decimos "toda la Escritura" en el momento que se cita, ya estaría
completa y no estaba completa. Por eso Dios que es más sabio que los hombres, no pone el artículo "la". Toda Es-
critura hasta el momento que escribió el apóstol es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para co-
rregir, para instruir en justicia. Yo me atrevo a decir que aquí el apóstol al hacer referencia a toda Escritura ya está
incluyendo escrituras del Nuevo Testamento, pero no puede decir "toda la Escritura" porque todavía toda la Escri-
tura no estaba completa. Unamos 2 Pedro con este pensamiento (2:15): “Y tened entendido que la paciencia de
nuestro Señor es para salvación como también nuestro hermano Pablo según la sabiduría que le ha sido dada, nos
ha escrito casi en todas sus epístolas". ¿Qué quiere decir "casi en todas sus epístolas"? ¿Tiene dudas él de algunas?
No. El quiere decir que en todas las epístolas no hace énfasis al tema que él está tratando, pero lo que está aquí
aprobando es que todas sus epístolas son Escritura. "Casi en todas sus epístolas hablando en ellas de estas cosas
entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen como también las
otras Escrituras". Epístolas de Pablo, dice Pedro, son Escritura. "Toda Escritura", seguimos con el mismo pensa-
miento con Apocalipsis 2 y 3. ¿Quién escribe las cartas a las siete iglesias de Asia? Es el Señor que manda escribir. Es
mensaje de parte de El, pero cuando termina casi al final en unas y al final en otras, su mensaje dice: "El que tiene
oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice". No dice "dijo", sino "dice" a las iglesias. 1 Timoteo 4:1, dice: “En los
postreros tiempos vendrán hombres que enseñarán doctrinas de demonios". Pero ¿qué dice allí? El Espíritu dice
que en los postreros tiempos vendrán los que hablarán de falsas doctrinas, etc. y Apocalipsis 2 y 3, dice: "El Espíri-
tu dice". Ahora bien, ¿qué dice? Las iglesias que allí se mencionan eran iglesias reales. ¿Se entiende de ellas en
forma figurada la historia de la iglesia universal? Como se ha dicho y hermanos como Lockyer, don Gilberto Lear,
Ironside y otros y como fue enseñanza común de los hermanos, estas iglesias hablan de los siete períodos de la Igle-
sia hasta la Segunda Venida del Señor. Sea cual fuere este último significado, no podemos negar que en ellas se ve
el desarrollo de la Iglesia en su totalidad. Seguramente en cada momento puede manifestarse la característica de
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 8
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

todas; pero marcando una característica muy específica. Por ejemplo: en el primer siglo, al finalizar, había las carac-
terísticas de las siete; pero seguramente la preponderante era Efeso. Si lo miramos en la actualidad, seguramente
que habrá todas las características pero la preponderante será Laodicea. Llama mucho la atención que si estos
mensajes son para aquellas iglesias y permanentes hasta el fin, ¿cómo es que no encontró ningún defecto para na-
da en el asunto de milagros o dones relacionados con los tales? Pues por la historia sabemos que no se realizaban, y
¿cómo es que el Espíritu no hace ninguna cuestión tanto en aprobar como en desaprobar? La Escritura debe ser
interpretada en su totalidad y no en textos aislados. Quisiera terminar diciendo dos cosas: Dios reclama definición
de nosotros como a la iglesia de Esmirna, mantener el señorío de Cristo y además una reflexión con relación a la
iglesia de Sardis, de la cual se dice "que tienes nombre de que vives y estás muerto". Es a esta iglesia que el Señor
se dirige con el calificativo "el que tiene los siete espíritus de Dios". Es el Espíritu de Dios el que puede mantenernos
en un estado de vitalidad o si no volvernos a él. Este congreso debería de tener un despertar en las iglesias para que
las tales se volcaran a una intensa predicación del evangelio, a una vida de santidad y a una dependencia sincera y
real del Espíritu Santo.

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 9


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

EL BAUTISMO EN ESPÍRITU SANTO


por Juan E. Hofkamp (Lectura: Mateo 3:1 a 12; Hechos 1:1 a 9)

El nuevo nacimiento del creyente, su seguridad al ser sellado por el Espíritu Santo de la promesa, el disfrute de la
vida abundante, la plena comunión con el Padre, sus dones y capacidad de servicio en los variados ministerios, su
lugar en el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia del Dios vivo es el resultado de haber sido bautizado por el Señor con
el Espíritu Santo. La Iglesia que el Señor está edificando sobre La Roca de los siglos, que es Su Persona (Deut. 32:3-
5), nace en Pentecostés con el cumplimiento de la promesa del Padre dada por el Señor mismo. Nadie puede ser
hijo de Dios, si no es engendrado por Dios mismo (Juan 1:12 y 13). Ni puede llamar a Dios, Padre, si no es por su
Espíritu, del cual "bebió" en el mismo instante en que fue incorporado a la Iglesia. (1* Cor. 12:12 y 13).
1º) El uso de los términos:
BAUTISMO: En todos los casos expresa la idea de sumergir, cubrir, ya sea en agua o algún preparado para teñir
(Apoc. 19:13). "Ropa teñida en sangre", en gr. es "bapto", de donde tiene su raíz el término "baptizo" que describe
el acto de sumergir.
BAUTISMO EN: En el N. Testamento es usado para describir la acción de ser sumergidos en:
B.1. AGUA PARA ARREPENTIMIENTO: Mat. 3:6 y 11. Habiendo escuchado el mensaje de Juan, se bautizaban confe-
sando' sus pecados. Preparándoles el camino para el encuentro con el Señor Jesucristo: "El reino de los cielos se ha
acercado" y "Toda carne verá la salvación de Jehová", "De Dios" (Lucas 3:4 a 6).
B. 2. EN ESPÍRITU SANTO: Lucas 3:16; Juan 1:33; Marcos 1:8 y Mateo 3:11. En los cuatro evangelios queda clara-
mente establecido que es prerrogativa del Señor Jesucristo el bautizar con o en Espíritu Santo.
B.3. EN FUEGO (Mat. 3:11 y Luc. 3:16-17): Este bautismo sólo está registrado en estos dos evangelios, por lo tanto
debe ser interpretado y entendido a la luz del mensaje del profeta Juan el Bautista. Y en los dos evangelios el pre-
cursor del Señor Jesucristo menciona el fuego para "Los árboles que no dan buen fruto", Mat. 3:10 y Luc. 3:9 y "La
paja en fuego que nunca se apagará", Luc. 3:17 y Mat. 3:12.
El fuego: siempre está relacionado con la santidad de Dios y su juicio sobre el pecado y sus causantes, y Jesucristo
"Es el que Dios ha puesto por juez de vivos y muertos" (Hech. 10:42), "Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo
el juicio dio al Hijo" (Juan 5:22). Juan está anticipando a los incrédulos, que no dan fruto de arrepentimiento, les
aguarda el fuego eterno (Apoc. 20:10, 14 y 15). Pero este bautismo en fuego es también para quemar la paja, mien-
tras el trigo es guardado en su alfolí eterno. Es el fuego de la obra permanente del Señor en cada creyente y su Igle-
sia, purificándoles por medio de pruebas (1º Ped. 4:12 a 19; 1:6-7. OBRA QUE EL SEÑOR, SANTO Y SOBERANO,
CONCLUIRÁ EN EL TRIBUNAL DE CRISTO, 1º Cor. 3:10-15.
B.4. EN MUERTE (Luc. 12:50; Mar. 10:35-45): Cuando el Señor Jesús fue bautizado por Juan y cumplir así toda justi-
cia, fue sólo un símbolo de la realidad de su muerte y resurrección. De este bautismo invitó el Señor a participar a
sus ambiciosos discípulos. Privilegio que por la gracia de Dios alcanzaron. El apóstol Pablo hace referencia a este
bautismo como un ferviente deseo en FU. 3:10, si bien en su experiencia diaria lo realizaba, 1º Cor. 4:9; 2* Cor. 4:7-
12. Alguien dijo: "Es más fácil morir por Cristo que vivir por Cristo".
B.5. IDENTIFICACIÓN CON CRISTO (Mat. 28:18 a 20; Mar. 16:15-16): Que es el que actualmente practicamos a la luz
de Rom. 6:1 a 14; Col. 2:12.
Habiendo establecido que él bautismo en Espíritu Santo es atributo exclusivo del Señor Jesucristo y no de los hom-
bres, por santo y dotado que sea, analizamos nuestro tema:
1º) PROMETIDO: El Señor reiteró la profecía y la confirmó como promesa lo anunciado por Juan, su heraldo.
A) Antes de consumar su obra en la cruz (Jn. 14:15-23): Habló del Espíritu Santo como una persona y le llamó EL
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 10
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

CONSOLADOR (Gr. Parakletos). Uno que se pone a la par, ayudador, fortalecedor, que alienta, anima.
Por esto su ministerio es:
Estar con nosotros para siempre: Compañero, Juan 14:16.
Morar en nosotros: Control y poder de la nueva vida y hacer un tabernáculo o templo de Dios en cada creyente, Jn.
14:17; 1º Cor. 6:19-20.
Hacer real la presencia del Señor en cada creyente, Jn. 14:18: "No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros". El Espíri-
tu Santo es Cristo en nosotros: ver Rom. 8:9 a 11.
Experimentar la comunión con el Padre, Jn. 14:23; 1º Jn. 1:3: "Nuestra comunión es con el Padre, y con su Hijo Jesu-
cristo".
B) Vendría como resultado de su obra en la cruz, Jn. 16:7: "Os conviene que me vaya", Jn. 7:37-39, "Pues
no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado". Para que el Espíritu Santo haga mo-
rada permanente con el hombre y EN EL, fue necesario que éste fuese primeramente santificado, limpio en la san-
gre de un sacrificio que satisfaga las demandas de la Santidad y Justicia de Dios y el ofrendante, CRISTO, fuese glori-
ficado. La Iglesia, como unidad, es Templo de Dios, 1º Cor. 3:16-17. "El cual sois vosotros, santo es". El creyente
también lo es en particular, 1º Cor. 6:19-20.
C) Reiterada la promesa antes de ser recibido en gloria (Hech. 1:4-5): Y aquí el Señor lo llama "La promesa del Pa-
dre", Le. 24:49; Ef. 1:13-14.
2?) PROPOSITO: El cumplimiento de la profecía de Juan, promesa del Padre, confirmada con la resurrección del Se-
ñor Jesucristo, tiene como propósito:
A) CAPACITAR: "Recibiréis poder" para cumplir la misión a la cual nos envía: Ser sus testigos en todo el mundo,
Hech. 1:8. Este poder no reside en la capacidad del instrumento humano, sino en la presencia de Dios por su Espíri-
tu en cada creyente.
Recordándonos lo que Cristo enseñó, Juan 14:26. El Espíritu Santo renueva en nuestra memoria con vida y frescura
las verdades ya recibidas y las aplica a cada necesidad o circunstancia diaria.
Renovando y ampliando el conocimiento de Cristo, Jn. 16:12-15. Aplicando ese conocimiento a nuestra vida, va
formando el carácter y conducta de Cristo en, nosotros, 2º Cor. 3:18. Asimismo verdades proféticas y doctrinales
que los discípulos no estaban en condiciones de sobrellevar, como el misterio de la Iglesia, la doctrina de la gracia,
la justificación por la fe, etc., que el Espíritu Santo nos enseña por medio de los apóstoles en las epístolas y su apli-
cación diaria en el transcurso de los siglos de las grandes verdades del Evangelio, es obra permanente del Espíritu
Santo.
c) Redargüir a los hombres de pecado y conducirlos a la conversión, Juan 16:8-11; Hech. 2:37-38. El nuevo naci-
miento es obra de la Palabra y Espíritu de Dios.
Responder con claridad, poder y espontaneidad a los que se oponen, Mat. 10:19-20; Hech. 4:13-14.
Robustecer y capacitar para afrontar con entereza las pruebas y persecuciones. Este poder no lo utilizarían en bene-
ficio propio, sino a favor de sus semejantes. Un Esteban, Heno de Espíritu Santo y fe, no evitará con el poder que le
concedió el Señor el morir apedreado, ni Jacobo evitará el cuchillo de Herodes, ni el apóstol Pablo el aguijón en su
carne, ni tampoco evitará los naufragios o cárceles. La GRACIA de Dios obró en cada uno de ellos la capacidad para
afrontar con entereza las pruebas y dejar así un testimonio y ejemplo perdurable de fe (Heb. 11:35-40).
B) UNIDAD: El plan de acción ordenado por el Señor en sus instrucciones antes de ser recibido en gloria son: "Me
seréis testigos. . . hasta lo último de la tierra". Sin barreras raciales, ni religiosas, ni sociales. El mensaje es para el
judío religioso o incrédulo, comió para el pagano sumido en la mayor idolatría y corrupción. Es para los ilustrados
griegos como para los indoctos bárbaros. Para los grandes y potentados y los más pobres y esclavos. El apóstol Pa-
blo explica esta preciosa verdad del propósito de Dios en Efesios 2:11-22. "Porque El es nuestra paz, que de ambos
pueblos (Judíos y Gentiles) hizo UNO, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 11
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

enemistades. . . para CREAR en sí mismo UN (SOLO y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar
con Dios a ambos en UN SOLO CUERPO, matando en ellas las enemistades. Y vino y anunció la paz a vosotros que
estabais lejos, y a los que estaban cerca, porque por medio de El los unos y los otros tenemos entrada por un mis-
mo Espíritu al Padre".
Cuando la promesa se cumple en Pentecostés, Hechos 2:1-12, el mensaje es recibido por los varones piadosos de
todas las naciones bajo el cielo en su propia lengua. Oyeron de las maravillas de Dios en el idioma o dialecto que
nacieron y fueron criados. Los testigos de esta maravilla se preguntaron: "¿Qué quiere decir esto?", v. 12. Quiere
decir:
1) Que el mensaje es para todos los pueblos y naciones hasta lo último de la tierra, y este milagro de la gracia de
Dios se confirma en nuestros días, pues el mensaje que se prolongó en una gama de más de 15 idiomas y diale ctos
en Jerusalén el día de Pentecostés, hoy se proclama en más de 1000 idiomas y dialectos sobre la faz de la tierra, si
bien no ejerciendo este milagro carismático como en los días apostólicos, ya que la Palabra de Dios está al alcance
de todos los pueblos en su lengua natal.
2) Que LA IGLESIA, asamblea o congregación, es una unidad en todo el mundo y en ella todos son incluidos como
parte de ese un solo cuerpo, del cual el Señor es la cabeza, Efesios 1:20-23; 4:15-16.
3) Que se cumple la señal a Israel en su incredulidad de que Jesús es el Cristo (Mesías) y es el Señor a la gloria
de Dios Padre, 1º Cor. 14:21-22 con Ios 28:10-13. Lo escucharon en Jerusalén, Hech. 2:36 y hoy lo escuchan en todo
lugar a que han sido esparcidos: "Este es el reposo… más no quisieron oír".
C) CREAR EN UN SOLO CUERPO LA IGLESIA LOCAL (1º Cor. 12:12-13; Ef. 4:1-16. Hay diversas metáforas que el Espí-
ritu Santo usa para describir la Iglesia. Un redil con un pastor, Juan 10; Una labranza, 1º Cor. 3:6-9; Un edificio, 1º
Cor. 3:10-17 (o templo) con 1º Ped-2:4-5; Ef. 2:20-22. A una casa o familia, Ef. 2:18-19; Heb. 3:1-6; Una esposa, Ef.
5:25-27; Ap. 19:8-9; Un candelera, Ap. 1:12 y 20. Pero el más usado y lleno de aplicaciones prácticas es la de un
cuerpo con sus distintos miembros, que bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan
mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor, Ef.
2:16. Esta unidad la opera el Señor, "Siendo muchos (los miembros), son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque
por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo...".
"EL CUERPO ES CRISTO" (1º Cor. 12:12): "La última frase del v. 12 es muy notable, pues no sólo subraya Pablo la
unidad de la totalidad de los miembros del Cuerpo, sino que añade: "así también Cristo". Es decir, la unidad vital de
los muchos miembros en un solo cuerpo es la de Cristo, presente por su Espíritu en todos los miembros y hecha una
cosa con ellos" (Ernesto Trenchard, Comentario de 1» Corintios, pág. 207).
La Iglesia local debe mostrar a los hombres que le rodean lo que Cristo es por la santidad, actividad coordinada y
amor, en su testimonio y obras.
El bautismo en Espíritu Santo consiste en sumergir en el Espíritu de Cristo, de Dios, a cada creyente y la Iglesia toda
a fin de vestirla de Cristo: "Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; Porque todos los que habéis sido bauti-
zados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego. . . porque todos vosotros sois uno en Cristo
Jesús", Gal. 3:26-28. Es notable el uso del término TODOS en estos pasajes. En la Iglesia de Corinto había hermanos
espirituales y carnales, aquellos que tenían buen testimonio por su conducta y otros que necesariamente tuvieron
que ser reprendidos y otros disciplinados. Los había con sana doctrina, pero también aquellos que dudaban de las
verdades fundamentales como la resurrección; pero aquí se nos afirma que TODOS fuimos bautizados en UN cuer-
po... a Todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. La unidad como cuerpo de (Cristo por el Espíritu y la unidad
en la vida interior por el mismo Espíritu.
El hecho de que cada creyente ha participado del bau-1 ismo en el Espíritu Santo y ha bebido de El, tiene como ob-
jetivo inmediato, es decir para el tiempo presente:
a) Transformarnos (gr. "Metamorphoo" transformación por la evolución o desarrollo de la naturaleza): La Nueva
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 12
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Naturaleza, la naturaleza de Dios ha sido engendrada en nosotros, Jn. 1:12-13 y ella debe crecer, desarrollarse en
cada uno afectando nuestro entendimiento, nuestra mente, modo de pensar a fin de poder experimentar, compro-
bar la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta, Rom. 12:1-2. Hasta que alcancemos la mente de Cristo, 1º Cor.
12:12-16.
b) Transformar nuestro carácter y conducta, de modo que la imagen del Señor se manifieste progresivamente en
nosotros, 2º Cor. 3:17-18. La humildad y mansedumbre, la santidad y pureza, la gracia y el amor de Cristo debe ma-
nifestarse en cada uno de nosotros.
c) Transmitir su Gracia activa (gr. Carismata) a través de nosotros, proveyendo de diversos dones, con el fin de
cumplir los variados ministerios que nos asigna el Señor, con el poder de Dios que actúa en cada miembro para lo
que es provechoso, 1» Cor. 12:4-7. De modo que cada miembro se sienta y actúe como parte integrante del Cuerpo
de Cristo, 1º Cor. 12:18-20.
NOTAS: Referente a los "dones espirituales" es muy importante saber: 1º) Que los vs. 1 a 3 del cap. 12 de 1º Cor. es
una advertencia. El término "DONES" (gr. cariamata) no se encuentra en los originales en el v. 1. Recién se usa en el
v. 4, porque significa "Gracia de Dios manifestándose, obrando, en acción". El texto debe leerse: "No quiero,
hermanos que ignoréis acerca de los espirituales" y seguidamente habla de las fuerzas espirituales que los extravia-
ban en la idolatría. Ruego a mis hermanos comparar esto con: 1º Cor. 10:19-22; muy especialmente, 2º Cor. 11:3-4;
con vs. 13-15; 1º Timoteo 4:1. Satanás se disfraza de ángel de luz, y suele "imitar" la obra del Señor, para engañar si
es posible a los escogidos y apartar (apostatar) de la fe a los que creyeron en Cristo. Hoy más que nunca tienen vi-
gencia las palabras del Señor en Mat. 7:21-23; Mat. 25:4-5.
2") El término traducido lenguas en el N. T. siempre se refiere a idiomas, lenguaje que transmite un mensaje o co-
munica una verdad al que escucha, para ello es imprescindible entender o saber lo que se está hablando o comuni-
cando. ¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con entendimiento; cantaré con el espíritu, pero can-
taré también con entendimiento", 1º Cor. 14:15. Referente a los corintios, el apóstol tiene que llamarlos "niños"
por su carnalidad, 1º Cor. 3:1; 13:11 y 14:20. Sin madurez espiritual. En el cap. 11:17 a 22 el apóstol corrige lo que
fue una burda imitación de la vida de la Iglesia en Jerusalén, Hech. 2:43-47, y 4:32, donde los creyentes vivían dis-
frutando de lo que poseían en común, comiendo todos los días juntos, con sencillez y alegría de corazón. En el cap.
14 el apóstol Pablo se ve necesitado a corregir una imitación carnal de lo que la gracia de Dios obró en Pentecostés.
El Señor es quien' edifica su Iglesia. El la guarda y presentará sin mancha ni arruga ni cosa semejante para su gloria
delante de sí. Los tiempos son muy difíciles... Pero él está por sobre las circunstancias temporales en medio de las
cuáles batallamos... ¡Pero la victoria es suya!

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 13


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

DONES, MILAGROS E IMPOSICIÓN DE MANOS


Orador: Jaime Burnett
DONES

Vamos a ocupar nuestra Biblia en forma intensa, así que tengámosla abierta para poderla consultar. Vamos a leer
ahora en 1ª Cor. 12:6-11: "Y hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mis-
mo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu
palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otros d ones de
sanidades por el mismo Espíritu. O otro el hacer milagros; a otro, profecía; a otro discernimiento de espíritus; a
otro, diversos géneros de lenguas; a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo
Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como El quiere".
Pasemos al versículo 27 del mismo capítulo y leemos así: "Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada
uno en particular. Y a unos puso Dios en la Iglesia primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros,
luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de
lenguas.
¿Son todos apóstoles?, ¿son todos profetas?, ¿todos maestros?, ¿hacen todos milagros?, ¿tienen todos dones de
sanidad?, ¿hablan todos lenguas), ¿interpretan todos?
Procurad pues, los dones mejores. "Mas yo os muestro un camino aún más excelente".
Lo que acabamos de leer hermanos, pone en evidencia la obra del Espíritu Santo, proveyendo para la Iglesia duran-
te toda la dispensación, pero precisa una aclaración en cuanto a ciertos dones; pero en primer lugar yo quisiera
subrayar o enfatizar, que los dones se otorgan. No se otorgan por orar, transpirar o esperar. Los dones se otorgan
como obra soberana del Espíritu Santo. A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. El mismo
Espíritu que da los dones los reparte, y estos dones se otorgan según la capacidad y el temperamento de la perso-
na. Es por eso que les pedí que subrayasen estas palabras "otro", porque esta palabra no es igual que todos los
otros de esta porción. Ese "otro" que es etéreo, es decir de un tipo distinto. Una persona de otra capacidad de otro
temperamento, es decir, los dones se otorgan según la capacidad y el temperamento de la persona. Estas verdades
espirituales en 1º Cor. 12, deben producir ciertos resultados positivos, en cada iglesia. Es obra soberana del Espíritu
Santo, nadie tiene un don para jactarse de él, como suele pasar, no solamente en el movimiento carismático sino en
nuestras iglesias, que se jactan de los dones dados por el Espíritu. Pero debemos recordar que les es dado como El
quiere. Cada uno tiene por lo menos uno, puede tener más de uno, pero no debe producir en el poseedor del don,
aire de suficiencia o de superioridad. Nadie, al tener un don, puede decir al otro como se enseña en 1º Cor. 12: "No
te necesito", ni tampoco debe tener un complejo de inferioridad, ni debe producir un monopolio en la iglesia. Hay
gente que quiere controlar todo, porque no sabe delegar nada. Esto también se enseña en este capítulo sobre los
dones.
En vista de la acción soberana del Espíritu Santo, Jactarse del don que uno tiene, es entristecerlo. Quejarse del don
que uno tiene constituye una murmuración contra el Espíritu Santo, pero yo quiero decir algo importante herma-
nos, quiero que me escuchen bien: poseer un don, no es sinónimo de ser espiritual, ¿me entienden? En 1º Cor. 1:7,
el apóstol Pablo dice "que nada os falta en ningún don", pero tenemos solamente que consultar las condiciones
reinantes y prevalecientes en 1º Cor. 3, para ver que a ellos, poseedores de los dones les dice: "aún sois carnales
porque habiendo entre vosotros, celos, contiendas, disensiones, ¿no sois carnales? y ¿andáis como hombres?" Po-
seyeron dones pero no eran espirituales. La verdadera espiritualidad hermanos se evidencia por el fruto del Espíritu
no por los dones dados por el Espíritu. Yo quisiera hablar no sobre los dones que se otorgan y ustedes van .1 ver en
ese libro que se va a publicar, que hay otros aspectos, tales como los dones que se desarrollan, los dones que se
descubren; pero yo quisiera llegar al grano considerando los dones que desaparecen. En 1º Cor. 12 tenemos una
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 14
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

lista que es extensa, son trece dones mencionados; si ustedes toman tiempo en leer Rom. 8:12, entre la primera
porción y la segunda, descubrimos que se mencionan 6 dones, desapareciendo seis, el tiempo ha avanzado en 3 ó 4
años y el mismo apóstol había escrito a una iglesia a la que ni siquiera menciona los dones espectaculares. Efesios 4,
escrito en el año 60, aunque algunos piensan que fue en el año 63, ha avanzado el tiempo un poco más, y se men-
cionan 5 dones, dos de éstos son de apóstoles y profetas y se dice que son dones de la Iglesia edificada sobre los
cimientos de los apóstoles y profetas, dones de fundamentos y señales. Los dones de carácter espectacular, en un
período de 6 a 9 años desaparecieron. Yo les invito que tomen tiempo en sus casas para mirar las listas y comparar-
las y van a ver cómo desaparecen los dones espectaculares que son dones de fundamento y de señal pero que son
testimonios. Los que permanecen en cada lista son los dones del ministerio; ¿quién habla hoy de los que ayudan,
quién habla hoy de los que sirven, quién habla hoy de los que exhortan? Estos son los dones del ministerio, los
permanentes, que están en vigencia en el día de hoy.
Los dones de señal o dones espectaculares, fueron dados por tres razones, y, aunque yo sé que conocen el texto los
voy a invitar para que lo busquen, en Hech. 2:22 donde dice: "Varones israelitas: oíd estas palabras, Jesús Nazareno,
Varón aprobado por Dios, entre vosotros por las maravillas, prodigios y señales, que Dios hizo entre vosotros, por
medio de él como vosotros mismos sabéis" Estos dones, estos prodigios, fueron hechos para que Dios aprobara, y
autenticara el ministerio y la persona de Cristo en medio de un mundo incrédulo; pero vamos ahora a Hebreos 2,
que es la segunda razón, para demostrar que los apóstoles fueron aprobados por Dios. Hebr. 2:3-4: "¿Cómo escapa-
remos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?, la cual, habiendo sido anunciada, primeramente por el
Señor a los apóstoles nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y
prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad". Hay mucho aquí, paro estos
milagros, prodigios, repartimientos del Espíritu Santo, se pusieron en evidencia para que Dios endosara el ministe-
rio de los apóstoles, para que autenticado fuera el ministerio de los apóstoles y los apóstoles mismos. La l creerá
razón es para testimonio de los judíos, como dice en 1º Cor. 1:22: "Porque los judíos piden señales, los griegos bus-
can sabiduría, mas nosotros predicamos a Cristo Crucificado". Vamos a considerar 1º Corintios 13.
1º Cor. 13 no se debe considerar como muchos lo 11, hacen como un paréntesis. 1º Cor. 13 es un eslabón vital en-
tre el cap. 12 y el cap. 14, porque en éste se regula el no de los dones. Vale decir que el fruto del Espíritu se eleva
como más importante que el don mismo del Espíritu. Esta es la enseñanza de la primera parte, "y si no tengo
amor", "y si no tengo amor", "y si no tengo amor", como fruto del Espíritu, de qué me vale el don que eleva el fruto
mis arriba que el don. Por eso tenemos el subtítulo en muchas Biblias, que dice "la preeminencia del amor".
Ahora, si me pidieran ustedes otro subtítulo, antes del va-. S' pondría otro, que sería "la permanencia del amor". No
solamente la preeminencia sino la permanencia, porque 1º Cor. 13 trata y hace un contraste agudo entre los dones
que van desapareciendo y el amor que nunca deja de ser; entonces es la permanencia del amor. Aquí la lista de los
dones que van a desaparecer o que desaparecieron ya, no es completa ni exhaustiva, pero se mencionan tres (do-
nes y son todos dones de comunicación. Se ve que los (Corintios no eran nada distintos a nosotros. Les gustaba los
dones que los colocaran donde pudieran hablar: profecías, palabras de ciencia y las lenguas.
Profetizar, hermanos, no es siempre pronosticar, no es siempre predecir, a veces es sencillamente decir, comunicar
y obviamente dejó de tener vigencia cuando se completó la fe que ha sido una vez dada a los Santos. La fe en esa
instancia no se refiere al acto de la fe, sino al contenido de lo creído, es decir, al canon de las Escrituras. ¡Hermanos,
pisamos terreno muy peligroso si admitimos la existencia de este don en el día de hoy!
Aceptar "tuve un sueño", o "hermanos tengo una profecía". Si lo permitimos es actuar en contra de la Biblia, y en
segundo lugar el maestro que recoge su mensaje de la Palabra de Dios, el evangelista, no podrá hablar más con
autoridad. ¿Me entienden?, ¿por qué lo que dice hoy dejará de tener vigencia mañana? No será posible que Jaime
Burnett, jamás pueda repetir o enseñar todo el consejo de Dios, porque no sabemos lo que viene mañana, ¿me
entienden? Esto quita fuerza a la fe ya entregada a los Santos. Algo importante, todos están esperando esto, ce-
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 15
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

sarán las lenguas; las lenguas fueron dadas con un propósito especifico (1º Cor. 14:22). "Así que las lenguas son por
señal, no a los creyentes", y lo afirma aclarando, sino a los incrédulos, pero la profecía, no a los incrédulos sino a los
creyentes. El ver. 21 que pasamos por alto ahora lo vamos a leer, porque vamos a encontrar allí a quiénes se dirige
y por qué se hacen las señales.
Hermanos, en la ley está escrito, es decir en el Antiguo Testamento, en otras lenguas y con otros labios hablaré a
este pueblo. (Yo tengo un marco alrededor de tres palabras: este pueblo si lo quieren hacer lo pueden hacer), y ni
aún así me oirán, dice el Señor". En otras lenguas y en otros labios hablaré a este pueblo, es una referencia directa a
Isaías 28:12 (tienen la referencia al pie de la hoja de su Biblia), pero ¿qué es el contexto de Isaías 28?, el Señor había
hablado a su pueblo, había apelado, había instado que se arrepintieran en su idolatría y volvieran a El. Pero dice,
"en otras lenguas y en otros labios hablaré a este pueblo". El pueblo incrédulo, el pueblo que había rechazado los
acercamientos de Dios iba a escuchar los idiomas o el idioma de sus raptores que vinieron a llevarles a la cautividad,
y las lenguas como señal. ¿Saben qué señalaban? Señalaban juicio para el pueblo de Israel. Cuando ellos escucha-
ron el avance de mis secuestradores, de sus raptores, temblaron, porque se dieron cuenta al escuchar ese idioma
distinto, raro, extranjero, que significaba para ellos el fin de siglos de honor, de privilegios y que serían cautivos.
Ahora, dice el Señor, porque no quisieron oír, escucharán lengua extraña, que siendo la de sus raptores representa-
ba juicio para ellos, hasta que cayeron de espalda y fueron quebrantados, enlazados y presos. Las lenguas, entonces
fueron por señal a los judíos incrédulos. Observen que solamente se las menciona tres veces en los Hechos de los
Apóstoles y en las tres ocasiones, cap. 2, cap. 10, cap. 19 hubo judíos presentes. Las lenguas, idiomas o dialectos
extranjeros significaban para los judíos del tiempo de los Apóstoles el fin de una dispensación de honores y privile-
gios, después de la cual el enfoque de la atención de Dios caería sobre los gentiles. Hechos 28:25: "Bien habló el
Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Dice: "y como no estuviesen de acuerdo
entre mí al retirarse les dijo Pablo estas palabras: "Ve a este pueblo y diles de oído oiréis y no entenderéis y viendo
veréis y no percibiréis, porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyeron pesadamente y sus
ojos se han cerrado para que no vean con los ojos y oigan con los oídos y entiendan de corazón y se conviertan y yo
los sane y saber pues que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios y ellos oirán. Esto significaba para Israel
una verdadera crisis, que marcó el punto final de los tratos de Dios con Israel, instando, apelando, buscando, espe-
rando y ellos no oyeron. Habían escuchado las lenguas extranjeras, lenguas de juicio, ojalá que pudieran entender
esto, lenguas que anunciaron el fin de una dispensación para Israel, y el comienzo de una dispensación de honor y
de gracia para los gentiles. Luego de la crisis de Hechos 28, comienzan a desaparecer del escenario las lenguas y las
sanidades. ¡Ah!, un hermano me dijo: 1º Corintios 14, dice: "no impidáis hablar en lenguas". ¡Pero hermanos, lea-
mos toda la Biblia! No esperemos aplicar este mandato en tiempos cuando ellas ya han cesado.
"La ciencia acabará". Se nota en el Nuevo Testamento, que es conocimiento de verdad espiritual relacionado con
Dios, sus obras y sus caminos impartido por revelación. Hay una traducción que se llama La Versión Amplificada, la
tengo en inglés y dice así: "La ciencia pasará", esto es, perderá su valor y será reemplazada por la verdad. Ahora
hermanos, hablando de las lenguas, hablando de las profecías, de la palabra de ciencia, el apóstol Pablo hace un
contraste aquí por medio de tres ilustraciones que apuntan a la misma cosa. Vamos a 1? Corintios 13:10 (tengan en
cuenta, hermanos, que puertas grandes giran sobre bisagras chicas). "Mas cuando venga lo perfecto entonces lo
que es en parte se acabará".
Y él dio tres ilustraciones: una ilustración da la niñez a la madurez, de visión parcial a visión perfecta, de cono-
cimiento parcial a conocimiento perfecto; no es un contraste de lo imperfecto con lo perfecto, porque Dios nunca
hace lo imperfecto. Es un contraste entre lo parcial y lo completo. El apóstol remarca este punto del contraste
entro lo transitorio y lo permanente, por notar la referencia de la Venida del Señor. "Ahora vemos por un espejo
oscuramente, mas entonces veremos cara a cara". Esto, hermanos, si nuestra regla de interpretación tiene que
ser constante, y si "de la niñez a la madurez" es una ilustración, esta referencia de la Venida del Señor, también se
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 16
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

ocupa de ilustrar no para establecer el tiempo, el momento de la desaparición de estos dones, sino para indicar que
ahora vemos las cosas oscuramente y luego veremos cara a cara. Pasó esto en la Iglesia, pasó el proceso, llegaron a
lo completo, ¿cómo podemos establecerlo con certeza? En primer lugar creo que no se refiere al punto histórico de
la desaparición de estos dones, por dos razones; porque si fuera el momento, entonces no habría necesidad de es-
pecificar sobre algunos, porque cuando venga el Señor todos los dones dejan de tener vigencia, ¿verdad?, todos
caerán en desuso cuando venga el Señor; y en segundo lugar dicen que las lenguas cesarán. El vi que se usó se re-
fiere a que las lenguas desaparecerán paulatinamente.

DESAPARICIÓN DE LOS DONES NO PERMANENTES


Una comparación de la listas de los dones, pone en claro que no todos los dones se dieron
como permanentes.
1ª Corintios 12 Romanos 12 Efesios 4
54 D.C. 56 D.C. 60 D.C.
De señal y Palabra de sabidur- Transitorios
fundamento ía
Palabra de ciencia
Fe
Sanidades
Milagros
Lenguas
Interpretación
Discernimiento de
Espíritus Apóstoles
Apóstoles Profetas
Profetas
Profetas
Ministerio Maestros Maestros Maestros Permanentes
Los que ayudan
Los que adminis- Presidir Pastores
tran
Evangelistas
Servir
Exhortar
Dar

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 17


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

MILAGROS

Ahora, en cuanto a los milagros, algunos dicen que la Biblia está llena de ellos. Lo primero que yo quiero de-
cir es, que los milagros en la Biblia son poco frecuente; Estos milagros ocurren en grupos, en ciertos momentos cru-
ciales de la historia y generalmente definen una nueva etapa en las relaciones de Dios con los hombres; nunca fue
la forma normal en que Dios obró. Tiene que haber doctrina sobre esto, y la hay. Los milagros se intensificaron en
tres períodos distintos: 1º) en el Éxodo de Egipto, entre el cap. 7 y el cap. 17; 2º) durante el período del comienzo
de los profetas cuando Dios autenticaba él ministerio de ellos, Elías y Elíseo (1 Reyes 17 al 18 y 2 Reyes cap. 4 a 6), y
el 3er. período es durante el ministerio del Señor y sus apóstoles. Grandes tramos de la Biblia están totalmente
desprovistos de milagros. Pasan siglos sin que se mencionen los milagros.
Consideremos hermanos, a Abraham, a David, a Daniel, a Jeremías, a Juan El Bautista, el más grande que nació de
mujer y no hizo milagros; la Biblia lo dice en Juan cap. 10:41. Nunca es cuestión de lo que Dios puede hacer; yo creo
en lo que Dios puede hacer; pero también reconozco lo que Dios quiere hacer» Hermanos: ningún creyente negaría
que Dios puede hacer hoy lo que hizo en tiempos pasados. El es inmutable, pero no es cuestión de lo que Dios pu e-
de hacer, sino lo que Dios quiere hacer.
Algunos se aferran a Hebreos 13:8, Jesucristo es el mismo hoy y ayer y por los siglos.
Yo estoy de acuerdo, es siempre y será el mismo en su persona, es siempre y será el mismo en su poder, pero no es
necesariamente el mismo en su práctica. Cuando el Señor estaba, levantaba a los muertos, hizo grandes milagros.
Sabemos que cuando venga lo hará otra vez, levantando muertos, pero no lo está haciendo ahora. ¿Ustedes escu-
charon que en una de estas campañas famosas se levantaron muertos? Y si el poder es uno, ¿por qué no lo hace?
Otra cosa, hay que tener en cuenta que en esa época aún se escribían las Sagradas Escrituras. ¿Hay gente que lo
está haciendo ahora? No hay nadie, eso ya pasó, Jesucristo es el mismo en su persona, su poder, pero no en la
práctica. Las reglas que se aplican al don de lenguas, también se aplican a este don, tuvo el mismo objetivo respecto
al pueblo de Israel. Dice en Éxodo 15 al 26: Yo soy Jehová tu sanador", ¿a quién estaba hablando?
A los egipcios les mandaba enfermedades tremendas, pero hablaba a su pueblo, a este pueblo, también en Isaías
53:4, dice lo siguiente: "Ciertamente llevó El nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvi-
mos por azotado, por herido de Dios y abatido". Anuncia que con su pueblo, ¿a quién está escribiendo Isaías?, a los
judíos.
Esto se cumplió en Mateo 8:16-17: "Y cuando llegó la noche trajeron a él muchos endemoniados y con la palabra
echó fuera los demonios y sanó a todos los enfermos para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando
dijo: El mismo, tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. Se cumplió en Israel lo que el Señor había
profetizado mucho antes. Es notable que estos dones se dieron durante el ministerio del Señor y los apóstoles con
un fin específico. Lo hemos visto para que Dios aprobara a su Hijo delante de los hombres. Para que Dios aprobara,
endosara, autenticara a sus apóstoles delante del pueblo. Pero algunos dicen: "¿Existen evidencias que dejaron de
ser?" Hermanos: Yo solamente me guío por la Biblia, ella es el patrón de mi vida. Vamos a descubrirlo por Pablo el
preso, Pablo el enfermo y Pablo y sus consiervos, a) Pablo el preso estaba hablando en su mensaje de despedida a
Timoteo, 2º Tim. 1:16 dice: "El Señor, tenga misericordia en la casa de Onesífero, porque me buscó diligentemente
y no tuvo vergüenza de mis cadenas". Pero al apóstol Pablo se le caían las cadenas antes, a Pedro también, pero
ahora no se les caen más. Están encarcelados y no se les caen las cadenas, no hay ningún terremoto para romper
todo esto, b) Pablo el enfermo, bien conocido. 2º Cor. 12. El ruega al Señor que le quite el aguijón en la carne y re-
cibe por respuesta: "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad". ¿Por qué no leen la Biblia
hermanos? El Señor tiene propósitos aún en los hermanos que sufren. Quiere que les diga una cosa, si no hubiesen
sufrido tanto, quizás no hubiesen tenido tanto para compartir. Dios tiene propósitos. Después, c) Pablo y sus con-
siervos: El habla de Trófimo, enfermo. El apóstol Pablo le da un abrazo de despedida, quizás se le han caído algunas
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 18
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

lágrimas, le dio un abrazo y le dijo, hermano me voy. "Pero, ¿qué pasa?, ¿no le extiende la mano para sanarlo a este
ser tan querido?, ¿se despide de él y lo deja en su lecho de dolor? Es que ya ha pasado el tiempo de esta dispensa-
ción de las cosas espectaculares. Después habla a Timoteo, el que llevará la antorcha de la fe, el que tomaría en
cierta medida el lugar de Pablo y sabe lo que dice (esto viene bien para muchos hermanos, ¿no?). "Toma un poco
(no mucho) de vino por tu estómago" (no para su cabeza) y sus frecuentes enfermedades. El apóstol Pablo está
hablando con un gran siervo de Dios que está enfermo, continuamente débil, y ¿sabe lo que le dice? Timoteo "me
voy, no te olvides de tomar los remedios caseros", así le habló. Aquellos que aún a pesar de toda esta evidencia
bíblica dicen: ¿no será que hay una manifestación nueva del Espíritu en los días previos a la venida del Señor, para
impactar a la gente? ¿Es posible que Dios hiciera esto? Yo dudo que lo hiciera para impactar a los impíos.
El Señor no siempre impactó a la gente en su ministerio, sino que hizo lo contrarió. En una ocasión ustedes saben lo
que hicieron, invitaron a toda una ciudad en donde había hecho grandes cosas, y en donde había echado demonios
(nada menos que demonios), y luego toda la ciudad le rogó que se fuera de sus contornos. Yo no sé por qué esta
gente no piensa otra cosa.
Este varón, Hechos 2, aprobado por Dios (v. 22); sabe lo que hicieron con El, sabe lo que dice el v. 23: "Este varón
aprobado por Dios con tantas señales y prodigios y maravillas y milagros, ¿qué le hicieron?: “Crucificándole, matas-
teis por manos de inicuos". Este fue el resultado, y hablan de impactar la gente! Jesús dijo: "Generación mala y
adúltera demanda señal, pero señal no le será dada sino la del profeta Jonás". Es la señal de la resurrección de Cris-
to. Hermanos: Salgamos a predicar este mensaje y a Cristo crucificado. Estos milagros de los que tanto se habla
ahora desvalorizan los milagros bíblicos.
Se nota la tremenda falta de paralelos bíblicos. Siéntense, hermanos, anoten las cosas que no concuerdan con la
Biblia. En ese tiempo Jesús sanaba a la distancia, siempre instantáneamente y completamente, muertos fueron re-
sucitados. Estaban los que fueron sanados por la sombra de Pedro. Pero hubo dignidad en todo esto, ni siquiera se
mencionó el dinero, nunca quedó desacreditado el nombre de nuestro Dios o el Poder de Dios por un fracaso o por
sanar a medias. En segundo lugar, se desvía la atención de los milagros verdaderos, y todos hablan y se enfoca so-
bre el paralítico que Pedro sanó e hizo caminar. Qué tremendo, una persona. Había 3000 convertidos. La relación es
de 3000 a uno y más tarde 5000. ¿No fueron éstos los verdaderos milagros de los Hechos de los Apóstoles. 3000
personas agregadas a la Iglesia de Cristo? Hermanos, frente a lo que estamos viendo, ¡volvamos a la Biblia!, y no
coloquemos el centro de gravedad en la experienda cristiana, donde la Biblia no lo coloca.

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 19


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

IMPOSICIÓN DE MANOS

En primer lugar quisiera decirles, que esto se en concentra en el ministerio del Señor; como también en el de los
Apóstoles. En el ministerio del Señor hay 35 milagros, 23 de ellos tratan de la sanidad de personas y en solamente 7
de estas oportunidades el Señor los tocó. Se usan 2 palabras, una para el verbo tocar, que es realmente la palabra
abrazar. Yo quedé encantado cuando vi esto. Esta es la palabra que se usa, cuando el Señor baja del Monte, y dice
que tocó al leproso. ¿Qué les parece? El Señor lo abrazó. Es tremendo; pero hay otras oportunidades en que el Se-
ñor los toca. Es notable observar también esto. Descubrí al mirar el tema por mi cuenta, que en los cuatro casos
que el Señor sanó a endemoniados, como también en el evangelio según San Juan completo, no se menciona la
imposición de manos. Estaba pensando, ¿por qué?, porque no se trataba de una cosa física la cual el Señor podría
identificar. No se trata en el evangelio, según San .Juan, de una manifestación, sino más bien de su identificación y
de su poder como hijo de Dios. Allí, El habla de mí poder Divino que se enfatiza en el evangelio, también en los ca-
sos de los endemoniados. En los Hechos de los Apóstoles, la imposición de manos es para dar sanidad al enfermo.
Hechos 3:7, la curación del cojo, y en Hechos 28:7 fue sanado el padre de Publio. En estas dos ocasiones se registra
la recepción del Espíritu por este medio. En Cuanto a los que fueron sanados de esta manera, el Señor autenticaba
una vez más a sus apóstoles. En cuanto a los que recibieron el Espíritu de esta manera en Hechos 18 y 19, dice el
escritor, vi que estas manifestaciones sobrenaturales se hacían con el fin específico de dar testimonio a los judíos
en cuanto a Cristo y a la fe. Entonces eran temporales. No se relata su continuación después del tiempo de las cir-
cunstancias narradas en Hechos 19. En cuanto a los Hech. 19, surgen muchas preguntas en que el apóstol, por me-
dio de la imposición de manos otorga la recepción del Espíritu Santo a este grupo.
Pero por medio de una serie de preguntas sencillas, podemos sacar conclusiones claras. Obviamente esto se puede
aplicar a las demás ocasiones en los Hechos en que se impusieron las manos. ¿Eran circunstancias especiales? Sí.
¿Al hacer la imposición de manos se seguía un modelo ya establecido? No. Por ejemplo en los Hechos 8, en que
tenemos el caso del eunuco. En Hechos 10, mientras Pedro hablaba, sin imponer las manos, recibieron el Espíritu
Santo. Qué diremos de lo de Filipos, los de Tesalónica, los de Atenas, etc.
¿Hay evidencia de que se establecía un modelo para toda la dispensación de la Iglesia al hacer esto? No. ¿Era espe-
cial la persona utilizada en esta ocasión? Sí. ¿Hay evidencias en la Biblia que Pablo, al hacer esto, les transmitía un
poder especial, autorizándoles a que lo hagan a otros directamente? No lo que tenemos en cuanto al ministerio del
Señor, es un cuadro irregular, hay 35 milagros, 23 tratan de personas sanadas, solamente en 7 ocasiones los toca o
les impone las manos, entonces no se presenta un cuadro constante, sino que presenta un cuadro irregular, cam-
biante, y no se puede establecer principios sobre cuadros cambiantes.
Esta es la lección del ministerio del Señor. Ustedes habrán observado que en Hechos, en dos ocasiones se empleó
este método para la recepción del Espíritu por los apóstoles en ambos casos eran judíos (Pablo y Pedro). Quizá sea
interesante observar que el Señor autenticaba él ministerio de Pablo, a la par con el de Pedro, y todo lo que hizo
Pedro en capítulos 1 al 12, lo hace Pablo en los capítulos del 13 al 28. Pedro fue encarcelado y se le cayeron las ca-
denas. Pablo fue encarcelado y también se le cayeron las cadenas. Pedro resucita a Dorcas, Pablo resucita al mu-
chacho que cayó de la ventana, porque se durmió en la reunión.
También tenemos otros casos en donde todo lo que hizo Pedro, lo hizo también Pablo.
Él sanó a personas y Pablo también. Esto era porque el apostolado del apóstol Pablo siempre quedaba en duda.
(Solamente hay que leer las cartas a los Corintios para entender esto), y el Señor autenticaba y aprobaba el apos-
tolado del apóstol Pablo por este medio.
En dos ocasiones entonces para la recepción del Espíritu, en dos ocasiones para sanar a personas y en dos para
identificar la obra y el ministerio de otros. (Hech. 6 y 13). Los apóstoles se identificaron con los siete varones llenos
del Espíritu Santo que servían las mesas. A ellos no so les encomendaba la obra y no se les trasmitía un poder espe-
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 20
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

cial por poner la mesa, ellos se identificaron un ellos, en un trabajo más humilde.
En Hechos 13, la Iglesia se identifica con la obra del Espíritu Santo en medio de ella.
Dice el versículo 13, en cuanto a Pablo y Bernabé qué les impusieron las manos y les despidieron. Esto no fue una
ordenación eclesiástica a la obra del Señor. Esto fue la identificación de la Iglesia, hombres ya dotados; Qué ya serv-
ían, y no es el caso de los superiores ordenando a los inferiores, más bien es al revés, son los inferiores, ni lo pode-
mos decir así, identificándose con aquellos que han recibido un llamado del Espíritu Santo, que son más dolados, y
se identifican con ellos, de esta manera, no pidieron ir todos a la obra. El único caso aislado es el de Ananías, en
Hechos 9 y obviamente él también fue judío, varón piadoso, según las Escrituras.
Los acontecimientos revelan que Ananías respondía, actuaba y comunicaba de acuerdo con instrucciones espe-
cificas a un llamado específico referente a una persona específica. Es obvio que Ananías no le ponía en el ministerio.
"Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministe-
rio", 1º Timoteo 1:12.
Debemos recordar que es un caso aislado, único y especial y que no significaba un proceder general y ningún man-
damiento nos es dado para perpetuar esta práctica. Bien se podría aplicar las preguntas hechas en cuanto a Hechos
19 en este caso también.

Las Epístolas
1) 2º Timoteo 1:6: Las referencias de uso de la imposición de manos en las epístolas de Timoteo refieren al don que
le fue dado.
1º Timoteo 4:14 dice: "Mediante profecía", y este detalle se une con el que es dado en 2» Timoteo 1:6: "Por impo-
sición de mis manos". Parecería que la profecía indicando cuál fuese el don de Timoteo, la recibió el mismo apóstol
Pablo, y que esto le fue dado a Timoteo por el poder exclusivo de un apóstol. No se establece una norma porque
existen factores que no apuntan hacia esto porque no hay más profecías o apóstoles. No se puede establecer ni
principios ni prácticas sobre factores inconstantes.
2) 1º Timoteo 4:14: Un acto de parte de los ancianos de la iglesia, en circunstancias similares a las de los He chos
13:1-3, cuando uno de sus miembros fue apartado para una obra en particular, habiendo dado evidencia de las cre-
denciales necesarias para ella.
Es mi profundo deseo que este estudio sobre áreas de confusión y temas de mucha trascendencia en nuestros días
arroje luz donde hubo tinieblas y nos ayude a colocar el centro de gravedad de la experiencia cristiana donde la
BIBLIA lo coloca.

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 21


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

EL PROPOSITO DEL ESPÍRITU SANTO


por Mario E. Mulki

(Lectura: San Juan 15:15-31; 15:24-27; 16:7-15)

Es un tema vastísimo. Es imposible reducir en una definición o condensar en frases escogidas. Nos parece que todos
los temas de palpitante interés que se han abordado, son pequeños riachos, que se van uniendo uno tras Otro. . .
para desembocar en el mar de su propósito. Es que el propósito del Espíritu Santo es la base y fundamento de todo
lo que antecede y precede. Es la raíz viviente desde cuyo origen corre la savia hacia todas las manifestaciones del
Espíritu, para vestir a su Iglesia de un atavío celestial. Su genuina comprensión doctrinal nos hará caminar por el
sendero de sus mandamientos sin torcer, como dice Isaías: "ni a la mano derecha ni a la mano izquierda" (Isaías 30).
Volvamos al Aposento Alto. El Señor se halla reunido sus discípulos. Es la "noche que fue entregado". Judas se reti-
ra, perdiéndose en las tinieblas de afuera. Son como dice C. Morgan "Uno y Once". El Uno es el Redentor…los Once
son redimidos. Cada discípulo se llama a silencio y el Dulce Maestro abriendo el Sagrario de su corazón vuelca so-
bre la mesa del cenáculo la síntesis del ministerio del Espíritu Santo. El Señor se iba. Una vez los dejó por una noche
(S. Mateo 17). Luego por tres "días y tres noches” (S. Mateo 12:40). Pero ahora se marcha…para siempre! Sin em-
bargo no los deja solitarios frente a un mundo con su necesidad y camino de afrenta. Alguien ocuparía su lugar. No
era hombre ni una influencia, sino el Espíritu. La tercera persona de la trinidad. "Es necesario que yo vaya para que
El venga" (16:7)... es el Consolador". El término utilizado es Parakletos, que no tiene traducción del idioma griego,
pues significa toda una gama de cosas: Consolador, Ayudador, Abogado, Intérprete. Tal era Cristo... tal el Espíritu
Santo. No era una influencia a recibir ni una cosa a utilizar, sino una Persona con todos los atributos de la deidad,
que venía a establecer el señorío sobre la Iglesia a nacer. Hay siete motivos que se señalan en el Aposento de su
Propósito.
1º) Estar... para siempre (14:16): El Señor no podía hacerlo! Es necesario marcar el paralelo entre la venida de Cristo
y la venida del Espíritu Santo. Ambos fueron anunciados por antelación. Sobre Cristo: Isaías 9:6. Sobre el Espíritu
Santo: Joel 2:28. Ambos descendieron a un lugar determinado. Cristo Jesús a Belén (Miqueas 5:2), y el Espíritu San-
to al Aposento Alto (Hechos 2:1). Ambos descendieron a un cuerpo. El Señor al seno de una virgen (Isaías 7:14), y el
Espíritu Santo al cuerpo místico de la Iglesia (1º Cor. 3:16). Cuando vino el Señor, vino silenciosamente... el Espíritu
Santo como "un viento recio".
Pero aquí es el fin del paralelo. El Señor no podía estar con los suyos por siempre. Ya cumplió la obra de la Reden-
ción. Venció la tumba y regresa a su Padre con el cuerpo glorificado. Al venir rompió la ley biológica... al volver la
Ley de Gravedad. De estar en la tierra ceñido a su Cuerpo Sacrosanto estaría en UN SOLO LUGAR. Pero vino el Espí-
ritu Santo y está en TODO LUGAR! "Es necesario que yo vaya para que El venga y tome el timón de la nave de la
Iglesia guiándolo a través de los siglos, hasta el puerto celestial. ¡Maravilloso Señor! Leyendo el libro de Ezequiel
nos conmueve mirar el desplazamiento de la nube, símbolo de la presencia de Dios, por el pecado de su pueblo.
Primero se retira del Arca... luego del Templo... sigue en la ciudad... y al fin en el monte. Hasta que el profeta ex-
clama con tristeza: "Y... no lo vi más". Esto no pasará con el Espíritu Santo. Descendió en Pentecostés, y ascenderá
con la Iglesia al encuentro del Señor en las nubes del Cielo (1º Tes. 4:14), cumpliendo así su glorioso ministerio. "Es
necesario que yo vaya", sigue diciendo el Señor en la mesa del cenáculo, para que...
2º) Morar... en vosotros (14:17). Es el segundo propósito. Sin pensar en ser reiterativo podemos acentuar que el
Espíritu Santo en la antigua economía, venía SOBRE… sobre Aarón como sacerdote, Elías como profeta, David como
rey. Muchas veces "el óleo de la unción se Meó con el polvo del camino". No eran perfectos. Mordieron el polvo de
la derrota. Cayeron en pecado. Es triste ver al ilustre sacerdote hablar contra su hermano (Núm. 12:1-9). Contem-
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 22
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

plar al indómito Elías, meterse cobarde en la cueva de Horeb (2 Reyes 19), y ver al "dulce salmista de Israel", caer
junto a la mujer de Urías (2 Samuel II). De ahí, que sobre los escombros de su pecado, y los despojos humeantes de
su caída, elevaron aquella oración que David lo expresa: "No quites de mi... tu Santo Espíritu" (Salmo 51:11). Pero
ahora en la presente dispensación ya no sucede así! Es que el Espíritu Santo está DENTRO. Es el propietario del co-
razón redimido. El Espíritu Santo puede ser tal vez limitado, enojado (Isaías 63:10), contristado (Efesios 4:30), y
aún APAGADO... (1º Tesal. 5:19), pero nunca desalojado! De ahí surge la seguridad de la salvación (Efesios 1:13).
Una vez que el alma se rinde a los pies de Jesucristo, el Espíritu lo sella, e Instala un imperio que nadie puede cauti-
var.
Aún hay quienes sostienen que hay tres dispensaciones: Del Padre... del Hijo... del Espíritu Santo. La dispensación
del Padre en la historia más remota de la humanidad. La dispensación del Hijo, acabándose con la maravillosa As-
censión (Hechos 1). La dispensación del Espíritu Santo, es la hora que vivimos. Comenzó en Pentecostés, y termi-
nará en el encuentro en las "nubes del Cielo". En la historia de las almas puede ser contemporánea. En una misma
casa, la Casa de la Redención, puede estar el fiel que fue salvado en la "Dispensación del Padre"… otro en la "Dis-
pensación del Hijo" y otro en la "Dispensación del Espíritu Santo". Pero todo dispensador de los misterios de Dios
(1º Pedro 4:10), debe conoce bien este hecho. De otro modo no "trazará bien la Palabra de verdad" (2º Timoteo
2:15). Hay peligro que demos la verdad de una dispensación a los que están viviendo en otro nivel de experiencia.
Apunta entonces la maravillosa verdad: El Espíritu Santo... MORA! Hace su Tabernáculo en el corazón redimido (S.
Juan 1:14). Así el Señor se encuentra en el Aposento Alto. La emoción se hace visible en su semblante. Sigue
hablando del propósito y apunta la tercera verdad. "Es necesario que yo vaya para que...".

3º) Enseñar... toda verdad (14:26):


Aquí tenemos al Espíritu Santo como el maravilloso Dispensador de los "misterios de Dios". Como el bendito Ma-
yordomo que "saca las cosas viejas y las cosas nuevas" del Reino de Dios para alimentar al hijo que suspira por cr e-
cer. El Señor había dicho "Muchas cosas tengo que deciros. . . pero no las podéis sobrellevar...” (16:12). Pero cuan-
do "El venga"! Podemos corroborar lo que el Señor anticipó, al comparar sencillamente el evangelio con las epísto-
las. Lo que el Señor enseñó a los suyos. ... y lo que el Espíritu Santo derramó sobre los apóstoles.
El Señor solamente habló sobre la Ley (S. Mateo 5), algunas referencias. No podía decir todo. No podrían ellos so-
brellevar. Pero el Espíritu Santo enseñó la Magistral carta a los Romanos. El Señor no habló a sus mentes reducidas,
la relación de la Iglesia con el mundo pagano, fue dejado a la carta de Corintios. No habló del efecto de la resurre c-
ción, y aquel encuentro al final del camino. Fue dejado a 1* Tesalonicenses. Fue dejado a Hebreos descubrir el
Templo con sus ritos, que fueron reemplazados por realidades de la economía cristiana. Los preceptos prácticos de
la Iglesia naciente fueron permitidos a las cartas pastorales… y el curso final al libro de Apocalipsis. "No puedo decir
ahora... no podréis sobrellevar... pero cuando El venga!"
El Espíritu vino a enseñar. Leemos la majestad de aquella expresión: "Toda Escritura es inspirada (orig. Respirada),
divinamente y útil. . . para enseñar" (2 Timoteo 3:16). Sostenemos que no está en la Biblia la inspiración mecánica.
. . tampoco natural. . . sino Divina. Dios tomó los "santos hombres" y sin absorber la personalidad, volcó sobre ellos
todo el torrente de inspiración divina (2º Pedro 1:19-21). Solamente el alma redimida puede entrar en sus tesoros.
Descubrir su verdad. Develar su ministerio. Ya que el Espíritu Santo mora en nosotros. . . puede damos a cada paso
la "llave" dé los tesoros escondidos (1º Juan 2:27).
El Señor así se hallaba en el Aposento Alto. Sigue adelante delineando el bendito propósito del Consolador. "Es ne-
cesario que yo vaya…para que...".
4º) Dar... Testimonio de Mí (15:26):
Al caminar por la vida terrenal de Jesucristo, hallamos al Padre dando testimonio de su Hijo. Tres veces del cielo se
proclama su beneplácito. Dio testimonio sobre su vida oculta en Nazareth (San Mateo 3:17), cuando salió de las

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 23


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

aguas milenarias del Jordán. Dios testificó de su vida de ministerio cuando estuvo en el Monte Santo (San Mateo
17:5). Una voz de la magnífica gloria, como dijo Pedro. Al final dio testimonio de su muerte, por antelación, cuando
estuvo en el Templo (San Juan 12:28).
Pero ahora el Señor asciende. Se halla glorificado en la presencia del Padre. La "cabeza de la Iglesia" está ungida.
Desde el momento que el Espíritu Santo llega y se instala en el cuerpo, comienza a dar testimonio de El. Nunca lo
conocieron tanto en su Presencia. . . como ahora en su ausencia. ¿Por qué? Es que el Señor era el sol "en su cénit".
Su luz deslumbrante. Sus mentes no podían captar todo el resplandor de su paso en, el maravilloso ministerio. Se
hallaba ahí, entre ellos. Pero marcaba a cada paso el perfil majestuoso de un andar sobrenatural. Cuando amaina la
tormenta (Marcos 4:46), multiplica panes y peces (San Juan 6:1-17), cuando ordena al pez (S. Mateo 17:28), o
cuando saca a Lázaro de los muertos, tras cuatro días (S. Juan 11:43). ¿Qué mente podía abarcar toda su gloria?
Bien lo dijo El mismo: "Nadie conoce al Hijo. . . sino el Padre" (S. Mateo 11:27). Pero ahora viene el Espíritu Santo.
El que "Oye" palabras del Consejo Divino. El que paulatinamente va descubriendo al alma redimida, atisbos de su
gloria. Dando testimonio de su Señor. Así Pedro que estuvo con El, volcar en sus epístolas facetas de su personali-
dad. Juan, que estuvo recostado en su seno (San Juan 13), dirigir a los fieles al secreto de su comunión como fueron
sus mensajes en las cartas. Y Pablo, al que no conocía en su vida terrenal hablar de Aquel Ser que "habita TODA
DEIDAD corporalmente" (Colosenses 2). El Señor se halla en el Aposento Alto marcando la necesidad de su Venida.
Ubicándolos dentro del escario del tiempo y el curso de la dispensación que ya se abre ante sus ojos de fe. "Es ne-
cesario que yo vaya... para..." 5º) .Convencer... de pecado, justicia y juicio
(16:8-11): Es notable este propósito. Es mirar de cerca su operación dentro del alma humana. Nadie puede hacerla
por El. No hay sustituto ni reemplazo. Es que debe haber un SENTIR DE PECADO, de otro modo no buscará al Sal-
vador. Tiene que haber una convicción de JUSTICIA, sino el pecador arrepentido estará desesperado. Tiene que po-
seer una seguridad de JUICIO, pues si el pecado no es vencido, el desconcertado guerrero dejará el conflicto
creyéndolo inútil.

a) Convicción, de pecado. Es la primera cosa que el Espíritu Santo hace. Nuestra predicación moderna adolece de
falla. Se proclama un Evangelio "barato", donde la ambigüedad raya en la neutralidad. Así profesiones "baratas"
llenan las iglesias trayendo división en su seno. Es un sendero errado. Recién cuando los hombres se sienten enfer-
mos acuden al médico. Sin embargo, el Espíritu Santo tiene una estrategia superior. Convence de pecado, por el
hecho "de no creer en Cristo". No dijo acaso lo mismo el Señor. "Esta es la condenación: la luz vino al mundo y los
hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas" (San Juan 3:19).

b) Convicción de Justicia. Esto satisface la segunda necesidad. El hombre que tiene a Cristo puede despertarse con
la pregunta: ¿Cómo puedo ser limpiado? ¿Cómo silenciar la voz de mi conciencia? ¿Cómo ser un hombre nuevo?
Aquí la maravillosa respuesta: "Ha ido. . . al Padre". ¿Qué quiere decir? Que el Padre selló su obra. Que el Pudre le
aceptó como Redentor. Que el Padre lo admite en su seno como Precursor de millones que, siendo redimidos, es-
tarán a su semejanza en el cielo. Maravilloso Señor!

c) Convicción de Juicio. Cuando el creyente es libre de pecado y hechos juntos delante de Dios, somos dejados en un
territorio enemigo. ¿Podremos sobrevivir? El Espíritu Santo nos convence de Juicio. Bien lo dijo el Señor "Ahora es
el Juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo es echado" (S. Juan 12:31). Es que la Biblia entera nos
relata el "duelo" entre el bendito Señor y el diablo. Hasta que llegó a la cruz y Cristo quebranto ó la "cabeza" de
Satanás y venció por nosotros. Hoy caminamos bajo su sombra de gracia. Luchamos contra un enemigo vencido.
Sabemos que la victoria final de la "manada pequeña" que sigue a su Pastor hasta el fin. Esta es la Obra que no ad-
mite sustitutos!

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 24


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Leyendo el salmo 139, vemos la progresión de vida en el seno de una mujer. Llevado al terreno espiritual sucede lo
mismo. Hay una progresión de vida (San Juan 3:3 La obra del Espíritu Santo es silenciosa, secreta y sublime. Está en
la gestación, en la concepción y el alumbramiento. Es un milagro de gracia de los cuales aún el predicador es un
espectador de su poder. Así se hallaba el Señor. Es el Aposento Alto. Sigue hablando…abriendo paso a paso las joyas
del Arcano Celestial, para indicar un nuevo propósito. Es "necesario que yo vaya… para que.”

6º) Revelar... las cosas que han de venir (San Juan 16:13):
Cuando estuvo el Señor en la tierra habló del futuro (San Mateo 24 y 25). Plantó el árbol profético y siguió el curso
"de las ramas" hasta la caída de Jerusalén. La venida del esposo…y el fin del mundo. El verdadero expositor delínea
cuidadosamente para no errar dentro del Mapa Profético y llegar a los distintos puntos en el itinerario que marca el
Señor Jesús. Pero nada más! El Señor no podía volcar en aquellas mentes finitas, Estrechas. Que vivían bajo el am-
biente de la ley y ahora vieron el dulce amanecer de una gracia incomparable, brindarles todo el compendio de
aquellas revelaciones que nos son caras al corazón. Pero cuando el Señor ascendió, y el Espíritu Santo vino. Todo se
va desenvolviendo, como un pergamino inspirado ante sus ojos de fe. ¿Quién no se emociona ante la partida de un
ser querido?, leer 2º Cor. 5:1-10. ¿Quién no siente que una esperanza maravillosa se abre, cuando regresa a 1º Tes.
4:14-18? ¿Quién no percibe que pisa una tierra de victoria y esplendor, cuando lee 1º Cor. 15:22 al fin? ¿Quién lue-
go de cruzar el Apocalipsis no disfruta el paso soberano del Señor? Así cada apóstol fue conducido. Así cada creyen-
te es revelado. Y hoy podemos mirar más allá del río que baja del Trono del Cielo nuevo y la Tierra nueva que será
el escenario de gozo inefable.
Así estaba el Señor en el Aposento Alto. Y sobre el Libro de su Propósito escribe, el último capítulo que es di gno de
mención:
7º) Glorificar ............. tomará de lo mío (16:14):
Es el fin. El climax. El pináculo. Bien se ha dicho: "Hemos de evitar cuidadosamente hacer del Espíritu Santo una
insignia responsable del movimiento religioso, por más que se haga de un modo sincero y bien intencionado. Sin
duda es una profunda equivocación hacer de toda experiencia especial del Espíritu el objetivo o propósito de un
movimiento religioso. En la dispensación presente, el único objetivo del bendito Parakleto es GLORIFICAR a nuestro
Redentor y sin la menor duda debemos abstenernos de todo intento, por bien intencionado que sea, de dirigir un
solo pensamiento de Él, que debe ser el "Alfa y Omega de nuestra fe". Este pensamiento está basado en la cita del
Señor: "El me glorificará porque tomará de lo mío y os lo hará saber". El bendito Señor será la meta de todo esfuer-
zo y el centro de toda santa convocación. Sin embargo se glorifica al Señor cuando el Espíritu cambia una vida. El
quiere transformarnos a su Imagen. Desde H día que creímos nos conduce a su atellier de gracia. Rial un celestial
Escultor va modelando en el secreto nuestra vida. Quiere despertar el "príncipe escondido" dentro de los límites de
nuestra personalidad. Antes que el vaso sea lleno... debe ser "hecho". Se vive en días cuando se apetece los dones
espectaculares, y se deja al lado la vida entregada. Bienaventurado el creyente que abarca el resumen de las ense-
ñanzas de la Palabra. Aprecia la operación del Espíritu Santo dentro de su corazón, y se deja llevar por El, hasta que
su vida sea semejante a su Señor.

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 25


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

PLENITUD DEL ESPÍRITU SANTO par Horacio Alonso

1) El creyente en Jesucristo es una persona que está llamada a vivir en el más elevado nivel espiritual que
pueda imaginarse: se espera de él que sea conformado a la imagen de Cristo; se espera de él que su luz alumbre
a otros hombres en el mundo, que aprenda a amar como Dios ama; se espera que hable de Dios que ama, se le
enseña que debe actuar como un sacerdote. Y así podríamos seguir, citando los pasajes bíblicos que explican los
privilegios del cristiano.
Al mismo tiempo, la Biblia señala que un cristiano ha de vivir su vida en medio de enemigos y de conflictos que le
crea su nueva condición de hijo de Dios. Estos enemigos son el mundo, Satanás y la carne. Cada uno de ellos tie-
ne su propia fuerza y es suficientemente sutil como para penetrar en la vida de un creyente sincero. La Escritura
revela que nadie puede esperar ser lleno del Espíritu Santo tibie de luchas y de pruebas.
Un creyente es una persona que debe desarrollar su vida enfrentando enemigos que son más poderosos que él;
sin embargo, la Biblia le asegura que puede vivir en un plano elevado, levantándose del pecado, testificando, sir-
viendo a Dios santo. Una de las expresiones bíblicas que mejor describe la clase de experiencia que todo creyente
es llamado a vivir es la que debemos estudiar ahora: "Sed llenos del Espíritu".
2) Hay maneras equivocadas de encarar este asunto. Entre los múltiples errores que se encuentran muy difundidos,
hay una enseñanza que habla de "esperar para recibir el poder del Espíritu Santo", o aquella otra que habla de "re-
cibir al Espíritu Santo" como si se tratara de una segunda experiencia. Otros enseñan, erróneamente, que hay que
vincular la plenitud del Espíritu exclusiva o principalmente con el ejercicio de ciertos dones, como el hablar en len-
guas.
No trataremos aquí en detalle las importantes razonen que, con fundamento en las Escrituras, se pueden dar para
refutar esos errores, porque más bien la intención de este trabajo es presentar las condiciones que, conforme al
Nuevo Testamento, deben ser cumplidas para que el creyente pueda ser lleno del Espíritu Santo. No entramos
pues, tanto- a refutar errores —tarea cuya importancia no puede ser desdeñada en estos días— porque se desea
poner el énfasis sobre puntos concretos que la Sagrada Escritura vincula con la plenitud del Espíritu.
La Escritura del Nuevo Testamento señala que hay tres requisitos para experimentar la plenitud del Espíritu
Santo. Estos requisitos son (1):
a) No contristar al Espíritu.

b) No apagar al Espíritu.

c) Andar en el Espíritu.
Los dos primeros pueden denominarse requisitos negativos, en tanto que el tercero es un requisito positivo. En ri-
gor de verdad la enseñanza que surge de los tres l elementos es altamente positiva, pero los dos primeros pueden
ser denominados así, como negativos, porque indican lo que no debe hacerse si se desea ser lleno del Espíritu.

(I) Seguimos la clasificación de Chafer, en su Teología Sistemática

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 26


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

CAPITULO I
I — EL PRIMER REQUISITO PARA SER LLENO DEL ESPÍRITU SANTO CONSISTE EN NO CONTRISTAR EL ESPÍRITU

"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención" (Efesios 4:30).El
término "contristar" significa "incitar", suscitar una ofensa contra un compañero. El texto original dice literalmente:
"Dejad de contristar al Espíritu, el Santo Espíritu de Dios (2), con el cual fuisteis sellados." Por lo que sigue resulta
claro que la emisión de palabras malvadas o sin valor repugna a la santidad de Dios. La observación es más solemne
por el hecho de que se habla del Espíritu Santo. El énfasis está en la santidad divina (3). Al Espíritu se atribuye aquí
sentimientos, se le atribuye capacidad de sentir, como se hace con una persona (4). La misma idea aparece en Isaías
63:9-10.
"En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los red imió,
y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíri-
tu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos."
Se señala que el Señor fue afligido en todas las aflicciones de su pueblo. Allí fue afligido por hechos que cometían
los enemigos de Dios, pero aquí en Efesios la idea es que esta aflicción es causada por nosotros, que pertenecemos
al pueblo de Dios. El mal uso de nuestra lengua hace mal a otros, pero este pasaje revela que también aflige al Espí-
ritu de Dios.
Este "sello" es una garantía de una firme y completa redención. Notemos que esto significa que es Dios el que en su
gracia, concede esta garantía a todo aquel que cree.
La presencia del Espíritu Santo en la iglesia es de Una trascendencia enorme. Seguramente es por esta tras-
cendencia que su venida se presenta como un cambio de dispensación. El sello es una confirmación de la promesa
duda por el mismo Señor en Juan 14:16.
"Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre."
Pero cuando se alude al "sello" la referencia indudable es a aquella garantía que Dios otorga al creyente, y que le
da seguridad. Esto es así porque se subraya el carácter irrevocable de la obra de Dios en el corazón del pecador que
confía. Pero hay más. El sello es algo que se estampa sobre alguna posesión material, de modo que el texto puede
interpretarse así:
"Si uno posee al Espíritu de Dios esto muestra que pertenece a Dios".
Este sello ha tenido lugar, como Pablo lo indica en Ef. 1:13, al comienzo de la vida cristiana. El Espíritu Santo es el
que sella; pero además, El mismo es él sello. Se hace mención del día de la redención, porque aunque ya hemos sido
perdonados, miramos a aquel gran día futuro cuando también nuestros cuerpos serán redimidos; entonces, nuestra
liberación de la presencia del pecado y de su influencia será completa. Así, pues, el "sello", y la "redención" se refie-
ren, respectivamente, al comienzo y al fin del proceso de la salvación.
Y hay aún otro punto más que destacar, en cuanto al hecho de la venida de la Tercera Persona de la Santa Trinidad.
El Espíritu Santo es el que aplica la salvación en el corazón del pecador que viene a Cristo; habita en este creyente y,
por así decir, consagra su cuerpo humano como templo de El mismo, del Espíritu de Dios.
Así leemos en 1º Cor. 6:19:
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que
no sois vuestros?" El énfasis debe ponerse donde Dios lo pone. El sello está ligado a la redención. "Fuisteis sella-
dos", dice el autor inspirado. La idea es la de habéis sido sellados, separados puestos aparte, y en un lugar seguro,
por Dios y para Dios. El gran apóstol apela no mediante historietas, no con experiencias sensibleras, sino que exhor-
ta a sus hermanos a que no entristezcan el Espíritu, porque el apóstol apela a su sentido de gratitud; les ruega que
no hieran, que no ofendan, que tengan en cuenta el carácter altamente sensible del glorioso Ser, la Tercera Persona
de la Bendita Trinidad que habita en la iglesia y en el creyente y los llena y adorna con su santidad. "No contristéis al
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 27
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Espíritu Santo de Dios".


En el versículo anterior Pablo ha dicho "ninguna palabra torpe salga de vuestra boca"; ningún pensamiento conta-
minado salga de vuestra boca. La idea es que la contaminación del alma del creyente mediante un pensamiento.
Impuro es una profanación del templo de Dios, y una ofensa al Espíritu Santo. Este es un aspecto de la verdad que
surge del texto. Pero hay un segundo aspecto, no menos importante. Es el hecho de que el bendito Espíritu que
condesciende a morar en nuestros corazones es agraviado y ofendido cuando así pecamos. La reverencia al Espíritu
que habita en otros debe ser una razón fundamental para no injuriarles sino para escucharles, pues el Señor puede
estar expresándose por medio de ellos. Un punto fundamental consiste en darse cuenta de que, conforme a este
pasaje, el Espíritu Santo contristado significa el Espíritu Santo impedido. Esto aparece claramente cuando aprecia-
mos el contexto. Todo el capítulo 4 de Efesios se refiere al gran tema de la unidad de la iglesia, tanto a la iglesia
universal como a la expresión de esa unidad tu le iglesia local. La función del Espíritu es guardar la Unidad del cue r-
po y a esto es llamado cada creyente.
Cuando contristamos al Espíritu Santo estamos "perturbando" la unidad del cuerpo; no diríamos "destruyendo" la
unidad, pero sí perturbándola, porque no le dejaríamos al Espíritu expresarse y actuar como El quiere.
En los hechos, ¿cómo es que ocurre esto? Sí, por ejemplo, no atendemos a un hermano que propone alguna idea
que se opone a la nuestra; si esa idea del hermano proviene de Dios, estamos contristando al Espíritu Santo porque
estamos impidiendo que su propósito se realice en nosotros y en la iglesia. Cada creyente es templo del Espíritu
Santo; toda ofensa a ese creyente es una ofensa directa a esa divina persona.
¿Qué es, entonces, aquello que entristece al Espíritu Santo? Toda aquella aparición de impureza, de actitud carnal
que perturba lo que el Espíritu desea en la vida o en la congregación.
Esta es una advertencia solemne para todos, pero principalmente lo es para aquellos que tomamos decisiones y
que tenemos alguna responsabilidad en las congregaciones. Siempre que desechamos alguna idea de un hermano
para imponer la nuestra, deberíamos temblar porque el rechazar ligeramente las opiniones ajenas, y más aún, el
maniobrar para imponer nuestros propios criterios, aunque nos parezcan bien inspirados, puede implicar que es-
tamos rechazando el control del Espíritu Santo.
Sí, toda actitud por la cual permitimos que esto ocurra contamina nuestra alma y, por encima de todo, entristece al
Espíritu de Dios.
Notemos un aspecto esencial, que hace a nuestro conocimiento de la naturaleza de Dios. El carácter de Dios es de
una integridad absoluta; Dios no nos oculta nada. Si algo que un creyente tolera en su vida, eso que tolera entriste-
ce al Espíritu de Dios que mora, que habita en él. El Espíritu divino se entristece y el propio creyente se entristece;
esto es grande porque revela que ese hombre es un creyente; revela que 'pertenece a Cristo. En medio de nuestras
caídas ésta es una fuente de consolación. Que Dios no tolere mis faltas es una muestra de su misericordia hacia mí.
Si pudiéramos pecar sin que nada nos importara eso no sería una ventaja, sino una prueba de falta de sensibilidad
espiritual. Pero el Espíritu Santo está en nosotros para hacernos concientes del pecado que aún habita en nosotros
y que, con frecuencia, quiere retomar el control. La integridad del carácter de Dios debe ser alabada, porque es
debido a esa integridad del Ser de Dios que el creyente no permanece cómodo en el pecado que tolera. La garantía
de una vida santa nunca reside en nosotros. Cuando toleramos el mal, el Espíritu no nos abandona, nos sigue
acompañando, pero su santa voz no permanece callada.
No hay duda entonces acerca de cómo Dios obra; Dios siempre obra, gracias sean dadas a Él, en conformidad con su
carácter. Por esta razón., toda insubordinación, todo antagonismo con la opinión del Espíritu, que puede provenir
de otro hermano, ciertamente contrista al Espíritu. Así es como, lamentablemente para nosotros y para la obra de
Dios, podemos estar obstruyendo el propósito de Dios. Nada hay más triste que ver a un creyente suficiente; un
creyente suficiente es uno que depende de sí mismo. Tal vez este creyente nunca ha entendido claramente la ene-
mistad mortal que existe entre su propia mente carnal y la mente de Cristo. Muchas grandes Iniciativas de Dios, que
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 28
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

el Señor ha expresado por boca de alguno, quedan archivadas si no somos concientes de la terrible enemistad de la
carne, de nuestra carne, contra Dios.
El Espíritu Santo no ha venido en vano a habitar en otros queridos hermanos; ha venido también para expresarse
por medio de ellos. Por tanto, cuando tenemos que tomar decisiones, cuando tenemos que asignar tareas en
la obra, siempre es bueno preguntarse si hemos dado suficiente lugar para que el yo sea totalmente humillado.
Siempre tenemos que preguntarnos si en todo cuanto hacemos somos obedientes al Espíritu de gracia o si, en cam-
bio todo cuanto hacemos estamos dejando el sello de nuestra personalidad caída.
Lo que se ha visto hasta aquí es ciertamente importante. Tiene al mismo tiempo fundamento doctrinal y contenido
práctico. Queda la gran conclusión de que lo que contrista al Espíritu Santo es la presencia del pecado en la vida
creyente.
Permanecen entonces dos puntos que deben ser considerados:
a) Como evitar el pecado, cómo prepararse para no caer en él, y
b) Qué puede hacer el creyente si ha caído en el pecado.
Por su importancia, trataremos estos asuntos en dos capítulos separados.
Esto es lo que hacemos a continuación.

CAPITULO II
COMO PREPARARSE PARA NO CAER EN EL PECADO

Toda la Biblia contiene enseñanza sobre la protección que el creyente piadoso necesita si no quiere ser esclavo del
pecado. Y, desde luego, la enseñanza sobre este punto parte de la base de que lo primero que debe hacer el peca-
dor es venir a Cristo para recibirle como Salvador único y suficiente. No hay ningún otro lugar, ni ninguna otra per-
sona, adonde podamos acudir si queremos ser salvos de las consecuencias eternas del pecado.
Una vez que el pecador ha venido a Cristo, tiene que prepararse para luchar contra el pecado. La enseñanza es
básicamente la siguiente:
1) La Palabra de Dios es una protección contra él pecado.
Leemos en el salmo 119:11: "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti".
La Palabra de Dios es una protección cuando se guarda en el corazón. La Palabra es al mismo tiempo un poder para
detectar al pecado. Los hombres que han llegado a experimentar victoria sobre el pecado han sido, invaria-
blemente, hombres que se han alimentado y que han fortalecido sus almas en la Biblia.

2) La oración es un refugio fundamental en la lucha contra el pecado.


Un corazón que quiere vivir santamente es un corazón que aprende a clamar a Dios para que le libre de tentacio-
nes, y que invoca esa ayuda en medio de la tentación.

3) La presencia del Espíritu Santo que mora en él cristiano es otra ayuda para alejarse del pecado.
La presencia del Espíritu de Dios en la vida es otro elemento básico de esta lucha contra el pecado. Más adelante
volveremos sobre este aspecto esencial.

4) La intercesión de Cristo.
Este asunto, por su importancia, debería ser desarrollado extensamente, pero aquí sólo veremos un aspecto, en el
capítulo siguiente.
Es que, si bien Dios ha hecho una amplia provisión para que vivamos sin caer en el pecado, Dios al mismo tiempo ha
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 29
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

previsto que podemos caer en el mal.


Entonces la cuestión esencial es preguntarnos, ¿y qué podemos hacer una vez que hemos caído en el pecado?
La respuesta la trataremos en el capítulo III. Cómo veremos, está relacionada con la intercesión de Cristo, es decir,
con el trabajo que Cristo realiza actualmente en favor del creyente. No trataremos más que una parte del trabajo
sacerdotal del Señor Jesucristo, pero lo que veremos es un aspecto principalísimo de la tarea que El realiza como
Sumo Sacerdote de su pueblo redimido.
No nos extendemos sobre los puntos precedentes por razones de brevedad, pero no porque carezcan de importan-
cia, ni porque dejen de tener relación con nuestro tema principal.

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 30


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

CAPITULO III
LA GRAN ENSEÑANZA DE JUAN 13:8-10, SOBRE LA VIDA DE COMUNIÓN CON DIOS
"Si no te lavare, no tendrás parte conmigo." (Ev. San Juan 13:8).

TODOS LOS CREYENTES HAN MUERTO AL PECADO EN LA MUERTE DE CRISTO, PERO NO TODOS TÓMAN POSESIÓN
DE LAS RIQUEZAS QUE DIOS HA PROVISTO EN AQUELLA MUERTE.

Todo creyente ha tomado posesión de las consecuencias eternas de la cruz. El perdón de sus pecados es definítivo y
su deuda con Dios está cancelada eternamente; esta libre para siempre del juicio; su condición de hijo de Dios es
inalterable. Todo esto lo tiene ya, y lo tiene para siempre, porque la unión con Cristo es indestructible.
Pero no todos los creyentes toman posesión de las riquezas que Dios ha provisto. Nuestra tarea es venir a buscar en
esta mina de oro que es el capítulo 13 del Evangelio según Juan, para encontrar grandes riquezas. Si nuestra vida
está estancada, si es una vida estéril, carente de alegría, es porque no estamos entrando por experiencia en las ri-
quezas de la nueva relación que ahora tenemos con Dios.
El pasaje de Juan 13:1-10 es fundamental en toda explicación de la vida plena del Espíritu de Dios. En esta
enseñanza, impartida a la sombra de la cruz, el Señor habla de dos aspectos de la limpieza espiritual. En el verso 10,
que es la clave de esta enseñanza, dice: "El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo lim-
pio". Aquí la Escritura utiliza, en la lengua original, dos verbos distintos, lo que permite leer así: "El que está bañado
no necesita sino lavarse los pies...". El primer verbo en el griego es "luo", que indica un baño total; el segundo' es
"nipto", que señala el lavado de una parte del cuerpo.
Probablemente se toma como referencia la costumbre de aquel entonces de bañarse en los baños públicos,
dado que no existían las comodidades que hay ahora en las casas. Cuando un hombre salía de un baño público se
calzaba las sandalias y volvía por los caminos de polvo. Cuando entraba en su casa era un acto de servicio que al-
guien de la familia, o un esclavo, le trajera una palangana con agua para lavarse los pies; con ello quedaba total-
mente limpio, porque su cuerpo había recibido ya un baño.
Es probable que el Señor haya tomado esta figura para dar una enseñanza de sentido espiritual, que cubre
dos aspectos:
a) El baño del cual El habla es el lavado que tiene que tener el pecador cuando por primera vez viene al Señor. La
vida cristiana comienza con esta limpieza del corazón del pecador, y la Escritura llama a esto la regeneración, el
nacer de nuevo. Es el perdón, es la completa absolución del pecador.
¿Por qué se habla de un baño completo? Porque el hombre está manchado. La Biblia mira al hombre como
un ser enteramente manchado. Toda su naturaleza está contaminada; toda la naturaleza del pecador es una natu-
raleza contaminada y contaminante. ¿Y qué necesita? Un baño completo. No basta un poco de religión, aunque sea
la religión cristiana. No es suficiente. Toda la naturaleza Interior del hombre: su inteligencia, sus afectos y su volun-
tad tiene que ser lavada. La inteligencia del hombre ha caído, y ha quedado oscurecida; los afectos tienen que ser
purificados, la voluntad tiene que ser vigorizada. Por esta razón, el baño tiene que ser completo.

b) A esta primera limpieza espiritual le sigue una segunda: "El que está bañado no necesita sino lavarse los pies".
Aquí se hace referencia al hecho de que el creyente cae en el pecado; y aquí estamos frente a una de las grandes
riquezas de la vida cristiana. Se trata de la santificación del que ya es salvo.
Hay una gran lección escondida en las palabras del Señor a Pedro en Juan 13:8. El se refiere a este segundo
lavado como un asunto fundamental en la vida del apóstol, porque le dice "si no te lavare, no tendrás parte conmi-
go", es decir que sin este lavado espiritual Pedro no podría tener comunión con Cristo. El Señor está pensando en la
comunión de Pedro y no en la salvación de Pedro. Por no entender este paso fundamental de restauración a la ple-
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 31
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

na. Comunión con Cristo, muchos cristianos viven en la derrota permanente, o en la resignación. La enseñanza aquí
fundamental; el Señor se refiere a este lavado, que todo cristiano necesita, como una cosa distinta al primer "baño"
de la regeneración.
La salvación provee la unión con Cristo, pero el segundo lavado a que se alude en Juan 10:10 se refiere a la co-
munión con El. Veamos esto con algún detalle:

1. La unión que el cristiano tiene con su Salvador es indestructible, pero la comunión con El puede ser Interrum-
pida.

La unión del creyente con el Señor está asegurada por la palabra de Cristo que dice que a sus ovejas "nadie las
puede arrebatar de las manos de mi Padre; mi Padre, que me las dio, mayor que todos es". Esta unión con Cristo no
se puede perder, no puede nunca ser quebrantada; pero la comunión del cristiano con Cristo puede ser interrum-
pida por él pecado tolerado. El apóstol Pedro iba a experimentar muy pronto esta realidad, al negar al Señor.
Notemos que tanto el que está solo en unión posicional con Cristo como aquel otro cristiano que vive en co-
munión con El, ambos tienen una misma vida; tienen una misma esperanza, una simiente celestial, implantada por
Dios en su corazón. Tienen un mismo Señor, un mismo Espíritu; ambos tienen un mismo hogar eterno, el patri-
monio, la herencia preciosa de todo creyente verdadero. Pero la unión con Cristo no es lo mismo que la comunión
con El.
El pensamiento de permanecer en Cristo, o de morar en Cristo, no sugiere la idea de permanecer en la condi-
ción de salvo; indica, en cambio; un estado de comunión con Cristo, para aquel que ha entrado ya en unión con El.
Significa vivir en unión con Cristo en la vida práctica.

2. La comunión con Cristo no es un privilegio para unos pocos, aunque no todos la viven.

El hecho de la unión del creyente con Cristo no siempre es comprendido claramente. Mucha enseñanza del cris-
tianismo actual tiende a dar la impresión de que esta unión es un privilegio de los místicos, o es la última etapa en
la experiencia de los grandes santos. Gran parte de las enseñanzas del cristianismo actual tiende a declarar que esto
no tiene nada que ver con los cristianos comunes, pero la enseñanza de las Escrituras, del mismo Señor, y de sus
apóstoles, es que uno no es cristiano a menos que esté unido a Cristo.
Hay creyentes que nunca pasan más allá de la unión con Cristo; en parte por ignorancia de la Palabra de Dios,
en parte por indolencia, porque escuchan con oídos distraídos la verdad divina; en parte por temor al mundo, como
parece haber ocurrido con Pedro; en parte por tolerar algún pecado no mortificado (¿quién es el gigante que no pa-
dece o no ha padecido de este flagelo terrible, algún pecado que toleramos y que no hemos aprendido todavía a
mortificar?). Por alguna de estas razones, buena parte de los creyentes se conforma con poca fe; se conforma con
poca esperanza y con poca paz; y seguramente que, si ésa es nuestra condición, nos conformamos con una peque-
ña medida de santidad. Pero para todos está escrito "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su
Hijo Jesucristo Nuestro Señor" (1ª Cor. 1:9).
Muchos parecen contentarse con los rudimentos de algunas doctrinas y parecen resignados a recorrer gran par-
te de su camino al cielo dudando, quejándose. Si ésta es la experiencia de alguno, para él vale este mensaje. La co-
munión con Cristo es el privilegio que Dios quiere dar a todo creyente; es el privilegio de aquellos creyentes que
están continuamente esforzándose en la gracia; de aquellos cristianos que no se conforman con poca fe y que están
continuamente esforzándose en la conformidad con la mente de Cristo. La comunión con Cristo es para los que
aprenden a no mirar a lo que queda atrás, a no pensar en lo que ya han alcanzado pero que, como Pablo, pueden
decir que prosiguen al blanco, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Fil. 3:13-14).
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 32
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

En parte, este hecho de no disfrutar plenamente de la comunión es el resultado de no haber adoptado actitu-
des fundaméntales. Detengámonos aquí. Todo cristiano está llamado a adoptar actitudes fundamentales. Veamos
un ejemplo. Quizá nunca disfrutamos de la comunión con él
miiiir, o la disfrutamos escasamente, porque no hemos Niloplado la actitud fundamental de pensar más en un Cris-
i" que habita en el corazón que en un Cristo que está
ii'i' i i Todos tenemos una cierta tendencia a pensar en
iio que está afuera, más que en un Señor que habita
Nilpiilm. La gente del mundo piensa que Cristo está en la l'i ll| lóu, on los altares, en los grandes santuarios, en las
■ ■ " 11 n >i lias. La Biblia desautoriza todo esto. Dios no ha-
hlhi i'ii lomplos hechos de mano. Esta es una maravilla de la gracia; el Cristo que está en la presencia de Dios, habita
por la fe en nuestros corazones.
En parte esto es el resultado de tener en poco las grande* doctrinas de la fe. Si uno quiere alimentar su fe tiene que
aprender las grandes doctrinas de la Palabra de Dios: la fe, la esperanza, la gracia, la cruz, el arrepentimiento, el
perdón, el sacerdocio de Cristo, la iglesia, la obra del Espíritu Santo, la oración. Estas son grandes doctrinas de nues-
tra fe, que dan sustento a nuestras almas. En parte este hecho de no vivir en plenitud la comunión con el Señor
puede ser el resultado de no haber adoptado la actitud de ponerse a la disposición de Dios. Dios no utiliza hombres
capaces, No hay entre nosotros hombres capaces por sí mismos. Sin embargo, lo que se nos manda hacer es una
tarea que excede en mucho a la capacidad humana. Pero Dios está buscando hombres y mujeres que se pongan a la
disposición de El. ¿Usted le ha dicho al Señor que está a la disposición de El? ¿Se lo he dicho yo? ¿O sigo distraído?
Pero en gran medida esto de no disfrutar plenamente de comunión se debe a que no hemos aprendido cómo se
restaura la comunión del creyente una vez que ha pecado. Aquí hay algo que debe animar a todo creyente, por más
que el pecado y el mundo le hayan derrotado; el pasaje de Juan 13 revela que la primera preocupación de Cristo
antes de ir a la cruz es la restauración del creyente que ha caldo. Esta es una de nuestras mayores riquezas.
II. —UNA DE LAS MAYORES RIQUEZAS DE LA VIDA CONSISTE EN APRENDER A IDENTIFICARSE CON EL TRABAJO QUE
CRISTO REALIZA HOY EN FAVOR DEL CREYENTE.
La mayor parte de nuestras vidas son pobres porque no hemos aprendido la tarea que el Señor resucitado realiza
hoy en favor del creyente. Esta tarea aparece en varios pasajes del Nuevo Testamento; tomaremos 1? Juan
1:6-2:2:
"Si decimos que tenemos comunión con El, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si
andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia
de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en
nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda
maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos
míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiese pecado, abogado tenemos para con el Padre,
a Jesucristo el justo.
Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mun-
do".
Vale la pena mirar con algún detalle este pasaje, por-<jiie* es tal vez el mejor comentario de la enseñanza del Nrfior
en Juan 13.
1) Una de las primeras enseñanzas de esta carta Joa-iini! es que la confesión es cosa de creyentes; es el que yii co-
noce a Cristo como Salvador el que es exhortado i .oí i losar su mal. Hay algo sorprendente en la declara-• Ion del v.
8 que enseña, indirectamente, que si decimos i|iic somos pecadores, la verdad está en nosotros. Es que i nlinitimos
nuestros pecados estamos enfrentando la iwlld.id, en lugar de pretender una inocencia que no te-'" 11 ios (2). Aquí
vemos una verdad de aplicación univer-«HI; I;i confesión del pecado es un principio eterno, orde-ii "in por Dios,
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 33
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

para que un hombre pueda acercarse a El.


Esta exhortación a confesar el pecado es absoluta-DK nl'r necesaria en vista de la tentación que sentimos, liiiilo in-
crédulos como creyentes, de negar nuestros pe-Mffrw.
'') La enseñanza del pasaje puede tener una aplicación " "• i-11, ya que muestra cuál es el camino que debe se-i "" i
mío pecador para recibir el perdón; el pecado tiene
que ser confesado a Dios, a quien hemos ofendido, pero el propósito del escritor es tratar más bien con el perdón
que necesita el cristiano, cada día; hay que destacar, además, que el pasaje establece la base de la comunión entre
hermanos en la fe a menos que cada creyente ande en la luz. Si subsiste cualquier discordia entre dos hermanos en
la fe es porque uno de ellos, o los dos, no andan en la luz. 3) La confesión del pecado significa "decir la misma cosa"
que Dios dice acerca del pecado; equivale a "estar de acuerdo con Dios" con relación al pecado. Esta confesión in-
cluye el sentimiento de culpabilidad, el arrepentimiento y, principalmente, una determinación de abandonar el pe-
cado.
En 1* Juan 1:7 la enseñanza es que la sangre de Cristo limpia el pecado, en el sentido de que está continuamente
limpiando; es decir, se trata de una limpieza constante del cristiano con relación al pecado, mediante la sangre de
Cristo. Y la expresión de 1* Juan 1:9, "si confesamos nuestros pecados" implica también una acción
continua.
Hay que subrayar la importancia de esta enseñanza; la actitud hacia el pecado por parte de aquel creyente que se
ejercita en la confesión no será la ligereza con el mal. Por el contrario, liabrá una actitud, constante de confesión a
Dios, que debe surgir de un corazón contrito, y que debe producir un deseo de que, por la obra del Espíritu Santo,
quede cd descubierto todo pecado, para rechazarlo por el poder del propio Espíritu.
¿Podremos ser llenos del Espíritu, podrá haber un avi-vamiento en nuestras vidas, si esto no es una realidad? 4)
Pero hay más. Notemos que el autor no dice que la sangre de Jesucristo limpia cuando no andamos en luz sino, al
contrario, dice que limpia cuando andamos en luz. Claramente se enseña que necesitamos ser limpiados cuando
andamos en comunión con el Señor, y no solamente cuando estamos fuera de comunión con El. "Si andamos en luz.
. . la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia.. .". No hay duda de que hay una purificación que se vincula directa-
mente con el pecado de aquél cristiano que vive alejado de la voluntad del Señor. Pero este pasaje pone el énfasis
en que hay otra limpieza, que tiene que ver con el crecimiento de aquél cristiano que vive en comunión con Dios.
¿Qué significa esta enseñanza sorprendente? Que < cuando andamos en luz se iluminan pliegues muy escondidos
de nuestra personalidad, que también necesitan ser sometidos a la luz de Dios, para ser limpiados. El andar en la luz
aporta más luz; una luz muy intensa hace falta para descubrir pecados más sutiles, que escapaban antes a nuestra
vista, pero que surgen como tales cuando se vive en la cercanía de Dios. Los grandes santos han sido (t(¡uéttos que
han confesado su impiedad, y no han ocultado el, sentido de indignidad que les ha invadido cuando han frecuenta-
do él trono de la gracia.
Además, andar en la luz es cuestión de estar dispuesto u hacer ajustes en la vida, según el Señor lo vaya recla-
mando. Se nos exhorta a que andemos en luz "como El «'slá en luz"; la medida, del ajuste es infinita, porque es la
medida de la santidad de Dios. Sí, hay pecados que sólo no descubren en la presencia de Dios, porque en la cerní
nía de Dios se adquiere una sensibilidad hacia el mal BUe no se puede tener por otro camino* Esta es una de ían
más importantes revelaciones de este pasaje. Si queramos que haya un avivamiento en nosotros, preparémo-ni r,
para ajustar la vida.
f>) En el capítulo dos el escritor se dirige afectuosa-iiii'iiir a sus lectores para subrayar que esta enseñanza no Wins-
liluye una licencia para continuar en el pecado; en pule aspecto parece advertir contra un argumento seme-jilito al
que Pablo refuta en Romanos 6:1. El propósito im claramente subrayar que el pecado sin confesar es una inoi man-
dad, incompatible con la plena comunión con Dios. i i miciición era¡ claramente que sus lectores reconocieran i| |ic(
adoi, lo confesaran, y que además buscaran sincera-vivir sin pecado; por esto dice: "Estas cosas os es-Tllio fiara que
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 34
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

no pequéis". Una vez que ha salvado este |l'!iicl|iio fundamental, pasa a explicar que hay un reme-• iii aquellos
creyentes que han caído y que confiesan i i"-■ -ndo. Este remedio reside en su "abogado", Jesucristo i i ' in 1.a ex-
presión "abogado" en el griego es Paracleto, "uno llamado al lado", para atender la causa del cristiano que ha peca-
do.
"Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre". Este vocablo con implica que el abogado está "ca-
ra a cara" con el Padre; Jesucristo, nuestro abogado, está siempre en comunión con el Padre, de manera que si el
cristiano pierde esa comunión a causa de un pecado no confesado, Cristo aboga su causa, sobre la base de stt san-
gre preciosa.
Ciertamente, había muchas cosas que Pedro no podía entender entonces. "Lo que yo hago, tú no lo comprendes
ahora; mas lo entenderás después" (Juan 13:7). Esta parte del oficio sacerdotal de Cristo estaba fuera del alcance
del gran apóstol, pero ésta y no otra sería la base de su posterior restauración, como es la base de "la nuestra.
Que se utilice la expresión "abogado" implica que el pecador no tiene un caso fácil. Su situación es la de infractor
ante el Padre, y necesita ayuda. Esta ayuda tiene como única base la sangre de la cruz, porque Crristo permanece
en la Corte Celestial como un Cordero que ha sido inmolado (Apoc. 5:6).
6) En 1» Juan 1:8 se habla de "tener pecado" y en 1:10 se habla de "hacer pecado":
"Tener pecado" es tener una naturaleza pecaminosa. Esto es lo que hay que confesar; que el pecado está allí. Esta
es la vida "en la carne".
Pero "hacer pecado" es algo bien distinto; es ceder a la naturaleza pecaminosa. Esto es la vida "según la carne".
Ahora bien. ¿Cómo es posible reconciliar este hecho de que uno tiene pecado y, al mismo tiempo, no lo esté ha-
ciendo? (3). La respuesta se encuentra en 1» Juan 3:6: "Todo aquel que permanece en él, no peca". Esto equivale a
decir que el "permanecer" en Cristo, por parte del creyente, es lo que constituye el elemento decisivo para no caer
en el pecado.
La importancia de una vida de comunión plena con el Señor Jesucristo es subrayada aquí; cuando este "per-
manecer" del creyente, cuando esta comunión con su Señor, llega a ser estrecha y constante, el alma vive en unión
con su Salvador, y es El, el Señor, él que tiene sometido el poder de la vida vieja, de manera que ya no recupera su
dominio sobre el alma,
La enseñanza de 1» Juan noi tiene como finalidad otorgar licencia para pecar, sino que es dada "para que no pequ-
éis" y esta enseñanza tiene una importancia fundamental sobre toda vida cristiana. La Palabra inspirada siempre
señala que el creyente debe vivir a la altura de sus privilegios; aquí enseña que el que quiera vivir identificado con el
Señor comprenderá que la. gran tarea sacerdotal de Jesucristo es no solamente restaurar (ü que ha caído sino,
además, preservarlo de caída (4). Esta es otra de las mayores riquezas de una vida identificada con Cristo.
Estas reflexiones sobre el mantenimiento de la comu-
' con Dios son de una importancia suprema; esta vida
ile comunión es posible para todo hijo de Dios, aun para «I más débil entre ellos. Y estas reflexiones nos tienen que
hiieer conscientes de un hecho solemne; el pecado* sólo es i»' iiile cuando hemos perdido el sentido de la presen-
cia ili» Dios. Cristo salva del pecado al que ya es salvo, no Ijllllmidole su naturaleza pecaminosa pero sí guardándole,
pm'ii <iue no ceda al mal. La conclusión es fundamental; i mejor antídoto contra el pecado es abrasar por la fe hi ¡n
esencia de Dios.
7) El pecado en la vida del cristiano es una cuestión un i/mío entre uno que quebranta la ley y el Juez, sino
un hijo y su padre. Cuando un hijo> de Dios peca
iiii i Mece el corazón del Padre. Ambas ideas, la de un ¡dre, y la de un hijo que confiesa el pecado directamente f)|n
. .iparecen claramente en el pasaje. "Hijitos míos. .. ' i i "¡ibogado tenemos para con el Padre" (2:2).
' nnndo el pecado se interpone en esta relación entre i huiré Santo y su hijo que ha caído, nada menos que
lesión de un corazón quebrantado es la que restablece la relación. Esto trae pues el solemne pensamiento
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 35
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

—que sólo podemos expresar con gran temor— de que, cuando el cristiano peca, hiere el corazón del Salvador, y lo
fuerza a presentarse delante del Padre por aquel que ha caído. Esto ocurre conmigo cada vez que retengo wft pe-
cado sin confesar.
8) ¿Por qué se invoca aquí a "Jesucristo, el justo"? ¿Por qué no se dice "el misericordioso"? Porque lo que se quiere
subrayar es que Dios perdona de una manera que satisface su justicia. El perdón no abroga la ley moral, .sino que la
establece.
Notemos que todo tiene origen en la cruz, y que nada hay que nos aproxime a Dios, excepto la obra de la cruz. "El
es la propiciación por nuestros pecados"; y agrega "y no> solamente por los nuestros, sino también por los de todo
el mundo". El escritor no vacila en afirmar que no hay camino de acercamiento a Dios, excepto mediante el perdón
del pecado, en virtud del sacrificio de Cristo. Tanto la redención del pecador como el perdón del creyente proceden
del mismo lugar y de la misma fuente.
El hombre moderno considera al pecado como una enfermedad, o una debilidad, que ocurre por razones here-
ditarias, o que se origina en el medio ambiente. Hay una psicología que dice que "cada uno tiene que aceptarse co-
mo es"; desde luego, es muy bueno tener un sentido realista de la vida y de lo que somos, pero es muy grave que el
hombre sea enseñado a estimar el mal como un destino, y no como su culpa. La Biblia es categórica. La Biblia decla-
ra el hecho del pecado y denuncia el hecho del pecado. Por sobre todas las cosas, la Palabra revela que el pecado
no es una cosa leve sino que tiene que ver con la corrrup-ción interior del hombre. Por la gracia de Dios, la Biblia no
concluye allí su mensaje, porque al hombre agobiado y destruido^ por el mal, le anuncia que el pecado es una co-
rrupción que puede ser quitada por Dios, aunque sólo por Dios.
9) La carta presenta al Señor abogando nuestra causa. "SÍ alguno hubiera pecado, abogado tenemos..." y ésta es
una fuente de consolación para toda alma cristiana; la consolación reside en que el alma, vencida una y otra vez por
el pecado, encuentra refugio en Jesucristo. La consolación reside en lo que la Escritura revela. El no está abogando
para decir que somos inocentes, sino para asegurar el perdón para un culpable. Aquí hay pues la idea preciosa de
que Cristo se ha tomado el trabajo de cuidar a los suyos. Notemos que no los cuida alegando la inocencia del que ha
caído, sino que El defiende a un culpable que ha quebrantado una ley.
10) Pero hay más; la sangre de Cristo no sólo perdona al culpable, sino que además lo limpia de la contaminación
del pecado. La identificación del creyente con Cristo es una identificación con el trabajo que Cristo realiza hoy, a
favor deT creyente, en la presencia de Dios. El pensamiento Joanino abarca tanto el perdón como la limpieza, por-
que el ser limpio del mal da la idea de la destrucción del pecado que nos contamina a la vista de Dios.
En la medida en que confesamos el mal, somos perdonados, y el pecado ya no permanece más en contra nues-I ra.
Perdonar el pecado significa remitir el pecado, ponerlo lejos, es decir, alejarlo del pecador. Ser limpio del pecado
significa que se restablece la relación con Dios; el perdón implica la restauración a una comunión plena con Dios,
del hombre que ha caído. Esto es lo que capacita al cristiano para servir a Dios y para cumplir él mismo su tarea
como sacerdote, porque ¿cómo podría servir a Dios con una conciencia contaminada?
11) Una vida cristiana normal no es una vida sin problemas. Todo lo contrario; por el hecho de ser lo que es, Un
cristiano enfrenta problemas que los demás hombres no enfrentan, principalmente porque él creyente tiene que
luchar contra el pecado.
En medio de las dificultades y de los problemas que cumeterizan a toda vida espiritual, la identificación del
tmn/ente con Cristo consiste en establecer, como objetivo upremo de la vida, la búsqueda de la comunión' con
Dios.
SI, el objetivo de la vida cristiana no es tanto el éxito, ni nosotros lo medimos; no es tampoco aprender a resolver
todos nuestros problemas sino, por el contrario, ajusfar, día tras día, nuestra relación con Dios. Se trata de no per-
mitir que nada en la vida, ni aun el pecado, ni los problemas, perturben este objetivo supremo.
Si esta relación se va ajusfando día tras día, todas las demás rekuÁones de la vida, las que mantenemos con nues-
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 36
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

tros amigos y familiares, con el mundo, y con nuestros hermanos en la fe, también' se irán ajusfando, de manera
que estén de acuerdo con el mantenimiento de la comunión del alma con Dios. Y esto no lo consigue aquel que
tiene un sentido superficial de su relación con Dios; esto sólo lo consigue la confesión de un corazón quebrantado.
Esta tiene que ser la reacción de un creyente si desea sinceramente no contristar al Espíritu Santo de Dios. 12) Sin
un lavamiento diario, constante, ningún cristiano puede tener comunión con Cristo.
Y la aplicación de l9 Juan no deja ninguna duda; ningún creyente debe privarse de la gran riqueza de la comunión
con su Salvador y Señor. Ningún hijo de Dios debe resignarse a vivir en la derrota, porque hay un Abogado que in-
tercede por él; el Señor puede sostenerle sin caída y, cuando ha caído en el pecado, hay restauración para él. Hay la
posibilidad cierta de una comunión plena con el Señor; hay la posibilidad cierta de volver a colocarse en la luz, y de
andar en la luz. Este andar es, en sí mismo, la victoria sobre el pecado. El secreto reside en que el creyente manten-
ga esta actitud de confesión y de dependencia para efectuar los ajustes en la vida, a medida que Dios indique.
El secreto consist c en que el creyente aprenda a valorar el oficio sacerdotal que Jesucristo realiza hoy, en la pre-
sencia del Padre, por- hombres débiles como nosotros.
III. —VIVIR EN IDENTIFICACIÓN CON CRISTO REQUIERE APRENDER CSMO OBRA EL ESPÍRITU SANTO EN LA
RESTAURACIÓN DEL CREYENTE QUE HA CAÍDO.
La actividad del Espíritu de Dios en el corazón del cristiano es vastísima, y no intentaremos resumirla. Sólo haremos
referencia a tres aspectos de esa obra:
1. El Espíritu Santo está en nosotros para que sintamos la responsabilidad por el pecado.
El Espíritu está en nosotros para que sintamos la responsabilidad por el pecado que llevamos adentro (5). La prueba
más importante de que uno tiene al Espíritu Santo no es que posea determinados dones, como algunos piensan,
erróneamente. La prueba más importante de que un cristiano tiene al Espíritu Santo es que ahora no viva irres-
ponsablemente con respecto al pecado. El problema de la presencia del pecado en la vida no puede ser ignorado.
La Escritura lo advierte a cada momento.
Es que con sus propios pecados el creyente puede hacer una de dos cosas; puede tolerarlos, o puede confesarlos.
De esta alternativa es imposible escapar; o tos tolera, o los confiesa. ¿Qué pasa si los tolera? Si uno tolera el peca-
do, ora en vano; la comunión se interrumpe; la alegría se pierde y la paz se turba.
El Espíritu de Dios no permanece indiferente cuando hemos caído en el pecado. El pecado que practicamos en-
tristece al Espíritu Santo, lo "contrista" (V. Reina Valera, 1909). ¿Y qué pasa? El Espíritu se entristece y el cristiano
ne entristece. Si yo corno creyente tolero el pecado, el Espíritu de Dios, dentro mío, se entristece.
Cuando toleramos el mal, nuestra paz se turba; es posible que uno haga oídos sordos y siga su vida habitual; sigue
con su actividad y nadie advierte lo que pasa, pero el tal tiene su paz turbada. Incluso es posible que quiera leguir
con una tarea espiritual, pero todo es en vano, porque si el asunto que origina la falta de paz subsiste, también el
fruto se desvanece y el servicio a Dios, en lugar <lo ser hecho con alegría, pasa a ser una carga.
Dios es fiel a sí mismo, y no dejará de hablar a su hijo que ha caído. Si el cristiano se resigna el pecado no pierde su
condición de cristiano; es salvo pero vivirá una vida triste. No es la voz del Espíritu Santo lo que lo entristece, sino la
resistencia a esa voz, lo que trae tristeza a su corazón. La consecuencia es altamente práctica; la falta de paz en un
creyente, aunque pueda no estar asociada con algún pecado conocido, siempre constituye una advertencia de que
algo tiene que ser confesado a Dios.
Por otro lado, está la otra actitud; en lugar de tolerar el pecado, el cristiano puede confesarlo. ¿Qué pasa si el cre-
yente confiesa el pecado? La comunión se restablece y se vuelve a colocar en el lugar de la bendición. El creyente
ve su comunión restaurada y se va dando cuenta de que Dios está obrando dentro de él. Este es uno de los rasgos
más importantes de una vida identificada con Jesucristo; se nos otorga una aguda sensibilidad con respecto al mal,
porque el Espíritu Santo está en nosotros para que sintamos la responsabilidad por el pecado.
2. Si el creyente tolera el pecado, él Espíritu Santo está obligado a cambiar su ministerio (6).
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 37
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Si aceptamos el pecado, el Espíritu Santo se entristece. Pero ocurre algo más; si tolero el mal, el Espíritu tiene que
cambiar su ministerio conmigo. ¿Por qué? Porque ya no puede ahora ejercer un ministerio a través mío, en bien de
otros, y tiene que cambiarlo por un ministerio en favor mío, para llevarme al quebrantamiento y a la confesión.
La enseñanza de la Escritura es clara; si el creyente es complaciente con el pecado, el Señor ya no puede usarlo;
ahora está interesado «mi limpiarlo, antes deque pueda volver a utilizarlo. De modo qu£ los términos son claros; la
restauración se otorga por medio de la confesión de un corazón quebrantado.
La reflexión es categórica; no dejemos que el pecado se acumule sobre la conciencia. Ante todo pecado, ante toda
caída, acudamos a Cristo en seguida. Pero en toda esta experiencia de restauración no tomemos el perdón con fri-
volidad. No nos perdonemos demasiado rápido; dejemos que el Espíritu Santo grabe en el alma la lección positiva
que sólo Dios puede extraer de nuestras caídas.

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 38


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

CAPITULO IV
EL SEGUNDO REQUISITO PARA SER LLENO DEL ESPÍRITU CONSISTE EN NO APAGARLO
Hemos visto que una primera condición para llegar a la plenitud del Espíritu consiste en no entristecerlo o no con-
tristarlo, y esto equivale a no tolerar la presencia del pecado en la vida.
Ahora veremos otro punto que Pablo expresa en 1 Te-salonicenses 5:19: "No apaguéis el Espíritu".
El Espíritu Santo es apagado cuando el cristiano resiste o rechaza la voluntad de Dios para él (1). Este es su punto
definitivo en la vida espiritual del creyente.
Una advertencia se impone desde el principio. El concepto de apagar no implica de ninguna mañera expulsar al
Espíritu de la vida; el sentido es el de reprimir, o el de .suprimir las manifestaciones del Espíritu.
El texto sugiere la idea de apagar un fuego. El verbo apagar es adecuado para ser utilizado en relación con el Espíri-
tu, porque su venida fue con "lenguas, como de fuego" (Hechos 2:3); es un fuego que da calor y que ilumina la vida
cristiana. Él Espíritu es una presencia ardiente (2). Pablo no hace una simple advertencia, sino que da idea de algo
que estaba en proceso.
La gracia ha previsto para que el fuego de Dios, una vez encendido, no sea nunca apagado. Pero es posible resistir al
Espíritu de Dios (3), en el sentido de obstaculizar mis manifestaciones, incluyendo el ejercicio de los dones en la
congregación.
"Por lo cual te aconsejo que avives (atices en una llama) el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de
mis maños."
Los dones y prendas espirituales deben ser evaluados, honrados y deseados. Hacer menos que esto es "apagar el
espíritu" (4).
Un gran autor, Bengel (5), señala que donde el espíritu está, El arde; y que por tanto, no debe ser apagado, ni en
nosotros ni en otros.
Desde luego, la propia Escritura destaca que hace falta ser precavido para no aceptar todas las pretendidas mani-
festaciones del Espíritu, sin examinarlas. Aquí hay pues una reflexión necesaria para todos los que tenemos alguna
responsabilidad en la obra de Dios, porque siempre se requiere una vida de comunión con Dios para estar- ejerci-
tado, para discernir espiritualmente, para juzgar espiri-tualmente. ¿Es nuestra actitud la de un reconocimiento ge-
neroso y objetivo de los dones de otros hermanos?
No es improbable que algunos en Tesalónica hubieran estado impidiendo la obra del Espíritu, probablemente con
relación a los dones que se mencionan en el v. 20, principalmente sobre profecía (6). Por eso literalmente Pablo
dice que debían "cesar de apagar el fuego del Espíritu" (7). Es como si les hubiera dicho: "No arrojéis agua fría sobre
aquellos que actúan bajo la influencia del Espíritu" (8),
Todos tenemos que preguntarnos, ¿estimulamos estos dones? No es difícil que por falta de discernimiento haga-
mos lo opuesto, es decir, que apaguemos el Espíritu o el fervor (9). Muchas iniciativas de Dios no prosperan por la
prevalencia de nuestra mentalidad carnal. Si no trata mos de que los dones se desarrollen, nos cabe la advertencia
de Pedro contra los que pretenden tener señorío sobre las heredades del Señor. Se puede apagar el Espíritu no
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 39
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

permitiendo su expresión en los dones.


Hay una enseñanza positiva en Pablo sobre esto en 2 Timoteo 1:6.
"Avives" es 'anazopureo', compuesto en ana (otra vez), zoe (vida) y pur (vida), por lo cual el vocablo significa "en-
cender de nuevo (10) reanimar la chispa" (11). La forma verbal en que aparece aquí es interesante, porque expresa
la idea de progresión, de acción continuada. También señala el concepto de "mantenga ardiendo el cha-risma de
Dios" (12).
Se trata de mantener ardiendo el charisma, es decir aquella gracia que prepara a un hombrre para cumplir ciertas
funciones en la iglesia.
Es fundamental, pues, la idea de un fuego que debe arder en el corazón, y que, en nosotros, cada tanto tiempo tie-
ne que ser avivado. Lo básico, lo esencial, es la procedencia del don.
El Nuevo Testamento subraya que somos positivamente estimulados hacia acciones nobles no cuando otras perso-
nas piensan bien de nosotros sino cuando esa opinión nos permite reconocer los dones de la gracia de Dios en no-
sotros (13). Este es un pensamiento fundamental: lo que importa es que reconozcamos capacidades en otros her-
manos; lo fundamental es que reconozcamos esos dones como provenientes de Dios. Y que apreciemos que los
dones son dados para servir a otros, no para la gratificación personal.
En 1 Cor. 12:7 leemos: "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho". En ese: capítulo
Pablo está desarrollando la idea de los dones que el Señor dio a su iglesia, no a todos los creyentes los misimos d o-
nes, sino a unos uno y a otros otro, pero para que con su ejercicio la iglesia fuese edificada. Por consiestá en el
mundo, tiene que vivir su vida en un mundo de hombres que, como él, son pecadores; pero no puede compartir el
pecado del mundo.
Algunos pretenden seguir métodos y modelos del mundo, con el pretexto de alcanzarlo con el mensaje cristiano,
pero hay que advertir que las con'ceskmes que hacemos a la mentalidad del mundo son prueba de flaqueza y no de
fortaleza.
La exhortación es categórica, en el sentido de no adaptarnos al mundo, con sus criterios falsos, en el mundo preva-
lece un enfoque de las cosas que excluye a Dios de la vida, sobre todo porque insiste en ignorar la revelación que
Dios ha dado en su palabra y porque no cuenta con los recursos de la gracia de Dios. Este punto es fundamental.
Nuestro mundo es un mundo ciego, porque se apoya en una mentalidad satánica y nó en la revelación de Dios, y es
un mundo pobre, porque depende de sí mismo y no de la gracia de Dios. Es a este enfoque anticristiano y anti-
escritural de la vida a lo que el creyente debe oponerse. Ningún progreso sobre el conocimiento de la voluntad de
Dios es posible si el creyente no define claramente su ruptura con el mundo. Ser creyente siempre ha significado
vivir para Cristo en un mundo sin Cristo.
2) El vocablo "siglo" o mundo no se refiere al mundo constituido por los seres humanos. A este mundo debemos
amarlo, porque es el mundo que es el objeto del amor de Dios, según Juan 3:16: "De tal manera amó Dios al mun-
do...". El mundo al cual sé refiere aquí la Escritura, en Rom. 12:2 es "aion", el mundo alejado; enajenado de Dios.
Bengel lo define como "el espíritu sutil que informa al cos-mos^o el mundo de los hombres que están viviendo alie-
nados y aparte de Dios".
Este mundo puede también ser definido como "toda aquella masa flotante de pensamiento, opiniones, máximas,
especulaciones, esperanzas, impulsos, intenciones, aspiraciones, corrientes en el mundo en tod@ momento, que
puede ser imposible definir con precisión, pero que constituye un poder real, efectivo, que es la atmósfera moral o
inmoral que en todo momento inhalamos, y que inevi
tablemente exhalamos" (17). . .
Contra esta clase de mundo el cristiano tiene que luchar. Si Ud. no lucha contra él mundo, sepa que el mundo lucha
contra Ud.
¿Podré experimentar un avivamiento en mi vida si me dejo gobernar por una mentalidad mundana? m. — NO
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 40
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

TODOS SE DAN CUENTA DE QUE, PARA CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS, EL CREYENTE ESTA ENVUELTO EN UN
CONFLICTO ENTRE SU PROPIA MENTE CARNAL Y LA MENTE DE CRISTO
Dice Pablo: "... .transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento".
Aquí la palabra inspirada introduce un pensamiento que sorprende y que vale la pena analizar en detalle. El propó-
sito de nuestra dedicación a Dios puede quedar a medio camino si no alcanzamos a comprender qué significa la
renovación de la mente.
Estamos tan acostumbrados a asociar al pecado con algunos miembros de nuestro cuerpo que dejamos afuera al
corazón y la mente. Pensamos que el corazón es lo mejor que tenemos y que la cabeza es lo qu$ mejor funciona.
Uno podría preguntarse: si ya tenemos alguna inteligencia, si podemos resolver muchos problemas; si sabemos
tantas cosas, ¿por qué la mente tiene que ser renovada? Si funciona bien, ¿por qué tiene que ser cambiada?
A nosotros nos parece que la cabeza está intacta, pero la Escritura revela que lo que hay de más elevado en el
hombre, que son sus facultades intelectuales, han caído en la vanidad y en las tinieblas (18).
Miraremos brevemente qué es "el corazón", pero luego nos extenderemos para ver qué es la mente.
El corazón.
Algunos piensan.que, porque tenemos que hablar al corazón de la gente, hay que olvidarse de la cabeza. Otros, en
el extremo opuesto, quieren desterrar todo elemento emotivo de la predicación y de la enseñanza. Ambos enfo-
ques son extremos, y olvidan el equilibrio de las Escrituras.
Algunos tienen miedo de usar la palabra inteligencia. Piensan que lo espiritual se opone al pensamiento, o que lo
espiritual prescinde del pensamiento. Lo que se opone al Espíritu de Dios es la mente carnal y no el pensamiento
como tal. Las Escrituras enseñan que tenemos que usar el pensamiento. "Amarás al Señor tu Dios con todo tu co-
razón y con toda tu alma y con toda tu mente" (Mateo 22:37). "Dios quiere que todos los hombres sean salvos, y
que vengan al conocimiento de la verdad". La mente hay que usarla. La cabeza está para eso; no es un adorno. La
Escritura enseña que tenemos que usar el pensamiento, pero no el pensamiento carnal sino el que va siendo re-
novado por Dios. Es el pensamiento que va siendo iluminado por Dios.
La Palabra habla constantemente de que tenemos que ser enseñados. Se trata de una instrucción que da Dios, el
Espíritu Santo. Y notemos que esta instrucción no se limita a una parte de nuestro ser. Consiste en una capacitación
de Dios a la mente y al corazón. El cristiano entiende con el corazón. La constante referencia que la Biblia hace al
corazón muestra no que se trate de argumentos sensibileros, emotivos sino que, cuando la Biblia habla del corazón,
concibe la vida del hombre como organizada y controlada desde adentro. Es el corazón concebido como el centro
de nuestro ser complejo, que abarca el intelecto, lo moral y lo espiritual. Es el corazón como el órgano central de la
vida. Por lo tanto, cuando la Biblia habla del corazón, se refiere no solamente al asiento de los sentimientos, que es
la idea común, sino también a la inteligencia y a la voluntad. Tenemos que dirigirnos al corazón porque queremos
hablar a todo el hombre, a toda la mujer. Queremos que sienta, queremos que piense, queremos que tome deci-
siones. Por eso hablamos al corazón.
IV. -SI EL CREYENTE QUIERE ADQUIRIR LA MENTE DE CRISTO TIENE QUE ENTRAR PROFUNDAMENTE EN LA
EXPERIENCIA DEL ARREPENTIMIENTO. Una de las riquezas más gr°»iri<>s jje^ la vida cristiana consiste en compren-
der qué cOwa»-<oi«»»«- envueltas en el arrepentimiento. ¿Por qué es importante tratarlo aquí? Porque estamos
hablando de un cambio de mentalidad. Y arrepentirse es eso; es un cambio de mentalidad. No es una transacción
con Dios para volver a pecar.
Hay varios elementos que intervienen en esta experiencia:
1. El primer elemento del arrepentimiento es te
convicción de pecado.
Ningún predicador puede convencer a nadie de su pe-caminosidad, ni puede convertir a nadie. La convicción de
pecado es una obra de Dios, el Espíritu Santo. Esta convicción es el punto de apoyo en que Dios se basa para hablar
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 41
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

al hombre (19). Esta convicción no viene por pecar, sino por escuchar la palabra de Dios, aplicada por el Espíritu
Santo. Cuando se escucha el Evangelio la conciencia de pecado se intensifica. El pecador llega a ver su pecado como
realmente es, como algo hecho contra Dios. El pecado es un agravio a Dios; es una ofensa, es un delito contra el
amor de Dios. Por esta razón la confesión del pecado es tan importante; el vocablo "confesar" significa "decir lo
mismo". Por lo tanto, confesar el pecado implica identificarnos con la opinión que Dios tiene sobre nuestro pecado.
Notemos que la más profunda conciencia de pecado no es cosa de incrédulos sino más bien de creyentes. Siempre
hace falta algún grado de convicción sobre nuestro mal para venir a Cristo, pero la más profunda conciencia de p e-
cado puede venir después de la conversión. Todo creyente tiene que cultivar una conciencia sensible hacia su pro-
pio pecado, porque ninguno se arrepiente verdaderamente hasta que llega a darse cuenta de cuál es la naturaleza
de su pecado (20).
2. El amor al pecado tiene que morir.
Este segundo elemento no es tan fácil de percibir ni de vivir, pero este punto es esencial. Hay una tristeza que Pablo
menciona en 2 Cor. 7:10 como "la tristeza del mundo". Esta tristeza no conduce a nada. ¿Por qué? Porque el solo
sentido de culpabilidad no ayuda a nadie, no libera. El pecador en ese caso sigue quejándose de la falta de paz, po r-
que está triste en un inundo sin Dios.
Pero hay otra tristeza, la única valiosa. Pablo la menciona en 2» Cor. 7:8-10. La idea allí es que la primera carta hab-
ía producido tristeza en sus destinatarios. El apóstol no se lamenta de esto, porque destaca que "fuisteis con-
tristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios...". La enseñanza es, otra vez, sorpren-
dente. Cuando Dios comienza a obrar en un corazón, sea de un incrédulo o de un creyente, surge una tristeza que
obra arrepentimiento. El arrepentimiento verdadero es una tristeza del alma, detrás de la cual está Dios.
¿Conocemos algo de esta tristeza que conduce al arrepentimiento? ¿Conocemos algo de esta turbación detrás de
la cual está Dios?
Notemos la importancia de esta enseñanza. El arrepentimiento no es solamente un pasaporte; no es un cheque en
blanco. El Espíritu de Dios transmite algo al alma del creyente que se ejercita; Dios, que es fiel, no dejará esta obra
inconclusa. Esta obra no cesa hasta que el creyente llega a odiar su propio pecado.
En el arrepentimiento Dios se apodera de la conciencia del pecador. Esto significa que; en' el arrepentimiento, Dios
transmite al hombre stt propia reacción contra el pecado. Sí, en todo arrepentimiento genuino el amor al pecado
tiene que morir. Y esto sólo puede ser la obra de Dios el Espíritu Santo.
3. El renunciamiento al pecado. El arrepentimiento no produce todos sus frutos hasta que, por una decisión de su
voluntad, el creyente rechaza el pecado. Vemos hasta dónde nos ha llevado querer conocer la voluntad de Dios,
según la enseñanza de Rom. 12:1-2. Tenemos que advertir que, en nosotros, este renunciamiento al pecado es
siempre imperfecto. Pero este renunciamiento, aunque sea imperfecto, importa como acti tud (21). ¿Qué es una
actitud? Es un acto repetido, una disposición repetida. Y ésta, aunque sea imperfecta, es otra actitud fundamental
del hombre que quiere vivir lleno del Espíritu Santo.
Ahora estamos en condiciones de definir el arrrepen-
timiento. ¿Qué es arrepentirse? Es recapacitar sobre có
mo hemos llevado nuestra vida. Es un cambio de menta
lidad, que revoluciona la vida del creyente en relación con
su pecado. ¿\
Algunos cuentan experiencias de & \o e* Señor obra con ellos. No ponemos en duda que puél \n ser genuinas, pero
ocurre que, en ocasiones, esas expck Vicias son auto-glorificantes, y casi nunca se relaciona cok Vina revelación que
les humille. Hemos de ser muy cautos al contar nuestra propia historia, porque el arrepentimiento es una gran ri-
queza de la vida cristiana, y tiene por finalidad llevarnos a una crisis en relación con nuestros males, y no con nues-
tros éxitos.
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 42
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Es un cambio que revoluciona la vida del creyente en relación con él propósito de Dios para su vida. Ya estamos
llegando a un punto esencial para comprender a Pablo cuando dice: "transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento". Arrepentirse no, es sólo el repudio del acto. Se trata de que tenemos que enjuiciar la razón
del pecado que mora dentro nuestro. Hay un hombre en la Biblia que dice "en mí, esto es, en mi carne, no mora el
bien". Hay otro que dice a Dios: "ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza".
¡Qué grande! ¡Quién pudiera llegar a sentir así el arrepentimiento! ¿Qué es, entonces, el arrepentimiento? Es el
repudio de mí mismo, y no sólo de mi pecado.
Se trata del repudio de uno mismo; se trata de llegar al fin de uno mismo. Cuando uno confiesa su pecado lo que
está confesando es su insolvencia moral, su bancarrota moral. Y esto implica llegar a escudriñar, en la presencia de
Dios, aquello que le llevó al pecado. Este es el quebrantamiento de corazón, que todo creyente necesita. Cierta-
mente estamos en un terreno muy serio, que debe llevar a cada uno a la oración y a la meditación. O hacemos del
perdón una cuestión de quebrantamiento o perdemos los mejores frutos del arrepentimiento. Con menos que esto
avanzaremos muy poco.
Cuando damos estos pasos, cuando estas ideas de Dios se arraigan, cuando el Señor, por su Palabra y por la ilumi-
nación de su Espíritu Santo, graba estas ideas en el corazón, entonces se forma la convicción interior; entonces la
transformación tiene lugar.
Este es un hombre renovado; éste es un hombre que va siendo renovado. A este hombre Dios le irá mostrando cuál
es su voluntad, cuáles son sus planes. ¿Por qué a éste y no a otro? Porque este cristiano, que va siendo renovado en
su mente, esté está preparada para entender a Dios.
Este creyente "comprobará" que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, porque éste está preparado
para entender a Dios.
V. — LA ESCRITURA DEMANDA DEL CREYENTE LA RENOVACIÓN DE SU MENTE, ESTA RENOVACIÓN ES UN PROCESO
ESPIRITUAL, PORQUE REQUIERE EL DARNOS NOSOTROS MISMOS ENTERAMENTE A DIOS, PARA SER ENSEÑADOS.
1. ¿Qué es la mente? Por mente se entiende en general la facultad de pensar, la capacidad mental que llamamos el
entendimiento. Representa la facultad intelectual, la capacidad reflexiva del hombre, aquello que inicia su pensa-
miento y que formula sus planes.
En las Escrituras la mente no es solamente esto sino que, además, es la capacidad de reconocer el bien y, sobre
todo, es la capacidad de reconocer la verdad espiritual.
2. Pablo exhorta en Rom. 12:2 a ser transformados por medio de la renovación del entendimiento. En Ef. 4.23 ex-
presa un pensamiento semejante sobre esta renovación, porque dice "renovaos en el espíritu de vuestra mente".
Esta renovación aparece en medio de dos exhortaciones. La de desvestirse del viejo hombre (4:22), y la de vestirse
del nuevo (4:24). En el medio de ellas figura el v. 23: "renovaos en el espíritu de vuestra mente".
Lo primero que hay que destacar es el significado de "renovar" en el Nuevo Testamento.
Renovar no consiste en remendar, o en reparar. Tampoco consiste en mejorar lo bueno que pudiera haber en el
hombre. "Renovar" significa "ser hecho de nuevo", y desde lo alto,1 desde Dios (22).
Esta revelación de la Escritura es complementaria de la de Rom. 12. En otros pasajes, La Biblia habla de un corazón
limpio y de una vida limpia, pero aquí habla también de una mente renovada.
La renovación es "en el espíritu de nuestra mente". Pablo no se está refiriendo aquí al espíritu humano en general,
como una parte constitutiva de nuestro ser, sino al espíritu de la mente. A la mente se le atribuye un espíritu. Signi-
fica el principio interior que realmente gobierna y controla, y que maneja a la mente misma. De modo que, además
del poder y de la habilidad intelectual, hay un espíritu de la mente. Se trata de lo más íntimo, de lo más profundo
de nuestro ser interior. No habla pues sólo de la capacidad de la mente, sino del poder que la controla.
Ya hemos visto que el creyente que quiera conocer la voluntad de Dios necesita esta mente renovada para no adap-
tarse a los criterios del mundo.
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 43
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

El lenguaje de la Escritura es vigoroso. Hay un abismo de diferencia entre tomar la forma del mundo (ser "confor-
mados" al mundo) y el ser "transformados". El vocablo utilizado para "conformarse" expresa fuertemente la idea
de similitud de carácter. Y el vocablo "transformaos" expresa, con igual fuerza, la idea totalmente opuesta. Es como
si el apóstol dijera "no seáis externamente conformados, adaptados, sino internamente transformados".
En Efesios 4 vemos además, que el creyente necesita esta renovación del espíritu de su mente por otra razón más;
la necesita para desvestirse, para despojarse del viejo hombre. Y la necesita para vestirse del nuevo hombre. Aquí
vemos otra aplicación concreta de esta gran enseñanza. En el v. 22 exhorta "en cuanto a la pasada manera de vivir,
despojaos del viejo hombre" y esto implica una actitud
distinta hacia el pecado.
En el v. 24 dice: "vestios del nuevo hombre", y esto implica una actitud hacia Dios. Estas dos actitudes determinan
todo el curso de la vida espiritual, pero el creyente no podrá tomar ninguna de estas dos actitudes si no va siendo
renovado en el espíritu de su mente. Se trata de que en la conversión recibimos una nueva actitud mental, una
nueva disposición con respecto al pecado y, sobre todo, con respecto a Dios.
El conocimiento pleno de la voluntad de Dios es posible para todo creyente, pero requiere que participe activa-
mente en este proceso, que tiene por finalidad darle nuevos enfoques, nuevos criterios.
4. Como complemento del mandato a que rehuse tomar la forma del mundo, está el mandato a ser transfor- ,
mado. Se trata de un proceso demoledor. Esta transfor- * mación culmina en la renovación de la mente, pero es un
proceso demoledor, porque enseña que una mente auto- , satisfecha no es la mente de Dios.
Además, el original significa "continúe siendo renovado". No es algo que ocurre de una vez para siempre; es un pro-
ceso continuo. Que nadie presuma que ha llegado a la etapa final, porque éste es un proceso constante, debido a
que también es continuo el intento de nuestra mente caída para retomar el control.
Esta tarea no es algo que el cristiano pueda hacer ,, por sí mismo, porque la renovación de la mente es pre senta-
da en la Escritura como un trabajo de Dios. Esta renovación es un acto del Espíritu de Dios, que obra en el creyente.
Es la obra del Espíritu de Dios, pero él cristiano puede impedirla, o wxtorpecerla.
Ahora, que sea una tarea del Espíritu Santo indica que esta renovación es más que una actividad intelectual.
Además, que sea una obra divina no implica que el creyente pueda mirar pasivamente este proceso, porque toda
Escritura enseña que todas las facultades del alma tienen que ser ejercitadas para buscar a Dios. La pasividad con
que vemos cómo nuestro avance espiritual se posterga indefinidamente es una pasividad culpable.
Pocas cosas son más solemnes en la vida de un creyente que la posibilidad de estar impidiendo la obra del Espíritu
Santo en él mismo, o en los demás. Pero estemos alerta, porque la tendencia natural es a impedirla. Todos corre-
mos este grave peligro, que puede frustrar planes de Dios, debido a la intrusión de la carne en nuestros esquemas
mentales. Nos sentimos suficientes. La carne no quiere ayuda. La carne se basta a sí misma.
El espíritu del mundo nos transfiere constantemente criterios y patrones de conducta, que son radicalmente falsos.
El espíritu del mundo es el principio animador, con-trolador del mundo, aquello que lo hace ser lo que es.
El espíritu de la mente es su vida interior. Es el principio interior que está detrás de todo lo que hacemos. Esto es lo
que tiene que ser renovado.
5. Siempre tenemos que tener presente la enseñanza troncal de Rom. 12; todo comienza con la entrega de la vida
para participar de un proceso.
Se trata de una entrega con el propósito de atender, de escuchar cuando Dios habla, por su Palabra o por sus sier-
vos. El creyente suficiente sólo se oye a sí mismo. El cristiano carnal hace muchos planes, pero no percibe las señ a-
les espirituales que Dios le envía. No discierne la enseñanza más profundas de las Escrituras. Es que esta enseñanza
profunda no penetra sin ejercicio de corazón. No se alcanza si el creyente rehusa entrar a este proceso transforma-
dor.
Esta visión de las realidades espirituales, esta mente espiritual, no viene si uno se deja llevar por su propio criterio
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 44
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

carnal, y no hace un esfuerzo por conocer, en cada asunto, cuál es la mente de Cristo. En cada aspecto de la vida,
Cristo tiene opinión, y ésta es la opinión que, con frecuencia, no conocemos.
Dios no ha prometido escuchar al que le invoca livianamente, sino al que lo busca de corazón. "Me invocaréis, y
vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré, me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón"
(Jer. 29:13). Sí, la renovación de la mente es más que una tarea intelectual, porque demanda un ejercicio del alma
en la búsqueda de la mente de Dios. Con menos que esto avanzaremos muy poco.
En la base de la enseñanza del apóstol hay la noción bíblica fundamental de la tragedia que ha significado', para
todos nosotros, la caída en el pecado. La Biblia subraya la esencia de la caída. Cuando el hombre pecó, pasó a estar
bajo el dominio satánico. Nada es más importante que conocer la doctrina de la caída del hombre; esto es la llave
para entender toda la Biblia.
Nada es más importante que conocer en qué consiste la depravación total del hombre.
Esta palab^ S'renovar" nos ilumina. La mente del hombre necesi-twwer renovada. Porque los hombres no se dan
cuenta de esto, viven como viven. El ser humano toma el pecado con suma liviandad, pero lo cierto es que, cuando
el hombre peca, se mete en un mundo tenebroso.
El problema con todos nosotros es ése, que hemos na- » cido con una naturaleza manchada. La esencia de nuestro
problema no es sólo si lo que hacemos está mal o no. Hay algo mucho más grave. El problema más gráveles lo que*
hemos venido a ser por naturaleza. Nuestro enfoque total es equivocado. Es el espíritu de nuestra mente lo que
m
está mal.
La máquina de fabricar ideas las fabrica, pero la his~ toria humana muestra que algo andajtaial. El mundo está co-
mo está porque el hombre no sabe cómo pensar recta* mente (23), y el primer llamado del Evangelio es a que
piense dónde está y cómo está delante de Dios.
No es la mente como instrumento lo que anda mal. Si le pedimos que haga números, que calcule fórmulas comple-
jas, lo hace bien. La mente como órgano, como máquina del pensamiento, razona, calcula, piensa, y produce resul-
tados notables, pero lo que ha andado mal, lo que sigue andando mal, es él poder que la gobierna desde atrás.
VI. — ESTA TRANSFORMACIÓN SOLO SE CONSIGUE MEDIANTE EL MINISTERIO NO IMPEDIDO DEL ESPÍRITU SANTO,
Y REQUIERE EL SOMETIMIENTO DEL CREYENTE A SU INFLUENCIA CONTROLA-DORA.
1. Lo que al principio fue gobernado por el espíritu, ahora está gobernado por la carne. Esto es lo que hay que cam-
biar.
El hombre tiene todavía capacidad para recibirse de médico, de ingeniero, pero llega un momento en que todo co-
mienza a andar mal. Puede llegar a la luna, pero falla en lo que es vital. Guando llegamos alas cosas que realmente
importan, a la naturaleza espiritual del hombre, a su relación con Dios, a la noción de eternidad, al sentido de nue s-
tra existencia, en estos puntos vitales, el pertsa-^ miento del hombre fracasa completamente, porque él espíritu de
su mente se lia extraviado. Esta parte de la revelación bíblica sobre el hombre es categórica y penetrante, porque
esto ocurre en el punto más elevado de un ser, en el centro de su personalidad, en el espíritu de su mente.
Por eso, porque el hombre está caído, la única solución es crearlo de nuevo, regenerarlo, y Dios es el único que
puede levantarlo. ¿Qué es lo que hace la regeneración? En la regeneración recibimos un nuevo espíritu, una nueva
disposición que gobierna, un nuevo principio de vida, que comienza a obrar.
El creyente que quiera vivir identificado con Cristo tiene aquí una lección fundamental: él necesita esto, renovación
del espíritu de su mente para vestirse del nuevo hombre. En el hombre que nace de nuevo no se verifica ningún
cambio físico; su cerebro sigue siendo el mismo, pero lo que recibe es este nuevo espíritu, que controla. Todo su
enfoque es hecho completamente nuevo. La renovación no tiene lugar en la mente, sino en el espíritu de la mente.
Esta permanece como antes, pero su espíritu, su parte más elevada, va siendo renovada.
Todavía nos queda ver más allá. La escritura no ha terminado. La transformación de Rom. 12 y su proceso es un
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 45
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

proceso costoso. ¿Por qué? Porque este poder renovador del Espíritu Santo actúa en la medida en que el creyente,
ante cada decisión, ante cada problema, ante cada accidente, reconoce su insuficiencia. Nos cuesta mucho recono-
cer que no somos suficientes. Este proceso es penoso pero, aunque resulte penoso, tarde o temprano aprende-
remos que, en medio de nuestra insuficiencia, se nos llama a una actividad sobrenatural, porque en la regeneración
hemos recibido un nuevo espíritu, el Espíritu de Dios, que controla y que da nueva vitalidad a nuestro ser. Se trata
de un proceso revolucionario, en el centro de nuestra conciencia; esta renovación es fundamental en el pensamien-
to bíblico, porque incluye la idea de progreso, que se opone al estancamiento que caracteriza a muchas vidas de
cristianos sinceros.
jri
Pero notemos que la realidad de esta renovación sólo ha de manifestarse si alcanzamos un conocimiento más pleno
de la voluntad de Dios y lo expresamos en una conformidad progresiva. Nada menos que esto es lo que Pablo espe-
ra de los destinatarios de su carta a los Efesios. En Efesios 4:17 expresa: "Esto, pues, digo y requiero en el Señor:
que ya no andéis como los otrors gentiles, que andan en la vanidad de su mente...". Es como si les dijera: "Yo os
protesto en el Señor, que ya no sois lo que erais". Pablo exhorta a la acción del hombre, como expresa en los vs. 22
y 24, pero se apoya en lo que Dios ha hecho, dentro de nosotros.
Habla de desvestirse y vestirse (un hecho de todos los días) porque el creyente se enfrenta a cada paso con opcio-
nes, con conflictos, y estos conflictos sólo puede en frentarlos si, en medio de ellos, el espíritu de su mente va sien-
do renovado por Dios. Pero nadie podrá despojarse del viejo hombre si no es un' hombre renovado; nadie podrá
hacer esto sin la fuerza de Dios. Sólo a un hombre que va siendo así renovado se le puede exhortar a cambios tan
sustanciales. Es nada menos que despojarse del viejo hombre... viciado... para vestirse del n'uevo hombre "creado
según Dios en la justicia y santidad de la verdad".
Así concebida, la mente no es sólo la máquina pensante, el asiento de la inteligencia, sino que incluye toda la natu-
raleza moral del hombre. La mente es la más profunda interioridad del hombre. Y en un creyente, la mente renova-
da tiene que ser un instrumento del Espíritu, y no su antagonista.
Un punto fundamental es que la menté, si fuera solamente un instrumento del pensamiento, sería neutral pero, sin
embargo, tal neutralidad no existe, porque la cualidad moral de la mente determina según el poder al cual se su-
bordina. La mente no es neutral porque se sujeta, se subordina, a un poder. Su cualidad moral depende de a qué
poder se subordina.
La Escritura adjudica la perversión* de la mente más bien a los no convertidos, pero señala que aun la mente del
creyente puede estar controlada por la carne. Aquí está el poder al cual se subordina. La mente del cristiano puede
estar sometida a la carne y entonces deja de ser neutral, porque la mente puede estar controlada sutilmente por la
naturaleza caída. Esto hace que el proceso sea penoso, y que demande la actividad intensa del alma.
Pablo utiliza el vocablo "transformaos", que aparece en Mateo 17:2 para describir la transfiguración del Señor. En
aquel caso lo que brilló no fue una luz de afuera, sino la brillantez de su propia gloria esencial, aquella que moraba
adentro. ¿Cuál es la enseñanza, aplicable a nuestro texto? La transformación a la cual somos exhortados no es un
cambio exterior, ni la puede producir el creyente. Es algo que sólo puede producir el Espíritu Santo que mora aden-
tro. Aquí enfrentamos un'a de las funciones esenciales del Espíritu de Dios en él creyente, porque la entrada del
Espíritu Santo en nuestra vida es él medio para la renovación de nuestra mente. Si esta renovación no se produce,
volvemos al pecado. Si la mente no se renueva, volvemos atrás. Si esta renovación no se produce estamos estor-
bando a Dios. Pero anímese todo cristiano, por débil que se sienta. El Señor, que hace nuevas todas las cosas, co-
mienza a producir en el creyente anhelos y motivos que antes no existían, anhelos y motivos que surgen del co-
razón de Dios.
Esta transformación mediante la renovación del entendimiento es colocada en Rom. 12 en oposición a la men-
talidad del mundo, y constituye el aspecto positivo de un proceso que tiene por finalidad cambiar el enfoque total
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 46
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

de nuestra vida. Notemos que el énfasis de la entrega no está en el servicio, sino en la renovación del espíritu de la
mente. No deberíamos desanimar a ninguno que desee trabajar en la obra del Señor, pero hemos de subrayar la
necesidad de la renovación. Un creyente que va siendo renovado será un hombre activo, porque el conocimiento
de Dios no le dejará ocioso (2 Pedro 1:8). Pero si esta renovación no tiene lugar, el servicio será prestado en la car-
ne. Si el proceso mental que controla todo no es transformado, el creyente será, salvo pero, conciente o incon-
cientemente, seguirá viviendo ccmlrólado por criterios mundanos y por su mente carnal.
Toda nuestra manera de actuar revela quién domina la vida. Nuestras actitudes, más que nuestras palabras; nuestro proceder íntimo, más que
nuestras acciones externas, revelan si estamos bajo el control del Espíritu Santo o si en todo dejamos el sello de nuestra? perso-
nalidad caída.
Esta transformación adío 88 consigue mediante el ministerio no impedido del E^iñrihi Santo que mpra en el corazón
y requiere la sumisión del creyente a. su influencia controladora. El Espíritu Santo hace esto si le permitimos contro-
lar el proceso mental que gobierna*" nuestra vida. Tenemos pues que preguntarnos: ¿quién toma nuestras decisio-
nes? ;,Quién controla nuestra mente? ¿Quién está a cargo de la vida?
Notemos que la Escritura tiene, como siempre, un mensaje tierno pero viril, porque coloca sobre nosotros toda la
responsabilidad. El creyente necesita ser renovado en el espíritu de su mente, y no puede hacer esto por sí mismo.
Esto es el resultado de la actividad divina, pero esta actividad tiene que ir acompañada de la responsabilidad huma-
na.
Vemos pues que esta renovación es un asunto serio, que conmueve toda la vida. No se verifica en el vacío. Tiene
por fundamento la obra del Espíritu Santo. Nace del corazón de Dios, y conduce a entregarle la vida. Este creyente
así renovado se levanta del pecado y comienza a orientar su vida hacia Dios. Estas son actitudes fundamentales.
Este hombre así renovado todavía cometerá muchos errores, pero comienza a preguntar a Dios qué tiene que hacer
con su vida; quiere saber cuál es la voluntad de Dios; este hombre comienza a actuar positivamente, porque quiere
obedecer a Dios. No es una visita en la casa de Dios. Todo lo que pase en el reino de Dios le importa, y comienza a
averiguar cuál es el lugar que el Señor le ha asignado en ese reino.
VII. — TODO CREYENTE PUEDE ALCANZAR UN PROGRESIVO DESPERTAR SOBRE LA VOLUNTAD DE DIOS Y, PARA
ALCANZARLO, TIENE QUE DISCIPLINAR SU VIDA
Ya estamos llegando al punto culminante de la enseñanza de Pablo en Rom. 12:1-2. Todos los pasos anteriores son
pasos previos, que tienen una finalidad y que constituyen una disciplina. Las verdades sintéticas que a veces se
ofrecen para conocer la voluntad de Dios sin disciplina son de poco valor, porque sin disciplina no se aprende nada
serio (24). La entrega de la vida, el no adaptarse al mundo, la transformación, por medio de la renovación del en-
tendimiento, todo es "para que comprobéis cuál sea le buena voluntad de Dios, agradable y perfecta".
Desde luego, esto no descarta que, en tiempos de grave crisis Dios, en su gracia, pueda revelar su voluntad aún al
hombre que está más alejado de El. Pero si queremos entrar plenamente en sus propósitos, como norma para la
vida, aprendemos en este gran pasaje que, para conocer los caminos del Señor, no hay un camino corto, que nos
permita eludir la consagración de todo nuestro ser a Dios, ni que nos permita eludir la disciplina transformadora.
Que "comprobemos" cuál sea la voluntad de Dios no se refiere a un "test" para saber si la voluntad de Dios es
buena o no. No es examinar. Es aprobar (25). Pero aprobar por descubrir, por aprender, por experiencia, lo que
esa voluntad sea. Cuando el creyente entrega todo a Dios, el Señor irá renovando sus procesos mentales. Le dará
una mente espiritual, y por este camino comprenderá cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta. Se trata de
un conocimiento no teórico sino experimental. Este conocimiento se nos da, a pesar de que la carne tiene miedo de
confiar en la voluntad de Dios. La carne prefiere tener las riendas en nuestras manos, pero tarde o temprano lle-
garemos al punto de reconocer que, después de todo, la voluntad de Dios para nosotros era más elevada y más
bendita que la nuestra, que es mezquina y de vuelo corto.
Si hemos llegado a este punto hemos dado un gran paso, porque se requiere una mente renovada para creer que

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 47


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

el propósito de Dios es lo mejor para nosotros. Aquí se esconde pues un gran pensamiento; Dios tiene un diseño
para cada vida. Si queremos que este diseño vaya mostrando sus perfiles, presentemos nuestra vida, sin condi
ciones, como una página en blanco, para que El la vaya llenando. Se trata pues de una actitud de entrega a su
voluntad santa, cualquiera que ella sea, porque el método para conocer la voluntad de Dios es tener la disposición
de obedecerla antes de que sea revelada.
Este conocimiento experimental de la voluntad de Dios no es el resultado del mero transcurso del tiempo, sino del
ejercicio espiritual. Sin embargo, es posible que tenga que transcurrir algún tiempo de espera, antes de que Dios
conteste. El Señor se toma tiempo, no porque El lo necesite sino porque nosotros lo necesitamos. Antes de revelar-
nos sus planes, quizá tiene que mostrarnos aspectos de nuestra vida que requieren limpieza, o algún otro ajuste.
Dios no cede en esto, porque es fiel a sí mismo, y no es complaciente con nuestro mal.
Hace falta tiempo, además, porque Dios no nos empuja; nos atrae. Quizá ya ha mostrado su voluntad, pero noso-
tros estamos distraídos. La indiferencia es mortal. La negligencia es culpable. Dios revela su voluntad al que se pre-
ocupa por conocerla. El conocimiento de la voluntad divina es experimental cuando hay obediencia de corazón a la
verdad. Muchos quieren conocer la verdad, pero la Biblia subraya la actitud de los que tienen "amor por la verdad".
Para que la mente entienda la verdad de Dios el corazón tiene que estar entregado a la verdad.
La disciplina se requiere en nosotros para obedecer a lo que ya conocemos, porque una mente que quiere percibir
nuevas señales divinas es aquella que vive en sumisión, en sometimiento a la voluntad ya conocida de Dios. No se
trata de una decisión de un momento, sino de una actitud que mantiene el espíritu de consagración a Dios.
Las preguntas que hay que hacerse son pues, ¿podremos conocer la voluntad de Dios, si reservamos áreas de nues-
tra vida bajo nuestro control? ¿Podré conocer su voluntad si me dejoi guiar por criterios mundanos? ¿Podré enten-
der a Dios infinito si no dependo del Espíritu Santo para la renovación de mi entendimiento?
El conocimiento de la voluntad de Dios no se alcanza si se pretende conocerla en puntos aislados. No se percibe esa
voluntad con oraciones superficiales, ni con un estudio superficial de las Escrituras. Dios está dispuesto a revelar su
voluntad no al cristiano indolente, pero sí al que anhela, profundamente, conocer cuál es, en la tierra, su responsa-
bilidad y su privilegio como hijo de Dios.
Nuestra escasa disposición a ser renovados en nuestro enfoque carnal de las cosas, pone límites a Dios. Solamente
una voluntad rendida a Dios puede percibir la voluntad divina. Y todo esto es un proceso, que para algunos tiene
que comenzar hoy. Esta actitud es definitiva si queremos cumplir con la segunda condición de "no apagar el Espíri-
tu".
Nuestra actitud hacia la voluntad de Dios es en realidad una actitud con respecto a lo que el Espíritu Santo quiere
enseñarnos.
De modo que este pasaje de Rom. 12 revela que se requiere la entrega de uno mismo para ser gobernado, para ser
enseñado, para ser humillado, hasta que Dios comience a revelar sus planes. Este punto es fundamental.
No hay, y no puede haber, luz para el camino; si el creyente no renuncia a su sabiduría natural.
Con nuestra astucia sólo conseguimos perturbar sus planes, Con nuestra impaciencia, interferimos la acción de
Dios. No hay, y no puede haber, paz para la conciencia, ni descanso para el corazón, si nuestras circunstancias no
están ordenadas por Dios (26).
Cualquiera sea la altura de la vida cristiana en que nos encontremos hoy, por afortunada o por desesperada que
nos parezca, la actitud de entrega a Dios es esencial.
Recuerde que lo fundamental no es cuánto planificamos nuestra vida, ni cuánto trabajamos para Dios. La gran cues-
tión es cuánto permitimos, en dependencia genuina, que Dios muestre sus planes; cuánto permitimos, en hu-
millación, que Dios trabaje dentro de nosotros.
La actitud de entrega es fundamental. Vivamos en esa actitud, hasta que Dios vaya mostrando sus planes. Dejemos
de confiar en nuestros planes. Después de tantos fracasos, ahora, dejemos obrar a Dios.
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 48
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

CAPITULO V
LA PLENITUD DEL ESPÍRITU
I. — EL ESTUDIO DEL TEXTO.
Otra vez comenzaremos por la exégesis, es decir, por el estudio detallado del texto. Debemos explicar cuál es el
significado de este vocablo plenitud, o de ser "llenos del Espíritu Santo". Hay dos vocablos que debemos considerar:
El verbo griego pimplemi, que se utiliza en Lucas 1:15, 4Í, 67; Hechos 2:4, 4:8. Thayer dice (1) que "de aquello que
tiene completa posesión de la mente, se dice que la llena". De ese modo, la expresión "llenos del Espíritu Santo",
habla del Espíritu de Dios poseyendo la mente, el corazón del creyente. Esta posesión implica el control del.Espíritu
sobre esa mente y ese corazón; ser "lleno" se refiere pues al control que el Espíritu ejerce sobre el creyente, y de
éste se dice que es lleno de El.
El otro- verbo es pleroe, que es el que aparece en Hechos 13:52 y en Efesios 5:18. Thayer dice de este uso que signi-
fica "invadir, tomar posesión". Así, el Espíritu posee o controla a la persona.
Algunos exégetas aclaran (2) que no es correcto pensar en que ser llenos implique llenar el corazón como se llena
un recipiente vacío. El Espíritu de Dios no es una sustancia ni el corazón de un cristiano es un receptáculo que deba
ser vaciado para que el Espíritu lo llene. La idea es.que el Espíritu es una Persona, y una Persona divina, para contro-
lar a otra persona, al creyente.
Decimos que el Espíritu controla a la persona porque esto se refiere a la voluntad, a la razón y a las emociones. Sólo
así se entiende que pueda llevar al cristiano a la plena conformidad con la Palabra de Dios,
II. — LA INFLUENCIA DE LA DOCTRINA SOBRE LA VIDA CRISTIANA.
En Efesios'5:18 leemos: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu".
Una traducción posible es: "Dejad de ser intoxicados con vino, mas sed constantemente llenos (controlados) por el
Espíritu" (3). El pasaje incluye dos imperativos, dos mandamientos; uno es no embriagarse y el otro es ser llenos del
Espíritu Santo.
Se trata de una comparación, que presenta un contraste. La comparación y el contraste surgen del hecho de que en
ambos casos el hombre se encuentra bajo la influencia de algo. En la embriaguez del vino el escritor inspirado resal-
ta el estado de abandono que implica la embriaguez. En cambio, el hecho de la plenitud del Espíritu tiene referern-
cia con el control del Espíritu Santo sobre el creyente que se somete a El (4).
En realidad, el alcohol es sólo aparentemente un estimulante, pero en su efecto ulterior es un depresivo, que de-
grada la vida, que deprime los más altos centros del cerebro del hombre (5), que altera todo lo que permite el auto-
control del individuo. Afecta lo más elevado en el hombre, que son sus facultades intelectuales. Lo que el Espíritu
de Dios hace es exactamente lo opuesto. Es el Espíritu el que realmente estimula cada facultad, la mente, el co-
razón, la voluntad, y esto no para degradar la conducta sino para elevarla al plano de Dios.
El resultado de esta influencia del Espíritu de Dios, cuando le es permitido a El el control de todo, aparece en
los vs. 19-21.
"Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros
corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Someteos
unos a otros en el temor de Dios" (Efesios 5:19-21). Estos resultados son pues:
a) La comunión con los Jwrmanos.
El hablar entre hermanos con salmos, himnos y cánticos espirituales hace referencia, evidentemente, a la adoración
en público, en la congregación. Seguramente los "salmos" hacen referencia a las canciones de David; los "himnos"
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 49
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

quizá se refieren a los viejos cánticos sagrados, de naturaleza antifonal (es decir, cantados alternadamente entre los
asistentes) (6); estos himnos se cantaban en honor de Jesucristo (7) como Señor y Salvador (8); en cuanto a "cánti-
cos espirituales" serían probablemente obras poéticas cantadas, una referencia general a todo tipo de cánticos.
b) La alabanza que culmina en la adoración.
Lo que hay que destacar es que la música en la iglesia debe ser considerada cuidadosamente; su propósito es la
alabanza a Dios y no la demostración de un talento personal. Los grandes himnos de la iglesia, los que han llegado
hasta nuestros días, ponen el énfasis en alabar la gloria de Dios, más bien que en expresar los sentimientos del ado-
rador (9); es decir, alabar a Dios por lo que El es y por la grandeza de la obra de gracia cumplida en el Calvario.
Últimamente han proliferado himnos y coritos que hablan de sentimientos de paz, de amor o de alegría; pero con
frecuencia no hay ninguna mención al amor de Dios que carga con nuestros pecados. Buena parte de estas su-
puestas expresiones de alabanza carecen de profundidad espiritual, porque no se fundamentan en la Escritura; la
Escritura destaca la bienaventuranza del hombre cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. No es
para nada importante cantar por cantar. Debemos estimular a los que cantan, siempre que quieran cantar la verdad
de Dios. El profesionalismo en el canto y en la música debe ser bienvenido, en tanto que ése sea el objetivo princi-
pal. La verdad de Dios es siempre la única fuente
de alegría para el alma.
La alabanza puede registrarse aún con una adoración silenciosa; ésta reside en aquel corazón que se acerca a Dios
para expresarle cuánto ha encontrado en Cristo.
c) "Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre". Se trata, sin duda, de alabar a Dios por ser Dios; por lo que El
es, por lo que El hace, y no sólo por lo que nos da. En algunos círculos se ha difundido la noción falsa de que agra-
decer a Dios por todo incluye sentir gratitud a Dios aun por el pecado de otros (10). Se pone como ejemplo, erró-
neamente, que un cónyuge debería agradecer a Dios por la infidelidad del otro. Pero esto no puede ser compartido;
no hay ninguna enseñanza en las Escrituras de que Dios pueda ser alabado por el mal. Por el contrario, la Palabra
nos enseña a resistir al diablo. "Dios abomina la maldad, y no podemos alabar ni agradecer a El por aquello que El
abomina" (11). d) "Someteos unos a otros...". La sumisión al Señor es una característica que no puede faltar en un
creyente que pretenda ser lleno del Espíritu Santo. Aquellos que realmente lo están, exhiben la humildad de Cristo.
Están sometidos a Cristo como Señor, como enseña nuestro texto: "someteos unos a otros en el temor del Señor".
La actitud de sometimiento está indudablemente ligada al conocimiento de la voluntad de Dios (12). Este punto
fundamental está presente en el contexto, porque en el v. 17 leemos: "No seáis insensatos, sino entendidos de cuál
sea la voluntad del Señor."
Por tanto, parece decir el autor inspirado, "no os embriaguéis con vino, sino sed llenos del Espíritu".
Esta relación que presenta el contexto entre el conocimiento de esa voluntad santa con la plenitud del Espíritu en
nuestra vida debería hacernos temblar, dada la liviandad con que solemos invocar la voluntad de Dios.
¿Será acaso exagerado decir que sólo un creyente que reiteradamente es lleno del Espíritu verá sus facultades espi-
rituales iluminadas para percibir la voluntad divina? Dicho de otra manera: ¿pretenderemos conocer aquella volun-
tad sin examinar frecuentemente nuestra conducta para estar seguros de que no estamos apagando ni entris-
teciendo al Espíritu de Dios? Que cada uno- encuentre en esto un motivo de meditación, cuando no de humillación,
ante Dios Santo.
Lo que es esencial es pues que el que quiere obedecer esta orden imperativa se vuelva de todo aquello que en-
tristece al Espíritu. El Espíritu Santo cumplirá su propio deseo de llenar .a todo aquel que no permite que nada im-
pida a la Tercera Persona de la Deidad llenarlo en su plenitud.
Como ha señalado un autor (13) en el pasaje paralelo de Col. 3:16, leemos: "La palabra de Cristo more en abundan-
cia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros cora-
zones al Señor con salmos e himnos y canciones espirituales."
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 50
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

No hay duda; la Escritura nunca separa al Espíritu de la Palabra. Obedecer la Palabra es equivalente al so-
metimiento al Espíñtu (14).
Por último, hay que destacar que la Sagrada Escritura reiteradamente enseña que —salvo una gran excepción— las
mismas personas fueron llenas del Espíritu en varias ocasiones. ¿Por qué? Porque volvieron a caer en aquellas acti-
tudes qué implicaron o bien apagar el Espíritu, o bien contristarlo. Por eso es también importante
el caso del Señor, que es la excepción aludida anteriormente; de El se cuenta que fue lleno del Espíritu Santo una
sola vez. Otra vez es la exégesis, es decir, el estudio detallado del texto, la que nos permite alabar a Dios por la pre-
cisión de la Escritura, que siempre exalta ante nuestras almas la gloria de Cristo. La Escritura siempre subraya el
carácter de Dios.
CAPITULO VI
EL TERCER REQUISITO PARA SER LLENO DEL
ESPÍRITU CONSISTE EN ANDAR EN EL ESPÍRITU
I. — UN GRAN CONFLICTO, Y EL MÉTODO DE DIOS
PARA ENCARARLO
"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el
Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis". (Gála-
tas 5:16-17).
Ahora entramos a considerar la condición positiva para ser llenos del Espíritu. Es sumamente importante, pero no la
más importante condición, porque las otras dos, que son negativas, son prerrequisitos de este procesb.
Primero hagamos, como siempre, algo de exégesis, es decir analicemos el texto original en detalle.
Trenchard (1) señala que una traducción precisa sería: "Caminad por el Espíritu y no satisfagáis el deseo
de la carne."
El vocablo "por" es más exacto, porque subraya la verdad de que el creyente no puede andar este camino sin la
ayuda del Espíritu. Pero lo que hay que destacar, por su importancia doctrinal y práctica, es que aquí no se trata de
una exhortación (como si el original dijera "no satisfagáis") sino que aquí estamos frente a una gran promesa ("no
satisfaréis") (2); la promesa es que si el creyente anda por el Espíritu la consecuencia será que no satisfará los dese-
os carnales (3). Hay la promesa de una victoria, pero veamos el proceso.
1. Los creyentes espirituales son los que experimentan un gran conflicto.
El v. 17 habla de que hay dos fuerzas que "se oponen entre sí". Hay una lucha, y esta lucha surge del hecho de que
hay una contienda irreconciliable entre el Espíritu de Dios y la carne. La victoria está prometida, pero es el resultado
de un conflicto inevitable.
En primer lugar hay que aclarar el vocablo "carne". Este término se aplica en el Nuevo Testamento a varios concep-
tos; su significado preciso se determina en cada caso según el contexto; aquí se refiere al hombre caído.
La carne aquí, lo mismo que en varios otros pasajes, tienen sentido peyorativo, porque abarca todo lo que surge de
la caída (4). La carne no indica al cuerpo humano sino a la naturaleza humana caída. "Denota la naturaleza terrena
aparte de la influencia divina y, por lo tanto, dispuesta al pecado y opuesta a Dios" (5). La carne no se refiere pues a
una parte del cuerpo del hombre sino que abarca al hecho tremendo, que la Biblia subraya desde Génesis cap. 6, de
que toda la personalidad humana cayó cuando el hombre pecó, de modo que toda su naturaleza, su intelecto, su
voluntad y sus sentimientos, todo ha quedado afectado por el pecado.
En segundo lugar hay que destacar que esta carne está contaminada de manera irremediable, incorregible. La carne
no mejora, y se mantiene en conflicto perpetuo, en contra de Dios. El Espíritu es el gran enemigo de la carne; sus
deseos están directamente opuestos a aquellos de la carne (6).
En tercer lugar hay que señalar que Dios no apela a la carne jamás; el problema surge porque nosotros apelamos a
ella. La carne actúa sutilmente y no siempre en
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 51
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

forma grosera. Induce al pecado y a la afirmación de nuestra personalidad caída. La carne nunca es tan peligrosa
como cuando pretende servir a Dios. La carne es el poder que se opone a Dios (7), pero al mismo tiempo la Escri-
tura revela que el Espíritu es lo que Dios opone a la carne. La consecuencia es tremenda, sólo el Espíritu de Dios
puede luchar contra la carne (8).
En cuarto lugar el Espíritu no tiene el propósito de mejorar a la carne, porque la carne no progresa; nunca se trans-
forma en espíritu. Pero entonces tenemos que preguntarnos qué desea hacer Dios contra la carne; ésta no ha sido
erradicada del hombre creyente. Sólo en la redención final de nuestros cuerpos será erradicada, y este conflicto
cesará. Mientras tanto, el conflicto es interminable, mortal (9). La Escritura enseña claramente que aunque Dios no
ha querido erradicar a la carne, es decir, que "no le ha placido a Dios exterminar la carne en nosotros en seguida",
El ha decidido "colocarla en el lugar de muerte en la cruz" (10).
2. Este conflicto sólo se resuelve si el creyente* comprende el significado más profundo de la cruz en su propia vida.
Es aquí, en este punto, donde tenemos que entender la gran enseñanza que el Nuevo Testamento proporciona so-
bre la crucifixión de la carne. Un pasaje fundamental aunque no único, es el de Romanos cap. 6. La crucifixión del
creyente en Cristo, y la victoria sobre el pecado se presentan como un hecho, como un acto de Dios, en el pasaje de
Rom. 6:1-10; luego, en el v. 11, cuando dice: "consideraos muertos al pecado. . .", Pablo está exhortando a sus her-
manos a que adopten una actitud de fe; esta actitud consiste en que el creyente se considere así, muerto al pecado,
porque esto es lo que Dios dice que El ha hecho con nuestra naturaleza pecaminosa. ¿Dónde ocurrió esto? En la
cruz de Cristo. Lo que le fue revelado al apóstol Pablo es que en la cruz de Jesucristo Dios ha pro-
nunciado un juicio sobre nuestra naturaleza pecaminosa. Dios es él que dice que el creyente es un hombre cruci-
ficado.
Es pues fundamental entender que el hombre carnal es un creyente. Más todavía, puede ser un hombre muy acti-
vo, pero que depende de su fuerza, de su capacidad natural, de su criterio personal. Las actitudes de hombres car-
nales han hecho y siguen haciendo mucho daño a la obra de Dios. Muchos no parecen sentir este conflicto: opinan
sobre todo, se sienten capaces para encarar cualquier tarea, y actúan como si tuvieran todos los dones. No todos
evidencian un espíritu mortificado.
3. La liberación del dominio del pecado es posible porque Dios lia conectado al creyente con una nueva fuente de
energía espiritual.
En Rom. 6:11 leemos: "Consideraos muertas al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor Nuestro".
La enseñanza es que el creyente es exhortado a adoptar también una actitud positiva; tiene que adoptar una acti-
tud de fe también para estimarse "vivo para Dios en Cristo Jesús". Tiene que actuar así porque Dios dice que él cre-
yente es un hombre resucitado.
Hay que subrayar que la Escritura no exhorta al creyente a que él se crucifique sino que la enseñanza es que esto ha
sido hecho por Dios. Y la misma Sagrada Escritura le easeña que puede levantarse del pecado porque es un hombre
resucitado, y esto también ha sido hecho por Dios.
Notemos que este conflicto sólo ocurre en el creyente. Ellos, los Gálatas, ya habían recibido el Espíritu; si no hu-
biera sido así no hubieran experimentado el conflicto entre la carne y el Espíritu.
Este gran versículo de Gal. 5:17 cuando dice: ". . .Y éstos (el Espíritu y la carne) se oponen entre sí, para que no ha g-
áis lo que quisiereis", está haciendo referencia a un hecho doctrinal y práctico a la vez, de que él conflicto se plan-
tea cuando cedemos a una de estas dos
naturalezas que residen en el creyente, y sólo en el creyente.
Según los mejores textos disponibles, la frase "y estas cosas se oponen entre sí" debe decir "porque estas cosas se
oponen entre sí" (11); no hay posibilidad de reconciliación. Se trata de una hostilidad abierta. Si cedemos al espíri-
tu, la carne reacciona; si cedemos a la carne, es el espíritu el que reacciona.
Pero el pasaje no nos deja en la indefensión (12); si él se rinde a la carne, es esclavizado por ella, y el pecado vuelve
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 52
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

a dominar la vida. Pero si el creyente obedece a toda indicación del Espíritu, entonces es liberado de aquellas ten-
dencias de la carne y da una respuesta positiva al mandato de "andar en el Espíritu". "Andar en el Espíritu" significa
que el creyente deja que su conducta sea dirigida por el Espíritu.
Vemos pues que esto es un proceso, y que en este proceso la actividad del Espíritu de Dios es fundamental. ¿Por
qué? Porque el Espíritu Santo ha entrado a nuestra vida para hacerse cargo de nuestros conflictos.
II. — DEJEMOS OBRAR A DIOS.
La Tercera Persona de la Santa Trinidad cumple diversas funciones, y aquí sólo mencionamos algunas, prin-r cipal-
mente aquella en que Pablo dice: "Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a
la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, vivir-
éis" (Rom. 8:12-13).
1. La primera obra que el Espíritu de Dios realiza en un hombre es de iluminación y de convicción. Cuando se escu-
cha el Evangelio el Espíritu obra para que el hombre comprenda cuál es su condición espiritual más profunda. Este
aspecto debe ser tenido en cuenta por todo predicador del Evangelio. Podemos caer en el error de querer consolar
a nuestros oyentes en la situación en que están, pero éste no es el método de Dios. El método de Dios es que el
hombre se enfrente con los hechos. Lo que más necesita cada hombre es conocer cuál es su condición ante Dios.
El culpable es enfrentado con la luz. Se lo pone allí, bajo la luz de la Biblia, para que aprenda a verse como Dios lo
ve. Pero al mismo tiempo es llamado a contemplar qué ha hecho Dios. Dios se ha puesto en el lugar del hombre; ha
tomado el lugar del culpable. En Cristo, Dios ha descendido para ponerse, literalmente, en el lugar del hombre. En
la cruz las demandas de la ley de Dios han quedado satisfechas, y ésta es la fuente de consolación para el alma que
despierta a la realidad del pecado. "Sólo hay consuelos y bendiciones cerca de Cristo, junto a la cruz" 2. Es tarea
esencial del Espíritu Santo mostrar a Cristo en' su gracia redentora.
Cuando se proclama el Evangelio el Espíritu de Dios obra para quebrantar la oposición del hombre a la Palabra de
Dios. Cuando esta Palabra es recibida, en sumisión y en fe, él Espíritu efectúa la unión vital con Cristo.
Notemos la trascendencia de esta enseñanza, que encara en su raíz nuestro drama como pecadores. Pertenecer a
Cristo, estar en El, ser incorporado a»El, constituye el hecho espiritual más trascendente en la vida de un ser huma-
no. El pecador que cree viene a ser la posesión de Cristo y desde ese momento tiene al Espíritu Santo como resi-
dente, como morador, dentro de su corazón.
El Espíritu no sólo reside en el creyente, sino que toma posesión de él, porque tiene un ministerio que desarrollar
en él; este ministerio consiste en una variada influencia sobre la vida, que se concreta en producir su propio fruto y,
principalmente, eft' darle victoria sobre él pecado.
Dios quebranta el poder del pecado colocando a la persona fuera del ámbito de la naturaleza malvada que aún re-
side dentro de él y colocándola en la esfera del Espíritu Santo. Dado que está dentro de este nuevo ámbito, el cre-
yente no está bajo la óbMgacfón de la naturaleza pecaminosa para vivir bajo su dominio. Este es él sentido del gran
concepto bíblico de que no es deudor ala carne, concepto que pone sobre el tapete todo el conflicto de la vida cris-
tiana.
El cristiano, por el hecho de pertenecer a Cristo, participa de varios conflictos, pero el más serio, el que todo lo de-
fine, es el conflicto entre la carne y el Espíritu. Si este problema no es bien encarado, todos los demás conflictos de
la vida resultarán incomprensibles e inso-lubles.
El texto en que Pablo dice: "deudores somos, no a la carne" (8:12) deja implícito que somos deudores al Espíritu de
Dios. No es fácil explicar este aspecto pero sí puede afirmarse que la persona salva no está bajo la garra de su nat u-
raleza pecaminosa sino bajo el control del Espíritu Santo, pero está bajo un control efectivo en la medida en que se
someta a El.
El concepto fundamental es que dejar de ser deudor a la carne implica un cambio profundo con respecto a la energ-
ía que mueve y orienta toda decisión, porque significa pasar de la suficiencia a la dependencia. Hay que advertir
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 53
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

que la fortaleza del creyente espiritual no consiste en que ya no es más un ser débil (13) sino en que ahora puede
apelar a un poder que opera en su vida en la medida en que aprenda a depender del Espíritu de Dios. El cristiano no
es dotado con una reserva de fortaleza con la cual pueda manejarse (14) porque, al crearlo de nuevo, Dios no lo ha
hecho suficiente; lo ha hecho dependiente. Por no distinguir este punto muchas de nuestras vidas están como
están.
3. El Espíritu Santo está en el creyente para hacerle consciente de su relación con Dios. Esta relación se establece en
la regeneración. Se trata de una obra del Espíritu de Dios por la cual la naturaleza divina es implantada en el peca-
dor que confía en El. Así somos hechos "participantes de la naturraleza divina", por una obra del Espíritu Santo, en
él espíritu del que cree, y desde él momento en que cree. Pero como no necesariamente comprendemos, al co-
mienzo de la vida cristiana, la magnitud de la obra de Dios en nosotros, el Espíritu Santo está en nosotros para que
apreciemos eso, lo que Dios ha hecho al darnos esta nueva clase de vida.
Se trata de una nueva creación, de un nuevo nacimiento. Este cambio no se efectúa por medio de ceremonias ni de
fuerzas residentes en el hombre natural (15) sino que se realiza por el poder divino, que otorga, al impío que cree,
una nueva personalidad espiritual.
Que un hombre tenga relación con Dios no> significa que sea un hombre perfecto y exento de la posibilidad de p e-
car, pero sí significa, como hemos visto, que es llamado a pensar su vida en términos de la obra de Dios. Lo que Dios
ha hecho es una tarea colosal, que consiste en trasladarlo de las tinieblas "al reino de su Amado Hijo". Esto implica
que si podemos concebir el pecado Como un reino, el creyente en Cristo ya no vive aUí.
Puede, lamentablemente, caer en el pecado, pero no podrá vivir indefinidamente en él pecado sin sentir en su in-
terior un amargo reproche, que proviene del Espíritu Sanio que habita dentro de él para ayudarle a reconocer él
mal, a confesarlo, y a levantarse del pecado. El avance espiritual de años puede perderse en pocos minutos, si a la
carne se le permite gobernar otra vez en la vida. El cristiano no está más en el reino del pecado y no puede sentirse
subdito de ese reino. Esta es la verdad hacia la cual el Espíritu Santo en medio de nuestras caídas, ha de orienta r-
nos.
El hombre unido a Cristo no es uno que vive siempre en las nubes. Muchas veces cae. Tiene fracasos, pero la Pala-
bra de Dios pone en su corazón una conciencia de lucha y le enseña a levantarse del fracaso. Todo verdadero cris-
tiano siente este conflicto, cuando es acuciado por el pecado y cuando es desafiado a volver a su vida antigua. Pero
por la obra del Espíritu Santo el creyente, cuando ha caído, se da cuenta de que el pecado no es meramente una
falta contra la ley sino una ofensa contra Dios, que tanto le ha amado.
Vale la pena preguntarnos, ¿cómo consideramos nuestras faltas? '¿Cuál es la primera cosa que viene a nuestra
mente cuando caemos? Si es el temor al castigo, estamos todavía bajo la ley. Si es más bien un sentimiento penoso,
de que hemos ofendido a un Ser que nos ama, "ésa es la reacción de un hombre cristiano" (16). Si uno razona así
tiene, con Cristo, una unión definitiva.
El Espíritu Santo está en el creyente para enriquecer su vida interior, revelando lo que es de Cristo, haciendo real al
alma la herencia espiritual que tiene por gracia. Esta revelación la realiza a través de la Escritura.
El Espíritu está en nosotros para implantar la autoridad que debe gobernar la vida. Está además para ocupar el lugar
que Cristo mismo ocupó con sus apóstoles y discípulos como maestro, como abogado y consolador. El Espíritu es el
"otro" Consolador, Uno como Cristo, que revela al Padre, que nos conduce a Dios.
Así podríamos seguir, enumerando la amplia tarea que el Espíritu Santo desempeña (17). Pero lo que hay que sub-
rayar es que el pecador que confía recibe la bendición del perdón y advierte que un nuevo poder obra dentro de él,
recreando su naturaleza espiritual. Al mismo tiempo la Escritura lo conduce a reconocer que ha entrado a una ex-
periencia que le plantea conflictos que antes no tenía.
4. Notemos que Pablo no dice en Rom. 6:12, que en el creyente no hay pecado, sino que en el creyente el pecado
no debe reinar. Como hemos visto, el pecado aparece en este contexto como personificado, pues se lo presenta en
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 54
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Rom. 5:21 y en 6:12 como un rey que gobierna.


Todos los hombres en el mundo gastan la sustancia de sus vidas en obrar las obras de la carne. El pecado es una ley
en sus miembros. En realidad, el hombre del mundo no sabe ni puede hacer otra cosa más que obedecer a esta ley
y a este amo, que reina sobre todos. Pero la exhortación de la Escritura es, otra vez, sorprendente, porque deman-
da que él creyente en Cristo constituya la excepción a una regla univei'sal de sometimiento. "No reine, pues, el
pecado en vuestro cuerpo mortal".
5.Pablo formula su exhortación así: "No reine, pues, el pecado. ..". El vocablo "pues" refiere el pensamiento a lo que
ha enseñado anteriormente con respecto a la unión del creyente con Cristo. Porque está unido a Cristo, la Biblia
exhorta al cristiano a dejar de obedecer lo que es una ley natural, en el sentido de que es una ley propia del hombre
caído, por la razón de que algo sobrenatural ha ocurrido, y es que el creyente ha sido plantado junto con Cristo en
su muerte y en su resurrección (Romanos 6:4-5).
El pecado es obedecido cuando se gratifican apetitos desordenados de nuestro cuerpo mortal, pero la enseñanza es
en realidad no sólo que el cuerpo humano es mortal sino que el hombre entero, en la totalidad de su naturaleza,
está sujeto a la muerte. Y es sobre la totalidad de nuestra naturaleza caída, y no sólo sobre el cuerpo, que el pecado
ha establecido su reinado. Por tanto, es sobre el amplio campo de toda nuestra vida como seres humanos caídos
que somos exhortados a resistir y a rechazar el dominio del pecado. La verdadei'a exhortación' es para que el peca-
do no reine en nuestro ego {yo) mortal.
En todo esto es esencial que el cristiano cuente con un hecho fundamental; que consiste en que mantenga una acti-
tud de fe en que el poder de la naturaleza pecaminosa sobre su vida ha sido quebrantado y que la naturaleza divina
ha sido implantada en su ser interior. Si parte de cualquier otra base ha de vivir en su propia fuerza, y por tanto
exhibirá una experiencia mediocre. Hay un poder, el de la naturaleza pecaminosa, que ha sido quebrantado. Y hay
un poder, el de la nueva naturaleza, que ha sido impartido. Estos dos principios van juntos, y ambos moran dentro
del hombre redimido.
Por tanto, es más que el cuerpo humano lo que está envuelto en la exhortación del apóstol, pero no hay duda de
que, en un sentido bien práctico, es sobre los miembros de su cuerpo que el creyente tiene que ejercer un cuidado
especial. Lo que oímos, lo que miramos, lo que hacemos, los lugares a donde vamos, lo que decimos y, fundamen-
talmente, lo que pensamos, evidencian lo que somos.
III. — EL-CREYENTE ES LLAMADO A ADOPTAR LA ACTITUD FUNDAMENTAL DE DEDICARSE A ALIMENTAR AL
HOMBRE NUEVO QUE DIOS HA CREADO.
1. Para luchar contra el pecado el creyente es exhortado a adoptar actitudes definitivas. No hay duda de que el
creyente tiene que adoptar una actitud de rechazo que, en sí misma, consiste en decir "no" a determinadas cosas y
a determinadas circunstancias; pero falta subrayar lo que quizá, desde el punto de vista espiritual, ea lo más impor-
tante, porque consiste en adoptar la actitud positiva de dedicarse a alimentar al hombre nuevo que Dios ha crea-
do". Veamos algunas de estas actitudes "negativas" o "positivas", que conforme a la enseñanza bíblica, constituyen
un equilibrio indispensable para rechazar el dominio del mal y para vivir la vida en el plano al que Dios quiere ele-
varla:
a) Para vivir responsablemente, él creyente debe vivir disciplinadamente. Una de las primeras lecciones es la de no
proveer para la carne (Rom. 13:14). Esto supone rechazar toda comunión con las tinieblas, con la mentira y con la
dualidad de carácter; significa rechazar nuestra participación en todo aquello que disminuya nuestra resistencia.
Además, el tiempo tiene que ser disciplinado. Lo que hacemos con el tiempo libre y, sobre todo con el día domingo
—todo el día— demuestra si realmente Cristo es el Señor de la vida. Algunos toman por costumbre asistir sólo a
algunas reuniones del día domingo. Con excusas diversas, se privan de la comunión de los santos; dan un mal eje m-
plo a sus hijos y a sus hermanos en la fe. No han de perder su herencia en el reino eterno, pero no siempre ocupan
el lugar que tienen asignado ahora en el
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 55
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

reino de Dios.
Es un gran privilegio, que con frecuencia descuidamos, asistir a la casa de Dios para escuchar antes que para hablar.
"Uuna cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los dios de mi vida, para
contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo" (Sal. 27:4).
Es esencial tratar con la primera manifestación del pecado, antes de que produzca todos sus amargos frutos. El cre-
yente, en su naturaleza pecaminosa, no puede resistir el halago ni la seducción del pecado. Pero puede resistir el
mal porque el Espíritu de Dios ha entrado a su vida para hacerse cargo de sus conflictos. Grandes caídas tienen co-
mo explicación haber demorado el tratamiento de los primeros síntomas del mal. La actitud de rechazo al pecado
implica aceptar que hay que hacer ajustes y hay quizá que poner la vida en orden para obedecer a Dios en todo.
Siempre estamos a tiempo para rechazar la impiedad. Todos tenemos que aprender a no vivir en la derrota, a no
rendirnos al ambiente que nos rodea.
Un punto fundamental consiste en ejercitarse en la oración. La oración es un ejercicio de corazón que requiere
hacer un tiempo fijo para presentarse delante de Dios.
Otro aspecto no menos vital consiste en que el creyente se dé cuenta, de que tiene un cuerpo, una vida entera,
para cumplir su ministerio, en respuesta al llama-miento de Dios. Muchas de nuestras vidas transcurren en la in-
trascendencia, o en la mediocridad,„porque no hacemos tiempo para conocer a qué aspecto de su obra nos ha lla-
mado Dios. El creyente que quiera vivir en identificación con Jesucristo debe reconocer que tiene muchas cosas, un
cuerpo, una vida, una familia y hasta que tiene dinero para vivir para Dios.
Es fundamental que todo creyente ocupe su mente en aquello que Dios ha revelado. Esta es una actitud definitiva.
Para luchar contra el pecado es esencial que cada uno ocupe su mente en el conocimiento de lo que Dios ha reve-
lado.
"Todas las cosas que pertenecen a la vida y ala piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conoci-
miento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. . ." (2 Pedro 1:3). El creyente tiene a su disposición una
enorme riqueza espiritual. Debe preguntarse dónde hay alimento para su alma. Debe leer su Biblia y estudiarla con
espíritu reverente. Tiene que dedicarse a conocer las profundidades de Dios, en dependencia del Espíritu, porque
"el Espíritu todo lo escudriña, aun lo pro» fundo de Dios" (1 Cor. 2:10).
Hay que ocupar la mente en la lectura de buenos libros, aquellos que permitan entender mejor el texto re» velado
por Dios. La actitud de rechazo es también necesaria aquí, porque puede ser que haga falta apagar el televisor para
hacer tiempo para la Biblia, para la oración, para la asistencia regular a reuniones, para leer buenos libros.
Lo fundamental consiste en ocupar la mente en lo único realmente importante. Cada uno tiene que aprender a ali-
mentar al hombre nuevo, ocupando su mente escudriñando la gran revelación que Dios ha hecho en su Palabra
escrita.
El pasaje de Santiago 4:4-5 es fundamental para ilustrar la lección que venimos estudiando: "¡Oh almas adúlteras!
¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo,
se constituye en enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: el Espíritu que El ha hecho morar en
nosotros os anhela celosamente?".
Santiago hace referencia al adulterio como una figura de infidelidad espiritual, pues conforme a la enseñanza del
Antiguo Testamento el pueblo de Dios es representado como la Esposa del Señor (Isaías 54:5; Oseas 2:19-20; Juan
3:6). La idolatría, que era el pecado de Israel como nación, era presentada como adulterio. Es probable pues que el
apóstol llame adúlteros (18) a aquellos creyentes con el propósito de despertarlos a su condición, porque su amor
por los placeres y cosas del mundo estaba alejando su corazón de Dios. El vocablo para mundo es "kos-mos", que
Santiago utiliza, lo mismo que Pablo y Juan, para referirse al sistema de maldad controlado por Satanás. La familia-
ridad, el trato cordial con el munido, denunciaban que no estaban viviendo en separación para Dios y estaban, por
tanto, permitiendo que sus naturalezas pecaminosas controlaran todo. Aquí hay una lección para nosotros en el
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 56
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

siglo XX. Lo que importa es que si uno quiere vivir en buenos términos con el mundo, o si adopta sus métodos, sus
criterios y juicios de valor, entonces el tal tiene una mentalidad y un enfoque mundano. El que así elige, "se consti-
tuye enemigo de Dios" (4:4).
¿Qué enseña Santiago a estos hombres? Les dice que el Espíritu Santo no ve con indiferencia este proceder, porque
es celoso de todo aquello que implique que la naturaleza caída pueda controlar al creyente. Y agrega que el Espíritu
Santo anhela celosamente que los cristianos ie permitan controlar sus pensamientos, sus palabras, sus hechos. El
Espíritu desea ver al creyente dependiendo de El. Por esta razón, una posible traducción de Santiago 4:5 es "El Espí-
ritu que Dios ha hecho morar en nosotros celosamente anhela la plena devoción de nuestros corazones" (19). La
versión hispanoamericana traduce "El Espíritu que El ha hecho habitar en nosotros nos ama hasta sentir celos" (20).
Notemos que no cabe inferir que el hecho de que el Espíritu habite en el creyente garantice que su ministerio en
nosotros pueda cumplirse cabalmente, porque lodo el contexto de Santiago 4:1-10 muestra que los lectores son
exhortados a un sometimiento voluntario al Espíritu Santo.
Este sometimiento no es genuino si, por ejemplo, el creyente maniobra para hacer prevalecer su& opiniones, en
lugar de escuchar lo que el Espíritu dice por boca de otros hermanos. Si así procede, puede llevar adelante sus pla-
nes, pero sus actitudes no son vistas con indiferencia por la Tercera Persona de la Deidad. Esta lección es solemne
para todo aquel que anhele ser lleno del Espíritu Santo, porque subraya que podemos estar separados de los plac e-
res y de la frivolidad del mundo, pero estar gobernándonos por criterios y principios que son básicamente munda-
nos.
Sí, el Espíritu anhela, y anhela celosamente, que el creyente le permita controlar e inspirar sus planes, en lugar de
que el hombre presente los suyos propios buscando aprobación. El Espíritu anhela que luego, para llevar udennlc
aquellos planes, el cristiano deje de maniobrar y/Jb imponer sus métodos, para someterse al solo sabio 1 \|>s.
4) En toda actitud de recliazo, la acción del Espíritu Sanio es esencial, porque sólo por el Espíritu el creyente es ca-
pacitado para mortificar las obras de la carne.
Pablo destaca en Rom. 8:11-13 que tener la mente dominada por la carne es hostilidad contra Dios. Pero el que
pertenece a Cristo no está bajo la obligación de obedecer a la carne sino que, por la residencia no resistida del Espí-
ritu de Dios puede mortificar al pecado. Esta es una característica del cristiano que quiere vivir en identificación con
Cristo. No se coloca bajo el control de su mente carnal, sino que se somete al control del Espíritu de Dios.
La enseñanza bíblica es pues que debe cultivarse una actitud de rechazo al pecado. La idea, más que hacer pensar
en el hecho (cierto, sin duda) de que el pecado lleva a la muerte, es que el nuevo "yo' del creyente (el que ha sido
recreado por Dios) tiene que ser protegido contra la tiranía del pecado que quiere reconquistar su dominio. No es
pues una novedad que la Escritura enseñe que el pecado constituye una ley en los miembros del creyente, pero sí
es una cosa nueva que enseñe en Romanos 6:12, que no se le debe permitir que reine. La idea es conducir al cre-
yente, debido a lo que ahora él es para Dios, a desobedecer a la ley del pecado. La nueva vida no se puede vivir en
la fuerza humana carnal. Nuestro viejo "yo" tiene que ser mortilfcado, para que la vida de Jesucristo se manifieste a
través del hombre nuevo que Dios ha implantado. Dios ha hecho esto en el corazón de cristianos comunes como
nosotros,
¡Qué grande que es todo esto, y qué pequeños somos nosotros! El pecado es un tirano implacable, y el ego, el yo,
es un enemigo insaciable.
Si queremos conocer la plena vida de Dios, no hay duda de cuál es el mensaje de la Biblia. La Biblia no vacila en
afirmar que para esto tenemos que sacrificar algo. Tenemos que sacrificar nuestra dependencia de la carne, es de-
cir nuestra dependencia de nosotros mismos, reconocer que no somos deudores a la carne sino a Dios. Dios nos
salva de la carne, pero no salva a la carne. La obra de la cruz glorifica a Dios, Dios ha descendido a nuestra fragili-
dad, pero no para tolerarla indefinidamente sino para destruirla.
La Escritura subraya que no hay otra manera de mortificar el pecado que mediante la residencia no resistida del
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 57
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Espíritu Santo dentro del creyente.


Esta residencia del Espíritu en el cristiano es presentada como lo que es, como una nueva fuente de energía espiri-
tual, que está disponible para el que quiere obedecer. La única manera de no actuar bajo el dominio del pecado
consiste en vivir cada circunstancia y cada momento bajo él control del Espíritu de Dios.
Vemos pues qué lecciones surgen de la cruz de Cristo. ¡Qué escrutadora resulta esta palabra cuando la compara-
mos con nuestra experiencia, caracterizada por la suficiencia y por la carnalidad! Pero éste "es el camino que la Es-
critura señala a todo aquel que quiera vivir en identificación con el Señor. Sí, no tiene sentido hablar de ser lleno del
Espíritu si no se está dispuesto a aceptar las demandas de la cruz sobre nuestra vida.
Siempre, siempre es válido el principio de que la vida pasa por la muerte. Para que haya vida espiritual tiene que
haber muerte a todo lo que procede de la carné. "Si por él Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis" (Ro-
manos 8:13).
Pocas cosas muestran tanto nuestra carnalidad como 3 a tenacidad con que defendemos y queremos imponer
nuestras propias ideas, y la ligereza con que rechazamos las ajenas. Aunque de labios confesamos una entrega total
a Dios, si actuamos así, si maniobramos para afirmar nuestro propio juicio y para imponer nuestros criterios, esta-
mos evidenciando, en la práctica, aquella misma naturaleza no mortificada que muestra el que no conoce a Dios. El
creyente carnal evidencia en su proceder, en su carácter, los mismos razgos que caracterizan al hombre natural, su
ceguera, su confianza en sí mismo, la afirmación de sí mismo (21).
Notemos que no se trata de mortificar el cuerpo sino de un quebrantamiento de espíritu, que surge contemplando,
apreciando la significación tremenda del mensaje de la cruz. Sí, la carne se niega a morir; siempre quiere surgir,
siempre querrá levantarse para oponerse a Dios; siempre reclamará el derecho de opinar y de juzgar.
El Espíritu nunca apela a la vieja naturaleza. El problema es que nosotros lo hacemos. La carne induce al creyente a
la afirmación de sí mismo, de sus opiniones y de sus preconceptos, pero esto es lo ojncesto a la mente de Cristo.
IV. — ESTAMOS AQUÍ FRENTE A UN SECRETO DE LA ENSEÑANZA BÍBLICA, QUE SUBRAYA QUE AL CREYENTE DIOS
NO IX) HA HECHO SUFICIENTE SINO DEPENDIENTE.
La actitud de rechazo a lax^onte carnal se inspira en la cruz, porque es la cruz la que ha venido a deshacer la obra
terrible del pecado. El pecado ha deshecho la relación entre el hombre y Dios, en la cual relación el hombre debe
ser und criatura subordinada. Este es un aspecto poco comprendido. El hombre fue creado para vivir enteramente
libre, es decir, para ejercer una voluntad ubre, dentro dol ámbito de una voluntad soberana, en Dios. Cuando nos
referimos a la situación en que estaba el primer hombre Adán, cuando salió de la mano del Creador, solemos decir,
y decimos bien, que fue creado para tener comunión con Dios; pero omitimos uno de los más grandes designios
que el Creador tenía para su criatura. Era él propósito divino que el hombre viviera en dependencia <te Dios. Es la
obra de la cruz la que ha destruido la enemistad con Dios, y la que habilita al cristiano para vivir confiado en la pro-
visión de Dios. El Espíritu siempre está revelando al corazón que el creyente espiritual es aquel que manifiesta en su
vida las consecuencias de la cruz. El Espíritu no cesará de iluminar al cristiano, a través de la Palabra, y aun por me-
dio de fracasos, reclamándole los ajustes que tiene que hacer, y dándole energía espiritual para obedecer.
¡Cuánto faltan, en nuestra experiencia, estos elementos fundamentales de nuestra identificación con el Señor!
Hay aquí una gran lección; si ignoramos el hecho de que Dios ha puesto dentro de nosotros su propia natura*-leza,
entonces dependeremos de nosotros mismos y de nuestras fuerzas para luchar contra el pecado y para servir a
Dios. Esto es lo que explica tanta esterilidad; no dependemos del Espíritu Santo y entonces gobernamos la vida no-
sotros mismos. Este es el camino que nos pone a nosotros primero. Me pone a mí primero. Pone a cada uno de no-
sotros primero, y ése es el camino que conduce al fracaso seguro. Pero "si por él Espíritu mortificáis las obras de la
carne, viviréis".
Vemos pues que hay dos experiencias que van juntas, y que corresponden a dos convicciones que el cristiano espi-
ritual debe cultivar; la convicción de haber pecado en el pasado, y la profunda convicción de tener todavía una na-
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 58
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

turaleza corrupta, en el presente, pueden ir juntas, y de hecho van juntas en él hombre espiritual, que es uno que
lucha contra el pecado. Notemos que la lucha contra el pecado no implica lucha contra otros sino, en cierto sentido,
una lucha contra uno mismo, contra la sabiduría natural que siempre aflora, ante cualquier situación. En su expe-
riencia, todo creyente verá que a su alrededor hay hombres espirituales o carnales. Los hombres carnales van a
seguir actuando como siempre lo ha hecho, ignorando la terrible enemistad de la carne contra Dios. No podemos
impedir que algunos cristianos actúen carnalmente, ni otros podrán impedir que nosotros actuemos carnalmente;
pero los carnales no podrán impartir vida espiritual.
Pablo nos presenta asi esta visión de la vida cristiana como un conflicto. No deja ninguna duda que el creyente l i-
brado a sus propias fuerzas, se encuentra en una situación de incapacidad total para vivir aquella vida. Pero al mis-
mo tiempo tampoco queda duda alguna de que la vida más elevada puede ser vivida en dependencia constante y
del Espíritu Santo. La gran salvación para hombres incapaces como nosotros consiste en aprender a depender, cada
día, del poder capacitante del Espíritu de Dios.
Todo otro camino diferente que no pase por una dependencia total, ha de fracasar. La apelación a la carne siempre
conducirá a la derrota.
La vida más elevada depende del reconocimiento de que hemos sido liberados de la obligación de obedecer a la
naturaleza pecaminosa, a fin de que seamos sometidos al poder de la vida resucitada de Jesucristo. Para esto, el
permanecer en Cristo es esencial; la vida de identificación con Cristo depende, esencialmente de que, por encima
de todo, el creyente cultive la comunión de su alma con Dios.
El Espíritu Santo está deseando producir esta experiencia en todo creyente. Se contrista cuando ve que la naturale-
za pecaminosa puede, sutilmente, estar gobernando una vida, y anhela que el cristiano mantenga una actitud de
confianza y de dependencia, para que El, el Espíritu, produzca esta vida en el hombre que confía. Que esta lección
penetre profundamente en nuestros corazones.
La enseñanza es terminante. Se nos recuerda primero que de la carne no podemos esperar nada ("si vivís conforme
a la carne, moriréis") y se nos enseña después que a la, carne no le debemos nada. Por tanto, cuando le pagamos
algún tributo estamos abriendo alguna puerta siniestra que no trae más que fracaso y corrupción. Toda apelación a
nuestra sabiduría personal, por más bien intencionada que nos parezca, y toda apelación a reservas espirituales que
no tenemos, constituyen una puerta de entrada al dominio de la carne en nuestra experiencia diaria. Para esto no
hay sustituto. No hay sustituto para vivir responsablemente, en dependencia del Espíritu Santo. Todo otro método
está destinado al fracaso. El único método es '"por el Espíritu".
Nos falta ver todavía algo más del texto. El verbo "sed" llenos. . . está en una forma tal que ha sido mo tivo de
análisis detenido por los exégetas (22):
a) El verbo está en él modo imperativo.
La alternativa de que hemos de ser llenados por el Espíritu no es optativa, es obligatoria.
La voluntad del hombre es siempre fundamental. Para venir a Cristo la primera vez, a la conversión, el pecador tie-
ne que poner en ejercicio su voluntad. La fe es, en un sentido muy claro, un acto de la Voluntad. Así también, para
ser lleno del Espíritu Santo la voluntad del creyente tiene un lugar fundamental.
El Espíritu Santo no ha de controlar a un creyente hasta que éste le reconozca como Aquel Ser que ha sido enviado
por el Padre, ante la petición del Hijo de Dios (Juan 14) para santificar nuestras vidas y para confiar en El, en el Espí-
ritu, y para que El lleve a cabo su ministerio en nosotros. "Es en este sentido que debe haber un sentimiento cons-
tante de dependencia y de definido sometimiento a su ministerio y un apoyarse constante en El para buscar la guía
y el poder" (23).
Este sentido de dependencia tiene que ser subrayado debido a que una razón por la que el Espíritu no tiene control
sobre muchos creyentes es porque piensan que el Espíritu de Dios obra automáticamente en sus corazones.
Hay aún otra razón para enf atizar la necesidad de esta dependencia: es el hecho de que algunos hermanos pien -
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 59
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

san, por falta de buena instrucción en las Escrituras, que una vez que uno es salvo entonces puede usar sus recursos
y capacidades naturales. En ese caso, esas personas no han entendido en qué consiste el conflicto entre la carne y
el Espíritu. No han entendido la terrible enemistad de la carne contra Dios. Lo que es nacido de Dios no peca; pero
la carne no sabe hacer otra cosa más que pecar.
Sólo si lo desea sinceramente, sólo si cumple las condiciones, el Espíritu Santo llena a un creyente. Y para esto es
necesario que eí creyente sienta su insuficiencia y su incapacidad. Un cristiano suficiente no puede ser llenado ni
guiado por el Espíritu.
, b) El verbo está en forma plural.
Su mandato abarca a todo creyente, no solamente a los que tienen actividad pública. La iglesia del Nuevo Tes-
tamento exigió la plenitud del Espíritu para una tarea humilde como el servir a las mesas. Este antecedente funda-
mental debería hacernos reflexionar, dada la forma liviana en que en ocasiones nos permitimos encarar tareas en la
obra de Dios con requisitos inferiores.
c) Además, nuestro texto se encuentra en la forma
pasiva (24).
Esto hace posible traducir así: "Permita que el Espíritu Santo lo llene". Sin duda que, hay que advertir contra aquella
actitud que pretende, inconscientemente, trasladar a Dios la responsabilidad del creyente, cuando encontramos
expresiones que dicen "Señor, que tú nos tomes en tus manos". Este tipo de oración no aparece en el Nuevo Tes-
tamento, porque el ser llenos es una responsabilidad del creyente. De ahí la, orden imperativa.
d) El verbo está en tiempo presente.
En la lengua griega del Nuevo Testamento, cuando el modo imperativo está en tiempo aorista se refiere a una sola
acción (25); pero si se expresa en el tiempo presente, como en nuestro texto, denota continuidad en la acción. El
sentido es pues el de "Permita que Ud. sea continuamente lleno del Espíritu Santo". La interpretación (26) es que
"sea constantemente, momento a momento, controlado por el Espíritu".
Toda esta enseñanza, que surge del texto, permite refutar el error de quienes afirman que el creyente debe buscar
esa plenitud como una segunda experiencia, y que debe esperar hasta ser lleno del Espíritu.
No tiene sentido alguno que un cristiano espere para recibir a quien ya ha recibido. El creyente ha sido "sella do"
por el Espíritu, y esto garantiza que la persona pertenece para siempre a Cristo, que ha sido separado para Dios y
que ha recibido la bendición de la seguridad de su salvación y un lugar entre los santos.
El Espíritu de Dios habita en todo creyente desde el momento que ha puesto su confianza en Cristo para ser salvo.
Lo enseña claramente en 1 Corintios 6:19-20: "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual
está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorifi-
cad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
Es el Espíritu el que ahora espera que la persona confíe en El y le permita controlar su vida.
El creyente necesita este control momento tras momento si quiere mortificar las obras de la carne, si desea percibir
las señales que el Espíritu envía por otros hermanos con respecto a su voluntad sobre determinadas decisiones, si el
creyente desea, en un punto determinado, conocer cuál es la mente de Cristo. Necesita mantener una actitud de fe
y de dependencia. El cristiano necesita depender del Espíritu y no esperar a recibirlo. Necesita confiar en cada paso
y depender en toda circunstancia, para que la carne quede mortificada y la vida pueda ser llenada con la plenitud
del Espíritu.
Esta plenitud es pues, conforme a una buena exége-sis (27) un privilegio y una bendición, pero que no puede rete-
nerse, en la experiencia, a menos que sea renovada constantemente mediante una confianza permanente, una de-
pendencia en todo. Este punto es fundamental, por cuanto, con frecuencia, el deseo de ser llenos de esta plenitud
existe, pero va acompañado por una vida no sometida, por una voluntad que se maneja a sí misma conforme a la
fuerza natural.
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 60
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Debe deshecharse la idea de que este poder es algo que el creyente tenga a su disposición, que pueda utilizarlo
hasta consumirlo y luego vuelva a Dios para ser abaste
cido otra vez. Esta actitud es básicamente errónea (28),
porque parece dejar al Espíritu subordinado al hombre
que controlara todo. La enseñanza de la Escritura es to
talmente la opuesta, porque esta presencia del Espíritu
que habita sólo es efectiva en aquel creyente que se so
mete al Espíritu y que depende de El en cada paso. Así,
el Espíritu puede llenar a todo creyente; pero solamente
llena a aquellos que no resisten su control. Llenar signi
fica controlar. Esta es nuestra gran responsabilidad: dejar
de manejarlo todo, y permitir que sea el Espíritu de Dios
quien lo haga.

ÍNDICE
PERIODO APOSTÓLICO POSTERIOR A LOS HECHOS DE LOS APOSTÓLES, por Roberto Ochoa
El Espíritu Santo después de los Hechos 3
La obra del Espíritu Santo en ese tiempo 4
Carta a los Eíesios 6
La espada del Espíritu es la palabra de Dios 12
EL BAUTISMO EN ESPÍRITU SANTO por Juan E. Hofkwmp
El uso de los términos 10
Prometido 11
Propósito , III
Unidad MI
Crear en un solo cuerpo I" íkIcmIm loen I , . , . , Mil
Notas H
DONES, MILAGROS E IMPOSICIÓN DE MANOS,
por Jaime Bhirnett *
Dones 24
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 61
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Milagros 31
Imposición de manos 35
EL PROPOSITO DEL ESPÍRITU SANTO, por Maño E. Mulki
Estar... para siempre 40
Morar... en vosotros 41
Enseñar... toda verdad 42
Dar... testimonio de Mí 43
Convencer... de pecado, justicia y juicio 44
Revelar... las cosas que han de venir 45
Glorificar... tomará de lo mío 46
PLENITUD DEL ESPÍRITU SANTO, por Horacio A. Alonso
Introducción 48
Capítulo I - El primer requisito para ser lleno del Espí
ritu Santo consiste en no contristar al Espíritu 50
Capitulo II - Cómo prepararse para no caer en el pecado 56
La Palabra de Dios es una protección contra el pecado 56
La oración es un refugio fundamental en la lucha contra el pecado 56
La presencia del Espíritu Santo que mora en el cristiano es otra ayuda para alejarse del pecado 56
La intercesión de Cristo 57
Capítulo III - La gran enseñanza de Juan 13:8-10 sobre
la vida de comfuri&ón con Dios 57
I. Todos los creyentes han muerto al pecado en la
muerte de Cristo, pero no todos toman posesión de
las riquezas que Dios ha provisto en aquella, muerte 57
II. Una de las mayores riquezas de la vida consiste en
aprender a identificarse con el trabajo que Cristo
realiza hoy en favor del creyente 62
III. Vivir en identificación con Cristo requiere aprender
cómo obra el Espíritu Santo en la restauración del
creyente que ha caído 70
Capítulo IV _ El segundo requisito para ser lleno del Esi-
ptrittu consiste en no apagarlo 73
I. El conocimiento de la voluntad de Dios. Esquema
de la enseñanza de Romanos 12:1-2 77
II. Ningún conocimiento de la voluntad de Dios es po
sible si el creyente hace concesiones a los criterios
del mundo, porque estas concesiones conducen a la
flaqueza y no a la fortaleza 77
III. No todos se dan cuenta de que, para conocer la vo
luntad de Dios, el creyente está envuelto en un con
flicto entre SU propia mente carnal y la mente de
Cristo 79
IV. Si el creyente quiere adquirir la mente de Cristo
- tiene que entrar profundamente en la experiencia
Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 62
www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

del arrepentimiento 80
V. La Escritura demanda del creyente la renovación de
su mente. Esta renovación es un proceso espiritual,
porque requiere el darnos nosotros mismos entera
mente a Dios, para ser enseñados ¿ 84
VI. Esta transformación sólo se consigue mediante el
ministerio no impedido del Espíritu Santo, y requiere
el sometimiento del creyente a su influencia con-
troladora 89
VII. Todo creyente puede alcanzan un progresivo des
pertar sobre la voluntad de Dios y, para alcanzarlo,
tiene que disciplinar su vida 93

.apítulo V Lu plenitud del Espíritu 97


]. El OMturilo del lexto 97
II. Lu Iníliii'iu-lii de I» doctrina sobre ,1a vida cristiana 97
Capítulo VI lil tercer requisito para ser lleno del Espí
ritu 102
I. Un grun conflicto, y el método de Dios para encararlo 102
II. Dejemos obrar a Dios 106
III. El cayente es llamado a adoptar la actitud funda-'
mental de dedicarse a alimentar al hombre nuevo
que Dios ha creado 112
IV. Estamos aquí frente a un secreto de la enseñanza
bíblica, que subraya que al creyente Dios no lo ha
hecho suficiente sino dependiente 118

Este libro se terminó de imprimir


en los Talleres Gráficos de la
Fundación Cristiana de Evangelización
Librería Editorial Cristiana,
calle Llavallol 4670/72
1419 Buenos Aires
República Argentina
en el mes de abril de 1987.

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 63


www.asambleasdehermanos.com.ar
EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO – RETIRO DE ANCIANOS Y COLABORADORES DE HUERTA GRANDE

Iglesias Cristianas Evangélicas en la República de Argentina Página 64


www.asambleasdehermanos.com.ar