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El lado verde de las TIC

Autor: Redaccion - 20 octubre, 2008

lado verde de las TIC Autor: Redaccion - 20 octubre, 2008 Las Tecnologías de la Información

Las Tecnologías de la Información no son ajenas a la problemática del calentamiento global. En este 2008, año del green computing, las compañías no olvidan incluir en sus políticas de negocio cuestiones como la eficiencia energética o la reducción de las emisiones de CO2.

El cambio climático y la sostenibilidad se han convertido en áreas de especial interés para la sociedad en general y para las empresas de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en particular. Y es que los efectos negativos de la actividad industrial en todos los ámbitos están en el punto de mira. En este contexto, la industria de la electrónica también debe responder a la exigencia de los gobiernos en materia de medio ambiente. Y lo puede hacer de varias maneras con el objetivo de reducir y corregir el impacto que generan para que la situación no se deteriore aún más.

Las empresas viven un momento de oportunidad verde en el que se vislumbran ciertas transformaciones en sus políticas de actuación, así como en el empleo de tecnologías eco-responsables. En esta trepidante carrera, los retos a abordar apuntan hacia una doble dirección. De un lado, la utilización de energías eficientes y menos agresivas con lo que nos rodea. De otro, la reducción de gases causantes del efecto invernadero empleados en la producción y el consumo de materiales tecnológicos. «El sector reacciona y afronta la necesidad de reorientar el consumo de energía de las infraestructuras tecnológicas en una empresa, proporcionando al mercado capacidades y servicios orientados a lograr una mayor eficiencia energética», explica Miguel Ángel Ordóñez, director de Servicios de Instalaciones de IBM España, Portugal, Grecia, Israel y Turquía.

En la revolución de la tecnología verde, se perciben otras actuaciones que las empresas valoran cada vez más. Es el caso de la biodegradabilidad y el reciclaje de los equipos y los cartuchos de impresión, por ejemplo. En pro de un mejor uso de la energía, ecología y rentabilidad no tienen por qué contradecirse. Jesús Labrado, director de márketing de Xerox España, lo tiene claro: «Además de cumplir con nuestras políticas de

responsabilidad social corporativa, nos hemos dado cuenta de que las iniciativas medioambientales ayudan a conseguir mayores beneficios». Es más, una empresa responsable con su entorno adopta una ventaja competitiva frente a sus competidores. Y es que cada vez son más los consumidores que adquieren dispositivos que consumen menos energía o, al menos, que disfrutan de algún tipo de ahorro energético.

Objetivo: menos CO2

La actividad de las TIC es responsable del 2% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), la misma cantidad que genera la industria de la aviación en todo el planeta según se desprende de un estudio elaborado por Gartner el año pasado . Datos como éste hacen saltar las alarmas y, quizás por ello, el 75% de las empresas (según Gartner también) han previsto antes de 2010 que el ahorro de energía y las emisiones de CO2 se dibujen como criterios que decidan la compra de futuros equipos informáticos. De momento, el camino que reorienta las políticas que potenciarán las energías alternativas es lento. Al menos así lo constata IBM en un informe que afirma que un 42% de los ejecutivos de las TIC no efectúa ningún tipo de seguimiento referido al gasto energético de sus sistemas tecnológicos. Mientras, un 9% dice ignorar si su compañía lo hace. El porcentaje de empresas europeas que han puesto en marcha programas o iniciativas enfocadas a reducir las emisiones globales de carbono es de sólo un 40%. La fijación de las cuotas de emisión de CO2 es, por tanto, uno de los desafíos a encarar por el sector. En este marco, una de las principales fuentes de emisión se encuentra en la electricidad. Gartner ha considerado que este año el 48% de los presupuestos TIC de las compañías se reservarán al pago de las facturas vinculadas precisamente al consumo eléctrico. Por su parte, el 25% de las emisiones de carbono se atribuirán a Centros de Procesamiento de Datos (CPDs) y un 40% a monitores y ordenadores.

Centros más eficientes

Ciudades como Nueva York o Londres han tenido que trasladar sus CPD a zonas donde la energía se encuentre disponible. El motivo: la falta de capacidad eléctrica. Como asevera Javier Orejón, director de márketing de Hitachi Data Systems para España y Portugal: «El aumento de la demanda de la energía, el ancho de banda de red y la capacidad de almacenamiento incrementarán la necesidad de energía y refrigeración en los centros de datos». Las compañías que integran el consorcio dedicado al avance de la eficiencia energética en entornos informáticos y CPD Green Rid afirman que las tecnologías eficientes en el centro de datos suponen el aspecto más relevante al que han de enfrentarse proveedores de tecnología y clientes. En estos instantes, los CPD precisan alrededor de un 15% de la energía que se consume. Por tanto, es importante estudiar el lugar en el que se emplea dentro del propio CPD. Según fuentes examinadas, el reparto de energía vendría a ser de la siguiente manera: 60% a refrigeración, 27% a infraestructuras de Tecnologías de la Información, 10% a conversión de corriente y 3% a iluminación.

En este escenario, Hitachi Data Systems provee a las medianas empresas de un paquete de medidas a nivel de almacenamiento con un objetivo: solucionar problemas de diversa índole relacionados con el espacio designado al data center, sobrecargas, importe de la energía o seguridad en las infraestructuras TIC. Dentro de este contexto, la compañía nipona ha desarrollado un Servicio de Almacenamiento con Ahorro de Energía que recorta costes de almacenamiento.

Otra es la línea que sigue IBM: «la política de IBM es apostar por la eficiencia energética desde el mismo diseño de nuestros Centros de Proceso de Datos», manifiesta por su parte Ordóñez. Esta declaración de intenciones ha permitido que el gigante azul valore aspectos como la refrigeración, la eliminación de puntos calientes y la gestión de flujos de aire en las instalaciones. Los científicos del Laboratorio de Investigación que la firma tiene en la localidad suiza de Zúrich han desarrollado un concepto de centro de datos pionero. ¿El motivo? Sus emisiones cero. La base se halla en un renovado sistema de refrigeración que se deposita en un chip que primero captura el agua a su temperatura más alta para, posteriormente, conducirla fuera del chip y reutilizarla como agua caliente o calefacción. IBM, a través de la consultora IDC, ha manifestado que la energía representa entre un 25% y un 40% de los costes operativos de un centro cada año. Si este ritmo sigue, las facturas eléctricas y la demanda de potencia de estas instalaciones se duplicarán en menos de diez años según la Alianza para el Ahorro de Energía.

Otra iniciativa interesante es el Centro de Datos Modular de Sun Microsystems, conocido como “Proyecto Blackbox” que se presentó la primavera pasada. Está instalado sobre un contenedor portátil (6 metros de longitud, 2,60 metros de altura y 2,44 metros de anchura) y en él confluyen características de virtualización y eficiencia energética. Para ello, maximiza su eficacia operativa brindando una capacidad de rendimiento informático de 18 Tflops (teraflops) y almacenamiento en disco de 3 Pbytes (petabytes). Esto quiere decir que obtiene 4 veces más capacidad informática en rack que la aportada por un centro cotidiano y en una octava parte de espacio físico. Su implementación es rápida y para su funcionamiento sólo se requiere una toma de agua, electricidad y acceso a una red estándar.

Ordenadores de sobremesa y portátiles

En el área de informática de consumo, las empresas dedicadas a la producción de PC de sobremesa y portátiles hace tiempo que comenzaron a hacer sus deberes. Es el caso de Fujitsu Siemens Computers. La importancia que concede a la protección medioambiental ha permitido que una de sus áreas de innovación se dedique en exclusiva al diseño y fabricación de productos respetuosos con aquello que nos rodea. «Un ejemplo de conciliación entre ecología y economía lo tenemos en el éxito de nuestra gama Green PC, que representa alrededor del 75% de nuestras ventas de PCs profesionales», explica Ignacio Garicano, director de márketing de la firma en España. Algunos de los Lifebook (gama de portátiles) de Fujitsu Siemens Computers incorporan la certificación Nordic Swan. Las máquinas con este distintivo ecológico, además de requerir un consumo de energía bajo, contienen un alto nivel de materiales reciclables. De igual forma, cumplen con una serie de exigencias generales para un bajo impacto medioambiental en agua, aire y tierra y carecen de sustancias peligrosas (en alguno

casos pueden tenerlas, pero su presencia es mínima). La empresa cuenta además con un programa de reciclado a escala completa en la ciudad de Paderborn (Alemania).

Quién también ha manifestado la intención de reducir el consumo de energía de sus equipos es HP. En concreto, el objetivo es de alcanzar un 25% de cara a 2010. De momento, algunas de las máquinas de su catálogo ya forman parte de EPEAT. Se trata de un sistema por el cual los usuarios evalúan, comparan y seleccionan equipos de

sobremesa, portátiles y monitores que, dadas sus especificaciones, son respetuosos con

el medio ambiente. Los niveles de calificación de EPEAT son tres: oro, plata y bronce.

A nivel de producto, hay que señalar el HP Compaq dc7800 Ultra Slim Desktop: es un

46% más pequeño que sus predecesores y está dotado de un 85% de suministro de energía eficiente sin comprometer el rendimiento. Manuel López, director de comunicación y márketing corporativo HP España, opina que la relación entre ecología y economía no es incompatible al explicar las bondades de los nuevos sistemas

eficientes: «Justifican su adquisición en base a la reducción del consumo energético que

se puede obtener. En estos momentos, podemos cifrarla en un 60%, aunque esperamos incrementarla en un futuro próximo», concluye.

Imprimir en la empresa

Xerox ha mostrado una actitud muy participativa a favor de una impresión más responsable. El lanzamiento de una calculadora sostenible constituye uno de sus lanzamientos más novedosos. Labrado explica su cometido: «Medir el impacto que las empresas tienen sobre el medioambiente con sus actividades de impresión y gestión documental. Efectuada la evaluación, analiza las soluciones a adoptar para reducir ese impacto». Otras de las soluciones verdes del fabricante son los tóneres de emulsión agregada (consumen un 25% menos de energía que uno normal), la tecnología de tinta sólida (puede generar hasta un 90% menos de residuos) y un papel autoborrable en el que la tinta desaparece 24 horas más tarde de haberse efectuado la impresión, sin duda una fórmula original de reutilizar el papel.

La política de actuación de Xerox es compartida también por otra de las compañías referentes en el negocio de la impresión: Lexmark. «Hemos analizado cómo imprimen las empresas. Las medidas que recomendamos significan un ahorro para éstas, que gastan menos tinta y papel», señala José Luis Domínguez, director de márketing de la firma en España. La compañía estadounidense siempre se ha decantado por soluciones de impresión útiles y mensajes que, pese a obvios, fomentan una impresión más concienciada. Es el caso de la impresión dúplex, la utilización de la vista previa o la gestión de documentos electrónicos. Pero hay más, porque Lexmark embala sus impresoras de inyección de tinta a partir de periódicos viejos y fomenta el reciclaje de cartuchos, una política también compartida por otros grandes de la talla de HP.

Green Computing en la práctica

En sus procesos de producción, las compañías apuestan por una política medioambiental sana y plena. Resulta llamativa la actuación de Sun Microsystems

cuando aplica los objetivos del Protocolo de Kyoto a su modelo de tecnología sostenible. Uno de ellos alude a la necesidad de reducir a la mitad la extracción de los recursos naturales recogiendo y sustituyendo el hardware obsoleto. Asimismo, y a excepción del 1%, recupera y desecha el metal y el plástico que le es posible. «Sólo el 5% de los equipos acaban en la basura», puntualiza Pedro Montarelo director de Responsabilidad Social Corporativa de Sun Microsystems Ibérica. La taiwanesa Asus, por su parte, orienta sus movimientos hacia el proyecto Green Design que elimina el uso de elementos químicos tóxicos con una doble intencionalidad: evitar sustancias peligrosas y buscar materiales alternativos. Esto la ha permitido emplear bambú en el portátil Ecobook, utilizado en la expedición al monte Everest China’s Green Expedition.

El diseño de equipos de bajo consumo y ahorro energético cobra relevancia en el terreno delnetworking. Para Félix Prieto, director de 3Com Iberia, «la convergencia de voz y datos, que tantos y tan grandes beneficios ha traído a la empresa, afecta muy directamente al entorno ya que las demandas en la red se incrementan. En consecuencia, se consume más energía para poder soportar la diversidad y la complejidad del tráfico, mejorando el rendimiento, la fiabilidad y la seguridad de la red». Esta situación ha empujado a que 3Com Iberia renueve su gama de productos y reduzca el consumo de energía en un 78%. Las máquinas, así, generan menos calor y precisan de una refrigeración menor.

Así pues, las TIC están haciendo su apuesta por el medioambiente y por encontrar un buen modelo de tecnología sostenible.