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EL LIBERALISMO POLÍTICO

El liberalismo político es la traslación de los principios generales de aquella corriente de


pensamiento a la organización de la sociedad y del Estado y a la configuración de los poderes que
los regulan. Se basa en los siguientes principios:

La soberanía no es de origen divino, sino que emana del pueblo. No corresponde ejercerla al rey
sino a la nación, quien puede delegar su ejercicio en el rey, siempre que jure acatar este principio.
El titular de la soberanía es el ciudadano, que justamente por eso deja de ser súbdito. Este la
delega mediante su voto en las Cortes, que es la institución depositaria y representativa de la
voluntad nacional.

El rey no es la fuente de la ley, no está por encima de ella y se encuentra obligado a acatarla y
cumplirla. Debe jurar la Constitución, que es la ley de leyes y la norma fundamental del Estado.

La Constitución.

La división de poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, es la garantía fundamental de la


democracia para evitar que la tiranía pueda imponerse sobre el pueblo. La división de poderes
implica el equilibrio entre todos ellos, su reparto entre las distintas entidades e instituciones
independientes y su control recíproco. El ejecutivo corresponde al rey, quien lo ejerce a través
del Gobierno. El legislativo corresponde a las Cortes, donde reside la soberanía de la nación. Las
Cortes votan los proyectos de ley, que cobran vigor si obtienen mayoría de votos, previamente a
su promulgación y publicación en el periódico oficial (Gaceta de Madrid, Boletín Oficial del Estado,
etc.). El poder judicial corresponde a los jueces, cuando actúan en los tribunales de justicia.

El régimen señorial queda suprimido, dando paso a otras demarcaciones territoriales más
funcionales y racionalizadas, como los términos municipales, provincias, etc., administradas por
instituciones públicas especializadas (ayuntamientos, diputaciones provinciales, etc.).

La supresión de los estamentos propicia la aparición de una sociedad de clases, donde se


establece la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y el fisco. En la sociedad de clases
la pertenencia a cualquiera de ellas no viene determinada por razón del nacimiento, sino por la
categoría profesional del ciudadano, por sus méritos personales o por los bienes que posea.

EL LIBERALISMO ECONÓMICO
Adam Srnith fue el primer teórico del liberalismo económico, cuyas ideas serían completadas más
tarde con otras de David Ricardo. Esta doctrina económica, que recoge principalmente las teorías
de ambos, y de algunos pensadores más, se sustenta en el capitalismo como praxis económica, y
tiene como postulados fundamentales los siguientes:

La actividad económica debe ser libre, ilimitada y espontánea, sin más limitación que la que
impone el mercado a través de la oferta y la demanda, en libre juego y sin interposición de
organismo alguno.
-El Estado no debe interferir el libre juego de la oferta y la demanda, excepto para delimitar el
marco de las leyes que regulan la actividad económica y para garantizar su cumplimiento. Las
funciones del Estado se circunscriben al resto de las actividades y servicios: defensa, orden
público, comunicaciones, etc.
-La supresión de los gremios debe dar paso a la producción libre, sin limitación de cantidad; a la
libertad para fijar la cuantía de los salarios; a la facultad de fijar o mover los horarios de trabajo y al
reconocimiento de la libertad de contratación. Los sindicatos o cualquier tipo de asociaciones
obreras quedan prohibidas en el primer liberalismo, so pretexto de que, al ser instrumentos de
presión, vulneran las libertades que se mencionan.
La desamortización de la propiedad es la condición previa del liberalismo económico. La
propiedad de los bienes y medios de producción debe ser libre para su venta, traspaso o donación,
sin traba alguna que lo impida.
La abolición de los monopolios, al considerar que estos atentaban contra la libertad de mercado
y contra el libre juego de la oferta y la demanda.
El capitalismo es la forma operativa del liberalismo económico. Consiste esencialmente en que
quienes posean el dinero y los medios (capital) organicen y ejecuten la producción.