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UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

FACULTAD MULTIDISCIPLINARIA ORIENTAL


DEPARTAMENTO DE CIENCIAS Y HUMANIDADES
SECCION PSICOLOGÍA

MATERIA:

PSICOLOGÍA CLÍNICA

TEMA:

TRASTORNOS MENTALES

INTEGRANTES:

PARADA SORTO, JOSSELYN ESTEFANI


SÁNCHEZ ZAVALA, MARIELOS GUADALUPE

DOCENTE:

RENE CAMPOS QUINTANILLA PH.D

CICLO II-2016

CIUDAD UNIVERSITARIA ORIENTAL, NOVIEMBRE DEL 2016


INDICE

1. Introducción..........................................................................................................................3
2. Objetivos...............................................................................................................................4
2.1. Objetivo General............................................................................................................4
2.2. Objetivos específicos......................................................................................................4
3. Trastorno mentales...............................................................................................................5
3.1. Depresión......................................................................................................................5
3.2. Ansiedad......................................................................................................................12
3.3. Trastorno límite de personalidad.................................................................................16
3.4. Anorexia nerviosa........................................................................................................22
3.5. Trastorno de Estrés Postraumático..............................................................................31
4. Procedimiento metodológico..............................................................................................34
5. Reflexión.............................................................................................................................35
6. Bibliografía..........................................................................................................................36
7. Anexos.................................................................................................................................37

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1. Introducción

En el presente trabajo se muestran algunos trastornos mentales, tales como la depresión,


ansiedad, estrés postraumático, y, muchos más se observan sus causas, que son, y otros
factores importantes el objetivo es que a medida se conozcan estos trastornos se puedan
abordar de la mejor manera desde el área del psicólogo clínico, el cual está para evaluar,
diagnosticar, tratar y por supuesto prevenir un trastorno mental, para que la persona viva
más plenamente, además de ello que en este trabajo sirve para diferenciar los trastornos ya
que la variedad de trastornos muchas veces son confundibles.

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2. Objetivos

2.1. Objetivo General


Exponer algunos trastornos mentales, y de esa forma conocer sus causas, efectos y
tratamiento.

2.2. Objetivos específicos.


 Definir cada trastorno que se mencione en este trabajo.
 Mostrar que cada trastorno es diferente, pero perjudiciales para la salud mental y
física.

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3. Trastorno mentales

3.1. Depresión

Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos sentimientos, por lo
general, son pasajeros y desaparecen en unos días. Cuando una persona tiene un trastorno
depresivo, este interfiere con la vida diaria y el desempeño normal y causa dolor tanto para
quien padece el trastorno como para quienes se preocupan por él o ella. La depresión es una
enfermedad común pero grave y la mayor parte de quienes la padecen necesitan tratamiento
para mejorar.
Muchas personas con una enfermedad depresiva nunca buscan tratamiento. Pero la gran
mayoría, incluso aquellas con los casos más graves de depresión, pueden mejorar con
tratamiento. Intensivas investigaciones de la enfermedad han resultado en el desarrollo de
medicamentos, psicoterapias, y otros métodos para tratar a las personas con este trastorno
incapacitante.

La depresión es una enfermedad común pero grave.


La mayor parte de quienes la padecen necesitan tratamiento para mejorar.
¿Cuáles son los diferentes tipos de depresión?
Existen varios tipos de trastornos depresivos. Los más comunes son el trastorno depresivo
grave y el trastorno distímico.
El trastorno depresivo grave, también llamado depresión grave, se caracteriza por una
combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar,
comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La depresión grave
incapacita a la persona y le impide desenvolverse con normalidad. Un episodio de
depresión grave puede ocurrir solo una vez en el curso de vida de una persona, pero
mayormente, recurre durante toda su vida.
El trastorno distímico, también llamado distimia, se caracteriza por sus síntomas de larga
duración (dos años o más), aunque menos graves, pueden no incapacitar a una persona pero
sí impedirle desarrollar una vida normal o sentirse bien. Las personas con distimia también
pueden padecer uno o más episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas.
Algunas formas de trastorno depresivo muestran características levemente diferentes a las
descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas.

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Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo en cómo caracterizar y definir estas
formas de depresión. Estas incluyen:
Depresión psicótica, que ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada
por alguna forma de psicosis, tal como ruptura con la realidad, alucinaciones, y delirios.

Depresión posparto, la cual se diagnostica si una mujer que ha dado a luz recientemente
sufre un episodio de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se calcula
que del 10 al 15 por ciento de las mujeres padecen depresión posparto luego de dar a luz. El
trastorno afectivo estacional, se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva
durante los meses del invierno, cuando disminuyen las horas de luz solar. La depresión
generalmente desaparece durante la primavera y el verano. El trastorno afectivo estacional
puede tratarse eficazmente con terapia de luz, pero aproximadamente el 50% de las
personas con trastorno afectivo estacional no responden solamente a la terapia de luz. Los
medicamentos antidepresivos y la psicoterapia pueden reducir los síntomas del trastorno
afectivo estacional, ya sea de forma independiente o combinados con la terapia de luz.

El trastorno bipolar, también llamado enfermedad maniaco-depresiva, no es tan común


como la depresión grave o la distimia. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios
cíclicos en el estado de ánimo que van desde estados de ánimo muy elevado (por ejemplo,
manía) a estados de ánimo muy bajo (por ejemplo, depresión).
¿Cuáles son los síntomas de la depresión?
No todas las personas con enfermedades depresivas padecen los mismos síntomas. La
gravedad, frecuencia, y duración de los síntomas pueden variar según la persona y su
enfermedad en particular.
Síntomas
Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, o vacío
Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo
Sentimientos de culpa, inutilidad, y/o impotencia
Irritabilidad, inquietud
Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluso las
relaciones sexuales
Fatiga y falta de energía
Dificultad para concentrarse, recordar detalles, y para tomar decisiones
Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado
Comer excesivamente o perder el apetito
Pensamientos suicidas o intentos de suicidio
Dolores y malestares persistentes, dolores de cabeza, cólicos, o problemas digestivos que
no se alivian incluso con tratamiento

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¿Qué enfermedades coexisten con la depresión?
La depresión a menudo coexiste con otras enfermedades. Tales enfermedades pueden
presentarse antes de la depresión, causarla, y/o ser el resultado de esta. Es probable que la
mecánica detrás de este cruce entre la depresión y otras enfermedades difiera según las
personas y las situaciones. No obstante, estas otras enfermedades concurrentes deben ser
diagnosticadas y tratadas.
Los trastornos de ansiedad, tales como el trastorno de estrés postraumático, el trastorno
obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la fobia social, y el trastorno de ansiedad
generalizada, acompañan frecuentemente a la depresión. Las personas que padecen
trastorno de estrés postraumático están especialmente predispuestas a tener depresión
concurrente. El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad debilitante que puede
aparecer como resultado de una experiencia aterradora o muy difícil, tal como un ataque
violento, un desastre natural, un accidente, un ataque terrorista, o un combate militar.
Las personas con trastorno de estrés postraumático a menudo reviven el suceso traumático
con escenas retrospectivas (retroceso al pasado), recuerdos, o pesadillas. Otros síntomas
incluyen irritabilidad, arrebatos de ira, profundo sentimiento de culpa, y evasión de
pensamientos o conversaciones sobre la experiencia traumática. En un estudio financiado
por el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés),
investigadores descubrieron que más del 40 por ciento de las personas con trastorno de
estrés postraumático también sufrieron de depresión en intervalos de uno y cuatro meses
luego de la experiencia traumática.
El abuso o la dependencia del alcohol o de otras sustancias también pueden ser coexistentes
con la depresión. De hecho, investigaciones han indicado que la coexistencia de trastornos
del ánimo y la adicción a sustancias son dominantes entre la población de los Estados
Unidos.

La depresión a menudo coexiste con otras condiciones médicas como enfermedad cardiaca,
derrame cerebral, cáncer, VIH/SIDA, diabetes, y la enfermedad de Parkinson. Estudios han
demostrado que las personas que padecen depresión además de otras enfermedades médicas
graves, tienden a presentar síntomas más graves, tanto de la depresión como de las
enfermedades médicas, a adaptarse con mayor dificultad a su condición médica, y a tener
que afrontar costos médicos más altos que aquellas que no tienen depresión coexistente.
Investigaciones han obtenido una cantidad creciente de evidencia de que tratar la depresión
también puede ayudar a mejorar la evolución de la enfermedad concurrente.

¿Qué causa la depresión?


No existe una causa única conocida de la depresión. Más bien, esta parece ser el resultado
de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos.

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Investigaciones indican que las enfermedades depresivas son trastornos del cerebro. Las
tecnologías para obtener imágenes del cerebro, tales como las imágenes por resonancia
magnética, han demostrado que el cerebro de las personas con depresión luce diferente del
de quienes no la padecen. Las áreas del cerebro responsables de la regulación del ánimo,
pensamiento, apetito, y comportamiento parecen no funcionar con normalidad.

Además, hay importantes neurotransmisores, sustancias químicas que las células del
cerebro utilizan para comunicarse, que parecen no estar en equilibrio. Pero estas imágenes
no revelan las causas de la depresión.
Investigaciones indican que las enfermedades depresivas son trastornos del cerebro.
Algunos tipos de depresión tienden a transmitirse de generación en generación, lo que
sugiere una relación genética. Sin embargo, la depresión también puede presentarse en
personas sin antecedentes familiares de depresión.
La investigación genética indica que el riesgo de desarrollar depresión es consecuencia de
la influencia de múltiples genes que actúan junto con factores ambientales u otros.
Además, los traumas, la pérdida de un ser querido, una relación dificultosa, o cualquier
situación estresante puede provocar un episodio de depresión. Episodios de depresión
subsiguientes pueden ocurrir con o sin una provocación evidente.

¿Cómo experimentan las mujeres la depresión?


La depresión es más común en mujeres que en hombres. Hay factores biológicos, de ciclo
de vida, hormonales, y psicosociales que son únicos de la mujer, que pueden ser
relacionados con que las tasas de depresión sean más elevadas entre las mujeres.
Investigadores han demostrado que las hormonas afectan directamente las sustancias
químicas del cerebro que regulan las emociones y los estados de ánimo. Por ejemplo, las
mujeres son particularmente vulnerables a la depresión luego de dar a luz, cuando los
cambios hormonales y físicos junto con la nueva responsabilidad por el recién nacido,
pueden resultar muy pesados. Muchas mujeres que acaban de dar a luz padecen un episodio
breve de tristeza transitoria, pero algunas sufren de depresión posparto, una enfermedad
mucho más grave que requiere un tratamiento activo y apoyo emocional para la nueva
madre. Algunos estudios sugieren que las mujeres que padecen depresión posparto, a
menudo han padecido previos episodios de depresión.
Algunas mujeres también pueden ser susceptibles a sufrir una forma grave del síndrome
premenstrual, a veces llamado trastorno disfórico premenstrual. Esta es una enfermedad
producida por cambios hormonales que ocurren cerca del periodo de la ovulación y antes de
que comience la menstruación.

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Durante la transición a la menopausia, algunas mujeres experimentan un mayor riesgo de
sufrir depresión. Científicos están explorando la forma en la que la elevación y la
disminución cíclicas del estrógeno y de otras hormonas pueden afectar la química del
cerebro que está relacionada con la enfermedad depresiva.
Finalmente, muchas mujeres enfrentan el estrés adicional del trabajo y de las
responsabilidades del hogar, cuidado de los hijos y padres ancianos, maltrato, pobreza, y
tensiones de las relaciones. Aún no está claro por qué algunas mujeres que enfrentan
desafíos inmensos padecen de depresión, mientras que otras con desafíos similares no la
padecen.

¿Cómo experimentan los hombres la depresión?


Los hombres experimentan la depresión de manera distinta que las mujeres y pueden
enfrentar los síntomas de diferentes modos. Los hombres tienden más a reconocer que
sienten fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en las actividades que antes resultaban
placenteras, y que tienen el sueño alterado, mientras que las mujeres tienden más a admitir
sentimientos de tristeza, inutilidad, o culpa excesiva.
Los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de acudir al alcohol o a las drogas
cuando están deprimidos, frustrados, desalentados, irritados, enojados, o a veces abusivos.
Algunos hombres se envician al trabajo para evitar hablar acerca de su depresión con la
familia o amigos o comienzan a mostrar un comportamiento imprudente o riesgoso. Y
aunque en los Estados Unidos, son más las mujeres que intentan suicidarse, son más los
hombres que mueren por suicidio.

¿Cómo experimentan los ancianos la depresión?


La depresión no es algo normal del envejecimiento y existen estudios que muestran que la
mayoría de los ancianos se sienten satisfechos con sus vidas a pesar del aumento de dolores
físicos. Sin embargo, cuando la depresión se presenta en ancianos, puede ser pasada por
alto porque ellos pueden mostrar síntomas menos evidentes y porque pueden estar menos
propensos a sufrir o reconocer sentimientos de tristeza o pena.

Además, los ancianos pueden tener más condiciones médicas tales como enfermedad
cardiaca, derrame cerebral, o cáncer, las cuales pueden provocar síntomas de depresión, o
pueden estar tomando medicamentos cuyos efectos secundarios contribuyen a la depresión.
Algunos adultos mayores pueden padecer lo que algunos médicos llaman depresión
vascular, también llamada depresión arterioesclerótica o depresión isquémica subcortical.

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La depresión vascular puede suceder cuando los vasos sanguíneos pierden flexibilidad y se
endurecen con el tiempo y se contraen. Este endurecimiento de los vasos evita que el flujo
normal sanguíneo llegue a los órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro. Las personas con
depresión vascular pueden tener o estar en riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular o
derrame cerebral coexistente.
Aunque muchas personas suponen que las tasas más altas de suicidio se dan entre los
jóvenes, en realidad se dan entre los hombres blancos mayores de 85 años. Muchos sufren
una enfermedad depresiva que los médicos no pueden detectar, a pesar del hecho de que
estas víctimas de suicidio a menudo visitan a su médico dentro del mes anterior a su muerte
La mayoría de los ancianos con depresión mejoran cuando reciben tratamiento con
antidepresivos, psicoterapia, o una combinación de ambos.
Investigaciones han demostrado que tanto la medicación sola como los tratamientos
combinados son eficaces para reducir la tasa de reaparición de la depresión en adultos
La psicoterapia sola también puede prolongar los períodos sin depresión, especialmente en
ancianos con depresión leve y es particularmente útil para aquellos que no pueden o no
desean tomar antidepresivos.

La depresión no es algo normal del envejecimiento.


¿Cómo experimentan los niños y los adolescentes la depresión?
Científicos y médicos han comenzado a considerar seriamente el riesgo de la depresión en
niños. Investigaciones han mostrado que la depresión en la niñez a menudo persiste,
recurre, y se prolonga en la adultez especialmente si no se recibe tratamiento. La presencia
de la depresión en la niñez también tiende a predecir enfermedades más graves en la edad
adulta.
Un niño con depresión puede fingir estar enfermo, negarse a ir a la escuela, aferrarse a un
padre, o preocuparse de que uno de sus padres pueda morir. Los niños mayores pueden
estar de mal humor, meterse en problemas en la escuela, ser negativos e irritables, y sentirse
incomprendidos. Como estas señales pueden percibirse como cambios de ánimo normales
típicos de los niños mientras avanzan por las etapas del desarrollo, puede ser difícil
diagnosticar con exactitud que una persona joven padece depresión.
Antes de la pubertad, los niños y las niñas tienen las mismas probabilidades de sufrir
trastornos de depresión. Sin embargo, a los 15 años, las mujeres tienen el doble de
probabilidad que los hombres de haber padecido un episodio de depresión grave
La depresión en los adolescentes se presenta en un momento de grandes cambios
personales, cuando hombres y mujeres están definiendo una identidad distinta a la de sus
padres, lidiando con asuntos de género y su sexualidad emergente, y tomando decisiones
por primera vez en sus vidas.

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La depresión en la adolescencia a menudo coexiste con otros trastornos tales como
ansiedad, comportamiento perturbador, trastornos alimenticios, o abuso de sustancias.
También puede conducir a un aumento en el riesgo de suicidio.
Un estudio clínico financiado por el NIMH que abarcó a 439 adolescentes con depresión
grave descubrió que una combinación de medicación y psicoterapia era la opción de
tratamiento más efectiva.
Otras investigaciones financiadas por el NIMH están desarrollando y probando maneras de
prevenir el suicidio en niños y adolescentes, incluyendo diagnóstico y tratamiento
tempranos y un mejor entendimiento del pensamiento suicida.
La depresión en la niñez a menudo persiste, recurre, y se prolonga en la adultez
especialmente si no se recibe tratamiento.

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3.2. Ansiedad

La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante
sucesos comprometidos. En realidad, un cierto grado de ansiedad proporciona un
componente adecuado de precaución en situaciones especialmente peligrosas. Una ansiedad
moderada puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos que tenemos
por delante.
En ocasiones, sin embargo, el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y
funciona incorrectamente. Más concretamente, la ansiedad es desproporcionada con la
situación e incluso, a veces, se presenta en ausencia de cualquier peligro ostensible. El
sujeto se siente paralizado con un sentimiento de indefensión y, en general, se produce un
deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico. Se dice que cuando la ansiedad se
presenta en momentos inadecuados o es tan intensa y duradera que interfiere con las
actividades normales de la persona, entonces se la considera como un trastorno.

Causas
Causas genéticas: la ansiedad puede heredarse a través de los genes. No
obstante, incluso alguien que no es ansioso por naturaleza puede experimentar este
sentimiento de temor ante una situación de tensión, como constata la Sociedad
Española de Psiquiatría (SEP).
 
Causas circunstanciales: hechos traumáticos como un accidente de tráfico,
un atentado o un incendio pueden provocar ansiedad; en estos casos, el sentimiento
de ansiedad puede desaparecer cuando concluye el problema o bien permanecer
durante meses o años. Es lo que se conoce como trastorno de estrés postraumático.
 
Consumo de drogas: Las anfetaminas, el éxtasis o el LSD son sustancias
estupefacientes que pueden causar ansiedad. Para algunas personas, también la
cafeína o la teína pueden producirla.
 
Experiencias vitales significativas: sin llegar a ser traumáticos, cambios
vitales en el presente como un embarazo, o incluso alteraciones en el ámbito laboral
(un despido, un ascenso, etcétera) pueden producir ansiedad.

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Evalúa tus síntomas

Síntomas
La ansiedad se manifiesta a nivel emocional y físico. Es importante reconocer ambos tipos
de manifestaciones y acudir al médico en cuanto se detectan, ya que una persona con
ansiedad que experimente estos síntomas puede considerarlos como signos de una
enfermedad grave y, en consecuencia, empeorar en la enfermedad.
Síntomas mentales: preocupación constante, cansancio, irritabilidad y
problemas para concentrarse y conciliar el sueño.
 
Síntomas físicos: pulsaciones elevadas, sudoración excesiva, tensión
muscular, temblores, mareos, desmayos, indigestión, diarrea y respiración profunda.
Prevención
La ansiedad es un sentimiento normal de temor ante situaciones amenazantes o difíciles.
Según la Sociedad Española de Psiquiatría, se estima que 1 de cada 10 personas sufre algún
episodio de ansiedad en algún momento de su vida. La ansiedad por sí misma no es mala,
ya que nos alerta y nos motiva para hacer frente a los peligros. Se convierte en un problema
cuando los episodios de ansiedad son frecuentes, intensos y aparecen sin motivo aparente,
limitando a la persona en su día a día.
Para prevenir la ansiedad, es importante adoptar un estilo de vida saludable y evitar el
consumo de drogas y sustancias que la causan (cafeína, teína y drogas como el éxtasis, las
anfetaminas o el LSD).
Practicar ejercicio físico de forma regular, en especial al aire libre, también ayuda a
despejar la mente y evitar los sentimientos ansiosos.
Del mismo modo, las técnicas de relajación ayudan a combatir la aparición de crisis. Se
pueden aprender de la mano de profesionales o de manera autodidacta, mediante libros y
material audiovisual de autoayuda. 
Tipos
Trastorno de ansiedad generalizada:
Se trata de una tensión crónica aun cuando nada parece provocarla. Esta preocupación o
nerviosismo excesivo es casi diario y se diagnostica como tal cuando tiene una duración
mínima de seis meses.
Trastorno de pánico (o ataque de angustia):

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El paciente experimenta crisis recurrentes de angustia que surgen espontáneamente. Se trata
de una ansiedad aguda y extrema en la que es frecuente que la persona que la padece crea
que va a morir. Estos ataques repentinos de miedo intenso no tienen una causa directa. En
ocasiones, los pacientes que sufren este trastorno desarrollan angustia a experimentar el
próximo ataque, cuya ocurrencia no pueden prever, es la llamada ansiedad anticipatoria.
Trastorno fóbico:
Trastorno que tiene como rasgo esencial la presencia de un temor irracional y persistente
ante un objeto específico, actividad o situación con la consecuente evitación del objeto
temido. Por ejemplo, el miedo a volar, a los pájaros o a los espacios abiertos.
Trastorno obsesivo-compulsivo:
Se trata de pensamientos o acciones no voluntarios que el paciente no puede dejar de pensar
o hacer para no generar ansiedad. En todo caso, el sujeto reconoce el carácter absurdo de
sus pensamientos o acciones. Por ejemplo: lavarse las manos cada poco rato.
Trastorno por estrés post-traumático:
Se da en aquellos casos en los que se presentan secuelas psicológicas desagradables tras el
impacto de un trauma emocional, una guerra, una violación, etc. Se caracteriza por los
recuerdos persistentes del suceso traumático, un estado emocional con exaltada vigilancia y
la reducción general de interés por los sucesos cotidianos.
Diagnóstico
Criterios diagnósticos:
Para evaluar si un determinado paciente sufre ansiedad, es recomendable descartar la
existencia de una enfermedad sistémica. Para ello, el médico debe tener en cuenta los
siguientes aspectos:

Síntomas físicos que presenta.


Historia médica y psicológica anterior del paciente y de su familia.
Posibilidad de que sufra alguna enfermedad que genere trastorno de
ansiedad.
Influencia de tóxicos como la cafeína, el cannabis o la cocaína y otras drogas
de síntesis, desencadenantes de crisis de ansiedad y angustia en personas con
predisposición.

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Tratamientos
Los fármacos son el tratamiento de elección para la ansiedad generalizada. Habitualmente
se prescriben fármacos ansiolíticos como las benzodiacepinas; sin embargo, debido a que el
uso de benzodiacepinas a largo plazo puede crear dependencia, si se decide su interrupción,
debe reducirse escalonadamente y no de forma brusca. El alivio que proporcionan las
benzodiacepinas compensa generalmente algunos ligeros efectos secundarios.
La buspirona es otro fármaco eficaz para muchas personas con ansiedad generalizada. Su
uso parece no acarrear dependencia física. Sin embargo, la buspirona puede tardar dos
semanas o más en hacer efecto, en contraste con las benzodiacepinas, que comienzan a
actuar en el plazo de unos minutos. La terapia de comportamiento no suele ser
generalmente beneficiosa porque no existen claras situaciones que desencadenen la
ansiedad. Las técnicas de relajación y de biorretroacción pueden ayudar.
La ansiedad generalizada puede estar asociada con conflictos psicológicos subyacentes.
Estos conflictos están frecuentemente relacionados con inseguridades y actitudes
autocríticas que son autodestructivas. Para algunas personas, la psicoterapia puede ser
eficaz para ayudar a comprender y a resolver conflictos psicológicos internos.

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3.3. Trastorno límite de personalidad
Una persona con una personalidad débil, que tiene una valoración muy pobre sobre sí
mismo, y sufre constantes rupturas en sus relaciones y repetidos brotes de ira, puede que
esta persona padezca un trastorno límite de la personalidad, también conocido como
borderline. Se trata de uno de los trastornos de personalidad menos conocidos y que
provoca gran sufrimiento a quien lo padece y a los que conviven con él; además, se puede
presentar de forma diferente en cada persona, lo que dificulta un diagnóstico claro y retrasa
la aplicación del tratamiento.

¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?


Tal como indica su nombre el trastorno límite de la personalidad está encuadrado dentro de
los trastornos de personalidad, y también se le denomina trastorno fronterizo de la
personalidad o borderline; este término puede llevar a cierta confusión, pues también se usa
para designar un determinado grado de inteligencia. La inteligencia borderline se
corresponde con la puntuación intermedia obtenida en las pruebas de inteligencia,
resultando inferior a la normal sin llegar al retraso mental.

En el trastorno límite de la personalidad no se ve afectada la inteligencia, a diferencia de


otras áreas como la emocional o el control de los impulsos

Es importante no confundirlo, ya que en el trastorno límite de la personalidad no se ve


afectada la inteligencia, a diferencia de otras áreas como la emocional o el control de los
impulsos. Se presenta con mayor frecuencia en la población femenina, en una proporción
de tres casos frente a uno en hombres. La edad de inicio es temprana, normalmente antes de
la adolescencia. Aunque a veces tiene un origen genético, en la mayoría de los casos
responde a un ambiente familiar desestructurado o por abusos.

Su característica principal es que los afectados tienen una personalidad débil y cambiante,
que duda de todo, incluso de sí misma, con momentos de calma que se pueden volver al
instante y sin previo aviso en ira, ansiedad o desesperación. En estas personas las
emociones “están a flor de piel”, y viven las relaciones muy intensamente, tanto en el
enamoramiento, en el que se llega a idolatrar a la otra persona, como en las rupturas, donde
afloran sentimientos de desprecio por verse rechazado.

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La convivencia con una persona con trastorno límite de la personalidad es muy difícil; de
ahí las constantes rupturas de relaciones de pareja, donde la otra parte “no aguanta más” la
situación, que puede llegar a ser “asfixiante”. A esto se le van a añadir problemas en el
rendimiento y en las relaciones de trabajo, lo que puede poner en riesgo la economía de
quien sufre este trastorno. Además, se suele ver agravado con la presencia de adicciones a
sustancias, e incluso de otros trastornos presentados a la vez.

Síntomas y manifestaciones
Una de las mayores dificultades que se encuentra el profesional a la hora de realizar un
adecuado diagnóstico del trastorno límite de la personalidad es tener que determinar los
síntomas que corresponden a este trastorno, cuya característica principal es precisamente la
inestabilidad, cambiando con frecuencia su sintomatología. Entre los síntomas y
manifestaciones del trastorno límite de personalidad o borderline que pueden presentarse
destacan:

Estado de ánimo cambiante, viviendo fases de tranquilidad y sosiego, y al momento


siguiente, y sin que medie circunstancia alguna, se viven repentinos ataques de ira o
ansiedad.
Dudas constantes sobre sí mismo, sobre su valía como persona o sobre su capacidad de
afrontar el futuro, lo que se va a reflejar en cambios continuos de aficiones e intereses, y en
una menor implicación en actividades que requieren un esfuerzo continuado durante un
largo plazo.

Sentimientos crónicos de vacío e inutilidad, debidos a una devaluada percepción de su


identidad, en comparación con la de los demás.
Relaciones interpersonales intensas y con continuas rupturas, debido a la inestabilidad en su
forma de ver a los demás, lo que le lleva en ocasiones a idealizar a alguien, para luego
devaluarlo con la misma intensidad.
Comportamientos extremos que ponen en riesgo la propia vida, motivados por su
impulsividad y la búsqueda de sentido, lo que puede llevar incluso a intentos de suicidio.
Como se ha comentado anteriormente, este es un listado representativo de los síntomas que
pueden presentarse para establecer el diagnóstico de trastorno límite de la personalidad,
pero no tienen que aparecer todos, y además estos pueden ir variando en el tiempo, por lo
que aumentarán las quejas del paciente y de sus más allegados, al no entender lo que
sucede, y no encontrar un diagnóstico claro y rápido al respecto a partir del cual empezar a
trabajar para superarlo.

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A pesar de que la persona con este trastorno muestra una inteligencia normal, su
desempeño a nivel académico puede ser inferior al de sus compañeros, debido precisamente
a su inestabilidad en cuanto a sus intereses y una inconstante capacidad de trabajo, lo que
agrava sus sentimientos de frustración y desesperanza, aumentando su sufrimiento
psicológico.

En el ámbito laboral va a mostrar dificultades en aquellas profesiones que requieran de un


esfuerzo constante, lo que podría ocasionar la pérdida del puesto de trabajo.
Diagnóstico del trastorno límite de la personalidad
El término borderline del trastorno límite de la personalidad no tiene que ver con aquel que
hace referencia a un determinado nivel de inteligencia. Una vez hecha esta aclaración, hay
que señalar que existe una dificultad objetiva a la hora de establecer el diagnóstico, debido
a la gran variabilidad de síntomas que puede presentar cada persona y a los cambios que se
manifiestan en el tiempo.

Así, en un momento determinado, una persona puede llegar a consulta por un problema de
accesos de ira, es decir, por hipersensibilidad que le lleva a estallar en forma de ira. En otra
ocasión, esta misma persona puede demandar ayuda para superar una ruptura amorosa, que
ha acabado de forma abrupta a pesar de haber realizado grandes esfuerzos por mantener
dicha relación. Más adelante estos síntomas remiten presentándose otros, acumulando un
historial clínico aparentemente confuso e inconexo.

Esta amplitud de síntomas posibles que puede mostrar el paciente dificulta el diagnóstico
del trastorno límite de la personalidad, ya que alguno de estos puede provenir de otras
patologías, como el trastorno bipolar -donde se produce una alternancia de estados de
ánimo, aunque sus síntomas son más duraderos en el tiempo-, o el trastorno por déficit de
atención por hiperactividad, en el que se da hipersensibilidad e impulsividad, y que
conlleva también bajo rendimiento académico, en este caso debido a una falta de atención
más que por un continuo cambio de interés.

La tarea del especialista, en primer lugar, será la de determinar si se trata de un trastorno


límite de la personalidad, distinguiendo los síntomas que son propios del mismo y, de
observarse otros síntomas, determinar si se están produciendo, además, otros trastornos
concomitantes. Entre los más habituales que se presentan a la vez está la depresión mayor,
el trastorno narcisista y trastornos de alimentación, complicándose además en muchos casos
con adicciones y abuso de sustancias, que no hacen sino empeorar el cuadro clínico y
complicar su recuperación.

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Tratamiento
Una de las primeras dificultades a las que se tiene que enfrentar el profesional a la hora de
diseñar la intervención terapéutica para el trastorno límite de la personalidad es establecer
prioridades, ya que este problema suele presentarse junto a otros trastornos psiquiátricos,
especialmente acompañado de trastornos emocionales como la depresión mayor. Además,
en el caso de que la persona presente adicción a drogas, habrá que tratarlo previamente.

A diferencia de otros casos, el trastorno límite de la personalidad produce gran sufrimiento


psicológico a quien lo padece, así como a sus familiares y personas más allegadas; es por
ello que la demanda de tratamiento suele iniciarse a petición del propio paciente, aunque en
algunos casos es a requerimiento de su pareja o familiares. La cambiante sintomatología
puede llegar a “desesperar” al demandante e incluso al especialista, frustrado por no poder
alcanzar un diagnóstico claro.

Puede darse el caso de que un paciente esté yendo de consulta en consulta intentando saber
lo que le pasa, y pueden pasar meses e incluso años antes de conseguir un diagnóstico
adecuado a su trastorno, debido precisamente a su principal característica de cambio
continuo de sintomatología; situación de incertidumbre que no hace sino agravar el
sufrimiento personal y de los allegados, a la vez que se consolidan las consecuencias
negativas en su vida académica, profesional y de relaciones sociales.

Una vez que se ha establecido el diagnóstico, y se ha determinado si existen otros trastornos


concomitantes, se procede a establecer las prioridades del tratamiento, de forma que se
comenzará por trabajar sobre aquellos síntomas que provoquen mayor malestar a la
persona, o incluso que pongan en riesgo su vida, como es el caso de los intentos de suicidio.
Será imprescindible realizar un tratamiento de desintoxicación previo cuando la persona sea
consumidora habitual de sustancias ilegales, ya que estas van a interferir en el progreso
esperado.

A continuación se describen algunos de los objetivos que se persiguen en el tratamiento del


trastorno límite de la personalidad, con indicación de las técnicas empleadas en cada caso:

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Independencia emocional. Se trabaja con la persona sus problemas de dependencia
emocional para que aprenda a guiarse por sus propios valores y opiniones, y se le enseña
que estos son tan válidos como los de los demás, para lo cual se le solicita que sea capaz de
expresar y defender su opinión ante distintas situaciones.
Mejora de la comunicación, de forma que pueda establecer relaciones saludables con otras
personas, sin idealizarlas ni demandarles más allá de lo que corresponde a la relación,
empleando para ello técnicas de ‘role-playing’ propias de terapias de pareja, en donde se
representan (realmente o en la imaginación) distintas situaciones para ver primero cómo se
comporta el paciente y que luego aprenda cómo ser más eficaz en esas mismas situaciones.
Aumento de la autoestima y de la identidad personal, un trabajo cognitivo por el que se
trata de afianzar la identidad que le hace único y diferente al resto, a la vez que aprende a
valorarse con sus virtudes y sus defectos.
Control del estrés y de la frustración: la comprensión de su trastorno y de las consecuencias
que este provoca son un primer paso para liberarse de ese sufrimiento psicológico que
implica el desconocer qué le pasa y la frustración de no saber si puede cambiar. El hecho de
observar el progreso en otras áreas, como la independencia o la comunicación
interpersonal, le ayudará a reducir su frustración y, junto con técnicas de relajación, a
controlar el estrés.
Control de la impulsividad y la ira, enseñándole a detectar cuándo se está tensando y, con
ello, el momento en que puede surgir ese estallido de ira. Una vez detectado deberá de
aplicar técnicas de visualización positiva (donde se imagine lo más vívidamente posible en
un lugar tranquilo y calmado alejado de cualquier problema) y de relajación (con tres
respiraciones profundas, en el que se inspire por la nariz y expire por la boca lentamente el
aire mientras se cuenta hasta diez), que le devuelvan la tranquilidad necesaria para superar
dicha situación.

Combatir las ideas suicidas y los intentos de autolesión, a través de acuerdos establecidos
entre paciente-terapeuta en los que se busca una mayor comprensión de sí mismo y su
trastorno, a la vez que se observan progresos en otras áreas en las que se trabaja, a cambio
de una reducción hasta su desaparición de conductas de autoagresión e intentos de suicidio.
Disminución de determinados síntomas agudos, para lo que se emplearán psicofármacos
específicos que ayuden a controlarlos cuando surjan.

20
Prevención
A pesar de que en algunos casos de trastorno límite de la personalidad existe un claro
componente genético que determina alteraciones neuronales de procesamiento de
información –principalmente de tipo emocional y de control de los impulsos–, en la
mayoría de las ocasiones esta afección se produce debido a una influencia ambiental, sobre
todo de la familia, ya sea porque ésta presenta características desestructuradas o porque se
han producido abusos que marcan a la persona y la hacen madurar de forma inadecuada; es
por ello que para prevenir la aparición del trastorno límite de la personalidad es importante:

Mantener en la medida de lo posible una relación de pareja saludable, en donde los hijos
puedan crecer en un ambiente sin problemas, y sin ejemplos inadecuados de violencia o
abusos de sustancias.
Evitar utilizar a los hijos como chivo expiatorio o para chantajear a la pareja, cuando hay
desavenencias conyugales o en el caso de disolución de las relaciones, ya sea por
separación o divorcio.
Estar atento a los primeros casos de accesos de ira, comportamiento auto lesivo o intento de
suicidio, ya que estas conductas son lo suficientemente graves para pedir ayuda profesional
sin que se precise de otros síntomas.
Enseñar a valorarse a sí mismo y a sus opiniones, resaltando las diferencias individuales y
la idiosincrasia de cada uno, evitando las comparaciones, ni idealizar a otros como
“modelos” de vida.
Permitir que tu hijo se equivoque, dándole la oportunidad de aprender de sus errores, a la
vez que se le reconforta y escuchan sus sentimientos, como modo de expresar de forma
sana su frustración.
Observar el desempeño académico para comprobar si está por debajo de la media de clase,
para poner cuanto antes remedio, pues si no puede afectar negativamente a su autoimagen.

21
3.4. Anorexia nerviosa
Trastorno alimenticio
La anorexia o anorexia nerviosa es, junto con la bulimia, un conjunto de enfermedades
mentales y uno de los principales trastornos alimenticios, también llamados trastornos
psicogénicos de la alimentación (TPA). Lo que distingue a la anorexia nerviosa es el
rechazo de la comida por parte del enfermo y el miedo obsesivo a engordar, que puede
conducirle a un estado de inanición. Es decir, una situación de gran debilidad ocasionada
por una ingesta insuficiente de nutrientes esenciales. En casos graves puede desarrollar
desnutrición, hambre, amenorrea y extenuación.
Sus orígenes nosológicos son muy antiguos, se conocen casos descritos desde el período
helenístico, relacionados con el ayuno religioso. Participan en su evolución las funciones
psicológicas, los trastornos neuroendocrinos, hormonales y metabólicos. Los posibles
tratamientos están todavía en estudio, los tratamientos farmacológicos actuales pueden dar
solo un modesto beneficio al paciente.
La anorexia nerviosa es una enfermedad, y no debe ser confundida con el síntoma llamado
anorexia. El término anorexia proviene del griego a-/an- (negación) + órexis (apetito,
hambre; deseo) y se emplea, en general, para describir la inapetencia o falta de apetito;este
síntoma puede ocurrir en circunstancias muy diversas, tales como estados febriles,
enfermedades generales y digestivas o simplemente en situaciones transitorias de la vida
cotidiana. La anorexia por lo tanto es un síntoma que puede aparecer en muchas
enfermedades y no una enfermedad en sí misma.

La anorexia nerviosa por el contrario, no es un síntoma, sino una enfermedad específica


caracterizada por una pérdida auto inducida de peso acompañada por una distorsión de la
imagen corporal, cuya presencia es indicativa de un estado patológico diferente del
individuo, y puede tener consecuencias muy graves para la salud de quien la sufre. Es un
factor de riesgo para la enfermedad de Wernicke.

La anorexia y trastornos de la alimentación en general, son una verdadera emergencia de


salud en los países occidentales industrializados y, según muchos autores, están en continuo
aumento. De hecho, los diversos estudios no están de acuerdo: si algunos de ellos tienden a
poner de relieve un aumento alarmante de los casos, mientras que otros hacen hincapié en
las tendencias continúan, sin ninguna variación.

22
Otro estudio de tipo meta analítico, que ha examinado la evolución histórica de la
enfermedad en el pasado (1995), demostró que en los años noventa, el porcentaje de la
población afectada se ha mantenido constante.
De acuerdo con los datos obtenidos a partir de la literatura la prevalencia (número total de
casos en la población) de la anorexia fue de alrededor de 0,3 % en 2003, mientras que la
incidencia (número de nuevos casos en la población durante un período determinado de
tiempo) es ocho casos por cada 100 000 personas por año.[21] El porcentaje se actualiza a
0.42 % en 2006 a partir de estudios en Italia. Más tarde, en 2007, la prevalencia podría
haber aumentado ligeramente, alcanzando alrededor del 0,5 %o incluso habría superado el
2 %.
En cuanto a la edad de inicio, está entre los 12 y 25 años (a pesar de que en los últimos años
se produjeron varios casos superiores a los 30 años, con el momento más crítico entre 15 y
19 años. Otros estudios han encontrado picos de incidencia a los 14 y 18 años de edad. Por
tanto, la enfermedad afecta principalmente a los adolescentes, aunque últimamente se están
registrando cada vez más casos en adultos e incluso entre personas ancianas.
Otra característica típica de la anorexia es que es un disturbio típicamente femenino: De
hecho, aproximadamente el 90 % de los casos se desarrolla en mujeres.
Sin embargo, el problema no se trata solo de mujeres. Aunque los estudios sobre el sexo
masculino son menores, se estimó que aparece el número total de pacientes que resulta
estar presente desde el 5 % hasta el 10 % de los casos de adolescentes y hombres adultos.
La proporción hombre-mujer, según una investigación es de 1:10; otros estudios han
encontrado una menor diferencia entre los sexos, llegando incluso a 1:8.El porcentaje de
hombres con anorexia parece estar aumentando, pero esto puede del simple hecho de que
hoy en día un mayor número de hombres recurren a un médico para el tratamiento de este
trastorno. En el sexo masculino se manifiesta otro problema relacionado con la imagen del
cuerpo (ver anorexia inversa o vigorexia), para los que el ideal no es que aparezca delgado,
sino lo más musculoso posible (En este caso se habla de dismorfia muscular, que ha sido
considerada como un fenotipo de la anorexia. Aunque los estudios en el pasado han sido
pocos, se ha encontrado en los hombres anoréxicos una disminución en el deseo sexual. Al
igual que en el pasado la enfermedad era considerada casi exclusivamente femenina , el
interés académico sobre la incidencia de la anorexia en el mundo de los hombres solo se ha
desarrollado recientemente , y esto asegura que se ha difundido los estereotipos comunes,
en el cual anorexia se ve como una "enfermedad de la mujer" , o de la asociación de su
manifestación a condiciones tales como el afeminamiento, la bisexualidad o la
homosexualidad. Varios estudios muestran que la enfermedad se produce
independientemente de la orientación sexual del sujeto (80 % de los anoréxicos sería
varones heterosexuales). Hay muchas características comunes entre los sexos, como el
pronóstico.

23
Los criterios estándar recomendados por el manual psiquiátrico para un correcto
diagnóstico de la anorexia nerviosa son:
Una delgadez extrema (no constitucional, sino voluntaria), con rechazo a mantener el
peso por encima de un umbral mínimo considerado normal. Anoréxico es un sujeto
con peso por debajo del 85 % del esperado según la edad, la altura y/o el índice de
masa corporal (IMC) menos de 17,5;
Un fuerte temor a aumentar de peso, incluso en presencia de insuficiencia ponderal
evidente
Una preocupación extrema por el peso y la apariencia física, que incluye tanto una
alteración de la experiencia corporal, se le da demasiada importancia al peso a
expensas de la autoestima, e incluso la negativa a admitir la gravedad de sus
condiciones fisiológicas, el no estar conforme con su cuerpo (el factor de riesgo es
más alto);
En pacientes de sexo femenino, amenorrea (suspensión del ciclo menstrual) durante al
menos tres ciclos consecutivos después de la menarquia.
El estrés psicológico puede expresarse a través de la ansiedad o la depresión, pero en
cualquier caso pone en cuestión las relaciones y modelos culturales.
Se están realizando estudios para entender cuáles son los efectos de estos trastornos en los
familiares de los afectados por la anorexia nerviosa.

Manifestaciones menores
Otras manifestaciones son:
disminución de la densidad mineral ósea que conduce a la osteopenia, y su forma más
grave, osteoporosis,[54] presentan entre un 20 % hasta la mitad de todas las
personas;
disminución del deseo sexual (derivando en la disfunción eréctil en los hombres), debido
a la deficiencia de la testosterona;
exceso de cortisol o síndrome de Cushing
deficiencia de zinc, cuya administración se ofrece como terapia nutricional adicional (en
dosis de 14 mg por día);
cefalea;
caries dentales;
disminución de la capacidad de concentración bajo estrés, especialmente en los casos de
larga duración, mientras que en condiciones normales no se notan alteraciones.
hipoglucemia, que resulta de una secreción anormal de la hormona péptido glucagón;
pancreatitis crónica y su forma aguda están relacionados con la anorexia y la
malnutrición en general, aunque no está claro cómo surge la patología;
disminución en el número de leucocitos en la sangre, debido a la disminución de IGF-I.

24
Manifestaciones psiquiátricas
Teniendo en cuenta sus características, se hace imposible cuantificar el porcentaje preciso
de los síntomas psiquiátricos que se encuentran en personas que sufren de anorexia
nerviosa. Muchos estudios sobre el tema han sido realizados por una lista de los diferentes
eventos posibles:
Depresión, dependiendo del estudio su incidencia varía de 25 % de los casos y es
actualmente casi tanto como el 80 %, que puede persistir incluso después de la
recuperación de la enfermedad. Algunos autores argumentan que la depresión y el
ayuno prolongado llevan a eventos idénticos, lo que sugiere la pérdida de peso por
sí sola y no la presencia del estado depresivo.
Ansiedad, cuya convivencia es difícil de entender, los estudios demuestran un rango alto
(es decir, una diferencia notable entre el mínimo y máximo) del 20-65 %, pero la
cifra es mayor si se evalúa la condición pre-inicial del estado morboso (90 %).
Trastorno de la personalidad. En el caso del trastorno de anorexia nerviosa se refiere a la
categoría C (incluye trastornos de la personalidad evitante, dependiente y trastorno
obsesivo-compulsivo), detectado principalmente en el tipo de alimentación
compulsiva. Otros autores difieren ligeramente de la declaración, incluyendo en
forma de compulsiva grupo B (incluye trastornos de personalidad antisocial, límite,
histriónico y narcisista).
Trastorno obsesivo-compulsivo. Según algunos autores, este evento sería una subespecie
de los trastornos alimentarios. Los investigadores, gracias a un meta análisis de
todos los estudios realizados, se han pronunciado señalando cómo los resultados son
heterogéneos, lo que lleva en muchos casos a los cambios en la evolución de la
enfermedad y con frecuencia el deterioro de la misma.
Con respecto a la expresión de la ira y la agresión dirigida hacia los demás, la ausencia de
tal factor es realmente una característica que distingue a la anorexia nerviosa de la bulimia
nerviosa.

Manifestaciones dermatológicas
Hay muchos eventos en dermatología en la anorexia nerviosa, que ocasionalmente afectan a
las manos de la persona, aunque ninguno de ellos es característico de la enfermedad. Entre
ellos se encuentran
xerosis, la ausencia anormal de humedad en la piel;
gingivitis, inflamación de los tejidos gingivales;
fragilidad y la consiguiente lesión de la uña;
acné, que puede ser curado al momento, con una combinación de acetato de ciproterona y
etinilestradiol;
queilitis, inflamación del labio.

25
«El signo de Russell», una forma de formación de callo numular en el dorso de la mano,
causada por frotamiento repetido con los incisivos superiores durante la
introducción de los dedos en la boca, para la inducción del vómito

Manifestaciones cardíacas
Basándose en un estudio profundo, utilizando muchos de los resultados obtenidos hasta ese
momento, para entender lo que ocurrió se debió a un paro cardíaco que llevó a la muerte a
varias personas con anorexia sin poder comprender cuál fue la razón. En el mismo estudio
meta-analítico se destacó que las manifestaciones son halladas principalmente a nivel
cardiológico son:
bradicardia, que se manifiesta más fácilmente cuando hay una pérdida considerable de
peso
alteración (arritmias cardíacas a nivel ventricular) y la prolongación de intervalo de la
onda QT.

Factores de riesgo
Las personas con trastornos gastrointestinales, principalmente enfermedad celíaca,
presentan un mayor riesgo de desarrollar anorexia nerviosa, tanto en los casos no
reconocidos ni tratados como en los casos diagnosticados.

Tipología
Es posible identificar dos subtipos de anorexia nerviosa,] en función de si el paciente tiene
o no purgado de eliminación que vaya más allá de la basura normal de los alimentos (tales
como vómitos auto inducido, uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas):
Restrictiva: si el paciente intenta disminuir de peso realizando dieta y practicando
ejercicio físico. No existen vómitos auto provocados ni consumo de medicamentos
para acelerar la acción de la dieta.
con alimentación compulsiva / auto-liberadora si se manifiestan tales comportamientos.
Además de la dieta y el ejercicio, las personas afectadas por esta modalidad se auto
provocan el vómito, generalmente intentan ocultarlo para que nadie lo sepa. Es
frecuente que esta práctica se difunda a amigas o se copie de series de televisión.
Además consumen diversos medicamentos que supuestamente pueden ayudar en la
disminución de peso.
Se llevó a cabo un estudio dividido 10 años para entender cuáles son las diferencias a nivel
socio-demográfico entre los dos tipos de anorexia.

26
Este estudio encontró que:

las niñas afectadas por la restrictiva tienen una mejor relación con su familia y
especialmente con su madre;
las personas que la sufrieron de forma compulsiva fueron víctimas, con más frecuencia
que los pacientes con la forma restrictiva, de abuso físico o sexual frecuentemente
por parte del padre;
en ambas formas se encontró un alto porcentaje de caso de abuso de alcohol por parte del
padre;
aquellos que manifiestan la forma compulsiva tienen una mayor tendencia a abusar del
alcohol y con un mayor deseo de suicidio.
Otros resultados se refieren a los padres de los niños que sufren de anorexia, y los
trastornos mentales están relacionados con la madre, la frecuencia es mucho mayor en las
familias con niños que sufren de anorexia restrictiva.
Se ha descrito en la literatura también otra forma de la anorexia nerviosa, que difiere de las
dos anteriores, cuyo nombre, "la anorexia crónica Meyer," se deriva del académico-Adolf
Ernst Meyer. La diferencia sustancial es que este último solo aparece en la infancia y es de
tipo crónico, para el resultado en un punto de retardo y un enredo hipóxico del cuerpo.

Exámenes diagnósticos
Para asegurarse de que una persona está sufriendo de anorexia nerviosa, pero no hay
pruebas específicas, se elaboran cuestionarios, índices, detectores, que compila la persona:
Eating Attitudes Test (EAT-26), un cuestionario de 26 preguntas, para el control de
disturbios debido a la dieta, bulimia y preocupación por los alimentos;
Eating Attitudes Test, (EDS3) para estudiar los síntomas que acompañan a la anorexia:
preocupación, la imagen corporal, miedo a aumentar de peso, ansiedad debido a la
alimentación;
▪ Eating Disorders Symptom Impact Scale (EDSIS), de reciente creación, se examina la
nutrición, el comportamiento de la persona y el aislamiento social.Las preguntas de
la prueba deben ser respondidas con la frecuencia con que ocurre tal evento:

27
Diagnóstico diferencial
Existen otros trastornos de la alimentación conectados:
▪ Ortorexia, o la ortorexia nerviosa, lo que va en contra de la pregunta 26 del cuestionario
(EAT26). En este caso, buscar los alimentos más sanos y sencillos, a menudo
crudos.
▪ Anorexia inversa, también llamada vigorexia o dismorfia muscular, donde tratamos de
aumentar la masa muscular. Incluso en este caso, es en presencia de una
perturbación de la imagen de su propio cuerpo.
▪ Síndrome de alimentación nocturna, donde la anorexia nerviosa es solo una de las etapas
del síndrome, que termina en la mañana, seguido de hiperfagia e insomnio.
▪ Enfermedad celíaca no reconocida ni diagnosticada.
▪ Hipertiroidismo, una enfermedad en la cual el individuo adelgaza incluso ingiriendo más
de lo normal.
▪ Esquizofrenia, en el que se produce la sito fobia (negativa patológica del alimento).

Patologías derivadas
▪ Síndrome de realimentación, un grupo de trastornos metabólicos que afectan a las
personas que presentan dificultades para salir de un estado de desnutrición, se
describe también durante el tratamiento de la anorexia.
▪ Síndrome de Boerhaave, una ruptura del esófago, que resulta del excesivo vómito, y las
formas agudas de neumotórax.
▪ Pelagra, enfermedad potencialmente mortal

Etiología
Las causas de la anorexia nerviosa no están del todo claras. Hay algunas razones que
predisponen de naturaleza, puede ser de origen biológico, social como psicológico, a los
cuales se superponen los factores desencadenantes que conducen al desarrollo de la
enfermedad. Existen multitud de teorías que intentan explicar su aparición, la mayor parte
de las mismas inciden en los aspectos psicológicos como los principalmente implicados.
Sin embargo, los desórdenes alimentarios también podrían tener causas físicas de origen
bioquímico y la disfunción serotoninérgica parece jugar algún papel. El hecho de que la
anorexia nerviosa tienda a presentarse en determinadas familias sugiere que la
susceptibilidad a este desorden podría ser heredada. Se ha sugerido que la causa de la
anorexia nerviosa no debe buscarse en un único factor, sino en una combinación de ciertos
rasgos de la personalidad, patrones emocionales y de pensamiento, factores biológicos,
familiares y sociales.

28
Resumiendo, se puede afirmar que parece existir una predisposición genética y son más
susceptibles las adolescentes del sexo femenino con ciertas características de la
personalidad (personas perfeccionistas, inseguras, estrictas, constantes, autoexigentes).
Desempeñan un papel no totalmente aclarado las circunstancias familiares y
socioculturales. No puede descartarse la implicación de un factor endocrinológico o
bioquímico no totalmente conocido.

 Causas biológicas

 Causas sociales

 Causas psicológicas
 Se ha afirmado que la mayoría de los pacientes presentan una personalidad previa a
la aparición la enfermedad, que predispone a ella, caracterizada por tendencia al
perfeccionismo, baja autoestima y personalidad obsesiva. Por otra parte, la imagen
que una persona tenga de sí misma puede ser un factor de riesgo si ésta es negativa.
Rosa M. Raich dice en uno de sus libros: "El sentirse gordo es una de las causas
más frecuentes que inciden en la aparición de trastornos alimentarios, y en realidad
no es necesario que la persona presente un sobrepeso real, tan solo es necesario que
piense que lo es y que esto le afecte".

 Causas psiquiátricas

 Causas genéticas
 Familiaridad
En el pasado, se asumió una forma de familiaridad de la enfermedad, hipótesis después
confirmada por estudios posteriores, que muestran una mayor participación en los gemelos
monocigóticos. Los estudios más recientes sobre heredabilidad, muestran que los síntomas
de la enfermedad tienen cada uno un diferente grado de difusión.(por heredabilidad se
entiende la probabilidad de que una persona para desarrollar una determinada enfermedad
causada por un gen defectuoso heredado.) Últimamente, gracias a tales estudios, es un
requisito previo para la participación alteración de los cromosomas 1, 2 y 13, con lugares
29
específicos.

Terapia
El tratamiento de la anorexia tiene como objetivo lograr el techo mínimo de 90 % del peso
corporal en comparación con el ideal. El tratamiento, dada la diversidad de causas, es
múltiple: psicológica, nutricional y farmacológica.

 Terapia nutricional
 Es necesario introducir en el cuerpo 1500-1800 kcal por día. Para reducir la pérdida
ósea usando vitamina D y calcio.

 Terapia farmacológica

 Terapia psicológica
En los últimos años se le ha dado mucha importancia, en el plano de la intervención,
incluso a las formas de acción eficaz apoyo psicológico-clínico y la psicoterapia han
demostrado ser de ayuda psicológica y sobre todo la psicoterapeuta, que tienen como
objetivo investigar y revisar el conflicto emocional y relacionados que dan lugar a la
denegación de alimentos. La psicoterapia puede ser individual, familiar y de grupo. La
terapia familiar, a menudo deseada por los miembros del grupo familiar ponen en
entredicho todo el sistema relacional del grupo familiar, que se cree que tienen un papel
patogénico importante y patoplastico en el nacimiento, evolución y mantenimiento de la
enfermedad, esta forma de intervención clínica generalmente lleva a obtener buenos
resultados. En los últimos años estas formas de terapia también se jugaban con la
contribución de los grupos de autoayuda, en los que existe la figura del "terapeuta" en el
sentido clásico, donde el médico asume, en vez de sanar pacientes, el papel de "facilitador",
que alienta a los miembros del grupo con el diálogo y el diálogo de las dificultades
prácticas y emocionales. Así, los pacientes se convierten en "co-terapeutas" de sí mismos.
Como parte de la evaluación de las intervenciones psicoterapéuticas, se está tratando de
comprender la percepción de los pacientes sobre las distintas formas de intervención
psicológica se llevó a cabo, es un elemento importante, teniendo en cuenta la ambivalencia
de la enfermedad: de las respuestas de los pacientes indican que se prefieren las reuniones
psicoterapia individual (por mucho, el tratamiento preferido), y el trabajo clínico se
centraron en la corrección de los hábitos alimenticios.

 Hospitalización

30
3.5. Trastorno de Estrés Postraumático
Es normal tener miedo cuando se encuentra en peligro. Es normal sentirse alterado cuando
algo malo le sucede a usted o a alguien que usted conoce.
Sin embargo, si continúa teniendo miedo o sintiéndose alterado, semanas o meses más
tarde, es hora de que hable con su médico. Es posible que padezca trastorno de estrés
postraumático.
¿Qué es el trastorno de estrés postraumático o TEPT?
El trastorno de estrés postraumático o TEPT es una enfermedad real. Puede padecer de
TEPT después de haber vivido o presenciado un acontecimiento peligroso, como una
guerra, un huracán, o un accidente grave. El TEPT hace que se sienta estresado y con
miedo una vez que ha pasado el peligro. Afecta su vida y las vidas de las personas que lo
rodean.
Si sufre de TEPT, puede recibir tratamiento y sentirse mejor.
¿Quiénes padecen de TEPT?
El TEPT puede afectar a cualquier persona de cualquier edad. Los niños también pueden
padecer de TEPT.
No es necesario que sufra una lesión física para padecer de TEPT. Puede padecerlo después
de haber visto que otras personas, como un familiar o amigo, sufren un daño.

Causas
¿Cuáles son las causas del TEPT?
El experimentar o presenciar una situación perturbadora y peligrosa puede causar TEPT.
Entre estas situaciones se pueden incluir las siguientes:
Ser víctima de violencia o presenciarla
La muerte o enfermedad grave de un ser querido
Guerra o combate
Accidentes automovilísticos y aéreos
Huracanes, tornados, e incendios
Delitos violentos, como un robo o tiroteo
Existen muchos otros factores que pueden causar TEPT. Hable con su médico si está
31
preocupado por algo que le sucedió a usted o a alguien a quien usted aprecia.
¿Cómo sé si tengo TEPT?
Su médico puede ayudarlo a determinar si padece dicho trastorno.

Pesadillas
Escenas retrospectivas o la sensación de que un acontecimiento aterrador
sucede nuevamente
Pensamientos aterradores que no puede controlar
Alejamiento de lugares y cosas que le recuerdan lo que sucedió
Sensación de preocupación, culpa, o tristeza
Sensación de soledad
Problemas para dormir
Sensación de estar al límite
Arrebatos de furia
Pensamientos de hacerse daño o hacer daño a otros
Los niños que padecen de TEPT pueden manifestar otros tipos de problemas. Estos
problemas incluyen:
Comportamiento similar al de niños menores
Imposibilidad de hablar
Quejarse frecuentemente de problemas estomacales o dolores de cabeza
Negarse a ir a determinados lugares o a jugar con amigos
¿Cuándo comienza el TEPT?
El TEPT comienza en momentos diferentes según cada persona. Los síntomas de TEPT
pueden comenzar inmediatamente después de una experiencia aterradora y luego continuar.
Otras personas pueden desarrollar síntomas nuevos o más graves meses o incluso años
después.
¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?
El TEPT puede tratarse. Un médico o profesional de la salud mental con experiencia en el
tratamiento de personas con TEPT puede ayudarlo. El tratamiento puede incluir terapia de
diálogo, medicamentos, o ambos.
El tratamiento puede llevar entre 6 y 12 semanas. Para algunas personas, es posible que
requiera más tiempo. El tratamiento no es el mismo para todas las personas. Lo que
funciona para usted puede no funcionar para otros.
El consumo de alcohol o drogas no ayudará a que desaparezca el TEPT e incluso puede
empeorarlo.
Cómo puede manifestarse el TEPT: La historia de Janet

32
Janet se vio involucrada en un accidente automovilístico el año pasado. El accidente fue
aterrador y un hombre que viajaba en otro automóvil murió. Janet pensó que había tenido
suerte. Había sobrevivido y no había sufrido lesiones graves.
Janet se sintió bien durante un tiempo, pero después todo cambió. Comenzó a tener
pesadillas todas las noches. Y cuando se despertaba, podía ver cómo el accidente se repetía
una y otra vez en su mente. Se sentía tensa cada vez que viajaba en automóvil y trataba de
evitarlo cada vez que podía. Janet comenzó a gritarle a su esposo por cosas sin importancia.
Algunas veces se sentía paralizada por dentro.
El esposo de Janet le pidió que consultara a un médico, quien le dijo que era posible que
sufría de TEPT. El médico de Janet la puso en contacto con un médico especializado en
ayudar a personas con TEPT. Al poco tiempo, Janet comenzó el tratamiento. Esto la ayudó
a sentirse menos tensa y temerosa y también la ayudó a conciliar el sueño. Además, la
ayudó a compartir sus sentimientos con el médico. No fue fácil, pero unos meses más tarde
Janet comenzó a sentirse mejor.
Datos sobre el TEPT
El TEPT puede afectar a cualquier persona de cualquier edad.
Millones de estadounidenses padecen de TEPT cada año.
Muchos veteranos de guerra han padecido de TEPT.
Las mujeres tienden a ser más propensas al TEPT que los hombres.
El TEPT puede tratarse. Usted puede sentirse mejor.

33
4. Procedimiento metodológico

34
5. Reflexión
En cuanto al aprendizaje adquirido, fue de suma importancia, debido a que

35
6. Bibliografía

National Institutes of Health. (s.f.). Recuperado el 02 de 11 de 2016, de National Institutes of


Health: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion/index.shtml

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postraumatico-facil-de-leer/index.shtml

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webconsultas: http://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/trastornos-
mentales/consejos-para-prevenir-el-trastorno-limite-de-la-personalidad-

36
7. Anexos

Las personas con depresión suelen sentirse solas

Momento de ansiedad

37
Muchos de los soldados sufren de estrés postraumático

Algunos de los que sufren trastorno límite de la personalidad, deciden cortarse

38
Las personas con anorexia quieren perder peso.

Diferencias con la bulimia nerviosa

Diferencia Anorexia nerviosa Bulimia nerviosa

El peso se mantiene bajo de El peso se mantiene sobre la


Peso manera consistente, inferior a norma, no se notan
la media de IMC diferencias significativas

Década de incidencia
Se produce en la primera
superior (cuando bajo nivel Aparece en la edad adulta
juventud de la persona
de disturbio)

La persona enferma casi Muy frecuentemente la


Petición de ayuda
nunca pide ayuda persona pide ser ayudada

Relación con la menarquia


A veces, la causa está
(El primer sangrado de la No tiene ninguna relación
relacionada con la
mujer durante la con el sangrado
anticipación de sangrado
menstruación)

Aunque la incidencia sea


Difusión en el sujeto La incidencia es casi
mucho menor, la enfermedad
masculino exclusivamente femenina
también afecta a los hombres

Puede ser aguda o crónica,


Resulta ser una especie de
Tipología pero no cambia en el
fluctuación
transcurso

Enfermedades previas El enfermedad es de origen Inicia con un episodio de


primitivo (no deriva de anorexia nerviosa
ninguna otra) deviniendo en una posible

39
evolución

Disturbios mentales
asociados (ambos muestran Estado de ansiedad Intención de hacer daño
un estado depresivo)

Bueno en más de la mitad


Positivo solo si se toman las
Pronóstico de los casos, responde bien
medidas
al tratamiento

40

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