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Crítica y opiniones a los artículos de

Gràffica: “El diseñador ha muerto.”


OPINIÓN - Giovanni Stefano Sirtori Cortés

Llegados a la segunda década del Siglo XX el papel del diseñador gráfico se ha desligado de
su rol gestado en siglos anteriores e incluso se ha desligado por completo del rol que
cumplía un “diseñador gráfico” en el siglo pasado. La llegada de las nuevas tecnologías ha
supuesto un gran cambio a la hora de realizarse la acción del diseñar y del ¿Cómo? ¿para
qué/quién? ¿Y con qué sentido se desempeña el rol, valga la redundancia, del diseñador?
Al llegar la tecnología digital y al emparejarse con el público no diseñador, la forma ha
primado sobre el fondo, y se han perdido nociones tan importantes como el sentido crítico
que se debe tener a la hora de diseñar, (tal y como expresa Victor Manuel Pérez en su
texto “Nuevas narrativas gráficas en una sociedad hiperconectada). Por otra parte, todos
los textos apuntan a que el oficio de diseñador está por extinguirse, y realmente entiendo
que sea así, pero yo opto más por la visión que comparten Neville Brody y Peter Hall en
donde el rol del diseñador debe de ser mutante y cambiar según las necesidades del
tiempo y los clientes a quiénes se trabaja. Brody explica algo que a mi modo de ver es
realmente muy acertado, y es el sentido de “fijarse” y a partir de eso realizar el trabajo de
diseño: “… No creo que la cuestión se limite a si antes era más fácil diseñar que ahora. Se
trata más bien de gente a la que escuchar, gente en la que fijarse. Quizá no por su trabajo
en sí, pero sí por las ideas que hay tras ese trabajo […] Podemos fijarnos en todas estas
disciplinas y entender qué ideas había y con ello crear nuevas hoy. Pero lo más importante
es hacer cosas que no estén creadas a partir de una fórmula. Porque vivimos en una
estructura que se basa en una y el diseño forma parte de ello ahora mismo. La experiencia
de usuario es algo mecánico, es un sistema de control, es calcular respuestas para después
intentar controlarlas” Pero a mi modo de ver y con lo que realmente concuerdo y hallo
como una razón verdadera, es con su mensaje al final en su artículo de opinión, en donde
expresa de manera clara y a modo reflexivo: “Tengo fe en que la regeneración de los
jóvenes será inteligente. En estos momentos hay mucha gente que no piensa. Se piensa
menos y es algo extraño porque hay más protestas, pero menos reflexión. Hay que tener
en cuenta que esta es la era de la identidad. Las redes sociales se basan en la identidad
personal y la posicionan como protagonista. Por lo que no es chocante que todo esto
encaje y encuentre su lugar.” Lo cual deja entrever que el rol del diseñador va más allá de
lo que le impone una marca, una red social o un acto mecánico de “diseñar” sino que es el
conocimiento y reconocimiento de su ambiente. Así mismo como el de la búsqueda de la
verdadera identidad de su profesión y del rol social que tiene el diseñador en esta
sociedad. Hall es mucho más certero en afirmar el papel social del diseñador fuera de los
estándares del diseño pop, del corporativo y consumista diseño de las nuevas tecnologías
al decir y proponer un cambio a futuro en donde realmente prime el conocimiento y no el
“saber por conocer”: “El futuro del diseño gráfico está en su maniobrabilidad
interdisciplinaria, en la capacidad del diseñador de comunicación visual de preguntar:
«¿Qué está en juego aquí?», «¿Con quién estamos tratando de hablar?», «¿Qué estamos
tratando de decir? » y «¿Es este un problema de diseño o hay un problema detrás del
problema?». Para hacer este tipo de preguntas con cierta credibilidad se requiere que el
diseñador tenga una mente abierta y la capacidad de «aprender en público» […] Un campo
dinámico caracterizado por la continua experimentación y por la contradicción es un
terreno emocionante en el cual educar y operar. Si el diseño gráfico quiere restringir su
futuro a la creación de diseños como si se trataran de formularios al servicio de una
economía de consumo, entonces me alegra dejarlo morir. Pero si se está convirtiendo en
algo más cercano al tipo de actividad expansiva, adaptativa, pragmática, de conexión y de
apoyo que se necesita para responder a los problemas masivos del siglo XXI, entonces
estoy listo para responder por su futuro.” En resumidas palabras tanto Brody como Hall
proponen al diseñador como un ser mutante, el cual se adapta a los nuevos tiempos y que,
además, conoce su entorno y a quiénes diseña y todos los porqués del caso. Esto es lo que
realmente es la verdadera lucha del oficio, el cual a ojos de Hall puede ser una “verdadera
profesión” y no se trata de simplemente crear un estilo, sino un sentido. Ya que cada vez
más existe esta idea de que la democratización de las herramientas significa producción, y
que cualquiera que sepa usar la suite de Adobe puede crear algo, que no necesariamente
sea bueno o no porque realmente ahora no importa, a ojos de aquellos que no conocen el
verdadero roll del diseñador. Es por eso que concuerdo de sobre manera con lo postulado
por Ian Anderson en donde afirma que “…Lo que necesitamos hoy en día es entender y
discutir el problema, el brief. Hacer más investigación, más análisis e interacción, y por
último resolver el problema, comunicando la solución de la mejor forma posible. Y el mejor
modo de hacer esto último es entender a la audiencia.” Por otro lado, realmente creo
pertinente que en las escuelas de Diseño se enseñe filosofía, ya que tal y como Anderson
dice: “…Creo que los estudiantes de diseño deberían aprender filosofía porque esta te
enseña por qué haces las cosas que haces y te enseña a entender a la gente, a entender las
ideas y a generarlas. Incluso puede que te enseñe a cómo llevar una conversación con un
cliente a quien le tienes que demostrar que el blanco en realidad es negro. La filosofía te
enseña a pensar sobre las cosas. En el proceso de un buen diseño hay dos partes. El
primero es la ciencia de entender, analizar, ver cómo resolver el problema. La segunda es
cómo comunicar esa solución. Necesitas hacer la primera para poder llegar a la segunda y
hacerlo bien.”

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