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Psicología social y

comunitaria de la
salud
Constanza Jacques Aviñó
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Índice

Introducción............................................................................................... 5

1. La salud: marcos conceptuales y prácticos para su


aplicación............................................................................................. 9
1.1. Conceptos de salud y su implicancia social ............................... 12
1.1.1. Modelo biomédico frente a modelo biopsicosocial ....... 15
1.2. Psicología social de la salud y sus (5) campos de trabajo ............ 19
1.2.1. Campos de estudios de la psicología social de la
salud ............................................................................... 20
1.3. Salud comunitaria ....................................................................... 22
1.3.1. Etapas de la acción comunitaria para la salud ............... 27
1.3.2. Técnicas de salud comunitaria en la Cooperación al
Desarrollo ....................................................................... 28
1.4. Calidad de vida, conductas de salud y enfermedad .................... 32
1.5. Red social y el apoyo social ........................................................ 34
1.5.1. Apoyo social: una introducción histórica ..................... 35
1.5.2. Los estudios epidemiológicos ........................................ 36
1.5.3. Las investigaciones sobre el estrés ................................. 39
1.5.4. Programas de salud comunitaria ................................... 41
1.5.5. El apoyo social: su importancia en la salud .................. 43
1.6. Modelo de promoción en salud y educación sanitaria ............... 47
1.6.1. Tipos de intervención en promoción y educación
para la salud en la comunidad ...................................... 50
1.7. Perspectiva de reducción de daño .............................................. 51
1.7.1. Proyecto de Bola de Nieve (BdN) .................................. 54

2. Desigualdades en salud.................................................................... 56
2.1. Las desigualdades sociales como determinantes de la salud ....... 56
2.1.1. Globalización y salud .................................................... 60
2.2. Desigualdades sociales en salud según el género ........................ 62
2.2.1. Feminización de la pobreza ........................................... 62
2.3. Resiliencia .................................................................................... 64

3. Salud y otros temas sociales........................................................... 69


3.1. La importancia de incluir la perspectiva de género .................... 69
3.1.1. El concepto de género ................................................... 70
3.1.2. Violencia de género ....................................................... 72
3.2. La salud y el hecho migratorio: procesos y estrategias ............... 73
3.3. Los derechos sexuales y reproductivos ....................................... 76
3.3.1. ¿Qué son los derechos sexuales y reproductivos? .......... 77
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3.4. Proyecto de intervención sociosanitaria con trabajadoras del


sexo .............................................................................................. 78

Resumen....................................................................................................... 81

Bibliografía................................................................................................. 83
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Introducción

Este módulo incorpora distintos conceptos, modelos y experiencias para ofre-


cer otro giro a lo que, tradicionalmente, conocemos como parte de las ciencias
de la salud, entendida desde el modelo biomédico a asociar los problemas de
salud a eventos individuales o particulares y a relacionar la enfermedad en la
persona.

La motivación de crear este material nace, justamente, de la idea de ofrecer


una visión sociocultural en la manera de comprender la salud y enfrentar las
enfermedades en una comunidad, de conjugar los aportes que se han desarro-
llado desde la psicología social, de la psicología comunitaria y de otros secto-
res –y disciplinas– que abordan la relación entre intervención social y sanita-
ria, considerando al individuo y la importancia del contexto en su globalidad.
Hablamos de un modelo biopsicosocial.

Tal vez relacionar la psicología con la salud parece algo indudable ya que sus
diferentes propuestas teóricas y prácticas –y desde la mayoría de sus corrientes
o escuelas– están orientadas a mejorar el estado de salud y la calidad de vida de
una persona o grupo social. Sin embargo, resulta difícil afirmar que existe la
psicología como un único y homogéneo cuerpo de conocimiento. En la litera-
tura, existen diferentes abordajes. Los más clásicos y tradicionales se orientan
desde la perspectiva funcionalista, cuyo objetivo es transformar lo desviado a
un orden normalizado y a establecer las intervenciones desde la visión del ex-
perto o profesional, mientras que desde las posturas más contemporáneas se
incorpora (por ejemplo, la constructivista o situada) la experiencia de la co-
munidad junto con el equipo de trabajo para la definición del problema y el
desarrollo de los proyectos de intervención.

Este módulo no pretende delimitar los campos teóricos ni ofrecer grandes res-
puestas a discusiones conceptuales; más bien ofrece al/la alumno/a una apro-
ximación a un campo que está actualmente en constante creación.

Así que os encontraréis, a lo largo de este módulo, diferentes temas, estrategias


de intervención, ámbitos, perspectivas y ejemplos relacionados con la salud,
los "problemas sociales" y conceptos asociados. También cabe señalar que par-
te importante de este contenido son temas que preocupan a la salud pública
y cuyos aportes han sido de gran relevancia para los estudios y propuestas de
intervención; a su vez, la salud pública se ha nutrido de las diferentes investi-
gaciones psicosociales. El enfoque que predomina, en el ámbito de la salud,
es aquel que se fundamenta en la idea de desarrollar conductas saludables y
a reconocer la participación activa de los miembros de la comunidad para el
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logro de ese objetivo. No está de más recomendar que se consideren las pers-
pectivas estudiadas en los otros módulos para, de esa manera, tener una capa-
cidad crítica, flexible y abierta a la hora de elaborar nuevos conocimientos.

Un antecedente a tener en cuenta es que el nacimiento conceptual de la re-


lación entre psicología y salud es bastante reciente. El primer acercamiento
lo constituyó la medicina comportamental –cuya conceptualización definitiva
nace en la Conferencia de Yale en 1977–, entendida como un campo interdis-
ciplinario de integración de conocimientos biomédicos y sociales, con el fin
de diseñar e implementar procedimientos para la prevención, el tratamiento
y la rehabilitación. Paralelamente, adquirió fuerza en los años setenta la psi-
cología de la salud, como un área de la psicología aplicada, orientada a tratar
los cambios de conducta para la mejora de la salud de los individuos.

Considerando la variedad de los temas, el manual se estructuró de la siguien-


te manera: en el apartado 1, se abordan diferentes marcos conceptuales que
permiten al/la alumno/a aproximarse a ámbitos relevantes sobre salud y rela-
cionarlos con el desarrollo de la acción social dirigida al bienestar de la comu-
nidad. Hablamos de los conceptos de salud, calidad de vida, redes sociales y
apoyo social, modelo de promoción en salud y educación sanitaria, y la pers-
pectiva de reducción de daños.

Además, se incluye la psicología social de la salud y cinco áreas de estudio que


definen su quehacer; la principal característica de esta especialidad es la apli-
cación de las teorías y técnicas de la psicología social al ámbito de la salud. La
psicología comunitaria, por su parte, desde su esfera más práctica, participa,
junto con otras disciplinas y enfoques, en el desarrollo de la salud comunita-
ria, acogiéndose a la acción social para afrontar los problemas sociales de un
territorio. Como habéis visto en el módulo 3, "Psicología comunitaria", ésta
se caracteriza por su compromiso con el cambio social, por su trabajo en la
comunidad por incorporar metodologías participativas, y por aplicar los pre-
ceptos de la psicología social aplicada.

El apartado 1.5 sobre redes sociales y apoyo social, específicamente el marco


histórico, fue extraído del antiguo módulo de "Psicología comunitaria", escrito
por Juan Herrero Olaizola.

En el apartado 2, "Desigualdades en salud", se abordan las desigualdades socia-


les como determinantes en la calidad de vida, en los indicadores de salud, en
la mortalidad, morbilidad, etc. de las personas. También se incorpora la nece-
sidad de articular los estudios y trabajos sobre desigualdades sociales desde la
mirada de género y, al final, se explica el concepto de resiliencia, cuyas carac-
terísticas se han utilizado como estrategias de intervención con los sectores
más excluidos socialmente.
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En el tercer y último apartado sobre "Salud y otros temas sociales", se tratan


algunas áreas consideradas relevantes para el estudio de la salud, tales como
la fundamentación de incluir la perspectiva de género, la inmigración como
fenómeno que exige abrir flexibles y nuevos marcos de trabajo y, por último,
la salud sexual. Se finaliza con el ejemplo de una organización de alcance eu-
ropeo que interviene con trabajadoras del sexo inmigrantes.
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1. La salud: marcos conceptuales y prácticos para su


aplicación

"Algunos no admitirán que haya enfermedades nuevas, otros piensan que muchas anti-
guas han dejado de existir; y que las que se consideren nuevas no durarán sino su propio
tiempo: empero, la Misericordia Divina ha difundido la gran multitud de enfermedades,
sin cargar a ningún país en particular con todas: algunas serán nuevas en un país cuan-
do han sido viejas en otro. Los nuevos descubrimientos en la Tierra descubren nuevas
enfermedades... y si Asia, África y América nos trajeran sus listas, la Caja de Pandora se
hincharía, y debe de haber una extraña patología."

Sir Thomas Browne (1988). Carta a un amigo, en ocasión de la muerte de un amigo


íntimo. En S. Sontag. El sida y sus metáforas. Barcelona: Muchnik.

La psicología de la salud, desde su aparición en Estados Unidos durante la dé-


cada de los setenta, comienza a crecer a gran velocidad dado el reconocimien-
to que se le da a los factores psicosociales en el estado de salud y enfermedad
de las personas. También adquiere relevancia su contribución a muchas de las
explicaciones que los datos netamente fisiológicos no lograban responder. Este
abordaje considera e incluye los factores emocionales, cognitivos y comporta-
mentales en lo que a salud se refiere, lo que permitió ampliar la comprensión
de los procesos psicofisiológicos, de los comportamientos psicosomáticos, de
la personalidad de los enfermos, etc. Es así que se fue desarrollando su campo
de estudio, caracterizado principalmente por comprender los procesos psico-
lógicos que intervienen en el estado de salud o enfermedad, y por estudiar las
conductas de aquellas personas u organizaciones implicadas en el cuidado de
la salud o que pueden influir en ella. Sus investigaciones y ámbito de trabajo
han contribuido a los diseños de programas de salud y al mejoramiento de la
calidad de vida de los individuos. De esta manera, se define la psicología�de
la�salud, según Taylor (1986), "como un campo, dentro de la psicología, que
intenta comprender la influencia de las variables psicológicas sobre el estado
de salud, el proceso por el que se llega a éste, y cómo responde una persona
cuando está enferma". Por ejemplo, puede abordar el estudio sobre los aspec-
tos psicológicos que intervienen en la diabetes, los trastornos cardiovascula-
res, del asma bronquial, del cáncer, del embarazo y del parto, aportar estudios
para la promoción de conductas de salud, factores que intervienen en el taba-
quismo, etc.

Es decir, la psicología de la salud define su campo de aplicación, a partir de la


psicología, en el marco de la salud; asimismo, se nutre de una amplia gama
de teorías y métodos de muchas disciplinas psicológicas básicas, y delimita
un área de práctica profesional relativa a cualquier aspecto de la salud y/o
enfermedad física.
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En este módulo, sin embargo, nos preocuparemos por abordar el tema de salud
desde una perspectiva de índole más social, ya que un abordaje psicológico
estrictamente individual limitaría el campo de estudio e intervención.

La psicología social es una disciplina que se caracteriza, entre otras cosas, por
integrar el contexto social y cultural como referente de análisis, consideran-
do las relaciones sociales e interpersonales y las interacciones con el medio
social en general, comprendiendo el valor que tienen los conceptos desde su
significado social y valorando el entorno como un factor determinante en las
actitudes y comportamientos humanos. Desde los aportes de la psicología so-
cial contemporánea, esta idea recibe el nombre de dimensión simbólica para la
comprensión de los fenómenos sociales. Es decir, se da importancia a la cons-
trucción de los significados y a las diferentes ideas que se tiene sobre la salud
y, en general, acerca de todo el mundo social que nos rodea. Como señala T.
Ibáñez (1990), cualquier cosa que denominamos social está íntima y necesa-
riamente relacionado con el lenguaje y la cultura. De esta forma, se van trans-
formando los problemas y el sentido de ciertos contenidos.

Es así que la psicología social de la salud contribuye al estudio de la construc-


ción cultural de la enfermedad y la salud, así como a la forma en que eso afecta
a las personas, participa en el diseño, planificación y evaluación de programas
sanitarios y en desarrollar estrategias psicosociales para el aumento de la cali-
dad de vida de las personas. También se preocupa por la desigual distribución
de recursos sanitarios y los problemas de salud que se generan por su desigual-
dad de acceso.

El desarrollo de esta área específica de la psicología social se inicia a partir de


los aportes que ésta ofrece a la psicología de la salud; muchos de los estudios
comenzaron a tener fuerza por sí mismos y ampliaron el campo de la salud
haciendo uso de sus teorías y modelos explicativos. De este modo, la psicolo-
gía social de la salud contribuye a las demanda de la vertiente más clínica de
la psicología y al estudio de la definición de la realidad como referente a con-
dicionantes de tipo social. Se comprende así que las personas y los servicios
(sanitarios) son parte de la organización de determinados procesos sociales y
que su conocimiento permite proporcionar herramientas para la interacción
y bienestar de las personas.

Se puede definir la psicología�social�de�la�salud, según Rodríguez y García


(1996), como "la aplicación específica de los conocimientos y técnicas de la
psicología social en la comprensión de los problemas de salud, y al diseño y
puesta en práctica de programas de intervención en ese marco". Esta disciplina
aporta y utiliza conocimientos provenientes de la teoría de la comunicación
persuasiva, los principios del aprendizaje social, teorías sobre la formación y
cambio de actitudes y teorías de la atribución. La psicología social de la salud
identifica cinco campos de estudio: la promoción de la salud y la prevención
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de la enfermedad, el proceso de enfermedad, la conducta de enfermedad y de


salud, las relaciones entre el profesional de salud y el enfermo, y la mejora del
sistema de cuidado de salud y política sanitaria.

La psicología comunitaria, por su parte, se caracteriza por visualizar los pro-


blemas sociales y considerar la participación de los implicados como un eje
fundamental para transformar el entorno. Desde este campo de acción, se es-
tablece el bienestar y el desarrollo de la comunidad como una premisa central,
siendo la salud evidentemente parte de los programas de acción comunitaria.
Es así que la psicología�comunitaria�de�la�salud se preocupa por considerar
los factores económicos, ambientales, sociales, políticos, culturales, etc. como
determinantes en la salud de la población. Esta corriente pretende fomentar
la promoción de la salud y ayudar a que las personas, asumiendo decisiones y
responsabilidades, sean partícipes de su propio bienestar. Asimismo, se busca
entender sus necesidades y demandas sociales, generando redes entre las ins-
tituciones y la ciudadanía para contribuir a mejorar su calidad de vida.

Igualmente, hay que considerar que la psicología comunitaria de la salud no


se caracteriza por tener un cuerpo conceptual y teórico propio, sino más bien
por su manera de operar, concebir y actuar ante las cuestiones de salud en la
población. Su fuerza está en comprender la multidimensión de los problemas
vitales y colectivos de las personas.

Artículos publicados
La psicología de la salud se entiende como "el agregado de las contribu-
ciones educativa, científica y profesional de la disciplina de la psicolo- Los temas de preferencia en
el Journal of Applied Social
gía para la promoción y el mantenimiento de la salud, la prevención y Psychology, revisados entre
los años 1985 y 1995, sitúan
tratamiento de la enfermedad, y la identificación de los correlatos etio-
los asuntos de salud en pri-
lógicos y diagnósticos de la salud, la enfermedad y disfunciones relacio- mer lugar, con 111 artículos.
nadas" (Matarazzo, 1982). Álvaro, Garrido y Toorregros
(Coord.). (1996). Psicología
social aplicada. Madrid: Mc-
La psicología social de la salud es el estudio de la conducta de la salud Graw-Hill.
y la enfermedad en interacción con otras personas o con productos de
la conducta humana.

La psicología comunitaria de la salud es un cuerpo de conocimientos y


acciones orientadas a promover la salud en la población, integrando su
participación en la toma de decisiones y bienestar general.

En definitiva, en la práctica se suelen entrecruzar diferentes cuerpos de cono-


cimiento, los cuales abordan el estudio de la salud desde el modelo biospsico-
social, sumándose otras disciplinas como la enfermería comunitaria, la medi-
cina preventiva, la antropología médica y, en general, diferentes áreas temá-
ticas relacionadas con la salud pública. Lo que suele diferenciar una de otra
son los métodos de intervención y la visión que se tiene sobre los problemas
sociales. También cabe mencionar la importancia que tiene la colaboración
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interinstitucional e interprofesional, la articulación de redes, el desarrollo de


la corresponsabilidad y las iniciativas que la misma comunidad hace en rela-
ción con sus problemas.

1.1. Conceptos de salud y su implicancia social

Al considerar la dimensión simbólica en la construcción de la realidad, se com-


prende que las�diferentes�personas,�colectivos�o�comunidades�otorgan�un
valor�diferente�a�la�concepción�de�salud. Por otra parte, el significado de
salud se asocia, directamente, con la idea de lo que se entiende como normal
de lo anormal (en la cual entenderíamos que lo normal significaría "salud", y
lo anormal, "enfermedad") de cada cultura. Incluso una misma persona puede
otorgarle un valor a la salud diferente según la etapa o el momento de la vida
en la que se encuentre. Lo mismo sucede con la manera en que cada sociedad
construye y elabora su definición. Así pues, comprendemos que las conductas
relacionadas con la salud y la enfermedad se aprenden en un contexto social
determinado.

Esa circunstancia sociocultural determina, por ejemplo, el papel social del en-
fermo o muchas veces la aparición o eliminación de determinadas patologías
como la hiperactividad, la adicción al chat, la anorexia y otros trastornos ali-
menticios, la homosexualidad como trastorno citado en los anteriores manua-
les de psiquiatría, etc. Es decir, como señala, J. Rodríguez y J. García (1996),
vivimos formando parte de grupos y definimos nuestra realidad personal por
referencia a nuestras circunstancias.

Por tanto, encontrar una definición sobre el concepto de salud es un asunto


complejo, ya que responde a la historia y a la experiencia de las sociedades en
un momento dado. Veamos algunas acepciones sobre su significado:

Definiciones�de�salud

"Posesión plena de las facultades; estado mental normal."


(James Drever)

"La salud es la ausencia de enfermedad o de defectos físicos o mentales, es decir, la ausencia de condiciones que reducen la capacidad
funcional pudiéndose medir objetivamente su incidencia."
(Richard Doll)

"La salud es un estado de adaptación al medio y la capacidad de funcionar en las mejores condiciones en ese medio."
(René Dubos)

"La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad."
(OMS)

"Estado de equilibrio dinámico en el que la capacidad de un individuo o un grupo para afrontar sus condiciones de vida es óptima."
(John Last)

"La salud no es sólo la ausencia de enfermedad, sino que es algo positivo, una actitud gozosa ante la vida y una aceptación alegre de
las responsabilidades que la vida hace recaer sobre el individuo."
(Henry Sigerist)
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"Aunque todos saben qué se siente al estar sano, es imposible dar una definición precisa; la salud es una experiencia subjetiva cuya ca-
lidad puede determinarse en forma intuitiva, peo nunca describirse ni cuantificarse exhaustivamente. Sin embargo, podemos comen-
zar a enunciar nuestra definición diciendo que la salud es un estado de bienestar que surge cuando el organismo funciona de una cier-
ta forma."
(F. Capra)

"La salud es un tema social, económico y político y por encima de todo un derecho humano fundamental. La desigualdad, la pobre-
za, la explotación, la violencia y la injusticia se encuentran en la raíz del origen de la mala salud y la muerte de los pobres y margina-
dos. Salud para todos significa que debemos cuestionar intereses muy poderosos, que debemos oponernos a la globalización, y que
las prioridades políticas y económicas deben de ser drásticamente cambiadas."
(People's Charter for Health)

Los autores más clásicos solían tener una relación sobre la salud directamente
relacionada con la ausencia de alguna patología fisiológica o psiquiátrica, en
la cual se diferenciaba y dividía el cuerpo del alma o el cuerpo físico del men-
tal. La definición realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en
1948, fue un drástico cambio en la manera no sólo de concebir la salud sino
también al ser humano, pues se introduce la idea de un todo interrelacionado
en el que las variables psicológicas (cognitivas y emocionales) y del entorno
cobran una importante relevancia en el estado de salud, y, por lo tanto, en la
manera de concebirla. Podemos preguntarnos si resulta casi pretencioso sen-
tirse tan plenos, o mejor dicho, encontrarse en un completo estado de bienes-
tar; ¿por ello carecemos de salud? La discusión sobre su definición no acaba
ni aquí ni ahora. Vosotros/as mismos podéis tener una idea de cómo notaros
más sanos o en qué período de vuestras vidas habéis sentido mayor bienestar.

Reflexión

¿Es más sana una persona con una discapacidad física que practica atletismo y que siente
tener una buena apreciación sobre sí misma y su entorno social, de una persona aparen-
temente sana que vive situaciones de estrés producto de las exigencias laborales y fami-
liares?

¿Se puede llegar a nunca estar sano? ¿Quién define el bienestar emocional de una persona,
un profesional, el entorno o yo mismo?

La salud de las personas –al menos libres– fue uno de los ejes centrales de
los griegos, y representaba la condición de perfecto equilibrio. Ellos le presta-
ban mucha atención a su régimen de alimentación y al ejercicio físico para,
así, mantener un buen estado de salud. Más tarde, con el Imperio romano, se
cambia a un enfoque más utilitarista y pragmático de la salud; con el mundo
cristiano, en cambio, se da una comprensión basada sobre todo en la higiene.

En la actualidad, se suele considerar la salud como el nivel de bienestar físico,


psicológico y social que permita a una persona desarrollar las capacidades fun-
cionales, con independencia de su origen social y cultural. Otros autores que
han elaborado una definición sobre salud han sido algo más utópicos y han
apelado a la felicidad como condición de salud. A dichos autores se les suele
criticar por la dificultad de presentar, medir y cuantificar semejante concepto.
En cualquier caso, pese a dicha dificultad, es importante reconocer el carácter
y valor intrínseco de la salud.
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Al recoger las ideas de J. Rodríguez y M.ª del C. Neipp (2008), se puede consi-
derar la salud desde un nuevo paradigma holístico o integral, cuyos aspectos
más significativos serían:

1) La salud no es sólo la ausencia de enfermedad, sino que ha de ser entendida Salud pública
de una forma positiva, como un proceso por el cual el ser humano desarrolla
En 1920, se definió como "la
al máximo sus capacidades actuales y potenciales, tendiendo a la plenitud de ciencia y el arte de impedir en-
su autorrealización como entidad personal y como entidad social. fermedades, prolongando la
vida, fomentando la salud y
promoviendo la eficacia física
y mental mediante el esfuerzo
2) El concepto de salud es un concepto dinámico y cambiante, cuyo conteni- organizado de la comunidad".
do varía en función de las condiciones históricas, culturales y sociales de la
comunidad que la formula y/o acepta.

3) La salud constituye un derecho de la persona como tal y como miembro de


la comunidad; además, se trata de una responsabilidad personal que debe ser
destacada y promocionada por la sociedad y sus instituciones. En consecuen-
cia, hay que promover igualmente en el individuo la responsabilidad para de-
fender, mantener y mejorar su salud, fomentado la mayor autonomía posible
respecto del sistema sanitario.

4) La prevención de la enfermedad y la promoción de la salud son tareas in-


terdisciplinares que exigen la coordinación de las aportaciones científico-téc-
nicas de distintos profesionales.

5) La salud es un problema social y un problema político, cuyo planteamiento


y solución pasa, necesariamente, por la participación activa y solidaria de la
comunidad. Los riesgos para la salud se asocian, claramente, a factores sociales.
Así, el componente étnico constituye un factor fundamental en la esperanza
de vida y en la causa de muerte; las diferencias de clase social son también
importantes en la predicción de los riesgos para la salud; la pobreza es un
factor relevante en la tasa de enfermedad y en la reducción de la esperanza de
vida; y el nivel de educación también predice, significativamente, el estado de
salud de las personas. El bajo nivel educativo está asociado a comportamientos
insalubres.

La importancia de contemplar estas variables en la concepción de salud jus- Salud y psicología


tifica y explica la necesidad de que psicólogos sociales y comunitarios estu-
En diferentes libros sobre in-
dien tales asuntos, y también la exigencia de desarrollar distintos mecanismos troducción a la psicología, no
de prevención de enfermedad y promoción de la salud considerando mente, se encuentran definiciones so-
bre salud; de hecho, parece
emoción y comportamiento como una unidad dentro de un contexto socio- extraño que no se incluya co-
mo parte de su léxico.
cultural y de clase siempre variado. Esto significa que influyen tanto elementos
personales como políticos y económicos, ya que tanto la misma distribución
de los recursos entre la población como los diferentes programas sociales son
determinantes en el estado de bienestar de una sociedad. A esto también se
suman los factores ambientales, como el clima, el medio ambiente, el género
y las creencias culturales.
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El momento histórico y cultural determinará las actitudes y comporta-


mientos considerados como salud o como enfermedad.

1.1.1. Modelo biomédico frente a modelo biopsicosocial

"Todas las sociedades humanas poseen un cuerpo de creencias representando el orden


natural. En unas sociedades, tal cuerpo de creencias tiene como elemento principal a los
dioses y a lo sagrado; en otras, a los espíritus y a elementos mágicos. Nuestra sociedad
moderna se caracteriza por la predominancia de las leyes en la representación del orden
social, y por la progresiva influencia de la ciencia en la representación de tal orden. Las
creencias acerca de la enfermedad están estrechamente ligadas al conjunto de creencias
que representa el orden natural. Así, en las sociedades en las que el elemento mágico-re-
ligioso predomina, la enfermedad es considerada como el castigo enviado por las fuerzas
sobrenaturales (espíritus, fantasmas o los dioses) por la ruptura de ciertos tabúes o nor-
mas sociales, o por cualquier otra ofensa infringida a tales poderes sobrenaturales. En las
sociedades básicamente religiosas la enfermedad está asociada al pecado. Será, pues, el
hombre que transgreda los tabúes, ofendiendo a los dioses, o que peque, contraviniendo
las leyes divinas, el que reciba el castigo en forma de enfermedad."

J. Rodríguez (1987, p. 46)

El modelo�biomédico, que se ha perpetuado como sistema de relación, sitúa


al profesional de la salud (médico) como el depositario de los conocimientos
científicos que permiten explicar el mal funcionamiento del cuerpo o de la
mente del paciente (sujeto pasivo), y que permiten adoptar los tratamientos
adecuados.

Esta ideología médica o medicalización, según señala J. Rodríguez (1987) trae,


como consecuencia, que el individuo deja en parte de ser considerado el res-
ponsable de su estado. La responsabilidad es separada de la acción social y es
situada en el mundo de la biofisiología o de la psique. También supone la indi-
vidualización de los problemas sociales; las causas y soluciones de problemas
sociales se buscan en los individuos (normalmente de clase baja), se tiende a
culpar a la propia víctima y se pretende cambiar a la víctima en lugar de cam-
biar a la sociedad. La medicalización e individualización de los problemas ha-
ce que se ignore el significado de tales comportamientos en el contexto social
del sistema social (alcoholismo en el trabajo, consumo de drogas en los barrios
bajos, etc.), y en otros casos neutraliza el significado de la protesta política (los
disidentes políticos considerados como enfermos mentales).

De esta forma, cualquier profesional (agente) del sistema sanitario, considera-


do como aparato de control, según Parson (1994), se caracteriza de la siguiente
manera:

• El agente tiende a tratar al sujeto, independientemente de cómo es formu-


lada la relación, con cierta pasividad (en virtud de la neutralidad afectiva
el profesional deja que el paciente se "desahogue" sin reaccionar, como
sería usual en otro contexto).

• El agente debe apoyar al paciente teniendo en cuenta el hecho de que éste


es incapaz, incapacitado, ignorante, no autónomo, y que por lo tanto hay
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que ayudarle para que ponga toda su confianza en el sistema médico que
está cuidando de él.

• El agente debe mantener un cierto distanciamiento, de tal manera que no


se deje implicar por el paciente en una relación que pueda suscitar amor,
hostilidad o agresividad. Se debe mantener la neutralidad.

• El agente debe curar al paciente mediante la utilización de recompensas


(según el modelo de socialización ya clásico).

Como señala, J. Rodríguez (1987), la profesión médica por medio de su mo-


nopolio de la práctica y conocimiento médico ha obtenido una jurisdicción,
casi exclusiva, para determinar qué es la enfermedad y, concretamente, cómo
debe actuar la persona para ser tratada como enferma. Desde el modelo bio-
médico, la creación de la enfermedad constituye la objetivación de los valores
dominantes en la sociedad. El médico dictamina si uno está enfermo o no,
lo que inevitablemente repercute en el rol del enfermo y la autopercepción e
identidad del mismo.

Otra característica de este modelo es la mirada fragmentada del cuerpo a la ho- El paradigma mecanicista
ra de realizar un diagnóstico y proponer un tratamiento. El problema de salud
Hace alusión a una visión frag-
es considerado como algo puntual, cuyos métodos paliativos están enfocados mentaria, determinista y lineal:
a la propia enfermedad y a desconsiderar otros factores que intervienen en el de la física a las ciencias socia-
les.
desorden. Es una mirada atomizada sobre el cuerpo de la persona.

Desde esta perspectiva, la relación profesional-paciente queda sujeta a la di-


rección del experto, situándole en una posición de dominación en la transmi-
sión de la información. Por medio de esta relación, se refuerzan sentimientos
y se transmiten todo tipo de mensajes ideológicos o morales, por ejemplo re-
lacionados con la peligrosidad del sexo y las drogas.

El modelo biomédico ha aportado la posibilidad de grandes desarrollos


en la medicina. Sin embargo, este punto de vista es insuficiente al no
tener en cuenta que las causas de una enfermedad no están producidas,
de forma aislada, por las alteraciones bioquímicas, anatómicas o funcio-
nales; también resulta de gran importancia la consideración del aspecto
económico y familiar, así como el entorno social y cultural.

El modelo�biopsicosocial, acuñado por Engel en 1977, nace como respuesta


al modelo biomédico dominante y prácticamente único en aquellos momen-
tos. Introduce una mirada holística del ser humano, comprendida como un
sistema interrelacionado entre sí. Es crítico al modelo binominal mente-cuer-
po, psicológico-físico, individuo-sociedad que separa al conjunto humano.
© FUOC • PID_00195098 17 Psicología social y comunitaria de la salud

El modelo biopsicosocial, que recoge los fundamentos de la Teoría General de


los Sistemas (TGS), integra la idea de que lo que nos sucede, cómo somos o
actuamos, es producto tanto de nuestra biología (estructura fisiológica, siste-
ma nervioso, genética, etc.), de nuestro emocionar y pensar (de la manera de
construir nuestro lenguaje y por lo tanto la realidad) como del contexto social
y cultural en la cual estamos insertos. Todo está relacionado, todo influye en
cada uno de nosotros, pero a su vez la manera de influir y vivenciar lo que
experimentamos es diferente para cada persona.

Von Bertalanffy (1986) propone cinco principios que esquematizan la visión


humanista de la TGS:

1) Debe prevalecer un enfoque antirreduccionista, haciendo énfasis en la to-


talidad como interacción o influencia recíproca, y no como suma de las parte
aisladas.

2) El organismo viene a ser considerado como algo activo, por así decirlo, con
iniciativa propia y no como simplemente reactivo (este planteamiento supera
el esquema tradicional de estímulo-respuesta).

3) Se debe enfatizar sobre las actividades simbólicas más que en los modelos
de analogía animal.

4) El ser humano es un sistema abierto con gran riqueza de intercambio con


el medio. Esta actividad no queda reducida a la regulación biológica de tipo
homeostático, sino también mediante actividades creativas, lúdicas, etc.

Del apartado anterior se deduce que, en el universo, existen valores específi-


camente humanos y suprabiológicos que emergen como algo nuevo.

El modelo� biopsicosocial propone un paradigma capaz de incluir el


dominio humano en la experiencia de la enfermedad. El modelo biopsi-
cosocial derivado de la teoría general de los sistemas considera que el eje
del estudio pasa de la enfermedad al enfermo, al sujeto que padece, in-
cluyendo a la sociedad como coparticipe en la génesis de la enfermedad.

Los puntos esenciales de este nuevo paradigma son:

a) No existe el observador objetivo y prescindente.

b) La presencia del observador y sus instrumentos perturban al fenómeno de


una manera no determinable.
© FUOC • PID_00195098 18 Psicología social y comunitaria de la salud

c) No hay un fenómeno en sí mismo; la conjunción entre el operador y el


fenómeno produce una nueva condición en la que aparecen fenómenos que
son productos de ambos.

d) La causalidad de todo fenómeno es múltiple. Las relaciones de causalidad


son complejas y no lineales.

e) Se introduce el concepto de incertidumbre.

f) No es posible fragmentar un fenómeno para su estudio. Los fenómenos de-


ben ser tomados siempre como totalidades.

g) Siempre debe tenerse en cuenta el contexto.

h) La subjetividad del observador es parte del proceso.

La salud y la enfermedad son vistas como un continuo: las barreras entre sa-
lud y enfermedad no son tan claras; la salud es un proceso multidimensional
en el cual, permanentemente, interactúan sistemas biológicos, psicológicos,
sociales, culturales, familiares y ambientales.

Los cambios en la relación del profesional y la persona se traducen, entre otros,


por los siguientes aspectos:

• La relación médico-persona enferma: el médico participa junto con la per-


sona en la definición del problema; tiene en cuenta a la familia y piensa la
relación en términos triangulares (profesional-paciente-familia). Permite
al profesional tener una perspectiva más amplia de la vida de la persona e
incluso, a veces, puede colaborar a mejorar la relación con su familia.

• El profesional como facilitador: como el concepto de salud abarca mucho


más que la ausencia de enfermedades, el rol del profesional se amplía cuan-
do su tarea también implica la promoción activa de la salud a lo largo de
la vida de las familias, facilitando el hecho de que las personas asuman
la responsabilidad que les corresponde en el cuidado y conservación de
su salud.

"El/la psicólogo/a social orientado/a hacia la intervención forma parte de la realidad sobre
la cual opera. No sólo no debe situarse en una posición de exterioridad sino que, en un
cierto sentido, no puede hacerlo."

T. Ibáñez y L. Íñiguez (1996). Aspectos metodológicos de la Psicología Social Aplicada.


Psicología social aplicada (p. 65). Madrid: McGraw-Hill.

En definitiva, el modelo biopsicosocial reconoce la salud del ser humano desde


sus áreas más relevantes, la psicológica, la social y la biología. Este modelo
nace como demanda a una necesidad de reconceptualizar la salud, dada la
© FUOC • PID_00195098 19 Psicología social y comunitaria de la salud

inadecuación que conlleva el abordaje de los sistemas de atención tradicional


(clínico-individual, reparador, médico-céntrico y unisectorial) en el abordaje
de los problemas de salud.

La psicología social y la comunitaria han sido disciplinas pioneras en el ejerci-


cio de este modelo. La interacción psicosocial y ecológica forman parte de un
nuevo enfoque teórico y metodológico en el ámbito de la salud (M. Gil, 2007).

1.2. Psicología social de la salud y sus (5) campos de trabajo

La psicología social de la salud, en su marco conceptual y metodológico, es-


tudia la relación que existe entre los denominados procesos psicosociales, los
determinados procedentes del contexto social, y los comportamientos ligados
a la salud y a la enfermedad, con el objetivo de ver que tales comportamientos
esconden una trama ineludiblemente social.

De esta manera, la influencia del contexto social y, más concretamente, de


los grupos sociales, se puede determinar, entre otras, en las siguientes áreas
(Huici, 1985):

1)�Las�teorías,�definiciones�o�interpretaciones�de�la�enfermedad. Pueden
influir en la mejor o peor utilización de los servicios: retrasando el hecho de
acudir a ellos o potenciando su uso indiscriminado; afectando al cumplimien-
to de las prescripciones, al uso de medicinas alternativas o de procedimientos
populares, a la automedicación, a la peor actitud hacia los servicios de salud,
etc.

2)�La�expresión�de�síntomas. Por ejemplo, las manifestaciones de dolor están


claramente influidas por las pautas de conducta aprobadas por el grupo social,
en el sentido de permitir o no la expresión de las mismas e influyendo en la
tolerancia o resistencia al dolor y otros síntomas.

3)�Las�conductas�orientadas�a�la�salud.

4)�Las�relaciones�entre�profesional�de�la�salud�y�enfermo. En ellas, se cum-


plen las demandas de rol de cada participante, establecidas por el grupo pro-
fesional, cultural, religioso, etc., y en las que los intereses y formas de evaluar
de cada una de las partes pueden ser diferentes.

5)�Los�hábitos�saludables. Son desarrollados y mantenidos por las influencias


sociales y culturales que derivan de la familia y la sociedad. En este sentido,
actualmente se ha producido un importante cambio de actitudes sociales res-
pecto a la conveniencia de una dieta sana, del ejercicio regular, del abandono
del tabaco, de conductas de seguridad vial, etc.
© FUOC • PID_00195098 20 Psicología social y comunitaria de la salud

Así, por ejemplo, la psicología social de la salud aporta el estudio de los fac-
tores psicosociales que intervienen en la etiología de problemas de salud, es-
tudia cómo los sistemas socioculturales afectan a la salud y enfermedad por
medio de los estilos de vida imperante y, sobre todo, de las actitudes de la po-
blación, así como también el modo en que la desigual distribución de recursos
sanitarios genera problemas de salud por la simple desigualdad de acceso a los
medios del sistema de cuidado de salud.

1.2.1. Campos de estudios de la psicología social de la salud

Según J. Rodríguez-Marín y C. Neipp (2008), la psicología social de la salud


identifica cinco campos de estudios:

1)�La�promoción�de�la�salud�y�la�prevención�de�la�enfermedad

Un concepto importante que relaciona a la psicología social con la salud pú-


blica es el de promoción de la salud, que ha tomado un importante impulso
como estrategia para mejorar la salud de la población. El supuesto básico de
la promoción de la salud es que, modificando algunos aspectos del comporta-
miento, se puede mejorar la salud. El paradigma de la promoción de la salud
implica la visión de un sujeto activo en un contexto determinado. Este para-
digma reconoce la responsabilidad social para lograr cambios individuales en
el comportamiento, subraya conceptos como el de estilos de vida y destaca
la importancia de cambiar ambientes para facilitar "comportamientos saluda-
bles" (B. Hernández y B. Pelcastre, 2007).

Otros de sus campos de trabajo se relacionan con la participación en el dise-


ño, planificación y evaluación de programas dirigidos a reducir o eliminar los
factores ambientales que tengan efectos negativos sobre la salud, así como en
el diseño de estrategias psicosociales para el aumento de la calidad de vida de
las personas.

2)�Procesos�de�enfermedad

La psicología social de la salud estudia: la percepción de los síntomas de la


persona enferma; la construcción social de la enfermedad y de la salud de la
cultura; los efectos de las actitudes de los profesionales de la salud sobre el
diagnóstico, tratamiento y proceso rehabilitador, así como de las actitudes de
los enfermos y sus familias acerca de estos mismos procesos. Además, se preo-
cupa de determinar los factores psicosociales que promueven, mantienen o
agravan el proceso de enfermedad; parte de la teoría del rol, las investigaciones
sobre comunicación, las teorías de la reactancia e indefensión, el estudio de los
aprendizajes sociales, las teorías de la atribución y de la disonancia cognitiva,
y las investigaciones sobre estrés, afrontamiento y apoyo social.
© FUOC • PID_00195098 21 Psicología social y comunitaria de la salud

De esa manera, la psicología social de la salud participa en el desarrollo de


procedimientos terapéuticos para intervenir en el impacto psicosocial de la
hospitalización, mejorar la adaptación psicosocial de la enfermedad y sus es-
trategias de afrontamiento, mejorar el ajuste y la adaptación del enfermo cró-
nico en el medio socioprofesional, diseñar intervenciones psicosociales en la
preparación de enfermos quirúrgicos y mejorar en el entorno social de los en-
fermos en situación terminal. Uno de los principales ámbitos es el estudio so-
bre los efectos negativos que tiene la hospitalización como tratamiento para
el enfermo. El ingreso suele ser un evento muy estresante en el que cambian
las situaciones y las pautas culturales, las cuales no suelen ser comprendidas ni
deseadas por el enfermo. De ahí que, en el marco de la atención hospitalaria,
la perspectiva psicosocial desempeñe un papel fundamental.

También se contribuye a campañas y al diseño y aplicación de programas di-


rigidos, por ejemplo, a evitar el consumo de tabaco. Asimismo, se realizan tra-
bajos para dinamizar grupos de autoayuda y fomentar el apoyo social como
estrategia de bienestar psicológico y mejorar la calidad de vida para enfermos
crónicos o familiares.

3)�Conducta�de�enfermedad�y�de�salud

Entre los comportamientos humanos, están aquellos que contribuyen a la sa-


lud y los que contribuyen a la enfermedad. Además, existen aquellos compor-
tamientos que las personas ejecutan cuando experimentan síntomas de enfer-
medad, los cuales son denominados "conductas de enfermedad". La distinción
radica en entender la conducta de enfermedad como la etapa en la que la per-
sona visita al médico, toma la baja laboral, etc., mientras que la enfermedad en
sí misma implica una patología documentada. Así pues, la conducta de enfer-
medad no implica que, necesariamente, exista alguna enfermedad subyacente.

Se considera, entonces, la conducta de enfermedad, como todas aquellas ac-


ciones que afectan al significado social y personal de los síntomas, de la enfer-
medad, de la discapacidad y sus consecuencias, y también todas aquellas ac-
ciones que la persona lleva a cabo para resolver su problema de salud o aliviar
sus síntomas; es decir, a cumplir con el "rol" de la persona enferma.

4)�Relación�entre�el�profesional�de�salud�y�el�enfermo

Las aportaciones de la psicología social al ámbito de la comunicación y rela-


ción del paciente con el profesional han sido capitales. Se refiere al análisis de
la estructura y dinámica del proceso de comunicación y de los factores que
lo facilitan u obstaculizan, en el marco específico de la interacción profesio-
nal sanitario-persona enferma. De este modo, sus estudios se han centrado en
propuestas para aumentar la satisfacción y entendimiento en la relación.

5)�Mejora�del�sistema�de�cuidado�de�salud�y�política�sanitaria
© FUOC • PID_00195098 22 Psicología social y comunitaria de la salud

Los objetivos referidos a obtener una mayor calidad de vida se concretan en


conseguir la mejora de la calidad de la asistencia sanitaria. Para ello, se abor-
dan los mecanismos de cómo la influencia social, junto con el sistema socio-
cultural, inciden en la calidad de vida y el uso de los servicios sanitarios, lo que
permite diseñar programas encaminados a generar actitudes favorables hacia
el uso de estos servicios. La psicología social participa en los estudios sobre
necesidades de la población con el fin de establecer prioridades para integrar-
las con las políticas de salud.

1.3. Salud comunitaria

La aparición de la psicología de la salud, en el ámbito comunitario, se centró


en sus inicios, en el desarrollo de la salud mental (la salud mental comunita-
ria), o sea, en abordar los problemas psicológicos desde la intervención social
y apoyarse en la idea de trabajar en la comunidad para optimizar sus logros,
en desarrollar estrategias desde los programas de salud pública en los ámbitos
locales de cada comunidad. Su característica principal era el cuestionamiento
de la atención puramente individual y la necesidad de poner el acento en el
factor ambiental. Resulta indudable el aporte de los movimientos de la salud
mental comunitaria al campo de la salud, ya que se logra que, desde los pro-
gramas gubernamentales, se diera igual importancia –o al menos se intentase–
a la salud mental y física.

La salud�mental se refiere a las capacidades de las personas, los grupos


y el ambiente para interactuar entre sí, de modo de promover el bienes-
tar subjetivo, el desarrollo y uso óptimo de las capacidades psicológicas,
cognitivas, afectivas, relacionales, el logro de metas individuales y co-
lectivas consistentes con la justicia y el bien común (Carta de Ottawa,
1986).

Durante la primera mitad de la década de los sesenta, se desarrolla en Esta-


dos Unidos el Movimiento de Salud Mental Comunitario (MSMC) en el que
se crean una serie de centros comunitarios de salud mental centrados en la
intervención preventiva. El objetivo de esos centros era que la salud se fuera
haciendo cada vez menos médica, desarrollando equipos multidisciplinarios
para crear un nuevo modelo de intervención sobre los problemas psicosociales
de la comunidad. Esta experiencia aparece como un intento por incorporar la
comunidad en el abordaje de los problemas de salud mental y, así, atender los
problemas más graves.

De esta manera, durante los años cincuenta y sesenta, se comienza a desarro-


llar, en diferentes países, una concepción comunitaria en el ámbito de la salud
mental. Destaca la aportación de Lindeman sobre la intervención en crisis y
la formulación de la teoría de la prevención. También cobra relevancia el mo-
vimiento de la antipsiquiatría, en el que se cuestionan los tradicionales siste-
© FUOC • PID_00195098 23 Psicología social y comunitaria de la salud

mas de tratamiento y se propone que el médico realice asistencia en el propio


medio del paciente, así como también desarrollar redes de contención desde
la familia con tal de evitar la hospitalización de los enfermos. Todo este con-
texto de crisis de la intervención psicológica en el ámbito clínico e individual
–acompañado de un momento histórico marcado por los cambios sociales–
comienza a desencadenar una serie de movimientos paralelos; así, la preven-
ción y el énfasis en las variables ambientales, más que a la intervención en la
patología, pasan a ser características del MSMC y de la psicología comunitaria.

La protesta y la profunda insatisfacción en relación con los hospitales


psiquiátricos impulsaron el vigoroso Movimiento�de�Salud�Mental�Co-
munitaria (MSMC), que subraya la contribución de las variables am-
bientales y comunitarias en el desarrollo y solución de los problemas
del comportamiento. La enfermedad mental aparece como un proble-
ma social y una responsabilidad de la comunidad.

Este movimiento se crea utilizando como referentes los siguientes fundamen-


tos (Alfaro, 1993):

• El rechazo a los manicomios y sus efectos iatrogénicos. *(Se dice de toda


alteración del estado del paciente producida por el médico).

• Reconocimiento del peso que tienen las circunstancias hospitalarias y co-


munitarias en el buen funcionamiento personal.

• Desvaloración de la evaluación y diagnóstico psicológico. Se afirma que


el prejuicio existe siempre tanto en los juicios diagnósticos como en el
tratamiento que se ofrece. La actitud del terapeuta dependerá de la persona
que atiende.

• La profecía autocumplida.

• Insatisfacción del modelo médico que ve los problemas en las personas y


no considera el contexto social en la intervención.

El modelo MSMC, sin embargo, tuvo dificultades a la hora de ser aplicado; en Lecturas recomendadas
aquel entonces, terminó persistiendo más el trabajo individual que el comu-
Costa, Miguel y López, Ernes-
nitario y, por otra parte, se siguió manteniendo una mirada intrapsíquica de to (Ed.). (1986). Salud Comu-
los problemas de salud; de modo que una falta de desarrollo conceptual y teó- nitaria. Barcelona: Martínez
Roca.
rico del movimiento hizo que fracasara en su propuesta. En la actualidad, aún Lartigue Teresa (Comp.).
persisten los fundamentos que dieron origen a la salud mental comunitaria (1991). Salud comunitaria: una
visión Panamericana. México:
y, aunque se siga nombrando como tal, cada vez se insiste más en la idea de Universidad Iberoamericana.
formular acciones dirigidas a la salud desde su concepción integral.
© FUOC • PID_00195098 24 Psicología social y comunitaria de la salud

Cualquier propuesta de desarrollo de una comunidad, en el ámbito de la sa-


lud, implica un proceso de trabajo común y participativo que se percibe como
muy necesario, si queremos favorecer la prevención, la promoción y el man-
tenimiento de la salud, tanto individual como colectiva.

A este respecto, cabe decir que, sobre lo que se entiende como desarrollo co-
munitario, no hay una concepción uniforme; más bien dependerá del marco
ideológico, de las características socioeconómicas, de los objetivos, del con-
texto público, de los organismos promotores, etc.

La psicología comunitaria va más allá de la salud mental comunitaria y


se centra en los problemas sociales del entorno.

Desde una conceptualización menos institucional, podemos definir la salud


comunitaria de la siguiente forma:

La salud�comunitaria es un modelo de atención en el que participa la


población con el propósito de resolver las necesidades de salud de su co-
munidad. Las personas promotores de salud comunitaria son los mis-
mos miembros de la comunidad formados en salud para atender la/s
enfermedad/es de su población; conocen su problemática y tienen un
compromiso social de atender a su comunidad (definición adaptada de
Olvera et al., 2000).

Entre sus ejes fundamentales, está el hecho de fomentar la salud en la pobla-


ción y prevenir la aparición de enfermedades. Si bien el énfasis está puesto en
la promoción (prevención primaria), también se abarca en el modelo de salud
preventiva la secundaria y terciaria, es decir, actuar ante la aparición o por los
efectos que puedan conllevar una enfermedad o un problema social de salud.
El siguiente esquema resume el modelo de prevención:

Tabla 2. Modelo de prevención

Tipo Primaria Secundaria Terciaria

Objeto Causa Crisis Efectos

Enfoque Proactivo Activo Reactivo

Tiempo Antes del problema. Durante la irrupción del problema. Después de la aparición del problema.

Adaptada de J. M. Blanch (2002). Trabajar en la modernidad industrial. A J. M. Blanch (Coord.), Teoría de las Relaciones Laborales I (p. 93). Barcelona: Ediuoc.
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Tipo Primaria Secundaria Terciaria

Objetivos • Reducción de la incidencia o fre- • Disminución de la prevalencia o du- • Minimización del impacto (del dete-
cuencia (del número de casos nue- ración (del número total de casos rioro patológico).
vos). existentes). • Reducción de los síntomas (de la ex-
• Refuerzo de los conocimientos, ap- • Detección precoz de los nuevos ca- tensión, intensificación y cronifica-
titudes y recursos necesarios para sos declarados. ción de los trastornos).
afrontar con garantía de éxito posi- • Restablecimiento de los niveles • Evitación de recaídas.
bles crisis futuras. • habituales de autocontrol, autoesti- • Rehabilitación biopsicosocial
• Desactivación de factores de ries- ma y funcionamiento general.
go, facilitadores o precipitantes de • Reparación urgente de los trastor-
la aparición del problema. nos manifiestos.
• Fortalecimiento del sentido de co- • Reducción del riesgo de victimiza-
munidad ción secundaria.

Campo • Población general. Personas, grupos y entornos organiza- Personas afectadas por trastornos agu-
• Grupos de riesgo. cionales y comunitarios inmersos en dos o crónicos
• Ambientes y experiencias de riesgo contextos estresantes
(acontecimientos y transiciones vita-
les).

Estrategias • Información y sensibilización. • Intervención en crisis. • Terapia biopsicosocial.


• Concientización y educación. • Asistencia primaria. • Recursos de afrontamiento (co-
• Marketing social. • Consulta, consejo. ping).
• Promoción de la calidad de vida. • Orientación. • Grupos de autoayuda.
• Protección social. • Acompañamiento. • Redes de apoyo social.
• Creación de redes de apoyo social. • Apoyo social. • Orientación y acompañamiento.
• Fortalecimiento (empowerment) de • Resocialización.
la capacidad de respuesta personal • Reinserción psicosocial.
a demandas del entorno social.
• Capacitación de éste para una aten-
ción satisfactoria a las necesidades
personales.

Adaptada de J. M. Blanch (2002). Trabajar en la modernidad industrial. A J. M. Blanch (Coord.), Teoría de las Relaciones Laborales I (p. 93). Barcelona: Ediuoc.

La participación�social�en�salud ha sido reconocida como un eje principal de


las acciones de salud por los diversos organismos y entidades internacionales.
Está orientada a que las personas, organizaciones y comunidades sean y se
sientan parte protagónica de la tarea de promover y desarrollar estrategias para
la salud, fundamentado en la búsqueda del bienestar.

El objetivo es generar la capacidad de trabajo en conjunto con las organiza-


ciones y la comunidad. Se incentiva a que la comunidad pueda tomar parte o
influir en las decisiones que competen en el ámbito de la salud, analizar, pla-
nificar y organizar hacia los modelos de promoción de salud. De esa manera,
se pretende que las acciones que se gestionen desde la comunidad aporten al
mejoramiento de la calidad de vida y al desarrollo social.

La participación social en salud contribuye a las acciones intersectoriales y


ciudadanas, cuyos beneficios se pueden reflejar en:

• La mejora de la calidad de la atención y el aumento de la satisfacción


de usuarios y trabajadores/as de los servicios de salud; ya que la atención
de salud se organiza considerando los diversos aportes y opiniones, en
especial la de los usuarios, lo que permite centrar las acciones hacia las
necesidades, expectativas y problemas de la población. Ofrecer y recibir
© FUOC • PID_00195098 26 Psicología social y comunitaria de la salud

un mejor servicio genera mayor satisfacción tanto para los usuarios como
los integrantes de los equipos de salud.

• La movilización de recursos y construcción de redes locales, con los apor-


tes de los diversos actores y sectores sociales presentes en la comunidad. La
aportación de los recursos (humanos, financieros o materiales) potencia y
refuerza las responsabilidades en el proceso de producir salud en beneficio
de la comunidad.

• La adecuación de los programas de salud y generación de nuevos proyec-


tos que respondan a las necesidades de la comunidad local. De esa forma
se incorpora en los distintos momentos de la planificación y elaboración
de programas, la visión, opinión, expectativas y demandas de los diversos
actores sociales que hacen uso de los diferentes centros o servicios de salud.

• La promoción de salud. Es un proceso que requiere del compromiso de


la comunidad usuaria de los servicios del sector. La promoción es un con-
cepto que subraya los aspectos económicos y sociales de una comunidad
y se sustentan en la idea de que: el nivel de salud está directamente rela-
cionado con los patrones culturales y socioeconómicos de un sector. Para
que puedan ser modificados es fundamental comprender que el cambio
está directamente relacionado con la acción de redes y con los grados de
participación.

La participación�social�en�salud se refiere a los procesos sociales a tra-


vés de los cuales los grupos comunitarios, organizaciones, instituciones
y todos los actores sociales, intervienen en la identificación de las nece-
sidades o problemas de salud y se unen para diseñar y poner en práctica
las soluciones o acciones a seguir.

De esta manera, podemos identificar tres actores sociales, según N. Codern


(2006), cuyas implicaciones en las acciones comunitarias para la salud resultan
fundamentales para desarrollar promoción en salud y mejorar la calidad de
vida de las personas:

• Tejido asociativo y ciudadanía: se refiere a las asociaciones de vecinos, en-


tidades del territorio, vecinos y ciudadanía no organizada. La acción co-
munitaria de la salud se da por y con las personas de la comunidad y, por
tanto, éstas cumplen un rol fundamental para las propuestas y decisiones
de su entorno.

• Profesionales de los servicios públicos: son los técnicos y profesionales que


aportan conocimientos sobre la realidad social de las personas y las situa-
ciones existentes en el territorio. Principalmente, son los equipos de salud
de Atención Primaria o equipos de salud locales; resulta importante que
© FUOC • PID_00195098 27 Psicología social y comunitaria de la salud

ellos participen en este proceso como un recurso más de la comunidad. Por


otra parte, y según las características de la acción, los profesionales de la
salud se coordinarán con servicios sociales y educacionales, y también, si
los hay, con centros de día, residencias asistidas, salas de venopunción, etc.

• Administraciones: las administraciones públicas articulan la legislación


para que se puedan llevar a cabo las intervenciones comunitarias para la
salud y son los que disponen de recursos económicos, humanos, técnicos
y materiales para favorecerla. En el caso español, son la Administración
local, de sanidad y la Administración autonómica.

1.3.1. Etapas de la acción comunitaria para la salud

Para llevar a cabo algún proyecto de intervención, se pueden seguir diferen-


tes métodos, que dependerán del contexto y los recursos disponibles. Algunos
puntos que se repiten en las acciones son los siguientes (Marchioni, 2001; Pin-
dado, 2005; OMS, 1997; Starfield, 2001; Kart y Abramson citados por SMFIC,
2003. En N. Codern, 2006):

a)�Estudio�y�diagnóstico�participativo:

Se comienza por el estudio y por el diagnóstico de salud comunitario compar-


tido por los diferentes actores sociales del territorio (profesionales de la salud,
ciudadanos, líderes comunitarios, etc.). Esta fase es un momento clave en el
desarrollo de la acción comunitaria, dado que es la primera instancia en la cual
se comparten las diferentes visiones sobre la realidad cotidiana. El objetivo
de esta etapa es identificar los problemas y necesidades en salud, muchos de
los cuales estarán relacionados con otros problemas. Los datos que se recogen
son tanto cuantitativos como cualitativos. Esta línea es interesante, ya que en
ella se destaca la participación, por lo que será una buena oportunidad para
reflexionar y consensuar un lenguaje sobre los problemas de la comunidad.

b)�Diseño�de�propuestas�de�intervención:

Una vez hecho el diagnóstico, se toma la decisión de la intervención que se


quieres realizar. Se pueden distinguir dos tipos de proyectos de acción comu-
nitaria, según el alcance:

• Acción comunitaria con un abordaje concreto, con una temática concreta


y/o dirigido a un colectivo concreto. Por ejemplo: personas mayores, ali-
mentación saludable, cáncer de mamas.

• Acción comunitaria con un abordaje integral, de carácter multidimensio-


nal y multitemático. Por ejemplo: mejorar las condiciones de vida de las
© FUOC • PID_00195098 28 Psicología social y comunitaria de la salud

personas de la comunidad dentro de un programa de desarrollo de un plan


local.

c)�Organización�y�acción�participativa:

Esta fase se orienta al diseño, seguimiento y evaluación de las acciones comu-


nitarias. También se articulan mecanismos operativos para implementar las
actividades en el territorio (buscar salas para actividades, difusión, capacita-
ción, etc.).

d)�Seguimiento,�evaluación�y�revisión:

En esta fase, se realiza el seguimiento conjunto de las estrategias y acciones


comunitarias que se están implementando.

e)�Finalización:

Evaluación de los resultados, devolución a la comunidad y reinicio del ciclo


de acción comunitaria para la salud.

1.3.2. Técnicas de salud comunitaria en la Cooperación al


Desarrollo

Para identificar los problemas de salud, se pueden desarrollar diferentes accio-


nes que impulsen procesos de transformación. El modo de operar va a depen-
der de factores como el lugar geográfico, la lengua, las costumbres y creencias
de la comunidad, así como del equipo profesional, de la accesibilidad de los
recursos, etc. Debéis considerar que los sistemas de intervención pueden, y de
hecho son utilizados no sólo en el ámbito local sino también en el extranjero.
Un ejemplo de ello serían las intervenciones que se realizan desde los progra-
mas de Cooperación�al�Desarrollo, en los que se ejecutan distintas activida-
des para países en vías de desarrollo. Existen diferentes proyectos que se llevan
a cabo en lugares donde suelen predominar índices significativos de pobreza,
como es en el ámbito de la vivienda, de la educación, de la economía, de la
agricultura, del agua y saneamiento, y de la salud.

A continuación, se expone como ejemplo el abordaje de la salud comunitaria


desde los programas de cooperación al desarrollo. La idea es que podáis tener
información sobre la metodología y el modo de operar de otros modelos co-
mo, en este caso, en un contexto internacional. Las acciones en salud comuni-
taria pueden desarrollarse bajo diferentes perspectivas, y aunque este enfoque
es cuestionado en ocasiones por tener un carácter demasiado paternalista y
asistencialista en la manera de intervenir, igualmente resulta muy interesante
poder aprender de una experiencia tan valiosa.
© FUOC • PID_00195098 29 Psicología social y comunitaria de la salud

Para llevar a cabo los proyectos de salud –al igual que el de otros ámbitos–,
se debe contar con la aprobación del Gobierno o la Administración del país
de destino. Existen varios modelos y estrategias para efectuar algún trabajo
de cooperación al desarrollo que, básicamente, dependerán del objetivo del
proyecto, de los recursos materiales y humanos y de diferentes indicadores
que determinarán el estado de salud de la población en cuestión.

Como ya se ha mencionado en otros apartados del manual, es muy importan-


te, para las acciones comunitarias, el hecho de acceder a la gente y conocer su
entorno, las diferentes pautas de enfermedad y la organización de los servicios
propia de cada contexto. Esta información es necesaria para promover la salud
comunitaria desde los centros de salud y fortalecer a los actores sociales de la
comunidad.

A continuación exponemos alguna ideas recogidas de Sapir (2000). Cuando se


comienza un proyecto lo primero que se necesita averiguar es si los servicios
de salud son eficaces en cuanto a:

• Su cobertura de la población.
• Reducir el número de nuevos casos de enfermedad.
• Reducir la morbilidad y la letalidad de los nuevos casos.

Es fundamental tener una red con los sistemas de salud tanto en el ámbito lo-
cal como comarcal de la zona y poder contar con la información de los profe-
sionales que trabajen allí, ya que ellos pueden ofrecer datos que se registran de
las personas enfermas (sobre prevalencias e incidencias) y las enfermedades,
información que trata sobre el entorno local y los progresos de los programas
medioambientales del territorio.

Incidencia:

Nuevos casos declarados en un cierto período de tiempo.

Prevalencia:

Todos los casos sucedidos en un tiempo dado.

Lo que resulta relevante es lo siguiente: la incidencia es la mejor medición de cuáles son


los cambios que se están produciendo –es decir, de si el número de nuevos casos está
creciendo o decreciendo–, pero la prevalencia se utiliza a menudo en su lugar debido a
que mide el tamaño del problema al que deberán enfrentarse los servicios de salud. Por
otra parte, las cifras de prevalencia también son algo más fáciles de obtener.

Descripción�de�situaciones:

Cuando tenemos información acerca de las enfermedades, podemos predecir


qué personas tienen mayor riesgo de padecerlas, lo cual ayuda a prevenirlas.
El método de estudio de la distribución y frecuencia de las enfermedades se
denomina epidemiología y se basa en las siguientes preguntas:

• ¿Cuál es la frecuencia de la enfermedad?


© FUOC • PID_00195098 30 Psicología social y comunitaria de la salud

• ¿Quién está enfermo?


• ¿Dónde se pusieron a los enfermos?
• ¿Cuándo se pusieron a los enfermos?

Al enfrentarnos a un problema que afecta a la población en general, o al uso


que hace esa población de los servicios de salud, el hecho de describir la situa-
ción respondiendo a estas preguntas nos proporciona más información sobre
la realidad social de la comunidad.

La información sobre las personas se puede agrupar de diferentes maneras.


Algunos ítems para proceder a una categorización son los siguientes:

• Edad
• Sexo
• Ocupación
• Ingresos
• Cultura y religión
• Tamaño de las familias
• Estado nutricional y hábitos alimenticios
• Situación inmunitaria
• Entorno, etc.

¿Dónde recoger la información? En el lugar donde las personas viven o tra-


bajan, ya que ese mismo contexto permite aproximarse más a la población y
ver de dónde vienen. Los lugares, a su vez, nos enseñan parte de su realidad
social y las posibles enfermedades que puedan contraer o explicarnos en parte
la aparición de éstas. El lugar podría ser:

• Una ciudad, un pueblo o una aldea aislada.


• Podría estar a una altitud baja o elevada.
• Podría estar cerca o lejos de lagos, animales salvajes o substancias tóxicas.
• Se podría estar cerca o lejos de un centro sanitario.

Es necesario conocer el efecto de los servicios de salud comunitarios mediante


la observación y el registro de la salud de la población. Esto es algo difícil de
hacer de forma extensa, pero existe un número de maneras sencillas de obtener
algunas estimaciones. Este proceso de llevar a cabo una vigilancia sobre la
eficacia de los servicios de salud comunitarios recibe el nombre de evaluación.
Las evaluaciones suelen ser, por lo general, cuantitativas; en ellas, se mide el
número de casos ingresados por enfermedad y el número de casos nuevos, se
estudia la cantidad de población que vive en un radio de unos 10 kilómetros
de un centro de salud, etc.

Sin embargo, como señala Sapir (2000, p. 149):


© FUOC • PID_00195098 31 Psicología social y comunitaria de la salud

"Muchas evaluaciones se hacen mejor mediante reflexiones sensatas que intentando con-
tar algo y obtener un datos numérico. Una buena reflexión vale mucho más que una
mala contabilidad."

Ejemplos de evaluación

Algunos ejemplos de evaluaciones que bien podrían basarse en reflexiones son:

• ¿Cuánta y cómo es la implicación de la comunidad local en los servicios de salud?


• ¿Qué piensa la comunidad del servicio?
• ¿Cómo se han distribuido los puestos de trabajo entre el personal de un servicio?
• ¿Cómo actúan las personas frente a enfermedades determinadas?; ¿a dónde acuden?;
¿qué medidas utilizan?

Estas reflexiones y otras son necesarias para desarrollar planes de salud�comu-


nitaria.

Otra fuente de información que se realiza para complementar la que se obtie-


ne de los informes o registros rutinarios es la organización de una encuesta�o
entrevista. Antes de iniciarla, deberá pensarse cuidadosamente qué hacer con
esa información una vez obtenida. Si recogemos información simplemente
por curiosidad y no hacemos nada con ella, la comunidad se sentirá molesta y
no se mostrará tan dispuesta a cooperar. Por lo mismo, es importante explicar
bien para qué se desea obtener la información en caso de que sea plausible
ofrecer alguna expectativa real sobre los cambios en los sistemas de salud o en
la intervención que se desea realizar. Esto, a largo plazo, favorecerá cualquier
plan que pueda concebir a favor de la educación sanitaria o que esté encami-
nado a mejorar los recursos disponibles.

Se debe considerar que el acercamiento a una comunidad para realizar encues-


tas o entrevistas requiere de una aproximación previa, de una participación y
de una consciencia sobre la presencia del/la profesional en la localidad. Ade-
más, se pueden utilizar métodos�etnográficos que permiten enriquecer la in-
formación obtenida mediante los sistemas de recolección de datos.

Métodos etnográficos

Consiste en la recolección de datos en el terreno y teniendo como informantes a los


integrantes de una comunidad dada.

Los datos recopilados consisten en la descripción de sus costumbres, creencias, mitos,


genealogías, historias, etc.

Las encuestas o entrevistas se realizan por tres razones fundamentales:

1) Para encontrar gente con problemas de salud, personas que ni siquiera saben
que están enfermas, o que sí lo saben pero aún no han visitado un centro
sanitario o no han hecho nada para su mejora.

2) Para averiguar qué tipo de creencias, costumbres y conductas tienen las


personas antes de organizar un programa para la comunidad, por ejemplo,
en cuanto a la nutrición, planificación familiar o planes de saneamiento del
entorno.
© FUOC • PID_00195098 32 Psicología social y comunitaria de la salud

3) Para averiguar cómo las personas utilizan los servicios de salud, qué opinión
tienen sobre ellos, cómo actúan frente a una enfermedad personal o cuando
la padece un familiar, etc.

Cuando se planifica el acercamiento con las personas de una comunidad, tanto


para hablar de manera informal como para realizar una entrevista, se deben
considerar los siguientes aspectos:

• Las preguntas deberán ser simples y fiables. Ved también

Podéis consultar más informa-


• Las preguntas tendrán que ser aceptables para la persona, es decir, se debe ción en apartado 2, "la inves-
tener la capacidad de reformular ciertas cuestiones o de observar si hay tigación acción participativa"
del módulo 5 "Modelos de in-
asuntos sobre los que la otra persona no desea hablar. Nunca ser intrusivo tervención social desde la psi-
cología comunitaria".
o invasivo, ni que sean la necesidad o la ambición del entrevistador las
que guíen la conversación.

• El entrevistador ha de manejar información suficiente, ante ciertas dudas


sobre alguna enfermedad, o disponer de recursos o un plan de acción para
una determinada demanda relacionada con la entrevista.

• Las personas que realizan la entrevista deberán estar preparadas para tratar
o transferir la información obtenida sin hacer juicios de valor ni descalifi-
caciones etnocéntricas.

1.4. Calidad de vida, conductas de salud y enfermedad

La calidad de vida o el tema de la "buena vida" se han estado reflexionando


desde la época de los filósofos griegos hasta el presente, pero la instalación
del concepto en el campo de la salud es relativamente reciente, con un auge
evidente en la década de los ochenta. De modo anual, se publican, en revis-
tas relacionadas con la salud, más de 3.000 artículos, poniendo de manifiesto
tanto el gran interés como la amplia gama de acepciones del término. A este
respecto, cabe señalar que una de las grandes aportaciones sobre los estudios
de calidad de vida es la importancia que tiene la percepción sobre el bienestar
y/o enfermedad en las personas.

PNUD

La calidad de vida también se utiliza como indicador (índice de desarrollo humano) por
las Naciones Unidas para medir el grado de desarrollo de los países, cuyo cálculo se esta-
blece a partir de la esperanza de vida, la educación y el PBN per cápita.

La calidad de vida, en término globales, es algo difícil de conceptualizar. De-


pende en gran medida de la escala de valores de cada individuo y de los recur-
sos emocionales y personales de cada uno. Además, está sometida a determi-
nantes económicos, sociales y culturales y suele modificarse, con el paso de
los años, para una misma persona. De una forma más específica, la calidad
de vida relacionada con la salud (CVRS), o salud�percibida, integra aquellos
© FUOC • PID_00195098 33 Psicología social y comunitaria de la salud

aspectos de la vida directamente relacionados con el funcionamiento físico y


mental-emocional y con el estado de bienestar. La mejor forma de afrontar la
medida de la CVRS es haciéndolo a partir de un enfoque multidimensional. Se
puede valorar el estado de salud desde la funcionalidad y a partir de la interac-
ción del individuo con su medio, como por aspectos, que engloban el sentido
general de satisfacción del individuo y la percepción de su propia salud. El mé-
todo tradicional para determinar y evaluar la sensación de bienestar es la ad-
ministración de cuestionarios. Por medio de ellos, se ha puesto de manifiesto
que el estado de salud de las personas no siempre se corresponde con los datos
que proporcionan los parámetros biológicos utilizados habitualmente para su
evaluación clínica, y que los índices clásicos de actividad de la enfermedad
no siempre son buenos predictores de la calidad de vida de las personas. Es
importante considerar la complejidad de contar con un instrumento válido y
la necesidad de que sea acorde con la cultura en la cual se aplique (M. Esteve
y J. Roca, 1997).

La calidad� de� vida tiene diferentes acepciones; podemos entenderla


como una evaluación que hace una persona sobre su experiencia, sobre
su vida cotidiana, su vida social y sobre su salud. Es más bien un senti-
miento. En definitiva, remite a la "calidad de la vivencia que de la vida
hacen los individuos".

Según M. Rodríguez-Marín y M. Neipp (2008), en el Manual de psicología so-


cial de la salud, los indicadores sobre calidad de vida, presentes en el hábitat
físico y social de la persona, pueden resumirse en los siguientes:

1)�La�riqueza: sus dos elementos centrales son el estatus del empleo y los in-
gresos, además de la cuantía de las posesiones materiales. En relación con el
empleo, hay estudios que demuestran que las personas que están en el paro
tienen un muy bajo nivel de bienestar subjetivo, lo que sugiere que la "inacti-
vidad" tiene un impacto devastador no sólo por la disminución del ingreso,
sino también por el cambio de su posición social. La satisfacción laboral está
directamente relacionada con el bienestar subjetivo de la persona, y la tensión
laboral, por su parte, está negativamente relacionado con el bienestar subje-
tivo.

Por otra parte, los estudios demuestran que hay una relación positiva entre el
nivel de ingresos y el nivel de bienestar subjetivo, aunque el nivel de correla-
ción no sea muy alto. Algunas hipótesis señalan que el nivel de ingresos tiene
un efecto sólo en niveles extremos de pobreza, pero que una vez que se han
cubierto las necesidades básicas, los ingresos dejan de tener una influencia de-
cisiva. Por otro lado, factores tales como el estatus y el poder, variables rela-
© FUOC • PID_00195098 34 Psicología social y comunitaria de la salud

cionadas con la del ingreso, pueden ser responsables del bienestar subjetivo.
El efecto de los ingresos, asimismo, depende del entorno social de la persona
y las comparaciones que se realicen.

2)�El�amor: se entiende como una forma de apoyo social. Algunos estudios


han señalado que las personas que están casadas o tienen parejas estables in-
forman de un mayor bienestar subjetivo que las personas que no lo están. Si
además existe una satisfacción marital y familiar, el amor constituye uno de
los predictores más importantes del bienestar subjetivo.

Otro indicador importante es el de la interacción social, que hace referencia a


la cantidad, tipo y calidad de los contactos sociales de la persona, que a su vez
tiene que ver con la red de apoyo social que existe en su entorno. Las conductas
participativas también son significativas en las actividades que alguien tiene
en la comunidad.

3)�Disponibilidad�de�servicios: en estrecha relación con el apoyo social, se


encuentra otra variable del bienestar subjetivo, la disponibilidad de servicios
que existe en la oferta de la comunidad para la persona. Las sociedades pos-
tindustriales han "reemplazado" muchas de las acciones de cooperación que
antaño cumplían las familias extensas en los servicios sociales propios del Es-
tado social del bienestar. En este componente, se encuentran la vivienda, los
servicios sanitarios, la seguridad de ocupación (propiedad), el coste del aloja-
miento, la accesibilidad y el coste de los servicios (comerciales, de educación,
de ocio, etc.), la calidad y seguridad de los transportes públicos, etc.

4)�Estado�de�salud: este indicador hace referencia tanto a lo que se relaciona


con la biología como la manifestación mediante autoinformes de las propias
personas. Por otro lado, no debemos olvidar la fuerte relación entre calidad de
vida y salud. Si el estado de salud es un factor determinante en la calidad de
vida, ésta determina igualmente el estado de salud de la persona.

Numerosos estudios han demostrado una relación relativamente grande entre


los autoinformes de salud y el bienestar subjetivo. Otros estudios han encon-
trado que la salud es considerada por la persona como el factor más importante
de la "felicidad". En ellos, la satisfacción con la salud es uno de los predictores
más fuertes de la satisfacción vital.

1.5. Red social y el apoyo social

Las redes�sociales se usan a menudo para referirse al conjunto de personas y/ Ved también
o grupos que interaccionan entre sí, y a la estructura de tales interrelaciones.
Ved también el apartado 3,
Es decir, la red social de una persona sería el conjunto de contactos que cons- "Redes sociales y apoyo social",
tituyen una forma de cuerpo social. Por ejemplo, la familia, los amigos, los del módulo 2, "Psicología co-
munitaria y bienestar social".
© FUOC • PID_00195098 35 Psicología social y comunitaria de la salud

vecinos, los compañeros de trabajo, etc. El apoyo�social se refiere a la provi-


sión (puede ser material, afectivo, intercambio de información, etc.) de tipos
particulares de vínculos interpersonales (J. Rodríguez-Marín y C. Neipp, 2008).

Ambas funciones sociales se entrecruzan entre sí y se convierten en necesida-


des humanas que favorecen la calidad de vida de una persona. En este aparta-
do, nos interesa mostrar el desarrollo conceptual del apoyo social y estudiar la
influencia que tiene en la enfermedad o promoción de la salud. No en vano,
muchos estudios han demostrado la importancia del apoyo social como factor
protector y preventivo de la enfermedad; de ahí que sea interesante conside-
rarlo como un amortiguador de eventos estresantes (incluyendo la enferme-
dad) a la hora de construir proyectos de intervención psicosociales.

Un ejemplo relevante es el proyecto titulado Caregivers Assistance and Resour-


ces for the Elderly's Relatives Series (CARESRS), promovido por el Centro para
el Estudio de la Tercera Edad de la Universidad del Estado de Nueva York, en
donde se da apoyo social a los cuidadores.

"Apoyo a las familias que suministran asistencia y apoyo a ancianos

... el objetivo de esta intervención es respaldar, en sentido amplio, a las familias con
ancianos o las familias que se ocupan de un anciano (no necesariamente cohabitando
con él), para reducir el estrés y mejorar las competencias asistenciales del núcleo familiar.
La hipótesis de partida es que la adquisición de competencias y conocimientos específicos
aumenta la capacidad de la familia tanto para asistir como para convivir con el anciano y
resolver los problemas de sobrecarga y psicológicos, que la presencia de una persona que
no es completamente autosuficiente necesariamente conlleva. Es esta una intervención
que se sustenta en la formación y en la información sociosanitaria.

El apoyo a la familia:

• Tiene como objetivo la reducción del estrés y el aumento las capacidades de atención
y de asistencia.
• Se realiza a través de la formación y la información que atañe a las siguientes áreas:
conocimiento básico del procesos de envejecimiento, individualización de capacida-
des específicas, control del estrés, asistencia al anciano, conocimiento y utilización
de los recursos sanitarios comunitarios
• Los programas de formación prevén de 6 a 13 sesiones de una hora a hora y media
aproximadamente."

Paolo di Nicola (1994). El papel de las redes sociales primarias en el control de la enfer-
medad y la protección de la salud. En P. Donati. Manual de Sociología de la Salud. Ma-
drid: Díaz de Santos.

1.5.1. Apoyo social: una introducción histórica

A continuación, encontraréis una breve introducción histórica al concepto de


apoyo social. Lo importante de conocer cuál es la historia del apoyo social no
es tanto la retahíla de nombres que pueden surcar esa historia como el tipo de
ideas y metodologías que fueron llevando a los investigadores a identificar un
tipo de relaciones sociales con una clara influencia en la salud de las personas.

Dividiremos este recorrido histórico en tres apartados, que corresponden a tres


tradiciones de investigación:
© FUOC • PID_00195098 36 Psicología social y comunitaria de la salud

1) los estudios epidemiológicos,


2) las investigaciones sobre el estrés, y
3) los programas de salud mental comunitaria.

Estas tres tradiciones responden también a diferentes enfoques. Así, mientras


los estudios epidemiológicos fueron llevados a cabo, fundamentalmente, por
sociólogos y antropólogos, las investigaciones sobre el estrés partieron de mé-
dicos y psicólogos y los programas de salud comunitaria fueron, en gran parte,
el resultado de la práctica diaria de los profesionales de la salud mental.

1.5.2. Los estudios epidemiológicos

Ralph Linton, en su libro Cultura y personalidad (1967), utiliza un símil muy


gráfico para explicar el descubrimiento relativamente tardío del concepto de
cultura por parte de los científicos sociales. Nosotros utilizaremos este símil
para ilustrar el descubrimiento relativamente tardío del efecto que determina-
das relaciones sociales tienen sobre el bienestar de las personas. Según este
autor:

"lo último que descubriría un habitante de las profundidades del mar fuera tal vez, pre-
cisamente el agua. Sólo llegaría a tener conciencia de ésta si algún accidente lo llevara a
la superficie y lo pusiera en contacto con la atmósfera."

R. Linton (1967). Cultura y personalidad (p. 130). México: Fondo de Cultura Económica.

Con el efecto de las relaciones sociales en el bienestar ha sucedido algo muy


parecido. ¿Cuál es ese accidente que nos ha llevado a descubrir que vivimos
inmersos en un mundo de relaciones de apoyo?

Numerosos científicos sociales han situado ese accidente en las transforma-


ciones derivadas de la Revolución Industrial del siglo XIX, al menos en los paí-
ses occidentales. Este primer gran desarrollo industrial provocó, entre otras
circunstancias, grandes movimientos migratorios del campo a la ciudad, nue-
vas condiciones laborales derivadas de la especialización en el trabajo, nuevas
condiciones de vida (en muchos casos hacinamiento, marginalidad, pobreza,
etc.) en entornos urbanos cada vez más hostiles y con mayor nivel de anoni-
mato, una transformación en los modos de relación y en el mantenimiento de
las tradiciones, la aparición de grandes movimientos políticos y sociales, etc.

Es interesante destacar que algo similar sucedió con la revolución neolítica Lectura recomendada
(dominio de la agricultura, primeros grandes asentamientos urbanos, nuevos
Podemos consultar al respec-
roles sociales, etc.) y que, probablemente, algo similar puede estar sucediendo to cualquier libro de intro-
en estos momentos con el desarrollo de la sociedad de la información y las ducción a la sociología. Por
ejemplo, J. Tezanos (1991).
nuevas tecnologías: e-learning, e-commerce, aldea global, comunidades vir- La explicación sociológica:
una introducción a la socio-
tuales, etc. (Castells, 2001).
logía (pp. 130-150). Madrid:
UNED.
Paradójicamente, el primer gran trabajo científico sobre la influencia de deter-
minados lazos sociales en el bienestar psicológico de la persona no procede de
la psicología, sino de la sociología. Esto no debe entenderse como un demérito
© FUOC • PID_00195098 37 Psicología social y comunitaria de la salud

de la psicología, sino como una prueba más de la multidisciplinariedad de la


que algunas ramas de la psicología (muy especialmente la psicología comuni-
taria) han hecho gala durante su desarrollo.

Este trabajo pionero al que nos referimos es el que realizó el sociólogo francés
Emile Durkheim a finales del siglo XIX y que recogió en su obra El suicidio
(1897/1951). Aunque, tradicionalmente, se ha descrito al suicida como una
persona que experimenta un infierno interior al que intenta poner remedio
aun a costa de su propia existencia, y en ocasiones, se le ha intentado asignar
alguna forma de desequilibrio psicológico profundo, el trabajo de Durkheim
parte de una hipótesis radicalmente opuesta:

El suicidio
Durkheim propone que las causas del suicidio se pueden encontrar ana-
lizando el grado de desintegración social del suicida. Existen otras explicaciones al-
ternativas del suicidio, la ma-
yoría representadas en el acer-
vo popular. Así, existe el suici-
dio por amor o por elevados
Para entender esta conclusión de Durkheim, hay que comprender cuál es el principios. El dicho popular
"el verdadero inconformista es
modelo de funcionamiento del individuo que mantiene este autor. En líneas
el suicida" ilustra bien este se-
generales, para Durkheim el ser humano se compone de dos tendencias bási- gundo tipo.

cas:

1) Por una parte, posee una tendencia social, lo cual le permite satisfacer de-
terminadas necesidades que de otro modo no podría satisfacer.

2) Por otra parte, posee una tendencia individual a satisfacer de manera inde-
pendiente sus necesidades.

Obviamente, ambas tendencias entrarán tarde o temprano en conflicto: en


ocasiones, las necesidades del grupo pueden impedir la satisfacción de las ne-
cesidades del individuo, y viceversa. Cuando el individuo percibe una fuerte
presión de las normas sociales, es posible que desarrolle un funcionamiento
que pueda caracterizarse como patológico; pero si percibe una ausencia total
de normas, surgen problemas de integración social, y la posibilidad de suici-
dio aumenta. Esta ausencia total de normas es lo que denomina anomia. Es
como un juego de cartas: si existen numerosas normas que conocemos a la
perfección, nuestro comportamiento puede llegar a parecer errático (fijaos en
los jugadores experimentados de mus o de póquer, con sus tics, señas, etc.);
pero si desconocemos totalmente las reglas del juego, abandonaremos la par-
tida o romperemos la baraja (que se nos antoja una metáfora del suicidio).

Pueblo pequeño, infierno grande

Las ideas de Durkheim distan mucho de una versión idílica de la vida rural. Frente a una
visión bucólica de la vida campestre, Durkheim mantiene que la excesiva presión de este
tipo de comunidades puede llevar a determinadas psicopatologías. "La loca del pueblo"
o el "tonto del pueblo" son arquetipos que bien pueden ilustrar estas ideas. O como dice
el dicho popular, "pueblo pequeño, infierno grande".
© FUOC • PID_00195098 38 Psicología social y comunitaria de la salud

En el momento histórico en que escribe Durkheim, se están produciendo gran-


des migraciones del campo a la ciudad y, frente a las restricciones sociales de
una comunidad cohesionada, se presenta un entorno urbano anónimo en el
que los patrones de comportamiento social (la presión social) puede llegar a
disminuir de forma considerable (anomia). Su trabajo muestra, precisamente,
que la tasa de suicidios es mayor en aquellas personas que no mantienen al-
gún tipo de relación que sea capaz de transmitir ese conjunto de restricciones:
por ejemplo, los inmigrantes urbanos frente a los residentes en las pequeñas
comunidades rurales, las personas solteras frente a las personas casadas, las
personas que pasan mucho tiempo a solas (por ejemplo, soldados con muchas
guardias en garitas) frente a personas con un conjunto de relaciones sociales
estables, etc.

Durkheim cree que la pérdida o ausencia de determinados lazos sociales


–sobre todo, las relaciones íntimas y de confianza– sitúa al individuo
en situación de anomia (ausencia de normas o restricciones sociales),
lo que, a su vez, puede estar en la base de un profundo sentimiento de
desarraigo o desintegración social. En casos extremos, esto podría llevar
al suicidio.

Otros estudios epidemiológicos, ya entrado el siglo XX, han analizado con cier-
to detalle las consecuencias de la desintegración social en el bienestar de los
individuos. De entre ellos, quizá sea la Escuela de Chicago, de orientación
ecológica, la que ha realizado aportaciones más interesantes. En un estudio
realizado por Robert Park, Ernest Burguess y Roderick McKenzie, en 1926, en
la ciudad de Chicago, sobre la distribución geográfica de los problemas socia-
les, se encontró que existían zonas especialmente vulnerables en las que se
observaba una mayor tasa de desórdenes psicológicos. Estas áreas, que ellos
denominaron zonas de transición, estaban en los límites entre los lugares de
renta baja y los nuevos emplazamientos industriales.

Puesto que la industria precisaba de suelo barato para su expansión, fue des- Un ambiente
alojando paulatinamente a los inquilinos de esos sitios más baratos, de modo desorganizado

que se produjo, junto con el desalojo, una desintegración de la comunidad. Puede parecer que vivir en un
Al lado de esta desintegración, sostenían estos autores, las normas de funcio- ambiente desorganizado no
debería ejercer tanta influencia
namiento y cohesión comunitaria se disolvían, lo que fomentaba la aparición en el bienestar del individuo, al
menos si las instalaciones son
de desórdenes psicológicos. las adecuadas. Os proponemos
que contestéis a esta pregunta:
¿os mudaríais a un chalet bien
Algunos años después, Faris y Dunham (1939), en otro estudio sobre la ciudad equipado que estuviera en me-
dio de un polígono industrial?
de Chicago, mostraron que las tasas de esquizofrenia en el entorno urbano ¿Por qué?
eran máximas en dos áreas geográficas muy localizadas. Por una parte, en la
zona central de la ciudad, caracterizada por la ausencia de servicios y, por otra
parte, en los enclaves étnicos minoritarios. Ambos resultados pueden expli-
carse según las tesis de Durkheim:
© FUOC • PID_00195098 39 Psicología social y comunitaria de la salud

Tanto la desorganización y anomia como la excesiva presión social pue-


den llevar a la persona a desarrollar desórdenes psicológicos.

El hecho de que enclaves étnicos minoritarios también mostraran elevadas ta-


sas de desórdenes permitió a Faris y Dunham ampliar la perspectiva de análisis
e ir más allá de las relaciones sociales dentro de la comunidad (en este caso,
podríamos llamarlo una microcomunidad) para pasar a las relaciones sociales
que se establecían entre los miembros de esa comunidad y otras áreas geográ-
ficas de la ciudad. En otras palabras, analizaron el nivel de integración de la
comunidad en la ciudad y postularon que la existencia de barreras de comu-
nicación entre estos enclaves étnicos y la ciudad podría estar explicando la
mayor proporción de desórdenes psicológicos. Desde este punto de vista, la
integración social no sólo hace referencia al conjunto de relaciones estableci-
das en el seno de la propia comunidad, sino también a la posibilidad de que
estas relaciones sociales sean extracomunitarias.

Estos y otros estudios de naturaleza ecológica permitieron ampliar el


conocimiento sobre la influencia de las relaciones sociales en el mante-
nimiento del bienestar psicológico, incidiendo fundamentalmente en
las relaciones que se establecían fuera de la comunidad.

1.5.3. Las investigaciones sobre el estrés

Por lo que respecta a la historia del surgimiento del apoyo social, las investi-
gaciones sobre el estrés abrieron el camino para vincular las condiciones am-
bientales al estado psicológico de la persona. Una vez establecida esta vía, no
fue demasiado difícil identificar qué otras circunstancias ambientales podrían
ayudar a superar las situaciones que implicaban estrés.

Stress es un vocablo inglés que proviene de la física, cuyo primer significado


aludía a la fuerza externa que se ejerce sobre un cuerpo. Aunque este término
ya había sido utilizado por algunos científicos ajenos a la física, fue un médico,
Hans Selye, quien a mediados de los años cincuenta lo popularizó en su libro
Stress of Life. Este autor defendió la idea de que determinadas circunstancias
ambientales tenían capacidad para generar cambios fisiológicos en el organis-
mo, y que estos cambios se producían de acuerdo con un mecanismo que de-
nominó síndrome�general�de�adaptación. Este síndrome es básicamente un
proceso en tres fases (alarma, resistencia y agotamiento) que se inicia ante un
estresor o situación estresante y que desencadena cambios neuroendocrinos
en el organismo y puede, incluso, llevar a la aparición de enfermedad. ¿Qué
puede constituir una situación estresante? En principio, una amplia variedad
de situaciones.
© FUOC • PID_00195098 40 Psicología social y comunitaria de la salud

Los exámenes

Cuando los estudiantes se encuentran en situación de exámenes, suelen estar sometidos


a una buena dosis de estrés. La percepción de amenaza ante la inminencia del examen
genera en ellos mecanismos de resistencia (estudio, concentración, quizá mala alimen-
tación, falta de sueño, etc.). Pero no es habitual que los estudiantes enfermen durante
el periodo de exámenes.

Sin embargo, se ha comprobado que, una vez acabado este periodo, la probabilidad de
que se resfríen o contraigan alguna enfermedad vírica (gripe) es mayor. Esto ilustraría el
síndrome general de adaptación de Selye.

Pero, aunque hay potencialmente un gran número de situaciones amenazan-


tes, las personas no percibimos amenazas constantemente durante nuestra vi-
da cotidiana, a pesar de que en ocasiones podemos pasar etapas con gran carga
de estrés. En otras palabras, lo que el síndrome propuesto por Selye no aclara es
por qué y cuándo se percibe una situación como estresante. Esta información
es básica para conocer si el proceso de estrés se desarrollará y en qué momen-
to cesará. Esta deficiencia del modelo de Selye animó a otros investigadores
a delimitar con mayor precisión el origen del estrés. De todos estos investiga-
dores, quizá el que más ha destacado por sus contribuciones sea Lazarus. Es-
te autor realiza una diferenciación básica: la valoración de que una situación
es estresante refleja dos fases (valoración primaria y valoración secundaria).
Por eso, su teoría se conoce como la hipótesis�de�la�valoración (appraissal
hypothesis).

La�hipótesis�de�la�valoración establece una diferenciación entre perci-


bir una situación como amenaza, por una parte, y percibir algo como
estresante, por otra. Así, en la valoración primaria, la persona entien-
de la situación como una amenaza, un riesgo o una pérdida que se ha
producido.

En la segunda valoración, la persona realiza un balance entre los recur-


sos con los que cuenta y las exigencias de la situación y, en el caso de
que descubra que no tiene cómo afrontarla, se desencadenaría el estrés.

Hay dos elementos fundamentales en esta segunda valoración: los recursos y el El estudiante frente al
afrontamiento. Así, no es tanto que las personas en su vida cotidiana estén so- examen

metidas a situaciones amenazantes; lo importante ahora es si sabrán afrontar El estudiante, ante la proximi-
esas situaciones con los recursos disponibles. Lazarus destacó dos tipos de re- dad del examen, cuenta con
sus recursos personales (capa-
cursos: los personales y los contextuales. Los recursos�personales serían aque- cidad de concentración, con-
fianza en sí mismo, etc.) y con
llos que tienen que ver con las características del individuo (por ejemplo, el recursos contextuales (compa-
ñeros de clase con los que re-
estilo cognitivo, el control de emociones, etc.). Los recursos contextuales in- sumir apuntes, personas que
cluyen el tipo de relaciones que la persona mantiene en su entorno. le animan a seguir estudiando,
etc.).
© FUOC • PID_00195098 41 Psicología social y comunitaria de la salud

Sin embargo, el hecho de que exista un afrontamiento de la situación nos


viene a recordar que la existencia de los recursos no basta por sí misma, sino
que es su empleo la que los hace útiles. En el ejemplo más obvio tenemos
al estudiante que se percibe extraordinariamente inteligente, cuya excesiva
autoconfianza le lleva a no tocar los libros y a suspender reiteradamente.

Como hemos señalado, las investigaciones sobre el estrés permiten vin-


cular el contexto en el que se desarrolla la persona y su bienestar psi-
cológico. En este vínculo, es muy importante el papel de las relaciones
sociales como elemento esencial que incide en los procesos de estrés.

1.5.4. Programas de salud comunitaria

Quizá la mejor manera de comprender cuál fue el espíritu de los programas


de salud comunitaria sea con el ejemplo de la puerta giratoria. De la misma
manera que cuando salimos de un edificio por una puerta giratoria corremos
el riesgo de volver a entrar si nos despistamos en el momento de abandonar
la puerta, así comenzaron a describir a sus pacientes algunos profesionales de
los centros psiquiátricos a mediados de los sesenta en Estados Unidos. Los pa-
cientes ingresaban y eran tratados hasta su alta médica, pero ocurría a menudo
que volvían a entrar por la misma puerta algún tiempo después. La pregunta
que estos profesionales se hicieron fue: "¿Qué hay allá fuera que les hace vol-
ver a entrar?".

Ejemplo del canastillo

Unas personas a la orilla del río observan un canastillo con un bebé llorando que corre
aguas abajo. Con gran preocupación lo rescatan del río y muestran gran satisfacción. A la
media hora, baja otro canastillo con otro bebé llorando. También lo rescatan con orgullo.
Pero al cabo de otro rato, otro canastillo baja por el río, también con un bebé llorando.
Cuando lo rescatan, alguien del grupo dice: "¿y por qué no vamos río arriba para ver
quién está tirando los canastillos al río?"

Probablemente, un siglo antes esta pregunta, de haberse formulado, no hu-


biera encontrado una fácil respuesta. Por fortuna, en el momento en que se
formuló, existía ya abundante evidencia empírica sobre los efectos de los en-
tornos desorganizados en la salud de las personas y estos profesionales busca-
ron la respuesta en la comunidad a la que volvían los pacientes rehabilitados.
Comenzaron entonces a darse cuenta de que las comunidades integradas, en
las que había redes de relaciones sociales estables caracterizadas por el apoyo,
eran los destinos de los pacientes rehabilitados que normalmente no volvían a
entrar por la puerta giratoria. De forma alternativa, las comunidades desinte-
gradas eran los destinos de los pacientes rehabilitados que tenían mayor pro-
babilidad de volver por la puerta giratoria.

Algunos estudios ya habían mostrado que existían elementos en el entorno


que evitaban la enfermedad o promovían la salud (Faris y Dunham, 1939) y
otros estaban ya incidiendo en la necesidad de que la comunidad debía pro-
© FUOC • PID_00195098 42 Psicología social y comunitaria de la salud

porcionar al paciente rehabilitado los recursos necesarios a los que acudir en


busca de apoyo durante su vuelta a la vida comunitaria. Estos recursos, ade-
más, no debían ser excesivamente profesionalizados, ya que, como habían se-
ñalado algunos autores, cuando las personas tienen problemas, no acuden di-
rectamente a los especialistas, sino a personas próximas como amigos, fami-
liares, etc. (Gurin et al., 1963).

Un dato interesante

La investigación en psicoterapia nos proporciona un dato interesante: cuando, a media-


dos de los años sesenta, las técnicas de modificación de conducta empezaban a mostrar
un auge considerable frente a la psicoterapia más tradicional (básicamente, el psicoaná-
lisis), algunos profesionales trataron de analizar de forma empírica qué tipo de terapia
era más eficaz. Los resultados no vienen al caso (la verdad es que aún hoy día se está
debatiendo la cuestión), pero sí resultó paradójico el descubrimiento de que aproxima-
damente el 70% de las personas que habían solicitado terapia pero no la habían recibido
(por estar en listas de espera) mostraba una remisión del síntoma espontánea al cabo
de seis meses; esto es, desaparecía el problema que les había llevado a solicitar terapia.
Tal cosa pasó inadvertida para estos investigadores, pero es probable que el apoyo social
pudiera jugar un papel importante. Así, cuando la persona asume "públicamente" que
tiene un problema (solicitar terapia es una forma de reconocer públicamente que las co-
sas no marchan bien), se puede producir un cambio sustancial en sus redes sociales y se
incrementan los procesos de ayuda de forma automática.

En las comunidades donde se podía encontrar a personas con capacidad pa-


ra apoyar a gentes necesitadas, surgió la cuestión de si esas personas debían
mantenerse al margen de la profesionalización. De alguna manera, se recono-
cía que los sistemas�informales�de�apoyo (aquellos que reflejan la creación
de redes de apoyo naturales, no profesionalizadas) podían tener un efecto be-
neficioso distinto del de la ayuda profesional, o al menos, complementario a
la ayuda profesional. Como veremos más adelante, esta fue y sigue siendo la
lógica del movimiento de los grupos de autoayuda.

Es importante diferenciar entre los sistemas�formales�de�ayuda (ayuda pro- Los sistemas informales
fesionalizada) y su contrapartida natural, los sistemas�informales�de�ayuda.
Los sistemas informales son un
En términos generales, las sociedades instauran sistemas formales de ayuda si- gran recurso de la comunidad.
guiendo una lógica de atención al usuario que, en principio, viene guiada teó- Gimnasios donde las personas
no sólo hacen deporte, sino
ricamente. Así, por ejemplo, observamos en nuestros días una preocupación que crean nuevas relaciones
de amistad, las asociaciones de
social por temas como la violencia doméstica o el maltrato infantil. Desde el vecinos, las comisiones de fes-
tejos, etc. son ejemplos de sis-
punto de vista de la ayuda formal, las instituciones desarrollan estrategias de temas informales que articulan
ayuda que permitan paliar o mitigar los efectos nocivos que estas situaciones una comunidad integrada.

tienen para las personas. Iniciativas como la creación de pisos compartidos


para mujeres que han sufrido violencia doméstica, o el desarrollo de progra-
mas de acogida residencial para menores en situación de riesgo de maltrato,
constituyen ejemplos de sistemas formales de ayuda. Sin embargo, junto con
esta iniciativa más formal, suele coexistir un interés en los profesionales que
trabajan en estos centros por fortalecer los sistemas informales de las personas
que utilizan tales servicios.

En el caso del maltrato infantil, por ejemplo, existe una abundante eviden-
cia empírica que ha mostrado que las familias aisladas socialmente (las cuales
participan poco en las actividades de la comunidad, tienen redes sociales muy
restringidas, etc.) muestran una mayor probabilidad de utilizar prácticas edu-
© FUOC • PID_00195098 43 Psicología social y comunitaria de la salud

cativas con sus hijos que podrían llegar a incluir maltrato infantil. Desde este
punto de vista, junto con una ayuda más formal (las casas de acogida o los
centros de día) se busca también que estas familias creen o regeneren sus sis-
temas informales de ayuda (vecinos, amigos, asociaciones, etc.) con el objeto
de reducir el aislamiento social. La colaboración entre los sistemas formales y
los sistemas informales se convierte, por tanto, en un objetivo prioritario de
la intervención comunitaria.

Los programas de salud comunitaria, por tanto, ayudaron a identificar


recursos sociales (los sistemas informales de ayuda) de la comunidad
que pudieran ser de utilidad en el proceso de integración social del pa-
ciente psiquiátrico. Ello llevó a revisar la función del profesional en este
proceso y a descubrir el importante papel que desempeñaban las redes
naturales del individuo en este proceso de integración en la comunidad.

1.5.5. El apoyo social: su importancia en la salud

Existen numerosos estudios sobre los efectos del entorno social en el bienes-
tar y la salud en los que se ponen de manifiesto la posibilidad de reducir las
probabilidades de enfermar mediante el refuerzo o el incremento de las redes
sociales, así como también la capacidad para mejorar o sobreponerse a un pro-
ceso de enfermedad en la medida en que se cuente con un apoyo social con-
siderado como significativo por parte de la persona.

"Se ha constado que las personas que padecen depresión o neurosis tienen también pocas
interacciones sociales y poco intercambio de recursos."

Schwarzer y Leppin (1992)

El apoyo social es un elemento clave en la vida de las personas, ya que com-


porta un sostén afectivo y/o material en situaciones críticas. La enfermedad,
desde su estado transitorio o crónico, altera la funcionalidad y la capacidad de
actuar; por lo tanto, aunque dependa de la gravedad de la enfermedad y de las
características personales, es fundamental percibir un apoyo en el entorno.

Según M.ª José Olea (1993), se han descrito cuatro modelos que relacionan la
red social de una persona y su estado de salud:

1) La enfermedad conduce a la reducción de los contactos sociales. Se ha pues-


to de manifiesto que las personas con mala salud son menos proclives a tener
múltiples contactos sociales. Una salud deteriorada puede contribuir a la re-
ducción de las relaciones sociales.
© FUOC • PID_00195098 44 Psicología social y comunitaria de la salud

2) La red social afecta a la salud mediante actividades relacionadas con ella.


Existe una asociación entre la red social de una persona y conductas que afec-
tan a la salud como fumar, abusar del alcohol, obesidad, consumo de drogas
y también el uso de los servicios médicos.

3) Las redes sociales son considerados factores protectores ante eventos estre-
santes que afectan a la salud. Se considera la red como la estructura donde se
asienta el apoyo social. El apoyo social puede proteger a las personas en un
momento de crisis generado por las consecuencias ocasionadas por el estrés,
como un nacimiento prematuro, una depresión, alcoholismo, etc. Las redes
íntimas son las que aportan el apoyo amortiguador de los efectos del estrés;
los contactos más superficiales suelen ser independientes del estado de salud.

4) El feedback social mantiene o cambia la conducta social, con repercusiones


fisiológicas. Se han encontrado cambios fisiológicos en el sistema neuroendo-
crino, siendo mayor la susceptibilidad a enfermar cuando el feedback social
no es vivido como adecuado para la persona.

Otros modelos conceptuales utilizados, según Olea (1993), para relacio-


nar redes sociales y salud, son:

a) El estrés se considera el factor central en la etiología de la enfermedad,


siendo el apoyo social una variable moderadora que actuaría como un
amortiguador contra el estrés y/o con un efecto directo sobre el estrés
y salud.

b) Las características de las redes sociales son las más importantes en


la relación entre los factores psicosociales, la salud y la enfermedad. El
estrés sería un elemento implícito en este modelo.

La intervención en la mejora del bienestar psicosocial de las personas ha de


ser facilitada por la comunidad. Para ello tienen un rol fundamental no sólo
los amigos y la familia, sino también los profesionales de la salud, que pueden
incidir en la calidad de vida de los diferentes colectivos.

Cáncer y VIH/sida

Tal como se mencionó al inicio de este módulo, los significados sobre salud son
variados y construidos socialmente; esta premisa también es válida a la hora
de conceptualizar las distintas enfermedades existentes en nuestra cultura. Un
ejemplo de ello es el significado simbólico que tiene el cáncer comparado con
la infección por VIH/sida; ambas tienen en común que, en nuestro imaginario
social, sean relacionadas con la posible muerte y el deterioro físico.
© FUOC • PID_00195098 45 Psicología social y comunitaria de la salud

Factores como el significado cultural de la enfermedad y el apoyo social


diferencian enormemente la calidad de vida y, por lo tanto, el bienestar
subjetivo de la persona.

(1)
En el cáncer, se han descrito que existen determinados factores que intervie- Vinaccia, Quiceno et al. (2005).
Calidad de vida, personalidad resis-
nen en su aparición y desarrollo, como el estilo de vida, la genética y el am-
tente y apoyo social percibido en
biente. Otros autores (Morris y Greer, Wayner, Cox y Mackay) plantean, ade- pacientes con diagnóstico de cán-
cer pulmonar. Revista Psicología y
más, que su aparición se relaciona con ciertas respuestas vinculadas con la vi- Salud, 002 (5). México.
vencia de emociones negativas y estresantes. Con todo, se sigue viendo como
una enfermedad producida por el mismo individuo de manera involuntaria
y, en ocasiones, sin causa aparente. Diferentes estudios1 han puesto de mani-
fiesto que las personas con cáncer suelen necesitar y buscar activamente el
apoyo social entre su entorno cercano. La red social percibida como significa-
tiva, desde el punto de vista emocional e informativo, suele provenir tanto por
parte de los profesionales de salud como por los amigos y la familia. Asimis-
mo, las estrategias adaptativas suelen verse acompañadas por el círculo social
de la persona y otras iniciativas institucionales que favorecen el proceso de
asimilación de la enfermedad y su desarrollo.

El estrés y el sistema nervioso

A pesar de que hay muchos oncólogos y médicos que aún son reacios a aceptar la rele-
vancia de las emociones en la aparición y desarrollo de las enfermedades, hay bastante
evidencia y estudios que han demostrado que las emociones y el estrés afectan directa-
mente al sistema nervioso y, por ende, al sistema inmune.

Algunos autores que afirman dicha relación son: K. Pribran, D. Felten, R. Geerd Hamer,
D. Goleman, F. Varela, etc.

Sin embargo, lo que diferencia la situación de una persona que tiene cáncer Lectura recomendada
de la que vive con el VIH/sida es la contención social con la que cuenta y
Susan Sontag (1988). El sida
las diferentes formas de discriminación que sufre una persona seropositiva en y sus metáforas. Barcelona:
comparación al cáncer. La exclusión que experimenta una persona portadora Muchnik.

por parte de la población no infectada se debe, muchas veces, al temor de po-


der contraer el virus en situaciones de la vida cotidiana (darse la mano, com-
partir la piscina, la ropa, un vaso, etc.). Esta marginación es lo que diferencia
enormemente una enfermedad de otra y, por lo tanto, la calidad de vida de
las personas.

Tener el VIH/sida aún sigue generando, en según qué ámbitos, una serie de
prejuicios y estereotipos sociales. Se lo asocia a colectivos como homosexua-
les, prostitutas y consumidores de droga por vía intravenosa, y a un posible
comportamiento "dudoso" que realiza la persona para contraer este virus; por
lo tanto, la carga social y el estigma se convierten en grandes escudos sociales.

De esta forma, aunque estemos viviendo en sociedades cada vez más liberales y
permisivas, se siguen abordando como temas tabúes y a relacionar la sexuali-
dad (de una persona que vive con el VIH/sida) con la promiscuidad, y la droga
por su parte, con la marginalidad. Aunque cada vez se abogue por desarrollar
© FUOC • PID_00195098 46 Psicología social y comunitaria de la salud

más campañas de sensibilización e información, se siguen manteniendo en el


imaginario social una idea viciosa del VIH/sida producto de la ignorancia, la
moralidad y los estereotipos.

En la actualidad, se conoce cuáles son las causas que facilitan la transmisión y


se suele saber que están directamente relacionadas con determinadas prácticas
de riesgo:

• por tener relaciones sexuales sin protección (sin preservativo masculino o


femenino) con una persona que tenga el VIH;

• por compartir cualquier material punzante (jeringas, agujas, etc.); o, en su


caso,

• por transmitir el VIH de una madre portadora al feto durante la gestación,


parto o lactancia.

Una de las vías más frecuentes de transmisión son las relaciones sexuales; Es- La medicación del VIH/
paña se encuentra a la cabeza de las listas con mayor prevalencia de VIH en sida

toda Europa. Gracias a los avances de la


ciencia, y siempre y cuando la
persona siga el tratamiento de
Un dato de los últimos años que ha cambiado el perfil de las personas con los antirretrovirales, el VIH/si-
da se está haciendo cada vez
VIH es el aumento de la transmisión en mujeres heterosexuales, casadas y más crónico y menos mortal,
al menos en los países desarro-
monógamas. Ello evidencia que no se puede seguir afirmando la relación entre llados.
un colectivo determinado y las posibilidades de su transmisión, lo que debería,
por lo tanto, alertar a la prevención a todas las personas.

En muchos casos, aunque existan cada vez más ONG y entidades que
promueven la inclusión de personas que viven con VIH/sida, el indivi-
duo que es portador de esta infección, sigue padeciendo discriminación
y aislamiento social, lo que perjudica enormemente la manera de vivir
su dolencia y su evolución.

En estos tiempos, se lucha por reivindicar los derechos de las personas que
viven con el VIH/sida; así, la evolución de las técnicas y la ciencia permiten
que, en los países desarrollados y, en menor proporción, en los países en vía
de desarrollo, se pueda vivir con el VIH/sida de manera crónica y controlar la
evolución del virus. Una variable fundamental para ello consiste en realizar
diagnósticos precoces y detectar, cuanto antes, la posible presencia del virus
en el organismo.
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De esa manera, las campañas sociosanitarias están dirigidas a informar sobre No hay colectivos de
los métodos preventivos, sobre la necesidad de hacerse la prueba con cierta re- riesgo

gularidad –sobre todo después de practicar alguna conducta de riesgo– y a sen- Hoy en día, ya no hablamos de
sibilizar a la población en general para cambiar las representaciones en torno grupos de riesgo, sino de con-
ductas de riesgo. De esta ma-
al VIH/sida. Diferentes autores plantean que la información es necesaria, pero nera todos somos vulnerables
ante la posibilidad de contraer
no suficiente, para eliminar el aislamiento y la exclusión; de esta forma, la el VIH/sida.
sensibilización y la implicación de los propios afectados y demás ciudadanos
se convierten en una dimensión clave, sobre todo si se plantea desde el com-
promiso social y la corresponsabilidad. A modo de ejemplo, una interesante
estrategia sería explicitar mediante una camiseta de que se es portador del VIH/
sida, ya que rompe con la idea del silencio y la vergüenza e integra la idea de
que todos somos vulnerables a contraerlo.

El apoyo social y los significados culturales de una enfermedad son dos


aspectos fundamentales que deben ser consideradas a la hora de hacer
propuestas de intervención en el ámbito sociosanitario.

1.6. Modelo de promoción en salud y educación sanitaria

El concepto de promoción de la salud apareció por primera vez en 1974, en


el libro Una perspectiva de la salud de los canadienses, publicado en aquel
entonces por el ministro de Canadá de Salud y Bienestar Nacional, Marc La-
londe. En este libro, se proponía la idea de que todas las causas de muerte y
enfermedad podían ser atribuidas a cuatro elementos: inadecuaciones en la
provisión del cuidado de la salud; factores comportamentales o de estilo de
vida; polución ambiental; y características biofísicas. El mensaje principal era
que las mejoras críticas en el ambiente (contexto) y en el comportamiento de
las personas (estilos de vida) podían reducir, significativamente, la morbilidad
y la muerte prematura. A resultas de esta publicación, el Gobierno canadiense
puso su énfasis en la política pública, centrándose más en la prevención de
la enfermedad y en la promoción de la salud que en los tratamientos (Rodrí-
guez-Marín y Neipp, 2008).

Años después, en 1986, se celebra en Ottawa la I Conferencia Internacional


sobre Promoción de la Salud, donde se discutió, fundamentalmente, sobre la
necesidad de que los países industrializados pudieran ofrecer salud para todos
como uno de los objetivos que se debían alcanzar a partir del año 2000. En
este encuentro, se consideró la "promoción de la salud" como el proceso que
capacita a la población para aumentar el control sobre su propia salud y que le
permite mejorarla. Para alcanzar un estado de bienestar físico, mental y social,
un individuo o grupo debe ser capaz de identificar o realizar sus expectativas,
de satisfacer sus necesidades y de cambiar el ambiente o adaptarse a él. De
esa manera, se comprende la salud como un concepto que valora los recursos
sociales y personales, así como las capacidades físicas.
© FUOC • PID_00195098 48 Psicología social y comunitaria de la salud

Fue en esta conferencia en la que se reconoció que la promoción de la salud


va más allá de la asistencia sanitaria, y se establecieron, como requisitos fun-
damentales para la salud: la paz, el albergue, la educación, los alimentos, los
ingresos, un ecosistema estable, el mantenimiento de los recursos, la justicia
y la equidad social (Regidor, Gutiérrez-Fisca y Rodríguez, 1994).

Otro evento importante fue la Declaración de Yakarta, celebrada en 1997, en


Indonesia, ya que supuso un nuevo enfoque a la promoción de la salud. Es-
ta conferencia impulsó la reflexión y evaluación de las estrategias planteadas
hasta ese momento, reconsiderando los factores determinantes de la salud. De
este modo, se establecieron cinco prioridades de actuación, entre ellas, la de
fortalecer la acción comunitaria, y eran: promover la responsabilidad social
de la salud; incrementar las inversiones para el desarrollo de la salud; expan-
dir la colaboración para la promoción de la salud; ampliar la capacidad de las
comunidades y empoderar al individuo; y, por último, garantizar una infraes-
tructura para la promoción de la salud (Codern, 2006).

Aunque existan diferentes definiciones y puntos de vista sobre la promoción


de la salud, hay que considerar que unas de sus premisas principales son la
inclusión de dos ámbitos de acción: los estilos de vida y el ambiente. Esta idea
incluye cambios tanto en lo individual como en lo colectivo, y pone el foco
en fomentar conductas saludables más que en atacar a la enfermedad o a un
problema social determinado o solamente al individuo. La promoción de la
salud se desarrolló a partir de la educación de la salud y del movimiento de la
nueva salud pública: la epistemología social.

El modelo de promoción� de� la� salud apoya el desarrollo personal y


social mediante la información, la educación para la salud y el aumento
de las habilidades para la vida. Al hacerlo, aumentan las opciones de
que disponen las personas para ejercer mayor control sobre su propia
salud, sobre sus ambientes y para tomar decisiones orientadas a la salud.

La educación�para�la�salud, por su parte, se entiende como las oportunidades


de aprendizaje creadas conscientemente y destinadas a mejorar la alfabetiza-
ción sanitaria; lo que incluye la mejora del conocimiento de la población y el
desarrollo de habilidades personales que conduzcan a la mejora de la salud. Se
trata de un proceso educativo que tiene como finalidad responsabilizar a los
ciudadanos en la defensa de la salud propia y colectiva. Es un instrumento de
la promoción de salud y, por tanto, una función importante de los profesio-
nales sanitarios, sociales y de la educación (Ministerio de Sanidad y Consumo,
1999).

La promoción y educación para la salud son estrategias para responder, de for-


ma coherente, a las diferentes necesidades de salud que se plantean en distin-
tas sociedades. Para abordarlas, tres son las áreas de intervención prioritarias:
© FUOC • PID_00195098 49 Psicología social y comunitaria de la salud

problemas de salud, estilos de vida y transiciones vitales. Estas áreas de inter-


vención van a condicionar los objetivos y planteamientos de la formación, ya
que son necesarios conocimientos, actitudes y habilidades para comprender y
abordar estas necesidades en salud y los factores con ellas relacionados. Algu-
nas necesidades de salud y áreas de intervención a afrontar, desde la educación
y promoción de salud, se describen de manera resumida en la tabla sobre "Ne-
cesidades/áreas de intervención y su enfoque desde la promoción de salud".
Por otra parte, es interesante reflexionar que el énfasis de la educación de la
salud ha estado enfocado en los estilos de vida, descuidando en varios casos
el trabajo del ambiente-contexto de la población.

La educación�para�la�salud se refiere a una intervención dirigida a mo-


dificar conscientemente y de una manera duradera el comportamiento
en relación con los problemas de salud. Es un proceso�de�comunica-
ción interpersonal y educativo dirigido a facilitar la información nece-
saria para un examen crítico de los problemas de salud y a responsa-
bilizar a los individuos y grupos sociales con relación a los comporta-
mientos que tienen un efecto directo o indirecto sobre su salud física,
psíquica y social (Sepilli, 1981).

Los�objetivos�de�salud�para�todos�en�el�siglo�XXI, según el informe Formación


en promoción y educación para la salud, del Ministerio de Sanidad y Consumo
de España del año 2002, son:

• Garantizar la equidad.

• Mejorar la salud en las transiciones vitales.

• Prevenir y controlar las enfermedades y accidentes.

• Desarrollar estrategias de salud intersectoriales.

• Orientar el sector sanitario hacia resultados de salud.

• Establecer políticas y mecanismos de gestión del cambio.

La promoción de la salud ha tenido un rápido crecimiento dentro de la salud


pública, y se ha nutrido del aporte de diferentes campos de conocimientos
psicosociales.
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Tabla 3. Necesidades/áreas de intervención y su enfoque desde la promoción de salud

Necesidades Áreas de intervención Enfoque desde la promoción de la salud

Problemas�de�salud – Enfermedades crónicas – Atención centrada en la calidad de vida


– Discapacidades – Educación de los pacientes y afectados centrada en
– Derechos y deberes centrada en sus expecta- sus expectativas, creencias y valores dirigida a la asun-
tivas, creencias ción de decisiones responsables
de los pacientes – Oferta de recursos y servicios

Estilos�de�vida – Alimentación – Promover comportamientos saludables


– Actividad física – Facilitar que los comportamientos saludables sean
– Sexualidad los más fáciles de tomar
– Tabaco y otras drogodependencias – Modelos socioculturales favorables
– Estrés

Transiciones�vitales – Infancia y adolescencia – Favorecer las condiciones para el desarrollo de la


– Inmigración identidad persona y el proyecto de vida
– Cuidado de personas dependientes – Oferta de recursos y servicios
– Envejecimiento – Modelos socioculturales favorables
– Desarrollar habilidades personas y sociales; afronta-
miento de problemas, manejo de emociones, comuni-
cación, etc.

Estrategias�multisectoriales – Entornos saludables – Facilitar la coordinación intersectorial y el trabajo en


– Escenarios promotores de salud red
– Equidad y desigualdades en salud. – Facilitar el acceso a las personas y grupos en situa-
ción de desigualdad.

Fuente: informe Formación en Promoción y Educación para la Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo de España (2002).

Entre los grandes desafíos que los Estados miembros se plantean en relación
a la promoción de la salud, está: la necesidad de formar equipos multidisci-
plinares e intersectoriales para compartir nuevos espacios entre los diferentes
sectores sociales y profesionales; desarrollar el modelo biopsicosocial (como la
otra cara del modelo biomédico e individual); integrar paradigmas cualitativos
y tener constancia en el estudio y trabajo práctico con tal de que puedan ir
retroalimentándose uno a otro.

Educar no es sólo informar o persuadir. Su finalidad no es que se lleven


a cabo comportamientos definidos y prescritos por el "experto", sino fa-
cilitar que las personas desarrollen capacidades que les permitan tomar
decisiones conscientes y autónomas sobre su propia salud.

1.6.1. Tipos de intervención en promoción y educación para la


salud en la comunidad

• Consejo y asesoramiento (counselling): dirigido a personas que acuden a Nota


una consulta profesional para plantear una demanda o buscar solución
El contenido de este aparta-
a determinados problemas. Es una intervención breve realizada, habitual- do está extraído y adaptado
mente, aprovechando una oportunidad en la atención individual. Tam- del documento "Formación en
Promoción y Educación para la
bién puede ser una acción intencional por parte del profesional, por ejem- Salud" (Ministerio de Sanidad
y Consumo de España, 2002).
plo, antes de realizarse el test de VIH/sida se informa sobre la infección y
se acogen las dudas o sentimientos que puedan aflorar en la persona que
desea realizarse la prueba.
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• Educación para la salud individual: serie organizada de consultas educati-


vas programadas que se pactan entre el profesional y la persona. Se pue-
den aplicar técnicas de reflexión, expresión, de análisis, de información
y de desarrollo de habilidades sociales. Se fomenta la toma de decisiones
en pro de la salud.

• Educación para la salud grupal y/o colectiva: intervenciones dirigidas a


un grupo determinado, con la finalidad de mejorar su competencia, para
abordar determinado problema o aspecto de salud. También se contem-
plan las intervenciones dirigidas a colectivos de la comunidad desarrollan-
do talleres, cursos o sesiones para aumentar su conciencia sobre los facto-
res sociales, políticos y ambientales que influyen sobre la salud. El grupo es
una buena instancia para generar discusiones, investigaciones, intercam-
bio de opiniones y análisis que contrasten diferentes puntos de vista.

• Información y comunicación: incluye la elaboración y utilización de dis-


tintos instrumentos de información (folletos, carteles, murales, cómics,
grabaciones, calendarios...) y la participación en los medios de comunica-
ción (prensa, radio, TV, Internet), especialmente de carácter local.

• Acción y dinamización social: para el desarrollo comunitario. Desde el en-


foque de la participación de los ciudadanos y el trabajo cooperativo en
redes, alianzas y plataformas con asociaciones y grupos de distintos tipos,
se desarrollan herramientas para transformar la realidad en la que viven.

• Medidas de abogacía por la salud en la promoción de salud local: para el


desarrollo de estrategias intersectoriales, modificaciones organizativas de
los servicios y puesta en marcha de medidas legislativas, económicas y/o
técnico-administrativas.

La Organización Mundial de la Salud define la educación para la salud


como "una actividad educativa diseñada para ampliar el conocimiento
de la población en relación con la salud y desarrollar los valores y habi-
lidades personales que promuevan salud".

1.7. Perspectiva de reducción de daño

La perspectiva de "reducción de daños" nace como una política social de pre-


vención de los daños potenciales relacionados con el uso de drogas más que
de prevención del uso de drogas en sí mismo. Es una política social que tiene
como objetivo prioritario disminuir los efectos negativos producto del uso y
consumo de drogas. Esta corriente acepta el hecho de que el uso de drogas ha
persistido a pesar de todos los esfuerzos por evitarlo. Reconoce también que,
a menudo, algunas medidas de prevención del uso de drogas han tenido el
efecto no deseado de aumentar los daños asociados al consumo. La estrategia
© FUOC • PID_00195098 52 Psicología social y comunitaria de la salud

fundamental de las intervenciones de reducción de daño se apoya en la edu-


cación sanitaria, que se dirige a modificar el conocimiento de salud en las per-
sonas, grupos y comunidades; además, se apoya en otras medidas que inciden
sobre los factores externos que influyen en los comportamientos.

Los fundamentos en los que se basa el modelo de reducción de daños, según


el Grup Igia (2000), son los siguientes:

• Se acepta la evidencia de que existen personas que desean consumir dro-


gas, que muchos consumidores ni contactan ni contactarán con los servi-
cios sanitarios. La reducción de daños reconoce la libertad individual en la
búsqueda del propio bienestar, incluyendo el derecho individual al con-
sumo de drogas.

• Se acepta la complejidad y dificultad de la modificación duradera de los


comportamientos humanos.

• Debe tenerse en cuenta que el potencial de riesgo derivado del consumo de


drogas depende de las características de la persona y sus expectativas, del
tipo y dosis de droga consumida, del patrón de consumo, las circunstancias
ambientales y sociales y de las connotaciones políticas y sociales de tal
consumo. Existe una relación directa entre cómo se define el problema de
las drogas y las políticas que se derivan de tal definición, pues éstas pueden
aumentar los riesgos asociados a su consumo.

• Las intervenciones de reducción de daños abarcan diferentes niveles: in-


dividual, comunitario, político y legal, por lo que las acciones deben re-
percutir en cada uno de ellos.

• El uso de drogas es un fenómeno complejo; pueden haber distintos tipo


de consumo: experimental, ocasional, recreativo, moderado o la depen-
dencia severa. Lo que conlleva que las intervenciones se deban ajustar a
cualquiera de las situaciones en las que se haya el consumidor y admitir
que algunas formas de uso de drogas son claramente más arriesgadas que
otras. Los usuarios de drogas son una población heterogénea, por lo que
las intervenciones deben considerar las características del sujeto, el género
o grupo al cual pertenece.

• Los daños asociados al consumo de drogas son variados. El receptor del


daño puede ser el propio individuo, su contexto social más próximo (fa-
milia, amigos, vecinos) o la sociedad en general. Muchos de los daños re-
lacionados con los consumos de drogas pueden ser atenuados sin eliminar
el consumo.
© FUOC • PID_00195098 53 Psicología social y comunitaria de la salud

• Debe promoverse y promocionarse la competencia y responsabilidad de


los propios consumidores de drogas, para lo cual deben estar implicados
en el diseño de estrategias que respondan a sus necesidades.

• Muchos de los daños derivados del consumo de drogas responden a su es-


tigmatización social. Se reconoce que ciertas circunstancias sociales (pre-
cariedad social, aislamiento, racismo, pobreza, etc.) dificultan las capaci-
dades para disminuir el riesgo y el daño asociado al consumo.

• La ilegalidad de las drogas origina la aparición de redes de tráficos, lo que


puede fomentar que algunas drogas sean adulteradas y carezcan de todo
sanitario.

• Los objetivos clásicos de tipo asistencial orientados, básicamente, a la abs-


tinencia, han sido exigentes y sin la incorporación de los usuarios, lo que
ha generado frustración y decepción en los profesionales de la salud, y
distanciamiento por parte de los consumidores.

Algunas de las estrategias que se diseñan desde el modelo de reducción de da-


ños pueden involucrar una amplia variedad de tácticas: incluir el cambio de
las sanciones legales asociadas al uso de drogas; mejorar la accesibilidad de los
usuarios de drogas a los servicios de tratamiento; facilitar espacios de inyec-
ción seguros y con medidas de higiene (salas de venopunción o narcosalas);
tender a cambios en la conducta de los usuarios de drogas por medio de la
educación; informar a los consumidores sobre cómo usar las drogas para dis-
minuir la mayor cantidad de riesgos posibles; y modificar la percepción social
acerca de las drogas y sus usuarios.

Los niveles�de�intervención en reducción de daño son:

• Nivel�individual: todas aquellas acciones que se realizan con el consumi-


dor en las que se ofrece información y educación sanitaria, así como tam-
bién, según sea el caso, seguimiento individual.

• Nivel�comunitario: la intervención está enfocada en la sensibilización y


educación del entorno social en el que ocurre el consumo de drogas. Las
acciones se dirigen para impulsar la participación local, siendo prioritario
la de los propios usuarios en la planificación y realización de las interven-
ciones.

• Nivel�sociopolítico�y�legal: este dependerá mucho de los efectos de los


dos niveles anteriores; de las facilidades, obstáculos, circunstancias y con-
secuencias legales del consumo, y también de la orientación política y los
recursos que se asignan desde las instituciones, sobre todo las relacionadas
con el ámbito de la salud.
© FUOC • PID_00195098 54 Psicología social y comunitaria de la salud

1.7.1. Proyecto de Bola de Nieve (BdN)

Los proyectos de Bola de Nieve, que se realizan desde los programas de reduc-
ción de daño, se aplican como estrategia de intervención "entre iguales". Su
finalidad consiste en poder formar a personas consumidoras de drogas (peers),
sobre todo en temas sanitarios, para que luego sean ellas mismas quienes pue-
dan transmitir dicha información a otros consumidores que estén menos invo-
lucrados en las redes formales. De esta manera, la información se va reprodu-
ciendo entre la población consumidora, y hay la posibilidad de que los usua-
rios puedan conocer y acercarse a los recursos sociosanitarios de su entorno.
Las referencias sobre las diferentes ONG o entidades que trabajen con consu-
midores también son datos que los peers deben entregar a sus contactos.

Fundamentalmente, lo que se persigue en este proyecto es fomentar un con-


sumo responsable que prevenga la transmisión de enfermedades, como pue-
dan ser la hepatitis C o el VIH/sida u otro tipo de daños relacionados con las
drogas y que puedan afectar a su salud.

Del siguiente modo se siguen los siguientes pasos en un BdN:

1) Se contacta con la población consumidora y se la invita a participar en el Lectura recomendada


proyecto de BdN. Es importante que asuman cierto compromiso, y en algunos
Eva Gutiérrez Henanz y Luis
casos se les beneficia económicamente. Los que reciben la formación también Morante Saboya (2004). Bola
se les conoce como peers. de nieve: Guía para la forma-
ción de usuarios/as de dro-
gas como agentes de salud.
Gloria García Lalinde, Grupo
2) Se realizan las sesiones de formación en las que se incluyen asuntos como
GID.
el consumo de drogas y sus consecuencias, el sexo seguro, los recursos socio-
sanitarios para consumidores, temas de inmigración, derechos civiles, etc.

3) Tras la formación, se buscan estrategias para que puedan contactar con otros
consumidores y reproducir la información obtenida en la fase anterior. Se pue-
den aplicar cuestionarios, realizar la entrega de información en los lugares de
consumo, repartir folletos o crear otras técnicas con las que se difunda la in-
formación, por ejemplo, la realización de un video, fotografías, cartas, etc.

4) Después de que los peers realicen el trabajo con sus contactos, se les pedirá
que hagan una evaluación sobre la experiencia de participar en un BdN. El ob-
jetivo es ver si ha habido cambios en la percepción o en el comportamiento en
relación con el consumo de drogas. Esta evaluación se puede hacer mediante
un cuestionario postintervención, un grupo focal o una serie de entrevistas.

Pineda pone en marcha el proyecto contra las drogas Bola de Nieve.


Jóvenes consumidores alertan a otros sobre el riesgo de la adicción

Los jóvenes que consumen drogas no hacen mucho caso de las campañas de prevención
oficiales. Dicen que el mensaje no les llega, o que la información que les transmiten no
la perciben como propia y, por tanto, se desentienden de ella.

Por este motivo, se mantiene una búsqueda constante de propuestas que obtengan resul-
tados. En este ámbito nace el proyecto Bola de Nieve, concebido con la idea de que la
© FUOC • PID_00195098 55 Psicología social y comunitaria de la salud

información entre iguales llegue con más facilidad. En Pineda de Mar ya ha comenzado
a funcionar.

Bola de Nieve tiene su origen en la unidad de Atención a las Drogodependencias del


Hospital Sant Jaume de Calella; el proyecto está promovido por la Concejalía de Bienestar
Social del Ayuntamiento de Pineda por medio del Espacio Joven. Se trata de formar un
grupo de jóvenes, de entre 16 y 20 años, que han consumido o que consumen drogas
para que hagan de puente con la gente de su edad y les transmitan los conocimientos
necesarios sobre los riesgos de tomar sustancias sin control.

"Los esfuerzos van orientados a conseguir un consumo responsable, con una mayor re-
ducción de los daños y con la ventaja de que los encargados de transmitir el mensaje son
considerados como iguales por la gente que toman drogas", señala la educadora social de
la Concejalía de Juventud, Eli Roca, que coordina el proyecto.

Durante dos meses, estos jóvenes han llevado a término una tarea de recogida de infor-
mación y han salido a la calle para hacer cuestionarios y tomar datos de primera mano.
"La iniciativa también comportó la creación de una web, creada para resolver con clari-
dad las dudas más frecuentes sobre las diferentes sustancias y los efectos de su consumo",
puntualiza Roca.

Por otra parte, desde hace tres semanas, funciona en el Área Básica de Salud (ABS) de la
calle Tarragona un servicio los martes por la tarde, donde una doctora y la asistenta social
del municipio atienden las consultas que los jóvenes les quieran hacer manteniendo, en
todo caso, la privacidad.

"Es muy importante que el joven que se dirija al servicio sepa que podrá resolver cualquier
duda que tenga en relación con las drogas", señala Eli Roca.

Una vez al mes, y en las instalaciones del Espacio Joven, también se organizan sesiones
grupales con el objetivo de fomentar el contacto entre los jóvenes consumidores para
que debatan conjuntamente los aspectos que les preocupan.

El programa ha nacido con la voluntad de extenderse. "El próximo paso es difundir el


proyecto Bola de Nieve a los centros de secundaria y a otros lugares del municipio", ex-
plica la educadora social Eli Roca. Dos de las personas que se formaron en este mismo
programa serán las encargadas de repartir material en aquellos sitios donde los jóvenes
estén presentes y donde la Administración no llega con facilidad, como locales de ocio y
otras zonas frecuentadas por los posibles consumidores de drogas, concluye.

4 de abril del 2004. Una noticia de VilaWeb.com. Edición Pineda de Mar http://
www.vilaweb.cat/noticia/835458/noticia.pdf
© FUOC • PID_00195098 56 Psicología social y comunitaria de la salud

2. Desigualdades en salud

El interés y la preocupación del estudio de la salud y las desigualdades sociales


han crecido enormemente en las últimas décadas. Una de las razones que han
suscitado el interés por esta asociación, que no trata de una cuestión nueva,
es la instauración, a mediados del siglo pasado, del Estado del bienestar en
Europa, en el que se da una significativa importancia a ofrecer respuestas a los
derechos sociales, lo cual se tradujo, en el plano sanitario, en un gran interés,
por parte del Estado, por la financiación y provisión de la asistencia sanitaria a
la población, cuya característica más sobresaliente fue la universalización del
derecho a esa asistencia y su distribución territorial. Otro antecedente fue el
desarrollo del movimiento de indicadores sociales, que surgieron en los países
de Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, con la intención
de investigar la distribución y evolución del bienestar en la población (OCDE
1982). Dicho movimiento se constituyó como una crítica a la utilización de
los indicadores económicos convencionales para el estudio del bienestar, con-
solidándose con el propósito de consagrar importancia a los indicadores cuali-
tativos del crecimiento. Los indicadores fueron ideados para evaluar la conse-
cución o no, por parte de la sociedad, de objetivos como la salud, la educación
y otros ámbitos sociales (E. Regidor, J. Gutiérrez-Fisca y Rodríguez, 1994).

De esta forma, la reducción de las desigualdades en salud se ha convertido en


uno de los objetivos centrales en instituciones como la OMS, en la que se ven
implicados gobernantes, profesionales de la salud y ONG cuyas intervencio-
nes suelen estar dirigidas a los sectores más vulnerables socialmente. Aunque
la fuerza económica y política desempeña una función capital para su erra-
dicación, suelen ser los mismos operadores de poder quienes contribuyen al
mantenimiento y acentuación de las desigualdades. Podemos comprender las
desigualdades�en�salud, según E. Díez y R. Peiró (2004), como el impacto que
tienen sobre la distribución de la salud y la enfermedad en la población facto-
res como la riqueza, la educación, la ocupación, el grupo étnico, la residencia
urbana o rural y las condiciones sociales del lugar en el que se vive o trabaja.

2.1. Las desigualdades sociales como determinantes de la salud

El enfoque abarcador de la salud característico de la era cristiana ha tenido mu-


chos altibajos, encontrando su punto culminante en los grandes movimientos
de los siglos XVIII y XIX en los que diferentes autores (Allison, Villerme, Virchow
y Chadwic) recalcaron la clase social como determinante en la salud, dando
cuenta que las enfermedades eran más prevalentes en los sectores más desfa-
vorecidos. En la actualidad se reconoce, mediante diferentes estudios, que la
estratificación social discrimina el acceso a los sistemas de salud y a su utiliza-
© FUOC • PID_00195098 57 Psicología social y comunitaria de la salud

ción, y que el contexto sociocultural es un factor influyente en la disparidad


sobre la prevención y tratamiento de las enfermedades y, por otra parte, en el
alcance del bienestar psicosocial.

La desigualdad social no es un fenómeno moderno; ha existido siempre. Lo


que varía es el grado en que se presenta, y los tipos de recursos y bienes sociales
de los cuales se habla. Debemos tomar en cuenta que cada sociedad y momen-
to histórico tienen, como referentes, unos mínimos aceptables de condiciones
y calidad de vida. Son aquellos colectivos con más poder económico, político,
social y cultural los que disfrutan de más oportunidades, lo que se traduce en
tener mejores condiciones de vida. Estos privilegios de uno sobre otros no sólo
actúan negativamente sobre los grupos sociales más desfavorecidos, sino tam-
bién en el desarrollo de la sociedad como conjunto. A pesar de la constatación
de la falta de igualdad social y los perjuicios que suponen, las desigualdades
siguen existiendo, y hasta tienden a crecer (C. Sánchez, 2005).

"... la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud,
en su artículo 7.1 establece que el catálogo de prestaciones del Sistema Nacional de Salud
tiene por objeto garantizar las condiciones básicas y comunes para una atención integral,
continuada y en el nivel adecuado de atención; que se consideran prestaciones de aten-
ción sanitaria del Sistema Nacional de Salud los servicios o conjunto de servicios preven-
tivos, diagnósticos, terapéuticos, de rehabilitación y de promoción y mantenimiento de
la salud dirigidos a los ciudadanos."

BOE (16 de septiembre del 2006)

Bibliografía
El concepto de desigualdad�social es la diferencia de acceso que encon-
tramos entre los ciudadanos de una misma comunidad, en cantidad y C. Borrell, M. del Mar Gar-
cía-Calvente y J. V. Mar-
calidad, a los recursos y bienes sociales (C. Sánchez, 2005). tí-Boscà (2004). La salud pú-
blica desde la perspectiva de gé-
nero y clase social.
El concepto de desigualdad�en�salud se refiere a las distintas oportuni-
dades y recursos relacionados con la salud que tienen las personas en
función de su clase social, género, territorio o etnia, lo que indica la peor
salud de los colectivos menos favorecidos (C. Borrell, M. García-Calven-
te y J. Martí-Boscà, 2004).

Existe un amplio consenso en torno al hecho de que la salud de una pobla- Lectura recomendada
ción y de sus individuos tiene un claro y profundo origen social. Como con-
E. Regidor, C. Borrell, I. Pa-
secuencia de ello se entiende que las desigualdades sociales son producto de sarín, J. L. Gutiérrez-Fisac, L.
la desigual distribución de recursos (vivienda, educación, empleo, salud, etc.) Lostao, e I. Galán (2002). De-
sigualdades sociales en salud:
y de las desigualdades en educación. Tal cosa afecta al acceso a dichos recur- situación en españa en los úl-
timos años del siglo XX. Uni-
sos, así como a la falta de acciones que correspondan e incluyan los factores
versidad de Alicante.
sociales y culturales en las propuestas sociosanitarias. Esta situación influye
asimismo en el desarrollo y la manera de articular los problemas, siendo fun-
damental que se considere una perspectiva que repare en las distintas esferas
de la sociedad. Aunque suene una realidad ajena, en los casos más extremos
producto de las desigualdades en salud se encuentra la desnutrición infantil,
cuyas secuelas pueden ser psiconeurológicas graves o hasta la muerte. Resul-
ta fundamental considerar que, en la temprana infancia, el desarrollo psicoa-
© FUOC • PID_00195098 58 Psicología social y comunitaria de la salud

fectivo, físico, lingüístico y cognitivo es decisivo para las oportunidades que


pueda tener el niño en el futuro, ya que determinará su acceso a la educación
y a las oportunidades laborales. Es de esta manera que los recursos sanitarios
que se ofrecen, más la forma en que se opera sobre los problemas de salud,
según las condiciones sociales presentes en cada contexto y acompañado de
la educación, serán las piezas claves para el desarrollo, la calidad de vida y la
equidad entre las personas en un territorio determinado.

Desde el modelo biopsicosocial, se reconoce el ambiente (política, economía, La OMS


barrio, familia, etc.) y las características individuales (físicas y psicológicas)
En el espíritu de la justicia so-
como determinantes en la salud; por ende, se comprende que las actividades cial, la Organización Mundial
que realizamos y la misma cotidianeidad son factores que van a influenciar de la Salud (OMS) puso en
marcha, en el año 2005, la Co-
en los niveles de bienestar. Como señala C. Sánchez (2005), la salud se ve misión sobre Determinantes
Sociales de la Salud, con el fin
influenciada también por el tipo de trabajo que tenemos y, sobre todo, por las de recabar datos científicos so-
bre posibles medidas e inter-
condiciones en las cuales realizamos estos trabajos, por las posibilidades que venciones en favor de la equi-
tenemos de conseguir una vivienda digna, por las oportunidades que tienen dad sanitaria y promover un
movimiento internacional para
nuestros hijos de recibir una buena educación y los mayores de tener una alcanzar ese objetivo.
vida autónoma. También se ve afectada, desde la óptica de las sociedades del
bienestar, por la importancia que el Estado da a la salud y a la calidad de vida de
la población, y por las políticas sanitarias que lleva a cabo para tener un buen
sistema sanitario que haga que la salud de los ciudadanos no dependa del nivel
económico que ellos tengan, de la cantidad de información que dispongan o
sean capaces de procesar, del sexo, de la edad, o de si acaban de llegar o no
al país de destino y en qué condiciones lo hacen, y, en definitiva, de la clase
social que todavía, hoy en día, está relacionada con las pautas de mortalidad
diferencial.

Para que nos hagamos una idea sobre las consecuencias de la desigualdad en
salud, la OMS señala que la esperanza de vida de un niño difiere mucho en
función de donde haya nacido. En el Japón o en Suecia, puede esperar vivir
más de 80 años; en el Brasil, 72; en la India, 63; y en algún país africano, menos
de 50. Dentro de un mismo país, las diferencias en relación con la esperanza
de vida son enormes y reflejan la situación mundial. Los más pobres entre
los pobres padecen elevados niveles de morbilidad, y en todos los países, con
independencia de su nivel de ingresos, la salud y la enfermedad siguen un
gradiente social: cuanto más baja es la situación socioeconómica, peor es el
estado de salud.

El estado de salud está directamente relacionado con el nivel socioeco-


nómico, el territorio, la edad, el género y la etnia; por lo tanto, a la hora
de conseguir mejores niveles de salud para la población en su totalidad,
es necesario contemplar en su conjunto la vida de las diferentes perso-
nas.
© FUOC • PID_00195098 59 Psicología social y comunitaria de la salud

Las enormes inequidades con respecto a las prestaciones sanitarias crearon la


Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud, por parte de la Organiza-
ción Mundial de la Salud en el 2005, para afrontar esta situación y elaborar un
plan de trabajo. Así, se proponen tres principios de acción:

1) Mejorar las condiciones de vida, es decir, las circunstancias en que la pobla-


ción nace, crece, vive, trabaja y envejece.

2) Luchar contra la distribución desigual del poder, el dinero y los recursos,


esto es, los factores estructurales de los que dependen las condiciones de vida,
a escala mundial, nacional y local.

3) Medir la magnitud del problema, evaluar las intervenciones, ampliar la base


de conocimientos, dotarse de personal capacitado en materia de determinan-
tes sociales de la salud y sensibilizar a la opinión pública a ese respecto.

En 1980, se creó en el Reino Unido el informe Black sobre desigualdades en


salud. En dicho informe, se puso de manifiesto que, a pesar de la existencia
del Servicio Nacional de Salud desde 1948, persistían las diferencias en salud
según la clase social y el origen étnico; además, se evidenció lo que se denomi-
nó la "ley de asistencia inversa", esto es, que aquellos que más necesitaban la
asistencia sanitaria eran los que, precisamente, tenían menos probabilidades
de recibirla. La publicación del informe Black supuso un hito histórico en el
ámbito de la salud pública contemporánea. Esta preocupación por las diferen-
cias sociales en salud que se inicia en Europa con este informe es la respuesta a
las corrientes liberalizadoras del Estado de bienestar en crisis, que pretendían
devolver al mercado los servicios sanitarios (E. Regidor, J. Gutiérrez-Fisca y C.
Rodríguez, 1994).

"... desde 1995, hasta donde las autoras conocemos, no se han compilado o valorado las
intervenciones sobre desigualdades en salud en España. De hecho, en Reducing inequali-
ties in health. A European perspective, editado por Mackenbach y Bakker15, se menciona
la ausencia de bibliografía española y se explicitan en un capítulo las acciones empren-
didas en la ciudad de Barcelona, como ejemplo de políticas poco frecuentes en nuestro
país."

Elia Díez y Rosana Peiró (2004). Intervenciones para disminuir las desigualdades en salud.
Gaceta Sanitaria, 18, supl. 1, 159.
© FUOC • PID_00195098 60 Psicología social y comunitaria de la salud

"[...] los problemas de salud afectan de forma desigual a las personas y


tienen una especial relación con la posición que se ocupe en la estruc-
tura social, ya que las formas de vida dan lugar a una serie de patrones
de trabajo, consumo, cosmovisiones y perfiles de subjetividad que cons-
truyen las desigualdades de clase ante las enfermedades. A esta visión
de la salud y sus causas de tipo social se deben añadir otros perfiles de
desigualdad, como son los derivados del sexo y el género, la edad, el
origen geográfico y el territorio, que amplían las condiciones en las que
los individuos desarrollan como personas su potencial de salud [...]."

R. Pérez (2006, p. 7)

2.1.1. Globalización y salud

El hecho social, cultural y económico más importante, en los últimos años,


ha sido sin duda el impacto tecnológico en el alcance y velocidad de la trans-
misión de la información, los bienes, los servicios y también de las personas,
lo cual es considerado como el motor de la globalización. La�salud,�como�fe-
nómeno�ligado�a�variables�sociales,�se�ve�notable�y�rápidamente�afectada
por�estos�cambios. Cada vez más aspectos de nuestra cultura de salud y de
la gestión de los procesos de salud/enfermedad pasan desde ámbitos estricta-
mente domésticos o comunitarios al sector monetizado, medicalizado y pro-
fesional. Esto es consecuencia de una estrategia de las corporaciones médicas
a la hora de aumentar su volumen de mercado. Para los más vulnerables de
nuestra sociedad, los procesos de destrucción y erosión comunitaria suponen
añadir, a su ya existente pobreza en recursos financieros, la pobreza producida
por la erosión progresiva de sus recursos comunitarios y domésticos. La cues-
tión nuclear estriba, entonces, en discernir cómo se suele presentar la globa-
lización; necesaria e inherentemente, debe comportarse con una cara buena
de promesas de empoderamiento por medio de Internet y de la telemedicina,
complementada con una cara negativa de inmigración, hambruna y riesgos
para la salud sin fronteras (C. Álvarez-Dardet).

La globalización, como parte de un modelo económico y de relaciones comu-


nicacionales, es un proceso que se ha caracterizado por intensificar las inter-
acciones de las distintas esferas (políticas, ambientales, sociales, etc.) de la so-
ciedad. En este contexto, la globalización de la salud se entenderá, según, A.
Franco (2002), como un problema global en torno a un bien esencial, un ob-
jeto social deseado, centrado en los valores humanos y enfrentado a la inequi-
dad. Como consecuencia de este fenómeno (cambio climático, industria, con-
taminación atmosférica), han aumentado los vectores de ciertas enfermedades
y se han creado nuevos patrones de morbilidad. Sin embargo, el deterioro de la
salud mundial no se debe sólo al cambio ambiental, sino más bien influyen el
crecimiento económico y el ingreso, siendo ambos determinantes fundamen-
tales de la situación de la salud global.
© FUOC • PID_00195098 61 Psicología social y comunitaria de la salud

Continuando con Franco, se propone la idea de globalizar la salud, lo que sig-


nifica poner la salud en una "dimensión global". Dicha propuesta se consegui-
rá desarrollando las siguientes premisas:

1) Incluir en el proceso a todas las personas y comprometer a todos los actores


y aliados, públicos y privados, gobiernos y ciudadanos, organizaciones no gu-
bernamentales y otros. Se debe partir de lo local y dirigirse hacia lo universal.

2) Enfatizar los determinantes sociales de la salud "rompiendo barreras".

3) Realizar técnicas de promoción de la salud en diferentes niveles, ámbitos


y tendencias.

4) Introducir medidas científico-sociales acompañadas de desarrollo cultural


que busquen un nuevo equilibrio del poder y propicien la democracia univer-
sal y ciudadana concebida en los derechos humanos, la solidaridad, el interés
recíproco, el humanitarismo y la equidad.

5) Orientarse por los conceptos de "salutogénesis" y la teoría "ecosocial".

6) El concepto de salutogénesis, propuesto por Antonovsy, vincula el estado


de salud con factores socioculturales e históricos que hacen posible la confian-
za para actuar de forma saludable. Parte de los aspectos positivos de la salud y,
desde el enfoque holístico, destaca las construcciones sociales y de salud, e in-
vestiga las fuerzas de autocuración del organismo y la manera de mantener la
salud. La teoría ecosocial, por su parte, integra el razonamiento biológico-so-
cial con la perspectiva histórico-ecológica. Según este modelo, el desarrollo de
entornos saludables es necesario para la biología humana, el estilo de vida y
la organización de los servicios.

El concepto de embodiment –constructo central de la teoría ecosocial– expli-


ca la manera en que se incorporan en el cuerpo biológico las circunstancias
materiales y sociales del mundo en que vivimos. Se basa en tres principios,
según N. Krieger (2004):

• Los cuerpos cuentan historias sobre –que no pueden ser estudiadas divor-
ciadas de– las condiciones de nuestra existencia.

• Los cuerpos cuentan historias que, a menudo, aunque no siempre, encajan


con lo que la gente afirma.

• Los cuerpos cuentan historias que la gente no puede contar, bien porque
son incapaces, o porque es algo prohibido, o porque eligen no contar.
© FUOC • PID_00195098 62 Psicología social y comunitaria de la salud

De esta manera, en los cuerpos, se encuentra nuestra historia. Esto significa


que se entiende el cuerpo como generador de cultura, como campo de per-
cepción y práctica. La misma experiencia corporal es el punto de partida del
análisis cultural y de salud.

2.2. Desigualdades sociales en salud según el género

Como señalan C. Borrell et al. (2004), las diferencias de salud entre hombres
y mujeres incluyen factores sociales (roles de género) y diferencias biológicas
que desempeñan un papel en la morbilidad y mortalidad diferencial entre los
sexos. Siguiendo a esta autora, el estudio de los determinantes sociales resulta
esencial para entender las desigualdades sociales en salud según el género,
pues se ha puesto de manifiesto que, a pesar de que las mujeres tengan una
esperanza de vida más larga, suelen presentar un estado de salud peor que el
de los hombres, factor que puede cambiar según el tipo de indicador de salud,
el grupo de mujeres seleccionadas y el momento del ciclo vital considerado.

En el contexto actual, las políticas sanitarias y el incentivo del desarrollo co-


munitario pueden constituir una excelente oportunidad para que las autori-
dades, los especialistas técnicos, los grupos de activistas, los líderes comunita-
rios, otros interesados en la salud junto con la población afronten el desafío de
mejorar, permanentemente, los indicadores de salud de los sectores en situa-
ción de mayor vulnerabilidad. Sobre todo si se considera, como señala Borrell
(2004), que los estudios sobre desigualdades socioeconómicas en salud se han
centrado más en los hombres, mientras que en las mujeres se han investigado
según las funciones familiares que desempeñan (esposa, madre, etc.).

Al mismo tiempo, es preciso reconocer que las iniciativas mal diseñadas o mal Ved también
ejecutadas –por ejemplo, las que no reparan en algunas de las dimensiones
Profundizaremos un poco más
cruciales de la perspectiva de género en la oferta y demanda de la atención e sobre la relevancia de transver-
intervención– pueden erosionar los avances ya logrados en este campo. Esto salizar la perspectiva de género
en los proyectos sociales y de
se da tanto en los países más ricos, donde el desafío consiste en lograr una ma- salud en el apartado 3.

yor eficiencia, sumada a la focalización y estimulación de la demanda en los


sectores de menores recursos, como en los más pobres, cuyo objetivo prima-
rio es asignar un mayor volumen de recursos a la satisfacción de necesidades
persistentes de servicios esenciales y básicos de salud reproductiva (R. Levine,
A. Glassman y M. Schneidman, 2001).

2.2.1. Feminización de la pobreza

Los problemas económicos suelen afectar a toda la población, pero sus conse-
cuencias serán peores para los sectores más pobres y precarios de la sociedad.
Estas repercusiones suelen tener efectos de manera diferenciada en hombres y
mujeres de una misma clase social. Si bien los hombres pueden tener dificulta-
des para desempeñar un trabajo y conseguir ingresos, las mujeres encuentran
mayores dificultades para ello, puesto que se enfrentan a discriminaciones en
el acceso al empleo, al valor que se asignan a sus trabajos (en pleno siglo XXI,
© FUOC • PID_00195098 63 Psicología social y comunitaria de la salud

todavía existen puestos de trabajo que reciben menos retribución económica


si ese cargo lo ocupa una mujer, tanto en los países desarrollados como en vías
de desarrollo), a la posibilidad de acceder a otros recursos económicos (crédi-
tos, tierra, tecnología, etc.) y a la necesidad de compatibilizar el empleo con
el cuidado de los hijos o de otras personas dependientes. Una responsabilidad
que ha sido inculcada culturalmente y en la que se exige a las mujeres respon-
der como parte de su rol social como si de su esencia se tratase. A esto se agrega
que existen muchas realidades en las cuales las mujeres son cabezas de familias
monoparentales y deben afrontar solas la manutención de sus hijos. Por otra
parte, cuando en la familia se requiere ayuda para el cuidado de los menores,
o mano de obra barata para ayudar al sustento del hogar, siguen siendo las
niñas quienes deben abandonar la educación formal antes que los varones. A
todo ello se refiere el concepto de feminización�de�la�pobreza.

Un caso extremo: el régimen de los talibanes en Afganistán

"Las mujeres gozaban de una relativa libertad para trabajar, para vestir, conducir o apa-
recer en público hasta 1996. Actualmente la situación de las mujeres en Afganistán está
en un punto en el cual el término 'violación a los derechos humanos' se ha convertido
en un eufemismo. Los maridos tienen en sus manos el derecho a la vida o a la muerte
de sus parientes femeninos, especialmente la de sus esposas, pero una muchedumbre
enfurecida tiene tanto derecho como ellos a apedrearlas o apalearlas, a menudo hasta la
muerte, por exponer un centímetro de su piel u 'ofenderles'. La rapidez con que se realizó
esta transición es la principal razón de los impresionantes niveles de depresión y suici-
dio. Las mujeres que eran educadoras o doctoras, o las que gozaban sencillamente de las
libertades elementales, están ahora severamente restringidas y son tratadas como seres
infrahumanos en nombre del fundamentalismo islámico. No se trata ni de tradición ni
de 'cultura', sino de alienación, y es una situación extrema incluso para aquellas culturas
donde el fundamentalismo es la regla."

D. Sojo, B. Sierra e I. López (2002). Salud y género (p. 25)

Más del 70% de los pobres en el mundo son mujeres, fenómeno que
recibe el nombre de feminización de la pobreza. Factores como los roles
y exigencias de género, y la mayor vulnerabilidad de las mujeres en los
procesos de empobrecimiento, vienen determinados por las condicio-
nes adversas en que ellas acceden al mercado de trabajo, su extensa de-
dicación a tareas no remuneradas, sus déficits de alimentación, educa-
ción y atención sanitaria, y su menor dotación de activos económicos,
sociales y culturales en comparación con los hombres.

Indicadores que señalan la feminización de la pobreza:

• Menores niveles de formación y mayor analfabetismo en las mujeres.


• Falta de autonomía económica.
• Responsabilidades del cuidado doméstico.
• Asignación de tiempo al trabajo no remunerado.
• Acceso a vivienda propia muy precario.
© FUOC • PID_00195098 64 Psicología social y comunitaria de la salud

"La salud de las mujeres y los hombres es diferente y también desigual:


diferente porque existen factores de tipo biológico que tienen distintas
implicaciones en la salud; desigual porque hay factores sociales que es-
tablecen diferencias injustas y evitables en la salud de los hombres y
mujeres."

C. Borrell et al. (2004)

Desde distintos movimientos de mujeres, se propone la necesidad de que la


sociedad asuma, como un todo, la responsabilidad de la tarea reproductiva,
haciendo una reestructuración en el ámbito social. Hombres, mujeres e insti-
tuciones tendrán que encontrar la forma de integrar, articular o compatibilizar
las tareas productivas con las reproductivas, en el marco de nuevas formas de
organización, que hagan posible la total movilidad de los factores laborales,
masculinos y femeninos, la adecuación de las jornadas de trabajo, y la libre
decisión por parte de mujeres y hombres sobre su ubicación en la sociedad.

2.3. Resiliencia

Entre los factores protectores que ocupan un lugar importante en el desarrollo


de estrategias de intervención individual y comunitaria, está la resiliencia.

La resiliencia se refiere a la capacidad de un individuo a enfrentarse


a la adversidad y salir fortalecido con una experiencia de aprendizaje
significativo.

El fenómeno de la resiliencia surgió a partir de las investigaciones sobre las


consecuencias, a largo plazo, derivadas de la interacción de hijos con padres al-
cohólicos, enfermedades psiquiátricas (depresión mayor, esquizofrenia) y fuer-
tes problemas familiares (violencia, hacinamiento, descuido, etc.). Se ha estu-
diado también en fenómenos tales como maltrato infantil, institucionaliza-
ción, catástrofes de la naturaleza y guerras.

La capacidad de sanarse y generar fortalezas a partir de la adversidad introdu-


jo, en el ámbito de la psiquiatría y la medicina, un salto cualitativo importan-
te en su mirada del riesgo y la adversidad. A diferencia de lo que podría ha-
berse esperado desde el paradigma de la patología, donde una gran cantidad
de factores de riesgo (genéticos, modelos parentales negativos, conductas de
riesgo, etc.) determinarían daño en sus hijos, surge el modelo de resiliencia
como alternativa.
© FUOC • PID_00195098 65 Psicología social y comunitaria de la salud

El estudio sobre resiliencia cuestiona el modelo de la patología por cuanto se


ha visto que las personas pueden afrontar la adversidad y, de modo paradojal,
desarrollar un sentido de competencia personal y social.

La resiliencia ha sido estudiada, fundamentalmente, por la Escuela Inglesa y


la Escuela Norteamericana. Dentro de la primera (Osborne, Rutter, Vanistan-
dael), se comparte la idea de que la resiliencia es específica en cuanto a la si-
tuación que enfrenta el sujeto y que surge de una interacción entre el indivi-
duo y su ambiente. Se sugiere que la resiliencia no es estable en el tiempo, ya
que está sujeta al cambio, por lo que dependerá de las circunstancias adversas
que la persona afronte. Por otro lado, la Escuela Norteamericana (Garmezy,
Werner, Luthar, Mahoney) sugiere que, en la resiliencia, ocurriría un procesa-
miento cognitivo-afectivo frente a la situación de riesgo que permitiría mane-
jarse, adecuadamente, en circunstancias adversas y superarlas. La resiliencia
implicaría, según estos autores, el hecho de conservar la integridad del fun-
cionamiento psíquico en base a una estructura cognitiva organizada con su-
puestos y eventos que favorecen un procesamiento tal de la información que
permiten a la persona enfrentar y superar riesgos.

Otros autores como M. Rutter (1992) definen la resiliencia como un proceso


que caracteriza un complejo sistema social en un momento determinado. Gro-
berg (1993) la conceptualiza como la capacidad humana universal de superar
la adversidad e incluso ser transformado por ésta involucrando la cognición
y el espíritu.

La posibilidad de superar el dolor en la relación con los padres y frente a la


participación en ambientes hostiles tiene que ver no sólo con la presencia de
un self con recursos, sino también con las posibles interacciones con alguien
específico del sistema familiar, o con otras personas fuera de éste, que permitan
a la persona plantearse de un modo distinto al que le es devuelto al interior
de la familia.

La resiliencia, entonces, sería un proceso que se "materializa" en deter-


minadas conductas que surgen de la adversidad y, de modo paradojal,
posibilitan un desarrollo integral. Sus características sirven como facto-
res protectores para el desarrollo de las acciones de salud comunitaria.

Wolin y Wolin (1993), en su libro The resilient self: how survivors of troubled fa-
milies rise above adversity, señalan que a lo largo de la vida se van desarrollando
habilidades que han llamado "las siete resiliencias":

1)�Insight
© FUOC • PID_00195098 66 Psicología social y comunitaria de la salud

Se refiere al ejercicio personal de plantearse preguntas difíciles y darse respues-


tas honestas. El desarrollo del insight comienza cuando el niño puede sentir
relaciones difíciles, o poco confiables, en el interior de su familia. Se encuentra
alerta ante las situaciones adversas, e intuye y codifica señales como la voz,
una forma de caminar o respirar que puede significar un peligro, el cual es
capaz de prevenir o anticipar. En la adolescencia, y debido al desarrollo cog-
nitivo, esta capacidad se transforma en conocer la implicancia que tiene para
él y su entorno la situación familiar de la que proviene. En la adultez, este
"darse cuenta" se convierte en una capacidad de comprensión de sí mismo y
los demás.

La capacidad de observar y observarse en la relación familiar posibilita a la


persona romper con las reglas, emerger con un sentimiento de fortaleza y alta
autoestima al visualizarse como parte de una cadena de interacciones distinta
a los demás.

Es importante, en esta capacidad y en las otras restantes, la actitud activa y


observadora de los niños en la busca de un mayor bienestar psicosocial.

2)�Independencia

La capacidad de independencia está dada por la habilidad para establecer lí-


mites entre uno mismo y los conflictos con los padres, manteniéndose física y
emocionalmente distantes. Desde la experiencia de Wolin y Wolin, los padres
que presentan interacciones de mucho conflicto con los hijos, propenden a
hacer uso de manipulación emocional, de triangulaciones y alianzas que ubi-
can al menor en situaciones problemáticas y paradojales. Suelen ser padres
muy críticos y demandantes.

De alguna manera, estos niños se han visto participando en relaciones de doble


vínculo: por un lado, requieren el amor y el apoyo de sus padres; por el otro,
son vulnerables a sus críticas y demandas emocionales. Dado que esas pautas
familiares no suelen modificarse, el niño o adolescente busca la necesidad de
alcanzar la independencia y empezar una nueva vida.

El distanciamiento emocional es un aspecto muy relevante para el desarrollo


de la independencia frente a transacciones familiares rígidas. Es decir, salirse
de la "órbita de conflicto" (tanto física y emocionalmente) y aceptar el dolor
de haber sido parte de relaciones insatisfactorias y demandantes.

3)�Interacción

Según plantean diferentes psicólogos, una relación nutritiva que demuestra


preocupación, interés, simpatía y apoyo genera la capacidad de establecer
vínculos íntimos y satisfactorios con otras personas.
© FUOC • PID_00195098 67 Psicología social y comunitaria de la salud

Según muestran los estudios sobre resiliencia, el niño resiliente genera cierto
atractivo en adultos atentos. Así, la interacción de un adulto que demuestra
y ofrece apoyo será un elemento necesario para el menor. En este tipo de re-
laciones, los niños podrán verse a sí mismos como amorosos y dignos de esti-
mación. Estas imágenes sustituyen el reflejo de la mirada que los padres han
establecido con el menor, lo que posibilita desarrollar la construcción de una
existencia distinta a la conocida en su familia. La figura de este adulto puede
ser un tío, los abuelos, unos vecinos, los padres de sus amigos, etc.

4)�Iniciativa

La iniciativa se refiere a la determinación de hacerse valer y de ejercer control


sobre el ambiente y la propia conducta.

En familias con una estructura rígida de funcionamiento y una organización


cerrada, los niños y adolescentes resilientes proponen validarse por medio de
ejercer control sobre algún aspecto de sus vidas. Así, comienzan a buscar ac-
ciones o relaciones donde tengan un grado de control que les permita visuali-
zarse como competentes; por ejemplo, a la hora de participar en determinados
grupos de juego o deporte, o al establecer un rol de cuidador y protector de
los hermanos menores en caso de que la madre o el padre sean alcohólicos.
Al poner en práctica este rol, aumenta su percepción de control interno sobre
determinadas situaciones, desarrollando un sentido de eficacia y responsabi-
lidad personal.

5)�Creatividad�y�humor

Se refiere a la capacidad de transformar e integrar el dolor a la experiencia de


vida. Resiliencia es la capacidad de aceptar el dolor y no sentirse víctima de
él; es reconstruir la propia experiencia vivida en el interior de la familia. En
este sentido, los niños invierten mucho tiempo jugando como una manera de
mantenerse distantes al conflicto. La recreación y el juego otorgan significado
y construyen otras realidades.

Mirar la situación y reírse de ella permite crear una identidad más firme que
la posible experiencia vivida dentro de la familia, cargada de relaciones ines-
tables e inseguras. Con el desarrollo de la creatividad y el humor, el dolor se
transforma y se hace más impermeable.

6)�Espiritualidad

El desarrollo de esta resiliencia comienza a muy temprana edad, cuando los


niños se ven enfrentados a relaciones familiares conflictivas que les producen
miedo, confusión, desconcierto; entonces, comienzan a juzgar las pequeñas
© FUOC • PID_00195098 68 Psicología social y comunitaria de la salud

interacciones diarias. En la adolescencia, ello se traduce en la capacidad de va-


lorar o distinguir ciertas acciones como valiosas y deseables (como la justicia,
la honestidad y la compasión).

Por último, la espiritualidad se convierte en la capacidad de dar. Todo el es-


fuerzo, la tenacidad y el propósito aprendido a lo largo de la experiencia de
la adversidad se transforman, generando relaciones de entrega y valorando la
riqueza emocional y material del vínculo con los otros.

La resiliencia, desde el enfoque comunitario, apunta a un cambio paradigmá-


tico en la manera de conocer, describir y explicar al ser humano en su contex-
to. Implica entender que la salud, desde una mirada integral (uno de los obje-
tivos de la resiliencia y del movimiento comunitario), constituye un continuo
que abarca e incluye determinantes positivos; por ejemplo, la autoestima o la
capacidad de sentir empatía. Todo lo cual implica una visión más integral de
las personas y no sólo una descripción de sus indicadores patológicos o de la
ausencia de éstos.

a) Resiliencia desde el enfoque comunitario implica ir desde las intervencio-


nes centradas en la persona (nivel individual) hacia una perspectiva sistémica
que involucre los diferentes contextos de vida. Por ejemplo, para una perso-
na que ha sido diagnosticada desde un enfoque tradicional con un síndrome
depresivo, el tratamiento de preferencia sería una psicoterapia individual y la
prescripción de fármacos. Desde una perspectiva sistémica, se incluirían, en la
intervención terapéutica, aquellos sistemas de los cuales forma parte la perso-
na y que son determinantes en la generación, permanencia y solución de los
problemas. Esto incluye desde la participación de la familia y grupos de pares
hasta la modificación de los niveles institucionales (sistemas de salud).

b) El nivel de prevención cambia cuando trabajamos desde la resiliencia y el


enfoque comunitario. Desde una perspectiva asistencialista, se pone el acento
en los niveles secundarios y terciarios de los problemas de salud, mientras
que desde lo comunitario también se focaliza el trabajo hacia la prevención y
promoción de las capacidades individuales, familiares y comunitarias.

c) Por último, existe un avance desde los modelos teóricos y operativos, cen-
trados en el déficit, hacia modelos centrados en las competencias. La capaci-
dad para sanarse y generar fortalezas a partir de la adversidad introdujo, en
el ámbito de la psiquiatría y la medicina, un salto cualitativo importante en
su mirada hacia el riesgo y el determinismo, permitiendo la inclusión de des-
cripciones que integraran otros factores, los llamados factores protectores, im-
prescindibles en el desarrollo de la resiliencia individual y comunitaria.
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3. Salud y otros temas sociales

En este apartado, se han escogido tres temas que se consideran relevantes en


el abordaje de los temas de salud, tanto por la necesidad de incluirlos en los
estudios sociales como para su intervención. Estos son: la perspectiva de gé-
nero, la inmigración y los derechos sexuales y reproductivos.

3.1. La importancia de incluir la perspectiva de género

Desde que la Organización Mundial de la Salud postuló que la noción de salud


resulta bastante compleja, el campo de los estudios de la epidemiología social
recibió un impulso para el estudio de las desigualdades sociales en el ámbito
de la salud. De esta manera, los estudiosos que inicialmente se centraron en
observar las desigualdades, se percataron de la importancia de considerar la
perspectiva de género para el contexto de un abordaje más amplio (I. Rohlfs,
2005).

Recordad que la información que se obtiene sobre un tema determinado, o so-


bre la realidad social de una comunidad en particular, es una de las principales
fuentes para plantear cualquier plan de acción. Por lo tanto, la incorporación,
en el marco teórico sobre salud, de las diferencias entre hombres y mujeres es
de gran relevancia, justamente para observar las diferencias entre los géneros
que coexisten dentro de un mismo género. La dimensión de género se puede
utilizar para analizar y evaluar:

• Las diferencias existentes entre los géneros y los problemas de salud. Ne-
cesidades y riesgos relacionados con el género.
• El impacto de las propuestas de intervención.
• El cambio de condición y posición de las mujeres y hombres en las situa-
ciones sociales. Determinados aspectos en las relaciones de género.
• Las construcciones sociales sobre salud y enfermedad.

La información proporcionada por la diferencia sexual sólo tiene vali-


dez en la medida en que seamos capaces de comprender las diferentes
variables que interceden en la socialización de hombres y mujeres. Es
decir, en la medida en que incorporemos la perspectiva de género como
modelo de análisis sobre los comportamientos y dinámicas sociales.

Por ejemplo, García-Sánchez (2004) destaca la mayor vulnerabilidad de las


mujeres al VIH/sida y la importancia de ciertos factores sociales, como la de-
pendencia económica respecto a su pareja, las dificultades para acceder a una
© FUOC • PID_00195098 70 Psicología social y comunitaria de la salud

información fiable sobre la infección, las dificultades de acceso a la preven-


ción, la prueba diagnóstica y el asesoramiento, la marginación, la discrimina-
ción y la violencia de género.

Por lo tanto, no basta con hacer una diferenciación entre hombres y mujeres; Página web
hay que saber contextualizar e interrelacionar los factores de género con la recomendada

información obtenida y saber cómo devolverla en una intervención. www.reddesalud.org es una


página web que abarca dife-
rentes temas de salud de La-
3.1.1. El concepto de género tinoamérica y el Caribe, des-
de una visión biopsicosocial
y con perspectiva de género.
El género, a diferencia del sexo, responde a las expectativas sociales que tienen
hombres y mujeres en una determinada cultura. El sexo tiene un carácter bio-
lógico, natural e inmutable (a excepción de las intervenciones quirúrgicas para
cambiar de sexo), mientras que el género es cultural, aprendido y modificable.

El género se expresa en las relaciones sociales, y éstas cambian en el espacio y


el tiempo. No obstante, la propia historia y el mismo presente nos han mos-
trado que las relaciones de género se han basado en una desigualdad, la cual
se traduce en una posición de desventaja de la mujer con respecto al hombre
y que tiene repercusiones en todas las esferas de la vida, como el trabajo, las
relaciones afectivas, políticas, de salud, etc. El nacimiento del concepto data
de los años cincuenta, pero fue en la década de los sesenta cuando se generó
un momento de inflexión en la construcción de este concepto. Este período,
además, se caracterizó por la enunciación de las diferencias sociales, políticas
y étnicas, se estructuró en torno a la aparición y el desarrollo de varios movi-
mientos sociales, académicos y políticos de alto impacto.

La importancia de introducir la perspectiva de género radica en la posi-


bilidad de analizar y explicar la salud y la enfermedad en relación con
los roles, comportamientos y expectativas sociales que recaen sobre ca-
da uno de los géneros.

De manera resumida, el género es la manera en la que hombres y mujeres


aprenden a serlo, cumpliendo cada uno con las ideas de masculinidad y femi-
nidad exigidas y esperadas por la sociedad.

Con respecto a la salud, también cabe mencionar que, desde la historia andro-
céntrica, se desconocen tratamientos o efectos laterales que pueden provocar
determinados medicamentos en las mujeres. La medicina ha tendido a expe-
rimentar más con cuerpos masculinos y a estudiar, con mayor detenimiento,
las enfermedades propias del hombre en tanto referente universal.
© FUOC • PID_00195098 71 Psicología social y comunitaria de la salud

"El discurso masculino ha sido durante mucho tiempo el único discurso al cual se otorga-
ba legitimidad. A pesar de que, según el mito bíblico, Dios había determinado que 'no es
bueno que el hombre esté solo', la presencia física de las mujeres no las va a transformar
automáticamente en interlocutoras válidas. El modelo masculino de entender el mundo,
con su complejo de Edipo, su militarismo y su afán de triunfar y de imponerse, generaba
los discursos a los cuales se asignaba autoridad y legitimidad. La mitad de la humanidad
había asumido la representación del todo."

D. Juliano (2005, p. 9)

Los aportes que pueda hacer la perspectiva de género a los estudios son útiles
tanto para las investigaciones cuantitativas como cualitativas. En ambas, se
recoge información y explicaciones sobre los cambios en los comportamien-
tos sociales, aunque las variantes sobre lo que se entiende como propio de la
mujer y del hombre han transformado muchas de las situaciones propias de
las relaciones entre los géneros. Los inicios sobre los estudios sobre salud pu-
sieron el lente, casi exclusivamente, sobre la reproductividad en las mujeres,
el embarazo y el parto. La condición femenina se relaciona con la capacidad
de ser madre, un rol que compromete la identidad de muchas mujeres. Desde
el análisis sobre la manera en la que se articulan los espacios de relación, los
propios movimientos de mujeres y su incorporación al ámbito de la salud han
abierto el espectro sobre lo que a salud femenina se refiere, se han incorporado
otras necesidades y se ha incluido –aunque en menor medida– la figura mas-
culina y sus problemas como respuesta a las exigencias culturales. Sin embar-
go, no se puede afirmar que estas variantes sean consideradas actualmente en
los planes de salud.

Ejemplo de un estudio

Un ejemplo sobre un estudio realizado en relación con salud y género es el "Informe


sobre la salud y la mujer en la comunidad de Madrid", realizado en 1998. La investigación
constó de tres fases fundamentales (tanto cuantitativas como cualitativas):

• En la primera fase, y a cargo de una comisión de expertos de la Consejería de Sanidad


y Servicios Sociales y de distintos profesionales, se situó el marco teórico del sistema
de información.
• Luego, se desarrolló la fase cualitativa de la investigación, basada en la realización de
siete reuniones de grupos entre amas de casa. También se diseñó el cuestionario base
de la encuesta y se realizó un pretest con 200 amas de casa madrileñas para analizar
el funcionamiento del mismo, así como el de los indicadores planteados.
• Por último, se hizo una encuesta representativa a 1.299 mujeres madrileñas, mayores
de 18 años, en base al cuestionario depurado tras el pretest realizado en la segunda
fase.

El objetivo de la investigación se centraba en lo que las mujeres madrileñas conciben


y consideran como salud. A este respecto, la realización de la investigación cualitativa
puso de manifiesto que, para las amas de casa, parecían existir tres grandes aspectos o
dimensiones de su vida estrechamente relacionados con la salud:

• Las vivencias y comportamientos asociados a los roles desempeñados en su vida coti-


diana (madre, trabajo en el hogar, trabajo fuera de casa, etc.) y a los procesos paralelos
de construcción de sus identidades personales.
• Las actividades y vivencias asociadas a los usos de sus tiempos libres, tanto en el hogar
como fuera de él. Es decir, su posible aislamiento, relaciones sociales, actividades de
cuidado personal que pudieran realizar, etc.
• Por último, las concepciones y representaciones sociales más estrechamente asocia-
das a las nociones de salud, ya sea en sus acepciones más amplias y globales o en sus
acepciones más estrechas y relacionadas con la presencia y ausencia de enfermedades.

Uno de los resultados del informe señala que, cuando el�rol�tiende�a�transformar�en


identidad�"casi"�exclusiva,�es�cuando�se�producen�muchos�de�los�procesos�depresivos
asociados�con�el�rol�tradicional�de�"ama�de�casa". En esta línea de análisis, y en directa
© FUOC • PID_00195098 72 Psicología social y comunitaria de la salud

relación con el tema de salud, las mujeres encuestadas vienen a expresar cómo, con la
excepción de rigor, el mundo del "adentro" tal como se ha concebido tradicionalmente
es un mundo más proclive a las distintas enfermedades, mientras que el "afuera", con
más razón "objetiva" o sin ella, es valorado por todas las mujeres como un factor�de�vida
saludable.

El énfasis de la perspectiva de género no implica una exclusión de lo biológico.


Por el contrario, el centro de interés de un análisis de género en salud es la
interacción entre factores psicológicos, biológicos y sociales que crean venta-
jas o desventajas para hombres y mujeres. El enfoque de género, así, está ínti-
mamente relacionado con el concepto de equidad, es decir, con el hecho de
considerar que diferentes grupos de la sociedad tienen necesidades diferentes
que deben ser identificadas y atendidas al diseñar políticas e intervenciones
en salud.

3.1.2. Violencia de género

La conceptualización más reciente de la violencia de género la sitúa como "un


problema de derechos humanos".

La Organización Mundial de la Salud, en su 49.ª Asamblea Mundial rea-


lizada en 1996, acordó declarar la erradicación de la violencia contra las
mujeres como una "prioridad de salud pública", en tanto la misma es
una causa de muerte e incapacidad de las mujeres en edad reproductiva
tan grave como el cáncer.

Los datos recogidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y


otras instituciones internacionales y nacionales de salud de diferentes países,
hablan del daño a la salud producto de la violencia que viven las mujeres en
las diferentes esferas sociales y familiares; e incluso se habla de una "epidemia
invisible".

El problema de la violencia de género, por tanto, tiene un impacto tanto social


como personal. Repercute en todos los miembros que se encuentren dentro
de una situación de maltrato y en la sociedad en su conjunto. Los tipos de
violencia pueden ser variados y más de uno a la vez. Se identifican así:

• Violencia física: desde empujones hasta la muerte en los casos más graves.
• Violencia psicológica: descalificaciones, insultos, indiferencia, aislamiento
social, control, humillación, desprecio.
• Violencia económica: manipulación y control por medio del dinero.
• Violencia sexual: relaciones sexuales sin el consentimiento, provocaciones
de carácter sexual, abusos hasta violaciones.
• Violencia social: realizar burla y vejaciones en público.
© FUOC • PID_00195098 73 Psicología social y comunitaria de la salud

Para abordar este problema, se tendría que contar con la colaboración de to-
dos los sectores sociales y profesionales, y también con mecanismos transfor-
madores en las relaciones de género. Varias investigaciones han puesto en evi-
dencia los efectos y las repercusiones de la violencia en la salud de las mujeres,
cuyas manifestaciones se expresan mediante diferentes síntomas interrelacio-
nados entre sí tanto en lo físico como en lo psicológico.

El conocido estudio de Heise, Pitanguy y Germain (1994) Violencia contra la


mujer: la carga oculta de salud señala lo siguiente:

Tabla 4. Consecuencias para la salud

Salud�física Salud�psicológica

Infección de transmisión sexual Desorden de estrés post traumático


Lesiones diversas Depresión
Asma Ansiedad
Inflamación pélvica Disfunción sexual
Embarazo no deseado Desórdenes de la alimentación
Aborto espontáneo Desorden de personalidad múltiple
Dolor pélvico crónico Desorden obsesivo compulsivo
Dolores de cabeza
Colon irritable
Problemas ginecológicos
Abusos de drogas/alcohol
Discapacidad y muerte
Suicidio
Homicidio

En general, los profesionales del ámbito social o de la salud no detectan que


el origen de los síntomas o signos de la mujer que visita al profesional reside
en la situación de violencia a la que está sometida. La barrera del miedo y la
vergüenza dificulta que las mujeres hablen del asunto, y la falta de formación
y tiempo, por parte de los profesionales, se transforma en un obstáculo para
la detección y el abordaje integral del problema.

3.2. La salud y el hecho migratorio: procesos y estrategias

Abordar el tema de la salud y la inmigración no resulta sencillo. Sobre todo,


porque se desencadena una serie de preconceptos –y prejuicios– relacionados
con la palabra inmigrante y lo que la rodea. Antes de comentar la variante de
salud, vamos a realizar algunas reflexiones sobre ello.

Cuando se hace referencia al concepto de inmigrante, se suele tener una serie


de ideas sobre un otro diferente que tiene unas características determinadas y
cuyos estereotipos sociales suelen compartirse con el común de las personas.
Esa creencia compartida sobre la realidad hace, justamente, que esas ideas se
mantengan en su mayoría. En primer lugar, inmigrante es un concepto que se
refiere a todas aquellas personas que han salido de un país para entrar inevi-
tablemente a otro: algunas por razones económicas, otras no, por estancias
largas, otras cortas, etc. El movimiento de las personas para salir y entrar a un
país se considera un derecho humano, mientras que el movimiento a través
de fronteras no lo es. En segundo lugar, debemos considerar que los inmigran-
© FUOC • PID_00195098 74 Psicología social y comunitaria de la salud

tes son personas que proceden de diferentes países, de la ciudad, del campo,
del norte, del sur y de diferentes niveles socioeducativos. Sin embargo, es fácil
encontrar en torno a eso vínculos con la pobreza, el analfabetismo, las enfer-
medades, la delincuencia, etc.; en general, características que no acompañan
a una buena imagen social y que son consideradas como problemas sociales
en sí mismos. En definitiva, es muy importante recoger la idea de que habla-
mos de una gran diversidad y heterogeneidad de personas, por lo que resulta
fundamental saber de quiénes hablamos cuando hacemos referencia a los in-
migrantes, y también contemplar sus particularidades y colectivos.

Otro concepto que suele ir unido al de inmigrante es el de cultura. Muchas Lectura recomendada
veces, se justifican o explican ciertos conflictos sociales argumentando que la
Manuel Pajares (1999). La in-
cultura es el problema, mejor dicho, la diversidad cultural, el choque cultural. migración en España. Retos y
Y sin darnos cuenta, o sí, se discrimina a la otra persona por razón de sus propuestas. Barcelona: Icaria.

pautas culturales (a esto se refiere el concepto de racismo cultural o diferencial).


Es decir, se acepta que existan otras culturas, pero lo que se desea es que no se
mezclen para, de este modo, evitar la contaminación de unas con otras. Por
otra parte, es frecuente relacionar la cultura con el color de piel de la persona
o con su fenotipo, casi como si la cultura fuese parte de la carga genética de la
persona, algo indisociable e inmutable en ella.

Otra situación, no menos común y relacionada con lo anterior, es hacer co-


mentarios de la cultura de la otra persona otorgando un juicio de valor que
sitúa a esa cultura por debajo de la propia. Y a realizar explicaciones o inter-
venciones –lo que es bastante corriente– tomando como referente la propia
cultura. En definitiva, lo que se conoce como etnocentrismo.

El racismo�biológico�o�biologista conlleva la idea de superioridad ra-


cial o étnica que se traduce en un comportamiento discriminatorio y
hasta de rechazo hacia otra/s persona/s perteneciente/s a otra raza. El
racismo�diferencialista, por su parte, se presenta actualmente con una
ventaja sobre el biologista, consistente en la posibilidad de negar ser
racista; incluso puede presentarse como alternativa para prevenir el ra-
cismo a fuerza de querer mantener las diferencias culturales en virtud
de su "herencia natural".

El interculturalismo es un modelo que parte del reconocimiento y el respeto


de todas las culturas, promueve el contacto y el diálogo en pos de la igualdad,
y surge de una visión crítica de todas las culturas comenzando por la propia.
Apuesta por la cohesión grupal y las identidades diferenciadas, en un proyecto
compartido pero no por ello exento de conflictos, que habría que afrontar
desde el diálogo, la negociación y una democracia respetuosa con las minorías.
© FUOC • PID_00195098 75 Psicología social y comunitaria de la salud

Como hemos planteado al inicio del módulo, la salud y la enfermedad son


fenómenos sociales con diferentes significados dependiendo de la cultura, los
grupos sociales y el momento histórico. De esta manera, cada sociedad esta-
blece diferentes formas de ver y comportarse en relación con la higiene, la
alimentación, la sexualidad, el trabajo, las drogas, etc. Además, cada cultura
crea las propias formas que considera más adecuadas para recuperar la salud
en caso de enfermedad. Por lo tanto, si se desea realizar formación y promo-
ción de la salud es, además, necesario conocer cuáles son los problemas de
salud de una población determinada, indagar en sus actitudes, motivaciones,
percepciones y valoraciones (Besalú, 2005).

La Ley 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su


integración social establece que tienen derecho a la asistencia sanitaria: los
que estén inscritos en el padrón municipal en las mismas condiciones que los
españoles; todas las situaciones de urgencia por enfermedad grave o accidente;
los menores de 18 años; y las embarazadas durante el embarazo, el parto y el
postparto (art. 12).

El acceso a la salud de los extranjeros es una pieza fundamental de cual-


quier estrategia de integración que luche contra la vulnerabilidad y ex-
clusión social.

Sin embargo, como señala el estudio sobre vida cotidiana en Cataluña llamado
"Las desigualdades sociales y la salud en Cataluña", realizado por C. Sánchez
(2005), entre los inmigrantes es característico el desconocimiento de qué tipos
de cobertura sanitaria tienen.

Según G. Malgesini (2002), la Sociedad Española de Medicina de Familia y


Comunitaria afirma que el impacto de la presencia de personas inmigradas, en
el sistema sanitario español, no constituye un grupo de riesgo específico, sino
que son la marginación, la soledad, el hacinamiento y la pobreza los factores
más determinantes de su estado de salud.

Se propone, en estos casos:

• Una atención especial, los primeros meses de llegada al país de destino,


para favorecer su inserción en el sistema nacional de salud, cosa que im-
plicaría un aumento de los recursos sociosanitarios con tal de mantener
los niveles de calidad de la atención general.

• Hacer frente a los problemas nuevos: la cobertura de vacunas, las enferme-


dades importadas (las que puedan traer de su país de origen), las tropicales
(por ejemplo, la malaria), las que presentan un riesgo bajo de transmisión,
las "cosmopolitas" (que existen tanto en el país de origen como en el de
© FUOC • PID_00195098 76 Psicología social y comunitaria de la salud

destino, como la tuberculosis, el VIH/sida, la hepatitis vírica, etc.), las que


tienen más riesgo potencial de transmisión, etc.

• La mediación cultural y los intérpretes a la hora de mejorar la accesibilidad


y la comprensión.

• Con respecto a la atención sanitaria, trabajar las competencias intercul-


turales de los profesionales en relación con el etnocentrismo, los conflic-
tos religiosos, las dificultades de comunicación y el miedo a los extranje-
ros/desconocidos.

• Promover los estudios de investigación epidemiológica y de evaluación de


la atención dispensada, y la elaboración de protocolos y guías de actuación
para optimizar los recursos.

Una de las figuras que han emergido, producto de la inmigración, es la del


mediador cultural. En el ámbito de la salud, ha sido un factor clave para la co-
municación y el intercambio de información, así como para el entendimiento
entre el profesional y el inmigrante.

Mediador/a� cultural� en� salud: el mediador/a intercultural es una persona


que actúa como puente para hacer llegar a los actores implicados las diferen-
tes concepciones culturales y sociales de la salud y la enfermedad, del proceso
salud-enfermedad-atención. Asesora a los profesionales de la salud respecto a
las características culturales de turno; informa a los colectivos recién llegados
sobre el sistema de salud de la sociedad de acogida para facilitar y, en la me-
dida de lo posible, garantizar el acceso a los servicios sanitarios en igualdad
de condiciones. Por ello, se propone que el mediador ha de conocer ambos
entornos tanto desde el punto de vista cultural como social. La doble vertiente
que desenvuelve, de asesoramiento e información, hace que su tarea sea tam-
bién la de acompañar, conciliar en un momento dado a los actores implicados,
favorecer el diálogo y dinamizar las relaciones con la comunidad de acogida
y no tan sólo desde su calidad de traductor (http://www.parcdesalutmar.cat/
es_index.html).

3.3. Los derechos sexuales y reproductivos

Para aproximarnos al estudio de los derechos sexuales y reproductivos, es fun-


damental hacerlo desde una perspectiva de género y, así, comprender el desa-
rrollo que ha tenido la educación sexual y la socialización de la sexualidad en
hombres y mujeres.

La educación en relación con la sexualidad femenina, en la mayoría de las


mujeres, ha sido dirigida desde los aspectos reproductivos de la misma. Los
saberes que se transmiten entre madre e hija, en la escuela o entre las amigas,
suelen estar relacionados: con la menstruación y la higiene del cuerpo durante
el período; con la procreación y los cuidados para evitar embarazos no desea-
© FUOC • PID_00195098 77 Psicología social y comunitaria de la salud

dos; con la utilización de los anticonceptivos y, en el menor de los casos, con la


necesidad del uso del preservativo como método de prevención de infecciones
de transmisión sexual (ITS), incluyendo el VIH/sida.

Por su parte, en los hombres, mucha de la información que circula en torno


a ellos suele estar vinculada al erotismo, la masturbación, el número y diver-
sidad de relaciones sexuales, etc. En definitiva, se aprueba la sexualidad dado
que existe una permisividad social que, de antemano, se legitima como algo
propio de lo masculino. La propia configuración anatómica del varón permite
el conocimiento de sus genitales, sensaciones sexuales y autoerotismo.

Otra diferencia entre hombres y mujeres se relaciona con la posibilidad de


realizar un diagnóstico precoz de las ITS, lo que se convierte en una desventaja
para las mujeres, que tienen sus genitales menos visibles y suelen ser menos
exploradas. Esto se debe, sobre todo, a la falta de aprendizaje del disfrute se-
xual y a la carencia de información sobre ello. Por otra parte, suelen ser las
mujeres quienes consultan más al ginecólogo y realizan seguimientos sobre
salud sexual, aunque esté fundamentalmente dirigido al control reproductivo.

3.3.1. ¿Qué son los derechos sexuales y reproductivos?

Derechos�sexuales

Los derechos sexuales aseguran a todas las personas la posibilidad de tomar


decisiones con respecto a su sexualidad y ejercerla libremente sin presión ni
violencia. Son, entre otros:

• Acceder a una educación integral para la vida afectiva y sexual desde la


temprana edad, posibilitando el bienestar, el desarrollo de la persona y el
ejercicio de la sexualidad en forma plena, libre e informada.
• Estar libre de discriminación, presión o violencia en nuestras vidas sexua-
les y en las decisiones sexuales.
• Gozar de igualdad, respeto mutuo y responsabilidades compartidas en las
relaciones sexuales que tenemos.
• Sentir placer.
• Recibir y dar placer.
• Ejercer la sexualidad de modo independiente a la reproducción.

Derechos�reproductivos

Son, entre otros, los derechos de las parejas o individuos a:

• Decidir libre, informada y responsablemente si desean o no tener hijas, el


número de éstos y el intervalo entre los nacimientos.
• Tomar decisiones reproductivas libres de presión, discriminación y violen-
cia.
• Alcanzar el más alto nivel de salud sexual y reproductiva.
© FUOC • PID_00195098 78 Psicología social y comunitaria de la salud

• Recibir información clara, comprensible y completa sobre métodos de re-


gulación de la fecundidad y de prevención de las infecciones de transmi-
sión sexual, incluyendo el VIH/sida.
• Tener acceso a servicios de consejería sobre métodos seguros y eficaces de
regulación de la fecundidad que cumplan con los estándares internacio-
nales de seguridad y eficacia.
• Recuperar la fertilidad cuando ésta ha sido dañada por falta de información
y tratamientos adecuados.

Fuente: Derechos sexuales y reproductivos (2.ª Ed., pp. 16-17). Foro Red de
Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos-Chile (2006). Santiago de Chile.

3.4. Proyecto de intervención sociosanitaria con trabajadoras del


sexo

Para haceros una idea sobre un trabajo de acción social tomando en cuenta
los factores de género, migración y salud, explicaremos el proyecto europeo
llamado TAMPEP. Para ello, es fundamental conocer la visión y concepción
que se tiene sobre el trabajo sexual y las inmigrantes, ya que tal cosa justifica
el modo que tienen de operar. He aquí algunos de los principios en los que se
basan: potenciar el colectivo; fomentar el desarrollo de las redes, en la figura
activa de quienes son beneficiarias de la intervención y en la necesidad de
quitar el estigma de las trabajadoras del sexo (TS) como primer paso para la
intervención. Se diferencia la prostitución voluntaria de aquella sometida a
coerción y amenaza, víctima de la trata, cuyos derechos deberían estar prote-
gidos y amparados por la ley.

TAMPEP (Proyecto Transnacional de Prevención del Sida/infecciones de Trans-


misión Sexual –ITS– entre Prostitutas Migrantes Europa), es una red interna-
cional y un proyecto de intervención que funciona en 21 países de Europa,
incluidos 7 de la Europa central y oriental. Su fin es actuar como un observa-
torio de las situaciones de la prostitución migrante en Europa, abogar por los
derechos humanos y civiles de las mujeres y personas transgéneros migrantes
trabajadoras del sexo, facilitar el intercambio de conocimientos, experiencias
y buenas prácticas entre sus miembros y desarrollar e implementar estrategias
de prevención del VIH y otras ITS entre las trabajadoras del sexo a lo largo
de Europa.

La intención del proyecto TAMPEP es la de organizar, coordinar, facilitar y


llevar a cabo las siguientes actividades:
© FUOC • PID_00195098 79 Psicología social y comunitaria de la salud

1) Capacitar a los miembros de la red en: Lectura recomendada

La información sobre la expe-


• Los principios básicos del trabajo de calle. riencia de TAMPEP proviene
• El establecimiento de una red local de servicios. del libro de R. Osborne (2004).
Trabajadoras del sexo. Dere-
• El desarrollo de instrumentos de movilización social. chos, migraciones y tráfico en
el siglo XXI. Barcelona: Bellate-
• Técnicas de producción de información/materiales educativos. rra.
• La aplicación del programa de educación entre pares.
• Técnicas de ubicación del escenario de la prostitución.
• Métodos de integración de apoyo social para mujeres y víctimas de tráfico
dentro de las actividades de trabajo de calle y servicios de salud.

2) Facilitar la participación de los países de la UE en la red.

3) Organizar actividades de presión y de apoyo en los ámbitos nacionales y


regionales.

4) Llevar a cabo investigaciones referentes a la prostitución y la migración en


los países de la red, con la ayuda de un cuestionario que será actualizado cada
seis meses. El Centro de Coordinación recopila datos, los estudia y difunde los
resultados inmediatamente después de que estén listos.

La falta de oportunidades sociales y económicas en países empobrecidos ha


continuado siendo la causa principal de muchas de las migraciones.

Desde la década de los setenta, ha habido aumentos significativos en el nú-


mero de mujeres que migran solas en busca de nuevas perspectivas para su
propia supervivencia y el sustento de sus familias en sus países de origen. La
tendencia global de la pobreza entre las mujeres ha afectado, directamente, a
la feminización de la pobreza.

La experiencia del trabajo de TAMPEP y otras organizaciones que abordan este


mismo ámbito denuncian la dificultad que existe para realizar intervenciones
con las trabajadoras del sexo. Algunas de sus razones son la migración ilegal
y el fuerte prejuicio que tienen los profesionales de la salud (y otros) a la hora
de establecer alguna interacción con una trabajadora del sexo.

La ilegalidad, por un lado, transforma a las personas en invisibles y delincuen-


tes (fuera de la ley), lo que fomenta el aislamiento y la explotación y, por tan-
to, dificulta enormemente la posibilidad de contactar con ellas. Además, se
generan sentimientos de miedo y desconfianza a la hora de buscar consejo
profesional a algún recurso social y/o sanitario. Esto, sin duda, aumenta la
vulnerabilidad y la dificultad para realizar promociones en materias de salud
y tratamientos cuando hay enfermedad.
© FUOC • PID_00195098 80 Psicología social y comunitaria de la salud

(2)
Uno de los temas que, frecuentemente, se relacionan con las trabajadoras del Sexually transmitted Chlamy-
dia trachomatis, Neisseria go-
sexo es la firme creencia de que ellas son las portadoras de las infecciones de
norrhoeae, and HIV-1 infections in
transmisión sexual. En la práctica, sin embargo, se ha demostrado mediante two at-risk populations (2007). En
Barcelona: female street prostitutes
estudios que, muchas veces, son los propios hombres-clientes quienes deman- and STI clinic attendees. CEESCAT.
dan servicios sexuales sin protección, o que la proporción de prevalencia de,
por ejemplo, el VIH/sida es similar o hasta menor que la población normal2.
Este fenómeno es de gran complejidad, ya que sitúa la negociación del uso del
preservativo como la variable principal para el intercambio comercial entre la
TS y el cliente, en la que entra en juego la oferta de dinero que ofrece el clien-
te, las necesidades económicas de la TS, las creencias y la información que se
tenga sobre las vías de transmisión, y otros factores.

Las acciones que se establecen con las TS tienen como objetivo que sean ellas
mismas las agentes sanitarias. Para ello, es fundamental articular planes de tra-
bajo en conjunto, intercambiar experiencias y poder potenciar –entre las par-
tes– la información sobre salud sexual, explicar el uso del preservativo (mascu-
lino y femenino), hablar sobre las ITS y el VIH/sida, los modos de prevención,
sobre los diferentes formas de anticoncepción y facilitar la asistencia a los re-
cursos sociosanitarios. El manejo de la información potencia la posibilidad de
que el conocimiento se transmita entre la red informal de la propia trabajado-
ra del sexo. Es importante, para el trabajo que se realiza con el sistema formal
(profesionales de la salud), la posibilidad de sensibilizar a la población con
respecto a la figura de la trabajadora del sexo para, de este modo, sensibilizar
sobre el estigma que ésta lleva consigo.

En definitiva, hay que tomar en cuenta que la práctica de una inter-


vención en materia social y de salud, con colectivos que soportan un
fuerte estigma social, no sólo requiere conocimientos sanitarios, sino
también la sensibilidad y capacidad para reconocer y legitimar a otros/
as diferentes a uno mismo.

Algunas ONG o entidades españolas con experiencia en intervención con y


para las trabajadoras del sexo son: Hetaira, en Madrid; Ambit Dona, LICIT y
Genera en Barcelona.
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Resumen

Este módulo aporta los conocimientos y la experiencia de diferentes discipli-


nas, modelos y conceptos en el campo de la salud. El enfoque principal de
este material considera los enclaves sociales y culturales como factores deter-
minantes para la formulación de acciones comunitarias, ya que se comprende
que la salud tiene un valor y una responsabilidad social.

En el primer capítulo, se abordan temas vinculados a la salud, como su propia


conceptualización, la calidad de vida, la promoción en salud, la perspectiva de
reducción de daños, redes sociales y apoyo social. Además de los cinco campos
de estudios que aporta la psicología social de la salud, la salud comunitaria y
la psicología comunitaria de la salud.

En el segundo capítulo, se trata la clase social como factor en la desigualdad


en la salud de la población; se introducen las diferencias en relación con el
género, y se habla de la resiliencia, cuyas características son consideradas fac-
tores protectores (o metáforas) ante contextos adversos.

El tercer y último capítulo aborda la salud y otros asuntos sociales de relevan-


cia, como la necesidad de introducir la perspectiva de género, la inmigración
como fenómeno social y los derechos sexuales y reproductivos.
© FUOC • PID_00195098 83 Psicología social y comunitaria de la salud

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