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1.¡A jugar con los poemas! Carmen Gil.

2.Taller de cuentacuentos. Alicia Casado.

3.Danzas y dramatizaciones. Marisa Fernández.

4.Leer, contar y jugar. Carmen Gil.

5.Maquillaje. Ma Ángeles Martínez.

6.Diviértete reciclando. Mar¡ pi Gadet / Andrés Prieto.

7.Decorados y vestuario. Marisa Fernández.

8.Taller de interpretación de teatro. Miguel Ángel Ontanaya.

9.Taller de equipo técnico de teatro. Miguel Ángel Ontanaya.

10.Taller de equipo técnico teatral. Miguel Ángel Ontanaya.

11.Compartir los sabores. Teresa Gail.

12.El viaje de las palabras. Mar Cantero.

13.Taller de danzas de animación. Mariano Fuertes.

14.Talleres de buen humor. Antonio González.

15.Juan Ramón Jiménez en la escuela. María Domínguez.

16.Cómo escribir cuentos. Germán Díez.

17.Las palabras viajeras. Mar Cantero.


18.Taller de creación de pasatiempos. Rosa Mac-Mahón.

19.Cómo escribir relatos y novelas. Arancha Apellániz.

20.Manual de Literatura Infantil y Juvenil. Cherna Gómez de Lora.

21.Los secretos del cuentacuentos. Beatriz Montero.

22.Talleres sociales. Miguel Ángel Caballero.

23.... Y tiro porque me toca. Ángel Suárez / Ma José Godoy / Ma Guadalupe


Lucas.

24.Cómo contar un cuento. Marisol Artica.

Alicia Casado
Presentación

CAPÍTULO 1

LA METAMORFOSIS

1. La técnica del cambio de narrador

2. El «y si» mágico de Stanislavski

3. La mitología actual (Jason)

4. La autobiografía imaginaria

5. La autobiografía animal

6. La personificación de las fábulas

7. La metamorfosis

8. La alegoría

9. La fusión mítica

CAPÍTULO 2

TRABAJO CON PLANTILLA

10. Un viaje por mi ciudad

11. El relato de caballeros I.El trabajo con plantilla

12. El relato de caballeros II. La huida en el tiempo


13. El relato de caballeros III. Huida en el espacio

14. Petronila o la inversión del género

15. Una historia de amor y de enredo

16. Relatos múltiples

17. Los adjetivos y los complementos

18. Las jerigonzas

19. El viaje colectivo

20. La estructura en episodios

21. La parodia

CAPÍTULO 3

ACTIVIDADES DE DEDUCCIÓN

22. La historia continúa

23. Que no te vendan la moto

24. Empezar por el final. Moraleja, los últimos serán los primeros

25. El diálogo absurdo

26. Vamos a contar una canción

27. Los tres finales de Rodar¡

28. La deducción

29. El acertijo
30. El dilema

31. Fragmentos de un texto

CAPÍTULO 4

ACTIVIDADES DE ASOCIACIÓN

32. El juego de los símbolos

33. Más allá del binomio de Rodar¡

34. Pintaremos de un solo color

35. Exorcismo de monstruos

36. El poema surrealista

37. El espacio generador de historias

38. El cuento burlón

39. Y los sueños, sueños son

40. Los sonidos cobran vida

41. Evocaciones de un olor

CAPÍTULO 5

ACTIVIDADES DE COMBINACIÓN

42. El viaje fantástico

43. Cóctel de títulos

44. El texto es un pretexto para la imagen con melodía


45. Los anuncios publicitarios

46. Las noticias de los periódicos

47. Las tres fotografías

48. Los cuadros vanguardistas

49. La técnica dadaísta o el collage

50. Viñetas de una vida


Ningún ser humano es capaz de crear de la nada.

Incluso en el reino de los cuentos, en donde todo se puede, sabemos de una


historia en la que tres cerditos construyeron una casa con tres materiales
diferentes, e imaginamos que también de tres maneras distintas, acuciados
por el sentimiento del miedo. Para crear es preciso al menos un pequeño
esfuerzo y un sentimiento, para destruir tal vez sólo un certero soplo.

Tampoco ningún ser humano es dueño de nada. La sabiduría está en


manos de unos pocos y la soberbia es un lujo que sólo se pueden permitir los
dioses.

Este libro lo ofrezco con el espíritu del juglar que es una voz sin nombre
sólo dueña de sus palabras en virtud del amor que las anima. Y aquí hay
mucho amor, amor a la literatura, que es comunicación, palabra viva que nos
une y que nos hace sentirnos pertenecientes a un mundo de hombres.

El acto de contar un cuento, como el mágico corro que imita el


movimiento de los astros, es un acto solidario. Por la magia de la creatividad
cualquier persona puede convertirse en un cuentacuentos. Este libro puede
proporcionar una varita para sacarnos una historia de la manga, del sombrero
o de nuestro corazón.

La mayoría de los especialistas coinciden en la opinión de que conforme


vamos creciendo vamos perdiendo nuestra capacidad creativa. Creemos con
Keith Johnstone que no es que los niños sean adultos inmaduros, sino que los
adultos somos niños atrofiados y por tanto el gran reto que debemos
plantearnos hoy es rescatar nuestra naturaleza creativa.

Encontraremos muchas actividades que van desde la sencilla práctica de


contar lo que pasa en un poema o en una canción hasta la más compleja de
fundirnos con el alma de otro. Esto es en parte lo que significa la lectura,
porque detrás de la palabra escrita está el latido del amor a la vida que un
hombre supo entregarnos con la esperanza de que su eco resonara en nuestro
corazón. El arte del juglar es más generoso, entrega sus palabras a quien las
quiera oír, y esas palabras podrían perderse, pero una justicia poética o divina
se apiada de ellas y produce el milagro de la germinación en la memoria llena
de alma de otros hombres.

Este libro va dirigido a jóvenes y adultos que quieran correr el hermoso


riesgo de acercarse a la creación, pero también al juego (en inglés, francés y
alemán para referirse a la práctica artística de la interpretación teatral se
utiliza el mismo verbo que para jugar, «play», «jouer» y «spielen»). Hallarán
actividades explicadas la mayoría de ellas con un ejemplo, a veces del juglar,
a veces de autores consagrados por una tradición. Algunas veces el ejemplo
queda inconcluso o sugerido para que los creadores se animen a continuar.
Unas actividades serán más largas, otras más breves, la mayoría pueden
hacerse en grupo o individualmente, unas básicamente lúdicas y otras más
específicamente creativas.

La estructura está pensada para facilitar el trabajo de los profesionales de


la educación: maestros, pedagogos, profesores, psicopedagogos, psicólogos,
monitores y animadores socioculturales, y de todas aquellas personas que
consideran la creatividad como una necesidad para sí mismos o para sus
hijos. Por lo tanto, la organización del libro corresponde a un modelo de
carácter didáctico y no teórico, por lo que algunas actividades que se
presentan dentro de un bloque, podrían incluirse tal vez en otro. Las hemos
agrupado en cinco apartados que son los siguientes:

1.La metamorfosis. Incluye actividades en las que se produce un cambio o


variación en una situación o personajes dados o conocidos.

2.El trabajo con plantilla. Contiene ejercicios que se realizan sobre


modelos dados.

3.Actividades de deducción. Aquí el mecanismo de la creación se basa en


la reflexión a partir de unos datos incompletos.
4.Actividades de asociación. Se ponen en relación unos elementos con
otros utilizando la intuición.

5.Actividades de combinación. Se mezclan diferentes materiales para crear


un producto nuevo.

La idea que anima un taller de cuentacuentos es la oralidad, imitar la


rapidez de la improvisación, agilidad que no se consigue fácilmente, por lo
que a veces sucede que el resultado no es una obra maestra o que el propio
procedimiento requiere una actitud reflexiva más cerca de la palabra escrita
que de la oral. En cualquier caso ni el juglar, ni el cuentacuentos son
prestidigitadores ni improvisadores natos, sino que, dueños de su arte, son
capaces de fingir naturalidad, como los presentadores de televisión que
siempre siguen de cerca su guión.

Las fuentes, como las de los juglares, son de procedencia diversa. Habrá
ejercicios inspirados en textos escritos y orales como los del maestro Rodar¡,
Queneau, A.M.Fabregat, D.Pennac, Delmiro Coto, Motos y Tejedo, Jorge
Bucay, Estella Ortiz, Alain Duchesne, Miguel Muñoz, Maribel Torres, Daniel
Erice, Marisol de la Hoz y otras muchas lecturas y vivencias del juglar que
aparentemente no tienen mucho que ver con las técnicas de creación de
cuentos.

Un profesor mío decía, creo que citando a Sartre, que aprender es un


placer, y el propio Aristóteles, hace mucho tiempo, afirmaba que en la
naturaleza del ser humano está la mímesis, el imitar.

Si ningún ser humano crea, entonces, imita.

Alicia Casado
Materiales

Un papel y un objeto para escribir tal vez unas breves notas.

Objetivos

Mirar con otros ojos los cuentos del folclore tradicional o cualquier otra
historia conocida por todos.

Procedimiento

Elegiremos un cuento popular infantil o un argumento conocido por todos y


lanzaremos el reto de recontarlo desde otro punto de vista, bien sea desde un
personaje distinto del protagonista, desde un objeto presente en la acción o
desde nuestra propia óptica personal adulta.
Tomemos el cuento de Caperucita Roja e intentemos introducirnos dentro
de su cestita.

«Érase una vez una cestita de mimbre que vivía en una cocina de gente
humilde. Solía trabajar en otoño, en la época de las setas, pero aquel día
primaveral sintió sorprendentemente la mano hacendosa y protectora de su
dueña llenándola de pesados y coloreados tarritos que con su vaivén le
golpeaban en los mimbres. Encerrada en aquel aparador todo el invierno,
ahora no podía soportar el tintineo de los tarritos chocando entre sí. Por si
fuera poco, una vez llena, pasó a las manos de la hija pequeña que no podía
dejar de saltar, temiendo la madura cesta acabar estampada contra uno de los
árboles del bosque.

A pesar de sus nervios de punta, logró oír una voz ronca que hizo, por fin,
detenerse a la muchacha. Pero ahora sí que era peor, pues la niña empezó a
caminar aún más deprisa.

¡Qué a gusto estaba en el aparador! ¡Y encima las setas no pesan! -


pensaba la cesta...».

Variantes

Podemos inventar un elemento-narrador que no esté en el relato original o


cuya presencia apenas sea perceptible.

Observaciones
Percibiremos que el cambio del punto de vista suele darnos una visión a
veces contraria de la que sugería el narrador original.
Materiales

Bolígrafo y papel si se desea.

Objetivos

Imaginar cómo hubieran sido las cosas si se sustituye un determinado


conflicto existente por otro nuevo.

Procedimiento

Si tomamos los cuentos infantiles como base, debemos imaginar qué


sucedería si las circunstancias cambiasen, por lo que proponemos como punto
de partida las siguientes cuestiones:

1.¿Qué pasaría si Blancanieves no hubiera mordido la manzana?


2.¿ Y si los enanitos hubieran rechazado a Blancanieves?

3.¿Y si el lobo se hubiera comido al primer cerdito?

4.¿0 si el príncipe de La bella durmiente hubiera sido un don Juan


mujeriego y no quisiera casarse con ella?

5.¿Y si la abuela de Caperucita no hubiera estado en casa cuando llegó la


nieta?

6.¿Y si entre los siete cabritillos hubiera un traidor compinchado con el


lobo?

Etcétera.

Variantes

En lugar del referente de los cuentos se pueden utilizar cualquier tipo de


relatos o bien películas, e incluso divagar sobre experiencias de la vida real
en las que hemos debido tomar una decisión («¿Y si yo hubiera aceptado ese
trabajo en Canadá?»).

Observaciones

En definitiva, se trata de trabajar con el método que el famoso director ruso


Stanislavski utilizaba para trabajar con los actores: partir de unas
circunstancias conocidas o dadas por el autor del texto teatral para meter al
actor en el papel que debía representar: «¿Y si yo fuera un príncipe
destronado, privado de libertad y encerrado en una torre como
Segismundo?».
Materiales

Un folio, un bolígrafo y un poco de atención.

Objetivos

Construir una historia de nuestra actualidad basada en un argumento mítico.

Procedimiento

El guía del grupo procederá a la lectura de un texto extraído de un diccionario


de mitología de una extensión media o larga. Para agilizar la actividad
propondremos la lectura del mito de Jasón y los Argonautas. Una vez
concluida la lectura se solicitará a los oyentes que intenten recordar la mayor
cantidad de datos posibles sobre la historia recién escuchada de Jasón
tranquilizándoles con que no se trata en absoluto de un ejercicio de memoria.
Seguidamente se pedirá a los participantes reducir todo lo escuchado y
anotado a una especie de hilo argumental mínimo.

El mito de Jasón es la historia de un héroe aventurero que para recuperar


su trono tiene que embarcarse en una peligrosa aventura. Deberá conseguir
una piel de cordero de oro (el vellocino) dotada de extraordinarios poderes y
que evidentemente no será fácil de alcanzar. El viaje por mar, semejante a
una «odisea», estará lleno de peligros, supondrá felices y penosos encuentros,
costará la vida de muchos héroes y acabará en el éxito gracias a la ayuda de
una mujer, Medea, una bruja cuya pasión loca por Jasón le hará matar a su
propio hermano y abandonar definitivamente su patria en pos de Jasón.

Muy resumidamente sería la historia de una persona valiente que tiene un


objetivo crucial para cuya consecución necesitará la ayuda de una tercera
persona que le arrastrará a situaciones impropias de un héroe.

Sólo nos resta localizar nuestro argumento en la actualidad, creando un


Jasón con un elevado objetivo y una Medea. Lanzamos un ejemplo que sirva
de catalizador:

«Alberto (Jasón) es el joven dirigente de un grupo de investigación que


está trabajando en el campo de la genética para buscar un remedio para paliar
la vejez en pro de la calidad de vida. El proceso de investigación es largo y
las subvenciones cada vez se retrasan más, por lo que el grupo poco a poco se
va mermando. La situación parece llegar al límite cuando Alberto recibe la
oferta de una rica y madura mujer, María del Pilar Denver (Medea),
enamorada de Alberto, que está dispuesta a darlo absolutamente todo por un
remedio que pueda hacerle inmortal.»

Variantes
Podemos tomar otros mitos como base como el de Fedra, la mujer enamorada
del hijastro, el de Edipo, el hombre que inexorablemente cumplió su destino
y que debió en parte inspirar La vida es sueño de Calderón, o el de Ulises
cuya Odisea ha sido también llevada al cine, etc.

Observaciones

Evidentemente estamos ante el mecanismo de la manipulación del elemento


temporal, aunque aquí se trate de traer a nuestra actualidad el mito. Dada la
universalidad de sus contenidos, que siempre son los conflictos más íntimos
del espíritu humano, nunca se agotará su capacidad de crear argumentos
como lo demuestran tantos ejemplos de la literatura universal: Fedra de
Eurípides, Séneca, Unamuno, Racine, Lourdes Ortiz, María José Ragué,
Domingo Miras, etc.
Materiales

Un papel y algo para escribir.

Objetivos

Proyectarse a uno mismo en otro tiempo y en otro espacio.

Procedimiento

Se trata de un juego en el que debemos imaginarnos un nuevo nombre, un


lugar de nacimiento diferente, y si se desea, un tiempo, que condicionarán
una nueva situación vital. Habría que plantearse preguntas imaginarias como
las siguientes:

¿Cómo sería mi vida si yo me llamase Flor de Loto y viviese en Nepal?


¿Si me llamase Tucumba y viviera en una aldea del África negra?

-¿Si mis padres fueran dos esquimales y viviese en Groenlandia?

-¿Y si me llamase Juana y estuviera en plena Revolución francesa?

Variantes

Se puede jugar en el grupo y elegir contar la historia de cualquiera de las


personas participantes o también integrar al grupo como un conjunto dentro
de una nueva situación vital, por ejemplo formando parte de una expedición
de exploradores, soldados de una batalla concreta o imaginaria, etc.

Observaciones

Permite al creador ser consciente de lo que nos condiciona el haber nacido en


un determinado país con una situación concreta más o menos civilizada y una
vida más o menos trazada.
Materiales

No se necesitan materiales específicos.

Objetivos

Visualizarse a uno mismo y a su entorno en el cuerpo y la situación de un


animal con el que pueda haber cierta identificación.

Procedimiento

Identificarse por algún tipo de afinidad física o de carácter con un animal.

Comenzar a relatar desde el principio del día: «Me desperté, abrí los ojos y
me encontraba al aire libre...».

Concluir la experiencia hasta el final del día.

Para animar a ello, transcribo el final de un cuento del genial Cortázar


titulado «Axolotl» de su libro Ceremonias, sobre un hombre que de tanto
observar la pecera de los extrañísimos axolotl se transformó en uno de ellos:

«Ahora soy definitivamente un axolotl, y si pienso como un hombre es


porque todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra
rosa. Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo en los primeros
días, cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él ya no
vuelve, me consuela pensar que acaso va a escribir sobre nosotros, creyendo
imaginar un cuento va a escribir todo esto sobre los axolotl».

Variantes

Podemos jugar en el grupo a que adivinen de qué animal estamos hablando.


Por otra parte caricaturizarnos bajo el aspecto de un animal, puede ser un
motivo de broma y dar lugar a la evocación típica de que las mascotas se
parecen a su dueño, por lo que nos encontraríamos ante el proceso inverso de
convertir a los animales en personas. Así lo hizo el famoso Bertold Brecht
quien satirizó la crueldad de la sociedad de su tiempo en un fantástico relato
titulado «Si los tiburones fueran hombres» en su libro de narraciones Hojas
de calendario.

Observaciones

Es evidente que estamos ante el procedimiento empleado por escritores como


Kafka, Cortázar, Samuel Beckett o Bertold Brecht.

Bajo otro aspecto notaremos que es muy fácil observar la vida con otros
ojos practicando lo que Rodar¡ llamó el «extrañamiento» y que desde ese
punto de vista se pueden criticar o comprender aspectos de nuestra vida
cotidiana.
Materiales

Un libro de fábulas. Material para escribir (opcional).

Objetivos

Invertir el procedimiento de las fábulas cuyos personajes proceden del mundo


animal, dándoles de nuevo una forma humana.

Procedimiento

Tomar un libro de fábulas y proceder a la lectura en voz alta de cualquiera,


bien sea al azar o bien sea una que haya llamado nuestra atención.

Es posible que alguno de los miembros del grupo recuerde alguna de


memoria y pueda contarla al grupo.

Localizar los personajes de la fábula e intentar hacer una caracterización


psicológica de los mismos.
Señalar el hilo de la acción y comentar reflexivamente los versos finales
que suelen aparecer como moraleja en donde se nos da la clave del tema de la
fábula.

Convertir a los animales en seres humanos con nombre y apellidos y con


una historia localizada en el plano de la realidad.

Vamos a tomar como ejemplo la fábula de Samaniego del asno y el


cochino:

EL ASNO Y EL COCHINO

(Félix María Samaniego, F ábulas)

Asno: envidioso, hombre trabajador, quemado, de ingresos modestos, etc.

Cochino: persona mimada, gordita, ociosa...


Hilo de la acción: el Asno se queja de su suerte y envidia la de su vecino.

Temas: la envidia, el anticipar el futuro incierto.

«Había una vez un joven llamado Nolberto que trabajaba en una cadena de
montaje para una multinacional. Empezaba al amanecer y acababa a media
tarde con los pies como botijos y la cabeza apelmazada. Tenía una novia,
María Luisa, y trabajaba muy duramente con la ilusión de casarse pronto.
Aquella tarde salía más cansado que de costumbre y encima estaba lloviendo.
Como era invierno, aquel día había empezado y acabado el trabajo de noche.
Se metió en un bar a ver si dejaba de llover a tomarse un café y alguien a su
lado en la barra le saludó. Era un viejo compañero del instituto.

-¡Hombre, macho! ¡Cuánto tiempo!

-¡Javier Andrada! ¿Qué tal te va tío?

Javier, el guaperas del instituto, seguía conservando su carita de niño


travieso y su carácter jovial que se habían desarrollado en una prominente
barriguita. ¡Qué suerte tenía el tío! Sus padres le habían dejado una buena
herencia y se había echado una novia italiana que, si era auténtica la foto,
debía de ser un bombón. María Luisa no estaba mal pero se había empeñado
en hacer Historia del Arte y eso no sirve nada más que para el paro. El caso
es que Javier y Nolberto hablaron mucho de los viejos tiempos y se dieron el
teléfono. Nolberto siguió en su cadena de montaje y mientras ensartaba las
piezas no dejaba de pensar en tipos como Javier Andrada, hasta que un día
Javier le llamó para pedirle dinero, su novia se había marchado a su país, se
había llevado todo su dinero y Javier le suplicaba que hablara con su jefe para
ver si podía entrar en la multinacional. Y colorín colorado, el envidioso fue
envidiado.»
Variantes

De una misma fábula pueden salir tantas historias como participantes haya.
Se puede ampliar el número de personajes y no hay ninguna norma para la
ubicación temporal ni espacial, por lo que podemos acudir a otras técnicas
explicadas.

Observaciones

Este ejercicio es de muy fácil realización, pues precisamente el mecanismo de


la fábula se basa en la personificación o prosopopeya para intentar dar una
doctrina moral indirecta y eficazmente a través de los animales.
Materiales

Se puede utilizar si se desea un lápiz y un bolígrafo.

Se aconseja utilizar el libro de Las metamorfosis de Ovidio o un


diccionario de mitología que contenga algunas.

Objetivos

Dar vida a un objeto.

Procedimiento

Muchas de las historias de metamorfosis que Ovidio relata en su libro


consisten en explicar cómo un objeto de la realidad antes de tener esa forma,
había tenido una vida en el mundo real; por ejemplo, el laurel debe su
existencia a una ninfa que corría asustada huyendo de la persecución de
Apolo y que pidió clemencia a los dioses de manera que Apolo sólo
consiguió abrazar a un árbol; la flor del narciso, símbolo de belleza y pureza,
originariamente era un bello muchacho que se enamoró de su propio reflejo
en el agua y del que los dioses se apiadaron dejando un símbolo de su
existencia en esa flor; el eco procede de una ninfa que se llamaba Eco y a la
que los dioses castigaron a recibir siempre por respuesta a su propia voz y así
no lograr jamás comunicarse, etc.

Tomaremos pues un objeto que nos agrade o que tenga un significado


especial para nosotros y le inventaremos un pasado en el que tuvo una vida.
Para demostrar que esto es posible intentaremos explicar el origen de una
guitarra.

LA GUITARRA

«Maruja era una mujer muy bella que vivía en Granada. Dedicaba la mayor
parte de su tiempo a un trabajo que amaba: el mundo del teatro. Apenas tenía
dieci nueve años y ya era ayudante de producción de una compañía que
llevaba espectáculos a La Alhambra. Cada vez que había que preparar el
estreno de una obra, el volumen de trabajo era tan inmenso que no tenía
tiempo para el amor. Pero Maruja amaba y amaba mucho. Cuando se iban
todos y el escenario quedaba vacío, se acurrucaba junto a las fuentes de aquel
maravilloso lugar que tanto amor a la vida había contenido, y al arte. El
murmullo arrollador del agua, la oscuridad importunada por los reflejos de
los focos en los chorros de las fuentes le trasladaban a Madrid, en donde su
amor le esperaría. Le había prometido que en cuanto se acabara esta
temporada no se metería en ninguna otra producción y que entonces volvería
junto a él, y repetirían los besos y las palabras dulces. Pero aún no sabía que
él no la esperaría. Miguel, que así se llamaba, sentía que Maruja no regresaría
nunca, pero en sus noches de Madrid también esperaba, y soñaba. Y Maruja
regresó. Pero halló la casa vacía, sólo en una habitación de paredes blancas
como las de Granada había una guitarra, la guitarra de Miguel. Era imposible,
acababa de hablar con él por el móvil desde la estación. Maruja entendió,
empezó a gemir primero con un tono agudo como el de la primera cuerda y
después sin respiración profirió aullidos roncos como el bordón, notó cómo el
hueco oscuro de la guitarra se abría para absorberla y se quedó allí dentro
abrazada por la piel y el canto herido de Miguel.»

Variantes

Se puede realizar la transformación a la inversa, como hacíamos con la


autobiografía animal (actividad n° 5) al convertirnos en animales, o como
hace el propio Ovidio en su relato sobre Pigmalión, escultor cuyo amor por
una estatua le concede la vida.

Observaciones

Muchos textos de la literatura actual e incluso bellas canciones se basan en


esta técnica de la metamorfosis.
Materiales

Papel y lápiz.

Objetivos

Vestir con un traje de realidad a un concepto abstracto para facilitar su


comprensión.

Procedimiento

Mediante la lluvia de ideas o de propuestas, hacer una lista de conceptos


universales que atañen al ser humano: el amor, la verdad, la muerte, el
tiempo, la inmortalidad, el mal, el bien, el pecado, la solidaridad, la libertad,
la frustración, el deseo, el recuerdo, el olvido...
Confeccionada la lista, empezaremos a agrupar en bloques de tres a las
ideas y escogeremos un bloque para trabajar, por ejemplo: la frustración, el
recuerdo y el olvido.

Escribiremos una frase que explique de alguna manera el motivo de


nuestra agrupación del tipo: «La frustración es la causante de que
convirtamos el recuerdo en olvido».

Intentaremos visualizar a los personajes para dotarles de una dimensión


humana. Tomaremos como ejemplo la «Frustración», el «Recuerdo» y el
«Olvido». La Frustración, ¿es una mujer? ¿Joven, vieja o de mediana edad?
¿Guapa o fea? ¿Voluminosa y estable o delgada y evanescente? ¿Viste con
ropas de colores alegres o apagados? El Recuerdo, ¿es alto o bajo? ¿De
rasgos definidos o difusos? ¿Lleva barba? ¿Tiene los miembros largos o
cortos? ¿Es ágil o lleva muletas? El Olvido viste totalmente de negro, lleva
gafas oscuras y capucha, de manera que no se le ve la cara; lleva las manos
enguantadas y camina muy deprisa.

Tenemos ya dos opciones, o bien hacer encontrarse a estos personajes en


un café, en un parque, en la cola de un cine, en una fiesta, y ponerlos a
dialogar o tal vez a jugar a las cartas en un partida o ante una discusión en la
que ganará el sujeto que nosotros queramos. También se pueden aplicar estas
ideas a un personaje «real», que se llamará Juan, por ejemplo.

JUAN Y LA SEÑORA F.

«Desde que había recibido la visita de aquella extraña mujer, la señora F., fue
como si todas las ilusiones de su adolescencia vinieran a su memoria. Le
había dado fríamente la mano, y por eso miraba sus manos ya agrietadas y
punteadas con minúsculos granitos naranjas y se volvía hacia el espejo.
Surgía la imagen borrosa de un hombre, el espejo estaba empañado pero se
apreciaba su larga barba rubia. Limpió su superficie, se frotó los ojos y vio
otro hombre vestido de negro que no tenía rostro. Intentó desabrocharse la
chaqueta para respirar pero recordó las enigmáticas palabras de la señora F.:
"Es inútil, es demasiado tarde". El espejo le mostraba que no tenía botones.
Sacó unas fotos del cajón de su antiguo compañero de cuarto, el señor R., y
sentó en una butaca junto a la ventana. Habían compartido muchas
confidencias, amigos, fiestas, sueños, pero ahora sólo veía en esas fotos un
hombre alto, delgado, con capa negra, gafas oscuras, sin rostro, con las
manos ocultas en unos guantes negros de cuyo nombre no podía acordarse.»

Variantes

El arte pictórico ofrece muchos ejemplos de este recurso. Pensemos en el


cuadro de Delacroix, La libertad guiando al pueblo, en el que la libertad es
una mujer sucia, desaliñada por el esfuerzo de la lucha y rodeada por una
serie de individuos representantes de diferentes clases sociales. ¿Se podría
recrear una historia basada en este cuadro o en creaciones pictóricas de este
tipo? La pintura barroca, por su parte, trabaja a menudo con las
representaciones alegóricas de los memento morí que evidentemente son
buenas fuentes para practicar este método.

Observaciones

Este ejercicio tiene muchas posibilidades desde un punto de vista más


literario. Los personajes pueden caracterizarse mediante el habla. ¿Cómo
hablaría el Misterio?, suponemos que el Miedo utilizaría profusamente las
consonantes oscuras «o» y «u», abundaría en el uso de la «r», de la «k», de la
«j», de la «t»...
Materiales

Papel y algo para escribir si se desea.

Objetivos

Proyectarnos como narradores o autores dentro del espíritu de un personaje


admirado, ya sea de ficción o real.

Incorporar el mito al entramado espacio-temporal del autor y a la vez al


mito en la cronología de éste creando un nuevo espacio acrónico.

Procedimiento

Elegir un argumento mítico, un personaje mítico o un personaje real al que la


historia o la leyenda le ha concedido la atemporalidad del mito.
Mezclar episodios de nuestra propia biografía con los elementos más
significativos de dicho mito elegido. Podemos manipular la historia a nuestro
antojo, pero sin eliminar aquellas características específicas del original que
impidan el reconocimiento del modelo.

Tomemos como ejemplo el mito de Tristán e Isolda, que resumiremos


rápidamente: Tristán, caballero del rey Marco, ha de navegar en busca de
Isolda para traerla ante el rey, quien desea hacerla su esposa. Tristán lleva un
filtro de amor para que lo tome Isolda y se enamore del rey Marco. Por
equivocación, Tristán toma ese bebedizo y cae perdidamente enamorado de
Isolda. Este amor les llevará a una loca pasión que destruirá sus vidas, y
pondrá a Tristán ante el conflicto de su fidelidad al rey o a sus propios
sentimientos.

En primer lugar, ¿no nos recuerda esta historia a aquella otra del rey
Arturo, Sir Lancelot y Ginebra?

Veamos cuáles son las constantes del mito:

-Un vasallo que debe realizar un encargo de su rey.

-Un viaje por mar.

-Una pócima mágica que altera el orden establecido, lo que debe ser.

-Una historia de loco amor.

-Dos amantes que arriesgan vida y honor por amor.

Supongamos que yo me siento identificado con Tristán y he elegido este


mito para fundirlo con mi propia experiencia vital. Sólo me queda revivir la
historia en primera persona:

«Me pusieron de nombre Tristán Alonso marcando mi destino triste. Me


encontraba en mi barco de vuelta hacia mi patria con una hermosa mujer que
nunca llegaría ser mi esposa; hacía calor y, aunque en estos casos siempre
bebo cerveza, tomé una bonita botella y eché un trago invitando a mi
compañera a beber. A partir de este momento vivo sin vivir en mí y la muerte
que me causa este amor es la única vida que concibo. Llegamos a Cornualles
e Isolda fue destinada a las habitaciones del rey Cada noche urdía una treta
nueva para poder abrazarla. Estaba traicionando a mi mejor amigo del
colegio. Una noche caí dormido debajo de la ventana de Isolda y cuando
desperté, el rey me había dejado junto a la cara un dibujo que habíamos
hecho juntos en aquel tiempo. Había que huir. Pero mis propios compañeros
de piso harían cualquier cosa por ayudar al rey Marco y aprovecharse de su
recompensa. Nos escondíamos en las pensiones más infectas del reino, hasta
que atraparon a Isolda. Pero Isolda no tuvo tiempo de aprender a amar al rey
Marco. Murió antes de que yo pudiera salvarla. Oí su mensaje en mi
contestador pero el maldito aparato se había tragado la parte en que me decía
dónde se encontraba y llegué demasiado tarde. Aún sigo amándola, la funesta
pócima, que no era cerveza, continúa fluyendo por mi sangre».

Variantes

No es necesario en absoluto conocer ningún mito coronado por la llamada


alta cultura ya que se pueden acudir a las historietas de los cómics como a un
Superman o a un Spiderman, o a los personajes de los dibujos animados o a
los admirados héroes del rock, o del pop, etc.

Observaciones

Podríamos considerar este ejercicio como una compleja variante del recurso
de la autobiografía imaginaria o la autobiografía animal, por cuya dificultad
hemos decidido exponerlo separadamente.

No es arriesgado decir que Cervantes creó su don Quijote para romper los
barrotes de una injusta realidad que le negaba la vida; además don Quijote,
dejando al margen el aspecto paródico, es un personaje de fusión mítica que
interpreta la vida de otros caballeros andantes si recordamos entre otros el
pasaje que dice: «Yo sé quien soy (...) y sé qué puedo ser no sólo los que he
dicho, sino todos los doce Pares de Francia y aun todos los nueve de la Fama,
pues a todas las hazañas que ellos juntos y cada uno de por sí hicieron, se
aventajarán las mías» (1 Parte, cap. V).
Materiales

Plano del metro o de autobuses de una ciudad.

Objetivos

Jugar con elementos de la realidad cotidiana que adquieren una vida nueva.

Puede aplicarse al estudio de la geografía escolar para memorizar los


puntos en los mapas de capitales, ciudades, ríos, etc.

Procedimiento

Se elegirán tantas estaciones o paradas como se quieran para construir una


historia. Un plano está repleto de nombres propios, comunes, lugares..., y
constituye todo un código lingüístico muy aprovechable desde el punto de
vista de la creatividad. Para empezar a trabajar podemos comenzar separando
los nombres propios; por ejemplo, si tomo el plano del metro de Madrid,
tengo personajes como el príncipe de Vergara, el duque de Pastrana que
puede ser fiel o traidor al rey Alfonso XII..., el bueno de santo Domingo o de
san Bernardo, o La Latina, dama de la reina, apodada así por el Rey por su
procedencia de las Indias de América... O podemos comenzar la inspiración
situándonos en lugares que servirán de marco a nuestra historia como Buenos
Aires, el Mar de Cristal propicio para escaramuzas de piratas, o Colombia, en
donde todavía algunos buscan una pista de la ciudad mítica de El Dorado.

Variantes

Esta actividad puede encauzarse por otra vía creativa que sería la de hacer
chistes con las estaciones o paradas con diferentes estructuras formales del
tipo: ¿Cuál es la estación de los fumadores?: Pitis. ¿Cuál es el saludo más
castizo?: «Chueca esos cinco», etc.

Observaciones

Para invocar a la inspiración podemos empezar confeccionando una lista


estructurada con los siguientes apartados:

-Nombres de personas (propios/comunes): Príncipe de Vergara, La Latina.

-Nombres de objetos: Oporto, Estrella.

-Nombres de lugares: Buenos Aires, Laguna.


-Adjetivos: Serrano, Estrecho.

Podemos enriquecer mucho más esta actividad señalando los puntos en el


plano en donde se situaban las estaciones para jugar a unir los puntos, y a
partir de la figura obtenida intentar realizar un dibujo que tenga o no, relación
con la historia recién nacida.
Materiales

Una copia del esquema que proporcionaremos en el apartado de los


procedimientos.

Objetivos

Trabajar sobre un esquema o esqueleto base que rellenaremos con nuestra


propia imaginación.

Procedimiento

En primer lugar vamos a hacer un pequeño esquema sobre los ingredientes


que debe llevar un buen relato de caballeros andantes y que utilizaremos
como base.
ESQUEMA DEL RELATO DE CABALLEROS

1. Los personajes

Protagonista: Se tratará de un héroe al que deberemos inventar un nacimiento


secreto o misterioso. Recordemos a Moisés, cómo fue en una cesta arrojado
al Nilo. Nuestro protagonista, modelo de virtudes y nobleza, aparecerá en
escena ya en el momento de la inserción en el mundo adulto, será investido
caballero, adquirirá fama, buscará la mejor de las damas y finalmente logrará
encontrar y reconocer a su verdadera familia.

Antagonista: Es el antihéroe que deberá gozar también como el


protagonista de altas cualidades bélicas para que nuestro héroe pueda lucirse
venciéndole y así destacar verdaderamente. El antagonista es una sombra, un
reflejo simétricamente inverso de las cualidades positivas del héroe.

Auxiliares: Son los ayudantes del héroe que a veces le entregan objetos
mágicos. También son los propios objetos maravillosos que en algunas
tradiciones han tomado literalmente forma humana convirtiéndose en un
nuevo héroe independiente.

Destinatarios: Son aquellos personajes o elementos que reciben la ayuda


del héroe: seres desvalidos, doncellas en peligro, reinos en manos de gigantes
o monstruos tiranos...

Testigos: Son los mediadores, los personajes que sirven para proclamar las
grandezas del héroe, las atrocidades del malvado antagonista y que ayudan a
extender la fama; a veces son los propios destinatarios quienes deciden
propagar la valentía y generosidad de su salvador.

2. Los espacios

La corte: Es el lugar de reunión de caballeros y del encuentro amoroso.

El viaje: El motivo del viaje como espacio en movimiento o itinerante


sabemos que vertebra muchos de los relatos de aventuras. Nuestros héroes al
fin y al cabo son caballeros andantes.

La selva, el puente y la fuente: La selva es un espacio para la aventura,


como el bosque donde hay escaramuzas, brumas extrañas... El puente suele
ser un lugar de disputa entre caballeros para acceder al otro lado; estas
disputas no necesariamente tienen que estar basadas en las luchas, pues
muchas veces se trata de superar pruebas de ingenio o de hacer promesas o de
pedir al adversario que reconozca la mayor belleza de otra dama, etc. Por
último, la fuente suele ser tradicionalmente el lugar de encuentro de los
enamorados.

El castillo y la ermita: Son lugares de descanso. En los castillos se recibe


la hospitalidad de otros caballeros; a las ermitas solían acudir los caballeros
en busca de refugio, de consuelo espiritual y a veces de remedios para sus
heridas. También para casarse en secreto con sus damas.

Las islas: Llamadas también ínsulas a la manera latina. Para la isla suelen
reservarse las aventuras más maravillosas, extrañas o mágicas en donde el
mundo del más allá o de los sueños se luce con extremada prolijidad.

3. El tiempo

El tiempo en que suelen localizarse los relatos caballerescos suele ser después
de la muerte de Cristo, pues no olvidemos que la primera misión de los
caballeros fue la de la búsqueda del Santo Grial. Es un tiempo utópico,
legendario, que a veces se permite anacronismos, es decir, la intromisión de
elementos que no se corresponden exactamente con la época en la que nos
estamos instalando.

4. El tema del amor

No se nos escapa la importancia que en estos argumentos tiene el tema del


amor. Suele ser un amor limpio, ideal, al principio entre solteros y rodeado de
peligros, por lo que se recurre a menudo al matrimonio secreto. A pesar de
que a veces el amor físico es como un premio que recibe el caballero tras una
peligrosa aventura, a al final siempre hay un matrimonio público y un
reconocimiento social.

5. El lenguaje

La lengua debe ser arcaizante, es decir, debe imitar una lengua antigua,
desusada, para lo que nos puede servir pronunciar la «h» inicial como una «f»
como hacía don Quijote, o completar las consonantes finales con una «e»
llamada paragógica («non fuyais de la ciudade»).

Una vez provistos del esquema, ya podemos rellenarlo con nuestras


propias invenciones y crear así un nuevo relato de caballeros andantes.

«Érase una vez un joven molinero que se disponía a repartir su harina entre
los habitantes del pueblo. Montado en su carro lleno de sacos le pareció
escuchar el llanto de un niño...»

Variantes

El modelo de relato caballeresco permite una enorme variedad de usos, el


más sencillo podría ser invertir el esquema y crear un protagonista femenino,
una valiente mujer que decide abandonar el telar y salir en busca de
aventuras. Dada la utilidad de este esquema, dedicaremos el apartado
siguiente a plantear una nueva actividad.

Observaciones

Debido a que el proceso de explicación del modelo base es ligeramente


complejo, la actividad requiere una mayor atención, pero a su vez logrará
resultados muy interesantes.
Materiales

La plantilla expuesta en el apartado anterior o bien el propio resultado


elaborado de su aplicación.

Objetivos

Advertir cómo el contexto temporal puede dotar de un significado nuevo a


cualquier realidad conocida.

Procedimiento

Tomar el ejemplo anterior y situarlo en un tiempo futuro, en el siglo próximo,


por ejemplo. El protagonista sería tal vez un guerrero espacial del tipo de
Hans Solo de la conocida película La guerrra de las galaxias, que
evidentemente ya no llevaría una espada normal, sino un artilugio
posmoderno, y habría sustituido el caballo por una nave espacial, a su
escudero por un robot quizá de muñeca. Su nacimiento misterioso procedería
de algún extravagante experimento genético y los espacios por lo que se
movería no serían islas sino planetas, no saltaría puentes sino agujeros negros
y tal vez incluiría en su vocabulario palabras en inglés y en francés.

Variantes

Del mismo modo que nos hemos desplazado al futuro podríamos retroceder
en el tiempo hasta la prehistoria, como recordaremos que sucede en el caso de
los dibujos animados de Hanna Barbera Los picapiedra que trasladan los
elementos de nuestra contemporaneidad a una edad en donde de ningún modo
era concebible un automóvil, un tocadiscos o una tostadora.

Observaciones

Durante la práctica de este ejercicio seremos conscientes de cómo muchos


creadores trabajan sobre variaciones en torno a un modelo fijado.
Materiales

El esquema dado del relato de caballeros.

Objetivos

Tomar conciencia de que el mero cambio de espacio implica otra serie de


modificaciones.

Procedimiento

Fijarnos en el apartado de «el espacio» del modelo proporcionado


anteriormente en torno al género de caballería y observar cómo su naturaleza
es eminentemente terrestre. ¿Qué sucedería si instalásemos todos esos
elementos en un medio acuático? Los personajes irían en un barco, o tal vez
serían buzos, o tal vez habitarían una ciudad perdida en el fondo del mar, la
espada sería arpón o arcabuz, inventaríamos monstruos marinos, sirenas
bellísimas, anémonas gigantes que serían enemigos o quizá seguras y
apacibles guaridas en donde cobijarse, un castillo podría surgir de la
metamorfosis de una concha, una manta podría ser el caballo del malvado o
¿tal vez un tiburón?

Variantes

Situémonos por un instante en el Polo Norte: rodeados de nieve, nuestros


caballeros habrían de desplazarse en trineo, con osos, perros o renos; el iglú
más majestuoso haría las veces de un hermoso castillo; el hueco de una cueva
bajo el hielo, la acogedora ermita...

Este procedimiento de cambiar el espacio puede aplicarse a cualquier


núcleo temático conocido.

Observaciones

El espacio puede entenderse de una manera amplia como lo acabamos de


hacer, o de una manera más concreta como sería si cambiásemos una ciudad
por otra, un castillo por una carpa circense, la corte por un escenario teatral,
etc.
Materiales

Papel y bolígrafo o lápiz (opcional).

Objetivos

Fomentar la igualdad entre hombres y mujeres.

Procedimiento

Hacer una pequeña lista de títulos de protagonistas únicos: La Sirenita,


Superman, La abeja Maya, La Cenicienta, Popeye, Indiana Jones, Don
Quijote, Cyrano de Bergerac, Aladin...

Escoger uno de los relatos e intentar narrar cómo sería si cambiásemos al


protagonista de sexo. Tendríamos propuestas como El Sirenito, Popeya, El
abejorro Mayo, Caperucito Rojo, El Bello Durmiente, Blanconievos o
Azulmares, Cyrana de Bergerac, etc.
Para ayudarnos en nuestro ejercicio vamos a regalarnos con un delicioso
relato que mezcla el género de los caballeros andantes con el de los cuentos
maravillosos; además de que su germen creativo se basa en la técnica de la
parodia, tiene la particularidad que nos interesa: sorprendernos con una
protagonista femenina o caballera andante llamada Petronila. Este cuento se
lo oí contar a una excelente cuentacuentos llamada Maribel Torres en el
C.E.S.Don Bosco de Madrid:

PETRONILA

En aquel país, como en casi todos los de los cuentos, los reyes tenían siempre
tres hijos varones. Cuando crecían se iban siempre de palacio para buscar
fortuna. De los dos primeros no se llegaba a saber nada, pero el menor de los
tres siempre rescataba a una princesa y se casaba con ella.

Sin embargo aquella vez, los reyes, después de tener sus dos primeros
hijos varones, recibieron la llegada de una niña.

-¡No es posible! ¡Esto no ocurre jamás en los cuentos!

-No importa - dijo el rey-, la llamaremos Petronila, crecerá con sus


hermanos y aprenderá a coser y a cantar. Ya aparecerá algún príncipe para
casarla.

Cuando ya se hicieron mayores los tres hermanos, llegó el momento de


salir a la aventura. Los dos hermanos mayores se montaron en sus blancos
corceles y cuando estaban despidiéndose de los padres apareció Petronila.

-¿Qué haces montada en ese caballo negro? - le preguntó su padre.

-Me voy a probar aventura.

-¿Estás loca? ¿Qué dirá la gente?

-Me importa un comino - respondió Petronila-. Pienso irme por los


caminos para rescatar a un príncipe y casarme con él.
No hubo forma de convencerla de que las princesas cosen y cantan a la
espera de los príncipes azules. Así pues, espoleó al caballo y salió al galope
junto con sus hermanos quienes, muy escandalizados, decidieron perderla en
el primer cruce de caminos.

Así lo hicieron, y de pronto, Petronila se halló en una encrucijada sin saber


qué dirección tomar. Menos mal que justo en medio del camino había un
viejo peregrino que le preguntó a dónde iba.

-A rescatar un príncipe para casarme con él; pero no tengo ni idea de por
dónde ir.

-Que yo sepa hay un tal príncipe Fernando en poder del Mago Crisol.

-¿Y dónde vive ese Mago?

-Al final del camino de la izquierda. Pero tienes que tener cuidado porque
el Mago tiene malas pulgas.

-Eso no me importa. Soy muy valiente.

-Así me gustan las princesas. Me has caído bien, te daré un buen consejo -
dijo el peregrino rascándose una pulga que le corría por la espalda-. Entra en
casa del Mago Crisol como sirvienta y cuando te vaya a pagar le pides
primero un peine de oro, luego un espejito de plata y por fin un anillo de
brillantes.

-¿Y para qué quiero esas bobadas?

-Para que te sirvan de talismán. Anda, vete deprisa y no seas tan


contestataria.

Petronila siguió el consejo del anciano y al poco tiempo se encontró ante


un palacio pequeño, bastante agradable. En el jardín vio a un príncipe
guapísimo tumbado bajo un sauce.
-Tú serás mi príncipe, ¿quieres que te rescate?

-Quiero que me dejes en paz, estoy durmiendo la siesta.

Entonces apareció el Mago Crisol con su hermosa barba entrecana y su


manto de estrellas.

-¿Puedo trabajar de criada? - preguntó Petronila.

-Desde luego, ve al corral y límpialo.

En el corral vivían dos gallos malísimos dispuestos a sacarle los ojos a


cualquier extraño, pero Petronila les pidió muy amablemente que cantaran
mientras ella trabajaba y los gallos, presumidos siempre, se pasaron la
mañana cacareando hermosos quiquiriquís.

Al terminar la tarea el Mago le pagó con un peinecito de oro. Petronila se


acercó al príncipe que se estaba rizando la barba y le dijo:

-He hecho esto por ti.

-Me importa un bledo - dijo el príncipe.

Al día siguiente el Mago Crisol ordenó que cuidara los caballos. Eran dos
alazanes enfurecidos que a poco si la aplastan en la primera cabriola.
Petronila se dio cuenta de que estaban hambrientos y sedientos y les preparó
una buena ración de pienso y abundante agua y los corceles estuvieron
comiendo y bebiendo dejándose acariciar agradecidos.

Al terminar la tarea el mago le entregó un espejito de plata. Se dirigió al


príncipe que estaba haciendo un crucigrama y le dijo:

-He hecho esto por ti.

-Si quieres hacer algo por mí, dime una palabra de ocho letras que
signifique vago y egoísta.
-iFernando! - contestó Petronila.

El tercer día el Mago le pidió a Petronila que arreglara el henil. En él


anidaban siete terribles halcones que la miraron despiadados. Petronila
comprendió que estaban aburridos y, mientras trabajaba, les fue contando los
hermosos cuentos que había aprendido cuando bordaba. Los halcones la
escucharon enternecidos hasta que llegó la noche y se durmieron.

Al terminar el Mago le entregó un anillo de diamantes. Petronila se acercó


a la alcoba del príncipe que estaba durmiendo y le dijo:

-Fernando, despierta, que ha llegado el momento de rescatarte.

Con poquísimas ganas el príncipe se preparó y montó con ella en un


caballo, saliendo al galope.

Al poco tiempo Petronila observó que el Mago les perseguía; cuando


estuvo a punto de alcanzarles ella lanzó al camino su peinecito de oro que se
convirtió en un espeso bosque. Pero el Mago, con su espada mágica, taló el
bosque y pronto volvió a alcanzarles. Petronila tiró entonces su espejito de
plata que se convirtió en un lago inmenso. Pero el Mago, abriendo su capa de
estrellas, echó a volar y alcanzó pronto la otra orilla. Cuando estuvo de nuevo
cerca, Petronila arrojó el anillo de diamantes que cayó sobre la cabeza del
Mago y lo aprisionó por el cuello, a punto de ahogarle.

-¡Pobre Mago - se dijo Petronila-. No voy a abandonarle así.

Y bajando del caballo se acercó a él y le preguntó:

-Si te libro del anillo, ¿dejarás libre al príncipe?

-¡Que le den morcilla al príncipe! Yo sólo te persigo a ti. Desde que


llegaste a palacio comprendí que eres la mujer de mi vida, tan lista, tan
cariñosa, tan sensible, tan valiente, tan buena contadora de cuentos. ¿Te
quieres casar conmigo?
-¡Oh!, creo que sí. Aunque yo tenía que casarme con un príncipe. Pero es
tan tonto...

-Cambiaremos la historia - dijo el Mago-, así no se enfadarán tus padres.


Pero líbrame del anillo que me ahogo.

-¿Qué tengo que hacer?

-Darme un beso.

Y se lo dio.

Apearon al príncipe Fernando del caballo, dejándolo dormir en la cuneta, y


cabalgaron hasta el fin del mundo. Aún no han regresado.

Colorín colorado, este cuento ha terminado.

Variantes

Podemos relacionar este ejercicio con el citado esquema del cuento de


caballeros que anotábamos más atrás e ir analizando con el grupo si
efectivamente este relato que nos hemos permitido anotar, a pesar de su
extensión, contiene todas las partes que habíamos anotado. La razón de este
trabajo es la de asentar la idea de que un género responde siempre a la
aceptación de un modelo más o menos coherente.

Observaciones
Esta práctica por un lado puede conducirnos al humor y por otro lado a la
crítica. Tanto los educadores, como la propia sociedad y el mercado son
conscientes de que se necesitan modelos de héroes femeninos que no caigan
en los extremos y de ahí el claro ejemplo de Walt Disney con su producción
de la película Mulan o Pocahontas.
Materiales

Material para escribir.

Objetivos

Trabajar narrativamente con los elementos de una buena comedia de enredo


al estilo lopesco.

Procedimiento

Como en el caso del relato de caballeros, se trata de manejarse con un


esquema o molde que encarnaremos con nuestras propias creaciones.

En el elenco de personajes necesitamos como mínimo dos parejas, es


decir, dos mujeres y dos hombres, a los que llamaremos Hombre 1, Hombre
2, Mujer 1 y Mujer 2. Para que haya conflicto generador de enredo
necesitamos:
Hombre 1 y Mujer 1 se quieren recíprocamente, pero Hombre 2 quiere a
Mujer 1 y Mujer 2 quiere a Hombre 2.

Cocinado ya el conflicto, tenemos al menos dos opciones para enredar:

a)Puede suceder que la Mujer 2 se disfrace de hombre para perseguir a su


Hombre 2, pero que sin quererlo atraiga el amor de la Mujer 1 y los
consiguientes celos del Hombre 1 y el Hombre 2.

b)Puede suceder que la Mujer 2 trate de despertar los celos del Hombre 2
fingiendo estar enamorada del Hombre 1 y por consiguiente la Mujer 1
también estará celosa porque cree que verdaderamente la Mujer 2 quiere
quitarle el novio.

Y por último, después del enredo hay que desenredar y llegar al


matrimonio feliz de Hombre 1 con Mujer 1 y Hombre 2 con Mujer 2. A cada
oveja su pareja. Opciones posibles para el desenredo:

a)Mujer 2 se harta de no poder pintarse y de estar esquivando


constantemente a la inocentona Mujer 1. Hombre 2 emocionado por lo
que una mujer ha sido capaz de hacer por él, decide quedarse con Mujer
2, en el fondo un romántico.

b)La Mujer 2 se empieza a asustar de que el Hombre 1 la empiece a tomar


en serio (no parece tener mucho carácter el Hombre 1). El Hombre 2,
bastante narciso, ahora que ha perdido los halagos continuos de la Mujer
2 los echa de menos (así somos de contradictorios los humanos).

En fin, trazadas ya estas líneas, sólo necesitamos darles nombres y cuerpos


a nuestros personajes a los que podemos tal vez hacer acompañar de una
celestina, de un amigo chivato metepatas, de una futura suegra metomentodo,
etc., y relatar una simpática historia de amor y enredo.
Variantes

Este esquema es el mínimo embrión y por tanto susceptible de acoger más


elementos. Las historias de amor en principio pueden generar conflicto
porque los padres prometen a sus hijas a otros (una deuda, un reconocimiento
familiar), porque la familia no soporta a la familia de la pareja pretendida, por
problemas de racismo, de clase social, por la distancia, porque uno de los
miembros no está preparado para comprometerse (don Juan), etc.

Observaciones

Este es el esquema básico que desarrolló Lope de Vega en su nuevo arte de


hacer comedias que revolucionó todo el teatro español de finales del siglo
xvi. Muchas de sus innovaciones perviven hasta hoy en día.
Materiales

Folios de papel, bolígrafo y tijeras.

Objetivos

Fabricar un cuadernillo mediante el cual, con unos elementos fijos, podamos


extraer múltiples relatos hiperbreves.

Procedimiento

Tomar cinco folios, colocarlos en posición horizontal y doblarlos por la mitad


de manera que obtengamos un cuadernillo de diez hojas que sujetaremos con
dos grapas para facilitarnos la tarea. Ya con nuestro cuadernillo tamaño
cuartilla, trazaremos un margen a la izquierda que mantendremos a lo largo
de nuestras diez páginas.

Hecho esto dividiremos, siempre respetando el margen, las páginas en


cinco partes trazando líneas horizontales de manera que tengamos cinco
compartimentos. Seguidamente rellenaremos cada compartimiento o parte de
la siguiente manera:

laparte: «Erase una vez un -------------------» (rellenar con un personaje)

2aparte: «que vivía en ---------------------------» (rellenar con un lugar)

3aparte: «Se encontró con --------------------» (animal, objeto, persona...)

4aparte: «que ----------------------------------------» (oración adjetiva de


relativo)

5aparte: «y entonces -----------------------------» (remate final con el verbo


en plural»

Una vez acabado de completar los compartimentos, debemos recortarlos


hasta el margen, de manera que queden como solapillas que permitan ir
combinando unas historias con otras.

Variantes

Cada participante puede trabajar con un solo folio de tal forma que se puedan
reunir todos los relatos hiperbreves de los creadores compartiendo así la tarea
de la creación original, lo que proporcionará una mayor variedad al resultado
final.
Observaciones

Dada la sencillez de la estructura de los relatos y su brevedad, este ejercicio


es sumamente apto para aplicarlo a la práctica de la enseñanza de la escritura
en una lengua extranjera en el ámbito escolar (inglés, francés).
Materiales

Un sencillo relato base desprovisto de adornos como el que


proporcionaremos en el apartado del procedimiento.

Objetivos

Estimular la creación oral colectiva. Adornar y revestir un esqueleto


esquemático para obtener un producto creativo totalmente elaborado.

Procedimiento

El animador o guía contará un relato esquemático según el modelo que


expondremos a continuación. Posteriormente, el animador volverá a contar el
cuento e irá deteniéndose en cada sustantivo y pedirá a los participantes un
adjetivo o complemento del nombre. Finalmente cualquiera de los
participantes podrá contar el resultado final del cuento con todos sus atributos
y complementos.
Ofrecemos un posible relato base:

«Érase una vez una niña () que no dejaba de encontrarse cofres (): desde
que se había perdido en el bosque () no había dejado de tropezar con aquellos
cofres (). Siempre realizaba la () operación: ¡Puñetas otro cofre ()!
exclamaba, miraba el cofre (), sacaba una llave () de su bolsillo (), lo abría,
observaba su interior vacío, volvía a meter su llave () en la cerradura (), lo
cerraba y seguía caminado hasta que se encontraba otro. Pero un día después
de haber abierto inútilmente por lo menos diez cofres () pensó que tal vez ese
hallazgo () de los cofres () era un mensaje () y que debía usar su llave () para
guardar cosas () así que sacó su llave () de su bolsillo (), abrió aquel () cofre y
guardó en él sus cosas (). Desde aquel día () la niña () no volvió a exclamar:
¡() otro cofre ()»

Variantes

Se puede escoger cualquier otro texto sencillo al que se le debe desproveer de


adjetivos y complementos y se puede introducir la variante de modificar el
final En nuestra versión, teniendo en cuenta el objeto que ocultará la niña en
ese cofre, se podría hacer desaparecer no sólo sus más infantiles miedos, sino
también el hambre del mundo.

Observaciones

Es una actividad que suele crear una sensación de comunidad en el grupo y


que puede servir de calentamiento para ejercicios más complejos.
Materiales

Fotocopias con textos en jerigonza (daremos algunas muestras).

Para aprender a crear una jerigonza también se necesita un lápiz y un


papel.

Objetivos

Visualizar, introduciéndonos en un lenguaje incomprensible, un


acontecimiento verosímil.

Procedimiento

Se trata sencillamente de escuchar un texto en jerigonza leído en voz alta, es


decir, un texto ya de naturaleza creativa que está en un idioma inexistente
pero cuyas huellas gramaticales se pueden rastrear. Acertemos o no con lo
que el texto quiere comunicar, habremos cumplido nuestro objetivo de
improvisar un relato oral.
Proporcionamos al menos un par de textos en jerigonza:

«Plot ro yo pedrí el catón. Socré un han cote. El graso estaba cantamente


linendo. No lo drinió. Una Para jocia y un Par¡ Joci estaban plinando a mi
endidor. Estaban gribblando atamente. Yo grotí al Par¡ y a la Para
fotnamente. No groffieron nu platión. Na el hini yo no putre licrerlo. Yo
lindré vala. Possrí fosbanamente» (Mc Dowell, Curso de formación para
monitores, 1984).

Otro texto de Julio Cortázar:

LA INMISCUSIÓN TERRUPTA

«Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fila, se acerca a la


Tota y ahi nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es
inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea
hasta el copo.

-¡Asquerosa! - brama la señora Fifa, tratando de sonsonarse el ayelmado


tripolio que ademenos es de satén rosa. Remolcando una mazoca más bien
prolapsa, contracarga a la crimea y consigue marivolarle un suño a la Tota
que se desporrona en diagonia y por un momento horadra el raire con sus
abroncojantes bocinomías. Pro segunda vez se le arrumba un mofo sin merma
a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desmunido el encuadre a la Tota
sin tener que alachufarse su contragofia, y así, pasa que la señora Fifa contrae
una plica de miercolamas a media resma y cuatro peticuras de esas que no te
dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulgándose de ida y de vuelta
cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclótumo entre las
gladiofantas.

-iPahayás!, pahayás! - crona el elegantiorum, sujetirando de las


desmecrenzas empebufantes. No ha terminado de halar cuando ya le están
manocrujiendo el fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que
arriba y suño al medio y dos miercolamas que para qué.
-¿Te das cuenta? - sinterruge la señora Fifa.

-¡El muy cornaputo! - vociflama la Tota.

Y ahí nomás se recomplamean y fratertulian como si no se hubieran estado


polichantando más de cuatro cafotos en plena telemancia; son así las tofitas y
las fitootas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se
qeudan tan plopas» (julio Cortázar, último round, 1992).

Una vez leído el texto pondremos a campear la imaginación para intentar


descifrar el suceso que se ha pretendido contarnos. La experiencia es muy
divertida y sugerente.

Variantes

Se puede complicar la actividad sugiriendo a los participantes que creen su


propia historia en jerigonza. Para ello, en el apartado observaciones, daremos
unas pequeñas pautas de invención.

Observaciones

Para inventar nuestra propia jerigonza podemos mezclar unas palabras con
otras, a modo de suma: Sujetar+ tirando = sujetirando; cambiar una sílaba:
crenzas por trenzas; añadir un prefijo o sufijo inusual a una palabra:
omnimirando, peleidad; invertir el orden de las sílabas: nechalar o lachenar
por chanelar. También pueden servir las técnicas para crear mensajes cifrados
que consisten en cambiar las vocales por la tercera correspondiente, por
ejemplo: cimuna = camino, o sustituir los sustantivos por el quinto, por
ejemplo, que venga a partir de él en el diccionario...
Materiales

Lápiz y papel opcional.

Objetivos

Crear un cuento colectivo a partir de un mínimo hilo argumental.

Procedimiento

El líder del grupo comenzará a contar una historia que inexcusablemente se


basará en un viaje en busca de un objetivo.

Aconsejamos comenzar por un personaje protagonista cuyo nombre podría


incluso decidir el grupo y también las razones de su búsqueda.

Os invitamos no obstante a practicar con estos núcleos argumentales:

a)Chinisela es una joven que ha descubierto que es hija de una


violonchelista y de un superviviente de la Atlántida. A la muerte de su
padre decide emprender un largo viaje en busca de algún resto de
aquella legendaria civilización. Empezó a hacer su mochila en la que
metió...

b).................. escritor fracasado, había leído algo sobre la existencia de un


Gran Diccionario que contenía todas las palabras del mundo y gracias a
cuya presencia, en algún lugar escondido, los seres humanos poseíamos
el don de la palabra.

Una mañana, después de una noche de insomnio...

c)Utzamud, hombre de las cavernas, había pintado en el fondo de su cueva


aprovechando los caprichosos pliegues de una roca que casi dirigían sus
manos, un extraño animal que jamás había visto ni siquiera en sueños.

Un atardecer, encendió una tea, observó detenidamente su dibujo y


decidió...

Variantes

Evidentemente esta actividad se puede realizar individualmente. En el caso


de que así sea, y de que exista el grupo, puede ser enriquecedor e interesante
ver los resultados que cada participante ha ido dando para desarrollar la
historia y lograr el objetivo de los protagonistas.

Observaciones
Si la creación es colectiva se aconseja siempre que uno de los participantes
recuente toda la historia desde el principio, pues si no se hace así no se
consigue crear la idea de unidad que precisa el cuento. De este modo además
los participantes se harán conscientes de la creación que acaban de realizar;
insistimos en que hasta ese momento el cuento no ha nacido.
Materiales

Un cuento de estructura abierta o cuya estructura se base en episodios


similares a lo que transcribiremos en el apartado «Procedimiento».

Objetivos

Deducir el esquema o modelo que se repite a lo largo de una estructura


episódica para imitarlo.

Procedimiento

El animador contará un cuento cuyo armazón está esencialmente constituido


por pequeños núcleos temáticos que se van repitiendo con variantes que
enriquecen el argumento.

Se percatará de que los participantes han tomado conciencia de la


existencia de un esquema con unos determinados elementos que se van
repitiendo.

Pedirá a los participantes que se inserten en episodios construidos de una


manera similar pero con un contenido propio.

Daremos un ejemplo de un cuento que escuché a un cuentacuentos


llamado Daniel Erice en un bar de Madrid quien comenzaba haciendo
partícipe al público pidiendo que le dieran un nombre lo más raro posible a
nuestro protagonista. Nosotros le llamaremos Aurovindo.

«Érase una vez un hombre llamado Aurovindo que salió de su casa a


recorrer el mundo en busca de aquel lugar en que todo el mundo fuera feliz y
donde nadie muriese nunca. En su camino se encontró con un hombrecillo
que rascaba con sus uñas una enorme montaña, metía la arena en su sombrero
y la arrojaba por un precipicio.

-Hola, me llamo Aurovindo.

-¿Cómo?

-Aurovindo.

-¡Qué nombre tan raro!

-Estoy buscando el lugar en el que todo el mundo es feliz y donde no


muere nadie. ¿Lo conoces?

-iEso no existe! -¡Eso

-¿Y tú qué haces?

-Yo tengo que rascar la arena de esta montaña, llevarla en mi sombrero y


arrojarla por este precipicio y hasta que no haya terminado no me moriré.

-Pero entonces, cuando hayas acabado de llevar toda la arena de la


montaña a ese precipicio, ¿te morirás?
-Sí, entonces me moriré.

Ah, entonces no me interesa - respondió Aurovindo y reemprendió su


viaje.»

No vamos a finalizar el cuento sino que vamos a sugerir ideas que deben
ajustarse al esquema propuesto: Aurovindo se encontrará con otro hombre
que tendrá la misión de vaciar un río en el mar, con una mujer que tendrá
que...

¿Cómo concluiremos nuestra historia? El relato original que yo escuché


acaba con el encuentro entre Aurovindo y una niña que no se extraña de la
rareza de su nombre y le hace comprender que ese lugar en donde todo el
mundo es feliz y donde nadie muere nunca es la mirada de un niño. Este final
evidentemente será manipulado al gusto del creador que situará ese lugar
mágico y extraordinario en donde desee.

Variantes

Se puede practicar esta técnica a partir de todo tipo de textos. No pocos


cuentos infantiles tradicionales se basan en ella. Nos daremos cuenta de que
el número que suele repetirse en la estructura es el tres y algo menos el siete.

¿Qué pasaría si ampliásemos a seis a los tres cerditos? ¿Podemos


imaginarnos a un ciber-cerdito que construiría su casa de titanio?
Observaciones

Este tipo de cuentos sirve para que además el oyente o espectador participe
durante su interpretación o proceso de «contado». El público puede repetir el
«¿Cómo?» extrañado de los personajes al oír el nombre raro del protagonista
y corear la pesimista conclusión de «iEso no existe!».
Materiales

Se necesitan, aunque no es imprescindible, un modelo base y material para


escribir.

Objetivos

Imitar con fines humorísticos, basados en la degradación, un modelo o


arquetipo conocido.

Procedimiento

Tomar un esquema o modelo.

Desgranar sus elementos constitutivos.

Oponer, si es posible, simétricamente un elemento negativo o degradado al


elemento positivo o ennoblecido del original.
La postura del narrador debe estar en un plano de superioridad.

Allá va lo que pudiera ser un divertido ejemplo que os invitamos a


concluir:

CUTRECITA ROJA

«Cutrecita era una niña sucia, desaliñada, fea, mellada y malhablada que iba
dando patadas a todos los objetos que se cruzaban en su camino. A
regañadientes tuvo que obedecer a su madre y llevar una cesta cursi que
pesaba muchísimo a casa de su abuelita, que era demasiado vieja y fea y no
paraba de hablar siempre de lo mismo...»

Variantes

Se puede variar el grado de degradación hasta llegar el esperpento


valleinclanesco o por el contrario se puede tomar un género bajo y realizar un
especie de parodia sublimadora, como en otro contexto haría el poeta Juan
Ramón Jiménez al escribir su «poesía pura».

Observaciones

Este recurso es muy divertido, pero se puede derivar en el sarcasmo.

Don Quijote era un héroe degradado del modelo del género de los héroes
caballerescos. Obras como La gatomaquia (la batalla de los gatos) de Lope de
Vega son una parodia de las grandes batallas épicas.
El proceso degradador puede llevar a construcciones increíbles.
Recordemos que el Barroco español se dedicó a destruir sistemáticamente
todos los mitos de la antigüedad que los renacentistas habían erigido en
ídolos. Como curiosidad remitimos al mito de Hero y Leandro que trataron
Garcilaso y Góngora, que ya desde el tratamiento formal nos remite a una
visión noble o degradante al escoger el primero la elegante, difícil, culta y
novedosa forma del soneto, y el segundo la popular y más sencilla forma del
romance. Citamos sólo los primeros versos e invitamos a su lectura:
«Pasando el mar Leandro el animoso» (Garcilaso) ; «Arrojóse el mancebito/
al charco de los atunes» (Góngora).
Materiales

Lápiz y papel (opcional).

Objetivos

Ser capaz de llegar más lejos de lo que nos han contado y ser capaces de
completar la cadena causa-consecuencia.

Procedimiento

Consiste en elegir el final de un determinado cuento tradicional y tomarlo


como excusa o punto de partida para continuar la historia.

Daremos una serie de pautas creativas:


¿Llegó a plantearse el príncipe del cuento de Cenicienta qué pasaría si se
casara con una persona que no es de sangre real? ¿Qué será de esta
pareja?

¿Cómo podría adaptarse la Bella durmiente al mundo después de haberse


pasado más de cien años durmiendo?

¿Cómo se acostumbrará el Patito feo a ser envidiado por su belleza entre


sus propios compañeros cisnes? ¿Encontrará el verdadero amor?

-¿Qué fue de tantas otras chicas que se casan al final de los cuentos?

Como muestra mencionaremos el texto teatral de la novelista Lourdes


Ortiz titulado Cenicienta, obra que tomará un cariz histórico-político al
plantear a un rey, el príncipe del cuento, que ha escandalizado a los
prohombres del reino y ha provocado que el pueblo la tome como un símbolo
de su participación en el poder.

Variantes

Este ejercicio puede evidentemente realizarse con películas, dibujos


animados, novelas o cualquier tipo de relato que compartan una comunidad
de participantes.

Observaciones

A raíz de realizar esta propuesta, tal vez descubramos que muchos de los
argumentos de la literatura culta y popular occidental están inspirados en este
modelo.
Materiales

Lápiz y papel (opcional).

Fotocopia con las propuestas, que esbozaremos más adelante, para atizar el
caballito de nuestra imaginación.

Objetivos

Manipular creativamente los cuentos heredados de una tradición folclórica.

Procedimiento

La actividad consiste en desmontar analíticamente las licencias poéticas o


fantásticas de los cuentos y darles una explicación racional o verosímil. Es el
proceso, sólo aparentemente, contrario al proceso creativo habitual. Del
cuento de Los tres cerditos nos preguntaríamos por ejemplo de qué clase eran
los cerditos, ¿el más listo era de pata negra?, ¿cómo se explica que hubiera
ladrillos en el bosque? Y si vamos al cuento de Cenicienta, ¿cómo
suprimiríamos el hada madrina y explicaríamos el cambio de actitud de las
hermanas al permitirle asistir al baile? ¿Y entonces de dónde sacó el traje?
¿Fue a pie y por eso se le desgastó el zapato y se le dio de sí hasta que se le
salió? Pasemos a analizar al príncipe: ¿le interesaban al príncipe los temas
políticos? ¿Utilizó a la pobre Cenicienta porque quería huir de una novia con
cara de sapo impuesta por su madre, la reina? Y qué diremos del cuento de
Blancanieves, ¿la bruja tenía doble personalidad? ¿La manzana que escogió
era golden o tal vez reineta? Y la Bella durmiente, ¿fue criogenizada,
congelada durante cien años porque su padre era rico y le había pagado el
experimento?

Variantes

Los cuentos tradicionales son susceptibles de muchos tratamientos creativos


como sería por ejemplo la opción de darle la vuelta a la tortilla y convertir a
los personajes malos en buenos y a la inversa como propone G.Rodari, así
tendríamos un lobo bueno, una Caperucita mala que utiliza la excusa de la
abuela enferma para saltarse las clases, unos enanitos despiadados, una
madrastra dirigente de una ONG, etc.

Observaciones

Los cuentos infantiles son el reflejo de una determinada visión del mundo de
la cual no seríamos conscientes si no nos planteásemos algún tipo de ejercicio
de reflexión como los que proponemos. Caperucita no es sino los consejos de
una madre para que los niños aprendan que no deben salir solos de casa...
Materiales

Nuestra memoria colectiva. Un lápiz y un papel, si se quiere.

Objetivos

Indagar sobre la naturaleza de determinados refranes, sentencias o frases


hechas.

Procedimiento

Pedir a los participantes que recuerden un refrán, una frase hecha o un


estribillo conocido del tipo «A quien buen árbol se arrima, buena sombra le
cobija», de manera que entre todos podamos tener un buen corpus para poder
elegir alguno que le apetezca a nuestra imaginación, a partir del cual
improvisar un argumento que justifique la frase o refrán elegido.

Un ejemplo podría ser el siguiente: «Esto era una vez un joven que
procedía de una familia humilde y con pocas miras intelectuales. Hasta que
un día en el apartamento de al lado llegó a instalarse una mujer de la que no
podría decirse que fuera guapa....». En fin, esa mujer sería pues una profesora
universitaria, amante del teatro y que llevaría a Anselmo, nuestro héroe, por
un derrotero nuevo para demostrar qué verdad decía mi abuelo cuando
insistía en que «A quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija».

Por su interés y por su utilidad reseñaremos aquí un fragmento del libro de


José María Iribarren El porqué de los dichos (Dep. de Educación y Cultura,
Pamplona, 1994) que explica el origen del dicho comparativo «Más feo que
Picio»:

«Para ponderar la fealdad de alguien suele decirse "es más feo que Picio",
a quien, de feo que era, le dieron la Unción con caña, por lo asustado que
estaba el cura», esto añaden los andaluces.

Sbarbi, en su Gran Diccionario de Refranes, dice que Picio fue un


zapatero, natural del Alhendín, y que vivía en Granada en la primera mitad de
siglo último. Condenado a la última pena, hallándose en capilla recibió la
noticia del indulto, y le causó tal impresión, que se quedó a poco sin pelo, sin
cejas ni pestañas y con la cara tan deforme y llena de tumores, que pasó a ser
citado como modelo de la fealdad más horrorosa.

Sbarbi habló con personas que habían conocido a Picio. Y añade que éste
se retiró a la villa de Lanjarón, de donde lo expulsaron porque jamás entró en
la iglesia por no quitarse el pañuelo con el que cubría su calva. Entonces
volvió a Granada, donde al poco tiempo murió.

De Andalucía procede también la comparación popular: «Más feo que el


sargento de Utrera».

Otro de los prototipos de fealdad suele ser Carracuca, aunque en algunas


regiones hacen de este ignorado personaje arquetipo de la longevidad,
diciendo: «Es más viejo que Carracuca».

Inspirados por este curioso y erudito texto, ¿no seríamos capaces de


inventar una historia que explicara dichos como «A donde fueres haz como
vieres», «Al que madruga Dios le ayuda», «Más vale tarde que nunca» o
«Esto es una bicoca»?

Variantes

Una variante de este ejercicio se puede realizar tomando como referentes


títulos de películas, libros, juegos, cuadros, etc., que tomaremos como si
fueran verdaderas conclusiones de lo que quieren comunicar.

Observaciones

Existen evidentemente diccionarios de frases hechas, refranes y dichos como


el citado de José María Iribarren, que nos explican verdaderamente el origen
de estas expresiones y que, como vemos, en un momento dado podrían
utilizarse para estimular nuestro primer aleteo creativo.
Materiales

Elegir una escena teatral con un diálogo sabroso. Tijeras.

Objetivos

Aprovechando el trabajo creativo, recordar o dar a conocer pequeñas escenas


de grandes obras de la historia de la literatura dramática.

Procedimiento

Una vez escogida la escena, recortaremos las réplicas de los personajes


manteniendo el nombre del interlocutor. Las meteremos en una caja o
recipiente y pediremos a los participantes que extraigan diez fragmentos. En
este momento jugaremos a contar las historias de los personajes y los
problemas que están debatiendo a partir de esa información desestructurada,
inconexa e incompleta.

Ejemplo: Del Acto II de La zapatera prodigiosa de García Lorca, hemos


cogido al azar las siguientes réplicas:

«ZAPATERO: Entonces, ¿lo recibiría usted bien?

ZAPATERA: ¡Cuánto tiempo hace que se la perdoné!

ZAPATERO: ¿Y si por casualidad llegara ahora mismo?

ZAPATERA: Como si fuera el rey y la reina juntos.

ZAPATERO: ¿Le perdonaría su locura?

ZAPATERA: Y no se olvide de decirle que lo espero, que el invierno tiene


las noches largas».

Intentemos recomponer a nuestro modo la historia: «Érase una vez una


zapatera que tenía un amigo zapatero al que le contaba sus problemas. El
amigo estaba loco por ella pero sabía por sus confidencias que ella no podía
vivir sin Luis, amigo común de ambos. Luis, tras haberle hecho una jugarreta
a la zapatera, se había marchado a la corte a arreglar los zapatos del rey y de
la reina, pero la zapatera, llevada por su amor, lo había perdonado y soñaba
que volvería...».

Variantes

Extraer los diálogos de la vida cotidiana o real, como por ejemplo, grabar una
parte de una conversación telefónica en la que sólo se escucha a un
interlocutor, un fragmento de una película, una conversación en la parada del
autobús, etc.
Observaciones

Es de gran interés después, comparar el diálogo original completo y la


verdadera historia creada por los grandes autores con las historias que hemos
inventado.
Materiales

Canciones o fragmentos de las mismas.

Objetivos

Aprender a captar los mensajes de algunas canciones que tal vez hayan
quedado disfrazados u ocultos bajo la belleza o el ritmo pegadizo de una
música.

Procedimiento

Escuchar una canción o un fragmento de la misma o pasar una fotocopia con


el texto de la letra. Sacar los personajes, las situaciones y contar más o menos
fielmente lo que ese texto trata de comunicar.

Como punto de partida recordaremos la hermosa letra de una canción de


Joaquín Sabina:
Y empezamos nuestra historia: «Érase una vez un hombre llamado Alonso.
Alonso era de talante muy soñador y vivía en una enorme y contaminada
ciudad. Quería marcharse al campo para poder ver los prados verdes, gozar
de la primavera y la violencia en pos de una vida tranquila en consonancia
con la naturaleza. Había planeado hacerlo muy pronto aunque le faltaban las
fuerzas, pero conoció a una mujer y esta vez sí que lo conseguiría. Aunque lo
deseaba mucho, no era tan fácil largarse y dejarlo todo, cambiar radicalmente
de vida. Pero un buen día, María se cansó de aquel hombre que quería pero
que nunca hallaba fuerzas para poder, buscaba alguien que tuviera más
iniciativa y que no dependiera tanto de ella. Si le hubiera dicho "María acabo
de comprar aquella casa del anuncio del periódico", tal vez se habría quedado
junto a él. Alonso, desde entonces va como perdido, como borracho, como un
don Quijote sin caballo y sin destino y sin Dulcinea, se siente terriblemente
sólo en casa y se lamenta de su suerte, parece que cuando la vida va a
arreglarle algo que puede hacerle vibrar, en poco tiempo se lo quita. Alonso
no se da cuenta de que a los sueños hay que perseguirlos con las piernas
porque los hombres no tienen alas».
Variantes

No necesariamente tenemos que contar lo que dice la canción, sino que


podemos involucrar nuestra propia capacidad creativa y recrear una nueva
vivencia.

Si no tenemos material de audición se puede proporcionar el texto de la


canción, leerla en voz alta y pedir a cada uno de los participantes que cuente
su versión.

Observaciones

Nos daremos cuenta de que hay canciones que cantan, es decir, que expresan
sentimientos, y otras que cuentan e incluso muchos autores son conscientes
de que están narrando con el acompañamiento de la música.

Practica este género canción-cuento Silvio Rodríguez, por ejemplo en su


«Fábula de los tres hermanos» o «El hombre que besaba todo» o «El
reparador de sueños», o recordemos a Mecano con su éxito «Hijo de la luna»
que precisamente comienza «Tonto el que no entienda, cuenta una leyenda» o
a Ana Belén con «A la sombra de un león» canción por otra parte cuya letra
es de J.Sabina y cuya técnica de composición está basada en la parodia
mitológica.

Las canciones extraídas de la tradición oral suelen ser a veces amalgamas


de historias mezcladas unidas por caprichos de la memoria de las gentes o por
el soniquete de la rima.
Materiales

Material para escribir, opcional.

Objetivos

Continuar un relato inacabado. Elegir razonadamente un final coherente con


el desarrollo de una historia.

Procedimiento

Comenzar a contar un cuento con alguna de las técnicas que hemos aprendido
o bien comenzar a leer un cuento de un autor conocido.

Continuar leyendo o contando hasta haber expuesto el planteamiento y el


nudo del relato.

Interrumpir la lectura en un punto climático.


Los participantes buscarán finales adecuados para el cuento.

Entre todos se decidirá el final más coherente.

Uno de los participantes contará el cuento completo con el final elegido.

Variantes

Gianni Rodari propone que se busquen tres finales para el cuento.

Observaciones

El diálogo final en el que se decide cuál es el final más coherente u oportuno


contribuye no sólo a la reflexión, sino también a fomentar la comunicación
del grupo.
Materiales

Recortes de las líneas finales de relatos, historias o noticias.

Objetivos

Deducir a partir de unas frases los antecedentes de una situación conclusiva.

Procedimiento

Leer en alta voz el final de una historia e incitar a los participantes para que
reconstruyan la totalidad del argumento.

Vamos a dar un ejemplo:

«Quizá por ello, como un desatinado rebelde, ahora estoy contemplando el


mar y miro las estrellas. Extiendo por ese azul y ese blanco mi deseo de amar
y sé que instante tras instante estoy gastando mi vida en ellos. Sé que mis
ojos van agotándose. Pero no entiendo cómo se puede amar sin perder, cómo
se puede medir con amor un instante sin saber que se escapará de nuestra
vida» (Antonio Prieto, Secretum, Planeta, 1975).

El animador debería lanzar al grupo las siguientes cuestiones para


comenzar el proceso creativo:

¿Quién habla?

¿Dónde está el personaje?

¿Por qué puede ser un «desatinado rebelde»?

¿Por qué insiste en la idea del envejecimiento o del paso del tiempo
relacionándola con el amor?

Variantes

Se puede realizar el mismo tipo de ejercicio utilizando medios audiovisuales,


poniendo el final de un vídeo, películas, de una canción, etc.

Observaciones

Los componentes del grupo pueden lanzarse a la empresa común de


inventarle un planteamiento y un nudo a la historia o pueden exponer cada
uno su propia versión. No obstante en cualquier caso se establecerá un jugoso
diálogo.
Materiales

Material para escribir, si se quiere.

Objetivos

Dilucidar sobre una situación para averiguar los datos que faltan.

Procedimiento

Entre los miembros del grupo, hacer una recopilación de acertijos


evidentemente sin mencionar la solución. Se podrán realizar tantas creaciones
cuantos acertijos haya. El sabedor del acertijo lo expondrá para que el grupo
intente resolverlo; una vez resuelto una persona del grupo reconstruirá la
historia en tercera persona añadiendo los ingredientes que a su estilo le
parezcan pertinentes.
Tomemos este enigma como ejemplo:

«Un aburrido rey bajó a la cárcel a visitar a su prisionero y le propuso un


juego para conseguir su liberación. Debía elegir entre dos habitaciones en
cada una de las cuales había o una bella dama o un tigre, pero también
pudiese ser que hubiese tigres en las dos o damas en las dos. En la puerta de
cada habitación había un letrero. El primero decía: "En esta habitación hay
una dama y en la otra un tigre" y el segundo "En una de estas habitaciones
hay una dama, y en una de estas habitaciones hay un tigre". El aburrido pero
astuto rey explicó que uno de los letreros decía la verdad y el otro mentía».

Leído el enigma y resuelto (hay que escoger la puerta segunda), si se desea


tenemos aquí unos cuantos datos para imaginar un cuento: ¿quién era ese
rey? ¿Por qué estaba tan aburrido? El prisionero, ¿era conocido del rey? ¿Qué
falta pudo haber cometido? ¿Había una princesa o dama por medio? ¿Era
para él? ¿Era un encargo de otra persona?, etc.

Variantes

El acertijo puede consistir en idear una trama policíaca para realizar una
improvisación dramática entre los miembros del grupo: el policía, el testigo,
el forense, el asesino, el cadáver. Todos deben ponerse a hablar sin pensar
para descubrir cómo se ha podido realizar el crimen.

Observaciones
Si utilizamos los acertijos o adivinanzas típicos del mundo infantil podemos
usar este ejercicio con niños de corta edad.
Materiales

No se precisan materiales específicos.

Objetivos

Situarse en la piel de un personaje con una situación problemática y actuar a


la vez que se va creando una historia.

Procedimiento

Los participantes deberán hacer una puesta en común de dilemas que


conozcan sin ofrecer las soluciones para motivar el grupo. Un tipo de
adivinanzas más complejas que las habituales también pueden servir para la
praxis de esta actividad.

Os retaremos con dos dilemas como punto de partida.


Primer dilema

Vamos en un globo aerostático y por dificultades técnicas tenemos que irnos


desembarazando de peso para poder seguir en el aire. Una vez que hemos
agotado los objetos que hemos de tirar, tendremos irremediablemente que
decidir ir arrojando personas. Cada persona tendrá que defender su valía y su
necesidad de permanecer en el globo. Al final, después de haber hecho la
ronda de intervenciones apologéticas, se buscará una manera de salvar el
problema sin perder a ningún tripulante.

Por último, uno de los participantes se animará a relatar la historia en


tercera persona como si fuera un cuento.

Segundo dilema

Estamos viendo la televisión y un avance de noticias interrumpe nuestro


programa favorito. Se trata de George Bush, el presidente de los Estados
Unidos, quien radiante de felicidad comienza a comunicar al mundo que
hemos realizado la máxima conquista que se pueda imaginar: vencer a la
muerte. Se nos habla de una única Ley, la Ley de Convivencia Universal de
los Pueblos de Paz, por lo que se nos insta a correr hacia el consultorio más
próximo para ponernos una vacuna que nos hará inmortales, habitantes de
una nueva era de paz y riqueza.

Supongamos que todos acudimos a vacunarnos eufóricos sin darnos


demasiada cuenta de que a los hombres se le mete junto al flujo de la
inmortalidad un esterilizante para evitar la superpoblación. Pues bien, esta es
la historia de un hombre que no quiso vacunarse y cuyo crimen contra la Ley
fue descubierto porque se enamoró perdidamente y dejó embarazada a una
mujer.

El dilema que planteamos es el juicio del acusado rebelde contra la Ley de


Convivencia Universal de los Pueblos de Paz; somos un tribunal popular
compuesto por: un profesor de literatura (como el acusado), un sociólogo, un
médico, un abogado, un filósofo, un economista, un sacerdote, un Supremo
Magistrado representante directo del nuevo Estado Universal de Paz, etc.
Deberá decidirse sobre el futuro del acusado, la mujer enamorada y el niño
recién nacido.

Dar el veredicto y concluir la historia.

Al final uno de los participantes intentará narrar la historia en tercera


persona.

Variantes

La prensa y los medios de comunicación en general, están llenos de casos en


los que se dictamina sobre un determinado asunto de actualidad y que
podrían servir como estímulos de este ejercicio.

Observaciones

Esta práctica se puede utilizar para trabajar con adolescentes sobre temas tan
necesarios como las drogas, el alcohol...
Materiales

Una fotocopia de un texto con argumento, nudo y desenlace. Tijeras.

Objetivos

Completar una información a partir de retazos de la misma.

Procedimiento

Tomar un texto que contenga un relato completo y recortar sus párrafos


independientes. Dejar el primero y eliminar todos los párrafos pares dejando
los impares.

Leer el comienzo del relato así como los fragmentos que contienen los
párrafos impares.
Completar oralmente los huecos o lagunas de información que faltan.

Se pueden incluir todo tipo de elementos nuevos, personajes, situaciones,


conflictos, canciones, etc. A gusto del creador.

Se puede eliminar el final y cambiarlo por un nuevo más del gusto de los
participantes.

Finalmente se puede proceder a la lectura del cuento completo original


antes de que le propináramos los tijeretazos. ¿Se parece al nuestro?

Escribimos una historia fragmentada de la manera que hemos indicado:

«Había una vez un gato que se llamaba Calcetines. Era muy guapo pero
siempre estaba enfadado porque decía ¡los gatos no sirven para nada! Paseaba
de sol a sol y siempre le acababan espantando con una escoba. De modo que
terminaba por echarse a dormir (jrrr, jrrr). (1)

Y al día siguiente, antes de amanecer, el gato Calcetines se subió a la torre


y se puso a cantar: - Miau, miau, marramamiauuuuu. (2)

-¡Calla de una vez, gato del demonio, hoy es domingo, déjanos dormir! (3)

-Los gatos no servimos para nada! -y se echó a dormir. (4)

Cuando se hizo de noche Calcetines se subió a un árbol y abrió los ojos


mirando el camino por si venía alguien... Por entre las ramas zumbaba el
viento, fiuuuu, fiuuuu, detrás de un árbol vio una sombra alargada por la luz
de la luna, escuchó un crujido de ramas, crag, crag, crag, y tuvo tanto,
tantísimo miedo que los pelos se le pusieron de punta, pegó un brinco y se
fue a esconderse entre las cuadras..., asustado y triste dijo: - ¡Los gatos no
servimos para nada! - y se echó a dormir. (5)

Calcetines, que había visto muchas veces cómo ponía huevos la señora
Gallina, fue al pajar, se sentó sobre un montoncito y empezó a empujar y a
empujar... !pero no le salía el huevo! Empujó, empujó y le salió, le salió... ¡un
cagarrón enorme y asqueroso! De manera que se volvió al patio y dijo: - !Los
gatos no servimos para nada! -y se echó a dormir. (6)

Gato Calcetines se dedicó todo el día a comer lo que pillaba y cuando no


pudo más fue a ver a la granjera. (7)

La granjera, riendo, cogió un chuchillo enorme, pero Calcetines, al ver


brillar el filo echó a correr escondiendo el rabo. Y no paró hasta llegar al
establo donde se echó a dormir. (8)

Calcetines vio que había una cántara allí cerca y haciendo muchos
esfuerzos se la cargó a espaldas, pero pesaba tanto que, al primer intento, se
le escurrió cayendo toda la leche por el suelo. El granjero, muy enfadado,
alzó la bota para mandarle lejos... Y el pobre Calcetines, bufando, se
encaramó al tejado donde estaba paseando el abuelo Gatoviejo. (9)

He querido cantar como el Gallo. Poner huevos como la Gallina. Asustar a


los ladrones como el Perro. Dar chorizos como el Cerdo y llevar un cántaro
como el Caballo, ¡pero todo me ha salido mal! (10)

-¿Y cuáles son los trabajos de los gatos? (11)

A partir de entonces Calcetines hizo estas tareas, tan rebién que no tenía
tiempo de dormir. Y se alegró mucho de ser gato. Y colorín, colorado, este
cuento está recién empezado».

¿Cómo se completaría la historia? ¿Hemos captado la estructura de la


misma? ¿Seríamos capaces, pues siguiendo este esquema propuesto de la
visita e imitación de la capacidad de cada animal, de añadir otros episodios
con otros animales? Para demostrar que es bien posible y que podemos seguir
casi hasta el infinito improvisaremos otro episodio apto para habitar entre los
párrafos de esta simpática historia:

-«Gato Calcetines, despierta - dijo el señor Elefante - Sólo sabes dormir.


Yo acabo de extraer agua del pozo con mi trompa y he regado las flores del
jardín.
Calcetines vio que había una fuente allí cerca y unas macetas a su lado por
lo que se acercó e intento succionar todo el agua que pudo, pero empezó a
atragantarse, a toser y ponerse colorado y encima por poco casi se cae al
agua. De los mismos aspavientos, sin querer derribó una de las macetas. Y el
pobre Calcetines, todavía tosiendo se lamentó: - ¡Los gatos no servimos para
nada! -y empapado, y aterido de frío, se hizo una bola y se echó a dormir».

Recuperamos ahora ordenadamente los fragmentos eliminados:

(1) - Gato Calcetines, despierta - le dijo el señor Gallo-. Sólo sabes dormir.
Mírame a mí; me he levantado de madrugada, me he subido a la torre y he
despertado a todos cantando kikiriquí...

(2) Y en ese momento el señor cura le tiró un zapato y, asomándose a la


ventana, le gritó:

(3) Calcetines muy dolido se bajó al patio y dijo:

(4) - Gato Calcetines, despierta - le dijo el señor Perro-. Sólo sabes dormir.
Fíjate en mí, anoche espanté unos ladrones que querían robar el trigo.

(5) - Gato Calcetines, despierta - le dijo la señora Gallina-. Sólo sabes


dormir. Esta mañana me he echado en el nido y cantando cocoricó mira qué
huevo tan hermoso he puesto.

(6) - Gato Calcetines, despierta - dijo el señor Cerdo-. Sólo sabes dormir.
Y yo ya me he comido todo el pienso y me estoy poniendo gordo para dar
buenos chorizos y unas morcillas así de grandes.

(7) - Mire, señora Granjera, qué gordo estoy.. Coja un cuchillo y haga un
chorizo de mi rabito.

(8) Gato Calcetines, despierta - dijo el señor Caballo-. Sólo sabes dormir.
Yo acabo de volver del pueblo de llevar la leche en mis alforjas.

(9) - ¡Ay abuelo, qué mala suerte tenemos los gatos! No servimos para
nada.

(10) - ¡Ay Calcetines, qué tonto eres! ¿Cómo va a salirte bien hacer
trabajos que no son de gato?

(11) Andar suavecito. Ahuyentar a los pájaros, hacerse esconder a los


ratones y dejar que los niños te acaricien.

Variantes

Aunque nos parece más participativo el modelo que hemos expuesto, el guía
puede repartir ya recortados los fragmentos del texto a componer.

También se pueden meter todos los fragmentos en una bolsa y extraer unos
cuantos al azar para componer la historia.

Esta actividad se puede realizar con cualquier tipo de texto: una canción,
un romance o poema de tipo narrativo...

Observaciones

Se puede aligerar la actividad según el grado de motivación de los


participantes suprimiendo menos texto o seleccionando un texto
relativamente breve.
Materiales

Se puede, aunque no es necesario, utilizar papel y lápiz.

Objetivos

Interpretar lúdicamente unos símbolos o claves cuyo significado ha sido


acordado arbitrariamente.

Permite al grupo ganar en unión y complicidad.

Procedimiento

El monitor o animador mencionará cinco elementos que serán imaginados y


descritos por la imaginación de cada interlocutor. Dichos elementos pueden
ser los siguientes:
a)un lugar situado en la naturaleza o en la ciudad por el que el participante
se ve caminar.

b)el encuentro con una llave.

c)el hallazgo de un arma.

d)la aparición de un elemento acuoso.

e)un encuentro con un grupo de desconocidos ya sean animales o


personas.

Una vez hecho esto, y previamente a relatar cada una de las historias,
decidiremos entre todos qué significación le vamos a dar a los símbolos. El
lugar imaginado podría referirse a nuestro estado de ánimo actual; la llave, al
objetivo u objetivos que cada uno proyecta para su vida; el arma, la fuerza
que vamos a emplear en conseguir dichos objetivos; el agua, la decisión de
continuar o de modificar el camino que hemos escogido; y por último, por
ejemplo, el grupo podría significar las personas que van a contribuir o que
pueden impedir la realización de nuestros sueños.

Y ahora ya, cada interlocutor puede comenzar a relatar su pequeña historia


que ofrecerá al grupo para que le ayude a desentrañar su enigmático y nuevo
significado simbólico.

Propondremos un ejemplo: «Camino por un paseo marítimo rodeado de


palmeras, a mi derecha está el mar. Casi va a anochecer. Me atrae el ruido del
oleaje y me acerco a la orilla, las olas traen y llevan un objeto que parece de
metal de color azul, me sorprende que el agua pueda con ese peso y me
agacho a cogerlo. Es una llave pero no es de metal, sino una imitación. La
limpio y me la guardo en el bolsillo y decido sentarme a contemplar la puesta
de sol en el mar. Por fortuna se me ocurre mirar el lugar donde voy a
sentarme y descubro un enorme cristal de botella y lo lanzo muy lejos entre
unas rocas, después me arrepiento de no haberme levantado a tirarlo a un
lugar seguro. Continuo mirando el mar, ya casi es de noche. Me levanto y
camino, abandono la arena de la playa y me sumerjo en el bullicio de la
terraza de una heladería».

Con estos sencillos elementos hemos compuesto una historia que a su vez
será motivo de reelaboración dando lugar a otra nueva que nacerá de las
bocas unidas de todos los participantes al aplicar la traducción de los
supuestos símbolos. En nuestro caso diríase que la persona que relata se halla
en un momento de su vida en el que se encuentra cómoda y serena, pero
cuyos objetivos tal vez son menos ambiciosos de los que debería plantearse,
etc.

Variantes

Naturalmente se pueden cambiar tanto los elementos-símbolo como las


significaciones atribuidas a éstos.

Observaciones

Debemos insistir en que se trata de un puro juego de divertimento que poco o


nada tiene que ver con la psicología, para evitar que nadie pueda sentirse
forzado a desvelar su intimidad.
Materiales

Una hoja de papel y algo para anotar.

Objetivos

Encadenar palabras arbitrariamente dejando fluir a la conciencia.

Procedimiento

Comenzaremos tal como aconsejaba Rodari anotando dos palabras al azar:


mar y cacahuete, por ejemplo. A partir de ahí, tomar cada una de ellas por
separado e ir anotando las asociaciones que nos sugieren. De «mar»: salado,
brisa, pez, pescador, luna, espuma, sirena, ola, ventisca... De «cacahuete»:
mono, cáscara, cine, cucurucho, aperitivo, bar... Cada palabra nos va llevando
por la corriente de una serie de asociaciones inconscientes que nos están
proporcionando ricos elementos para la confección de nuestra historia.

Ya sólo nos queda tomar los elementos que nos apetezcan, combinarlos y
empezar a contar un argumento con planteamiento, nudo y desenlace. Como
catapulta inicial, dejamos este germen de argumento, por si acaso queréis
darle vida:

«Érase una vez una sirena que solía sumergirse debajo de la lancha de un
pescador. Le gustaba situarse allí porque éste solía comer cacahuetes y a
veces por la prisa o el ansia de comerlos dejaba caer algunos al agua salada
del mar...».

Variantes

Se pueden meter en una bolsa palabras al azar a partir de las cuales buscar
asociaciones.

La creación puede ser colectiva o individual.

Observaciones

En el proceso mismo de la exposición de las asociaciones, la mente va ya


conformando un mundo de ficción que dará lugar al cuento. Esta es una
manera de trabajar que emplearon los denominados escritores surrealistas con
no pocas deudas al sistema freudiano.
Materiales

Material para escribir.

Objetivos

Utilizar el estímulo visual del color para configurar un relato.

Procedimiento

Seleccionaremos un color y posteriormente anotaremos en una hoja cuantos


objetos o elementos lleven ese color. Si no se nos ocurren los suficientes,
podemos acudir al espacio en que estamos situados y señalar los objetos que
posean dicho color elegido.

Lo intentaremos con el color amarillo: una moneda de oro, una niña rubia,
un día de sol, un alacrán, una margarita y un canario. Y allá va el
improvisado cuento:

«Había una vez una niña rubia, malcriada y muy guapa, que odiaba el
campo y los animales. Un día fue a visitar a sus abuelos que vivían en una
casa muy grande y muy vieja lejos de la ciudad, en plena naturaleza. La niña
rubia salió al porche y se puso a pasear por detrás de la casa. Iba dándole
patadas a las piedras y de pronto algo le hizo detenerse, un brillo salía del
suelo sucio, lleno de hormigas y otros repugnantes bichos. Era como si un
botón de sol se hubiera clavado en la arena. ¡Una moneda de oro! La niña
rubia se agachó y cuando fue a coger la moneda sintió un agudo dolor
punzante y muy caliente como si cogiera una brasa. La moneda se le escapó
de las manos y junto a ella por el suelo vio correteando un alacrán, sin darle
tiempo ni a gritar ni a aplastarle con sus botas, un pájaro de color amarillo se
lanzó sobre él desde el aire y se lo tragó. La niña empezó a llorar
aterrorizada, se chupaba el dedo y corría sin saber adónde, de nuevo el pájaro
se le acercó con una margarita amarilla en el pico y le rozó suavemente con
ella en el lugar donde la había picado el supuesto alacrán. La caricia de la
margarita era como un chorro de agua fresca e hizo que el dolor
desapareciera como por arte de magia.

La niña rubia entró en la casa con un gran ramo de margaritas amarillas.


Se había olvidado de la moneda de oro por completo».

Variantes

Podemos insertar nuestro argumento en otro conocido al que teñiremos de


nuestro color. Se han hecho experimentos en este sentido, nunca agotados,
con los cuentos de Caperucita Azul, Barba Verde, Rosanieves, etc.
Observaciones

Quizá percibamos que la elección de un determinado color puede marcar un


estado de ánimo específico.
Materiales

Lápiz y papel.

Objetivos

Elaborar a partir de la alegoría un personaje nuevo más o menos simpático


que denominaremos monstruo.

Procedimiento

El animador deberá demostrar la existencia en nuestra vida cotidiana de


monstruos que viven maquinado travesuras en nuestros hogares y nos
complican un poquito la existencia, está por ejemplo el monstruo llamado
«Tomío» que es el monstruo de la posesividad, el Achisferus, que ataca en
invierno y es el monstruo de los estornudos y de las narices goteantes, el
monstruo «Sintictac» que no nos deja oír el despertador por las mañanas, etc.

A partir de este punto el animador deberá dejar que la imaginación de los


participantes empiece a construir un monstruo que encarne esos pequeños
defectillos que todos tenemos haciendo un breve cuento de su vida en el que
deduzcamos al menos la siguiente información:

¿Cómo se llama?

¿Dónde vive?

¿Cómo es físicamente?

¿Cuál es su característica más acentuada?

¿Cuándo suele aparecer con más frecuencia?

¿Cómo hacer que desaparezca?

Variantes

Se puede inventar un monstruo que no tenga nada que ver con nosotros e
insertarle en la vida de otro personaje humano contándonos su aventura.

Esta actividad queda más completa si se intenta visualizar al monstruo y


plasmarlo en un papel mediante un dibujo, remate que puede hacerse
individualmente o en grupo.
Observaciones

Es una especie de exorcismo o proceso catártico mediante el que sacamos


fuera de nosotros a nuestros fantasmas o defectos y nos reímos de ellos.
Materiales

Un libro o una antología de poemas surrealistas. (Damos un ejemplo.)

Objetivos

Romper el esquema racional del pedagógico comentario de texto y dejarse


llevar por la imaginación ante el estímulo subjetivo de la palabra escrita.

Procedimiento

Leer en alta voz un poema surrealista de imposible dilucidación racionalista y


exponerlo a la subjetividad del oyente u oyentes para que intenten deducir
una historia. Haremos una prueba con un fragmento de un poema del libro
Pasión de la tierra de Vicente Aleixandre, sumergido de lleno en la corriente
surrealista.
EL MUNDO ESTÁ BIEN HECHO

«Perdidamente enamorada la mujer del sombrero enorme caía


torrencialmente en forma de pirata que viene a sacudir todos los árboles, a
elevar hacia el cielo las raíces desengañadas que no sonríen ya con sus
dientes de esmeralda. ¿Qué esperaba? Tras la lluvia el corazón se apacigua,
empieza a cantar y sabe reír para que los pájaros se detengan a decir su
recado misterioso. Pero la prisa por florecer, ese afán por mostrar los oídos de
nácar como un mimo infantil, como una caricia sin las gasas, suele malograr
el color de los ojos cuando sueñan. ¿Por qué aspiras tú, tú y tú también, la
que ríes con tu turbante en el tobillo, levantando la fábula de metal
sonorísimo: tú, que muestras tu espalda sin temor a las risas de las paredes?
Si saliéramos, si nos perdiéramos en el bosque encontraríamos la luna
cambiando, ajustando a la noche su corona abolida, prometiéndole una
quietud como un gran beso. Pero los árboles se curvan, pesan. Vacilan y no
me dejan fingir que mi cabeza es más liviana que nunca, que mi frente es un
arco por el que puede pasar nuestro destino. ¡Vamos pronto! ¡Avivemos el
paso! ¿No ves que, si te retrasas, las conchas de la orilla, los caracoles ylos
cuentos cansados abrirán su vacilación nacarina para entonar su vaticinio
subyugante? Corramos, antes que los telones se desplieguen. Antes que los
pelos del lobo, que el hocico de la madriguera, que los arbustos de la catarata
se ericen y se detengan en su caída. Antes que los ojos de este subsuelo se
abran de repente y te pregunten. Corramos hacia el espanto.(...)»

Como punto de partida podríamos formularnos preguntas semejantes a


estas:

¿Se trataría de una bella historia de amor de una doncella que se fuga?

¿O es una princesa árabe secuestrada que va del bosque al mar con su


salvador?

¿Ha sido raptada por los piratas? ¿O tal vez rescatada por ellos? ¿Es la
historia de un pirata bueno que abandona el grupo por amor?
Variantes

Para facilitar la viabilidad de este ejercicio vamos a proporcionar otro texto


de Federico García Lorca extraído de una de sus obras de teatro llamado
imposible o surrealista, recitado por un maniquí:

(Así que pasen cinco años, Cátedra, 1997)

¿Qué le reprocha este maniquí a un «tú»?

¿Por qué cobra vida un maniquí? ¿Qué reivindica? ¿Qué significa ese
anillo de oro viejo?, etc.

Observaciones

Este ejercicio puede ser una alternativa lúdica que sirva como acercamiento
al propio comentario de texto escolar, para intentar romper los prejuicios de
los lecto res incipientes que se acercan al hecho poético con demasiada
cautela, bloqueo racional que ciertamente les impide acceder a las entrañas
comunicativas del texto.

Los textos poéticos extraídos de las obras de teatro suelen ser una buena
fuente para extraer historias ya que los poetas dramaturgos suelen concentrar
en ellos el germen de su obra. No nos es ajeno, por ejemplo, el caso de Lope
de Vega quien construyó obras de teatro enteras, hechas y derechas a partir
de un estribillo de una estrofa popular.
Materiales

Se aconseja utilizar material para escribir y también alguna fotografía de un


lugar que nos interese por alguna razón particular.

Objetivos

Transformar un lugar de la experiencia cotidiana en un lugar de ficción en


que un personaje realiza una acción.

Intentar reflexionar sobre la propia subjetividad al escoger un espacio


concreto explicando qué es lo que nos agrada o desagrada de ese lugar
especialmente.

Distinguir entre las operaciones de la imaginación y de la memoria.

Procedimiento
Elegir, utilizando la memoria, un lugar de la propia experiencia cotidiana que
pueda ser el escenario de un acción.

Analizar las sensaciones y emociones que nos produce con la mayor


objetividad posible, es decir, basándonos en los conceptos de masa, volumen,
luz, color, oscuridad, sombra...

Para esta labor facilitaremos una serie de cuestiones a las que deberíamos
intentar dar respuesta:

¿Es un espacio frágil o sólido, estructurado o caótico? ¿Es una atmósfera


fría o cálida? ¿Qué cualidades de luz tiene?

¿Por qué lo recuerdo especialmente? ¿Qué le hace para mí diferente de


otros lugares?

¿Hay elementos que poseen más significación que otros? ¿Hay algún peso
o masa visual en él? (bloque, árbol, columna, etc.).

-¿Qué tipo de emociones me sugieren?

-¿Hay algún elemento que parezca falso o artificial, que desentone? ¿Por
qué? -

¿Hay detalles históricos o geográficos que nos harían situarlo


perteneciente a una zona determinada o a un tiempo concreto?

-¿Situaría aquí un personaje positivo o negativo?

-¿Cómo es mi personaje o personajes?

Una vez situado nuestro personaje o personajes debemos pensar qué


quitaríamos o por el contrario añadiríamos a nuestro lugar para que cuadre
aún más con ellos.

Todos estos pasos que hemos realizado nos han servido para visualizar la
escena y situar a un personaje en armonía con el ambiente.
Y empezamos a trabajar.

Recuerdo un espacio del pueblo de mis padres que son las ruinas
abandonadas de un castillo medieval. El interior de las murallas está invadido
por la naturaleza e incluso crecen higueras entre la piedra de las murallas. En
sus paredes se observan huecos como hechos por cañones o balas ¿de la
guerra civil? Hay agujeros enormes que tal vez sean túneles subterráneos que
conduzcan a alguna parte. Me gusta contemplarlo al caer la tarde porque la
luz se hermana con la soledad y el silencio de estas piedras que quieren
empezar a contarme su historia. Esta es la memoria viva de la piedra: «He
vivido muchos siglos y he abrigado el amor y el odio de los hombres, pero
recuerdo especialmente un pastor, rudo como las higueras que resquebrajan
mis miembros. Un día salió de uno de esos agujeros, los poros de mi piel de
tierra que comunican con diversos lugares del pueblo cercano. Se llamaba
Manolo y su única ciencia era la de ordeñar vacas y llevar su leche al pueblo
en los cántaros que portaba su burra de la cual ahora no recuerdo el nombre.
Este hombre se encontraba ahora en medio de una guerra y había venido a
refugiarse entre mis piedras como otros muchos. Sentado en una de mis
paredes su piel me hablaba de su miedo y de su incomprensión, él no sabía
nada de guerras, sólo de vacas, de perros, de burros, gallinas y conejos.
¿Cuándo terminaría todo esto? Apenas hablaba con nadie, sólo conmigo,
pues el miedo es un sentimiento terriblemente íntimo. Había llegado hasta mí
porque su perra Cuca asustada por el tremendo ruido de los cañones y obuses
se había colado en un agujero que conducía hasta aquí. Cuca no se separaba
de Manolo. Manolo sudaba, y su perra, convencida como yo, de la angustia
de su amo, le lamía las manos. Dejo para los poetas la expresión de los
sentimientos de este pobre pastor que cada vez clavaba más sus riñones, su
espalda y su nuca sobre mis lomos como si quisiera clavarse en mi interior
para comunicarse más tiernamente conmigo. Dejo para los juglares que me
queráis escuchar el relato de los episodios que siguieron a la llegada de
Manolo y de Cuca. Sólo diré que una de estas higueras, cuyas raíces salen de
los pliegues de mis entrañas, fue una vez un rudo pastor llamado Manolo a
cuya sombra todavía se echan a sestear los perros que vienen a vigilar el
pasto de las ovejas por aquí».
Como vemos de la vivencia de un lugar conocido pueden nacer historias.
Esta era una historia basada en el espacio, centrada en un aspecto del entorno
que nos llamaba la atención: el crecimiento racionalmente imposible de
higueras entre las piedras de la muralla de un viejo castillo en ruinas.
Experiencia que hemos mezclado con el procedimiento de la metamorfosis.

Variantes

Podemos invertir el proceso partiendo de un personaje para llegar a un


espacio personal. Si elegimos por ejemplo un vampiro o un trapecista,
podemos intentar situarlo en un espacio vivido o conocido de nuestra
experiencia cotidiana, visualizarlo y dejarle actuar.

Observaciones

Se puede comparar la descripción que hacemos de la memoria vivida de


nuestro espacio con la contemplación de una fotografía que muestre cómo es
realmente ese lugar. Nos sorprenderá ver el resultado y observar cómo la
memoria deforma, cómo no nos fijamos en detalles objetivamente
importantes y cómo nuestra subjetividad va seleccionando aquellas partes que
nos producen emociones y eliminado las que no nos interesan por razones
estrictamente subjetivas.
Materiales

Sólo se necesita un grupo de participantes dispuestos a divertirse.

Objetivos

Divertirse a través de la improvisación.

Procedimiento

Se rogará voluntariamente a que uno o dos de los integrantes del grupo


abandonen la sala o se aparten momentáneamente del resto.

El animador dará al resto del grupo las siguientes instrucciones cuidando


de que el miembro que se ha marchado no se entere:
Sele dirá a la persona que se ha quedado fuera del grupo que durante su
ausencia hemos creado una sencilla historia con su argumento completo.

Le permitiremos que, para adivinarla, nos plantee cuestiones cuyas


respuestas sean sólo «sí» o «no».

Contestaremosafirmativamente cuando la pregunta finalice por una vocal y


«no» cuando la pregunta acabe por consonante. Por ejemplo, a la
pregunta de «¿Hay un hombre en la historia?», la respuesta correcta
deberá ser «sí», a la de «¿Y una mujer?», deberá ser «no» etc.

Seguidamente pediremos a la persona que estaba fuera que entre y le


diremos simplemente que hemos inventado una historia y que debe adivinarla
preguntando sólo cuestiones que se respondan con «sí» o «no».

La duración del juego del cuento burlón dependerá de la paciencia o de la


habilidad de la persona a la que le ha tocado «recrear la historia».

Variantes

Se puede sacar de la sala a más de una persona aunque no es aconsejable


sobrepasar las dos.

Observaciones

El juego dará un resultado más positivo si la persona que debe adivinar el


cuento es una persona dinámica y extrovertida.
A menudo la práctica de este juego produce historias muy curiosas e
interesantes. Si no es así se extraerá una ingenua diversión.
Materiales

El recuerdo de un sueño.

Objetivos

Jugar a descodificar y a dar coherencia al desorden de los sueños.

Procedimiento

Los participantes deberán contar un sueño, el último o tal vez alguno que
recuerden porque especialmente les haya impresionado. Lo normal es que
sólo se recuerden fragmentos.

La tarea del creador será trabajar con esa base de datos y completar o
transformar el sueño en lo que verdaderamente le hubiese gustado que pasara.
A Freud le gustaba que sus pacientes anotaran sus sueños, pero lejos de la
psicología, vamos a transcribir un sueño literario tomado de una novela que
hace mucho tiempo ganó el premio Planeta, en 1955:

«Por la escalera baja María Elena. Lo hace muy despacio y lo extraño es la


forma de los escalones. Pero no hay escalones; la escalera es sólo un hilo o
una cinta golpeada en ángulos. Y María Elena desciende. Detrás viene gente,
gentes que carecen de rostro, que se mueven y andan resbalando, sin el
movimiento de los pies. Miro. Hay demasiada gente en la fiesta, gente
elegante y sin rostros definidos que pronuncian las mismas palabras con el
mismo sonido. Dalamaparailar, dalamaparailar, dalamaparailar... ¡Mil veces
dalamaparailar! Es la única palabra que saben, la única, y no acentúan las
sílabas. Me acerco a Elena (...) Son los invitados de ella y no los míos, yo no
los conozco. Por ello digo:

-¿Es que no saben más palabras que esa?

-¿Cuál?

-Dalamaparailar.

Ella empieza a reír. Ríe mucho, con enorme fuerza una risa que retumba
por todos los espacios y no obstante nadie la mira, nadie parece oírla reír (...).

Y el baile empieza. Todo el mundo baila, todos bailan y se mezclan hasta


formar una pareja muy gruesa, gordísima, que ocupa todo el salón. Es como
una inmensa pelota de goma que girara y girara. No existen brazos ni piernas
ni ojos. Todo es masa que va agrandándose. María Elena y yo. Tenemos que
apartarnos, dejarle más espacio a la pelota de masa. Nos salimos del salón. A
nuestro alrededor no hay nadie y ella y yo permanecemos abrazados. De
pronto un rostro nos mira. Es un rostro conocido, un rostro que se acerca y no
tiene labios» (Antonio Prieto, Tres pisadas de hombre).

Para reconstruir esta historia nos podemos plantear las siguientes


cuestiones:
¿Quién es el narrador?

¿Cuáles son los espacios de la acción?

¿Qué relación tiene o parece tener con María Elena?

¿Cómo es o nos imaginamos a María Elena?

¿Cuáles son los elementos deformados, irracionales o incompletos que nos


llevan al concepto de descripción de un sueño?

¿Qué puede significar dalamaparailar?

¿Por qué se ríe Elena?

Dejamos estas preguntas en el aire para facilitar el entrenamiento en este


ejercicio.

Variantes

No es necesario que cada participante reconstruya su propio sueño, hay


muchos sueños sobre el tapete y se puede jugar a mezclarlos todos. También
se puede, como hemos hecho nosotros, tomar un sueño de algún ejemplo
literario.

Se pueden naturalmente inventar los fragmentos de los sueños.


Observaciones

El sueño aquí es únicamente un estímulo para la creación, por lo tanto no es


necesario personalizar y se puede modificar tanto como se quiera, cambiando
los personajes, el contexto, etc.
Materiales

Una cinta y una grabadora o una grabación con sonidos.

Objetivos

Reconstruir a partir de un estímulo auditivo un acontecimiento.

Procedimiento

Se pedirá a los participantes que con una grabadora vayan registrando


sonidos del mundo exterior, sean o no reconocibles. (Esta parte del ejercicio
puede ser suprimida utilizando una cinta o disco compacto de los que hay en
el mercado de efectos especiales para cine o teatro.)

Seguidamente se escucharán los sonidos o ruidos.


Comenzará la lluvia de ideas para dotar de significación a los sonidos
escuchados. Para construir el hilo argumental de nuestra historia se puede o
no respetar el orden de los sonidos escuchados en la grabación.

Supongamos que hemos grabado los siguientes sonidos: una tormenta, un


aparato de radio, un ruido de origen desconocido, música de piano o de
cualquier instrumento y coches. Con estos estímulos auditivos vamos a
improvisar nuestra historia:

«Érase una vez un representante de comercio que como todas las mañanas
iba en su coche para repartir sus productos. Para aliviar las pesadas horas de
conducción solía escuchar la radio de su coche. Aquel día era más pesado
aún, pues no había parado de llover desde que salió del almacén. Se detuvo
en un semáforo y pudo escuchar el ruido de un tintineo que parecía proceder
de la parte trasera del vehículo. Giró la cabeza y miró por encima y por
debajo de los asientos traseros pero no veía nada extraño. Pensó que tal vez
ese ruido no procedía de su coche, y continuó su camino. La lluvia
continuaba arreciando y dificultaba mucho la visibilidad, por lo que para
poder concentrarse y no ponerse nervioso decidió apagar la radio. Al hacer
esto se percató de que de nuevo, ahora en movimiento, volvía a escuchar
aquel ruido unido al de un gemido extraño. Ahora sí que empezó a ponerse
nervioso pero las características de la carretera le impedían buscar un lugar
idóneo y seguro para detener su vehículo. ¿Le sucedería algo parecido a lo
que cuentan algunos conductores de la curva de la muerte que llevan
pasajeros fantasmas en los asientos traseros de sus coches? Intentó
tranquilizarse pensando que sería un ruido sin importancia y volvió a
conectar su radio para, en caso de que volviera a suceder, mitigar el ruido.
Buscó una emisora de música clásica y encontró una en la que ponían una
sonata de Chopin. Sin darse cuenta había dejado de llover. Después de todo
esto la jornada transcurrió con toda normalidad hasta el punto de que olvidó
el inquietante incidente. Al regresar a casa aparcó su coche, abrió el maletero
para sacar su maletín y sorprendido se preguntó ¿cómo demonios se había
podido colar el gato aquí?».
Variantes

Si se carecen de estos materiales, el animador o el grupo pueden decidir


directamente sin necesidad de escucharlos con qué sonidos van a trabajar. Se
pueden introducir fragmentos de conversación, lo que facilitaría la tarea de
buscar personajes.

Se puede hacer el mismo ejercicio grabando sólo la voz de la televisión


entrecortando la grabación, es decir, introduciendo pausas para romper la
posible lógica de lo escuchado.

Observaciones

Gracias a propuestas de este tipo tomaremos conciencia de cuánta


importancia tienen en nuestra vida los estímulos auditivos, y cómo muchas
veces es el sentido que empleamos para conducirnos, a modo de radar.
Conocí a alguien que estuvo a punto de ser arrollado por un tranvía en una
ciudad suiza en la que no se escuchaba el más mínimo ruido.
Materiales

Distintos objetos que desprendan un olor característico. Puede prescindirse de


estos materiales y acudir al recuerdo de un olor.

Objetivos

Jugar con las evocaciones que suscitan los olores.

Procedimiento

Cada miembro del grupo puede aportar algún elemento que emane un olor
característico. Si esto no es factible, los participantes pueden comunicar cuál
es su olor favorito.

A partir de ese momento, se dejará trabajar al recuerdo para ir contando un


suceso relacionado con ese olor ya sea positivo o negativo, ya sea personal y
referido a otro personaje, ya sea un hecho real, un sueño o la proyección de
un deseo.

Variantes

Los olores evocados o realmente sentidos pueden reunir las suficientes


evocaciones como para suscitar la creación de un relato colectivo, nuevo
recién nacido cuyo eje creativo sea un olor. Recordemos cómo esta técnica
hizo surgir frutos tan deliciosos como la novela El perfume de P.Suskind o
este bello poema de Claudio Rodríguez que nos atrevemos a recordar por si
puede servir de motivo inspirador:

UN OLOR
(Alianza y condena, 1965)

Observaciones

Este ejercicio juega con el mecanismo de la introspección y de las


asociaciones inconscientes o simbólicas que a veces nos conducen
automáticamente hacia una emoción no buscada conscientemente.
Materiales

Un billete de autobús, una libreta y un bolígrafo para apuntar.

Objetivos

Dejarse llevar por una experiencia real que nos transporta a un terreno
desconocido y que nos pone en contacto con realidades nuevas dentro de
nuestra propia ciudad o lugar de residencia.

Procedimiento

La propuesta consiste en montarse en un autobús de una línea desconocida


por nosotros o que nunca hayamos recorrido hasta el final, e ir observando y
anotando todos los datos que vayan captando nuestra atención y que nos van
a servir de apoyo para construir, imaginar y recrearle una vida a las personas,
ya personajes, que vamos grabando en nuestra curiosidad. Podemos
inventarles una vida común, relacionándolas por parejas, o crear familias, o
atrevernos a deducir por el gesto de una persona o por su mirada una historia
de amor que dejó un regusto de nostalgia y de belleza indestructible. Quizá
hayamos visto muchas cosas, pero tal vez sea sólo un instante fugaz, el único
capaz de hacer despertar a nuestro mundo imaginario cíe su melopea.

Variantes

El viaje en autobús puede ser sustituido por un viaje en cualquier otro medio
de transporte real o imaginario. Cabría preguntarse, ¿qué se observaría desde
la cabina de una nave espacial, o desde el periscopio de un submarino?

Observaciones

El motivo del viaje como eje estructural vertebra numerosos cuentos de la


tradición oral y no pocas historias escritas. Pensemos en El Quijote, en
Simbad el marino, cuento de Las mil y una noches, en El principito o en otros
tantos.

Por otra parte, grandes escritores que han escrito sobre el acto de la
creación aconsejan llevar siempre encima una pequeña libreta para ir
anotando situaciones de la vida cotidiana susceptibles de llegar a ser grandes
historias.
Materiales

Bolígrafo y papel para anotar. Bolsa, sombrero, gorra, urna o caja para
mezclar papelitos.

Objetivos

Mezclar o combinar historias y personajes de diferente procedencia.

Procedimiento

Escribimos en una hoja títulos de cuentos y de novelas u obras de teatro


separando el nombre del adjetivo, o el nombre de la conjunción, o el nombre
del sintagma preposicional. Esto lo haremos para facilitar que pueda ser
recortado y separada cada parte, mezclaremos todos los elementos en una
bolsa y pediremos a los participantes que extraigan tres o cuatro papelitos.
Imaginemos que nos ha tocado «La Bella», «Es sueño», «en el País de las
Maravillas», con lo que nos situaremos en un mundo imaginario que
involucraría a La Bella durmiente posiblemente con Segismundo en un lugar
subterráneo evocado por el relato de Alicia en el País de las Maravillas o con
la propia Alicia, enemiga tal vez de La Bella Durmiente.

Añadimos algunos ejemplos de propuesta argumental:

-La celestina de las galaxias.

-Tarzán con botas.

-Don Juan y la Bestia.

Variantes

Podemos hacer lo mismo con títulos de películas, videojuegos, canciones,


dibujos animados... sin desmontarlos, pero jugando con las evocaciones de
tipo rítmi co que sugieren los títulos: «Alicia en el País de las seguidillas»,
«Alicia en el País de las empanadillas», «Don Quijote en la cancha», «Don
Quijote a la plancha», etc.

Otra posibilidad, quizá más sencilla, sería la de hacer una buena lista oral
entre todos los participantes de títulos de cuentos o novelas. Escribirlos en un
papel por separado, pero sin recortarlos en absoluto, e introducirlos en una
bolsa de la que posteriormente cada participante sacará dos papelitos.
Supongamos que hemos extraído de la bolsa estos dos títulos: «La sirenita» y
«El amor en los tiempos de cólera», ahora correrá a cargo del jugador la tarea
de mezclar o fusionar a su gusto ambos títulos.
Observaciones

Este procedimiento amplía el concepto de Rodar¡ de las ensaladas de cuentos.


Es evidente que cuanto más diversa sea la procedencia de los títulos tanto
más juego dará a la hora de propulsar la creatividad. No es lo mismo trabajar
sólo en el ámbito de los cuentos tradicionales que daría interesantes ejemplos
como una Caperucita durmiente, que abrirnos al mundo del cine, del cómic,
de la literatura culta, juvenil, e incluso de las series de dibujos animados que
nos proporcionaría títulos tan sugestivos como el de Mortadelo Rojo de la
Pradera.
Materiales

Se necesitan al menos tres poemas (de mayor a menor grado de complejidad


según la edad de los participantes), tres imágenes preferentemente en
diapositiva y tres fragmentos o piezas musicales.

Objetivos

Practicar la asociación libre a partir de impresiones con los sentidos de la


vista y el oído.

Procedimiento

Podemos comenzar por lo más directo mostrando o proyectando las imágenes


que hayamos seleccionado, dejando tiempo suficiente para su observación, y
después pasar a la audición de los fragmentos musicales para por último
entregar los poemas y leerlos en alto.

El objetivo es crear una triple línea de asociaciones entre un texto y una


imagen y una música, con lo que tendremos tres líneas de acción para
improvisar una historia siguiendo el esquema tradicional de planteamiento,
nudo y desenlace.

Variantes

Naturalmente es posible aumentar el número de elementos aunque es


recomendable no rebasar los cinco o seis para no dispersar excesivamente el
foco creador. En lugar de poemas pueden utilizarse letras de canción que
evidentemente no coincidan con las músicas que vamos a proponer.

Si en ese momento no se dispone de un proyector o de un lugar adecuado,


se pueden distribuir fotografías o emplear recortes de revistas, estampas,
cromos, etc.

El ejercicio puede llegar a ser muy rico en cuanto a posibilidades si


tenemos en cuenta que podemos emplear los poemas que nos interesen o
incluso textos de canciones y músicas o imágenes que pueden significar algo
ya para el grupo, ya para el posible animador de la actividad.

Observaciones
Se trata de una técnica más compleja debido a la diversidad de estímulos y de
materiales empleados, lo que supone a su vez un resultado más elaborado.
Materiales

Recortes de anuncios publicitarios.

Objetivos

Extraer, combinar y dar coherencia a las imágenes de los anuncios


publicitarios y sus posibles textos o lemas.

Procedimiento

Repartir o esparcir sobre una mesa o en el centro de un espacio circular


rodeado por el grupo de participantes, los recortes de los anuncios
publicitarios.

A partir de la lluvia de ideas de todo el grupo, intentar colocar las


imágenes siguiendo un posible hilo argumental.
Dar vida a las imágenes con o sin su texto y construir una historia.

Variantes

Se pueden recortar los textos de los anuncios y utilizarlos como acicate para
la inspiración asociándolos a otras imágenes.

Observaciones

Esta actividad puede ser una creación colectiva o individual.


Materiales

Recortes de noticias de periódicos de casos o sucesos.

Objetivos

Tomar como punto de partida de la inspiración los hechos o casos verídicos


como hacen los autores realistas.

Procedimiento

Repartir recortes de noticias de sucesos de periódicos o revistas.

Leerlos en voz alta y extraer los personajes y situaciones a los que se


aluden.

Ver las conexiones posibles que podrían establecerse entre unos personajes
y otros y sus historias.
Seleccionar según el criterio del creador o del grupo qué aspectos o
personajes, tiempos o espacios se quieren utilizar para crear una historia
original.

Variantes

Se puede trabajar con una noticia en concreto empleando los recursos del
cambio de situación, cambio de la resolución final, traslación en el tiempo, en
el espacio, etc.

Observaciones

Esta práctica es útil para que los participantes tomen contacto con
acontecimientos de la vida real en nuestra contemporaneidad y reflexionen
sobre el tema de que la realidad muchas veces supera a la ficción, de que
entre nosotros aún quedan Edipos, Medeas, Fedras y otros héroes míticos de
la tragedia griega.
Materiales

Tres fotografías con un personaje idéntico o diferente realizando una


actividad.

Objetivos

Relacionar imágenes en una estructura de secuenciación. Dar vida a unos


personajes planos.

Procedimiento

Observar las imágenes y comenzar a vestir al personaje o a los personajes;


así, podemos relatar el argumento de su vida.
Variantes

Este simple relato se puede construir a partir de fotografías tomadas de la


vida de los propios participantes, y en este caso es recomendable que cada
participante tome como base de su relato las fotografías de alguno de sus
compañeros.

Observaciones

Los niños suelen tener a menudo en los bolsillos estampas de sus personajes
favoritos, por lo que esta actividad puede ser muy gratificante para ellos o
también puede servirnos a los adultos para comprender más su mundo
imaginario.
Materiales

Estampas o imágenes de cuadros abstractos.

Objetivos

Utilizar una imagen imprecisa para tratar de buscarle una explicación


coherente o lógica.

Procedimiento

Mostrar una imagen de un cuadro surrealista, expresionista o abstracto a los


participantes.

Mediante la técnica de la lluvia de ideas, intentar ver personajes que


evolucionan en un pequeño hilo de acción.
Variantes

Se pueden combinar las visiones de varios cuadros.

Se puede utilizar en lugar de esto imágenes borrosas, sombras, fotografías


movidas o semiquemadas que solemos tirar de los carretes.

Observaciones

Los títulos que los artistas ponen a los cuadros son una posible fuente de
inspiración.

Esta actividad evidentemente recuerda al test de Rorscha.


Materiales

Cualquier tipo de texto escrito como pueda ser un folleto, un periódico, una
revista... y tijeras.

Objetivos

Desmenuzar textos, mezclar sus ingredientes y crear un plato nuevo.

Procedimiento

Recortar con las tijeras los diferentes textos extrayendo los sustantivos, los
adjetivos y algunas frases enteras no demasiado largas.

Esparcirlas al azar en una superficie y seleccionar las que hayan captado


nuestra imaginación para improvisar un pequeño relato oral.
Variantes

Se pueden utilizar fotocopias de auténticos textos literarios y recortar párrafos


enteros. Esta técnica tiene mucho que ver con lo que hizo Camilo José Cela
en su novela La colmena.

Observaciones

Evidentemente cuantos más recortes haya a la vista del creador y más variada
sea la procedencia de los textos, tantas más posibilidades habrá para impulsar
la inspiración. Se aconseja recortar titulares o letras grandes.
Materiales

Una fotografía por participante.

Objetivos

Dar vida a un personaje con una historia propia nacida de la colectividad


formada por las vivencias o deseos personales de cada participante.

Procedimiento

Cada miembro del grupo aportará una fotografía que represente el momento y
lugar más significativo o deseado de su vida.

El conjunto de fotos se colocará al azar en un mural que nos servirá de


ventana desde la que construir entre todos un argumento. Empezaremos por
la imagen cuyo protagonista sea de menor edad y continuaremos
relacionándole con el resto de los personajes y de los espacios aludidos en las
fotografías.
Variantes

Se puede realizar esta misma actividad utilizando fotografías de personajes de


la actualidad, de la historia de la literatura, de grandes figuras de la cultura
universal, etc., a los que les inventaremos una biografía nunca vivida.

Observaciones

Es una actividad especialmente interesante para trabajar con adolescentes la


dinámica de grupo.

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