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UNIVERSIDAD DE CIENCIAS Y ARTES DE CHIAPAS

Facultad de ingeniería
Programa educativo de ingeniería ambiental

Resumen

Sistema circulatorio

Asignatura:
Toxicología y bioquímica ambiental

Docente:
Dr. Luis Alberto Ballinas Hernández

Equipo:
Marcos Correa Sixto
Eduardo Durán Candelaria
Andrea Martínez Santiago
Luis Fernando Ramos Gálvez
Mónica Paulina Aguilar Santiago

Quinto semestre, grupo “A”

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; septiembre de 2021.


SISTEMA CIRCULATORIO
El sistema circulatorio es un sistema de transporte interno que vincula a los órganos y
estructuras para mover los diferentes elementos, que pueden ser nutrientes, metabolitos,
oxigeno, dióxido de carbono y otras sustancias que son necesarias para el correcto
funcionamiento del organismo o cuerpo.
Función y organización
El sistema circulatorio está constituido por dos complejos sistemas: el sistema
cardiovascular y el sistema linfático. El primero es un sistema de conductos llamados vasos
sanguíneos (arterias, venas y capilares), por los que discurre la sangre impulsada por una
bomba, el corazón; mientras que el segundo es un sistema formado por una red de vasos
y tejido linfático distribuidos por todo el cuerpo (Sepulveda y Soto, 2012).
El sistema cardiovascular permite mantener la homeostasis y lleva a cabo las funciones
siguientes:

• Distribuir a todas las células las sustancias que necesitan para su correcto
funcionamiento, es decir, nutrientes, oxígeno y sustancias reguladoras; y recoger
los productos resultantes del metabolismo para llevarlos a los lugares de procesado
o, si es el caso, de eliminación a través de la orina, y por el aire exhalado en los
pulmones.
• Transportar las células leucocitarias encargadas de los mecanismos de defensa allí
donde sean necesarias.
• Distribuir las hormonas que se utilizan en los procesos de regulación metabólica.
Por su parte, el sistema linfático es un sistema de transporte que se inicia en los tejidos
corporales, continúa por los vasos linfáticos y desemboca en la sangre, realizando un
trayecto unidireccional, es decir, reúnen el exceso de líquido intersticial y lo regresan al
sistema cardiovascular. Se encuentra en todo el cuerpo excepto en el sistema nervioso
central, oído interno, epidermis, cartílago y hueso.
Las funciones principales del sistema linfático son transportar el líquido de los tejidos que
rodea a las células (principalmente sustancias proteicas) a la sangre porque debido a su
tamaño no pueden atravesar la pared del vaso sanguíneo y recoger las moléculas de grasa
absorbidas en los capilares linfáticos que se encuentran en el intestino delgado. El líquido
que recorre el sistema linfático se conoce como linfa. Los conductos por los que circula la
linfa son los vasos linfáticos que conectan con los ganglios linfáticos.
Los ganglios linfáticos son unas estructuras nodulares que se agrupan en forma de racimo
y actúan como filtros de la linfa. Además, el sistema linfático está compuesto por los órganos
linfoides, entre los que destacan el bazo y el timo, además de la médula ósea roja y las
amígdalas (Martín, 2012).
Anatomía
Desde un punto de vista anatómico, el sistema circulatorio se divide en un circuito mayor o
sistémico y otro menor o pulmonar; ambos se originan en el corazón y consisten en vasos
sanguíneos que se dirigen hacia todo el cuerpo y los pulmones, respectivamente.
El circuito mayor o sistémico transporta sangre oxigenada a través de arterias desde el
corazón hasta los tejidos y la regresa desoxigenada (concentraciones elevadas de dióxido
de carbono) a través de venas de nueva cuenta al corazón. En cambio, el circuito pulmonar
transporta sangre desoxigenada mediante las arterias desde el corazón hasta los pulmones
y devuelve sangre oxigenada a través de las venas otra vez al corazón. Esta aparente
paradoja resulta de un concepto anatómico de acuerdo al cual todos los vasos que se
originan en el corazón son arterias y todos los que llegan a él son venas, cualquiera que
sea la saturación de oxígeno en la sangre (Sepulveda y Soto, 2012).
La médula ósea
La médula ósea es un tipo de tejido que se encuentra en el interior de los huesos. Puede
ser de dos clases: roja y amarilla. En la médula ósea roja se produce la hematopoyesis,
que es el proceso de fabricación de las células de la sangre. La médula ósea amarilla, por
su parte, es la parte interior del hueso compuesto principalmente por grasa y no interviene
en la formación de la sangre. Durante la niñez, la mayor parte de la médula ósea es roja,
pero con el paso de los años se convierte en amarilla.
En los adultos, la médula ósea roja (en adelante, médula ósea) se localiza principalmente
en los huesos largos y planos como costillas, el esternón, la columna vertebral, el cráneo,
la escápula y la pelvis. La médula ósea contiene los denominados hemoblastos o células
madres que, al madurar, originan los tres tipos principales de células sanguíneas:

• Los hematíes, eritrocitos o glóbulos rojos. Son las células encargadas de transportar
el oxígeno a las células.
• Los leucocitos o glóbulos blancos. Son las células encargadas de defender al
organismo frente a las infecciones.
• Las plaquetas. Son las células encargadas de evitar las hemorragias cuando existe
una herida o corte en alguno de los vasos sanguíneos.
La médula ósea mantiene el número normal de los tres tipos de células sanguíneas,
sustituyendo a las viejas que sufren una muerte natural programada, conocida con el
nombre de apoptosis. Además, siempre que sea necesario, la médula ósea es capaz de
producir células de manera más rápida. Por ejemplo, cuando hay una infección, la médula
estimula la formación de leucocitos para combatirla y su número aumenta con rapidez (Aeal,
2017).

Composición

Corazón

¿Qué hace el corazón?

El corazón es una bomba, que suele latir entre 60 y 100 veces por minuto. En cada latido,
el corazón envía sangre a todo el cuerpo, transportando oxígeno a todas sus células.
Después de distribuir el oxígeno, la sangre vuelve al corazón. Desde allí, la sangre se
bombea hacia los pulmones, donde se vuelve a cargar de oxígeno Donde este ciclo se
repite una y otra vez (TeensHealth, septiembre 2018).
La estructura del corazón

El corazón tiene cuatro cavidades (dos aurículas y dos ventrículos). Hay un tabique (septo)
entre las dos aurículas y otro entre los dos ventrículos. Las arterias y las venas entran y
salen del corazón. Las arterias llevan la sangre hacia afuera del corazón y las venas la
llevan hacia adentro. El flujo de sangre a través de los vasos y las cavidades del corazón
es controlado por válvulas (TeensHealth, septiembre 2018).

Cómo funciona el corazón

El corazón es un órgano del tamaño aproximado de un puño. Está compuesto de tejido


muscular y bombea sangre a todo el cuerpo. La sangre se transporta a todo el cuerpo a
través de los vasos sanguíneos, unos tubos llamados arterias y venas. El proceso de
transportar la sangre en todo el cuerpo se llama circulación. Juntos, el corazón y los vasos
sanguíneos componen el aparato cardiovascular (CDC, 30 de noviembre de 2020).

Además, el centro para el control y la prevención de enfermedades menciona que, el


corazón bombea sangre a todas las partes del cuerpo. La sangre suministra oxígeno y
nutrientes a todo el cuerpo y elimina el dióxido de carbono y los elementos residuales. A
medida que la sangre viaja por el cuerpo, el oxígeno se consume y la sangre se convierte
en desoxigenada.

• La sangre desoxigenada regresa del resto del cuerpo al corazón a través de la vena
cava superior (VCS) y la vena cava inferior (VCI), las dos venas principales que
llevan la sangre de vuelta al corazón.
• La sangre desoxigenada entra a la aurícula derecha (AD), o cavidad superior
derecha del corazón.
• Desde allí, la sangre fluye a través de la válvula tricúspide (VT) hacia adentro del
ventrículo derecho (VD), o cavidad inferior derecha del corazón.
• El ventrículo derecho (VD) bombea sangre desoxigenada a través de la válvula
pulmonar (VP) hacia la arteria pulmonar principal (APP).
• Desde allí, la sangre fluye a través de las arterias pulmonares derecha e izquierda
hacia adentro de los pulmones.
• En los pulmones, se le incorpora oxígeno y se le retira dióxido de carbono a la
sangre durante el proceso de respiración. Después de que la sangre recibe oxígeno
en los pulmones, se llama sangre oxigenada.
• La sangre oxigenada fluye desde los pulmones de vuelta adentro de la aurícula
izquierda (AI), es decir, la cavidad superior izquierda del corazón, a través de cuatro
venas pulmonares.
• Luego, la sangre oxigenada fluye a través de la válvula mitral (VM) hacia adentro
del ventrículo izquierdo (VI) o cavidad inferior izquierda.
• El ventrículo izquierdo (VI) bombea la sangre oxigenada a través de la válvula
aórtica (VAo) hacia la aorta (Ao), la principal arteria que transporta sangre
oxigenada al resto del cuerpo (CDC, 30 de noviembre de 2020).
LC, J. afirma que, el corazón está dividido en cuatro cavidades que son las dos aurículas,
izquierda y derecha, localizadas en la parte superior y los dos ventrículos, izquierdo y
derecho respectivamente, situadas en la parte inferior, debajo de las aurículas, ambas
estructuras presentan tabiques que separan la parte izquierda de la parte derecha. Además,
en estas cavidades están presentes las válvulas que permiten regular el sentido que debe
de seguir la sangre en el interior de dicho órgano.

• Aurícula derecha: esta aurícula recoge la sangre desoxigenada que vuelve de todo el
cuerpo, proviene de la vena cava superior y la vena cava inferior, que son las dos venas
más grandes de todo el organismo.
• Aurícula izquierda: una vez que la sangre ha sido oxigenada vuelve a la aurícula
izquierda desde los pulmones por medio de las venas pulmonares.
• Ventrículo derecho: recoge la sangre que viene de la aurícula derecha y la impulsa
hacia los pulmones para que allí sea oxigenada, esto sucede a través de las arterias
pulmonares.
• Ventrículo izquierdo: aquí llega la sangre desde la aurícula izquierda y la impulsa hacia
la aorta para permitir su distribución por todo el cuerpo.
• Válvula tricúspide: se localiza entre la aurícula derecha y el ventrículo derecho.
• Válvula mitral: se encuentra entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo.
• Válvula aórtica: presente entre el ventrículo izquierdo y la aorta.
• Válvula pulmonar: localizada entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar

¿Cómo late el corazón?

El corazón recibe mensajes del cuerpo que le indican cuándo debe bombear más o menos
sangre en función de las necesidades de la persona. Mientras duermes, tu corazón bombea
solo la cantidad de sangre necesaria para suministrar la cantidad de oxígeno que necesita
tu cuerpo en estado de reposo. Pero, cuando haces ejercicio, tu corazón bombea más
deprisa para que tus músculos reciban más oxígeno y rindan más.

Cómo late el corazón es algo que está controlado por un sistema de señales eléctricas del
corazón. El nódulo sinusal (o sinoauricular) es una pequeña área de tejido en la pared de
la aurícula derecha. Envía una señal eléctrica que indica al músculo cardíaco que se
empiece a contraer (bombee). Este nódulo se considera el marcapasos natural del corazón
porque establece la frecuencia cardíaca y hace que el resto del corazón se contraiga a este
ritmo.
Estos impulsos eléctricos hacen que las aurículas se contraigan primero. Y luego se
desplazan hacia abajo hasta llegar al nódulo auriculoventricular, que actúa como una
especie de repetidor. Desde allí, la señal eléctrica pasa por los ventrículos derecho e
izquierdo, haciendo que se contraigan (LC, J. 1987).

Un latido cardíaco completo consta de dos fases:

1. La primera fase se llama sístole. Ocurre cuando los ventrículos se contraen y


bombean sangre a las arterias aorta y pulmonar. Durante la sístole, las válvulas
auriculoventriculares se cierran, lo que origina el primer sonido del latido cardíaco.
Cuando las válvulas auriculoventriculares se cierran, esto impide que la sangre
regrese a las aurículas. Durante este breve período de tiempo, las válvulas aórtica
y pulmonar están abiertas para que la sangre pueda entrar en las arterias aorta y
pulmonar. Cuando los ventrículos se dejan de contraer, se cierran las válvulas
aórtica y pulmonar para impedir que la sangre retroceda hacia los ventrículos. Este
cierre es el que crea el segundo sonido del latido cardíaco.
2. La segunda fase se llama diástole. Ocurre cuando las válvulas auriculoventriculares
se abren y los ventrículos se relajan. Esto permite que los ventrículos se llenen de
la sangre procedente de las aurículas, y se preparen para el próximo latido cardíaco.

Los vasos sanguíneos

Los vasos sanguíneos se van a clasificar en tres grupos conocidos como arterias, venas y
capilares, son unos tubos formados de musculo elástico que se encargan de distribuir la
sangre que ha sido impulsada por el corazón y además también la recogen de todas las
partes del cuerpo.

Estructura de los vasos sanguíneos

La estructura de los vasos sanguíneos se caracteriza por presentar tres capas de tejidos:

- Túnica íntima: es la capa que encontramos en el interior del vaso, presenta tres
componentes, el endotelio, lámina basal y una capa subendotelial que es de tejido
conjuntivo laxo.

- Túnica media: es la capa que encontramos entre la túnica íntima y la adventicia, está
constituida por capas concéntricas de células musculares lisas. Esta capa está mucho más
desarrollada en las arterias que en las venas y es casi inexistente en los capilares.

- Túnica adventicia: es la capa más externa de los vasos, está constituida por tejido
conjuntivo. Es una capa muy fina en las arterias y en cambio es muy gruesa en las venas.
Es en esta capa por donde circulan los propios vasos sanguíneos, en lo que se conoce
como vasa vasorum, que irrigan a los vasos que son muy grandes como por ejemplo la
arteria aorta (LC, J. 1987).

La sangre

La sangre es en realidad un tejido. Es espesa porque está compuesta de una variedad de


células, cada una de las cuales tiene una función diferente. La sangre consiste en un 80 %
de agua y un 20 % de sustancias sólidas.

El aparato circulatorio es la ruta por la cual las células del organismo reciben el oxígeno y
los nutrientes que necesitan, pero es la sangre la que transporta el oxígeno y los nutrientes.
La sangre está compuesta principalmente de plasma, un líquido amarillento que contiene
un 90 % de agua. Pero además de agua, el plasma contiene sales, azúcar (glucosa) y otras
sustancias. Y lo que es más importante aún, el plasma contiene proteínas que transportan
nutrientes importantes a las células del organismo y fortalecen el sistema inmunitario para
que pueda combatir las infecciones (Aeal, 20 de febrero de 2017).

¿Qué es la sangre?

La sangre es en realidad un tejido. Es espesa porque está compuesta de una variedad de


células, cada una de las cuales tiene una función diferente. La sangre consiste en un 80 %
de agua y un 20 % de sustancias sólidas.

La sangre contiene además hormonas, grasas, hidratos de carbono, proteínas y gases.

¿Qué hace la sangre?

La sangre transporta oxígeno de los pulmones y nutrientes del aparato digestivo a las
células del organismo. También se lleva el dióxido de carbono y todos los productos de
desecho que el organismo no necesita. (Los riñones filtran y limpian la sangre.) La sangre,
además:

• Ayuda a mantener el cuerpo a la temperatura correcta.


• Transporta hormonas a las células del organismo.
• Envía anticuerpos para combatir las infecciones.
• Contiene factores de coagulación para favorecer la coagulación de la sangre y la
cicatrización de los tejidos del cuerpo.
Arterias

Las arterias son los tubos encargados de transportar la sangre desde el corazón hasta el
resto de órganos para llevarles oxígeno y nutrientes, la presencia de estos dos
componentes le da a la sangre un color rojo intenso y se va a denominar sangre arterial.
Las arterias se van a caracterizar por poseer unas paredes gruesas y elásticas preparadas
para soportar una gran presión. Estas paredes van a estar formadas por las tres capas de
las que hemos hablado anteriormente que desde el interior hasta el exterior son las
siguientes: la túnica íntima, la media y la adventicia (Aeal, 20 de febrero de 2017).

Capilares

Los capilares son los vasos sanguíneos más finos puesto que tan solo están formados por
una capa endotelial sobre una membrana basal. En el interior de los órganos la red de
capilares actúa de nexo de unión entre las arterias y las venas.

Existen tres tipos de capilares y todos ellos se caracterizan por ser las únicas estructuras
permeables, lo que favorece el intercambio de sustancias entre las células y la sangre.

Los tres tipos de capilares son: las capilares sinusoides, los continuos y los fenestrados.

- Los capilares continuos se caracterizan porque las células epiteliales que podemos
encontrar tienen en sus bordes unas uniones oclusivas y adherentes, lo que hace que se
forme una membrana ininterrumpida.

- Los capilares fenestrados se diferencian de los anteriores en que aquí las células
epiteliales presentan poros.
- Y por último las capilares sinusoides, que son los capilares de mayor tamaño, y en los
cuales la membrana basal suele tener discontinuidades. Esto hace que sean los capilares
más permeables y se localicen en órganos en los que haga falta un intenso intercambio
(Aeal, 20 de febrero de 2017).

Venas

Las venas son los tubos cuya función es transportar la sangre desde los órganos y tejidos
hasta el corazón y desde aquí a los pulmones donde se produce el intercambio entre el
dióxido de carbono y el oxígeno proveniente del aire inspirado. La sangre que es
transportada por las venas la conoceremos como venosa y presenta un color más oscuro.

Cuando se unen varios capilares resultan las vénulas y cuando varias de estas se unen se
forman las venas de mayor tamaño. Todas las venas confluyen al final en dos sistemas
venosos que llegan al corazón: uno que serían las venas pulmonares y el otro que serían
las venas cavas. Estas desembocan en la aurícula izquierda y aurícula derecha
respectivamente.

La estructura de las venas se caracteriza por tener una amplia luz y unas paredes muy
delgadas. Estas paredes al igual que las arterias contienen las tres túnicas, la íntima, la
media y la adventicia, siendo esta ultima la que más desarrollada se presenta. Al no tener
tan desarrollada la túnica muscular, las paredes de las venas son menos elásticas lo que
facilita su colapso.

Otro componente que podemos encontrar en las venas son válvulas, se forman a partir de
repliegues que se dan en las paredes internas, y la función principal de estas válvulas es
evitar que la sangre invierta su trayectoria, por eso principalmente las vamos a encontrar
en zonas donde la sangre fluye en contra de la fuerza de la gravedad.

Al igual que en las arterias, aquí también encontramos una excepción en cuanto al tipo de
sangre que transportan las venas, y es que las venas pulmonares no transportan sangre
rica en dióxido de carbono, sino que, la sangre que llevan estas venas ya va oxigenada
(Aeal, 20 de febrero de 2017).

Plaquetas

Las plaquetas, a las que también se les conoce como trombocitos, son pequeños
fragmentos de citoplasma granulado de un tamaño pequeño, concretamente tienen un
diámetro de unas 2 a 3 µm y una forma parecida a un disco. Las plaquetas carecen de
núcleo y su vida media en la sangre es de alrededor de unos 10 días. La cantidad de
plaquetas en la sangre oscila entre las 150.000 y las 400.000 por milímetro cúbico (Aeal,
20 de febrero de 2017).

El proceso a través del cual se generan las plaquetas se conoce como Trombopoyesis, se
lleva a cabo en la médula ósea y se regula por la hormona trombopoyetina. Como vemos
en la siguiente imagen a partir de células madre se forman en primer lugar los
megacarioblastos, conforme avanza el tiempo estos sufren divisiones y maduran hasta
llegar a los megacariocitos que cuando se fragmentan liberan las plaquetas a la sangre.
La función de las plaquetas es formar coágulos y poder tapar las heridas o las lesiones que
se produzcan y que presenten sangrado. Cuando en un vaso sanguíneo se produce una
rotura las plaquetas se unen al área dañada tapando toda la zona para evitar así la pérdida
de sangre, esto se conoce como adhesión. En el mismo momento en que se está
produciendo lo anterior se está llevando a cabo la liberación de señales químicas por parte
de los gránulos que encontramos en el interior de las plaquetas y que se conoce con el
nombre de secreción plaquetaria.

Durante la secreción, las sustancias químicas que han sido liberadas actúan atrayendo a
más plaquetas a la zona del sangrado para unirse a las que ya había, se conoce como
agregación. En algunas ocasiones el tapón plaquetario no es suficiente para tapar la herida
y se requiere de unas proteínas conocidas como factores de coagulación que junto con las
plaquetas llevan a cabo la solidificación del coágulo de sangre (Aeal, 20 de febrero de
2017).

Glóbulos Rojos

Los glóbulos rojos también se conocen con otros nombres como son: hematíes o eritrocitos.
Estas células tienen forma de discos bicóncavos, es decir, como una esfera hueca. Están
compuestos de hemoglobina, que es una proteína rica en hierro y que le aporta el color rojo
a la sangre.

La función principal es transportar oxígeno unido a la hemoglobina, la dirección que lleva


es desde los pulmones al resto de partes del cuerpo, gracias a su tamaño, forma y
flexibilidad que le facilitan el acceso a todos los espacios. Pero no solo transporta oxígeno,
sino que también lleva dióxido de carbono que se desprende del proceso de producción de
energía, desde donde este se ha producido hasta los pulmones para que sea exhalado al
aire.

Los glóbulos rojos son creados por un proceso conocido como Eritropoyesis. Este proceso
tiene lugar en la médula ósea y en un principio se parte de células madre, células que si
tienen núcleo, estas células van a sufrir un proceso de maduración junto con la síntesis de
hemoglobina que finalmente acabará con la pérdida de función del núcleo que será
expulsado. La hormona que regula el proceso de formación de los glóbulos rojos es la
eritropoyetina, se encarga principalmente de estimular a la médula para que genere más
glóbulos rojos y que estos no falten en el caso en que se produzca una herida con sangrado
(Aeal, 20 de febrero de 2017).

Glóbulos blancos

Los glóbulos blancos también conocidos como leucocitos tienen como misión principal
defender al cuerpo de posibles infecciones. Estas células se generan a partir de células
madre situadas en la médula ósea, donde van a ser almacenadas hasta que se liberen a la
sangre cuando sean necesarias. La vida media de los glóbulos blancos es de unas doce
horas. Estas células se diferencian de los glóbulos rojos en cuanto al tamaño ya que son
más grandes y además poseen núcleo. El número de glóbulos blancos oscila entre los 5.000
y los 10.000 por mm3 y podemos encontrar cinco tipos diferentes, los neutrófilos, los
eosinófilos, y basófilos que forman el grupo de los granulocitos, y por otro lado los linfocitos
y los monocitos que forman el grupo de los agranulocitos (Aeal, 20 de febrero de 2017).

¿Cómo funciona el sistema circulatorio?


Comprende el sistema por el que discurre la sangre a través de las arterias, los capilares y
las venas; este recorrido tiene su punto de partida y su final en el corazón.
El lado derecho del corazón bombea sangre carente de oxígeno procedente de los tejidos
hacia los pulmones donde se oxigena; el lado izquierdo del corazón recibe la sangre
oxigenada de los pulmones y la impulsa a través de las arterias a todos los tejidos del
organismo.
La circulación se inicia al principio de la vida fetal. Se calcula que una porción determinada
de sangre completa su recorrido en un periodo aproximado de un minuto (Sánchez, 2017).
Circulación pulmonar
La sangre procedente de todo el organismo llega a la aurícula derecha a través de dos
venas principales: la vena cava superior y la vena cava inferior.
Cuando la aurícula derecha se contrae, impulsa la sangre a través de un orificio hacia el
ventrículo derecho. La contracción de este ventrículo conduce la sangre hacía los
pulmones. La válvula tricúspide evita el reflujo de sangre hacia la aurícula, ya que se cierra
por completo durante la contracción del ventrículo derecho.
En su recorrido a través de los pulmones, la sangre se oxigena, es decir, se satura de
oxígeno. Después regresa al corazón por medio de las cuatro venas pulmonares que
desembocan en la aurícula izquierda.
Cuando la cavidad se contrae, la sangre pasa al ventrículo izquierdo y desde ahí a la aorta
gracias a la contracción ventricular. La vulva bicúspide o mitral evita el reflujo de sangre
hacia la aurícula y las válvulas semilunares o sigmoideas que se localizan en la raíz de la
aorta, el reflujo hacia el ventrículo. En la arteria pulmonar también hay válvulas semilunares
o sigmoideas (Sánchez, 2017).
Función cardiaca
La actividad del corazón consiste en la alternación sucesiva de contracción (sístole) y
relajación (diástole) de las paredes musculares de las aurículas y los ventrículos.
Durante el periodo de relajación, la sangre fluye desde las venas hacia las dos aurículas, y
las dilata de forma gradual. Al final de este periodo de dilatación de las aurículas es
completada. Sus paredes musculares se contraen e impulsan todo su contenido a través
de los orificios auriculoventriculares hacia los ventrículos.
Este proceso es rápido y se produce casi de forma simultánea en ambas aurículas. La masa
de sangre en las venas hace imposible el reflujo. La fuerza del flujo de la sangre en los
ventrículos no es lo bastante poderosa para abrir las válvulas semilunares, pero distiende
los ventrículos, que se encuentran aún en un estado de relajación. Las válvulas mitral y
tricúspide se abren con la corriente de sangre y se cierran a continuación, al inicio de la
contracción ventricular.
La sístole ventricular sigue de inmediato a sístole auricular. La contracción ventricular es
lenta, pero más enérgica. Las cavidades ventriculares se vacían casi por completo con
sístole. La punta cardiaca se desplaza hacia adelante y hacia arriba con un ligero
movimiento de rotación. Este impulso denominado el choque de punta, se puede escuchar
al palpitar en el espacio la quinta y sexta costilla.
Después de que se produce la sístole ventricular, el corazón queda en completo reposo
durante un breve espacio de tiempo. El ciclo completo se puede dividir en tres periodos:
1. Las aurículas se contraen
2. Se producen las contracciones de los ventrículos
3. Aurículas y ventrículos permanecen en reposo
En los seres humanos la frecuencia cardiaca normal es de 72 latidos por minuto y el ciclo
cardiaco tiene una duración aproximada de 0.8 segundos. La sístole auricular dura
alrededor de 0.1 segundos y la ventricular 0.3 segundos. Por lo tanto, el corazón se
encuentra relajado durante un espacio de 0,4 segundos, casi la mitad de cada ciclo
cardiaco.
En cada latido el corazón emite dos sonidos, que se continúan después de una breve pausa.
El primer todo, que coincide con el cierre de las válvulas tricúspide y mitral, y el inicio de la
sístole ventricular, es sordo y prolongado. El segundo tono, que se debe al cierre brusco de
las válvulas semilunares, es más corto y agudo. Las enfermedades que afectan a las
válvulas cardiacas pueden modificar estos ruidos y muchos factores, entre ellos el ejercicio,
provocan grandes variaciones en el latido cardiaco, incluso en la gente sana.
La frecuencia cardiaca normal de los animales varía mucho de una especie a otra. En un
extremo se encuentra el corazón de los mamíferos que hibernan que puede latir solo alginas
veces por minuto; mientras que, en el otro, la frecuencia cardiaca es de 2.000 latidos por
minuto (Sánchez, 2017).
Latidos cardiacos
La frecuencia e intensidad de los latidos cardiacos están sujetos a un control nervioso a
través de una serie de reflejos que los aceleran o disminuyen. Sin embargo, el impulso de
la contracción no depende de estímulos nerviosos externos, sino que se origina en el propio
musculo cardiaco.
El responsable de iniciar el latido cardiaco es una pequeña fracción de tejido especializado
inmerso en la pared de la aurícula derecha, el nodo o nódulo sinusal
Después, la contracción se propaga a la parte inferior de la aurícula derecha por los
llamados fascículos internodales: es el nodo llamado auriculoventricular. Los haces
auriculoventriculares, agrupados en el llamado fascículo o haz de His, conducen el impulso
desde este nodo a los músculos de los ventrículos y de esta forma se coordina la
contracción y relajación del corazón.
Cada fase del ciclo cardiaco está asociada con la producción de un potencial energético
detectable con instrumentos eléctricos configurando un registro denominado
electrocardiograma (Sánchez, 2017).
Ramificaciones
La aorta se divide en una serie de ramas principales que a su vez se ramifican en otras más
pequeñas, de modo que todo el organismo recibe la sangre a través de un proceso
complicado de múltiples derivaciones.
Las arterias menores se dividen en una fina red de vasos aún más pequeños, los llamados
capilares que tienen paredes muy delgadas. De esta manera la sangre entra en el estrecho
contacto con los líquidos y los tejidos del organismo.
En los vasos capilares la sangre desempeña tres funciones: libera el oxígeno hacia los
tejidos, proporciona a las células del organismo de nutrientes y otras sustancias esenciales
que transporta y capta los productos de desecho de los tejidos. Después los capilares se
unen para formar venas pequeñas. A su vez, las venas se unen para formar venas mayores,
hasta que, la sangre se reúne en la vena cava superior e inferior y confluye en el corazón
completando el circuito (Sepulveda y Soto, 2012).
Circulación portal
Además de la circulación pulmonar y sistémica descritas, hay un sistema auxiliar del
sistema venoso que recibe el nombre de circulación portal
Un cierto volumen de sangre procedente del intestino concluye en la vena porta y es
transportado hacia el hígado. Aquí penetra en unos capilares abiertos denominados
sinusoides, donde entra directo con las células hepáticas.
En el hígado se producen cambios importantes en la sangre, vehículo de los productos de
la digestión que acaban de absorberse a través de los capilares intestinales. Las venas
recogen la sangre de nuevo y la incorporan a la circulación general hacia la aurícula
derecha. A medida que avanza a través de otros órganos, la sangre sufre más
modificaciones (Sepulveda y Soto, 2012).
Circulación coronaria
La circulación coronaria irriga los tejidos del corazón aportando nutrientes, oxigeno y
retirando los productos de degradación. En la parte superior de las válvulas semilunares,
nace de la aorta dos arterias coronarias. Después, estas se dividen en una complicada red
capilar en el tejido muscular cardiaco y las válvulas.
La sangre procedente de la circulación capilar coronaria se reúne en diversas venas
pequeñas, que después desembocan directamente en la aurícula derecha sin pasar por la
vena cava (Sepulveda y Soto, 2012).
Pulso
Cuando la sangre es impulsada hacia las arterias por la contracción ventricular, su pared
se detiene. Durante la diástole, las arterias recuperan su diámetro normal, debido en gran
medida a la elasticidad del tejido conjuntivo y a la concentración de las fibras musculares
de la pared se distiende. Durante la diástole, las arterias recuperan su diámetro normal,
debido en gran medida a la elasticidad del tejido conjuntivo y a la contracción de las fibras
musculares de las paredes de las arterias.
Esta recuperación del tamaño normal es importante para mantener el flujo continuo de
sangre a través de los capilares durante el periodo de reposo del corazón. La dilatación y
contracción de las paredes arteriales que se puede percibir cerca de la superficie cutánea
en todas las aterias recibe el nombre de pulso (Sepulveda y Soto, 2012).

Tóxicos que afectan al sistema circulatorio


Varias sustancias pueden actuar como tóxicos para el corazón mediante diferentes
mecanismos que afectan su funcionamiento debido a sus efectos sobre la frecuencia de
contracción, ritmo, aporte sanguíneo al miocardio, entre otros. Esto favorece las respuestas
de compensación a estímulos nocivos que posteriormente comprometerán la adecuada
funcionalidad del sistema cardiovascular. Salazar, l., Palacio, A., Rodriguez, J. (2011).
Las sustancias cardiotóxicas ejercen su efecto en diferentes aspectos del funcionamiento
cardiaco ya sea de manera intrínseca o extrínseca, alterando la funcionalidad adecuada del
sistema. Estos mecanismos de acción tienen como ejes principales el ritmo cardiaco
(arritmogénesis), la alteración del flujo sanguíneo coronario, el estrés oxidativo y la
disfunción de los organelos celulares que finalmente derivan en procesos de muerte celular
(apoptosis y necrosis) o en remodelación miocárdica, compensadora en un comienzo, pero
con consecuencias desfavorables a largo plazo. Salazar, l., Palacio, A., Rodriguez, J.
(2011).
La cardiotoxicidad es una disfunción del músculo cardiaco a causa de la exposición a un
tratamiento antineoplásico, con la posibilidad de que progrese a insuficiencia cardiaca (IC).
Se denomina cardiotoxicidad subclínica o cardiotoxicidad preclínica a la fase inicial de esta
miocardiopatía, cuando la enfermedad aún no es clínicamente manifiesta. Dado que el
diagnóstico actual de la cardiotoxicidad sigue basándose en la aparición de síntomas de IC
o una disminución de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI), y teniendo en
cuenta la variabilidad interobservadores existente en la determinación de la FEVI, la
incidencia de la cardiotoxicidad puede variar según el tipo de tratamiento antineoplásico y
el tipo de sistema de detección utilizado para establecer el diagnóstico Diagnostico y
prevención de la cardiotoxicidad inducida por fármacos antineoplásicos (2016).
La cardiotoxicidad es una condición en la que hay daño al músculo del corazón. Como
resultado de la cardiotoxicidad, es posible que el corazón no pueda bombear sangre a
través del cuerpo. Esto puede deberse a la quimioterapia u otros medicamentos que pueda
estar tomando para controlar la enfermedad. La cardiotoxicidad, si es severa, puede llevar
a una cardiomiopatía. Salazar, l., Palacio, A., Rodriguez, J. (2011).

Cardiomiopatía: por lo general, es el resultado del tratamiento con medicamentos como


agentes quimioterapéuticos, o puede ser causada por enfermedades o desórdenes que
dañan el músculo del corazón. El daño al músculo cardíaco puede alterar la acción de
bombeo del corazón y posteriormente, falla cardíaca. Salazar, l., Palacio, A., Rodriguez, J.
(2011).
El ritmo normal del corazón es dirigido por el nódulo sinusal conformado por células que
tienen capacidad de estímulo más rápida que el resto del sistema de conducción cardiaca,
con frecuencias promedio de 60 a 100 latidos por minuto Diagnostico y prevención de la
cardiotoxicidad inducida por fármacos antineoplásicos (2016).
Si el latido cardiaco (pulso) es rápido (taquicardia), lento (bradicardia) o con un patrón
irregular, se dice que se encuentra arrítmico; ya que disminuyen la capacidad del corazón
para bombear sangre y poner en peligro la vida de la persona Diagnostico y prevención de
la cardiotoxicidad inducida por fármacos antineoplásicos (2016).
Las enfermedades cardiovasculares están dentro de las primeras tres causas de mortalidad
en el mundo. Las causas que las provocan son varias, y entre ellas se encuentran las
adiciones.
Cocaína
Esta droga sumamente adictiva, ocasiona espasmos en las coronarias, provocando que se
cierren, y generando arritmias, infarto e incluso la muerte.
Aumenta la tensión arterial y la demanda miocárdica de oxígeno, y promueve fenómenos
isquémicos por el efecto vasoconstrictor coronario.
Tiene efectos cardiotóxicos bien conocidos causados por bloqueo de los canales de sodio
y bloqueo de receptores
entro de las sustancias de abuso de mayor consumo en el mundo se encuentran el alcohol
y la cocaína, que individualmente tienen efectos cardiotóxicos severos y con su uso
concomitante se ven potenciados por numerosas causas, entre ellas la producción de un
metabolito activo conocido como cocaetileno Diagnostico y prevención de la cardiotoxicidad
inducida por fármacos antineoplásicos (2016).
Taurina
Las bebidas energetizantes contienen esta sustancia que, entre sus efectos está el
aumento de la frecuencia cardiaca, y como resultado la aparición de arritmias. La
recomendación es un consumo moderado y no mezclarlo con bebidas alcohólicas, lo que
también puede provocar lapsos de euforia y depresión.
Hay muchos efectos secundarios asociados con un alto consumo de cafeína y taurina,
incluyendo un aumento de la frecuencia cardíaca, palpitaciones, aumento de la presión
arterial y, en los casos más graves, convulsiones o la muerte súbita", advierte Dörner.
Además, comenta que "cuanto mayor sea la potencia contráctil del corazón, mayor riesgo
habrá de desarrollar algún problema cardiaco. Una posibilidad que crece si se combinan
las propiedades estimulantes de la cafeína y la taurina con el alcohol.
Nicotina
El tabaquismo no sólo es una adicción dañina que provoca cáncer, EPOC y otras afecciones
pulmonares, sino que también afecta negativamente los vasos sanguíneos incluyendo los
que irrigan el músculo cardíaco.
El humo de tabaco contiene más de 7000 sustancias químicas (4) y está formado por dos
fases: una fase de partículas y una fase gaseosa (9). La primera contiene nicotina, una
sustancia muy adictiva que aumenta la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la
contractilidad del miocardio (6), y alquitrán del tabaco que, combinados, contribuyen a las
cardiopatías a través de los siguientes mecanismos: inflamación, alteración del endotelio
capilar, aumento de la coagulabilidad y reducción del colesterol de las lipoproteínas de alta
densidad (4, 9, 10). La fase gaseosa contiene, entre otros, monóxido de carbono, un gas
venenoso que sustituye al oxígeno en la sangre, reduciendo el oxígeno disponible para el
músculo cardíaco y otros tejidos del organismo Organización Mundial de la Salud. (2018).

El sistema cardiovascular es muy sensible a la nicotina y a las sustancias químicas que


emiten estos dispositivos, y el organismo sufre los efectos directos de los SEAN
(estrechamiento de las arterias y aumento de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial,
entre otros). La inhalación de los vapores aumenta el riesgo de ECV incluso en los no
usuarios. Organización Mundial de la Salud. (2018).
Alcohol
El consumo del alcohol no es una causa directa de enfermedades del corazón, sin embargo,
sus efectos combinados con otros factores y enfermedades, como la diabetes, puede
ocasionar daño cardiovascular.
Esta sustancia posee varias propiedades similares a las ya descritas para la cocaína, y
adicionalmente incrementa con mayor intensidad la frecuencia cardiaca y la demanda
miocárdica de oxígeno. Salazar, l., Palacio, A., Rodriguez, J. (2011).
Fármacos antineoplásicos
Las enfermedades neoplásicas están tomando los primeros lugares de morbimortalidad en
el mundo actual, así como la cantidad de tratamientos antineoplásicos crece cada día más.
Estos medicamentos son ampliamente conocidos por sus efectos tóxicos en diferentes
niveles del organismo. Se han estudiado los efectos que ejercen en el sistema
cardiovascular, los cuales limitan ampliamente su uso, entre ellos el desarrollo de falla
cardiaca, la generación de arritmias, los procesos isquémicos, el tromboembolismo y la
hipertensión arterial. Estos efectos cardiotóxicos tienen diferentes mecanismos y
consecuencias dependiendo del tipo de antineoplásico que se trate. En este artículo se
mencionan los antineoplásicos comúnmente conocidos por su cardiotoxicidad Diagnostico
y prevención de la cardiotoxicidad inducida por fármacos antineoplásicos (2016).
Curiosidades del sistema circulatorio.

Los vasos sanguíneos extendidos serían capaces de dar dos vueltas y media a la
Tierra
Respuesta: Los vasos sanguíneos conforman un sistema de "tuberías" por las que circula
nuestra sangre. Todas las arterias y venas de nuestro organismo son vasos sanguíneos y
forman el sistema circulatorio.
El sistema circulatorio está compuesto por una cantidad impresionante de vasos
sanguíneos, arterias y capilares.
Si las tomáramos todas y las ordenáramos una tras otras, obtendríamos una fila de 100 mil
kilómetros Valenzuela, I. (s.f). 11
Los glóbulos rojos deben ajustarse para pasar por los vasos sanguíneos
Los vasos sanguíneos son realmente estrechos, con un diámetro de 8 micrones, similar al
de un cabello humano. Para que nuestros glóbulos rojos puedan pasar a través de ellos,
estos deben formar una fila e ir uno por uno, ya que apenas caben por los capilares por
tener un diámetro similar. Existen vasos sanguíneos todavía más pequeños y, en esos
casos, los glóbulos rojos se comprimen al máximo para poder circular. Valenzuela, I. (s.f).
11

El clima controla los vasos sanguíneos

El clima afecta los vasos sanguíneos. El sistema circulatorio es responsable de mantener


la temperatura corporal normal. En condiciones climáticas más cálidas, los vasos
sanguíneos se expanden para ayudar a liberar y disipar el calor del cuerpo y enfriarlo. En
condiciones climáticas más frías, los vasos sanguíneos se contraen para evitar la liberación
de calor del cuerpo, a fin de mantenerlo caliente.

A mayor tamaño, menor ritmo cardíaco

Lo lógico sería pensar que los animales más grandes, tendrían también un ritmo
cardíaco más elevado, pero el sistema circulatorio funciona al revés. Una ballena azul tiene
un ritmo cardíaco promedio de 5 latidos por minutos, mientras que el de una musaraña es
de mil latidos por minutos. Los seres humanos, tenemos un ritmo cardíaco de 75 latidos por
minuto en promedio, cuando estamos en reposo. Al hacer actividad física, este sube.
Valenzuela, I. (s.f). 11

El corazón sigue latiendo fuera del cuerpo

Si le sacas el corazón del cuerpo a una persona, este no se detiene de inmediato, sino que
sigue latiendo fuera del organismo, aunque no esté conectado al sistema circulatorio. Esto
se debe a que el corazón genera sus propios impulsos eléctricos, que desencadenan los
latidos, los que continuarán mientras el corazón aún tenga oxígeno. Valenzuela, I. (s.f). 11

Los glóbulos rojos son realmente especiales

Los glóbulos rojos que se encargan de transportar el oxígeno, son carentes de núcleo, por
lo que no se sintetizan o dividen. La vida de un glóbulo rojo es de 120 días. Pasado ese
periodo, éstos mueren, pero no nos afecta, ya que la medula produce nuevos de forma
continua. Valenzuela, I. (s.f). 11

8 millones de glóbulos mueren/nacen cada segundo

Ocho millones de células sanguíneas mueren cada segundo en el cuerpo humano y


también nacen aproximadamente las mismas. Los glóbulos rojos se forman a partir de
células madre hematopoyéticas en la médula ósea. Viven unos 4 meses y finalmente se
destruyen en el bazo. En una pequeña gota de sangre existen alrededor de 5 millones de
células sanguíneas.

Cada glóbulo tarda unos 20 segundos en viajar por todo el cuerpo y, por lo general, tarda
unos 200.000 viajes en toda su vida

El corazón roto no es solo una metáfora

Cuando se sufre por amor, se suele decir que la persona tiene el corazón roto. Parece una
metáfora, pero dicha emoción fuerte, puede dañar el corazón provocando dolores,
debilitamiento e incluso un paro cardíaco. Los médicos, han acuñado el termino síndrome
del corazón roto para este fenómeno, que se suele producir en quienes pasan por una
separación física, divorcio o quedan viudos. Valenzuela, I. (s.f). 11

La sangre humana puede tener diferentes colores

Cuando hablamos de sangre, el color rojo se nos viene a la mente y, en el caso de la


realeza, se habla de sangre azul. Lo cierto es que la sangre puede adoptar otro tipo de
tonalidades, según la concentración de oxígeno en ella. Nuestras venas pueden parecer
azules, pero nuestra sangre nunca lo es. Valenzuela, I. (s.f).

La sangre viaja tanto en arterias como en venas.

La sangre viaja tanto en las arterias como en las venas del cuerpo, dependiendo de dónde
se origine. La sangre que transporta oxígeno que viaja desde el lado izquierdo del corazón
se transporta en las arterias hacia los tejidos y sistemas de órganos. La sangre
desoxigenada que viaja desde los tejidos hacia el lado derecho del corazón y finalmente
llega a los pulmones viaja a través de las venas.

Los capilares son vasos sanguíneos diminutos que se encuentran en los extremos de las
arterias y venas que ayudan a que la sangre ingrese o salga de los vasos sanguíneos más
grandes.

La vida en el espacio exterior afecta nuestro sistema circulatorio

El pasar un tiempo en órbita, ya sea en un transbordador o en la Estación Espacial


Internacional, produce efectos en el sistema circulatorio provocados por la falta de
gravedad. El fluido sanguíneo se concentra en el pecho y cabeza, y el corazón debe
agrandarse para trabajar extra. Si bien la cantidad de sangre en el cuerpo no cambia,
nuestro organismo lo interpreta como si tuviésemos un exceso de fluidos y reacciona
reduciendo la circulación sanguínea. Eso sí, las cosas vuelven a la normalidad al regresar
a la Tierra y, antes de viajar al espacio, los astronautas se someten a una serie de pruebas
médicas para asegurarse de que el corazón resistirá a las exigencias de las misiones
espaciales. Valenzuela, I. (s.f). 11

Es el músculo más fuerte de nuestro cuerpo


El corazón, pese a que hay debates en cuanto a ello, es quizás el músculo más fuerte del
cuerpo humano. Soporta presión de manera constante y no deja de trabajar en ningún
instante, cosa que no sucede con los otros músculos del cuerpo. Pese a su pequeño
tamaño, tiene la fuerza suficiente para bombear sangre a unos 2 kilómetros por hora y que
esta llegue a todas las partes del organismo. Prieto Beltran, P. (s.f).

El corazón bombea más de 7.000 litros de sangre al día

Con cada latido, el corazón bombea unos 70 mililitros de sangre. Teniendo en cuenta que
late unas 80 veces por minuto, bombea unos 5 litros de sangre cada minuto. Al día son más
de 7.000 litros de sangre, suficiente para llenar unas 30 bañeras.
A lo largo de un año, ha bombeado 2 millones y medio de litros de sangre, casi suficiente
para llenar una piscina olímpica. Por lo tanto, en el transcurso de una vida habrá bombeado
más de 200 millones de litros de sangre, pudiendo llenar 62 piscinas olímpicas. Prieto
Beltran, P. (s.f).

El corazón que late 1.200 veces por minute

Si decíamos que el corazón humano late unas 80 veces por minuto, hay un organismo cuyo
corazón late 15 veces más rápido. Se trata de una especie de musaraña que también
resulta ser el mamífero más pequeño del mundo, con un tamaño del adulto de 5,4 cm.
Su corta esperanza de vida (unos 16 meses) se explica por el increíblemente rápido latir de
su corazón: unas 1.200 pulsaciones por minuto. Nuestro corazón tiene que esperar 20 años
para igualar los latidos que esta musaraña ha realizado en sus 16 meses de vida. Prieto
Beltran, P. (s.f).

¿De dónde viene la icónica forma de corazón con el que lo simbolizamos?

Se cree que la tradicional forma con la que simbolizamos el corazón humano procede de la
morfología del silfo, una planta muy valorada en la antigüedad debido a sus propiedades
como alimento y medicamento. Prieto Beltran, P. (s.f).

¿Cuál es la parte del cuerpo que recibe más sangre?

Los riñones son los órganos que más sangre reciben en el cuerpo, pues se quedan con el
22% de la que bombea el corazón. Van seguidos por el cerebro, que también recibe un
riego importante de sangre: entre el 15 y el 20%. Prieto Beltran, P. (s.f).

El corazón de las mujeres late más deprisa

El corazón de las mujeres late, de media, unas 10 veces más por minuto que el de los
hombres. Esto es debido a que su tamaño es inferior y con cada latido bombea menos
sangre, de modo que lo tiene que compensar aumentando el número de pulsaciones. Prieto
Beltran, P. (s.f).

¿Es reír bueno para el corazón?

Sí que lo es. De hecho, tiene muchos beneficios para nuestro corazón, pues incita a la
liberación de endorfinas, unas hormonas que contribuyen a la vasodilatación. Así, aumenta
la circulación de la sangre y mejoran el funcionamiento del corazón. Prieto Beltran, P. (s.f).

¿Por qué el corazón se sitúa a la izquierda?

El corazón se sitúa a la izquierda porque una serie de genes incitan a que lo haga. Esto es
así porque localizándose a la izquierda, se aumenta el rendimiento ya que hay concordancia
con la posición de las venas y arterias del organismo. Prieto Beltran, P. (s.f).
Referencias:
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https://medicoplus.com/cardiologia/curiosidades-corazon

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funcionamiento del cuerpo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-45362433

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