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5.

Modelos de atención
Una interrogante que se han hecho los científicos interesados en la atención es en qué
parte del procesamiento de la información se encuentra el filtro selectivo o, como lo plantean
Gazzaniga y cols. (2002), en qué parte del proceso se cierra la puerta a la información no
elegida como punto de atención. Uno de los primeros estudios que se hicieron para
responder a esta interrogante fue el elaborado por Cherry en 1953 (cit. por Ashcraft, 1998). Él
utilizó el método de escucha dicótica. Esta técnica consiste en presentar mensajes
diferentes, uno a cada oído, a través de audífonos (Anderson, 2000). Cherry pidió a sus
sujetos que prestaran atención solamente a un oído y que le fueran repitiendo lo que
escuchaban en éste -a eso se le conoce como seguir (Best, 2002) o sombrear (Anderson,
2000; Lachter y cols. 2004)-. Como resultado observó varias cosas: que la voz de los sujetos
al reportar lo escuchado era monótona, que no se daban cuenta de ello y que se retrasaban
alrededor de un segundo a partir del mensaje (cit. por Ashcraft, 1998). Sin embargo, lo
esencialmente importante vino después, cuando modificó la naturaleza y el contenido de la
información del oído no atendido. Cherry le preguntó a sus sujetos qué podían reportar sobre
dicho oído y la respuesta fue que no mucho. Sólo podían recordar sobre las características
físicas del mensaje, como si la voz era de hombre o mujer, si era un tono o una voz o, el
ritmo de éste. Sin embargo, no se daban cuenta cuando era un mensaje a la inversa o
cuando cambiaba del inglés a otro idioma. Algo sorprendente lo observó Moray (cit. por
Ashcraft) en 1959: que ni siquiera una palabra presentada 35 veces en el oído no atendido
pudo ser reportada por sus sujetos. De hecho, los sujetos de Moray no pudieron reportar
palabras del oído no atendido aún cuando sabían que se les iba a pedir hacerlo (Coren y
cols. 1999).
Es importante añadir que según Coren y cols. (1999), tanto Cherry como Moray
esperaron un lapso de tiempo al terminar la prueba para preguntarle a sus sujetos sobre el
contenido del oído no seguido y, éstos no podían recordar mucho. Sin embargo,
posteriormente interrumpían a sus sujetos a la mitad de la prueba para preguntarles lo
mismo y encontraron que ellos podían recordar de cinco a siete palabras.

5.1. Modelo de selección temprana


A partir de lo anterior surgió la idea de la selección en la primera fase o “stage 1
selection” como la llama Ashcraft (1998). Ésta se refiere a la desviación de la atención de un

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estímulo a otro con base en sus características físicas. Broadbent (cit. por Best, 2002)
formuló en 1958 el modelo de selección temprana. Este autor propuso que la atención
funciona como un filtro que puede ser dirigido de una fuente de estimulación a otra. Para
Broadbent dicho filtro se encuentra a la entrada de la información y en él se hace un análisis
pre-atentivo de las características físicas de los estímulos. Como resultado de ese análisis el
filtro determinaría qué estimulación sufriría un nuevo procesamiento. Él hizo hincapié en que
un procesamiento pre-atentivo de características semánticas (aquellas basadas en el
significado de un objeto como la identidad de una palabra) estaría sujeto a serias limitaciones
de capacidad. Debido a esta limitación sería necesario el filtro selectivo mediante el cual se
elijan ciertos estímulos para ser procesados al mismo tiempo que se dejan fuera otros.
Después de que la información elegida ha sido procesada semánticamente, la información
resultante puede ser guardada en la memoria a largo plazo o utilizada para formular una
respuesta apropiada. Además, propuso que de la información que ha quedado fuera del
procesamiento sólo pueden extraerse sus características físicas, tal como lo demostró
Cherry. Además, Broadbent (cit. por Lachter y cols. 2004) argumentó a favor de una memoria
inmediata que puede retener información mientras que la atención va de un lugar a otro.

5.2 Modelo de atenuación


Al parecer, el modelo de Broadbent tenía deficiencias, pues Moray encontró que el
nombre de los sujetos, al ser presentado en el oído no atendido, sí era reportado por ellos
(Anderson, 2000; Best, 2002; Lachter y cols. 2004). Word y Cowan (cit. por Coren y cols.
1999) encontraron lo mismo en el 34% de sus sujetos. Esto significaría que el desvío
exógeno de la atención se dio por un análisis pre-atentivo semántico más que por un simple
análisis de características físicas. De ello surgió el modelo de selección en la segunda fase o
“stage 2 selection” (Ashcraft, 1998). Treisman (cit. por Best, 2002) lo puso a prueba en el
laboratorio nuevamente con procedimientos de escucha dicótica. Lo que ella hizo fue
presentar el inicio de una frase en el oído seguido y continuar la frase en el oído no atendido.
Mientras tanto, al inicio del audio presentado en el oído no atendido venía una lista de
palabras no relacionadas que continuaba en el oído atendido cuando la frase ya se
encontraba en el oído no atendido. Lo que Treisman encontró fue que los sujetos cambiaban
su atención al oído no seguido junto con la frase, a pesar de que después regresaban la
atención al oído que se les había pedido seguir (Ashcraft, 1998). Parece que era un análisis

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semántico lo que desviaba la atención de los sujetos, más que un mero análisis de
características físicas. Para Broadbent, la información que se presentaba en el oído no
atendido era totalmente ignorada, mientras que para las posteriores formulaciones de
Treisman esta información era atenuada (Best, 2002; Lachter, Forster y Ruthruff, 2004). Por
ello a la propuesta de Treisman se le conoce como modelo de atenuación. Para ella el
análisis pre-atentivo no era exclusivamente físico sino también semántico (Best, 2002).

5.3. Modelo de selección temprana vs. modelo de atenuación


El modelo de Treisman supone que estímulos a los que no se les ha prestado atención
pueden ser identificados semánticamente. Sin embargo, Lachter y cols. (2004) argumentan
que eso no es posible. Para ellos el hecho de que un estimulo sea irrelevante para una tarea
–por ejemplo la de escucha dicótica en el experimento de Treisman- no necesariamente
significa que éste no vaya a ser atendido. Proponen que la identificación del significado de
estímulos irrelevantes se debe un desvío de la atención hacia ellos, más que a una
identificación en ausencia de atención. Ellos argumentan que, debido a que los estudios que
se han hecho hasta ahora han fallado en asegurar que los estímulos supuestamente no
atendidos en realidad lo sean, la evidencia de que hay identificación sin atención es débil.
Además, señalan que en el experimento de la frase de Treisman sólo el 6% de los sujetos
identificaron el contenido encontrado en el oído no atendido. Lachter y cols. (2004) hacen
una distinción entre dos conceptos claves para su argumentación. El primero es el de
“leakage” (fuga), el cual se refiere al procesamiento semántico de un estímulo irrelevante
mientras la atención está situada en algún otro punto. El segundo es el de
“slipage” (deslizamiento) que se refiera al desvió de la atención hacia un estímulo irrelevante,
quizás sin intención. Ellos, al igual que Broadbent lo hizo en 1958, argumentan a favor del
slipage mientras que niegan la posibilidad del leakage.
Otro aspecto importante es la confusión que puede surgir si no se toma en cuenta la
idea de la memoria inmediata o sensorial por la cual Broadbent abogó. Según él, esta
memoria opera antes del filtro de selección. A partir de esta memoria, bastante información
permanece activa en un estado de no procesamiento por un corto periodo. Broadbent notó
que, gracias a esa memoria, se pueden procesar dos estímulos aún cuando su presentación
ha quedado eliminada y, aunque esta eliminación haya sido rápida (Lachter y cols. 2004).
Póngase el caso de un estímulo que surge en un lugar no atendido del campo visual y, que

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después desaparece; aún asumiendo que no se le podría identificar sin atención, ésta podría
desplazarse más tarde hacia el rastro de la memoria sensorial y podría darse la
identificación. Algunas investigaciones sustentan que este desplazamiento de la atención
hacia la memoria inmediata puede ser tan efectivo como si el estímulo aún estuviera
presente. De modo que, para demostrar que hubo identificación sin atención, se debe dejar
fuera la posibilidad de que la atención haya sido desviada al rastro de la memoria sensorial.

5.4. Modelo de la selección posterior


Otros han argumentado que la atención opera a partir del resultado del proceso de
identificación (Lachter y cols. 2004) y que un análisis pre-atentivo tanto físico como
semántico es demasiado complicado (Best, 2002). Por eso Deutsch y Deutsch (cit. por
Anderson, 2000; Best, 2002) diseñaron un tercer modelo: el modelo de selección posterior.
Según Ashcraft (1998), ellos postularon que la selección se da sólo cuando todos los
mensajes han sido procesados, es decir, justo antes de la respuesta del individuo. Lewis (cit.
por Best, 2002) probó este modelo presentando a los sujetos una lista de palabras en el oído
atendido y otra en el no atendido. A veces las palabras del oído no atendido eran un sinónimo
de la palabra que se estaba presentando simultáneamente en el oído atendido. Lo que Lewis
hizo fue medir la latencia o el tiempo de reacción del sombreado y sus resultados fueron los
siguientes: la presentación simultánea de un sinónimo de la palabra seguida, dada en el oído
no seguido, retrasaba el reporte de las palabras atendidas. Al modelo de selección posterior
se le conoce también como modelo de selección en la tercera fase o “stage 3
selection” (Ashcraft, 1998). Es oportuno agregar que sombrear una frase es relativamente
sencillo, sombrear una lista aleatoria de palabras lo es menos y, sombrear sílabas sin sentido
(por ejemplo, dat, vij, ort) es lo más difícil (Coren y cols. 1999).

5.5. Modelo de pertinencia


Otro modelo de la selectividad de la atención es el modelo de la pertinencia de
Norman. A través de éste, Norman (cit. por Ashcraft, 1998) explica que la conjugación de las
características físicas de los estímulos con su pertinencia semántica circunstancial puede
determinar que se les ponga atención o no. Las características físicas de los estímulos son
las mismas que se describieron previamente. Si un ruido es intenso se cumpliría la parte de
dichas características y se daría una consecuente activación sensorial. Ahora bien, si

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además de que el ruido provoca una activación sensorial, se trata de algo que nos sirve en
ese momento (ej. quizás nuestro nombre) se diría que el estímulo es pertinente y tendría -
tanto por la activación sensorial como por su pertinencia- alta probabilidad de captar nuestra
atención.

5.6. Modelo de capacidad limitada


Johnson y Heinz (cit. por Ashcraft, 1998) concluyen que la selección de la información
es un proceso flexible y que se puede dar en una primera, segunda o tercera fase. Para
ellos, además, la selección en la primera fase requiere pocos recursos, la selección en la
segunda fase requiere más y, la selección en la tercera fase requiere aún más recursos.
Esto lleva a explicar otro tipo de modelo: el modelo de capacidad cognitiva. Para
Kahneman (cit. por Best, 2002) el fondo de capacidad disponible para procesar alguna tarea
está determinado por el nivel de alerta del sujeto. Cuanto más alerta, más recursos se tienen,
al menos hasta cierto grado porque después, un incremento en la alerta disminuiría los
recursos. El modelo de capacidad cognitiva hace tres predicciones. La primera es que la
dificultad para llevar a cabo dos tareas no se debe a que las tareas se interfieran entre sí,
sino a que nuestra capacidad para hacerlo es limitada. La segunda predicción es que “el
desempeño en una tarea menguará cuando se trate de hacer otra simultáneamente, si la
suma total de necesidades de procesamiento supera la capacidad” (Best). La última
predicción es que la asignación de recursos para las tareas es flexible y se puede adaptar a
las exigencias de los estímulos de entrada. Cabe agregar que hay estudios que plantean que
cada hemisferio cerebral tiene su propio almacén de recursos parcialmente independiente.
Se ha pensado que el hemisferio derecho identifica mejor a los estímulos emocionales (p. ej.
llanto) y que el izquierdo identifica mejor a las palabras.

Texto tomado de:


De la Fuente, R. (2007). Efectos de las características físicas y semánticas de los estímulos
auditivos en la atención exógena. Tesis no publicada para obtener el título de licenciatura en
Psicología. Cholula, Puebla: Universidad de las Américas Puebla.

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