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APORTA ANTECEDENTES EN VIRTUD DEL ARTÍCULO 15 DEL ESTATUTO DE

ROMA.

Ilustre Fiscal de la Corte Penal Internacional

Carlos Margotta Trincado, Presidente de la Comisión Chilena de Derechos


Humanos, Carolina Cubillos de la Fuente, Pablo Corvalán Alvarado y Yuri Vásquez
Santander, abogados de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, denunciantes
en la “Situación en Chile, referencia interna OTP-CR-244/21”, vienen en solicitar a esta
Ilustre Fiscalía de la Corte Penal Internacional, que reciba los antecedentes que se
acompañan al presente escrito consistentes en las declaraciones prestadas ante la Fiscal
Regional del Ministerio Público Claudia Perivancich Hoyuelos, por parte de las
autoridades civiles y de Carabineros en la causa Rol 19100055637-8, seguida ante el 7°
Juzgado de Garantía de Santiago, en la cual la Comisión Chilena de Derechos Humanos
es querellante en contra del Presidente de la República de Chile, Miguel Juan Sebastián
Piñera Echenique, y de otros autoridades, en tanto son o han sido jefes militares y otros
superiores, que dan cuenta de la existencia de “crímenes de lesa humanidad” en los
términos establecidos en el artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal
Internacional, y permiten configurar su participación y conocimiento de los actos acusados
y calificados como parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil
de Chile.

En ese sentido, los documentos acompañados para la Situación en Chile, referencia


interna OTP-CR-244/21 constituyen fundados antecedentes de responsabilidad penal en
los términos establecidos en el artículo 28 del Estatuto de Roma respecto del Presidente
de la República, Sebastián Piñera Echenique, los ex ministros del Interior Andrés
Chadwick, Gonzalo Blumel y Víctor Pérez, el actual ministro del interior Rodrigo Delgado,
el ex subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, el actual subsecretario del Interior, Juan
Francisco Galli, los exministros de Defensa, Alberto Espina Otero y Mario Desbordes, el
ex General Director de Carabineros, Mario Rozas y el actual General Director de
Carabineros Ricardo Yáñez Reveco, y el ex Intendente de la Región Metropolitana, Felipe
Guevara.
I. Antecedentes previos respecto de las declaraciones acompañadas.

Desde el mes de diciembre de 2019, y en vistas a los graves hechos consistentes en


diversos ataques acometidos por Carabineros de Chile contra la población civil,
manifestantes en el llamado “estallido social” acontecido en Chile a partir del 18 de
octubre de 2019, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, mediante su Presidente y el
equipo jurídico que suscribe esta presentación, interpusieron diversas querellas ante los
juzgados nacionales de Chile (Juzgados de Garantía) contra el Presidente de la República
Sebastián Piñera y las autoridades civiles y militares (policiales) responsables de dichos
ataques, calificándolos como crímenes de lesa humanidad según las disposiciones tanto
del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, como de la Ley 20.357 que tipifica
Crímenes de Lesa Humanidad y Genocidio y Crímenes y Delitos de Guerra. El día 19 de
julio de 2021 comparece a declarar el Presidente de la República sobre los hechos
consignados en las querellas dirigidas en su contra. Es necesario señalar que, en dicha
investigación, Sebastián Piñera y las demás personas respecto de las cuales se requiere
la persecución penal, no se encuentran formalizados por el Ministerio Público y no tienen
una calidad procesal diferente a la de querellado1.

Las declaraciones que se acompañan corresponden a las siguientes personas:

1. Sebastián Piñera Echenique, Presidente de la República de Chile, desde el 11


de marzo de 2018, actualmente en ejercicio.

2. Andrés Chadwick Piñera, Ministro del Interior y Seguridad Pública por el período
desde 11 de marzo de 2018 hasta el 28 de octubre de 2019.

3. Gonzalo Blumel Mac-Iver, Ministro del Interior y Seguridad Pública por el período
desde el 28 de octubre de 2019 hasta el 28 de julio de 2020.

4. Rodrigo Ubilla Mackenney, Subsecretario de Interior por el período desde el 11


de marzo de 2018 hasta el 31 de diciembre de 2020.

5. Karla Rubilar Barahona, Intendenta de la Región Metropolitana por el período


desde el 11 de marzo de 2018 hasta el 28 de octubre de 2019.

6. Sergio Micco Aguayo, Director del Instituto Nacional de Derechos Humanos


(INDH) desde el 29 de julio de 2019, actualmente en ejercicio (en calidad de
testigo).

1
El Artículo 229 del Código Procesal Penal chileno señala que “La formalización de la investigación es la comunicación que
el fiscal efectúa al imputado, en presencia del juez de garantía, de que desarrolla actualmente una investigación en su
contra respecto de uno o más delitos determinados.” Para efectos de la Situación en Chile, referencia interna OTP-CR-
244/21 seguida ante la Corte Penal Internacional, no existe investigación oficial dirigida específicamente contra ninguna de
las personas señaladas como responsables de los crímenes acusados por parte del ente persecutor chileno, y todas las
declaraciones se han prestado de manera voluntaria por las declarantes.
7. Mario Alberto Rozas Córdova, Director General de Carabineros de Chile, por el
periodo desde 22 de diciembre de 2018 hasta 19 de noviembre de 2020.

8. Diego Hernán Olate Pinares, General subdirector de Carabineros de Chile, por el


periodo desde 27 de diciembre de 2018 hasta 10 de noviembre de 2020.

9. Ricardo Alex Yáñez Reveco, actual Director General de Carabineros de Chile


periodo desde 19 de noviembre a la fecha, durante “el estallido social” se
desempeñaba como Jefe Nacional de la Dirección Orden y Seguridad.

10. Enrique Eduardo Monras Álvarez, Jefe de Zona Santiago Oeste, Carabineros de
Chile.
11. Enrique Bassaletti Riess, General Inspector, Director Nacional de Apoyo a las
operaciones policiales.
12. Jorge Ávila Corvalán, General (r) de Carabineros de Chile, exjefe Zona Control
orden público e intervención.

13. Santiago Rubén Saldivia Parra, Coronel, Prefecto de Fuerzas Especiales.

14. Karina Judith Soza Muñoz, Coronel de Carabineros.

II. Contenidos relevantes de las declaraciones acompañadas

a) Respecto al conocimiento del ataque generalizado o sistemático contra la


población civil, que hayan tenido las personas denunciadas:

Conforme lo señala el artículo 7 de los Elementos de los Crímenes, en su introducción


párrafo 2, “Los dos últimos elementos de cada crimen de lesa humanidad describen el
contexto en que debe tener lugar la conducta” y respecto del conocimiento del ataque
generalizado o sistemático contra una población civil, es expreso en señalar que “no debe
interpretarse en el sentido de que requiera prueba de que el autor tuviera conocimiento de
todas las características del ataque ni de los detalles precisos del plan o la política del
Estado o la organización”.

De esta manera, en todas las declaraciones acompañadas, resaltan elementos que


permiten tener por cierto y de manera indubitada, que al momento de la comisión de los
crímenes denunciados, existía conocimiento en cada una de las personas denunciadas
que las conductas eran parte de un ataque generalizado o sistemático dirigido contra la
población civil, y que en razón de las circunstancias que enfrentaban en ese momento
debían saber que se estaban cometiendo dichos crímenes, e incluso que en su calidad de
jefes y autoridades, hayan tenido la intención de que las conductas hayan sido parte de
un ataque de ese tipo, tal como lo señalan los artículos 7 del Estatuto de Roma y 7 1) de
los Elementos de los Crímenes.
La institucionalidad chilena, contempla instituciones de información e inteligencia que se
relacionan directamente con el Presidente de la República, tal cual lo reconoce en su
declaración. En ese sentido, la Ley 19.974 sobre El Sistema de Inteligencia del Estado y
crea la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), establece de manera expresa que “El
Sistema de Inteligencia del Estado, en adelante el Sistema, es el conjunto de organismos
de inteligencia, independientes entre sí, funcionalmente coordinados, que dirigen y
ejecutan actividades específicas de inteligencia y contrainteligencia, para asesorar al
Presidente de la República y a los diversos niveles superiores de conducción del Estado
(…)”2, y de la misma manera, se reconoce en las declaraciones del Presidente de la
República, el contacto y recepción de información a través de dicha Agencia. Sin perjuicio
de la calificación que pueda otorgarse a dichas informaciones, es relevante mencionar
que el sistema de información e inteligencia, tal cual reconoce el Presidente, existía – y
existe – y se encontraba en funciones a la fecha, en directa coordinación con la
Presidencia de la República.

En la señalada declaración de fecha 19 de julio de 2021, el Presidente Sebastián Piñera


reconoce que sabía de la existencia de vulneraciones a los Derechos Humanos, y en
específico, la comisión de delitos y crímenes en el contexto de la llamada “revuelta o
estallido social.” En particular, reconoce haber tenido conocimiento de la existencia de
personas lesionadas víctimas de traumas oculares en el contexto de las movilizaciones:

“Cuando conocimos estos hechos, el Gobierno no permaneció indiferente.


El gobierno se preocupó y ocupó de esta materia, pidiendo a Carabineros que
iniciara los sumarios correspondientes y que se pusiera toda la información a
disposición del MP – Ministerio Público -, intentando evitar que siguieran
sucediendo estos hechos”

Es decir, el Presidente expresamente señala haber adquirido conocimiento de los hechos


consistente en los ataques perpetrados por agentes del Estado – Carabineros de Chile – y
conocimiento del creciente número de personas víctimas de esos ataques con resultados
de pérdida de visión parcial e incluso total producto de mutilaciones, explosiones de
globos oculares u otras formas de ataque. Es en virtud de dichos conocimientos, que
señala haber adoptado algunas decisiones, decisiones que de otra manera no se
explican, como el supuestamente instruir el inicio de los sumarios administrativos ante el
eventual abuso en el uso de la fuerza, el poner a disposición de todos los antecedentes al
Ministerio Público o el separar de las funciones operativas a los funcionarios involucrados
en los hechos. Con la perspectiva del tiempo, hoy sabemos que nada de eso ocurrió, pero
lo relevante es que da cuenta de que el Presidente de la República tenía conocimiento de
los ataques contra la población civil y que efectivamente, las consecuencias de los
señalados ataques no podían ser otras sino la violación de los Derechos Humanos de las
y los ciudadanos de Chile.
2
Ley 19.974 Sobre El Sistema De Inteligencia Del Estado y crea la Agencia Nacional de Inteligencia, en:
https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=230999
“En algunas ocasiones hubo reuniones en las que participé junto al Ministro del
Interior, el General Director de Carabineros, el Director General de la PDI y otras
personas.
En esas reuniones se realizaban evaluaciones del estado del OP [Orden
Público] y se informaba de las necesidades de estas instituciones para cumplir
su labor, En cada una de estas oportunidades, yo reiteraba la necesidad
ineludible de que la acción policial se desarrollara con pleno respeto a los DDHH
y al Estado de Derecho”

Si no hubiese existido, tal cual sabemos de los distintos informes de las instituciones y
organizaciones nacionales e internacionales y observadores de Derechos Humanos, una
reiterada y violenta comisión de delitos contra los manifestantes civiles por parte de los
agentes del Estado, de público conocimiento, probablemente el Presidente de la
República no intentaría reforzar su reiteración de directrices ante la acción policial. Es del
caso que, así como todo el país y la comunidad internacional tenía cabal conocimiento de
la perpetración de los ataques sistemáticos y generalizados contra la población civil
chilena, constituyéndose como hechos notorios y de público conocimiento, los cuales no
podían escapar al conocimiento del Presidente ni de su gabinete o el alto mando de
Carabineros. Las declaraciones en el sentido de hacer hincapié en la vinculación de la
acción policial y el respeto a los DDHH en el momento de la patente vulneración de éstos,
no hace sino revelar el conocimiento que se tenía por las altas autoridades del país de la
existencia de dicho ataque.

Sin embargo, hay un reconocimiento expreso del flujo de información entre las entidades
involucradas en los hechos relativos a los crímenes en una respuesta específica del
Presidente de la República. Ante la pregunta de “si existió con este organismo [el INDH]
algún grado de coordinación con el Gobierno y, en especial, si se les hizo saber el alto
número de denuncias y querellas por personas que sufrieron lesiones oculares, y si e les
formularon peticiones de acciones concretas al respecto” el Presidente Piñera responde
afirmativamente:

“El Ministro del Interior frente a este tipo de hechos solicitaba la información a
Carabineros, al INDH y al MINSAL [Ministerio de Salud], los cuales
entregaban información acerca de hechos, denuncias y querellas. El
Gobierno pedía esta información para evaluar la situación, para corroborar
información que a veces era contradictoria y para asegurar el cumplimiento del
objetivo de respeto a los DDHH de todos”

En ese sentido las declaraciones de los ex Directores Generales de Carabineros


reafirman los dichos de los personeros de gobierno, respecto al conocimiento del ataque
perpetrado por sus subordinados contra la población civil y sus gravísimas
consecuencias. El ex General Rozas afirma haber tenido dicho conocimiento.
“En el marco de la Plana mayor asesora, nunca tuvimos el dato exacto de la
cantidad de lesionados oculares, pero sí teníamos conocimiento de su
existencia (…) La coordinación con el INDH comenzó a partir del día
19/10/2019; se traducía en contacto diario entre el Asesor jurídico de la
Dirección Gral. de Carabineros y un abogado del INDH, con intercambio de
información, como la que se recibió sobre 20 personas desaparecidas”

El ex Director General Ricardo Yáñez también reafirma lo anterior:

“(…) antes de conocer el hecho que afecto a Gustavo Gatica, efectivamente


se tenía conocimiento de otras denuncias o hechos a partir de los cuales
resultaron personas con lesiones oculares; (…)”

El General Inspector Enrique Bassaletti, Director Nacional de Apoyo a las Operaciones


Policiales aporta en sus declaraciones mas detalles. Punto importante es el que señala
respecto a que se advirtió la ocurrencia de los hechos desde un inicio y que se solicitó
información al Instituto Nacional de Derechos Humanos respecto a los actos de violencia
institucional perpetrados por Carabineros. Esto permite una aproximación respecto al
fundado temor de que las acciones ejecutadas por los agentes del estado constituyeran
violaciones a los Derechos Humanos de las personas que se manifestaban en las callles.

“(…) yo tomé conocimiento de situaciones que podrían constituir violencia


innecesaria u otras infracciones en algunas unidades o en la vía pública,
atribuidos a personal de carabineros, respecto de los cuales hay sumarios
en curso (…) Sin embargo, junto a los jefes de zona, advertimos su ocurrencia,
y se requirió información al INDH la primera semana de noviembre, me
parece, y recuerdo que tomé conocimiento que no eran más de 20 casos;
después supe que llegaban cerca de 400, según los medios de comunicación y
redes sociales; en esto, yo parto de la base que lesión ocular es aquella que
impacta el ojo de una persona; en definitiva, hasta la fecha no tengo
conocimiento exacto del número personas lesionadas en sus ojos, ni de quienes
las provocaron, civiles o uniformados, ni con qué elementos. Evidentemente que
las investigaciones penales en curso determinarán aclaran estos aspectos (…)”

Así mismo, el conocimiento que se tenía sobre la existencia de las víctimas resultantes de
los ataques, no es una mera información desestimable o que constara en una cifra más
dentro del flujo de información. La existencia de víctimas de delitos base de crímenes
de lesa humanidad es de tal magnitud y relevancia, que lleva al gobierno, y en
particular al Presidente de la República a adoptar políticas públicas y destinación
de recursos del erario nacional, para la implementación – absolutamente deficiente
e insuficiente como se señaló en la denuncia interpuesta ante esta Corte Penal
Internacional – de un programa específico para aquellas personas civiles que sufrieron
los ataques de agentes del Estado constitutivos de crímenes de lesa humanidad.
“Esta información también era útil para evaluar las necesidades de asistencia
médica, de rehabilitación y reinserción, en el marco del programa PIRO
[Programa Integral de Reparación Ocular], a cargo del MINSAL, creado en
noviembre de 2019.”

¿Cómo se explica la creación del Programa Integral de Reparación Ocular PIRO,


orientado justamente a las víctimas de violencia estatal con resultado de lesiones
oculares, si no existía conocimiento de la existencia de dichas víctimas y en consecuencia
de dichos ataques? Las declaraciones del Presidente de la República, Sebastián Piñera
Echenique no hacen sino ratificar lo que la Comisión Chilena de Derechos Humanos ha
denunciado, que es la existencia de un ataque generalizado o sistemático dirigido contra
la población civil y que en su calidad de jefes y autoridades tuvieron conocimiento de
dichos ataques, así como de las consecuencias para las víctimas.

El conocimiento de los hechos, no se restringe a la figura del Presidente de la República,


pues tal y como se señala en sus declaraciones se impartieron instrucciones al Ministro
del Interior, al Subsecretario del Interior y se generaron reuniones y coordinaciones entre
el poder ejecutivo y Carabineros de Chile. De esa manera, es muy esclarecedor respecto
al nivel de conocimientos e informaciones con que contaba el Presidente de la República,
el gabinete ministerial y los altos mandos de las Fuerzas de Orden y Seguridad, lo que
declara el exministro Andrés Chadwick:

“Obviamente como Gobierno estábamos recibiendo información de


carabineros acerca de detenidos, lesionados, civiles y policías o militares.
El 22 de octubre recuerdo que recibí al Director del INDH y me planteó la
necesidad de tener acceso a toda la información a lo que me comprometí como
Gobierno. A partir de eso, el 23.10.2019, por oficio número 33102 y número
33103, pido información detallada a ambas policías (carabineros y PDI) para que
nos reportaran todos los casos, con sus antecedentes, denuncia, sumario
administrativo, etc.”

“Después del 18 de octubre, como ya señalé como me reuní el martes 22 con el


director del INDH Sergio Micco y al día siguiente le envié un oficio
comunicándole la designación de un coordinador permanente para facilitar
la interacción entre ambos organismos. Nombré en ese rol a mi jefa de
gabinete María José Gómez. Al día siguiente el INDH se reunió con el P. de la
R. [Presidente de la República] en la misma línea de coordinación. Informé a la
prensa y di cuenta en la Cámara de Diputados de estas coordinaciones con el
INDH. El 28 de octubre oficié al INDH solicitando información de denuncias o
querellas presentadas”

En el mismo sentido se pronuncia el sucesor de Andrés Chadwick en el cargo de Ministro


del Interior y Seguridad Pública, Gonzalo Blumel Mac-Iver, reconociendo que la existencia
de las graves y reiteradas vulneraciones a los Derechos Humanos eran hechos de
dominio público:

“Además el tema de las violaciones de DDHH en el país se había instalado


en el debate. De hecho, el 05.11.2019, por Of. N° 34223 (anexo 6), solicité al
director del INDH, detalles sobre las querellas presentadas, para contar con
información detallada que permitiera adoptar medidas preventivas y correctivas.”

“el presidente como jefe de Estado obviamente sostuvo reuniones con el alto
mando para reforzar los mismos lineamientos: recuperar el orden público con
apego a los protocolos y respeto a los derechos individuales”

Esto nos lleva necesariamente a concluir que existía un alto nivel de certeza en los
equipos de gobierno y el mismo Presidente de la República, de la existencia de ese
elemento de los crímenes contra la humanidad que se produjeron a raíz de las
actuaciones de las fuerzas de orden y seguridad contra las manifestaciones públicas.

Las declaraciones del entonces Subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla, también
permiten esclarecer el hecho que el gobierno contaba con información suficiente para
tener por acreditada la existencia de los ataques sistemáticos y generalizados contra la
población civil y de las graves consecuencias de dichos ataques en la forma de comisión
de crímenes consistentes en lesiones graves, mutilaciones, torturas, privaciones de
libertad e incluso homicidios en sus distintos grados de comisión.

“En octubre del 2019, en fecha cercana a la gran marcha, se conoce un


informe del colegio médico y luego un informe del INDH sobre personas
con trauma ocular. La situación de las personas con lesiones oculares va
evolucionando y con el pasar de los días se revela como una situación de
relevancia en el país. En noviembre, el ministro Blumel, en una reunión de un
día domingo en la que estuve presente, le pide al general Rozas que tome
medidas respecto del asunto y en ese contexto el general Rozas decide
restringir el uso de las escopetas antidisturbios a nivel 5”

b) Respecto a la adopción de medidas necesarias para la prevención o


represión de la comisión de los crímenes y la puesta en conocimiento de las
autoridades competente a efectos de su investigación y juzgamiento, que hayan
tenido las personas denunciadas:

De acuerdo a lo establecido en el artículo 28 del Estatuto de Roma, se atribuye la


responsabilidad a los jefes militares o quienes actúen como tales, por no haber ejercido
un control apropiado sobre las fuerzas bajo su autoridad cuando: i) Hubiere sabido o, en
razón de las circunstancias del momento, hubiere debido saber que las fuerzas estaban
cometiendo esos crímenes o se proponían cometerlos; y ii) No hubiere adoptado todas
las medidas necesarias y razonables a su alcance para prevenir o reprimir su comisión o
para poner el asunto en conocimiento de las autoridades competentes a los efectos de su
investigación y enjuiciamiento.

En las declaraciones acompañadas a esta presentación, aparecen con total claridad


circunstancias que permiten afirmar que las jefaturas civiles y de orden y seguridad, no
adoptaron las medidas necesarias para prevenir o reprimir la comisión de los crímenes,
en la forma prescrita por el artículo 28 del Estatuto de Roma.

Una primera relación que esclarece efectivamente la manera en la que las actuaciones y
decisiones de las personas que estaban en situación de impartir instrucciones para el
cese de las agresiones contra la población civil que estaban siendo víctimas de los
ataques sistemáticos y generalizados, es la que expone el ex Director General Mario
Rozas:

“(…) en el segundo piso hay un centro de observación a través de cámaras


de seguridad que es un espejo de las cámaras CENCO, desde donde se
visualiza lo que ocurre en las calles. Si, Plaza Italia y otros puntos. Si, yo
bajaba al segundo piso cada vez que había graves alteraciones del orden
público (…) El objetivo era ver como se desarrollaba el despliegue operativo
en terreno, en la Región Metropolitana. No, desde allí, yo ni ningún otro
general teníamos posibilidades de comunicarnos con los oficiales en
terreno. Ni telefónica ni radialmente. Además, no se hacía porque no
estaba en la cadena de mando un proceder así, y no se contempla que
yo como Director General impartiera instrucciones a los carabineros en
terreno. Mi preocupación era verificar si Carabineros o civiles lesionados; de
hecho, ante el retardo de llegada de ambulancias, se coordinó un enlace con
un operador SAMU, para su pronta llegada.” (énfasis agregado)
(…) hay una planificación a nivel nacional que lidera DIOSCAR, y si Director
General (Ricardo Yáñez), es el responsable estratégico (…)
Tomé conocimiento de la existencia de lesiones oculares por bombas
lacrimógenas en reuniones con la Plana Mayor asesora; el director de
Orden y Seguridad, dentro de la información que entregaba sobre eventos,
detenidos y daños, y frente a las personas lesionadas. Mi preocupación fue
siempre el oportuno auxilio, dar cuenta al Ministerio Publico e iniciar sumario
respectivo
(…) No se adoptó ninguna decisión complementaria respecto de limitar
el uso de bombas lacrimógenas en relación a las lesiones oculares (…)”

Tampoco se adoptaron decisiones y medidas que permitieran poner freno a la comisión


de los delitos denunciados, por parte de las autoridades civiles, por más que, como ha
quedado expresado en los testimonios acompañados, se tenía cabal conocimiento de las
acciones consistentes en los reiterados ataques sufridos por la población civil, desde el
gobierno, en concreto el Presidente de la República y los ministros responsables de las
Fuerzas de Orden y Seguridad, respecto de quienes las policías (Carabineros de Chile) se
encuentran sometidos bajo subordinación. Por ejemplo, el exministro Chadwick ante el
alto número de personas que sufrieron daños oculares reconoce no haber actuado,
teniendo la responsabilidad para ello:

“(…) En los escasos 10 días que estuve desempeñando el cargo sólo


alcancé a recabar información a las instituciones policiales como señalé
en mi declaración anterior. Sin embargo, la respuesta de Carabineros llegó
después de mi salida del Gabinete.

“En ese Estado de excepción el control del orden público queda entregado al
Jefe de la Defensa Nacional, pero eso no significa que desde el punto de
vista orgánico se altere la dependencia que tiene Carabineros respecto
del Ministerio del Interior. Según mi entendimiento jurídico de las normas
constitucionales, las policías mantienen su dependencia orgánica respecto
del Ministerio del Interior de acuerdo con la normativa orgánica.”

Por su parte, el exministro Blumel reconoce que se adoptaron medidas en un sentido


diametralmente opuesto al de protección de los DDHH, esto es el aumento de la dotación
efectiva de la policía y sus aparatos de represión de las manifestaciones:

“En ese marco, por ejemplo, el ejecutivo le pidió a Carabineros aumentar


el personal operativo y de acuerdo a ello Carabineros adelantó el egreso del
personal de sus escuelas de formación, lo mismo respecto de la adquisición
de carros lanza aguas, vehículos de reacción táctica, capacitación,
reentrenamiento, etc.”

Además, existieron instancias para tomar decisiones en el sentido de prevenir y evitar la


comisión de esos delitos que fueran en el sentido de instruir concretamente la denuncia y
comunicación directa para que el Ministerio Público y los tribunales investigaran la
comisión de dichos delitos, cuestión que no sólo pareciera haber sido postergada ante el
reforzamiento de la acción de Carabineros, sino que simplemente no se consideró ni se
ejecutó decisión alguna para ello:

“El Presidente como Jefe de Estado obviamente sostuvo reuniones con


el alto mando para reforzar los mismos lineamientos: recuperar el orden
público con apego a los protocolos y respeto a los derechos individuales”

Todo lo señalado por las distintas personas, miembros de Carabineros de Chile que han
entregado sus declaraciones permite tener por cierto que no se adoptó por ninguna
autoridad, medida alguna que pusiera término a la cruenta represión desplegada por las
fuerzas de orden y seguridad, habiéndose conocido la existencia de los delitos y crímenes
denunciados al momento de su comisión:

“(…) que yo tenga conocimiento no se dispuso a levantar un registro


especial de estos lesionados. El DIOSCAR solo recibía información de las
fuentes oficiales, esto es, denuncias ingresadas en unidades policiales; si
provenía de redes sociales la información de algún lesionado, cada jefe de
unidad policial era responsable de hacer constar esa información en un parte
policial, en el cual se informaba a la autoridad respectiva (…)” (Declaración de
Diego Olate Pinares, General subdirector de Carabineros)

“(…) la información para hacer las denuncias e instruir los procesos


administrativos la íbamos recabando fundamentalmente a través de la
prensa y el INDH que nos informaba de sus denuncias en una primera etapa
y también a través de las denuncias formuladas directamente ante
carabineros” (Declaración Enrique Eduardo Monras Álvarez, Jefe de Zona
Santiago Oeste)

“(…) En imágenes de la Unidad de Comando y Control (UCC), que me tocó


apreciar, no advertí mal uso de la (EAD) en una contingencia en concreto, ni
en mis visitas a terreno a unidades policiales; sólo tomé conocimiento de
ello a partir de los medios de comunicación (…)” (Declaración Enrique
Bassaletti Riess, General Inspector, Director Nacional de Apoyo a las
operaciones policiales)

Una declaración que reviste particular importancia al respecto es la Santiago Saldivia


Parra, Coronel, Prefecto de Fuerzas Especiales, que reconoce que no se entregaron ni
se recibieron instrucciones o directrices en torno a la evitación de crímenes:

“(…) efectivamente hubo críticas en contra de carabineros del COP.


Efectivamente hubo reuniones estratégicas y tácticas para ser más eficiente
en esta materia, pero las medidas que se evaluaron y adoptaron no se
relacionan con el uso de EAD. (…) las únicas medidas que se debatieron
para demostrar más eficiencia, era como lograr detenidos,
especialmente los cabecillas o líderes, y recoger las pruebas para ello
(…)”

Y respecto a que existió capacidad de adoptar decisiones al respecto, que permitieran


poner término inmediato a la comisión de los crímenes, las declaraciones de Jorge Ávila
Corvalán, General (r) de Carabineros de Chile, exjefe Zona Control Orden Público e
Intervención permiten tener por establecido que existía personal con la autoridad para
tomar decisiones y que existía la capacidad de comunicarlas de manera expedita a los
distintos mandos medios y a las unidades operativas:
“(…) siempre había un general en la UCC, dado que un general tiene
mayor potestad para tomar decisiones respecto a las necesidades de
medios y refuerzos cuando los hechos involucran a varias prefecturas (…) Si,
desde allí los generales podían comunicarse con los dispositivos en
terreno a tomar decisiones de apoyo y refuerzo (…) Desde la UCC
teníamos las imágenes de diferentes eventos, a través de cámaras y drones
(…)”

Las declaraciones así acompañadas, constituyen, como se ha señalado, importantes


insumos para que esta Fiscalía pueda tener por acreditada la situación en Chile, así como
serios antecedentes para la investigación de los crímenes de lesa humanidad cometidos
contra la población chilena por parte de los agentes del Estado y las autoridades civiles y
militares denunciadas por esta parte.

POR TANTO, de acuerdo a lo expuesto y visto lo dispuesto en los artículos 5, 7 y 28 del


Estatuto de Roma, venimos en solicitar a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, que
en virtud de lo prescrito en el numeral 2 del artículo 15 del mencionado cuerpo legal,
reciba los documentos acompañados, consistentes en las declaraciones extrajudiciales
prestadas por las distintas personas que se indican y que dicen relación con la comisión
de Crímenes contra la Humanidad cometidos por el Presidente de la República de Chile,
Sebastián Piñera Echenique, y demás autoridades políticas y policiales mencionadas.

ANEXO:

Respecto a la acusación constitucional interpuesta en contra del Presidente de la


República de Chile, Sebastián Piñera Echenique ante la Cámara de Diputados de
Chile:

El pasado 13 de octubre de 2021, un grupo de 10 diputados y diputadas de Chile, ingresó


una acusación constitucional contra el Presidente Sebastián Piñera, luego de conocerse
la revelación de los negocios y transacciones relacionadas con los llamados “Pandora
Papers” y la venta de la minera Dominga, y después que el Ministerio Público chileno
iniciara de oficio una investigación en su contra, por los delitos de cohecho, soborno y
otros delitos tributarios.

Lo relevante para considerar por parte de esta Ilustre Fiscalía es que la acusación
constitucional contiene una descripción de la manera en la cual se ha hecho uso por parte
del Presidente de la República de las instituciones de nuestro país y la dirección del
gobierno para impulsar no sólo sus negocios personales, sino para encubrir la comisión
de delitos. Además, en dichos encubrimientos no ha dudado en usar el cargo para
presionar a las instituciones del Estado encargadas de investigar y acusar para juzgar y
sancionar, específicamente a los fiscales del Ministerio Público para ocultar evidencia
importante relacionada con la comisión de los delitos de cohecho, soborno y
negociaciones incompatibles, como lo es el contrato por medio del cual se celebró la
compraventa de las acciones de Minera Dominga en el cual se fijan los términos y
condiciones de la venta de dichas acciones, y en el cual se acordó un último pago de
US$10 millones, a Minera Activa Uno spa, bajo la condición que el lugar donde se
instalaría la minera Dominga no fuera declarado zona de exclusión, parque nacional o
reserva natural, en uso y abuso de su posición como Presidente de la República. En la
investigación llevada a cabo por el Ministerio Público de Chile el año 2017, dicho
documento no se tuvo a la vista y esos delitos fueron desestimados, sobreseyéndose la
causa.

Creemos que estos antecedentes permitirán construir una idea objetiva y fundamentada
respecto de la actuación del Presidente Piñera y las presiones a que se ven sometidas las
instituciones para no investigar, generándose un importante precedente respecto de la
ausencia de independencia de las instituciones del sistema penal chileno, en vistas a la
necesaria complementariedad que se invoca respecto de la Corte Penal Internacional
para conocer de la denuncia por Crímenes de Lesa Humanidad.

POR TANTO, venimos en solicitar a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, que tenga
por acompañada la acusación constitucional interpuesta contra el Presidente de la
República de Chile, Sebastián Piñera Echenique, por los actos de su administración que
han comprometido gravemente el honor de la Nación y por haber infringido abiertamente
la Constitución y las leyes de nuestro país, y que dan cuenta de su constante
comportamiento ilegítimo en ejercicio del poder, sobre todo en relación con la actuación
de las instituciones encargadas de la persecución penal.

Carlos Margotta Trincado

Abogado

Presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos

Carolina Cubillos de la Fuente, Pablo Corvalán Alvarado, Yuri Vásquez Santander

Abogados Comisión Chilena de Derechos Humanos

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