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PODER POLÍTICO,
ÉLITES Y
DIFICULTADES PARA
LA DEMOCRACIA

NOTAS Y APUNTES SOBRE


TABASCO.

Ezequiel Soberanes
Rojas.

Ediciones Visor Ciudadano


2009

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Primera edición: 2009.
DR© Ezequiel Soberanes Rojas
Prólogo Gabriela Gutiérrez Lomasto
Villahermosa, Tabasco. Ediciones Visor Ciudadano.
Ilustración de la portada: Rogelio Urrusti.
Diseño editorial: Reyes Montejo.
Impresos Graphe. Tabasco. México
ISBN 978-607-00-1396-6

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REPASO DE CONCIENCIA
A manera de prólogo

Estoy segura que Ezequiel Soberanes


Rojas, autor de este trabajo, no se hubiese
perdonado nunca no escribir lo que su
conciencia le dictaba. Por supuesto que
decidirse a ello no le debe haber sido nada
fácil, pero para eso es la palabra escrita o
hablada: para darle alas y echarlas al viento, a
fin de que en plena libertad tomen el rumbo
que elijan y, ya será cosa del mejor de los
jueces -el tiempo- el que decida si fue acertado
o erróneo el impulso tomado.
Y, bueno, esto me recuerda la anécdota
aquella del encuentro del gran filósofo
Diógenes con Aristipo, filósofo también, quien
al verlo comiendo un modesto plato de lentejas
le dijera: “si aprendieras a ser sumiso con el
rey y aplaudir sus equívocos no tendrías que
comer esa basura”. A lo que Diógenes, sin
darse por ofendido, le replicara: “si tú hubieras
aprendido a comer lentejas no tendrías que
humillarte adulando al rey”.
Como bien sabemos todos y ya es
historia, en dos décadas se ha despojado un
par de veces a la izquierda nacional de la
presidencia de la repú-blica, por lo que el
pueblo de México ha perdido la esperanza en el
sistema democrático, que en teoría, rige los

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destinos del país. Esto acrecienta más y más la
duda de que la democracia alguna vez se ha-ga
realidad. En 1988 con asombro nos enteramos
de la “caída del sistema“, que le arrebatara el
triunfo al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ante
Carlos Salinas, émulo de Santa Anna. En esa
ocasión el pueblo se tragó y se resignó ante el
argumento que expusiera Roberto Robles
Garnica de que el Frente Democrático Nacional
no tenía la estatura y solidez para usar medidas
de presión y refutar el fraude y, además, evitar
un inútil baño de sangre, aunque por supuesto
éste se diera, pues durante el salinato más de
600 opositores fueron asesinados y otros
condenados a prisión, de manera, pues, que la
humillante visita que Cárdenas hiciera a los
pinos después del fraude cometido no sirviera
para nada.
Después y a casi 20 años de distancia de
aquel baldón histórico, en el año 2006 de
nuevo el fraude sentó sus reales, de forma tal
que ahora ni siquiera se guardaron las formas,
pues la falta de inteligencia mostró sin recato lo
vil y burdo del proceso, en medio de una feroz
campaña de odio pagada por los barones del
dinero, de esas treinta familias dueñas del
destino de México a quienes el lema del
contrincante, que no del enemigo, Andrés
Manuel López Obrador, a quien los
lorolocutores televisivos llamaban
despectivamente el señor López o el peje,
como mote, y que era, es y sigue siendo, “Por
el bien de todos primero los pobres”, frase que

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tenía aterrados a los grandes consorcios
privados en manos extranjeras, a los dueños de
las grandes fortunas inexplicables, a los
usufructua-rios del poder, a la iglesia misma
que tenía como voceros al duopolio televisivo:
Televisa y TV Azteca, cientos de servidores
oficiales y dizque comu-nicadores radiofónicos
al servicio del Estado y de las grandes
empresas asociadas como el Consejo
Coordinador Empresarial. Todos ellos, inmersos
en un lodacero dirigido por un español
importado, maestro en estos menesteres
inmorales y perversos.
Empero, esta vez la rabia ciudadana fue
incontenible y con valor nacido del alma llenó
el zócalo mostrando su furia por la burla
asestada a millones de parias humillados y
empobrecidos. Esa manifestación de rabia
obligó al espurio ganador a entrar muerto de
miedo por la puerta trasera del Congreso bajo
una protección nunca vista para que allí le
fuera impuesta a las carreras la Banda
Presidencial donada por la clase poderosa a la
que supuestamente llevaría a otros triunfos.
¡Patético lució el pobre hombrecito ese día!,
que debiendo ser el más feliz de su vida,
resultó ser el más amargo y vergonzoso, día
que lo dejó marcado para siempre. Así fue,
como es bien sabido, que Felipe de Jesús
Calderón pasó a ser el presidente legal, aunque
jamás legítimo. Bueno es recordar que en esta
comedia no faltaron los judas que se prestaron
a la farsa, como Ruth Zavaleta, quien

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comedidamente cediera su lugar en el
Congreso al nefasto Manlio Fabio Beltrones
para darle legalidad a quien llegaba en contra
de millones de mexicanos y de lo cual la
supuesta perredista era testigo.
La forma de protesta la conocemos
todos, así como el frustrado intento de
desaforar a quien les echaba a perder la fiesta
anunciada. Cierto es que de no ser por el
histórico plantón la furia popular se hubiera
salido de cauce. Hoy a dos años del fraude los
inconformes siguen llenando el zócalo
capitalino al llamado de su líder y, aunque el
PRD enfrenta una de sus peores crisis internas
en razón de la envidia y mezquindad de quien
no supo o no pudo defender con hombría su
triunfo, tal vez, para tra-tar de salvaguardar su
fortuna económica o su heredad política y en
cambio lo vemos convertido ahora sí, en un
defensor de los principios del nuevo partido
nacido del Frente Democrático Nacional. Ese
actor, quien con una mano decía apoyar a
quien en buena lid le había impedido hacer por
cuarta vez el ridículo en un vano intento de
obtener lo que una vez entregara dócilmente, y
con la otra repartía las treinta bíblicas monedas
para estorbar a quien luchaba por mantener en
alto los valores del partido y con ello impedir
que llegara al supremo poder que él nunca
pudo alcanzar por su mediocridad, su falta de
valor y de espíritu de lucha.
Y, bueno, después de 70 años de farsa
democrática mostrada por el “tapado”, el

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“dedazo”, el “engarrotado”, impedido de
moverse sin recibir la orden de salir en la foto
del Partido Revolucionario Institucional y ante
la hartura del pueblo por tanta corrupción que
propiciaba cada tres o seis años en el poder
comaladas de millonarios, los nombres de esos
Alí-Baba llenarían interminables hojas. Prueba
de ello es que en la lista Forbes aparecen más
me-xicanos ricos, que acaudalados de ningún
otro país. No quedaba otra opción que tratar de
limpiar el cochinero de la casa materna, y nada
mejor para un engañoso cambio que usar al
Partido Acción Nacional, eterno apéndice suyo,
que por décadas sobrevivió gracias a la leche
manada de quien hoy lo necesitaba; y después
de los debidos acuerdos, el maestro de
ceremonias para la comedia que habría de
ponerse en escena nadie mejor que el saliente
presidente Zedillo, otro vende patrias de
pronóstico reservado que sin tapujos entregó el
“trono na-cional”.
Es así como un analfabeto payaso y con
evidentes muestras de retraso mental, pero
que al parecer era lo mejor que tenía el PAN, es
declarado presidente electo sin enemigo al
frente. Seis años de locura en que el tal Vicente
hizo cera y pabilo con el país: nos enemistó con
naciones amigas, hizo de la corrupción su
credo, nos ridiculizó ante el mundo siempre
apoyado y, en no pocas veces manejado, por su
pareja sentimental, mujer llena de ambiciones
y astucia sin paralelo en la historia de este país.

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De más está decir cómo nos fue con el
supuesto cambio.
Hoy hay una numerosa comparsa de
partiditos de tipo familiar unos; y otros
convertidos en cuña para lo que haya
menester. El juego de la democracia toma
nuevas formas otorgándoles prerrogativas que
el gobierno autoriza de modo que puedan
sobrevivir y sean usados para lo que tienen que
servir. ¿Y el IFE, preguntará usted? pues esa
institución fue creada después en el salinato
para control, -se dijo- de los procesos
electorales por venir y para darle credibilidad a
éstos, garantizando equidad y justicia; hoy
sabemos que fue sólo una ilusión, una
esperanza fallida que si alguna vez actuó en
consecuencia, pronto dio muestras de lo que
estaba hecho y para lo que realmente sirve:
vaya muestra durante el proceso electoral del
2006, con el exquisito señor Ugalde al frente.
En relación a los medios de
comunicación impresos, cuya tarea informativa
es vital en el acon-tecer y prácticas políticas,
hay que reconocer que pese a la
responsabilidad de esta tarea, la gran mayoría
de estos depende del subsidio del gobierno
catalogado como pago de publicidad. Con esto,
la mayor parte de los impresos se sostiene
finan-cieramente en una simbiosis con el
Estado, los menos importantes sobreviven,
pero también hay quienes tienen
independencia. Son pocos los que mantienen
una digna independencia, pocos pero los hay,

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omitirlo sería tanto como medir a todos con el
mismo rasero y no todos se avienen a
desinformar, a golpear, calumniar, difamar y
ofender, según orde-nen sus benefactores,
contribuyendo con ello a la poca o nula
credibilidad que prevalece en el ánimo del
lector y a una opinión pública que ningún
respeto le merece a la mayoría de los diarios
impresos.
En sus notas el autor del texto sobre el
poder político, la intervención de las élites y las
dificultades por las que atraviesa la incipiente
democracia degradada a coces por las botas
calzadas por un jumento, da cuenta del modelo
de control del Estado sobre los medios de
comunicación. La idea en torno a esta práctica
malsana está expuesta con claridad. Al igual,
Ezequiel Soberanes anota los alcances de los
medios radiofónicos que no han podido ser
desplazados por la televisión. Y bien la
pregunta es: ¿por qué razón es la radio y no la
tv el medio informativo que más impacta y
mayor auditorio tiene en nuestra entidad?
Acaso la respuesta sea el que los políticos
saben que ese es el mejor medio para
promoverse y que los ciudadanos que tienen
algo o mucho que decir, protestar, solicitar,
señalar, saben también que es por ese medio
preferentemente en los programas matutinos
donde puede hacerse oír.
En conclusión, después de leer con la
mente abierta y a conciencia cada una de las
páginas de esta obra, no podemos más que

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concluir que la alianza PAN-PRI está cancelando
toda esperanza de alcanzar la deseada
democracia y la sana transparencia en los
comicios por venir, complicidad a la que se han
sumado y avalan los conocidos cola-
boracionistas (el autor se refiere a los
perredistas que se prestan a la traición y que
se corrompen ante el poder del dinero, del
Estado y de las élites) quienes sin ningún
recato bajaron la bandera negriamarilla para
cobijar sus ambiciones personales bajo la
bandera blanquiazul, perdiéndose en la práctica
los ideales de la Revolución Mexicana y
anulándose los de Francisco I. Madero,
“Sufragio Efectivo no Reelección”, al igual que
los de Emilia-no Zapata, “Tierra y Libertad”. Y
tampoco han cristalizado los ideales de
Venustiano Carranza y Luis Cabrera, de que el
municipio gozara de absoluta libertad. Por lo
demás, la educación libre y gratuita sigue sin
concretarse y en cambio, cada vez buscan más
subterfugios para lograr su total privatización.
De manera, pues, que los ideales de la
Revolución que tantas vidas costaran han sido
traicionados por todos los que de una manera u
otra han llegado al poder.
Las consecuencias las estamos viviendo
ya hundidos en el modelo neoliberal que ha
em-pobrecido más a los pobres y enriquecido
sin medida a los más ricos, a la vez que no cesa
de venderse o proponer para su venta al
extranjero, sin recato alguno y con el mayor
cinismo, el patrimonio de todos los mexicanos:

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la riqueza energética, las minas, los
ferrocarriles, los bosques, las playas, bancos,
concesiones de carreteras, y aeropuertos, hasta
el sudor, la sangre y las lágrimas de los
emigrantes que dejaron México en busca de
una vida digna y el pan para sus familias y,
quienes con sus envíos, ayudan a sostener la
economía del país gracias a los dólares que
mandan a los suyos, dólares que ganan los
migrantes mexicanos con infinitos sacrificios.
Los resultados de este modelo los
estamos padeciendo ya, con violencia, con
desempleo, con desesperación, irritación
creciente, inseguridad y un mayor
endeudamiento sobre todo con los EEUU,
quienes no ven la hora de cobrarnos
apoderándose de lo que queda del territorio. La
cabeza de playa de este propósito es el “Plan
Mérida”, una invasión silenciosa que confirma
el pronóstico dado en 1924 por el secretario de
estado del presidente de EEUU, Richard
Lansing, quien con visión profética dijo: “Para
adueñarse de la presidencia de México sin
gastar un solo centavo o disparar un tiro, basta
con controlar a un solo hombre: el Presidente”,
y para allá vamos, pues no puede esperarse
menos de un PRI que olvidó su nacionalismo y
su política de justicia social y dignidad
internacional, la renuncia a estos principios es
tal que fue capaz de aliarse a la ultraderecha
que detesta a Hidalgo, a Morelos, a Juárez, a
Zapata y a Lázaro Cárdenas entre otros de
nuestros grandes hombres. Y, por supuesto,

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tampoco puede esperarse gran cosa del PAN,
que por su falta de compromiso social y de sus
miles de prejuicios ancestrales avalados por el
clero, dobló las rodillas ante los compromisos
hechos en campaña electoral con los dueños
del dinero, la iniciativa privada y, lo peor, con
los líderes de las mafias sindicales y los
grandes empresarios de toda índole con
quienes aún sigue en deuda y, desde luego, en
amasiato con una iglesia capitalista más
preocupada por obtener poder mundano que
por proteger y acrecentar su rebaño que hoy
por hoy anda tan disperso. Este clero apoya al
PAN desde el púlpito y el confesionario a
cambio del diezmo que ahora cobra en especie,
para actuar cada vez con más soberbia
haciendo caso omiso de las Leyes de Reforma.
Por lo demás, casi nada queda fuera de
la óptica del autor de este texto, quien expone
los graves problemas que nos aquejan a nivel
nacional y estatal. Nada le es ajeno, incluyendo
los pro-blemas acarreados por PEMEX que son
tantos y tan profundos. Este y otros temas
abordados en las páginas de este texto, con
conocimiento de causa, que además llevan el
deseo de aportar datos e información para el
conocimiento y análisis de las futuras
generaciones, de manera que ayuden a normar
y formar un criterio que permita a los nuestros
buscar una ruta digna.
Sin lugar a dudas, este es un trabajo que
debe leerse con atención, pues su hechura y
contenido justifican los desvelos, el esfuerzo y

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la investigación que hubo de hacer el autor
para darle vida y que hoy pone en manos del
lector esperando que sea valorado y, sobre
todo, útil.
Mirarse en el espejo de la verdad aunque
ésta duela y desagrade, es un compromiso
moral que debemos asumir los que nos
dedicamos al noble oficio de escribir. ¡Qué
bueno que Don Ezequiel Soberanes haya sabido
cumplir a cabalidad con su conciencia!,
haciendo honor a la palabra escrita para decir
lo que tenía que decirse en medio de este nada
grato panorama que nos rodea, y de una crisis,
que aunque mundial, la que hoy padece
nuestra nación se debe en mucho a la
corrupción, la impunidad reinante, lo cual
propicia pobreza, rencores y violencia.
¡Qué bueno, pues, que en este trabajo quede
constancia de todo ello!
En Hora Buena.

Gabriela Gutiérrez Lomasto


Cronista de la Ciudad de Villahermosa
Diciembre de 2009

NOTA PRELIMINAR

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Este texto nace prácticamente huérfano,
no porque no tenga paternidad en cuanto a su
autoría. La orfandad es más bien en relación al
cobijo institucional de alguna entidad u
organización política o civil. Por ello no tiene
ninguna filiación ni dependencia de grupo o
corriente y, como se verá, sostiene una
independencia completa en cuanto al contenido
y a las opiniones e ideas que en él se expresan.
Esa independencia y libertad tiene su
precio. El lector no imagina las tribulaciones
que se tuvieron que vencer para lograr su
publicación. El contenido del texto se conocía, y
quienes gentilmente lo leyeron y revisaron, en
su mayor parte expresaron -si no su
aprobación- si alguna opinión favorable sobre el
contenido y la forma de tratamiento de los
temas que en él se abordan, hubo también -por
supuesto- quienes expresaron su desacuerdo y
a veces hasta molestia por lo expresado en él.
La razón es de entenderse: el contenido
del documento no toma partido prácticamente
por nadie, tampoco favorece a ningún grupo
político o personaje y, tristemente por esto fue
muy, muy difícil conseguir apoyo para que viera
la luz. El trabajo se terminó de escribir en
septiembre de 2008 y, durante semanas y
meses fueron vueltas, portazos, más vueltas y
más portazos incluso de “confesos demócratas”
y supuestos “impulsores o defensores de la
democracia”, quienes al verse rasguñados por
el contenido lo ignoraron. No fue sino hasta
que, quizá, por tanta necedad, y por la apertura

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de un Cuerpo Académico de la carrera de
Historia de la División Académica de Ciencias
Sociales y Humanidades de la Universidad
Juárez Autónoma de Tabasco, que se logró la
oportunidad de darlo a conocer ya publicado.
No obstante esta elogiable apertura, el
tiempo y la tardanza para que apareciera el
texto generó otro inconveniente: como se
notará para el contenido del trabajo resulta de
especial im-portancia el proceso electoral que
está ya encima, por ello y gracias a las
gestiones de algunos amigos, nos vemos en la
necesidad de dar a conocer este trabajo
aunque en una edición modesta y
estrictamente particular.
Pero si conseguir la oportunidad de
publicarlo fue una tarea difícil y solitaria, la
fraternidad y solidaridad con que fue visto
desde sus primeras versiones compensó con
mucho las dificultades que se enfrentaron. Los
comentarios y entusiasmo con que se recibió el
texto en lecturas previas a su publicación
opacó con mucho el ostracismo y marginación
oficial e institucional. Muchos fueron los
amigos, compañeros, colegas, conocidos y
hasta desconocidos, a quienes agradezco con
mucho afecto sus observaciones, comentarios,
entusiasmo y palabras de aliento.
Debo agradecer especialmente al
Arquitecto Ramón Bolívar Martínez Zapata y al
escritor Efraín Gutiérrez Arias por su minuciosa
revisión, co-rrección y comentarios. En el
mismo sentido debo agradecer la paciencia,

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profesionalismo en la lectura, observaciones y
atinados comentarios del Dr. Agenor González
Valencia; del Maestro Luis A. Pampillón Ponce;
del periodista Samuel L. Soto Giles; también
agradezco las sugerencias del Dr. Ezequiel
Toledo Ocampo; de la Dra. Rosa María Romo
López; del Maestro Francisco Javier Pacheco de
Salazar; del Lic. Elías Balcázar Antonio; del Dr.
Leonel García León; del Dr. Rogelio Gómez
Álvarez: de la Maestra Trinidad Torres Vera; de
la Dra. Blanca E. Arciga Zavala; del Lic. Miguel
Rueda de León; del Maestro José Leopoldo
Calderón de la Cruz; de la Dra. Amelia Acosta
León; del Lic. Sebastián Rodríguez Rodríguez;
del Maestro Oscar Pérez Baxin; del Dr. Ramón
Castellanos Coll; del Psicólogo Pedro Manuel
Olivé; del Dr. Juan Carlos Guzmán Ríos; del Lic.
José Huesca Manzur; del Maestro Rogelio
Barriga Díaz; del Maestro José Ruiz Forcelledo;
de la periodista Cecilia Vargas Simón; del Lic.
Pedro García Salazar; del Lic. Juan Adán
Rodríguez Alipi; del periodista José Luis Rabelo;
del sociólogo José Luis Lara López; de la Lic.
Lucero del Alba Aquino; del Maestro Raymundo
Vásquez Soberano; del Maestro Diógenes de la
Cruz Pereyra; del Lic. Humberto de los Santos
Bertruy¸del periodista Fernando Hernández
Gómez; del Maestro Andrés González García;
del Maestro Gustavo Santillana Flores; del
Maestro Eduardo Estañol Vidal; del poeta Marco
Antonio Acosta; del Sr. Tomás Quiroga; del Dr.
Eugenio Amat de la Fuente; y de los jóvenes
Jorge Mauricio Figueroa y Salvador Falconi

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Shils; del Sr. Roger Frías Olán y de Leonardo
Soberanes Argueta.
Un agradecimiento especial a la señora
Gabriela Gutiérrez Lomasto y al Señor Rogelio
Urrusti por su valiosa creatividad, y
desinteresado apoyo.
Si por alguna razón de modo
involuntario, omito el nombre de alguna
persona en esta larga lista, anticipo mis
disculpas.

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INTRODUCCIÓN

El país vive tiempos difíciles. Los


modelos de búsqueda para que se avance en
aspectos rela-cionados con democracia
parecen clausurados; las élites políticas
mantienen una cerrazón e intransigencia que
coronaron con un descomunal fraude electoral
en el 2006. En menos de veinte años se ha
despojado dos veces de la presidencia de la
República a la izquierda mexicana. La primera
ocasión, en 1988, presenciamos la “caída del
sistema”. En aquellos años, antes de que
Cuauhtémoc Cárdenas dejara de insistir en la
denuncia de fraude y en los hechos, poco a
poco reconociera a Carlos Salinas de Gortari, el
entonces senador por Michoacán, Roberto
Robles Garnica, argumentaba en un discurso
que no se enfrentaba al Estado porque el
entonces Frente Democrático Nacional no tenía
la estructura nacional para ejercer, con éxito,
medidas de presión: “el cierre de aeropuertos;
el cierre de carreteras; de puertos comerciales,
la toma de ferrocarriles”. Lamentó, y así lo dijo:
“Que el Frente Democrático Nacional sea
(fuera) tan joven”. Hoy a veinte años de aquel
fraude, vivimos los efectos políticos de otro
fraude; éste, no menos cínico, a diferencia de
aquellos años, ahora tenemos un IFE que costó
muchos esfuerzos y dinero y que lejos de
fortalecerse como era su tendencia, se ha

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convertido en una instancia desacreditada,
desgastada y sin ninguna calidad moral.
Hay también un PRD, heredero del FDN,
con una estructura nacional formal, pero,
aunque el partido sea cuantitativamente más
grande, tiene un problema mayor: a diferencia
de 1988, el PRD enfrenta una de sus peores
crisis, al grado tal que da la impresión que por
momentos se pulveriza, víctima de conflictos
internos que protagonizan tribus, corrientes y
grupos que disputan su control. A pesar de los
problemas que vive el PRD en su interior, de
sus cuadros ha surgido uno de los liderazgos
políticos más fuertes de la historia reciente del
país. El ex candidato presidencial, despojado
por el fraude de 2006 quien se mantiene firme
en la denuncia y en la posición de no
reconocimiento del que, por el fraude electoral,
se ostenta como Presidente de la República,
Esto ha generado reacciones: un bloque
de los grupos de élite más poderosos del país
se empeña en combatir el fuerte liderazgo que
creció y se fortaleció al fragor del proceso
electoral y el fraude del 2006. Las fuerzas
conservadoras y los grupos de élite maniobran
para desgastar a este adversario. Los recursos
que emplean son múltiples y ventajosos. Al
disponer del aparato económico, político y
judicial, echan mano de todo lo que tienen a su
alcance, innovando en su estrategia de enga-
ñar a la nación con un recurso que por el
momento aparenta ser infalible: Los medios de
comunicación -particularmente los

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electrónicos-, cuya fuerza y poder de
penetración parece que no fue considerado en
su justa dimensión por la izquierda: la televisión
y la radio son -con muy pocas excepciones- las
armas de las élites para dibujar un imaginario
falso que apuntala la antidemocracia.
Parte del catálogo de recursos de las
élites para desgastar a sus adversarios es el
poder corruptor del dinero y del juego político
que se opera desde el Estado. La compra de
voluntades de cua-dros del PRD es una
estrategia especial para coronar el fraude y el
clima de antidemocracia. Un número cada vez
más grande de cuadros de im-portancia dentro
del PRD se presta a estas prácticas, El peor
enemigo del PRD está en el propio PRD. Esto
tiene su explicación y fundamentos, a más que
es parte del proceso que vive el propio partido
y su composición.
Hoy el PRD está en manos de grupos de
élite, grupos que han desplazado a cuadros y
representantes de la izquierda mexicana. Esto
es más notorio en provincia, donde las élites
en-quistadas en sus órganos de dirección alejan
fatídicamente la posibilidad de reencauzar y
refun-dar al partido. Sumemos a ésto el pesado
lastre que significan dos fraudes electorales en
menos de veinte años, con el negro panorama
de la anémica figura del IFE, con los resultados
negativos de más de tres décadas de vida legal
de la izquierda mexicana, años en los que lejos
de hacer avanzar la democracia, la actividad

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político electoral y las reglas de esta la
entorpecen y empantanan.
Tres décadas de reforma política, de
legalidad de la izquierda, de avances graduales
que caminaron con una lentitud pasmosa y que
repen-tinamente se detienen. Cuando los
grupos de poder del país perciben el peligro de
perder su hegemonía, dan reversa a lo logrado,
y vemos que, lejos de derrotar a los grupos
conservadores y de derecha, el
conservadurismo se fortalece con la peligrosa
amenaza de enquistar a la ultraderecha
fascitoide en el Estado mexicano. Ante ésto y
con la intención de reflexionar sobre lo que
estamos viviendo y con el fin de invitar a los
lectores a pensar qué podemos hacer para que
nuestros esfuerzos contribuyan a democratizar
la vida del país y de Tabasco, se ofrece este
trabajo.
Hay otro detalle a considerar: en un
texto que intenta reflexionar sobre sucesos que
están en marcha y cuyo proceso no termina por
concluir, se corre el riesgo de que los juicios y
apreciaciones que se hagan no resulten del
todo apegados a lo que de ellos se espera, no
obstante, nos arriesgamos a tratarlos y al no
poder evitarlo, sólo apuntamos lo que sucede al
momento de cerrar este trabajo (septiembre de
2008). Aún están en marcha la elección de
consejeros electorales del Instituto Estatal y de
Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT); la
elección de dirigentes de Sindicato
Independiente de Trabajadores de la Educación

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de Tabasco (SITET); el paulatino deterioro,
debilita-miento y descrédito del IFE; la
recomposición de cuadros y alianzas de las
élites de poder; el desgaste y
desmoronamiento del PRD; los escándalos y
falta de capacidad del grupo en el poder en
Tabasco; el fortalecimiento y bravuconería de
la iglesia católica tanto nacional como local y
su injerencia en el escenario político del país; la
tendencia casi irreversible del acercamiento a
la condición de Estado fallido del gobierno
federal y el crecimiento incontenible del
narcotráfico y la delincuencia organizada.
Provincia tiene su sello, los grupos de
poder y los cacicazgos son más autoritarios y
verticales en ella, por eso se hace un recorrido
en síntesis de lo que ocurre en Tabasco, para
tratar de aterrizar en la búsqueda de
reflexiones con el lector sobre la manera más
eficaz de contribuir al avance y
democratización de un clima que, en ocasiones,
agobia al ciudadano. El país y la percepción de
sus ciudadanos están cambiando, ¿por qué
negarse a cambiar en Tabasco?

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EL CONTEXTO

De modo poco ortodoxo es cómo se


tejen las historias de poder en este país y,
todavía es más singular cómo se recomponen
los grupos en provincia, específicamente en
Tabasco. Ya habrá oportunidad de hablar de
esto. De entrada es importante considerar una
idea central para lo que habremos de exponer:
no es cierto que hasta este momento sean las
clases o los sectores de clases quienes
constituyan el eje rector de los grupos de poder
o de presión en el seno de la sociedad. Ésto no
es así, son las élites quienes se disputan el
dominio en las sociedades contemporáneas.
Son los grupos de poder, las élites políticas y
económicas (1), quienes mantienen el control en
el país, en provincia y sobre todo en estados
como el nuestro.
El país, sus estados y regiones viven hoy
los peores momentos de la búsqueda heredada
del mo-delo decimonónico de democracia. En
casi todas partes se asiste a un esquema en el
que, aparte del fardo del imperialismo (hoy
raramente poco cuestionado por los sectores
progresistas de la sociedad), pesan otros dos
lastres: el mercado y los medios de
comunicación, sobre todo los electrónicos.
Hay algunos elementos claves para
entender por qué los grupos de poder en las

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naciones y las regiones del orbe han
desarmado las movilizaciones que décadas
atrás hicieron tambalear el modelo de dominio
que sustenta el poder del Estado. De estos
elementos, uno de ellos en particular es
importante de considerar: el de la elección de
la vía electoral, la entrada a la legalidad de los
grupos de orientación revolucionaria, proceso
que dibuja el camino a tran-sitar por los grupos
de izquierda de mayor peso en el mundo.
Este género de “legalización” de las
izquier-das que se perfila y encamina desde los
años cincuenta del siglo pasado tiene su origen
en la entonces URSS, desde donde se da la
directriz y el apoyo para que los grupos de
tendencia socialista y comunista participen
legalmente en los países donde actúan. El XX
Congreso del Partido Comunista de la Unión
Soviética así lo hizo manifiesto en 1956 (2). La
táctica pacifista dividió, a partir de entonces, a
las izquierdas de casi todo el mundo. Las
diferencias naturales en su seno por esta
manera de hacer política, tuvo mucho qué ver
con el dogmatismo de las prácticas políticas de
la izquierda doctrinaria, sustentadas en una
especie de fundamentalismo que alimentó
ideológica y políticamente a los entonces
partidos comunistas, grupos de liberación y
corrientes revolucionarias del más diverso tipo
y condición.
En el caso particular mexicano, la
división entre legaloides y clandestinos en el
seno de los grupos y organizaciones

26
revolucionarias inicia en los años cincuenta,
pero no es sino hasta bien entrada la década de
los setenta, cuando una parte importante de los
grupos de orientación socialista y comunista
entran al marco de la reforma que se esboza a
finales del periodo presidencial de Luis
Echeverría y que cristaliza como una realidad
en 1977 con José López Portillo.
La legalización de grupos revolucionarios
ha tenido múltiples causas y una variación no
menor en cuanto a consecuencias. El mundo
enfiló caminos que en otro tiempo hubieran
parecido extraños; debemos recordar la
perestroika y la tercera vía; este último modelo
europeo emergente que sirve como salida a
una crisis generada ante la incapacidad de un
modelo socialmente emergente y un
capitalismo beligerante. El modelo si bien no
satisfizo del todo la expectativa de los actores
en países desarrollados, sí permitió amortiguar
pre-siones levantadas por las heridas y
secuelas de una catástrofe devastadora como
lo fue la segunda guerra mundial, la carrera
armamentista con su geopolítica de guerra fría
y sobre todo el impulso de un mercado
renovado vertiginosamente por innova-ciones
resultantes del empuje de la micro eléctrica y la
informática, así como sus efectos en los
esquemas de producción y consumo, y en
especial por la globalización y sus secuelas.
Es difícil asegurar que los cambios
ocurridos por el empuje legalizador de las
izquierdas ocu-rrieran para bien de los avances

27
democráticos. Tal vez en el caso europeo y de
los países desarrollados, con el impulso a las
mejoras en la calidad de vida de los ciudadanos
y las posibilidades de desarrollo humano que
impulsaron estas naciones, los cambios hayan
resultado en una despresurización de ten-
siones sociales aceptable; pero en lo que a
países como el nuestro se refiere, la
legalización de los sectores y organizaciones
progresistas y revo-lucionarias no ha traído los
resultados positivos esperados; muy lejos
estamos todavía de gozar, siquiera, de un
modelo de democracia clásica consecuente.
Hay rezagos vergonzosos que en nada
contribuyen a la construcción de una nación
que intenta su arribo a la vía democrática.
Antes de entrar en detalles con las
razones de esto, conviene apuntar que cuando
se habla de este proceso de “legalización” de la
izquierda me-xicana, no se pretende hacer una
apología o una añoranza del camino de la
violencia o la revolución por las armas. No,
simplemente nos referimos -como se irá
apuntando- a algunas de las dificultades que
esto ha traído al avance de la democracia en un
modelo como el nuestro.
Tampoco se quiere dar la impresión de lo
que pareciera una preferencia por la
“ilegalidad” y/o la “clandestinidad”, o bien por
el activismo marginal de grupos sectarios y
dogmáticos que son en ocasiones hasta
antagónicos a esa izquierda “legal” e
“institucional” y que hasta hoy, a pesar de

28
tener influencia y trabajo importante en
algunos sectores de la sociedad no han dejado
su condición marginal.
De entrada el texto pretende situarse al
margen de estas posiciones encontradas y a
veces hasta antagónicas cuyas razones no se
van a discutir ahora. Una última consideración:
en la medida de lo posible trataremos de evitar
dar nombres puntuales de personas a fin de
evitar el demérito personal de algún personaje
o corriente, por el peligro subyacente de
favorecer a otro u otros. Quizá resulte
inevitable hablar personalmente de alguien en
particular, sobre todo cuando se hace
referencia a períodos de gobierno, o a algún
actor relevante. Sin embargo, en la medida de
lo posible trataremos de evitarlo.

29
LA IZQUIERDA LEGAL MEXICANA:
UN HÍBRIDO DE ORIGEN.

La institucionalización o legalización de
la izquierda en México, desde su nacimiento fue
objeto de severos cuestionamientos por
quienes venían trabajando en diferentes frentes
de lucha (3). El eje principal de dichos
cuestionamientos centraba sus razones
afirmando que -con su participación- el
entonces Partido Comunista Mexicano y los
grupos que se le adhirieron, lo único que
lograrían era darle legitimidad a los procesos
electorales me-xicanos que no gozaban de
buen prestigio ni ante la sociedad, ni ante el
mundo, por la simple y sencilla razón que
desde siempre, el PRI, partido de Estado, era
juez y parte, así como participante y
beneficiario inmediato y principal de las
elecciones que se instrumentaban
periódicamente desde el Estado mexicano para
el Estado mexicano mismo.
Después de muchos años de elecciones
predecibles, la manera más eficaz de limpiar
esa imagen negativa era, sin duda, incorporar a
la izquierda a los procesos electorales y
pregonar ante los ojos de la nación y en
especial del mundo, que en México las
elecciones eran tan democráticas que hasta los

30
combativos comunistas y socialistas,
participaban en ellas.
Esta legitimación se hacía todavía más
ne-cesaria en ese momento, pues las
dictaduras eran severamente cuestionadas en
el mundo, a más que los contrincantes del PRI
estaban totalmente desgastados y
desacreditados: el Partido Acción Nacional
(PAN), estaba tan débil y envuelto en una crisis
de dificultades tales que no presentó candidato
presidencial en las elecciones pre-sidenciales
de 1976; el Partido Auténtico de la Revolución
Mexicana (PARM), tenía una presencia que
languidecía; el Partido Popular Socialista PPS,
estaba a punto de desaparecer y el Partido
Demócrata Mexicano PDM, era ya sólo una
sombra. Por otra parte algunos cuadros
políticos de hones-tidad cuestionada agrupados
en el Partido Frente Cardenista de
Reconstrucción Nacional (PFCRN) herederos del
Partido Socialista de los Trabajadores (PST),
maniobraban para colarse como los
legitimadores emergentes en los procesos
electorales que instrumentaban desde el
Estado y gozar del manejo de las prerrogativas
partidistas que la cobertura parlamentaria
mexicana posibilitaba.
¡Vaya jugada maestra del Estado
mexicano!: legalizar a sus principales
contrincantes y, desde el marco institucional,
mantener el control de sus pretensiones de
cambio. No puede dudarse que haya habido
algunos comunistas o socialistas bien

31
intencionados, que veían en la reforma que
lega-lizaba la izquierda un camino menos
azaroso en sus afanes de avanzar con su
modelo de sociedad, como tampoco puede
evitarse el dudar que haya habido un buen
número de dirigentes ya amañados y
burocratizados que vieron en ese proceso de
legalización la manera más eficaz de extender
su poder sobre sectores importantes de la
sociedad, pero sobre todo, destaca el hecho de
que el sector oportunista de la izquierda intuyó
la posibilidad de obtener provecho de su
condición como dirigentes.
La razón principal de esta última
consideración se sostiene en el hecho de que la
entrada a la institucionalidad o legalidad, daba
acceso a recursos públicos que el instituto
político podía utilizar y administrar para sus
actividades políticas y electorales, recursos que
como es obvio habrían de pasar por las manos
de la cúpula comunista y socialista mexicana
ahora legalizada. Sumado al del disfrute y uso
de los recursos públicos otorgados por el
Estado, estaba el hecho de que la actividad
político electoral daba a los grupos legalizados
un margen mayor de maniobra y negociación
política. Permitía en los hechos, a los antes
proscritos, sentarse frente a frente con quienes
encarnaban el poder y discutir con ellos
asuntos que podían dejarles beneficios
personales o de grupo.
Todavía más, de ser posible y si el
desempeño político electoral lo permitía, el

32
partido y quienes lo manejaba podían obtener
espacios de poder en estados, lugares,
regiones y municipios en los que el trabajo
político, la coyuntura y la eficacia
propagandística les dieran victorias. Todo esto
sin contar con el hecho de que gracias al
sistema de representación proporcional, los
ahora legales y sus agentes tenían casi
asegurados, de entrada, un buen número de
curules en los órganos de representación tanto
en la Cámara de Diputados como en la de
Senadores.
La circunstancia que abrió la reforma
política no podía ser mejor: dejar la
clandestinidad; más bien la ilegalidad, -pues
para entonces los dirigentes y militantes del
antiguo Partido Comunista Mexicano ya no eran
precisamente clandestinos- permitía en
principio hacer varias cuentas alegres:
recursos, poder, capacidad de negociación y, lo
más importante: el dejar su carácter de
exclusión y marginalidad y subirse al tren y al
vagón de la clase política mexicana.
Un elemento que abunda en torno al
optimismo de quienes recibieron con los brazos
abiertos la oferta legalizadora del Estado
mexicano, fue sin duda que durante los años
setenta las sociedades latinoamericanas
vivieron un auge de espíritu revolucionario y de
cambio heredado del 68; recuerdos y figuras
muy frescas alimentaban estas imágenes: el
rechazo a la guerra que sostenían los EEUU
contra Vietnam, La Revolución Cubana, la

33
llegada al poder de la Unidad Popular Chilena
con Salvador Allende a la cabeza, la imagen e
influencia del Ché Guevara y la efervescencia
de las luchas libradas por importantes sectores
de la sociedad mexicana. Sindicatos, frentes de
lucha, grupos indígenas y campesinos,
organizaciones de colonos, minorías de todo
tipo y un gran número de sectores y
organizaciones garantizaban de facto un
número importante de sufragios en favor de
quienes osten-taban la franquicia de la
izquierda mexicana.
Por supuesto que el engaño
instrumentado por los ideólogos del Estado
mexicano no tardó en salir a flote. La
legalización de la vida de los revolucionarios
mexicanos no fue más que una afirmación de la
hegemonía de quienes ya detentaban el poder.
Los grupos socialistas y comu-nistas fueron
desgastándose en luchas continuas contra
fraudes y malas artes electorales. Las
demandas primordiales de quienes
encabezaban luchas sociales en otros tiempos,
se fueron perfilando a lograr que las normas y
leyes electorales, así como los órganos
encargados de realizar estos ejercicios, fueran
equitativos y transparentes.
En esta especie de empantanamiento de
los integrantes de esa izquierda legal, habría de
darse otra calamidad más: el arribo de sectores
poco deseables de los grupos políticos
mexicanos. Por supuesto que la izquierda legal
mexicana sabía lo que hacía y con quiénes se

34
aliaba, y si decidió crecer así, a costa de su
prestigio e integridad, es asunto de decisiones
suyas. Comenzaron así su arribo políticos que
habían servido de otras maneras al Estado
mexicano, no sólo durante el auge, desarrollo y
complicación de conflictos sociales importantes
-haciendo muchas veces el papel de agentes
mediadores, penetrando grupos, sindicatos y
organizaciones sociales con el afán de restarles
capacidad de movilización y combatividad- sino
lo más grave, llegaron quienes habían sido
miembros de grupos de choque y hasta
paramilitares, personajes policíacos y/o de
espionaje.
Desde finales de la década de los
setenta y sobre todo durante los años ochenta,
la izquierda legal mexicana vivió el arribo de
migrantes políticos: Quizá los más célebres
sean en principio quienes migraron del partido
Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional,
el “ferrocarril”, cuyos dirigentes eran
reconocidos como una especie de “vividores
políticos” con fraseología de izquierda. Esta
organización política heredera del Partido
Socialista de los Trabajadores, PST, cuyos
integrantes eran reconocidos por haber salido
de las filas de grupos porriles y hasta de los
célebres halcones de 1968. Instalados
paradójicamente en este partido
“revolucionario” y hasta “socialista”, Llegaron
también -aunque más tarde- quienes
integraban el PT, Partido del Trabajo,
organización menos polémica pero que

35
posteriormente habría de vincularse con Raúl
Salinas de Gortari.
Por supuesto que la llegada de esta
escoria a las filas del partido de izquierda
instalado en la legalidad vino a afectar su
dinámica. Sin embargo, el golpe demoledor, el
paso que realmente afectó y dio inicio al
desplazamiento de los militantes de la
izquierda, fue el arribo de ex priistas. La llegada
de quienes habían ya ostentado cargos
importantes en puestos de elección popular o
bien abanderando al viejo partido en el poder
como dirigentes, gobernadores, secretarios de
Estado, o bien como operadores, comparsas o
integrantes de quienes fueron cabeza de las
corrientes más nefastas del priismo, incluyendo
al salinismo. Este suceso fue uno de los
elementos más importantes para la
configuración del ya instalado, legalizado y
hasta burocratizado partido de izquierda
mexicano.

36
SOCIALISTAS, COMUNISTAS,
IZQUIERDISTAS Y EX PRIISTAS:
SALDOS Y CONSECUENCIAS.

El arribo de cuadros de otros partidos a


la izquierda legal mexicana trajo varias
consecuencias. Ya anotamos que su
procedencia fue diversa, pero destaca el papel
que han jugado los ex priistas. Algunas
observaciones en torno a esto:
Primero: la llegada de ex priistas
significó un fuerte empujón que trajo como
resultado un crecimiento electoral y geográfico
significativo en favor de la izquierda legal
mexicana. La razón es relativamente sencilla:
arribaron cuadros ex priistas no de mediana
importancia, sino cuadros y militantes de
primer nivel que tenían ya im-portantes feudos
y grupos políticos en regiones o en sectores
bien localizados. En dichos feudos sus
militantes y seguidores gravitaban alrededor de
personajes que manejaban tanto el poder
político como el económico, así como el acceso
a recursos públicos y privados.
Segundo: estos ex priistas por su nivel
eran ya profundos conocedores y hábiles
operadores del sistema político mexicano, de
sus formas y es-quemas patriarcales y
asistenciales de control. Este conocimiento de
las prácticas, sumado al acceso a recursos y

37
apoyo de importantes grupos de poder, resultó
en la rentabilidad electoral que garantizaba de
entrada ese crecimiento en preferencias
electorales tan necesario en esos años para la
izquierda legal. Parte del capital político que
traían estos ex priistas era el conocimiento de
prácticas electorales poco éticas tanto para
beneficiarse, como para defenderse de intentos
de fraude y despojos electorales.
Tercero: los ex priistas migrantes traían
consigo una óptica contraria al discurso
tradicional de la izquierda política -quizá
coyunturalmente más eficaz-, pero que a la
larga significó un desplazamiento de la visión
progresista de la izquierda. El discurso
izquierdizante de este sector ex priista fue
progresivamente ganando terreno, hasta
desplazar casi por completo al de los grupos de
activistas, ideólogos, cuadros y dirigentes
revolucionarios mexicanos.
La llegada de los ex priistas significó
-como ya apuntamos- el desplazamiento de los
militantes de izquierda en el partido ya
legalizado y, ahora convertido -gracias a la
cobertura y a las redes y contactos de estos ex
priistas- en una fuerza política nacional. El logro
más importante de la presencia ex priista en
las filas de la “izquierda legal mexicana” fue
transformarla, primero, en un frente político
nacional: El Frente Democrático Nacional (FDN),
que en poco tiempo habría de convertirse en el
actual PRD (4).

38
El desplazamiento de los militantes de
izquierda en el seno del naciente partido marca
la estrategia característica de éste hasta la
fecha: para el PRD es más importantes e
incluso ha resultado de mayor rentabilidad
electoral la inclusión de grupos o personajes
que vienen de las élites políticas, el PRD ha
preferido privilegiar esta táctica, que la acción
de la izquierda clásica, su trabajo y su discurso.
Este desplazamiento de los militantes de
la izquierda tradicional mexicana por
personajes y grupos de la élite política,
particularmente ex priista, si bien le ha
fortalecido electoralmente, ha resultado en un
debilitamiento en términos de uni-dad interna.
El discurso y prácticas políticas de ex priistas se
han vuelto hegemónicos en el seno del partido
y amenazan seriamente con afectar su unidad.
Tal y como era de esperarse, la
legalización, el acceso y disfrute de recursos
públicos, el gozar de las ventajas que ofrece el
acceso al poder en gubernaturas, presidencias
municipales y puestos de representación
popular, ha convertido al partido en una
instancia para acceder al poder por el poder
mismo -y por supuesto conservarlo-, antes que
en un partido político que represente y
abandere las demandas de quienes se
identifican con la izquierda.
La izquierda legal mexicana tiene
agudos problemas, a grado tal que su identidad
como corriente política ha venido resultando
poco clara no sólo hacia dentro de sí misma,

39
sino sobre todo hacia la ciudadanía que
observa cómo los grupos y corrientes en su
seno libran batallas entre sí por el control del
partido.

40
EL IFE Y LOS INSTITUTOS ESTATALES:
LA CIUDADANIZACION ACOTADA.

Dejando en segundo plano el trabajo de


abanderamiento de demandas o causas
populares, la moderna izquierda legal mexicana
centró buena parte de su acción y energías en
tratar de consolidar un organismo electoral que
evitara los intentos fraudulentos de que fue
víctima durante la mayor parte de su
participación en las contiendas electorales.
El fraude que instaló a Salinas en la
Presidencia de la República, en el 88, hizo
necesario que se intensificaran los esfuerzos de
sus militantes y dirigentes en trabajar para que
el órgano que arbitrara los procesos electorales
garantizara equidad y justicia. Fueron años de
esfuerzos para conseguir cierta autonomía del
IFE.
En este propósito se centran las
prioridades de quienes militan en el PRD en la
década de los noventa, esos esfuerzos
cristalizaron en la construcción de un instituto
con cierto grado de independencia y capacidad
de decisión. No puede decirse que con el
fortalecimiento del IFE en esos años, se lograra
erradicar las prácticas ine-quitativas y
fraudulentas, primero del priismo y luego con
tácticas tanto o más sucias del panismo
instalado en el poder. Son muchas y hasta

41
sutiles las formas y recursos que ponen en
práctica los grupos de poder para conservarlo.
Cada vez que se consigue atacar y neutralizar
alguna práctica frau-dulenta, se idean y ponen
en marcha artimañas más y más discretas y
sutiles, al grado tal, que da la impresión que no
es posible terminar de trans-parentar y limpiar
la actividad electoral.
El pretendido proceso de
ciudadanización del IFE, visto con ojo crítico, ha
sido una estrategia diseñada por las élites de
poder para ir cediendo gradualmente espacios
y territorios a quienes representan un peligro a
su hegemonía, Por supuesto que las luchas y
los esfuerzos de consolidar una institución
electoral de respeto, son muy valiosas. Sin
embargo, en la elección presidencial del 2006
observamos cómo la élite de poder en México
no está dispuesta a dejar sus privilegios, y
borra los avances democráticos de un plumazo,
aún y a costa de los escasos y frágiles recursos
de legitimidad que le quedan después de
tantos y tantos agravios a la nación.
Ni qué decir de los institutos electorales
de los estados y de sus tribunales. Es dramático
y risible lo que vemos en procesos locales. La
per-cepción que tiene la opinión pública es una
verdad imposible de ocultar: la provincia es
más vulnerable a los cacicazgos y voracidad de
los grupos de poder locales. Hasta parece una
cuestión de fatalismo, un axioma vergonzoso:
entre más marginado, poco educado, pobre y
atrasado es un estado de la República, mayores

42
índices de autoritarismo arrastra. No hay que
abundar mucho en esta cuestión: los casos del
gobernador poblano y del oaxaqueño son la
joya de la corona de estos ejemplos.
Pocos, realmente muy pocos mexicanos
tienen la percepción de que en el país se vive
en un Estado en el que impera el derecho y la
legalidad. El proceso que había seguido el IFE
era tal vez el único recurso de legitimidad que
le quedaba a un Estado que durante décadas
se resistió a respetar los modos democráticos.
El fraude electoral de 2006 salpicó a
todas las instituciones del Estado mexicano: las
cámaras de representantes; el poder judicial,
cuya des-vergüenza permitió que fuera
exhibido clara y puntualmente, como un poder
que se inclina fácilmente a favorecer una
justicia que conviene a los poderosos, a sus
grupos y camarillas. Ni qué decir del Poder
Ejecutivo Federal, desde donde -con cinismo- se
alentó el descomunal fraude meses antes del
proceso electoral mismo. En fin, todo el aparato
de poder mostró de manera vergonzosa que en
afán de no ceder un ápice de sus privilegios, los
grupos de élite en México son capaces de todo,
aún de dar marcha atrás a los pocos avances
alcanzados.
Por supuesto que los mexicanos
sabemos que vivimos en un país que no acaba
de arribar a la modernidad, simple y
sencillamente porque no existe en esta nación
el respeto al voto. En torno a este aspecto
central, que constituye el eje de los ejercicios

43
democráticos, México tiene enormes rezagos,
rezagos que arrastran al abismo no sólo el
ejercicio de la ley y la justicia, sino a toda la
vida político-social impidiendo el ejercicio
institucional de un estado de derecho que sirva
de plataforma a la construcción de un modelo
en el que se respete la voluntad popular.
La ausencia del ejercicio de un estado de
derecho en el país permite que el cáncer de la
impunidad agrave otros elementos no menos
lesivos: la corrupción, la inseguridad que está
acompañada del crecimiento de la delincuencia
organizada y el narcotráfico y, en el terreno de
lo que nos ocupa, la existencia y
fortalecimiento de grupos de poder locales y
regionales que actúan con un cinismo que
pasma. Hablamos de los grupos políticos de
provincia que manejan en ocasiones los
gobiernos estatales y municipales como
verdaderos sátrapas que hacen y deshacen a
su antojo y para quienes no hay ley que valga.
Es increíble cómo hay casos de sujetos y
camarillas que de modo absurdo mantienen un
dominio absoluto y manejan sus
administraciones tal y como si fueran antiguos
encomenderos espa-ñoles: dueños de vidas y
del destino de millones de mexicanos,
aplastando todo aquello que tenga el desatino
de enfrentarse a su poder. Aunque se haya
exhibido vergonzosamente un “gober
precioso”, no hay poder humano ni justicia que
le haga ruido; en Oaxaca, un político
despóticamente rupestre como Ulises Ruiz

44
puede, ante la complacencia de todo el aparato
político y judicial, vanagloriarse de sus dotes
represivas. Somos testigos cómo en incontables
ocasiones las huestes priistas llevan al poder a
quienes se les antoja comprando votos y
voluntades populares, regalando despensas,
dinero, bicicletas o lo que sea, sin que esas
penosas prácticas sean consideradas como
delito o causa para cuestionar seriamente una
elección.

45
LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN:
UNA OJEADA

Ni qué decir de los recursos que los


gobiernos de todo tinte derrochan en
propaganda personal y política en los medios
impresos y electrónicos para favorecer
preferencias electorales; por supuesto, en este
sentido, la corrupción y com-plicidad arrastra a
los dueños y permisionarios de los medios de
comunicación; las élites repartiendo dinero
tienen en los medios un escaparate para hacer
llegar a la población un discurso que justifica y
disfraza la antidemocracia en el país. El
esquema -por simple- es todavía más
vergonzoso y lesivo:
“yo tengo el poder; manejo el dinero
público, lo que hace posible que pueda
enriquecer a quien se me dé la gana,
promocionando e impulsando mi imagen o la
imagen y por tanto la candidatura de quien se
me antoje”.
El cinismo en el manejo de los recursos
otorgados a los medios no tiene precedentes.
Los embutes de dinero público alcanzan para
todos: para los dueños de los medios de
comunicación, para los conductores; para
periodistas y reporteros.
A cada quien según su impacto en la
opinión pública dictaría la lógica, pero no es así,

46
con los medios se lucra de diferentes formas y
se favorece a quienes se quiera, impulsando
incluso figuras, periodistas y medios, cuyo
impacto en la opinión pública resulta mínimo y
en ocasiones casi nulo.
Para ilustrar esto, el panorama que
ofrece Tabasco es un ejemplo claro: periódicos
que nadie compra y que con costosas
presentaciones se re-galan en lugares públicos
y comercios, haciendo la función de volantes
que promocionan a funcionarios o personajes y
grupos de poder. Los hay de todo tipo; existen
los que hasta hace algunos años tenían una
presencia y un público suscrito o comprador,
pero que -por su actitud entreguista- perdieron
credibilidad y se sostienen solamente del
dinero público que el gobierno les reparte
puntualmente en calidad de pagos por
publicidad.
Los hay también quienes desde que
nacieron como diarios jamás han circulado ni
con suscriptores ni con compradores y
simplemente fueron fundados para regalarse y
cobrar las facturas que se les paga; los hay
asimismo, quienes responden a grupos bien
definidos de poder y su presencia pública se
reduce a una escasa circulación gratuita y
gozan de la protección de funcionarios menores
o grupos de poder de mediana importancia.
También están quienes son manejados
por grupos de élite y que -como casi todos los
diarios- cobraban jugosas facturas, pero que
por enfrenta-mientos entre estos grupos (de los

47
que ellos forman parte) fueron marginados
financieramente; fueron el pleito y el
desplazamiento por el que algunos sacaron las
uñas y curiosamente después de ser excluidos
se vuelven combativos, denunciadores y
portavoces del sentir popular; otros de estos
des-plazados simplemente incapaces de seguir
autofi-nanciándose desaparecieron y sus
directores y columnistas se colocaron como
columnistas o ar-ticulistas de empresas
editoriales más grandes, desde donde siguen
sirviendo a los grupos de poder que los
sostienen.
Hay periódicos editados por personajes
que por alguna causa fueron desplazados del
poder y, al mantenerse al margen de sus
beneficios -por años de estar excluidos del
mismo- encuentran en la edición de alguna
publicación una manera de anunciarse y, con
chantajes sutiles y encubiertos, logran cierta
presencia y beneficios; hay publi-caciones que
se anuncian novedosas; impresos que nacen
como alternativa impulsados por periodistas o
grupos de estos que en realidad conforman un
núcleo emergente que, aunque no lo
reconozcan, se están ofertando a las élites y
aprovechando cierta credibilidad de la que
gozan tratan de costearse bien. Existe también
un número importante de publicaciones
marginales, de impresión rústica y aparición
intermitente cuyas fuentes de finan-ciamiento
son no las grandes élites, sino grupillos de
poder en pugna; son los emisarios de quienes

48
golpean o elogian funcionarios o personajes por
encargo, son muchos impresos de este tipo,
cuya presencia es igualmente marginal, aunque
no por eso dejan de ser rentables para sus
directores y editores.
Cabe pensar en voz alta un aspecto: los
medios impresos de mayor presencia y
estabilidad tienen una característica común: no
sólo sirven a las élites de poder político y
económico en su contenido y su línea editorial,
sino que sus dueños forman parte de dichas
élites, circunstancia que les deja suficiente
estabilidad y viabilidad financiera como
garantía de su permanencia.
Quedan dos tipos de publicaciones más:
hay -por una parte- un diario y periodistas que
responden a la línea del partido de izquierda
legal de Tabasco, y aunque este periódico tiene
años en el escenario, su lectura, impacto y
circulación es aún localizable preferentemente
entre simpatizantes y militantes del partido en
cuestión, sus lectores están bien definidos; no
obstante lo limitado de su circulación, la
importancia de este medio es bastante eficaz,
aunque no suficiente para romper los
constantes bloqueos y campañas de
desprestigio que el Estado emprende para
desacreditar al partido y a quienes no se
prestan a su juego. El medio ya tiene una vida
de lustros, tiempo en el que ha puesto de
manifiesto sus fortalezas y debilidades; estas
últimas pueden identificarse: son los
constantes giros editoriales que se producen

49
cuando hay cambios de dirección y con la
influencia de quienes dirigen al partido de
izquierda en la entidad. Estos cambios en
ocasiones han significado el desplazamiento de
grupos de periodistas, los que (a veces) al
quedar desempleados, han sido copados por las
instituciones del Estado para legitimar sus
áreas de información y prensa.
Por otra parte, en los últimos años se
han fundado algunos impresos que son una
especie de filiales o franquicias de membretes
nacionales. Tales publicaciones aunque tienen
contenido local, el objetivo de su línea editorial
gira en torno a la propuesta de la matriz
nacional y puede identificársele con la
construcción de una opinión pública que
favorece a quienes desde el centro del país se
toma la decisión de promocionar o castigar. La
línea editorial de dichos medios no descuida
tampoco las alianzas y negocios de publicidad
con el gobierno del estado y con las élites
locales.
Sin excepción podemos decir que no hay
un medio independiente y plural que permita
libertad de opinión y análisis en Tabasco. La
dependencia está en cuanto a la línea editorial,
aún cuando se entregue a una “justificada”
línea de izquierda: eres o no eres, porque en lo
que a independencia financiera se refiere sí
existen pequeñas islas, muy pocos, pero muy
pocos medios, son capaces de sobrevivir sin el
cobijo del gobierno o del grupo político que les
sostiene.

50
Por eso, por causa de ese entreguismo al
Estado, el gobierno tiene un recurso infalible
para doblar voluntades: la exclusión financiera;
castigo que resulta fatal en la casi totalidad de
los casos; muchas publicaciones han dejado de
circular porque, al arribar un grupo de poder al
gobierno, barre con quienes tiene rencillas o
pendientes, simplemente les levanta la canasta
y ya, con eso sella su destino.
Para dejar lo relacionado con los medios
impresos, sería faltar a la verdad el no
reconocer que, aunque los medios y los
comunicadores sean en su mayoría parciales en
sus apreciaciones, hay algunos periodistas que
con muchas dificultades a título individual
mantienen con decencia una independencia
digna de elogio. Negar esta verdad sería situar
a los medios en un fatalismo sin salida,
cancelando la posibilidad de un trabajo
periodístico que dé cauce a una opinión y
percepción pública plural y analítica.
Desgraciadamente son muy pocos los casos de
profesionales que actúan con libertad e
independencia. En general y por lo regular, los
medios impresos carecen de calidad y con su
entreguismo al gobierno del estado o a la
fracción o grupo partidario al que obedecen,
contribuyen muy poco a la construcción de una
opinión pública que propicie avances
democráticos.
En lo que toca a los medios electrónicos,
la cuestión de la dependencia y filiación
editorial de los grupos de élite es todavía más

51
importante por su impacto en la opinión
pública. Una observación previa: a pesar de
que paulatinamente la televisión le ha ido
ganando terreno a la radio, todavía -a nivel de
quienes hacen o manejan opinión pública-,
existen algunos noticiarios radiofónicos que
tienen tanta o más importancia que los
televisivos, sobre todo en provincia. Esto tiene
particular impor-tancia en Tabasco, donde a la
fecha algunos informativos radiofónicos
superan en impacto a los de televisión,
especialmente en los noticiarios matutinos.
Esta circunstancia queda todavía más clara
cuando vemos que las rencillas, malentendidos
y aclaraciones entre los cuadros de la clase
política local y de los grupos e integrantes de
las élites, se hace preferentemente en la radio
y sobre todo, en los informativos clásicos y de
mayor presencia.
¿Por qué es la radio y no la televisión el
medio de mayor impacto en la entidad?, -tal
vez- en este aspecto pese mucho la tradición
cultural, lo que cuadra con otra condición: en
Tabasco una parte importante de la población
vive y trabaja en el campo o en actividades
ligadas a éste, situación que permite que los
noticiarios que ha escuchado por años sigan
siendo los de su preferencia. Aquí, al igual que
con los medios impresos de mayor im-
portancia, se debe sopesar el hecho de que los
dueños de las estaciones e informativos de más
audiencia forman ya parte de la élites políticas

52
de la entidad, lo que les deja también una
estabilidad y permanencia garantizada.
El hecho de que los informativos
radiofónicos con más cobertura y penetración
estén en manos de grupos de élite hace más
delicado su control. Para que el gobierno del
estado induzca los contenidos de estos,
requiere de un manejo político más fino, lo que
no hemos visto, pues igual que con los medios
impresos, el actual gobierno ha distanciado su
relación con los noticieros e informativos de
mayor audiencia.
Para compensar el conflicto que genera
el enfrentamiento con los informativos
electrónicos de mayor penetración, la política
en materia de medios que impulsa el gobierno
del estado ha tratado de inflar el éxito supuesto
de la televisión estatal así como los contenidos
de ésta, al tiempo que favorece programas y
noticieros de los personeros que se encargan
de emitir sus mensajes. Para ello, aprovechó la
necesidad informativa que generó la
inundación de 2007. Toda la población de
Tabasco tenía forzosamente que estar
pendiente de la infor-mación, la necesidad
generada en la desgracia le permitió al
gobierno maniobrar para que fuese la televisión
estatal y los informativos alineados con el
gobierno, quienes manejaran a su antojo no
sólo las primicias relacionadas con el
crecimiento de los ríos y los peligros acarreados
con el manejo de los sistemas de aguas y
presas, sino también la información en torno a

53
los apoyos, trámites y los lugares dónde acudir
para acceder a los beneficios. Todo Tabasco
tenía los ojos puestos en los sucesos de la
contingencia, situación que aprovechó el eje-
cutivo del estado para catapultar su imagen en
un esquema de auténtico culto a la
personalidad que llegó a envidiar el propio
Presidente de la República. Pocas veces
habíamos visto un ego más ávido de ganar
simpatías auto elogiándose y aprovechando
una desgracia tan dolorosa como la inundación
y sus efectos.
Pero independientemente del hecho de
aprovechar la contingencia para promover su
imagen y fortalecer los medios informativos de
la televisión oficial y los noticieros alineados, el
distanciamiento con los informativos de mayor
impacto y cobertura ya venía vislumbrándose;
enfrentamiento que se da, en este caso, no
contra informativos débiles, sino con grupos y
personajes de las élites reales de la entidad,
esto imprime un rasgo interesante al conflicto e
inhabilita al gobierno del estado para
neutralizar como quisiera a informativos y
medios que cuestionan agudamen-te su
administración.
Repetimos: los grupos o familias que
encabezan la resistencia a un gobierno que
quiere controlar todo sin ceder casi nada, los
dueños de medios, estaciones y noticiarios que
se enfrentan al Estado, son también familias y
grupos de las élites locales, lo que hace más
difíciles los intentos del gobierno por

54
controlarlos y -lejos de demeritar su influencia-
al parecer les favorece con sus ataques. El
conflicto a que hacemos referencia, a pesar de
causar tremendo escándalo, es eso: un pleito
que se da entre grupos de élite. La dificultad de
manejarlo estriba en que, en este caso, el
gobierno del estado no se enfrenta a
personajes ni grupos de condición e intereses
anémicos, ni política, ni financieramente.

55
LA IZQUIERDA LEGAL EN TABASCO:
UNA DISPUTA POR LA ANTIGÜEDAD.

Pero volvamos a lo que afirmábamos en


la entrada de este trabajo: no son las clases, ni
los sujetos o sectores sociales, los que se
disputan el control político de Tabasco; son las
élites y los grupos de élite quienes han venido
apropiándose de todos los espacios de los
partidos. En el PRI, esta cuestión ya es añeja;
pero en el PRD el arribo de las élites se ha
intensificado; la llegada de personajes de los
grupos de poder y de élite en los últimos años
aumentó considerablemente.
Hemos venido insistiendo que para el
partido de izquierda legal tiene más
importancia que se le sumen figuras y
personajes de los grupos de poder, que realizar
un trabajo de izquierda clásico. La preferencia
por sumar personajes de las élites ha relegado
la formación de cuadros y liderazgos
importantes y todavía más, la formación y
consolidación de una estructura de partido que
vaya más allá de una simple coyuntura
electoral. Si bien es cierto que en sus inicios en
la entidad, lo que hoy es el PRD tuvo una
conformación de militantes de extracción
popular, el crecimiento y complejidad que fue
adquiriendo le llevó a sufrir transfor-maciones.

56
En Tabasco, desde el principio, fue la
figura de su líder indiscutible la que propició
que creciera rápida y generosamente. Varios de
los personajes que pasaron a formar parte de
su membrecía fueron miembros de una
generación bien definida. Fueron sobre todo
jóvenes ex priistas, la gran mayoría de ellos
como profesionistas se habían formado en la
Ciudad de México y habían sido influenciados
por las ideas revolucionarias de la época. Es
interesante el caso de Tabasco porque, a pesar
de que fueron ex priistas quienes impulsaron al
partido, también es cierto que existía en ellos
una fuerte inclinación y simpatía por la
izquierda y en especial por los movimientos
revolucionarios de Centroamérica, a los que
brindaban apoyos importantes.
En Tabasco, el Frente Democrático
Nacional, después PRD, agrupó también a
algunos militantes de corrientes y grupos de
izquierda que estaban activos y realizaban
acciones y trabajos de organi-zación política
desde muchos frentes, incluyendo algunas
instituciones de gobierno.
Los años de conformación e integración
del PRD en Tabasco vivieron en cierta forma la
cobertura de uno de los gobiernos más
tolerantes e incluyentes que ha tenido el
estado: el de Enrique González Pedrero, cuyo
mérito estriba -al parecer- en apoyarse no sólo
en los grupos de élite -con quienes no tuvo
conflictos significativos- sino también y esto,
es muy importante, en dirigentes y

57
organizaciones locales entre los que se
encontraban los miembros de la generación de
priistas inclinados hacia la izquierda.
El gobierno de González Pedrero pactó
en los hechos con los sectores progresistas del
PRI, con cuadros importantes de partidos como
el PMT, con algunos activistas de la
organización Línea de Masas -por ejemplo- y,
con otras organizaciones a las que les permitió
manejar dependencias de carácter asistencial y
social. En este clima de cierta permisividad
política, es en donde se conforma el grupo que
construye el PRD local.
Sin embargo -a fuerza de mirar con
equilibrio los sucesos- también habremos de
apuntar que, así como el gobierno de González
Pedrero permitió y dio cierta cobertura a
militantes, organizaciones de izquierda y
militantes priistas con simpatía hacia la
izquierda, no todo fue miel sobre hojuelas.
También fue un gobierno represor, un gobierno
que tuvo doble filo, tal y como actuó con el
célebre Pacto Ribereño,
El Pacto Ribereño fue un movimiento
campesino que enfrentó a PEMEX. La actividad
de explotación de los hidrocarburos trajo
efectos nocivos en el ambiente, lo que
repercutió de modo directo en la actividad que
realizaban los distintos productores en la
entidad; éstos, al ver que el rendimiento en sus
cultivos bajaba por la contaminación y sus
efectos, empezaron a demandar
indemnizaciones por los daños a sus campos,

58
plantaciones y cultivos. El movimiento que se
formó desde finales de los años setenta alcanzó
su madurez y mayor capacidad de movilización
y combatividad en los años ochenta. Entonces
iniciaba el gobierno de González Pedrero, quien
al percatarse de los alcances y trayectoria del
movimiento, así como del enemigo que
enfrentaba, optó por darle un tratamiento
especial.
Por un lado, desde el gobierno
veladamente lo alentó, lo dejó crecer para que
con el impulso y fuerza del campesinado, el
gobierno estatal enfrentara a la paraestatal y la
ablandara. La razón bien pudo ser que
-enfrentándolos con PEMEX- la intermediación
del gobierno del estado podría darse desde una
posición de fuerza y obtener negociaciones
ventajosas. Sin embargo, cuando el movimiento
creció y parecía que rebasaba las expectativas
de control del propio gobierno, éste lo reprimió
severamente encarcelando a sus líderes y
golpeando en todos los frentes a la
organización hasta desaparecerla
prácticamente mediante la intermediación de
acciones institucionales de los organismos para
ello creados: Programa de Desarrollo de la
Costa de Tabasco PRODECOT y Comisión de
Desarrollo de Zonas Petroleras de Tabasco
CODEZPET. Por ahí andan activos personajes
que dirigieron estas instituciones y que en
algún momento estuvieron dentro del grupo
político que comandaba el líder fundador del
PRD en Tabasco. Una buena cantidad de

59
cuadros políticos entonces aliados al gobierno
del estado, que desde las dependencias
actuaron para entibiar el conflicto del Pacto
Ribereño, pasaron a engrosar también las filas
del naciente PRD.
Al gobierno de González Pedrero hay que
reconocerle, entre otras cosas, que tuvo la sen-
sibilidad para articular en su administración los
in-tereses de las élites de poder político locales,
los grupos emergentes de ese priismo juvenil
de los años setenta, a los segmentos de las
organizaciones y partidos políticos de izquierda
en la entidad, y a los dirigentes municipales y
regionales cuya actividad permitió crear una
correa de transmisión entre el Estado y la
población.
En cuanto a la integración y
conformación de los grupos de poder en
Tabasco podemos ir más atrás. Muchos cuadros
políticos de distintos partidos están de acuerdo
que en los últimos treinta y tantos años fue el
ex gobernador Mario Trujillo quien dio forma y
consolidó la clase política tabas-queña. A esto
debemos agregar que el gobernador Rovirosa
Wade no sólo viabilizó dicho proyecto, sino que
incluso le allanó el camino y puso mucho de su
parte para solidificar los grupos de élite y la
clase política. Fue él quien le dio el escenario y
la cobertura institucional al líder perredista
tabasqueño, hoy figura nacional e
internacional. Se puede decir que la actual
clase política del estado tuvo su despegue y

60
consolidación durante la década de los setenta
y buena parte de los años ochenta.
De entonces a la fecha hay varios
hechos a considerar: después del gobierno de
González Pedrero, al desatinado gobierno
integrado por una pandilla de amigos del
extinto gobernador Salvador Neme Castillo
-mandato de mediana duración- que hizo
posible, por sus excesos, la entrada al poder de
las huestes identificadas con el priismo ligado
al grupo nada democrático del extinto profesor
Carlos Hank González. La llegada al poder de
este grupo comandado por Madrazo y
personificado en un inicio por Manuel Gurría
Ordóñez, tenía como propósito el
mantenimiento del poder para esta fracción
priista.
La política compulsiva de este grupo
cambió radicalmente las reglas de acceso al
poder. A Manuel Gurría le tocó preparar el
terreno para la llegada de Roberto Madrazo,
quien sin respeto a las reglas no escritas de las
élites de la entidad y de los nexos de éstas con
los grupos de poder nacionales, desplazó a lo
más granado de las huestes priistas, (sobre
todo de la élite política), quienes irritadas
pasaron a formar parte gradualmente del cada
vez más consolidado PRD.
A Madrazo habría de sucederle uno de
los hechos más vergonzosos de la historia
electoral del país: la anulación de la elección
del año dos mil. Los interinatos primero de
Barceló y después de Priego Oropeza, poco -o

61
quizá no intentaron nada- pudieron hacer para
cambiar la correlación de fuerzas que se
mantuvieron favorables al neo-madracismo.
Este grupo mantuvo el control de la entidad
hasta su debacle en la elección presidencial de
2006.
El autoritarismo del neomadracismo
cuyo arribo al poder de la entidad puede
ubicarse -como ya apuntamos- desde el
gobierno de Gurría, tiene un sello
característico: la compulsión y la exclusión de
importantes cuadros políticos locales. El
golpeteo despiadado a dirigentes del PRI trajo
como con-secuencia la desbandada y el
desplazamiento de dirigentes de primer orden.
Fue escandalosa la salida obligada en estos
años, del más alto número de ex presidentes
del PRI local. Estos ex dirigentes migraron
paulatinamente a otros partidos.
El PRI alimentó con sus cuadros a otros
partidos, no solamente al PRD. Por ejemplo
algunos de los connotados panistas de
presencia y fuerza nacional, son migrantes del
PRI tabasqueño. El segundo en importancia a
nivel nacional del Partido Convergencia por la
Democracia fue dirigente del PRI tabasqueño.
Varios priistas presionados y marginados
durante la hegemonía del grupo neoma-
dracista se mantuvieron en la banca, no porque
no tuvieran deseos de migrar hacia otros
partidos, sino porque su pasado fue tan
cuestionado que no eran bien vistos por los
otros institutos. La migración de cuadros y

62
políticos de primer orden del partido si bien
alimentó a otros institutos políticos, en mayor
número fue a parar al PRD.
En Tabasco, al igual que a nivel federal,
esa migración de ex priistas fue el resultado de
la polí-tica de exclusión, práctica que
localmente el grupo de poder neomadracista
instrumentó y llevó a una situación extrema.
Sin embargo, a nivel estatal, esta migración
también muestra en mucho el olfato de las
élites de poder, que ante la cerrazón de ese
grupo y mirando el crecimiento continuo del
partido de izquierda buscaron, poco a poco,
una saliente pa-ra asirse de ésta como medida
de protección a sus intereses.
Es del dominio público que personajes de
la clase política y de las élites de poder en el
estado tienen hijos, hermanos y parientes en
uno y en otro partido. Es tan pintoresco el
asunto, que en un momento dado, a dos
hermanos les tocó dirigir el PAN y el PRD al
mismo tiempo, por lo que especulamos que si
esta familia tuviera algún otro miembro político
hábil o un tercer hermano que se dedicara a la
política, la familia hubiera podido dirigir
también el PRI y apoderarse incluso de los
partidos pequeños colocando a sus primos
como dirigentes.
En Tabasco, la migración priista al PRD
no significó -a diferencia de lo sucedido en el
plano nacional- el desplazamiento de militantes
de iz-quierda. La razón es simple: en este caso,
no fueron los cuadros de organizaciones de

63
izquierda los que integran el partido; aquí, la
conformación de éste se da principalmente con
ex priistas. Si podemos hablar de
desplazamiento, en efecto lo hay, pero en
Tabasco no significó como ocurrió a nivel
nacional, el desplazamiento de personajes de
izquierda o socialistas por ex priistas; aquí son
ex priistas contra ex priistas. El argumento
entonces está en la antigüedad en el partido:
fundadores contra advenedizos, aunque
advenedizos sean los dos bandos en pugna,
unos más tempranos que otros, pero
advenedizos a fin de cuentas.
Independientemente de la antigüedad, lo
que sí existe en Tabasco en el seno del PRD es
una fuerte pugna entre quienes puede
catalogarse como colaboracionistas o
entreguistas con los gobiernos en turno, y
aquellos perredistas que de modo mani-fiesto
se plantean políticamente ligados al líder
nacional indiscutible de este partido. La pugna
y los pleitos han hecho que cuadros en otro
tiempo importantes para el partido hayan
perdido casi todo su capital político. Lo más
notorio es que esa corriente colaboracionista
del PRD local se haya entregado a los manejos
políticos del gobierno del estado. Al entregarse
han perdido mucho, su desgaste ha creado un
vacío de liderazgo que ha venido aprovechando
la élite de ex priistas, quienes sin vacilación se
han apoderado de este instituto. Nadie ignora
el poder corruptor del gobierno, la burda
manera en que éste trata de tener injerencia al

64
interior del PRD local. No es un secreto que
fuertes sumas de dinero se destinan a la
compra de dirigentes y diputados del PRD. Este
poder corrup-tor encuentra un terreno fértil en
cuadros que no tienen la solidez ni política, ni
ideológica, que les comprometa con una
posición consecuente con la izquierda.
El grupo de colaboracionistas lo sabe y
ante la ausencia de una perspectiva de largo
plazo en el partido aprovecha su circunstancia
para venderse cada vez más caro. Esta práctica
tan desleal es una constante y tiene que ver
con muchos más perredistas de los que se
piensa. Las cabezas del grupo de
colaboracionistas son fácilmente iden-tificables
y no hace falta tener dotes de adivinador para
saber sus nombres, sólo hay que oír los infor-
mativos y leer los diarios entregados al
gobierno y apuntar a quienes son ensalzados
por la estrategia gubernamental, El gobierno
local se deshace en elogios a éstos, dándoles
calificativo de “pro-gresistas”, “combativos” y
en el colmo de la des-vergüenza, hasta
“honestos”, para oponerlos a las figuras y
nombres de quienes no se prestan a sus
intereses ni se dejan manipular.
Al tratar de influir en el interior del PRD,
las cuentas le salieron mal al gobierno en turno,
sus favoritos para ganar las elecciones del
Comité Ejecutivo Estatal fueron barridos y
ahora habrá de lidiar con una resistencia
mucho más férrea, sobre todo porque con “su
apoyo velado” a los colabo-racionistas que

65
intentaron apoderarse del partido, en lugar de
fortalecerlos, los exhibió y desgastó a ojos de la
militancia. Parece ser que quienes se pres-
taron al juego del Estado sellaron ya su destino
y lejos están de levantar la cabeza al interior
del PRD. Tal vez el gobierno del estado no haya
terminado de entender que en la medida en
que ataque más y más a quienes no se prestan
a sus manejos, más los une y propicia que
estas corrientes al verse amenazadas, se
unifiquen y se fortalezcan entre sí y con la
militancia.

66
EL GOBIERNO ACTUAL:
MÁS DEBILIDADES QUE FORTALEZAS.

Antes de abundar con las dificultades


que enfrenta el PRD, queremos precisar
algunas cuestiones que son importantes para
considerar lo que ocurre. En primer lugar, hay
que tomar en cuenta que estamos bajo el
mando de un gobierno de los más indefinidos
políticamente; esto no se ha-bía visto en la
historia reciente del estado. El Eje-cutivo no
representa precisamente al priismo y de todos
es sabido que de no ser candidato de este
partido político, hubiera aceptado -tal vez-
abanderar otro instituto. A esta indefinición hay
que agregar otro inconveniente: de nueva
cuenta nos encontramos como en la época de
Neme Castillo, con un gobierno de amigos, en
el que los titulares de algunas dependencias
son verdaderas piezas de museo. Varios de
ellos son personajes con glorias de hace
décadas. Desde Neme Castillo no se había visto
de manera tan clara cómo funcionarios de
primer nivel tienen -antes que el perfil y el
manejo o conocimiento de las áreas en
encomienda- un único mérito: ser amigos del
jefe en turno.
Hay otras similitudes con el gobierno de
Neme Castillo, sólo apuntaremos un par de
ellas: la primera es ese discurso viejo y rancio

67
que trata de ensalzar el tabasqueñismo para
unificar con una bandera vacía en contenido,
no sólo a la población, sino a los distintos
sectores y actores políticos de la entidad. La
segunda es más delicada y difícil de definir, se
trata de su arribo al poder. Aclaramos que la
idea a exponer nos fue sugerida por un priista
o ex priista (a estas alturas es difícil saberlo) y
que parece explicar esa especie de accidente
en el que de modo inexplicable, se hace de la
candidatura priista quien no se esperaba que
llegara. Tal y como sucedió con Neme Castillo
-según la propia óptica de quien citamos- se
trata de un accidente que rompe la dinámica de
acceso al poder, lo que deja a los cuadros
priistas en una encrucijada en la que se hallan
apresados entre una figura a la que están
“obligados” a apoyar -aunque no lo quieran- y
ven por otro lado, como se trata a toda costa
de encumbrar a gentes sin trayectoria y con
ello desplazar a cuadros militantes del partido
para favorecer a esos advenedizos sin figura ni
estatura.
En este tenor vemos a funcionarios de
pri-mer nivel que jugaron el papel de avanzada
en partidos antagónicos al PRI y que hoy
manejan áreas que son claves para la
promoción de candidaturas. Tienen estos el
mismo mérito: son amigos y delfines de quien
preside el Ejecutivo. Los operadores y/o
delfines de este grupo son gente sin trayectoria
ni presencia; nos referimos a quienes vienen
apoyando al Ejecutivo antes de que fuera

68
candidato al gobierno, no a los advenedizos, ni
a quienes de modo oportunista se ostentan hoy
como leales y confiables amigos o
colaboradores y de quienes debe cuidarse el
propio PRD.
Un elemento más: es un secreto a voces
que el actual gobernador no formaba parte del
equipo de Madrazo, lo que podría significar un
descalabro para este grupo, que se tradujera
en el inicio del fin de su influencia en el estado,
esta independencia podría ser un mérito para el
gobierno actual, si se tradujera en nuevas
alianzas y reconfiguración de las élites y grupos
políticos, pero al parecer no es así, hay una
negociación constante y visible con este grupo,
lo que se nota sobre todo, ahora que fueron
incluidos varios de los más cercanos
neomadracistas en el Consejo Político del PRI
en el estado, donde el propio Madrazo figura
entre ellos. Parece ser que la debilidad del
Ejecutivo le está llevando a ceder terreno de
nueva cuenta a este grupo, sobre todo ahora
que se da la puja para el proceso electoral del
2009.
Hay otros inconvenientes: al gobierno
actual no se le percibe mucho oficio ni político
ni admi-nistrativo, la fuerza y la confianza que
muestra, descansa en un elemento subjetivo,
se reduce a las simpatías que afanosamente
trata de obtener el Ejecutivo auto
promocionándose. Sumemos a todo lo expuesto
la incapacidad del gobierno en asuntos
financieros, lo que ha colocado a la

69
administración en turno al borde del colapso. El
afán de autopromoción del Ejecutivo ha
convertido las finanzas públicas en una fuente
de obsequios y programas sociales que van a
un barril sin fondo. No hay dinero que alcance
para atender los reclamos de la sociedad, sus
necesidades son tantas que tratar de
atenderlas con una óptica paternal enfila la
planeación financiera a una debacle sin salida.
Ahí está la barbaridad del préstamo de los
cuatro mil millones y la devolución casi
inmediata de más de la mitad de dicho
préstamo apenas a unos días de haberse
recibido. Vaya escándalo. La falta de recursos
ha impactado tanto a la admi-nistración estatal
que incluso se ha generado información del
disgusto ocasionado entre los empleados de la
administración estatal, que indig-nados tienen
que aceptar que se les bajen los salarios en el
renglón de las compensaciones. O aceptan o
aceptan, ¿qué van a hacer ante la falta de
oportunidades de empleo? En fin, para nadie es
un secreto que el manejo de los asuntos
financieros es tan malo que se corren versiones
de que esto es causa de que algunos
funcionarios de primer nivel renuncien o se
desalienten ante la falta de recursos y los
recortes arbitrarios a sus programas y
proyectos.
La debacle financiera es un asunto que
adquiere dimensiones muy delicadas. Se ha
dicho que la inundación del 2007 no le vino
nada mal al gobernador, quien con sus

70
prácticas asistenciales y programas
costosísimos estaba sin recursos y antes de
enfrentar una catástrofe financiera, ahora sí
que “gracias a la desgracia” le llegan apoyos y
recursos frescos como caídos del cielo. No
creemos conveniente especular sobre la
certeza o falsedad de estas versiones, lo que sí
resulta delicado es lo poco que se informa
públicamente sobre la cantidad, el uso y
destino de los recursos.
Poco se sabe del monto y cantidades
recibi-das en calidad de ayudas y apoyos, la
especulación en torno a esto aumenta las
dudas, pues en la medida en que no fueron del
manejo público las cifras de dichos apoyos, las
sospechas van en aumento. Puede ser que de
la suma de las donaciones y los apoyos no
hayan resultado en cantidades exorbitantes,
pero ante una información poco clara y, sobre
todo porque fiscalizados por un consejo
ciudadano integrado en su mayor parte con
empleados bajo las órdenes del Ejecutivo y por
dirigentes incondicionales de sectores
empresariales y patronales poco podemos
esperar. Para rematar con estas dudas, el
consejo es presidido por una empresaria
dedicada a la venta de materiales para la
construcción y por tanto uno de los personajes
que como dueña de un negocio importante de
este giro comercial, se convierte en potencial
beneficiaria de la catástrofe provocada por la
inundación,

71
Parece que nunca vamos a tener claro
cuáles fueron las verdaderas causas y a
quienes hay que atribuirles las posibles
negligencias o culpas de la desgracia que
vivimos; tampoco se ve con claridad que se
vaya a castigar a quienes utilizaron los recursos
destinados a obras hidráulicas desvián-dolos a
campañas y promociones políticas de grupos
priistas en sexenios anteriores. Como siempre,
el manejo -en este caso-, criminal del desvío de
re-cursos públicos va a quedar impune. Lo que
sí podemos evaluar en torno a este suceso es a
quién o a quiénes benefició directa o
indirectamente.
Los afectados fueron cientos de miles de
ciudadanos, a muchos de los cuales no les
fueron repartidos los pocos apoyos que se
otorgaron. Veámoslo desde otra lente,
pensemos a quién o a quiénes benefició la
inundación. Independien-temente de los
negocios que elevaron considera-blemente sus
ventas y ganancias con el canje de los famosos
vales de SEDESOL, ¿quiénes terminaron
capitalizando la contingencia? No se ha dado a
conocer con claridad el uso y manejo del dinero
recibido por el gobierno del estado. ¿Qué se
hizo con los recursos del FONDEN? Poco se
sabe de lo obtenido en las donaciones
promovidas por las instituciones financieras y
por las nada despre-ciables cantidades que
gobiernos de países solida-rios destinaron para
subsanar la desgracia. Esa opacidad aumenta
las especulaciones.

72
Acompañado del problema de falta de
claridad en el manejo de finanzas públicas y
aparejado con él, tenemos otro, el de falsear
hechos. Aunque esta práctica no es privativa de
la actual administración, ni es algo que
solamente arrastre la provincia y Tabasco en
especial, sino que es un mal generalizado en
México e incluso en muchos países del orbe: los
gobiernos mienten con el mayor cinismo. Esto
no sería nada nuevo, si no fuera por el hecho
de que en Tabasco hemos notado que esta
práctica de mentir y ocultar verdades a quienes
se gobierna, se vuelve una costumbre
recurrente y lo peor es que la notamos con
mayor frecuencia y cinismo, pues las
acusaciones de que así sucede, exhiben
pruebas irrefutables de ello.
Todavía más, la falta de tacto del grupo
en el poder ha erosionado las relaciones entre
las huestes priistas y ha desatado
enfrentamientos no sólo entre las élites, sino
también entre distintos niveles de gobierno,
aún de aquellos de origen priista. El actual
Gobernador padeció esta desventajosa com-
pulsión cuando fue Presidente Municipal de
Centro, el entonces gobiernador Manuel
Andrade no vaciló en atacarle y entorpecer su
trabajo. Hasta parece que estamos viendo la
misma película pero con distintos
protagonistas. Quien como Presidente
Municipal padeció los desiguales ataques del
gobierno del estado, ahora está recetando la
misma terapia para desgastar a un

73
contrincante que, lejos de debilitarse -al figurar
como víctima- saca dividendos de la actitud
ventajosa.
De ninguna manera con lo anterior se
exonera, ni aplaude al Presidente Municipal de
Centro y al grupo que le sostiene dentro y fuera
del estado, sólo apuntamos algo que es un
error. El Ejecutivo se pone al tú por tú con
quien ni a nivel jerárquico, ni a nivel del cargo
que ostenta, alcanza los méritos para que se le
trate como un adversario a la altura de quien le
ataca.
Tal y como puede verse, el panorama
local no es del todo favorable en términos de
estabilidad política. Los conflictos entre los
grupos de poder alimentan una inestabilidad
que crece; los grupos de élite están
enfrentados con poca probabilidad de negociar
y acordar una tregua que permita el diálogo;
los partidos políticos mantienen una
encarnizada lucha no sólo entre sí, sino sobre
todo con el gobierno que con esa falta de tacto
golpea a la oposición de derecha y de izquierda
a la más mínima provocación; los escándalos
por actos de corrupción, abuso de poder o
incapacidad y acciones absurdas de gobierno
están a la orden del día y lo más grave, los
embates de la delincuencia organizada y el
narcotráfico abundan en una frágil, muy frágil
estabilidad.
En cuanto a estabilidad económica, la
cosa no se ve mejor; la inundación y sus
efectos en la estructura económica y en el

74
aparato productivo no acaban de revertirse. La
debilidad de las empresas y negocios vuelve a
depender con mayor fuerza del factor gobierno,
quien tampoco goza de solvencia y tino
económico, pues su debilidad en este renglón
se agudiza ante las prácticas asistenciales de
programas que son un barril sin fondo y que
amenazan la salud -ya bastante mermada- de
las finanzas públicas y los programas que
podrían resultar en una terapia que realmente
resucite el aparato económico productivo de la
entidad. Ni qué decir del empleo que es
imposible que crezca con una economía dañada
y un gobierno incapaz de encauzarla.
No queremos dejar pasar una
observación en torno a lo ocurrido durante la
inundación de 2007. Es difícil describir con
exactitud el sentimiento que provoca la
miserable actitud del gobierno del estado y de
los municipales, con el tratamiento del reparto
de los apoyos recibidos. Qué pena ver cómo el
ansia por echarse a la bolsa el mérito de
quedar bien con sombrero ajeno, llevó a los
funcionarios de gobierno a humillar en medio
de la desgracia a quienes acudían a reclamar
apoyos. Las palmas de esta miserable actitud
se las llevaron quienes decidieron repartir las
despensas en la Quinta Grijalva: ¡qué
vergüenza ver cómo gentes humildes tenían
que pa-sar cinco, seis o más horas en una
infame fila!, porque quien gobierna decidió que
de esta manera se fortalecía su imagen y se

75
evitaba generar otros liderazgos que no fueran
el propio.
¿Qué se puede esperar de otro tipo de
apoyos?, sobre todo de los que están por
repartirse: aguantar filas y esperas de horas,
perder días enteros en interminables filas,
sufriendo humi-llaciones de burócratas
corruptos; jurar lealtades a candidaturas
posibles, sentarse a escuchar infames discursos
de auto elogio. En fin, en este aspecto y con el
año electoral encima todavía queda mucho qué
ver.

76
ESCENARIOS POSIBLES EN ASUNTOS
ELECTORALES

La actividad político electoral, sus


instituciones y actores, no se encuentran al
margen de esta vorágine. Desde la
empantanada desig-nación de los consejeros
electorales, hasta las prácticas malsanas de
uso de recursos para comprar votos y
voluntades. Ya tuvimos la vergonzosa anu-
lación del proceso electoral del año 2000 y, ni
así se inhibió la osadía del priismo local en
cuanto a prácticas delictivas. El colmo fue el
reparto de bicicletas, acto que se ignoró como
delito y quedó como parte del anecdotario de
agravios.
Lo de las bicicletas fue una falta menor
comparada con el fraude de la elección federal,
pero el pecado no tuvo la penitencia ni
merecida, ni correspondiente a la sanción de
nivel federal. En el caso del IFE, el
cuestionamiento a la actuación de los
consejeros electorales nacionales significó su
exhibición y condena pública y, sobre todo,
concluyó con la salida de su presidente. A nivel
local el hallazgo de las bicicletas; el uso de la
policía para amedrentar votantes, la compra
del voto; en fin, todas las estrategias de trampa
utilizadas, denun-ciadas y probadas, lejos de
resultar en causales de delitos, sirvieron de

77
curriculum para premiar al ex consejero
presidente, a quien contra viento y marea y con
el rechazo de las bancadas del PRD y el PAN se
le premió con la Comisión Estatal de Derechos
Humanos.
Todavía -cuando esto se escribe- en
Tabasco está pendiente la designación de
consejeros electorales. Los sucesos que
mancharon la elección pasada están frescos y,
tal como ocurre a nivel federal, se espera que
la designación y nom-bramientos sea un
proceso de negociación entre partidos. Al igual
que con el Instituto Federal Electoral, el
Instituto Estatal y de Participación Ciudadana
de Tabasco IEPCT, va a quedar lejos de lo que
se espera de él: un órgano ciudadanizado,
autónomo e independiente. Si bien le va, será
un órgano en donde la fuerza y presencia de los
partidos se reflejará en su composición y (como
su par federal), tampoco tendrá ni la
autonomía, ni la independencia para arbitrar
una contienda equitativa y justa. El gobierno
del estado y su partido no están dispuestos a
darle ni inde-pendencia, ni autonomía. Los
consejeros tampoco tienen ni la voluntad, ni la
oportunidad de buscarlas y lograrlas; ellos lo
saben. No importa lo honestos y probos que
sean o parezcan, ya se han tenido experiencias
de que cuando algún consejero se sale del
control del Estado, se le persigue, se le fabrican
faltas administrativas o legales y se busca la
manera de eliminarlo o aislarlo para que no
estorbe los intereses del poder.

78
Los partidos también lo saben. El PRI,
que ha gozado del poder en Tabasco, lejos de
buscar fortalecer al IEPCT, maniobra para
atenuar la ciudadanización de éste; el PRD
también sabe a qué se enfrenta, busca y
pretende lograr algo que es difícil: ganar la
mayor parte de posiciones y hacerse del control
de este órgano y, en el peor de los casos, que
su partido fortalezca su presencia. La rebatinga
hace que la imagen que se ofrece sea de una
lucha por ver quien se apodera del botín. Los
aspirantes están conscientes de esto y lejos de
buscar inde-pendencia para su elección, tratan
de alinearse con quienes habrán de elegirlos.
La imagen que ofrecen los consejeros
aspirantes al buscar ese nombramiento, se
oferta como un esfuerzo por formar parte de
quienes buscan apoderarse del botín, más que
como un propósito de fortalecer un espacio
democrático.

79
ACTORES Y SUJETOS SOCIALES:
UNA RELACIÓN COMPLEJA.

En lo que a agrupaciones ciudadanas y


organizaciones de la sociedad civil se refiere,
éstas no atraviesan tampoco por su mejor
momento, si bien en la época de su auge y
surgimiento, sirvieron como paliativo a la crisis
de credibilidad que enfrentaban los partidos,
poco a poco fueron cediendo independencia y
terreno en favor de partidos y corrientes
políticas. Paulatinamente las organizaciones de
la sociedad civil fueron mime-tizándose
políticamente con alguno de los partidos, la
dinámica de la sociedad les fue arrastrando o
bien hacia el poder, o bien hacia las izquierdas
y sus organizaciones, o en el peor de los casos
hacia la derecha y el conservadurismo. Pocas,
realmente muy pocas ONG´s mantienen una
vida autónoma e independiente
En muchos casos estas organizaciones
no gubernamentales y civiles nacieron
alentadas por las corrientes políticas en pugna
en el seno de la sociedad. Así nacieron ONG´s
de centro, de izquier-da y de derecha. Nacieron
algunas organizaciones alentadas por las
iglesias y sus grupos, ya sea conservadores,
liberales y/o de izquierda. Cada línea o
corriente impulsó tanto como pudo y con los

80
recursos y medios a su alcance a sus
organizaciones civiles, algunas de ellas con un
desempeño muy ho-nesto y con un trabajo muy
serio.
El intento por crear organizaciones de la
so-ciedad civil se fue diluyendo y poco a poco,
las distintas organizaciones civiles se fueron
alineando en torno a la corriente política de su
preferencia. Esto no sería un problema, si no
fuera porque al hacer entrega de las
organizaciones civiles a los institutos políticos o
al Estado, se les hace perder su razón de ser.
Una parte de dichas organizaciones la
conformaron los colegios de profesionistas. En
Tabasco como en el resto del país, los
organismos colegiados agrupan a quienes se
desempeñan en algún campo profesional.
Teóricamente, estas agrupaciones o colegios
tienen como razón de su existencia, ser
representativos de quienes se desem-peñan
profesionalmente en alguna ciencia, dis-ciplina
o profesión y. por ello, su labor sería la de ser
interlocutores con las entidades públicas o
privadas que tienen que ver con el desempeño
de la ciencia o profesión en cuestión. Algo hay
de esto, pero en realidad a la mayor parte de
quienes conforman estas organizaciones y
sobre todo a sus dirigentes les interesa el juego
político, el prestigio y los negocios que
representa el presidirlos. No es extraño que sus
dirigentes pasen a formar parte de los cuadros
administrativos de las dependencias
gubernamentales. Y tampoco es extraño que en

81
aquellos colegios y barras de profesionales de
mayor peso e importancia en la entidad, de
nueva cuenta sean personajes de las élites
quienes acaparen las presidencias.
Por lo que toca a las cámaras y
agrupaciones de negocios, de comerciantes,
de productores o pa-tronales, en éstas el
gobierno del estado tiene especial cuidado de
mantener el control, sobre todo en las
asociaciones de mayor importancia económica.
Sería deseable -ahora que estamos en tiempos
de transparencia- que el gobierno del estado
hiciera pública la cantidad de recursos que
reparte mensualmente como apoyos a estas
organi-zaciones. Sorprendería saber las
cantidades de dinero que se destina a sostener
las lealtades de los dirigentes de algún grupo
empresarial y a cámaras industriales o de
negocios. Pero independiente-mente de los
apoyos recibidos, los dirigentes y las cámaras y
agrupaciones empresariales y de nego-cios
buscan otros privilegios.
Como es el gobierno el cliente más
grande de la entidad, para los hombres de
negocios -sobre todo de sus dirigentes y de los
grupos de élite- la relación y lealtad con éste,
es de vital importancia. La mayor de las veces
los dirigentes de estas organizaciones son
electos debido al peso de sus negocios y de su
riqueza. En éstas destaca la asociación de
ganaderos que agrupa a lo más selecto de la
élite tabasqueña. Otras organizaciones de
productores como cacaoteros y copreros

82
también tienen una consideración especial y,
como en el caso de los ganaderos, los más ricos
y de mayor poder son quienes están llamados a
presidir las organi-zaciones, alentados, claro
está, desde el Estado y desde los grupos de
poder que en él convergen.
Hay un sector que, sin ser parte de la
élite tabasqueña, sí goza de los privilegios del
poder, aunque a niveles intermedios. Se trata
de los dirigentes de sindicatos y organizaciones
gremiales y de sectores que se distinguen por
su orientación oficial y progobiernista. Estos
líderes han al-canzado en Tabasco cargos de
representación popular; algunas presidencias
municipales y la titularidad de algunas
secretarías de Estado. Los líderes sindicales y
sectoriales no son parte de las élites, más bien
forman parte de lo que podríamos definir como
ese sector medio de la élite política estatal,
estos personajes, cuando dirigen alguno de los
sindicatos u organizaciones de la entidad,
gozan de privilegios que les son cedidos por el
poder.
Destacan en este sentido los dirigentes
magisteriales del SNTE y actualmente del
SITET, sindicato local impulsado por Madrazo
para debilitar el poder de Elba Esther Gordillo.
Madrazo impulsó el SITET cuando veía venir los
conflictos que desembocaron en el pleito y la
ruptura entre ambos políticos. Después del
fortalecimiento de la maestra Gordillo y de su
cercanía con Felipe Calderón, el futuro del
SITET es incierto -de hecho cuando esto se

83
escribe- el gobierno del estado mantiene la
elección de este sindicato en un conflicto
postergado por las propias autoridades,
impasse que puede ser el preludio de su
desaparición o de su paulatino debilitamiento.
Su permanencia y longevidad depende entre
otras cosas de que Madrazo vuelva por sus
fueros y reagrupe su fuerza en Tabasco. Se ve
difícil que el gobierno del estado tenga la
osadía de enfrentar y desafiar la fuerza de la
maestra Gordillo, que representa de facto un
poder dentro del poder o si se quiere, un
Estado dentro del mismo Estado a nivel federal,
con su respectivo peso a nivel local.
El conflicto del magisterio en Tabasco no
elimina la utilidad que éste o estos sindicatos
representan para los grupos de poder: del
magis-terio han surgido líderes que en mucho
han servido a las élites de poder. Los dirigentes
de este importante sector, además del servicio
que hacen en favor del gobierno, tienen otro
capital político que ofertar: representan un
número significativo de votos.
También figuran en Tabasco los
dirigentes del sindicato de burócratas; la
organización gremial más numerosa y de
importancia casi equiparable al magisterio, Por
esto, las pugnas y enfrentamientos constantes
que se libran en su interior muestran no una
intencionalidad democrática y sí una lucha por
gozar de los privilegios que deja una dirigencia
entregada al gobierno del estado. Otros
sindicatos importantes son los que agrupa la

84
CTM, cuyos dirigentes y ex dirigentes pueden
ubicarse o entre electricistas o con los
petroleros, lo que revela que estos dos grupos
son los de mayor peso en la entidad.
Hay sindicatos como el del Colegio de
Bachilleres (SICOBATAB) y de algunas orga-
nizaciones disidentes de centrales oficiales
como la FTOT-CROM, cuyos líderes han
alcanzado casi a arañar los espacios de la élite
y que pese al impulso y dividendos políticos
que les han sido cedidos, no dejan de
representar para las élites más que un medio
para asegurar un dominio eficaz en el sector en
cuestión y una buena cantidad de votos
cautivos en los procesos electorales (5).
Hay también algunos sindicatos
pequeños que están en sectores muy
localizables y que se agrupan en centrales y
organizaciones de menor tamaño -la CROM; la
CROC y algunos sindicalistas independientes- a
quienes el Estado reparte pe-queñas canonjías.
Por último, hay que mencionar en este
recuento -entre las organizaciones gremiales
entregadas al gobierno- a las uniones de trans-
portistas y de taxistas, cuyo mérito estriba en
servir ampliamente al PRI en cada proceso
electoral.
Un buen número de sindicatos de depen-
dencias federales mantiene una presencia
discreta y apegada a sus dirigencias
nacionales, por lo que poco intervienen en el
concierto político local. Este recuento de
sindicatos oficiales alineados con las políticas

85
de Estado tiene un tratamiento especial de las
élites de poder. Si bien se protege a sus diri-
gentes, al tiempo en que se les reparte apoyos
de todo tipo según su importancia y peso, no se
les permite el acceso pleno a ser considerados
dentro de los grupos de élite. Muchos dirigentes
sindicales son favorecidos durante sus periodos
de liderazgo, pero, una vez concluido éste, la
mayor parte de ellos, pasa a segundo plano y
pierde su importancia y canonjías, a excepción
de algunos de los líderes selectos del sindicato
magisterial y de la FTOT-CROM, cuyos
dirigentes mantienen una perma-nencia que
trasciende los sexenios.
En el caso de la CNC y el de algunos
sectores ligados al agro y a sus productores se
muestra que el lugar de sus liderazgos resulta
especial, pues a diferencia de los sindicatos
que hemos citado, hay algunos integrantes de
los grupos de élite que han fincado su capital y
peso político en periodos de lide-razgo de estos
sectores. Hay también casos de liderazgos
campesinos en los cuales por la confor-mación
y composición de este sector, sus dirigentes
tienen origen y extracción popular, por lo que al
acceder a los espacios de poder y convivir con
la élite han enfrentado cierta resistencia y en
ocasiones hasta intentos de exclusión y
marginación al tratar conseguir aspiraciones
mayores.
Del otro lado, por la línea independiente
y de izquierda, hay varios sindicatos que
mantienen cierta independencia respecto al

86
Estado. Varios de ellos dependen de centrales
sindicales u organi-zaciones nacionales, lo que
evita que choquen frontalmente con el
gobierno del estado, con quien mantienen una
distancia y desacuerdo tácito. En este grupo se
encuentran los electricistas, los del Seguro
Social, los trabajadores administrativos y de
intendencia de la UJAT y algunas agrupaciones
democráticas de trabajadores petroleros entre
otras organizaciones. Estas organizaciones y
delegaciones sindicales desde hace algunos
años están impul-sando, tal y como lo están
haciendo sus filiales nacionales, un Frente
Sindical Independiente, el que a la fecha ha
jugado un papel importante en los procesos de
luchas democráticas en el país. En Tabasco, la
filial del referido frente, si bien ha tenido
participación en movilizaciones y foros, su
proceso de consolidación está (nos parece) en
pro-ceso de maduración y de sus filas ya han
salido algunos personajes que han ocupado
cargos de importancia. El caso que mejor
ilustra esta afirmación lo constituye el senador
suplente del ex candidato a gobernador por el
PRD.
Sería de suma importancia que este
frente sindical pudiera crecer y madurar como
fuerza independiente, pues junto a algunas
organizaciones civiles tendría la oportunidad de
servir de con-trapeso al clima político vertical
que se vive en Tabasco y que, como hemos
venido apuntando favorece a las élites y grupos
de poder que, junto a la clase política,

87
mantienen un dominio en la entidad casi
monolítico.
Pese a su inclinación política y filiación
independiente, los sindicatos que no son
oficiales ni entregados al gobierno, aún no han
desplegado su potencial y mantienen una
dinámica de confron-tación sorda con las
estructuras de poder locales y sin chocar con
éstas directamente, sí mantienen viva la
posibilidad de movilizarse de modo inde-
pendiente.
En el sector independiente y de
izquierda hay organizaciones cooperativas, de
pescadores, de productores, defensoras de los
derechos humanos, de artistas, ecologistas,
comunitarias y grupos que trabajan para
minorías de todo tipo. Estas organi-zaciones
mantienen un trabajo discreto pero eficaz, por
el carácter ciudadano y las demandas que
promueven. Estas organizaciones, al ser
pequeñas y de escasa influencia en el conjunto
de actores sociales de la entidad, no despiertan
el interés de los grupos que buscan el control
político y por lo mismo no son objeto de rapiña
ni por los grupos de izquierda ni por los de
derecha,
No es el caso de aquellos grupos y
organizaciones que emergen al fragor de la
lucha por demandas concretas, cuya dinámica
les lleva a crecer y levantar, aunque
momentáneamente, im-portantes liderazgos en
lugares y sectores bien localizados. Valga el
ejemplo de los campesinos y productores que

88
se movilizan para enfrentar a PEMEX. Los
liderazgos que estas organizaciones generan,
lejos de construir instancias organizativas de la
sociedad que permanezcan y se fortalezcan
para la consecución de las demandas que
enarbolan, casi en automático se engarzan con
alguna de las fuerzas político electorales y en
ocasiones, en este proceso, sus dirigentes son
catapultados a puestos de dirigencias o de
elección y/o representación popular, sólo para
que desde ese lugar sufran el desgaste de las
pugnas políticas de los partidos y los grupos
que pelean por acceder al poder.
En la mayoría de los casos, las organi-
zaciones que se generan al calor de las luchas
sociales o con sectores bien identificados,
sufren un proceso de pérdida de independencia
al situarse a la zaga de alguna necesidad
político electoral. Sus dirigentes, al ser copados
por los partidos y corrientes políticas, colocan
el capital político y la capacidad de movilización
de esas organizaciones al servicio de algún
candidato o corriente política de los partidos,
no importando que -sobre todo en el PRD- se
pida apoyo a personajes que en un pasado
inmediato se criticó o se combatió. El
subordinar el potencial de las organizaciones
políticas de la sociedad civil a alguno de los
miembros de las élites, que se han apropiado
del PRD, y el ver a las organi-zaciones de la
sociedad civil como generadoras de votos es un
desacierto.

89
Lo expuesto en el párrafo anterior es
válido para establecer una estrategia que de la
vuelta a las prácticas que instrumenta la
izquierda legal en la entidad. Hay algunas
fuerzas y corrientes políticas de izquierda que
son independientes del PRD. Estas
organizaciones o instancias político
organizativas son los pocos espacios que
pueden significar una plataforma que propicie
la movilidad y participa-ción de la sociedad en
los proyectos de democrati-zación que se
emprendan. Parece que la dinámica seguida
hasta hoy para fortalecerlas no ha sido la más
idónea, pues el confundir la coyuntura electoral
con el trabajo y fortalecimiento de una
organización en particular tiene un error de
entrada. La razón es simple: es mucho más
importante el fortalecimiento de las instancias
organizativas de la sociedad civil que la
necesidad de votos. Al concluir este trabajo
abundaremos en esta afirmación.
En este recuento no podemos pasar por
alto el papel que han protagonizado en Tabasco
algunas organizaciones que se sitúan del lado
de los grupos que estuvieron llamando a no
participar en el proceso electoral del 2006. Nos
referimos concretamente a las organizaciones
que se sumaron al llamado de “La Otra
Campaña”: el EZLN y las organizaciones
adherentes, quienes jugaron un papel muy
controvertido por su posición de mantenerse al
margen de la contienda electoral. Una imagen
controvertida dejó tanto el Sub’ como las

90
organizaciones participantes de “La Otra
Campaña”, pues en los hechos dieron la
impresión de aparecer como en 1994, como
factor de desequilibrio y confusión, lo que se
tradujo según muchas opiniones en favorecer
finalmente al PAN.
Es difícil afirmar o considerar que “La
Otra Campaña” y el EZLN hayan sido la causa
de que el PRD viera frustrado su intento de
llegar a la Presidencia de la República, el
descomunal fraude electoral estuvo más allá de
los votos que pudo haberle aportado el Sub’ al
PRD, no obstante, pareció un desatino hacer
pública su distancia con el candidato de
izquierda. Pudieron tener sustento las
diferencias que “La Otra Campaña” argumentó,
-para alejarse de la propuesta electoral- pero
coyunturalmente en un proceso en el que par-
ticiparon millones de mexicanos, una posición
de esta naturaleza poco ayudó y sí le hizo el
favor a la derecha, al PRI y sobre todo al PAN.
No obstante lo afirmado es necesario
reconocer que la presencia en el escenario
político de los grupos que integran la otra
campaña y sobre todo del EZLN, ha dejado un
importante legado político con la experiencia
que ofrecen los caracoles, un modelo de
municipalización alternativa e independiente
que permitió una ejemplar política innovadora a
nivel nacional e internacional.

91
LA TRADICIÓN CONSERVADORA DE LAS
ÉLITES EN TABASCO.

Para entender el esquema casi


monolítico de dominación en Tabasco habría
que pensar un poco en los procesos de
conformación de las élites. Estos grupos, en la
entidad como en el país, están integrados por
familias de apellidos notables. Como en otros
lugares, estas élites son identificables por los
lazos que forman en redes de parentesco que
garantiza la reproducción de la condición de
privilegio de que gozan. Pero si bien el
parentesco al parecer es requisito para la
pertenencia a las élites, esto no es por sí sólo
garantía de pertenencia a tales grupos, el sólo
requisito del apellido y el parentesco dibujan
una dinámica hasta cursi, pues se puede ser un
pariente muy cercano de quienes encarnan
este selecto grupo, pero si no se cumplen
ciertos requisitos que tienen que ver con dos
ingredientes más: el poder económico y el
poder político, no se puede aspirar a formar
parte de ellas.
Ya apuntamos al inicio que no se men-
cionarían nombres ni apellidos, por lo que
dejamos a la imaginación e información del
lector el recuento de familias notables que
conforman los grupos de élite de Tabasco, de
sus municipios y regiones. El recuento puede

92
hacerse tanto a nivel estatal como municipal
con cierta facilidad y, para sorpresa los grupos
y apellidos de las élites trascienden las
fronteras del estado y abarcan importantes
regiones colindantes de los estados vecinos.
Todos los estados y regiones del país
tienen sus propios grupos de élite y de poder.
Es curioso cómo estos grupos crean -en cierta
medida- una especie de escenario político
social que desencadena en la conformación de
una ambientación para la convivencia político
social y para la vida demo-crática o
antidemocrática.
No existen reglas o fórmulas para decir
que una sociedad sea, por su conformación y
dinámica, más o menos proclive a la
convivencia democrática. Tampoco el arribo a
ésta tiene qué ver con el progreso o el
desarrollo, entendido éste como un grado alto
de industrialización o modernidad. Podríamos
tomar un par de ejemplos: Oaxaca, una
sociedad muy participativa -en el sentido
político- en la que coexisten muchos grupos y
corrientes del más diverso tipo: desde las
moderadas o negó-ciadoras, hasta las
intransigentes y ultras que alcanzan
estrategias, incluso guerrilleras. Su his-toria
está llena de logros y enseñanzas a la nación.
Oaxaca es, por ejemplo, el estado que aportó la
primera experiencia de un municipio gobernado
por una corriente de izquierda: La Coordinadora
Obrera Campesina Estudiantil del Istmo
(COCEI), que en Juchitán derrotó en los años

93
setenta al PRI y creó el primer municipio de
izquierda en México. Ahora, recientemente, con
la APPO, Oaxaca vivió sucesos extremos, casi
de insurrección popular, el levantamiento
reprimido duramente por el gobierno federal y
el estatal tuvo tintes de guerra civil. El conflicto
aún sigue y amenaza con resurgir
periódicamente. Oaxaca, no obstante que
muestra dentro de su población un alto grado
de politización y una gran capacidad de
movilización y convocatoria de las
organizaciones que integran la APPO, tiene
signos terribles de atraso democrático y la exis-
tencia de grupos de poder caciquiles de lo más
retrógrada y represor.
Podríamos recurrir a otro ejemplo:
Jalisco, uno de los estados con mayor grado de
indus-trialización y desarrollo del país, un lugar
donde la influencia estadounidense se deja ver
por ser tierra de migrantes desde hace
décadas. Pareciera ser que por sus
características y grado de desarrollo al-
canzado, Jalisco fuera un estado de fuertes
impulsos democráticos y no es así. Es un
estado donde el PAN, la derecha y el
conservadurismo más rancio de la iglesia
católica han sentado sus reales. Recién
acabamos de vivir el escándalo que ofreció el
gobernador de Jalisco, que en el colmo de la
des-vergüenza donó dinero del erario para la
obras de construcción y reconstrucción de las
iglesias de la diócesis, burlándose y retando al
espíritu laico del Estado mexicano.

94
Se puede seguir abundando en ejemplos
para puntualizar que la vida democrática de las
sociedades de provincia ofrece un abanico de
grandes variaciones. Quisiéramos aprovechar
estos ejemplos para pensar en las causas de la
anti-democracia que se vive en Tabasco y en
particular en tratar de entender el por qué son
las élites quienes determinan en mucho el
rumbo que el juego democrático tiene en la
entidad.
Lo primero que habría que apuntar es
que en Tabasco las élites tienen la fuente de su
conser-vadurismo político (aclaramos, pues
presumen su tradición liberal heredera del anti
fanatismo garridista) en la base sobre la que
construyeron el dominio que detentan. En la
entidad, los grupos económicos fuertes tienen
una condición que en cierto sentido comparten:
o son dueños de plantaciones o son dueños de
ranchos ganaderos. Las familias de mayor
tradición en Tabasco tienen en común esta
fuente de donde han acumulado su riqueza. Los
grupos industriales, de negocios, los que
prestan servicios, que compran franquicias o
están ligados a las compañías constructoras,
son de -relativamente- reciente creación.
Todavía más: los capitales, sobre todo
los ganaderos, impulsan un modelo de
ganadería exten-siva que descansa en la
propiedad de grandes extensiones de tierras,
un esquema por demás tradicional que hace
que el sector ganadero muestre una fuerte
renuencia a impulsar modalidades de

95
ganadería intensiva o a modernizar sus
métodos.
En tanto los propietarios de fincas y
plantaciones mantienen sistemas productivos
que, aunque tienden a modernizarse,
descansan sobre modalidades de trabajo
sumamente tradicionales, sistemas que para
ser más y más ventajosos utilizan por ejemplo
el trabajo infantil, contratan indocumentados y
violan la mayoría de las veces las disposiciones
que en materia de trabajo y seguridad social
están obligados a cumplir.
Como en la mayor parte de las
sociedades tradicionales cuya base es la
economía agraria, en la entidad, las familias de
élite mantienen un intenso intercambio social y
político que favorece a las propias élites; entre
ellas se depositan el poder en los municipios y
el estado y para garantizar que sus privilegios
se mantengan por mucho tiempo, cierran -por
así convenir a sus intereses- la posibilidad de
incorporar al poder a ciudadanos que no
encarnen a las élites y, por supuesto que no
pertenezcan a éstas.
Es común ver cómo para los puestos de
elección popular de municipios importantes
como el de Centro, se busca por lo regular que
quien sea candidato tenga en primer lugar un
apellido notable y, en segundo lugar, que
garantice que los beneficios del poder recaigan
de nueva cuenta en los grupos de élite.
Hay que anotar aquí una diferencia entre
los grupos de élite y aquellos sujetos que

96
forman parte de lo que podríamos denominar
de modo pragmático -tal y como lo hiciéramos
párrafos antes- como ese sector medio de la
élite política estatal. Hay una serie de apellidos
y personajes que pueden verse eternamente en
el trabajo de partido, los priistas ofrecen un
buen ejemplo de esto: a pesar de que algunos
militantes notables del PRI forman un capital
político importante, los integrantes del selecto
grupo de poder los ven siempre como eternos
segundones, cuando dichos personajes tratan
de pelear, por ejemplo, las candidaturas
importantes; generalmente las élites les
oponen apellidos y figuras de notables,
miembros de las familias excelsas de la
sociedad tabasqueña (6). Es raro que algunos
de estos integrantes de la clase política que son
de extracción popular puedan competir con los
sectores de la élite. El caso que ilustra en algo
esta afirmación es la figura del ex gobernador
Manuel Andrade, cuya figura y la de la
entonces presidenta de DIF, resultaba
incomoda entre los grupos de voluntarias,
quienes veían con extrañeza cómo una mujer
común que no alcanza la altura de los grupos
de élite iba a manejar lo más granado del
sector femenil de la elite tabasqueña.

97
IMAGINARIOS COLECTIVOS COMO
DISCURSO DE DOMINACION.

El conservadurismo de las élites de


Tabasco choca un tanto con el liberalismo que
-al menos en el discurso- se pregona y que en
buena medida, tiene su antecedente histórico
en el racionalismo alentado por la promoción
de la educación y el anticlericalismo que junto a
las libertades a la mujer fueron impulsadas por
Tomás Garrido Canabal desde la década de los
años veinte. La figura histórica de Tomás
Garrido Canabal para construir un imaginario
colectivo en Tabasco resulta importante, al
igual que el referente de Carlos Alberto
Madrazo Becerra, pero es sobre todo la figura
de Tomás Garrido Canabal la que queremos
hacer objeto de algunas consideraciones
particulares -sobre todo por lo que implica en la
construcción del imaginario colectivo- y lo que
de él se desprende para crear un discurso
gubernamental de dominio sobre la sociedad y
los distintos actores y sujetos sociales.
El tratamiento histórico que se le ha
dado a la figura de Garrido ha sido muy
generoso con él; al menos desde la óptica del
discurso histórico oficial del gobierno del
estado: se le ve como impulsor del desarrollo
en Tabasco, cuestión que no ponemos en tela
de juicio, como tampoco cuestionamos su labor

98
como impulsor de algunas de las tradiciones
liberales que ya fueron expuestas en el párrafo
anterior. Su mérito en este sentido, resulta
además de importante, poco discutible. Donde
parece está lo endeble en el tratamiento de
esta figura es en los adjetivos que se le dan de
socialista, es aquí donde su imagen resulta
controvertida, pues lejos de ser un personaje
“socialista”, Tomás Garrido Canabal tiene más
características que lo asemejan a las figuras del
fascismo de la época, que a las figuras
históricas apegadas a la tradición socialista y/o
comunista. Hay que aclarar también que esta
filiación fascista y sus referentes ideológicos y
prácticas de antialcoholismo, anti fanatismo
religioso compulsivos no son una innovación
suya (sobre esto hay literatura que abunda);
eran parte de una línea política nacional
impulsada por el general Plutarco Elías Calles
desde la Presidencia de la República y llevada a
la práctica por varios gobernadores
contemporáneos, política que en el contexto
tabasqueño Garrido radicalizó y convirtió en
vanguardia y modelo nacional.
Sus Camisas Rojas parecieran emular a
los Camisas Negras o a los Camisas Cafés de
Hitler o Mussolini, pero es sobre todo su modelo
vertical y autoritario lo que nos interesa
destacar aquí. Tomás Garrido manejó Tabasco
-se dice- como si manejara su rancho. El clima
autoritario y vertical no fue impedimento para
impulsar algunos aspectos de liberalidades y
desarrollo, no obstante es eso, un clima

99
autoritario y vertical que poco tiene qué ver
con la democracia. Insisto, su modelo socialista
para algunos, tiene elementos que lo asemejan
más a los modelos fascistas europeos a los que
fueron muy proclives no sólo el entonces
Presidente de la República Plutarco Elías Calles,
sino también muchos de los gobernadores y
dirigentes políticos del país que bajo la sombra
de Calles habrían de fundar -aunque con otro
nombre- el actual PRI. Estas afirmaciones
pueden resultar controversiales, pero creemos
necesario apuntarlas porque uno de los
recursos de los gobiernos es crear imágenes y
liderazgos exaltando alguna de las
características de los gobernantes. En el caso
de Garrido, el autoritarismo y la persecución,
son elementos que peligrosamente pueden
reeditarse si los grupos de poder se ven
presionados o acorralados.
La creación de imaginarios colectivos o
imágenes en la ciudadanía es uno de los
recursos que utilizan los grupos de poder para
legitimar su dominio. Hoy ya no son los cuadros
progresistas que impulsó Garrido; tampoco son
los sindicatos agra-rios y ligas de resistencia.
No es ya el anti-clericalismo la bandera a
levantar, no son las expropiaciones y el
nacionalismo revolucionario lo que haría de un
gobernante un buen gobernante, no son las
reformas agrarias o las leyes que destruyan el
latifundio.
El Estado mexicano, desde su nivel
federal, pasando por los ejecutivos estatales y

100
municipales, han dado un giro a la imagen que
oferta la figura de un “buen gobernante”. Hoy,
la imagen, el símbolo popular de un buen
gobernante se ha convertido en un ícono
altruista y benefactor, figuras paternales que
otorgan “generosamente” bienes y recursos a
la población que durante décadas -esto no lo
dicen- han ido empobreciendo y orillando a la
miseria. Hoy la figura de un buen gobernante
es aquella que da, que regala, que utiliza los
recursos públicos para comprar voluntades y
lealtades.
No importa que se haya robado las
elecciones, no importa que mantenga un
discurso excluyente y autoritario, no importa
que mienta con cinismo, no importa que
maneje la administración pública de manera
irresponsable o que esté de acuerdo en que se
entregue el petróleo y los bienes nacionales a
las empresas nacionales o extranjeras, no
importa que utilice los bienes y recursos
públicos para promocionar su imagen, no
importa que manipule y tuerza las leyes y el
estado de derecho. Nada de eso es importante.
Lo sustantivo, lo verdaderamente importante
es que regale, que dé, que forme a los ojos de
la ciudadanía empobrecida y orillada a la
miseria, la figura de un ser paternal, generoso,
que de repente en el éxtasis de altruismo, tira
algunas migajas para mitigar el dolor que él
mismo ha contribuido a crear.
Esta imagen paternalista, “dadivosa”, es
central en el escenario político electoral en la

101
actualidad. Este símbolo es una de las
represen-taciones que la propia izquierda se ha
encargado de fortalecer y que, por tanto, no le
interesa combatir, tampoco neutralizar, pues
cuando bien nos va y la izquierda legal
mexicana gana alguna de las instancias de
gobierno, lejos de destruir esta imagen, la
refuerza. Los repartos se intensifican y la
batalla política entre modelos de izquierda,
derecha y centro se vuelve una contienda por
mostrar a ojos de la ciudadanía, quien es capaz
de regalar más a los sectores empobrecidos. Da
la impresión que en México se lucha por un
modelo de gobierno paternal y asistencial y no
por uno que busque el imperio del estado de
derecho, la igualdad, la justicia social y, lo más
importante: donde impere la democracia.
Quizá entendiendo esto, en Tabasco el
grupo gobernante actual se ocupa
prioritariamente de crear y reforzar esta
imagen a los ojos de la ciudadanía. Con esta
lógica e inscrito en esta dinámica, trata a toda
costa de ir adelante de sus contrincantes, por
desgracia en este terreno lleva ventaja pues, es
-legalmente- el encargado de manejar el dinero
y las finanzas públicas. Su posición le permite
llevar al extremo, tal y como lo está haciendo,
la autopromoción de su imagen como una
figura paternal y dadivosa.
Visto así, es difícil que en Tabasco los
gobiernos municipales encabezados por el PRD,
puedan dar alcance a los supuestos méritos del
gobierno del estado, pues prácticamente dueño

102
de las finanzas públicas puede regalar lo que se
le antoje para catapultar -como lo está
haciendo- su ego. Por esto, crear una
competencia como elemento esencial de
gobierno de las izquierdas, cuyo eje
competitivo sea el de hacer notar quién regala
más, es una estrategia peligrosa, sobre todo
cuando no se ha llegado más que a espacios
intermedios de poder.
Antes de perdernos en los vericuetos de
los laberintos de poder en la entidad queremos
plantear que hasta hoy, lo que hemos visto en
Tabasco es un juego perverso de poder de las
élites. Éstas y sus grupos se han apoderado de
prácticamente todos los espacios que
convergen en la construcción del Estado y sus
instituciones, por eso, en cada cambio de
gobierno, a los ciudadanos nos toca ver qué
grupo ó grupos de familias poderosas habrán
de “servir” (“servirse de” debería de ser el
término correcto) a Tabasco.

103
A MANERA DE CONCLUSION

Lo primero es considerar de entrada que


si hay un sello del gobierno en Tabasco es que
éste es y ha sido un gobierno de y para las
élites, y no sólo eso, sino que también tiene
otro característica: está en los linderos de ser
en verdad una plutocracia, un gobierno de ricos
y para ricos.
Esta condición de gobierno de élites le
permite sortear las dificultades que
representaba una izquierda legal creciente que
llegó a amenazar la seguridad de sus
privilegios. ¿Qué podemos pensar sobre el
hecho que los apellidos ilustres, que desde
hace décadas se apropiaron de las
candidaturas del PRI, paulatinamente lo vayan
haciendo de las de la izquierda agrupada en el
PRD?, ¿Serán pleitos arreglados en los que la
única resultante sea que, gane quien gane los
procesos electorales, sean las élites
nuevamente las beneficiadas?
Las élites saben lo que tienen y el lugar
que ocupan en la sociedad. Tienen una serie de
tra-diciones familiares que ponen en práctica
de generación en generación. Cuando surgió la
industria en el mundo y despegaba el
capitalismo, con un clero aún con mucho poder
-no queremos decir que ya lo haya perdido-, las
élites utilizaban una estrategia que les permitía

104
reproducirse como tales: si tenían varios hijos
encaminaban sus carreras cuidando que alguno
de ellos se dedicara a la política, otro al
sacerdocio, uno más a los negocios y si todavía
quedaba alguno lo inducían a la carrera militar;
lo importante, lo esencial era cuidar los
intereses, el patrimonio y los privilegios de la
familia.
Hoy los tiempos son otros y aparte de las
áreas de importancia enumeradas, las familias
de élite con su olfato político, han incluido en el
renglón del ámbito de la política una
subdivisión, si tienen varios hijos, a uno lo
encaminan hacia alguno de los partidos con
poder, a otro lo colocan en otro, no importando
que estos sean antagónicos, si tienen a un
tercero, lo inclinan en orden de importancia al
partido que sigue. De lo que se trata es de
perpetuar su condición de privilegio. Dejemos a
las élites un momento y vayamos a otros
asuntos que es pertinente destacar:
Por lo que se ve la vía pacífica en el seno
de las luchas de liberación y de izquierda, ha
avanzado un terreno que no se puede
remontar; las izquierdas en el mundo -al menos
de su sector más sensato- han vuelto de este
camino una ruta obligada, lo que resulta
civilizado e incluso un avance, pues de lo que
se trata es de buscar evitar el sufrimiento a las
sociedades, no de exacerbarlo. Sin embargo
esta propuesta debe afinarse, pues no todo lo
que innova resulta una posición y práctica

105
conveniente por el simple y sólo hecho de
parecer innovador.
Muchos de los discursos de avanzada
pueden utilizarse tanto por la derecha e incluso
por sus sectores más radicales y retrógrados,
como por la izquierda y sus grupos más
dogmáticos y ultras. Por ejemplo, la cuestión de
reivindicación de la con-dición de la mujer y su
manejo, demanda a la que recurría la señora
Martha Sahagún al apelar a sus pretensiones y
su ambición de ser la presidenta de la
República. Un discurso y una demanda
descontextualizada y vacía puede resultar
engañosa y confusa, una arma de dos filos.
Martha Sahagún de Fox, lo más nefasto de la
ultraderecha y el conservadurismo mocho,
haciendo suya una de las demandas más
revolucionarias de las últimas décadas.
Lo mismo se podría decir de ese
pacifismo de la izquierda que, vacío y
descontextualizado, resulta un arma de doble
filo. Cuando las élites de poder quieren oponer
al pacifismo revolucionario del sector de la
izquierda del PRD que mantiene una posición
consecuente y que podría resultar como una
alternativa para la construcción de una
sociedad democrática por la vía parlamentaria,
el poder y sus grupos de élite oponen un
pacifismo de izquierda inocuo y conciliador, de
fácil manejo y que sobre todo les resulta
conveniente por no representar ningún riesgo a
su hegemonía. Enton-ces recurren por ejemplo
a la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, imagen

106
que manipulan como quieren, para oponerla a
la figura y liderazgo de quien sí representa un
riesgo para su hegemonía. Los portavoces de
las élites de poder, los periodistas entregados a
los intereses del Estado (hoy sorpren-
dentemente panistas) no cesan de elogiar la
figura desgastada a estas alturas de quien
ponen como ejemplo de una izquierda
moderna, sensata, encarnada en el ingeniero
que en los hechos es una comparsa al servicio
del PRI y el PAN, le guste o no. Ni que decir de
los “célebres Chuchos”, que con su pacifismo
inocuo, están haciendo una labor letal que está
resultando peor que el cáncer al interior del
PRD.
Basten estos dos ejemplos para plantear
que no es suficiente con una posición simple
para que un discurso resulte en alternativa
viable que contribuya al avance de la
democracia en una sociedad como la nuestra.
Ya se expusieron las razones para decir que
tenemos un PRD que atraviesa por una crisis
que pone en serio peligro la corriente de
izquierda, cuya franquicia ha acaparado. Ya
también se expuso el peligro que representa
para la izquierda legal mexicana el privilegiar la
táctica de incorporar a personajes de los grupos
de élite y dejar que se apropien del partido, en
lugar de variar la cuestión y de aceptarlos y
sumarlos si se subordinan a un proyecto de
sociedad y de una práctica política que no
pierda la orientación de lo que representa, al

107
menos a los ojos de la mayoría de la población:
una fuerza de la izquierda mexicana.
Es difícil, por la dinámica y trayectoria
que lleva la contienda política y los procesos
electorales que suceda lo anteriormente
expuesto. Es difícil, pero resulta urgente
replantear lo que se está haciendo. En el
trabajo que estamos terminando de exponer da
la impresión de que, al menos en Tabasco, la
izquierda no existe; que lo que tenemos es un
partido copado por las élites y los grupos de
poder. Esto aunque así parezca, no es verdad.
Tanto en Tabasco como a nivel nacional, la
izquierda existe y no hablamos de los grupos
ultras o guerrilleros, sino de grupos, sindicatos,
corrientes y fuerzas de la más diversa filiación
y condición, que desde hace años están
haciendo importantes esfuerzos por madurar
proyectos y modelos de organización que no
tienen como prioridad la cuestión electoral y el
arribo a puestos de elección y representación
que tienen entrampado al PRD.
Quien quiera constatar lo afirmado
puede obtener información y ampliar su visión
buscando en la red informática el proyecto de
la Asamblea Nacional por el Dialogo Nacional
(7), donde decenas y decenas de organizaciones

firmantes están impulsando instancias de


organización que pueden tener viabilidad y
forzar a quienes están en el PRD a trascender
un modelo de Estado y de gobierno altruista y
asistencial que fundamenta sus acción de
gobierno en regalar y dar paliativos y recursos

108
a los pobres de México, dejando al margen la
búsqueda de un modelo democrático donde se
busque la justicia y el imperio del estado de
derecho.
Claro que hay izquierda y claro que hay
grupos importantes y asociaciones civiles serias
que están buscando caminos que trasciendan
la simpleza de lo electoral. Hace más de seis
años, una compañera activista que reside en
Chiapas, al ganar las elecciones el entonces
candidato Pablo Salazar Mendiguchia, no
ocultaba su gusto al pensar que entraban los
chiapanecos en una nueva era de bienestar y
justicia. Hoy, después de que concluyó sin pena
ni gloria el sexenio de Salazar Mendiguchía y
con un ex priista -Juan Sabines- llevado a la
gubernatura por el PRD en esa entidad, se
constata que hay pocos cambios y muy pocas
diferencias con los gobiernos priistas que les
antecedieron.
Por supuesto que hay izquierda y aquí es
donde queremos puntualizar que es necesario
que las organizaciones, sindicatos, grupos y
activistas que luchan en distintos frentes
levantando e impulsando demandas muy
concretas, deben fortalecer sus organizaciones
protegiendo algo esencial, su carácter
ciudadano o gremial, su condición de ser
instancias de la sociedad civil y no terminar
como apéndices de grupos o sectores
electoreros que una vez que llegan a cumplir
sus ambiciones se levantan sobre las cenizas
de lo que alguna vez fue una o varias

109
organizaciones de composición popular, o una o
varias instancias reales de la sociedad civil.
Hay que impulsar una izquierda pacífica,
claro, y si ésta se encuentra en el PRD o en un
sector de este partido, hay que hacerlo, pero
hay que partir de la premisa de que esa
izquierda pacífica esté profundamente
enraizada en organizaciones de carácter
gremial y/o ciudadano que no sacrifiquen su
condición para alimentar élites de izquierda o
derecha que lo que buscan es proteger sus
intereses y perpetuar sus privilegios. Lo que
nos toca es buscar, ensayar formas y métodos
de ciuda-danización, sin el amparo del Estado y
sin el cobijo de las élites, sean éstas de la
condición y orientación que sean.
No es nuestro propósito en esta ocasión
dar recetas de cómo ciudadanizar la vida
política en el país y en Tabasco, sólo
apuntamos que es posible la vía pacífica del
cambio alimentada con una intensa
ciudadanización de las instancias de
organización de los actores y sujetos políticos
que están intere-sados en hacer de la
democracia una realidad en México y Tabasco.
Se requiere, además de esto, de un
elemento que sume voluntades; un esfuerzo
consensuado por llevar a buen puerto una
reforma de Estado que garantice lo central de
la democracia: el respeto al voto y a la
voluntad popular inscrito en una práctica
institucional de justicia y equidad cuya
plataforma sea el respeto al estado de derecho.

110
¿Suena utópico no? Al menos así parece, pero
aunque estemos lejos de esto, es el único
camino para lograr nuestro ingreso a la
democracia. Lo demás es demagogia.
Una última reflexión. En repetidas
ocasiones se hizo referencia a los medios, a su
poder de penetración y a su fuerza en la tarea
de formar opinión pública. Quizá las izquierdas
en México no han entendido que éste es un
campo donde van perdiendo la batalla. Lo
sucedido en Oaxaca con las movilizaciones de
la APPO demostró que en mucho contribuye
para generar una opinión pública favorable a
los movimientos, el contar con un medio capaz
de hacer llegar los mensajes que fortalezcan su
posición y sus razones para actuar de tal o cual
modo. De ninguna manera con el ejemplo se
incita a tomar estaciones de radio y hacer
varios “Radio Rebelde”, lo que es importante
puntualizar es que las estrategias de
comunicación son necesarias e imprescindibles.
Las izquierdas en México y en Tabasco se
quejan amargamente de sufrir el bloqueo del
Estado y poco hacen por crear espacios
informativos alternativos que lleguen a la
pobla-ción.
En la lucha por la defensa del petróleo
que lleva el Frente Amplio Progresista se dijo
hace ya varias semanas que, como parte del
esfuerzo por enfrentar las pretensiones
privatizadoras del gobierno panista, y como
parte de las estrategias de difusión de este
movimiento, se iban a imprimir millones de

111
volantes y materiales para hacer llegar a la
población las razones de la oposición a la
reforma energética propuesta. Todavía estamos
esperando con ansias que algunos de esos
materiales llegue a nuestras manos.
Por supuesto que hace falta buscar
medios alternativos que permitan construir
imaginarios colectivos que den viabilidad a las
pretensiones de derrotar al PRI y al PAN e
iniciar un nuevo estilo de gobierno. ¿Cómo
lograrlo si no hay el mínimo esfuerzo por crear
los medios para este fin? Preguntamos: en
Tabasco, ¿cómo va a hacer el PRD para evitar
que la figura paternalista del gober-nador en
turno pierda influencia en la población? ¿Qué
recursos y medios está instrumentando para
contrarrestar ese culto a la personalidad y esa
forma ególatra que trata de soportar la
dominación que el grupo en el poder de
Tabasco pretende perpetuar?
En lugar de un diseño alternativo de
comunicación, los grupos en pugna en los
procesos electorales están privilegiando el
escándalo como forma sustantiva en el
debilitamiento del adver-sario, lo que trae un
desgaste mutuo y permite que el que gane en
una batalla de esta naturaleza sea quien tiene
el poder y los recursos para manejar los medios
a su antojo. El escándalo ha mostrado que tiene
efectos mediáticos efímeros, que su per-
manencia en la percepción de la opinión
pública termina cuando otro escándalo
desplaza al anterior y al desplazarlo lo envía al

112
olvido irremedia-blemente, sin que sirva
sustantivamente para cambiar una correlación
de fuerzas en el terreno político. Hay que
considerar que quien se auto propone como
alternativa política, debe anticipar vísperas y
empezar a trabajar en la construcción de un
imaginario colectivo distinto que desdiga las
virtudes de “bondad paternalista”, sobre cuyo
sustento descansa la figura de un gobernante,
políticamente débil, como lo es el de Tabasco.
Finalmente, es importante remarcar que
la alternativa a la cerrazón de las élites
nacionales y locales de permitir el arribo de la
democracia, tanto en la nación como en
Tabasco, está en un esfuerzo serio para
impulsar una profunda reforma del Estado que
garantice el respeto a la voluntad popular
expresada en el respeto al voto por un lado y,
por otro en la promoción protección e impulso
de las instancias organizativas de la sociedad,
privile-giando su condición y carácter de
organizaciones ciudadanas que fuercen a las
élites obligándolas a avanzar en el terreno de la
democracia. La mejor herencia que puede dejar
un gobierno como el de Tabasco no son los
regalos ni los paliativos a las necesidades
ilimitadas que la pobreza acarrea.
Un equipo de cómputo, aunque
necesario, tiene un periodo de utilidad de dos o
tres años, después de estos, su devaluación se
acelera y pierde su utilidad. Una pensión a
ancianos o madres solteras no son la solución a
las necesidades que la pobreza, la marginación

113
y la exclusión acarrea entre quienes viven este
infierno. La mejor herencia que puede dejar un
gobernante, si quiere pasar a la historia como
alguien que contribuye a engrandecer a
Tabasco, es sin lugar a dudas la democracia.

Villahermosa Tabasco, Septiembre de 2008.

114
Referencias Bibliográficas

1. La referencia obligada en torno a las élites que


consideramos pertinente adoptar, corresponde a la
definición clásica que nos ofrece el italiano Gaetano
Mosca quien defina así lo que él llama clase política:
“Entre las tendencias y los hechos constantes que
se encuentran en todos los organismos políticos,
aparece uno cuya evidencia se impone fácilmente a
todo observador: en todas las sociedades,
empezando por las medianamente desarrolladas
que apenas han llegado a los preámbulos de la
civilización, hasta las más cultas y fuertes, existen
dos clases de personas: las de los gobernantes y las
de los gobernados. La primera, que es siempre la
menos numerosa, desempeña todas las funciones
políticas, monopoliza el poder y disfruta de las
ventajas que van unidas a él. en tanto la segunda
más numerosa, es dirigida y regulada por la primera
más o menos legal, o bien de modo más o menos
arbitrario y violento, y a ella le suministra, cuando
menos aparentemente, los medios materiales para
su subsistencia y los indispensables para la vitalidad
del organismo político”. Pág. 106 Para este autor al
selecto y reducido grupo que constituye la clase
política como él denomina a las élites constituye “la
minoría de personas influyentes en la dirección de la
cosa pública”. pp.107.Gaetano Mosca. La Clase
Política. FCE. Méx. 1984.
Hay que considerar en el concepto de élite a otro
autor quien en su obra se refiere a este sector de la
sociedad en estos términos: “La élite es una serie
de altos círculos cuyos miembros son seleccionados,
preparados y certificados, y a quienes se permite el
acceso íntimo a quienes mandan las jerarquías

115
institucionales impersonales de la sociedad
moderna” Mills, Wright C. La Élite de Poder. F.C.E.
Méx., 1963. Pp 22.
Obligada referencia debe hacerse a Wilfredo Pareto
quien ofrece una visión instrumental de la manera
como circula el poder y los grupos que conforman el
sector de élite en el seno de las sociedades. Para
este autor la formación y preparación de los grupos
de élite garantiza los mecanismos de dominio,
reproducción y circulación de las élites. Pareto, W.
Forma y Equilibrios Sociales. En Tratado de
Sociología General. Alianza Universidad. 1980.
Enfoques, progresos y aportaciones en torno a la
teoría de las élites hay muchos y muy variados, para
ampliar el fundamento del tema que trata el texto
tomaremos las conclusiones que Norberto Bobbio
ofrece después de analizar y sopesar lo propuesto
por varios autores:

“A pesar de las divergencias que separan a los


sostenedores de la teoría de las élites, se pueden
señalar a guisa de conclusión, algunos rasgos
comunes que sirven para distinguir esta teoría que
desde hace algunas décadas representa con distinta
suerte una tendencia constante de la ciencia
política: 1] en toda sociedad organizada las
relaciones entre individuos o entre grupos que la
caracterizan son relaciones de desigualdad; 2] la
causa principal de la desigualdad consiste en la dis-
tribución desigual del poder, o sea en el hecho de
que el poder tiende a concentrarse en manos de un
grupo restringido de personas; 3] entre las distintas
formas de poder, lo determinante es el poder
político; 4] Los que detentan el poder
(especialmente el poder político), la clase política
propiamente dicha, son siempre una minoría; 5] una
de las causas principales de que una mi-noría logre
dominar un número enormemente mayor de
personas consiste en el hecho de que los miembros
de la clase política, por ser pocos y tener intereses
comunes, están ligados entre sí y son solidarios por

116
lo menos en la conservación de las reglas del juego
que les permite ora a unos ora a otros el ejercicio
alternativo del poder; 6] un régimen se diferencia de
otro por el distinto modo en que las élites nacen, se
transmiten y mueren, por el distinto modo en que se
organizan y por el distinto modo en que ejercen el
poder; 7] El elemento opuesto a la élite o a la no
élite, es la masa, que constituye el conjunto de
personas que no tienen poder o por lo menos no
tienen un poder políticamente relevante, y que
numéricamente son la mayoría, no están
organizadas o bien están organizadas por los
mismos que participan en el poder de la clase
dominante, y por lo tanto están al servicio de la
clase do-minante”. Bobbio, Norberto y Mautteucci,
Nicola Codirectores. Diccionario de Política.
Pp599 Siglo XXI editores. México. 1984.

2. El Partido Comunista de la Unión Soviética celebró


su XX Congreso en la primera mitad de 1956; entre
el 14 y el 15 de febrero. Este Congreso fue el
primero que se celebró después de la muerte del
polémico líder soviético José Stalin. El entonces líder
máximo de Rusia Nikita Krushchev en su no menos
polémico Discurso Secreto (pronunciado en sesión
cerrada -sin la presencia de delegado extranjeros- el
25 de febrero de ese año. (Texto íntegro publicado
por Marxismo Org.) criticó con severidad al fallecido
líder soviético e inauguró con ello el combate al
“culto a la personalidad” de Stalin, Justo al inicio del
combate al culto a la personalidad habría de
marcarse por la URSS una ruta en el movimiento
comunista internacional que acarrearía otras diver-
gencias: la recomendación soviética que alentaba la
estrategia electoral y/o parlamentaria. El método
pacifista fue duramente cuestionada por amplios
sectores de teóricos y militantes comunistas de todo
el orbe e incluso habría de desembocar en una
ruptura en al interior del bloque de naciones

117
socialistas al inicio de la segunda mitad del siglo XX.
Fueron sobre todo los chinos dirigidos por Mao tse
tung y los albaneses liderados por Enver Hockha
quienes rompieron en los hechos con los socialistas
rusos por profundas diferencias. (léase el texto)
Rechazar las Tesis Revisionistas del Partido
Comunista de la Unión Soviética y la posición
Anti-marxista del grupo de Krushchev.
¡Enarbolar el Marxismo Leninismo!”, discurso leído
para dar cuenta de la posición del Partido del
Trabajo de Albania en una reunión de 81 partidos
comunistas celebrada en Moscú en 1960. Editada en
Documentos Principales del Partido del Trabajo de
Albania. T. III 1970. Ed. Albanesa. Véase también el
documento que da cuenta de la posición del Comité
Central del Partido Comunista de China. Sobre el
problema de Stalin. Comentarios a la Carta
abierta del PCUS. Redacción de la Renmin Ribao y
de la Revista Hongqi septiembre de 1963.
Documento distribuido en México por la Sociedad de
Amistad con China Popular. Ediciones en Lenguas
Extranjeras Pekín 1974.

Esta división habría de reflejarse en prácticamente


todas las organizaciones socialistas y comunistas del
mundo entero y en los años subsecuentes a 1956
habría de marcar la pauta de una profunda distancia
entre socialistas y comunistas legaloides y quienes
se auto nombraban “Marxistas Leninistas”. Hoy
después de medio siglo, todavía en México existen
organizaciones y partidos clandestinos que se
autodenominan marxistas-leninistas y que
mantienen una actividad política importante en
algunos estados de nuestro país.

3. La Reforma Política Mexicana de 1977 tiene como


antecedente una profunda crisis en el modelo
político corporativo mexicano, pues en la elección
presidencial de 1976, el candidato priísta José López

118
Portillo contendió sólo, pues el PAN al atravesar por
una crisis no presentó candidato, Por el contrario, el
entonces Partido Comunista Mexicano -el legal por
supuesto-, presentó como Candidato a un legendario
dirigente comunista: Valentín Campa quien obtuvo
casi un millón de votos, sufragios que no contaron
legalmente pues el dirigente comunista participó sin
registro alguno. Hay por ello quien ve la reforma
como una exigencia que las circunstancias
obligaban (véanse los Documentos de la LIX
legislatura de la Cámara de Diputados que dan
cuenta de la reforma en cuestión) y, hay quienes la
vieron como una estrategia de legitimación del
propio sistema corporativo mexicano, al que la
izquierda legaloide le “hizo el juego”, prestándose a
una farsa que legitimaba un modelo desgastado en
el que un candidato único era muestra del cinismo
priísta. En este segundo grupo se alineaban una
cantidad importante de organizaciones de izquierda
que entonces integraron un gran Frente Anti Farsa
Electoral a nivel nacional. El recuento de
organizaciones resultaría demasiado extenso para
los propósitos de este trabajo, pero es interesante
apuntar que varios de los dirigentes y cuadros
políticos de esa izquierda renuente a participar en la
vida político legal parlamentaria, con el paso de los
años habrían de ocupar importantes puestos de
elección popular tanto en la cámara de diputados
como en la de senadores bajo las siglas del PRD.

4. Es interesante anotar la visión que se ofrece en los


documentos oficiales del PRD, documento que
puede obtenerse en su página oficial de la red
informática, donde da la impresión que es la
escisión del PRI y la Corriente Democrática de este
partido la que da origen al PRD y no que haya sido
sobre todo la izquierda mexicana y sus
organizaciones quienes dieron origen al partido. Por
eso se transcribe textualmente lo que se encuentra
en los documentos de este partido, en una parte de
dicho documento se apunta:

119
“ORIGEN Y FUNDACIÓN DEL PRD

El Partido de la Revolución Democrática se


constituye de manera formal el 5 de mayo de 1989.
Su antecedente inmediato es el Frente Democrático
Nacional, el frente electoral creado para las
elecciones del 6 de julio de 1988, -origen y
nacimiento del PRD-, y que postuló como candidato
a la presidencia de la República al Ing. Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano. Esta fecha recuerda la gran
movilización social, civil y política que se desarrolló
a escala nacional en contra del fraude electoral
orquestado por el gobierno de Miguel de la Madrid
(1982-1988), así como al impulso de un movimiento
democrático, plural, amplio, que fortaleció la lucha
convergente por las transformaciones urgentes de
carácter económico, político, social y cultural en
México.

Tres son las corrientes políticas fundamentales que


logran conjuntarse en el PRD:

La Corriente Democrática del PRI.

La Izquierda Socialista, representada por el Partido


Mexicano Socialista (PMS), creado en marzo de
1987, y que incorporó las experiencias del Partido
Mexicano de los Trabajadores (PMT) y del Partido
Socialista Uni-ficado de México (PSUM), que a su
vez, es fruto de la unidad en 1981 del Partido
Comunista Mexicano (PCM), la Coalición de
Izquierda y el Movimiento de Acción Popular.

120
La Izquierda Social, que englobaba lo mismo a
organizaciones sociales como la Coalición Obrera,
Campesina, Estudiantil del Istmo (COCEI), la Central
Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos
(CIOAC), la Asamblea de Barrios de la Ciudad de
México, la Unión de Colonias Populares, la Unión
Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, que nuclea
a agrupamientos de activistas políticos con
presencia en el medio social como la Asociación
Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), la
Organización Revolucionaria Punto Crítico (ORPC), la
Organización de Izquierda Revolucionaria-Línea de
Masas (OIR-LM, parti-cularmente en el D.F.) y el
Movimiento al Socialismo.

Pero sin duda, su riqueza social, civil y política está


simbolizada en la integración de cientos y miles de
ciudadanos que fueron testigos y participantes de
las gestas y luchas más importantes del pueblo de
México en este siglo después de la revolución de
1910-17:La acción ejemplar y patriótica del
Presidente Lázaro Cárdenas de la expropiación
petrolera; la repartición de tierras para el desarrollo
de los ejidos en el país, y las acciones para
favorecer al campo mexicano; la lucha de los ferro-
carrileros de 1958 y la democratización sindical; la
lucha de los maestros y la de los médicos en los
60's; el movimiento estudiantil del 68; la lucha de la
guerrilla urbana y rural de los 70's; la lucha de los
trabajadores electricistas en la Tendencia
Democrática del SUTERM a mediados de los años
70's; las Coordinadoras de masas de los sectores
magisterial, campesino y urbano popular de los
80's; el fortalecimiento del movimiento popular y
ciudadano en la respuesta organizada para el
rescate de nuestros heridos y nuestros muertos, así
como en la reconstrucción, por los sismos de
septiembre de 1985 en la Ciudad de México y, el
desarrollo de una sociedad civil, solidaria, creativa y
profesional en impulso y crecimiento por la defensa
y protección de los derechos humanos, en la
educación popular, en la participación ciudadana y

121
en la lucha por la democracia en esta década de los
90”.

Valga esta extensa cita, para notar que en el


recuento de organizaciones que integran ese gran
bloque de fuerzas de izquierda que dieron origen al
PRD, aparece en primer lugar encabezando el
listado la Corriente Democrática del PRI.

5. Es del dominio público que el modelo de


organización del sistema político mexicano descansa
en un esquema corporativo, con organizaciones de
masas y gremiales que están situadas como
apéndices del Estado, y que debido a esto, en
mucho las luchas y enfrentamientos librados por los
trabajadores mexicanos han sido por lograr la
democratización de sus sindicatos. Este derrotero ha
sido una constante desde poco más de la mitad del
siglo XX. Los trabajadores mexicanos han venido
enfrentando a dirigentes que estaban sostenidos y
promovidos desde el aparato de Estado mismo.

Pareciera ser que esto es un fenómeno particular de


nuestro país, pero no es así. En muchas naciones,
aún en las de tradición democrática, el empleo de
esquiroles y dirigentes gremiales a modo fue una
táctica común. Rescato en este sentido una
caracterización hecha por Wright Charles Mills,
quien al analizar los mecanismos que emplean los
grupos de poder para llegar a éste o mantenerlo en
comunidades y sociedades estado-unidenses retrata
con agudeza la característica de dirigentes
sindicales entregados a los grupos de poder. Los
describe así:

122
“Vistos desde un ángulo especial, los sindicatos se
han convertido en organizaciones que seleccionan y
forman dirigentes que, al obtener éxito, se sitúan al
lado de los hombres de negocios dentro y fuera del
poder nacional; porque una función de los sindicatos
-como movimientos sociales y partidos políticos- es
contribuir a la formación de esa élite de poder
nacional” Mills, En Poder, Política, Pueblo Edición
preparada por Irving L. Horowitz. FCE. Méx. P 65.

Obviamente estamos retratando en el escenario


mexicano a los sindicatos blancos o charros, como
se les conoce popularmente, no a las organizaciones
democráticas y combativas cuyas dirigencias están
más comprometidas con sus agremiados y cuya
existencia por fortuna es frecuente en nuestro país.

6. Cuando hablamos de élite política, nos referimos a


aquellos personajes que son portadores de un
capital político importante, ya sea como dirigentes,
como intelectuales o ideólogos identificados y
alineados en un partido (intelectuales orgánicos en
el discurso gramsciano), o bien como líderes de
sectores definidos de la sociedad. Obviamente
estamos hablando de actores de importancia de la
membrecía de los partidos políticos, actores que han
dedicado tiempo y esfuerzo .en la construcción y/o
liderazgo dentro de ese partido, pero que no tienen
poder económico. Tal vez para designar a estos
personajes el término élite política no resulte el
idóneo, pero lo que tratamos de enfatizar es que se
trata de aquellos cuadros importantes y destacados
de partido que no alcanzan ni la estatura ni el
acceso a lo que Wright C. Mills denomina Elite de
Poder.

123
Por eso, para caracterizar a este grupo de militantes
de partido tomaremos lo propuesto por Robert
Michels, quien en su obra Los Partidos Políticos
expone lo que denomina la oligarquía de partido,
cuando afirma que en “todo partido político siempre
habrá una minoría de hombres que dirigen y dictan
órdenes, y otros que obedecen y ejecutan el
mandato”. Así cuando habla de la formación de
líderes expresa que: “Es innegable que todas estas
instituciones educacionales para funcionarios de
partido y organizaciones laborales tienden, por
encima de todo, a la creación artificial de una élite
de la clase trabajadora, de una casta de segundones
compuesta de personas que aspiran a mandar sobre
el proletariado. Existe sin quererlo un
distanciamiento continuo, que divide a los líderes de
las masas. La especialización técnica que resulta
inevitablemente de toda organización extensa, hace
necesario lo que se ha dado en llamar la
[[conducción experta]]. En consecuencia, el poder
de determinación llega a ser considerado como uno
de los atributos específicos del liderazgo, y las
masas lo pierden gradualmente mientras se
concentra sólo en las manos de los líderes.

De este modo, los líderes, que al principio no eran


más que órganos ejecutivos de la voluntad
colectiva, se emancipan pronto de la masa y se
hacen independientes de su control.

La organización implica la tendencia a la oligarquía.


En toda organización, ya sea de partido político, de
gremio profesional, u otra asociación de este tipo,
se manifiesta la tendencia aristocrática con toda
claridad. El mecanismo de la organización, al
conferirle solidez de estructura, induce algunos
cambios importantes en la masa organizada, e
invierte completamente la posición respectiva de los
conductores y conducidos. Como conse-cuencia de
la organización, todos los partidos o gremios

124
profesionales llegan a dividirse en una minoría de
directivos y una mayoría de dirigidos”. Michels,
Robert. Los Partidos Políticos. Un Estudio
Sociológico de las Tendencias Oligárquicas de la
Democracia Moderna de los Partidos Amorrortuo
Editores. 5ª. ed. 1996, Buenos Aires pp. 77-78.

7. Asamblea Nacional de Organizaciones del Dialogo


Nacional.

El proceso seguido por este esfuerzo de


organización, vale la pena de ser rastreado, pues da
cuenta de un intento de organización alterno al
terreno electoral y agrupa alrededor de 200
organizaciones actuantes y convocantes a este
importante movimiento político. Las direcciones
electrónicas donde pueden consultarse los
documentos son:

http://www.dialogonacional.org.mx/resolutivoasamblea.ht
ml
http://www.dialogonacional.org.mx/unidad/dialogo.html

125
126
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Bobbio, Norberto y Mateucci, Nicola.


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Michels, Robert.
127
Los Partidos Políticos. Un Estudio Sociológico de las
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Sobre el Problema de Stalin. Ediciones en Lenguas
Extranjeras Pekín. Distribuido en México por la Sociedad
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Rechazar las Tesis Revisionistas del Partido Comunista
de la Unión Soviética y la posición Anti-marxista del
grupo de Krushchev. ¡Enarbolar las Banderas del
Marxismo Leninismo! Discurso leído a nombre del Partido
del Trabajo de Albania en una reunión de 81 Partidos
Comunistas celebrada en Moscú en 1960. En Documentos
Principales del PTA. Tomo III. Ed. Albanesa. 1970.

Romo, López Rosa María (coordinadora).


Historia General de Tabasco. 2 t Gobierno del Estado de
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Tudela, Fernando.
La Modernización Forzada del Trópico Húmedo. El
Colegio de México 1989

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Tabasco Realidad y Perspectivas. 3 vols. Gobierno del
Estado de Tabasco 1993.

Voz Proletaria.
Boletín del Frente Sindical Campesino Indígena Social
y Cultural. No. 6. Regional Sureste Mayo 11 de 2007.

128
INDICE

Pág.
Repaso de Conciencia:
Prólogo de Gabriela Gutiérrez Lomasto

Nota Preliminar

15

Introducción

19

El Contexto

24

La Izquierda Legal Mexicana;


Un Híbrido de Origen

29

Socialistas, Comunistas, Izquierdistas y Ex priistas:


Saldos y Consecuencias

36

El IFE y los Institutos Estatales:


La Ciudadanización Acotada

39

Los Medios Masivos de Comunicación: Una ojeada.

44

La Izquierda Legal en Tabasco:


Una Disputa por la Antigüedad

53

El Gobierno Actual: Más Debilidades que Fortalezas

63

Escenarios Posibles en Asuntos Electorales

72

129
Actores y Sujetos Sociales: Una Relación Compleja

75

La Tradición Conservadora de las Élites en Tabasco

87

Imaginarios Colectivos Como Discurso de Dominación

93

A Manera de Conclusión

99

Referencias Bibliográficas

108

Bibliografía

118

Este libro se terminó de


Imprimir en Junio de 2009
Impresos Graphe, Tabasco, México,
Tel: 355-28-55

130
La Edición estuvo al cuidado de:
Reyes Montejo Ventura
Se tiraron 1000 ejemplares
En su tipografía se utilizó
Century Schoolbook, 7,9 y 10.5 pts.

131