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COLECCIÓN "A LAZENA DE YAYA". N.

° 15

GEOGRAFÍA MEDIEVAL
DE SERRABLO
ESTUDIO HISTÓRICO—ANTROPOLÓGICO
DE 82 YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
ALTO Y BAJOMEDIEVALES DE UNA
COMARCA DEL ALTO ARAGÓN

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JOSÉ MIGUEL NAVARRO LÓPEZ


GEOGRAFÍA MEDIEVAL
DE SE LO
ESTUDIO HISTÓRICO-ANTROPOLÓGICO
DE 82 YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
ALTO Y BAJOMEDIEVALES DE UNA
COMARCA DEL ALTO ARAGÓN
JOSÉ MIGUEL NAVARRO LÓPEZ

GEOGRAFÍA MEDIEVAL
DE SE LO
ESTUDIO HISTÓRICO-ANTROPOLÓGICO
DE 82 YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
ALTO Y BAJOMEDIEVALES DE UNA
COMARCA DEL ALTO ARAGÓN

INSTITUTO DE ESTUDIOS
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE ALTOARAGONESES
SABIÑÁNIGO =ti

MUSEO «ÁNGEL ORENSANZ Y


ARTES DE SERRABLO»
COLECCIÓN «A LAZENA DE YAYA», 15
Coordinador: Enrique SATuÉ OLIVAN
(Director del Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo)
Editan: Excmo. Ayuntamiento de Sabiñánigo
Instituto de Estudios Altoaragoneses
Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo
Texto y fotografías: José Miguel Navarro López
Cubierta: Merche Pérez Betrán
Corrección: Teresa Sas Bernad
I.S.B.N.: 84-8127-104-7
Depósito legal: HU. 500/2000
Fotocomposición e impresión: Gráficas Alós - Huesca
Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo
Puente de Sabiñánigo. E-22600 Sabiñánigo
Teléfono: 974 482 240
A mis padres, por enseñarme a amar estas tierras.
A Duli, por su infinita paciencia y por tantas horas robadas.
Y sobre todo a Orosia, para que, como yo, disfrute de la naturaleza,
el arte y la historia de estas montañas.
"De allí huyó la vida y quedaron campos despoblados e incultos
muchas veces: acaso paredones carcomidos, vestigios de un pasado
que contribuyó a elaborar el alma de la raza" (RICARDO DEL ARCO, 1952).
INDICE

PRESENTACIÓN, a cargo de José Ignacio Royo Guillén 13

PRÓLOGO, a cargo de Ricardo Mur Saura 15

1. INTRODUCCIÓN
1.1. Despoblados, monasterios, lugares amortaus, billares,
espedregales y conventos 17
1.2. Ámbito geográfico 19
1.3. Metodología 21
1.4. Motivación 23
1,5. Agradecimientos 25

2. UN POCO DE HISTORIA 27

3. ESTRUCTURACIÓN DEL LIBRO 35

4. DESPOBLADOS
4.1. SOBREMONTE
4.1.1. San Mamés 57
4.2. TIERRA DE BIESCAS
4.2.1. San Bartolomé 58
4.2.2. Santa Engracia 62
4.2.3. San Juan de Espierre 67
4.2.4. San Liebans 70
4.3. SOBREPUERTO
4.3.1. San Bartolomé 72
4.3.2. Castillón 74
4.3.3. Fenés 77
4.3.4. Isábal 81
4.3.5. Isuala 84
4.3.6. Niablas 88
4.4. BAL DEL RÍO AURÍN
4.4.1. Ataguás 91
4.4.2. Güe 94
4.4.3. Orzandué 96
4.4.4. Senés 101
4.4.5. Siricata 104
4.5. CANAL ANCHA
4.5.1. Aspirilla 105
4.5.2. Muro 111
4.6. BAL DE BASA
4.6.1. Arbisa 114
4.6.2. Belmonde 116
4.6.3. Bentayuelo 118
4.6.4. Noballa 122
4.7. GALLIGUERA
4.7.1. Aracastiello 125
4.7.2. Arasilla 128
4.7.3. Bailín 132
4.7.4. San Bertolomé 133
4.7.5. Bescasiella 135
4.7.6. Busa 136
4.7.7. Centenero 140
4.7.8. Civitatella 142
4.7.9. Gronostué 144
4.7.10. Huértalo 146
4.7.11. Ipe 148
4.7.12. Larbesa 150
4.7.13. Obeto 153
4.8. BAL DE GUARGA
4.8.1. Buesa 158
4.8.2. Calveras 160
4.8.3. Castellar 161
4.8.4. Cerceles 163
4.8.5. Estaún 166
4.8.6. Fragen 170
4.8.7. Larrué 173
4.8.8. Luxués 177
4.8.9. Perula 178
4.8.10. Portiella 181
4.8.11. Urbán 183
4.8.12. Vilás 187
4.9. BAL DEL RÍO REMATRIZ
4.9.1. Angüé 189
4.9.2. Ascany 191
4.9.3. Grusuet / San Túrbez 192
4.9.4. Ligüé 193
4.9.5. Linastrué 196
4.9.6. Lorés 197
4.9.7. Medianeta 200

5. MONASTERIOS 203
5.1. San Juan de Arguisal 205
5.2. Santa María de Arrasul 206
5.3. San Cristóbal de Aurín 210
5.4. Santa María de Bailarán 212
5.5. San Úrbez de Basarán 218
5.6. San Martín de Cercito 221
5.7. San Andrés de Fanlo 230
5.8. San Genaro de Gallego 236
5.9. San Úrbez de la Garganta 238
5.10. San Pelay de Gavín 242
5.11. San Pedro de Lasieso 249
5.12. Santa María de Latre 252
5.13. San Juan de Matidero 254
5.14. San Salvador de Serué 257
5.15. San Salvador de Sorripas 260

6. CONCLUSIONES 265

7. INFORMANTES 267

APÉNDICES
1.Toponimia 271
2.Algunas catástrofes naturales, guerras o acontecimientos
históricos como posibles causas de despoblamiento
(desde el siglo x hasta finales del xix) 278
3. Despoblados ilocalizados, documentados
o recogidos en la tradición oral 280
PRESENTACIÓN

C OMO profesional de la arqueología y como investigador, es


para mí un verdadero placer y una honda satisfacción el
escribir estas líneas de presentación del trabajo realizado
por José Miguel Navarro López sobre la geografia medieval del Serrablo.
Conocí a José Miguel durante los trabajos de excavación y consolidación que
entre los años 1997 y 1999 recuperaron del olvido el antiguo monasterio de
San Pelay de Gavín. Durante esos tres años las sucesivas intervenciones del
Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón, a través de su
Dirección General de Patrimonio Cultural, han traído como consecuencia la
excavación casi total del edificio monástico, su consolidación, así como su
protección fisica, señalización y una exposición permanente localizada en los
municipios de Gavín y Biescas.
Dentro de este tono de interés general hacia la recuperación de nuestro
patrimonio cultural, y en especial del referente al poblamiento altomedieval
del Alto Aragón, destaca la obra de José Miguel Navarro, el cual ha realizado
un trabajo metódico de búsqueda de documentación, realización de encues-
tas, localización y documentación de los yacimientos, todo ello en un entorno
geográfico que, debido a la despoblación de la comarca y a la desaparición
paulatina de senderos y caminos tradicionales, hace verdaderamente penosa
la labor de búsqueda de despoblados y monasterios, que en la actualidad,
aunque relativamente conservados, se encuentran enmascarados por comple-
to por la vegetación hasta el punto de hacerlos, en ocasiones, casi invisibles.

13
El trabajo llevado a cabo por José Miguel representa la recuperación
para el patrimonio arqueológico y cultural aragonés de una elevada nómina
de lugares citados en las fuentes medievales pero faltos de localización exac-
ta y desconocidos hasta el momento en cuanto a sus características cronoló-
gico-culturales. Con esta publicación se incrementa de manera más que
notable la carta arqueológica del Serrablo y se contribuye de este modo a
rellenar un área de tradicional vacío en la investigación. El conocimiento de
este patrimonio debe traer consigo una mejor protección del mismo, así como
ayudar a una mejor planificación en las intervenciones de excavación, con-
solidación o puesta en valor.
En suma, como arqueólogo y como aragonés amante de las tierras del
Pirineo, no puedo más que felicitar al autor y a las instituciones que se han
hecho cargo de la edición de su libro por su dedicación y sensibilidad hacia
la recuperación de nuestras señas de identidad. Publicaciones como esta
deben contribuir sin duda a la promoción social de este patrimonio en una
comarca en la que cada vez más se están complementando el turismo de
nieve y la montaña con el estrictamente cultural. La labor realizada no está
ni mucho menos concluida, pero trabajos como el que presentamos pueden
ayudar a llevar a buen puerto un proyecto cultural sobre esta comarca que
definitivamente saque del olvido todos sus valores culturales y patrimoniales.
Todos debemos estar de enhorabuena por la labor de personas como
José Miguel Navarro, por su abnegación, por su trabajo metódico y, en defi-
nitiva, por su cariño y amor hacia estas tierras altoaragonesas que le han
visto nacer y en las que quiere seguir viviendo, aunando esfuerzos para que
el Serrablo vuelva a recuperar parte de su antiguo esplendor.
JOSÉ IGNACIO ROYO GUILLÉN
ARQUEÓLOGO DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE PATRIMONIO
(DIPUTACIÓN GENERAL DE ARAGÓN)

14
PRÓLOGO

A MIGO lector: Cuando leí los borradores de la obra que tienes


en tus manos, he de confesar que enseguida me cautivó, no
solo por el tema, que me apasiona, sino por su tratamiento.
Hasta el presente, tres obras han salido a la luz con el título de
Geografia medieval: Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca, de
don Antonio Durán Gudiol, publicada en Huesca en 1961; Geografia medieval
del voto a san Indalecio, cuyo autor es quien este prólogo firma, editada en
Jaca en 1991, y esta de la que nos ocupamos, Geografia medieval de Serrablo.
La primera es el resultado de una inconmensurable labor archivística
de muchos años. Un servidor se limitó a localizar en el mapa los 238 pueblos
que en 1187 hicieron solemne voto a san Indalecio. Pero la obra de José
Miguel supera con creces las pretensiones anteriores. Dado el estado de la
cuestión, creo que se ha tocado fondo en muchos aspectos. Futuras investi-
gaciones y excavaciones podrán arrojar nuevos datos pero hoy por hoy, esta
obra ofrece cuanto se conoce y puede conocerse sobre el tema.
José Miguel no se queda en la mera recopilación de datos ni en la
escueta localización del topónimo, tarea harto dificil en algunos casos, sino
que ofrece para cada despoblado, siempre que es posible, la etimología del
topónimo, su acceso y situación, descripción, historia, etnología y arqueología.
Estos dos últimos aspectos, a mi modo de ver, son los más interesantes y
determinantes del libro, más si cabe que la ubicación y descripción del lugar.
Los archivos siempre están ahí y la presente obra, a este respecto, no
aporta nada nuevo que no se supiera. Pero la tradición oral está en un
momento critico para ser recuperada antes de ser engullida por las turbu-
lencias de los nuevos tiempos. Me emocionan los relatos de "abuelas" y de

15
"pestes" con los que se suele finiquitar la historia de un núcleo rural. Me fas-
cina comprobar cómo el hombre pirenaico sigue envolviendo los villares, villa-
rons, espedregales y margüeños con aura de misterio y respeto capaz de
sobrecoger al más estricto de los científicos.
En los despoblados medievales, aun en medio de la precariedad y la
parquedad en resultados, la arqueología viene a ser como los frutos de un
árbol, que sin ellos parece carecer de sentido en la vida y preso de la más
terrible de las maldiciones, que es la esterilidad.
Asombra el detalle con que el autor describe los accesos y situación de
los despoblados, signo ante todo del profundo conocimiento de su tierra y de
su amor hacia la misma, sentimientos que pueden leerse, ya no tanto entre
líneas, sino entre palabras.
José Miguel pertenece a lo que desde hace algún tiempo se denomina
la "segunda generación cultural de Serrablo", formada por jóvenes de veinti-
tantos años que siguen con tanta o más ilusión las iniciativas que sus pre-
decesores han emprendido desde hace casi treinta años. No cito nombres
porque están en la mente de todos y siempre me dejaría alguno y, además,
sería un desprecio para todo el ejército de personas que trabajan en la som-
bra en toda buena asociación y que son tan imprescindibles e importantes
como los que salen a la luz.
Desde hace tiempo, en Sabiñánigo, se está creando un tejido muy
importante en torno a la cultura y lo mejor de todo es que ese tejido no es de
usar y tirar, sino que es como el de esos ropones de santa Orosia que se ha-
cían en casa con la mejor lana y duran toda la vida. Y aquí no vale aplicar la
parábola evangélica que nos aconseja no poner un remiendo de paño nuevo
en un vestido viejo, porque el paño nuevo tiraría demasiado y rompería el ves-
tido viejo, haciéndose aún mayor el roto.
Solo queda agradecer a José Miguel su labor y sus inquietudes, que
son muchas. Ya nos sorprendió en 1994 con su Medicina popular de Serrablo,
nos entusiasma con la obra que tenemos en nuestras manos y seguirá
haciendo lo propio cuando termine su Veterinaria popular de Serrablo y otros
muchos proyectos que se están cociendo en las ollas de su ilusión.
Ojalá tuviéramos en esta tierra más josemigueles. Otro pelo se nos vería.
RICARDO MUR SAURA

16
INTRODUCCIÓN

1.1. DESPOBLADOS, MONASTERIOS, LUGARES AMORTAUS,


BILLARES, ESPEDREGALES Y CONVENTOS
Quizá a muchos de los que lean este trabajo y conozcan la antigua
comarca de Serrablo les llamará la atención el saber que, además de los
numerosos pueblos que todavía quedan en pie —la mayoría por poco tiem-
po—, existieron otros muchos núcleos de población que, desde la Alta Edad
Media, salpicaron estas montañas y que por diversas causas —en su mayor
parte las desconocemos y no las conoceremos nunca— desaparecieron para
dejar tras de sí, en el mejor de los casos, alguna mención en viejos docu-
mentos o amontonamientos de piedras informes sobre el terreno. Otros ni
siquiera eso, sus terrenos han cambiado tanto a lo largo de los siglos que es
prácticamente imposible ubicarlos en su lugar exacto.
Muchos poblamientos que en esas remotas épocas existían desapare-
cieron por epidemias, guerras o cambios de situación debidos a motivos polí-
ticos o económicos. Otros, tras una política de colonización de la Alta Edad
Media que favorecía una enorme dispersión de la población, debieron de
desaparecer porque sus habitantes pasaron a residir en núcleos de mayor
entidad y mejor situados, una vez superados los primeros momentos de ten-
sión política y social.
De todos estos poblados, sabemos de su existencia por viejos docu-
mentos medievales que todavía hoy se conservan, pero se echaba en falta un
trabajo de campo exhaustivo que sirviera tanto para el investigador científi-
co como para el curioso que quiera profundizar en el estudio de la comarca

17
donde vive. Los documentos siempre estarán allí, pero la sabiduría que encie-
rra la mente de nuestros abuelos es un bien perecedero. La toponimia, las
leyendas, los lugares exactos donde estaban los despoblados y los monaste-
rios solo los saben las gentes que han vivido cerca de ellos y estos, desgra-
ciadamente, tienen una media de edad muy avanzada. Llevamos diez años
recogiendo información para la realización de este estudio y estamos seguros
de que si este trabajo se acometiera hoy muchos de los yacimientos que aquí
figuran habrían desaparecido para siempre, no porque no estuvieran sino
porque simplemente no sabríamos dónde localizarlos.
Así pues, este es el objetivo del trabajo que tienes en tus manos:
intentar dar a conocer, de forma amena pero no exenta de rigor, los pueblos
y monasterios que, habiendo nacido en la Alta Edad Media y siendo las
gentes que los habitaron protagonistas de una de las épocas históricas
más apasionantes de la comarca, desaparecieron por diversas causas siglos
después.
La comarca de Serrablo, igual que otras pirenaicas, posee un patrimo-
nio totalmente inédito relacionado con su historia. Son muchos los pueblos
que yacen enterrados o envueltos por la maleza, esperando que alguien los
saque a la luz y los dé a conocer para hacernos una idea más fehaciente de
nuestra historia. El patrimonio arqueológico es inmenso e inexplorado. De
este hecho se podría sacar incluso un rendimiento económico nada despre-
ciable, sobre todo para determinadas zonas especialmente deprimidas. El
turismo cultural es un hecho innegable y en alza. Puestos a soñar, ¿no sería
bonito que se excavara el entorno de la ermita de Busa o que se restaurara
la ermita de Santa Isabel de Aspirilla, se excavara el despoblado anexo y se
recuperara su antigua romería? Aprovechando el auge del senderismo, ¿por
qué no balizar un sendero que una varios de ellos? El reto está lanzado. Solo
falta que alguien con competencias en la materia se ponga manos a la obra.
¡Costaría tan poco!
Si esto no se consigue, nos daremos por satisfechos con que algún lec-
tor de este libro se acerque a esos viejos amontonamientos de piedras, pasee
entre ellos, los mire con respeto y piense que en ese mismo lugar nacieron,
vivieron y murieron aquellas gentes a las que debemos, entre otras cosas, la
forja de este país que ellos empezaron a llamar Aragón.

18
lana

ral

1.2. ÁMBITO GEOGRÁFICO


Por una motivación meramente práctica, pues la historia de la comar-
ca en estas épocas está indisolublemente unida al nacimiento del reino de
Aragón, el trabajo que tienes en tus manos se ha centrado en lo que hoy se

Mapa de Serrablo con los pueblos en los que todavía queda en pie algún resto reconocible.
A los 105 existentes habría que añadir, al menos, 67 más y 15 monasterios
hasta completar la geografía medieval de la comarca.

19
conoce como Serrablo. Esta comarcal, enclavada en plena depresión media
intrapirenaica, jugó un importante papel en la consolidación del incipiente
reino de Aragón durante la Alta Edad Media. Actualmente, tras quedar tiem-
po atrás reducida a un topónimo en la parte alta del río Guarga, desde la
década de los 70 se redescubrieron sus antiguos límites, gracias en gran
medida al nacimiento de la Asociación Amigos de Serrablo, fijándose estos en
las alineaciones calizas de las sierras interiores por el norte, las sierras exte-
riores por el sur, la comarca de la Jacetania por occidente y la comarca de
Sobrarbe por oriente.
El soporte físico lo componen materiales sedimentarios de diversa
índole entre los que destaca —por su interés para este trabajo— el flysch2,
materia prima desde siempre para la construcción de viviendas. Paquetes
conglomeráticos de finales del cuaternario donde, probablemente, se implan-
taron focos eremíticos anteriores al primer milenio3 y margas azules, muy
blandas y erosionables, que sirvieron, junto con el cauce del Gállego, como
vías naturales de comunicación y penetración de contingentes humanos en
estas tierras.

1 Aunque tras la reciente ley de Comarcalización Serrablo o Sarrablo se incluye dentro de la


comarca del Alto Gállego, el topónimo sigue teniendo plena vigencia para los habitantes de estas tierras.
Se conoce así a un territorio histórico cuya capitalidad la ostenta Sabiñánigo y que viene delimitado por
los términos municipales de Biescas, Caldearenas, Sabiñánigo, Yebra y Yésero. La comarca del Alto
Gállego, por su parte, además de los municipios arriba mencionados, incluye los de Sallent, Hoz de Jaca
y Panticosa.
2 Se llama flysch —o turbiditas— a una subunidad geológica de origen sedimentario marino for-
mada en el Eoceno (65-23 millones de años) y consistente en estratos alternados de areniscas y arci-
llas, que fueron intensamente plegados en la orogenia alpina. Esta alternancia de estratos favorece una
intensa erosión mecánica que hace que la roca se fragmente en pedazos más o menos regulares que
necesitan muy poco retoque para su aprovechamiento. Estas rocas han sido, desde siempre, materia
prima para la construcción de edificios en la comarca.
3 Nos basamos para esta afirmación en la multitud de cuevas-santuario localizadas, tanto en la
comarca como fuera de ella. Como ejemplos más destacados tenemos en Serrablo las cuevas de Santa
Orosia, en Yebra de Basa, y la de San Úrbez, en la Guarguera. Fuera de la comarca, por citar algunas,
encontrarnos la de San Martín de la Bal d'Onsera, en la sierra de Guara, la Virgen de la Cueva en Oroel
o el propio monasterio de San Juan de la Peña en la Jacetania. Estas cuevas, aun siendo lugares de
culto precristianos, se cristianizaron muy tempranamente y debieron de acoger a comunidades eremí-
ticas ya en el siglo vis. De todas formas, que sepamos, no se ha hecho todavía una investigación arqueo-
lógica que arroje luz sobre este tema.

20
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rata

1.3. METODOLOGÍA
La metodología de este trabajo no ha diferido de la de otros llevados a
cabo sobre etnología e historia en la comarca. Básicamente se trata de reali-
zar entrevistas a los habitantes de los pueblos sobre el tema (intentando ven-
cer en muchos casos su inicial desconfianza por motivos que más tarde se
verán) y con posterioridad efectuar un reconocimiento sobre el terreno, en el
mejor de los casos acompañado por el encuestado y en otros —la mayor
parte— realizando el rastreo en solitario o en compañía de amigos.
Muchos de los despoblados son visitables tras poco rato de marcha desde
donde se deja el vehículo; otros, en cambio, requieren todo un día para su visi-
ta andando por pistas forestales o viejos caminos engullidos por la maleza. La
bicicleta de montaña nos será de gran utilidad para desplazarnos por muchas
de las zonas inaccesibles para vehículos de cuatro ruedas sin tracción integral.
Después del trabajo de campo, se ha buscado abundante información
bibliográfica y se han contrastado topónimos y fechas hasta no quedar duda
del lugar que estábamos buscando. En algunos casos, incluso hemos tenido
que recurrir a fotografías aéreas para complementar el material necesario. Con
todo, algunas ubicaciones, afortunadamente las mínimas, son muy problemá-
ticas y tenemos que recurrir a suposiciones más o menos fundamentadas.
Ahora bien, las especiales características de este estudio, una vez
constatada la increíble riqueza arqueológica de la comarca, hicieron que nos
pusiéramos en contacto con el departamento de arqueología de la Diputación
General de Aragón (n.° de expediente 273/99) para que tutelara todo lo
referente a la arqueología y los materiales de los yacimientos aquí contem-
plados. Se propuso como directora de las prospecciones a Merche Pérez,
joven licenciada serrablesa que supo imprimir —al trabajo y sobre todo al que
esto escribe— el carácter científico y el entusiasmo necesario para que este
libro haya salido a la luz.
De especial valor también para este trabajo han sido los estudios rea-
lizados por reputados medievalistas como Antonio Durán Gudiol, Ángel
Canellas, los hermanos Ubieto Arteta, Ana Isabel Lapeña, etc.4.

4 Véanse las referencias bibliográficas de páginas siguientes.

21
Mención aparte merecen cuatro trabajos en los que se nombran
muchos de los despoblados motivo de estudio. Estos son:
a) El cartulario del monasterio de San Andrés de Fanlo, desapareci-
do tras la guerra civil de 1936-1939, que se conservaba en la casa parroquial
de San Pedro el Viejo de Huesca. Este cartulario fue estudiado en 1904 por
Eduardo Ibarra, años más tarde por Pascual Galindo y por fin en 1936 Ángel
Canellas recuperó gran parte del contenido de los documentos pero de forma
somera. Muchos de los manuscritos no fueron copiados íntegros y, por tanto,
solo conocemos la fecha y el tema tratado. Este último investigador publicó
el material recogido en 1964 bajo el título de Colección diplomática de San
Andrés de Fanlo (958-1270). En él, aparte de arrojar luz sobre la vida monás-
tica de este cenobio, aparece abundante documentación sobre compras, tran-
sacciones, litigios, etc. del monasterio con los pueblos de los alrededores.
Muchos de ellos aún existen, otros han desaparecido5.
b) El contenido de un documento publicado por Antonio Durán
Gudiol bajo el título de "Viajes por Serrablo en los años 1338 y 1405", en el
número 23 de la revista Serrablo, correspondiente a marzo de 1977, y poste-
riormente en el libro homenaje a este ilustre medievalista, editado en 1996
por Amigos de Serrablo con motivo de su 25° aniversario6. En él se hace
mención de dos viajes realizados por gentes de Huesca, con motivo de la
recaudación de fondos para la construcción de la catedral de esta ciudad,
durante los años 1338 y 1405, y se alude a numerosos pueblos ahora desa-
parecidos.
c) La obra publicada por Ricardo Mur en 1991, titulada Geografia
medieval del voto a san Indalecio, siguiendo indicaciones del libro Índice de
la alegría sagrada. Epítome de la vida y traslación de san Indalecio, uno de los
siete principales discípulos del apóstol Santiago el Mayor, de fray B. Echeverz.
En él se hace mención de los 238 pueblos que en 1187 hicieron voto a san
Indalecio. Aunque la mayor parte pertenece a la vecina comarca de la

5 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), Zaragoza,


Institución Fernando el Católico, 1964.
6 Antonio DURÁN GUDtOL, "Viajes por Serrablo en los años 1338 y 1405", en Del arte y la historia
Medievales en Serrablo, Sabiriánigo, Amigos de Serrablo, 1996, pp. 59-70.

22
Jacetania, algunos de ellos están ubicados geográficamente en la actualidad
en la comarca de Serrablo7.
d) El extraordinario trabajo titulado El monasterio de San Juan de la
Peña, escrito por la investigadora Ana Isabel Lapeña, en el que se detalla la
vida de uno de los cenobios más importantes de los Pirineos y, por supues-
to, de los prioratos y pueblos que de una u otra manera dependían de él8.

1.4. MOTIVACIÓN
Hace ya muchos años, en una de mis frecuentes visitas al pueblo natal
de mi padre —Belarra—, este me indicó un tozal al sur del pueblo, en plena

7 Ricardo MUR SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, Jaca, 1991. Respecto a este
voto, hay que matizar que la única fuente histórica que tenemos es la obra de Echeverz y los docu-
mentos que se conservan en algunas casas de su ámbito de influencia. Ahora bien, este voto, tal y como
se presenta en la obra de Echeverz, plantea dos problemas:
a) Hay serias dudas acerca de la autenticidad de 1187 como fecha de su inicio. Más bien pare-
ce que pudo surgir allá por el siglo xv. Algunos medievalistas apuntan la posible falsificación del mismo
por parte del monasterio de San Juan de la Peña para procurarse ciertos fondos de trigo anuales.
b) No se puede dudar de que existe desde hace siglos (ahí está la tradición), pero también
surgen dudas acerca del ámbito de influencia que marca Echeverz. A saber: por el norte, la frontera
francesa; por el este, el río Gallego hasta Senegüé y el Aurín; por el oeste, la raya de Navarra; por el
sur, las sierras exteriores. De facto, parece que no llegó nunca a los limites marcados por Echeverz,
siendo sus verdaderos límites los siguientes: por el norte, la cabecera de los altos valles; por el este, la
orilla derecha orográfica del río Aragón; por el oeste, la línea formada por los pueblos de Salvatierra,
Mianos y Bagüés; por el sur, las sierras exteriores.
Se llega a estas conclusiones por varios motivos:
a) Estas montañas están organizadas desde el punto de vista romero-religioso-sociológico en
torno a seis macrosantuarios: San Juan de la Peña, la catedral de Jaca, Santa Orosia, Santa Elena,
San Úrbez de Nocito y la Virgen de los Ríos. Los pueblos que van a uno de estos santuarios no van a
otro, son excluyentes (Aurín, por ejemplo, acude a Santa Elena y sin embargo figura como uno de los
pueblos que realizaron el voto).
b) De los 238 pueblos que se citan en ese ámbito geográfico en 1187, sabemos que había
unos 75 más que deberían aparecer reflejados, a no ser que, como se ha apuntado más arriba, el voto
date del siglo xv y no del xii, como pretende (muchos de estos pueblos que en el siglo xii existían debie-
ron de desaparecer por la epidemia de peste negra del >uy).
Por tanto, como conclusión, la crítica de la obra de Echeverz nos impone cautela con la fecha
de 1187 y con el ámbito de influencia de este voto. No todos los pueblos que figuran debieron, en su
día, de realizar el voto.
8 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), Zaragoza, CA1, 1989.

23
lana

sierra de Monrepós (en aquel tiempo todavía no estaba construida la actual


carretera), y me dijo que en aquel lugar, hacía muchos años, había existido
un pueblo que "se amortó por una peste". Aquel pueblo, según él, se llamaba
San José y tras su desaparición las tierras habían pasado a ser propiedad de
mis antepasados para luego, tras largas disputas, repartirse entre todos los
vecinos del pueblo. El relato, por supuesto, también estuvo aderezado con la
llegada al pueblo de dos misteriosas abuelas, únicas supervivientes de la epi-
demia, pidiendo asilo, que fueron acogidas en casa Navarro, y con la exis-
tencia de un gran tesoro dentro de una olla que muchos vecinos habían bus-
cado sin éxito. Aquel relato me llamó extraordinariamente la atención y tardé
poco en emprender el camino ladera arriba sorteando buxos y allagas hasta
llegar al antiguo poblamiento. Una vieja ermita espaldada, una paridera y
grandes amontonamientos de piedras atestiguaban la existencia del pueblo.
Años más tarde, haciendo "arqueología de falsa", rebuscando en un arca
repleta de viejos papeles, encontré el Libro de Reglas y Cofadres del Sr Sn.
Joseph de Larrue de Belarra, fechado en 1751, donde se daba cuenta de la
existencia de varias romerías a lo largo del año a la ermita de San José, sus
cuentas y los diversos oficios que desempeñaban en la cofradía los vecinos de
Belarra, Escusaguá y Atós9. Ya no quedaba duda, el pueblo que allí existió
no se llamaba San José sino Larrué —topónimo que luego supe era de origen
preindoeuropeo— y, al desaparecer su iglesia, quedó como lugar de peregri-
nación para vecinos de Belarra y dos pardinas cercanas con lo que se resol-
vían los litigios que seguramente debió de haber por la propiedad de los
terrenos.
Este es el origen del presente trabajo. Tiempo más tarde, fundamen-
talmente a través de la revista Serrablo, empezó a llegarme información que
encendía cada vez más mi curiosidad sobre el tema. Viejos monasterios arra-
sados, más pueblos desaparecidos de los que, al igual que en Larrué, sobrevi-
vieron dos abuelas, villas perdidas en medio de espesos bosques...
No soy historiador ni tengo quizá la formación adecuada para abordar
un tema de estas características. Probablemente personas más capacitadas

9 Un estudio pormenorizado del libro y de la cofradía lo encontraremos en la obra de Enrique


SATuÉ Religiosidad popular y romerías en el Pirineo, Huesca, IEA-DPH, 1991, pp. 120-122.

24
M
II. 21L1

que yo encuentren imprecisiones históricas en este libro, aunque he intenta-


do que todos los datos que aquí vienen reflejados estén suficientemente con-
trastados. No pretendo más que dar a conocer el resultado de mis charradas
con los serrableses y mis caminatas por estas tierras. Con todo, este trabajo
queda abierto. Han sido varios los despoblados que no he sabido localizar,
bien por falta de personas que me indicaran en determinadas zonas (la
Guarguera, por ejemplo), bien porque el propio terreno hace casi imposible el
rastreo lo. Seguramente también habrá multitud de documentos que no he
consultado. Por todo esto, si tras la lectura de este modesto trabajo alguien
se anima a continuarlo y se lanza a los montes y caminos de esta comarca
en busca de viejos poblados o simplemente recorre los caminos descritos en
él con el único propósito de disfrutar de una naturaleza y de unos paisajes
privilegiados, me daré por satisfecho.

1.5. AGRADECIMIENTOS
Este libro no hubiera sido posible sin la colaboración de multitud de
habitantes de la comarca que han soportado pacientemente nuestras encues-
tas. Algunos de ellos incluso han llegado a "perder su tiempo" acompañán-
donos a estos lugares perdidos entre aliagas y barrizales. Todas estas perso-
nas están reseñadas en el capítulo 7 como informantes. Además de a estas
gentes, debo mencionar especialmente a José I. Royo, José L. Cebolla y Jesús
A. Pérez, arqueólogos con los que he tenido la suerte de comentar varios de
los descubrimientos realizados y me han asesorado en cuestiones técnicas.
Gracias también a Merche Pérez, que ha soportado pacientemente durante
demasiado tiempo al que esto escribe, le ha asesorado, ha llevado la direc-
ción de las prospecciones y ha realizado la mayor parte de los dibujos, inclui-
do el extraordinario mapa que acompaña a esta obra. A Ricardo Mur, por su
adulador prólogo y porque sin su valiosa colaboración y asesoramiento este
trabajo hubiera quedado incompleto en muchos puntos esenciales. A Enrique
Satué, por el interés mostrado por este estudio y porque se publicara en la
colección que él dirige. A mi esposa, Duli, que ha tenido que soportar el que

10 Véase el apéndice 3: "Despoblados ilocalizados, documentados o recogidos en la tradición oral".

25
. •2*._
gana

me marchara de casa muchos días de madrugada y volviera "con barro hasta


las orejas" al atardecer y me ha acompañado a muchos de los despoblados.
A Julio Gavín, por cederme amablemente parte de sus afamados dibujos.
Gracias también a José María Establés, Adolfo Castán, Ángel Gari y Chesús
Vázquez, investigadores que me han aportado parte de sus conocimientos y
materiales. A José Antonio González (Totoño), a José Ángel Gracia (Cheté) y a
Alfonso Fernández, por poner sus todoterrenos a mi disposición por pistas
infernales. Gracias también a Óscar Latas, por su inestimable colaboración
en cuestiones cartográficas y su ánimo; a Susana Menal y Mariano Pujalá,
por ahorrarme muchos viajes a Huesca y Zaragoza respectivamente en busca
de libros y documentos, y a todas las personas que de una u otra manera han
hecho posible que este humilde trabajo esté ahora en tus manos.

26
N POCO DE HISTORIA

E STAMOS ante una comarca en la que, afortunadamente, se


han hecho profundos estudios históricos sobre diversos
temas. Especialmente se han centrado en la Alta y Baja
Edad Media. Los estudios de la documentación de esta época han sido rigu-
rosísimos por parte de los más destacados medievalistas aragoneses. Pero
quedan grandes lagunas por investigar.
No sabemos prácticamente nada sobre prehistoria y protohistoria de la
comarca. Los estudios sobre esta época se han reducido a los dólmenes de
Santa Elena e Ibirque y a pequeñas prospecciones y hallazgos por parte de
personas más o menos sensibilizadas. Durante la realización de este trabajo,
se han realizado de forma involuntaria pequeños hallazgos sobre estos leja-
nos tiempos. Hallazgos de hachas pulimentadas y diverso material lítico,
nuevos asentamientos romanos al margen de la conocida villa de Sabiñánigo,
etc. darían pie a nuevos estudios sobre la historia más remota de Serrablo.
Centrándonos en la época que nos interesa para este trabajo, habría
que empezar hablando de la conquista del valle de Acumuer por parte de
Galindo II —hijo de Aznar II e tñiga de Pamplona—, hacia el año 920, tras
una campaña de expansión desde los primitivos condados de los valles de
Echo y Aragón hacia oriente. Este conde extiende sus conquistas hasta la sie-
rra de San Juan de la Peña por el sur y el valle de Acumuer por el este
tras cruentas batallas con las guarniciones musulmanas que los guardaban

27
—la de Senegüé, la de Eresun y el Kastello Panfficu— y funda el monasterio
de Cercitoll.
Con estas conquistas, a principios del siglo x el antiguo territortum ara-
gonense se halla perfectamente consolidado, fijando sus límites en el valle de
Ansó por poniente y la ribera occidental del Gállego por el este.
Es en el año 921 cuando el rey Sancho Garcés de Pamplona emprende
la conquista del condado de Aragón. Empieza por lo que hoy se conoce como
Cinco Villas (valle de Esca, Luesia, valle del Onsella, etc.) y avanza hacia el este.
Los historiadores coinciden en que es en el año 922 cuando ocupa las tierras
del condado aragonés. Entre el 923 y 924 sus ejércitos cruzan el allego y
avanzan hacia Sobrarbe. El monarca pamplonés debe volver a defender sus tie-
rras, invadidas por el ejército cordobés del emir Abd al-Rahmán III.
Estas vías de penetración son usadas posteriormente por numerosos
contingentes de emigrantes navarros que colonizarían importantes porciones
de las tierras conquistadas en la mitad meridional de la comarca y funda-
rían nuevos núcleos de población. Restos del paso de estos colonos serian las
necrópolis antropomorfas que se conservan o conservaban en Serrablo:
Lasieso, Gésera, Nocito, Alavés, Ibirque y la del despoblado de Larrué12.

11 Véase el apartado 5.6, dedicado a este monasterio.


12 Todas estas necrópolis tienen en común el estar excavadas en afloramientos rocosos de are-
nisca (muy abundantes en la mitad meridional de la comarca) y orientadas en dirección E-W, con la
cabeza del difunto dirigida hacia occidente. La de Lasieso, situada al sur de la población dentro de una
propiedad privada, está formada por al menos 19 tumbas entre adultos y niños, en diferente estado de
conservación. Fue excavada en 1975 por M.a Asunción Bielsa y Alberto del Castillo. La de Gésera, por
su parte, está situada al norte de la población y junto a la iglesia. Está formada por 19 tumbas en bas-
tante mal estado de conservación, aunque aparecen abundantes restos humanos. La de Nocito, al lado
de la actual ermita de San Úrbez, al noreste de la población, está formada por ocho sepulturas, de las
que tres aparecieron ocupadas cuando se excavó en 1976. Un interesante estudio paleopatológico de
un individuo enterrado en esta necrópolis lo encontramos en el artículo de José D. SÁNCHEZ PÉREZ
"Clínica arqueológica de un aragonés altomedieval", Serrablo, 76 (junio de 1990).
Las otras tres necrópolis de las que tenemos noticia son la de Alavés, que estaba formada por al menos
tres sepulturas que desaparecieron al hacer la actual carretera N-330 (tradición oral recogida en Lanave y
Belarra); la de Ibirque, situada en la peña d'os Muertos, en la que según algunos habitantes de esta pobla-
ción se localizaban varias tumbas antropomorfas (hasta la fecha, pese a haber realizado varios viajes a la
zona, no hemos podido corroborar esta información), y la última, con una sola tumba, se encontraba hasta
principios de siglo, según la tradición oral, en el despoblado de Larrué (véase el apartado 4.8.7).

28
Durante todo el siglo x la comarca permanece bajo el dominio pamplo-
nés, que encarga el gobierno de las tierras conquistadas a los príncipes here-
deros del reino. Esta dominación se traduce en una política de colonización
auspiciada por los propios reyes navarros que facilita una rápida cristianiza-
ción de los habitantes vinculados desde el siglo vin con el poder musulmán de
Huesca y con un fuerte componente pagano en sus prácticas religiosas.
En estos arios se funda una serie de monasterios que se encargaban
de organizar el territorio conquistado, tanto en el aspecto religioso como
administrativo y económico. Los cenobios de esta época son los de San
Martín de Cercito, en el valle de Acumuer, el de San Andrés de Fanlo, el de
San Úrbez de Nocito y el de San Pedro de Raya.
Contemporáneos a estos monasterios son ya la mayor parte de los des-
poblados que nos disponemos a estudiar y de los pueblos que todavía se con-
servan, bien habitados o bien abandonados en las décadas que van de los
arios 50 a los 70 de este siglo.
Sancho Garcés I muere en noviembre del año 925. Le sucede su hijo
García Sánchez I, que contaba a la muerte de su padre con trece años de
edad. Hasta que alcanza la edad de gobernar, la política aragonesa está en
manos de los condes Gutísculo, Sancho y Fortuño.
García Sánchez I —futuro rey de Pamplona— se uniría en matrimonio
con doña Andregoto, heredera del condado de Aragón. De este matrimonio
nacería Sancho Garcés II, apodado Abarca, que uniría los dominios hereda-
dos de su madre aragonesa y su padre pamplonés.
Sancho Garcés II tuvo dos hijos con Urraca de Castilla: la princesa
apodada la Vascona, que casaría con uno de los azotes musulmanes de los
territorios cristianos —Almanzor—, y el que continuaría la línea sucesoria
navarra, García Sánchez II. Este rey llega al trono en el 944 y casa con la leo-
nesa Jimena. Con ella tiene un hijo, Sancho Garcés III, apodado el Mayor,
que le sucederá a su muerte en el año 1004.
Sancho el Mayor accede al trono cuando cuenta doce años de edad y
contrae matrimonio en el 1010 con Mayor o Munia, condesa de Castilla.
Fruto de esta unión nacerán Fernando, García, Ramiro, Gonzalo, Bernardo y
Mayor. Bajo su reinado, y merced a una sabia politica de matrimonios y con-

29
ñn e21

quistas militares, están las tierras que van desde León hasta Barcelona. En
1016 restaura sus dominios en La Rioja, fija las fronteras entre el reino de
Castilla y Pamplona e inicia la conquista y expulsión de los musulmanes de
los territorios orientales de Aragón. Así pues, en 1018, la antigua frontera
que años atrás estaba fijada en el Gállego llegaba ya al valle del Isábena, en
la Ribagorza.
Además, entre 1025 y 1028, este rey impulsa una reforma monástica
en los cenobios existentes, introduciendo la regla de San Benito de Nursia y
centralizándola en varios monasterios, entre los que se encontraba el de San
Julián y Santa Basilisa, el futuro San Juan de la Peña.
Sancho Garcés III muere el 18 de octubre de 1035 y reparte su reino
entre sus hijos, otorgándoles a cada uno el título de rey del territorio here-
dado para así evitar futuros enfrentamientos, lo que al final resulta inevita-
ble. A Fernando, que pasa a ser Fernando I, le corresponde el reino de
Castilla; a García (III), el de Navarra; Ramiro le sucede en el dominio del reino
de Aragón, y Gonzalo pasa a ser monarca del reino de Sobrarbe y Ribagorza.
Además de estos hijos legítimos, se supone que Sancho el Mayor tuvo otro
ilegítimo al que también dio el nombre de Ramiro.
Ramiro I habría nacido hacia el año 1020, por lo que cuando accede al
trono aragonés tiene quince años. A los dieciséis contrae matrimonio con la
hija de los condes de Bigorra, llamada Gisberga. Esta mujer trocará su nom-
bre por el de Ermisenda. De este matrimonio nacerán tres hijos: el infante
Sancho, la infanta Sancha y el infante García. La reina muere poco después
de nacer este último, concretamente en 1049, pasando a depender todos ellos
de su madrastra, la reina Inés.
En los inicios de su reinado, Ramiro I se enfrenta a su hermano García
III por la posesión del reino de Pamplona. El primero, al no poseer suficientes
efectivos, se alía con los reyes moros de Zaragoza, Huesca y Tudela. Aun así,
sufre una humillante derrota en Tafalla, en la que incluso pierde su caballo.
Fruto de esta campaña, a pesar de la pérdida de hombres, armas y botín, fue
la anexión al reino de Aragón de la zona septentrional de las Cinco Villas.
Poco después, posiblemente en 1044, García de Pamplona y Ramiro de
Aragón firman un pacto por el que el aragonés se compromete a no reclamar

30
.L
arta

tierras en Navarra a su hermano. A cambio, este reconoce la soberanía de


Ramiro sobre las mentadas Cinco Villas.
Ese mismo año o quizá el anterior es asesinado en el valle de
Tierrantona Gonzalo, el que fuera rey de Sobrarbe y Ribagorza. Al morir su
hermano sin sucesión y por mecanismos que se desconocen, Ramiro I se
inviste rey de los territorios más orientales de Aragón, pasando a ser rey de
Aragón, Sobrarbe y Ribagorza.
En 1054, García de Pamplona es derrotado y muerto en Atapuerca
(Burgos) por su hermano Fernando I de Castilla, pasando el reino navarro a
manos de su hijo Sancho Garcés.
El año siguiente y los sucesivos Ramiro I centraría sus esfuerzos en la
lucha contra los musulmanes de los reinos de taifas de Zaragoza y Lérida. La
primera campaña se inicia con la intención de conquistar la plaza de Graus.
No lo consigue el monarca aragonés, pero anexiona a su reino el monasterio
de San Cucufate de Lecina13 y las plazas de Olsón y Abizanda.
En 1058, los ejércitos aragoneses inician una campaña contra
los musulmanes de La Sotonera y de la plaza de Bolea. Para esta intentona,
el rey Ramiro cuenta con la ayuda de varios cómplices de la zona, entre
los que no faltaron musulmanes que pasaron a engrosar las filas cristianas.
Las fuerzas cristianas, con base en los cercanos castillos de Marcuello
y Loarre, no logran hacerse ni con el castillo de Puibolea ni con el mismo
Bolea.
Después de la fracasada conquista de La Sotonera, Ramiro dedica los
últimos años de su vida a intentar la conquista de la zona oriental de su
reino, sobre todo después de que los condes de Urgell y Barcelona conquis-
taran territorios a la taifa de Lérida. Con el fin de dedicarse plenamente a
estos menesteres, el reino de Aragón es confiado a su hijo Sancho, el cual
firma documentos en nombre de su padre al menos desde el año 1062.

13 El año 1058 el rey cede este monasterio al de San Andrés de Fanlo, según se desprende del
documento 31 de su colección diplomática. El monasterio fanlés, por su parte, cedió el cenobio de
Lecina al de Santa María de Alquézar (probablemente por proximidad geográfica) en 1074, reserván-
dose el derecho de bajar sus animales a pastar durante el invierno a los montes de Lecina (doc. 61 del
cartulario de Fanlo).

31
ffi 121

En 1058-1059, el rey Ramiro casa a su hija Sancha con Ermengol III,


conde de Urgell, y pocos arios después a Sancho, su primogénito, con Isabel,
hija de este mismo conde y su segunda esposa, en una inteligente operación
diplomática tendente a aliarse con los condes catalanes en su lucha contra
al-Muzaffar, rey de la taifa de Lérida, y a la vez frenar la expansión catalana
por las tierras orientales de su reino.
Es en 1063, después de conquistar Benabarre, cuando se intenta la
conquista de la importante plaza de Graus. Los ejércitos aragoneses cercan
el castillo de esta población y es aquí donde, según las crónicas y la versión
histórica más aceptada, un musulmán llamado Sadada se infiltra en las filas
aragonesas y aprovecha para asesinar al monarca aragonés de una certera
lanzada en un ojo. Corría el 8 de mayo de 1063.
Así pues, en 1064, el mismo ario en que el papa Alejandro II predica
una cruzada para reconquistar Barbastro, figura ya como rey de Aragón el
hasta entonces infante Sancho, que pasa a llamarse Sancho Ramírez. Accede
este al trono con veinte arios y después de haber sido educado por su eitán,
el conde Sancho Galíndez, fundador de la iglesia románica de Santa María de
Iguácel.
En 1068 muere la esposa de Sancho Ramírez, posiblemente con moti-
vo del nacimiento de su primogénito, el que llegará a ser rey, Pedro I. Ese
mismo ario, el rey inicia un viaje que lo había de llevar a Roma. Tras el viaje,
en 1071 acomete una serie de reformas en su reino, aconsejado por la santa
sede, entre las que se encuentran la reestructuración de la vida monástica,
entregando el gobierno de los monasterios a la orden francesa de Cluny, y la
imposición de la reforma gregoriana, que abole el antiguo rito toledano, his-
pano-visigodo o mozárabe.
No tardan en surgir voces discrepantes con estas reformas, entre las
que destacó la de Banzo, abad del monasterio serrablés de San Andrés de
Fanlo, motivo por el cual fue desprovisto de su mandato en dicho cenobio y
desterrado al también serrablés de San Martín de Cercito, que dependía de
la abadía pinatense. Durante este tiempo la capitalidad del reino está en
Jaca, a la que el monarca concede un fuero que estructura la vida de la ciu-
dad e incentiva la aparición de un próspero mercado aprovechando el paso
por ella de la gran ruta comercial que fue el camino de Santiago.

32
Por fin, en la década de los ochenta y principios de los noventa del
milenio se inicia lo que fue la gran ofensiva para tomar Huesca, todavía en
manos musulmanas. Desde los castillos de Marcuello, Loarre y Alquézar se
conquistan, entre otras poblaciones, Bolea, Ayerbe, Graus, Monzón (tomado
en 1089 por el entonces infante Pedro I), Labata... Se ataca incluso Tudela,
ya que desde 1076 Sancho Ramírez es rey de Pamplona, al morir su primo,
el rey Sancho Garcés IV, despeñado por sus propios hermanos.
El 4 de junio de 1094, apostados los ejércitos aragoneses frente a las
murallas de Huesca, el rey es alcanzado por una certera flecha, disparada por
un arquero musulmán, que le provoca la muerte. Será Pedro I el que consi-
ga para Aragón el sueño que acarició su abuelo y le costó la vida a su padre.
Tras victoriosas campañas antimusulmanas en tierras del Cinca y del
Vero, los ejércitos aragoneses sitian Huesca nuevamente en el verano de
1096. Por fm, el 19 de noviembre de ese mismo año y tras una cruenta bata-
lla la ciudad del Isuela cae en manos cristianas. Poco después se crearía la
diócesis de Huesca y la ciudad pasaría a ostentar la capitalidad del reino.
Con la conquista de Huesca se cierra la reconquista del Alto Aragón y
comienza una nueva vida para sus habitantes. Muchos de ellos emigrarían al
llano en busca de nuevas tierras, más fértiles y productivas, con lo que aquí
ya empezaría el declive e incluso la desaparición de alguno de los núcleos que
nos disponemos a estudiar. Los demás irán desapareciendo con el discurrir
de los siglos, por pestes y cambios de situación motivados por razones eco-
nómicas o prácticas, hasta llegar a la estructura poblacional que conocimos
antes del masivo éxodo rural de la segunda mitad del siglo xx.

33
ESTRUCTURACIÓN DEL LIBRO

OS despoblados localizados se hallan ordenados por subco-


marcas geográficas y estas a su vez ordenadas latitudinal-
mente en sentido N-S con el fin de que, si el lector se decide
a visitarlos, le sea mas cómoda su localización dentro de un área concreta. Los
diferentes poblamientos a su vez están ordenados por orden alfabético. En cada
uno de ellos se abordan los siguientes aspectos, aunque en algunos puedan fal-
tar determinados puntos por no existir información al respecto:
Otros nombres
En este apartado se apuntan, cuando se encuentran documentados,
otros nombres atribuidos al pueblo en los diversos trabajos consultados.
Puede tratarse tanto de la evolución natural del topónimo como de errores de
transcripción o de interpretación por parte de las personas que copiaron el
topónimo en su día, por lo que su valor será siempre relativo. Cuando se
conoce, se apunta también la fecha en la que aparecen documentados. Para
este punto, ha sido de gran ayuda el libro publicado por Agustín Ubieto titu-
lado Toponimia aragonesa medieval".

Etimología
En este punto se incluye la posible procedencia del topónimo, como
ayuda para encontrar el hipotético origen del poblamiento. Hay que consta-

14 Agustín Usisro ARTETA, Toponimia aragonesa medieval, Valencia, Anubar, 1976.

35
el-
21. LII

tar que el origen de los topónimos es uno de los temas más resbaladizos de
la historia de los pueblos. Al carecer totalmente de datos que arrojen una luz
fiable al respecto, nos tenemos que mover bajo suposiciones más o menos
convincentes.
Este apartado se complementa con un apéndice en el que se hace men-
ción al origen de los topónimos de los pueblos habitados y deshabitados de
la comarca (véase el apéndice 1).

Acceso y situación
En esta parte se describe el camino más corto y cómodo para acceder
al despoblado. Muchos de ellos son fácilmente accesibles, de modo que puede
llegarse a ellos tras un breve paseo. Otros, sin embargo, se encuentran ale-
jados de las vías de comunicación y el acceso se ha de realizar por viejos
caminos de herradura, pistas forestales o incluso monte a través, lo que
requiere una buena forma física y una planificación del tiempo, ya que tanto
la orografía del terreno como la espesa vegetación en algunas áreas dificulta-
rán nuestra progresión y nuestra orientación15. Una bicicleta de montaña

15 El estado de las pistas forestales varia muchísimo en cuestión de días. Una tormenta puede
hacer intransitable una pista que días antes era perfectamente apta para vehículos normales. Por tanto
recomendamos, tanto por cuestiones prácticas como ecológicas, ir siempre a los despoblados andando
o en bicicleta desde las carreteras asfaltadas más cercanas. La misma recomendación es aplicable para
los caminos. La mayor parte de las sendas están en un proceso de pérdida irreversible, engullidas por
la vegetación, hundimientos de muros, etc. Además de todo esto, debemos tener en cuenta que algu-
nas de las pistas y caminos que se describen pueden haber sufrido variaciones desde que nosotros las
recorrimos hasta la actualidad debido a trazados de nuevas pistas, corrimientos de tierras, etc. Por
todo esto debemos adoptar una serie de precauciones, que son las mismas que se recomiendan para
cualquier salida de senderismo o de montaña:
-Estudiar bien el itinerario a seguir antes de salir de casa.
-Dejar dicho a dónde, por dónde se va y a qué hora aproximada se piensa volver.
-No ir nunca solo.
-Llevar un mínimo botiquín.
-Ir bien equipado tanto en calzado como en ropa.
-Llevar agua de sobras, sobre todo en verano.
Los teléfonos móviles, por ahora, no son útiles en la zona en que nos vamos a mover si surge algún
imprevisto y nos vemos obligados a pedir auxilio. La mayor parte de la comarca, si exceptuamos los
alrededores de vías de comunicación y los puntos dominantes, carece de una cobertura adecuada (esto,
evidentemente, varia según las marcas comerciales).

36
nos será de gran utilidad en algunos casos, así como ropa adecuada para
andar por zonas cubiertas de vegetación, la mayor parte de las veces espinos
y aliagas.
Los puntos kilométricos que a veces se mencionan están tomados
saliendo desde Sabiñánigo, por lo que algunos los encontraremos reseñados
en orden decreciente (por ejemplo, para el acceso a Larbesa se dice: N-330,
puntos kilométricos 619-618).
Para situarlos sobre el mapa hemos elegido los mapas del Instituto
Geográfico del Ejército a escala 1: 50 000, situando los despoblados según
coordenadas UTM, siendo la designación de la zona 30-T y la identificación
en los cuadrados YN en la mitad septentrional de la comarca e YM en la
mitad meridional16. Seguidamente aparecen nueve cifras. Las tres primeras
corresponden a la longitud, las tres siguientes a la latitud y las tres restan-
tes a la altura en metros sobre el nivel del mar (m snm). Con esto delimita-
mos un área de 100 m2 que en la mayor parte de los casos, junto con la des-
cripción del acceso, es suficiente para localizar el punto concreto en el mapa.
No debemos fiarnos demasiado de los topónimos existentes en estos mapas,
pues hemos encontrado imprecisiones tanto en su ubicación como en su gra-
fía (cuando existen, aparecen en cursiva)17.

Descripción
En este punto se describe el estado actual del yacimiento, siempre en
superficie. Básicamente encontramos estos antiguos poblamientos de cinco
formas diferentes:
- Despoblados arruinados completamente y de los que solo se conser-
van amontonamientos informes de piedras (espedregales, margüeños) o a lo
sumo pequeños retazos de paredes.
- Despoblados arruinados completamente y cuyos terrenos han sido
usados después para el cultivo o las repoblaciones forestales. Normalmente

16 Únicamente al despoblado de Medianeta, por estar situado en la zona más occidental de la


comarca, corresponde una designación diferente del cuadrado, siendo la denominación de este XN.
17 Servicio Geográfico del Ejército. Cartografia Militar de España. Serie L. Escala 1: 50000. Hojas
29-9 (177) Sabiñánigo, 29-10 (210) Yebra de Basa, 28-10 (209) Agüero y 30-10 (211) Boltaria.

37
son la tradición oral o la toponimia las que nos permiten localizarlos.
Situados sobre el terreno, en el mejor de los casos aparecen materiales (cerá-
mica, piedras trabajadas o con huellas de haber estado en contacto con
fuego, restos humanos o de animales, materiales alóctonos con respecto al
entorno, etc.) con que poder ubicarlos sin ninguna duda.
- Despoblados en que, tras la desaparición del poblamiento, solo se ha
conservado su iglesia, original o reconstruida, quedando esta como ermita de
poblaciones cercanas. La mayor parte, tras el éxodo rural de este siglo, están
arruinadas y en un proceso de deterioro irreversible. Estos templos residua-
les de poblados generaron el 30% de las romerías existentes en Serrablo
hasta el abandono rural de este siglo18.
- Despoblados que tras su abandono quedaron como pardinas (casas
de labor aisladas en el monte), conservando algunas veces su topónimo ori-
ginal19.
- Despoblados arrasados de los que se tiene constancia por fuentes
documentales o por tradición oral pero que nos ha sido imposible localizarlos
sobre el terreno, bien porque la orografía hacía inviable cualquier intento de
rastreo o bien porque superficialmente no queda absolutamente nada.

18 Enrique SATuE, Religiosidad popular y romerías..., cit., pp. 100-102.


19 Muchos de los yacimientos reciben en la actualidad el nombre de pardínas, aunque nunca
haya habido edificios posteriores al poblamiento. Pardina deriva del latín PARIETINA, que vendría a sig-
nificar paredes, tapias o muros viejos que se desmoronan, es decir, antiguas construcciones (pardina
de Arrasul, de Ipe, de Aspirina...).

38
"Espedregales" del antiguo pueblo de Linastrué

Campos de labor donde se ubicaba el pueblo de Noballa

39
Ermita de San Juan de Espierre, único testigo de un viejo poblado medieval

Pardina de Buesa, en el valle del Guarga

40
-ña

NECRÓPOLIS
En la práctica totalidad de los despoblados, los habitantes de los
pueblos vecinos nos hablaban de la aparición, mientras se laboraban
las tierras cercanas, de "sepulturas de losa", algunas de las cuales
todavía se pueden ver hoy en día. Se trata de un tipo de enterramien-
to muy arcaico, que se generaliza a partir de la Edad Media y se man-
tiene hasta bien entrado el siglo xviii, momento en que la expansión
económica y la generalización de unas mínimas normas de higiene
hacen que se difunda el uso del ataúd20. Dentro de este modelo de
estructura funeraria, hemos encontrado tres tipos diferentes. Todas
tienen en común el estar construidas con losas de flysch y hallarse
orientadas en dirección E-W, con la cabeza del difunto hacia poniente.
El muerto está colocado directamente en el suelo, en posición de decú-
bito supino con los brazos cruzados sobre el pecho y no aparece nin-
gún tipo de ajuar ni nada que delate la posición social del difunto o la
cronología del enterramiento.
- Sepulturas de losa antropomorfas: Se trataría del grupo más
antiguo, herederas de los enterramientos del siglo x excavados en la
roca o contemporáneas a estas, construidas en sitios en que la propia
geología del lugar no deja aflorar estratos rocosos21. El sepulcro tiene
forma trapezoidal, constituido por losetas de flysch en los laterales. El
espacio destinado a la cabeza se delimita con dos pequeñas losas más
gruesas situadas en los laterales. Toda la estructura se cierra con una
o varias losas colocadas horizontalmente.
- Sepulturas de losa rectangulares: Construidas igual que las
anteriores pero de planta rectangular. Se consideran más modernas,
abarcan un periodo que iría desde la Baja Edad Media hasta el siglo xvii.
- Sepulturas de losa triangulares: A diferencia de las dos ante-

20 Enrique SATUÉ, "Ritos funerarios en Serrablo", Serrabio, 62 (1986), p. 5.


21 Véase, supra, nota 12.

41
riores, que en sección transversal presentarían forma rectangular, en
el despoblado de Castellar (véase el apartado 4.8.3) la sección de las
sepulturas es triangular, formada por dos únicas losas que apoyan en
uno de sus lados cubriendo así al difunto. Diversos autores creen que
este tipo de enterramiento es debido a corrimientos de tierra que des-
plazaban las lajas
de sepulturas co-
munes, pero el
hecho de aparecer
tumbas triangula-
res en otras zonas
nos hace pensar
que fueran así en
origen; nos halla-
mos, pues, ante
una estructura fu-
neraria inédita en
la comarca22.
Todas suelen es-
tar a poca profundi-
dad (la losa superior
se encuentra a 50
cm como media de
la superficie) y son
los corrimientos de
tierras, las labores
agrícolas o el traza-
do de pistas los que
las sacan a la luz. Sepultura de losa en el monasterio de San Pelay

22 En marzo de 1999 aparecieron en la población de Ara, en el limite este de la Jacetania, varias


sepulturas triangulares. El difunto estaba colocado directamente en el suelo (orientado, como en las sepul-
turas de laja, con la cabeza a occidente) y, cubriéndolo, dos o más lajas de piedra apoyadas por uno de sus
bordes formando un triángulo. En una inspección superficial no encontramos ningún tipo de ajuar.

42
ñ.

Sepultura antropomorfa en el monasterio de San Pelay

Sepulturas triangulares halladas en Ara

43
Historia
En este punto se hace referencia, cuando se conocen, a algunos
hechos acaecidos en el poblamiento ordenados cronológicamente. De algunos
de los despoblados, sobre todo de los monasterios, poseemos abundante
documentación conservada a través de los siglos —muchas veces falsificada,
por tratarse de una práctica corriente en la Edad Media-23 mientras que de
varios de ellos conocemos su existencia por la tradición oral y el rastreo sobre
el terreno pero no hemos sido capaces de hallar ningún documento que nos
hable hasta ahora de su existencia.
El símbolo (*) nos remite a otro de los yacimientos reseñados en este
trabajo.
Etnología
Como es de suponer, los viejos poblamientos y monasterios que salpi-
caban estas montañas, tras su desaparición, dejaron una profunda huella en
la mentalidad y en la tradición de los pueblos vecinos. A este respecto, cabe
destacar las leyendas de existencia de grandes tesoros escondidos tras el
amortamiento de estos poblados. Es esta leyenda —en plena vigencia todavía
hoy— la que ha dificultado en gran medida la localización de algunos de ellos.
Las gentes todavía creen en la existencia de grandes "ollas llenas de oro" y
miran con recelo a cualquier extraño que se acerca a los pueblos y se intere-
sa por estos viejos amontonamientos de piedras24.

23 La presencia de manuscritos espurios en la documentación medieval es un hecho relativamen-


te frecuente, No sabemos con certeza qué razones llevaron a los copistas a falsificar fechas, nombres,
topónimos..., pero podemos imaginarlo: muchas de las donaciones que encontramos documentadas no
debieron de ser tan piadosas como parecen indicarnos los textos y muchas de las adquisiciones de tie-
rras o pueblos enteros no serian tan legales como aparentan. Entre los documentos falsos más desta-
cados, podemos reseñar los privilegios ob honorem, fechados en 1090 y confirmados supuestamente por
el rey Sancho Ramírez. En ellos se detallan las posesiones del monasterio de San Juan de la Peña, que
ascendían nada más y nada menos que a 37 monasterios, 48 iglesias y 46 villas, además de otras pro-
piedades. A pesar de que el documento está datado en el siglo xi, numerosos medievalistas lo fechan a
finales del x11 o principios del xci (Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 142).
24 Cuenta la leyenda, recogida por José A. González, infatigable investigador de Sobrepuerto, que
cuando los moros fueron expulsados de Otal por sus habitantes cristianos se iban barranco abajo can-
tando: "Adiós, Plana Sancho Ferrero, debajo de una gabardera y un birolero se queda una olla de oro".
Por supuesto, varios vecinos de Otal "dieron vuelta entera aquella faja" sin encontrar el más mínimo
resto de la olla ni del tesoro que supuestamente guardaba. Esta pequeña historia es muy representa-
tiva de las leyendas que circulaban en torno a algunos yacimientos arqueológicos, Por lo que respecta
a esta leyenda en concreto, en la Plana Sancho Ferrero existía una cueva en la que supuestamente vi-
vían los moros, creencia avalada al haber aparecido diversos materiales metálicos y restos óseos.

44
LAS DOS ABUELAS
Sin duda, el mito más repetido en torno a los despoblados. Esta
leyenda, que se repite hasta la saciedad, merece un comentario apar-
te. Básicamente el patrón es el siguiente, aunque en cada pueblo tiene
sus variantes:
Tras la desaparición del pueblo por una peste, una epidemia o
una guerra en época indeterminada, sobreviven dos abuelas que men-
digan asilo en los pueblos vecinos a cambio de la propiedad de las tie-
rras del pueblo aniquilado. Generalmente son rechazadas en los luga-
res más cercanos a su aldea hasta que son acogidas en otro pueblo
más alejado, con lo que las tierras quedan hasta la actualidad en pro-
piedad de este. ¿Por qué son siempre dos abuelas? ¿Qué se pretende
con esta leyenda que se repite por todo el Pirineo?
Estamos ante un mito que hunde sus raíces en las lejanas épo-
cas del paleolítico. La mujer, ya en aquellos tempranos tiempos de la
andadura humana, personificaba la fertilidad, el ciclo biológico de las
cosechas y, por ende, de la naturaleza. Este mito, común a toda Europa
y parte de África, adquirió con el tiempo un matiz funerario; de ahí que
se utilice la figura de la abuela, ya que a estas se les atribuye la pro-
piedad de recoger los atributos de los antepasados. Este matiz funera-
rio le fue adjudicado muy pronto, ya que para la mentalidad primitiva
tras la muerte venía el renacimiento y la regeneración, al igual que veía
en la naturaleza. La concepción del tiempo era cíclica, no lineal25.

25 Resulta muy significativo que la distribución geográfica del mito de las dos abuelas coincida
perfectamente con las zonas en las que han aparecido las llamadas venus paleolíticas (esculturas de
diosas femeninas, algunas veces grávidas, con los atributos femeninos muy remarcados y exagerados),
que según todos los indicios representarían a una diosa primigenia que encarnaría el ciclo vital de la
naturaleza en su proceso de nacimiento-vida-muerte y regeneración y cuyo culto estuvo en vigencia en
toda Europa y África oriental desde aproximadamente el 30 000 al 3000 a. de C. Posteriormente, la
implantación de la agricultura intensiva, que exigía un importante esfuerzo fisico y por tanto era lle-
vada a cabo por los varones (9000 a 3000 a. de C.), y su consecuencia más inmediata, el excedente de
los alimentos básicos, junto con el advenimiento de las civilizaciones indoeuropeas, con una organiza-
ción social de tipo patriarcal, relegaron esta diosa a un papel secundario del que se apropiaron las civi-
lizaciones clásicas (Minerva, Venus, Diana...) y del que todavía nos quedan ejemplos en la actualidad:
el más claro de todos es el culto mariano. Para profundizar más en este tema es recomendable leer el
apasionante trabajo de José RODRÍGUEZ Dios nació mujer, Barcelona, Ediciones B, 1999.

45
¿Por qué siempre
fueron dos? Probablemente
la explicación haya que
buscarla en el sentido dual
que observaban en el uni-
verso por parte de las mis-
mas culturas que rendían
culto a la Gran Madre: vida-
muerte, día-noche, sol-
luna, bien-mal... De aquí
que la unidad siempre
tenga su cara opuesta. Así,
a la desaparición de un
núcleo de población siem-
pre seguiría un posterior
renacimiento de ese u otro
pueblo26.
Otros autores asimi-
lan este mito con el invier-
no, que perdura año tras La leyenda de las dos abuelas fue el tema
año y que a su muerte trae para el 1 Premio de Escultura "Ángel Orensanz"
a las tierras nuevamente la bajo el terna "Mitos del Pirineo".
fertilidad27. En la foto, la escultura ganadora

Muchas de estas adquisiciones de tierras debieron de ser irre-


gulares y motivos de disputa entre los pueblos vecinos, por lo que se
recurría a este mito como justificación28.

26 Véase, a continuación, el cuadro dedicado a las pilas bautismales.


27 Cherna GUTIÉRREZ LERA, Breve inventario de seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de
Aragón, Zaragoza, Prames, 1999, p. 35.
28 Enrique SATUÉ, Religiosidad popular..., cit., pp. 102-103, y "Ritos funerarios en Serrablo",
Serrablo, 63 (1987), pp. 6-7.

46
12.

PILAS BAUTISMALES
Otra historia que se repite y que no puede ser fruto del azar es el
hecho de que la tradición oral haya conservado, en muchos de los des-
poblados, la memoria de la existencia de la pila bautismal de la iglesia
del pueblo desaparecido. La mayor parte de las veces, según los infor-
mantes, estaba empotrada en paredes de campos o de alguna caseta
construida con las piedras de las viviendas arruinadas. En la comarca
lo cuentan en Senés, Ipe, Casbas, Urbán, Aspirilla, Ascany..., pero debe
de ser una constante en todos los despoblados de la provincia29.
No hemos podido encontrar el mínimo rastro de estas pilas bau-
tismales, por lo que creo que nos hallamos ante una nueva tradición
con una explicación más profunda de lo que en un principio aparenta.
El bautismo y, por extensión, la pila bautismal simbolizan el
renacimiento. Una persona renace cuando es bautizada porque se le
despoja del pecado original. Por eso, quizá la creencia en la persisten-
cia de las pilas bautismales simboliza el hipotético renacimiento del
pueblo. La posibilidad de que en un futuro esos viejos poblamientos
pudieran volver a tener vida.

MOROS
"Allí hubo un lugar en tiempos d'os moros", "aquel lugar s'amor-
tó en tiempos d'os moros" o "allí hicieron una torre os moros" son
expresiones que hemos oído a la mayoría de los informantes que nos
han facilitado datos sobre estos viejos poblamientos. Este topónimo,

29 Ricardo DEL ARCO, "Los despoblados de la zona pirenaica aragonesa", Pirineos (Zaragoza), 3
(1946). En este artículo menciona una serie de pardinas, montes o cotos redondos donde hubo pue-
blos en el partido de Huesca elaborada en 1820 seguramente recogiendo la tradición oral, en la que se
mencionan numerosas "pilas de bautismo" supuestamente existentes en los despoblados.

47
lana

junto con el de Billar o Casalaios, es un indicio claro de algún ya-


cimiento arqueológico.
Los moros, seres imprecisos e intemporales para los habitantes
de estas montañas, fueron para ellos los constructores de cosas tan
alejadas en el tiempo como los grandes sepulcros megalíticos o las
torres vigías del siglo xv. Cualquier formación natural poco común o
cualquier construcción de la que no se tenía una constancia clara de
sus constructores era atribuida a los moros. Por otra parte la expre-
sión "en tiempos d'os moros" se emplea, todavía hoy, para designar
épocas muy remotas.
Los moros se imbrican perfectamente con el sustrato precristia-
no que envolvía la mentalidad de los montañeses. Mientras que a ellos
se les asociaba a dólmenes, torres y despoblados, a las moras se las
relacionaba con las cuevas y las fuentes, en un intento claro de definir
a seres que entrarían a formar parte del panteón de deidades anterio-
res a la implantación del cristianismo en estas montañas30.

Materiales
Los hallazgos que se reseñan en este apartado han sido siempre en
superficie, salvo los casos en los que explícitamente se hace mención de
algún objeto encontrado por debajo de la cota O. Así pues, si hay algo que nos
puede quedar claro tras la visita a alguno de estos lugares es la extremada
pobreza de sus antiguos habitantes. Muchos de ellos debieron de desapare-
cer no por pestes o guerras, como se empeña en recordarnos una y otra vez
la tradición oral, sino porque sencillamente en aquel lugar no se podía vivir.
Fondos de barranco, umbrías, cerros aislados y sin agua, conos de deyección
de barrancos habían de hacer imposible la ya de por sí dificil supervivencia

30 Más información sobre el proceso de arraigo del cristianismo en Serrablo lo encontramos en


el libro de Enrique SATuÉ Religiosidad popular y romerías en el Pirineo, cit., pp. 61 y ss. Para una idea
global sobre los procesos de cristianización en el norte peninsular merece la pena leer la obra de Á. DEL
Olmo lconografia sexual en el románico, Salamanca, LF, 1999, pp. 146 y ss.

48
en estas montañas. En este estado, pues, y sin una excavación arqueológica
los materiales que aparecen superficialmente son paupérrimos; se reducen
en la mayor parte de los casos a fragmentos de cerámica muy característicos,
escorias de fragua, trozos informes de hierro, algunos clavos o materiales
alóctonos31. Los hallazgos monetales, que nos permitirían datar —con cier-
tas reservas— los yacimientos, son mínimos32. En contadas ocasiones nos
encontramos con tallas de tradición románica que sobrevivieron al pueblo,
pasando a guardarse en lugares vecinos, y curiosas "piedras de molino" que
se reseñan en el apartado siguiente.
Hay que mencionar también un fenómeno que hemos visto repetirse en
varios de los yacimientos que actualmente se ubican en campos de labor:
según los años y las labores agrícolas que se realizan, los materiales apare-
cen en superficie (a veces de forma abundantísima), mientras que otros años
en superficie no encontramos absolutamente nada. Suponemos que esto es
debido a que el arado remueve el nivel donde están los materiales y al año
siguiente lo entierra.

CONTRAPESOS DE PRENSAS
Algunos de los informantes que nos facilitaron los datos para
realizar este trabajo nos hablaban de "piedras de molino" que se halla-
ban en las inmediaciones de los despoblados. Al ser muy voluminosas,
simplemente se apartaban en la orilla de los campos o se lanzaban a
rodar por los márgenes de estos para que no molestaran al realizar

31 El granito, como componente principal de las piedras de molino, lo hallamos en sitios en que,
por la propia geología del lugar, no es posible que halla llegado allí de forma natural. Igualmente,
encontramos a veces cantos rodados fuera de los cauces de los ríos o de lugares donde no existen mate-
riales sedimentarios de grano grueso o tosca, fuera de lugares propicios para su formación.
32 Esta nota es un llamamiento a los que consideren este trabajo "una guía para el buscador de
tesoros". El uso de detectores de metales y demás aparatos prospectores es ilegal. La reciente ley 3/1999,
de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés (BOA, 36) establece en su artículo 103 que constituye
una infracción grave "la utilización clandestina de sistemas, técnicas y métodos de detección". Esta infrac-
ción está penada con sanciones que oscilan entre diez y cincuenta millones de pesetas.

49
tareas agrícolas. Las encontramos en los despoblados de Cerceles,
Larbesa, Gronostué, Medianeta, San Bertolomé y Noballa y existe cons-
tancia de que existían, aunque no las hemos podido localizar, en Senés,
Cicatella y quizá en las inmediaciones del monasterio de Ballarán33.
Se trata de enormes piedras cilíndricas con unas dimensiones
aproximadas de 70 cm de diámetro por 40 cm de espesor. En los late-
rales presentan dos escotaduras que las recorren longitudinalmente,
de 8 cm de ancho por 3 cm de profundidad. En el centro, por una de
sus caras, hay un agujero de 15 cm de diámetro por 8 de profundidad.
El peso aproximado vendría a ser de 400 kg.
Estamos ante enormes contrapesos de un tipo de prensa usada
por lo menos desde el siglo rv a. de C. para la obtención de vino. Hace
muchos siglos que estas prensas cayeron en desuso y en la actualidad
la única que todavía se halla en pie, recientemente restaurada, se
encuentra en las inmediaciones de la ermita de la Virgen del Viñedo en
Castilsabás (somontano oscense), donde fue destinada a la obtención
de aceite34. Tenemos constancia (aunque sin verificar) de que en la
cornisa cantábrica se siguen usando para la obtención de sidra.
Este tipo de prensas, llamadas imprimías o tornos de libra, cons-
taba de un gran brazo en el que en un extremo estaría la cuba donde
se ponían las uvas y en el otro extremo, sujetas mediante un anillo
metálico, las piedras. Estas a su vez se alojarían en un pozo de cante-
ría que no hemos podido localizar en ningún despoblado35. En el agu-
jero del centro se colocaba un eje de madera con rosca en un extremo,

33 Otro de estos contrapesos lo podemos ver al lado de la necrópolis antropomorfa de Gésera,


situada junto a la iglesia de esta población de la Guarguera.
34 Restos de este tipo de prensa los encontramos también en Barbastro y en Roda de Isábena: la
primera, en un paseo paralelo al río Cinca, al norte de la población, y la segunda entre la catedral y
los restos de una torre romana, también al norte de la población.
35 En las cercanías de Sanromán de Basa, se conserva, aislado en medio del monte, un agujero
que por sus dimensiones podría haber sido uno de estos pozos. Conserva sus paredes, realizadas con
piedra trabajada a maza y dispuesta en hileras regulares. Para el acceso y la descripción, consúltese
el artículo de José M. NAVARRO "Pozos neveros en Serrablo", Serrablo, 108 (junio de 1998).

50
1 3.

Vista del interior del molino aceitero:


A) Algorines para almacenar las olivas.
B) Balsa y ruello para deshacer las olivas.
C) Fogón y caldera donde se calentaba el agua.
D) Lugar donde se colocaba la pila de esteras y pasta de olivas deshechas para
proceder al prensado.
E) Pilas de piedra en las que caía el aceite, en la grande mezclado con el agua y
en la pequeña con el aceite limpio.
F) Depósito para almacenar el aceite antes de trasvasarlo a los botos.
G) El "caracol" con los agujeros por los que se introducían las barras de madera
para hacerlo girar.

Molino aceitero de Castilsabás (somontano oscense) según Severino Pallaruelo


("Los molinos del Altoaragón". Huesca, lEA, 1994). La flecha indica la ubicación del contrapeso

que mediante un sistema de palancas se subía o bajaba según las nece-


sidades de la molienda. Remitimos al lector interesado en la descripción
y funcionamiento de un molino de estas características a la extraordi-
naria obra de Severino Pallaruelo sobre los molinos del Alto Aragón36.

36 Severino PALLARUELO CAMPO, Los molinos del Altoaragón, Huesca, lEA. 1994. pp. 242-245.

51
Contrapeso, tal y como lo podemos ver hoy en el despoblado de Larbesa

LA CERÁMICA
El único material que aparece abundantemente en la mayor
parte de los despoblados es un tipo de cerámica que fue estudiado por
primera vez por Adolfo Castán37. Se trata de un tipo de cerámica iné-
dito hasta entonces, localizado por este autor en numerosos enclaves
de Sobrarbe y por nosotros en la práctica totalidad de los yacimientos
de la comarca. Dentro de esta cerámica, en Serrablo, encontramos dos
tipos diferentes:

37 Adolfo CASTÁN SARASA, Arquitectura militar y religiosa del Sobrarbe y Serrablo meridional (siglos
XI-XIII), Huesca, lEA, 1988, pp. 40-47.

52
- El primero y más abundante es el de una cerámica de
color anaranjado en superficie y grisáceo interiormente, lo que de-
nota una cocción defectuosa. Es, salvo contadas excepciones, com-
pletamente lisa, aunque algunos fragmentos muestran abun-
dantes digitaciones y rastros de haber sido pulidas con fibras vege-
tales antes de la cocción. Presenta abundantes desgrasantes de
cuarzo, mica o cerámicos, que proporcionaban cohesión a la masa.
Los dos primeros serían minerales recogidos en los alrededores,
posteriormente molidos y añadidos a la arcilla y los segundos se-
rían viejos cacharros inservibles que se molían igualmente y se aña-
dían a la masa. A esta la hemos llamado cerámica común o cerá-
mica clara.
- Otra cerámica que no es especialmente abundante, al contra-
rio de lo que ocurre en la vecina comarca de Sobrarbe, es la cerámica
gris. Posee las mismas características que la primera pero superficial-
mente el color es totalmente grisáceo.
Las dos son pastas poco depuradas y los fragmentos que
encontramos en la actualidad presentan un aspecto esponjoso por
pérdida de los desgrasantes, salvo las piezas hechas con desgrasantes
cerámicos.
Está realizada a torno lento y su grosor es bastante regular,
excepto los fragmentos más gruesos —que corresponderían a cacha-
rros más voluminosos—, que parecen estar repasados manualmente.
El grosor oscila entre los 4 mm los mas delgados y los 8 mm los más
gruesos, aunque los fragmentos más abundantes oscilan entre los 6 y
los 7 mm.
Por último, en algunos despoblados de la mitad meridional de la
comarca aparecen fragmentos de terra sigillata.
Como curiosidad mencionaremos varios fragmentos de ce-
rámica fechable en la Edad del Bronce localizados en el despoblado
de Cerceles y que se describen en el apartado dedicado a este.

53
Varios fragmentos de cerámica localizados en los despoblados.
De izda, a dcha.: cerámica clara con desgrasantes cerámicos, cerámica clara con
desgrasantes minerales, cerámica gris y cerámica de la Edad del Bronce

HALLAZGOS MONETALES

Los hallazgos de monedas en despoblados medievales son míni-


mos. A pesar de todo, en varios de los consignados han aparecido algu-
nas piezas que podrían dar pistas sobre su origen o sobre el tiempo en
que estuvieron activos como entes de población.
Antiguamente aparecían al labrar los terrenos sobre los que se
habían asentado y, en la actualidad, la proliferación de los detectores
de metales ha hecho que se hallaran en diversos puntos.
Con todo, las monedas no nos permiten datar con fiabilidad el
yacimiento. Recordaremos, por ejemplo, que monedas ibéricas y roma-
nas circularon como monedas de curso legal hasta bien entrada la

54
ffi 121

Edad Media y que la práctica del resellado fue muy frecuente en deter-
minadas épocas de crisis económica.
Por otra parte, el hecho de que aparezcan monedas hace que los
habitantes de la comarca hablen con cierto recelo con extraños sobre
algunos lugares. La pobreza secular en la que se vieron obligados a
vivir hasta mediados de este siglo hizo que muchas personas vieran en
estos viejos amontonamientos de piedras la solución a todos sus pro-
blemas económicos. Haciendo un símil, sería para los montañeses el
sueño de encontrar una de esas "ollas llenas de duros" como el de que
en la actualidad nos toque la lotería.

Diversas monedas de origen romano encontradas en el despoblado de Santolaria


(Bal de Basa). De inda. a dcha., as de Tiberio (siglo foUis de Constantino 1
el Grande (años 330-333 d. de. C.) y follis del emperador Constando II (350 d. de C.)
Dibujos de Merche Pérez

55
i

--
DESPOBLADOS

4.1. SOBREMONTE

4.1.1. SAN MAMÉS


Etimología
Hagiotopónimo. También llamado Mamante, Mamas, Mamercio,
Mamerto y Mamate.
Mamante de Cesárea era hijo de dos patricios romanos muertos en la
cárcel por abrazar la fe cristiana. Su crianza se encomendó a Amía, quien lo
instruyó en la religión de sus padres. Perseguido por Aureliano, fue someti-
do a diversas torturas para, al final, morir despedazado. Su culto está bas-
tante extendido en Francia, donde se conserva su cabeza, concretamente en
la ciudad de Langrés.
Acceso y situación
Carretera A-136 que de Biescas sube a la Bal de Tena. Pasada la villa
Pelaire, el primer desvío que encontramos a nuestra izquierda nos sube al
valle colgado de Sobremonte. La carretera zigzaguea entre caxicos y pinos
para ganar altura sobre el fondo del valle. Cuando la pendiente se suaviza,
aparecen a izquierda y derecha los primeros campos cultivados, metros antes
del desvío de Betés. En el campo que tenemos a nuestra izquierda, dividido
en parcelas, se encontraba el poblado.
Coordenadas UTM 30T YN 183 228., alt. 1210 m snm.

57
Descripción
No queda gran cosa de este lugar totalmente indocumentado. Al este
del campo, en una pequeña punta muy emboscada, aparecen grandes amon-
tonamientos de piedras que podrían corresponder a antiguas construcciones.
Al construir la actual carretera y cuando se labran los campos, aparecen
sepulturas de losa y abundantes restos humanos.
Historia
Despoblado indocumentado, no conocemos ninguna mención históri-
ca, al menos con ese nombre.
Etnología
A decir de los habitantes de Sobremonte, en San Mamés hubo un
pueblo del que solo quedaron dos casas habitadas. Estas dos casas sufrie-
ron una epidemia de cólera que aniquiló a todos sus habitantes. Solo sobre-
vivieron dos abuelas, que bajaron a pedir asilo a Biescas, donde fueron
acogidas. Poseían mucho monte, por lo que toda la vertiente del barranco
Arás y el actual puerto de Biescas, pertenecientes al pueblo desapare-
cido, pasaron a ser propiedad de los vecinos de la villa pelaire (Antonio Oliván
Orús, Aso, 1997).
Posteriormente, los terrenos donde se ubicaba el pueblo se repartie-
ron, nadie sabe cómo ni por qué, entre los pueblos de Yosa y Betés. Se cria-
ba un excelente cereal, lo que dio lugar a un refrán que decía "Trigo de San
Mamés, ni lo fíes ni lo des" (Ramón Acín, Betés, 1997).
Materiales
Abundantes piedras calcinadas, restos óseos muy fragmentados.

4.2. TIERRA DE BIESCAS


4.2.1. SAN BARTOLOMÉ
Etimología
Hagiotopónimo. Antes llamado Natanael, Bartolomé fue admitido entre
los doce apóstoles tras la muerte de Jesús. Su misión evangelizadora se cen-

58
tró en Armenia, Persia, Arabia e India. Por destruir un ídolo pagano, fue
hecho prisionero, desollado vivo y posteriormente decapitado.
Se le representa sosteniendo su propia piel en la mano o de pie enci-
ma de ella. También con un cuchillo y un libro.

Acceso y situación
Carretera N-260, pasado el pueblo de Gavín y dos kilómetros mas ade-
lante, tras cruzar el túnel, justo en su salida este, sale pista a la izquierda
que nos sube a la actual ermita de San Bartolomé de Gavín.
Coordenadas UTM 30T YN 238 234, alt. 1160 m snm.

Descripción
Al igual que pasa con el despoblado de Busa (*), San Bartolomé es
un poblado totalmente indocumentado del que nos ha llegado hasta
nosotros una magnífica iglesia, sin duda la parroquial del pueblo. Presenta
planta cuadrada, con la porción del ábside cubierta con bóveda de ca-
ñón, probablemente posterior, y una esbelta torre-campanario, de planta
cuadrada, cubierta con bóveda esquifada. La comunicación entre esta y
la nave se realiza mediante una puerta de falsa herradura. Por el exte-
rior, debajo del tejado presenta en sus cuatro caras friso de baquetones,
ventanas ajimezadas de tres arquitos de herradura y, debajo de estas, un
par de rosetas formadas por múltiples dovelas con un fin aparentemente
ornamenta138.
Al este y norte de la iglesia, destruidas parcialmente por la pista de
acceso, afloran sepulturas de losa, al igual que a los pies de la torre en su
flanco meridional.
Al sur del templo, grandes amontonamientos de piedras fueron
apartados para laborar el campo que se encuentra delante de la iglesia y
en la confluencia de dos torrentes se levantó una impresionante presa de

38 No falta quien ha buscado a estas rosetas un significado más profundo que el meramente
ornamental. Así, Jesús ÁVILA, en un articulo publicado en la revista OFFARM (10, noviembre de 1999),
escribe: “(...) bajo la abertura de las ventanas, se alinean enormes discos grabados alusivos al culto
solar, que vuelven a recordarnos las raíces célticas de estas esotéricas tierras".

59
221

Planta de la iglesia de San Bartolomé de Gavín. Dibujo de Julio Gavín

la que todavía quedan restos a ambos lados del barranco. Debió de


tener una largura de 20-25 m, un grosor de 6 m y una altura aproximada
de 8 m39.
Historia
La desconocemos, pues carecemos totalmente de datos. El topónimo
pudiera ser posterior y no corresponder al original. Se encontraba dentro del
área de influencia del monasterio de San Pelay (*), pero en los diversos docu-
mentos consultados no se hace referencia de manera clara a este despoblado.

39 Los datos los encontramos en Adolfo CASTÁN SARASA, "Sobre antecedentes del arte serrablés",
Homenaje a don Antonio Durán Gudiol, Huesca, IEA, 1995, pp. 173-174, aunque tenemos serias dudas
de que la supuesta presa sea contemporánea a la iglesia y al poblamiento.

60
Vista de la iglesia desde el este

Etnología
Existe constancia entre los habitantes de Gavín de un viejo pobla-
miento en los alrededores de la iglesia que recibía el nombre de As Biellas, lo
que claramente hacía referencia al mito de las dos abuelas (Joaquín Lafuente,
Gavín, 1995).

Materiales
Abundantes restos humanos en el campo situado al sur de la iglesia.
Pequeños fragmentos de cerámica medieval clara con desgrasantes cerá-
micos.
En un campo situado en la orilla derecha orográfica del barranco,
debajo de la presa, existe memoria entre los habitantes de Gavín de la apari-
ción de abundantes monedas mientras se laboraban las tierras. Se ignora el
destino que tuvieron.

61
4.2.2. SANTA ENGRACIA40
Etimología
Hagiotopónimo. Santa nacida en Braga (Portugal), de familia cristiana.
Fue hecha presa, atormentada y muerta por Daciano en Zaragoza el 16 de
abril del año 304.
Acceso y situación
Carretera A-136 que desde Biescas sube a la Bal de Tena. Cuatro kiló-
metros más arriba de Biescas aparece una fuente a la izquierda de la carre-
tera y una explanada. Pocos metros más adelante, en un cambio de rasante
y junto a un pequeño oratorio situado al borde de la carretera, sale pista a la
derecha que cruza el Gállego por un espectacular puente. El desvío de la
izquierda nos lleva al castillo y la ermita de Santa Elena y el que tenemos
enfrente nos dejará, en pocos metros, en un gran prado en el que veremos un
dolmen'". Dentro de la vegetación situada a poniente del megalito se encon-
traba el pueblo.
Coordenadas UTM 30T YN 199 267, alt. 980 m snm.
Descripción
Las construcciones se adivinan debajo de una espesa vegetación.
Todavía son visibles paredes, estructuras y multitud de montículos que dela-
tan antiguas edificaciones. En la actualidad únicamente se reconoce, por haber
sido excavado recientemente, parte de un zoque42, que seguramente sustituyó
a la iglesia del poblado. Presenta planta cuadrada y en su día se cubría con un
tejado a doble vertiente. En su interior debió de haber una hornacina con la
imagen de la santa titular, bajo la cual se colocó un limosnero.

40 Parte de la información sobre este poblamiento nos fue proporcionada amablemente por
Federico Díez Arranz, que excavó parcialmente el despoblado.
41 El dolmen de Santa Elena formaba parte de un conjunto de dos que fueron destruidos duran-
te la guerra de 1936. El que podemos ver en la actualidad fue reconstruido en 1977, aunque no guar-
da parecido con el original.
42 Se llama zoque a pequeños oratorios, generalmente de planta cuadrada, que se situaban al
margen de los caminos con la imagen de un santo o santa y un limosnero. Los caminantes al llegar a
ellos rezaban y depositaban algunas monedas, que servían para sustentar el culto. Son especialmente
abundantes en la mitad septentrional de la comarca (Tierra de Biescas, Galliguera), mientras que han
desaparecido por completo en la mitad meridional (Guarguera).

62
Planta del zoque de Santa Engracia. Dibujo de Merche Pérez

63
Historia
La iglesia de Santa Engracia figura como propiedad de San Juan de la
Peña en 1245, a la vez que dependía económicamente de la decanía de San
Pelay de Gavín (*)43. En 1309, el monasterio de San Juan de la Peña atreu-
da44 a Domingo Val y a Pedro de San Vicente la villa, el palacio y la honor de
Senegüé por diez arios, siendo parte atreudada "Sancto Pelagio de Gavin (*), et
cum villa de Sotue, et cum tributo Sancte Gratie prope Sanctam Elenam"45.

Zoque de Santa Elena, a escasos metros de donde estuvo el de Santa Engracia

43 Ana Isabel LAPEÑA MIL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 141.


44 En Aragón se llamaba treudo a un tipo de contrato de cesión de bienes en el que se daba
durante un tiempo determinado el dominio útil de unos bienes, a cambio de lo cual el propietario reci-
bía una renta de parte de la persona o personas que obtenían su disfrute y explotación. Se denomina-
ba treudo también al canon pagado por esta concesión. Este tipo de cesión fue muy practicado por San
Juan de la Peña, motivado fundamentalmente por la imposibilidad de explotar directamente su domi-
nio debido a su extensión o por no ser propio de la orden benedictina el trabajo agrícola. Para más
información sobre este tipo de contratos, consúltese la obra de Ana Isabel LAPEÑA Selección de docu-
mentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-1410), Zaragoza, IFC ("Fuentes Históricas
Aragonesas", 24), 1995.
45 Ibidem, doc. 66, p. 146.

64
El 5 de abril de 1361, el monasterio pinatense permuta con el de San
Victorián de Sobrarbe la iglesia de Santo Ángel de Basa (*), el señorío de
Guasa y otras pertenencias por las iglesias de Santa Tecla y San Martín de
Banastón. Fueron testigos de este hecho "Exemeno de Padiniella (...) e García
Borron de Santa Gracia"46.
En un protocolo notarial fechado en 1480 Johan de Caxal, habitante
de Biescas, vende a un tal Ferrer de Ferrer, "alias de Santa Engracia, habi-
tant en la dita villa", un pajar en Biescas47.
Briz lo menciona en su obra como propiedad de la abadía pinatense en
siglos anteriores a su abadiado (siglo xvii).
En el siglo XVIII, León B. Martón, recogiendo seguramente la tradición
oral, escribe: "(...) huyo un Pueblo (cerca del santuario de Santa Elena) lla-
mado Santa Engracia, y su distrito es aora Anexo de San Salvador de
Viescas"48.
Seguramente hay que buscar el origen del pueblo en época altomedie-
val. Situado a orillas de la antigua vía romana que unía el sur con la Bal de
Tena, debió de desaparecer mucho antes del siglo XVIII, momento en el que
seguramente se construyó el zoque. Esta construcción se mantendría en uso
hasta el siglo XIX.

Etnología
Según la leyenda recogida por Federico Díez, de boca de Josefa
Sánchez Azón, última habitante de la casa de la presa de Santa Elena,
en Santa Engracia, existió un poblado que fue arrasado por un terremo-
to que hizo desplomarse sobre el lugar parte de la montaña situada al
norte.

46 Ibídem, doc. 42, p. 102. Podría tratarse de un habitante de la población de Santa Engracia,
situada en la Canal de Berdún.
47 Jesús VÁZQUEZ OBRADOR, "Onomástica de Biescas en protocolos del siglo xv: documentos",
Alazet [Huesca, IEAl, 10 (1998), doc. 26.
48 León B. BENrr0 MARTÓN, Sumaria investigación de las plausibles antigüedades del célebre
Santuario de Santa Elena Emperatriz, y su Fuente Gloriosa, en Aragón, y sus montes Pyrineos, ed. facs.,
Zaragoza, Ateneo de Zaragoza - Heraldo de Aragón, 1983, p. 61.

65
12. SE

Otra leyenda recogida por Enrique Satué nos dice que los habitantes
de Biescas creían que donde estaba el pueblo se ponía la Virgen a hilar49.
Entre los habitantes de Biescas, es creencia generalizada que el pue-
blo de Santa Engracia fue el primitivo núcleo de la vecina villa y que esta fue
fundada por los habitantes del pueblo desaparecido.
Materiales
Durante las obras de excavación aparecieron 50 monedas de diferen-
tes épocas, que formarían parte de la limosna que los viajeros depositarían
en el limosnero del zoque. Son las siguientes:
- Un as hispanorromano.
- Un vellón de Jaime I fechado en 1234.
- Una puguesa leridana fechable en los siglos xiv o XV.
- Dos menudos de Carlos I (siglo xvi).
- Cinco ramilletes valencianos del reinado de Felipe III (siglo XVII).
- Dos ramilletes valencianos del reinado de Felipe IV.
- Seis monedas reselladas del reinado de Felipe IV.
- Dos monedas reselladas del reinado de Carlos II.
- Tres dineros de vellón del reinado de Carlos II.
- Diez dinerillos de Felipe V.
- Dos maravedís de Felipe V, de ceca barcelonesa.
- Cuatro maravedís de Felipe V, de ceca segoviana.
- Cuatro monedas de Carlos III de dos y cuatro maravedís (1775-1788).
- Una de Carlos IV, de cuatro maravedís, fechada en 1797.
- Una "perra chica", con valor de un céntimo y fechada en 1870.
- Una moneda de Luis XIII de Francia.
- Una moneda de Juan V de Portugal.

49 Esta leyenda tendría su origen en la cristianización de un culto anterior relacionado con lai-
nas, encantarias, lavanderas, ninfas y demás seres mitológicos femeninos que moraban en fuentes y
cuevas. Se asociaban a la fertilidad y a la Gran Madre y la tradición dice que entretenían su tiempo
hilando.

66
._,. A..
orna

— Tres piezas más inidentificables por su mal estado de conservación.


El hecho de aparecer monedas que abarcan un dilatado periodo histó-
rico obedece, según el investigador que las encontró, a que a la hora de
recaudar los fondos depositados en el limosnero las válidas en cada época
eran retiradas, mientras que las que carecían de valor eran de nuevo echa-
das al interior.
Además de estos materiales, abundan los fragmentos de mortero de cal
y varios trozos de cerámica medieval.

Tesorillo de monedas encontradas en el limosnero del zoque

4.2.3. SAN JUAN DE ESPIERRE


Etimología
Hagiotopónimo. San Juan fue hijo de Zacarías e Isabel, prima de la
madre de Jesús. Precursor del Mesías, predicó junto al río Jordán la llegada
de este y según la tradición lo bautizó allí. Fue encarcelado por Herodes
Antipas y murió decapitado. Se conmemora su festividad el 24 de junio, en
un intento claro de cristianizar el culto al Sol del solsticio de verano.

67
121

Acceso y situación
Carretera N-260 que de Biescas nos lleva al valle de Broto. Dos kiló-
metros más arriba de Biescas, metros antes de llegar a Gavín, sale pista a la
derecha que tras cruzar el Sía nos lleva, tras un largo flanqueo, a las pobla-
ciones de Barbenuta y Espierre. Una vez en este último pueblo, parte una
pista en mal estado que rodea la población por el norte y nos lleva al puerto
y a la falda del pico Erata. Tras dos o tres kilómetros, a la derecha y rodea-
da de bojes, aparece la ermita de San Juan de Espierre. Hay que poner aten-
ción, desde la pista parece una caseta agrícola o una paridera de ganado.
Coordenadas UTM 30T YN 256 206, alt. 1540 m snm.
Descripción
Del viejo pueblo de San Juan ha llegado hasta nosotros la parroquial
del pueblo, convertida en ermita. Presenta planta rectangular cubierta con
techumbre de madera y sin ábside diferenciado. En su fachada meridional se
abren la portada, de falso arco de herradura, y una pequeña ventana de arco
de medio punto dovelado y con derrame interior. Se trata de uno de los ejem-
plares más primitivos del conjunto de iglesias serrablesas estrechamente
emparentado con las de Santa María de Palarriecho, situada en las inmedia-
ciones del lugar de Espierre y en estado de ruina, y de Santa Isabel de
Espuéndolas. Fue restaurada en 1986 por Amigos de Serrablo y reciente-
mente por los vecinos de Espierre y Barbenuta.
Dentro de la iglesia, en una losa reutilizada para suelo, encontramos
una posible estela funeraria —bastante deteriorada— que presenta una
curiosa esvástica incisa formada por cuatro brazos superpuestos y que hasta
ahora había pasado totalmente desapercibida50.

50 Las esvásticas son símbolos antiquisimos. Aparecen en casi todas las culturas primitivas y anti-
guas. Etruscos, hindúes, germanos, celtas, pueblos precolombinos, etc. trataron de representar median-
te una cruz griega y cuatro ejes en una misma dirección rotatoria el movimiento y la fuerza emanada
por el Sol. Otros autores le atribuyen una simbología diferente: la de los cuatro puntos cardinales y el
movimiento descompuesto en cuatro tiempos. Para ellos hay que diferenciar la esvástica dextroversa
(swastica), a la que se otorga una simbología positiva, y la sinistroversa (swavastica), de simbología
negativa. Durante este siglo, un símbolo positivo como este fue empleado por diversos nacionalismos
como signo de identidad de un pueblo o nación determinada (nacionalsocialismo alemán, nacionalismo
vasco...) y usado como símbolo propio, por lo que en la actualidad para la mayoría de las personas posee
unas connotaciones negativas (cruz gamada, lauburu...). Más información la encontraremos en la extra-
ordinaria obra de J. E. Ciaor Diccionario de símbolos, Madrid, Círculo de Lectores, 1998, p. 205.

68
121

Los restos del poblamiento se encontraban 50 m a poniente de la ermi-


ta y fueron arrasados en época reciente por la construcción de la pista.
Historia
Despoblado indocumentado. No conocemos ninguna mención docu-
mental, al menos con ese nombre.
Etnología
Como en tantos otros pueblos, en San Juan también sobrevivieron dos
abuelas de una peste que aniquiló al pueblo. Una fue acogida en Barbenuta y
la otra en Espierre, por lo que las tierras del viejo poblado se repartieron entre
estos dos lugares vecinos a partes iguales (José Ángel Gracia, Barbenuta, 1997).
Materiales
Pilar que servía de cruz de término con una cruz incisa y fechada en
1471. Actualmente se conserva en el Museo de Artes de Serrablo, adonde fue
trasladado en 1995.
Fragmentos de cerámica medieval en el lugar donde se encontraban
los amontonamientos de piedras. En los alrededores de la iglesia no hemos
hallado resto alguno de bienes muebles.

Planta de la actual iglesia de San Juan de Espierre. La flecha indica la ubicación de la esvástica
Dibujo de Julio Gavín

69
Reconstrucción ideal de la esvástica situada en una losa del suelo
en la ermita de San Juan de Espierre

4.2.4. SAN LIEBANS


Etimología
Hagiotopónimo. Puede tratarse de san Libanio, originario de Siria y
que vivió en torno al siglo w d. de C. Se desconocen los pormenores de
su vida.
Acceso y situación
Mismo acceso que a San Bartolomé (*). Una vez en la pista que da acce-
so a la ermita y antes de llegar a ella hay que fijarse en otra pista a la izquier-
da que cruza el barranco inmediatamente y nos lleva, por la orilla derecha
orográfica, a una torre de alta tensión situada encima del túnel. Metros antes
de llegar a la torre, sale una pista a la derecha que en fuerte ascenso y ganan-
do altura en lazadas termina un par de kilómetros más adelante. No debe
cogerse un desvío a la izquierda sino mantenerse siempre en dirección norte.

70
Cuando termina, encontraremos dos sendas a izquierda y derecha que se
corresponden con una tubería de agua. Ignórense y cójanse las trazas de un
sendero, dirección noroeste, que nos subirá hasta un bosque de pinos en el
que se pierde definitivamente. Ya sin senda, búsquese el mejor camino entre
los pinos y los erizones, siempre en dirección norte. Llegaremos a una amplia
superficie deforestada y una gran caseta hundida. Estamos en el despoblado.
Coordenadas UTM 30T YN 232 232, alt. 1290 m snm. San Daina.
Descripción
Las tierras de San Liebans fueron cultivadas durante siglos por
los habitantes de Gavín. Con todo, grandes pedregales se hallan esparci-
dos por los campos. Algunos han sido usados como delimitación de las
fincas para construir enormes paredes (hay una de 3 m de grosor). La ca-
seta se construyó seguramente aprovechando piedras de los cercanos
amontonamientos. No hemos encontrado en ella ningún elemento digno
de mención.
Historia
Despoblado totalmente indocumentado. Aunque seguramente debió de
formar parte de la órbita de influencia del monasterio de San Pelay (*), no se
hace mención del lugar, ni con su topónimo actual ni con ningún otro. Única-
mente se hace referencia en un documento a las posesiones del cenobio en
un lugar llamado Lanuschella que no hemos localizado y que podría tratarse
del pueblo que nos ocupa.
Etnología
Se conserva la leyenda de dos abuelas que, tras la muerte de todos los
habitantes, mendigaron asilo en Yésero. Al no concedérselo, bajaron a Gavín,
donde fueron acogidas; por ello sus posesiones recayeron en esta población.
Posteriormente los de Yésero reclamaban sus derechos sobre los terrenos del
pueblo aniquilado. Un día, se juntaron los de Yésero y Gavín a medio cami-
no dispuestos "a matarse" por la posesión de las tierras. Uno de Gavín lanzó
una piedra al aire y cuando llegó al suelo llevaba escrito "dejar estar as güe-
gas", por lo que se pensó en una intervención divina y los de Yésero ya no
discutieron más.

71
Los de Gavín posteriormente bajaron al pueblo cargados de leña para
pegarle fuego a la única casa que no había subido a discutir por los derechos
de posesión de las tierras (Joaquín Lafuente, Gavín, 1998).
Materiales
Abundan las piedras calcinadas y materiales alóctonos (piedra caliza,
granito y tosca)51. No hemos encontrado cerámica que nos permita datarlo ya
que los terrenos están completamente cubiertos de hierba y arbustos.

4.3. SOBREPUERTO
4.3.1. SAN BARTOLOMÉ
Etimología
Hagiotopónimo. Véase el apartado 4.2.1.
Acceso y situación
Carretera que de Sabiñánigo lleva a Biescas y al valle de Tena. Desvío
señalizado a Oliván. Una vez rebasado el pueblo, la carretera se convierte en
pista de acceso restringido, que, por la orilla del barranco de Oliván, trepa a
los altos de Sobrepuerto. Parte de la pista coincide con el PR-3 Oliván-
Fiscal52. Dejamos a la derecha el desvío hacia Susín y Casbas y, más arriba,
el de Berbusa. La pista llanca entre bosque hasta llegar a un punto donde
cruza el cauce por un puente para coger la orilla derecha orográfica del
barranco. Seguiremos subiendo hasta llegar a un punto donde parten cuatro
pistas. Estamos en la zona conocida como "cruz de Basarán". Debe elegirse
la de la derecha y mantenerse en la más rodada hasta llegar a avistar los pue-
blos de Cillas y Cortillas, muy próximo uno al otro. Cójase el desvío de la

51 En el Pirineo se llama tosca a un material constructivo no demasiado abundante que se forma


a partir de la precipitación del carbonato cálcico disuelto en el agua de determinados manantiales,
sobre materia orgánica de origen vegetal. Esto da lugar a un material muy resistente, pero a la vez muy
poroso y ligero, por lo que se usó sobre todo en la construcción de las grandes chimeneas troncocóni-
cas o las bóvedas de edificios civiles y religiosos.
52 Para este acceso y los siguientes en los que se haga mención al uso de senderos señalizados
como Prs. y Grs., conviene tener a mano el libro Senderos del Serrablo GR 16, Zaragoza, PRAMES, 1991
(incluye mapa 1: 50 000).

72
izquierda, que nos lleva a Cillas, y antes de llegar a él es preciso desviarse
nuevamente a la izquierda hacia un espolón evidente que cae hacia el barran-
co de La Valle. Conforme nos acerquemos observaremos un edificio (es el
único que se ve en esa zona). Es la ermita de San Bartolomé.
Coordenadas UTM 30T YN 294 119, alt. 1360 m snm.

Descripción
Del despoblado de San Bartolomé solo nos resta una ermita completa-
mente arruinada. El edificio fue profundamente remodelado en el siglo xVifi,
aunque se respetó el primitivo ábside románico y parte del paramento norte.
El ábside se cubrió, interior y exteriormente, con una pared plana que al
derrumbarse en época reciente ha dejado a la vista parte de la bóveda de
horno, también en estado de ruina.
Al sur de la construcción se conservan grandes pedregales usados
posteriormente para delimitar campos. Se aprecian abundantes piedras
calcinadas.

Detalle del hastial norte con el arranque del ábside

73
Historia
Despoblado indocumentado.
Etnología
Los habitantes de Cillas conocían los terrenos que rodeaban a la igle-
sia con el delatador nombre de Os Casalones. La romería se celebraba el día
15 de agosto, fiesta mayor del pueblo. Se iba en romería hasta la ermita, se
celebraba misa y posteriormente se repartía el pan bendito, consistente en
trozos de pan previamente bendecidos. La vuelta se realizaba también en pro-
cesión hasta otra ermita, dentro del pueblo, conocida como la Virgen del
Rosario, donde se rezaba un responso (Victoria Luis, Cillas, 1999).
Materiales
Dos fragmentos de cerámica medieval con desgrasantes minerales.
Varios fragmentos de cerámica de épocas recientes. Abundantes piedras cal-
cinadas.

4.3.2. CASTILLÓN
Etimología
Del latín CASTELLIONE, derivado de CASTELLUM 'castillo, fortificación'.
Acceso y situación
Mismo acceso que a San Bartolomé. Después de cruzar el barranco de
Oliván por segunda vez, la pista coge la orilla derecha orográfica. Súbanse un
par de kilómetros hasta encontrar, señalizado con las marcas del PR, un sen-
dero a la izquierda que en poco mas de media hora nos lleva a Ainielle. Una
vez en el pueblo, se debe coger una pista que se dirige en dirección este hacia
el puerto de Ainielle. El promontorio que se divisa al fondo del collado es
donde se ubicaba el poblamiento.
Existe la posibilidad de seguir la pista que sube desde Oliván hasta la
llamada "cruz de Basarán" (collado y cruce de pistas que nos llevan a todos
los pueblos de Sobrepuerto) y, una vez allí, coger el ramal de la pista en direc-
ción norte, que rodea el altozano por su base oeste. La pista, en algunos pun-
tos, es impracticable para vehículos.
Coordenadas UTM 30T YN 278 165, alt. 1535 m snm.

74
Descripción
En un pequeño promontorio explanado artificialmente, que domina un
amplisimo territorio, existió un pequeño poblamiento del que no tenemos
ninguna mención histórica, al menos con ese nombre.
En la actualidad todo el cerro se encuentra repoblado de pinos y ante-
riormente fue cultivado por los vecinos de Ainielle, por lo que no queda ves-
tigio alguno de construcciones.
Se trata del despoblado situado a más altura de la comarca.

Historia
Probablemente —y esto es una mera hipótesis— se trate del primitivo
núcleo de Ainielle, construido hacia el siglo X, cuando las campañas de
Sancho Garcés de Pamplona llevaron a los ejércitos aragoneses a tierras de
Sobrarbe. Evidentemente, las vías de penetración serian los valles paralelos
a las sierras interiores, por lo que el núcleo que nos ocupa, situado en el naci-
miento del barranco de Oliván, constituiría un punto clave de paso entre
Serrablo y Sobrarbe.
• Del despoblado como tal no hemos encontrado mención documental
alguna53.

Etnología
Entre los habitantes de Ainielle, existía el recuerdo de un viejo pobla-
miento en Castillón, teoría que venía avalada por el hallazgo frecuente de
monedas por parte de los de casa O Rufo, que poseían campos en lo más alto
del cerro (Enrique Satué, Ainielle, 1995).

Materiales
Nueve monedas romanas y una ibérica fueron halladas hace poco
tiempo por un particular.
Cerámica medieval común a muchos de los despoblados de la comarca.

53 El sustantivo aM significa en vascón "colina o lugar elevado". Desde luego, al contrario del des-
poblado que nos ocupa, el actual pueblo de Ainielle no está situado en un lugar elevado sino en el cono
de recepción del barranco que lleva su nombre.

75
Parte de una piedra de molino, por sus dimensiones manual, que en la
actualidad se conserva en el Museo de Artes de Serrablo.
Escorias de fragua, fragmentos de hierro, abundantes piedras calcina-
das y fragmentos de granito.

Croquis de Castillón de Ainielle. Dibujo de Adolfo Castán

76
4.3.3. FENÉS
Otros nombres
Feneros.
Etimología
Del aragonés fenero 'prado'.
Acceso y situación
Carretera comarcal que desde Sabiñánigo lleva a Yebra de Basa.
Pasado este pueblo y dejando el desvío de Sobás a la izquierda, junto al
mesón El Pirata, sale desvío en ascenso que nos lleva a Fanlillo. Déjese el
coche y crúcese el pueblo hacia el norte. Junto a la fuente, sale un sendero
marcado con las señales del PR-6 Yebra-Fiscal. Cruza el barranco de Fanlillo
y, entre aliagares y bojes, trepa a los altos de Fanlillo. Algunos puntos, aun-
que perfectamente señalizados, son difíciles de seguir debido a la erosión. Se
llega al alto y, siempre siguiendo las marcas blancas y amarillas, se coge una
pista y luego una trocha maderera para enlazar con otra pista que lleva al
collado Fenés. Siguiéndola, ya sin desvíos, se llega a la pardina.
Coordenadas UTM 30T YN 303 091, alt. 1260 m snm. Ermita de San
Marcos.
Descripción
En una umbría, rodeada de espesos bosques, aparece la casa de
Fenés, de planta moderna (plaqueta de losa en la fachada fechada en 1929).
Al suroeste de la construcción quedan los restos de la iglesia de San Marcos.
Originalmente románico, el edificio que encontramos en la actualidad pre-
senta planta cuadrada, con orientación canónica y ábside plano. La actual
fábrica sería fechable en el siglo XVII. Desafiando la ruina, una esbelta espa-
daña, capaz de albergar dos campanas, se yergue entre las ruinas y la male-
za. Es el único resto reconocible de la antigua iglesia románica54. Al este de
la pardina, construcciones totalmente arruinadas e irreconocibles.

54 Adolfo CAsrAN SARASA, Románico e iglesias de cabecera triple en la ribera del Ara y valle de Vio,
Huesca, lEA, 1990, p. 87.

77
Pardina de Fenés, rodeada de bosques en un bonito y desierto paraje

Historia
En 1279 la propiedad de las tierras correspondía al arcedianato de
Rava55. Su iglesia tenía categoría de vicaría durante los siglos XIII y XIV,
pasando a ser en el siglo xvi rectoría. Su renta en este siglo era de tres suel-
dos jaqueses56.
El 8 de junio de 1338, Exemén Pérez de Hueso, procurador de los
"obreros de la obra de Jhesu Nazareno de la Siet de Huesca", acompañado
del notario Ramón Pérez de Sant Vicient, visitó la parroquia de Fenés con
objeto de recaudar fondos para la construcción de la catedral de Huesca por
orden de Jaime I el Conquistador. Fueron testigos del acto "Pero Vergua e
García Latre, escuderos".

55 Antonio UBIETO AwrgrA, Los pueblos y los despoblados, Zaragoza, Anúbar, 1984-1986, vol. II,
voz "Fenés".
56 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", Argensola,
45-46, p. 88.

78
El 2 de noviembre de 1402 su parroquia fue visitada nuevamente para
recaudar fondos, destinados esta vez a obras en la catedral. El tributo paga-
do fue de 15 sueldos jaqueses57.
Asso58 lo nombra como uno de los pueblos desaparecidos en la cir-
cunscripción de Jaca y lo sitúa entre Fanlio y Espín.
Madoz59 nos dice que era una pardina y coto redondo cuyo término se
extendía una hora de norte a sur y otra de este a oeste, que tenía una ermi-
ta y aguas pero que su mala calidad hacía que solo se aprovecharan para
abrevar ganados y que sus alrededores eran ásperos, montuosos y cubiertos
de bosque, del que se servían los habitantes de Cillas.
Etnología
Los habitantes de Sasa y Fanlillo todavía recuerdan la existencia de un
viejo pueblo que, como tantos otros, s'amortó por una peste de la que sobrevi-
vieron, en este caso, tres abuelas, todas hermanas. Fueron recogidas una en
casa Ramón de Sasa, otra en casa Juan Domingo de esta población y la ter-
cera en casa San Román de Fanlillo; por eso, la propiedad de la tierra quedó
para estas tres casas, repartida a partes iguales (Andrés López, Sasa, 1998).
Otra versión recogida por Enrique Satué80 asegura que fueron dos las
supervivientes de la epidemia y una recaló en la casa de Fanlillo antes men-
cionada y la otra en Sasa, donde compartieron el asilo casa Ramón y casa
Juan Domingo. Por eso, la pardina estaba repartida, la mitad para la casa de
Fanlillo y un cuarto para cada una de las dos casas de Sasa.
Hasta principios de este siglo existió una romería a la que concurrían
el día de San Marcos (25 de abril) los pueblos de Sasa (las dos casas ante-
riores) y Fanlillo (la que, según la tradición, dió asilo a la abuela). Se hacía
misa en la iglesia y se repartía la caridad. El coste de esta se dividía según la
proporción matemática de reparto de los terrenos.

57 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., pp. 60 y 70.
58 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, Zaragoza, 1798. Reed. facs.,
Zaragoza, Guara, 1983, p. 182.
59 Pascual MADOZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, ed. facs., Zaragoza,
PRAMES, 1997, tomo "Huesca", p. 179.
80 Enrique SATuÉ OLIVAR, El Pirineo contado, Huesca, ed. del autor, 1995, p. 91.

79
Materiales
La ocupación posterior de los terrenos y la densa vegetación impiden
cualquier intento de rastreo, por lo que no hemos encontrado materiales que
atestigüen un poblamiento medieval.

Planta de la iglesia de San Marcos de Fenés.


La parte oscura indica la primitiva espadaña románica. Dibujo de Julio Gavín

80
121

4.3.4. ISÁBAL
Otros nombres
Ysaval (1338), Isaual (1405), Isauall.
Etimología
Del vascón ZABAL `ancho', quizá en el sentido de `paisaje amplio'.
Acceso y situación
Mismo acceso que para Castillón (*) hasta el punto donde la pis-
ta cruza el barranco de Oliván por segunda vez. Aquí debemos dejar el
vehículo para subir por el propio lecho del río durante unos 30 minutos.
A la derecha, dificil de encontrar por la espesa vegetación pero cómodo
de seguir después, sale un precioso sendero que en unos treinta minu-
tos nos sube a la pardina de Isábal (síganse las huellas de paso de ga-
nado).
Posiblemente se pueda acceder también por el entramado de pistas
que, tras pasar por Susín y Casbas, se adentran en el bosque encima de la
pardina, pistas realizadas para sacar madera que en la actualidad están
sometidas a una erosión brutal, provocando un impacto visual y paisajístico
dificil de evaluar.
Coordenadas UTM 30T YN 258 155, alt. 1210 m snm.

Descripción
Toda la pardina Isábal fue trabajada por los habitantes de Berbusa
hasta el abandono del pueblo en la década de los 60. Por eso, toda la zona
presenta el aterrazamiento típico de los cultivos en pendiente y la vegetación
no dificulta especialmente el rastreo. Se conservan en lo más alto del pro-
montorio voluminosos amontonamientos de piedras. Muchas de las piedras
que componían las casas del poblado debieron de usarse para construir los
paretazos de separación de campos, así como dos casetas agrícolas que aún
se conservan.
Al norte de las ruinas y sacada a la luz por la reciente construcción de
una pista forestal, se conserva una necrópolis de lajas. Una de ellas, por sus
dimensiones, podría ser el enterramiento de un niño.

81
Paisaje desde el despoblado de Isábal.
En primer plano, ruinas de edificaciones; al fondo, el barranco de Ainielle

Historia
En el año 1200 se nombra a Sancho de Isábal61. En 1270 se mencio-
na, en un documento del cartulario de Fanlo62, a "Dominicum de Isaval habi-
tantem in Ipies".
Durante los siglos mi y xiv, su iglesia tuvo el título eclesiástico de rec-
toría63. En 1279, pertenecía al arcedianato de la Cámara64.
El 8 de junio del año 1338, su parroquia fue visitada por el procura-
dor Pérez de Hueso, junto con el notario Ramón Pérez, con objeto de recau-

61 Antonio Usisro ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Isábal".
62 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), Zaragoza, IFC,
1964, doc. 170, p. 147.
63 Antonio DURÁN GUDIOL, Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., pp.
88-89.
64 Antonio UBIETO ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Isábal".

82
r21

dar fondos para la construcción de la catedral de Huesca. Era rector Domingo


Gavín y fueron testigos del acto Domingo Aruevo y Sancho Berbusa.
De nuevo, el 3 de octubre de 1405 pagó junto con Berbusa 15 suel-
dos jaqueses en concepto de primicias con destino a las obras de la ca-
tedral de Huesca65. Hasta 1571 pertenecía al obispado de Huesca; a partir de
esa fecha, pasó a depender del de Jaca66. Asso67 la sitúa entre Berbusa y
Casbas, como uno de los pueblos desaparecidos en el partido de Jaca.
Madoz65 le da categoría de pardina y la ubica erróneamente entre Gavín
y Yésero.

Etnología
Según la tradición oral, en Isábal hubo dos casas de las que murieron
todos sus habitantes a causa de la gripe. Únicamente sobrevivieron dos
abuelas, que mendigaron asilo en Berbusa, Oliván y Orós, donde no las aco-
gieron. Por fin recalaron en Gavín, donde les dieron asilo, por lo que las tie-
rras del lugar desaparecido pasaron a ser propiedad de este pueblo.
En aquella época, Gavín y todas sus tierras y habitantes pertenecían
a un conde llamado Manuel Gavín. Los vecinos, hartos de los abusos de
su dueño, fueron a consultar al cura para pedir consejo. Este les incitó a
matarlo el día del Corpus, pues el conde estaba en sus posesiones en el
somontano de Huesca. Él les defendería ante la justicia, siempre que asistie-
ran a la misa del mediodía en Gavín la misma jornada del asesinato. Así lo
hicieron, bajaron tres hombres a la hoya de Huesca y cuando el conde pasea-
ba a caballo con sus siervos por un carrascal recibió un disparo mortal de
trabuco. Acto seguido huyeron y llegaron a Gavín justo cuando comenzaba el
oficio religioso69.

65 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., pp. 60 y 68.
66 Antonio DBIETO ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Isábal".
67 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 183.
68 Pascual MADOZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., p. 246.
69 Esta leyenda, que la hemos escuchado en numerosas variantes, pudo tener su origen en el
asesinato no de un conde sino de un apoderado de los barones de Gavín. Esta baronía, regentada por
un linaje de los Abarca desde el siglo XIII hasta el XIX, extendía sus dominios por toda la Tierra de
Biescas y parte del Gállego.

83
ffi

Una vez el pueblo fue propiedad de los vecinos. Estos vendieron las tie-
rras de Isábal al más cercano lugar de Berbusa (José Laliena y Joaquina Azón,
Berbusa, 1994).
A decir de las personas que han visto las sepulturas de Isábal, estas
son tan pequeñas porque era costumbre "en tiempos d'os moros" partir al
difunto a la altura de la pelvis y colocar las piernas sobre el pecho (Teodoro
Fanlo, Biescas, 1998).
Según los informantes, a principios de siglo todavía se mantenía en pie
la iglesia, que era usada como cuadra de ganado. En la puerta de acceso se
conservaban pinturas (José Laliena, 1994).
El apellido Isábal se conserva en numerosos habitantes de la comarca,
especialmente entre los oriundos de Biescas.
Materiales
Cerámica medieval clara con desengrasantes cerámicos y un fragmen-
to aparentemente de época posterior con vidriado y decoración en tonos ver-
dosos (¿de los alfares de Biescas?).

4.3.5. ISUALA
Otros nombres
La Ysuiela, Aysuela.

Etimología
Del latín INSULA 'isla', en el sentido de 'lugar aislado'.
Acceso y situación
Dos posibilidades, a cuál más atractiva... y problemática.
La primera de ellas es seguir el acceso que se describe a Castillón (*)
hasta el cruce de pistas conocido como "cruz de Basarán". Una vez allí, cója-
se la pista que lleva a Basarán para dejarla inmediatamente y tómese un des-
vío que sale a la izquierda. La pista, en dirección norte, llama entre campos
repoblados de pinos al principio y tras dos o tres curvas inicia un fuerte des-
censo que nos llevará al cauce del barranco Forcos. Antes de llegar, hay que
fijarse a la izquierda en un gran desprendimiento de tierra y rocas encima de

84
una curva a la derecha y una contracurva muy cerrada a la izquierda. Nada
más salir de ella, en el talud izquierdo de la pista aparecen al menos ocho
sepulturas de laja. Allí presumiblemente se encontraba el pueblo de Niablas
que se describe en el apartado siguiente.
Para llegar a la Isuala, es preciso seguir bajando por la pista hasta cru-
zar el Forcos y subir al pueblo abandonado de Escartín. Desde allí, hay que
iniciar un largo y penoso flanqueo por la falda del pico Manchoya en direc-
ción este —aprovechando aterrazamientos y viejos caminos perdidos— hasta
ver las edificaciones, hacia las que hay que dirigirse, ya sin camino. Si se va
andando desde Oliván son dos días de camino.
Para la segunda opción, más corta, debemos dirigirnos al valle del río
Ara y desde Oto coger una pista que al principio sigue el trazado del río Ara
por su orilla derecha y a la altura del barranco de Ayerbe inicia un fortísimo
ascenso hasta llegar a Ayerbe de Broto. Una vez en el pueblo, es preciso coger
una pista que en ascenso y dirección oeste sube al puerto y abandonarla para
dirigirse a un gran espolón rocoso que destaca a la izquierda. En la punta se
encuentran los restos del pueblo.
Para ambos accesos necesitaremos una excelente planificación del
tiempo y un mínimo conocimiento del terreno, ya que, salvo Bergua, no hay
pueblos habitados en muchos kilómetros a la redonda y los accesos son
penosos, incluso para vehículos todoterreno. Téngase mucho cuidado con el
agua en época estival.
Coordenadas UTM 30T YN 330 148, alt. 1490 m snm. Casas de
Isualda.

Descripción
Parte de los muros de los edificios todavía persisten (se pueden ver
ventanas aspilleradas), aunque algunas paredes de lo que debieron de ser
edificios auxiliares fueron convertidas en límites de campos y algunas de
ellas aprovechadas para construir alguna borda.
La iglesia se conserva en perfecto estado. Fue convertida en una gran
borda con dos alturas, aunque se aprecia perfectamente el uso original.
Presenta planta cuadrada, con ábside plano, y se halla orientada al este. La
portalada, de gran interés, consta de arco de medio punto dovelado con una

85
As.A,
oin

moldura interior que arranca de la base de las jambas, donde podemos apre-
ciar un cordón. En la clave, e idéntico al que encontramos en la iglesia de
Bergua, se puede leer JHS, el anagrama de Cristo.
Al sur de las construcciones todavía se distinguen los muros semien-
terrados de una pequeña iglesia de planta románica.

Iglesia de Isuala en la actualidad. Ayer espacio sagrado, hoy refugio de ganado.


Fotografia de José A. González

Historian'
Durante al menos los siglos Xlv-XVI su iglesia era anexa a la de Bergua.
Contaba con dos casas en el siglo XV71 y con dos fuegos en 1495, 1543 y
1609; en 1646 solo tenía ya uno y figuraba como despoblada en 178572.

70 La información histórica íntegra sobre este despoblado la encontramos en el interesante artí-


culo de José M. SATIS "La pardina de la Isuala", Serrablo, 98 y 99 (diciembre de 1995 - marzo de 1996).
Aquí nos limitamos a reseñar los acontecimientos que consideramos más importantes.
71 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 87.
72 Antonio UBIETO ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "La Isuala".

86
En una memoria manuscrita de Domingo José Escartín, rector de
Bergua, Ayerbe y La Isuala y descendiente del lugar de Escartín, se lee: "Fue
Aysuala y era el año 1590 población de once casas todas con gente (...)".
En 1674, estaba habitado por dos familias constituidas la primera
por Pedro Acín (1640-1692), casado en primeras nupcias con Ana Escartín
(f 1682) y después con María de Bergua (f 1693), y sus cuatro hijas: María
Benita, Juana, Gracia y Orosia. La otra familia estaba formada por Jaime
Acín (1636-1704) y Gracia Ferrer. Ambos cabezas de familia eran hermanos
y como la segunda familia murió sin descendencia hicieron heredera a su
sobrina María Benita. Esta mujer casó en Escartín el año 1695 con Miguel
Allué, momento en que se deshabita defmitivamente el lugar. A partir de este
momento, se inician una serie de pleitos por la posesión de los pastos entre
los herederos legales y los racioneros de Oto, que reclamaban las tierras
por haber prestado dinero a los antiguos habitantes y no haber sido este
devuelto.
Por otra parte, se documenta en 1682 la entrega de diversos objetos
litúrgicos al rector de Escartín, mosén Felipe Lafuente: "(...) Felipe la Fuente
recibió y puso el sacramento en el altar en Aysuala en 10 días del mes de
setiembre de 1682, con toda solemnidad, en presencia de mi Vicario de
Ayerbe mosen Pedro Maza de Lizana y de mi mosen Sebastian Vallés Retor de
Bergua, con asistencia de muchos otros (...)". A continuación se enumeran
los materiales entregados: misales, un manual, la sacra, los incensarios,
ocho tablas de manteles, dos albas con sus cíngulos, los corporales, dos
casullas, el paño de muertos, la campanilla, un plato de lámpara, un cáliz
dorado, una casulla de terciopelo bordada de oro, la cruz de plata dorada y
reliquias de san Babil y Santiago.
Durante los siglos XVIII y XIX se recrudecen los enfrentamientos.
Multitud de pleitos entre los herederos, los vecinos de Escartín y los vecinos
del valle de Broto se hallan documentados por pastar en zonas supuesta-
mente propiedad de los de Oto, apresamientos de ganado... Esta situación se
mantiene hasta principios del siglo XX, en que las dos familias de Escartín,
parientes de los últimos habitantes de Isuala, compraron la mayor parte de
las tierras y repartieron el resto del monte entre los demás habitantes de los
lugares vecinos.

87
Etnología
Dos abuelas sobrevivieron de una peste también en el pueblo de
Isuala. Mendigaron asilo en el vecino pueblo de Escartín, donde fueron aco-
gidas, una en casa Pedro Escartín y otra en casa Royo. Por eso, la mayor
parte de los terrenos del antiguo pueblo pertenecían a estas dos casas. El
resto fue repartido en "suertes" para los demás vecinos. Los pastos se explo-
taban de forma comunal.
Esta leyenda era argumentada para defender los derechos de explota-
ción de Escartín frente al vecino lugar de Ayerbe de Broto en numerosos liti-
gios por la pertenencia de las tierras73.

4.3.6. NIABLAS
Otros nombres
Nuabulas (1100), Nueblas (1378), Ñablas.

Etimología
Del latín NOVA 'nueva o nuevos terrenos' + sufijo diminutivo átono -ula:
lugar nuevo, nueva fundación'.

Acceso y situación
Mismo acceso que a Isuala (*) hasta el punto de la pista donde afloran
las sepulturas, antes de cruzar el Forcos. Allí presumiblemente se encontra-
ba el pueblo.
Coordenadas UTM 30T YN 292 160, alt. 1200 m snm.

Descripción
Despoblado totalmente desaparecido, una espesísima vegetación
hace imposible rastrear el más mínimo resto. Si no fuera por los

73 José W SATUÉ SANROMÁN, Sobrepuerta, naturaleza en silencio, Zaragoza, ed. del autor, 1999,
p. 91.

88
enterramientos, sería
impensable que pudie-
ra haber existido allí un
pueblo74.
Historia75
Aproximada-
mente en el año 1100,
en el testamento de un
tal April a favor de San
Pedro de Jaca, se
donan, entre numero-
sas posesiones en
Senegüé y Cartirana,
"in Sabinianeco illa
mea parte de illos mes-
chinos similiter et in

Sepultura medieval en Niablas,


seccionada por una pista forestal

74 Aunque la evidencia de las sepulturas parece indicar que es allí donde se asentaba el pueblo,
nos inclinamos a situar el núcleo de población a orillas del barranco de Otal, bastantes metros más
abajo de donde afloran los restos humanos. En ese punto en concreto, conocido con el nombre de
Planaglera, no hemos encontrado ningún resto que nos permita afirmarlo con seguridad, pero es el
único sitio en varios kilómetros a la redonda donde se podría implantar un pequeño núcleo de pobla-
ción. Las coordenadas para este punto son 30T YN 292 164, alt. 1160 m snm.
75 Los dos últimos documentos que hacen mención a Niablas han sido tomados del cartulario de
San Juan de la Peña. Existió otro pueblo llamado Nueblas en las cercanías de Ena y dentro del domi-
nio pinatense, por lo que la documentación a la que hacemos mención podría referirse a este pueblo y
no al Niablas de Sobrepuerto. Debemos tener en cuenta que Niablas de Sobrepuerto estuvo geográfi-
camente situado en la influencia del monasterio de San Pedro de Raya y no en la de San Juan de la
Peña o uno de sus prioratos.

89
Borres et in Nuabulas et de illos de Beserane et de Otale et de Scarthi illos
cazolos (...)"76.
En 1378, varios palacios77 de Nueblas pertenecían a la dignidad aba-
cial del monasterio de San Juan de la Peña78.
Seguramente esos mismos palacios y sus heredades pertenecían a la
clavería de San Juan de la Peña el 1 de noviembre de 140379.
Etnología
También en Niablas hubo una peste que "en tiempos de los moros"
asoló el pueblo. Sobrevivieron dos abuelas, que mendigaron asilo en todos los
pueblos de Sobrepuerto y no las acogieron. La leyenda va más lejos y asegu-
ra que estas dos mujeres llegaron a Ainielle a pedir asilo y fueron recibidas
por todos los habitantes en una era situada a las afueras del pueblo. Los de
Ainielle salieron a recibirlas perfumando el ambiente con flor de sabuco que-
mada en brasas80. No hubo acuerdo y las dos viejas, por fin, recalaron en
Oto, ya en el valle del Ara, donde fueron acogidas. Por eso, el aprovecha-
miento de pastos y leñas los realizaba este pueblo (Enrique Satué, 1995).
Materiales
Abundantes restos humanos en las sepulturas. No aparece ni el más
mínimo fragmento de cerámica.

76 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, Zaragoza, Escuela de


Estudios Medievales - Instituto de Estudios Pirenaicos ("Fuentes para la Historia del Pirineo", V y VI),
1965, doc. 81, p. 108.
77 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 204. En la documentación medie-
val, para denominar a las diversas construcciones, se mencionan casas, casales, palacios y pardinas.
Esta autora considera que la denominación de palacio se refiere a casas de mayor entidad que las demás
que, aparte de estar destinadas a vivienda, tendrían otras dependencias anexas, tales como bodegas, gra-
neros y cuadras, y se ubicarían generalmente en zonas rurales. La denominación de casa corresponde-
ría a construcciones generalmente de zonas urbanas y la de casal, a solares con o sin construcciones.
78 Ibidern, p. 269.
79 Ibídem, p. 386.
80 El sabuco o saúco (Sambucus nigra) tenía en estas montañas una categoría cuasi sagrada. Con
sus flores, recogidas la noche de San Juan, se elaboraban perfumes, se hacían sahumerios medicina-
les, se alejaban tormentas y brujas o se desinfectaban habitaciones en las que había muerto alguna
persona por alguna enfermedad contagiosa. Para más información consúltese José Miguel NAVARRO
LÓPEZ, Medicina popular de Serrablo, Sabiñánigo, Museo de Serrablo - Ayuntamiento - IEA ("A Lazena
de Yaya", 3), 1994, p. 69.

90
fin

4.4. BAL DEL RÍO AURÍN


4.4.1. ATAGUÁS
Otros nombres
Atagüés, Athahuas, Ataguesse, Atahues, Ataos, Athahues, Taguas,
Tauoas.
Etimología
Antropónimo.
Acceso y situación
Dos posibilidades, de las que la primera y más recomendable nos per-
mitirá visitar el monasterio de Santa María de Arrasul y la pardina de
Ataguás. La segunda opción nos subirá directamente a la pardina.
Para la primera, debemos seguir la carretera que, desde Larrés, se
adentra en el valle del río Aurín. Dejaremos atrás desvíos a plantas de explo-
tación de gas natural y seguiremos por la carretera hasta cruzar el río Aurín
por un puente de cemento. Metros más arriba sale una pista a la derecha
intransitable para vehículos que, por la orilla izquierda orográfica y en direc-
ción sur, sube hacia la pardina de Arrasul. Cuando la pista gira bruscamen-
te en dirección norte-oeste para coger altura, hay que fijarse en la derecha,
donde en un pequeño promontorio destaca un grupo de fresnos y arces.
Rodeadas de estos árboles se encuentran las ruinas del monasterio de Santa
María de Arrasul (*). Una vez allí, búsquese en la curva anterior más cerca-
na al monasterio una mínima senda que, rodeando un espolón que descien-
de hasta el río, nos llevará a una gran superficie deforestada conocida como
Plana as Magas, donde tropezaremos con una pista. Sígase en dirección
noreste dejando un desvío a la izquierda. Sin desniveles apreciables llegare-
mos en pocos minutos a la pardina. La senda se sigue sin muchos problemas
pero hay que poner atención. Debemos mantenernos siempre en la más mar-
cada, prácticamente llana, evitando desvíos a izquierda y derecha hechos por
el ganado.
La segunda opción consiste en coger un desvío, 3,1 km desde Larrés,
y bajar a cruzar el río Aurín (no hay puente). Enfrente, veremos una pista que
se introduce en un pequeño valle lateral. Debemos subir por ella mantenién-

91
donos siempre en la más rodada. Después de varias curvas y por una fuerte
subida llegaremos a la pardina.
Coordenadas UTM 30T YN 149 194, alt. 1160 m snm. La Sarraz.

Descripción
La pardina de Ataguás, también conocida como pardina Pedro Chil, es
un gran edificio rectangular de construcción relativamente reciente (1914) y
en muy buen estado de conservación.
Destacaremos únicamente una piedra reaprovechada que veremos
empotrada en la fachada principal y una losa situada en el interior del edifi-
cio (véase el apartado dedicado a los materiales).
En las inmediaciones del edificio todavía subsisten algunos amon-
tonamientos de piedras, la mayor parte usados para delimitar pequeños
campos.
Historia
El 10 de enero de 1042 el abad Jimeno dona a San Juan de la Peña

Pardina de Ataguás o de Pedro Chil. Edificio construido en 1914

92
numerosas posesiones en el valle del Aurín, entre las que se encontraba
"(...) de Ataguesse, terras et excusatos (...)"81.
Durante al menos los siglos xiiI y xtv su iglesia tenía el título eclesiásti-
co de rectoría82 . La iglesia de Ataguás fue visitada el 26 de septiembre de 1405
por recaudadores de Huesca y pagó diez sueldos para obras en la catedral83.
En 1785, figura ya como despoblado84.
Etnología
Según los últimos arrendadores de la pardina, al labrar los campos
que circundaban al edificio aparecían gran cantidad de enterramientos y res-
tos humanos. Estos restos, según ellos, son de "frailes descendientes d'os de
San Juan de la Peña" que habían vivido allí, igual que en el vecino despobla-
do de Orzandué (*).
En 1914 se construyó la actual casa. Los arrendadores, originarios de
Asún, compraron los terrenos a la condesa de Sástago después de que esta
noble la tuviera arrendada durante 400 años a los habitantes de Escuer (José
Gil, Asún, 1999).
Materiales
Lauda sepulcral trapezoidal que presenta, incisos, una herradura en la
parte superior, una cruz en el centro y un círculo en la parte inferior.
Apareció entenada muy cerca de la pardina y actualmente se encuentra for-
mando parte del enlosado del patio interior del edificio85.
Empotrado en la fachada, veremos también un posible canete que lleva
tallado un rostro humano.
En los alrededores, abundante cerámica medieval clara.

81 Antonio UBIETO ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, Valencia, Anúbar, 1962-1963,
vol. II, doc. 78.
82 Antonio DunÁ GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 87.
83 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 67.
84 Antonio Uaiaro ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. I, voz "Ataguás, Atagüés". Este
autor lo sitúa erróneamente en término municipal de Gésera.
85 Descripción realizada por los informantes. Al encontrarse el edificio cerrado, nosotros no
hemos tenido ocasión de verla.

93
4.4.2. GÜE
Otros nombres
Bue (1125), Buey.

Etimología
Antropónimo.

Acceso y situación
Carretera que de Sabiñánigo lleva a Biescas, C-260. Puntos kilométri-
cos 517-516, entre el puente Aurín y la gasolinera Bal de Tena. Cójase un
desvío a la izquierda que tras pasar por unas naves agrícolas sube al conoci-
do como "campamento de Senegüé o corona de Senegüé", inmensa planicie
cubierta de campos en la vertiente meridional del pico Güe. Desde allí vere-
mos dos grandes contrafuertes que descienden desde la punta del monte.
Tenemos dos opciones:
- La más atractiva consiste en dirigirnos al de la derecha (este) y coger
una senda, en general bien marcada, que entre pinos y caxicos y con precio-
sas vistas de la Bal Ancha nos lleva en apenas una hora a la punta Güe, vér-
tice geodésico de primer orden y magnífico mirador de toda la comarca. Una
vez en la cima, hay que bajar decididamente hacia el sur buscando el mejor
camino entre erizones y pinos hasta llegar a una zona de vegetación herbá-
cea muy conspicua donde veremos las ruinas del despoblado.
- La opción más cómoda consiste, una vez llegados al final del "cam-
pamento", en descender a cruzar el barranco de Güe o barranco Abate y coger
enseguida una pista a la derecha, señalizada como PR, que zigzaguea subien-
do por el contrafuerte oeste y nos dejará en el despoblado.
Coordenadas UTM 30T YN 166 164, alt. 1240 m snm.

Descripción
Situado a una considerable altura y en un precioso paraje, del antiguo
poblado de Güe o Bue solo resta un gran pedregal situado al sur de una cons-
trucción de planta rectangular que seguramente debió de ser una paridera de
ganado. Debajo del pedregal y cortadas por la pista parecen aflorar sepultu-
ras de losa.

94
Estado actual del yacimiento. Al fondo, la paridera de Güe

Historia
La primera mención del pueblo data del 26 de marzo de 992. En el
Cartulario de San Juan de la Peña se conserva un documento por el que
Sancho Garcés II y su esposa Urraca conceden al monasterio de Santa Cruz
de la Serós, entre otras propiedades, algunas sitas "in Gallero, Bue et Larrede
et Orose"86. En el año 1100, Pedro I otorga al monasterio de Santa Cruz de
la Serós, entre otras posesiones, "in Gallico, Bue et Larrede et Bue et
Rompesakos"87.
Es en el ario 1125 cuando se nombra a Ximino Garcez de Bue88.
La iglesia era de la sacristía de Jaca en 128089.

86 Antonio UBIETO ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. I, doc. 28. Este mismo
documento lo encontramos en el Cartulario de Santa Cruz de la Serós publicado por este mismo autor,
Valencia, Anúbar, 1966, doc. I.
87 Antonio Umgro ARTETA, Cartulario de Santa Cruz de la Serós, cit., doc. 20. El segundo Bue se
correspondería con el despoblado de Angüé (véase el apartado 4.9.1).
88 Antonio UBIETO ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit,, vol. I, voz "Bue, Güe".
89 Ibídem.

95
El año 1299 se documenta la toma de posesión de la torre de Larrés
por parte de Martín Pérez de Arbeca, que, además, recibía los lugares de
Cartirana, Borrés, Buey y Barbenuta90.
El 29 de diciembre de 1317, el monasterio pinatense da a Sancho de
Orós numerosas posesiones en los alrededores de Senegüé, entre los que se
encontraba "una faxam a fuent de Lopos et affrontat cum via de Iacca et cum
campo de Sant de Bue"91. Este mismo personaje o su hijo aparecen en otro
documento pinatense como propietarios de un campo que limitaba con las
posesiones de un palacio propiedad de San Juan de la Peña92.
Durante los siglos XIII y XIV su iglesia ostentó el título de rectoría93. El
27 de septiembre de 1405, contribuyó con doce sueldos a las obras de la cate-
dral de Huesca94.
En 1785 era propiedad del señorío secular, luego lo fue del marqués de
Ayerbe y más tarde perteneció a don Sixto Palacios, residente en Jaca, que lo
vendió en la década de los 60 al entonces Patrimonio Forestal del Estado
(actual COMENA).
Materiales
Pequeños fragmentos de cerámica medieval clara con desgrasantes
minerales y cerámicos. Un trozo informe de granito.

4.4.3. ORZANDUÉ
Otros nombres
Orzendué, Orcantué, OTandué, Orzaudué, OTantue (1004-1035),
Orkandue, Orcandue, Orcendué, Orzanduel (1040).
Etimología
Antropónimo + el sufijo preindoeuropeo que indica posesión, -uÉ.

90 Domingo BUESA CONDE, "Notas sobre el valle de Acumuer", Serrablo, 24 (1977), p. 18.
91 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 69, p. 151.
92 Ibidem, doc. 83, p. 172.
93 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 87.
94 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 67.

96
Acceso y situación
Carretera que de Larrés lleva a Acumuer por la Bal de Aurín. Déjese el
coche a la altura del tercer pozo de gas natural. Se bordearán las instalacio-
nes por la izquierda y se subirá por un barranco y monte a través hasta
encontrar el camino que de Isín llevaba a Borrés, delimitado en la mayor
parte de su recorrido por grandes paredes. Todo el terreno está muy vestido
de vegetación y se hace difícil andar. Al llegar a la confluencia del barranco
con el camino, en los campos atenazados y ahora cubiertos de pinos que
tenemos a nuestro alrededor, se encontraba la población.
Coordenadas UTM 30T YN 131 182, alt. 1090 m snm.
Descripción
Población totalmente arrasada. Los terrenos en los que se asentó el
pueblo se roturaron y fueron cultivados durante siglos por los habitantes de
Isín. Aun así, se encuentran restos significativos de poblamiento (abundan-
tes piedras amontonadas, algunas enrojecidas por el fuego). En un punto del
barranco, la erosión ha dejado a la vista dos sepulturas de laja.
Historia
Entre los años 1004 al 1035, Sancho el Mayor concede la tercera
parte de la villa de Orzandué al vecino monasterio de San Martín de Cer-
cito (*)95. En 1039, con motivo de la incorporación del monasterio de Cer-
cito (*) al dominio pinatense, media villa de Orzandué pasó a pertenecer
a San Juan de la Peña, junto con la integridad de Acumuer, Aurín y
Arrés96.
El 10 de enero de 1042, el abad Jimeno cede a San Juan de la Peña
varias posesiones en Larrés, Ataguás (*), Baraguás y Orzandué: "illa kasa de
Sancti Petri et illas temas emtas et illa parte de illa domna Mitiera de
Orzantue"97.
Según los falsos privilegios ob honorem, confirmados supuestamente

95 Antonio Usisro ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. I, doc. 63.
96 Ibídem, vol. II, doc. 74.
97 Ibidem, vol. II, doc. 78.

97
por el rey Sancho Ramírez el 15 de mayo de 1090, media villa de Orzanduel
pertenecía al monasterio de San Juan de la Peña98.
En 1108, un tal Elesonio y su mujer, Sancha, reciben a treudo un
palacio y una heredad en Orzandué, por los que deben pagar a San Martín
de Cercito (*) diversas cantidades de trigo, cebada y vino99.
En el año 1187, fue uno de los 238 pueblos que hicieron solemne voto
a san Indalecio100.
En 1189, según el Cartulario de Santa Cruz de la Serós, se documenta
la venta de una viña en Binacua, propiedad de Jordana de Orzandué y sus
hijos, a María Bertrán. Escribió el documento y lo firmó "Egidius, abbas de
Orzandue"101.
En una división de bienes de San Juan de la Peña se menciona, entre
otros muchos pueblos, a las villas de "Acomuer et Orcendue"102. En 1203 la
villa de Orzandué, junto con otras propiedades de San Juan de la Peña, fue
empeñada a un tal Alamazón de Orna (véase el apartado 5.9, dedicado al
monasterio de San Úrbez del Gállego). En 1210, figura como perteneciente al
priorato de San Martín de Cercito (*), que a su vez dependía del monasterio
pinatense103. En 1212, aparece como testigo de una donación de un matri-
monio a Santa María de Salas un tal "Bertran de Orandue"104.
Al igual que los despoblados vecinos de Ataguás (*) y Bue (*), la iglesia
de este pueblo poseía durante los siglos XIII y xiv la categoría de rectoría108.
El 8 de abril de 1393, un palacio con su heredad seguían pertenecien-
do al vecino monasterio de San Martín de Cercito (*) y este a su vez a la limos-

98 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 143.


99 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, "Aportación para el conocimiento de las fuentes históricas medievales
para la comarca de Serrablo", Serrablo, 100 (1996), pp. 15 y ss.
100 Ricardo MUR SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, Jaca, 1991, p. 54.
101Antonio UBIETO ARTETA, Cartulario de Santa Cruz de la Serós, cit., doc. 55.
102Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 125, p. 261.
103 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 268.

104 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 755, p. 725.
105 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 87.

98
ffi

nería de San Juan de la Peña, quien lo cede a treudo a Pedro Bailín y a su


mujer, María de Orzandué106. El 20 de diciembre de 1397, Martín I lo incor-
pora a la Corona y lo agrega a la ciudad de Jaca. Dicha incorporación fue
aprobada por la reina María el 13 de agosto de 1446107.
El 25 de septiembre de 1405 fue visitado por gentes de Huesca con
objeto de recaudar fondos destinados a obras en la catedral oscense. Se
pagaron diez sueldos108.
En el censo de 1495 no figura como pueblo habitado109.

Etnología
Los habitantes de Isín tenían constancia de la existencia de un pueblo
en la partida de monte que ellos llamaban L'Arzanduer. Al labrar las tierras
aparecían restos humanos y "piedras picadas". Un campo de los existentes
en los alrededores se llamaba campo San Pedro porque había una piedra
"con dos llaves grabadas". Esa piedra, con toda seguridad, es un crismón que
fue recuperado por Amigos de Serrablo y que ahora se encuentra en el Museo
de Artes de Serrablo.
Hay una pequeña historia relacionada con esta población y el monas-
terio de Santa María de Arrasul (*), situado enfrente de Orzandué, en la ver-
tiente contraria del Aurín. Cuentan que mientras los monjes de Arrasul hací-
an pan los de Orzandué les gritaban: María fandanga, la masa liranda emba,
a lo que los monjes replicaban: Échale farina, que ya se endurecerá (María
fandanga, la masa está blanda. Échale harina, que ya se endurecerá) Esta
leyenda fue recogida por Amigos de Serrablo en la población de Acumuer.
Por último mencionaremos que se comentó la aparición de la pila de agua
bendita de la iglesia durante las obras de construcción de la planta de gas natu-
ral. Como tantas otras veces, esta ha desaparecido (Ángel Navarro, Isín, 1996).

106 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 326.
107 Antonio UBIEIU ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Orsandué, Orzandué".
El documento íntegro lo encontramos en Carmen M. LÓPEZ PÉREZ, Jaca. Documentos municipales (1269-
1400), Zaragoza, IFC ("Fuentes Históricas Aragonesas", 22), 1995, doc. 102, p. 253.
108 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 67.
109 Antonio Uffigro ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Orsandué, Orzandué".

99
sna

ffi L21

Crismón de Orzandué, tal y como se encontró en la década de los setenta.


En la actualidad, parte del relieve ha desaparecido. Fotografia de Julio Gavín

Materiales
Dos fragmentos de cerámica medieval con desgrasantes minerales.
Crismón, parcialmente destruido, que se encuentra actualmente en el
Museo de Artes de Serrablo. Se trata de una inscripción en bajorrelieve, muy
tosca, fechable en torno al siglo XII no.

110 El crismón es una de las representaciones simbólicas más repetidas durante el medievo. Lo
encontramos en tímpanos de iglesias y catedrales, en claves de arcos de puertas y ventanas y en algunos
sillares de iglesias románicas. Antes de su cristianización, era el símbolo solar por excelencia. La idea de
la rueda, el movimiento circular continuo, la concepción cíclica del tiempo (contraria a la actual concep-
ción lineal) se imbricaron con teologías trinitarias y cristológicas al ganar terreno estas últimas sobre las
antiguas creencias de culto al astro rey. Por otra parte, centro, radios, llanta, cruz, estrella, punto y cír-
culo del crismón resumen la geometría del cosmos. En una lectura de este signo sagrado desde un punto
de vista trinitario, tenemos que la P representa al Padre y se sitúa en la parte superior; la S al (e)Spíritu,
en la inferior, y las letras alfa y omega (primera y última del alfabeto griego), a Jesús, hijo de Dios y prin-
cipio y fin de todas las cosas, situadas a izquierda y derecha respectivamente. El círculo, que lo envuel-
ve todo, simboliza la unidad de los tres en uno, es decir, la Trinidad. Desde un punto de vista cristológi-
co la X (chi.) y la P (ro) son las dos primeras letras de la palabra griega Xristos y la S (sigma minúscula de
final de palabra), la última, es decir, Cristo vuelve a ser el Principio y el Fin de todas las cosas.

100
4.4.4. SENÉS
Etimología
Antropónimo.
Acceso y situación
Mismo acceso que a Güe (*) hasta llegar al "campamento de Senegüé".
Aproximadamente a mitad de la planicie sale pista a la izquierda que, llana
al principio y en brusca bajada después, cruza el barranco Abate y llanea
nuevamente entre campos, paralela al río Aurín. A nuestra izquierda apare-
ce un edificio de planta rectangular y pocos metros más adelante, a la dere-
cha de la pista, las ruinas del poblado. Tómese como referencia la ermita de
San Cosme y San Damián, visible desde la pista en la otra orilla de río. El
despoblado está justo enfrente.
Coordenadas UTM 30T YN 159 148, alt. 860 m snm.

Vista general del yacimiento. Al fondo, la ermita de San Cosme y San Damián.
Obsérvese el trazado de la supuesta muralla

101
Descripción
Estamos, a nuestro juicio, en uno de los despoblados más curiosos
de la comarca. Las ruinas del poblado, rodeadas de campos, se encuen-
tran en el interior de lo que parecen ser los restos de una muralla circular.
El diámetro es de aproximadamente 50 m y el grosor de los muros en
algunos puntos, de 2,5 m. Existe una abertura orientada al sureste.
Los amontonamientos de piedras se adivinan debajo de una espesa ve-
getación.
Historia
En la segunda mitad del siglo xt se citan 23 cabezas de familia en la locali-
dad de Senés 111.
La iglesia de San Fructuoso de Senés figura como propiedad de San
Juan de la Peña en los falsos privilegios ob honorem (¿siglos xll-xiii?) y en el
acuerdo de posesiones del cenobio realizado en 1245 por el obispo Vidal de
Canellas112.
La Revista de Huesca, publicada a principios de siglo, recoge el noti-
ciario de un tal Pedro Villacampa, hijo de padre de Larrés y vecino de Jaca,
nacido en 1492. Este hombre, sirviéndose de lecturas o por medio de la tra-
dición oral, decía que "abía en Senés 8 casas de fidalgos todas" y que a causa
de las guerras que el señor de Larrés, que era un Urriés, mantenía con gen-
tes de su linaje aquellas ocho familias libres se vieron obligadas a mudarse a
Larrés y a acogerse al vasallaje del señor. Esto se dice que ocurrió en el siglo
XV y que en el XVI "Johan de Urriés biejo cremó todas las escripturas de los
vecinos de Senés", por lo cual hubo una revuelta de campesinos defendiendo
las libertades del pueblo abandonado. También se nos cuenta en este
noticiario cómo "(...) en el mismo tiempo de 1400 anios se perdieron por
guerras ataguas (*), arasul (*), orrzandue (*), y bolas, y asqués, esin y asum
de modo que en poco tiempo se perdieron de Larrés á dacumuer 11 luga-

111 Juan F. UTRILLA, Sancho Ramírez, rey de Aragón, y su tiempo. 1064-1094, Huesca, LEA, 1994,
p. 86.
112 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., pp. 141 y 143. Antonio Uurgro iden-
tifica Senés no con el despoblado que nos ocupa sino con Sinués (Cartulario de San Juan de la Peña,
cit., vol. I, p. 217).

102
res y los 9 del todo, que no se hallara otro tal en tan poco espacio de
una legua (...)"113.
En un documento fechado en 1797 que se conserva en el Archivo
Provincial de Huesca se nombra a Francisco Oliván Orós, "labrador y vecino
del lugar de Senés".
Etnología
Cuenta la leyenda, ya recogida por
fray Roque A. Faci en su obra Aragón,
Reyno de Chrysto...114, que la imagen de la
Virgen de Senés que actualmente se guar-
da en el Museo Diocesano de Jaca, tras el
abandono de la población, fue trasladada a
la iglesia de Larrés. Tantas veces como se
llevaba al pueblo al día siguiente aparecía
en la arruinada iglesia de Senés.
Los vecinos de Larrés, tras varios
intentos infructuosos de que la Virgen que-
dara en su iglesia, la llevaron en procesión
desde Senés a la ermita de San Cosme y
San Damián, situada enfrente del pueblo
amortado, "cruzando a nado o río Aurín y
con agua hasta a cintura". Una vez hecho
esto, la talla ya no volvió al viejo pueblo
(Graciano Aguada y Laureano Casasús,
Larrés, 1996).
Hasta hace pocos años, en las inme-
diaciones del pueblo había un edificio de
planta circular, con bóveda de aproxima-
La Virgen de Senés, actualmente
ción de hiladas o probablemente esquifada, custodiada en el Museo Diocesano de Jaca
que los habitantes de Larrés conocían Dibujo de Merche Pérez

113 Revista de Huesca (1903-1905), ed. facs., Huesca, IEA ("Rememoranzas", 5), 1994, p. 188.
114 Roque A. FAC1, Aragón, Reyno de Chrysto y dote de María Ssma., Zaragoza, 1739, ed. facs.

103
como "a sacristía", pues existía la tradición de que ese edificio había sido esa
dependencia de la desaparecida iglesia de Senés.
Como en tantos otros despoblados, también aquí se conservaba la pie-
dra bautismal de la iglesia que desapareció hace pocas décadas.
Materiales
Talla de tradición románica de la Virgen con el niño. Está policromada
y podría fecharse a fmales del siglo XII o principios del XIII. Actualmente, tras
conservarse muchos años en la ermita de San Cosme y San Damián, cerca-
na a Larrés, se exhibe en el Museo Diocesano de Jaca.
En superficie, en el campo que rodea al poblamiento y en la pista, apa-
rece gran cantidad de cerámica medieval clara con desgrasantes cerámicos.

4.4.5. SIRICATA
Acceso y situación
Para llegar, debemos dejar atrás la población de Larrés en dirección a
Acumuer y coger el segundo desvío, que, en descenso, baja a cruzar el río
Aurín. Enfrente, en un pequeño espolón en la falda meridional del pico Güe
y en la orilla izquierda orográfica de un barranco, se adivinan, rodeadas de
árboles, las ruinas de la pardina, a la que se accede por una pista en fuerte
ascenso que sube directamente en dirección noreste.
Nos inclinamos a situar esta pardina en las coordenadas abajo apun-
tadas y no en otro lugar porque es en este punto donde se ha conservado la
leyenda de las dos abuelas, tradición íntimamente ligada, como se ha visto,
a los pueblos desaparecidos.
Coordenadas UTM 30T YN 151 171. Alt 1030 m snm. La Pardina de
Pardinilla.
Descripción
En la actualidad, la pardina de Pardenilla se encuentra en estado de
ruina, rodeada de vegetación y todos sus campos cubiertos de un impresio-
nante campo de aliagas que hace realmente difícil andar por entre las ruinas.
La vivienda, de gran empaque, presenta planta rectangular, con sillares per-
fectamente trabajados en todas sus paredes. Al norte de la construcción se

104
fa.

conserva un edificio, también de planta rectangular, que por sus dimensio-


nes y su orientación podría haber sido una iglesia.
Entre las dos construcciones hallamos un gran pedregal, de forma
alargada.
Historia
Una única mención documental encontramos de este lugar. En ella se
nos dice que, en 1085, el rey Sancho Ramírez permutaba con Cercito las pro-
piedades que tenía de doña Amunna a cambio de la pardina de Siricata,
situada en el valle del río Aurín115.

Etnología
Nuevamente la tradición oral nos habla de dos mujeres viudas que
vivían en un pueblo existente donde está la pardina. Murieron todos los
demás habitantes y bajaron pidiendo asilo a Larrés, donde no las acogieron.
Recalaron en Pardenilla, donde fueron recibidas y mantenidas en diferentes
casas "a redolino" hasta que murieron. Cuando esto ocurrió, cada casa de
Pardenilla recibió llenas de esta pardina en función del tiempo que las dos
mujeres habían residido en ella (Graciano Aguaita, Larrés, 1996).

Materiales
Entre fragmentos cerámicos de diversas épocas, encontramos algunos
típicamente medievales.

4.5. CANAL ANCHA

4.5.1. ASPIRILLA
Otros nombres
Asperella (1156), Asprella (1245), Espirilla (1739), Aspecella, Asprelia,
Esprilla.
Actualmente el topónimo se aplica a un campo de labor situado al

115 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 325.

105
oeste del poblamiento. El lugar donde se ubican los restos del poblado se
llama Casalazos y, la ermita, Santa Isabel.
Etimología
Del latín ASPER 'tierra rocosa, áspera'.
Acceso y situación
Carretera N-330, Sabiñánigo-Jaca. Desvío señalizado a Espuén-
dolas. Pocos metros antes de llegar al pueblo sale una pista, junto a un mu-
ro de hormigón, en subida, que nos lleva en dirección norte hacia la sierra
de Espuéndolas. Siguiendo la pista principal llegamos, tras aproximada-
mente 2 km, a un desvío claro a la derecha. Déjese el coche y súbase por
la pista que veníamos (impracticable para coches) 300 m. En un pe-
queño altozano y rodeados por una valla aparecen los restos del pueblo y
la ermita.
Coordenadas UTM 30T YN 106 169, alt. 985 m snm. Corona de
Asprilla.
Descripción
Situado en una pequeña colina amesetada, en la parte superior se con-
serva, desgraciadamente en estado de ruina, lo que debió de ser la iglesia de
Aspirilla. Presenta sillarejo de tamaño mediano, trabajado a maza, nave rec-
tangular con ábside plano y pequeño vano de jambas rectas, cubierta toda
ella originalmente por tejado a dos vertientes. En el muro meridional apare-
cen dos vanos abocinados y puerta de herradura similar a la de San Juan de
Espierre o San Bartolomé de Gavín. Fue reformada, probablemente en los
siglos xvi y reduciendo estas obras la nave por el paramento occidental
y añadiendo un arco apuntado en el encuentro de la nave con el ábside. El
suelo de lajas de canto podría corresponder a esta época.
El despoblado, al sudoeste de la iglesia, presenta grandes acumulacio-
nes de piedras individualizadas de viviendas que probablemente presenta-
rían planta cuadrada o rectangular aunque hemos constatado la existencia
de pequeños lienzos semicirculares. Rodeando todo el conjunto, y fragmen-
tada, se conserva lo que debió de ser una pequeña muralla que cercaba ori-
ginalmente al poblado.

106
Santa Isabel de Aspirilla. Vista general del templo

Al sudeste de la iglesia, aparece pequeña necrópolis de lajas hincadas


probablemente fechada en los siglos x-xI, aunque podría ser posterior.
Al norte de la población, en un islote cónico explanado artificialmente
y que domina una pequeña hondonada, debió de de estar situado el monas-
terio de San Julián de Aspirilla, del que tenemos noticias documentales
desde 1149, aunque la tradición oral nos habla de una torre de "os moros".
Si hacemos caso a los habitantes de Espuéndolas, los sillares de la supues-
ta torre fueron reaprovechados para la construcción de una paridera que hay
en la vertiente sur del islote. A este altozano lo llamaban 'Turrón" (coorde-
nadas 30T YN 106 172, alt. 1023 m)116.

116 Como ya se ha dicho, es una constante el atribuir determinadas construcciones a os moros.


Otros monasterios, como el de Santa María de Arrasul (*) o el de San Salvador de Sorripas (*). fueron
torres de moros para los habitantes de los pueblos vecinos; también, en el lugar donde estaba el
monasterio de San Cristóbal de Aurín (*) había un cementerio d'os moros. Apuntaremos asimismo la
creencia según la cual la torre de Aspirilla se comunicaba visualmente con el castillo de Larrés, cosa
improbable pues el castillo de Larrés es una construcción posterior y, aun en el supuesto de que hubie-
ra existido una construcción anterior a la actual fábrica, la propia orografía del terreno impide comu-
nicarse, al no existir comunicación visual desde el punto en cuestión.

107
á necrópolis

0 1 2m

Planta de la actual ermita de Santa Isabel de Espuéndolas. Dibujo de Adolfo Castán

108
Historia
Se conserva un documento de 1149 en el que Sancho Garcés y su
mujer donaban al monasterio de San Juan de la Peña el monasteriolo dedi-
cado a San Julián con sus bienes, entre los que estaba la villa de Asperella,
"in confinio campo Iaka".
En 1156, Ponz de Asprella figura como testigo en la compra de una casa en
Jaca a Pedro y su mujer, Urraca, por parte de Pedro Rocatallada y su espo-
sa, Boneta117.
En 1209, Pedro II donaba esta villa junto con la de Lerés al monaste-
rio pinatense, "con todos sus términos y pertenencias y con hombres y muje-
res que allí habitan o habitaran, con montes y llanos, yermos y poblados,
valles, torrentes, con aguas, ríos, fuentes, bosques, leñas, hierbas, prados,
pastos y arbolado de cualquier especie 4"118.
El 9 de noviembre de 1229, el lugar de Aspirilla era propiedad de la
limosnería de San Juan de la Peña, que lo atreuda a Miguel de Eza119.
En 1245, en un acuerdo sobre las iglesias propiedad del monasterio de
San Juan de la Peña, se cita la iglesia y monasterio de San Julián de
Aspirilla120.
En 1275 el abad pinatense Pedro y la comunidad acuerdan ceder de
forma temporal diversas villas al infante don Pedro, futuro Pedro III, para resar-
cirle de los gastos que le ocasionó la conquista de varios lugares. Entre ellas se
encontraba Aspirilla, que Gerardo Aztorgio había ocupado de forma violenta121.
En 1276, Pedro III devuelve esta villa al monasterio de San Juan122.

117 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 221, p. 234.
118 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 13, p. 46.
119 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 405, y Selección de documentos
del monasterio de San Juan de la Peña (1195-1410), cit., doc. 47, p. 124.
120 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 141.
121 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 151, p. 330: "villam Sancti luliani et Aspriella quam Geraldus Actorgi violenter retinet
ocupatam".
122 Ibídem, doc. 152, p. 331.

109
Fray Alberto Faci123 asegura en 1739 que Aspirilla llegó a tener 30
casas habitadas. Por último, Asso124 lo menciona como uno de los lugares
desaparecidos dentro del distrito de Jaca.

Etnología
Como en otros despoblados, también en este hubo una epidemia, a
decir de los habitantes de Espuéndolas, el cólera125, del que sobrevivieron
dos abuelas que, tras la muerte de todos sus habitantes, bajaron a pedir asilo
al pueblo de Espuéndolas. Fueron acogidas y por eso la propiedad de las tie-
rras del poblado corresponde a este lugar.
Hasta 1958 se celebró una romería por parte de los habitantes de
Espuéndolas el día de Santa Isabel (2 de julio). Se subía rezando el rosario
desde el pueblo, se celebraba misa en la antigua iglesia y al finalizar se repar-
tía la "caridad", consistente en torta y vino. Después de la comida se hacía
baile en un espacio llano delante de los montones de piedras (Áurea Campo,
Espuéndolas, 1996).
También existía la costumbre de repintar e incluso maquillar la talla
románica que era la protagonista de la romería todos los años.
Fray Alberto Faci126 nos habla en el siglo )(VIII de la existencia de
una romería el día 2 de febrero a la que concurrían, además de Espuéndolas,
los pueblos de Serés (Lerés), Gracioneoel (Gracionepel), Badaguás, Oran
(Orante), Marte, Luí (¿Martillué?), Pardinilla y Borrés. Después de subir en
procesión desde Espuéndolas, se oía misa y se repartía pan y vino entre los
asistentes.
Además de esta romería, Espuéndolas subía en procesión a Aspirilla
todos los sábados del mes de mayo y, junto con Pardenilla, el martes de la
Ascensión y el tercer día de Pascua de Pentecostés.

123 Roque A. FACI, Aragón, Reyno de Chrysto y dote de María Ssma., cit.
124 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 182.
125 La atribución a esta enfermedad del abandono del poblado es debida seguramente a que este
bacilo fue el responsable de la última pandemia que asoló estas montañas (1855 y 1884-1885) y es la
que está "más reciente" dentro de la tradición oral, aunque a tenor de los datos documentales el pobla-
do debió de desaparecer mucho antes.
126 Roque A. FACI, Aragón, Reyno de Chrysto y dote de María Ssma., cit.

110
ññ

Materiales
Fragmentos de cerámica medieval.
Talla románica de transición al gótico
(siglos que se conserva en la igle-
sia de Espuéndolas y que permaneció
hasta principios de este siglo en la iglesia
de Aspirilla.

4.5.2. MURO
Otros nombres
Murum, Nurum.

Etimología
Del latín MURUS 'muro, defensa'.
Acceso y situación
Carretera que de Sabiñánigo lleva a
Jaca. Desvío señalizado a Borrés. Pocos
metros antes de llegar al pueblo sale una
pista a la izquierda en buenas condiciones
con una señal de dirección prohibida. Un
kilómetro más adelante la pista se bifurca
en dos. La de la derecha, cerrada con una
cadena (debemos pedir la llave en el pue-
blo), nos llevará entre terraplenes y campos Talla románico-gótica, conocida
por los habitantes de Espuéndolas
de cultivo a una plataforma de cemento, como "Santa Isabel".
antigua explotación de gas natural. En un Dibujo de Merche Pérez
promontorio cubierto de pinos de repobla-
ción situado al sur de la explanada se encontraba el pueblo.
Coordenadas UTM 30T YN 125 165, alt. 1052 m snm.
Existen indicios claros de poblamiento también en la zona de monte
llamada "Santo Román”, al oeste del montículo y del barranco Salz, Muro o

111
Aquilar127. Para llegar a este punto, lo mejor y más cómodo es, desde la
explanada, fijarse en un montículo de margas totalmente desprovisto de
vegetación muy característico e ir monte a través hacia los pinos situados en
su vertiente norte. No es dificil pero hay que poner atención128.
Coordenadas UTM 30T YN 118 167, alt. 1015 m snm.
Descripción
Despoblado totalmente arrasado. Durante siglos, los habitantes de
Borrés labraron las tierras situadas en la cima del promontorio. Todavía se
recuerda la existencia de pedregales, que desaparecieron al repoblar todo el
monte con pinos.
En Santo Román se conservan grandes pedregales individualizados,
algunos muy voluminosos.
Historia
La primera mención se remonta a marzo de 1202, en el estatuto de
división de los bienes de la catedral de Jaca en mensa capitular y mensa
episcopal: "Do etiam et concedo predicte mense quicquid habet vel habere
debet in Seneue et in Olivano et in Larres et in villa que vocateur Muro et in
Leres (...)"129.
El 21 de marzo de 1302, Miguel de Muro, prior de San Pedro de Jaca,
da en testamento un campo a Brun López, hospitalero de Santa Cristina de
Somport13°.
El 29 de mayo de 1329, Domingo de Ipas y su mujer venden a Juan de
Pardenilla "(...) un pala0o nostro con todos sus heredamientos yermos et

127 Es práctica corriente en todo el Pirineo llamar de formas diferentes a un mismo curso de agua
dependiendo del sitio por donde pase.
128 Existe también la posibilidad de llegar a este punto por una maraña de pistas agrícolas que
parten de la primera bifurcación, cogiendo el ramal de la izquierda. De todas formas, la falta de referen-
cias y los constantes cambios a los que se ven sometidas, tanto de firme como de trazado, aconsejan
acceder siguiendo el itinerario indicado en el texto.
129 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 595, p. 568.
130 Tomás NAVARRO TOMÁS, Documentos lingüísticos del Alto Aragón, Nueva York, Syracuse
University Press, 1957, doc. 79, p. 116.

112
poblados, campos, vinnas, uertos, ortales, eras, payllares. El dito palacio es
en la villa de Murro, afronta con casa del Temple131 et en la carrera que ba
a la glessia (...)"132.
El 20 de diciembre de 1397 Martín I de Aragón ordenó que varias alde-
as, entre las que se encontraba Muro, se incorporaran a la Corona y a la ciu-
dad de Jaca, para que la ciudad pudiera reconstruir sus murallas y sus
defensas. Como contrapartida, las aldeas quedaban bajo la protección jaque-
sa en caso de guerra133.
El 13 de agosto de 1446 Alfonso V de Aragón confirmó tal incorpo-
ración134.
Asso135 lo nombra como uno de los despoblados dentro del distrito de
Jaca y lo sitúa erróneamente entre Larrés, Borrés e Isín.
Etnología
El cerro sobre el que se asentó el primer poblamiento reseñado en la
actualidad se llama Billar, indicio claro de antiguas construcciones. El topó-
nimo Muro queda reducido a la partida de campos y el barranco situado al
oeste del promontorio, donde no aparece material alguno, por lo que creemos
que el pueblo se encontraba en las coordenadas reseñadas o en el vecino des-
poblado de Santo Román.
Como en otros despoblados, también en Billar había un pueblo que
desapareció aniquilado por una peste. De allí bajaron dos abuelas a pedir
asilo a Borrés, donde las acogieron. Eran dueñas de toda la sierra, por lo que
en la actualidad toda la vertiente sur del monte, hasta el linde con
Espuéndolas, pertenece a Borrés.
Hasta que se dejaron de labrar los campos aparecían gran cantidad de
huesos, pero no sepulturas (Laureano Vizcarra y Generosa Rabal, Borrés, 1996).

131 ¿Se trataría de posesiones de la orden templarla? De ser así, sería la primera y única mención
documental que hemos encontrado de la existencia de propiedades de la famosa orden militar en la
comarca de Serrablo.
132 Carmen M. LÓPEZ PÉREZ, Jaca. Documentos municipales (1269-1400), cit., doc. 17, p. 48.
133 Ibidem, doc. 102, p. 252.
134 Antonio UBIETO ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Muro".
135 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 182.

113
Materiales
En Billar, grandes cantidades de cerámica clara con desgrasantes
cerámicos. En Santo Román no aparece cerámica, debido seguramente a que
nunca se cultivaron los terrenos y los invade una espesa vegetación, pero se
conservan grandes amontonamientos de piedras.

4.6. BAL DE BASA


4.6.1. ARBISA
Etimología
Voz medieval que significa `cauce de un río'.
Acceso y situación
Carretera comarcal que de Sabiñánigo lleva a Yebra. Pasado este pueblo
y por debajo de la iglesia la carretera sigue en dirección a Orús. Pasamos el des-
vío de Sobás y San Julián, el siguiente desvío a la izquierda nos lleva a Fanlillo.
Poco antes de entrar en el pueblo, a mano derecha, sale una pista en
descenso que nos lleva a un taller de cerámica (indicado), bordea el pueblo
por debajo y tras cruzar el barranco de Fanlillo llanca entre campos de culti-
vo y caxicos centenarios en dirección sureste. Cuando ya se adivina enfrente
el barranco de Arbisa, la pista desciende y gira a la izquierda para tomar
dirección norte-este. Subimos dejando el barranco a nuestra derecha. Tras
una curva cerrada a la izquierda aparecen los restos de la pardina.
Coordenadas UTM 30T YN 294 067, alt. 1120 m snm. El Tozal.
Descripción
Situada en un pequeño llano formado por la unión de dos pequeños
torrentes y al abrigo de los vientos del norte por los contrafuertes orientales
del macizo de Santa Orosia, aparece lo que queda de la pardina de Arbisa:
una casa de planta cuadrada, de la que apenas se conservan las esquinas y
algún trozo de pared, un edificio rectangular que posiblemente debió de ser
una paridera de ganado y restos irreconocibles de otras edificaciones com-
pletamente envueltas de vegetación.

114
Af

Edificios en la pardina de Arbisa. Camino de la nada

Historia
La primera mención documental que tenemos de Arbisa aparece en
1076, procedente del Cartulario del monasterio de Fanlo (doc. 68)136. En él se
menciona a "don Balla et don García de Arbissa", testigos de la entrega por
parte de una mujer llamada Orla de sus posesiones en Oto y Sarvisé al
monasterio de San Genaro (*).
Antonio Durán Gudiol, en Los condados de Aragón y Sobrarbe, nos
indica que bajo el reinado de Ramiro I se organizaron una serie de sistemas
defensivos por todo Serrablo entre los que, en el valle del Basa, se mencio-
nan los de Noballa (*), Yebra y Arbisa.
En 1785 la propiedad de la tierra era del señorío secular. Figuraba en
esta fecha como deshabitado137.

136 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.
137 Antonio UBIETO ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. I, voz "Arbisa".

115
En 1845-1850 se conservaban dos casas, que eran habitadas por los
propietarios de las tierras en época de recogida del cereal que se sembraba
en los pequeños campos que rodean los edificios138.
Durante este siglo la pardina fue habitada nuevamente por arrendata-
rios, de los que se recuerda cómo los hijos bajaban a la escuela de Sobás. Por
último, en 1980 el párroco de Yebra, José L. Bueno Monreal, llevó el ara del
altar de la iglesia de Arbisa (que estaba en la orilla de un campo) a la parro-
quial de Yebra, donde se conserva como altar mayor.
Materiales
Salvo el ara del altar arriba mencionado, de la que no podemos
asegurar que se trate de la iglesia original del siglo x, no aparece superfi-
cialmente resto alguno. Las edificaciones conservadas no poseen ningún
rasgo distintivo ni nada que nos permita fecharlas con un mínimo de seguri-
dad, aunque lo más probable es que los mampuestos usados, así como
muchos de los que conforman las paredes de los campos, podrían proceder
de edificios anteriores.

4.6.2. BELMONDE
Etimología
Topónimo compuesto donde la segunda parte vendría del latín MONTEM
`monte, montaña'.
Acceso y situación
Carretera comarcal que se adentra en la Bal de Basa. Cuatro kilómetros
después de la variante y a la altura de una nave agrícola, que queda a la izquier-
da, sale un desvío a la derecha que tras vadear el Basa (no hay puente) nos sube
Crúcese el pueblo en dirección sur y unos campos cultivados situa-
hasta Afilié._,
dos encima del ruar y cójase un precioso camino, muy bien marcado, que
comunicaba este valle con el de la Guarguera. Debe seguirse sin desvíos hasta
donde corta un gran afloramiento rocoso. En el escalón que forma el camino con
la roca, hay que fijarse a la derecha en una cruz grabada en el suelo.

138 Pascual MADOZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., p. 77.

116
Poco más arriba, tras cruzar el barranco A Parra y superar una peque-
ña subida, encontraremos unos campos abandonados con ruinas de nume-
rosas parideras y corrales. Allí se encontraba el pueblo.
Coordenadas UTM 30T YN 204 055, alt. 1020 m snm. Caseta de López.

Descripción
Despoblado arrasado. Las piedras de las casas y las de la iglesia, que
se encontraba, según los informantes, en un pequeño espolón que cae hacia
el barranco, se encuentran diseminadas en las paredes de numerosas pari-
deras y corrales que tenían allí los habitantes de Osán.

Historia
En un amojonamiento del término de Sabiñánigo en 1797 el amojona-
dor hace hincapié en que "la pardina de Belmonte es una partida de tierra y
no una pardina" perteneciente a Osán, de lo que se deduce que en el siglo xvi
hacía mucho tiempo que el pueblo había desaparecido139.

Etnología
La tradición oral nos habla de un pueblo que desapareció por una
peste, del que sobrevivieron dos abuelas que, tras pedir asilo en Allué y
negárselo, bajaron a Osán, donde fueron acogidas. Se nos cuenta también
que estas mujeres, antes de marchar definitivamente del pueblo apestado,
firmaron en una piedra cercana haciendo tres cruces en el límite de su pue-
blo, de las que aún se conserva una. Coordenadas UTM para este punto: 30T
YN 206 0591" (José Azón, Osán, 1999).
Los campos donde se encontraba el pueblo se llaman campos de San
Martín. ¿La advocación de la desaparecida iglesia?

139 Domingo BUESA CONDE, "La amojonación del término de Sabiñánigo en 1797", Serrablo, 41
(septiembre de 1981), pp. 6-7.
140 Era práctica común señalizar los límites de los pueblos con piedras hincadas en el suelo en
las que se grababan una o varias cruces. A estas piedras se les llamaba güegas. Las cruces que exis-
ten en este despoblado probablemente, a pesar de lo que diga la tradición oral, son obra del amojona-
miento de 1797.

117
Una de las cruces que se conservan supuestamente hechas
por las abuelas supervivientes de la peste

Materiales
Abundante cerámica medieval clara con desgrasantes cerámicos y
minerales. Un fragmento de cerámica gris y varios de granito.

4.6.3. BENTAYUELO
Etimología
De la voz medieval venta 'hospedería' + sufijo diminutivo -olo.
Acceso y situación
Carretera que de Sabiriánigo se interna en el valle del Basa. Pasado
Yebra, el primer desvío que encontramos a la izquierda nos lleva a Sobás. Es
preciso dejar el coche e ir a coger, al noreste del pueblo, el camino que anti-
guamente lo unía con Fiscal. Los primeros metros coinciden con el PR-6, pero
cuando este gira a la derecha para seguir hacia Fanlillo nosotros debemos
seguir en dirección norte. Todo el camino se encuentra en general bastante
bien marcado, aunque algunos tramos han sido borrados por el trazado de
pistas. Ya algo altos, una vez pasado un tramo en el que el camino ha sido

118
convertido en pista y en una zona donde el valle se ensancha y no hay vege-
tación arbórea, hay que abandonar la senda y coger una ladera cubierta de
aliagas hasta encontrar una gran paridera en ruinas.
Coordenadas UTM 30T YN 268 091, alt. 1440 m snm.
Descripción
Situado en un pequeño espolón que domina todo el valle por el que
hemos subido y resguardado al norte por los conglomerados calizos del maci-
zo de Santa Orosia, el despoblado se encuentra totalmente arrasado. Sus
terrenos fueron cultivados por los habitantes de Sobás hasta la mecanización
de las labores agrícolas. Únicamente cabe mencionar un muro construido
con grandes piedras en la ladera que da vista al sur y que podría correspon-
der a un lienzo de muralla (sin confirmar). La paridera que se conserva en el
centro del espolón no presenta ningún rasgo significativo141.

Estado actual del yacimiento visto desde el norte

141 El despoblado enlaza visualmente con un islote cónico situado cerca de San Julián de Basa
llamado O Castillón, en el que la tradición oral ha conservado memoria de la existencia de "una torre
d'os moros" (coordenadas UTM 30T YN 251 065, alt. 943 m). En este punto encontramos abundante
cerámica medieval y clavos de cabeza plana.

119
Historia
Nota importante: Los documentos abajo recopilados pertenecen al
Cartulario de San Juan de la Peña. El topónimo "Bentayuelo" aparece referi-
do también a otro pueblo desaparecido situado, según Durán Gudiol, en la
zona de Bailo142 , por lo que algunos o la totalidad de los documentos po-
drían pertenecer a este último despoblado. Los mencionamos por el hecho de
que Bentayuelo del Basa está relativamente próximo al priorato de Bailarán
(*), que sí que fue propiedad del cenobio pinatense.
En el ario 1065, se cita en el Cartulario de San Juan de la Peña a
Galindo Garcianes de "Ventaiuelo". En 1179, la iglesia, villa, primicias y obla-
ciones de Bentayuelo formaban parte de los bienes de San Juan de la Peña,
confirmados por bula "Iustis petentium" del papa Alejandro III.
Su iglesia pertenecía, según los estatutos del abad Ferrando de Rada,
al abadiato de San Juan de la Peña en 1210. Nuevamente, en 1246 la iglesia
y derechos de Bentaiuelo figuran como propiedad del clavero del cenobio
pinatense. El 26 de marzo de 1391, figura la pardina de Bentayuelo como
propiedad de este mismo oficio. El hecho de que se le dé categoría de pardi-
na nos hace suponer un declive de su población a partir del siglo xiv.
Briz también lo menciona en el siglo xvii como propiedad de San Juan.
Su emplazamiento, los materiales que han ido apareciendo e incluso
su topónimo nos hacen pensar en un lugar de paso entre el valle de Basa y
la ribera de Fiscal frecuentado desde épocas muy remotas (véase el apartado
de materiales).

Etnología
En la actualidad, los campos donde se conservan los restos del despo-
blado se llaman Santolaria y toda la ladera norte, donde es orográficamente
imposible la construcción de un pueblo, se conoce como A Pardina
Bentayuelo, por lo que pensamos que el topónimo medieval se corresponde
con las coordenadas que indicamos y no con las actuales.
Entre los de Sobás, existe la creencia de que en Santolaria "hubo algo",
aunque dudan de la existencia de un pueblo por no haber visto nunca restos

142 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 95.

120
constructivos. La creencia viene avalada por el hecho de haber aparecido
diversos materiales cuando se labraban los campos.
Respecto al gran muro situado al sur del despoblado, creen que se
trata de un redil en el que se encerraba al ganado para evitar ataques de
lobos (Regino Villacampa, Sobás, 1997).
Materiales
Se conserva una pequeña piedra de molino manual de aproximada-
mente 50 cm de diámetro, rota por la mitad. Se encuentra en un margen de
separación de campos.
A lo largo de los siglos han ido apareciendo, según los de Sobás,
monedas, hierros, etc. Han llegado hasta nosotros un posible exvoto, va-
rias monedas y algunos fragmentos metálicos encontrados mientras se
labraban las tierras y que se conservan en una casa particular de este
pueblo.
El supuesto exvoto es una figurita de plomo que presenta relieve por
una de sus caras y que posee inequívocos atributos femeninos (los pechos
están muy marcados). Se acompaña de una lanza y quizá un escudo. Habría
que fecharlo en la Alta Edad Media143.
Las monedas, de origen romano, son:
- Un as acuñado en Osca del emperador Tiberio, fechable en el siglo I
d. de C.
- Un follis de Constantino I el Grande fechable entre los años 330 y
333 d. de C.
- Un follis del emperador Constancio II fechable en torno al 350 d. de C.
- Dos piezas mas inidentificables por su mala conservación. Una de
ellas podría pertenecer también a la época de Tiberio.
Un pequeño cuchillo de sílex de 5 cm de largo.
Tres hachas pulimentadas de excelente factura que se conservan

143 Conversación mantenida en mayo de 1997 con el arqueólogo Jesús A. Pérez Casas. Algunos inves-
tigadores han querido ver en esta pequeña escultura una representación de santa Orosia, aunque los atri-
butos que la acompañan (lanza y escudo) y la ausencia de símbolos cristianos nos hacen pensar en algún
tipo de diosa desconocida y asociada a un culto residual anterior al cristianismo (véase la nota 25).

121
0 4 2-

(e
o 1

El supuesto exvoto de plomo encontrado en el despoblado de Santolaria mientras se


realizaban labores agrícolas y otros materiales aparecidos. Dibujos de Merche Pérez

en una casa particular y que no se recuerda el sitio exacto donde apare-


cieron144.
Otro de estos instrumentos fue hallado por Ricardo Mur en el mismo
camino que da acceso al despoblado. Del mismo da noticia en su último tra-
bajo publicado145.

4.6.4. NOBALLA
Otros nombres
Noualla, Nobalga.
Etimología
Del latín NOVALIS 'nuevas tierras cultivadas'.
Acceso y situación
Carretera comarcal que de Sabiñánigo se adentra en el valle del Basa,

144 Aunque no hemos sido capaces de hallar restos que nos indiquen la existencia de un pobla-
miento prehistórico, el terreno parece propicio para ello ya que abundan los abrigos rocosos al norte
del yacimiento.
145 Ricardo MUR SAURA, "Con o palo y o ropón". Cuatro estampas inéditas sobre el culto a santa
Orosia, Jaca, 1995, p. 109.

122
en dirección a Yebra. Cruzada la variante de Sabiriánigo y pasado el cemen-
terio municipal, aparece un primer desvío a la derecha que no debemos coger.
El segundo desvío, a 1 km y 200 m del cruce de la variante, desciende
tras pasar por unas naves ganaderas junto al cauce del Basa, entre casetas
y huertos. Se debe cruzar el río por donde más cómodo parezca (no hay puen-
te) y coger una pista que asciende hacia los campos que se ven enfrente, al
otro lado del río. Dejamos un primer campo a nuestra derecha y en el
siguiente, rodeadas por la pista, se encuentran las ruinas del despoblado146.
Coordenadas UTM 30T YN 184 084, alt. 800 m snm.
Descripción
Como de otros tantos, de lo que debió de ser el importante poblado
medieval de Noballa no quedan sino grandes amontonamientos de piedras
totalmente envueltas en vegetación y rodeadas de campos de cultivo. La difi-
cultad de quitar los enormes pedregales después de la desaparición del pue-
blo permite que todavía se conserven, aunque muchas de sus piedras han
servido para la construcción de paretazos y casetas.
Historia
Son varios los documentos del Cartulario de Fanlo147 que mencionan
este pueblo. Por el primero de ellos, fechado en diciembre de 1055, sabemos
el nombre de dos de sus habitantes: Sancho Gallones y Tibillito (doc. 32). En
enero de 1072, Sancho Ramírez, rey de Aragón, vende al abad Blasco de San
Genaro (*) una porqueriza en Noballa "et pono eam in Dei servitio et sancti
Salvatoris et santi Ianuarii et Sancti Vicentii ingenua sine nullo cisso malo
quod serviat ibi per secula cuneta" (doc. 59).
En 1076, Sancho de Noballa actúa de testigo, junto con varias personas,
en la cesión de unas posesiones en Sarvisé y Oto por parte de una mujer lla-
mada Oria (doc. 68). El último documento que conocemos, fechado entre 1191
y 1204, es casi una descripción del pueblo. En él, el abad Berenguer de

146 En fechas recientes, la empresa PRAMES ha señalizado un "Sendero arquitectónico" que,


partiendo del Museo de Artes de Serrablo, nos lleva a Allué. Este sendero pasa a pocos metros del des-
poblado.
147 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanto (958-1270), cit.

123
iís;r1s
f2I

Montearagón cede unas posesiones del cenobio sitas en Noballa a un tal


Bernardo y su esposa María. El documento dice así: "(...) unas casas nuestras
que tenemos en la villa de Noballa que están entre nuestra era y la era de Zoria
y cuatro campos y un huerto. El primer campo está en término de Uichello y
otro campo esta junto a Santa María (,la advocación de la iglesia?), otro campo
esta junto a unos Ceruellones (¿ciruelos o acerolos?)148 el cuarto campo esta
junto a un corral y un huerto que está junto a una fuente (...)" (doc. 136).
Durante los siglos xiv-xvi su iglesia era anexa a la de Allué149.
Asso150 lo cita como uno de los despoblados del distrito de Jaca,
situándolo cerca del Puente de Sabiñánigo.
Etnología
Existe una actual pardina de Noballa pocos kilómetros río arriba,
enfrente del desvío de Osán, y que es propiedad de casa López de esta pobla-
ción. En ella se conserva una borda fechada en 1871 de dos plantas, la de
abajo se destinó a pesebre y la de arriba a vivienda.
Los habitantes de Sardas y de Osán sitúan allí la existencia de un pue-
blo que desapareció tras una epidemia de cólera del que se salvaron dos abue-
las. Estas fueron a Sardas mendigando asilo. Allí les dijeron que se fueran a
Osán, a casa López, por ser la más rica del contorno, donde las acogerían. Por
eso, la pardina de Noballa y todo el monte circundante quedaron en propie-
dad de esta familia (Feliciano Villacampa, Osán, e Isidro Pueyo, Sardas, 1998).
En un rastreo exhaustivo por la pardina y los campos adyacentes no
se encontró el más mínimo rastro de poblamiento anterior, por lo que pensa-
mos que el Noballa mencionado en los documentos medievales no se encon-
traba en su actual ubicación sino donde hemos hallado los restos anterior-
mente descritos. Estos campos en la actualidad se llaman San Quílez.
Materiales
Entre el río y las ruinas del poblado, en la orilla izquierda de la pista,

148 El ciruelo (Prunus domestica L.) y el acerolo (Sorbus domestica L.) son llamados respectiva-
mente en la comarca zirgüellero y zerollera.
149 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 89.
150 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 183.

124
encontramos un contrapeso de prensa, de arenisca del país, de 70 cm de diá-
metro y 40 cm de grosor, que presenta dos escotaduras de 8 x 3 cm y un agu-
jero en el centro de 15 cm de diámetro y 8 de profundidad. Los de Sardas lo
llamaban "a esmoladera Tejedor" por ser allí donde s'esmolaban (se afilaban)
las hachas cuando se iba a cortar madera a los bosques cercanos.
A finales del siglo pasado o principios del actual (no existe constancia
de la fecha concreta ni de qué pasó con el hallazgo), los de casa Valero de
Sardas sacaron al labrar los campos una lámpara "como as que había en as
iglesias", con una cadena y de un material que podría ser cobre o bronce.
En los campos que rodean las ruinas aparecen grandes cantidades de
cerámica clara, escorias de fragua y un pequeño cilindro perforado, de 0,7 cm
de largo por 0,7 cm de diámetro, que por sus dimensiones podría haber sido
una cuenta de collar.
En estos mismos campos había una partida de terreno en la que el
cereal sembrado crecía mucho más que en el resto. Esto era debido, según
los habitantes de Sardas, a que en ese sitio había estado el cementerio del
pueblo y "todavía quedaba sustancia".

4.7. GALLIGUERA
4.7.1. ARACASTIELLO
Otros nombres
Aracastelli (1139), Aracastello (1182), Camparés (siglo xx).
Etimología
Del latín CASIELLUM + ARA 'castillo de Ara o castillo junto al pueblo de Ara'.
Acceso y situación
Carretera N-330. Entrando en el Hostal de Ipiés, sale desvío señaliza-
do a la derecha que nos llevará a Javierrelatre o a Ara y Abena. A la altura
del núcleo de Baranguá Nuevo, debe cogerse un desvío a la derecha que, tras
cruzar la vía del ferrocarril por un paso a nivel, nos llevará al piedemonte de
Oroel, donde se asientan Ara, Abena y Binué. Antes de llegar a estos pueblos
y pocos metros después de pasar el desvío señalizado que nos llevaría a Ibort

125
veremos a orillas de la carretera la actual pardina de Camparés. Llegados a
ella, es preciso dirigirse al norte de las construcciones, donde encontraremos
una gran explanada, antigua explotación de gas natural. Al nordeste de la
explanada, veremos un promontorio en el que destaca en la cima un peque-
ño caxico. Búsquese el mejor camino entre las aliagas. En la punta se
encuentran las ruinas del despoblado151.
Coordenadas UTM 30T YN 105 076, alt. 920 m snm.
Descripción
En la punta de un promontorio, desde el que se dominan las extensas
llanuras de Ara y Abena, encontramos restos de lo que parece ser un gran
muro de al menos 12 m de largo. Dispersas por la punta y por las laderas
aparecen gran cantidad de piedras formando amontonamientos más o menos
voluminosos.
Historia
En 1051, en un documento del Cartulario de Fanlo152 por el cual íñigo
de Ipiés y familia permutan con el abad Banzo unas propiedades, figuran
como testigos firmantes de dicho acuerdo Sancho Garcianes de Aracastiello
y Aznar Garcianes, su hermano (doc. 27).
En 1139, Dodón, obispo de Huesca, dona a Lope Galinz de Bolás la
villa de Alboret —"que iacebat deserta simul cum suo castello"— para que la
poblara. Fueron testigo de la cesión, entre otros, Michaelis de Astaun (*),
Enneco Sanz de Gabín y Petri de Aracastelli153.
En 1182, en un testamento otorgado por doña Oria de Estallo,
esta dona a la limosna oscense, entre otras propiedades, "totam illam meam

151 Una vez llegados aquí merece la pena acercarse a la población de Ara e ir a su cementerio,
donde, adosada al mismo, se conserva la ermita de la Virgen de Gloria. En ese punto estaba ubicado
el monasterio cisterciense de Santa María de Gloria fundado por el noble bearnés Augerio de Olorón el
7 de noviembre de 1242. Parte del muro norte y este del cementerio aprovechan los del antiguo monas-
terio y en el interior de la ermita se conserva un sepulcro, en el que la tradición oral asegura que yace
el primer monje del cenobio (para ver el interior de la ermita debemos pedir la llave en el pueblo).
152 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Rudo (958-1270), cit.

153 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 152, p. 174.

126
hereditatem quam ego habeo vel habere debeo in Aracastello et in suis
terminis"154.
Fue uno de los pueblos que en 1187 hicieron voto a san Indalecio155.
Su iglesia era anexa a la de Ibort durante los siglos xN-xvi156.
Materiales
Cerámica medieval clara en las inmediaciones del promontorio. Gran
cantidad de piedras calcinadas. En la cercana pardina de Camparés, reapro-
vechada en el muro de un edificio, encontramos una gran piedra de molino.
La pardina no presenta ningún rasgo destacable. Mencionaremos únicamen-
te el dintel de la puerta de acceso, fechado en 1850, en el que podemos ver
dos hexafolias y una esvástica ovífila incisas.

Piedra de molino, en el basamento de un pajar de la cercana pardina de Camparés

154 Ibidem, doc. 363, p. 359.


155 Ricardo MUR SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, cit., p. 38.
156 Antonio DURAN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 88.

127
4.7.2. ARASILLA
Otros nombres
Arasiella (1035-70), ¿Larresiella? (1086), ¿Arrasella? (1270), Arasiellya
(1405), Arassiella, Arassella, Arasella, Ariasiallya, Laraselle.
Etimología
De una raíz prerromana ARA, que significa 'piedra' o bien 'corriente de
agua' + sufijo diminutivo, o bien del vascón ARRA (ARRI) 'piedra'.
Acceso y situación
Carretera N-330. Puntos kilométricos 617-616. Nada más cruzar el
canal sale una pista a la izquierda que en dirección este nos llevará, entre
una vegetación esteparia y campos de cultivo, a la pardina de Arasilla. Hay
que mantenerse siempre en la pista principal, dejando a los lados desvíos que
nos llevan a campos, hasta encontrar otra pista a la izquierda que sale a la
altura de un enebro arborescente con un cartel, "Coto deportivo de caza", que
nos conducirá, en dirección norte y sin desvíos, a la pardina.
Coordenadas UTM 30T YN 172 018, alt. 880 m snm. Pardina de
Arasilla.
Descripción
Situada en un pequeño promontorio, desde el que se domina un mag-
nífico paisaje, la pardina Arasilla consta de dos grandes edificaciones con
otras construcciones auxiliares anexas sin ningún rasgo digno de mención157.
Al oeste de las casas encontramos una magnífica iglesia románica,
actualmente en ruina total y lamentablemente expoliada. Presenta nave rec-
tangular con ábside semicircular en el que se abría una ventana de derrame
interior. Todo el perímetro del ábside estaba recorrido por un ajedrezado que
ha desaparecido. El tejado, presumiblemente a dos aguas, debía de descan-
sar en la zona absidal en canetes decorados de los que se han podido resca-
tar dos entre las ruinas, actualmente conservados en el Museo de Artes de

157 Como curiosidad, mencionaremos unos grafitti hechos por milicianos durante la guerra civil
española en piedras de la pared de la casa, en los que se pueden ver hoces y martillos y diversas siglas
(UGT, CNT, UHP).

128
Serrablo. Solo queda 1 m de muro, pues el resto de la fábrica fue desmante-
lado durante la guerra civil para usar los sillares como parapetos y poste-
riormente por expoliadores.
Al oeste de la iglesia, en un pequeño espolón que domina todo el llano
de Ipiés y buena parte del curso medio del Gallego, quedan restos de lo que
parece ser una torre defensiva de planta octogonal. Posee un diámetro de
aproximadamente 5 m, con dos entradas paralelas orientadas al este. En la
actualidad, solo quedan restos fragmentados del arranque de los muros, de
una altura entre 50 cm y 1,50 cm158.
Historia
Como lugar cercano al cenobio de Fanlo, son varios los documentos de
su Cartulario159 en los que se menciona este pueblo. En una compra realiza-
da por el abad Banzo en Grasa, entre los años 1035 y 1070, actuó como tes-
tigo López Iñigones de "Arasiella" (doc. 56). En uno fechado en 1064, Galindo
Iñigones y su mujer, Urraca, conceden varias fincas sitas en Masilla al
monasterio de Fanlo (doc. 37).
En otro, datado en 1086, el abad Jimeno compra en Masilla dos
mallolos180 en dos campos llamados Padules y Capanniella a Íñigo Banzones
por diez cahíces de trigo y veinte sueldos. A este mismo compra también una
viña por el precio de seis cahíces de trigo y cinco dineros. Para sellar este
trato fueron invitados a una aliala (lifara o comida conmemorativa), entre
otros, todos los habitantes de Masilla. Se consumieron doce panes, dos que-
sos y tres galletas181 de vino.

158 No es la primera torre de estas características que localizamos en la comarca; durante la rea-
lización de este trabajo hemos encontrado restos de dos más en la zona de Ipiés-Abenilla y otra en el
valle del Basa. De todas formas, la ubicación de estas torres altomedievales es otro de los trabajos pen-
dientes dentro del inmenso patrimonio arqueológico de la comarca serrablesa.
159 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.
160 El término mallolo es usado por algunos medievalistas para identificar una voz medieval que
significaría "viña recién plantada", mientras otros se inclinan por identificarla con el arbusto Crataegus
monogyna L. Personalmente, nos inclinamos por la primera acepción.
161 Las galletas mencionadas en muchos documentos medievales eran medidas de capacidad que
se usaban principalmente para el vino. Desconocemos su equivalencia exacta, aunque no debía de ser
mayor de 2 ó 3 litros.

129
En el mismo documento se hace mención de la compra de una viga de
Tillare (¿tilo?)162 a Atón Bita de Arasilla (doc. 82). En un documento fechado
en 1150 relativo a un acuerdo entre García Jimenones de Grostán y Fortún
de Montearagón se menciona a García Sanz de Masilla (doc. 117). En el últi-
mo documento de este Cartulario, fechado en 1270, se menciona una casa de
Arrasella (doc. 172).
Tras la conquista de Huesca por Pedro I en 1096, muchos debieron
de ser los montañeses que abandonaron sus tierras y bajaron al llano en
busca de mejores tierras y medios de vida. De Masilla conocemos el nombre
de Juan de Masilla y su esposa, Guillerma, residentes en 1197 en
Almuniente163.
Por último mencionaremos que su iglesia pagó, junto con la de Ipiés,
diez sueldos destinados a obras en la catedral de Huesca164.
Su población nunca debió de pasar de los cuatro fuegos registrados en
el siglo XV(165.
Materiales
Pequeños fragmentos de cerámica medieval en los alrededores de la
iglesia. En los campos cercanos a las casas, cerámica de diversas épocas,
alguna típicamente medieval con desgrasantes cerámicos.
Dos canetes, presumiblemente de la iglesia; uno de ellos presenta una
esfera cubierta con una especie de pico y el otro dos esferas talladas166.

162 Resulta extraño encontrar mención de un árbol como el tilo (Tilia platyphyllos Scopoli) en
Arasilla. Esta especie está fuertemente condicionada por el clima, se encuentra siempre en zonas con
bastante humedad ambiental y edáfica (zonas de influencia atlántica y fondos de barranco con una
fuerte inversión térmica). Desde luego, no es el caso del terreno que nos ocupa.
163 Antonio DURÁN GUDIOL y Domingo J. BUESA CONDE, Guía monumental y artística de Serrablo,
Madrid, MEC, 1978, p. 140.
164 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 68.
165 Antonio Uffigro ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. I, voz "Arasilla".
166 Las esferas como motivos ornamentales y simbólicos se repiten por todo el románico. La esfe-
ra se asocia con el universo y con la serpiente, ya que según una leyenda medieval el universo se mate-
rializa y se representa como el ovum anguinum o huevo de serpiente (Olivier BEIGBEDER, Léxico de los
símbolos, Madrid, Encuentro, 1989, p. 378).

130
15

co
N
O

/I

o o/ / A

5.3 4.5 0.54 2.1


1.3

Planta de la iglesia de Arasilla. Dibujo de José A. Gracia

Iglesia de Arasilla. En la actualidad, el ajedrezado que la rodeaba ha desaparecido

131
4.7.3. BAILÍN
Otros nombres
Baiulini (1035), Baiolini (1036 ó 1057) Baiolin (1202), Baylín (1898),
Balulini, Barbalini.
Etimología
De la raíz preindoeuropea BAIL, cuyo significado desconocemos, pero
que está extendida por todo el Pirineo: Pardina Bail, Bailo...
Acceso y situación
Carretera N-330, dirección Huesca. Puntos kilométricos 623-622.
Pasado el antiguo túnel de Bailín y el barranco de Huértalo, en una curva a
la izquierda de la carretera sale un mínimo desvío que nos dejará inmedia-
tamente en un campo. Bordeando ese campo por el norte enseguida veremos
las ruinas de la pardina.
Coordenadas UTM 30T YN 162 073, alt. 800 m snm. Pardina de Bailín.
Descripción
La pardina de Bailín se encuentra totalmente arruinada y engullida
por la vegetación. Únicamente una gran casa de planta cuadrada se adivina
—por poco tiempo— entre las zarzas y los espinos.
Historia
La primera mención histórica de Bailín la encontramos en el Cartulario
de Fanlo167. Según un documento fechado entre 1036 y 1057 (doc. 33),
García Fortuñones de Bailín cede al monasterio fanlés cuanto compró un tal
Fortún Garcés en Centenero (*). Fueron testigos de esta cesión todos los veci-
nos de Baiolini, todos los de Centenero (*) y los de Larbesa (*).
Un segundo documento del Cartulario, datado entre el 1035 y el 1070,
nos dice que Lope Oriol concede al abad Banzo de Fanlo un mallolo en Bailín
en la tierra llamada Fonte de Spuanna para "redención de mi alma" (doc. 52).
En 1202, Galin Petriz de Baiolin figura como testigo de la renuncia de

167 Ángel CANELAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.

132
Pedro de Alcalá de una propiedad suya a favor de García de Gúdal, obispo de
Huescal68.
Su iglesia era anexa a la de Larbesuela (¿Larbesa?)* durante el si-
glo XVI169.
Materiales
Cerámica de diversas épocas, algunas típicamente medievales.
Aparece en la pista que da acceso a la actual pardina e incluso en un gran
campo situado al norte de las construcciones.

4.7.4. SAN BERTOLOMÉ


Etimología
Hagiotopónimo. Véase el apartado 4.2.1.

Acceso y situación
Carretera N-330, desvío señalizado a Caldearenas y Javierrelatre.
Dejamos atrás el desvío a Navasa y el primer pueblo que encontramos a la
derecha, con desvío señalizado, es Orna. Hay que dejar el coche en el pueblo
y cruzarlo hasta el final —dirección norte—. A la altura de un depósito de
agua la pista gira a la izquierda y desciende bruscamente entre campos. Se
cruza un barranco por un vado de cemento y algunos metros más adelante
una curva muy cerrada a la derecha nos dejará en un gran campo junto a
unos chopos muy característicos. Cruzamos el campo en dirección noroeste
para dirigirnos a una pequeña punta cubierta de árboles que se adivina en
primer plano. Rodeándola por su base norte cogeremos una pista, converti-
da en sendero, que se interna en un bosque de pinos de repoblación. Como
referencia debemos dejar a nuestra derecha una ladera pedregosa y casi des-
provista de vegetación. El sendero se mantiene siempre en la orilla derecha
orográfica del barranco hasta un punto en el que lo cruza. Justo enfrente
arranca una pequeña loma en dirección oeste, cójase el cordal y en el punto

168 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 609, p. 581.
169 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 91.

133
más alto se encontrarán los pedregales. No es fácil, la vegetación dificulta
enormemente la orientación y no deja ver el relieve del terreno.
Coordenadas UTM 30T YN 099 048, alt. 820 m snm.

Descripción
En una pequeña loma pedregosa, con una finalidad claramente defen-
siva, se ubicó la población, de la que no quedan más que grandes pedregales
cubiertos de vegetación. No se adivinan restos de paredes, solo montones
informes de piedras, algunos muy voluminosos.

Historia
Despoblado totalmente indocumentado. No conocemos su historia, al
menos con ese nombre. No figura en la lista de pueblos que hicieron voto a
san Indalecio en 1187, a pesar de que todos los pueblos situados a su alre-
dedor lo hicieran, por lo que deducimos que la población pudo desaparecer
antes del siglo MI.

Etnología
Existe la tradición de que el pueblo fue destruido en una guerra al
hacer arder todo el terreno que lo rodeaba. El fuego se encendió en el tozal
de Santa Cruz, al sur de la población. Esta historia viene avalada por el
hecho de que aparece gran cantidad de piedras enrojecidas por acción del
fuego (José Latrás, Orna, 1998).
Cuentan también los habitantes de Orna de la existencia de una ermi-
ta dedicada a san Bartolomé, desaparecida a mediados del siglo pasado170.

Materiales
Contrapeso de prensa de dimensiones y características similares a los
encontrados en otros despoblados.
Gran cantidad de cerámica medieval clara con desgrasantes cerámi-
cos. Algunos fragmentos de granito y mucha piedra calcinada.

170 Vicente Awk OríN, Entre Guara y Collarada. Orna de Gallego, pueblo serrablés, Zaragoza, ed. del
autor, 2000, p. 111.

134
4.7.5. BESCASIELLA
Otros nombres
Bescasella (1191), Bescasialla (1338), Bescasiellya (1405), Biscasillas
(siglo )0().

Etimología
Del latín VESCAE lugar frondoso'.
diminutivo -iella.

Acceso y situación
Mismo acceso que a San Bertolomé (*) hasta el depósito de agua.
Cogemos la pista que sigue recta en dirección norte y que a los pocos metros
se hace intransitable para vehículos. Pasaremos un pequeño collado en
medio de dos laderas pedregosas y en poco más de quince minutos veremos
las ruinas de la pardina de Biscasillas. Antes de llegar a ellas, a la izquierda
del gran prado situado delante, en un pequeño promontorio cubierto de pinos
al que accederemos tras cruzar un alambre de espino, se encuentran las rui-
nas del despoblado.
Coordenadas UTM 30T YN 102 044, alt. 780 m snm. Pardina de
Viscasillas.

Descripción
Los pedregales se sitúan en lo alto del cerro y se derraman en direc-
ción oeste por la ladera que da al barranco. En general son poco volumino-
sos y se encuentran cubiertos de una espesa vegetación.

Historia
Bescasiella fue uno de los pueblos que en 1187 hicieron solemne voto
a san Indalecio171.
En 1191, los hermanos Sancho de Lerés, Pedro de Oz, Berengario y
Magdalena acuerdan dar al primero "illam hereditatem de Bescasella cum

171 Ricardo Mua SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, cit., p. 43.

135
Benue (...) sicut pertinuit ad domna Ciresa nostra avia et ad patrem nostrum
domnum Petrum de Bosa et ad domna Tota mater nostra"172.
El 25 de junio de 1338, su parroquia fue visitada por los recaudadores
para la construcción de la catedral de Huesca. Tenía categoría de rectoría y
era su rector Martín Cardial. Nuevamente fue visitada el 31 de agosto de
1405 por recaudadores y pagó cinco sueldos para obras de la seo oscense173.
En el siglo XVI, su iglesia seguía teniendo la categoría de rectoría174.

Etnología
También en este lugar sobrevivieron dos abuelas que mendigaron asilo
en Orna a cambio de las tierras de su antiguo pueblo. Como en tantos otros
lugares, no fueron acogidas pese a que incluso buscaron la mediación de dos
frailes venidos ex profeso de Jaca.
Los frailes, "canos de reñir", marcharon nuevamente a Jaca llevándo-
se a las dos abuelas supervivientes, que ingresaron como monjas en el con-
vento de las benedictinas175.
Por último, el cerro donde se encuentran las ruinas recibe el delatador
nombre de O Billar (José Latrás, Orna, 1998).

Materiales
Cerámica común con desgrasantes cerámicos.

4.7.6. BUSA
Etimología
Del latín Buxu 'boj' o antropónimo latino BUSA.

Acceso y situación
Carretera N-330, variante de Sabiñánigo, desvío señalizado a la dere-

172 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 462, p. 448.
173 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., pp. 63 y 66.
174 Antonio DURÁN GuDI0L, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 89.
175 Esta leyenda, con ligeras variantes, la recoge también Vicente ARA GIN, Entre Guara y
Collarada, cit., p. 113.

136
cha e inmediatamente después a la izquierda como "Ruta de Serrablo".
Dejamos atrás el pueblo de Lárrede y, con la carretera convertida en pista,
llegamos en poco menos de 2 km a la ermita de San Juan de Busa, que
encontramos a la derecha.
Coordenadas UTM 30T YN 208 163, alt. 810 m snm Ermita de San
Juan de Busa.
Descripción
La iglesia de San Juan de Busa quizá sea el ejemplar más intacto de
cuantos componen el conjunto de iglesias de Serrablo. Se encontraba en
estado de ruina hasta que fue restaurada por Amigos de Serrablo en la déca-
da de los 70.
La iglesia consta de nave rectangular, cubierta con techumbre de
madera a dos aguas, y ábside semicircular que no llegó a cubrirse con
bóveda de horno. Parece que los constructores tenían intención de cu-
brir toda la nave con bóveda de cañón y para ello, en las dos paredes la-
terales, construyeron dos pares de columnas adosadas de doble fuste,
más otro par de un solo fuste. Por motivos que desconocemos no se llegó a
construir.
La puerta de entrada está enmarcada en alfiz y presenta dos arcos de
medio punto más otro de falsa herradura. En el primer arco encontramos el
único elemento de ornamentación esculpido en este grupo de iglesias: un
rudimentario filete ondulante que recuerda a las palmetas que se repiten en
todo el románico jaqués, aunque para su interpretación ha habido teorías
para todos los gustos176.
En el muro oeste encontramos una magnífica ventana ajimeza-
da formada por tres arcos de herradura y enmarcada en alfiz exte-
riormente.

176 Alberto SERRANO DOLADER, en su libro Historias fantásticas del Viejo Aragón (Zaragoza, Mira,
1994, p. 90), se hace eco de una teoría de Esteban Lorente según la cual las "palmetas" serían una
representación de los epiciclos del planeta Júpiter, mientras que Cayetano ENRÍQUEZ DE SALAMANCA en
su libro Rutas románicas de la provincia de Huesca (Madrid, ed. del autor, 1993, p. 71) asegura que se
trata de una inscripción en caracteres cúficos en la que se puede leer "la ilaha illa Allah", esto es, "no
hay otro dios que Dios", síntesis del credo musulmán.

137
La ornamentación exterior del ábside se corresponde con la habitual
en este grupo de iglesias: cinco arcuaciones ciegas y friso de baquetones.
Del poblado que debió de existir en los alrededores de la iglesia no
queda absolutamente nada.

Planta de la iglesia de San Juan de Busa. Dibujo de Julio Gavin

138
Ermita de San Juan de Busa, uno de los ejemplares más representativos
del románico del Gallego

Historia
Mucho se ha escrito de la existencia de la iglesia de Busa en un des-
poblado. Algunos consideran que en un primitivo planteamiento de repobla-
ción se pensó en la creación de un pueblo, del que solo se construyó la igle-
sia. Otros pensaron que una riada del barranco de Busa, que pasa por el
norte del edificio, devastó el poblado en época indeterminada.
Personalmente, merced a los restos que aparecen en los alrededores,
nos inclinamos a pensar en la existencia de un pueblo que desapareció, como
tantos otros, sin dejar el más mínimo rastro documental y sin una causa
aparente.
Etnología
El 24 de junio acudían los habitantes de Lárrede, Oliván, Casbas y
Susín a la ermita de San Juan. La romería, interrumpida tras la guerra civil,
fue recuperada después de la restauración de la iglesia en 1977. En la actua-

139
lidad se celebra el domingo más próximo a San Juan y acuden a ella los habi-
tantes de Lárrede y Oliván. Tras la celebración de la misa se reparte la "cari-
dad" (Félix Gil, Lárrede, 1993).

Materiales
Gran cantidad de cerámica medieval clara en el campo situado al norte
de la ermita. Restos humanos y de animales. Encontramos también un frag-
mento de terra sigillata.

4.7.7. CENTENERO
Otros nombres
Centeneru, Centenero.

Etimología
Topónimo descriptivo de vegetación CENTENO + sufijo abundancia) -ero:
lugar productor de centeno'.

Acceso y situación
Carretera N-330. Puntos kilométricos 620-619. Encontramos un corto
desvío a la izquierda que, por una pista normalmente cerrada por una cade-
na, nos lleva a la pardina de Centenero. Los edificios son muy visibles desde
la carretera.
Coordenadas UTM 30T YN 147 046. ah. 760 m snm. Pardina
Centenero.

Descripción
La actual pardina de Centenero se nos presenta como un gran edificio
de expansión horizontal con un pequeño corral delante. Está construida en
varias veces y el único rasgo destacable es una bonita ventana con un trián-
gulo inciso imitando los arcos conopiales.
Al norte del edificio, ruinas de lo que parece ser un horno exento y al
norte de este, entre pequeños micos, escombros que podrían identificarse
con los restos del poblado.

140
r21

La pardina Centenero, en la actualidad

Historia
Según el Cartulario de Fardo (doc. 20)177, en 1036, Banzo, abad del
monasterio, compra a doña Emeteria de Ibort e hijos sus posesiones en
Centenero: "(...) Quantum ibi habuit illa domna Emeteria in terris et vineis,
pascuis et equis, pratis vel domibus (...)". Actúa como testigo, entre otros,
"Garsias abbas de Centenero"178.
Otro documento, fechado entre 1036 y 1057, donde se menciona
este poblado se encuentra consignado en el apartado dedicado a Bailín (*)
(doc. 33). Entre 1072 y 1086, el abad Jimeno de Fanlo concede a censo varias
fincas sitas en Centenero y otros lugares a varios censalistas (doc. 79).
En 1134, el rey Ramiro II concede la villa de Centenero a su alférez
Pedro López (doc. 111). Probablemente es este mismo Pedro López, natural

177 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.
178 No tenemos conocimiento, ni oral ni documental, de la existencia de una abadía en este des-
poblado, por lo que el término abbas habría que entenderlo como rector.

141
de Arto, el que concede al monasterio de Fanlo dos excusados que poseía en
Centenero (doc. 120).
El último documento, fechado en septiembre de 1205 (doc. 138), se
menciona en el apartado dedicado a Larbesa (*).

Materiales
En el campo situado al este de las edificaciones aparecen algunos frag-
mentos de cerámica medieval con desgrasantes minerales.

4.7.8. CIVITATELLA
Otros nombres
Civitatella (1036), Civilatela, Civitatelga (1125).

Etimología
Del latín civrrAs 'ciudad' + sufijo diminutivo -ella: 'ciudad pequeña'.

Acceso y situación
Pista que de Senegüé nos lleva a Lárrede por el "puente Las Pilas".
Pasado el pueblo y la morrena sobre la que se asienta, la pista inicia un suave
descenso entre campos de labor en dirección al Gállego. Nos encontraremos
con una pista a nuestra derecha que coincide con el trazado de la antigua
cabañera que desde la Bal de Tena llevaba a los ganados a los lugares de
invernada del somontano. Déjese allí el coche. El campo que tenemos enfren-
te, entre nosotros y el río, presenta una suave colina que cae hacia el río. Allí
se situaba el pueblo.
Coordenadas UTM 30T YN 191 137, alt. 780 m snm.

Descripción
Despoblado totalmente arrasado. Sus tierras fueron usadas desde
tiempos inmemoriales para el cultivo. Toda la loma estaba dividida en cam-
pos hasta que se realizó la concentración parcelaria y se unieron todos en
uno solo. Nuevamente es la tradición oral y los pocos materiales que apare-
cen los que nos testimonian su existencia.

142
ffi

Campos de Cicatella. Antaño pueblo, hoy campos de cultivo

Historia
En 1036, Ramiro I, en el documento de donación del monasterio de
San Salvador de Sorripas (*) a San Juan de la Peña, enumera entre las pro-
piedades del primero "(...) et illam ecclesiam scilicet Sanctum Iulianum de
Civitatella, cum decimis et primiciis, remota omni occasione regali vel epis-
copali"179.
En un documento conservado en el Archivo Histórico Nacional se con-
serva un privilegio del rey Alfonso I, fechado en 1125, por el que concede a
Guielmo, el molinero de Senegüé, los molinos que este mismo personaje
había construido "in Civitatelga iuxta Senebue"180.

179 Antonio UBIETO ARIEIA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. II, doc. 70.
180 Antonio DURÁN GUDIOL, "El priorato serrablés del monasterio de San Juan de la Peña", Serrablo,
40 (1981), pp. 6-16, y Del arte y la historia medievales en Serrablo, Sabiñánigo, Amigos de Serrablo,
1996, p. 81.

143
La iglesia de San Julián de Civilatella es citada por J. Briz como pro-
piedad del monasterio de San Juan de la Peña181.
Etnología
Entre los habitantes del cercano pueblo de Senegüé existe conoci-
miento de la existencia de un pueblo llamado Cicatella. Es más, muchos de
ellos aseguran que este es el origen de su pueblo. Así al parecer lo relataba
un cura que hubo en Senegüé y que tras mirar "papeles viejos" comunicó a
los habitantes que su pueblo tuvo origen en el despoblado que nos ocupa
(Santiago Borderas, Senegüé, 1995).
Materiales
Cerámica medieval muy fragmentada. Varios trozos de hierro y abun-
dante cacafierro (escorias de fragua).

4.7.9. GRONOSTUÉ
Otros nombres
Gronestue, Grunestue (1134).
Etimología
Antropónimo + sufijo prerromano que indica posesión o pertenencia, -uÉ.
Acceso y situación
Carretera N-330, Hostal de Ipiés y desvío señalizado a la izquierda que
lleva al pueblo de Ipiés. Se cruza el pueblo y por debajo de la iglesia sale una
pista señalizada con las marcas del PR-8 "Senderos de Serrablo". La pista
avanza entre campos de cultivo y, tras cruzar un barranco, lleva a la actual
pardina de Fanlo. Seguimos ascendiendo por ella hasta llegar a un punto
llano donde hay un cruce de pistas. Estamos en lo que los habitantes de Ipiés
conocen como "campos de Monostué". Doscientos metros más arriba (direc-
ción este), la pista gira suavemente a la derecha. A nuestra izquierda desta-
ca un gran caxico situado en la divisoria de aguas del barranco de Fanlo con

181 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 142.

144
el arroyo de Fanlo. Entre la pista y el mico se encuentran las ruinas del anti-
guo poblado de Gronostué.
Coordenadas UTM 30T YN 180 039, alt. 989 m snm.
Descripción
Las ruinas del poblado se encuentran diseminadas en un amplio radio.
Todas ellas están tomadas por una espesa vegetación de caxicos y bojes que
hace muy dificil andar entre los grandes amontonamientos de piedras que lo
forman. Algunas de ellas fueron usadas para la construcción de pequeñas
casetas y trincheras durante la guerra civil.
Historia
Nuevamente es el desaparecido Cartulario de San Andrés de Fanlo182
el que arroja luz sobre la historia de este despoblado en cinco documentos
fechados entre los años 1035 al 1235:
- Entre los años 1035 al 1070, Aznar de Aguaslimpias compra una
viña a "Garcia Sanciones de Gronestue" por seis sueldos, junto a otra pro-
piedad del monasterio de Fanlo por la que paga un buey (doc. 51).
- En diciembre de 1134 Ramiro II concede al monasterio de San
Andrés de Fanlo la villa de Gronostué: "(...) Adhuc autem dono et concedo
domino Deo et sancti Andree de Fanlo villam que decitur Grunestue cum
omnibus suis terminis et suis pertinenciis et cum omni censu (...)" (doc. 110).
- En otro documento del Cartulario, fechado hacia 1150, se menciona
a García Sanz de Gronostué (doc. 117).
- En 1235, Fernando, abad de Montearagón, reconoce la propiedad de
varias heredades sitas en Larbesa (*) a Gil de Gronostué (doc. 161).
- Por último, ese mismo año, Gil de Gronostué, su esposa, Toda, y su
hijo Marcos donan una finca sita en el vecino pueblo de Larbesa (*) (doc. 162).

Etnología
Ninguno de los habitantes de Ipiés encuestados recuerda la existencia
de un poblamiento; sin embargo, el topónimo se conserva, aunque alterado,

182 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.

145
en los campos que se cultivaban a pocos metros de donde se hallan las mi-
nas (campos de Monostué).

Materiales
Se conserva un contrapeso de prensa de dimensiones y materiales
similares al que se describe en el cercano despoblado de Larbesa.
A pocos metros de las ruinas, en el terreno removido para hacer la
pista, aparece gran cantidad de cerámica clara con desgrasantes cerámicos.
En el despoblado, abundan las piedras calcinadas.

4.7.10. HUÉRTALO
Otros nombres
Ortulo (1055), Ortolo (1076), Ortal (1191).

Etimología
Del latín HORTU 'huerto' + sufijo diminutivo átono -alu.
Acceso y situación
Carretera N-330. Puntos kilométricos 624-623. Nada más pasar
el antiguo túnel de Bailín, sale un desvío a la izquierda señalizado
como "Vertedero comarcal controlado". Hay que subir un par de kiló-
metros por una carretera asfaltada y dejar el vehículo en la puerta del
basurero.
Existe la posibilidad, desde el puesto de la Cruz Roja de Sabiñánigo,
de cruzar la variante y al lado de un cartel que señaliza "Río Basa" coger un
sendero que nos dejará en una gran explanada ganada al bosque. Bájese por
la pista que sube de la carretera y, antes de llegar a esta, cójase a la izquier-
da un precioso y corto sendero que nos llevará por encima del túnel a las
puertas del vertedero. Una vez aquí, por cualquiera de las dos opciones, hay
que coger una de las sendas que bordean las instalaciones por el norte o por
el sur hasta llegar a un inmenso desmonte situado al este del vertedero. Allí
se localizaba el poblado.
Coordenadas UTM 30T YN 168 074, alt. 830 m snm.

146
Descripción
Despoblado arrasado hasta los cimientos. En 1995 se sacaron enor-
mes cantidades de tierra de la zona para cubrir los residuos industriales del
vertedero. Es inútil buscar cualquier resto. El desmonte tiene una profundi-
dad de casi 2 m183.
Historia
Nuevamente es el Cartulario de Fanlo el que arroja luz sobre el acon-
tecer cotidiano de este pueblo. El primer documento (dosc. 32), fechado en
1055, explica el cambio realizado por Jimeno Garcés y doña Lopa de una viña
sita en Huértalo. A cambio Lopa entrega cinco fincas sitas en Sardas.
Hacia 1075 Jimeno Iñigones de Huértalo devuelve un mallolo al
monasterio de San Genaro (*) (doc. 65). En 1076, Lope Garcés de Huértalo
actúa como testigo de la entrega a San Genaro (*) de las posesiones que tenía
doña Oria en Oto y Sarvisé (doc. 68). En 1191, Sancho de Huértalo e hijos
conceden a Montearagón y al monasterio fanlés varias heredades (doc. 133).
El último documento del Cartulario de Fanlo, fechado en 1230, nos
menciona a Martín de Huértalo y a su esposa, Clavigera, como beneficiarios
de un palacio y tierras sitas en esa misma población, concedidas por el rec-
tor de Montearagón Fernando (doc. 158).
Asso184 lo menciona con el nombre de Huertolillo y lo sitúa "cerca del
Puente de Sabiñánigo".
Etnología
La zona donde debió de estar el pueblo de Huértalo era llamada, por
los habitantes de Sabiñánigo pueblo, El Billar. No puede caber duda sobre el
emplazamiento.
También aquí sobrevivieron dos abuelas de una peste que fueron reco-
gidas, una por los habitantes de Sabiñánigo pueblo y otra por los habitantes

183 Aunque no merece la pena ir a buscar el despoblado, el valle de Huértalo es un precioso


afluente del Gallego desconocido para mucha gente a pesar de que se halla muy cerca de Sabiriánigo.
Es interesante adentrarse en sus caxicares en una excursión de media jornada descrita en la Guía
turística de Serrablo, Zaragoza, PRAMES, 1999, p. 54.
184 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 182.

147
de El Puente. Por eso, dicen, todas las casas de estos dos pueblos poseen
algún campo en el valle. Además, el monte es comunal entre estos dos luga-
res y repartido a partes iguales.
Otras versiones de la misma historia aseguran que en el valle de
Huértalo había dos pueblos, uno el mencionado Billar y otro que se llamaba
Malaz185. Desaparecieron los dos por una peste y las dos abuelas que sobrevi-
vieron eran una de cada pueblo (José María López, Sabiñánigo pueblo, 1994).
Materiales
Antes de la roturación a la que se sometieron los terrenos de Huértalo,
Billar era el nombre de un campo donde aparecían abundantes restos huma-
nos. En los márgenes se conservaban "paretazos y espedregales".

4.7.11. IPE
Etimología
Del protovasco ls 'agua'. Se conserva el topónimo del pueblo para
designar a un pequeño valle afluente del Gállego. Toda la zona se conoce
como Ipe o barranco de Ipe.
Acceso y situación
Carretera N-330. Desvío señalizado a Lárrede y a la ruta de Serrablo.
Dejamos a la izquierda el desvío a Latas y a la derecha los de Satué y Javierre
del Obispo, siguiendo dirección Lárrede. Antes de llegar a este pueblo, en la
primera curva cerrada a la izquierda, cuando la carretera empieza a descen-
der, aparece una pista a la derecha en el punto conocido como "A Cruz de
Larrede". Debemos seguirla sin pérdida, dirección este-noreste, hasta llegar
a un punto donde aparecen campos de cultivo abandonados. Pocos metros
más adelante, la pista se interna en un magnífico bosque de hayas. Al norte
de los campos aparecen los restos del pueblo.
Coordenadas UTM 30T YN 219 144, alt. 1060 m snm.

185 Efectivamente, en el campo Malaz y en sus alrededores aparecen inequívocas señales de ocu-
pación: aparecen abundantes piedras calcinadas y muchos restos humanos. El campo en cuestión está
situado en la divisoria de aguas del barranco de Huértalo y del arroyo de Fanlo, en la orilla izquierda
orográfica del primero y a considerable altitud con respecto al fondo del valle.

148
22I

Descripción
Diseminados en un amplio radio, siguiendo la línea de la ladera, apa-
recen pequeños amontonamientos de piedras individualizados. Resultan
poco voluminosos comparativamente con otros despoblados. Muchas de las
piedras fueron usadas para la construcción de casetas en los alrededores.
Historia
En 1315, un tal Jimeno Sánchez dona a San Juan de la Peña sus bie-
nes en Senegüé y Sorripas, entre los que se encontraban "(...) unas casas que
son dou dien Mediavilla que afruantam duna part con cellero de fallos de
Andreu d'Ipe (...)"186.
En 1317, el monasterio de San Juan de la Peña da a Sancho de Orós
una casa en Senegüé y numerosos terrenos, entre los que se encontraba
"alium campum a Manlaniella et affrontat cum via de Aorin et cum campo
Dominici de Ip"187. En ese mismo documento, se le entrega otro campo que
limita con otro de Andreu de Ip.
En 1374, en un documento por el que se resuelven problemas de lin-
des existentes entre los lugares de Cillas y Cortillas, se menciona un campo
propiedad de "García d'Ipe"188.
El 20 de diciembre de 1397 Martín el Humano cede la villa de Ipe al
consistorio jaqués según un documento, copia de 1446, que se conserva en
el archivo municipal de esta ciudad189.
En 1471, el consistorio jaqués atreuda la pardina de Ipe a los vecinos
de Lárrede para que hicieran aprovechamiento de leñas, pastos, caza...
durante diez años. Entre las obligaciones contraídas por estos vecinos,
aparte de pagar, para la festividad de San Miguel, veinte sueldos jaqueses
anuales, tres cahíces y medio de trigo y otros tres y medio de cebada, estaba

186 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 35, p. 83.
187 Ibidem, doc. 69, p. 150.
188 Tomás NAVARRO TOMÁS, Documentos lingüísticos del Alto Aragón, cit., doc. 128, p. 187.
189 Antonio Usigro ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II. Actualmente, tras la reor-
ganización del archivo jaqués, no lo hemos podido localizar.

149
la de "mantener la iglesia de la dicha pardina en pie y mejorarla y no
empeorarla"19°.
Madoz191 le da categoría de pardina en 1845-1850, dependiente de
Javierre del Obispo.

Etnología
Existe la tradición de que en Ipe había un pueblo de dos casas. Tras
la muerte de todos sus habitantes sobrevivieron dos ancianas, una de cada
casa, que pidieron asilo en Javierre del Obispo. Al negarles asilo recurrieron
a Sabiñánigo pueblo, donde las acogieron, por lo que todas las tierras pasa-
ron a ser propiedad de este. Posteriormente los de Javierre y Satué reclama-
ron las tierras de Ipe y los de Sabiñánigo se las vendieron.
Existe el topónimo fuente A Ilesia donde estaba el pueblo y en una
caseta construida con piedra de las antiguas casas se conserva, en una de
sus esquinas, una piedra trabajada que los habitantes de los núcleos del con-
torno suponen es la pila bautismal de la antigua iglesia de Ipe (sin confirmar)
(Francisco Escolano, Javierre del Obispo, 1993).

Materiales
En la zona de terreno que ha cortado la pista, relativamente alejada de
los espedregales, aparecen pequeños fragmentos de cerámica clara y piedras
calcinadas.

4.7.12. LARBESA
Otros nombres
¿Larbesuela?, Larvase (1064), Larbessa (1270).

Etimología
De una voz medieval que significa 'cauce de un río'. Igual que Arbi-
sa (*). O del latín ARVUM 'prado'.

190 Domingo BUESA CONDE, "Una compra en el Serrablo de 1471", Serrablo, 44 (junio de 1982), p. 10.
191 Pascual MAnoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., p. 246.

150
ñfl

Acceso y situación
Carretera N-330. Puntos kilométricos 619-618. Desvío a la izquierda
por pista de tierra, intransitable para vehículos en algunos puntos, que tras
cruzar el canal sube por la orilla izquierda orográfica del arroyo de Fanlo. Se
cruza bajo una línea de alta tensión y, ya algo altos, en un punto en que la
pista deja de ascender y empieza a llanear, aparece una gran lenera (ladera
pedregosa, sin suelo y con muy poca vegetación) muy característica en la otra
orilla de barranco. En este punto se debe dejar la pista y, sin camino, se sube
a la derecha por una ladera cubierta de una espesísima vegetación que hace
muy penoso el avance. Una vez llegados a la divisoria de aguas, se sigue en
dirección este y tras varias subidas y bajadas en medio de caxicos, seneras y
pinos de repoblación se llega a un punto elevado cubierto de bosque donde
se encuentran las ruinas del poblado. Hay que prever ropa gruesa, botas y
reserva de agua.
Coordenadas UTM 30T YN 163 043, alt. 930 m snm. Tozal de las
Cañas.

Descripción
El poblamiento, por los restos que se conservan, estaba formado por
dos núcleos situados en dos promontorios gemelos, separados por una zona
llana de aproximadamente 150 m de largo, en la que la ausencia de cerámi-
ca nos hace suponer que serían campos de cultivo. En el promontorio oeste
aparecen gran cantidad de piedras (algunas todavía forman restos de pare-
des), varias piedras trabajadas e hincadas en el suelo y un precioso contra-
peso de prensa magníficamente conservado.
En el promontorio este se observan amontonamientos de piedras
menos voluminosos que en el anterior.
Historia
Evidentemente, los numerosos documentos que aluden a Larbesa en
el Cartulario de Fanlo192 no se refieren al topónimo homónimo situado en las

192 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.

151
proximidades de Jaca, como erróneamente se había creído, sino al despobla-
do que nos ocupa, situado a muy poca distancia de donde estuvo el monas-
terio. Son ocho los documentos, fechados entre el año 958 y el 1270, que nos
hablan del devenir cotidiano de este poblamiento:
Hacia el 958, Fortún, presbítero, concede varias heredades sitas en
Larbesa al monasterio de San Salvador y San Andrés de Fanlo (doc. 2). Entre
el año 1036 y 1057, García Fortuñones de Bailín cede a San Andrés de Fanlo
cuanto compró Fortún Garcés en Centenero (*), siendo testigos de la cesión
"totos illos vicinos de Baiolini, et totos illos bezinos de Centenero, et totos illos
de Larbesa, et senior Lope Date et suos germanos, in presentia de dompno
Banzo abbate et omni congregatione de Fanlo" (doc. 33).
En febrero de 1064, Banzo, abad de Fanlo, compra casas en Jaca;
actúa como testigo, entre otros, Lope Velázquez de Larvase (doc. 36). En
1179, el obispo Berenguer de Lérida concede a censo unas propiedades en
Larbesa a García de Lastiesas y a su esposa, Petra (doc. 126).
En septiembre de 1205, Fernando, abad de Montearagón, concede a
Pedro Sanfelipe de Larbesa y a su esposa, Martina, las posesiones de Fanlo
en Centenero (*), salvo un molino, por dos generaciones, pagando en censo la
mitad del producto de viñedo y ganado más el abono de diezmos y primicias
(doc. 138). En 1234, Domingo Claviger y su esposa Jordana conceden varias
heredades sitas en Larbesa a los monasterios de Fanlo, San Victorián y
Montearagón (doc. 160).
Dos documentos fechables en 1235 referentes a unas heredades de Gil
de Gronostué (*) en Larbesa se consignan en el apartado dedicado a este últi-
mo despoblado (docs. 161 y 162). Por último, en un documento del 1 de abril
de 1270 se nombra a Adam de Larbessa (doc. 170).
La iglesia de San Felipe de Larbesa —"iuxta Fanlum monasterium"—
fue donada a San Juan de la Peña por el obispo García, que a su vez la había
recibido del rey Ramiro 1193.

193 Antonio Usigro ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. II, doc. 109; Ana Isabel
LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., pp. 136 y 141, y M. GARCÍA BLANCO, "Contribución a la
toponimia aragonesa medieval", Actas de la I Reunión de Toponimia Pirenaica, Zaragoza, IEP, 1949, voz
"Larbessa".

152
La pardina de Arbesa formaba parte de los montes de Fanlo, según se
desprende de la amojonación del término de Sabiñánigo en 1797194.
Un último documento, fechado en 1188, nos dice que el rey Alfonso II
entregaba el castillo de Atarés con sus posesiones al monasterio de Santa Cruz
de la Serós, entre las que se encontraba "Sarasa, Larbesa, Arrasella (...)"195.

Etnología
Existe constancia entre los habitantes de Ipiés de la existencia de un
pueblo "grande" que desapareció por motivos desconocidos. El topónimo se
ha conservado. Todos los terrenos donde aparecen las ruinas se llaman
Larbesa y a la ladera norte se la conoce como Paco la Remesa.

Materiales
Un contrapeso de prensa, de arenisca del país, de 70 cm de diámetro
y 40 cm de grosor, que presenta dos escotaduras de 8 x 3 cm y un agujero
en el centro de 15 cm de diámetro y 8 de profundidad. Varios fragmentos de
cerámica clara con desgrasantes cerámicos y de cuarzo.

4.7.13. OBETO
Otros nombres
Ubieto (siglo xx).

Etimología
Topónimo de origen desconocido + sufijo abundancial -eto.

Acceso y situación
Carretera N-330, desvío señalizado a Caldearenas, Javierrelatre, etc. Dejados
a la derecha el paso a nivel y el desvío a Navasa, la carretera sigue dejando a
la derecha desvíos a numerosos pueblos (Orna, Latre, Latrás...). Se llega a un

194 Domingo BUESA CONDE, "La amojonación del término de Sabiñánigo en 1797", art. cit.
195 Antonio UBIETO ARiurA, Cartulario de Santa Cruz de la Serós, cit., doc. 44. Aunque creo que se
trata de la pardina situada a mediodía de Jaca, señalo este documento porque este autor piensa que
se refiere a "Larbesa, despoblado cerca de Fanlo, en término de Jabarrella, part. Jaca".

153
desvío donde la carretera sigue en dirección Javierrelatre. Pasado este des-
vío, 2,2 km en dirección a este pueblo y metros después de cruzar el barran-
co Areñas sale pista a la derecha, sin señalizar, que nos llevará al pueblo de
Sieso. Debemos cruzar el pueblo y seguir por la pista en dirección a Artaso.
Antes de llegar, en un collado, sale una pista a la derecha intransitable para
vehículos. Hay que seguirla un buen trecho, siempre en suave subida y direc-
ción este, hasta llegar a un pequeño collado en que empieza a bajar decidi-
damente. Continuando por ella, pocos metros más adelante, en una curva a
la izquierda, se introduce en el valle del barranco Casanova. La abandona-
mos y vamos a buscar un sendero que parte a la derecha (este) hasta dar con
la ermita. No es fácil pues el edificio, pese a sus dimensiones, no se ve hasta
que no llegamos a él. Hay que fijarse en un gran roble que destaca en el cerro.
Allí es a donde debemos dirigirnos.
Coordenadas UTM 30T YN 055 045, alt. 1020 m snm. Ermita de la
Virgen de Ubieto.
Descripción
Situada en un cerro, divisoria de aguas de dos barrancos, con una
clara fmalidad defensiva, pues desde él se domina un inmenso y desierto
territorio, encontramos la ermita original de la Virgen de Ubieto. El dintel de
la puerta se halla fechado en 1739. Presenta planta cuadrada, de aproxima-
damente 12 x 5 m y orientada al este. En su interior, completamente
arruinados, todavía se adivinan dos arcos fajones y el ábside. Toda la nave
se encontraba cubierta originalmente con tejado a dos vertientes formado
por un entramado de ramas, igual que los yerberos o bordas. Anexos a
la iglesia, hallamos dos edificios, posiblemente casas de romeros. La ilu-
minación interior del templo se conseguía con ventanas a modo de ojos
de buey.
En 1889, la iglesia tenía un coro y un retablo de vivos colores en cuyo
centro se ubicaba la talla de la Virgen. En los laterales había dos cuadros pin-
tados al óleo que representaban, el de la derecha a san Sebastián martiriza-
do y el de la izquierda a la Virgen del Pilar196.

196 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, Lérida, 1889, p. 390.

154
t!ki
U. SE

Del despoblado que debió de existir en sus proximidades no hemos


encontrado nada. El terreno fue totalmente roturado y repoblado con pinos
hace décadas. Únicamente en un cerro situado más al sur de la ermita pare-
cen conservarse algunos amontonamientos de piedras (coordenadas UTM
para este punto: 30T YN 057 043, alt. 1020 m snm).

Planta de la ermita de Ubieto. Dibujo de Julio Gavín

Ermita de Ubieto. Junto al roble sagrado

155
Historia
El pueblo que se encontraba en el
actual emplazamiento de la ermita rea-
lizó, en 1187, solemne voto a san
Indalecio, junto con 238 más del obis-
pado de Jaca197. Asso198 lo sitúa "a
medio día del monte Uruel".
Etnología
A la antigua ermita de la Virgen
de Ubieto concurrían el lunes de Pascua
los habitantes de Artaso, Sieso, Latrás y
Orna. Leante199 nos detalla que la misa
era oficiada por el párroco de Sieso y a
la romería concurrían los alcaldes de
estos cuatro pueblos, acompañados por
al menos dos habitantes.
Entraban al templo en procesión
con las cruces parroquiales y tras la
ceremonia se repartía la caridad.
Este mismo autor nos indica que,
colgados del altar y rodeando a la talla
de la Virgen, se veían abundantes exvo-
tos dejados por los fieles.
Virgen de Ubieto, Actualmente es custo-
La leña del inmenso roble que se diada entre los pueblos de Orna y Latrás
encuentra al ado de la iglesia se subas- Dibujo de Julio Gavín
taba cada veinte o veinticinco años y con
el dinero que se recaudaba se mantenían el templo y la cofradía200.

197 Ricardo MUR SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, cit., p. 54.
198 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 183.
199 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, cit., p. 389.
200 Los árboles en general y los robles o caxicos en particular son elementos casi indisolubles de
muchísimas ermitas en todo el Pirineo. Junto con las fuentes y las rocas o las cuevas forman lo que
se ha dado en llamar la "trilogía hierofánica", puntos en los que la superposición de cultos es un hecho
patente. Estos tres elementos co-participaban, junto con el templo, del culto a un determinado santo
titular, que, con toda seguridad vino a sustituir ritos dedicados a deidades anteriores.

156
En la actualidad, tras la ruina de la ermita, la talla de la Virgen se cus-
todia en casas particulares de Latrás y Orna. Los habitantes de estos dos
pueblos van en romería el domingo de Pascua a una nueva ermita construi-
da cerca de la carretera (coordenadas UTM 30T YN 108 019, alt. 690 m snm).
Por último, mencionaremos que el apellido Ubieto lo poseen numero-
sas personas de la comarca.
Materiales
Talla en madera de la Virgen sedente y coronada, de 67 cm de altura.
El niño, en actitud de bendecir, se sienta en su rodilla izquierda. En la mano
derecha tiene un ramo de flores. Está policromada y la debemos fechar en el
siglo XII.
Un fragmento de cerámica medieval, muy tosca. De color pardo-grisá-
ceo y con gran cantidad de desgrasantes. Todavía conserva huellas de haber
estado expuesta al fuego.

157
4.8. BAL DE GUARGA2O 1
4.8.1. BUESA
Otros nombres
Buessa (1405), Buesce.
Etimología
Del antropónimo latino BUSIA.
Acceso y situación
Carretera comarcal A-1632 que de Lanave lleva a Boltaña.
Aproximadamente a 3 km del cruce aparece a nuestra izquierda el desvío
señalizado a Ordovés (1 km) y Abenilla (8 km). Pasado el desvío a Ordovés
seguimos la pista que nos lleva a Abenilla y que tras 2 km atraviesa la par-
dina Buesa.
Coordenadas UTM 30T YM 194 991, alt. 940 m snm. Pardina de
Buesa.
Descripción
La actual pardina Buesa se sitúa en un promontorio que domina un
amplio territorio recorrido por el río Guarga.
En la actualidad, se conservan dos grandes edificios en ruinas, uno de
ellos es un pajar de planta cuadrada y dos pisos y el otro un enorme edificio
que estaba destinado a vivienda de los propietarios o arrendadores.

201 Mientras que en las otras subcomarcas reseñadas en este trabajo el rastreo hemos intentado
que fuera exhaustivo, en la Guarguera la labor ha sido muy problemática. Probablemente existan
varios despoblados ilocalizados y que ní siquiera vengan reseñados. Esto es debido a dos causas prin-
cipales, de las que la primera y más importante es la falta de informantes, pues las personas que sabí-
an de la existencia de los poblamientos han muerto en los últimos años o tienen una edad que no per-
mite ir con ellos al punto en cuestión y las generaciones siguientes desconocen en gran medida el lega-
do de sus abuelos y, si saben algo, es información fragmentada que no nos aclara nada. De otros luga-
res ni siquiera eso, nos ha resultado imposible encontrar antiguos habitantes de varios pueblos
(Secorún, Sandiás, Bescós...). El segundo problema es la vegetación. Si hay una zona absolutamente
salvaje en el Pirineo sin duda es la Guarguera. La explotación secular de sus recursos con pastoreos,
incendios y talas durante siglos ha propiciado que, al abandonarse estas actividades, la naturaleza
reclamara lo que le pertenecía y cerrara las heridas de los montes con una vegetación espesísima que
hace verdaderamente penoso, y algunas veces casi imposible, el avance.

158
La vivienda presenta planta en expansión horizontal, con un gran corral
delante. Es de construcción relativamente moderna o fue profundamente
remodelada en épocas recientes a juzgar por los dinteles de las ventanas de
hormigón y otros elementos constructivos modernos (teja roja). En la facha-
da sur se conserva una curiosa placa que hace mención de la compra de los
edificios y terrenos por parte de casa López de Osán en 1902.

P1.1)11.1 JE a et'
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'14. 43191 V1011:- Plica


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iv41. idos.- as.

Placa conmemorativa en la fachada de la pardina de Buesa

Historia
La primera mención de Buesa aparece en el Cartulario de Fanlo202,
donde, en un documento de 1064, el abad Banzo de Fanlo permuta un huer-
to en el río de Ipiés a Blasco Dat, vecino de este lugar, quien cede a cambio
unas casas en Buesa con la condición de que, tras la muerte de Blasco, el
huerto y las casas vuelvan a ser propiedad del monasterio (doc. 38).
Este mismo año todos los vecinos de Buesa fueron testigos de una
compra del abad de Fanlo en Vilás (*) (doc. 39). Otro documento del

202 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.

159
Cartulario, fechado el 4 de diciembre de 1097, relativo a la cesión del lugar
de Ipiés por Pedro I a Jimeno, abad de Montearagón, cita como testigo de la
cesión al "senior Garcia Iñigones de Buesa merino en Montearagón" (doc. 90).
El 22 de octubre de 1405 su parroquia, que era sufragánea de Castiel
Lores (Castiello de Guarga), fue visitada por un representante del cabildo de
la catedral de Huesca con objeto de recaudar fondos para las obras en la seo
oscense. Se pagaron cinco sueldos jaqueses203.

Etnología
El apellido Buesa todavía se conserva en numerosas personas de la
comarca.

4.8.2. CALDERAS
Etimología
Del latín CALVUS 'pelado, liso' + sufijo de lugar -era.
Acceso y situación
Desconocemos su ubicación exacta. Probablemente se trate del despo-
blado conocido por los antiguos habitantes de Artosilla como "San Felices".
Tras un rastreo exhaustivo y muy penoso, debido a la vegetación existente en
los montes de Artosilla y Sandiás, no hemos sabido dar con el punto concre-
to donde se encontraba.
El IGE 29-10 (210) Yebra de Basa recoge en la zona el topónimo "Las
Cayeras". Puede tratarse tanto del despoblado como de una zona donde se
hacía carbón vegeta1204.
Historia
Un único documento del Cartulario de Fanto205 menciona a este pue-

203 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 68.
204 El término cabera es usado en la comarca para designar una gran hoguera. Por otra parte, exis-
te la posibilidad de que el Calveras que Ángel Canellas menciona en el cartulario de Fanlo estuviera ubi-
cado en el valle de Tena (véase el apartado 5.8 de este trabajo) y no donde este historiador lo sitúa, entre
Artosilla y Sandiás. San Felices, a su vez, podría tratarse de un poblamiento indocumentado.
205 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit., doc. 148.

160
.dn

blo. Se trata de una concesión a censo de unos bienes del monasterio de


Fanlo en Calveras a un tal Juan Ferrero y su esposa, Cristina.
Asso206 sitúa el pueblo desaparecido de San Felices entre Artosilla y
Sandiás, ribera de Guarga.

4.8.3. CASTELLAR
Etimología
Del latín CASTELLUM 'castillo, fortificación'.
Acceso y situación
Carretera comarcal A-1632 que de Lanave lleva a Boltaña a través del
valle del río Guarga. Una vez pasado el núcleo de Laguarta, entre los puntos
kilométricos 33 y 34, sale una pista a nuestra izquierda. En suave ascenso,
pasa al lado de una zona de extracción de áridos y llega a cruzar un peque-
ño barranco. A partir de aquí, inicia un fuerte ascenso y se halla en peores
condiciones. Pocos metros después de cruzar el barranco, a nuestra derecha,
veremos que parte una pista -ahora convertida en senda- que nos llevará a
un pequeño collado. A nuestra derecha (sur) se encuentra el puntón de
Castellar y enfrente (este), en una pequeña vaguada, los restos del poblado.
Coordenadas UTM para la fortificación: 30T YM 432 996, alt. 1400 m
snm. Coordenadas UTM para el despoblado: 30T YM 432 994, alt. 1360 m snm.

Descripción
En una punta explanada artificialmente y desde la que se domina
un impresionante paisaje encontramos grandes amontonamientos de
piedras que pudieron haber correspondido a un edificio de carácter defen-
sivo, aunque los pedregales que se observan no delimitan estructuras
concretas.
Al este del cerro, en una pequeña vaguada, se conservan grandes
amontonamientos de piedras y algunos muros de las antiguas edificaciones.
Tanto la cima del otero como la zona donde se asentaba el poblado están

206 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 183.

161
cubiertas de una espesa vegetación herbácea que hace difícil hacerse una
idea de las estructuras que se mantienen.
El cementerio, de sepulturas de laja y situado al noreste del pueblo,
fue destruido al construir la pista.
Algunos informantes aseguraban que los enterramientos los componí-
an dos losas formando un triángulo, hecho muy infrecuente en la comarca
pero del que han aparecido ejemplos en otras comarcas próximas (véase en
el capítulo 3 de este libro el apartado dedicado a las necrópolis).

Vista del tozal de Castellar desde el sureste

Historia
En uno de los tres documentos que hacen mención del cambio, reali-
zado por el rey Pedro II y San Juan de la Peña, del monasterio de San Juan
de Matidero por el de Santa María de Iguácel, se alude, entre otras muchas
propiedades pertenecientes al primer cenobio, a la "(...) villam nostram Sancti
Ihoannis de Castro. Ista omnia do et concedo, sicut dictum est, cum omni
integritate, conssuetudinibus et fuero suo, ab erbis montis usque ad aguas

162
orna

fontis, et notandum quod in hac donatione continentur ecclesie predictarum


villarum cum omni iure suo. Statuo etiam ut monasterium Sancti Ihoannis
habeat et possideat illa omnia in perpetuum"207.
Etnología
Como en tantos otros despoblados, en el Castellar también existía un
gran tesoro escondido. En concreto se trataba de una campana "puesta boca
arriba" y llena de oro. Estaba enterrada debajo de una gabardera (rosal sil-
vestre). Varios fueron los vecinos de Matidero y de Laguarta que en este siglo
se empeñaron en descubrir este tesoro sin conseguirlo.
También se conserva la leyenda de dos abuelas, únicas supervivientes
de una epidemia, que fueron recogidas en la cercana pardina de San Juan,
por lo que todos sus terrenos pasaron a engrosar su hacienda.
Por último mencionaremos que, según los habitantes de Torrolluala
del Obico, lo que hubo en la cima del Castellar era un molino de viento208.
Materiales
Cerámica medieval clara y algunos fragmentos de cerámica gris.
En la punta del Castellar, grandes fragmentos de tosca perfectamente
trabajados.

4.8.4. CERCELES
Etimología
Del latín QUERCUS 'roble o encina' + sufijo diminutivo -olus.

207 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 39, p. 96: "Nuestra villa (llamada) San Juan de Castro. La do(no) y concedo toda, a sí
lo ordeno, con toda su integridad, su costumbre y sus leyes, desde las hierbas de los montes hasta las
aguas de las fuentes, y por tanto en esta donación se contiene la iglesia de la villa mencionada con
todos sus derechos. Ordeno tambien que el monasterio de San Juan la tenga y la posea toda, a perpe-
tuidad". Actualmente, el nombre del pueblo sería San Juan de Castro. Al no encontrar ninguno lla-
mado así dentro de la órbita de influencia del monasterio, es muy probable que se trate del despobla-
do que nos ocupa.
208 Adolfo CASTÁN SARASA, Arquitectura militar y religiosa del Sobrarbe y Serrablo meridional
(siglos xi-xiH), Huesca, IEA, 1988, p. 229.

163
Acceso y situación
Carretera N-330. Puntos kilométricos 612-611. Existe una pequeña
entrada a los campos donde podemos dejar el vehículo. El despoblado se
encontraba entre la cota superior del campo y se derramaba en dirección
sureste.
Coordenadas UTM 30T YM 158 977, alt. 800 m snm.
Descripción
Despoblado totalmente arrasado hace pocos años, cuando se roturó el
terreno para sacar el campo que existe en la actualidad. Únicamente al sur,
entre el campo y la carretera, quedan amontonamientos de piedras y peque-
ños lienzos de paredes rodeados de un espeso caxicar.
Historia
No conocemos ninguna mención a lo largo de la historia de este pue-
blo, al menos con este nombre, a pesar de que se encontraba dentro del área
de influencia del monasterio de San Andrés de Fanlo y de poblaciones apa-
rentemente menos importantes se conservan abundantes menciones.
La importancia del pueblo nos viene dada por la tradición oral, que
asegura que los pedregales ocupaban una amplia superficie de terreno y las
ruinas de su iglesia, "como la que había en Lanave", es decir, románica, se
conservaban en relativo buen estado hasta la roturación de los terrenos hace
pocas décadas.
Únicamente diremos que aproximadamente 1 km más abajo existió un
mesón de apoyo para las cabañas que bajaban a tierra baja llamado "mesón
de Cerceles". Sus ruinas desaparecieron al hacer la carretera actual, que une
Sabiñánigo con Huesca. Probablemente sea a este mesón al que se refiere
Madoz cuando le da siete habitantes en 1845-1850209.
Etnología
En general pervive el recuerdo, entre los habitantes de los alrededores,
de la existencia de un pueblo llamado Cerceles que desapareció "por alguna

209 Pascual MADOZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., voz "Cerceles".

164
peste". No se han conservado leyendas relacionadas con el despoblado
(Antonio Pañart, Lanave, 1992).
Materiales
Aparece gran cantidad de cerámica medieval. Los fragmentos, al rotu-
rarse el campo hace pocos años, son de gran tamaño y en general bien con-
servados. Hallamos también otra cerámica gris, totalmente diferente a la
anterior, mucho más tosca y aparentemente realizada sin torno (el grosor es
irregular y presenta abundantes digitaciones), con decoración a base de inci-
siones realizadas con algún objeto punzante y que no concretan ningún dise-
ño preciso. Parece tratarse de una cerámica fechable en la Edad del
Bronce"). Como curiosidad mencionaremos un fragmento de bivalvo, de

Diversos materiales encontrados en el despoblado de Cerceles.


Dcha., una aguja; izda., una punta de flecha Ambas piezas son de bronce y se hallan
depositadas en el Museo de Artes de Serrablo. Dibujos de Merche Pérez

210 Conversación mantenida con el arqueólogo Jesús A. Pérez Casas en mayo de 1997.

165
indudable procedencia marina, cuyo borde ondulado coincide perfectamente
con el diseño de uno de los fragmentos de cerámica.
Aparecen también abundantes restos humanos y de animales (bóvi-
dos, ovinos y equinos principalmente) diseminados por el campo. En 1986
apareció un sueldo jaqués que se conserva en una casa particular de Lanave.
Hemos encontrado asimismo una punta de flecha, una pequeña aguja y un
anillo, todas ellas piezas de bronce.
Gran cantidad de piedras calcinadas y sillares trabajados que todavía
conservan restos de encalado.
Al otro lado de la carretera, semienterrado, existe un gran contrapeso
de prensa de dimensiones y forma similares a los de los encontrados en otros
yacimientos (véase Larbesa). En sus alrededores hemos hallado también
cerámica y algunos clavos de hierro de cabeza redonda. La piedra se encuen-
tra partida porque pasó sobre ella una excavadora que realizaba las obras de
la carretera.

4.8.5. ESTAÚN
Otros nombres
Astaun (1139), Astarón (1139), Astagún (1191), Astahun (1338),
Staun, Astaon.
Etimología
Topónimo desconocido + sufijo céltico -DUNUM 'fortaleza'.
Acceso y situación
Carretera N-330. Puntos kilométricos 612-611. Desvío a la derecha
para coger la vieja carretera de Monrepós, ahora clausurada. Tras aproxima-
damente 1 km aparece un mojón marcando el km 40. Déjese el coche en un
pequeño ensanche. Justo enfrente del indicador, dificil de encontrar y de
seguir en algunos puntos, aparece una pequeña senda que nos lleva a la par-
dina de Estaún. Como referencia, hay que ir hacia unas colmenas que vere-
mos a nuestra izquierda, por donde, cerca de ellas, pasa la senda.
Coordenadas UTM 30T YM 141 968, alt. 987 m snm. Paridera de
Estaún.

166
ffi 121

Descripción
Situada en un promontorio que domina un impresionante paisaje
(desde el Bisaurín hasta Cotiella, toda la ribera del Guarga y del Gállego),
aparece la pardina de Estaún. Se conserva un gran edificio que debió de
hacer funciones de vivienda y una gran cuadra adosada. Al noroeste de las
construcciones se observan grandes amontonamientos de piedras. Al sures-
te, paredes que delimitan una necrópolis de lajas.
Al norte de las actuales construcciones, en un promontorio, se apre-
cian restos de lo que debió de ser un edificio defensivo, probablemente una
torre de planta redonda.
Existen tres pozos o silos para guardar grano en las inmediaciones
de la vivienda; dos de ellos se encuentran cegados y uno, situado a escasos
5 m de la vivienda, está en perfecto estado. Se trata de un agujero con
forma de tinaja con una boca que se abre a ras de suelo de aproxima-
damente 0,5 m de diámetro y que se ensancha hasta alcanzar un
diámetro en el centro de 2 m. La profundidad es de 2,5 m aproxi-
madamente. No hay indicios que permitan datarlos. Han aparecido
en la mitad meridional de la comarca más pozos como este; en concre-
to, uno en Ipiés, ocho en Baranguá y tres en las proximidades de
Ibort211.
Historia
Hacia el año 1039 un documento perteneciente al Cartulario de San
Andrés de Fanlo212 hacía mención de Íñigo Cardiel, señor de Astarón, como
comprador de unas fincas en Ordovés que luego vendió a dicho monasterio
(doc. 22). En el siguiente (doc. 23), fechado en 1045 y referente a una conce-
sión al monasterio de Fanlo, se menciona a Galindo de Astaún, presbítero
que actuó como testigo.
En 1139, Sancho Fortuñones y Fortún Jiménez venden a Guillermo
Mozárabe y a su esposa, Eulalia, una heredad; figura como testigo de la

211 Una descripción de estos silos y su posible datación los podemos encontrar en el artículo de
Salvador LÓPEZ ARRUEBO "Las hoyas del tesoro", Serrablo, 64 (1987).
212 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.

167
Pardina de Estaún. Al fondo, promontorio donde se asentó una torre defensiva.

venta, entre otros, "Michel de Astaun"213. En un documento del archivo de la


catedral oscense fechado en 1153, referente a la compra de un campo en
Huesca, figura como testigo "Petro Arcez de Astaun, germano de Eximino
Garcez et Ezo Arnal de Bergua"214.
En 1158, figura como testigo de una donación "Xemeno de Barbos et
Astaun"215. En 1173, se menciona a "Xemen Garcez de Astaun et suos ger-
manos" como propietarios de una viña216. En 1191, se nombra a María de
Estaún, viuda de Pedro López de Valterra217.

213 Antonio DURÁN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 150, p. 172.
Probablemente esta misma persona es la que figura como testigo en otros documentos referentes a ven-
tas o donaciones del archivo de la catedral de Huesca, fechados entre 1139 y 1144 (docs. 151, 152 y 162).
214 Ibidem, doc. 206, p. 222. La mujer y los hijos de esta misma persona figuran como propieta-
rios de un campo en Huesca en 1189 (doc. 444).
215 Ibidem, doc. 229, p. 239.
216 Ibidem, doc. 293, p. 293. Esta misma persona figura como propietario de unas casas en 1208
(doc. 700).
217 Ibídem, doc. 459, p. 447. Tanto esta persona como las reseñadas en los documentos anterio-
res probablemente son naturales o descendientes de Estaún que, tras la conquista de Huesca en 1096,
se afincaron en la ciudad en busca de mejores medios de vida y de tierras más fértiles y productivas.

168
El 24 de junio de 1338, su parroquia fue visitada por Exemén Pérez de
Hueso, procurador de los "obreros de la obra de Jhesu Nazareno de la Siet de
Huesca", con objeto de recaudar fondos para la construcción de la catedral
de Huesca. Era rector Pedro Astahún.
El 30 de agosto de 1405 fue visitado por gentes de Huesca para recau-
dar impuestos destinados a obras en la catedral de Huesca. En su "cuader-
no de campo", que luego transcribirían al Liuro de fábrica que se conserva en
el archivo catedralicio, apuntaron: "Locus destructus, quia nullus ibi habi-
tat" (lugar destruido, en el que no queda ningún habitante). Ignoramos las
causas por las que en el siglo XV este poblado permanecía arruinado y en qué
años volvió a habitarse218.
Durante los siglos su iglesia tenía el título eclesiástico de rec-
toría219.
Etnología
También, según la tradición oral, hubo un pueblo en Estaún del
que, tras la muerte de todos sus habitantes, quedaron dos abuelas. Fueron
recogidas, una en casa Carlos de Lanave y otra en casa Pablo de Ipiés, por
lo que en la actualidad los terrenos de la pardina pertenecen a estas dos
casas.
A finales de siglo pasado y principios del actual la pardina estuvo
arrendada a una familia, de la que se cuenta como anécdota el hecho de
que el padre de familia era un extraordinario fumador, hasta tal punto de
que, aunque "no teneban ni o más preziso, mandaba as filias con os pocos
güegos que sacaban ta o mesón de Fanlo a cambiar-los por tabaco" (Antonio
Pañart, Lanave, 1992).
El apellido Estaún se conserva en numerosas personas de la comarca
y de la vecina Jacetania.
Materiales
En un campo situado al noreste del poblado aparecen grandes canti-

218 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., pp. 62 y 66.
219 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 91.

169
dades de cerámica medieval, comunes a muchos despoblados de la mitad
meridional de la comarca.
Existe un sillar con un canalito en el centro y otro, labrado, que
presenta rombos en tres de sus cuatro caras, con medidas aproximadas de
0,50 x 0,15 x 0,10 m.

4.8.6. FRAGEN
Etimología
Del latín FRAXINUS 'fresno'.
Acceso y situación
Carretera que de Lanave lleva a Boltaña por la Bal de Guarga. Veinte
kilómetros después del cruce, pasado el molino de Escartín, aparece un
desvío señalizado a la izquierda que nos lleva a Gillué. Tras atravesar el
pueblo, la pista cruza el barranco de Fablo y por su orilla derecha orográfica
nos lleva cerca de Fablo. Déjese el vehículo en un campo cercano a una
caseta de reciente construcción, pues a partir de aquí la pista resulta imprac-
ticable.
Hay que subir al pueblo ubicado en un pequeño espolón rocoso y bus-
car en el lado noroeste un monolito de piedra que en tiempos sustentaba un
crucero. Justo enfrente del monolito, en dirección norte, sale un camino en
descenso, al principio cogido por la vegetación pero fácil de seguir después,
que tras cruzar un barranco por un lugar expuesto y una fuente con abreva-
dero nos lleva en poco más de media hora y por bellísimos parajes a la ermi-
ta de la Virgen de Fragen.
Coordenadas UTM 30T YN 332 039, alt. 1210 m snm. Ermita de
Fragen.
Descripción
La ermita de la Virgen de Fragen se encuentra en un precioso paraje
ubicado en las estribaciones meridionales del macizo de Canciás. Presenta
planta rectangular, fechable entre los siglos xvii y xvm, y ábside semicircular
originalmente cubierto con bóveda de horno. Solo es original un corto lienzo
en el lado norte; el resto del ábside se construyó siguiendo el basamento

170
anterior, uniendo los antiguos sillares con arcilla. Carecía de estudio y pla-
nimetría hasta su publicación por Adolfo Castán220.
En los alrededores observamos grandes cantidades de piedras, usa-
das para delimitar campos. Al este de la ermita, en una pequeña bajante
del terreno, encontramos lo que parece ser una necrópolis de lajas hin-
cadas.

Ermita de Fragen. En primer plano, restos de otras construcciones

Historia
Despoblado totalmente indocumentado. No conocemos ninguna men-
ción histórica relativa a él, al menos con ese nombre.
Únicamente Madoz221, en 1845-1850, nos indica que la ermita de
Fragen se encontraba "en bastante mal estado".

22o Adolfo CASTÁN SARASA, Arquitectura militar y religiosa, cit., p. 177.


221 Pascual MADOZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., p. 177.

171
Etnología
No existe constancia entre los habitantes de Fablo de que en el lugar
hubiera existido un poblamiento. A la ermita concurrían los vecinos de Fablo
el día 13 de octubre (segundo día de la fiesta mayor del pueblo). Se hacía
misa, oficiada por el párroco de Laguarta, y se repartía la caridad. Esta rome-
ría se siguió realizando hasta el abandono del pueblo, a pesar de que a fina-
les de la guerra civil el retablo y la talla de la Virgen fueron destruidos.
Los jóvenes del pueblo realizaban una carrera para llegar a una case-
ta situada cerca de la ermita. Ganaba el que, para exasperación del dueño,
llegaba primero y se encaramaba al tejado para ponerse a horcajadas en la
cumbrera (Pilar Grasa, Fablo, 1996).
Materiales
Al lado de la iglesia encontramos lo que parece ser un tosco capitel, sin
decoración.
Cerámica de distintas épocas y pequeños fragmentos de escoria de
fragua.

Planta de la iglesia de Fragen. Dibujo de Julio Gavín

172
4.8.7. LARRUÉ
Etimología
Antropónimo (Larus) más sufijo -uÉ, que indica posesión, o del vas-
cuence LARRE 'prado' + sufijo -uÉ.
Acceso y situación
Carretera N-330. Puntos kilométricos 606-605. Debemos dejar el
coche en una pequeña explanada en la orilla izquierda de la carretera, según
se sube al Monrepós, al lado de un enebro arborescente muy característico.
Cogeremos una pista que desciende hacia Belarra y la abandonaremos a los
pocos metros para dirigirnos a la derecha buscando el mejor paso entre las
aliagas (no hay camino). En pocos minutos se llega al despoblado.
Coordenadas UTM 30T YM 174 942, alt. 1020 m snm.
Descripción
En un pequeño promontorio orientado al norte, desde el que se domi-
na buena parte del curso bajo del Guarga, aparece una gran paridera con
corral adosado, los restos de la ermita de San José, con un espacio delante
conocido por los habitantes de Belarra como "o cementerio de San José" y dos
grandes amontonamientos de piedras individualizados.
La ermita presenta planta cuadrada con orientación este-oeste, peque-
ño vano con derrame exterior orientado al sur y puerta de acceso con arco de
medio punto que se conserva en un corral de la vecina población de Belarra.
El edificio actual podría estar fechado en el siglo XVIII.
Historia
La población de Larrué figura como propiedad del monasterio de San
Juan de la Peña en el siglo X11222 . Según los estatutos del abad pinatense
Ferrando de Rada, la villa de Larrué pertenecía a uno de los prioratos (sin
concretar) de San Juan en 1210223.

222 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 127. Agustín UBIETO ARTETA, por
su parte, identifica la población de Larrué con el actual Larués, en la zona de Bailo (Toponimia arago-
nesa medieval, Valencia, Anúbar, 1976, p. 119).
223 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan..., cit., p. 267.

173
Sabemos que en 1338 una población llamada "Laués" pagó junto con
otra llamada "Darguás" (?) cinco sueldos para la construcción de la catedral
de Huesca224. Por el itinerario seguido por los recaudadores, la primera
población podría corresponderse con el despoblado225.
En 1408, en una relación de los vasallos de San Juan de la Peña rea-
lizada por los diputados de la Capitanía de Jaca y sus montañas, encontra-
mos que en Larrué había una casa habitada226. En 1418, la villa de Larrué
contribuía con "duos solidos" a las cenas reales227.
Efectivamente, lo que los habitantes de Belarra han conocido como
San José se corresponde con la población que debió de llamarse Larrué. El
libro de reglas de la romería de San José de Larrué de Belarra apareció en
una falsa del pueblo vecino y arroja luz sobre los últimos estertores de vida
de este poblamiento. El libro, estudiado profundamente por Enrique
Satué228, versa sobre las reglas que debían seguir los cofrades de dicha rome-
ría, así como sobre las cuentas de la hermandad desde el año 1751 hasta su
desaparición en 1808.
Probablemente la romería data de antes del siglo XVIII, como lo
demuestra el texto de la primera página del libro, en la que se lee textual-
mente: "Teniendo presente la antigua devoción, que los Vecinos de Belarra y
algunas Casas principales del Circuito han tenido de Concurrir el día de la
Festividad del Patriarca Sn. Jph, Esposo de la Reyna de los Angeles María
S.S. Sra. Nuestra a su Yglesia, y Casa de Sn. Juan de Larrué, Sierra de
Belarra, el año pues de 1750 se juntaron los Vecinos de Belarra, los dos de
Escusaguat y por su Casa Urvez Xavierre de Atos, y en atención que se ha
echo Casa nueba decente, y que con toda eficacia la devoción de algunos pro-
curan, y solicitan medios para, que esten decentes las othas Yglesia, y Casa,

224 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 68.
225 Podría tratarse también de la población de Alavés.
226 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 198, p. 387.
227 Ibídem, doc. 147, p. 308.
228 Enrique SATUÉ OLIVAR, Religiosidad popular y romerías en el Pirineo, Huesca, IEA-DPH, 1991,
pp. 120-122.

174
Convinieron todos de
Comun Consentimiento Sin
discrepar ninguno que para
permanencia de esta
Hermandad tan antigua, se
establecieran Reglas aten-
tas a lo esencial de lo prac-
ticado en ella (...)". A conti-
nuación se enumeran 16
reglas que deben seguir los
miembros de la cofradía y
las cuentas de ingresos y
gastos desde 1751 hasta
1808.
Al menos durante
fmales del siglo xviii y prin-
cipios del xix los terrenos
pertenecían al conde de
Atarés; fueron arrendados a
los vecinos de Belarra,
como atestiguan los nume-
rosos pagos que percibía y
que justificaba mediante
recibos. Varios de ellos figu- Primera página del libro de cuentas de la cofradía
ran en nuestro poder229. de San José de Larrué

229 "Herrecivido de Antonio Artero vecino de Belarra la cantidad de quarenta libras Jaquesas, dos
libras, ocho sueldos qe les abona al sr. Conde deAtarés anualmente por la contribución y arriendo de
la Pardina de San Juan de Larrué vencidas en Treinta de noviembre del presente ario, Y para que cons-
te Doy el presente en Jaca, a Vente y ocho de Diciembre de mil settecientos ochenta y ocho. Antonio
Chui y Arcada". "El abajo firmado como apoderado de Exmo Sr. Conde de Atarés y Albarreal, he reci-
bido de los vecinos de Belarra, Nuevecientos noventa de vellon a cuenta del arriendo de la Pardina de
San José de la Rue, propia de S. E. que empezó a correr el dia de San Andres del ario ultimo. Jacca 22
de Junio de 1830. Em este recibo se allan abonadas todas las contribuciones de mil ocho cientos vente
y nueve. Pascual Prazón".

175
II. CE

Etnología
Todos los habitantes sabían que en San José había existido un pueblo
que desapareció tras una peste y del que sobrevivieron dos abuelas que baja-
ron a Belarra a pedir asilo. Las recogieron en casa Navarro, por lo que las tie-
rras pasaron a ser propiedad de esta casa. El resto de los vecinos de Belarra
—siempre según la tradición oral— no estuvieron de acuerdo con tal adqui-
sición, hasta el punto de "esperarlos en as esquinas con palos" o incluso
"apedregarlos" hasta que repartieron las tierras con el resto del pueblo.
También se decía que al empezar a cultivar las tierras los nuevos propieta-
rios aparecieron gran cantidad de sepulturas, una de ellas antropomorfa,
tapada con una gran losa, en cuyo interior cada vez que llovía salía "sangre".
Existía además la leyenda de un gran tesoro escondido entre las mi-
nas del poblado que varios vecinos se empeñaron en encontrar a principios
de este siglo sin éxito (Mariano Navarro, Belarra, 1987).
Cuentan además que mientras las tierras de Larrué pertenecieron al
conde de Atarés, este, cada vez que se casaba una mujer huérfana de
Belarra, le otorgaba una cantidad (las que más cobraban eran las huérfanas
de padre y madre, seguidas por las de madre, y por último las que menos

\
o 3

Planta de la ermita de San José de Larrué. Dibujo de Julio Gavín

176
cobraban eran las huérfanas de padre)230 (Ascensión López y Regino Berdún,
Belarra, 1999).

Materiales
Varios fragmentos de cerámica clara típicamente medieval.
En la pared sur de la paridera existe una piedra reaprovechada, de
forma prismática, cuyas dimensiones son de 20 x 20 x 90 cm, con un aguje-
ro en una de sus caras cuadradas.

4.8.8. LUXUÉS
Otros nombres
Lusce (992), Castillón de San Lucas (siglo Xx).

Etimología
Antropónimo + sufijo prerromano que indica posesión, -uÉ.
Acceso y situación
Carretera que se interna en la Bal de Guarga. Primer desvío a la
izquierda señalizado a Ordovés y Abenilla. Llegados a la primera población,
nos encaminaremos a un campo situado al norte de la única casa habitada
del pueblo. Debemos cruzarlo en dirección noroeste, vadear el exiguo barran-
co y por una ladera pedregosa subir hacia un grupo de cuatro robles muy
visibles situados en un pequeño promontorio. En muy pocos minutos esta-
remos en el despoblado.
Coordenadas UTM 30T YM 182 988, alt. 880 m snm.
Descripción
Situado en una exigua superficie allanada y cerca de un espolón desde
el que se domina buena parte del curso del Guarga, del pequeño poblado de
Luxués no queda superficialmente nada. Algunas piedras diseminadas por
los alrededores parecen estar trabajadas. En el centro del terreno hallamos

230 Estos pagos se realizaron hasta el siglo actual. La última persona que cobró fue Cecilia
Escartín, de casa Fabián, cuando se casó en Santa Cilia de Jaca, entre 1945 y 1950.

177
una curiosa construcción circular de épocas recientes y que no parece
corresponder a ningún fin concreto.
Historia
En el ario 992, Sancho Garcés II y la reina Urraca conceden al monas-
terio de Santa Cruz de la Serós diversos pueblos y bienes, entre los que se
encontraban "Sanctum Andream de Lusce, et Sanctum Severum in ripa
Galleco"231.
La iglesia de Luxués en el siglo xlv era anexa a la de Ordovés232.
Etnología
Los actuales habitantes de Ordovés no recuerdan la existencia de un
núcleo de población tan cercano a su pueblo; sin embargo, en una encuesta
etnológica realizada por Amigos de Serrablo el ario 1985 se menciona el
Castillón de San Luque en el apartado dedicado a "Poblaciones desapareci-
das en el término del pueblo encuestado".
Materiales
Abundantes fragmentos de cerámica medieval con desgrasantes mine-
rales, entre ellos el de mayor grosor recogido en la comarca (15 mm).

4.8.9. PERULA
Otros nombres
¿Sancta María de Peralta?
Etimología
Del latín PETRA 'piedra' + sufijo diminutivo -ula: 'piedra pequeria'233.

231 Antonio DBIETO ARTETA, Cartulario de Santa Cruz de la Serós, cit., doc. 1. Sanctum Severum,
por su parte, podría ser una interpretación errónea del nombre del monasterio de San Salvador, San
Genaro y San Vicente del Gallego, cuya primera cita fiable es de 1065 (véase el apartado 5.8).
232 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 92.
233 Rafael LEANTE (Culto de María en la diócesis de Jaca, cit., p. 449) nos habla de una etimología
curiosa: para él, Perula vendría del término botánico usado para designar a los botones florales que
protegen a las demás partes de la flor antes de que se abran; se aplicaría a la Virgen María por ser el
manto o la cubierta que protege a los cristianos.

178
1..

Acceso y situación
Carretera de la Guarguera, desvío señalizado a Aineto. Metros antes de
llegar al pueblo sale pista a la derecha, recientemente acondicionada, que nos
lleva a la pardina de Santa María de Perula. Antes de llegar, a nuestra dere-
cha, aparece una gran explanada pedregosa y desprovista de vegetación muy
característica. Dejamos el vehículo aquí y debemos dirigirnos a la izquierda en
línea recta hacia un promontorio cubierto de pinos. No existe camino. En la
punta del promontorio, ligeramente derramados hacia el oeste, se encuentran
los pedregales del despoblado y un corral. Muy dificil de encontrar.
Coordenadas UTM 30T YM 293 973, alt. 940 m snm.
Descripción
Dos pedregales individualizados y un corral conforman el despoblado.
Historia
Durante el siglo XIII su iglesia tenía título eclesiástico de rectoría234.
En 1450, Juan Escudero vendió la mitad del término de Perula a
Fernando Sánchez. Entre 1782 y 1792, se reedificó el templo de Santa María,
que se hallaba derruido, por don Ramón Escartín, canónigo de la catedral de
Jaca y hermano de Pedro Escartín, propietario de la pardina235.
Asso236 lo menciona como uno de los despoblados de distrito de Jaca
y Madoz237 le da categoría de pardina, dependiente de Aineto.
Etnología
Según los habitantes del contorno, en Perula vivían dos familias. A
falta de fuentes, bebían el agua de lluvia que recogían en unos canales que
llevaban a un aljibe. Esta agua ocasionó que se propagara una enfermedad
que mató en poco tiempo a todos sus habitantes menos a dos. "Morían
de rodillas y rezando", remarcaban. De estos dos supervivientes, uno mar-

234 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 92.
235 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, cit., p. 499.
236 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 183.
237 Pascual MADoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., p. 46.

179
it

chó a Aineto y el otro a la actual Santa María de Perula, donde murieron


(Francisco Claver, Grasa, 1992).
A la ermita de Santa María concurrían en romería los de Aineto el
lunes de Pascua y los de Aineto, Solanilla y Molino Escartín el 8 de septiem-
bre (Natividad de la Virgen). Leante238 añade a los concurrentes, en el siglo
pasado, a los de Secorún, Cerésola, Lasaosa y Fenillosa y nos dice que, tras
la misa, se repartía la caridad. También apunta este autor la tradición que
decía que la Virgen de Perula se había aparecido a un joven pastor y que este
la habría llevado en su alfor-
ja hasta la iglesia donde se le
rendía culto.

Materiales
La espesa vegetación
hace imposible hallar algún
vestigio de bienes muebles.
En la iglesia de Santa María
se conservaba hasta fechas
recientes, en que fue cedida
en depósito al Museo de
Artes de Serrablo, una pre-
ciosa pila bautismal.
Leante nuevamente239
nos dice que la talla que se
conservaba en la parroquia
era de reciente factura y que
de la antigua solo se había
conservado la memoria de
que era pequeña y tallada en
madera. Pila de agua bendita de la iglesia de Perilla
en su actual ubicación (Museo de Artes de Serrablo)

238 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, cit., p. 499.


239 Ibídem, cit., p. 450.

180
4.8.10. PORTIELLA
Otros nombres
¿Portilillo? (1065), Portiello.

Etimología
Del latín PORTA 'puerta' + sufijo diminutivo. Se refiere a su ubicación,
en un collado, divisoria de aguas.

Acceso y situación
Tres posibilidades, enumeradas por orden de distancia:
- Desde Castiello de Guarga (véase el acceso a Vilás), cójase el GR-16
en dirección norte y sígase hasta llegar a una gran paridera situada a la
izquierda de la pista.
- Desde Yebra de Basa. Hay que bajar al sur, cruzar el río Basa y
subir por el barranco de San Antón. Todo el recorrido está marcado
con las señales del GR-16, que trepa en dirección sur, entre un
magnífico bosque, hasta llegar a un cruce de pistas. Debemos coger la
de la izquierda, que, en descenso, nos llevará a la paridera y luego a
Castiello.
- Y la más larga pero la más atractiva. Desde Ipiés, cogeremos la
pista marcada como PR-8 y la seguiremos, por paisajes de vegetación cam-
biante, hasta el cruce de pistas antes mencionado. Si nos decidimos por
esta opción podemos ver en un solo día (largo) el lugar donde estaba el
monasterio de Fanlo (*), Gronostué (*), el pozo nevero de Fanlo y la pardina
de San Juste, documentada desde 1404. Hay que seguir, sin dejar las
marcas, hasta llegar al cruce de pistas, coger el GR-16 hacia el sur y bajar a
la paridera.
Coordenadas UTM 30T YN 225 997, alt. 1010 m snm.

Descripción
Desconocemos la ubicación exacta. La única pista que tenemos de su
existencia es un tímpano de la portada de una iglesia, que fue reaprovecha-
do para hacer la pared de la paridera. Este tímpano, actualmente, se halla
custodiado en una casa particular de Castiello.

181
Historia
Dos son los documentos del Cartulario de Fanlo240 que aluden al pue-
blo de Portiella. Aunque tengo dudas sobre si se refieren al poblamiento que
describimos en este apartado, los apunto por desconocer la existencia de otra
población homónima situada en las cercanías de los lugares que mencionan
dichos documentos.
En el documento 25, fechado entre 1038 y 1049, el abad de Fanlo y los
de Abellada conciertan el pago de diezmos de estos últimos "devante totos
vicinos de Portiella et de Bentué et de Avellana". Si alguien rompiera el pacto,
se le imponía la pena de pagar a los de Portiella, Bentué y Abellada un me-
tro de vino, un carnero y una hornada de pan.
Existe otro documento, fechado entre 1035 y 1070, referente
a la entrega de unas tierras en Grasa por parte de doña Sancha de
Biescas e hijos. Fue testigo del acto, entre otros, García López de
Portiella.

Etnología
Hasta el éxodo rural de mediados de siglo el despoblado era conocido
como Santo Tornil. Según los informantes, estaba en una loma y las casas
en la punta. Modernamente existía una "tiña" y una caseta. Se comentaba
que en una pared de las ruinas habían encontrado dinero. Esta creencia
venía avalada por el rápido enriquecimiento de una casa del cercano pueblo
de Sandiás, de la que salió un hombre a casarse al pueblo de Cerésola. Este
hombre proclamó a todo el mundo que, pese a haber sido él uno de los que
encontró el tesoro, no recibió dote alguna.

Materiales
Cerámica medieval con desgrasantes cerámicos en la pista de acceso.
En cuanto al posible tímpano, se trata de una piedra en la que se ven
tallados un círculo central sin ningún otro relieve, dos rosetas a los lados y
un sogueado que lo rodea.

240 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.

182
ññ

Tímpano inacabado y reaprovechado en las cercanías del despoblado de Santo Tornil

4.8.11. URBÁN
Etimología
Del antropónimo latino URBANUS.
Acceso y situación
Carretera A-1604 que por la Bal de Guarga lleva a Boltaña. Una vez
pasado el molino Escartín, desvío señalizado a la izquierda a Gillué. Llegados
al pueblo, se nos ofrecen dos opciones:
- La primera es seguir la pista en dirección a Fablo y, una vez cruza-
do el barranco Laquiás, coger una pista a la derecha, impracticable para
coches, que nos subirá en fuerte pendiente hasta una pilona de alta tensión,
donde termina. Una vez allí debemos intentar, sin camino y por lugares bas-
tante expuestos, llegar a la cota 1396. Cuando la alcancemos, después de
una subida extenuante y peligrosa, cogeremos el cordal que hace de diviso-
ria de aguas con el barranco del bosque de Casbas y en dirección este lo
seguiremos hasta encontrar la ermita. Es preciso poner mucha atención. La

183
loma está totalmente invadida por la vegetación, que hace muy dificil andar
y aun propiamente orientarse. La ermita se encuentra tan escondida que
podemos pasar al lado sin verla.
- La segunda opción es dirigirse al este de Gillué, a un gran depósito
de agua a cielo abierto en las afueras del pueblo. Desde él, seguiremos la
canalización de agua que abastece al pueblo hasta la orilla de un barranco.
Una vez llegados allí, hay que buscar el inicio de un camino, totalmente cogi-
do por la vegetación y que en algunos sitios ha desaparecido por las talas de
madera y por la erosión, que nos llevará a los campos situados debajo de la
ermita, donde se encontraba el despoblado.
Cualquiera de las dos opciones son muy problemáticas y no recomen-
dables, a no ser que se esté muy habituado a andar por el monte. Debemos
prever ropa gruesa, botas, agua, brújula y mapa.
Coordenadas UTM 30T YN 342 017, alt. 1400 m snm. Ermita de Urbán.
Descripción
Situado en uno de los lugares más recónditos y salvajes de La
Guarguera, del antiguo núcleo de Urbán solo se conserva la ermita dedicada

Ermita de Urbán, engullida por la vegetación

184
a Nuestra Señora, literalmente colgada en un afloramiento rocoso al norte del
despoblado. Presenta planta cuadrada orientada oeste-este, de aproximada-
mente 10 x 4 m, con puerta adintelada que se abre al sur. En la fachada
meridional también se abren dos vanos, uno de arco de medio punto con jam-
bas de tosca y otro cuadrado donde en tiempos hubo una campana. Estuvo
cubierta con tejado a dos aguas y el ábside —plano— originalmente se cubrió
con bóveda de cañón de piedra tosca. Al norte, tallados en la roca, se con-
servan dos pozos cuadrados unidos con un canalito de unas dimensiones
aproximadas de 1 x 1 x 0,70 m. Probablemente se trate de aljibes para reco-
ger agua de lluvia. Al lado, dos grandes amontonamientos de piedras.
En los campos situados a meridión de la ermita aparecen grandes
amontonamientos de piedra que fueron modificados para hacerlos servir
como divisoria de campos y una gran caseta que todavía conserva el tejado.

Historia
Asso241 lo menciona como uno de los pueblos desaparecidos en el dis-
trito de Jaca.

Etnología
Dos curiosas leyendas gravitan en torno al despoblado. Las dos fueron
recogidas por Enrique Satué242, La primera de ellas nos dice, como en
tantas otras ocasiones, que Urbán desapareció borrado por una peste.
Sobrevivieron dos abuelas, que hicieron testamento ante un cura, dejando
las tierras del pueblo desaparecido al lugar de Cañardo. Pero el cura
dejó olvidado en su misal el testamento y, por orden del obispo, bajó a
residir a Gillué. Fue este hecho lo que motivó que los vecinos de este pueblo
se apropiaran del testamento y lo cambiaran a su favor, por lo que las
tierras de Urbán pertenecen a Gillué y no al pueblo a favor del que testaron
las dos mujeres.
La segunda leyenda nos dice que, cuando estaba vivo Urbán, hubo una
boda en la ermita a la que concurrieron los novios, los invitados y exacta-

241 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 183.


242 Enrique SAroÉ OLIVÁN, El Pirineo contado, cit., pp. 90-91.

185
t21

mente dieciocho mulos blancos243 Otras versiones dicen que los mulos for-
marían parte del séquito de uno de los novios.
Hasta el éxodo rural de este siglo, a la Virgen de Urbán concurrían los habi-
tantes de Gillué, Cañardo, Fablo y Laguarta el día 1 de mayo.

Materiales
Dos fragmentos de cerámica medieval gris con desgrasantes minerales.
Grandes espedregales y abundancia de piedras calcinadas.
Los antiguos habitantes de Gillué hablaban de la existencia de una
"pila de bautizar", empotrada en una de las paredes de los campos, que no
hemos podido localizar.

Planta de la ermita de Urbán. Dibujo de Julio Gavín

243 Resulta curiosa la simbología que esta leyenda encierra. El número 18 está formado por dos
números simples, 1 + 8. Si atendemos a la simbología de ambos, tenemos respectivamente que 1 es la
alegoría de la unidad, el centro, la potencia suprema y el origen de los demás números (y por ende de
las cosas), mientras que el 8 simbolizó durante la Edad Media la regeneración y la vuelta a la vida por
el bautismo (recuérdese la simbología de las pilas bautismales, mito que también encontramos en este
despoblado). El mulo o caballo, por su parte, es para Mircea Eliade un animal funerario y símbolo del
movimiento cíclico de la vida, mientras que el blanco lo es de la vida, la luz y el renacimiento.

186
4.8.12. VILÁS
Etimología
Del latín VILLA, de donde provienen Villares > Villars > Villas > Vilas.
Acceso y situación
Población muy problemática en cuanto a su ubicación. El cartulario de
Fanlo la sitúa entre Abenilla y Castiello. Tras encuestar en los dos pueblos
nos inclinamos a situarla en un grupo de campos que en la actualidad se lla-
man San Bilián. Para ello nos fundamos en varias cuestiones, aunque en una
inspección superficial no hayamos encontrado materiales que arrojen luz fia-
ble al respecto:
- La evidente homofonía entre Vilás y Bilián, aparte de que san Bilián
no es un santo que figure en el santora1244.
- Se conserva el topónimo Barranco Vilás para definir el barranco más
próximo a los campos.
- Orográficamente es el único sitio propicio para asentar un núcleo de
población.
- Es el único lugar donde la tradición oral ha conservado constancia de
un pueblo que desapareció hace muchos años "por alguna guerra o una peste".
Así pues, para llegar a los campos debemos coger el desvío señalizado
a Castiello de Guarga. Una vez en el pueblo, una pista desciende por detrás
de la única casa habitada y al lado de unas naves agrícolas. Cruza el barran-
co de Castiello y sube por una ladera cubierta de caxicos hasta un gran campo
situado en un promontorio llano. Estamos en los campos de San Bilián.
Coordenadas UTM 30T YM 211 995, alt. 1060 m snm. Las Viñas.
Descripción
No hemos encontrado resto alguno de poblamiento. El campo, antaño
dividido en multitud de pequeñas parcelas, ha sido unido en uno solo muy
grande que es trabajado por los habitantes de Castiello. No es el primer caso
en que el terreno no arroja rastro alguno de poblamiento. En algunos que

244 De tratarse de un hagiotopónimo, podría ser una corrupción de SANCTUS ENDLIANUS o de San Minan.

187
hemos visitado, situados como este en campos de cultivo, las labores agríco-
las remueven y sacan a la luz el nivel donde aparecen los materiales y al año
siguiente lo entierran.

Historia
En un documento del monasterio de Fan1o245 anterior a 1035, el abad
Sancho compra a Ceta, sus hijas y su hijo, Lope Iñigones, una tierra en Vilás
por doce cahíces de trigo y ocho "galletas" de mosto (doc. 5). En otro docu-
mento, anterior también a 1035, el abad de Fanlo vuelve a comprar otra tie-
rra a la misma mujer y sus hijos e hijas, que estaba "(...) super illa via qui
vadit ad illo ponte et subtus illa via qui vadit per illa serra de sancti Antonii
in ipsu; et dicen ad illa terra prenominata Illo Otum (...)" (encima del camino
que va al puente y debajo del camino que va por la sierra de San Antonio, y
llaman a esa tierra Otum) (doc. 6).
Dos documentos más hacen mención de la venta de Lope Iñigones de
Vilás a Fanlo de una viña y varias fincas (docs. 7-8). En 1036, Bradilo con-
cede a Fanlo su heredad en Vilás, más otras propiedades, salvo el campo de
la Corona, que entrega a su sobrino (doc. 21).
Banzo, abad de Fanlo, compra a Íñigo Dacón un campo en Vilás
y un mulo por cien sueldos, treinta cahíces de trigo y diez sueldos de cazmi.
Son testigos de la compra todos los habitantes de Vilás, de Abenilla y
de Buesa (*).
Durante el abadiazgo de Jimeno Vita en el monasterio de Fanlo, Loarre
y Siresa (1071-1118) las propiedades del priorato de San Andrés se incre-
mentaron notablemente con compras y cesiones de tierras en la villa de Vilás.
Así, hacia 1083, Sancho de Vilás otorga en testamento bienes suyos a Fanlo
(doc. 74).
Antes de 1094, compran a doña Infante tierras en Vilás (doc. 89). Entre
1094 y 1118, doña Toda de Vilás vende a Fanlo una faja de tierra y varias fm-
cas. Esta misma mujer entrega al monasterio de Fanlo lo que debía dar al
priorato Toda de Oriol (?) (doc. 98). Nuevamente Toda de Vilás concede, entre

245 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit.

188
1098 y 1118, un campo a la limosnería de Fanlo (doc. 99). Por último,
Fortún, abad de Montearagón, concede a censo varias propiedades situadas
en Santa María de Vilás a Galín Jimenones.

Etnología
Entre los habitantes de Abenilla y Castiello existe constancia de un
poblado que "s'amortó" hace muchos años. "Ni os abuelos se acuerdan de ver
nada allí, aunque sí que decían que hubo un pueblo" (Honorio Ramón, Castiello
de Guarga, 1995).

Materiales
Varios fragmentos de cerámica que no se corresponden con la locali-
zada en otros despoblados próximos.

4.9. BAL DEL RÍO REMATRIZ

4.9.1. ANGÜÉ
Otros nombres
Bue (1100-1187). No debe confundirse con el situado en el valle
del Aurín.

Etimología
Antropónimo.

Acceso y situación
Carretera N-330, desvío en el Hostal de Ipiés que lleva a Caldearenas
y Javierrelatre. Pasado este último pueblo, hay que seguir la carretera que
lleva a La Peña y Riglos durante 1 km aproximadamente. La primera pista
que parte a nuestra derecha nos lleva tras 2 ó 3 km a las ruinas del pueblo.
Los pedregales se ven en la orilla derecha de la pista derramados en un gran
marguinazo.
Coordenadas UTM 30T YM/YN 025 000, alt. 840 m snm. Cerro de
Petralla.

189
Aspecto del despoblado de Angüé. Grandes pedregales rodeados por campos

Descripción
Encontramos grandes amontonamientos de piedras individualizados
separados entre sí por campos de labor.
Historia
En el año 1100 se documenta la cesión, por parte de Pedro I al monas-
terio de Santa Cruz de la Serós, de "Bue et Rompesakos et Osia"246.
Un pueblo llamado Bue realizó el solemne voto a san Indalecio.
Posteriormente debió de desaparecer en torno al siglo XIII, puesto que no se
halla en la lista de pueblos que pagaron primicias destinadas a la catedral de
Huesca.
Etnología
Entre los habitantes de los pueblos cercanos existe la tradición de que
Angüé desapareció tras una guerra o un gran incendio. Se basan en el hecho

246 Antonio UBIETO ARTETA, Cartulario de Santa Cruz de la Serás, cit., doc. 20.

190
de que en los pedregales que formaban las casas aparecen muchas piedras
enrojecidas por la acción del fuego (Marcial Lasaosa, Javierrelatre, 1996).
Materiales
Cerámica típica medieval con desgrasantes cerámicos. Algunos frag-
mentos de sigillata. En una casa particular de Javierrelatre existen dos gran-
des piedras trabajadas bajadas del despoblado y usadas en la actualidad
como peldaños de escalera.

4.9.2. ASCANY
Etimología
De la raíz prerromana ASKA/ESKA 'población' o del antropónimo latino
SCANIUS.

Acceso y situación
Carretera N-330, desvío señalizado a Caldearenas y Javierrelatre Se
llega a un desvío donde la carretera sigue en dirección Javierrelatre. Al otro
lado del Gallego se ve Caldearenas. Dejaremos atrás este pueblo y el de
Sanvicente y seguiremos por la carretera hasta la población de Serué. Pasado
el pueblo, en dirección a Escusaguá, la carretera cruza el barranco que riega
el valle e inicia una fuerte subida. A 2,8 km desde la última población, es pre-
ciso fijarse en un afloramiento rocoso que baja a la derecha de la carretera y
subir por él rectos, en dirección sur, hasta encontrar en la punta de un espo-
lón, que desciende desde Escusaguá, una paridera en ruinas. Al este y al
oeste de la construcción se encontraba el pueblo.
Coordenadas UTM 30T YM 140 939, alt. 960 m snm.
Descripción
Despoblado arrasado. Durante siglos, los terrenos donde se asentaba
el pueblo fueron trabajados por los habitantes de Serué. Todo el terreno está
organizado en pequeñas fajas siguiendo las lineas de nivel y no aparece el
más mínimo resto identificable.
En la paridera, aparte de numerosas piedras calcinadas, no vemos nin-
gún vestigio digno de mención. Obsérvese con qué habilidad se aprovechó un
saliente rocoso para usar menos piedras y dotar de más capacidad al edificio.

191
Historia
Su iglesia tenía el título eclesiástico de rectoría en el siglo x1v247.

Etnología
Los terrenos donde estaba el pueblo se llaman en la actualidad San
Román, porque, según los habitantes de Serué, en la punta existió una ermi-
ta dedicada a este santo. Incluso, como en otros despoblados, la pila bautis-
mal de la supuesta ermita estaba empotrada en una de las paredes de la
paridera.
Además una de las fajas situadas al norte de la construcción se llama
A Faxa Predicadera (Pablo Ferrer, Serué, 1998).

Materiales
Piedras calcinadas, un solo fragmento de cerámica medieval con des-
grasantes de cuarzo.

4.9.3. GRUSUET / SAN TÚRBEZ


Etimología
Del antropónimo latino GROSUS + sufijo prerromano que indica pose-
sión, -UÉ.
San Túrbez, hagiotopónimo, corrupción de San Úrbez (véase el aparta-
do 5.5).
Acceso y situación
Mismo acceso que Ascany (*) hasta la población de Serué. Hay que
pasarla 1 km hasta una estación vallada de servicio para el gaseoducto situa-
da a la izquierda de la carretera. Pocos metros más adelante, tras cruzar un
pequeño barranco, cogeremos una pista que en muy poco tiempo nos dejará
en un campo. A la derecha del mismo (este) encontraremos los pedregales,
muy dispersos.
Coordenadas UTM 30T YM 126 948, alt. 960 m snm.

247 Antonio DURAN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 91.

192
Descripción
Desparramados al este del campo, en un radio muy amplio, encontra-
mos grandes amontonamientos de piedras individualizados. En la punta de
un pequeño promontorio emboscado situado al sur de los pedregales, debió
de existir algún tipo de construcción, aunque los restos que se conservan no
nos permiten determinar el tipo.

Historia
La desconocemos. No aparece con ninguno de los dos topónimos en los
diversos documentos consultados. Debió de desaparecer mucho antes del
siglo xiv.

Etnología
La punta del promontorio se llama en la actualidad San Túrbez, por-
que según los informantes hubo una ermita dedicada a ese santo inexisten-
te. Las parideras situadas al noreste de los pedregales se llaman "as paride-
ras de Grusuet", mientras que el campo por el que hemos accedido al despo-
blado se llama "campo o Billar" (Pablo Ferrer, Serué, 1998).
Cualquiera de los dos primeros topónimos puede pertenecer al pueblo
desaparecido, mientras que el último es un indicio claro de antiguas cons-
trucciones.

Materiales
Abundantes fragmentos de cerámica clara y, en menor pro-
porción, cerámica gris. Varios fragmentos de granito, uno de ellos muy
pulido por una de sus superficies, lo que delata su uso como piedra de
molino.

4.9.4. LIGÜÉ
Otros nombres
Liue (siglo XIV), Lihue (1338 y 1405), Live.
Etimología
Antropónimo + el sufijo prerromano que indica posesión, -uÉ.

193
2.
1

Acceso y situación
Mismo acceso que Ascany (*). Pasado Caldearenas y pocos metros
antes de llegar a Aquilué sale una pista a la derecha que nos lleva a la Virgen
de los Ríos. Nuevamente, a la altura de una borda hundida sale una pista a
la derecha en dirección oeste. Debemos seguirla durante un buen rato hasta
que surge a nuestra izquierda otra pista en un ángulo muy cerrado. La coge-
mos, ya que la que seguimos hasta ahora muere en un campo enfrente nues-
tro. Rodearemos un campo, lo cruzaremos por el oeste y bajaremos a vadear
un pequeño barranco. La pista asciende unos pocos metros hasta llegar a
otro campo, al oeste del cual se encontraba el pueblo.
Coordenadas UTM 30T YM 051 957, alt. 700 m snm. Ligüé.
Descripción
En la zona donde se asentaba el pueblo aparecen grandes amontona-
mientos de piedras individualizados. En algunos de ellos, todavía se conser-
van lienzos de paredes de hasta 2 m de altura y de considerable longitud.

LigCté, restos de un edificio en el que todavía se aprecia


la disposición de las piedras en la pared

194
Separado por un campo en el que se observan grandes cantidades de cerá-
mica medieval y, en menor proporción, sigillata, encontramos al norte, en un
mínimo promontorio que domina la extensa hondonada donde se asienta
Caldearenas, lo que parecen ser los restos de un edificio defensivo de planta
cuadrada. Partiendo de él, una gran pared seguramente de construcción pos-
terior recorre todo el cerro en dirección este-oeste. Si la seguimos hacia orien-
te, veremos un camino delimitado por grandes paredes y que en su día se
estajó, seguramente para la construcción de casetas ganaderas. Si la segui-
mos hacia poniente, donde termina encontraremos restos de una vía empe-
drada de posible origen romano y usada como cabañera. Se trata de uno de
los despoblados en mejor estado de conservación de todos los estudiados.

Historia
El 24 de junio de 1338 fue visitada por los enviados de la catedral
de Huesca, siendo rector don Miguel y testigos "Domingo de Lihue y don
Pedro Malacastro". El 29 de agosto de 1405 fue nuevamente visitada su
parroquia, donde se pagaron doce sueldos para las obras de la catedra1248.
En el siglo XIV, poseía el título eclesiástico de rectoría249.

Etnología
En general, existe un recuerdo en los habitantes de la comarca de la
existencia de un pueblo que como tantos otros s'amortó por causas descono-
cidas. En Javierrelatre, todavía recuerdan, al menos así lo guarda la tradición
oral, que los habitantes de Ligüé bajaban a este pueblo a comprar el pan.
Otra leyenda relacionada con el pueblo nos habla de que en las
inmediaciones del poblado había un gran caxico a principios de este siglo.
El dueño de los terrenos no lo cortó, por su gran tamaño, y lo vendió a
otra persona para que lo cortara y aprovechara su madera. Esta echó la
gran zoca al fuego y con gran sorpresa vio cómo salía un chorro de oro
fundido: todo el tronco estaba hueco y en su interior había escondido un
gran tesoro.

248 Antonio DURÁN GUD1OL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., pp. 62 y 65.
249 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 92.

195
911A
Al. L21

Por último, se conserva el recuerdo de un túnel que llevaba a una gran


cueva situada debajo del pueblo y que varias personas, recientemente falle-
cidas, habían recorrido en su juventud (Antonio Martinez, Aquilué, 1995).
Materiales
Gran cantidad de cerámica medieval y varios fragmentos de terra sigi-
llata tardorromana. Algunos fragmentos de escoria de fragua y abundantes
piedras calcinadas.

4.9.5. LINASTRUÉ
Etimología
Antropónimo latino + sufijo prerromano de posesión -u¿.
Acceso y situación
Mismo acceso que a Ligüé (*) hasta el desvío de la Virgen de los Ríos.
Pasaremos Aquilué y llegaremos a San Vicente. Hay que dejar el coche en el
mismo pueblo. Bajaremos hacia el sur cruzando un gran campo teniendo como
referencia dos grandes chopos secos y un sauce que existen en el ángulo suro-
este. Desde ellos, en la misma dirección que llevamos, veremos más abajo una
caseta a la que llegaremos tras cruzar un pequeño barranco y otro grupo de
campos. Una vez alcanzada la construcción, más al sur se adivina una gran
pared. Nos dirigiremos hacia ella y enseguida llegaremos a los pedregales.
Coordenadas UTM 30T YM 092 943, alt. 750 m snm.
Descripción
Los espedregales —algunos muy voluminosos— se hallan divididos por
un campo en el que aparece gran cantidad de cerámica. En la parte más baja,
una pista ha partido varios de los montones de piedras. Grandes paredes de
división de campos parecen estar construidas con piedras de los amonto-
namientos.
Historia
No hemos encontrado mención alguna del pueblo en los diversos docu-
mentos consultados. Sin embargo, en la segunda visita que realizaron los
enviados de la catedral de Huesca para recaudar fondos, en el año 1405, se

196
menciona la población de Armistué, entre Aquilué y "San Vicentii vallis
Diaquilue". Dada la cercanía de estos dos últimos pueblos no nos parece
posible que existieran cuatro núcleos de población en una superficie de ape-
nas 6 km2, por lo que debe de tratarse de la población de Linastrué250. En
esta ocasión se recaudaron siete sueldos jaqueses251.
Etnología
Los terrenos de la población, a pesar de encontrarse muy cerca de San
Vicente, pertenecen a Aquilué. Esto es debido, según los habitantes de este
pueblo, a que cuando desapareció el pueblo quedaron dos abuelas, que fue-
ron a Aquilué a pedir asilo. Allí fueron recogidas, por lo que se repartió una
hectárea de terreno a cada casa de Aquilué (Antonio Martínez, Aquilué, 1995).
Materiales
Gran cantidad de fragmentos de cerámica medieval clara y en menor
proporción cerámica gris, relativamente escasa en la comarca.

4.9.6. LORES
Otros nombres
Lories, Loresse (992).
Etimología
Antropónimo latino LORIUS.

Acceso y situación
Mismo acceso que a Obeto (*). Pasado el desvío, seguiremos hasta
Javierrelatre; lo cruzaremos y continuaremos por la carretera hasta llegar a
un cruce señalizado: "San Juan de la Peña 19, Jaca 25". Siguiendo esa carre-
tera, en dirección norte, llegaremos a la población jacetana de Bernués.
Entraremos en el pueblo y a la altura de la iglesia cogeremos una pista a la

250 Probablemente, el actual topónimo se refiera a una zona donde se cultivó lino. En aragonés,
linars son terrenos dedicados a la producción de lino. Se correspondería con el castellano linares. La
contracción entre linars y Armistué, pudo haber dado origen al topónimo actual, Linastrué.
251 Antonio DURÁN Gima, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 66.

197
izquierda que se bifurca enseguida. Tomando el ramal de la izquierda, en
descenso, va a cruzar el incipiente barranco Río Moro y entre campos de cul-
tivo primero y pinares después nos lleva a la pardina Lorés. Hay que mante-
nerse siempre en la pista más rodada e ignorar desvíos a derecha e izquier-
da que nos llevan a campos y casetas.
Coordenadas UTM 30T YN 009 043, alt. 880 m snm. Pardina de Lorés.
Descripción
La actual pardina Lorés se nos presenta como dos grandes casas en
ruinas rodeadas de otros edificios auxiliares. Una de ellas tiene todavía en pie
una bonita chimenea troncocónica. La otra conserva en su puerta un precio-
so crismón y las jambas de la puerta de una iglesia románica. Sin duda se
trata del reaprovechamiento de parte de la portada y del tímpano de la anti-
gua parroquial desaparecida.
Historia
El 26 de marzo de 992, Sancho Garcés "Abarca" y su esposa, la caste-
llana Urraca, ceden varias villas al monasterio de Santa Cruz de la Serós,
entre las que se encontraban "Rompesakos, et Osia et Loresse"252. En 1065,
se cita un trujal situado en la villa de "Loresse"253.
En 1187, el pueblo de Lorés hizo solemne voto a san Indalecio254. El 16
de agosto de 1097, el rey Pedro I da al monasterio de Santa Cruz de la Serós la
población de Lorés, que había pertenecido a la condesa doña Sancha255.
El 20 de enero del ario 1200, Estefanía, abadesa de Santa Cruz de la
Seros, cede a María de Asnamuerta y a su hijo Domingo las casas y la here-
dad de Lorés, excepto la iglesia, a cambio, entre otras condiciones, de que tri-

252 Antonio Usisro ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. I, doc. 28, y Cartulario de
Santa Cruz de la Serós, cit., doc. 1.
253 Antonio UBIETO ARIUIA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Lorés".
254 Ricardo MUR SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, cit., p. 52.
255 Antonio Uul-ro ARTETA, Los pueblos y los despoblados, cit., vol. II, voz "Lorés". Debe de tratar-
se de la confirmación de la pertenencia del pueblo a este monasterio, ya que Lorés, según el Cartulario
de San Juan de la Peña (cit.), pertenecía a Santa Cruz desde el año 992. Este documento aparece tam-
bién en el Cartulario de Santa Cruz de la Serós, cit., doc. 17.

198
butaran a Santa Cruz de la Serós "VI arrobos minors tritici et VI arrobos
minors avena in mense augusti. Testigo de esta cesión fueron, entre otros,
Garcia, abbati de Lores (...)et de villa de Lores, don Ennecho, fratre de illo
abbati de Lores, et don Gil de Lores"256.
Su iglesia, durante el siglo XIV, poseía la categoría de rectoría257. El
1 de septiembre de 1405, su parroquia fue visitada por recaudadores de
Huesca, encontrándose el rector viviendo en Jaca258. Por último, recordare-
mos que Mur259 menciona la existencia de "un conocido monasterio medie-
val" sin entrar en detalles ni citar fuentes.

Materiales
Merece la pena detenerse en la descripción del crismón, que se
encuentra aprovechado como cabecero de puerta en una de las casas, por
tratarse de un ejemplar poco común. Se trata de un crismón de ocho radios.
En la mitad superior se concentran las letras latinas P y S y la griega alfa
(falta la omega). Todas se encuentran dispuestas de una manera totalmente
atípica. En el centro y quizá como recuerdo del primitivo simbolismo del cris-
món podemos ver la representación de un Sol (véase la nota 109).
Probablemente tras la ruina de la iglesia del pueblo, de la que no queda
el mínimo vestigio, el tímpano y las jambas de la entrada fueron reapro-
vechadas para construir la puerta en la que actualmente los podemos
contemplar260.
En la pista de acceso aparecieron algunos fragmentos de cerámica
medieval con desgrasantes cerámicos.

256 Antonio Unisro ARTETA, Cartulario de Santa Cruz de la Serós, cit., doc. 56.
257 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 92.
258 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 66.
259 Ricardo MUR SAURA, En torno a la Virgen de la Cueva, Jaca, Hermandad de la Virgen de la
Cueva - DGA, 1992.
260 Desde aquí hacemos un llamamiento a las personas que pudieran tener competencias en el
tema para que tanto el tímpano como las jambas fueran trasladados a un lugar más seguro. El conti-
nuo expolio al que se ven sometidos este tipo de materiales nos hace pensar que no tardará mucho
tiempo en desaparecer. La rareza de la pieza y su fácil traslado bien merecen el esfuerzo.

199
Crismón de Lorés. Obsérvese la curiosa disposición de las letras. Dibujo de Merche Pérez

4.9.7. MEDIANETA
Otros nombres
Meianeta (989), Medianetu (1020-1035), Medianeto (1090), Medianellos.
Etimología
Antropónimo latino MEDIUS + sufijo diminutivo aragonés -eta o bien de la voz
medieval mediana + diminutivo: 'pueblo perteneciente a dos dueños'.
Acceso y situación
Carretera N-330. Desvío señalizado a Javierrelatre. Pasado el pueblo
se sigue en dirección a La Peña y Riglos. Tras pocos kilómetros encontramos
una pronunciada bajada que nos lleva a cruzar el barranco Río Moro. Metros
más adelante, a la derecha y tras atravesar un pequeño campo situado al
lado de la carretera, encontramos las ruinas.
Coordenadas UTM 30T XN 998 007, alt. 740 m snm.
Descripción
Rodeadas de campos de labor, las ruinas de Medianeta son unas de las
mejores conservadas de la comarca, junto con las de Aspirilla y Ligüé. Los

200
.,

111 n
=i

amontonamientos de piedras de las casas todavía conservan lienzos de pare-


des y su iglesia, situada en un pequeño promontorio al norte de las edifica-
ciones, aún mantiene parte de su ábside y es fácilmente reconocible su plan-
ta, al igual que la necrópolis adosada al norte y noroeste. No sería difícil
reconstruir de forma aproximada la estructura del pueblo.
Historia
En el año 989, Sancho Garcés II dona varios lugares a San Juan de la
Peña, entre los que se encontraba "Sancti Petri de Meianeta"261. Entre los
años 1020 a 1035, un tal "Domno Daco de Medianetu" actuó como testigo en
la cesión de la villa de Bernués a San Juan de la Peña por parte de una mujer
llamada Endregoto262.
En 1187, fue uno de los 238 pueblos que realizaron voto a san
Indalecio263. Su iglesia, en el siglo xiv, ostentaba el título eclesiástico de rec-
toría264. El 24 de junio de 1338 su parroquia fue visitada para recaudar fon-
dos destinados a la catedral de Huesca, siendo "Present el rector. Testes ut
supra" (presente el rector, testigos los de arriba, refiriéndose a los que ha-
bían sido testigos en Javierrelatre).
Nuevamente, el 28 de agosto de 1405 su parroquia fue visitada por
representantes de la seo oscense, que recaudaron cinco sueldos265.
Etnología
En general, es conocida por todos los habitantes de Javierrelatre la
existencia de un pueblo que debió de desaparecer "por alguna peste".
Un contrapeso de prensa situado cerca del despoblado era usado,
según los habitantes de Javierrelatre, por "os moros" para realizar sacrificios
humanos. En ella, ataban a los cristianos prisioneros por las muñecas en las
muescas transversales y, tras degollarlos, la sangre era recogida en el orificio
central (Marcial Lasaosa, Javierrelatre, 1996).

261 Antonio Usisro ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. I, doc. 26.
262 Ibídem, vol. I, doc. 64.
263 Ricardo MUR SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, cit., p. 52.
264 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 94.
265 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., pp. 62 y 65.

201
rlet
221,

Otro habitante de Javierrelatre nos daba más detalles de la forma de


matar a los prisioneros por parte de "os moros". Según él, en las escotaduras
verticales colocaban dos maderos que servían para poner un travesaño hori-
zontal. En este travesaño eran atados los prisioneros cabeza abajo y en esta
posición eran degollados para recoger su sangre en el agujero central (Jesús
Pérez Aragüés, Javierrelatre, 2000).

Materiales
Grandes cantidades de cerámica medieval y varios fragmentos de terra
sigillata. Algún fragmento informe de hierro y abundantes escorias de fragua.
En la iglesia todavía son reconocibles el ábside, algún fragmento de columna
y la basa de una de ellas266.
En los alrededores debe de existir un contrapeso de prensa similar a
los encontrados en otros despoblados y que no hemos sabido localizar.

Iglesia de Medianeta en la actualidad

266 Durante los últimos años la iglesia de Medianeta ha sufrido un intenso expolio. Los habitantes
de Javierrelatre recuerdan que hace una década se veía todo el muro sur, con puerta incluida, y el ábsi-
de mucho más completo de lo que está en la actualidad. Mas información sobre aspectos técnicos de la
construcción la encontramos en los artículos de Javier REY, "El despoblado medieval de Medianeta",
lzarbe, 9, y de Ricardo MUR, "Medianeta, un despoblado de Sodoruel", Jacetania, 182, y Serrablo, 110.

202
5 O NASTERI OS

A geografía monástica de Serrablo durante la Edad Media


es uno de los aspectos más apasionantes de la historia de
la comarca. Escondidos en fondos de barrancos, pacos o
puntas de montes, jugaron un papel importantísimo en el nacimiento y con-
solidación del incipiente reino aragonés. Desde ellos, auténticas avanzadillas
repobladoras, se cristianizaban territorios cuyos habitantes, seguramente,
tendrían un fuerte componente pagano en sus cultos religiosos; se adminis-
traban las tierras, propiciando la implantación de diversos cultivos; se admi-
nistraban las rentas de las poblaciones y servían de puntos desde los que se
irradiaba a las poblaciones cercanas la cultura y el arte.
Estos monasterios, fundados esencialmente entre los siglos ix y x,
funcionaron durante un tiempo de forma independiente, incrementando sus
posesiones de forma espectacular mediante donaciones, permutas o compras
de tierras y ganados en los lugares cercanos. Al concluir la misión para la que
fueron construidos, desaparecen como entes religiosos autónomos, pasando
a ser en su mayor parte prioratos dependientes de monasterios más grandes
y más alejados (San Juan de la Peña y Montearagón principalmente), luego
decanías rurales; más tarde han llegado hasta nosotros convertidos en ermi-
tas o amontonamientos de piedras en manos de particulares tras las desa-
mortizaciones decimonónicas.

203
Durante la realización de este trabajo hemos tenido la suerte de que se
encontrara y se excavara, en las cercanías de Gavín, la iglesia del monaste-
rio de San Pelay, en un estado de conservación extraordinario. Seguramente
esta excavación, realizada por miembros de Amigos de Serrablo y luego por
técnicos de la Diputación General de Aragón, arrojará luz sobre la estructu-
ra arquitectónica de los cenobios serrableses y, con suerte, de los modos de
vida de estos primeros pobladores cristianos de la comarca. Por otro lado,
este descubrimiento echa por tierra las teorías acerca de que los primitivos
monasterios serían un conjunto de chozas donde vivían los monjes y rendí-
an culto en una iglesia que sería una construcción algo mayor. Lo que apa-
rece en San Pelay es un edificio perfectamente estudiado y realizado por
alguien que, de confirmarse su datación, sería un "adelantado" a su tiempo
en cuestiones arquitectónicas.
Así pues, tras un minucioso trabajo de campo, de archivos y de biblio-
tecas, son quince267 a falta de alguna sorpresa, los monasterios que rigieron
la vida religiosa y administrativa de Serrablo durante la Alta y Baja Edad
Media. A estos habría que añadir el monasterio de San Úrbez de Nocito, cuya
iglesia se ha conservado, con numerosas reformas, hasta nuestros días; el de
San Pedro de Rava268 que, aunque enclavado en la vecina Sobrarbe, tuvo una

267 No debe extrañarnos el número de monasterios que se concentraban en un espacio relativa-


mente pequeño. Tratemos de imaginar cómo sería la comarca mil arios atrás. Inmensos bosques cubri-
rían todo el territorio. Las aldeas estarían situadas o bien en claros de estos bosques, que se roturarí-
an para cultivar, o bien en sitios elevados, donde eran fácilmente defendibles. La única vía de pene-
tración medianamente apta sería el cauce del Gállego y la depresión media, por donde iban las viejas
vías romanas que desde Huesca se dirigían a los baños de Panticosa y a la Galia por el Portalet (según
todos los indicios vías secundarias, sin la importancia de la que conducía a territorio jacetano desde
Caesaraugusta, siguiendo el curso del allego al principio, para luego cruzar la sierra de La Peña y
bifurcarse al sur de Jaca, accediendo a la Galia por el puerto del Palo o por el del Somport). Con este
estado del terreno la comunicación entre valles sería mínima, por lo que los monasterios se encarga-
ban de cristianizar y administrar los diferentes valles naturales, separados entre sí por accidentes geo-
gráficos. Para más información, consúltese el artículo de Ricardo DEL ARCO "Fundaciones monásticas
en el Pirineo aragonés", Príncipe de Viana, 48-49 (1952), pp. 263-338.
268 Llamado también San Pedro de Castillón, el monasterio estaba situado a orillas del río Ara,
debajo del pueblo de Ayerbe de Broto (coordenadas UTM 30T YN 351 140, alt. 800 m snm). Se puede
acceder al mismo desde Oto o desde Fiscal. Más información sobre su acceso y descripción nos la da
José María DE FERRER en su artículo "En torno al monasterio de Raya", Serrablo, 95 (1995), p. 15.
Pascual MADOZ (Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, ed. facs., Zaragoza, PRAMES,
1997, tomo "Huesca", p. 85, voz "Ayerve de Broto") nos cuenta que junto al camino que unía Zaragoza

204
notable influencia en la zona oriental de Serrablo, y los problemáticos y
supuestos cenobios de San Ginés de Aquilué y San Chil de Biescas269.

5.1. SAN JUAN DE ARGUISAL270


Otros nombres
Sancti lohannis de Argissal (1093), Sancto Iohanne de Agrissal (1202).
Etimología
Hagiotopónimo. Véase el apartado 4.2.3.
Arguisal, de la raíz prerromana ARG brillante, plateado, grisáceo'.
Acceso y situación
Lo desconocemos. Los habitantes de Arguisal y Escuer no recuerdan
la existencia de un monasterio en las cercanías de su pueblo y no se conser-
va ningún topónimo que recuerde a san Juan. Los únicos hagiotopónimos

con Jaca a la altura de Ayerbe de Broto "se ven aún en estado de firmeza las paredes del que fue con-
vento de templarios [1, bajo la advocación de San Pedro de Raba", y que "hasta hace cinco años [es decir,
18401 conservaba intactas las paredes de la iglesia, pero en aquella época un vecino de este lugar, sedu-
cido por un francés que se llamaba adivino, a quien fue a consultar, habiéndole anunciado que en aquel
parage había dinero escondido, demolió una grande parte, sin que nadie opusiera el menor obstáculo".
269 Una única mención documental hemos encontrado del monasterio de San Ginés (Ricardo DEL
ARCO, "Fundaciones monásticas en el Pirineo aragonés", art. cit., p. 306). En este artículo se mencio-
na que en 1079 un moro llamado Abdela, por amor de Cristo, entregó el castillo de Pueyo, que él mismo
defendía, al rey Ramiro I, quien cambió su nombre por el de Sancho y lo favoreció mucho. Después de
muerto el monarca, Sancho cayó enfermo. Abandonado por sus amigos, fueron sus primos hermanos
Galindo y Juan quienes lo atendieron en su monasterio de San Ginés de Aquilué y lo enviaron a
Castilla. Por esto, los hace herederos de sus posesiones en El Pueyo, que le dio Ramiro I, especifican-
do que serían suyas cuando las recobrasen los cristianos (se supone que el castillo habría vuelto a caer
en manos musulmanas). Mencionaremos, en relación con este monasterio, que realizando reciente-
mente una recogida de toponimia en el valle del Rematriz sus habitantes nos hablaron de la existen-
cia de los restos de un antiguo "convento" en la partida llamada Faxafiguera, en la vertiente norte de
la sierra de Presín. (sin localizar ni confirmar). Por último, del supuesto monasterio de San Chil de
Biescas lo único que tenemos es la tradición oral conservada en Biescas según la cual existió un
monasterio del que todavía quedan restos al norte de la población. Hasta ahora no hemos encontrado
ningún documento que lo mencione.
270 Aunque numerosos autores aseguran que San Juan era un monasterio situado en Arguisal,
después de consultar sus trabajos y otros documentos tenemos serias dudas al respecto. En ninguno
de ellos se habla de monasterio, abadía o priorato, simplemente se menciona "la iglesia de San Juan
de Arguisal".

205
ffi .221

que hemos encontrado son el tozalón de San Martín, al norte de la población,


y los campos llamados de Santa María, San Julián y San Miguel, este último
al lado de la iglesia del pueblo.
La única pista que podríamos seguir es el hecho de que se recuerde
que casa Piquero de Arguisal, en un principio, no estuvo dentro del casco
urbano sino en medio del monte, al lado de un campo llamado San Cobat,
donde aparecían sepulturas de losa (coordenadas UTM 30T YN 181 175). En
la actualidad no quedan más que algunas casetas que no nos permiten ase-
gurar que en ese punto haya habido construcciones de más empaque.

Historia
Según un documento del Cartulario de Fanlo271 , el rey Sancho Ramírez
y su hijo Pedro ceden al monasterio de Montearagón el de San Genaro (*) y la
iglesia de San Juan de Arguisal, "con tierras, viñas, huertos, molinos, selvas,
pastos y todos sus apéndices presentes y futuros" (doc. 88).
En otro documento, esta vez perteneciente al archivo de la catedral
oscense, fechado en marzo de 1202 y referente a la división de los bienes de
la catedral de Jaca en mensa episcopal y mensa capitular, se menciona una
viña y un campo situados en "Sancto lohanne de Agrissal"272.

5.2. SANTA MARÍA DE ARRASUL


Etimología
Hagiotopónimo. Santa María fue la esposa de José y madre de
Jesucristo. La Virgen María es uno de los santos más venerados en todo el
Pirineo.
Arrasul, de la raíz euskara ARRE 'piedra' o bien del latín RASA 'llano alto
y despejado de un monte'.

271 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), Zaragoza,
IFC, 1964.
272 Antonio DURAN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, Zaragoza, Escuela de
Estudios Medievales - Instituto de Estudios Pirenaicos ("Fuentes para la Historia del Pirineo", V y VI),
1965, doc. 595, p. 568.

206
Ar5

Acceso y situación
El mismo acceso que se describe para Ataguás (*). Diez metros después
de la gran curva cerrada a la izquierda se adivinan, a la derecha, las ruinas
del monasterio, rodeadas de fresnos y arces.
Coordenadas UTM 30T YN 138 192, alt. 1110 m snm.
Descripción
Los restos de lo que debió de ser la iglesia de Santa María de Arrasul
se encuentran parcialmente enterrados, pero en un estado de conservación
muy aceptable. Se adivina perfectamente la planta, rodeada de escombros,
en cuya pared norte se construyó una pequeña caseta.
Se trata de una pequeña iglesia de planta trapezoidal, con unas dimen-
siones interiores aproximadas de 7 x 4,70 m al este y 5,20 al oeste. El ábsi-
de, diferenciado con respecto a la nave, presenta orientación canónica y
dimensiones interiores de 3,10 x 1,80 m. Está construida mezclando grandes
sillares con sillarejo aparejado a soga y unido con cal hidráulica. El acceso a
la nave se realizaba por el lado de poniente.
Al este de la iglesia se pueden ver varios amontonamientos de piedras
muy voluminosos.

Santa María de Arrasul, estado actual

207
Historia
En 1105, en presencia del abad Sancho de San Juan de la Peña, del
prior Jimeno y de los monjes del cenobio pinatense, Lupa, hija del "senior
Semeno Saniones de Sabinanego", donó a esta abadía el "monasterium quod
vocateur Sancta Maria de Arrasul", en el cual residiría ella bajo la obediencia
del abad de San Juan.
Como ocurre con Ballarán (*), existe otra versión según la cual, en
1116 ó 1119, el monasterio de Arrasul fue donado a San Juan de la Peña por
los esposos Fortuño y Urraca, "en sufragio de sus almas y de las de sus
padres (o parientes) que vivieron y construyeron el lugar", con la condición
de compartir con el abad pinatense, durante la vida de los donantes, el domi-
nio del monasterio.
Ana Isabel Lapeña considera que la primera donación no se hizo efec-
tiva y, a la muerte de doña Lupa, el matrimonio arriba mencionado recono-
ció la propiedad del cenobio pinatense sobre Arrasul y todas sus dependen-
cias273.
El 11 de julio de 1391, el villar e iglesia de Santa María de Arrasul figu-
raba integrado en el priorato de Cercito (*), dependiendo a su vez de San Juan
de la Peña274. El monasterio aparece también como propiedad de San Juan
de la Peña en siglos anteriores al xvii, según Briz275.
Etnología.
En general existe constancia entre los vecinos de todo el valle de
Acumuer de la existencia de una pardina y una ermita dedicada a Santa
María. Al labrar las tierras que rodean a la iglesia aparecían sepulturas y res-
tos humanos. Otras versiones aseguran que los vestigios que quedan del
antiguo monasterio fueron una "torre d'os moros".
No nos resistimos a transcribir íntegra una conversación mantenida
con el último de los habitantes de Acumuer y que resume en buena medida

273Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hsta 1410) , Zaragoza, CAI, 1989, p. 327.
274 Ibídem, p. 326,
275 Ibídem, p. 142.

208
la mentalidad de los montañeses en torno a estos viejos cenobios. En ella
nos contaba que
Allí n'Arrasul hubo una ermita d'os moros. Os moros, ya lo sabrás tú, ¿verdá?,
estubieron aquí ochocientos años y feban ermitas porque, no sé qué raza de moros
eran, pero hacían ermitas, porque eran cristianos. Además, enterraban os muer-
tos al redol d'as ermitas en sepolturas de losa, como as que salieron aquí
n'Acumuer (...) Pues allí n'Arrasul, aprovechando as paredes d'a ermita, hicimos
os de Casa un casetón porque teníamos un campo allí. ¡No fallarán Luis paredes,
no!, pues no las feban poco bien... Si vas, ya lo verás. Todo piedra picada, pero
bien hecha. Aún m'acuerdo que mi difunto padre decía que allí teneba que haber
bel tesoro, pero, ¡bien!, no saquemos nunca cosa, solo güesarros cada vez que
labrabamos... (Pedro Bordetas, Acumuer, 1993).
Otros habitantes de Acumuer aseguran que, en el solar donde se
encuentran los restos del monasterio, existió simplemente una ermita dedi-
cada a la Virgen y que la población más cercana a esta estaba en una zona
de monte que ellos denominaban A Torraza, donde había grandes amonto-
namientos de piedras (Ricardo Piedrafita, Acumuer, 1999).
Por último diremos que actualmente la pardina es conocida por los
habitantes del valle como Santa María Periqué.
Materiales
No hemos encontrado rastro alguno de bienes muebles. La pista tiene
un talud de casi 3 m a la altura del monasterio, en el que no aparece ni el
más mínimo fragmento de cerámica.
Hasta hace varias décadas se conservaba en una casa particular de
Acumuer lo que debió de ser una talla románica procedente del monasterio.
Según los informantes —aunque los datos son confusos— se trataba de una
Virgen sentada con el Niño en brazos (típica del románico) y, lo que es más
curioso, era una Virgen negra276 Los propietarios la vendieron por 50.000
pesetas a un anticuario. De Acumuer se cree que fue a parar a Fiscal y de allí
a Francia, donde se le pierde la pista.

276 Las vírgenes negras están íntimamente relacionadas con la cristianización de cultos anterio-
res. En concreto, los antropólogos creen que estas tallas trataban de representar el culto a la Madre
Tierra y a la fertilidad. En numerosas poblaciones de toda la península se repiten las imágenes que
representan vírgenes negras y que la tradición oral asegura que se aparecían a pastores dentro de árbo-
les o cuevas. Por otra parte, algunos restauradores de arte aseguran que nunca han existido vírgenes
negras en origen, aunque el color oscuro de su cara y sus manos es debido a la oxidación de las nume-
rosas capas de barniz que se les han ido aplicando a lo largo de los siglos.

209
Reconstrucción hipotética de la iglesia de Auctsul. Dibujo de José María Estables

5.3. SAN CRISTÓBAL DE AURÍN


Etimología
Hagiotopónimo. Cristóbal era de estatura gigantesca y pagano. Buscó, para
servirle, al señor más poderoso de la Tierra. Primero fue un rey, luego el dia-
blo y finalmente Cristo. Se le impuso como penitencia ayudar a cruzar a los
viajeros por un río muy caudaloso, por eso se le representa atravesando un
río con un niño a cuestas. Sufrió tormento y murió decapitado.
Aurin, del antropónimo latino AURINUS o del latín AURUM 'oro'277.

277 Desde luego, no podemos esperar que el Aurin sea un río aurífero. Geológicamente es imposible,
ya que su curso solo atraviesa materiales sedimentarios. Si el origen del topónimo fuera AURUM, habría
que identificar su raíz con algún hecho diferente al hallazgo de oro como mineral en sus proximidades.

210
Acceso y situación
Carretera que de Sabiñánigo lleva a Larrés, bien por el pueblo de
Cartirana o por la variante de la N-330. Metros antes de llegar al pueblo, sale
una pista a la derecha que se dirige al río Aurín y que se bifurca a los pocos
metros hacia el pueblo por debajo del cementerio. Déjese el vehículo a la altu-
ra de un cartel de señalización de senderos y súbase una ladera que tenemos
a nuestra derecha (dirección sur). El campo que encontramos en el alto es el
de San Cristóbal.
Coordenadas UTM 30T YN 152 153, alt. 916 m snm.
Historia
En 1179 y 1245 el monasterio de San Cristóbal de Aurín figura como
propiedad de San Juan de la Peña, según Ana I. Lapeña. Esta misma autora
lo cita como iglesia y monasterio pertenecientes a San Juan de la Peña,
siguiendo las indicaciones de Briz278.
El monasterio de San Cristóforo de Aurín figura como un monasterio y
villa perteneciente al cenobio pinatense, según los documentos de confirma-
ción de bienes del rey Sancho Ramírez279.
Una última noticia documental nos la da el padre Martón, que escribe:
"huyo en nuestros Montes Pyrineos, guando a España dominaron los Moros
muchos Monasterios de Monges y Monjas. (...) ya aora todos derruidos, ape-
nas de algunos subsisten las Iglesias, echas Tugurios, ó Heremitorios
Templos. Reparo que no pocos estavan a corta distancia del Santuario de
Santa Elena, y todos dentro la Diocesi de Jaca (...) Eran los mas proximos: el
de San Pelayo de Gabin (*), San Martín de Cercito (*), oy Priorato de San Juan
de la Peña; Santa María de Arasal; Nuestra Señora de Iguacel; San Urbez de
Gallego (*); junto a Senegue el del Lugar de Sorripas; S. Christoval de Aurin,
y San Salvador de Serué (*)"280.

278 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 141.
279 Ibídem, p. 143.
280 León B. BENITO MARTÓN, Sumaria investigación de las plausibles antigüedades del célebre
Santuario de Santa Elena Emperatriz, y su Fuente Gloriosa, en Aragón, y sus montes Pyrineos, ed. facs.,
Zaragoza, Ateneo de Zaragoza - Heraldo de Aragón, 1983, p. 32.

211
ik

Etnología
Los vecinos de Larrés no recuerdan la existencia de un monasterio
tan cercano a su pueblo pero circulaba la leyenda entre la población de
que en este campo había un gran tesoro enterrado y fueron varios los veci-
nos que en este siglo intentaron encontrarlo sin éxito. Para ellos, en el
campo de San Cristóbal existió "un cementerio d'os moros", porque apareció
gran cantidad de sepulturas de losa al labrar el campo. Muchas de estas
fueron utilizadas hace pocos años para empedrar las calles de Larrés.
Cuentan una historia macabro jocosa según la cual el dueño del campo,
cuando lo labraba y la reja del arado tropezaba con una losa de cubierta
de una sepultura, oía una voz que preguntaba "¿Quién llama a mi casa?"
(Graciano Aguada, Larrés, 1998).
Materiales
Cerámica de diversas épocas, alguna típicamente medieval. Algún frag-
mento de granito, escorias de fragua y abundantes restos humanos.
Obras recientes (noviembre de 1999) han sacado a la luz una necró-
polis de lajas. Varias tumbas se encuentran destruidas, mientras que las
situadas a mayor profundidad han aparecido intactas.

5.4. SANTA MARÍA DE BALLARÁN


Otros nombres
Baliaran, Ballerani.
Etimología
Hagiotopónimo. Véase el apartado 5.2.
Bailarán, del latín VALLEM 'valle' y del vasco ARAN 'valle' ('valle valle').
Acceso y situación
Carretera que de Sabiriánigo lleva a Yebra de Basa internándose en la
Bal de Basa. Pasado este pueblo y los desvíos a Sobás y San Julián, aparece
a nuestra izquierda el desvío a Fanlillo y el bar El Pirata. Déjese el coche en
este punto. A nuestra derecha parte una pista que, después de cruzar el río

212
Basa, pasa por debajo de una tubería y sube (al principio muy fuerte) hasta
ganar unos campos. Sígase por la pista sin desvíos, primero en dirección este
y luego en dirección sur hasta que se interna en el bosque por la orilla
izquierda orográfica del barranco de Ballarán. Algo más adelante, la pista gira
a la derecha junto a un afloramiento rocoso y algunos metros después apa-
rece un claro en el bosque. A nuestra derecha y completamente engullidas
por la vegetación se encuentran las ruinas de la ermita de la Virgen de
Bailarán.
Coordenadas UTM 30T YN 255 047, alt. 1040 m snm. Ermita de la
Virgen de Bailarán.

Descripción
Lo que ha llegado hasta nosotros del monasterio de Ballarán son las
ruinas de una pequeña ermita datada en el siglo XVII. Consta de planta cua-
drada con ábside acusado que originalmente estuvo cubierto con bóveda de
cañón de piedra tosca. Conserva, como es común a los templos construidos
en este siglo, la orientación este. En el paramento sur presenta la puerta de
acceso y una pequeña ventana abocinada.

Planta de la iglesia de Bailarán. Dibujo de Julio Gavín

213
Rafael Leante nos da en 1889281 unas medidas del templo de 10 m x
4 m. El altar tenía un retablo con una imagen de la Virgen pintada sobre
tabla, en un cuadro de 1,60 m por 1,20 m en el que se representa a María
rodeada por los apóstoles. Existía también una talla de la Virgen con el Niño
en su brazo izquierdo de 80 cm de alta.
El edificio fue destruido en la pasada guerra civil al ser aserrados los
maderos del tejado por milicianos para usarlos como leña.
Historia282
Existen dos versiones de una misma historia estudiada por el insigne
don Antonio Durán Gudiol. Ambas están recogidas en dos documentos fecha-
dos en 1036.
Según la primera de ellas, el rey Sancho Garcés concedió la iglesia de
Bailarán y la vecina villa de San Julián a Ato Garcés y a su esposa, Blasquita,
y estos, junto con su hijo Galindo Atón y sus nietos, las donaron a San Juan
de la Peña. Aunque en el documento se emplea el término "iglesia", Durán
Gudiol cree que se trataría de un monasterio porque menciona el documen-
to que los vecinos de Orús y San Julián tenían derecho a pastos en la zona
pero les estaba prohibido cortar árboles si no era en nombre del "prior de
Bailarán".
La segunda versión asegura que Ato Garcés y su esposa, Blasquita,
construyeron Santa María de Ballarán. Al morir el esposo y ver la propaga-
ción de la regla benedictina por estas montañas, decidió "dejar todo y seguir
a Cristo", pidiendo al abad Blasco de San Juan que poblara de monjes Santa
María, pero este, "temeroso de la reacción de su familia, no la atendió hasta
pasado mucho tiempo, rendido por las repetidas súplicas de Blasquita. Y
pobló de monjes Santa María. Momento en que ella y sus cinco nietos dieron
Ballarán al monasterio de San Juan". El abad Blasco puso como condición el
que se redactara un documento consintiendo tal donación por parte de los
familiares de Blasquita, ella misma y de sus nietos, entre los que figura uno

281 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, Lérida, 1889, p. 344.
282 Antonio DunÁr GUDIOL, "El priorato serrablés del monasterio de San Juan de la Peña",
Del arte
y la historia medievales en Serrablo, Sabiñánigo, Amigos de Serrablo, 1996, pp. 78-79 y 80.

214
L2i

con el título de abad (probablemente del mismo Ballarán). Entre las posesio-
nes que se cedían se encontraban todas las del monasterio, entregadas tiem-
po atrás por los difuntos que en él estaban enterrados.
En estos dos documentos se afirma que los límites de Bailarán
son "(...) de Castellione quomodo vadit sierra sierra usque ad Sarra-
tolito, sicut agua vertit in intro, et de Sarratolito usque a la penna de Ca-
pud de la Trucha, et de Capud de la trucha usque a la Moliella, et de
la Moliella usque a collata de Portiello, et de collata de Portiello quomodo
exit a la Cuta, et de la Cuta quomodo exiit ad Sanctum Pelagium, et de
Sanctum Pelagium quomodo descendit ad illum gradum qui decitur
Ballaran"283.
En una carpeta conservada en el Archivo Histórico Nacional se hallan
unos documentos sin data, aunque considerados del siglo XII, en los que se
confirman los límites de Ballarán por los nietos de Blasquita: los hijos de
Galindo Atón, Ato Galíndez y Galindo Galíndez, y los de su otro hijo —Lope
Atón—, II-ligo López y Fortuño López.
En 1165, según el cartulario del cenobio pinatense, se consagró la
iglesia de Santa María de Bailarán. ¿Se construyó otra iglesia reemplazando
a la anterior? Con motivo de esta consagración, Albira de Azlor dona a San
Juan una viña entre Lorbés y San Fructuso (?) y sus hijos Miguel de Ersún
y Sancho de Ersún concedían a Bailarán una casa en Ersún (¿Isún?) y la
casa del herrero de Billobas. El 16 de mayo de 1215, Miguel de Ersún,
nieto de Miguel de Ersún y de Taresa, confirma la donación hecha por
su padre.

283 Antonio UniKro ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, Valencia, Anúbar, 1962-1963, vol.
II, doc. 68: "(...) de forma que de Castillón [cerro testigo que se encuentra en las cercanías de San
Julián de Basa; véase el apartado 4.6.3, dedicado a Bentayuelo] va por el vértice de la sierra hasta
Sarratolito [probablemente corresponda al actual topónimo Punta ralla Bergua], tal como el agua vier-
te hacia el interior, y de Sarratolito hasta la peña de Cabeza de la Trucha [actualmente se le llama A
Truca) y de Cabeza de la Trucha hasta la Moliniella y de la Moliniella hasta la collada de Portiello [topó-
nimo que se conserva con la misma denominación, tradicional paso desde la Bal de Basa a La
Guarguera] y de la collada de Portiello, tal como sale a la Cuta, y de la Cuta a San Pelayo [¿podría tra-
tarse de la actual cota llamada Propelera?], y de San Pelayo desciende a ese paso que se llama
Ballarán". Es decir, los términos del monasterio de Bailarán se ceñían al pequeño valle lateral afluen-
te del Basa donde se encuentran las ruinas de la actual ermita.

215
El priorato de Bailarán era propiedad de San Juan de la Peña según
los estatutos del abad Fernando de Rada en 1210284. En 1245 el monasterio
de Bailarán seguía siendo propiedad de San Juan de la Peña por acuerdo con
el obispo de Huesca Vidal de Canellas285.
El 26 de marzo de 1391 la iglesia de Santa María de Bailarán figura
como propiedad del comunalero de San Juan de la Peña, quien la cede a
Rodrigo de San Clemente junto con medio palacio y media iglesia de San
Julián, por lo que debía pagar anualmente dos cahíces de trigo286.
Briz, a su vez, lo cita como monasterio propiedad de San Juan en siglos ante-
riores a su abadiado287. Asso288 lo menciona como uno de los despoblados
situados en el distrito de Jaca y Madoz289, por su parte, nos dice que se trata
de una pardina con ermita dedicada a Nuestra Señora y situada dentro de la
jurisdicción del lugar de San Julián de Basa.
Etnología
A la ermita de Nuestra Señora de Bailarán acudían los vecinos de San
Julián y una casa (casa Arilla) de Yebra el día 15 de agosto. Probablemente
estos vecinos fueron los que en el siglo pasado, tras las desamortizaciones,
compraran los terrenos del viejo priorato al monasterio de San Juan de la
Peña (Antonio Fontán, San Julián de Basa, 1997).
Una sugestiva teoría lanzada por el sacerdote escolapio Ricardo Mur en
su libro dedicado a santa Orosia sugiere que el monasterio de Bailarán, junto
con la ermita de San Benito Erata, San Salvador de Leyre, San Juan de la
Peña y San Benito de Orante (todos ellos encomiendas benedictinas o ermi-
tas dedicadas a san Benito), formaría parte de una estrategia de cristianiza-
ción de estas tierras por parte de los monjes benedictinos encargados de cris-

284 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 267.
285 Ibídem, p. 141.
286 Ibídem, p. 411.
287 Ibidem, p. 141.
288 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, Zaragoza, 1798. Reed. facs.,
Zaragoza, Guara, 1983, p. 182.
289 Pascual MADOZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., voz "Bailarán".

216
tianizar estas tierras a partir de la reforma monástica emprendida en 1023
por Sancho III el Mayor. Así, si se unen los dos orientales y los dos occiden-
tales en forma de "X" la ermita de Orante aparece en la intersección de los
palos. No solo eso: el día del solsticio de invierno el sol sale por Ballarán y se
esconde por San Juan y el día del solsticio de verano el sol sale por San
Benito de Erata y se pone por San Salvador. Parece, pues, que la ermita de
Orante es la cristianización de un observatorio astronómico-solar probable-
mente de origen celta y el resto de los santuarios son cristianizaciones de
puntos ya sagrados con anterioridad290.
Rafael Leante291 nos cuenta que el cuerpo de san Indalecio reposó por
tres días en Ballarán cuando era trasladado desde Almería a San Juan de la

El "fenómeno" de Orante, según Ricardo Mur

290 Ricardo MUR SAURA, "Con o palo y o ropón". Cuatro estampas inéditas sobre el culto a santa
Orosia, Jaca, 1995, p. 83.
291 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, cit., p. 344.

217
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Peña. Desde allí, los religiosos que lo portaban dieron aviso de su llegada al
abad Sancho y al rey Sancho Ramírez.
Existe también la leyenda de que nada menos que el Santo Grial reca-
ló en Bailarán cuando era subido, por el obispo Gadisclo, desde la ciudad de
Huesca hasta San Juan de la Peña para ponerlo a salvo de la amenaza
musulmana.

Materiales
En el terreno removido al hacer la pista han aparecido varios frag-
mentos de cerámica medieval con desgrasantes cerámicos.
Hasta la década de los 40, en que una tormenta la hizo desaparecer,
se conservaba al lado del barranco una piedra de molino.

5.5. SAN ÚRBEZ DE BASARÁN


Etimología
Hagiotopónimo. San Úrbez fue un santo de origen galo que, tras servir
de pastor en diversos lugares de Ballibió y La Guarguera, murió en el año 802
donde, con posterioridad, se levantaría el monasterio que lleva su nombre,
cercano a Nocito. Su cuerpo permaneció incorrupto y fue motivo de venera-
ciones hasta que en 1936 sus restos fueron quemados por milicianos repu-
blicanos292.
Basarán, del vascuence BASO `bosque' y ARAN `valle' (Valle boscoso').

Acceso y situación
El mismo acceso que a Niablas (*) hasta el cruce de pistas conocido
como A Cruz de Basarán. Hay que bajar al pueblo y cruzarlo longitudinal-
mente hasta las eras finales. A nuestra izquierda veremos dos eras con sus

292 Entre los numerosos milagros que se le atribuyen a este santo destaca uno por el cual aman-
só y expulsó una feroz osa que tenía aterrorizados a los habitantes de la sierra de Guara. O, dicho de
otra manera, san Úrbez, representante del cristianismo emergente, expulsa al animal mitológico por
excelencia, al representante del inframundo, y los cultos anteriores al cristianismo. Otros investigado-
res, por su parte, atribuyen el nombre del santo a la voz de origen vascón UR 'agua' y BELTZ 'negra'.

218
tua

respectivas bordas y un gran chopo aislado (el único de ese tamaño en el pue-
blo). Debemos dirigirnos hacia él (dirección noroeste) e intentar encontrar el
camino que unía Basarán con Otal. Los primeros metros están cogidos por la
vegetación, pero después se convierte en un precioso y bien marcado sende-
ro que cruza el hayedo situado al norte de la población. El camino, en des-
censo, nos llevará a salvar un barranco donde hay un edificio en ruinas. Es
la fuente de San Úrbez. Pocos metros más adelante, aparece un desvío. El de
nuestra derecha nos llevaría
a Otal tras atravesar la par-
dina de Niablas (*) y el de la
izquierda nos deja en los
campos de San Úrbez, donde
desaparece definitivamente.
Búsquese en el centro de
los campos un gran espedre-
gal. Allí, presumiblemen-
te, se encontraba el monas-
terio293.
Coordenadas UTM
30T YN 291 147, alt. 1340 m
snm.

Descripción
En medio de pequeños
campos atenazados, encon-
tramos un gigantesco pedre-
gal siguiendo la curva de
nivel y con una orientación
este-oeste. Aunque sorpren-
de el tamaño, no hallamos
Campos de Sandúrbez.
restos constructivos que nos En primer plano, ruinas del monasterio.

293 Desde las eras donde se coge el camino es muy visible el amontonamiento de piedras. Hay que
fijarse bien para dirigirnos al mismo en caso de perder la senda.

219
Iglesia de Basarán antes de su traslado a Formigal. Ábside central.
Fotografia de Luis Fernández, 1972

permitan asegurar su correspondencia con el antiguo cenobio. El lugar fue


usado durante siglos como "escombrera" donde se arrojaban las piedras que
salían en los campos circundantes.
Historia
Un solo documento, fechado en el año 1050, certifica el carácter
monástico de Basarán. En él, Ramiro I concede al obispo García, de la dió-
cesis de Sasau-Aragón, "In Beserano (...) monasterium Sancti Urbizi cum sua
hereditate", que dependía de la abadía de San Pedro de Rava294.

294 Antonio DURÁN GUDIOL, El monasterio de San Pedro de Siresa, Zaragoza, DGA, 1989, p. 128.
Este investigador hace alusión en este trabajo a otro documento, fechado en 1044, que atribuye tam-
bién a la historia de este cenobio. Personalmente sentimos disentir de la opinión del ilustre medieva-
lista, pues creemos que el documento en cuestión es atribuible al monasterio de San Úrbez de la
Garganta (véase el apartado 5.9). El documento íntegro lo encontraremos en Antonio DURÁN GUDIOL,
Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 17, p. 34.

220
Etnología
Nadie en Basarán conocía la existencia de un monasterio dedicado a
san Úrbez en las inmediaciones de su pueblo. No aparecían restos humanos
al labrar las tierras cercanas; sin embargo, cuando se tenía que construir
alguna obra con "buena piedra", se iban a buscar estas "ta o espedregal de
San Úrbez, porque salían ya picadas". Algunas jambas y dinteles de puertas
que todavía se ven en el pueblo las trajeron de allí.
Curiosamente sí que se decía que en la iglesia de Basarán, hoy tras-
ladada y reconstruida en Formigal, había "reyes, condes y muchos monjes y
curas" enterrados
Materiales
En el pedregal y sus inmediaciones aparecen gran cantidad de piedras
calcinadas y grandes fragmentos de tosca.

5.6. SAN MARTÍN DE CERCITO


Otros nombres
Circiti, Cercitu (1039), Cerciio, Zirzitu, Zerzito, CiTit (1085), Sercito
(1090), Cecito (1276)295.
Etimología
Hagiotopónimo. San Martín era un legionario romano de origen hún-
garo. Se convirtió al cristianismo y llegó a ser obispo. Murió hacia el año 395.
El episodio más conocido de su vida y por el que se le representa es la parti-
ción de su capa para tapar a un mendigo. La tradición lo ha asociado al infra-
mundo, por lo que se le suele venerar en ermitas rupestres. Su festividad se
celebra el 11 de noviembre296.

295 Existió otra villa llamada Cercito en la Jacetania que también aparece frecuentemente men-
cionada en la documentación pinatense. Ricardo MUR SAURA (Geografia medieval del voto a san
Indalecio, Jaca, 1991, p. 46) la localiza en la actual pardina de Cercito, en término de Bailo.
296 San Martín es uno de los santos más venerados en todo el Pirineo. Se le relaciona con el mito del
oso porque, como él, comparte el mundo subterráneo (de hecho, en muchas partes del Pirineo los habi-
tantes se refieren a este animal con el sobrenombre de Martín). Ambos son los guardianes de las almas de
los muertos. Por eso su festividad se celebra en noviembre, mes tradicionalmente asignado a los difuntos.

221
Cercito, del latín QUERCUM + el sufijo abundancial -ETUM, lugar donde
abundan los robles o encinas'.

Acceso y situación
Para llegar a los restos de este importante monasterio se nos ofrecen
tres posibilidades, enumeradas por orden de dificultad:
La más cómoda pero más larga consiste en dejar el coche en Acumuer
e ir a buscar, junto a la fuente, una calle en la que veremos marcas blanqui-
rrojas del GR-15. Siguiéndola en dirección noreste enseguida se convierte en
un sendero de herradura que nos llevará hasta una caseta situada en una
zona de campos abandonados. Desde allí debemos coger una pista que dis-
curre por encima de los campos y seguirla en dirección sureste hasta un
collado, divisoria de aguas entre la Bal de Acumuer y el barranco de Aso. Hay
que dejar la pista aquí y andar varios metros por la cresta hasta llegar a la
punta Lucars (1766 m), vértice geodésico con una magnífica panorámica.
Desde allí, es preciso bajar directamente hacia el oeste, sin camino y sorte-
ando erizones y pinos, hasta pasar por un gran pilar de piedra (muga entre
los montes de Acumuer y Asún). A partir de aquí encontraremos un pequeño
sendero que seguiremos en la misma dirección hasta llegar a una zona más
llana y cubierta de pinos en la que destaca en el centro un inmenso pedre-
gal. Estamos en las ruinas del monasterio (1 h y 45 minutos, aproxima-
damente).
La segunda posibilidad es dejar el coche en el desvío de la fuente vieja
de Acumuer, que veremos pocos metros antes de llegar al pueblo a la dere-
cha, al lado de un cartel de senderos. Desde la pista hay que fijarse, al otro
lado del barranco, que un bosquete de caxicos forma un triángulo cuyo vér-
tice es la punta donde se encuentran las ruinas. Crúcese el barranco y cója-
se el lado derecho del "triángulo". Hay que subir rectos, sin camino y por
donde más cómodo nos parezca. La vegetación molesta pero es posible llegar.
La tercera y menos recomendable consiste en coger al lado de la fuen-
te vieja de Acumuer un sendero que parte en dirección suroeste. Al principio
está muy bien marcado pero poco a poco se va difuminando. Pasa por la
cabecera de un pequeño barranco, en un terreno sumamente expuesto y muy
suelto, en el que un resbalón nos provocaría un accidente de graves conse-

222
cuencias, y desemboca en una zona de campos llanos conocidos como As
Biñas. Allí se inicia una penosa subida, en dirección este, trepando por viejas
paredes, por encima de los erizones y sorteando los pinos hasta encontrar las
ruinas en una superficie donde la pendiente disminuye ostensiblemente.
Coordenadas UTM 30T YN 138 225, alt. 1505 m snm.
Tradicionalmente, se ha ubicado el monasterio en una zona de monte
situada al norte de Acumuer, junto al río Aurín. Allí hallamos el campo San
Martín, A Cruz de San Martín, Os Huertos de San Martín, A Lurte San Martín
y O Barranco San Martín. Cercito, por su parte, no es conocido. Creemos que
esta zona se denomina así por su pertenencia al cenobio pero no es allí donde
debemos ubicar el histórico monasterio.
Descripción
Lo que con toda probabilidad son las ruinas del viejo priorato pinaten-
se se nos presentan como tres grandes montículos individualizados separa-
dos entre sí por pequeñas zonas llanas. El situado más al este, que creemos
correspondería a la iglesia, es el más voluminoso. Afloran pequeñas alinea-

San Martín de Cercito. Restos de paredes

223
ara

ciones de muros y está compuesto únicamente por piedra suelta provenien-


te de escombros. Esto, el volumen y la ausencia total de vegetación arbórea
en todo el montículo297 nos hacen suponer que se debe de encontrar en un
estado de conservación excelente.
Otro de los pedregales, orientado también este-oeste, se encuentra
al noroeste del otro. El volumen de piedras acumuladas es también muy
importante.
El último de todos ellos lo encontramos al oeste, ya en la zona donde ter-
mina la zona llana, y se encuentra situado perpendicularmente a los otros dos.
Historia
El Cartulario de Cercito, que luego pasó a formar parte del de San Juan
de la Peña, ha sido profundamente estudiado por Ana I. Lapeña298 y por
Antonio Durán299, tanto en su época independiente como en su etapa como
priorato dependiente de San Juan de la Peña. Su historia, relativamente
corta pero densa, es imposible de consignar en un trabajo de estas caracte-
rísticas, por lo que nos vamos a limitar a reseñar los hechos más significati-
vos de la vida del cenobio. Remitimos al lector interesado a la extraordinaria
obra de estos autores.
Uno de los primeros documentos del cartulario hace mención a una
fundación de tintes legendarios. En él se nos dice: "Un día el conde Galindo
[Galindo II, hijo de Aznar II e kliga de Pamplona], que dominaba Atarés y
Senegüé, salió de caza con sus barones. Persiguiendo un jabalí que había
logrado levantar, llegaron al lugar donde hoy está el atrio de la iglesia de San
Martín. Al acercarse descubrieron una iglesuca escondida por la maleza. Y,
luego que la vieron, el conde y sus barones desenfundaron sus espadas y lim-
piaron el lugar hasta conseguir entrar en la iglesia, dentro de la cual oraron.

297 La vegetación que lo cubre está compuesta fundamentalmente por bojes (Buxus sempemirens),
erizones (Echinospartum horridum) y algunos enebros (Junniperus communis). Los pinos que rodean
todo el montículo no han tenido ocasión de prosperar debido, seguramente, a la falta de suelo vegetal
y a la abundancia de piedra suelta muy permeable.
298 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 325.
299 Antonio DURÁN GUDIOL, Arte altoaragonés de los siglos x y xt, Sabiñánigo, CAZAR, 1973, p. 16.

224
Después de la oración, descubrieron una lápida en la que estaba escrito:
"Esta es la casa de Santa Columba y de San Martín y de San Juan y de San
Pedro". Complació al conde el lugar y mandó edificar en él un monasterio, en
el que dispuso vivieran hermanos con el fin de servir a Dios de día y de
noche". Sigue a continuación lo que para Antonio Durán Gudiol es la parte
histórica del relato: "Había cerca de la pequeña iglesia descubierta una
villa llamada Cercito, defendida por dos castillos, uno en Sancta Cruce de
Eresun y otro conocido con el nombre de Kastello Panificu (...)300. Salieron de
estas fortalezas los hombres que las guardaban y entablaron batalla, en el
curso de la cual se ocasionó tal mortandad que la sangre corrió como el
agua. Y el conde Galindo ofreció a San Martín la villa de Acumuer, cuyos
moradores habían de ser para siempre siervos suyos. Esta oblación fue
después confirmada por el rey don García y la reina doña Urraca Mayor,
los cuales mandaron que todo se cumpliera como había dispuesto el con-
de Galindo".
En este mismo documento se nos dice que "Sancti Martini de Zirzitu,
quod est situm in ripa de agua, sicut ab antiquis conperimus"301 (a orillas de
un río [?], según nos dijeron los antiguos).
También del siglo IX es un documento en el que se nos cuenta que el
presbítero Ellebonus, uno de los primeros pobladores de la población de
Eresun, tenía problemas oculares, por lo que se dirigió al abad de San Martín
solicitando su acogida en la enfermería del monasterio. Allí vivió el resto de

300 La problemática población de Eresun o Sancta Cruce de Eresun, según la crónica fundacio-
nal de Cercito, ha sido identificada por numerosos autores con el actual topónimo Santa Cruz, al sur
de Borrés (coordenadas UTM 30T YN 129 149, alt. 911 m snm), aunque Ángel CANELLAS (Colección diplo-
mática de San Andrés de Fanlo [958-12701, cit., p. 155) y diversos filólogos (Jesús VÁzQuEz, Toponimia
de las comarcas de Tierra de Biescas y Sobrepuerto [Huesca], publicación en microficha, Huesca, IEA,
1992; Antonio UsInu ARTETA, Toponimia aragonesa medieval, Valencia, Anúbar, 1976) lo identifican
con Isún —hoy Isún de Basa—, donde en la actualidad se conserva el topónimo Cruzeta. Cerca de este
punto afloran sepulturas de laja de un cementerio de "os tiempos d'a peste". Por otra parte, debería
valorarse también la posibilidad de que Eresun se refiera a la cercana población de Asún.
El Kastello Panificu, por su parte, ha sido identificado por diversos autores con el actual topó-
nimo Castillón Pellicán, ubicado al norte de Borrés, en la divisoria de aguas del Aurín con la Bal Ancha
(coordenadas UTM 30T YN 127 172, alt. 1310 m snm). Aunque el topónimo es sugerente, superficial-
mente no queda el más mínimo resto que nos permita asegurar dicha ubicación.
301 Antonio UBIEIU ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. I, doc. 9.

225
121

sus años y, agradecido, cedió a San Martín un tercio del término de su


pueblo302.
En el ario 920 el conde Galindo señala los límites del monasterio: "De
illos terminos de Sancti Martini quos debet tenere. in primis, quomodo fue-
runt terminati, veniamus ad Iungentes, id est ad illum ribulum qui currit
subtus Eresum, ibi coniungunt se montes, ideo nomen abet Iungentes; de
Iungentes usque ad Fagulum terminaberunt, de Fagulu usque ad Buscu, de
Busculu usque ad Lukis, de Lukis ad Pueiu Tabanusu, de Pueiu Tabanusu
usque ad Mirapedes, de Mirapedes usque ad Poiu Mennusu, de Poiu
Mannesu usque ad Beliana, dehinc ad Ellezou de Buesce, dehinc ad
Frabucatu, dehinc ad Erbiginusu, deinde usque ad Sarracinatu. / Veniamus
retro ad Iungentes: de Iungentes ad Spongola, de Spongola ad Literi, de Literi
ad Piperi, de Piperi ad Crepos, de Crepos ad Pueiu Cornilgero, de Pueiu
Cornilgero ad Arripa Frecta, de Arripa Frecta ad Postalelgus, de Postalelgus
ad Kastellum Mangones, de Kastellum Mangones ad Ozorbito, dehinc ad
Abece maiore, dehinc ad Tabuliellas, dehinc ad Cuellu de Larede, dehinc per
illas lenas usque ad Somala, de Somala usque ad Sarracinatu, quantum
agua bertit de una serra usque ad alia serra totum posuit ille comes dom-
nus Galindo in Sancti Martini, et postea confirmaverunt reges qui post eum
fuerunt"303.
Del mismo ario en que se detallan sus límites (920) sabemos el nom-
bre de tres de los monjes que lo habitaban: fray Galindo, fray Céntulo y fray
Fortuño304.

302 Ibídem, doc. 10.


303 Ibídem, doc. 11. Resulta bastante extraño que, al contrario de lo que ocurre con otras delimi-
taciones de monasterios (San Salvador de Sorripas, Bailarán...), donde la toponimia medieval se puede
rastrear todavía hoy sin demasiadas dificultades, la mayor parte de los topónimos que aparecen men-
cionados en este documento nos son desconocidos. Únicamente cuatro de ellos podrían coincidir con
alguno actual, teniendo únicamente en cuenta su homofonía, sin entrar en consideraciones sobre su
etimología: Spongola podría corresponder al actual pueblo de Espuéndolas, en la Canal Ancha, Lárede
' rede, Somala con la actual Peña Somola (2680 m) que cierra el valle de
ha sido identificado con Lar
Acumuer por el norte y Lukis podría ser el actual Cerro Lucas (1766 m) situado en la divisoria de aguas
del Aurín y el barranco de Aso, aunque Lucas, no cabe duda, deriva del aragonés lucars 'pueblos'.
304 Antonio DURÁN GuDI0L, Arte altoaragonés de los siglos x y cit., p. 16.

226
ffi 1:21

Durante el reinado de Sancho el Mayor, este rey entrega a Cercito la


tercera parte de la villa de Orcantué (*)305.
En 1039, tras su etapa autónoma, el monasterio de Cercito pasa a ser
propiedad de San Juan de la Peña, donado por el rey Ramiro I a cambio del
lugar de Bailo. En este documento se detalla que el "(...) monasterium qui
dicitur Sancti Martini de Cercitu, qui est situs iux-(ta) portum contra partes
Ga11ie306, cum edificiis cunctis atque familiis, tenis, pratis, pascuis, paduli-
bus, montibus, estibis, aquis, villis, id est Aqumueri, Agurini, Sancti Vicenti
de Arres, cum aquis et padulibus, istas tres cum omni integritate, et de fila
villa que dicitur Orzantue medietate".
En 1072, Banzo, después de haber sido abad del monasterio de San
Andrés de Fanlo (*), lo fue de Cercito. El motivo: su negativa a aceptar el cam-
bio de rito impuesto por el rey Sancho Ramírez tras su vasallaje con la santa
sede. Banzo, tras ser destituido por el rey de su abadía, se refugió en San
Juan de la Peña y el entonces abad del cenobio pinatense —Aquilino— le con-
cedió la abadía de Cercito, donde murió seguramente en el ario 1083. A par-
tir de esta fecha figura como abad Íñigo Jimenones.
Durante los últimos arios de Banzo y los primeros de Íñigo se
documenta la presencia en San Martín de tres lusitanos que, habiendo
huido de tierra de sarracenos, se refugiaron en dicho monasterio trabajan-
do como yugueros. Sus nombres eran Juan, García y Giari. A estas per-
sonas, residentes en Larrés, se les dieron tierras en Borrés, viñas en
Larrés, un huerto en Aurín y un terreno para que se construyeran una
casa. A cambio, debían tributar anualmente a Cercito un cahíz de trigo,

305 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 34.
306 Antonio Usigro ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. II, doc. 74: "Monasterio lla-
mado San Martín de Cercito que está situado junto al puerto que va a las Galias" (?). La única expli-
cación que se nos ocurre para esta descripción está en el hecho de haber aparecido monedas romanas
e ibéricas en la parte alta del valle del Aurín, lo que nos hace suponer que fue un lugar de paso, hasta
ahora desconocido, desde tiempos inmemoriales. De todas formas, la orografía solo permite el paso al
valle de Tena (y por tanto a las Galias) por un punto que actualmente es conocido como Canal del Pan.
Por esta canal -situada a 2150 m- solo se puede pasar andando, sin animales, y aun así únicamente
durante los meses estivales.

227
1+1

uno de ordio307, un nietro de vino, treinta panes y un carnero engor-


dado308.
En los inicios del abadiado de íñigo, se documenta el atreudamiento de
unas tierras en Borrés, Larrés y Aurín por parte del prior del monasterio309.
En 1106, el abad de San Juan de la Peña concede a García y Sancho Aznar
una propiedad en Acumuer a cambio de que pagaran anualmente cuatro car-
neros al priorato de Cercito310.
Según bula del papa Alejandro III el monasterio de San Martín perte-
necía a San Juan de la Peña311. Según la concordia del obispo Vidal de
Cardias de Huesca, en 1245 el monasterio de San Martín seguía siendo pro-
piedad de San Juan312. En 1276, con motivo de la elección de Juan como
abad de San Juan de la Peña, ratifican dicha designación todos los monjes y
varios priores de monasterios anexionados, entre los que se encontraba
"Petrus, prior Sancti Martini de Cecito"313.
En 1391, San Juan de la Peña atreuda a Pedro Diosa y a su mujer,
María de Acín, durante quince años, la casa, la iglesia de San Martín y su
molino. El matrimonio se comprometía a mantener la iglesia y el molino y a
pagar siete rovos de trigo y siete de centeno al prior y los diezmos al limos-
nero. Además, debían abonar 55 sueldos al prior por el aprovechamiento de
la cabaña ganadera de San Martín314.
A partir del siglo XIII empieza a alternarse en la documentación la

307 En el Pirineo se llama ordio a la cebada (Hordeum migare L.), habiéndose conservado su nom-
bre latino. Curiosamente el centeno (Secale cereale L.) se conoce, en algunos sitios, como cebada.
308 Antonio Unieren AR rtiA, "Inmigración de lusitanos al Altoaragón", Serrablo (1986), 60-61-62.
309 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, "Aportación al conocimiento de las fuentes históricas medievales para
la comarca de Serrablo", Serrablo, 100 (1996), pp. 15 y ss.
310 Ibidem.
311 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 141.
312 Ibidem, p. 141.
313 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 131, p. 277.
314 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, "Aportación al conocimiento de las fuentes históricas medievales para
la comarca de Serrablo", art. cit.

228
ffi

denominación de San Martín de Cercito con la de San Martín de Acumuer,


usándose ambas indistintamente al principio y consolidándose la última a
mediados de este siglo. Como mera hipótesis, se puede pensar que a partir
del siglo XIII el monasterio ubicado en las cercanías de una villa llamada
Cercito pasó a situarse en las cercanías de Acumuer315.
En una visita pastoral efectuada a Acumuer en 1499 por fray
Guillermo Sena, obispo auxiliar de Huesca-Jaca, se menciona la "heremita
Sancti Martini" como la ermita principal de las varias que había en su tér-
mino. Probablemente esta ermita sea lo que quedaba en esa época del anti-
guo monasterio316.
Pedro Villacampa, en su noticiario, nos dice que en 1508 "san Martín
de Acumuer fue monasterio en el tpo de suso antiguo"317 Rafael Leante318
escribe en 1889 que "En el término de Acumuer existió también el Monasterio
de benedictinos, conocido con el nombre de San Martín de Cercito, del que
solo restan los vestigios", y que la propia villa de Acumuer "fue fundada hacia
el año 830 por D. Galindo (...) para cortar las luchas de los pueblos de Asún
y Cercito sobre derechos al monasterio de San Martín".

Etnología
Cuentan los antiguos habitantes de Acumuer que en la punta Lucas
"hubo flaires de San Juan de la Peña" y que estos tenían muchos animales.
Una mañana los soltaron para que fueran a pastar y, barruntando una gran
nevada, estos "s'en fueron hasta tierra baja. Hasta en Ayerbe cuentan que les
amanecieron vacas". A raíz de esto, los monjes que habitaban ese lugar deci-
dieron bajar a Acumuer, donde las condiciones de vida eran mejores (Antonio
Puértolas, Acumuer, 2000).

315 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 326. Esta autora apunta que no era un hecho infrecuente el traslado de las
comunidades monásticas a zonas más propicias o a las cercanías de poblaciones de mayor entidad por
diversos motivos. El propio San Juan de la Peña, tras el incendio acaecido en 1675, se trasladó al
monasterio construido en el llano de San Indalecio.
316 Antonio DURÁN GUDIOL, Arte altoaragonés de los siglos x y xir, cit., p. 106.
317 Noticiario de Pedro Villacampa en la Revista de Huesca.
318 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, cit., p. 336.

229
Esta pequeña leyenda probablemente tenga su origen en la explicación
del traslado de la comunidad monástica, probablemente entre (males del
siglo xii y principios del XIII, de la ubicación propuesta a Acumuer.
Para algunos habitantes de la villa, sin embargo, las ruinas que que-
dan en la punta Lucas son restos de "una torre d'os moros" (Luis Gracia,
Acumuer, 2000).

5.7. SAN ANDRÉS DE FANLO


Otros nombres
Fanilo, Fanilu, Fanillo, Fanllo, Fanno, Fallo, Fallense.
Etimología
Hagiotopónimo. El nombre completo es monasterio de San Salvador y
San Andrés de Fanlo, aunque se conoce generalmente por la segunda advo-
cación. San Andrés fue apóstol de Jesucristo, obró muchos milagros (entre
ellos numerosas resurrecciones) y convirtió al cristianismo a muchas perso-
nas. Una de ellas fue la esposa del procónsul de Acaya. Este procónsul, de
nombre Egeas, sometió por esto a san Andrés a un interrogatorio para des-
pués crucificarlo cabeza abajo en una cruz puesta al revés.
Fanlo, del latín FANUM `templo' + diminutivo.
Acceso y situación
Carretera N-330. Llegados al Hostal de Ipiés, tómese el desvío señali-
zado a la izquierda que nos lleva al pueblo de Ipiés. Pasada la aldea, una
pista recientemente acondicionada pasa por debajo de la iglesia319 y entre
campos de cultivo al principio y pinos y caxicos después cruza el barranco de
Fanlo y nos lleva sin pérdida a la actual pardina de Fanlo. Todo el recorrido
está señalizado con las marcas del PR-8.
Coordenadas UTM 30T YN 173 032, alt. 860 m snm. Pardina Fanlo.

319 Merece la pena acercarse a la iglesia de Ipiés. La edificación, del siglo xvii y reconstruida tras la
última contienda civil, guarda entre sus muros pequeños detalles de arquitectura románica: numerosos
sillares presentan marcas de cantero y todavía se conservan pequeñas molduras de ajedrezado jaqués.

230
Descripción
La actual pardina de Fanlo se nos presenta como un gran edificio de
expansión horizontal, rodeado de una serie de edificios auxiliares. La casa, a
la que se le conoce como "casa nueva", tiene la primera planta abovedada y
se adivinan multitud de sillares reaprovechados en sus paredes, así como
múltiples reformas a lo largo de los siglos.
Al oeste de la construcción persiste un gran muro construido con silla-
res unidos con cal hidráulica y que con toda seguridad pertenece a un edifi-
cio anterior. En ese muro aparece una puerta adintelada que en la actuali-
dad se encuentra tapiada. Al sur, junto al barranco, vemos el arranque de lo
que parece ser un puente o un azud, aunque los vecinos de Ipiés no recuer-
dan haber visto nunca un molino a orillas del barranco.
Por último, al este de las edificaciones, en un pequeño espolón colga-
do sobre el barranco, aparecieron abundantes restos humanos sacados a la
luz por las repoblaciones forestales.

La pardina de Fanlo en la actualidad

231
Historia
Es imposible, en un libro de estas características, relatar la historia
completa del cenobio. La extensa colección documental que se conser-
vó hasta 1936, estudiada, como ya se ha dicho, por Ángel Canellas, nos obli-
garía a transcribir su trabajo íntegro. Por tanto, nos vamos a limitar a rela-
tar lo más sobresaliente de la vida del que sin duda fue el gran centro ecle-
siástico y administrativo de Serrablo y remito al lector interesado a la obra de
este autor.
Probablemente es en el siglo x cuando se funda el monasterio. El pri-
mer documento del cartulario data aproximadamente del año 958. A comien-
zos del siglo xi figura como abad de Fanlo un tal Sancho, aunque los doce
documentos que hacen mención a este personaje no lo nombran expresa-
mente como tal abad.
En 1035, figura como abad Banzo. Hasta su destitución en 1070, este
personaje acrecentó sobremanera el dominio del monasterio, a la vez que
cooperó en la empresa militar del rey Sancho Ramírez con la construcción de
una torre en Alquézar "para ensanchamiento de cristianos y mal de moros".
Banzo asiste al concilio de Jaca en 1063, firmando las actas como "abba coe-
nobii sancti Andree apostoli".
En 1070 el rey Sancho Ramírez, tras viajar tiempo atrás a Roma,
se hace vasallo del papa Alejandro II e instaura en su reino la liturgia
romana. Banzo, seguramente, es reacio a sustituir la liturgia toledana o
mozárabe (la que hasta entonces se practicaba en todo el territorio) por la
romana. Como consecuencia de esto es destituido de su cargo al mando
del monasterio de Fanlo y se refugia en el de San Juan de la Peña y des-
pués en el de San Martín de Cercito (*), donde seguramente murió, en torno
al año 1082.
A partir de 1071 y hasta el 18 de abril de 1118 figura como abad
Jimeno Vita. En 1083, Jimeno Vita aparece también como abad de Loarre,
por lo que se deduce que el monasterio de Fanlo dependía de aquel.
En 1093 San Andrés de Fanlo, junto con Loarre y el monasterio de
Siresa, pasan a depender, por decisión del rey Sancho Ramírez, de la abadía
de Montearagón, donde habían de residir los abades, por lo que al monaste-
rio de San Andrés se le asigna la categoría de priorato y es confiado a una

232
ñn

serie de priores320. Es en este año cuando se incorpora a Montearagón la


abadía de San Salvador, Genaro y Vicente, conocida generalmente como San
Genaro del Gállego (*), y probablemente por razones de proximidad geográfi-
ca pasa a depender del priorato de Fanlo. En torno al 1094 Jimeno Vita figu-
ra como prepósito de Montearagón y abad de Fanlo, Loarre y Siresa y se
encarga la regencia de San Andrés a un prior llamado Galindo Jimenones.
Durante esta época, probablemente con motivo de la incorporación de
Fanlo a Montearagón, se hizo un inventario de bienes del monasterio en el
que se reseñan códices de su biblioteca, joyas de la iglesia, ropas de altar,
ropas litúrgicas, ropas del dormitorio canonical, enseres de cocina, herra-
mientas de diversos oficios y datos sobre la cabaña ganadera del monasterio.
Tras la muerte de Jimeno Vita en 1118 el priorato de San Andrés es
encomendado al abad Fortuño de Montearagón hasta su muerte, el 22 de
septiembre de 1169. Durante su abadiazgo, sabemos el nombre de dos prio-
res de San Andrés: Artal (año 1130) y García (año 1134).
En 1166, el patrimonio del priorato de Fanlo se desglosa en dos men-
sas: la del abad de Montearagón, al que se adjudica en el reparto el cenobio
de Fanlo, y la mensa de los monjes, a los que corresponde San Genaro del
Gállego.
En 1170 entra a ser abad de Montearagón Berenguer Raimúndez, que
además llegó a ser obispo de Lérida y arzobispo de Narbona.
El 10 de junio de 1338, su iglesia fue visitada por los enviados del rey
con objeto de recaudar fondos para la construcción de la catedral de Huesca.
Tenía categoría de rectoría y fueron testigos Pedro Espín y Pedro
Fanlo321.

320 Antonio DURAN GUDIOL, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 55, p. 75:
"Preter hanc donationem concedimus etiam eidem ecclesie Ihesu Nazareni monasterium Sancti Andree
de Fanlo cum omnibus appendiciis suis decaniis vilhs mansis placiis posessionibus cum omnibus
hominibus mischinis suis et posteritate illorum cum tenis vineis pratis silvis garricis arboribus fruc-
tiferis vel infructiferis molendinis aquis cum exitibus et regressibus earum vie ductibus et reductibus
earum tam urbanum quam rusticum montuosum sive declivium quicquid dici vel nominan humano
ore potest omnia et in omnibus sicut unquam tenuimus vel tenere debuimus per qualescumque voces
sine ulla reservatione cum universis que nunc habet vel in futurum habiturum est".
321 Antonio DURÁN GUDIOL, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 61.

233
En 1566 seguía perteneciendo a Montearagón hasta que, por bula
de 18 de junio de 1571, pasó a ser propiedad de San Pedro el Viejo de
Huesca.
Por otra parte Briz lo nombra como propiedad del monasterio de San
Juan de la Peña, aunque consideramos que el monasterio fanlés nunca figu-
ró en la nómina de propiedades del cenobio pinatense322. Por ultimo, men-
cionaremos que Madoz323 nos indica que, en 1845-1850, era una sola casa
habitada, con cuatro vecinos de catastro.
Etnología
Francisca Sanvicente, nacida en 1915 y familia de los últimos arren-
datarios de la pardina de Fanlo, recuerda haber oído siempre que la pardina
había pertenecido a "os monjes". Se decía que tenían muchas viñas y muchas
cabras. Hasta la década de los 70, en que el entonces ICONA comenzó a repo-
blar los montes que rodeaban la pardina. Hubo un edificio al que llamaban
O Castillo y a otro A Cárcel, que fueron derribados por estar en ruinas.
La pequeña capilla adosada a la casa poseía pinturas murales, entre
las que se recuerda que había pintado un ángel y "vírgenes".
Al este de las edificaciones y en pleno monte existe un impresionante pozo
nevero324 del que se decía que era usado por los monjes del monasterio para
guardar nieve con la que conservaban los alimentos.

322 Ana Isabel LWEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 142.
323 Pascual IVIADoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico..., 1845-1850, cit., voz "Fanlo de
Jaca".
324 Coordenadas UTM 30T YN 191 037, alt. 1040 m snm. Aunque podría tratarse de una cons-
trucción contemporánea al monasterio, la primera cita fiable del uso de la nieve recogida en este pozo
para refrescar alimentos la encontramos en 1635, en el libro de cuentas de la cofradía de la Virgen
Blanca, cofradía que se celebró entre 1602 y 1733, seis arios en Laguarta, ocho en Escusaguá (donde
existe otro pozo similar), nueve en Cerésola, siete en Sandias, cinco en Abenilla y cuatro en el palacio
de Fanlo (Enrique SATUÉ OLIVÁN, Religiosidad popular y romerías en el Pirineo, Huesca, IEA-DPH, 1991,
p. 131). Por otra parte, el uso de la nieve para refrescar alimentos o incluso como cura para algunas
enfermedades se generaliza en todo el tercio central de la provincia en el siglo xv (Albert PA1NAUD y Pedro
Ansa, "El comercio de la nieve en Huesca durante los siglos xv a xix", Bolskan, 11 11994], pp. 173-
191). Por último, diremos que en el Cartulario de Fanlo no encontramos mención alguna del uso de
nieve ni de la utilización de estos pozos.

234
Por último mencionaremos que, cuando se repoblaban los montes cir-
cundantes, en el lugar donde se creía que estaba el cementerio del monasterio
derribaron un gran roble centenario y, mezcladas con las raíces, aparecieron
dos calaveras, según los informantes, "de curas" (José María Ara, Ipiés, 1993).
Materiales
La posterior ocupación de los terrenos hace que no hayamos encon-
trado cerámica u otros materiales que nos pudieran servir para datar con fia-
bilidad el yacimiento.
Hasta hace una década había un sillar reaprovechado, que podría
haber pertenecido al monasterio, en una paridera cercana a la casa y cuya
desaparición hay que lamentar. Afortunadamente, queda una fotografía en la
magnífica obra de Antonio Durán Arte altoaragonés de los siglos x y X1325. Se
trataba de una curiosa cruz incisa formada por ángulos inscritos dentro de
un círculo.
En el vado del barranco que hay que cruzar para llegar a la pardina se
conservaba una piedra de molino colocada en los arios 70 para facilitar el
paso de vehículos. Esta piedra fue recuperada por miembros del Museo de
Artes de Serrablo y actualmente se puede observar en la sección de arqui-
tectura de dicho museo. Se conserva también en este un pequeño capitel sin
decoración que fue rescatado de entre las ruinas hace pocos años por un
habitante de Ipiés.
Por último mencionaremos como curiosidad la existencia de olivos en
las cercanías de los edificios. Se trata de los únicos olivos que crecen de
forma espontánea en la comarca. ¿Sería mucho suponer que esos olivos son
contemporáneos al monasterio? Recordaremos solamente que el olivo es un
árbol que puede llegar a vivir hasta mil años.

325 Antonio DURÁN GUDIOL, Arte altoaragonés de los siglos x y X1, cit., p. 82.

235
5.8. SAN GENARO DE GÁLLEGO
Etimología
Hagiotopónimo. El nombre completo era monasterio de San Salvador,
San Genaro y San Vicente, aunque en la mayor parte de los documentos se
le menciona como San Genaro de allego. San Genaro, también llamado
Januario, fue obispo de Benevento (Italia). Al poco de ocupar la silla episco-
pal, fue hecho preso por los paganos y degollado. Es el patrono de Nápoles,
donde se conserva su supuesta sangre, que en algunas ocasiones se licua.
Su festividad se celebra el 19 de septiembre.
Acceso y situación
Lamentablemente, desconocemos la situación exacta de este cenobio.
Diversos autores lo localizan cerca de la desembocadura del río Basa en el
allego, seguramente siguiendo las indicaciones del Cartulario de Fanlo326 en
su documento 88. En él, el rey Sancho Ramírez y su hijo Pedro dan al monas-
terio de Montearagón el de San Genaro y la iglesia de San Juan de Arguisal y
se detalla que el "monasterio Sancti Ianuarii quod est situm super ripam flu-
minis quod dicitur Gallito", es decir, sobre las ripas u orillas escarpadas del río
llamado Gállego. Cerca del Basa, en el único punto donde el allego presenta
o, mejor, presentaba orillas escarpadas era entre el antiguo túnel de Bailín y El
Puente Sardas, lugar donde el río se encajona para cruzar la sierra de San
Pedro. Terrenos que han sufrido una intensa acción humana con construccio-
nes de edificios, carreteras, etc. Probablemente, dado el estado actual de los
terrenos, sea imposible localizar la ubicación exacta de este monasterio327.

326 Ángel CANELLAS, Colección diplomática de San Andrés de Fanlo (958-1270), cit., p p. 107. Esta
misma descripción de su ubicación la encontramos en el doc. 55 de la Colección diplomática de la cate-
dral de Huesca.
327 Nos permitimos aquí lanzar una teoría que pudiera parecer atrevida pero que consideramos
podría tener cierto interés. En las cercanías de Sardas existe una villa romana de la que se tiene noti-
cia desde el ario 1981, cuando se descubrió una lápida de mármol de origen romano. Esta villa en la
actualidad está sujeta a un irremediable expolio por parte de excavadores clandestinos y en un proce-
so de deterioro irreversible. Pues bien, el punto donde se ubica la villa se conoce como corona San
Salvador (la primera advocación del monasterio) y está situada encima de una gran tipa bajo la cual
circula el río Gallego. Desde luego, solo una excavación arqueológica arrojaría más luz sobre esta supo-

236
Historia
El monasterio de San Genaro funcionó de forma independiente desde,
al menos, el año 1065 (primera mención documental) hasta el 5 de mayo de
1093, fecha en que es donado por el rey Sancho Ramírez y su hijo Pedro a la
abadía de Montearagón. Este mismo año, el monasterio de Fanlo (*) pasa a
subordinarse también a Montearagón y San Genaro, probablemente por
razones de proximidad geográfica, pasa a depender del entonces priorato fan-
lés, por lo que toda su documentación entró a formar parte del cartulario de
este último.
De su etapa independiente son ocho los documentos que conocemos:
- Hacia 1065 García López, señor de Ortoliello (¿Huértalo?*), entrega
un documento al monasterio de San Genaro (doc. 45).
- Hacia 1075, Jimeno Iñigones de Huértalo (*) restituye un ¿majuelo?
al monasterio (doc. 65).
- En 1076, Oria entrega a San Genaro sus posesiones en Oto y
Sarvisé, siendo abad del cenobio don Blasco (doc. 68).
- Hacia 1076-1093 se elabora la nómina de mesquinos (siervos o cam-
pesinos que "pertenecían" a nobles o instituciones eclesiásticas) que poseía
el monasterio. En ella se menciona a gentes de Pampilona (¿Pamplona?),
Sengariz, Erro (morro?), Lecaon, Salinas y Auinpano (doc. 83).
- En la misma fecha se elabora una nómina de fincas que poseía el
monasterio en Sarvisé (doc. 84) y dos documentos nombran a los mezquinos
que poseía en este mismo lugar (docs. 85 y 86).
- Antes de 1093, se elabora una lista de los pagos que recibía el
monasterio de las gentes que habitaban Lárrede (doc. 87).
- A partir del 5 de mayo de 1093, el monasterio de San Genaro pasa a
ser priorato de Montearagón con "todas sus decanías, villas, mansiones,
palacios, posesiones, con todos sus mezquinos y los posteriores a ellos (...)

sición, aunque rastreos superficiales han dado numerosos materiales de origen romano y en menor
medida medievales (cerámica común y una llave que se encuentra depositada en el Museo de Artes de
Serrablo). Coordenadas UTM 30T YN 179 102, alt. 814 m snm.

237
tierras, viñas, prados, pastos, bosques, árboles fructíferos e infructíferos,
molinos (...)" (doc. 88).
- Hacia 1191-1204, el abad Berenguer de Montearagón concede a
Bernardo y María varias fincas en Noballa (*) y también "concedimus uobis
confirmamus quod in termino nostro Sancti Ianuarii (...)" (doc. 136).
- Por último, en febrero de 1237, Fernando, rector de Montearagón,
concede a censo una heredad en Calveras328 del valle de Tena a Pedro de
Orós y a su esposa. Entre las condiciones se encuentra el que, para la festi-
vidad de San Miguel, den al monasterio de San Genaro un cahíz de centeno
de medida jaquesa (doc. 163).
Etnología
Ningún habitante de los pueblos cercanos donde se supone estuvo este
monasterio recuerda su existencia.

5.9. SAN ÚRBEZ DE LA GARGANTA


Etimología
Hagiotopónimo. Llamado San Úrbez de Gállego en las noticias más
antiguas y de la Garganta a partir de principios del siglo XIV329. San Úrbez,
véase el apartado 5.5.
Garganta 'barranco angosto'.
Añadiremos que en el documento n.° 85 del Cartulario de San Juan de
la Peña se menciona como san Miguel Arcángel y san Úrbez confesor. En la
actualidad el campo donde se ubicó se llama de San Miguel y San Úrbez.

328 Calveras es un despoblado situado entre Piedrafita y Tramacastilla de Tena, en la cuenca del
río Gorgol. Se conserva la leyenda de dos abuelas que, tras pedir asilo en Saqués, fueron recogidas en
Piedrafita. Anecdóticamente, en el verano de 1997 uno de los autores escuchó una conversación entre
vecinos de Tramacastilla a raíz de la hipotética implantación de una minicentral en el río Gorgol y en
terrenos del antiguo Calveras. Tras una acalorada discusión uno de ellos dijo textualmente: "Ojalá tras
dos biellas ubiesen plegau t'aquí y no ta Piedrafita", lo que demuestra la plena vigencia de estas anti-
guas leyendas.
329 Antonio DURÁN GUDIOL, "El priorato serrablés del monasterio de San Juan de la Peña", Del arte
y la historia medievales en Serrablo, cit., p. 75.

238
211

Acceso y situación
Carretera asfaltada que, desde la variante de Sabiñánigo, lleva a
Lárrede siguiendo la Ruta de Serrablo (señalizada). Pasamos el desvío a La-
tas y Satué y entraremos en Javierre del Obispo. Dejamos el coche en el
pueblo. Por el lado sur de la iglesia sale una pista en dirección este. La se-
guimos hasta el cementerio del pueblo, donde se bifurca. Cogeremos el
desvío de la izquierda (poco marcado), que en pocos minutos y entre mar-
gas nos lleva a un campo dividido por un marguinazo herboso. En la entra-
da del campo se ve un pequeño acueducto por el que pasa la acequia que
suministra agua al pueblo. Crúcese el campo, el marguinazo y la acequia y
el siguiente campo que encontramos es el de San Miguel y San Úrbez. Es el
penúltimo campo de la orilla derecha orográfica del barranco antes de entrar
en el bosque.
Coordenadas UTM 30T YN 209 128, alt. 900 m snm.
Descripción
Monasterio arrasado en su totalidad, no queda absolutamente nada en
superficie. Lo único que parece atestiguar antiguas edificaciones es una ali-
neación de piedras que aflora entre el campo de San Miguel y el siguiente. En
el paso entre los campos aparece lo que creemos es un muro. En los márge-
nes del campo, eso sí, aparecen multitud de piedras perfectamente trabaja-
das y que han ido saliendo a medida que se laboraba el campo.
Historia
Para Durán Gudiol, el monasterio de San Úrbez del Gállego o de la
Garganta fue fundado por monjes provenientes del cenobio homónimo, situa-
do en las cercanías de Nocito, en la segunda mitad del siglo x. Hacia el año
1030, el monasterio de "Sancti Urbici de Gallico cum sua villa de Sotue" fue
unido por el rey Sancho el Mayor de Navarra a la abadía de San Juan de
Ruesta330.
En 1044, un tal don Liedra se había entregado unos años antes "ad onore
Sancti Micaelis arcangeli et ad Sancti Urbici confesori", al que donó casas y fin-

330 Antonio Ueisto ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. I, doc. 52.

239
cas en Cortillas, Satué, Orbane331, Gillué y Casbas de Jaca. Años después, su
hermana confirmó las donaciones, contra las cuales, o parte de ellas, se levan-
tó Aznar de Osán, pleiteando contra el abad de Ruesta. El conflicto se resolvió a
favor del monasterio, en Serué, en presencia del rey Ramiro 1332.
En 1179, San Úrbez del Gállego es propiedad, junto con la iglesia de
Satué, de San Juan de la Peña, según lo confirma la bula de Alejandro III.
Esta propiedad es confirmada nuevamente en 1245, según el acuerdo del
obispo oscense Vidal de Canellas333.
En el año 1185, el abad Dodón de San Juan de la Peña dona a Fortuño
de Gavín unos solares en Casbas para que construya una casa que tributa-
ría, además de diezmos, seis arrobas de trigo y seis de ordio (cebada) al prior
de San Úrbez llamado Arnaldo. En 1209, el monasterio de San Úrbez debía
pagar al comunalero de San Juan de la Peña 25 sueldos334.
A partir del siglo XIII el monasterio es convertido en decanía y arrenda-
do a laicos, según se desprende de un documento fechado en diciembre de
1230 en el que el abad Fernando empeña por 300 áureos, 20 sueldos y 30 cahí-
ces de trigo a Alamazón de Orna y su esposa, Ozenda, el monasterio de San
Úrbez y las villas de Senegüé, Javierre, Betés, Acumuer, Orzendué (*) y Aurín.
En 1309, el abad Pedro cede la decanía -"ecclesiam et domum nostram
Sancti Urbici de la Garganta"- a los esposos Blasco de San Úrbez y Sancha
a condición de que mantuvieran las casas y la iglesia y tributaran anual-
mente (para la festividad de "Sancti Egidii menssis septembris") a San Juan
tres cahíces de trigo y los diezmos de la producción.
Al menos desde este año (1309) y hasta 1355 figura como propiedad
del oficio de la cámara de San Juan de la Peña. En 1317, San Juan de la Peña
da a Sancho de Orós una casa y una gran cantidad de propiedades en
Senegüé, entre las que se encontraba "unam vineam (...) in vallato
Gaverderos et affrontat cum vinea Sancti Urbicii".

331 Puede tratarse del actual pueblo de Osán o del despoblado de Urbán (*).
332Antonio UBIETO ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. II, doc. 85.
333 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 141.
334 Ibidem, p. 411.

240
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ffi 121

El 6 de diciembre de 1329, San Juan atreuda a Romea de Lográn la


honor de Senegüé "cum villa de Subrripis et cum ecclesiis Sancti Urbicii de
Gallecco et Sancti Pelagii de Gavino (*)". En 1351 se menciona en otro docu-
mento de San Juan de la Peña otra viña perteneciente a San Úrbez.
El 4 de octubre de 1355, la iglesia y su heredad es atreudada a Martín
López de Arapul, debiendo este mantenerla y pagar tres cahíces de trigo al
oficio pinatense335. Nuevamente, en 1391 la honor de Senegüé es atreudada.
Esta vez los arrendatarios son Dominga Jiménez y su hijo Pedro, recibiendo
entre otras propiedades las iglesias de San Úrbez del Gállego y San Pelay de
Gavín (*).
En 1404, al detallar las posesiones de un palacio de Sorripas propie-
dad de San Juan de la Peña, se nombra entre otras una viña "en el termino
de Senebue afruantat abadia clamada de Sant Turbez"336,
Etnología
Actualmente el campo donde se asentaba el viejo priorato se llama,
según los habitantes de Javierre del Obispo, "pardina de San Miguel y San
Úrbez" por haber existido una ermita dedicada a San Miguel, aunque no se
acuerdan de verla en pie ni los más ancianos del lugar (Francisco Oliván,
Javierre del Obispo, 1995).
Materiales
Cerámica de diferentes épocas. Varios sillares repartidos por los már-
genes del campo.

335 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., docs. 65, 66, 69, 73, 84, 86, 93, 125, 130 y 186.
336 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 321.

241
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5.10. SAN PELAY DE GAVÍN


Etimología
Hagiotopónimo. También llamado Pelagio o Pelayo. San Pelagio fue
obispo de Irla Flavia, el actual Padrón, en Galicia. Se cree que está sepulta-
do, junto con nueve santos más, en el monasterio de San Esteban. Su festi-
vidad se celebra el 26 de enero.
Nombre también de dos papas que ejercieron su pontificado entre el
556-561 (Pelagio I) y 579-590 (Pelagio II).
Acceso y situación
Carretera N-240, que desde Biescas sube a Gavín y sigue en dirección
a Broto y Ordesa. Poco antes de la población de Gavín sale una pista en
descenso que, tras cruzar el río Sía, nos lleva a Barbenuta y Espierre.
400 metros después de cruzar el río, junto a un cartel que indica "Espie-
rre-Barbenuta", sale una pista a la izquierda con las marcas PR-dirección
Yésero. Debemos seguir esta pista hasta llegar a una zona con campos y
pastizales ganados al bosque. En una curva a la izquierda, 1,7 km desde el
desvío, parte una pista a la derecha que se corta a los 500 metros. Cruzando
el campo que tenemos a nuestra derecha, entre este y el terraplén encon-
tramos las ruinas.
Coordenadas UTM 30T YN 213 215, alt. 1000 m snm. San Peláez.
Descripción
Durante siglos, los restos del antiguo monasterio de San Pelay de
Gavín, fueron un inmenso amontonamiento de piedras sobre las que crecía
una espesa vegetación. En agosto de 1997, el serrablés Federico Díez inicia,
por su cuenta, las excavaciones. Primeramente apareció el ábside, perfecta-
mente conservado, de una iglesia de reducidas dimensiones, posteriormente,
apareció una magnífica puerta de herradura, de excelente factura, que comu-
nica con un espacio abovedado y una escalera de caracol. Las excavaciones,
dada la importancia del descubrimiento, son tuteladas por la Asociación
Amigos de Serrablo y posteriormente, tras la visita del director general de
Cultura de la DGA, son paralizadas por miembros de este departamento a
falta de los preceptivos estudios e informes arqueológicos.

242
El conjunto sacado a la luz hasta la fecha, por su descubridor, por
otros miembros de Amigos de Serrablo, y finalmente por arqueólogos de la
DGA, consta de tres iglesias adosadas. La situada al sur, presenta una nave
rectangular de 5 metros de largo por 2,35 de ancho, terminada en ábside
semicircular en el que se abre una ventana abocinada. Toda la nave estuvo
en origen abovedada, marcando el arranque de esta un modillón. La bóveda,
de cañón corrido, estaba sustentada por un arco fajón que descansaba sobre
columnas triples formadas por elementos semicirculares. Esta nave, se
comunica con el resto de las construcciones a través de una puerta de falsa
herradura en la que las jambas han sido sustituidas por columnas triples.
La puerta, orientada al norte, da acceso a un pasillo cubierto con bóve-
da de cañón que se divide en dos. El de la izquierda, y por una escalera de
caracol abovedada igualmente, da acceso a una gran construcción cuadrada,
sin elementos decorativos, que comunica con el exterior.
El de la derecha, en ángulo de 90.°, da paso a las dos iglesias supe-
riores. De la central, de unas dimensiones mayores que la inferior y la situa-
da al norte, solo se conservan los arranques de los muros. Debió tener una
decoración similar a la iglesia situada al sur, aunque se constatan reformas,
sobre todo al oeste, donde se abrió una puerta, y en la zona del ábside, donde
se empleó abundantemente la tosca para construir dos pequeñas capillas
separadas por el ara del altar.
Por último, la tercera nave excavada, es de dimensiones todavía mas
reducidas que la situada al sur. Está al mismo nivel que la central, posee
igualmente ábside semicircular y se accedía a ella por el mismo pasillo que a
la iglesia mayor.
Mientras que en la iglesia inferior no aparece suelo enlosado (en la
base de las columnas aparece una especie de hormigón formado por argama-
sa y pequeños cantos rodados, las dos iglesias superiores están enlosadas,
con dos escalones que dan acceso al presbiterio.
Adosados al sur y norte del conjunto, aparecen también restos de
muros muy deteriorados, que delimitan pequeñas estancias y de las que,
hasta ahora, no podemos saber a que estaban dedicadas.
Exteriormente, el conjunto presenta una gran austeridad, solo
dos vanos, orientados al sur y este daban luz al conjunto, el ya men-

243
donado del ábside y otro que iluminaba el pasillo de comunicación
entre naves.
La decoración absidal es la típica del románico lombardo, por lo que
habrá que clasificar cronológicamente el conjunto en el siglo XI.
Este es el estado actual del yacimiento, pero una visita a los alrede-
dores nos hace suponer la existencia de muchas mas construcciones (hay
arranques de muros a unos 60 m en línea recta del ábside), necrópolis y una
misteriosa escalera que se hundía en la ladera y que varios de los informan-
tes, de edad avanzada, aseguran existe fuera de las construcciones y de la
zona excavada.
Dado el interés del yacimiento, no dudamos que se acometerán mas
campañas arqueológicas que, a buen seguro, nos depararán gratas sorpresas
y contribuirá a arrojar luz sobre uno de los aspectos históricos más apasio-
nantes y desconocidos de la comarca.
Historia337
En 1061 ó 1079 el monje tfligo, hijo del senior de Biescas, cede por
razones que desconocemos, junto con siete laicos afincados en
Labaguarre338, Villacampa, Gavín, Bergua y Asín, el monasterio de San Pelay
a San Juan de la Peña (según Durán Gudiol el monasterio en esta fecha esta-
ba ya abandonado por los monjes y estas personas se habían apoderado de
él; según Lapeña, podía tratarse de los constructores o los dueños).
En el siglo XI el antiguo monasterio de San Pelay es convertido en deca-
nía (granja con iglesia) dependiente de San Juan de la Peña, siendo decano
de la misma el monje íñigo Sánchez o Sanz, hijo, según Durán, del senior de
Biescas Sancho Aznárez.
En el año 1101, el abad pinatense Sancho traspasó al decano y a San
Pelay unas heredades que la limosnería de San Juan de la Peña poseía en
Lárrede y Busa. En 1111, nuevamente el abad Sancho confía a la hermana

337 Antonio DURÁN GUDIOL, "El priorato serrablés del monasterio de San Juan de la Peña", Del arte
y la historia medievales en Serrablo, cit., pp. 73-74 y 75, y Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San
Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orígenes hasta 1410), cit., pp. 322-323 y 324.
338 Labaguarre es un despoblado situado entre los actuales pueblos de Fragen y Torla.

244
Reconstrucción hipotética de la iglesia del monasterio de San Pelay. Dibujo de José María Estables
del decano íffigo —Toda— la decanía de San Pelay para que la poseyera igual
que su hermano junto con la casa en Lárrede, los excusados de Banastón y
el cuarto de la iglesia de esta localidad. Tras su muerte, debía reintegrarlo a
San Juan de la Peña.
En el primer tercio del siglo XIII, el abad írligo de San Juan de la Peña
entrega a García de Sasal el monasterio de San Pelay, con la condición de
que sostuviera económicamente la decanía y las iglesias de San Pedro de
Hoz, y la de Santa Engracia (*), en el valle de Tena (adscritas a este monas-
terio), a cambio de pagar 25 sueldos a San Juan y reedificar las casas de
San Pelay.
En 1236 Jimeno Romeo devuelve a la cámara de San Juan de la Peña
el monasterio de San Pelay, que estaba "iuxta villam de Gavín" (junto a la villa
de Gavín), reservándose los derechos sobre unas viñas en Oliván que pasa-
rán a pertenecer, tras su muerte, al monasterio pinatense.
En 1246, el monasterio de San Pelayo debía pagar al comunalero de
San Juan de la Peña 25 sueldos339.
En noviembre de 1306 el abad pinatense Pedro dona a Jordán de
Gavín y a su esposa "la iglesia y casa de San Pelay de Gavín con su heredad"
a cambio de que "hicieran cantar misa en ella". En 1306 también se entre-
gaban a treudo tres campos pertenecientes al antiguo monasterio y en 1308
era la iglesia y su casa lo que se "arrendaba".
En el folio 88 del Libro Gótico Pinatense se nombra parte del patrimo-
nio de San Pelay, concretamente el perteneciente a Pedro Spayna de Biescas.
En él se indica que poseía dos muelas de hacer harina y "cuatro mazos pro
pannos de lana gualzire" (batanes), un molino cercano al puente de Biescas,
una tierra en esta misma villa, otra tierra en Podiumrotundum340 sobre el
camino, otra más abajo del camino, otra en la sierra de Astés341, cuatro tie-

339 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 411.
340 Topónimo situado en la vertiente meridional de la sierra de Tendeñera, en el actual puerto de
Gavín.
341 Cerro muy visible desde Biescas que todavía conserva su topónimo medieval (coordenadas
UTM 30T YN 215 232, alt. 1302 m snm).

246
rras en Orós Bajo, dos en Orós Alto, en Lanuschella (?), en el Sía, una viña
en Oliván, otra en Biescas y otra en Gavín342.
En 1236, 1308 y 1342 la iglesia de San Pelayo, sus villas y palacios
pertenecían a la cámara de San Juan de la Peña343. El 1 de noviembre de
1308 Jordán de Gavín, su esposa, Toda, y un hijo de ambos reciben la igle-
sia de San Pelay con su heredad, por lo que deben abonar seis rayos de trigo
y atender la iglesia344.
En 1329, 1337 y 1338 aparece integrado en la honor de Senegüé, en
la que se incluían, junto a la iglesia de San Úrbez (*), la villa de Sorripas y
todas las villas, palacios, campos, propiedades y derechos345. En 1342, la
iglesia es cedida por separado a treudo a Domingo de Gavín, quien se com-
prometía a mantenerla.
A finales del siglo xiv (1391), el priorato de San Pelay de Gavín volvía
a pertenecer a la honor de Senegüé y esta a su vez al oficio de la cámara, que
lo atreuda a Dominga Jiménez y a su hijo Pedro346.
En agosto de 1997, Federico Díez, de Sabiñánigo, en compañía de su
familia, inicia las excavaciones en el cenobio. El 15 de octubre, una excava-
dora cedida por el Ayuntamiento de Biescas saca a la luz el ábside de la igle-
sia pequeña y el arranque del ábside de la grande. Cuatro días después, el
monasterio de San Pelay sale de su anonimato de siglos y es dado a conocer
por el Diario del Alto Aragón (p. 57).

342 Estas mismas posesiones se mencionan en un documento fechado hacia 1320 por el que se
atreudan a Guillermo Arnal de Oliván, su madre y otros familiares por parte de San Juan de la Peña.
Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-1410), cit.,
doc. 70, p. 153.
343 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 416.
344 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, "Aportación al conocimiento de las fuentes históricas medievales para
la comarca de Serrablo", art. cit.
345 En 1329, por ejemplo, la honor de Senegüé es atreudada a Romea de Lográn, debiendo pagar
este cuatrocientos cincuenta sueldos jaqueses al monasterio de San Juan.
346 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 93, p. 190.

247
Etnología
Dada la activi-
dad desarrollada en los
últimos meses en el
cenobio, han sido
muchos los vecinos de
Gavín que se han acer-
cado a las obras y nos
han ido dando peque-
ñas leyendas relaciona-
das con el enclave.
En general era
conocida por todos la
existencia de un
monasterio en el que
vivían monjes "herejes".
Tras la desaparición del
edificio, quedó el pedre-
gal y un agujero por el
que tiraban piedras,
"que iban a parar al
Sía", y los más ancia-
nos recuerdan cómo,
por otro agujero, entra-
ban a una sala abo- Pasillo y escalera de acceso a la cripta
vedada. A los niños se
les prohibía acercarse al lugar porque, según decían, salía el demonio por un
agujero o se les amenazaba con que "iba a venir el demonio de San Pelay".
Esta leyenda quizá tenga su explicación en el hecho de aparecer durante las
excavaciones el esqueleto de un adolescente en las escaleras de caracol que
dan acceso a la iglesia pequeña (Joaquín Lafuente, Gavín, 1994).
Por último mencionaremos una curiosa creencia que contaban
en Barbenuta, según la cual "O Bulto o Fornaz" (un posible túmulo si-
tuado en la cúspide del monte donde se ubica el monasterio) estaba comu-

248
nicado con el monasterio de San Pelay a través de un túnel que atravesaba
todo el monte347 (José Ángel Gracia, Barbenuta, 1998).
Materiales
Dos pequeños fragmentos de cerámica, uno típico de los poblamientos
cristianos medievales y otro de posible origen musulmán. Además de esto
apareció, fuera de la zona excavada, una punta de lanza de hierro. No nos
debe extrañar la ausencia de bienes muebles si pensamos que, como
demuestran los documentos, al menos desde el siglo xl el edificio fue pasan-
do de mano en mano hasta su ruina total.

5.11. SAN PEDRO DE LASIESO


Etimología
Uno de los doce apóstoles de Jesús y el primer papa de la Iglesia. Al
nombrarle cabeza de la Iglesia, Jesús le cambió su nombre original, Simón
bar Yona, por el de Pedro. Sufrió martirio en Roma en tiempos de Nerón
(54-68 d. de C.). Se le suele representar con dos grandes llaves que abren las
puertas del Cielo y su festividad se conmemora el 29 de junio.
Acceso y situación
Carretera N-330. Llegados al Hostal de Ipiés y después de pasar el des-
vío a Caldearenas, el siguiente desvío que encontramos a la derecha nos lle-
vará a Lasieso (señalizado). Hay que ignorar el primer desvío para entrar en
el pueblo y seguir la carretera asfaltada que rodea el núcleo de población por

347 Coordenadas UTM 30T YN 231 209, alt. 1482 m snm. Esta creencia, que seguramente se ha
mantenido arraigada en la mentalidad popular desde que el monasterio tenía vida, trata de unir ele-
mentos paganos (túmulos y dólmenes fueron objeto de culto por civilizaciones anteriores al cristianis-
mo) con edificios que, cuando se construyeron, entre sus principales misiones se encontraba la de cris-
tianizar territorios cuyos habitantes practicaban lo que se ha dado en llamar "cultos paganos". Por otra
parte, además de la creencia mencionada, O Bulto o Fornaz se halla envuelto en otras leyendas. A sim-
ple vista, se trata de un enorme amontonamiento de tierra y piedras (aproximadamente calculamos 6
m de diámetro y 3 de altura) en el que aparece un agujero (¿podría tratarse del acceso a la cámara?)
por el que, según la tradición oral, "salía o demonio" y, si alguien se atrevía a acercarse y tiraba una
piedra, esta "salía en California" (sic).

249
el oeste. Dejando el coche a la altura de un chalet de ladrillo blanco a la
izquierda de la carretera, justo enfrente, al oeste, veremos una elevación,
plana en su parte superior. Allí es a donde debemos dirigirnos. Para ello coge-
remos una pista que parte enfrente del chalet, cruzando el canal. Tras andar
por ella 150 m, para evitar una gran roca extraplomada situada a nuestra
derecha, dejaremos la pista para subir, aprovechando sendas de ganado, a
nuestra derecha hasta la cima del tozal.
Coordenadas UTM 30T YN 107 004, alt. 802 m snm.
Descripción
Promontorio explanado artificialmente desde el que se divisa un mag-
nifico paisaje. Las dos vertientes y la cima se ordenan en pequeñas parcelas
siguiendo las curvas de nivel. Superficialmente, salvo algún montón aislado
de piedras, nada parece indicar que allí existió algún tipo de construcción.
Historia
Monasterio fundado, probablemente en 1070, por el conde Sancho
Ramírez348. En enero de 1083 existía en el monasterio una congregación de
clérigos, al frente de la cual estaba el abad Sancho.
En 1098, el papa Urbano II confía al obispo Pedro de Jaca-Huesca el
monasterio de San Pedro, convirtiéndolo en priorato dependiente de las canó-
nicas catedralicias oscense y jacetana y cuyo canónigo era nombrado por el
obispo, habiendo de pertenecer este a una de las dos canónicas.
En 1118 figura como prior de Lasieso Pedro de Majones, arcediano de
la catedral de Huesca y que llegó a ser obispo de Zaragoza.
Por fin, en el año 1202, García de Gúdal, obispo de Jaca-Huesca,
reparte los patrimonios de las dos catedrales entre el obispo y los cabildos,
formando dos lotes en cada obispado. El monasterio de Lasieso pasó enton-
ces a ser propiedad del obispo jacetano y sus rentas y fincas administradas

348 No debe confundirse con el rey Sancho Ramírez. El conde Sancho Ramírez (1040-1105) fue
hijo natural e ilegítimo del rey Ramiro I y de Amuña, hija del senior iñigo López de Bergua y afmcada
en Barbenuta. Casó con Beatriz, con la que tuvo tres hijos: García, Beatriz y Talesa. Uno de sus nie-
tos, Pedro de Atarés, fue pretendiente al trono de Aragón tras la muerte sin sucesión de Alfonso I el
Batallador.

250
por un delegado episcopal. Hasta 1247, momento en que lo suprime el obis-
po Vidal de Canellas, en la catedral de Jaca existía el cargo honorífico de
"prior de Lasieso". Durán Gudio1349 apunta la posibilidad de que el monaste-
rio de Lasieso fuera fundado por el conde Sancho en sustitución del monas-
terio de Santa María de Latre (*), aunque este autor cree, erróneamente, que
el monasterio de Santa María (*) podría haber estado situado en el mismo
solar en el que se construyó el de San Pedro.
Etnología
Es sabido por todos los habitantes de Lasieso que existía "un conven-
to" en el tozal de Santa Cruz. Según los informantes, salían muchas piedras
trabajadas cuando se laboraban las tierras, que se echaban a rodar ladera
abajo. Algunas todavía las podemos ver hoy en día. También aparecían res-
tos humanos (Josefina Aquilué, Lasieso, 1999).

Iglesia de San Pedro de Lasieso. Al fondo, el cerro donde se asentaba el monasterio

349 Antonio DURAN GUDIOL, El monasterio de San Pedro de Siresa, cit.

251
Materiales
En las laderas de acceso encontramos muchos fragmentos de cerámi-
ca medieval, muy tosca, con desgrasantes minerales. Muchos trozos de gra-
nito. Uno de ellos, por su forma y pulimentación, podría haber sido un moli-
no de mano naviforme. Gran cantidad de piedras calcinadas.

5.12. SANTA MARÍA DE LATRE


Etimología
Hagiotopónimo. Véase el apartado 5.2.
Latre, del latín LATEREM ladrillo'.

Acceso y situación
Carretera N-330. Llegados al Hostal de Ipiés, sale un desvío señalizado
a la derecha, hacia Caldearenas y Javierrelatre. Déjense atrás los desvíos a
Navasa, Orna y Latrás, hasta llegar al pueblo de Latre. Hay que rodearlo por el
norte y seguir por la carretera en dirección a Caldearenas, cogiendo un segun-
do desvío a la izquierda que, por pista de tierra, nos llevará al canal. Lo cruza-
mos por un puente de cemento y atravesamos el gran campo que tenemos
enfrente, en dirección a la vía del tren y al río Gállego, que veremos al sur. La
franja de tierra entre el río y la vía del ferrocarril es el campo de Santa María.
Podemos acceder a él también desde el mismo pueblo de Latre bajan-
do directamente al sur, entre campos de cultivo y cruzando el canal por el
puente mencionado.
Coordenadas UTM 30T YM 074 981, alt. 660 m snm.

Descripción
Nuevamente es la tradición oral la que nos permite localizar este anti-
guo priorato. Superficialmente no queda absolutamente nada. En el talud de
la vía del tren, de más de 2 m de altura, no se adivina ni el más mínimo resto
constructivo.
Historia
El monasterio de Santa María de Latre debió de ser uno de los prime-

252
ros cenobios existentes en Serrablo, según se desprende de uno de los tra-
bajos del ilustre medievalista Antonio Durán Gudio1350.
La primera mención que encontramos data de mediados del siglo
cuando en el testamento del rey Ramiro I este dona a García, obispo de
Aragón, el monasterio de Sasave con todas sus pertenencias, entre las que se
encontraban la villa de Estallo con su heredad y el monasterio de Santa
María de Latre351.
En esta época debía de ser una abadía autónoma cuyo ámbito de
influencia se extendía a la comarca del Sodoruel, hasta la reforma benedicti-
na llevada a cabo por el rey Sancho Ramírez en 1071. A partir de 1077, como
consecuencia de la creación del obispado de Jaca, este rey emprende otra
reforma siguiendo la regla de San Agustín. Esta nueva modificación tiene,
entre otras consecuencias, la creación de nuevas demarcaciones territoriales
eclesiásticas, entre las que se menciona la existencia del entonces priorato de
Latre durante los siglos xi-xli y del arcedianato de Sodoruel en el siglo XIII;
ambas demarcaciones tenían como cabecera el monasterio de Santa María de
Latre.
En 1203, el papa Inocencio III confirma la posesión del priorato de
Santa María con la villa de Estallo, junto con sus posesiones, a la iglesia de
Huesca352. En 1205, con motivo de la donación por parte del obispo oscense
García de un huerto a su clavario, firma como testigo de la donación, entre
otros, "Poncius canonicus Iaccensis prior Sancte Marie de Latras"353.
En 1215 se realizó una carta de paz entre los hombres de Jaca y los
de Aísa, Esposa y Sinués, ya que entre ellos se producían frecuentes homici-
dios y pillajes. La carta fue firmada en Jaca, junto al muro y el olmo del
cementerio mayor, en presencia, entre otros, de Bartolomé, prior de Santa
María de Latre354.

350 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", Argensola, 45-
46 (1962), pp. 1-103.
351 Javier REY LANASPA, "Sobre un monasterio medieval en Latre", Izarbe, 3.
352 Antonio DURÁN GuDI0L, Colección diplomática de la catedral de Huesca, cit., doc. 633, p. 602.
353 Ibidem, doc. 660, p. 635.
354 Javier REY LANASPA, "Sobre un monasterio medieval en Latre", art. cit.

253
A partir del siglo XIII desaparecen como circunscripciones eclesiásti-
cas, dentro del obispado de Jaca, los prioratos de Lerda (al oeste de la pro-
vincia), Sasabe (al norte de Jaca) y Santa María de Latre355.
Etnología
La tradición oral en los pueblos de Latre y Estallo nos habla de la exis-
tencia de un "convento" dedicado a Santa María y de cómo, hace muchos
años, aparecieron sepulturas de losa al labrar el campo con tractores des-
pués de haberlo hecho siempre con arado (Angela Betés, Latre, 1996).

5.13. SAN JUAN DE MATIDERO

Etimología
Hagiotopónimo. Véase el apartado 4.2.3.
Acceso y situación
El mismo acceso que a Castellar (*). En el punto kilométrico 33 vere-
mos a nuestra derecha, a un centenar de metros de la carretera, las ruinas
de la pardina de San Juan de Matidero o San Juan de Castellar, en medio de
grandes prados. Es aquí donde suponemos estuvo el antiguo monasterio.
Coordenadas UTM 30T YM 422 988, alt. 1190 m snm. Casa de San Juan.
Descripción
La pardina de San Juan se sitúa en una extensa explanada rodeada de
prados. En la actualidad, en total ruina, quedan los restos de un gran edifi-
cio y de una paridera de ganado. La casa, aparentemente remodelada en mul-
titud de ocasiones (cabeceros de cemento, teja árabe), no presenta ningún
rasgo significativo.
Al este de los edificios, gran pozo de 2 m de diámetro recubierto inte-
riormente por mampostería seca. Probablemente, por la altura a la que se
encuentra, se trate de un pozo nevero.

355 Antonio DURÁN GuDI0L, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., pp.
7, 10, 13 y 17.

254
run

La pardina de San Juan en la actualidad

Historia
Del monasterio de San Juan de Matidero, aunque de fundación impre-
cisa, tenemos noticias documentales desde el siglo x. Posiblemente fue en
vida del conde Aureolo o de su sucesor, Aznar I, cuando se produjo su cons-
trucción, es decir, en el siglo DC
Según la crónica de San Juan de la Peña el conde Fortuño, nieto ilegí-
timo de Galindo II (aquel que según esta misma crónica conquistara el valle
de Acumuer y fundara el monasterio de Cercito), visitó el monasterio de San
Juan de Matidero hacia el 940356.
En el verano del año 1006, el caudillo musulmán Abd al-Malik (hijo de
Almanzor, al que los cristianos consideraban uno de los jinetes precursores
del apocalipsis que se habría de producir en el ario 1000) inicia una des-

356 La transcripción de este documento la encontramos en Domingo BUESA CONDE, El Alto Aragón.
Historia de una convivencia, Huesca, Diario del Alto Aragón, 1993, p. 71.

255
tructiva razzia por tierras de Sobrarbe, ocupa su capital y la villa de Buil y
llega hasta el monasterio de San Juan, que queda totalmente destruido.
Es el 27 de diciembre de 1203 cuando el monasterio de San Juan de
Matidero entra a formar parte del dominio de San Juan de la Peña al cam-
biar Pedro II dicho monasterio, con las villas de Bibán, Alastrué, Binueste y
Matidero, con sus selvas357 y palacios, por el monasterio de Santa María de
Iguácel, hasta entonces propiedad del cenobio pinatense358.
El 29 de mayo de 1245, según la concordia entre la comunidad pina-
tense y el obispo oscense Vidal de Canellas, San Juan de Matidero, con sus
pertenencias de Binueste, Biván, los palacios, la villa de Matidero y de
Alastrué, formaban parte de la jurisdicción episcopal y derechos de San Juan
de la Peña359.
En 1246, 1290 y 1329, pertenecía, junto con sus villas y palacios, al
oficio de la cámara de San Juan de la Peña. En 1329, el priorato de Matidero
es atreudado a Juan Oliva y a sus hijos, contrayendo estos últimos diversas
obligaciones con San Juan de la Peña.
En 1406, la honor de Matidero es atreudada a Fortún de Villacampa, a
su mujer, María Buil, a un hijo de ambos y a un nieto. A continuación se deta-
llan las posesiones de dicha honor, entre las que se encontraban la "yglesia de
Sant Johan de Matirero (...) el lugar de Matirero, Bivan, Binuest e Alastruey e
con palaciis dicto monasterio pertinentibus (...) palatium de Exellue (...) pala-
cium de Secoroncum tota sua hereditate e con el molino, el palacio de
Lahuarta (...) el palacio de Sant Petrillyo (...) el palacio de la val de Siest"360.

357 En los documentos medievales se aplica el término selba, todavía vivo en la lengua aragone-
sa, para designar a los bosques (recuérdese, por ejemplo, la Selba d'Oza, en Echo).
358 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., docs. 38, 39 y 40, pp. 94, 95 y 96. Este documento de permuta presenta tres redacciones
diferentes. En la segunda de ellas, además de las posesiones mencionadas, se añaden las villas de
Laguarta y de Cañardo, estando mucho más detallados los límites. En la tercera, además de estos dos
lugares, se incorporan varias iglesias y palacios más, a la vez que se indican diversas penas para los
que pastaran o cortaran leñas sin permiso: "Et siquis tallaverit in dicta silva in ligno viridi sine licen-
tia tenentis dictum monasterium peytet LXa solidos".
359 Ibídem, doc. 186, p. 368,
360 Ibídem, doc. 118, p. 226.

256
,

Asso361 nombra la pardina de San Juan como uno de los despo-


blados situados dentro del distrito de Jaca y la sitúa entre Matidero y Vi-
nués (?).

5.14. SAN SALVADOR DE SERUÉ


Etimología
Hagiotopónimo. San Salvador es un término cristológico. No existe
como tal santo, refiriéndose a Jesucristo como Salvador del mundo.
Acceso y situación
Carretera N-330, que de Sabiñánigo lleva a Huesca. Desvío señalizado
a Caldearenas y Javierrelatre. Llegados a esta primera población, la carrete-
ra se desvía a Aquilué, San Vicente y Serué. En este último pueblo hay que
dejar el coche, al lado de la iglesia. En su lado este parte una pista en direc-
ción norte que podemos seguir en vehículo durante 1 km. A partir de allí, se
hace intransitable. La seguimos en la misma dirección hasta cruzar un
pequeño campo. La pista continúa al otro lado, convertida casi en un sende-
ro completamente cogido por la maleza. Siguiendo el trazado principal y tras
una larga y dura subida (no hay agua en todo el recorrido) llegamos a la cum-
bre de la loma que hace de divisoria de aguas entre el río Guarga y la Bal del
Rematriz. Debemos tomar dirección este hasta encontrar una valla de alam-
bre que recorre todo el cordal. Una vez en ella, bajando, sin dejar la alam-
brada, hacia la vertiente norte, a pocos metros encontraremos el pedregal.
Otra posibilidad, menos dura pero más larga, es coger la antigua
carretera del Monrepós y, 400 m antes de llegar al pueblo abandonado de
Escusaguá, dejar el coche y buscar a nuestra derecha un sendero señaliza-
do por un hito. Al principio está muy bien marcado, empedrado en algunos
puntos, pero luego se va difuminando. Hay que mantenerse siempre en la
senda más transitada por los animales. Debemos seguir más o menos la
punta del cerro, desviándonos en alguna ocasión a la vertiente sur o norte.

361 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, cit., p. 183.

257
Tras una hora de marcha aproximadamente cruzaremos la cicatriz que deja
el gasoducto. Un poco más adelante veremos la alambrada, que seguiremos,
primero en dirección oeste y luego norte, hasta dar con las ruinas.
Coordenadas UTM 30T YM 125 962, alt. 960 m snm.
Descripción
Los restos del monasterio de San Salvador se conservan en bastante
buen estado, aunque rodeados de vegetación, lo que dificulta un poco
su localización. Se distinguen todavía dos edificios, uno con orientación
este-oeste, que correspondería a la iglesia, con acceso desde el sur y ábside
plano, y otro adosado, formando una "L" con el anterior y aparentemente
sin entrada desde el exterior. En este edificio, además, hay una doble pa-
red en el lado este; parecen ser restos de una puerta. Se conservan paredes,
con piedras trabajadas a maza y colocadas a cara vista, de hasta 1,50 m de
altura.

Planta del monasterio de San Salvador de Senté Dibujo de Merche Pérez

258
Historia
Monasterio del que carecemos por completo de información histórica,
si no es un documento publicado por Isabel Lapeña, que lo recoge a su vez
de Briz, en el que se dice que el monasterio de San Salvador de Serué perte-
necía en época indeterminada a San Juan de la Peria362.
Nuevamente según un documento falso fechado en 1090 y que esta
autora data a finales del siglo XII o siglo mil, aparece el monasterio entre las
posesiones del cenobio pinatense confirmadas supuestamente por el rey
Sancho Ramírez363.
Don Antonio Durán Gudiol no lo recoge como uno de los monas-
terios pertenecientes a San Juan de la Peña en Serrablo en ninguno de sus
trabajos.

San Salvador de Serué, antiguos muros

362 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 142.
363 Ibídem, p. 143.

259
Etnología
Según los habitantes de Serué, en lo alto del tozal de San Salvador
existió una ermita a la que concurrían, en tiempo inmemorial, los habitantes
de este pueblo y los de Layés, al estar situada en la güega (linde) de estos dos
pueblos. Era siempre el párroco de Serué el encargado de celebrar el oficio
religioso (Pablo Ferrer, Senté, 1997).

Materiales
Parte de una jamba de puerta con dos agujeros, probablemente para
colocar cerrojos.

5.15. SAN SALVADOR DE SORRIPAS


Etimología
Hagiotopónimo. Véase el apartado 5.13.
Sorripas, del latín SUB 'bajo' y RIPAM 'ladera escarpada'.

Acceso y situación
Carretera que de Sabiñánigo lleva a Biescas. A 5 km y a la altu-
ra de Senegüé, desvío señalizado a la izquierda, a Sorripas. Hay que de-
jar el coche en el pueblo e iniciar un ascenso sin camino a un tozal
muy conspicuo que baja del pico Güe, situado en la vertical de la
fábrica Bieffe Medital. En la misma punta se encontraba el monas-
terio.
Coordenadas UTM 30T YN 176 151, alt. 920 m snm.

Descripción
En la punta de la loma, aparentemente explanada de forma artificial,
se encuentran pequeños retazos de paredes formadas por sillares bien tra-
bajados unidos con cal hidráulica, que podían haber correspondido al
monasterio y que fueron utilizadas posteriormente como caseta para guardar
ganado.

260
aL _

Historia364
En 1036, en un documento falso del Cartulario de San Juan de la Peña,
el rey Ramiro I cede el monasterio de San Salvador de Sorripas al ce-
nobio pinatense "con toda su heredad, con todo su término y con todos los
diezmos y primicias". A continuación enumera los límites de las tierras per-
tenecientes al priorato: "Et est terminum eius de villa in suso usque ad
monasterium, cum illa valle que decitur Pardinella, cremo y pupulato, de
sena ad serram; et una casa in Surripas, cum omni sua hereditate; et illam
ecclesiam scilicet Sanctum Iulianum de Civitatella, cum decimis et primi-
ciis,remota omni occasione regali vel episcopali. / Et est termibus eius de
sena in suso usque ad Gallecum; et de Mnanella in intro, et de vallato
Moron usque ad Gallecum; et de fondon de illa padul, sicut vadit ad Puio
Gallero usque ad aquam; et de illa pana de illo avellanar in intro usque ad
Gallecum"365.
El monasterio de San Salvador de Sorripas es mencionado en el
Cartulario de San Juan de la Peña como propiedad de este cenobio en las
posesiones confirmadas supuestamente por Sancho Ramírez en 1090, aun-
que diversos autores creen que en realidad son de fecha posterior (finales del
siglo XII o siglo
En la concordia del obispo Vidal de Canellas (1245), el monasterio de

364 La información histórica sobre el monasterio nos ha sido facilitada gentilmente por José
Garcés, vicepresidente de Amigos de Serrablo y uno de los primeros investigadores que dieron con la
localización del cenobio (véase la revista Serrablo, 27, marzo de 1978).
365 Antonio Uffisro ARTETA, Cartulario de San Juan de la Peña, cit., vol. II, doc. 70 (1036): "(...) Y
es término suyo la villa situada encima hasta el monasterio con el valle llamado Pardinella [actual-
mente, el topónimo es Pardiniallas y está situado al oeste de donde estuvo el monasterio], yermo y
poblado, de sierra a sierra; y una casa en Sorripas, con toda su heredad; y aquella iglesia llamada San
Julián de Civitatella (*), con décimas y primicias, que desde siempre se pagan al rey o al obispo. Y es
término de la sierra de abajo hasta el Gállego; y de Malanella [actualmente el topónimo corresponde a
Canarella, al este de Senegüé] hacia dentro, y de vallato Morón [posiblemente se corresponda con la
actual partida de Matamoros] hasta el Gállego y del fondo de la Paúl [partida situada al norte de la
morrena de Senegüé] hasta el Puio de Gallero [actual Puigallego, resalte morrénico situado al lado del
puente Las Pilas] hasta el agua; y de la peña del avellanar hacia dentro hasta el Gállego (...)".
366 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media (desde sus orí-
genes hasta 1410), cit., p. 143.

261
San Salvador de Serué seguía perteneciendo en esa época al cenobio pina-
tense367, aunque no figura en la bula de Alejandro III (1179).
Copia de la carta de donación de Ramiro I, fechada en 1574, se con-
serva en el primer libro del archivo parroquial de Senegüé. En ella, además
de transcribir íntegro el texto original, se nos dice que "El Señor Rei de
Aragón D. Ramiro en la era año 1025 dio al monasterio de San Juan de la
Peña, entre otros lugares, el de Senebue con peitas, calonias, [borroso], y
todos dreytos reales con ombres y mugeres, yglesias, decimas y primicias"368.
En 1737, según un documento de la iglesia parroquial de Senegüé, "La
casa de Vicente Biota de Sorripas tiene un campo llamado Santa cruz que
confronta con la ermita de Santa Cruz, o monasterio que fue de las monjas
de Santa Lucía [de Zaragoza] y términos del lugar y de este no paga Décima
por tradición muy antigua". Esta casa de Sorripas ostenta todavía hoy la pro-
piedad de las tierras donde se asentaba el monasterio.
Etnología
Llamado por los naturales de Sorripas convento de Santa Cruz, por
creerse que lo habitaron monjas. Hasta la guerra civil, en el tozal había una
cruz metálica clavada, quizá como recuerdo de la sacralización del lugar.
Al laborar las tierras por parte de casa Biota de Sorripas, dueños del
terreno sobre el que se asentó, aparecían tumbas de losa.
Se cree que la cruz parroquial y "la paz", que se guardan actualmente
en la iglesia de Senegüé, bajaron de allí (se decía: "Paz y Cruz, de Santa
Cruz"), así como dos cadieras talladas que estaban en la iglesia de Sorripas
hasta que en la pasada guerra civil fueron destruidas.
Se decía que en las inmediaciones había escondido un "botico lleno de
duros". Existe constancia de que apareció a principios de siglo una moneda
de oro y en la década de los setenta una de cobre o bronce (Miguel Pardo,
Sorripas, 1996).

367 Ibidem, p. 141.


368 Archivo Parroquial de Senegüé, cuaderno 1.°. Nótese que el documento original, copiado del
cartulario pinatense, está fechado en 1036 y no en 1025, como asegura este documento.

262
En las cercanías se encuentra el topónimo Fuente d'as Monjas, por
creerse que era de allí de donde se abastecían de agua los habitantes del
monasterio, y el llamado Tozal d'os Muertos, lugar donde aparecían restos
humanos. Coordenadas UTM 30T YN 173 152, alt. 1001 m snm.
Materiales
Pequeños fragmentos de cerámica medieval con desgrasantes cerámi-
cos. Varias monedas que se conservan en casa Biota de Sorripas (sin confir-
mar). La cruz procesional que se conserva en la iglesia de Senegüé está fecha-
da en el siglo xvii, concretamente en 1642, y fue realizada por el orfebre
jaqués Pedro Panano, por lo que no creemos posible que pudiera haber per-
tenecido al monasterio.

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Así vio un antiguo habitante de Sorripas la zona de influencia del monasterio

263
CONCLUSIONES

NA vez llegados al final del estudio, y siempre como suge-


rencia para quien pueda tener competencias en la materia,
nos atrevemos a apuntar una serie de trabajos que debe-
rían acometerse a la mayor brevedad:
1.Esta es la primera obra de la que tenemos constancia en la que se
abordan los yacimientos arqueológicos desde un punto de vista histórico y
etnológico y de forma global, sin centrarse en un yacimiento concreto. Desde
aquí sugerimos que este mismo estudio, modificado y adaptado, sea realiza-
do en el resto de las comarcas oscenses, con lo que tendríamos una idea glo-
bal del inmenso patrimonio arqueológico —y el etnológico a él asociado— de
la provincia. Como ya se ha mencionado, este trabajo no se podría haber rea-
lizado sin la colaboración de muchas personas, de edad muy avanzada, que
nos han aportado datos valiosísimos referentes a la ubicación y las leyendas
relacionadas con los yacimientos. Así pues, este sería el primer trabajo a rea-
lizar antes de la desaparición de esas personas.
2. En Serrablo tenemos una joya dentro de los yacimientos arqueoló-
gicos comarcales. El monasterio de San Pelay ha empezado a mostrar parte
de sus, hasta ahora, ocultos encantos. Las Administraciones y
Ayuntamientos implicados deberían seguir con el plan de excavaciones
emprendido en 1999 hasta sacar a la luz la totalidad del yacimiento (recor-
daremos que únicamente han aparecido la iglesia y la necrópolis, faltan por
descubrir todos los edificios auxiliares y el poblado que seguramente los
rodearía).

265
3. Que sepamos, no se ha excavado en la provincia de Huesca ningún
pueblo medieval. El despoblado de Aspirilla se conserva intacto desde su
desaparición. Además, la iglesia original del pueblo, un precioso inmueble del
siglo X, se halla todavía en pie, aunque no por mucho tiempo. Esto, su fácil
acceso y, sobre todo, la buena disposición de los actuales dueños de los terre-
nos hacen aconsejable iniciar una campaña de excavaciones sistemáticas y
de consolidación del templo que, seguro, daría frutos más que interesantes
para conocer la estructuración urbanística de un pueblo altomedieval. Desde
luego, la importancia que tuvo esta época en la formación de lo que hoy cono-
cemos como Aragón bien merece el esfuerzo de sacar a la luz sus más escon-
didas raíces históricas.
Otro de los yacimientos susceptibles de excavación, sobre todo si tene-
mos en cuenta la zona donde se asienta, es el despoblado de Santa Engracia,
en término municipal de Biescas. Situado en las inmediaciones de la ermita
de Santa Elena y junto a un monumento megalítico, es una zona muy acce-
sible y sobre todo ampliamente visitada por el turismo. Debería valorarse la
posibilidad de su excavación como complemento a la amplia oferta patrimo-
nial que ofertan este municipio y el valle de Tena.
4. Por último diremos que, aun abarcando una dilatada época históri-
ca, quedan todavía zonas oscuras en la historia y la arqueología de la comar-
ca y en general de todo el Pirineo; desconocemos muchas facetas de la vida
prehistórica, prerromana e incluso romana de los valles pirenaicos y la expe-
riencia nos ha demostrado que es cuestión, simple y llanamente, de coger la
mochila y lanzarse al monte a mirar sabiendo lo que se quiere encontrar.
Desde aquí animamos a cualquier persona a la que le guste andar por
el monte a que salga mirando con otros ojos. Cualquier cueva, abrigo, colina,
cerro, pista forestal o campo puede esconder —o mostrar, según se mire— un
hallazgo que contribuya a acrecentar, más si cabe, el ya inmenso patrimonio
arqueológico provincia1369.

369 Por supuesto, no hace falta decir que cualquier hallazgo, por pequeño que sea, debe ser pues-
to inmediatamente en conocimiento del Departamento de Cultura de la Diputación General de Aragón.
Si esto no resultara posible, debemos dar parte al SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza),
al puesto de la Guardia Civil más próximo o al Ayuntamiento en cuyo término haya sido realizado dicho
hallazgo. La ley es clara al respecto y omitir información, expoliar o destruir (intencionadamente o no)
un yacimiento arqueológico es castigado con severas multas e incluso con penas de cárcel.

266
INFORMANTES

H AN sido muchas las personas que hemos entrevistado


para la realización de este trabajo. Sin ellas y su extraor-
dinario conocimiento del terreno no hubiera sido posible
que este libro viera la luz y probablemente se hubiera perdido una parte
importantísima de la historia de la comarca. Muchos de ellos nos acompa-
ñaron hasta donde se encontraban los poblados o los monasterios; otros
soportaron con paciencia nuestra tendencia innata a perdernos por el monte,
a meternos por "sendas de jabalines" y a que volviéramos a preguntarles una
y otra vez, tras varios intentos infructuosos, por el despoblado en cuestión.
Como curiosidad, mencionaremos por ejemplo que hasta localizar Vilás —con
dudas— tuvimos que hacer siete viajes a La Guarguera y preguntar a gen-
tes de Abenilla, Ordovés, Castiello, Lanave e Ipiés.
En la lista que se ofrece a continuación creemos que no olvidamos a
nadie, pero si así fuera vayan nuestras disculpas por adelantado y nuestra
más profunda gratitud.
ACUMUER: Amelia Gil, Basilio Miranda, Antonio Gracia, Luis Gracia, Ricardo
Piedrafita Casasús, Sara Piedrafita Gil, Antonio Puértolas.
AINIELLE: Enrique Satué Oliván.
AQUILUÉ: Antonio Martínez Ferrer.
ARA: Javier Gracia.
ARGUISAL: Martín Gil, Sixto Pardo.
Aso DE SOBREMONTE: Antonio Oliván Orús.

267
ASÚN: José Gil Aínsa.
BARBENUTA: José Ángel Gracia.
BASARÁN: Miguel Pardo Sanromán.
BELARRA: Victorina Navarro, Mariano Navarro, Regino Berdún, Ascensión
López.
BERBUSA: José Laliena Casbas, Joaquina Azón Pardo.
BERGUA: María Teresa Satué.
BETÉS: Ramón Acín.
BIESCAS: Máximo Palacios, Ramón Fañanás, Teodoro Fanlo, Miguel Á. Gavín.
BORRÉS: Laureano Vizcarra, Generosa Rabal.
CALDEARENAS: Maribel Rey Lanaspa.
CASTIELLO DE GUARGA: Honorio Ramón Calvo.
CILLAS: Victoria Luis Sampietro.
ESCARTÍN: José María Satué.
ESPUÉNDOLAS: Áurea Campo.
FABLO: Pilar Grasa Borruel.
GAVÍN: Joaquín Lafuente.
GRASA: Francisco Claver
IPiÉs: José María Ara, Francisca Sanvicente.
ISÍN: Ángel Navarro Piedrafita.
ISÚN DE BASA: Hilarlo López Lardiés.
JAVIERRE DEL OBISPO: Francisco Oliván Zamora, Francisco Escolano Gil.
JAVIERRELATRE: Marcial Lasaosa, Jesús Pérez Aragüés.
LAGUARTA: Pedro Sanagustín Lapena.
LANAVE: Antonio Pañart.
LÁRREDE: Félix Gil.
LARRÉS: Graciano Aguarta, Laureano Casasús.
LASIESO: Josefina Aquilué.
LATRE: Ángela Betés.
ORDOVES: José Manuel Grasa.
ORNA: Ma José Latrás, José Latrás.

268
OSÁN: Feliciano Villacampa, Valentín Artero, Pablo González, José Azón,
Jesús Villacampa.
Oral: Antonio Sampietro, Manuel Aínsa.
SABIÑÁNIGO: Javier Arnal, Clemente Barajas, Federico Díez.
SABIÑÁNIGO PUEBLO: José María López.
SAN JULIÁN DE BASA: Antonio Fontán.
SARDAS: Isidro Pueyo Calvo.
SASA: Andrés López.
SENEGÜÉ: Santiago Borderas, José Garcés Romeo.
SERUÉ: Pablo Ferrer.
SOBÁS: Regino Villacampa.
SORRIPAS: Miguel Pardo Garcés, Miguel Pardo Casaus.

269
. .. •

i! •

1
APÉNDICES

1. TOPONIMIA
En este apartado intentamos en la medida de lo posible conocer la eti-
mología tanto de los pueblos vivos actualmente (entendiéndose como tales los
que tenían algún habitante empadronado en la década de los 90) y los des-
habitados, como complemento al apartado correspondiente en los despobla-
dos tratados. Este tema podría arrojar luz sobre el origen de muchos de los
pueblos de la comarca, tanto existentes como desaparecidos. Para ello hemos
tomado como referencia todos los trabajos sobre toponimia que hemos
encontrado centrados en la zona pirenaica.
Para algunos topónimos los étimos que proponen los investigadores
resultan coincidentes, mientras que en otros las opiniones son divergentes.
Al tratarse de un tema meramente especulativo, todas las interpretaciones
tienen en principio la misma validez. Se apuntan, al lado de cada étimo, las
iniciales del investigador que lo propuso370.

370 Ch. V. es Chesús VÁZQUEZ, "Onomástica de Biescas en protocolos del siglo xv. Documentos",
Alazet, 10 (1998); "Para un corpus de toponimia tensina, III. Registros documentales de los años 1484-
1499", AFA, LIV-LV (1998), y Toponimia de las comarcas de Tierra de Biescas y Sobrepuerto (Huesca),
Huesca, lEA, 1992 (publicación en microfichas). M. B. es Manuel BENITO MOLINER, Pueblos del Alto
Aragón: el origen de sus nombres, inédito, A, P. es Antonio PLA CID, Topónimos de interés para el estu-
dio de la celtización en la vertiente meridional del Pirineo central, inédito. R. M. es Ricardo MUR SAURA,
Geografia medieval del voto a san Indalecio, Jaca, Impr. Raro, 1991; En torno a la Virgen de la Cueva,
Jaca, Hermandad de la Virgen de la Cueva - DGA, 1992; "Con o palo y o ropón". Cuatro estampas iné-
ditas sobre el culto a santa Orosia, Jaca, Imprenta Raro, 1995, y "Medianeta, un despoblado de
Sodoruel", Jacetania, 182.

271
Podemos apreciar un importante predominio de topónimos vascuen-
ces, entendiendo como tales topónimos prerromanos no indoeuropeos empa-
rentados con el euskera actual que, partiendo de un tronco común, tienen
claras diferencias con el idioma que hoy se habla. Por lo que se refiere a cues-
tiones étnicas, nunca debe identificarse vascón o vascuence con el actual
vasco371. Estos topónimos podrían derivar de un poblamiento existente ya en
el Neolítico por parte de gentes que se englobarían en lo que se ha dado en
llamar "cultura pirenaica" o de repoblaciones posteriores de contingentes
navarros durante la Alta Edad Media.
Otro tipo de topónimos abundantes son los de origen prerromano indo-
europeo. Estaríamos ante topónimos originados por las sucesivas oleadas
migratorias de pueblos centroeuropeos hace 4000-3000 años. Se trataría de
lo que globalmente se ha denominado "pueblos celtas".
Otro grupo muy numeroso es el de los topónimos emparentados con el
latín, de lo que deducimos que o bien la presencia romana en estas tierras
fue mucho más importante de lo que en un principio se había pensado o que
son herederos de la única lengua "oficial" que existía durante la Edad Media.
Por último, hay un grupo de topónimos de origen desconocido, no
incluibles en ninguno de los grupos anteriores.

PUEBLOS VIVOS
AbenilIct / Abeniella. Del antropónimo latino AVENUS, más el diminutivo -ELLA
(Ch. V.). Del latín AVENA (avena) (M. B.).
Acumuer. De origen incierto, probablemente prerromano (Ch. V.). Del latín
AQUA-MUERA (`agua salada') (M. B.).
Aineto. Del vascuence AGIN 'tejo', más el sufijo abundancial -ETO (Ch. V). Del
vascuence AIN 'colina' (M. B.). Del vascuence AIN 'colina' y de NETO 'dios
del panteón íbero': 'colina del dios Neto' (A. P.).

371 Es comúnmente aceptada por numerosos investigadores la existencia de un pueblo prerro-


mano pirenaico autóctono que ocuparía ambas vertientes, desde las actuales comunidades de Navarra
a Cataluña, y que hablaría un idioma parecido al actual vasco. Una de las tribus que lo formarían, en
el caso del territorio que nos ocupa, serian los iacetanos en el sur y los aquitanos en el norte.

272
Aquilué. Del antropónimo latino AGILO + sufijo de pertenencia -uÉ 'pueblo
perteneciente a Agfio' (M. B.). `Los de las águilas' (A. P.).
Arguisal. Del indoeuropeo ARGI 'claro' (Ch. V.). De la voz prerromana ARA 'valle
o corriente de agua', más un diminutivo (M. B.).
Arto. Del aragonés arto 'espino', voz de origen prerromana (Ch. V, M. B.).
Artosilla / Artosiella. Del aragonés adosa lugar de espinos', más el sufijo
diminutivo -ella (Ch. V, M. B.).
Aso de Sobremonte / Aso de Sobremón. Del antropónimo latino Asus o del vas-
cuence ASUN 'ortiga'. (Ch. V.). Del vascuence BASO 'bosque' (M. B.).
Aurín. Topónimo de origen incierto, tal vez prerromano no indoeuropeo (Ch.
V.). Antropónimo latino, Aurinus' (M. B.).
Bara. De la voz prerromana ARA `montaña, altar, altura' (M. B.). De BAR-A la
montaña' (A. P.). Del antropónimo vARA (Ch. V.).
Barbenuta. Del latín VALLEM MINUTAM 'valle pequeño' (Ch. V., M. B.).
Belarra. Del vascuence BELAR `hierba, prado' (Ch. V.). 'Villa, villorrio' (M. B.).
De BEL-ARRE `lugar perteneciente a la tribu de los Belos o al dios
Belenos' (A. P.). Del antropónimo vARA (Ch. V.).
Betés. Del antropónimo latino sirios o bien virus + sufijo -ENSIS (Ch. V.,
M. B.).
Biescas. Del latín VESCAE lugar frondoso' (Ch. V.). De una raíz prelatina
ASKA/OSCA 'población' (M. B.). De BI-ESCAS `dos barrancos' (A. P.).

Caldearenas. Del latín CAMPU 'campo' y arenas: 'campo de arena' (Ch. V.).
Cartirana. Del antropónimo latino CARTIUS (Ch. V.).
Castillo de Guarga / Castiello de Guarga. Del latín CASIELLUM, diminutivo de
CASTRUM 'castillo, campamento, fortificación' (Ch. V., M. B.) + sufijo
diminutivo.
Cerésola / Ziresola. Del latín vulgar CERESIA 'cerezo', más el sufijo átono -au
(Ch. V., M. B.). De CEREOLA 'luz que se encendía en cruces de caminos'
(A. P.).
Escuer. Del vascuence, con el radical ESCU y el apelativo ERRI 'pueblo' (Ch. V.).
Lugar por donde discurre o escurre el agua de lluvia (M. B.).

273
Espierre. Probable topónimo compuesto de origen vascuence donde el segun-
do elemento correspondería a ERRI 'pueblo' (Ch. V.). lugar para vigilar'
(A. P.).
Estallo. Del latín STABULUM 'establo' (M. B., A. P.). Del indoeuropeo STALLOM
`especie de corral' (Ch. V.).
Fanlillo / Fandiello. Del latín FANUM 'templo', más el sufijo diminutivo -ELLU
(Ch. V., M. B.).
Gavín / Gabín. Probablemente del antropónimo latino GABINUS (Ch. V.). De
GAV-AIN 'encima del río' (A. P.).

Gésera. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). Del latín GYPSUM 'yeso' (M.
B.).
Gillué. Probablemente del antropónimo latino GILLUS o GILLO (Ch. V., M. B.). De
GILL 'altivo, orgulloso' + sufijo de posesión -uÉ (A. P.).

Grasa. Del vascuence GARA 'elevación', más el sufijo abundancial -TZA (Ch. V.).
Ibort. Topónimo de origen indoeuropeo, del sustantivo EBUROS 'tejo' (Ch. V.).
Del vascuence IBAR 'valle' (M. B.).
Ipiés. Del antropónimo IPPA, más el sufijo prerromano -ESSU (Ch. V.). Del
antropónimo ivius o de la raíz IB 'agua, fuente' (M. B.).
Isún. Topónimo de origen desconocido, quizá indoeuropeo (Ch. V.).
Antropónimo (M. B.).
Javierre del Obispo / Chabierre l'Obispo. Del protovasco EXE 'casa' y BERRI
'nuevo' (Ch. V., M. B.).
Javierrelatre / Chabierrelatre. Del protovasco EXE 'casa' y BERRI 'nuevo' + AD
LATRE 'casa nueva al lado de Latre'.

Laguarta. 'La huerta' (M. B.). 'Puesto de vigilancia' (A. P.).


Lanave / Lanabe. Del latín NAVEM 'nave, embarcación' (Ch. V.). De la voz indo-
europea LANDA 'espacio de tierra no cultivado' (M. B.).
Lárrede. Del vascuence LARRE 'prado, pastizal' (Ch. V., M. B.).
Lames. Del vascuence LARRE 'prado, pastizal' (Ch. V., M. B.).
Lasieso. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). Del latín SESSUS 'asenta-
miento humano, población' (M. B.).

274
Latas. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). Antropónimo latino
LASTUS (M. B.).

Latrás. Del latín LATEREM 'ladrillo' (Ch. V.). Antropónimo latino LATERICIUS
(M. B.).
Latre. 'La torre' (M. B.). De LAT-TRI los tres días' (A. P.).
Nocito / Nozito. Del latín NUCEM 'nuez', más el sufijo abundancial -ETUM (Ch.
V., M. B.).
Oliván / Olibán. Antropónimo (Ch. V.). Antropónimo latino (M. B.).
Ordovés / Ordobés. Del vascuence °Roo 'llano' (Ch. V.).
Orna. Probablemente del latín URNA 'urna sepulcral' (Ch. V.). Del aragonés
tahona (M. B.).
Orós Alto y Orós Bajo. Probablemente del antropónimo latino OROSIUS AURO-
SIUS (Ch. V.). Antropónimo latino (M. B.). Del vascón UR-OFZ 'agua fría'.

Orús. Probablemente emparentado con el topónimo anterior (Ch. V., M. B.).


Del vascuence UR-OTZ 'agua fría' (A. P.).
Osán. Probablemente tenga su origen en un antropónimo latino terminado en
-ANUS (Ch. V.). Antropónimo latino, 'Occius' (M. B.).

Pardenilla / Pardiniella. Del latín PARIETINA 'edificio ruinoso' + sufijo diminuti-


VO -IELLA.
Rapún. Probablemente de origen prerromano indoeuropeo (Ch. V.). Antro-
pónimo latino RAPA (M. B.).
Sabiñánigo / Samianigo. Procede del antropónimo latino SABINIANICU (Ch. V.).
Antropónimo latino SABINIUS, con sufijo celtificado (M. B.).
San Esteban / San Isteban. Hagiotopónimo.
San Julián / San Chulián. Hagiotopónimo.
San Vicente / San Bizén. Hagiotopónimo.
Sardas. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). Del aragonés sarda 'colina
yerma rodeada de campos cultivados' (M. B.).
Satué. Probablemente tenga su origen en un antropónimo prerromano más
el sufijo -uÉ (Ch. V.). Antropónimo latino MITO (M. B.). De SAOUT-UÉ
de las vacas' (A. P.).

275
Senegüé. Probablemente del antropónimo galo SENEVUS más el sufijo -uÉ (Ch.
V.). Antropónimo (M. B.). 'Lugar perteneciente a los senones' (A. P.).
Serué. Antropónimo latino SERUS + sufijo que indica posesión -uÉ.
Sobás. Probablemente de origen prerromano (Ch. V.). Antropónimo latino
SUPERIUS (M. B.).

Sorripas. Del latín SUB 'bajo' y RIPAM 'orilla de río, ribera', de donde procede el
apelativo aragonés ripa 'escarpe, ladera' (Ch. V., M. B.).
Yebra. Del celta EBUROS 'tejo', de donde procedería EBORA 'ciudad de los ebu-
rones' (Ch. V., A. P.). Del latín EREMUS 'yermo' (M. B.).
Yésero. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). Del latín GYPSUM 'yeso' (M.
B.). De YE-ERIO 'debajo del erio' (A. P.).
Yosa. Probablemente del vascuence JAUS, JAUSI 'caer, bajar', de donde deriva-
ría 'pendiente, cresta' (Ch. V.). Íd. a Yésero (M. B.). 'Debajo del camino'
(A. P.).

PUEBLOS ABANDONADOS
Abellada. Del latín AVELLANA 'avellana' (Ch. V.). Del aragonés a billa 'la villa'
(M. B.).
Ainielle. Del vascuence AGIN 'tejo', más el sufijo diminutivo -ELLU (Ch. V.). Del
vascuence AIN 'colina, lugar elevado' + sufijo VILLA (M. B.).
Alavés / Alabés. Del vascuence LABE 'horno' o del latín LABEM 'desprendi-
miento' (Ch. V.).
Allué. Del antropónimo latino ALLUS, más el sufijo prerromano -01 'pertene-
ciente a' (M. B.). De HILE-UÉ 'los otros', refiriéndose a otro pueblo u otra
tribu (A. P.).
Arruaba. Del latín RUBEUS 'rojo', en alusión al color del terreno que rodea al
pueblo.
Asún. Del vascuence ASUN 'ortiga' (Ch. V.). Antropónimo latino (M. B.).
Azpe. Del vascuence AITZ-PE 'bajo la peña' (Ch. V., M. B.).
Basarán. Del vascuence BASO 'bosque' y ARAN 'valle' (Ch. V., A. P.). De BILLAR
(M. B.).

276
nt!

Berbusa / Berbusa. Topónimo de origen incierto, tal vez emparentado con el


celta BERG 'montaña' (Ch. V). Del vascuence BERHO 'bosque' y BUSA 'boj'
(M. B.).
Bescós. Del antropónimo latino viscos (Ch. V., M. B.). De BI-ESCOS
`dos barrancos' (A. P.). De la raíz euskara BIZKA 'elevación, colina'
(R. M.).
Cañardo. Del latín CANNEA 'caña' más el sufijo germánico -HART, de matiz des-
pectivo (Ch. V., M. B.). De CAIRN-ARDO 'gran túmulo o pedregal' (A. P.).
Casbas. Topónimo de origen desconocido.
Cillas / Ziellas. Del latín CELLA 'granero, almacén' o bien 'santuario' (Ch. V.,
M. B., A. P.).
Cortinas / Cortiellas. Del latín vulgar CORS, CORTIS 'recinto, corral', más el sufi-
jo diminutivo -ICULA (Ch. V., M. B.).
Escartín. De ESCA-ARTIN 'espino del barranco' (A. P.).
Espín. Topónimo de origen desconocido, probablemente prerromano (Ch. V.).
Descriptivo de vegetación, 'espinos' (M. B.). De ESP/AIN 'encima de la
atalaya' (A. P.).
Fabio. Del latín FAGUM 'haya" (Ch. V., M. B.). lugar donde habría un punto
sagrado señalado con una piedra, -for (A. P.).
Fenillosa. Del latín FENUCULU 'hinojo', diminutivo de FENUM 'heno', más el sufi-
jo abundancial -OSA (Ch. V.). Del aragonés fenal 'prado' (M. B.).
Ibirque. De origen desconocido, pobablemente prerromano (Ch. V.). Del vas-
cuence IBAR 'valle' (M. B.).
Isín. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). Antropónimo latino iccius
(M. B.).
Jabarrella / Chabarrella. Topónimo probablemente prerromano (Ch. V.). Del
vascuence ETXA BERRI 'casa nueva' + diminutivo (M. B.).
Lasaosa. Del vascuence LATs 'arroyo' (Ch. V.). Del latín LAUSA 'losa' (M. B.).
Layés. Probablemente tenga su origen en un antropónimo latino (Ch. V.).
Antropónimo (M. B.).
Lerés. Probablemente tenga su origen en el antropónimo latino LERIUS + sufi-
jo -ENSE (Ch. V.). Antropónimo LIRIUS (M. B.).

277
Matidero. De la raíz preindoeuropea MATFA 'selva o bosque' (M. B.). De MATHIR-
ERIO 'pacto de la madre' o bien de MATA-ERIO 'pacto de las tumbas'
(A. P.). Del latín MATERIARIU lugar de bosques' (Ch. V.).
Otal. Del celta OTO 'altura' (M. B.). De OTO 'lechuza', indica punto de vigilan-
cia (A. P.).
Sandias. Probablemente de origen prerromano (Ch. V.). Antropónimo latino
SANTUS (M. B.).

San Román. Hagiotopónimo.


Secorún. Del antropónimo celta seco, más la terminación DUNUM 'fortaleza'
(Ch. V.). Antropónimo latino SECURUS (M. B.). De SEGO-RUN 'camino de la
victoria' (A. P.).
Solanilla / Solaniella. Del latín SOLANUS lugar donde da el sol', más el dimi-
nutivo -ILLA (Ch. V., M. B.).
Susín. Del antropónimo latino SUSSINUS (Ch. V.). Del latín soso 'alto' (M. B.).
Used. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). Antropónimo latino
uLcius/uslus (M. B.).
Villacampa / Billacampa. Del latín VILLA 'casa de campo' y CAMPU 'llanura'
(Ch. V., M. B.).
Villobas / Billobas. Topónimo de origen desconocido (Ch. V.). De VILLA (M. B.).
Yéspola. Probablemente de origen prerromano (Ch. V.).

2. ALGUNAS CATÁSTROFES NATURALES, GUERRAS


O ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS COMO POSIBLES
CAUSAS DE DESPOBLAMIENTOS (DESDE FINALES DEL
SIGLO X HASTA FINALES DEL XIX)
999 -›- Primera incursión de Almanzor en territorios cristianos.
1000 -> Nueva razzia de Almanzor en el Aragón cristiano.
1006 -)- Incursiones del general Abd al-Malik, hijo de Almanzor.
1096 >- Conquista de Huesca por Pedro I.

278
taa

1304 -> Saqueo de la villa de Acumuer por parte de Sancho Jiménez de Bailo
y otros372.
1348 -> Epidemia de peste negra procedente de Europa.
1361 -> Nueva epidemia de peste en Aragón.
1371 -> Epidemia de peste.
1398 -> Terremoto que, entre otras cosas, destruyó la iglesia de Luna373.
1507 -> "Anio 1507 se pensó perder Espania toda de peste, e no la obido
mas"374.
1532 -> "Anio 1532 fizo tierra tremol de JACCA, que pensaron caería
toda"375.
1556 -> "El 1 de marzo bino 1 corneta de la parte de África (...) dicese que sig-
nifica muerte de reyes grandes seniores, por donde aparece dicho anio
murieron de mal modorro no conozido mucha gente y en jaca mas de
C casaleros"376.
1562 -> "El mismo año se casaron Antonio Oliván i Ana Mra Xime (...)
Murieron de hambre (...) y peste en el año 1562"377.
1630 -> Epidemia de peste milanesa procedente del mediodía francés.
1647-1654 -> Epidemia de peste bubónica.
1656 -> Rebrote de peste.
1669 -> "Plaga" que motivó el voto de Isún y Sardas a santa Orosia.
1680 -> Sequía y peste asolan la villa de Yebra.
1685 -> Plaga de langosta que sume durante cuatro años en la miseria la
mitad meridional de la comarca.

372 Domingo BUESA CONDE, "Notas sobre el valle de Acumuer". Serrablo, 24, p. 17.
373 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Medía (desde sus orí-
genes hasta 1410), Zaragoza, CAI, 1989, p. 223.
374 Noticiario de Pedro Villacampa en la Revista de Huesca, ed. facs. cit., p. 187.
375 Ibídem, p. 193.
376 Ibídem, p. 199.
377 Cadiera tallada que se conserva en casa Oliván de Javierre del Obispo.

279
1687 -> "Iesus Maria Joseph 1694 Año 1687 fue la plaga de la langosta en
la tierra llana y en estas montañas Don Geronimo Villacampa
MZDLF"378.
1750-1760 -> Viruela y fiebre amarilla provocan gran mortandad.
1777 -> La peste de Levante asola el campo de Jaca.
1808-1813 -> Guerra de la Independencia.
1855 -> Epidemia de cólera asiático.
1884-1885 -> Rebrote de cólera.

3. DESPOBLADOS ILOCALIZADOS, DOCUMENTADOS


O RECOGIDOS EN LA TRADICIÓN ORAL

3.1. BASA, BASSA


Su iglesia era rectoría en el siglo XIII379. En 1361, la iglesia de Santo
Ángel de Basa y otras pertenencias de San Juan de la Peña fueron permuta-
das con el convento de San Victorián por las iglesias de Santa Tecla y San
Martín de Banastón380.
En 1403, se documenta la cesión por parte de San Juan de la Peña de
la iglesia de Santo Ángel de Basa con todos sus derechos y términos a María
Sánchez de Villacampa y a su yerno, Pedro Bergua, vecinos ambos de Yebra
de Basa. Se comprometían a mantener la iglesia y a pagar al comunalero de
San Juan 30 sueldos de dineros jaqueses381.
Probablemente haya que buscarlo en el valle homónimo. En la diviso-
ria de aguas del Basa con el Guarga, cerca de Fablo, la tradición oral nos

378 Dintel de ventana en el palacio de los Villacampa en Laguarta.


379 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografía medieval de los obispados de Jaca y Huesca", Argensola, 45-
46 (1962), p. 87.
380 Ana Isabel LAPEÑA, Selección de documentos del monasterio de San Juan de la Peña (1195-
1410), cit., doc. 42, p. 100.
381 Ana Isabel LAPEÑA PAÚL, "Aportación al conocimiento de las fuentes históricas medievales para
la comarca de Serrablo", Serrablo, 100 (1996).

280
r.

121

habla de un pueblo al que llamaban San Chuan (sin localizar ni confir-


mar) (Pilar Grasa, Fablo, 1995).

3.2. BERGUATIALLA
Población que los informantes sitúan al lado del camino que unía
Bergua con Sasa, ya en el límite con Sobrarbe. También en este pueblo, tras
desaparecer por una peste, sobrevivieron dos abuelas que fueron recogidas
en casa Aguau de Bergua. Por eso esta casa tenía una finca muy grande en
esa zona de monte (María Teresa Satué, Bergua, 1997).

3.3. CALAMAZO
Población que habría que localizar, según la tradición oral recogida en
Otal, a la izquierda del camino que une esta población con la de Escartín, con-
cretamente encima "d'o sarrato d'a Calma" y entre "o barranco Cantibarranco
y o barranco Fulco Estrecho". La imposibilidad de acceder a la zona en
cuestión con los informantes y la orografía hacen muy difícil la localiza-
ción exacta de un despoblado, del que no se tiene constancia en ningún
otro pueblo de las cercanías (Escartín, Basarán...). Los informantes asegu-
ran que persisten grandes espedregales y alguna pared (Antonio Sampietro,
Otal, 1998).
Satué382 recoge el topónimo para referirse a una cota situada al oeste
de Escartín (coordenadas UTM 30T YN 298 171, alt. 1584 m snm).

3.4. CASBAS
La tradición oral nos habla de un pueblo llamado Casbas, al norte
de Gillué y del despoblado de Urbán (*). Estaba en un alto y se recuerda
haber visto la pila de bautizar de la antigua iglesia incrustada en la pared
de un campo cercano. Quedaban dos casetas con dos corrales muy gran-
des. Se conserva el topónimo Barranco del Bosque de Casbas (IGE 30-
'I 1211] Boltaña). La zona es absolutamente agreste y casi imposible de
rastrear.

382 José W SATUÉ SANROMÁN, Semblanzas de Escartín, Huesca, IEA, 1997, pp. 12, 22 y 163.

281
3.5. CASTILLÓN
Situado al sur de Lasaosa, el topónimo persiste y está recogido en el
IGE 29-10 (210) Yebra de Basa, aunque ninguno de los actuales propietarios
de este pueblo nos ha sabido dar razón del sitio exacto. Se conservaba la
leyenda de las dos abuelas que vivían en unos abrigos rocosos y cuya manu-
tención quedaba a cargo de todas las casas de Lasaosa, menos casa Juan.
Tras su muerte, los terrenos de este pueblo se repartieron entre todas las
casas, excepto la que no había querido colaborar en su sustento383.

3.6. FATÁS
Su iglesia pagó, junto con la de Javierre del Obispo, 25 sueldos para
obras en la catedral de Huesca en 1405384.

3.7. FENÉS
No se trata del Fenés de Sobrepuerto sino de un poblado que, según la
tradición oral recogida en Biescas, se encontraba en el valle del Barranco del
Puerto. De ser verdad, se situaba entre dos traconeras385, en un terreno muy
abrupto y donde es imposible encontrar el más mínimo resto constructivo.
Actualmente hallamos campos, que se cultivaron hasta la guerra civil,
completamente cubiertos de vegetación. Nos contaron de la existencia de una
piedra hincada, que fue derribada, debajo de la cual salieron "puntas de fle-

383 Adolfo CASTÁN SARASA, Estudio monográfico de Lasaosa (Huesca), Huesca, Grupo Scout San
Viator, inédito, p. 24. Este investigador menciona, además de Castillón, los siguientes lugares en los
que se evidencian restos de poblamiento: Caseta del Villar, al norte de la población; Villar Javierre, al
norte de la población (dos abuelas supervivientes de una peste fueron mantenidas por Lasaosa y
Solanilla), y San Ginés y Santa Eumenia, al sur de la población, en plena sierra de Bail.
384 Antonio DURÁN GUDI0L, "Viajes por Serrablo...", art. cit., p. 68 (podría tratarse del mismo
Javierre, ya que el actual Javierre del Obispo se documenta también como Xauierrelatas, o incluso del
actual pueblo de Latas).
385 En la zona se llama traconeras a algunas cuevas que, en determinadas circunstancias mete-
orológicas o hidrogeológicas, se comportan como surgencias intermitentes y muy violentas. Estas, en
concreto, fueron exploradas en la década de los 70 por el Instituto de Estudios Espeleológicos de
Sabadell (LEES), dando como resultado dos cavidades independientes, que drenan parte del sector
sureste de la sierra de Partacua, con un desarrollo de 492,5 m (Traconera 1) y 412,5 m (Traconera 2)
y un desnivel de -66,9 m (Ti) y -96,4 (T2) respectivamente.

282
cha de piedra", y de un cementerio de lajas en el que afloraban huesos huma-
nos (coordenadas UTM 30T YN 186 269, alt. 1200 m) (Máximo Palacios,
Biescas, 1995).
Otra posibilidad, mucho más atractiva, es la de que en las cerca-
nías se ubicara el hospital medieval de San Martín de Closura, dependiente
del de Santa Cristina de Somport y situado en las cercanías de Santa Elena.
Cerca del topónimo Fenés encontramos los campos de San Martín y A Ripa
Closura.

3.8. HOSTÉS386
Lugar que se situaba cercano al actual pueblo de Ibort. Los habitantes
de esta población hablaban de la existencia de tres pueblos desaparecidos en
su término, llamados O Billar, O Binaron y O Mesón. Probablemente sea
alguno de estos tres.
El entorno se encuentra totalmente arrasado, tanto por las repobla-
ciones forestales como por la roturación de campos.
Hostés, junto con los vecinos de Ibort y Rapún, fue uno de los pueblos
que hicieron voto a san Indalecio387.
Aparecieron tumbas de laja y abundantes restos humanos mientras se
trabajaban las tierras y posteriormente al labrar el terreno para las repobla-
ciones forestales.

3.9. LARTE
Su iglesia fue rectoría durante los siglos XIII y x[v388.

386 En documentos medievales aparece también un Ostés, dentro del área de influencia del anti-
guo priorato de Cillas (en las cercanías de la actual pardina de Cillas, situada en la Foz de Biniés), y
un Ustés en las cercanías de Larués. No debemos confundirlo con ninguno de ellos.
387 Ricardo MUR SAURA, Geografia medieval del voto a san Indalecio, cit., p. 49. Quien esto escri-
be, al realizar el rastreo para intentar localizar el pueblo, encontró en una zona de tierra removida un
hacha pulimentada magníficamente trabajada.
388 Antonio DURÁN GUDIOL, "Geografia medieval de los obispados de Jaca y Huesca", art. cit., p. 89.

283
3.10. LASIELLA
Su iglesia era rectoría en el siglo XIV389. Leante le da categoría de
Pardina y lo sitúa en el valle de Abena390.

3.11. SANTA MARINA


Situado cerca del pueblo de Sasa. Los informantes aseguran que toda-
vía quedan vestigios de paredes. Cantaban una pequeña copla relacionada
con este yacimiento: "A San Bartolomé de Cillas, l'han cerrau una puerta,
porque s'ha ido a festejar a Santa Marina de Sasa" (Andrés López, Sasa, 1997).

3.12. TRILLO
Pueblo desaparecido que Asso391 sitúa entre Aineto y Securum, al
norte de Guara.

3.13. VIANA
Despoblado mencionado por Asso392 y situado, según este autor,
"entre Vinueste y Aspes", al norte de Guara. El IGE 30-10 (211) recoge el
topónimo Ereta de Viaña al oeste de Binueste. La zona es absolutamente sal-
vaje; la falta de habitantes que nos indiquen y la vegetación hacen casi impo-
sible su localización.

389 Ibídem, p. 89.


390 Rafael LEANTE, Culto de María en la diócesis de Jaca, Lérida, 1889, p. 317.
391 Ignacio DE Asso, Historia de la economía política de Aragón, Zaragoza, 1798. Reed. facs.,
Zaragoza, Guara, 1983, p. 183.
392 Ibídem, p. 183.

284
Este libro se presentó
el día 15 de diciembre de 2000,
en las Beiladas anuales que,
en dicho mes, se realizan
en el Museo Ángel Orensanz
y Artes de Serrablo
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4'141±01,

INSTITUTO DE ESTUDIOS
AYUNTAMIENTO ALTOARAGONESES MUSEO «ÁNGEL ORENSANZ Y 788481 27 041
DE SABIÑÁNIGO ARTES DE SERRARLO»

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