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PAN

DE
MO
NIO
monstruos contemporáneos
De picnic por el Antropoceno
Raquel Meyers (2021)

Da la sensación de que estamos de picnic por las cunetas del mundo. Cada uno en su zona
designada, su paisaje, sus contradicciones y sus monstruos. Picnics globalizados llenos de
futuros tecnofósiles, decorados y humanos obsoletos. Utilizando las pantallas de nuestros
dispositivos electrónicos como prisma y agenda de lo que nos rodea, especialmente los
que estamos del lado “civilizado” claro está. La visión de los hermanos Strugatsky de los
traficantes de escombros del espacio exterior es más sensata que la de guía fustigado de la
máquina de sueños de Tarkovsky por mucho que me guste Stalker. Todo por dinero, nada
por la humanidad. En lo que respecta al paisaje, es problema de la naturaleza que no se
deja civilizar, con lo bonito y limpio que todo estaría colmatado... La crisis climática es
también de identidad pero de la humana. Y para acabar con esta pequeña presentación
no podemos olvidarnos de los monstruos. El mecanismo defensivo por excelencia de
nos, del plural de ego ‘yo’, contra la otredad.

Es divertido estar de picnic por el Antropoceno con nuestro set personalizado; ya sea de
botellón, escalada, fiesta, mitín político, manifestación, veraneo, merienda, romance …
disponible en AliExpress, Decathlon, Amazon, El Corte Inglés, Flying Tiger Copenhagen,
Tinder y demás franquicias multinacionales. Lo importante es llevar el móvil con su
GPS, sus RRSSS, sus aplicaciones para compartir gastos, etc. Siempre podemos solicitar
un rider o un uber que nos traiga lo que falta. Picnic a golpe de App, a golpe de datos.
Pero ¿qué es un picnic sin su Godzilla que venga a reventarlo? No podemos olvidarnos
del giro dramático. Con esto no me estoy refiriendo al enorme dinosaurio mutante
japonés icono del miedo atómico de la década de 1950; sino al residuo, a la basura... lo
que dejamos atrás. Una capa sedimentaria material y filosófica de escombro tangible y
de pensamiento.

El Antropoceno o Capitaloceno (por etiquetas no va a ser) representa la época geológica


actual cuyo inicio tiene lugar en la revolución industrial del siglo XVIII hasta nuestros
días. Lo que la caracteriza es que el impacto está generado por nosotros, los humanos.
Es una catástrofe compartida por mucho que nos guste evadir responsabilidades
proyectando nuestro fracaso en el otro. La culpa nunca es nuestra ¿Que sería de nosotros
sin los monstruos?

Se lleva predicando en el desierto desde hace mucho tiempo. Solamente hacemos caso
cuando nos afecta en lo personal y en lo material. Solo entonces nos echamos las manos
sobre la cabeza y pedimos un salvador, un gurú que nos diga lo que tenemos que hacer.
Nuestra inteligencia ha retrocedido hacia la idiotez monumental, hacia la información
y opinión de segunda mano. Donde la narrativa es un story, una ficción corporativa,
política y cultural convertida en realidad por la fuerza de la repetición, los memes y
vídeos virales. Hasta los monstruos están sujetos a la demanda. Puedes construirlos
siguiendo las ofertas en el menú. Es muy fácil y cómodo, solo tienes que reenviar o
repostear. El odio y el miedo se cotizan en bolsa, son las high arousal emotions que las
redes sociales necesitan para sobrevivir. Porque como con los humanos, sino alimentas a
los monstruos estos desaparecen.

Los bestiarios medievales recopilaban seres fabulosos que pasaron de alimentar nuestra
imaginación a convertirse en monstruos a los que temer, exterminar, disecar, quemar ...
La palabra escrita, la imagen estática o en movimiento se encargó de seguir construyendo
el imaginario sujeto a las modas de cada época. En la era digital, internet se ha llenado
de ellos en multiformato. El mundo es una fuente inagotable de bestias imaginarias o
reales; Frankenstein, los menas, los coipús, la COVID, las feministas, los talibanes, los
unicornios, hacienda, Donald Trump, las brujas, el cambio climático, los cíborgs, Jose
María Aznar, los terremotos, las sirenas, Kim Jong-un, King Kong, la ultra derecha,
los vampiros, los negros, los chinos, los okupas, Mordor, los españoles, los zombis, los
murcianos, el yeti, la factura de la luz …. todo depende del lado en que se esté. Eso sí,
el capitalismo ya se encargará de sacar provecho de ello. Tiene la capacidad de fagocitar
cualquier acto de rebelión y crear su propia realidad. Nos lo hemos tragado hasta el
punto de afirmar y creer que no existe alternativa. El nuevo bestiario es neoliberal y está
lleno de casillas vacías listas para rellenar. El miedo es rentable y las crisis también.
Así que elijan sus monstruos y tengan listo el merchandising.
Les espero en la cuneta más cercana.
¿Y después qué?

Texto inspirado en los seminarios «Políticas públicas de una emoción: visiones contemporáneas
del miedo desde el arte y la filosofía» de Fernando Bayón (mayo 2021) y, «Pandemonio.
Retóricas iconográficas en tiempos convulsos» con Leticia Gaspar García, Marta Piñol Lloret,
Iñaki Arzoz y Txaro Arrazola Oñate ‘BAGI! Bilbao Arte Gela Irekia’ (julio 2021) en la
Fundación BilbaoArte Fundazioa.
Raquel Gerpe
Medusa
Leticia Gaspar

En la antigua Grecia el gorgoneion era un símbolo apotropaico, un ser horrendo con


largos colmillos y tendencia a sacar la lengua; se colocaba en puertas, lápidas, muros,
etc., con la intención de alejar el mal. Con el tiempo su imagen fue transformándose, de
horrible monstruo a bella doncella, conocida como Medusa.
Según los relatos más habituales Perseo cortó su cabeza, usándola en provecho propio
y posteriormente se la regaló a Atenea, que hizo lo propio. Es trágica la historia de esta
deidad ctónica, que no solo es castigada siendo víctima, sino que su cuerpo mutilado
sirve de provecho a sus verdugos.
Es una paria. O al menos así parece deducirse de las historias que nos llegan.
Es un monstruo títere, una broma sádica.
Ni la dejaron ser hermosa, ni la dejaron ser monstruo, transformándola en eventual
objeto utilitario para sus verdugos.
Hoy es un souvenir fetichizado.

Un par de monedas y un tiro certero, tarde de cacería que concluye con éxito, obtiene su
trofeo, una gran serpiente de peluche, simulacro festivizado, cacería pueril.
Comienza el baile de máscaras.
Nuestra Gorgona contemporánea se mofa de su genealogía y responde al horror con
sarcasmo. Hace de sus cabellos una gran serpiente cuya fiereza queda mitigada por su
condición blanda. Esta gran serpiente de peluche, reina mistérica, muestra amenazante
sus tres lenguas.
Medusa es condenada al ostracismo, a la soledad más absoluta, ya que su simple mirada
acabaría con la vida de quien osase mirarla. O tal vez no, ¿acaso las piedras hablan?
Quizá, esa insistencia en evitar la mirada de La Medusa, no sea más que una estratagema.
Quizá el no querer mirarla a los ojos no sea sino la autocomplacencia velada de apartar
la mirada.

Nuestra Gorgona rechaza el peso de la tradición y sobreescribe su pasado, el acto de


definirse es un acto político en tanto en cuanto confiere realidad y posición,
acercándose al estereotipo desde la ironía, burlándose de sus ideólogos, reclamando su
cabeza.
Y en Bilboarte, cúando coño se dice ole?
Naiara Pazos

Perseguir a la otra desde la validación de la masa portando la antorcha de la cultura del


esfuerzo.
Ante las faltas de ortografía nos sangran los ojos y nos explota la puta cabeza. Hacemos
bromitas de desodorantes en el transporte publico recien duchaditas.
No crían bien a sus demasiadas hijas, y claro, estas a su vez querrán tener otras tantas
cuando habría que quitarles hasta a los animales.
No ponen interés, no sabemos que es lo q pretenden no pretendiendo nada.
Gastan mal las ayudas sociales.
Ven la tele, además una muy grande.
No se integran.
Beben, estan en la calle y gritan.
Existen.

Esq claro, no son monstruos buenos como los de peli disney, de ojos grandes, nosotras
eso lo tenemos superadisimo, no perseguimos monstruos, aprendimos de frankeenstein
y ya sabemos q ohana significa familia, aquí todo vale y queremos a todas, no es eso, no
marginamos, no señalamos, no, que va!

Y digo yo, si lo monstruoso molesto no aceptable fuese la única salvación ante la caída
libre y continua que nos propone el liberalismo salvaje?
No somos una sociedad capitalista, vivimos mayoritariamente bajo una economía
capitalista que no es los mismo. Pensar la sociedad como algo uniforme niega todas las
formas de resistencia que no pueden ser sino demonizadas por “lo normal”.

Hay alternativas, no esta todo perdido.


Lo monstruoso como via de escape, como única manera de no ser producto, o de habitar
el producto (o institución aliada del producto) de una manera diferente. Ser monstrua
en tiktok, en Primark o en Bilboarte.
Y si me monstruo yo toda, y si grito, si bailo sin permiso, si se me escapa el bello púbico
del bikini y practico un arte que no se pueda aguantar? Ole!

Y los monstruos del arte? Habrá que buscarlos entre la gran distribución de mercancías
y la precariedad. En todo aquello que se nos escapa, hasta que nos lo apropiamos y
desvirtuamos, claro, desde el regueton, a los memes e storys. Lo que permite hacer arte
sin medios en la cola del super o en el metro, como el collage que acompaña el texto q
esta hecho en instagram y no en un taller.
Los monstruos no pueden ser cukis y lo kinki no puede institucionalizarse. No cerremos
las salidas de emergencia, señoras.
Fuentes: La canción La chusma inconsciente de Evelin Cornejo, el libro Mujer vida y
libertad del Movimiento de mujeres Kurdas y unos seminarios y talleres muy guapos x
los q estoy aquí, q si no de qué (Pandemonio: monstruos contemporáneos» dentro del
programa ‘BAGI! Bilbao Arte Gela Irekia)
¿QUIÉN ES EL MONSTRUO?
Isabel Molinos

Tomas de Aquino había definido a la mujer como un hombre fallido, la mujer era “la
misma pero otra” carne del hombre.
Aristóteles describió a la mujer como una especie de monstruo, un hombre deficiente e
invertido, virado hacia el interior, con sus genitales dentro del cuerpo.
La mujer muchas veces ha sido definida como monstruo, bruja, loca… Una persona que
sangraba todos los meses y no moría era vista por los hombres como un ser diabólico.
El simple hecho de no ser hombre y la posibilidad incluso de que esta fuera superior
e incluso más fuerte, les asustaba a quienes así las definían… El miedo siempre ha
generado odio.
Parece que hablamos de tiempos pasados, pero no... y esto, es algo que deberíamos  
reflexionar seriamente en los tiempos actuales.
Bailé al son de su tentáculo
Saray Marquez

Con este dibujo quiero representar el sometimiento que hemos sufrido y sufrimos las
mujeres a manos de hombres y muchas veces a manos de mujeres también.
La frase está en pasado ya que tiene esa connotación positiva de que la sociedad está
cambiando y cada vez hay más consciencia. Y creo que hemos y estamos aprendiendo a
revelarnos ante las injusticias.
Vellísima (si, con V)

Qué soy? Soy un monstruo...

No me ves así?Me ves bella? Natural? Un prodigio de la naturaleza? Porque lo soy, pero
en vez de vello, me he tenido que poner vegetación, raíces, flores... para que lo veas.

Con esta obra quiero que se vea la naturalidad del vello corporal, ya que muchas veces
se dice que es antihigiénico o según los estándares de belleza actuales el vello corporal
no se considera femenino.Que te salga un pelo es igual de natural que salga una flor de
la tierra.
No es antihigiénico ni antinatural en cuerpos masculinos o femeninos.Y me gustaría que
nadie se tuviera que enfrentar a burlas o acosos por la decisión personal de no depilarse.
Me ha gustado mucho esta reflexión de Bel Olid: “Sería una decisión personal sin mayor
trascendencia si las consecuencias que comportara hacerlo o no fuesen equivalentes, pero
cuando depilarse tiene premio social (’qué guapa’) y no depilarse atrae el castigo (’qué
asco’) la decisión deja de ser inocente y pasa a ser política”
Espero que con el paso del tiempo estas decisiones sean inocentes e individuales. Por
nuestra libertad de ser como queramos. Y que deje de ser un acto de valentía el simple
hecho de salir a la calle sin depilar.

@saraymbm
Alicia Prieto
Jorge Santos
Evelyn Castillo
Fotos: Arkaitz Saiz
‘Zine del taller de creación de monstruos: «Pandemonio. Retóricas iconográficas en
tiempos convulsos» impartido por Leticia Gaspar y Raquel Meyers los días 14, 15, 21
y 22 de julio de 2021 en la Fundación BilbaoArte Fundazioa dentro del programa de
«BAGI! Bilbao Arte Gela Irekia».

Participantes:

Jorge Santos
Alicia Prieto
Raquel Gerpe
Evelyn Castillo
Saray marquez
Espe Alonso
Isabel Molinos
Naiara Pazos
Marcos Rico

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