Está en la página 1de 6

AL JUZGADO DE GUARDIA

DE SANTA CRUZ DE TENERIFE.

Don Eloy Cuadra Pedrini, con __________________________________


provincia de Santa Cruz de Tenerife, ante su Institución comparece y como
mejor proceda en derecho, manifiesta:

En base a los siguientes hechos:

PRIMERO: Que el día 15 de abril, siendo aproximadamente las siete y media


de la tarde, me persono en la plaza que está por la parte norte del Mercado
de Nuestra Señora de África, en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en
compañía de la señora Margarita Rosa Cubas Jiménez y del señor David
Delgado, para ver a un señor que se encontraba en un rincón de aquella plaza,
en una silla de ruedas, en un aparente mal estado de salud. Cuando nos
acercamos pudimos comprobar que el señor tenía una pierna amputada por
encima de la rodilla, con la otra pierna vendada, con un brazo muy hinchado
con síntomas de cangrena, muy débil, con problemas respiratorios,
semidesnudo, tapado con una manta, con dos botes de vino a su lado, muy
sucio, lleno de moscas, con palomas que comían a su alrededor, con dos cubos
grandes de basura a escasos varios metros de su lugar chorreando aguas sucias
por debajo suya y con evidentes síntomas de no tener bien sus facultades
mentales.
Se adjuntan fotos del señor (anexo 1).

SEGUNDO: En seguida llamamos al 112 para que enviara una ambulancia y lo


asistieran para llevárselo al hospital. Al poco rato llego la unidad médica, con
dos sanitarios. Los sanitarios le preguntaron al señor si quería acompañarles al
hospital, a lo que el señor balbuceó algo parecido a una negativa. Ante esa
respuesta los sanitarios nos manifestaron que no podían hacer nada, que si el
paciente se negaba no había más que hacer, y que no era la primera
ambulancia que venía a ver a ese señor, encontrando siempre la misma
respuesta negativa.

TERCERO: A continuación llamamos otra vez al 112, para pedir que viniera la
Policía Local y levantara atestado de la situación en la que se encontraba el
señor para pasar informe al Juez y que este determinara a la mayor urgencia
la asistencia sanitaria obligatoria del mismo. En el 112 nos informan que está
avisada la Policía Local y que pronto llegarán. Al cabo de unos 20 minutos,
viendo que no venía la Policía volvemos a llamar al mismo teléfono, y allí nos
dicen que están avisados pero que posiblemente tuvieran otras cosas más
urgentes que hacer.

CUARTO: Durante la espera, se presenta en el lugar un joven que responde al


nombre de Cristo, que conoce al señor y nos cuenta un poco más cual es su
situación. Nos dice que el señor lleva allí dos meses, que lo trajeron del
centro Santa Rita, donde estaba y de donde fue expulsado porque se portaba
mal. Nos cuenta también Cristo que él lo pasea y lo cuida como puede, le trae
comida y lo baña, cuenta que a veces otras personas, otros sin techo, vienen y
le roban el dinero que tiene. Cuenta también que la pierna que tiene cortada
se la cortaron por estar en la calle, por falta de higiene, al cangrenársele, tal
como le está pasando en la mano ahora. Además nos cuenta que hay más
casos de personas en similar estado en Santa Cruz, nos dice de una señora
mayor que anda cerca de El Corte Inglés a la que a menudo pegan y
maltratan, nos habla de un señor africano por la Plaza de España que tiene la
pierna muy dañada y se meten con él, lo insultan, le escupen y le pegan sin
que pueda hacer nada para defenderse. Y al margen de lo que nos cuenta el
joven, también hemos sabido que durante la mañana del mismo día 15
apareció muerto un indigente que se ganaba la vida como aparcacoches por
las inmediaciones del Estadio de futbol del Tenerife (anexo 2)1, que al parecer
no es el único2.

QUINTO: Seguimos esperando, y al cabo de un rato viendo que la Policía Local


no viene volvemos a llamar al 112, me pasan con otras dependencias, me
habla un señor y esta vez me dice que la Policía no va a ir, que es un caso
conocido, que ya han ido otras veces y que si el señor no quiere ir por su
propia voluntad al hospital no se puede hacer nada. Entonces le comento al
señor que me atiende por teléfono que el juez puede decretar su asistencia
obligatoria, y que la Policía es la que en teoría debe velar por la salud y la
seguridad de los ciudadanos. El interlocutor dice que sí pero que si nos
preocupa el señor que vayamos nosotros a denunciar al juez, que la Policía no
va a personarse en el lugar.

SEXTO: Sorprendido e indignado por la respuesta recibida, procedo a llamar


en esta ocasión al 061, intentado hablar con la Policía Nacional a ver si ahí es
posible que se pueda hacer algo más por el señor. Después de un rato al
teléfono esperando, me pasan con otro señor que resultó ser el mismo con el
que había hablado en anteriores ocasiones, el coordinador de emergencias de
la ciudad, al parecer, quien me reitera que entiende mi preocupación pero
argumenta que del caso del señor sin techo ya está todo el mundo al
corriente, también los Servicios Sociales del Ayuntamiento, que todo está en
proceso y ya resolverán las autoridades como corresponda, que si estoy
preocupado que vaya a denunciar yo mismo. Antes de colgar, le pido la
dirección y el teléfono de la comisaría más próxima de la Policía Nacional
para ir a denunciar. Y esa era mi intención inicial dada la urgencia del caso y
el estado tan lamentable y crítico en el que se encontraba el señor, pero
después de comentar el asunto con la señora Rosy Cubas decido posponerlo
para el día siguiente con objeto de preparar bien el texto.
Las conversaciones mantenidas con el 112 y el 061 fueron todas grabadas por
la operadora, según se escuchaba en una locución que sonaba al otro lado del
teléfono.

1
- Véase: http://www.diariodeavisos.com/2011/diariodeavisos/content/14531/
2
- Véase:
http://www.google.es/#hl=es&biw=1159&bih=616&q=indigente+muerto+tenerife+abril+2011&aq=f&aq
i=&aql=&oq=&fp=fb6b37bae2ca0e6b
SEPTIMO: Siendo aproximadamente las nueve y media de la noche me marcho
del lugar en compañía de la señora Rosy Cubas, con el pesar de no haber
podido lograr que el señor, que responde al nombre de Manuel Ramón
Hernández Suárez, fuera ingresado en un hospital para ser curado, y con la
preocupación y la impotencia de sentir que aquel hombre en tal mal estado
pudiera morir esa misma noche, en la calle, como un animal, abandonado por
todos. Hasta la hora en nos marchamos, no se había personado allí ninguna
unidad de la UMA del Ayuntamiento para asistir al señor sin techo.

OCTAVO: Cabe destacar, en relación a la tardanza y final no personación en


el lugar de la Policía Local, que a la misma hora que sucedían los hechos unas
cuantas calles más allá, en la Plaza de La Candelaria, tanto Policía Nacional
como Policía Local vienen vigilando muy estrechamente a unos cuantos
jóvenes, nunca más de 20, que se concentran pacíficamente en ese lugar
todos los viernes para expresar su preocupación y su malestar por el estado en
el que nuestra sociedad se encuentra.

NOVENO: A razón del nombre que me facilita Manuel Ramón, he buscado


información en Internet, y de él aparece en el periódico El Día con fecha 24
de septiembre del 2009 una noticia referida a su persona (anexo 4)3, en la que
entre otras cosas se manifiesta:

Manuel Ramón Hernández Suárez, nacido el 15 de agosto de 1952 en La


Laguna, duerme desde hace más de tres semanas en un banco de madera
de la parada de guaguas del Puerto de la Cruz, después de abandonar su
domicilio en el barrio portuense de La Vera "por problemas familiares".
Hernández, que debe moverse en silla de ruedas y sufre graves
problemas de salud, asegura que sólo pide ayuda para encontrar un
techo y poder llevar una vida digna.

Casado y padre de cuatro hijos, lamenta que "la vida lo haya llevado a
vivir en la calle" y pide que alguna institución, como el Hogar Santa
Rita, lo acoja.

Este vecino portuense afirma que ha elegido la estación de guaguas


como lugar de residencia "porque está abierta las 24 horas del día" y
tiene unos baños donde intenta asearse, aunque en sus circunstancias
mantener la higiene es misión imposible. La comida la obtiene gracias a
sus escasos recursos y a la generosidad de las religiosas de un centro
cercano.

Manuel Ramón Hernández tiene graves dificultades para hablar y, según


asegura, pasó más de dos años sin poder articular palabra. Entre toses y
con evidentes dificultades respiratorias, narra que ha sido operado del
corazón y tiene problemas en sus piernas.

Y a tenor de los siguientes argumentos de derecho:

3
- Véase: http://www.eldia.es/2009-09-24/norte/3-Domicilio-estacion-guaguas.htm
DÉCIMO: La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la
autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de
información y documentación clínica, en su artículo 9.2, afirma lo
siguiente:

2. Los facultativos podrán llevar a cabo las intervenciones clínicas


indispensables en favor de la salud del paciente, sin necesidad de contar
con su consentimiento, en los siguientes casos:
a). Cuando existe riesgo para la salud pública a causa de razones
sanitarias establecidas por la Ley. En todo caso, una vez adoptadas
las medidas pertinentes, de conformidad con lo establecido en la
Ley Orgánica 3/1986, se comunicarán a la autoridad judicial en el
plazo máximo de 24 horas siempre que dispongan el internamiento
obligatorio de personas.
b). Cuando existe riesgo inmediato grave para la integridad física o
psíquica del enfermo y no es posible conseguir su autorización,
consultando, cuando las circunstancias lo permitan, a sus familiares
o a las personas vinculadas de hecho a él.

DÉCIMO PRIMERO: La Ley 14/1986, General de Sanidad, en su Artículo 6


dice lo siguiente:

1. Las actuaciones de las Administraciones públicas sanitarias estarán


orientadas:
A la promoción de la salud.
A promover el interés individual, familiar y social por la salud
mediante la adecuada educación sanitaria de la población.
A garantizar que cuantas acciones sanitarias se desarrollen estén
dirigidas a la prevención de las enfermedades y no sólo a la
curación de las mismas.
A garantizar la asistencia sanitaria en todos los casos de pérdida de
la salud.

DÉCIMO SEGUNDO: Se tiene constancia de al menos un caso de ingreso


obligado en el hospital de una persona que se negaba a ser tratada, en Auto
dictado por la Sección 18 de la Audiencia de Barcelona en el año 2006, con
la intención de alimentar obligatoriamente a la joven Rocío S., de 20 años de
edad, aquejada de anorexia (anexo 3)4.
Y es por todos conocido el caso del señor De Juana Chaos, terrorista de ETA,
que estando en huelga de hambre fue obligado por un juez a ser alimentado
en contra su voluntad.

DÉCIMO TERCERO: El artículo 6.1 del Código Civil Español afirma que: El
desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimento.

4
- Véase: http://www.20minutos.es/noticia/99769/1/
DÉCIMO CUARTO: La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, mencionada en el
punto octavo, en su Disposición Adicional Sexta, Régimen sancionador,
afirma lo siguiente:

Las infracciones de lo dispuesto por la presente Ley quedan sometidas al


régimen sancionador previsto en el capítulo VI del Título I de la Ley
14/1986, General de Sanidad, sin perjuicio de la responsabilidad civil o
penal y de la responsabilidad profesional o estatutaria procedentes en
derecho.

DÉCIMO QUINTO: La Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y


Cuerpos de Seguridad, en su CAPÍTULO II, PRINCIPIOS BÁSICOS DE
ACTUACIÓN, Artículo 5. punto 2, dice lo siguiente:

2. Relaciones con la comunidad. Singularmente:

a). Impedir, en el ejercicio de su actuación profesional, cualquier


práctica abusiva, arbitraria o discriminatoria que entrañe violencia
física o moral.
b). Observar en todo momento un trato correcto y esmerado en sus
relaciones con los ciudadanos, a quienes procurarán auxiliar y proteger,
siempre que las circunstancias lo aconsejen o fueren requeridos para
ello. En todas sus intervenciones, proporcionarán información cumplida,
y tan amplia como sea posible, sobre las causas y finalidad de las
mismas.
c). En el ejercicio de sus funciones deberán actuar con la decisión
necesaria, sin demora cuando de ello dependa evitar un daño grave,
inmediato e irreparable; rigiéndose al hacerlo por los principios de
congruencia, oportunidad y proporcionalidad en la utilización de los
medios a su alcance.
d). Solamente deberán utilizar las armas en las situaciones en que exista
un riesgo racionalmente grave para su vida, su integridad física o las de
terceras personas, o en aquellas circunstancias que puedan suponer un
grave riesgo para la seguridad ciudadana y de conformidad con los
principios a que se refiere el apartado anterior.

Y en el mismo artículo 5. punto 4, dice lo siguiente:

4. Dedicación profesional, deberán llevar a cabo sus funciones con total


dedicación, debiendo intervenir siempre, en cualquier tiempo y lugar,
se hallaren o no de servicio, en defensa de la Ley y de la seguridad
ciudadana.

Tras todo lo dicho, respetuosamente le pido:

1.-Que tenga por presentada esta denuncia, tal como me aconsejaron


que hiciera desde coordinación de emergencias en el 112, y tome las medidas
más urgentes que estén en su mano para que el señor Manuel Ramón
Hernández Suárez sea atendido en un hospital de sus múltiples dolencias y no
muera en la calle en esas condiciones tan indignas. Porque la calidad moral de
una sociedad se mide por la manera en que ésta trata a las personas más
vulnerables y desfavorecidas. Porque ya hemos abandonado en España a los
inmigrantes, a los que se persigue, identifica y encierra sin haber cometido
delito alguno, únicamente en vistas al color de su piel y suponiendo que no
tienen una documentación en regla, un hecho denunciado como indigno por
los mismos sindicatos de la Policía Nacional y ahora también por la ONU.
Porque si ahora también abandonamos a los sin techo, en riesgo de ser
abandonados estamos todos y yo me pregunto: ¿quiénes serán los próximos en
caer?

2.- Que se tomen las medidas necesarias para garantizar que la situación
del señor Manuel Ramón Hernández Suárez no se repita con ninguna otra
persona indigente de la ciudad, ni en la Isla de Tenerife, como así parece que
está sucediendo a razón de lo que contaba el joven Cristo y lo que vemos que
le ha pasado al señor Manuel.

3.- Que se depuren las responsabilidades que pudieran derivarse de las


actuaciones llevadas a cabo por sanitarios, Policía y Ayuntamientos (Santa
Cruz y el Puerto de la Cruz), en relación al caso del señor Manuel Ramón, no
sólo en los últimos meses, también en los últimos años, pues como vemos, ya
en el año 2009 pedía ayuda a los servicios sociales, cuando aún tenía sus dos
piernas, y ya entonces las autoridades sabían de su caso, y no hicieron nada,
cuando todos han de ser conocedores de la Ley y aplicarla. Porque es
evidente que algo funciona muy mal en nuestra sociedad para que este señor
esté como ahora está después de haber solicitado ayuda. ¿Por qué se deja a
una persona que degenere hasta esa situación? ¿Dónde están nuestros servicios
sociales? ¿Dónde ha ido a parar nuestra humanidad?

NOTA: Esta denuncia se presenta con carácter de urgencia dada la


gravedad del caso, pero hay mucha más información que será aportada por la
señora Margarita Rosa Cubas Jiménez en los próximos días.

En Santa Cruz de Tenerife, a 16 de abril de 2011,

Firmado: Eloy Cuadra Pedrini.

Intereses relacionados