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Identidad en la arquitectura peruana

contemporánea
Desde la década de 1980 y a partir de la teoría del regionalismo crítico planteada por
Kenneth Frampton, la integración de elementos característicos del contexto físico y
sociocultural en los proyectos arquitectónicos forma parte de un enfoque de diseño de
suma importancia para la región latinoamericana. Con procesos históricos similares y
con resultados muy distintos, el presente artículo explora casos paralelos entre la
arquitectura de Brasil, México y Perú, estableciendo las bases que brindan un
panorama sobre la identidad de la arquitectura peruana en el contexto
latinoamericano contemporáneo, y los retos pendientes que ésta enfrenta.

Lee el artículo después del salto.

La arquitectura contemporánea en Latinoamérica tiene sus orígenes en la introducción


de la modernidad a partir de la década de 1940. Según Humberto Viccina en su
investigación sobre las vanguardias de la arquitectura latinoamericana, la influencia
extranjera de figuras como Le Corbusier, Walter Gropius y Josep Luis Sert se
reflejaba en la nueva arquitectura de países latinoamericanos como Brasil, México,
Argentina, Chile, Colombia y Perú, trasladando sin modificaciones los postulados de la
modernidad europea. El surgimiento de movimientos locales permitió la adecuación de
estas ideas al territorio latinoamericano, convirtiéndose en poco tiempo en una
arquitectura de referencia internacional. A partir de este momento, el proceso de
cambios que define la arquitectura de nuestros días mantiene muchas similitudes en
cada uno de los países mencionados, a pesar de encontrarse en contextos muy distintos.

Viccina plantea un primer periodo de continuidad transversal: un periodo de aceptación


del estilo moderno (décadas de 1940 a 1960). Posteriormente, se desarrolla un periodo
de ruptura relacionado a la búsqueda de un estilo local (década de 1970 a 1990) y luego,
un período que consolida el camino encontrado luego de esta ruptura (década del 2000
hasta la actualidad) en continuidad con la arquitectura de la primera modernidad
latinoamericana. A continuación, se dará una aproximación a los procesos históricos de
Brasil y México, para luego establecer una comparación con el caso peruano.

Brasil y la consolidación de un estilo moderno local

El periodo de aceptación de la arquitectura moderna en Brasil se centra en la década de


1940, cuando el gobierno de Getulio Vargas propone establecer mediante reformas
estatales la modernización de Rio de Janeiro, destacando este estilo por sobre
tendencias neocolonialistas o académicas. En este contexto, Lauro Calcavanti considera
dos sucesos como determinantes en la consolidación de la arquitectura moderna
brasileña: El diseño y construcción del pabellón de Brasil para la Exposición
Universal de Nueva York (1939-40) y la exposición itinerante Brasil construye del
Museo de Arte Moderno (1943-46).

El reconocimiento mundial que tendría la arquitectura brasileña luego de estos eventos


la posicionaría como un referente latinoamericano. En palabras del arquitecto Henry-
Russell Hitchcock, Brasil era "el centro de actividad del talento más original en
arquitectura, Oscar Niemeyer". Sin duda, el lenguaje de Niemeyer marcó un antes y
un despúes en la obra de sus congéneres y generó la creación de un lenguaje nacional
liberado por completo del funcionalismo racional europeo: una arquitectura nueva
caracterizada por la flexibilidad de sus volúmenes y el usos de brises-soleil, que tuvo su
telón de fondo en la construcción de Brasilia (1957-1960).

A fines de la década de 1950 y en evidente contraste a la propuesta de Niemeyer surge


la Escuela Paulista, término que se utiliza para describir la producción de un grupo de
arquitectos liderados por Vilanova Artigas y Paulo Mendes da Rocha. El arquitecto
Ghillerme Wisnik describe como las principales características de esta arquitectura el
amplio uso del concreto armado o pretensado, la volumetría compacta coronada por una
cobertura reflectante, el predominio de frontones ciegos y el énfasis de una espacialidad
interna continua.

Ambos movimientos hacen eco en la arquitectura brasileña de hoy, basándose en


grandes hitos como la Catedral de Brasilia, el Museo de Arte de Sao Paulo, el
Ministerio de Educación y Salud y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la
Universidad de Sao Paulo. Oficinas como Terra e Tuma Arquitetos, Brasil arquitetura,
FGMF Arquitectos e Hiperstudio demuestran que la nueva generación mantiene la
calidad de sus predecesores en una sólida identidad arquitectónica.

México y la búsqueda de sus raíces a través de la arquitectura

La arquitectura mexicana puede ser interpretada como la búsqueda continua de una


forma que exprese lo que significa ser mexicano, en tendencias que variaban entre lo
precolombino y lo colonial desde la revolución de 1910. De acuerdo a José Aldrete-
Haas, esta búsqueda se expresaba en dos tendencias: La replicación de referencias
históricas locales, tales como la colonial o la precolombina, y la "mexicanización" de
tendencias internacionales, tales como una incipiente modernidad.

Entre las corrientes que rescatan la replicación de referencias históricas o


"anacronismo" tenemos el estilo maya y el estilo neocolonial. Iniciado en 1920, en
Yucatán, el primer estilo incluía motivos decorativos maya a edificios de índole colonial
y, más adelante, a proyectos con influencias Art Deco. El estilo neocolonial buscaba,
por otro lado, capturar la "esencia" de la arquitectura mexicana replicando elementos
como patios, motivos coloniales y materiales tradicionales. Fue adoptado como estilo
oficial durante de 1920 y 1930, siendo usado para importantes edificios públicos como
escuelas y hospitales.

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