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FRANCISCO MIGUEL GONZÁLEZ LÓPEZ

CHARLA INSITITUO MARÍA ZAMBRANO 11´45 de la mañana

LA MUJER DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA

1. SITUACIÓN DE LA MUJER ANTES DE LA REPÚBLICA

La mujer de la clase obrera estaba atada a las tradiciones: El hogar, la cría de los niños, las
tareas domésticas. La casa era su único espacio.

No tenía aspiraciones laborales porque no existían, o sea, que no tenía acceso a la mayoría de
los puestos de trabajo que ofrecía el mercado laboral, y a los pocos que accedía eran aquéllos
que sólo las mujeres podían ejercer, con sueldos muy bajos: 1- el sector de servicio doméstico
(criadas, lavanderas, blanqueadoras, chachas), 2- sector textil (costureras, tejedoras, fábricas
de albardonería), 3- sector industrial (envasadoras) 4- sector agrícola (jornaleras – recogida de
aceitunas, recolección de patatas, etc.)

Los códigos civil y penal eran incluso discriminatorios con la mujer. Los sueldos mucho más
bajo que los hombres. Eran inexistentes las leyes que protegieran a la mujer embarazada en el
trabajo, no había guarderías, ni escuelas infantiles donde dejar a los niños mientras trabajaba.
Incluso, debía de tener el permiso del marido para trabajar, teniendo éste el derecho judicial
de cobrar lo que ganaba. Tampoco tenía pensiones de viudez.

Además, la mujer apenas tenía acceso a la Universidad o a estudios de secundaria. Eran muy
pocas las carreras que podía cursar, siendo la principal la de Magisterio, aunque es de suponer
que sólo las mujeres que pertenecían a las clases pudientes podían acceder a ella. Y esto lo
muestra que, por ejemplo, en 1930, más del 50% de las mujeres en España eran analfabetas.

En el caso del matrimonio, no existía el matrimonio civil, y cuando existía problemas


conyugales, la mujer no podía separarse; sí el hombre, por el contrario, llevándose a sus hijos y
dejando a la mujer sola. En el caso de los casorios, la figura del padre elegía el futuro marido a
sus hijas; de aquí a que aún hoy en día exista la palabra “matrimonios de conveniencia”, en los
que la mujer se casaba con alguien que, muchas veces, ni quería ni la respetaba. Incluso, los
hombres preferían tener varones antes que mujeres, por el problema de la herencia de bienes
y la perpetuación del apellido de la familia.

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2. LA MUJER Y LA ENSEÑANZA

La enseñanza de la mujer estaba vinculada a fuertes valores tradicionales y religiosos: Como


depositaria de la tradición católica, trabajadora, correcta administradora de la casa, esposa fiel
y madre sacrificada; al tiempo que analfabeta en la ciencia, la técnica o el comercio.

Cuando una niña entraba en la escuela pública, que mayormente estaba en manos de la Iglesia,
eran varias las asignaturas principales que debía aprender: Religión Católica y Labores. En la
primera materia se adoctrinaba a la mujer en el catolicismo, pues ella, pensaban, era la
depositaria de la Fe católica. En la segunda materia se daba Costura, higiene del hogar,
comportamiento para el marido y economía doméstica.

Hasta 1910 no se promulga una ley para el libre acceso de la mujer a la Universidad. Pero sólo
podían acceder a unas cuantas carreras. Antes de esta fecha, únicamente eran admitidas si
tenían un permiso especial de la Dirección de Instrucción Pública. A partir de aquí, comienzan a
aparecer mujeres con títulos universitarios: maestras nacionales, abogadas, literarias,
licenciadas en Bellas Artes, etc. Pero no hay que olvidar que sólo lo hacían las mujeres de clase
alta. La mujer que pertenecía a las capas más humildes ni siquiera iban al colegio.

3. PRECEDENTES DEL MOVIMIENTO EN PRO DE LOS DERECHOS DE LA MUJER

Hubo indicios de movimientos en pro de los derechos de la mujer, pero fueron, ante todo,
escasas y sin repercusión. Muy al contrario que en el resto de Europa, que ya a finales del siglo
XIX se consolidan los movimientos feministas, España seguía siendo en pleno siglo XX baluarte
del atraso. Los movimientos a favor de los derechos femeninos se resumen así:

 Asociación Nacional de Mujeres (1920): Fue una institución que carecía de un fondo
político. Este grupo se dedicaba a instruir a las mujeres en dos vertientes principales:
el mercado laboral y la educación. Su ámbito de influencias se basó exclusivamente en
Madrid, aunque aunó otras pequeñas asociaciones que se encontraban en Barcelona o
Valencia.
 Cruzada de Mujeres Españolas (1921): Fue la primera asociación que organizó una
manifestación en Madrid este año para reivindicar el voto femenino.
 Lyceum Club de Madrid (1926): Fue una institución mucho más consolidada y con
objetivos más reivindicativos que las anteriores. Buscaba la reforma del código civil
para otorgar derechos a la mujer, sobre todo en lo relativo a la educación, al derecho
al voto y a las reivindicaciones laborales (acceso a los puestos en la administración,
prohibidos para la mujer en aquel entonces).

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4. REFORMAS REPUBLICANAS Y DERECHOS PARA LAS MUJERES

La República nace el 14 de abril de 1931. Significó un período de regeneración democrática. Se


pretendía eliminar, mediante muchas reformas, una serie de lacras que impedían que el país
se modernizara. Estos cambios afectaban tanto a lo laboral, como a lo económico, religioso y
político. Fue un intento de implantar una Democracia transparente, justa, moderna y
benevolente con la clase trabajadora (el 80% de los trabajadores pertenecían al campo). Pero,
desgraciadamente, chocó con los viejos poderes hegemónicos: la Iglesia, la Burguesía
terrateniente y el Ejército.

No obstante, durante los años que duró (de 1931 a 1936) se promulgaron una serie
interesantísimas leyes en pos de la mujer que debéis de saber. En la Constitución de 1931 se
reflejaba lo siguiente:

- Igualdad Jurídica de la mujer con el hombre.


- Acceso a cargos públicos.
- Derecho al voto (1933).
- Matrimonio civil e igualdad de los dos cónyuges.
- Seguro de maternidad.
- Ley de Divorcio (1932 La ley más progresista de Europa; madre disponía de la tutela de
sus hijos).
- En 1936 el Gobierno de la Generalitat de Catalunya legalizó el aborto.

5. PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN POLÍTICA

Además de lo anterior. La mujer se sintió un poco más liberada y accedió a ciertos cargos de
relevancia. Hubo, durante la República, cinco diputadas, las primeras de la Historia, de las que
hablaremos más adelante.

Por primera vez, también, la mujer participará más activamente en política. Se afiliará a
sindicatos y partidos políticos, participará en huelgas y manifestaciones. Incluso habrá casos de
mujeres que ostentarán alcaldías en algunos pueblos.

En la Axarquía, por ejemplo, tuvimos una única alcaldesa en la Historia del Siglo XX. Se llamaba
María Dolores Rivas García, alcaldesa de Canillas de Aceituno. Era del Partido Republicano
Radical, de oficio maestra nacional, y según una entrevista que le hicieron en el periódico El
Popular en 1933, nos dice:

Quiero para mi pueblo trabajo, cultura y justicia; quiero que se apruebe el proyecto de la
carretera Canillas-Sedella-Salares; quiero la instalación del teléfono; quiero higiene y
urbanización del pueblo, muy precarios desde siempre (…) Ejerzo mi cargo de 9-12 de la
mañana y de 3-6 de la tarde para despachar los asuntos municipales, pero también hago de
maestra interina y de mis deberes en el hogar.

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En 1933 se permite el voto femenino. Pero muchos políticos, entre ellos la mayoría de las
mismas diputadas, estaban en contra de ello, porque pensaban que la mujer aún no estaba
preparada para el sufragio femenino por su fuerte vinculación a la religión y a la Iglesia, por lo
tanto, votarían a las derechas. Aquellas elecciones de 1933 y, más tarde, las de 1936, se
caracterizaron por la presencia de las mujeres en las colas de los colegios electorales para
votar, un hecho histórico.

Cuando estalla la Guerra Civil española, muchas mujeres decidieron tomar las armas e irse a
los frentes de combate. Fueron las llamadas milicianas. En el verano de 1936 la figura heroica
de la miliciana se convirtió rápidamente en el símbolo de la movilización del pueblo contra el
fascismo. En los carteles de guerra predominaban las imágenes de heroínas combatientes
enfundadas en sus monos azules como representación del sentir obrero de un pueblo
enfrascado en una lucha por la libertad.

Evidentemente estas imágenes rompían con la tradicional subordinación de la mujer y les


reivindicaba portadoras del derecho a la igualdad de condición. Durante las primeras semanas
de guerra muchas mujeres se unieron a sus compañeros varones y se enrolaron en la milicia.
Algunas se dirigieron a los frentes de Aragón, de Guadalajara, del País Vasco, de la sierra
madrileña etc. No ocurrió lo mismo en Andalucía, aunque sí se vieron muchas milicianas
participando en tareas de vigilancia y registros en las ciudades.

No obstante, incluso en los frentes, existía un marcado grado de división sexual del trabajo ya
que normalmente las mujeres realizaban las labores de cocina, de lavandería, sanitarias,
correo, de enlace etc. si bien es cierto que muchas lucharon como soldados emprendiendo a
menudo acciones de combate.

Pasados, sin embargo, esos primeros meses de euforia revolucionaria, el papel de la mujer fue
reorientado de otra manera. La imagen militarista de la miliciana desapareció de los carteles y
empezaron a aparecer mujeres en imágenes más tradicionales, dedicadas a las tareas típicas
de asistencia social. A partir de ahora, las mujeres fueron las heroínas de la retaguardia,
modelo a imitar por todas ellas. Miles de mujeres se lanzaron a esfuerzos bélicos que iban
desde trabajar en fábricas de municiones al voluntariado en servicios sociales, campañas
educativas, proyectos culturales y actividades de apoyo a los combatientes.

6. FIGURAS DESTACADAS DEL MOVIMIENTO FEMINISTA

VICTORIA KENT: Nació en Málaga, el 3 de marzo de 1892. Su padre, José Kent Román, fue un
comerciante de tejidos, y su madre, María Siano González, una humilde ama de casa. Vivió en
Málaga hasta 1917, año en que marchó a Madrid a estudiar el Bachillerato en el Instituto
Cardenal Cisneros, apoyada por su madre y por los contactos que había trabado su padre. A su
llegada a la capital se instala en la Residencia de Señoritas. En 1920 ingresa en la Facultad de
Derecho de la Universidad Central (actual Universidad Complutense de Madrid), donde cursa
la carrera.

Se colegia en enero de 1925 y, aunque no tenía demasiado interés en ejercer la profesión ante
los tribunales, no tardó en tener su primera intervención como abogada defensora. Se hizo

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famosa en 1930 defendiendo ante el Tribunal Supremo de Guerra y Marina a Álvaro de


Albornoz, miembro del Comité Revolucionario Republicano, detenido y procesado junto con
los que después formaron el Gobierno provisional de la República, a raíz de la Sublevación de
Jaca de diciembre de 1930. Fue la primera mujer en el mundo en intervenir ante un consejo de
guerra, consiguiendo la absolución de su defendido.

Afiliada al Partido Radical Socialista, fue elegida en 1931 diputada de las Cortes Constituyentes
por Madrid y designada personalmente por el Presidente de la República Alcalá-Zamora
Directora General de Prisiones, cargo que desempeñó con el objetivo de conseguir la
rehabilitación de los presos, y que ocuparía hasta 1934.

Su mandato al frente de las prisiones españolas fue muy significativo. Se dedicó intensamente
a la reforma de las cárceles españolas: Ordenó la mejora de la alimentación de los reclusos,
permitió la libertad de culto en las prisiones, estableció los permisos por razones familiares,
cerró 114 centros penitenciarios por estar en pésimas condiciones, ordenó construir la nueva
Cárcel de Mujeres de Las Ventas, en Madrid, en la que no existían celdas de castigo, y creó el
Cuerpo Femenino de Prisiones, para las cárceles de mujeres, y el Instituto de Estudios Penales.

En las elecciones del 16 de febrero de 1936, Victoria Kent fue elegida diputada por Madrid, en
las listas de Izquierda Republicana, que formaba parte del Frente Popular. Durante la guerra
civil se hizo cargo de la creación de refugios para niños y de las guarderías infantiles. El
gobierno de la República la envió a Francia como Primera Secretaria de la embajada
republicana en París, para que se encargara de las evacuaciones de los niños. Permaneció en
Francia hasta el final de la guerra, a cuyo término colaboró en la salida de los refugiados
españoles hacia América. Sin embargo, no pudo seguir el mismo camino y fue sorprendida por
la invasión nazi. Al ser ocupada París por la Wehrmacht el 14 de junio de 1940, Victoria Kent se
refugió en la embajada mexicana, donde permaneció refugiada durante un año, al estar su
nombre en la lista negra entregada por la policía franquista al gobierno colaboracionista de
Vichy, la Cruz Roja le proporcionó un apartamento cerca del Bois de Boulogne, donde vivió
hasta la liberación con una identidad falsa: la de Madame Duval. En este tiempo en la capital
francesa escribió "Cuatro años en París", novela autobiográfica.

En 1948 marchó a México, donde dio clases de Derecho Penal en la Universidad, fundando la
Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones, de la que fue directora durante dos años.
Llamada por la ONU, en 1949 viajó a Nueva York para colaborar en la Sección de Defensa Social,
con el encargo de estudiar el lamentable estado de las cárceles de Iberoamérica, cargo que
abandonó poco después por ser excesivamente burocrático. En Nueva York fundó y dirigió la
revista Ibérica desde 1954 a 1974, en la que publicaba las noticias llegadas desde España para
los exiliados republicanos en Estados Unidos. Aunque viajó a España en 1977, volvió a Nueva
York, donde pasó el resto de sus días hasta su muerte en 1987.

CLARA CAMPOAMOR: Nace en Madrid; en el seno de una familia sencilla y de pensamiento


liberal-progresista. La prematura muerte de su padre le obliga a empezar a trabajar con
apenas trece años como modista junto a su madre. En el año 1909 obtiene plaza por oposición
en el cuerpo auxiliar de Telégrafos.

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En 1922 decide concluir sus estudios de Bachillerato, lo que consigue rápidamente. Eso le
permite matricularse en Derecho. En 1924 obtiene la licenciatura en Derecho por la
Universidad de Madrid. Pasa a ser miembro del colegio de Abogados en 1925.

Inicia por esa época su actividad política, centrada en los derechos no reconocidos de la mujer.
Participa en ciclos y conferencias universitarias, y comienza a publicar escritos hasta que en
1929 entra en el Comité Organizador de la Agrupación Liberal Socialista y pasa a Acción
Republicana.

En los procesos de San Sebastián a los rebeldes de guarnición de Jaca de 1930 asume el papel
de abogada defensora. Funda y preside la Agrupación Unión Republicana Femenina.

Posteriormente se une al Partido Radical, con el que, en 1931, es elegida diputada por Madrid.
Es una de las primeras mujeres, junto a Margarita Nelken y Victoria Kent, que obtiene un
escaño en el Parlamento republicano.

Durante este primer período mantiene una dura polémica con Victoria Kent respecto al
derecho al voto de la mujer. Victoria Kent argumentaba que la mujer, influenciada
fuertemente por la Iglesia, votaría a la derecha reaccionaria. Campoamor defendía el derecho
inalienable al voto de la mujer, independientemente de su orientación política. Esta posición
ideológica la enfrentó a sus propios compañeros de partido.

Paradójicamente, las elecciones de 1933, primeras con sufragio universal en España, ya que la
mujer tenía derecho a voto, significaron la victoria de la derecha política, como había
pronosticado Victoria Kent, y tanto ésta como Clara Campoamor perdieron sus escaños.

En 1933 no consiguió renovar su escaño, y al año siguiente abandonó el Partido Radical por su
subordinación a la CEDA y los excesos en la represión del golpe revolucionario de Asturias.

Tras el golpe militar de 1936, Clara, que estaba en San Sebastián en ese momento, parte hacia
Madrid, donde también se siente amenazada, y marcha a Alicante, para embarcar vía Génova y
llegar a Suiza. Durante la travesía algunos falangistas intentaron secuestrarla.

Cuando en 1951 quiso volver a España, Clara se encontró otro problema: era masona. La
dictadura militar franquista propuso, al igual que con otros masones elegir entre dar los
nombres de los masones que conocía, o pasar 12 años en la cárcel. Dijo que ser masona era un
delito legalísimo cuando ingresó en la masonería. Eligió, otra vez, el ostracismo, el destierro y
el olvido.

El exilio la llevó en distintas ocasiones a permanecer en Francia, Argentina y Suiza, En 1955 se


instala en Lausana, donde trabaja en el bufete de Antoinette Quinche, su amiga y traductora,
ejerciendo la abogacía hasta que se quedó ciega, y allí murió de cáncer en abril de 1972, a la
edad de 84 años. Sus restos yacen en el cementerio de Polloe, en San Sebastián, no en Madrid,
dónde nació: San Sebastián era el lugar donde se encontraba cuando se proclamó la República.

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MARGARITA NELKEN: Margarita Nelken Mansberger (Madrid, 1896 - México, 1968) fue una
política socialista, y después comunista, española. Fue una de las representantes del incipiente
movimiento feminista en España durante la década de 1930.

Conocida por su decidida actuación política durante la Segunda República y la Guerra Civil,
Margarita Nelken también destacó como crítica de arte, periodista y escritora desde temprana
edad. Hija de una francesa y de un joyero, que descendían de judíos alemanes llegados a la
capital en 1889 como relojeros de Palacio, recibió una educación esmerada que se tradujo en
tempranas inclinaciones hacia la pintura, las letras y la música. Las abandonó en plena
juventud para dedicarse al activismo político y social. Hablaba francés y alemán y se le debe la
primera traducción de la Metamorfosis de Kafka al español. Ella y su hermana Carmen Nelken
(Magda Donato) poseían una cultura excepcional entre las mujeres españolas de su época.

En 1919, publicó su primera obra larga, La condición social de la mujer en España. Su estado
actual: su posible desarrollo, un incisivo estudio feminista. Continuó esta línea con
Maternología y puericultura (1926), En torno a nosotras (Diálogo socrático) (1927), Las
escritoras españolas (1930) y La mujer ante las Cortes Constituyentes (1931). En los primeros
meses de 1931, ingresó en el PSOE y fue, como candidata de la Agrupación Socialista de
Badajoz, a las elecciones parciales de octubre de 1931. Resultó elegida entonces y, también, en
noviembre de 1933 y febrero de 1936. De hecho, es la única mujer que consiguió las tres actas
parlamentarias en la Segunda República.

Fue contraria a otorgar derecho de voto a la mujer, posición compartida también por Victoria
Kent. Sostenía que, la falta de madurez y de responsabilidad social de la mujer española, podía
poner en peligro la estabilidad de la República, ya que un porcentaje muy elevado, antes de
votar, lo consultaría con su confesor.

Tras el fracaso de la comuna asturiana de octubre de 1934, tuvo que alejarse de la vida política.
Marchó a París y diferentes países nórdicos; y, luego, estuvo durante casi un año en la Unión
Soviética. Volvió a tiempo de participar en las elecciones de febrero de 1936 como candidata
del Frente Popular. En el verano de 1936, luchó frente a los militares sublevados y estuvo en
los frentes de Extremadura y Toledo. En noviembre de 1936, participó en la defensa de Madrid
y se distinguió asimismo en la organización de la Unión de Mujeres Antifascistas. Se incorporó
al PCE en noviembre de 1936, poco después de la formación del Gobierno de Largo Caballero.
Pasó la última etapa de la guerra en Barcelona y fue la única mujer diputado presente en la
última reunión de las Cortes republicanas en suelo español, en el castillo de Figueras, el 1 de
febrero de 1939.

Derrotada pero no vencida marchó al exilio: de París a Moscú y, luego, en el mismo 1939, a
México, donde se instaló definitivamente. Trabajó en la Secretaría de Educación Pública,
colaboró con el gobierno republicano en el exilio, participó en las actividades de la Unión de
Mujeres Españolas y nunca abandonó las actividades literarias y periodísticas ocupándose de
una página semanal sobre arte en el Excelsior. En octubre de 1942 fue expulsada del PCE tras
haber criticado la política comunista de Unión Nacional. Participó como diputado
independiente, en la reunión de las Cortes de la república en la ciudad de México en 1945.
Durante 1948 viajó por Europa dando conferencias sobre arte latinoamericano en Amsterdam
Y París. Fue una de las críticas de arte más influyentes en México hasta su muerte. La muerte

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de sus dos hijos (el hijo, Santiago, en 1944, luchando con el ejército soviético, y la hija, Magda
en 1956, de cáncer) consiguieron quebrantar la incansable resistencia de esta mujer.

FEDERICA MONTSENY: nacida en Madrid el 12 de febrero de 1905 y fallecida el 14 de enero de


1994 en Toulouse. Anarquista española, fue ministra durante la II República y primera mujer
ministra de la Europa Occidental.

Era hija de los también anarquistas Juan Montseny y Teresa Mañé, conocidos por los
seudónimos de Federico Urales y Soledad Gustavo respectivamente, quienes editaban La
Revista Blanca, publicación destacada dentro del pensamiento libertario español durante el
primer tercio del siglo XX.

En 1931 se afilia a la CNT donde en los años siguientes alcanzará gran protagonismo gracias a
sus dotes de gran oradora entre otras razones. En 1932 lleva a cabo una gira propagandística
por Andalucía que luego proseguiría por toda España y al año siguiente participa en París en un
mitin de protesta sobre la represión en Casas Viejas.

Sin embargo, su máximo protagonismo lo alcanza en 1936, cuando interviene en el Congreso


de Zaragoza de la CNT colaborando en la ponencia sobre comunismo libertario y formando
parte de los oradores del mitin de clausura. Con el estallido de la guerra pasa a formar parte
del comité peninsular de la FAI y en el nacional de la CNT. Se encontraba en Barcelona el 20 de
julio de 1936, al fracaso del golpe. En noviembre de este mismo año es nombrada ministra de
Sanidad y Asistencia Social del gobierno de la república, cargo que acepta a pesar de su
declarado antigubernamentalismo. Se convierte así en la primera mujer ministra de

7. GUERRA CIVIL. REPRESIÓN. CASOS DE CONSEJOS DE GUERRA

La Justicia Militar franquista: la mujer fue víctima de las venganzas porque ellas no habían
tenido cargos en partidos políticos. Caso de la Churrera, de la prostituta, de las maestras
nacionales, etc.