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IMPORTANCIA DE LA LECTURA

Tomado del libro la lectura en la Universidad


Profesores Luz Stella Castañeda, José Ignacio Henao

Si preguntamos ¿qué papel cumple la lectura en la preparación ~ en la formación del estudiante universitario?, los
docentes, los investigadores y los estudiantes responderán que la lectura es el eje central del proceso educativo y
que de su dominio depende, en parte, el ingreso a la universidad y el éxito académico y profesional.
El estudiante universitario descubre que la lectura es una actividad decisiva en su trabajo académico, porque
necesita ampliar, confrontar y reelaborar, a partir de una bibliografía, los conceptos que se trabajan en clase y en las
asesorías.
Cada vez con mayor intensidad, la metodología de los cursos descansa, básicamente, sobre las actividades que
llevan a cabo los estudiantes en relación con la elaboración de informes de lectura, ensayos, estudios, monografías y
trabajos de investigación. Para cumplir con estos requerimientos en forma eficiente y productiva, el estudiante debe
desarrollar al máximo su habilidad lectora y la capacidad para utilizar adecuadamente todos los servicios que prestan
las bibliotecas y los centros de documentación, y adquirir criterios para seleccionar los materiales que necesita.
Nuestra experiencia docente en la universidad y en el bachillerato, y los planteamientos que hemos encontrado en
artículos de revistas, periódicos y libros, nos indican que el estudiante que posee un buen desarrollo de la aptitud
verbal logra un mejor rendimiento en la Universidad.
El ex profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Salomón Kalmanovitz, considera que la universidad
colombiana no ha resuelto el problema de las deficiencias de lectura y de escritura que presentan sus estudiantes, lo
que repercute directamente en la formación académica y en la baja calidad profesional de sus egresados, quienes
salen sin capacidad para continuar su formación científica e innovar.
Ernesto Guhl, presidente de la Asociación de Facultades de Ingeniería, en 1987, atribuía la considerable deserción
de estudiantes de esta área a que ni en la primaria ni en el bachillerato se preparaba al estudiante para consultar,
elaborar raciocinios ni estudiar por cuenta propia, actividades para las cuales es necesario un buen desarrollo de la
habilidad lectora.
Femando Ocampo, profesor de la Universidad Pedagógica, en una ponencia que presentó en el Congreso
Pedagógico Nacional en 1987, afirmaba que el fracaso de la educación colombiana se evidencia en la dificultad que
muchos estudiantes universitarios tienen para leer y escribir; comentaba que, como director de tesis de grado, se
tenía que dedicar a corregir la redacción y la ortografía en lugar de dedicarse a los aspectos propiamente
investigativos.

Los conceptos emitidos por los autores mencionados, todos ellos vinculados a la educación superior en Colombia,
nos permiten afirmar que la universidad no ha logrado compensar la falta de habilidades para leer y escribir que
presentan la mayoría de los estudiantes que ingresan a ella. Con los planes de estudio vigentes es difícil superar a
corto plazo este problema, ya que, por lo general, las carreras tienen, como máximo, dos cursos de español; y no
siempre el énfasis en éstos se hace en el desarrollo de la lectura y de la escritura.
Tanto en Colombia como en el mundo existe una preocupación por elevar la calidad de la educación para formar
profesionales competentes e investigadores capaces de resolver problemas. Se reconoce que para lograr este
objetivo es necesario potenciar al máximo las habilidades para leer y escribir, porque son esenciales para el avance
científico, tecnológico y cultural de un país. Como ejemplo citamos el caso norteamericano, donde:

El analfabetismo funcional es sólo uno de los grandes problemas que afectan a los Estados Unidos, pero gran
parte del éxito japonés proviene del hecho que sus obreros pueden interpretar matemática avanzada, leer
planos complejos y llevar a cabo tareas sofisticadas en las plantas, y lo hacen definitivamente mejor que sus
contrapartes americanos.1

1 1. Gutiérrez M., Luis Femando. “Educación y desarrollo”. El Mundo al Vitelo. Bogotá, No. 119 p. 58-64.
La situación se agrava para los norteamericanos porque: “La mayoría de los nuevos trabajos requerirá de
habilidades muy sólidas en escritura y en lectura
y sólo la cuarta parte de la población que accede al mercado laboral dispondrá de ellas”.2
Colombia no es ajena a este problema. Salomón Kalmanovitz, ya citado, considera que:

Nuestro sistema universitario no cuenta con herramientas para estudiar y desarrollar la lengua española, tal
como históricamente se ha formado en el país y, sin embargo, ha pretendido asimilar las ingenierías, las
ciencias básicas y de la salud, el derecho y las ciencias sociales. Existen raquíticos departamentos de literatura
en muy pocas universidades y escasea aún más la investigación en las áreas del lenguaje. Este se va
desarrollando a la par de la sociedad pero sin cauce académico alguno, contribuyendo a que la comunicación
en general, especialmente en relación con ciencias y técnicas, sea pobre y torpe.3

Kalmanovitz también afirma que el sistema universitario colombiano no ha valorado suficientemente el español,
sabiendo que los profesionales pasan gran parte de su vida laboral redactando informes y que los investigadores
deben tener muy desarrollada la capacidad para leer, procesar y seleccionar grandes cantidades de información,
porque tienen que manejar conceptos teóricos de variados niveles de ¿ibstracción, con el fin de organizar los hechos
que investigan y escribir con buen estilo sus trabajos para que atraigan al lector. Considera que el egresado con ha-
bilidad para la lectura y la escritura tiene éxito en el mercado de trabajo; pero:

no existe un sólido apoyo de parte de los sectores dominantes para un proyecto educativo que propicie el
español y su literatura ni el desarrollo intelectual de los jóvenes de todas las clases, en un ambiente de libertad
y goce por el saber y la cultura cuando su enseñanza puede ser la clave de un futuro en el que existan más
individuos propensos a la tolerancia, al goce y a la creación, a una apropiación inteligente de la técnica y de las
profesiones.4

Consideramos que la lectura y la educación son inseparables, porque sin negar el papel que cumplen y deben
cumplir los medios audiovisuales en el proceso educativo, todavía la lectura es el instrumento más utilizado en el
proceso de enseñanza-aprendizaje. Las investigaciones sobre el fracaso escolar han descubierto que el factor que
más incide en dicho fracaso es la deficiencia en la lectura. Además de su papel en el proceso educativo formal, la
lectura proporciona entretenimiento y es fuente de placer; es una de las mejores maneras de utilizar productiva y
creativamente el tiempo libre. Como es portadora de conocimientos, ayuda a comprender las ideas de los de-mas, a
refutarlas y a contrastarlas. También, nos sirve para conocer las culturas y las visiones del mundo que tienen otros
pueblos; es la mejor forma de remontarnos al pasado y de reconstruir, en lo posible, la historia del hombre y de la
sociedad, así como de acercarnos a las obras de autores que han dejado testimonios valiosos para la humanidad y
que han aportado al desarrollo cultural y científico.

2 Ibíd. p. 59.
3 Kalmanovitz, Salomón. “Español y literatura para la tolerancia”. En:
Magazín Dominical. El Espectador. Bogotá, 12 de febrero de 1969.
4 Loc. cit.