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El capitalismo y la burguesía

Nombre: Juan Cristóbal Rodríguez Navarro

Profesor: Nino Flores

Materia: Historia

Grado y grupo: 3° “A”


El capitalismo y la burguesía
“Capitalismo” ha sido durante un tiempo una palabra vedada, al menos entre los
políticos y los medios prosistema, que consideraban que es un término utilizado en
sentido peyorativo por la izquierda. En su lugar hablaban de “empresa privada”,
“mercado libre”, etc. La palabra ha vuelto ahora al uso común, aunque su
significado suele ser un poco vago. Si se les pidiera una definición del capitalismo,
la mayoría de las personas mencionarían los mercados, la producción y el
comercio. Toda sociedad con una actividad comercial bien desarrollada,
particularmente (¿pero no solo?) si el comercio y la industria están en manos
privadas, sería considerada capitalista. Algunas personas insisten en definir el
término de forma más precisa. Yo soy una de ellas y nos han criticado por plantear
una definición demasiado precisa (más adelante retomaré esta cuestión). Sin
embargo, creo que tiene sus ventajas aclarar qué es lo que distingue
verdaderamente al sistema capitalista de cualquier otra forma social, al menos si
queremos comprender por qué funciona tal como lo hace, tanto en los tiempos de
vacas (relativamente) gordas como en los de vacas flacas.

Definición del capitalismo


Así pues, ¿qué entiendo por capitalismo? El capitalismo es un sistema en que los
principales agentes económicos dependen del mercado para cubrir sus
necesidades básicas para la vida. Ha habido otras sociedades que tenían
mercados, a menudo a gran escala, pero únicamente en el capitalismo la
dependencia del mercado constituye la condición fundamental de la vida de todos
y todas. Y esto es cierto tanto para los capitalistas como para los trabajadores. La
relación misma entre el capital y el trabajo pasa por el mercado. Los asalariados
han de vender su fuerza de trabajo a un capitalista simplemente para ganarse el
sustento y tener acceso a los medios de trabajo; y el capitalista depende del
mercado para acceder a la mano de obra y realizar el beneficio que generan los
trabajadores. Desde luego que existe un enorme desequilibrio de poder de clase
entre el capital y el trabajo, pero los capitalistas no dependen menos del mercado
para mantenerse a sí mismos y a su capital.
En las sociedades no capitalistas, los productores directos, como los campesinos,
solían ser propietarios de sus medios de subsistencia y de producción (tierras,
herramientas, etc.), de manera que no dependían del mercado. En consecuencia,
la clase dominante tenía que ser capaz de ejercer un poder superior para
apropiarse del trabajo excedentario de otros, utilizando lo que Marx llamaba
“medios extraeconómicos” –es decir, la fuerza coercitiva de algún tipo u otro:
jurídica, política o militar–, como cuando, por ejemplo, el señor feudal imponía
labores o cobraba rentas de los campesinos. El beneficio capitalista, en cambio,
no se extrae directamente de los trabajadores. Los capitalistas pagan a los
trabajadores por adelantado y han de realizar su ganancia vendiendo lo que
producen estos. El beneficio depende de la diferencia entre lo que el capitalista
paga a los trabajadores y lo que obtiene de la venta de los productos y servicios
que le suministran los trabajadores. El hecho de que los capitalistas solamente
puedan realizar el beneficio si logran vender sus productos y servicios en el
mercado y venderlos por más de lo que les cuesta producirlos, hace que la
realización del beneficio esté sujeto a incertidumbre.
Los capitalistas también han de competir con otros capitalistas en el mismo
mercado con el fin de asegurarse un beneficio. La competencia es, en efecto, la
fuerza motriz del capitalismo, por mucho que los capitalistas traten a menudo de
evitarla, por ejemplo, estableciendo monopolios. Sin embargo, el promedio social
de la productividad, que determina en cualquier mercado dado el éxito en la
competencia de precios, está fuera del control de los capitalistas individuales.
Estos no pueden fijar los precios a los que se van a vender efectivamente sus
productos, y ni siquiera saben de antemano qué condiciones deberán cumplirse
para garantizar la venta, por no decir ya la venta rentable.
Lo que sí pueden controlar los capitalistas, hasta cierto punto significativo, son sus
costes. Así, puesto que sus beneficios dependen de que la relación precio/coste
les sea favorable, harán todo lo posible por reducir sus costes con el fin de
asegurarse un beneficio. Esto supone, ante todo, reducir el coste de la mano de
obra, lo cual exige a su vez mejorar de modo constante la productividad del trabajo
y hallar los medios organizativos y técnicos necesarios para detraer tanta plusvalía
como sea posible de los trabajadores dentro de un determinado espacio de tiempo
al menor coste posible.
Para mantener este proceso en marcha hace falta invertir regularmente, reinvertir
los superávit y acumular capital constantemente. Esta necesidad les viene
impuesta a los capitalistas independientemente de sus necesidades y deseos
personales y de si son altruistas o avaros. Hasta el capitalista más modesto y
socialmente responsable está sometido a estas presiones y se ve obligado a
acumular capital maximizando su beneficio simplemente para mantenerse a flote.
La necesidad que tienen los capitalistas de adoptar estrategias de “maximización”
es una característica básica del sistema. Por tanto, el conjunto del sistema
capitalista está regido por los imperativos del mercado, las servidumbres de la
competencia, la maximización del beneficio, la acumulación de capital y la
obligación constante de mejorar la productividad del trabajo para reducir los costes
y con ellos los precios. Origen del capitalismo
Los antecedentes del capitalismo se remontan al paso de la Edad Media a la Edad
Moderna (siglos XIII y XV). En este período, el feudalismo entró en decadencia y
comenzaron a formarse burgos con fuerte actividad comercial y dinero circulante,
lo que dio lugar al protocapitalismo, es decir, al capitalismo temprano o
incipiente.
Este modelo económico se vio potenciado con las exploraciones marítimas y el
descubrimiento de América en el siglo XV. Sus consecuencias fueron el acceso a
nuevas mercancías, la formación de nuevas rutas comerciales y la expansión del
imperialismo occidental, dando lugar al capitalismo mercantilista o mercantilismo,
bajo el control de los poderes reales.
El capitalismo moderno surgió en la segunda mitad del siglo XVIII, época en que
apareció la revolución industrial y el pensamiento político avanzaba hacia un
nuevo esquema de libertades individuales, tanto políticas como económicas.
La revolución industrial dio un nuevo impulso a la economía, camino a la
masificación de la producción y el consumo. Esto también requería la masificación
de los puestos de trabajo bajo un esquema salarial. Nació así la clase obrera o
proletariado.

Características del capitalismo


 Entre las características que definen al capitalismo se cuentan las
siguientes:
 Sus factores fundamentales son el capital y el trabajo.
 Aumenta la competencia en la oferta y demanda de bienes y servicios.
 Apuesta al libre mercado con mínima participación del Estado.
 Reconoce el derecho de empresa como un derecho individual.
Así, cualquier persona o grupo que posean los recursos económicos necesarios
puede abrir una empresa y emplear a otros.
El capitalismo sólo puede funcionar cuando hay medios sociales y tecnológicos
suficientes para asegurar el consumo y acumular capitales.
Puede generar desigualdad social al ofrecer escasos salarios u oportunidades
laborales.

¿Qué es la burguesía?
La burguesía es la clase social media y acomodada en la cual se agrupan aquellas
personas que poseen propiedades y altos rendimientos económicos.
El término burguesía deriva del francés bourgeoisie, para referirse a las personas
que vivían en ciudades en las que tenían ciertos privilegios laborales como ser
comerciantes o artesanos.
La burguesía es un término que representa a las personas que no hacen ningún
tipo de trabajo manual y que poseen una importante acumulación de bienes y
dinero que los convierte en personas adineradas. Por tanto, es un término
que designa a la clase media acomodada.
La burguesía se divide en tres categorías que son: la alta burguesía, que es
responsable de los medios de producción y altos cargo político; la burguesía
media, que son las personas que ejercen una profesión liberal; y la baja
burguesía, que son las personas que forma parte del sector industrial y comercial.
Según Karl Marx la burguesía es una clase social del régimen capitalista, en la
que sus miembros son responsables de la producción, son dueños de su propio
negocio y son el opuesto de la clase obrera.
Asimismo, Marx reconoce que es gracias a la burguesía y sus valores que el
término sociedad fue evolucionando y abrió el paso para la obtención de los
derechos civiles y de un Estado representativo.

Origen de la burguesía
La burguesía surgió en la Edad Media, específicamente en Europa, cuando
todavía la principal fuente de trabajo era la actividad rural, aunque, ya existieran
los comerciantes de ropa, joyas y especias, así como los artesanos.
Por tanto, el término burguesía fue empleado para denominar a las personas que
habían dejado el campo y la actividad rural para mudarse y vivir dentro de las
ciudades amuralladas en unos nuevos espacios llamados burgos. Sin embargo,
estas personas fueron despreciadas por la nobleza.
Cabe destacar que los burgueses no eran señores feudales ni siervos y, tampoco
pertenecían a los estamentos privilegiados como la nobleza, el clero o el
campesinado.
Desde entonces, la burguesía fue en aumento y en el siglo XVIII los burgueses
expresaron ideológicamente sus valores e intereses en cuanto al individuo, el
trabajo, la innovación, el progreso, la felicidad, la libertad y la igualdad de
condiciones, temas resumidos en el lema revolucionario
francés: liberté, égalité, fraternité.
Asimismo, fueron los burgueses quienes participaron activamente la Revolución
Francesa y en la Revolución Industrial exigiendo sus derechos sociales, derechos
políticos y derechos económicos.
Por otro parte, con el surgimiento de la burguesía se originó el bipartidismo en el
sistema político, tras la Revolución Francesa, el cual consiste en la composición
de dos partidos mayoritarios, en este caso, el del burgués por un lado y el de la
aristocracia por el otro.

Características de la burguesía
A continuación, se presentan las principales características de la burguesía.
 Está compuesta por niveles en los que se diferencian los grupos de
individuos según su riqueza, actividad laboral y prestigio.
 Tiene como valor fundamental reconocer los derechos civiles y la división
de poderes.
 Se basa en la concepción de que los Estados deben poseer un sistema
político representativo.
 Los burgueses pueden ocupar cargos políticos.
 Los burgueses pueden conformar selectos grupos de personas de gran
influencia económica y política.
 Se beneficia de la actividad económica capitalista.
 Establece las diferencias entre la burguesía y el proletariado.