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Resumen: T-084

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDEST E


Comunicaciones Científicas y Tecnológicas 2006

Madera: material estructural y tecnológico


con historia para el NEA.

Jacobo, Guillermo J.

Cátedra “Estructuras II” – Facultad de Arquitectura y Urbanismo – Universidad Nacional del Nordeste
Avenida Las Heras N° 727 - (3500) Resistencia - Provincia del Chaco, Argentina
E-Mail: gjjacobo@arq.unne.edu.ar

ANTECEDENTES
El desarrollo de las estructuras de madera depende de manera directa de la comprensión cabal de su “comportamiento
estructural” y del real conocimiento que se tenga del material mismo, pues cuanto mayor fueron las luces estructurales
a salvar, más necesario se hizo optimizar la estructura proyectada y construida. Recién a partir de fines del siglo XVIII
se contó con la suficiente capacidad de producción de elementos metálicos, cuando madura la revolución industrial en
Europa, para la ejecución de diferentes obras de arquitectura. Por tal motivo, la gran mayoría de las estructuras de las
obras se concretaban con los materiales tradicionales; madera, ladrillos, piedra, adobe, etc., los cuales se aplicaban en
la gran mayoría de los casos a estructuras solicitadas a compresión, con algunos elementos muy determinados a
tracción. En estos casos el material “madera” satisfacía completamente ambos esfuerzos (tracción y compresión). En
el caso de la madera, su uso tradicional data de la arquitectura del medioevo con los “Fachwerke” (estructuras
reticuladas planas pero aplicadas de manera masiva en planos de dos direcciones ortogonales, conformando así un
volumen cuasi espacial reticulado, siendo el primer antecedente de las estéreos estructuras). Con el uso de la madera en
plano reticulados, se pueden salvar luces más importantes que con el sistema de compresión a base del arco romano, y
además, los dos esfuerzos principales son la tracción y la compresión, pero en diferentes elementos del sistema, así se
materializan estructuras complejas con elementos estructural-constructivos trabajando a esfuerzos simples, lo que
permite un ahorro sustancial de material, tiempo de ejecución y costos. Con el inicio de la “revolución industrial”,
aproximadamente a mediados del siglo XVIII, se trata de buscar nuevas caminos tecnológicos, pero con un material
natural de relativamente simple elaboración como es el caso de la “madera”, en contraposición del uso de la técnica
del mampuesto (ladrillos, piedras, etc.). Por esto, se realizan los primeros estudios sistemáticos y científicos sobre el
comportamiento mecánico de los materiales de construcción. Todo esto sucede en las “nuevas escuelas de artes y
oficios” que devienen posteriormente en la famosas “Escuelas Politécnicas” donde se formaban los futuros técnicos de
la construcción con una base académico-científica y se pudieron analizar diferentes situaciones tecnológico-
constructivas desde el punto de vista mecánico. Las soluciones estructurales en madera se desarrollaron con gran
intensidad debido a la gran experimentación de diferentes tipos de propuestas artesanales realizadas; esto se compendio
sistemáticamente en un libro de Jacob Leupold (1647-1727) sobre “Construcción de Puentes” aparecido en 1726.
También se experimento mucho con puentes de arcos de madera. Estos tipos de soluciones estructurales pudieron ser
determinados a priori, o sea pudieron ser calculados a principio del siglo XIX, con los trabajos científicos que sentaron
las bases de la estática, realizados por Louis Marie Henri Navier (1785-1836) según los trabajos previos de Coulomb,
Bernoulli y Euler. Ya en 1561 publico el arquitecto frances Philibert de l'Orme (1515-1577) su libro “Nouvelles
Inventions pour bien bastir et ö petits fraiz” sobre diferentes experiencias de tipo de arcos apuntados de maderas
curvas, ubicadas una junto a otras, como láminas verticales, unidas entre si con estacas de madera, pero con soluciones
constructivas global tipo reticulada planas, con montantes verticales. Este sistema estructural resultó una suerte de
estructura de madera laminada, pero las láminas se ubicaban verticalmente y con forma curva, para formar arcos. Las
láminas laterales verticales se unían con tarugos de madera, pues los remaches metálicos, o las fundiciones de hierro
para formar los remaches, terminaban afectando a la durabilidad del material madera. Así se posibilitó salvar grandes
luces con bajo consumo de material, lo que le permitió a de I'Orme la construcción de una gran cantidad de obras con
luces estructurales promedios de 15,00 mts. El exito que tuvieron las soluciones estructurales de cúpulas formadas por
arcos de capas de madera verticales unidas con tarugos de madera, llevo a la ejecución de una serie de obras
importantes en toda Europa Central. En 1904 desarrolló Fritz Zollinger (1880-1945) un mejoramiento del sistma de de
l'Orme, al ubicar los arcos apuntados (de maderas lamindas verticalmente y unidas con tarugos de madera) de manera
oblicua cruzandose entre ellas, en lugar de estar verticales, separadas y paralelas entre si. Así se conforma una suerte de
“reticulado espacial superficial” de elementos curvos de maderas laminadas. Cada arco apuntado oblicuo se fija con el
otro que lo cruza con un bulón y planchuelas metálicas. Sin embargo, algunos otros constructores prefirieron ubicar
láminas de madera de manera horizontal, también con tarugos de madera como elementos de unión entre las láminas,
tal es el caso del puente sobre le río Limmat en la ciudad de Wettingen, Suiza. En 1806 construyo Theodore Burr un
puente sobre el río Delaware, cerca de la ciudad de Trenton, New Jersey, USA, de 60,00 mts de luz estructural, con dos
arcos de maderas laminadas horizontales, los cuales estaban rigidizados con dos reticulados planos laterales de madera
para sostener la superficie de circulación. Sin embargo, fue conocida esta tipología estructural recién en 1828 cuando el
oficial ingeniero Emy publico el libro “Description dun nouveau system d'arcs“. De esta manera las láminas
horizontales de madera se curvaban sin necesidad de hacer cortes curvos, luego se fijaban entre si las láminas con
prensas metálicas para comprimir fuertemente las láminas curvas, de manera de dotar de mayor contacto entre sí a las
láminas curvas de madera, y así por el efecto de rozamiento entre las láminas se alcanzaba aún mayor rigidez en el
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arco. Para salvar luces estructurales mayores, propuso Emy en 1841, arcos de dos o tres tramos, con mayores secciones
en los apoyos intermedios, lo que permitió salvar luces de hasta 100,00 mts.

Emy: Diseño de un puente de arco con


laminas horizontales de madera
comprimida entre si, 1828.

En 1847 publicó Paul Joseph Ardant un trabajo de investigación comparativo entre las estructuras de arcos de medio
punto según los principios de de l'Orme y según Emy, analizando las diferentes obras realizadas con ambos
procedimientos tecnológico-estructurales y sus comportamientos estructurales luego de algún tiempo en servicio
(deformaciones, problemas constructivos, reparaciones, etc.).

Ardant: mejoramiento de la resistencia global de un arco mediante el refuerzo en los apoyos y cumbrera de una
estructura reticulada de madera maciza, en lugar de utilizar un arco. Ensayo de cargas y comportamiento estructural
realizado con una carga uniformemente repartida en 1847.

La evolución de las estructuras de madera continuó por medio de las “vigas”, como elemento rectilíneo y no según los
arcos de medio punto. En 1842 desarrolló Georg Ludwig Friedrich Laves una viga de madera de 10,00 mts de luz
estructural, que se adaptaba a los esfuerzos internos del momento flector y el esfuerzo de corte, por medio de una viga
cortada en su parte media longitudinalmente, y luego incorporo tres separadores verticales de madera, tipo montantes,
en la parte media, uniendo los extremos donde se encontraban los apoyos. Así materializa las fibras superiores y
inferiores con una gran separación en la parte media del tramo de la viga, donde se verifica el mayor momento flector,
para dicho estado de carga y de vínculo. El problema que presentaba este tipo de solución es la gran cantidad de nudos
a resolver en la ejecución de la obra, debido a las muchas diagonales y travesaños necesarios para rigidizar toda la
estructura. Sin embargo en 1906 se construyo, siguiendo este principio, la cubierta de la Estación Central del
Ferrocarril de Kopenhagen. En 1809 propuso Carl Friedrich Wiebeking, en su obra académica “Manual de
Construcción de Puentes”, “la unión de los diferentes elementos de madera (láminas finas y cortas posicionadas en
diferentes dirección las vetas) por medio de un pegamento”. Se puede hablar del “principio de la madera laminada en
colada”, que aplicado en la primera estructura de este tipo que se construyo en el “Salon de Reuniones del King
Edward College”, en Southampton. Inglaterra en 1860.
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Ludwig Laves: Viga de madera de 10,00


mts de luz estructural, 1842.

Propuestas de aplicación del principio de Laves:


reticulado plano y pórticos de madera, para cubrir
una luz estructural determinada.

Sin embargo, tuvo que transcurrir casi medio siglo


más, a principios del siglo XX, para que esta nueva
tecnología se desarrollara completamente, por medio
del espíritu emprendedor e innovativo de Karl
Friedrich Otto Hetzer, el inventor oficial de la
“madera laminada encolada para uso estructural”.
Los primeros ensayos con la madera laminada
encolada para uso estructural lo realiza en 1901, junto
a su hijo, también llamado Otto Hetzer. Entre 1891 y
1910 patentó Otto Hetzer nueve inventos relacionados
a la madera laminada encolada para uso estructural.

MATERIALES Y MÉTODOS
El trabajo se desarrolla partiendo de la información brindada por la bibliografía consultada y trabajos precedentes (ver
bibliografía). Se estudian casos concretos relacionados al diseño estructural en edificación arquitectónica con el material
madera, evaluando los resultados obtenidos en diferentes experiencias históricas, con el objetivo de formular
recomendaciones.

DISCUSIÓN DE RESULTADOS
Las patentes de los inventos Otto Hetzer todavía tienen vigencia tecnológica, aunque fueron mejoradas y evolucionadas
en el siglo XX. Sin embargo, el material “madera”, como solución “tecnológica” y “estructural” en ellas, no ha sido
considerado en todo su potencial, aunque el NEA es forestal. En una conferencia técnica dictada en la “Berliner
Architektenverein” (Colegio de Arquitectos de Berlin), en 1907, se informo sobre los ensayos realizados a esta viga de
tres capas, destacando la elevada capacidad de resistencia a cargas externas de esta tipología estructural en comparación
con otras soluciones en madera maciza. Se cito el caso de una lámina parabólica de 39 mm de espesor de madera de
pino que se incorporo en una viga cortada de abeto rojo. Se le aplico una tensión variable longitudinal de tracción y de
compresión de entre 380,00 bis 600,00 kg/cm2, y luego, una tensión variable de corte transversal de 9,00 a 25,50
kg/cm2. Las deformaciones totales de este tipo de viga alcanzaron solo un 33% de las de madera maciza. Las vigas
unidas de tres capas colapsaban en las fibras a tracción, debido a una impregnación que se le hacia que destruía las
proteínas del material, sin especificar el tipo de impregnación. De todas maneras, se realizaron otros ensayos técnico-
mecánicos, esta vez en la “Versuchsanstalt der Technischen Hochschule München” (Laboratorio de ensayos de
materiales de la Universidad Tecnológica de München), en 1907, dando por resultado una resistencia cuatro veces
superior de las vigas de madera de haya tipo “Hetzer” con respecto a las otras de las misma madera, pero macizas
(secciones macizas).

CONCLUSIONES
Con el desarrollo tecnológico de Otto Hetzer se sentaron las bases para nuevos caminos en el campo del diseño
estructural para obras de arquitectura, siendo la madera una alternativa válida más a tener en cuenta.
Hetzer no fue solo un emprendedor “tecnológico”, sino también “comercial”. Ambos factores no son ajenos a la
región NEA, pues existe un sinnúmero de PYMES dedicadas a la actividad maderera productiva industrial, pero falta el
tercer factor para que sea estable la ecuación: la presencia del “estado” (en todos sus estamentos: nacional, provincial,
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municipal, entes antárticos, etc.) con una política de estado para propulsar el desarrollo económico-productivo
regional.

Otto Hetzer SA”: modelos estructurales producidas y comercializadas con madera laminada encolada.

Las divulgaciones periodísticas actuales, la “industria pastera de celulosa” produciría la inversión económica en la
provincia de Corrientes (Argentina), necesaria para industrializar el recurso natural abundante, la madera de bosques
cultivados, son parcialmente verdadera, pues este tipo de emprendimientos industriales se caracterizan por tener una
alta intensidad de inversión de capital-tecnología, pero producen baja intensidad de uso de mano de obra, y solo para
producir un producto de base (industrializado) pero con cierto valor agregado (la pasta de celulosa no es el producto
final, además su producción es peligrosa para el medio ambiente), solo genera rentabilidad limitada, (al inversor), que
no se expande socialmente. Por tal manera, la industrialización de la madera de bosques cultivados del NEA tiene que
ser produciendo elementos de uso y aplicación práctica en la misma región (para satisfacer el mercado comercial
regional, con posibilidad de expansión posterior), como ser “materiales de construcción” (con alto valor agregado, y
con relativas inversiones iniciales, con uso intensivo de mano de obra para producirlos y utilizarlos, generando
demanda de mano de obra que es capacitable sin mayores dificultades en el NEA).
Otto Hetzer desarrolló una tecnología que todavía tiene vigencia y puede ser implementada, pues ya se lleva casi un
siglo de experiencias que demuestran la confiabilidad del material “madera industrializada” en sus más diversas
posibilidades y soluciones tecnológicas y estructurales. Una aplicación lógica de la “madera industrializada” es la
producción de placas aislantes termoacústicas (rígidas y flexibles) a partir de pasta de celulosa con dimensiones de 25
a 160 mm de espesor y de 1,00 x 0,62 mts o de 1,25 x 0,60 mts. Estas placas tienen una conductividad térmica de 0,04
W/mºC, tan bajo como cualquier material industrial artificial, pero con materia prima natural, renovable y no
contaminante. Estás placas aislantes son ya una realidad desde el año 2000 en Europa Central y representan una
evolución importante de la industrialización de la madera y es un buen ejemplo de dar un “buen” valor agregado a la
materia prima, pues tiene ventajas ecológicas, económicas y social-laboral.

BIBLIOGRAFÍA
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DALCO, Francesco & TAFURI, Manfredo (1982), Historia de la Arquitectura - La Arquitectura Contemporánea, Nº
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