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Lección 26: "No tires todo por la borda"

Por el Pastor Pedro Carrillo Escorcia

Texto:
"Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que
yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se
burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito:
Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha
sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me
acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no
obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente
metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. Porque oí
la murmuración de muchos, temor de todas partes:
Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si
claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos
contra él, y tomaremos de él nuestra venganza"
Jeremías. 20: 7-10 
 
Introducción.

Uno de los flagelos que ataca mucho a los cristianos y a las personas del común es el desaliento, ese sentimiento
de desgano, depresión y tristeza que llega a nosotros cuando sufrimos una desepción, una ofensa o cuando no
recibimos lo que esperábamos. El desaliento es comparado con la raiz de amargura o resentimiento, porque
manifiesta los mismos síntomas, aunque produce un efecto diferente. Mientras el resentimiento nos invita a la
venganza, el desaliento nos induce a dejarlo todo, a abandonarlo todo.
 
El desaliento de Jeremías.
Jeremías, uno de los profetas más ilustres de la Palabra, pero sin envargo, también fue tocado por el desaliento,
queriendo decir con esto que para el desaliento no hay ecepciones. El profeta esperaba del pueblo de Dios
(Israel) un respeto o reconocimiento, puesto que era el ungido del Señor y que hablaba la Palabra de Dios, pero
no fue así, fue todo lo contrario. El pueblo se encontraba en pecado, y la Palabra profética de Jeremías era de
juicio y destrucción, razón por la cual el pueblo lo rechazaba, lo zahería y hasta deseaban quitarle la vida. Esto
trajo en el profeta un gran desaliento, no quería profetizar más ni servir más al Señor, en pocas palabras,
Jeremías estaba siendo tentado a abandonar su ministerio.
 
Eso es lo que trae el desaliento, ganas de tirar todo por la borda, a eso es lo que te incita y precisamente este es el
mensaje que Dios nos quiere dar en esta prédica, no tires todo por la borda.
 
El desaliento es una prueba. Lucas. 22:31
Pedro le dijo al Señor que nunca lo dejaría y que daría su vida por él, pero Satanás estaba oyendo su declaración
e inmediatamente solicitó un sarandeo para el apóstol. Jesús le anuncia la prueba que le venía y le dice: "Y tú una
ves vuelto (de esa prueba) confirma a tus hermanos".
 
Son muchas las cosas que producen desaliento; un mal trato, una desepción, una traición, la perdida de algo, en
fin...  Pero todas esas situaciones son prueba de la claridad que tenemos de nuestros proyectos, cuando lo
abandonamos todo, es muestra de que no tenemos claros, ni firmes nuestros propósitos en la vida. Pedro decía
tener las cosas claras: "Mi vida daré por tí". Pero en la prueba lloró amargamente al darse cuenta que lo negó tres
veces, que no era como el decía y lo primero que se le vino a su mente fue dejar el ministerio y volver a pescar
nuevamente, y así lo hizo.
 
El desaliento nos lleva a dejar el ministerio, los cargos en la iglesia, irnos del hogar, dejar los estudios, abandonar
nuestra pareja, dejar nuestros negocios, nuestra profesión, etc. Todo esto nos hace ver que nuestro proyectos no
están tan firmes como pensábamos. 
 
Satanás desea que tires todo.
En esa prueba por la cual pasó Pedro, detrás de todo estaba Satanás. Me  atrevo a decir que el desaliento es un
espíritu de parte de Satanás para socabar los proyectos de Dios en tu vida.  ¿Qué es lo que Cristo quiere? Él le
dijo a Pedro: "Pero yo rogaré por tí para que tu fe no falte". Cristo no evita las pruebas, pero si nos acompaña en
ellas, él ruega por nosotros que nuestra fe en Dios y en nuestros proyectos no se pierdan, que en medio de la
prueba mantengamos nuestro norte sin salirnos de nuestros propósitos.

 
El desaliento de Elías. 1Reyes. 19: 4-10
A Elías le pasó algo similar a Jeremías, él había limpiado a Israel de profetas falsos, esperaba de la pareja real
una condecoración por esto y recibió todo lo contrario, una amenaza de muerte de parte de la reina Jezabel. Esto
trajo un desaliento muy fuerte, este hombre primero se echó a dormir debajo de un enebro y luego se metió en
una cueva. Estos son los síntomas de una fuerte depresión, el encerramiento y el aislamiento. Otra de las cosas
que hizo Elias fue que dejó a su criado y le dijo a Jehová que quería morirse, oyelo bien "Morirse". Este hombre
no solamente quería abandonarlo todo, sino que también deseaba la muerte, la muerte es tomada como un
escape de la depresión. En medio del desaliento las personas son tentadas a dejar los tratamientos médicos, a
dejar las dietas, los ejercicios y a dejar de comer.
 
 
¿Qué haces ahí tirado?
A Elías se le acerca el Señor estando en la cueva y le dice: ¿Qué haces ahí Elías? Ese no era el lugar donde el
Señor lo quería, Dios tenía unos planes y propósitos desde que Elías estaba en el vientre de su madre como lo
hizo con Jeremías y con todos nosotros, y ese proipósito era que fuera profeta a Israel.   ¿Que haces ahí
encuevado en tu depresión? ¿Que haces en un lugar en donde no te ha puesto el Señor? ¿Que haces en la silla de
una iglesia, cuando es el púlpito tu llamado? ¿Que haces lejos de tu hogar, sin estudiar o con el negocio cerrado?
 
Aún te falta mucho por recorrer.
"Come y levantate, que largo camino te espera" Le dijo el ángel a Elías. Hoy te dice el ángel de Jehová a través de
estas lineas: "Come esta Palabra y levantate, deja de estar ahí encuevado que todavía hay mucho camino por
recorrer. Tienes muchos planes con tu hogar, con tus hijos, con tus nietos, con tu profesión, con tu ministerio,
con tu negocio, con tus estudios y contigo mismo. Pues, levantate y lucha por alcanzarlos que aun falta mucho,
no le des gusto al diablo, él quiere que lo abandones todo, y aún que te quites la vida. Lucha por lo que es tuyo,
por esos propósitos de Dios en tu vida"
 
"Porque no te dejaré, hasta que no haya hecho, lo
que te he dicho" Génesis. 28:15

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