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Venezuela.

Distribución de la población por grandes grupos de edad, según sexo


Censos 1950-2001

Fuente:
OCEI. XI Censo General de Población y Vivienda 1981. Total Nacional. Caracas,
1985
OCEI. XII Censo en Venezuela 1990. Caracas, 1993
INE. XIII Censo General de Población y Vivienda 2001. Tabulaciones Prioritarias
Distribución de la población, por grandes grupos de edad. Censos 1950 al 2001
Perfil de Salud de País.

Datos actualizados para 2001

Venezuela

Indicadores demográficos

Último disponible
A.1.0.0-Población 24.632
A.1.1.0-Población (Hombres) 12.391
A.1.2.0-Población (Mujeres) 12.241
A.2.3.0-Proporción de población urbana (Urbana) 87,1
A.7.2.0-Tasa de fecundidad total (Mujeres) 2,8
A.12.0.0-Esperanza de vida al nacer 73,1
A.12.1.0-Esperanza de vida al nacer (Hombres) 70,7
A.12.2.0-Esperanza de vida al nacer (Mujeres) 76,5

Indicadores socioeconómicos

Último
disponible
B.2.0.0-Tasa de alfabetización 93,0
B.2.1.0-Tasa de alfabetización (Hombres) 93,3
B.2.2.0-Tasa de alfabetización (Mujeres) 92,7
B.5.0.0-Producto nacional bruto (PNB) per cápita $ internacionales
5.420,00
(ajuste PAM)
B.7.0.0-Crecimiento medio anual del producto interno bruto (PIB) -7,2
B.8.0.0-Razón de ingreso 20% superior - 20% inferior 11,6
B.9.0.0-Proporción de población bajo la línea internacional de
...
pobreza

Indicadores de mortalidad
Último
disponible
C.1.0.1-Tasa de mortalidad infantil reportada (menores de 1 año) 19,2
C.4.0.9-Tasa estimada de mortalidad de menores de 5 años (menores de
23,7
5 años)
C.5.2.0-Tasa de mortalidad materna reportada (Mujeres) 59,3
C.10.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años
por enfermedades infecciosas intestinales (enfermedades diarreicas 14
agudas - EDA) (menores de 5 años)
C.11.0.9-Proporción de defunciones registradas de menores de 5 años
8
por infecciones respiratorias agudas (IRA) (menores de 5 años)
C.15.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades transmisibles 53,6
C.19.0.0-Tasa estimada de mortalidad por enfermedades del aparato
162,3
circulatorio
C.23.0.0-Tasa estimada de mortalidad por neoplasias, todo tipo 63,8
C.31.0.0-Tasa estimada de mortalidad por causas externas 55,3

Indicadores de morbilidad

Último disponible
D.1.0.0-Incidencia de bajo peso al nacer 9,6
D.6.0.0-Número de casos confirmados de sarampión 22
D.17.0.0-Incidencia parasitaria anual de malaria 31,1
D.18.0.0-Número de casos registrados de tuberculosis 5.760
D.21.0.0-Número de casos registrados de SIDA -

Indicadores de recursos, acceso y cobertura


Último
disponible
E.1.0.0-Proporción de población con acceso a servicios de agua potable 83,1
E.6.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra
86
poliomielitis (menores de 1 año)
E.7.0.0-Proporción de población menor de un año de edad vacunada
84
contra sarampión
E.8.0.1-Proporción de población menor de un año vacunada contra
77
difteria, pertussis y tétanos (menores de 1 año)
E.9.0.1-Proporción de población menor de un año de edad vacunada
99
contra tuberculosis (menores de 1 año)
E.13.2.0-Proporción de partos atendidos por personal capacitado
95,3
(Mujeres)
E.15.0.0-Razón de médicos por 10.000 habitantes 19,7
E.26.0.0-Gasto nacional en salud por año como proporción del PIB 7,1
E.27.0.0-Gasto público en salud por año como proporción del gasto
31,9
nacional en salud

Resúmen del Análisis de Situación y Tendencias de Salud

Resúmen del cápitulo de país de Salud en las Américas, 1998.

VENEZUELA

SITUACIÓN GENERAL Y TENDENCIAS


Contexto socioeconómico, político y demográfico

La República de Venezuela tiene una extensión territorial de 916.445 km2. Está


integrada por 22 estados, un Distrito Federal y dependencias federales (grupo de
islas en el mar Caribe). Los estados y el Distrito Federal se dividen en 330
municipios, que constituyen unidades políticas primarias y autónomas dentro de la
organización nacional. Los municipios, a su vez, se dividen en parroquias y
municipios capitales. En diciembre de 1995 se realizó la tercera elección.

En el período 1993–1996 el país mostró inestabilidad en su crecimiento


económico, el PIB creció en 1993 (0,4%) y en 1995 (2,2%) y decreció en 1994 (–
2,8%) y en 1996 (–1,6%). En el mismo período, la inflación fue de 38,1% en 1993
y alcanzó su máximo valor histórico en 1996 (103,2%). El PIB per cápita fue de
US$ 2.862 en 1993, $2.370,7 en 1994, $3.470,2 en 1995 y $2.804 en 1996. En
1996, el Gobierno inició un plan de acción en materia fiscal, monetaria y cambiaria
con el objeto de abatir la inflación, restablecer el equilibrio fiscal, reestructurar y
fortalecer el sistema financiero, establecer un nuevo modelo de seguridad social,
transferir recursos hacia los sectores más vulnerables y transformar
estructuralmente la economía y el marco institucional legal.

La población estimada para 1996 era de 21.377.426 habitantes y la densidad


demográfica de 23,84 habitantes por km2. La densidad poblacional más alta se
encuentra en el Distrito Federal, con 1.181,20 habitantes por km2. Los estados
con más de 200 habitantes por km2 están ubicados en la costa (Carabobo,
Miranda, Aragua y Nueva Esparta). Los estados fronterizos (Apure, Amazonas,
Bolívar y Delta Amacuro) tienen una densidad demográfica de menos de 5
habitantes por km2. En 1996, 85,4% de los habitantes vivían en zonas urbanas, y
de estos, 72% residían en ciudades de más de 50.000 habitantes. El censo
indígena de 1992 demostró la existencia de 38 grupos étnicos autóctonos que
constituían 1,5% de la población del país; 28 grupos se encontraban en los
estados fronterizos Zulia, Amazonas y Bolívar. El 34 % de la población indígena
pertenecía a la etnia Wayuu, 12,9 % a la Warao y 10,5% a la Pemón.

La tasa de crecimiento total de la población fue de 2,3% en 1992, 2,1% en 1993 y


1994 y 2,0% en 1995. La tasa de natalidad disminuyó progresivamente de 27,4
por 1.000 habitantes en 1992 a 23,8 por 1.000 habitantes en 1995. La tasa global
de fecundidad varió de 3,3 hijos por 1.000 mujeres en 1992 a 2,9 en 1995. Las
mujeres de 20 a 29 años presentan la tasa más alta de fecundidad.

La población venezolana es joven: 12,6% pertenece al grupo de menores de 4


años, 23,6% al de 5 a 14 años y 55,5% al de menores de 25 años. Solo 4,1% de la
población pertenece al grupo de 65 años y más; sin embargo, este grupo está
creciendo a un ritmo mayor que el de la población total. La esperanza de vida al
nacer en 1995 fue de 72,2 años (69,3 para los hombres y 75,1 para las mujeres).

Estimaciones de pobreza efectuadas por la Encuesta de Hogares de la Oficina


Central de Estadística e Informática (OCEI) indican que hasta el 30 de junio de
1994, 27,3% de la población venezolana presentaba necesidades básicas
insatisfechas (NBI) y 21,6% se encontraba en situación de pobreza extrema. Las
entidades federales con mayor cantidad de personas en situación de pobreza
extrema eran Apure, Delta Amacuro, Amazonas y Portuguesa.

Los desocupados constituían 7,1% de la población en 1992, 10,2% en 1995 y


12,4% en 1996.

En 1995 el porcentaje de analfabetismo fue de 7,2%, 6,5 % para los hombres y


8,0% para las mujeres, pero en la población de 10 a 24 años de edad el
analfabetismo masculino fue de 3,5%, es decir, dos veces superior al femenino. El
analfabetismo en la población indígena mayor de 10 años fue de 41%.

Mortalidad y morbilidad

La tasa bruta de mortalidad fue de 4,4 por 1.000 habitantes para 1992 y de 4,2 por
1.000 habitantes para 1995; se observa poca variación en los últimos años. No
existen estudios sobre el subregistro, pero el Centro Latinoamericano de
Demografía (CELADE) lo estima en 13,2%, con una tasa de 5,4 por 1.000
habitantes para el período 1990–1995.

En 1995, las tasas de mortalidad por cinco grandes grupos de causas señalan en
primer lugar a las enfermedades del aparato circulatorio (142,1 por 100.000
habitantes), seguidas por las causas externas (69,9), los tumores (60,9), las
enfermedades transmisibles (46,1) y ciertas afecciones originadas en el período
perinatal (25,8). Para el mismo grupo de causas, la comparación con las tasas de
mortalidad de 1989 indica que las enfermedades cardiovasculares se mantuvieron
en primer lugar, con un incremento de 7,0%, las causas externas pasaron al
segundo lugar, con un aumento de 43,8% y desplazaron al tercer lugar a los
tumores, que experimentaron una disminución de 0,3%, las enfermedades
transmisibles pasaron al cuarto lugar, con una disminución de 17,5%, y ciertas
afecciones originadas en el período perinatal continuaron en el quinto lugar, con
una reducción de 32,9%. Los síntomas y estados morbosos mal definidos
representaron 1,49% del total de muertes registradas en 1995, porcentaje similar
al de 1992 (1,63%).

La distribución de la mortalidad en 1995 revela que las causas externas fueron


cinco veces más frecuentes en el sexo masculino (115,2 por 100.000 habitantes).
Estas correspondieron a accidentes (74%), homicidios (19%) y suicidios (7%). En
1992 murieron por homicidio 13 hombres por cada mujer, cifra que aumentó en
1995 a 16 hombres por cada mujer.

El análisis de la mortalidad según los años potenciales de vida perdidos (APVP)


para 1995, ubica en primer lugar a ciertas afecciones originadas en el período
perinatal y en segundo lugar a las enteritis y otras enfermedades diarreicas, que
representaron 8,2% del total de APVP. Los accidentes de tráfico y los tumores
ocuparon el tercer y cuarto lugar, respectivamente. Si se excluyen las defunciones
de menores de 1 año, los accidentes de tráfico son los que aportan mayor número
de APVP. La proporción de APVP según el sexo muestra que en los hombres los
accidentes de tráfico y los homicidios ocupan el segundo y tercer lugar, mientras
que en las mujeres estos lugares los ocupan el cáncer y las enteritis y otras
enfermedades diarreicas respectivamente.

PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD

Análisis por grupos de población

La tasa de mortalidad infantil registrada de 1992 a 1995 es estable, con valores


cercanos a 23,5 por 1.000 nacidos vivos. La mortalidad infantil depende en 59%
de la mortalidad neonatal, que se ubicó en 13,4 por 1.000 nacidos vivos en 1995.

Las principales causas de muerte en los menores de 1 año son la hipoxia, la


asfixia y otras afecciones respiratorias (31,1%), las enteritis y otras enfermedades
diarreicas (17,9%) y las anomalías congénitas (11,7%).

No hay datos nacionales de bajo peso al nacer, pero los informes de la Maternidad
Concepción Palacios, la mayor del país y centro de referencia para los casos de
más alto riesgo, señalan que el porcentaje de niños nacidos con peso inferior a
2.500 gramos se redujo de 16,0% a 12,1% de 1990 a 1994.

De 1992 a 1995 la tasa de mortalidad en el grupo de 1 a 4 años de edad se


mantuvo estable, con cifras cercanas a 1,2 por 1.000 habitantes de esa edad. En
este grupo, las enteritis y otras enfermedades diarreicas ocuparon el segundo
lugar como causa de muerte después de los accidentes. En 1994, la primera
causa de muerte en los niños de escuela primaria fueron los accidentes (32%),
seguidos de los tumores malignos y las anomalías congénitas, con 14,8% y 12,0%
respectivamente. En ese mismo año, las causas de muerte más frecuentes en el
grupo de 10 a 14 años de edad fueron también los accidentes y los tumores
malignos. Entre los 15 y los 19 años de edad los homicidios pasaron a ocupar la
segunda causa de muerte. El análisis de la mortalidad según el sexo muestra que
la principal causa de muerte en los varones fueron los homicidios y en las mujeres,
los accidentes.

La tasa global de fecundidad ha ido descendiendo paulatinamente. La más alta se


registró en el grupo de 20 a 24 años, seguido por el de 25 a 29 años. Sin
embargo, los estados de Barinas, Monagas, Apure, Cojedes, Guárico, Sucre,
Portuguesa y Yaracuy presentaron tasas de fecundidad comparativamente
elevadas en las edades de la adolescencia. Estudios realizados en el país
encontraron que las mujeres analfabetas que residen en la zona rural tienen como
promedio 8 hijos, en comparación con las mujeres universitarias, que presentan un
promedio de 2,1 hijos. Según cifras del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social,
del total de partos de 1994, 95,3% fueron atendidos por médicos.
La mortalidad por complicaciones relacionadas con el embarazo en el grupo de 15
a 49 años constituyó 6,8% de las muertes ocurridas en el período 1993–1995, con
tasas de 6,2, 6,9 y 6,5 por 10.000 nacidos vivos, respectivamente. En este
período, las principales causas de muerte fueron la hipertensión que complica el
embarazo, el parto y el puerperio (28,5%), la hemorragia anteparto, abruptio
placentae y placenta previa (14,2%), y el aborto no especificado (13,6%).

Según datos de la OCEI, en 1990 la población de 65 años y más era de 717.774,


cifra que representaba 3,7% de la población. En 1994 el porcentaje de adultos
mayores era de 4,0% y en 1995, de 4,8%.

En 1990, 26,5% de los ancianos se declaró ocupado, 41,3 % desempeñaba algún


oficio en el hogar; 68% de esta población realizaba actividades útiles para la
familia. El 73,5% eran económicamente dependientes. Los hogares con ancianos,
y en particular los encabezados por estos, tenían un ingreso per cápita menor. No
se cuenta con información actualizada de años posteriores que permitan apreciar
las modificaciones del ingreso a causa de los efectos inflacionarios.

En 1994, las principales causas de mortalidad eran las enfermedades del corazón
(42,5%), el cáncer (18,6%), las enfermedades cerebrovasculares (15,5%) y la
diabetes mellitus (6,7%). El Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología señaló
que en 1996 las cuatro primeras causas de morbilidad según motivo de la consulta
fueron la hipertensión arterial (7,3%), la artritis (6,4%), la gripe (3,3%) y la diabetes
mellitus (2,1%). En los adultos mayores se observa sobremortalidad en los
hombres.

Según datos de la OCEI, en 1994 la población económicamente activa era de


7.903.400 personas (5.390.600 hombres y 2.512.800 mujeres) y el porcentaje de
desocupación era de 8,6%. La tasa de participación laboral de las mujeres
mayores de 15 años ha crecido desde el decenio de 1960, pero en los últimos
años fue más pronunciado el crecimiento en las de 25 a 44 años de edad. Una
serie de disposiciones limitan la jornada laboral de los menores. Por ley, los
menores de 14 años no pueden trabajar. Los de 14 a 16 años necesitan una
autorización especial, pero no pueden realizar trabajo nocturno o a destajo y sus
jornadas no deben exceder las seis horas y media diarias. Según la Escuela de
Gerencia Social, dependiente del Ministerio de la Familia, entre 1981 y 1991 el
porcentaje de personas de 15 a 19 años incorporadas al mercado laboral creció de
7,7 % a 12,8% respectivamente y el de 10 a 14 años aumentó de 0,8% a 1,2%
respectivamente.

El Programa de Atención a los Discapacitados del Ministerio de Sanidad y


Asistencia Social estima que 10% de la población presenta algún tipo de
discapacidad. Se considera que este porcentaje tiende a aumentar debido al
envejecimiento de la población, los accidentes de todo tipo y las enfermedades
degenerativas. El Sistema Sanitario Nacional incluye una estructura de Servicios
de Medicina Física y Rehabilitación que atiende a 2% de la población
discapacitada estimada.
Venezuela cuenta con una rica y compleja diversidad sociocultural. Los grupos
aborígenes adquieren relevancia en algunos estados y municipios fronterizos
como Zulia (municipio Páez, con 88,9% de la población indígena, y Mara, con
32%), Delta Amacuro (municipio Antonio Díaz con 82,9% de población indígena y
Pedernales, con 40,5%), y Amazonas (a excepción de Atures, todos los demás
municipios tienen población indígena). El resto de las etnias indígenas se asientan
en los estados de Monagas y Anzoátegui. Los problemas médico-sanitarios
investigados son la gastroenteritis y la disentería, la malaria, la hepatitis B y la
oncocercosis, todas ellas enfermedades endémicas graves que afectan a las
poblaciones indígenas en el Estado Amazonas. Para enfrentar estos problemas se
han puesto en marcha programas de atención en Amazonas y Zulia. La malaria es
endémica en la mayor parte de los estados Amazonas y Bolívar, y constituye la
mayor causa de mortalidad registrada (40,1%) entre los Yanomamis de
Amazonas. Estudios del Centro Amazónico para Investigación y Control de
Enfermedades Tropicales Simón Bolívar (CAICET) sobre hepatitis B en los
Yanomamis de Amazonas (localidades de Parima y Mavaca), indican que entre
58,3% y 84,0% de la población se infecta en algún momento de su vida. La
oncocercosis se distribuye en la cuenca del río Orinoco y se extiende hacia el
Estado Bolívar; el foco continúa hacia el Brasil. El nivel de endemicidad varía de
4% a 76% y alcanza condiciones de hiperendemia en el Alto Orinoco. La etnia
más afectada es la Yanomami.

En el Estado Zulia se siguió ejecutando el programa de control de la hepatitis B en


el período 1992–1995 y se avanzó en la vacunación de 56 comunidades
indígenas. En 1992, la tasa de incidencia de tuberculosis en el Estado Zulia fue de
27,7 por 100.000 habitantes en la población no indígena y de 167,9 en la
población indígena. En el grupo de 1 a 4 años la tasa fue de 11,5 por 100.000
habitantes en la población no indígena y de 116,6 en la población indígena. Las
cifras ponen de relieve la elevada transmisión de la enfermedad entre los grupos
indígenas, situación que se agrava por el elevado porcentaje de abandono del
tratamiento (18%).

Análisis por tipo de enfermedad o daño

Enfermedades transmisibles

Enfermedades transmitidas por vectores. La zona de transmisión de la malaria


abarca 23% de la superficie del país por debajo de los 600 metros sobre el nivel
del mar y afecta a 713.394 habitantes; la zona de malaria erradicada o en fase de
mantenimiento comprende 460.397 km2 (76,8% de la zona original) y afecta a
16.914.622 habitantes; las regiones en fase de ataque son los estados Apure,
Barinas, Táchira y Zulia, donde el vector principal es Aedes nuñeztovari, de
comportamiento exofílico, y los estados Apure, Bolívar y Amazonas, habitados por
etnias indígenas y grupos de población minera y maderera, donde el vector
principal es A. darlingi. El sistema de detección de casos se mantiene en un
promedio de 198.000 muestras hemáticas anuales. Del total de infecciones, 91 %
fueron por Plasmodium vivax, 8,4% por P. falciparum, 0,2% por P. malariae y 0,4
% mixtas. Hasta junio de 1997, la malaria presentaba un incremento relativo de
19,1% en relación con igual período de 1996 y el número de casos ascendía a
14.610.

En cuanto a la enfermedad de Chagas, se estima una población de riesgo de 3


millones de habitantes. De enero a agosto de 1996, el índice de infestación
encontrado en 18.747 viviendas exploradas fue de 0,8% y el índice de infección
por Trypanosoma cruzi fue de 13,6%. El porcentaje de seropositividad humana fue
de 4,3% en 1996. Se estima en 800.000 la cantidad de personas infectadas.

No ha habido casos de fiebre amarilla en años recientes (1992 a 1997). Entre


1994 y 1996 se incrementó la vacunación en 350%. En 1996 se aplicaron
1.470.742 dosis.

En el período 1990–1996 no se registraron casos de peste humana, y el único


foco existente en la actualidad, localizado en el Estado Aragua, está inactivo.

En los años 1989 y 1990 se produjo un repunte de casos de dengue y desde


entonces la enfermedad es endémica. En el quinquenio 1991–1995 la tendencia
de esta enfermedad, tanto en su forma clásica como hemorrágica, fue ascendente.
En 1995 se produjo la mayor cantidad de casos: 32.280, más del doble que en
1994; 5.380 (16,6%) presentaron la forma hemorrágica, con 43 defunciones, y 25
casos fueron confirmados mediante pruebas de laboratorio. La tasa de letalidad
fue de 0,13%. Predominó el serotipo 4, a diferencia de años anteriores, cuando los
serotipos predominantes eran el 1 y el 2. No se identificó el serotipo 3 en las
muestras procesadas. En 1996 se notificaron 9.180 casos de dengue; 18%
correspondieron a la forma hemorrágica, con 13 defunciones. Los estados con
mayor morbilidad fueron Barinas, Amazonas, Aragua, Mérida y Lara.

En los últimos años la transmisión de esquistosomiasis ha estado limitada a focos


aislados. La prevalencia se mantuvo por debajo de 2%. Entre 1990 y 1996 se
confirmaron 2.731 casos mediante pruebas serológicas. Existen tres grandes
focos endémicos de oncocercosis: el nororiental, que comprende los estados
Sucre, Anzoátegui y Monagas, donde se registraron 61% de los casos del país, el
norcentral, que abarca los estados Aragua, Carabobo, parte de Guárico, Yaracuy,
Cojedes y el Distrito Federal, con 39% de los casos, y el meridional, que
comprende la parte sur de los estados Amazonas y Bolívar y afecta principalmente
a las etnias yanomami, piaroa y makiritare. Se estima que en 1995 había no
menos de 70.000 casos activos de oncocercosis.

El último caso confirmado de poliomielitis se registró el 21 de marzo de 1989 y el


último caso compatible se categorizó en 1993. En 1995 se notificaron 104 casos
de parálisis fláccida aguda, sin que se confirmara ninguno. Esta cifra representa
una disminución de 5,45% con respecto a 1994, año en que se notificaron 110
casos que resultaron descartados.

El último caso de difteria se notificó en el Estado Zulia en 1992.


El Plan de Eliminación del Sarampión se inició en 1994 con una Jornada Nacional
que disminuyó considerablemente la cantidad de casos confirmados. En 1995 el
descenso fue de 96%; se registraron 652 casos con 1 defunción, y se confirmaron
172. En 1996 se confirmaron 65 casos de 681 sospechosos.

En 1994 se produjeron 808 casos y 21 defunciones; en 1995, 510 casos y 25


defunciones y en 1996, 384 casos y 7 defunciones.

La estrategia de intervención para la reducción del tétanos neonatal,


especialmente en las parroquias con condiciones de vida deficientes, permitió una
reducción de 37 casos en 1991 a 17 en 1995, con 7 muertes. Los estados Apure y
Zulia han registrado casos ininterrumpidamente en el período 1989–1994.

En junio de 1996 se reintrodujo el cólera en el país; los primeros casos


correspondieron a indígenas wayuus del Estado Zulia. La epidemia se extendió,
afectando fundamentalmente a los habitantes de los territorios con peores
condiciones de vida de los estados Delta Amacuro, Mérida, Aragua, Monagas,
Miranda y el Distrito Federal. Hasta el 12 de julio de 1997 se habían notificado
1.972 casos con 50 defunciones (letalidad de 2,5%).

El riesgo anual de infección por bacilos de la tuberculosis se estima entre 0,2% y


0,4% y la tasa de notificación de casos nuevos de tuberculosis pulmonar presentó
un incremento de 14% desde 1993. No se observa aumento de casos entre los
menores de 15 años. En el grupo de 5 a 24 años el aumento corresponde a las
formas pulmonares sin confirmación bacteriológica. Se advierte un aumento de
diagnósticos de casos nuevos con confirmación bacteriológica en el grupo de 25 a
44 años. En 1995 se registraron 3.056 casos y se evaluaron 2.765; al final del
tratamiento 75% resultó con frotis negativo. En 1996 hubo 3.195 casos
pulmonares nuevos y 726 extrapulmonares, con 212 recaídas.

En 1995 se registraron 3.954 casos de lepra, de los cuales más de 65% habrán
sido dados de alta entre 1996 y 1997. En 1996 se notificaron 564 casos nuevos,
cifra que representa un incremento de 12,3% en relación con 1995 (cuando se
detectaron 504 casos nuevos). Esto se considera positivo, pues contribuye a la
disminución de la morbilidad oculta, calculada en 500 casos.

Infecciones respiratorias agudas. Estas enfermedades representan la quinta causa


de muerte en menores de 1 año y la tercera en el grupo de 1 a 4 años. La
tendencia de la mortalidad en estos grupos de edad es estable (1989–1995). Los
estados con mayor riesgo de muerte en la población menor de 5 años por esta
causa son Delta Amacuro, Zulia y Trujillo. Se estima que se producen de 7 a 9
episodios por niño por año en zonas urbanas y de 2 a 4 en zonas rurales. Las
infecciones respiratorias agudas representan 40% de los motivos de consulta
externa y 40% de las hospitalizaciones en los servicios de pediatría.
Rabia. En 1994 no se informaron casos de rabia humana; en 1995 se inició una
epidemia en el Estado Zulia y se notificaron cinco casos. En 1996 los casos
notificados fueron cuatro, todos por mordeduras de cánidos.

Sida y otras enfermedades de transmisión sexual. De 1993 a 1996 el número de


casos de sida notificados fue 966 en 1993, 1.003 en 1994, 746 en 1995 y 226 en
1996, con un total acumulado de 2.941. La tasa de incidencia anual por 1.000.000
de habitantes entre 1993 y 1995 fue de 46,2 en 1993, 46,9 en 1994 y 34,1 en
1995. La tasa de incidencia por 1.000.000 de habitantes para los hombres fue de
4,6 en 1993, 7,9 en 1994 y 18,4 en 1995, y para las mujeres, 0,8 en 1993, 1,1 en
1994 y 20,0 en 1995. La razón hombre/mujer de los casos de sida notificados fue
de 6,0 en 1993, 7,1 en 1994 y 9,2 en 1995. El grupo de edad de mayor riesgo es
el de 20 a 49 años. La mayor cantidad de casos se notificaron en el Distrito
Federal, incluido el municipio Sucre del Estado Miranda; le siguen en orden de
frecuencia los estados Nueva Esparta, Aragua, Mérida y Bolívar.

Según cifras del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, en el trienio 1993–1995


la blenorragia presentó una tasa de 72,8 por 100.000 habitantes; en 1996 la tasa
descendió a 54,1 por 100.000 habitantes. En el mismo trienio la sífilis mostró una
tasa de 40 por 100.000 habitantes y en 1996 esta bajó a 24,1 por 100.000
habitantes. Se considera que el descenso de 1996 se debe al subregistro en la
notificación.

La tasa de morbilidad por meningitis en el período 1990–1995 presentó un


comportamiento irregular: hasta 1993 aumentó de 6,7 a 10,5 por 100.000
habitantes, en 1994 descendió y en 1995 llegó a 11,4 por 100.000 habitantes. Se
reconoce una mejoría en la notificación de los casos. Los estados con mayor
riesgo fueron Mérida, Monagas y Lara, con tasas promedio de 24,4, 22,0 y 20,8
por 100.000 habitantes, respectivamente. En 1995 y 1996 casi 80% de los casos
ocurrieron en menores de 15 años; dentro de este grupo el mayor riesgo
correspondió a los menores de 5 años y particularmente a los menores de 1 año
(en 1995 se registró una tasa de 3,4 por 100.000 recién nacidos vivos). Los dos
serotipos circulantes son el B y el C, que representan 18,5% y 37,0% de los
serotipos identificados en 1995.

En agosto de 1995 se inició una epidemia de encefalitis equina, la primera en los


últimos 20 años, con una incidencia superior a la notificada en brotes previos. Se
registraron 12.317 casos con una tasa de letalidad baja, de 0,2% (24 muertes). La
enfermedad afectó a los estados Zulia, Lara, Falcón, Yaracuy, Carabobo y Trujillo.
Zulia presentó 90,8% de los casos y 62,5% de las defunciones y la población
Wayuu fue la más afectada. El primer caso observado en equinos se notificó a
fines del mes de abril (semana 14) en el Estado Yaracuy. En la semana 20 se
confirmó en el Estado Falcón la presencia de la enfermedad en equinos y en la
semana 24 los primeros casos humanos. El 59% de los casos registrados se
presentaron entre los 5 y los 24 años de edad. En el momento de la epidemia, la
cobertura de vacunación en equinos era muy baja.
En 1994 se registraron 4 casos de fiebre hemorrágica venezolana, en 1995, 8, y
en 1996, 40 casos con 12 defunciones. Esta incidencia supera la de los años
anteriores, con una letalidad de 30%. En ese período hubo considerable actividad
agrícola en las zonas afectadas. El grupo de edad más afectado fue el de 15 a 45
años (70% de los casos en 1996). Los resultados preliminares de investigación
sobre los reservorios potenciales señalan al roedor Zigodontomys brevicauda.

La incidencia de la forma cutánea de leishmaniasis se mantuvo estable en los


últimos tres años, con una tasa de incidencia nacional superior a 1 por 10.000
habitantes. En 1996 se registraron 1.409 casos, con un estimado de 2.234. Se
considera que por cada caso notificado existe uno o más sin registrar. Los estados
con tasas más altas fueron Trujillo, Mérida, Lara, Táchira, Sucre y Anzoátegui.
Hasta octubre de 1996 se registraron 33 casos de leishmania visceral (kala–azar).
En el Estado de Anzoátegui se registraron prácticamente la mitad de los casos del
país, seguido por Nueva Esparta.

Enfermedades no transmisibles y otros problemas relacionados con la salud

En comparación con el bienio 1991–1992, en 1993 se informó un aumento de las


tasas de mortalidad por deficiencias de la nutrición en menores de 15 años; entre
los cuales los más afectados fueron los menores de 1 año. Los estados con las
mayores tasas de mortalidad por deficiencias de la nutrición fueron Delta Amacuro
(20,6 por 100.000 habitantes), Amazonas (17,4 por 100.000 habitantes) y
Monagas (8,3 por 100.000 habitantes). Todos ellos presentan altos porcentajes de
NBI.

En 1994 la prevalencia de exceso de peso (definido como peso para la talla


superior al percentil 90) notificada por el SISVAN fue superior en todos los grupos
de edad en comparación con 1988.

En 1992, según estudios de FUNDACREDESA, la prevalencia de deficiencia de


hierro definida por niveles séricos de ferritina en escolares de 7, 11 y 15 años
pertenecientes a estratos socioeconómicos bajos de 36% en promedio. En 1993
se inició por decreto gubernamental la fortificación con hierro (fumarato ferroso) de
la harina de maíz (50 mg/kg) y de la harina de trigo (20 mg/kg). Un estudio
comparativo de la prevalencia de anemia y ferropenia en escolares de la ciudad de
Caracas de 7, 11 y 15 años de edad pertenecientes a los estratos de pobreza
crítica y pobreza extrema mostró que un año después de la fortificación de las
harinas la prevalencia tanto de ferropenia (20,4%) como de anemia (9,3%) se
redujo a la mitad respecto de 1992.

Los trastornos por deficiencia de yodo constituyen un problema de salud pública y


la Región Andina Venezolana se considera zona endémica de bocio. El Instituto
Nacional de Nutrición, a través del Programa Nacional de Control y Eliminación de
la Deficiencia de Yodo realizó estudios de estos trastornos en la Región Andina
(en Mérida en 1993, en Trujillo en 1994 y en Táchira en 1995) en una muestra de
14.074 escolares de 7 a 14 años, y detectó una prevalencia de bocio de 63,5%
(bocio grado Ia 40,1%, bocio grado Ib 20,7% y bocio grado II 2,7%). La
prevalencia de bocio era de 62,4% en las zonas urbanas y 65,4% en las rurales.

En 1966 se estableció la obligatoriedad de yodar la sal. Los resultados de la


yodación de la sal para el período 1993–1996 fueron diversos: en 1993, 67% de
las muestras resultaron adecuadamente yodadas, en 1995, 85%, y en 1996, 64%.
Esto tiene que ver con la competencia de las moliendas clandestinas y con
problemas de vigilancia y control por parte de las autoridades sanitarias.

La diabetes mellitus se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte. Según


los datos de morbilidad del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, su
prevalencia se estima en 1% a 6%. Afecta en particular al grupo de edad de 45 a
65 años y al sexo femenino y produce un fuerte impacto económico debido al alto
costo de la atención médica y a la pérdida de la productividad. El programa de
prevención y control se aplica en 33 servicios ubicados en 18 estados y el Distrito
Federal.

Enfermedades cardiovasculares. Ocupan el primer lugar como causa de muerte.


Dentro de este grupo se destacan la cardiopatía isquémica y las enfermedades
hipertensivas. A pesar del subregistro, la morbilidad por enfermedades
cardiovasculares es importante. De acuerdo con la información del Ministerio de
Sanidad y Asistencia Social, la hipertensión arterial tiene una prevalencia de 20%
a 30 % en adultos. Se observa una alta prevalencia de factores de riesgo en la
población.

Tumores malignos. Los tumores malignos constituyen una de las primeras causas
de mortalidad. En 1995 ocupaban el segundo lugar, precedidos por las
enfermedades del corazón. Tanto para los hombres como para las mujeres el
cáncer de estómago ha mostrado una tendencia decreciente hasta 1995. El
cáncer de pulmón presenta un ascenso continuo, que se vuelve más pronunciado
en los últimos años y más marcado en los hombres que en las mujeres. El cáncer
de próstata también tiende a aumentar. El cáncer del cuello uterino había
mostrado una tasa decreciente hasta 1985, cuando esta tendencia se revierte. El
cáncer de mama también experimentó un ascenso en los últimos años.

Desde 1996, Venezuela cuenta con un sistema de vigilancia de lesiones mortales


y no mortales por causas violentas para la zona metropolitana de Caracas, en el
que participan la Universidad Central de Venezuela y la División General de
Medicina Legal del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, con el apoyo del Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT). Se publica
desde 1997 un Boletín Informativo Trimestral, que brinda información sobre la
mortalidad por causas violentas para la región metropolitana de Caracas. Hasta
junio de 1997, los homicidios constituían la causa más frecuente de muerte
violenta (69,8%), seguidos por los accidentes (23,6%) y los suicidios (6,5%). La
mortalidad por homicidio muestra una tendencia ascendente y el grupo de mayor
riesgo es el de varones de 10 a 49 años de edad. El Distrito Federal es el más
afectado.
Las acciones para el control del tabaquismo son interinstitucionales e
interprogramáticas y se orientan hacia la prevención en la población escolar
secundaria. Se busca la protección de los no fumadores mediante estrategias de
aumentar los espacios libres de humo, principalmente laborales. El consumo de
cigarrillos presenta una tendencia descendente desde 1983, cuando se prohibió
todo tipo de publicidad por radio y televisión y se realizó una fuerte campaña de
educación pública. El consumo per cápita por año ha disminuido de 1.950 en
1990–1992 a 900 en 1994–1996.

Salud oral. La Dirección Nacional de Salud Oral del Ministerio de Sanidad y


Asistencia Social, utilizando el índice CPO-D (dientes cariados, perdidos,
obturados), destacó la elevada prevalencia de este problema de salud. En el grupo
de 7 a 14 años de edad, 8 de cada 10 niños presentan dientes afectados y en los
mayores de 35 años, 9 de cada 10. El análisis realizado en diciembre de 1995 por
la Dirección mencionada mostró que esta situación no había variado.

En 1993 se estableció el Programa de Fluoruración de la Sal, que fue ampliado en


1994 y 1995. A partir de 1994 las cinco salineras más importantes del país
iniciaron la fluoruración de la sal de consumo humano, lo que aseguró 85% de
cobertura nacional.

Los terremotos constituyen la mayor amenaza natural de Venezuela, ya que


aproximadamente tres cuartas partes del territorio nacional está en zonas
sísmicas. El 9 de julio de 1997 un sismo de mediana intensidad sacudió la zona
oriental del país y, con menor intensidad, la central. Su mayor incidencia se hizo
sentir en las zonas de Cariaco, Casanay y Cumaná, en el Estado Sucre, con un
total de 67 muertos y 511 lesionados y daños de infraestructura por un valor de
US$ 25 millones. Las autoridades nacionales de los Ministerios de Sanidad y
Asistencia Social y de Relaciones Interiores, a través de Defensa Civil, ejecutaron
el Programa de Suministro de Medicamentos y Equipos en Situación de Desastre
(SUMA). Las tormentas también han ocasionado daños considerables, pero con
muy escasos índices de mortalidad humana. Los accidentes industriales tienden a
aumentar, básicamente por el desarrollo industrial petrolero y petroquímico. En el
período 1981–1995, se registraron más de 15 accidentes importantes.

LA RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD

Políticas y planes nacionales de salud

El fundamento institucional, los objetivos y los lineamientos de las políticas de


salud de Venezuela están contenidos en el Noveno Plan de la Nación, proyecto de
desarrollo nacional económico y social del que se derivan las prioridades para el
trabajo quinquenal del Poder Ejecutivo.

Los principales elementos de la política de salud son:


• Ratificar el derecho a la salud y a la equidad, combatir las desigualdades e
inequidades sociales en relación con la salud, la enfermedad, la muerte y el
acceso a bienes y servicios.

• Mejorar la eficiencia y la eficacia del sistema de servicios de salud y dar


capacidad resolutiva a los servicios ambulatorios.

• Privilegiar las acciones de promoción de la salud y de prevención de riesgos y


daños fortaleciendo la atención primaria y la red ambulatoria.

• Reafirmar el papel del Estado en la producción de los servicios de salud y


democratizar la estructura sanitaria con amplia participación social.

• Asegurar la función rectora del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en la


definición de políticas, en la conducción, coordinación y regulación del sector salud
y, finalmente, en el establecimiento de las normativas pertinentes.

El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social comparte la coordinación operativa y


la ejecución de programas de atención médica, asistencia social y saneamiento
ambiental con 23 entidades federales, alcaldías, municipios y la sociedad civil.

El período 1993–1996 se caracteriza por un proceso de reforma del Estado que


avanzó en la descentralización de los diferentes sectores nacionales, en particular
del sector salud. Sus principales estrategias son la reestructuración y
descentralización de las acciones. El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social se
convierte en un organismo generador de políticas, normas y técnicas, y deja de
cumplir funciones operativas, las que son ahora referidas al nivel estatal, municipal
o a la sociedad misma.

Se espera que 10% del presupuesto nacional se destine a salud, lo que, unido al
aporte de otros actores, permitirá crear un fondo solidario en beneficio de los
segmentos poblacionales que no tengan capacidad de pago ni intermediarios
financieros.

Las fuentes de financiamiento del sector provienen de:

• El Gobierno central, por medio de transferencias presupuestarias de los


organismos del sector y del situado constitucional a los gobiernos de los estados,
las empresas de seguros y los grupos privados.

• Los recursos nacionales provenientes del Fondo Nacional de Salud.

• El gobierno de los estados, mediante convenios y contratos con los gobiernos


municipales y los centros de servicios y con modalidades financieras como el
Fondo de Investigación para el Desarrollo Social (FIDES) y el Fondo Nacional o
Fondos Estatales de Salud.
Organización del sector salud

Organización institucional

El sector salud está integrado por los sectores público, privado y mixto (seguridad
social). Sus instituciones más importantes son el Ministerio de Sanidad y
Asistencia Social, el Instituto Venezolano de Seguros Sociales, el Instituto de
Previsión y Asistencia Social del Ministerio de Educación, el Instituto de Previsión
Social de las Fuerzas Armadas, la Gobernación del Distrito Federal y el Consejo
Municipal de Sucre, Estado Miranda. El sector privado ha crecido sin planificación
ni control, y muchos de sus servicios resultan ineficientes y de alto costo, lo que
aumenta la inequidad en la atención de salud.

Al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social le competen las tareas de


investigación y vigilancia sanitaria así como de promoción, prestación y operación
de servicios de salud. Desde 1996 ejerce estas competencias en forma
desconcentrada en 10 estados. En las restantes 13 entidades federales la
prestación y operación de los servicios ha sido transferida a las gobernaciones de
Estado.

Uno de los problemas que afronta el país en materia de salud es el acceso de la


población a los medicamentos. Algunos expertos sostienen que esta crisis se ha
acentuado debido a la falta de elaboración y aplicación de una política
farmacológica respaldada por un instrumento legislativo que asegure su ejecución.
El Congreso estudia actualmente un anteproyecto de Ley de Medicamentos que
legisla lo concerniente a la producción, registro, control, suministro y precio de los
medicamentos.

El control de calidad de estos productos se realiza en varias instituciones:


universidades, institutos de salud y laboratorios privados acreditados para ese fin.
Desde enero de 1977 todos los productos que entran al país deben estar
previamente registrados.

El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social reglamenta la dotación tecnológica de


los servicios de acuerdo con normativas que toman en cuenta la complejidad de
los establecimientos y la cobertura geográfico-poblacional. En el sector privado se
observa un desarrollo de tecnología de punta en los polos geográficos
poblacionales y sociales más desarrollados. Los problemas de mantenimiento de
los equipos se agudizan debido a la desorganización de los servicios, la deficiente
supervisión y control, la insuficiente información técnica y la falta de capacitación
de personal.

Servicios de salud y recursos

Organización de los servicios de atención a la población


Promoción de la salud y participación comunitaria. El Ministerio de Sanidad y
Asistencia Social impulsa la aplicación de un nuevo modelo que permita aumentar
la autonomía y capacidad de gestión de los municipios. El proceso promueve la
municipalización o parroquialización de la salud y estimula la participación
ciudadana y la intersectorialidad bajo el liderazgo de la alcaldía. Hasta junio de
1997 se pusieron en marcha 15 experiencias en 14 entidades federales; en 13 de
ellas se presentaron proyectos comunitarios.

Desde 1978, el Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología rige por ley las
políticas de atención a personas de 60 años y más. El Instituto cuenta con 29
unidades geriátricas en todo el país, 2 de ellas de tipo psiquiátrico, y ofrece
cobertura a 3.500 ancianos. Brinda atención residencial con servicios médicos,
sociales, de rehabilitación y de nutrición. Ofrece asimismo consultas ambulatorias
de atención preventiva, curativa y odontológica, tanto en las zonas metropolitanas
(11) como en seis estados del interior del país.

Vigilancia epidemiológica. Los programas de erradicación de la malaria; control


de Chagas, lucha contra la anquilostomiasis y otras parasitosis intestinales; control
de esquistosomiasis; control del Aedes aegypti y control de otras enfermedades
metaxénicas se encuentran bajo la responsabilidad de la Dirección General
Sectorial de Malariología y Saneamiento Ambiental. El Instituto de Biomedicina es
el organismo del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social responsable de los
programas de control de lepra, leishmaniasis, oncocercosis y otras dermatosis. En
el Estado Amazonas, el responsable de estos programas es el Centro Amazónico
de Investigación y Control de Enfermedades Tropicales "Simón Bolívar" (CAICET).
La Dirección Técnica de Programas coordina lo relacionado con la prevención y
control de la tuberculosis, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus,
los trastornos mentales, el sida y otras enfermedades de transmisión sexual. En
noviembre de 1996 se implantó el Sistema de Información Epidemiológica
Nacional (SIEN), con tecnología desarrollada en el Ministerio de Sanidad y
Asistencia Social, que permite la transmisión electrónica de datos del nivel estatal
al nacional.

El laboratorio de virología del Instituto Nacional de Higiene "Rafael Rangel"


funciona como centro de referencia nacional. En él se realiza el diagnóstico
virológico y serológico de enfermedades infecciosas y se producen biológicos
(vacunas y sueros).

Las cifras oficiales indican una cobertura de abastecimiento de agua potable por
conexión directa de 80 % en las zonas urbanas y de 65% en las rurales. En
saneamiento (cloacas) se informa una cobertura de servicio de 69% en zonas
urbanas y el restante 31% realiza su disposición en tanques sépticos o letrinas. El
porcentaje de aguas tratadas no sobrepasa 5% de las aguas distribuidas.

Las alcaldías son las responsables de este servicio y muchas de ellas han
permitido la participación privada. En las principales zonas metropolitanas se
presta un adecuado servicio de recolección y transporte. Se advierten fallas en los
sitios de disposición final, que por lo general constituyen vertederos controlados y
no rellenos sanitarios. El Estado, por medio del Fondo de Inversión Social de
Venezuela y del Fondo para la Descentralización y la Fundación para el Desarrollo
Municipal, está realizando un esfuerzo financiero para la adecuación de los sitios
de disposición final de los residuos municipales.

El Decreto Nº 2.218 constituye el ordenamiento legal de los residuos hospitalarios.


Esta normativa se está instrumentando en el país y su aplicación se considera de
suma importancia, ya que no todas las instalaciones sanitarias poseen
incineradores que les permitan disponer en forma adecuada de los residuos.

Prevención y control de la contaminación atmosférica. Existen programas de


prevención de la contaminación respaldados por normativas y reglamentos
específicos. El Decreto Nº 2.215 establece normas para el control del uso de
sustancias que destruyen la capa de ozono. Existen proyectos para el control de la
contaminación industrial y otros proyectos de la industria petrolera y petroquímica.
Los niveles de plomo en la atmósfera en las zonas metropolitanas bajo vigilancia
se encuentran por debajo de los exigidos internacionalmente, excepto en la zona
del Silencio de Caracas, donde en 1993, 1994 y 1995 superaron los límites
establecidos.

Organización y funcionamiento de los servicios de atenmción a las personas

Formación de la red asistencial. En 1995, la red de establecimientos del sistema


público sumaba 583 hospitales y 4.027 centros ambulatorios (662 en la zona
urbana y 3.365 en la zona rural). El sector privado contaba con 344 hospitales. El
promedio de camas fue de 2,4 por 1.000 habitantes. Los servicios privados de
salud se concentran y desarrollan en los grandes centros poblados y atienden a
los estratos sociales más favorecidos de la población. Se observa un mayor
número de atención de emergencias, tanto en los hospitales como en los
ambulatorios. Predominan las intervenciones quirúrgicas de emergencia sobre las
electivas y hay una baja utilización de consultas preventivas.

Bancos de sangre. Se realizan pruebas para la detección de sida, hepatitis B y C,


Tripanozoma cruzi y sífilis. Los reactivos serológicos para el tamizaje de estas
enfermedades se evalúan en el Instituto Nacional de Higiene antes de ser
distribuidos a los bancos de sangre. En 1995 la prevalencia más alta en el
resultado del tamizaje a 202.515 donantes fue de hepatitis B, con 5,9%, sífilis
1,1%, hepatitis C 0,8% (la cobertura del tamizaje ascendió a 57%), Triponosoma
cruzi 0,8% y sida 0,4%.

La coordinación del Programa Nacional de Rehabilitación estima una cobertura de


atención de 1% a 2% de los discapacitados. Las prestaciones de bienestar social
están limitadas a la población cubierta por el seguro social, el resto depende de
ayuda disponible de organizaciones no gubernamentales y de otros entes
oficiales.
Insumos para la salud

Entre 1996 y el primer semestre de 1997, 50% de los medicamentos que se


comercializaban en el país eran de producción nacional, 45% menos que en 1990.
Esto se atribuye al proceso de globalización de la industria farmacéutica y a la
crisis económica y financiera que vive el país. La producción nacional es amplia en
cuanto a productos y preparados farmacéuticos y se fabrican en el país la gran
mayoría de los medicamentos esenciales. El proceso de importación de fármacos
se limita a los productos que han sido registrados en el país; constituyen una
excepción un grupo de medicamentos denominados "de servicio" (utilizados para
el tratamiento de afecciones poco frecuentes, por lo que no requieren registro
sanitario). Los estupefacientes y psicotrópicos están sujetos a un control estricto,
ya que se debe participar su importación lote a lote.

La Junta Revisora de productos farmacéuticos establece lineamientos que regulan


su producción y mercadeo. La comercialización se lleva a cabo a través de la
cadena laboratorio-droguerías-farmacias. En estas últimas se encuentran los
encargados de la dispensación al paciente o usuario. Para cierto tipo de
productos, por ejemplo anticancerígenos u hormonas, existen otras modalidades
de comercialización según las cuales el paciente recibe el medicamento a través
de una fundación o institución sin fines de lucro, por ejemplo el Banco de Drogas
Antineoplásicas o la Unidad de Apoyo para Fármacos Endocrinos. Este
procedimiento ha mejorado la disponibilidad de medicamentos para todos los
estratos de la población. El mercado de medicamentos venezolano representa
US$ 518.628.000, de los cuales $487.043.550 (93,91%) corresponden al sector
privado y $31.584.450 (6,09%) al sector público.

Desde 1986, los laboratorios fabricantes están sometidos a inspecciones de


buenas prácticas de manufactura. Los 62 laboratorios fabricantes reciben
evaluaciones al menos una vez cada dos años. El control de calidad se lleva en
los niveles oficial y privado. El basamento legal de este tipo de productos es el
mismo que regula para el registro y control de medicamentos. La producción
nacional se lleva a cabo en el Instituto Nacional de Higiene, ente que produce
parte de las vacunas utilizadas en el Programa Ampliado de Inmunizaciones del
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Los inmunobiológicos que allí se
producen son la vacuna DPT (difteria/tos ferina/tétanos), el toxoide tetánico y la
vacuna antirrábica humana y canina. Existe una planta de producción y un
proyecto en ejecución para producir hemoderivados en escala industrial. El
Instituto de Biotecnología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de
Venezuela produce suero inmune antiofídico polivalente y suero antiescorpiónico
en cantidades suficientes para cubrir la demanda nacional.

Hasta julio de 1997, los reactivos carecían de control sanitario. La producción


nacional es casi nula. Estas sustancias están controladas por el Ministerio de
Energía y Minas.

Recursos humanos
En la Dirección General Sectorial de Contraloría Sanitaria del Ministerio de
Sanidad y Asistencia Social se encuentran registrados 14.676 enfermeros
profesionales; 53.818 médicos; 8.571 farmacéuticos y 13.000 odontólogos. Los
enfermeros auxiliares que trabajan en los servicios del Ministerio de Sanidad y
Asistencia Social son 31.629. En el campo de las ciencias de la salud las ofertas
de las instituciones de educación superior son 12 escuelas de medicina, 7
escuelas de odontología, 3 facultades de farmacia y 7 escuelas de enfermería
(licenciatura). Todas ellas son instituciones públicas, excepto dos facultades de
odontología (Universidad Santa María y Universidad Nor Oriental Gran Mariscal de
Ayacucho) y una de farmacia (Universidad Santa María), que son privadas. La
reforma del sector salud modificó la concepción de la capacitación, concibiéndola
dentro del proceso de trabajo y a partir de propuestas de transformación de la
situación sanitaria. La capacitación se realiza en equipos de trabajo y no en forma
individual, y se sustenta en un proceso reflexivo, problematizador, democrático y
participativo. El financiamiento destinado a la capacitación se origina en el
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social con aproximadamente US$ 4,5 millones
que provienen de recursos regulares del propio Ministerio y fondos provenientes
del Proyecto de Desarrollo Social (financiado por el Banco Mundial) y del Proyecto
Salud (ejecutado conjuntamente entre el Banco Mundial y el Banco Interamericano
de Desarrollo).

Gasto y financiamiento sectorial

Los recursos financieros públicos del sector salud, incluidos los aportes a la
seguridad social, pasaron de US$ 1.253.055.403,18 en 1993 a $1.206.713.320,46
en 1996. El gasto en salud respecto del gasto total representaba 10,4 % en 1993,
9,6% en 1994 y 9,4% en 1995 y 1996. Durante el mismo período, el gasto en
salud disminuyó su participación respecto del producto interno bruto, al pasar de
2,09% en 1993 a 1,92% en 1996. El gasto per cápita en salud fue de US$ 59,9 por
habitante en 1993, $58,6 en 1994, $69,42 en 1995 y $54,1 en 1996. El Ministerio
de Sanidad y Asistencia Social y el Instituto Venezolano de Seguros Sociales
ejecutan el gasto público en salud en un 76%, porcentaje que se eleva a 93% al
incluir las gobernaciones. No se dispone de información oficial sistematizada sobre
el financiamiento y el gasto del sector privado en salud; por lo tanto, el gasto
privado en salud debe inferirse a partir del gasto de consumo final de los hogares
en bienes y servicios. El gasto correspondiente a salud y educación fue de US$
1.308.721.887 en 1993 y de $1.350.026.991 en 1994.

Cooperación técnica y financiera externa

El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social ejecuta el Proyecto de Modernización


y Fortalecimiento del Sector Salud por un monto total de US$ 300 millones (de los
cuales el BID aporta el 50%). El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social ejecuta
el Programa de Reforma del Sector Salud, que compromete un monto total de
US$ 108 millones, de los cuales el Banco Mundial financia el 50%.