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Doctrina Judicial Online (27/8/10)

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Título: Plazos procesales en la falencia


Autor: Nedel, Oscar
Publicado en: Enfoques 01/01/2010, 101

"Justicia tardía…, no es justicia"

En las Novenas Jornadas de Sindicatura Concursal desarrolladas durante los días 12 y 13 de Noviembre en
la Ciudad de Córdoba, hemos abordado el presente tema como módulo temático del procedimiento en el
que actúa el Síndico, tanto en el Concurso Preventivo como en la Quiebra.

Así y sobre las mismas bases, discurriremos en similar temática para ratificar la importancia del
cumplimiento de los plazos por parte de todos los intervinientes en el proceso y, fundamentalmente, en
lo que le concierne al Contador Público como síndico.

1. Derecho procesal

El Derecho Procesal es una materia cuyo estudio es independiente en razón de que tiene autonomía,
entendiendo por tal, no una separación del Derecho (al que integra como un subsistema), sino por la
circunstancia que aborda los problemas con métodos e instituciones propios. Estos métodos se reflejan
en ámbitos normativos como son los Códigos Especiales.

Normalmente se dice que este derecho, es un "Derecho de FORMA", ya que se encarga de la forma o
procedimiento de cómo las partes han de hacer valer sus pretensiones, en contraposición a lo que
conocemos como el "Derecho de FONDO", que establece el contenido de las facultades y los deberes.

Según Alsina, el Derecho Procesal, es "…el conjunto de normas que regulan la actividad jurisdiccional
del Estado para la aplicación de las normas de fondo. Su estudio comprende la organización del Poder
Judicial, la determinación de la competencia de los funcionarios que lo integran y la actuación del juez
y las partes en la actuación del proceso".

El derecho procesal tiene elementos del derecho público y del derecho privado. Es público en el sentido
de las relaciones que tienen las partes y los terceros que pueden intervenir en un proceso con el Juez o
Tribunal; la regulación de la prueba y la propuesta para la designación de peritos poseen aristas y
asemejan una relación de subordinación.

Por otra parte, en el derecho procesal civil las partes tienen libertad de disposición sobre el derecho
implicado en el proceso; por lo que esta rama del derecho admite ser clasificada como pública y/o como
privada.

2. Actos procesales

A modo introductorio, y sin mucho ampliar, recordemos que la actividad procesal es el obrar de los
sujetos e intervinientes procesales, realizando el conjunto de actos que de manera coordinada y
sistemática se desarrollan en forma sucesiva para obtener la realización del proceso. Los caracteres de
la "actividad procesal" se basan en principios que luego se trasladan a los distintos actos procesales y así
tendremos:

2.1.- Principio de CONTINUIDAD. Estará fijado por las "etapas procesales" y no por los actos en
particular; ello por cuanto cada etapa contiene un conjunto de actos completos que permiten pasar a la
etapa siguiente, mientras que los actos de parte requieren una instancia de parte o del tribunal y cuya
inactividad puede dar lugar a consecuencias de distinta índole.
2.2.- Principio DISPOSITIVO. Como regla del Código de Procedimientos, es la de iniciativa e impulso
procesal, salvo aquellos casos en el que se discuten derechos que merecen protecciones especiales,
otorgan más potestades y facultades al juez.

2.3.- Principio de la FUNCION DESCENTRALIZADA O CENTRALIZADA. En el proceso civil la función está


descentralizada de manea que los actos procesales están distribuidos entre los sujetos y a cada uno le
cabe una tarea específica. En otros tipos de procesos, como el "Concursal", cuando se trata de cuestiones
de personas o de familia, existe actuación de oficio de tribunal y hay una tendencia superior a la
centralización de los actos, con independencia de la actuación que le cabe a cada parte.

2.4.- Principio de la PRECLUSION PROCESAL. El ordenado y coherente desarrollo del proceso, se


obtiene no sólo con los términos, sino también con las preclusiones, entendiéndose por "preclusión" la
pérdida del derecho para cumplir con el acto procesal, debido a distintos factores como lo son:

a) la decadencia del término;

b) la falta de ejercicio del derecho en el tiempo oportuno;

c) la incompatibilidad de una actividad ya cumplida;

d) al hecho de haber ejercido una vez el derecho.

Los hechos son sucesos, acontecimientos y distintos modos en que la realidad se manifiesta, momento a
momento, pudiendo depender de la naturaleza humana, y algunos de esos hechos tendrán influencias en
el campo del Derecho.

Así, los hechos realizados voluntariamente se llaman "actos" y, cuando estos actos tienen por objeto
producir efectos jurídicos, se llaman "actos jurídicos". Según su alcance, podrán ser de carácter
sustancial o procesal.

3. Plazos procesales

El desarrollo de un proceso, tiene marcado un punto en el que deben realizarse los "actos procesales"
para que éstos sean eficaces.

Puntualmente dicho punto, podrá ser fijo o variable según el tipo de proceso que trate, los intereses
comprometidos, las pretensiones que surjan de la realización del acto, los efectos que de él deriven y
otras circunstancias que en cada caso podrán presentarse. Convendrá tener claro la siguiente distinción y
que:

Al hacer mención o referirnos a "plazos", necesariamente aludimos al "tiempo" o como dijimos, "lapso o
período". Así algunos enfoques estratégicos, han distinguido tres clases de tiempo.

El que se refiere al tiempo de DURACIÓN, como el que transcurre "cronológicamente"; el que refiere al
tiempo de la OPORTUNIDAD, entendiéndolo como aquel en el que se quiere, puede y debe hacer una
cosa y, por último, el tiempo entendido como RITMO, aceptándolo como la velocidad en el que se
suceden las acciones o actos en un estadio estratégico.

Por otra parte, también es preciso que tengamos presente algunas de las características que posee el
tiempo, siempre circunscriptas al que personalmente dispondremos para que, en dicho lapso usar o dejar
de usar un derecho.

De ello resumimos que el tiempo es único, está regulado y es no renovable.


4. El tiempo en el derecho procesal

El procedimiento en toda actuación judicial refiere fundamentalmente a un "procedimiento formal", que


requiere de los distintos actos (procesales) como presentaciones, peticiones, resoluciones; sean
realizados en el marco de la forma y del tiempo.

Así, existirán plazos establecidos anticipadamente dentro de los cuales serán necesariamente cumplidas
las distintas actividades tanto de las partes, de los terceros y de los órganos jurisdiccionales. El objeto
de establecer plazos puede aceptarse que es mínimamente doble o pretende imponer una doble
condición que identificamos:

1. Obtener agilidad o rapidez en el procedimiento.

2. Lograr con ello el avance hacia la finalización, a través de la resolución, otorgando efectos, al
incumplimiento de distintos actos en el plazo procesal establecido, a través de las consecuencias de
dicha omisión.

El TIEMPO resulta muy importante en materia de procedimientos ya que su incumplimiento o


cumplimiento defectuoso, producirá consecuencias graves para los intervinientes en el proceso.

Así, para referirnos al procedimiento que devendrá en el avance de un proceso (causa) dicho avance
transcurrirá necesariamente y, en forma evolutiva, a través del tiempo. Resulta innegable la gravitante
importancia que poseen los plazos en el proceso judicial y, no nos equivocaremos al decir que
constituyen el contenido de la dimensión temporal del proceso, fin de los límites de los derechos,
deberes y cargas en el proceso.

Es decir, los plazos procesales condicionan el efectivo ejercicio de los derechos y garantías del
justiciable.

Esta circunstancia se justifica en:

a) la necesidad de imponer condiciones objetivas y rígidas en aras de un proceso imparcial y ecuánime;

b) los plazos procesales constituyen una necesidad lógica por cuanto resulta necesario que las relaciones
jurídicas conlleven un límite temporal, es decir que no se puedan extender "sine die", de otra forma se
afectaría la seguridad jurídica.

En el proceso judicial como norma general, existen plazos preestablecidos, dentro de los cuales deben
ser cumplidas las actividades de las partes, de los órganos jurisdiccionales y de los terceros. Por ello,
ante la falta de cumplimiento de los términos establecidos se producen mínimamente dos consecuencias:

1. La pérdida del derecho a ejercitarlo, o en su defecto

2. El consentimiento del mismo.

Esto nos permite anticipar un concepto en relación al "Plazo Procesal", diciendo que es el período de
tiempo establecido para la ejecución válida de un acto procesal.
El artículo 155 del CPCCN, establece como regla general que, "Los plazos legales o judiciales son
perentorios; podrán ser prorrogados por acuerdo de partes manifestado con relación a actos procesales
determinados. Cuando este código no fijare expresamente el plazo que corresponda para la realización
de un acto, lo señalará el juez de conformidad con la naturaleza del proceso y la importancia de la
diligencia.". Entonces, y como anticipáramos conceptualmente, podemos decir que, el lapso temporal
que se determina, ya sea por ley o por voluntad del juez, para cumplir con un determinado acto
procesal, "es un plazo procesal".

5. Características de los plazos procesales

Entonces y, dentro de ésta simpleza, sin ánimo clasificatorio ni limitante, podríamos enunciar algunas
características refiriéndonos al plazo procesal, diciendo que:

- Los plazos procesales son perentorios, es decir que cumplido el término establecido, el mismo vence y,
la realización del acto procesal fuera de término es tenida como no hecha o no realizada.

- Los plazos tienen carácter de preclusivos, (como consecuencia de ser perentorios), en el sentido que
los actos procesales deben ser sólo y exclusivamente formulados dentro del plazo fijado al efecto. No
existe posibilidad de cumplir una actividad correspondiente a un período ya clausurado del proceso.

- Los plazos también son consecutivos, lo que implica que, cumplido uno comienza a correr
automáticamente el otro.

- Los plazos en los que se practicarán las actuaciones judiciales, son considerados y contados en días y
horas hábiles, debiendo realizarse las actuaciones judiciales bajo pena de nulidad, con las excepciones
y/o habilitaciones fijadas en el Código respectivo y/o autorizadas por el tribunal.

- Los plazos son legales y/o judiciales. Los primeros fijados por Ley o Judiciales cuando sean fijados por
el Juez; pero cuando ni el juez, la norma, ley o código, establezcan plazos procesales, es de aplicación
el artículo 150 del CPCC, sostiene que "El plazo para contestar vistas y traslados, salvo disposición en
contrario de la ley, será de cinco días. Todo traslado o vista se considerará decretado en calidad de
autos, debiendo el juez o tribunal dictar resolución sin más trámite. La falta de contestación del
traslado no importa consentimiento a las pretensiones de la contraria". Estos plazos (legales y
judiciales) podrán ser interrumpidos o suspendidos por el Juez, cuando razones de fuerza mayor o causas
graves impidan la realización del acto y, por las partes de común acuerdo. (Artículo 157, 3ª parte
CPCCN).

- Los plazos son prorrogables y no prorrogables. En éste último caso conocidos como "plazos fatales"
(éstos fenecen por el mero transcurso del tiempo, sin necesidad de declaración judicial ni de petición de
parte, y con ellos los derechos que se hubieren podido utilizar), lo que no debe ser confundido con el
concepto de la perentoriedad.

6. Clasificación de los plazos procesales

La clasificación que ensayamos nace en función al origen, su naturaleza y según los sujetos a quienes
afectan. Es meramente enunciativa, permitiéndonos ratificar algunas de las características ya expuestas
ex ante y, por otra parte, teniendo en cuenta el Código de Procedimientos como marco general,
debiéndose sin lugar a dudas tener presente esto al momento de su aplicación a leyes especiales, como
es la intención de nuestro trabajo, que está acotado a los plazos de la Ley de Concursos y Quiebras.

Comenzarán a correr (o a contarse) a partir del día siguiente al de su notificación (artículo 156 CPCCN);
y por excepción, la "caducidad de instancia" corre durante los días inhábiles, aunque en algunas
jurisdicciones no se computan las ferias judiciales.

Así clasificamos por:


De acuerdo a lo ya expuesto antes de la gráfica, ratificamos que los plazos podrán ser también,
PRORROGABLES y NO PRORROGABLES, pero en definitiva, los plazos se computarán contando solamente
días y horas hábiles, salvo la expresa petición de habilitación de días y horas inhábiles. En definitiva, el
TIEMPO tiene como finalidad, la regulación del impulso procesal, con intención de hacer efectiva la
preclusión en las distintas etapas del proceso, de allí que se aplicará el principio general del artículo 157
CPCCN, en cuanto la suspensión, abreviación, e interrupción cuando la existencia de circunstancias
especiales impidan la realización de los distintos actos previstos en el proceso.

7. Determinación de los plazos procesales

Como veremos al punto siguiente, la "forma" en la que se determinarán los distintos plazos procesales,
están previstos en el Código de Procedimientos, en el último párrafo del artículo 155, al decir "…Cuando
este Código no fijare expresamente el plazo que corresponda para la realización de un acto, lo señalará
el juez de conformidad con la naturaleza del proceso y la importancia de la diligencia.". Ello nos
permitirá aceptar que como habíamos clasificado según su origen, la determinación también será:

7.1.- De tipo LEGAL: cuando la forma por la que se establece la duración de un determinado plazo surge
de la ley o la propia norma, donde surgirá en forma expresa el plazo en el que se dará cumplimiento al
acto procesal dispuesto, no necesitándose en consecuencia ninguna orden expresa del justiciable.

7.2.- De tipo JUDICIAL: cuando la forma de establecer los plazos para el cumplimiento de un acto
procesal, es por el mismo Juez del proceso. Por ello, si la norma no establece el plazo procesal, o lo
hace de modo incierto, el Juez será el que establezca cual será el plazo procesal a aplicarse.

7.3.- De tipo CONVENCIONAL: cuando la forma de establecer los plazos para un determinado acto, no
surja de la norma ni lo establezca el juez, por lo que se dará aplicación al artículo 150 del CPCCN, que
establece que "El plazo para contestar vistas y traslados, salvo disposición en contrario de la ley, será
de cinco días…"

8. Código de procedimiento
Según el (1) Diccionario Contable y Comercial podemos definir (aún separadamente) que:

- Código es un "Conjunto de normas legislativas reunidas en un solo cuerpo jurídico, con el fin de
facilitar el ordenamiento de una determinada rama del derecho.".

- Procedimiento. En la acepción que nos interesa es la "Norma aplicable a la tramitación de las


actuaciones judiciales, cualquiera sea el contenido de las mismas".

- Código Procesal, también en la acepción de nuestro interés, como aquel "… que determina los
trámites a que deben sujetarse toda clase de litigios o causas ante los tribunales de cada fuero…"

Aceptando, por otra parte, que el procedimiento es una sucesión de actos (procesales) en su sentido
dinámico de movimiento, no requeriremos mayores explicaciones de por qué nuestra "brújula", para
abrevar conceptualmente en el tema que nos convoca, es el "Código de Procedimientos" que, si bien
resulta de la diversidad de fueros y según las distintas provincias, trataremos de circunscribirnos
únicamente al Código de Procedimientos de la Nación.

Entonces, necesariamente y como regla general previa, para recordar y consolidar el conocimiento para
su oportuna aplicación en la práctica, el Código de Procedimientos (CPCCN), en su Capítulo VIII, refiere
al "Tiempo de los Actos Procesales" y, en la Sección 2°, refiere a "Plazos" desde el artículo 155 al 159,
ahí debiéramos quedarnos.

Consecuentemente, siempre que se hace alusión a plazos, también nos referimos al tiempo en los actos
procesales, días y horas hábiles, previstas en los artículos 152 y siguientes del CPCCN.

Como anticipáramos, en todo lo que sea materia de días, los plazos del código procesal son perentorios
(artículo 155) sin perjuicio de su prórroga por acuerdo de partes manifestado en relación a actos
procesales determinados y por supuesto antes de su vencimiento atento al principio de preclusión
procesal.

La única excepción del código procesal en cuanto a la perentoriedad de los plazos y al principio de
preclusión es la caducidad de la instancia, cuyos plazos son de meses y, aunque hubieren transcurrido, se
pueden purgar o consentir por quien tiene el derecho de pedir que se decrete este modo anormal de
terminación del proceso (arts. 310; 311 y 315 CPCCN).

Otra diferencia entre los plazos perentorios y los de caducidad es que los primeros se computan desde
la notificación (artículo 156) y los últimos desde la fecha de la última petición de las partes, o resolución
o actuación del juez, secretario u oficial primero que tenga por efecto impulsar el procedimiento
(artículo 311 CPCCN).

9. Los plazos en ley de concursos y quiebras

Para enmarcar nuestro tema en la Ley de Concursos y Quiebras, necesariamente debemos remitirnos a la
Ley 24.522 y sus modificatorias que, en su artículo 273 al referirse a los "principios comunes" establece
que "salvo disposición expresa contraria de esta ley, se aplicarán los siguientes principios procesales…"
fijando en los dos primeros incisos lo relacionado al modo en que tendrán tratamiento los "plazos
procesales" cuando establece "Inciso 1°) Todos los términos son perentorios y se consideran de cinco días
en caso de no haberse fijado uno especial; Inciso 2°) En los plazos se computan los días hábiles
judiciales, salvo disposición expresa en contrario;"

9.1.- Plazos de Gracia. Teniendo en claro el principio general y a sabiendas que no escapará a la
actividad usual, lo primero que nos viene a la memoria es saber si aquí podemos aplicar el plazo de
gracia o formular las presentaciones utilizando el "cargo fuera de hora".

En relación a la manera en que deben computarse los plazos procesales, la norma precisa que, salvo
disposición expresa en contrario, sólo deben tenerse en cuenta a esos efectos los días hábiles judiciales.
Ha sido objeto de controversias y de polémicas encendidas la aplicación subsidiaria del plazo de gracia
en materia concursal.

El artículo 124 del CPCCN establece en su tercer párrafo que: "…El escrito no presentado dentro del
horario judicial del día en que venciere un plazo sólo podrá ser entregado válidamente en la secretaría
que corresponda, el día hábil inmediato y dentro de las dos primeras horas del despacho".
Entonces, teniendo en cuenta que la LCQ, prescribe que "en cuanto no esté expresamente dispuesto por
esta ley, se aplican las normas procesales de la ley del lugar del juicio que sean compatibles con la
rapidez y economía del trámite concursal" resulta válido pensar que, respecto de la precedencia de la
aplicación analógica del plazo de gracia establecido en la norma del artículo 124 del CPCCN.

Quienes se manifiestan por una solución adversa argumentan que la Ley de Concursos y Quiebras,
establece de manera expresa que todos los plazos son perentorios, por lo que su sólo vencimiento, torna
imposible la producción del acto en el futuro, de lo que se desprende que si existe un plazo fijado por el
legislador la aplicación supletoria del código procesal resulta improcedente (2).

El sector de la doctrina que propicia la adopción del plazo de gracia previsto por el ordenamiento
procesal considera que el artículo 124 CPCCN no colisiona con el principio de celeridad procedimental
consagrado por la LCQ y, además, coinciden en señalar que es la forma adecuada de no privar al
justiciable del plazo que va desde que finaliza el horario de atención del tribunal y la medianoche de ese
día en consonancia con lo establecido por el artículo 24 del Código Civil.

La jurisprudencia se ha expedido mayoritariamente a favor de la aplicación analógica del plazo de gracia


a los procesos concursales. Así se ha señalado que: "…No se advierte que la aplicación supletoria del
artículo 124 del CPCCN in fine, que establece que los escritos pueden ser entregados en las dos
primeras horas de despacho del día siguiente al de su vencimiento resulte incompatible con la rapidez y
economía procesal del trámite concursal (3)"

9.2.- Plazos de Ley. Tal se expusiera al inicio, la Ley de Concursos y Quiebras no se explaya más allá del
escueto artículo 273 al referirse a los "principios comunes" y establecer que "salvo disposición expresa
contraria de esta ley, se aplicarán los siguientes principios procesales…" enunciando "Inciso 1°) Todos
los términos son perentorios y se consideran de cinco días en caso de no haberse fijado uno especial; y
el Inciso 2°) En los plazos se computan los días hábiles judiciales, salvo disposición expresa en
contrario;".

Esto no nos permite un mayor juego más que aceptar que cuando el Juez establezca "…en el término y
bajo apercibimiento de ley…" nos encontramos ante el perentorio plazo de cinco días y,… a correr.

10. Efectos del mal uso de los plazos procesales

El mal uso, o el uso incorrecto de los tiempos en los distintos procesos tendrán sus consecuencias que se
exteriorizarán a través de efectos que sufrirán el proceso, las partes, los funcionarios o terceros.

Decíamos inicialmente que en primer lugar, el proceso (4) ante la inactividad o inacción de las partes
podrá finalizar abruptamente.

En su acepción castellana, la voz "caducidad", es acción y efecto de caducar: una ley, un derecho, un
plazo (5); lo que jurídicamente nos permite entender que esa decadencia de derechos se opera cuando
transcurre un plazo emergente de la ley o de la voluntad de los particulares. Se traduce en la pérdida de
un derecho, por no ejercerlo durante el lapso que fija la ley o establece la voluntad de las pares.

10.1. CADUCIDAD DE INSTANCIA. Hemos dicho que, la única excepción del código procesal en cuanto a
la perentoriedad de los plazos y al principio de preclusión era la caducidad de la instancia. Así, y de
conformidad con lo establecido por el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, la caducidad de
instancia es uno de los modos anormales de finalización del proceso.

Lino Palacio define a la "caducidad de instancia", como el modo de extinción del proceso que tiene lugar
cuando en él no se cumple acto impulsorio alguno durante los plazos establecidos por la ley (6).

Este instituto reconoce su fundamento en el hecho que, la parte que desencadena el proceso y dinamiza
la actividad jurisdiccional asume la carga de instar la prosecución del trámite. La inexistencia de una
exigencia de esta naturaleza generaría un dispendio de actividad jurisdiccional que comprometería a los
intereses del Estado y provocaría un estado de incertidumbre respecto del particular involucrado.

De lo expuesto se desprende que la caducidad de instancia se erige como una sanción procesal que se
enerva ante la ausencia de actos que resulten idóneos a los fines de impulsar la instancia y que acarrean
como consecuencia inmediata la conclusión del proceso. El artículo 310 del CPCCN establece a este
respecto que: "Se producirá la caducidad de la instancia cuando no se instare su curso dentro de los
siguientes plazos:

"Los plazos señalados en el artículo 310 CPCCN, se computarán desde la fecha de la última petición de
las partes, o resolución o actuación del juez, secretario u oficial primero, que tenga por efecto
impulsar el procedimiento; correrán durante los días inhábiles salvo los que correspondan a las ferias
judiciales. Para el cómputo e los plazos se descontará el tiempo en que el proceso hubiere estado
paralizado o suspendido por acuerdo de las partes o por disposición del juez, siempre que la
reanudación del trámite no quedare supeditada a actos procesales que deba cumplir la parte a quien
incumbe impulsar el proceso."; según establece el artículo 311 del CPCCN.

De allí que lo señalado resulta coincidente con los principios que hacen al procedimiento civil en el que
las distintas etapas procesales que se desenvuelven a expensas de la voluntad del particular sobre el que
recae la carga de promover la prosecución del trámite en debido tiempo y forma. Por tratarse de una
institución de carácter eminentemente procesal está sujeta a las prescripciones contenidas en los
ordenamientos locales y carece de un tratamiento uniforme.

La ley 24.522 contiene una sola disposición referida de manera expresa a la caducidad de instancia,
que surge del artículo 277 que establece que la instancia no perime en el concurso, en tanto que en
todas las demás actuaciones previstas por la LCQ, la perención opera a los tres (3) meses.

De lo expuesto y resumido, en virtud de la remisión subsidiaria efectuada a los ordenamientos locales en


cuanto resultaren compatibles con el procedimiento concursal dispuesta por el artículo 278 de la LCQ es
la que resulta de aplicación lo establecido en materia de caducidad de instancia por las reglas procesales
vigentes en el lugar en el que se ventila el proceso concursal.

Por otra parte y a tenor de la forma en la que se configura la caducidad de instancia, en la obra ya
referenciada, el maestro Lino Palacio sostiene que los presupuestos de este instituto lo constituyen
necesariamente cuatro pilares, caso contrario no se configuraría, así establece que corresponden a:

a) La existencia de una instancia,

b) La inactividad procesal,

c) El transcurso de un plazo,
d) Una resolución judicial que la declare operada.

Teniendo en cuenta el fin que nos ocupa, corresponde afirmar que la caducidad de instancia opera una
vez transcurridos los tres meses (incidentes) o los seis meses (podría ser el caso del juicio ordinario de
conocimiento por opción del artículo 21 de la LCQ.) sin que se hayan realizado actos impulsorios idóneos
a los efectos de instar el procedimiento.

De lo expuesto se desprende que la inactividad debe ser continuada y extenderse más allá de los límites
establecidos por la ley. Cualquier petición adecuada para impulsar el desarrollo del proceso realizado
por la parte actora, por la demandada o por un funcionario judicial adquiere efecto interruptivo de plazo
en curso y determina la iniciación de nuevo plazo.

La caducidad de instancia, de conformidad con lo establecido por el ordenamiento procesal nacional, no


opera de pleno derecho, esto es, por el mero transcurso del plazo legal sin que se haya registrado ningún
acto procesal que pueda reputarse de impulsorio, sino que se la tiene por operada a partir del momento
en que es declarada por el juez o tribunal competente, revistiendo esa resolución el carácter
constitutivo.

Sobre el particular, y habiendo adoptado una posición opuesta se ha señalado en doctrina que "al
disponer la ley concursal que todos los términos son perentorios, ha establecido un sistema según el
cual las etapas del proceso van clausurándose automáticamente sin necesidad de declaración judicial al
respecto" (7).

Como consecuencia lógica del razonamiento expuesto se desprende que operada la caducidad de la
instancia no existe ninguna posibilidad de purgarla, "ni la voluntad de las partes, afirma el autor, podría
rehabilitar la instancia que caducó de pleno derecho."

En este último sentido, se ha resuelto jurisprudencialmente que "de conformidad a lo establecido en el


artículo 273 inciso 1° de la ley concursal, según el cual todos los términos son perentorios, se sigue que
el término de caducidad de instancia goza del mismo carácter, lo que trae como consecuencia que el
efecto previsto por la ley se opera automáticamente sin necesidad de declaración judicial ni petición de
parte" (8).

Cabe señalar que en materia procesal y específicamente en lo referido a la caducidad de instancia, las
soluciones a las que se puede arribar resultan divergentes, habida cuenta de la falta de uniformidad
respecto de los presupuestos básicos de configuración del instituto en los códigos procesales
provinciales.

Tal como ya expusiéramos, a los fines del "cómputo del plazo", el mismo artículo 277 de la LCQ,
establece de manera categórica que en "…todas las demás actuaciones, y en cualquier instancia…", que
tramiten por vía incidental la perención de instancia se opera transcurrido los tres meses y, teniendo
presente que la caducidad de instancia presupone el abandono voluntario del trámite procesal, los
plazos son susceptibles de suspensión e interrupción, según las previsiones del artículo 311 CPCCN.

De allí que según dispone el artículo 311 del CPCCN, se prevén dos, supuestos específicos de suspensión,
que son:

1) El no cómputo de los períodos alcanzados por las ferias judiciales y

2) El lapso de tiempo en el que el expediente se encuentre paralizado por acuerdo de las partes o por
disposición del juez.

La jurisprudencia ha amparado otras situaciones estableciendo un criterio interpretativo más abarcativo


que el que pudiera desprenderse de la aplicación taxativa y sistemática de la norma analizada,
reconociéndose "efectos suspensivos", por ejemplo, al extravío del expediente, siempre y cuando se haya
procedido a la adopción de las medidas necesarias a los fines de su búsqueda o reconstrucción.

Recordemos que para la interrupción de los plazos, cabe señalar que constituyen actos que revisten esa
calidad "toda petición de las partes o resolución o actuación del tribunal, secretario u oficial primero
que tuviese por efecto impulsar el procedimiento".
Por último y, relacionado a los "efectos de la declaración judicial de caducidad de instancia", ésta
genera como efecto directo y necesario la extinción del proceso, sin que ello afecte el derecho
sustancial que constituye el fundamento de la pretensión. De lo expuesto se desprende que la parte
interesada puede deducir la acción nuevamente.

Sin perjuicio de lo manifestado, cabe señalar que la declaración de caducidad puede acarrear una
consecuencia indirecta: la prescripción de la acción, visto desde la interpretación conjunta del art.
3.987 del Código Civil que establece que "La interrupción de la prescripción causada por la demanda, se
tendrá por no sucedida (operada), si el demandante desiste de ella, o si ha tenido lugar la deserción de
la instancia, según las disposiciones del Código de Procedimientos, o si el demandado es absuelto
definitivamente", para el caso de que se produzca la perención de la instancia y el límite temporal
previsto por el artículo 56 LCQ, respecto de la promoción de las acciones en el concurso preventivo.

De esa manera, si la caducidad de instancia es declarada una vez operado el plazo de dos años previsto
por la ley concursal, la pretensión no podrá ser válidamente deducida en virtud de que sería alcanzada
por el instituto de la prescripción concursal. Deberá estarse por otra parte, a la modificación introducida
al plazo de dos años, por la ley 26.086 (BO: 11.04.2006) que en su artículo 5° sustituyó el artículo 56 de
la LCQ ampliando el plazo de dos años, al establecer a dicho efecto que "…Si el título verificatorio fuera
una sentencia de un juicio tramitado ante un tribunal distinto que el del concurso, por tratarse de una
de las excepciones previstas en el artículo 21, el pedido de verificación no se considerará tardío, si, no
obstante haberse excedido el plazo de dos años previsto en el párrafo anterior, aquél se dedujere
dentro de los seis meses de haber quedado firme la sentencia."

11. Los plazos procesales en el marco de la ley

La Ley de Concursos y Quiebras expone puntualmente los "plazos" en los que deben producirse
determinados hechos o cumplirse determinados actos para que procesalmente y de modo útil el proceso
avance evolutivamente y puedan cumplirse con los distintos pasos e institutos comprendidos dentro del
marco legal.

Así, y a modo expositivo para que el lector pueda ver reflejado de modo simple, según la etapa en que
esté el proceso, a qué artículo corresponde la acción y a cuántos días o meses corresponde el plazo y
desde qué momento deben ser contados los términos, formulamos de modo simple e incompleto algunos
aspectos que hacen a los distintos plazos procesales en el marco de la ley 24.522 y sus modificatorias.

11.1.- PLAZOS PROCESALES del Concurso Preventivo


11.2.- PLAZOS PROCESALES de la quiebra 

 
De ello y a modo sucinto, las REGLAS PROCESALES en el marco de la Ley de Concursos y Quiebras permite
la aplicación subsidiaria de Normas Procesales Locales para aquellos supuestos que no sean de un
tratamiento específico en materia concursal.

Rouillón establece el siguiente orden:

1. Aplicar las reglas procesales expresas de la LCQ

2. De no existir disposición expresa, recurrir a normas análogas (si es posible)

3. Leyes locales, de resultar compatibles con la economía procesal y celeridad.

- La LCQ, establece que los términos procesales son PERENTORIOS y se fijan en cinco días aquellos plazos
que no han sido objeto de una regulación específica. (Artículo 273 inciso 1)

- Salvo disposición en contrario, se cuentan en días hábiles judiciales. (273-2)

12. Epilogo
A no dudarlo, quedará mucho tema, pero nada de tiempo. Quedarán muchas dudas, pero se han agotado
los plazos. Por ello, consecuentes a la imposibilidad de separar la problemática de los plazos con la
vaguedad del tiempo, nos vemos en la necesidad de recurrir a la sabiduría y la simpleza de algunas líneas
hechas poema, que casi todos adjudican a Jorge Luis BORGES, tan solo a modo de cierre y simplemente
para referirnos al TIEMPO (9), cuando decía.

"Después de un tiempo, uno aprende a discernir que los besos no son contratos y, los regalos no son
promesas.

Uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y aprende a construir todos
sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…y los futuros
tienen una forma de caerse en la mitad.

Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender
cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos, tarde
o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas que pasen, ocasionará que al final no
sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas
viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas,
decir que necesitas,…ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, SOLO CON EL TIEMPO."

(1) Diccionario Contable y Comercial de Greco y Godoy - Valletta Ediciones 1999.

(2) Dr. Guerrero voto en disidencia en autos "Bagdadis y Safdie S.A. s/ concurso s/ inc. De revisión por
Banco Mayo Coop. Ltdo.".

(3) CNCom, Sala C "Bava Seery Lijtmaer S.A. s/ concurso preventivo" 12/12/85.

(4) PROCESO. Sucesión de actos procesales, unidos hacia el fin de la cosa juzgada, en su totalidad
manteniendo la unidad.

(5) CASARES, Julio. "Diccionario de la Lengua Española" Barcelona 1992 – página 170.

(6) PALACIO, Lino, Manual de derecho procesal civil. Tomo II, Abeledo Perrot, pág. 555

(7) Guevara, Carlos Enrique, Caducidad de Instancia en el trámite concursal, LL, Córdoba, 1985, pág 831.

(8) C2° CC, Córdoba. "Cattani, Bruno y Otra en Victor Coop de Construcciones Ltda.", 21/3/85.

(9) Jorge Luis BORGES, "Aprendiendo" (existen algunas opiniones que sostienen que no pertenecería al
autor que exponemos, aunque la mayoría de las versiones se lo adjudican)

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