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Introducción

“A pesar de que generalmente se conoce muy poco sobre las interrelaciones


entre las decisiones de proyecto y el costo total del edificio, éstas existen y son muy
claras. En momentos como el actual, en que los costos crecen de manera incontrolada
e imprevisible, analizar aspectos económicos de las decisiones arquitectónicas y su
influencia en el costo de su producto (edificio), nos parece no sólo oportuno sino muy
adecuado, ya que ha sido una característica de nuestros países en vías de desarrollo
el pensar seriamente y reformular criterios y programas en boga en los momentos más
críticos de su historia socioeconómica, tal vez justamente obligados por las
limitaciones económicas que caracterizan la crisis, a pesar de que ellas siempre
existen”.

La gran diferencia no es la ausencia de restricciones sino la forma e


intensidades con que éstas se presentan, además de las consideraciones que nos
merecen y de la manera en que nos afectan. Estas situaciones coyunturales nos
permiten hacer nuevos abordajes de temas tradicionales, ofreciéndonos la posibilidad
de ser escuchados y (¿por qué no?) que sean aceptadas las nuevas propuestas
realizadas( no siempre nuevas; tal vez y sobretodo oportunas.)

Así planteados los por qué, pasaremos a realizar el análisis propuesto,


intentando ayudar a la labor creativa y nunca coartarla.

Así como consecuencia del habitual desconocimiento de la influencia relativa


de cada una de estas variables en el costo total de la obra, cuando, como es
frecuente, nos encontramos con limitaciones presupuestarias muy grandes, tratamos
de inmediato de limitar, comprimir y economizar en todos los rubros posibles,
obteniendo muchas veces pérdidas de calidad mucho más significativas que los
ahorros económicos que se consiguen realizar.

El Arquitecto está imposibilitado de controlar económicamente cada una de las


decisiones de proyecto porque desconoce no solo su influencia en el costo total sino
también en el costo de las variables. No puede, por ejemplo, comparar dos alternativas
muy comunes para edificios de altura, como la utilización de un corredor interior de
acceso a las unidades de vivienda o el empleo de un hall de distribución central o
como se hace generalmente: por la comparación final de los presupuestos completos
de los dos proyectos. Esta comparación requiere de un proceso demasiado laborioso
y presupone la existencia de proyectos completos, o, por lo menos, anteproyectos
detallados para que pueda realizarse el cómputo métrico y el presupuesto de las dos
alternativas. Si para cada una de las decisiones arquitectónicas que se adoptarán
debiéramos recurrir a ese procedimiento, el método sería lentísimo y, lo que es peor,
limitado, porque permitiría comparar apenas sólo dos alternativas de selección para
una determinada parte o función del edificio. ¿Y si existen más de dos? ¿O cuando
dentro de alguna de ellas interesa considerar variantes o combinaciones?

La comparación de proyectos alternativos a través de presupuestos completos


se presenta así no solo laboriosa sino insuficiente. Para evaluar las decisiones de
proyecto, al menos desde el punto de vista económico, debemos usar una
metodología que nos permita analizarlas una a una, a medida que van siendo
adoptadas. Para ello resulta adecuado dividir los edificios en elementos y partes
funcionales, estudiar los costos relativos de cada una de estas partes y
comparándolas tomar conciencia de los costos probables de cada alternativa posible.”

Artículo de introducción al libro “Variación de los costos de los edificios con las
decisiones arquitectónicas”, de Juan Luis Mascaró