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De Paz Trueba, Yolanda

Mujeres y esfera pública: la campaña bonaerense entre 1880 y 1910.


1a ed. - Rosario: Prohistoria Ediciones, 2010.

172 p. ; 23x16 cm. - (Historia argentina / Darío G. Barriera; 10)


ISBN 978-987-1304-70-7

1. Historia. 2. Mujeres. 3. Ciudadanía. I. Título


CDD 305.42

Fecha de catalogación: 25/10/2010

colección Historia Argentina - 10

Composición y diseño: mbdiseño


Edición: Prohistoria Ediciones
Ilustración de tapa: “Comisión de Damas” (fragmento) - Rafaela, circa 1900
Diseño de Tapa: Matías Sutileza Cahais

Este libro recibió evaluación académica y su publicación ha sido recomendada por reconocidos
especialistas que asesoran a esta editorial en la selección de los materiales.

TODOS LOS DERECHOS REGISTRADOS


HECHO EL DEPÓSITO QUE MARCA LA LEY 11723

© Yolanda de Paz Trueba


© de esta edición:
Tucumán 2253, S2002JVA ROSARIO, Argentina
Email: prohistoriaediciones@gmail.com
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editor.

Este libro se terminó de imprimir en ART Talleres Gráficos Rosario, en el mes de febrero de 2011.
Tirada: 500 ejemplares.
Impreso en la Argentina

ISBN 978-987-1304-70-7
Índice
Agradecimientos............................................................................................. 9

SIGLAS Y ABREVIATURAS MÁS FRECUENTES.................................... 11

PRÓLOGO...................................................................................................... 13

INTRODUCCIÓN.......................................................................................... 17

CAPÍTULO I
Las escenas políticas y sociales de un mundo en cambio............................... 31

CAPÍTULO II
El espacio de estudio...................................................................................... 43

CAPÍTULO III
Las mujeres notables en la esfera pública local:
beneficencia y sociabilidad............................................................................. 55

CAPÍTULO IV
La dinámica de las instituciones y las notables en el conflicto
entre católicos y liberales........................................................................ 79

CAPÍTULO V
La justicia en sociedades de campaña............................................................ 101

CAPÍTULO VI
Actores, estrategias y conflictos familiares ante los juzgados de paz............. 129

CONCLUSIONES.......................................................................................... 159

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES ..................................................................... 165

FUENTES INÉDITAS.................................................................................... *

FUENTES PUBLICADAS............................................................................. *

BIBLIOGRAFÍA GENERAL......................................................................... *
8 Yolanda De Paz Trueba
Mujeres y esfera pública 9

Agradecimientos

E
ste libro es el resultado de varios años de trabajo que se plasmaron en mi
tesis doctoral y en los cuales me he beneficiado con la ayuda, la lectura crí-
tica y el afecto de muchas personas. Espero aquí hacer justicia a todas ellas.
Mi directora de tesis, Lucía Lionetti, ha sabido escucharme, alentarme y hacer que
mis intereses e inquietudes intelectuales y académicos fructificaran.
Los investigadores del Instituto de Estudios Histórico-Sociales de la Univer-
sidad Nacional del Centro, y en particular los miembros del programa Actores,
Ideas y Proyectos Políticos en la Argentina Contemporánea, dirigido por Estela
Spinelli, me han brindado su apoyo y la posibilidad de exponer resultados parcia-
les de esta investigación. Agradezco a los responsables de los archivos consulta-
dos por abrirme sus puertas, así como a Darío Barriera y al equipo de Prohistoria
Ediciones por acompañarme en la grata tarea de transformar en libro un trabajo
de largo aliento.
Aquellos que en diversos seminarios, congresos, encuentros y publicaciones,
han hecho comentarios, sugerencias y críticas, contribuyeron mucho a este estu-
dio. Sandra Gayol, Dora Barrancos, Osvaldo Barreneche, Marta Bonaudo, Mirta
Lobato, Eduardo Miguez, María Luisa Mujica, Norberto Álvarez, Fernando Re-
medi, Alicia Civera Cerecedo, Carolina Zapiola, Carla Villalta, Leandro Stagno,
Isabella Cosse y José Daniel Cesano me beneficiaron con el diálogo y el intercam-
bio de ideas. También así lo han hecho los evaluadores anónimos de los avances
que han sido publicados en diferentes revistas académicas.
A Valeria Pita, gracias por su atenta lectura de siempre.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, al finan-
ciar mi posgrado, me brindó la posibilidad de iniciar el camino para concretar la
investigación que el lector tiene entre sus manos.
La familia y los afectos más cercanos son aquellos con los que he contraído la
deuda de gratitud más significativa. Para mi amiga y compañera, Gisela Sedeillan,
no tengo palabras de agradecimiento que den cuenta de lo que su estímulo y su
compañía significan para mí. A mis padres, quienes me han dado todo; a mi que-
rida tía Rene que tanto apuntaló mi carrera de grado, a mi hermano Fernando y a
mi familia política, simplemente gracias. A Gustavo Azzerini, le debo el equilibrio
con que reemprendemos el camino juntos cada día. A ellos, dedico este libro.
10 Yolanda De Paz Trueba
Mujeres y esfera pública 11

SIGLAS Y ABREVIATURAS MÁS UTILIZADAS

AHMT Archivo Histórico Municipal de Tandil


ASCJT Archivo Asilo Sagrado Corazón de Jesús de Tandil
BRT Biblioteca Rivadavia de Tandil
BC-UNICEN Biblioteca Central de la UNICEN, Tandil
AMA Archivo Municipal de Azul
ACDA Archivo del Concejo Deliberante de Azul
MEAHES Museo Etnográfico y Archivo Histórico Enrique Squirru de Azul
HBRA Hemeroteca Bartolomé Ronco de Azul
ASCJA Archivo Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Azul
ASPNPA Archivo Sociedad Protectora de Niños Pobres de Azul
AHMO Archivo Histórico Municipal de Olavarría
AJDPTA Archivo Juzgado de Paz de Tres Arroyos, Museo Mulazzi,
Tres Arroyos
BN Biblioteca Nacional de Buenos Aires
AHPBA Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, La Plata
12 Yolanda De Paz Trueba
Mujeres y esfera pública 13

Prólogo

A
veces la lectura de un libro tiene la fortuna de parecerse a un viaje cuyo re-
corrido nos acerca a nuevos y antiguos paisajes, situaciones, experiencias
y personajes. En ocasiones, también vuelve posible el reencuentro con
viejos conocidos, con interrogantes no contestados en el pasado y con sensaciones
que una cotidianeidad sin viajes nos hace perder. Pero más aún, a veces, los viajes
y los libros, cuando llegan a su fin acaban transformando en parte al viajero.
Cuando emprendí la travesía por la obra de Yolanda de Paz Trueba, sabía que
iría hacia la campaña bonaerense, al sur del río Salado y aun más allá. El pasaje
anunciaba el destino y el camino a seguir: la esfera pública y las mujeres. A pri-
mera vista, como para tantos otros historiadores locales en las últimas décadas, el
camino me era conocido. No sólo había andado por él sino que también lo había
desandado a la luz de un conjunto de lecturas provenientes de la filosofía feminista
y de mi propia investigación empírica. Sin embargo, a poco de iniciado el viaje,
reconocí con sorpresa que el recorrido propuesto por De Paz Trueba estaba lleno
de senderos y bifurcaciones en las cuales el trecho se tornaba menos reconocible
y más intrigante.
En primer lugar, porque su comprensión sobre la conceptualización haber-
masiana de la esfera pública resultó ser más un puente a atravesar que un plafón
rígido a partir del cual interpretar el pasado. Así, la esfera pública es simplemente
una herramienta analítica y como tal, capaz de arrojar luz o no sobre el accionar
de diversos sujetos y sus capacidades. Tal distancia le permite también a la autora
dudar de las tajantes escisiones que se han realizado entre lo público y lo privado.
Mas al asumirlas como interrelacionadas, da entidad a un argumento menos explo-
rado que señala que a lo largo del siglo XIX ciertos temas o cuestiones rotuladas
como afines al ámbito privado, y por lo tanto también asociadas a lo femenino
como la educación, el lujo o el matrimonio, fueron centro de debates públicos y,
asimismo, parte de las preocupaciones y de las acciones del poder político. Desde
este prisma entonces, comprende que las mujeres no quedaron exclusivamente
confinadas al mundo privado y tampoco su participación anidó sólo en la esfera
literaria como se ha sostenido.
En segundo lugar, el viaje propuesto en esta obra implica otro descentramien-
to, el de alejarse de los lugares y experiencias más profusamente estudiadas como
las de los centros urbanos de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, para enfocarse
en esa próspera y también conflictiva campaña bonaerense y su gente. Es en ese
escenario que la institución familia, la educación de los niños y niñas pobres, la
atención de la salud se transforman en elementos claves para, por un lado, hacer
evidente cómo ciertos sectores de la elite bonaerense pensaron la estabilidad social
14 Yolanda de Paz Trueba

y política. Pero también, para repensar los lugares en los cuales aquellas mujeres
de esas sociedades de campaña alcanzaron a ejercer una influencia y un lugar de
relevancia colectiva.
En este tramo, el recorrido de Yolanda de Paz Trueba retoma otros que han
analizado desde la historia social, la historia política y la perspectiva de género el
modo en que los repertorios de las prácticas de beneficencia, caridad y filantropía
resultaron ser vías de inclusión para ciertas mujeres, en su mayoría pertenecientes
a las elites, cuando la letra de la ley las excluía abiertamente de la ciudadanía.
En dicha senda, pero con un conjunto de evidencias novedosas, la autora invita a
seguir el viaje repensando la experiencia de participación pública de las notables
de diversas localidades de la campaña del centro y del sur de la provincia a cargo
de un conjunto de establecimientos de caridad. Y, así como se pregunta por las
singulares características de estas experiencias y cómo esas mujeres se vincularon
a la política, también inquiere acerca de cómo tales empresas devenidas del espa-
cio asociativo colaboraron con los mandatos moralizadores y civilizadores que el
proyecto estatal buscaba instalar en los sectores subalternos.
No obstante, el itinerario no finaliza en las acciones, características y conflic-
tos de esas mujeres o en las tensiones que resultaron al ocupar un vacío institucio-
nal en un período en el cual las aspiraciones de la clase gobernante liberal choca-
ban con un entramado estatal aún en construcción. Por el contrario, el viaje toma
una nueva bifurcación. La misma aproxima al lector otro universo problemático,
el de otras mujeres sin recursos, redes y vínculos políticos, rastreando sus voces
y en ellas, indicios que permitan comprender cómo se adaptaron, impugnaron y
entendieron los montajes ideológicos y las prácticas institucionales que el estado
y las asociaciones civiles intentaban imponer sobre sus vidas. Para ello la autora
ofrece recorrer los archivos de los Juzgados de Paz, entendiendo que estos estuvie-
ron estrechamente vinculados a la vida social y económica de esos pueblos y que,
como tales, desarrollaron un papel central pues fue allí donde mujeres y varones
de la campaña asentaron sus demandas, fueron oídos por un vecino y funcionario
encargado de dirimir conflictos, de llegar a acuerdos y de mantener cierta armonía
social. Tal como revela su análisis, fue en esa justicia lega donde las mujeres de
los sectores subalternos hicieron públicas variadas situaciones domésticas conflic-
tivas o violentas, resignificando nociones tan caras a esa sociedad como el honor
y los deberes incumplidos de parte de quienes, supuestamente, debían protegerlas
a ellas y a sus crías. Así, más allá de las sentencias y sus lógicas que, como señala
la autora, en muchos casos asumieron un marcado acento patriarcal, esta última
estación permite situar en el centro del escenario a mujeres y varones en disputa.
El acento está puesto en las mujeres, a quienes, como recalca la autora, la histo-
riografía definió, frecuentemente, como pasivas y hasta indefensas frente a los
dispositivos de control y disciplinamiento diseñados o rediseñados en las últimas
décadas del siglo XIX. En tal sentido, al tomar distancia de esas interpretaciones,
Mujeres y esfera pública 15

Mujeres y esfera pública. La campaña bonaerense entre 1880 y 1910, permite res-
tituir históricamente los marcos de diversas experiencias y vivencias de las muje-
res de los sectores subalternos, vislumbrando tanto su agencia histórica como sus
expectativas; las cuales en definitiva, fueron las que las llevaron ante la Justicia
local buscando la restauración de un orden que consideraban alterado.
En suma, la travesía por esta obra pone en evidencia un complejo mapa de
rutas historiográficas que permiten un fructífero intercambio entre diversas pers-
pectivas y problemas que recorren a la comunidad de historiadores de la región.
Yolanda de Paz Trueba ofrece un vehículo privilegiado, anclado en una diversidad
de evidencias, claves analíticas e interpretaciones para otear un paisaje que aunque
cartografiado, aún no ha sido escrutado totalmente. Se trata entonces de no perder
la oportunidad no sólo de viajar, sino también de encontrarse con viejos y nuevos
conocidos, de abandonar a medio camino aquello que ocupa parte de nuestra ma-
leta, pero que ya se ha vuelto innecesario, para dejar espacio a lo nuevo y aún más,
a los desafíos a futuro que este tipo de trayecto seguramente invitarán a realizar.

Valeria Silvina Pita, septiembre 2010


16 Yolanda De Paz Trueba
Mujeres y esfera pública 17

INTRODUCCIÓN

L
a renovación de la historia política en la Argentina durante los últimos años
ha propiciado una producción muy sugerente que estimuló la revisión de
ciertos lugares comunes a la hora de analizar el régimen de los años 1880 y
la política de los notables.1 Al colocar el foco de atención en otras formas de parti-
cipación de la sociedad civil y poniendo el énfasis en los mecanismos informales,
más allá de lo estrictamente electoral, no sólo ha permitido revisar la conforma-
ción del orden republicano sino también comprender la dinámica de una cultura
política de la que no sólo participaban estos sectores definidos por su notabilidad.
Si bien el ejercicio de la ciudadanía estaba reducido estrictamente a lo electoral,
fue posible reconocer que en ese escenario político también tuvieron lugar otras
estrategias y formas de participación.2 Así, la mirada se desplazó de la política
y se orientó a comprender la complejidad de lo político. Frente a este panorama
historiográfico resulta inadmisible pensar la constitución de la ciudadanía sin tener
en cuenta la combinación de ambos mecanismos: el formal electoral, especie de
maquillaje de un sistema excluyente pero con visos de modernidad democrática;
y el informal, aquel que permitía la cimentación de opiniones que participaban de
los asuntos políticos. Cuestión que nos lleva, una vez más, a recuperar la noción de
Habermas de la esfera pública. De acuerdo con este autor, en la sociedad europea
durante el tránsito del Antiguo Régimen a la sociedad moderna, se generó una
nueva esfera de discusión y vida política independiente, sustraída a la esfera de
opinión controlada por el poder absoluto.3 Si bien el modelo habermasiano ha sido

1 Entre los textos que ocuparon un espacio central en tal renovación pueden señalarse, entre otros,
los de CHIARAMONTE, José Carlos Ciudades, provincias y estados. Los orígenes de la Nación
Argentina. 1800-1846, Ariel, Buenos Aires, 1997; LETTIERI, Alberto La república de la opi-
nión. Política y opinión pública en Buenos Aires entre 1852 y 1862, Biblos, Buenos Aires, 1998;
ALONSO, Paula Entre la revolución y las urnas. Los orígenes de la Unión Cívica Radical y la
política argentina en los años 90, Sudamericana, Buenos Aires, 2000; GONZÁLEZ BERNALDO,
Pilar Civilidad y política en los orígenes de la Nación Argentina, Las sociabilidades en Buenos
Aires,1829-1862, FCE, Buenos Aires, 2000; BERTONI, Lilia Ana Patriotas cosmopolitas y nacio-
nalistas. La construcción de la nacionalidad argentina a fines del siglo XIX, FCE, Buenos Aires,
2001; CANSANELLO, Carlos De súbditos a ciudadanos. Ensayos sobre las libertades en los
orígenes republicanos. Buenos Aires, 1810-1852, Imago Mundi, Buenos Aires, 2003; SABATO,
Hilda y LETTIERI, Alberto –compiladores– La vida política en la Argentina del siglo XIX. Armas,
votos y voces, FCE, Buenos Aires, 2003; PALACIOS, Guillermo –coordinador– Ensayos sobre la
nueva historia política de América Latina, siglo XIX, El Colegio de México, 2007.
2 Al respecto el trabajo de Sabato se cuenta entre los pioneros. Véase: SABATO, Hilda La política
en las calles. Entre el voto y la movilización. Buenos Aires, 1862-1880, Sudamericana, Buenos
Aires, 1998.
3 Ver HABERMAS, Jürgen Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural
de la vida pública, Gili, México, 1981.
18 Yolanda de Paz Trueba

blanco de numerosas críticas, sigue siendo útil como herramienta de análisis para
pensar a los sujetos sociales en tanto ciudadanos con capacidad para protagonizar
los sucesos sociales e históricos. Entre los múltiples cuestionamientos que ha re-
cibido, se destaca el de Nancy Fraser quien ha criticado la diferenciación que este
autor había hecho del concepto en función del género. Puntualmente, en el planteo
de que para los hombres la participación en la esfera pública significaba entender
en los asuntos políticos; mientras que para las mujeres tenía que ver con discutir,
por ejemplo desde la prensa, sobre temas considerados exclusivamente femeninos
como el matrimonio, la familia, etc. Se puso en cuestión aquella interpretación
acerca de que las mujeres, si bien intervinieron en la construcción de un ámbito
público vinculado a las prácticas literarias, quedaban excluidas de los debates po-
líticos concernientes a los hombres. En este sentido, no podemos plantear lo pú-
blico y lo privado como dos esferas totalmente separadas sino, por el contrario, ín-
timamente interrelacionadas. Y es aquí que resultan oportunas las expresiones de
Rocío de la Nogal Fernández cuando plantea que, aquellas temáticas etiquetadas
de privadas –como la educación, el lujo o el matrimonio– fueron también objeto
de debates que trascendieron a otros escenarios y provocaron respuestas desde el
poder político, adquiriendo así la participación femenina un sentido más amplio
que lo meramente literario. La preocupación por cuestiones que en apariencia ata-
ñían sólo al mundo privado de la familia y su traducción en discursos y políticas
públicas es otra clave para entender esa interrelación de esferas.4
Estos antecedentes, han permitido reflexionar más tardíamente sobre la par-
ticipación de ese universo excluido de la política formal, acorde al modelo de
sociedad patriarcal de aquel contexto, como es el de las mujeres. De hecho, gracias
a esas reformulaciones, podemos interrogarnos sobre los lugares que ocuparon las
no-ciudadanas en ese proceso de conformación del Estado Liberal.
Ese marco político e institucional, tal como se ha analizado profusamente,
fue acompañado por un proceso de modernización económica y de diversificación
del mapa social. Producto de esa dinámica, se aceleró el crecimiento urbano acom-
pañado por una marcada presencia de los hombres y mujeres que abrazaron la
esperanza de un horizonte de progreso en estas geografías. Ante la conformación
de esta atmósfera social que tenía distancias con aquello que se había esperado
concretar, brotaron los primeros síntomas de incertidumbre. La dinámica del cam-
bio ponía en riesgo el orden que se proclamaba, malestar que puso en duda esa uto-
pía modernizadora. Surgió, entonces, lo que se ha denominado la cuestión social.
Esto es, un conjunto de preocupaciones centradas en diseñar estrategias y acciones

4 FRASER, Nancy “Rethinking the public sphere: a contribution to the critique of actually existing
democracy”, en Social Text núm. 25-26, 1990, pp. 56-80; DE LA NOGAL FERNÁNDEZ, Rocío
“La redefinición de la esfera pública en la Ilustración española”, en PÉREZ CANTO, Pilar y
BANDIERI, Susana –compiladoras– Educación, género y ciudadanía. Las mujeres argentinas:
1700-1943, Miño y Dávila, Buenos Aires, 2005, pp. 49-113.
Mujeres y esfera pública 19

dirigidas a esos nuevos actores sociales –particularmente los pertenecientes a los


sectores populares– que parecían poner en jaque el modelo productivo, político y
social que se intentaba instalar.5
Entre las estrategias utilizadas para disciplinar los comportamientos6 se recu-
rrió insistentemente a asociar el orden a un modelo de familia. La familia nuclear
devino una alegoría de la unidad nacional que se suponía amenazada por las prác-
ticas y hábitos culturales y políticos de la masa inmigratoria. Pero ese modelo de
convivencia doméstica, no dejaba de plantear contradicciones con el ideal liberal
que se pregonaba como base de la organización política. Tributaria de aquella
familia patriarcal más antigua que ni siquiera la Ilustración se había atrevido a
modificar, se suponía que la mujer debía ocuparse de lo que era su función natural:
ser madre y esposa.
A partir de todo lo expuesto, y aunque pueda parecer una paradoja con lo que
se viene señalando, el propósito de esta investigación es estudiar el lugar de las
mujeres en el espacio público. En tal sentido, se trata de repensar ese largo camino
hacia la conquista de la ciudadanía, en pueblos de campaña de la provincia de
Buenos Aires a fines del siglo XIX y principios del XX.7
El período de estudio abarca desde los años 1880, cuando el Estado de alcan-
ce nacional comenzó a dar muestras de estar transitando hacia su consolidación,

5 Este contemplaba un sistema político republicano y liberal que descansaba en una elite gobernan-
te que, además, detentaba el poder económico basado principalmente en la explotación agrícola
ganadera y en la excelente posición que Argentina tenía en el mercado mundial como exportadora
de bienes primarios. Los miembros de esa elite también concentraban el prestigio social y hacia
fines del siglo XIX se generalizó en ellos –si bien no podemos desconocer las discrepancias en
el interior del grupo– la decepción respecto de las características que la sociedad presentaba, de
allí su intención de encauzar y moralizar a los sectores considerados más peligrosos para el orden
social.
6 La construcción de la autoridad y políticas de control social a través de biopolíticas, que busca-
ron la moralización de la sociedad y su disciplinamiento a lo largo del siglo XVIII y XIX, han
sido analizadas por Foucault. De acuerdo con su planteo, en el siglo XIX surgió lo que llama la
sociedad disciplinaria en la que una serie de instituciones de diversa índole, no necesariamente
estatales, se ocupaban de controlar a los individuos en sus comportamientos, en su moral y en su
psicología. Desde su óptica, el poder no es omnipresente porque se produce constantemente en
cada parte, en cada relación. FOUCAULT, Michel Historia de la Sexualidad, Siglo XXI, Madrid,
1984; Historia de la Locura en la Época Clásica, Tomos I y II, FCE, Buenos Aires, 1990; La ver-
dad y las formas jurídicas, Gedisa, Barcelona, 1998; Vigilar y Castigar, Siglo XXI, Buenos Aires,
2002.
7 Cabe aclarar que en el texto nos referimos a los espacios objeto de este análisis, indistintamen-
te, como frontera o campaña. Si bien no desconocemos las diferencias entre estos conceptos,
en el período analizado, los pueblos que nos ocupan estaban en proceso de modernización y se
encontraban en el ocaso de la frontera; razón por la cual, no podemos obviar el carácter híbrido
de algunos de ellos. Por ejemplo Tres Arroyos, de más tardía población, donde las rémoras del
pasado reciente estaban más presentes que en otros lugares como Tandil o Azul. Para la correcta
conceptualización de estos términos remitimos a la generosa bibliografía existente sobre el tema
citada, en parte, en los capítulos correspondientes.
20 Yolanda de Paz Trueba

hasta 1910, año del Centenario de la Revolución de Mayo que dio origen a la orga-
nización de vida independiente del territorio; cenit del crecimiento y la expansión,
pero también, un momento de gran conflictividad social y circulación de discursos
que pretendían diagnosticar y buscar soluciones a los problemas que el progreso
parecía poner de manifiesto. Creemos que este es un momento privilegiado de la
historia para poner sobre el tapete las preocupaciones que nos convocan, cuando
el llamado Estado Liberal moderno mostraba no sólo su expansión sino también
sus debilidades y contradicciones.
Si bien como adelantamos, algunas de estas cuestiones han comenzado a ser
trabajadas por algunos historiadores,8 éstos han centrando sus análisis en ciuda-
des como Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Aquí desplazamos nuestra mirada
hacia la campaña bonaerense donde también se asistió a ese proceso de cambio
económico, cultural y social, aunque con particularidades, matices y una dinámica
propia que nuestro estudio intenta rescatar.
Buscamos así indagar de qué manera, en este contexto donde la familia se
transformó en un elemento central desde el que se pensaba la estabilidad social y
política, la mujer consiguió tener una presencia pública en apariencia contradicto-
ria con los roles sociales pretendidamente naturales que les asignaban los discur-
sos dominantes. Una proyección pública que, según lo percibían algunos, ponía
en riesgo las relaciones familiares y, con ello, la estabilidad de la sociedad. Esa
inquietud fue un motivo para reforzar aquellas políticas de Estado que intentaban
mantener a la mujer en su papel tradicional.
El análisis hace foco en el problema de la conformación de la ciudadanía y de
las relaciones entre la sociedad civil y el Estado, en pueblos del centro y sur de la
provincia de Buenos Aires a fines del siglo XIX y principios del XX. Se trata, en
síntesis, de comunidades en las que comenzaban a aparecer rasgos de una socie-
dad moderna aunque esto no implicara el abandono de su condición de pueblos de
campaña. La forma en que los actores sociales se adaptaron, cuestionaron o resig-
nificaron en la práctica el modelo que se intentaba imponer, será el punto central

8 Sobre la cuestión de la ciudadanía en general y centrados en las prácticas de participación política,


pueden consultarse SABATO, Hilda La política en las calles…, cit.; “La política argentina en el
siglo XIX: notas sobre una historia renovada” en PALACIOS, Guillermo –coordinador– Ensayos
sobre la nueva historia política de América Latina…, cit., pp. 83-94; SABATO, Hilda –coordi-
nadora– Ciudadanía política y formación de las naciones. Perspectivas históricas de América
Latina, FCE, México, 1997. Sobre la ciudadanía femenina en particular consultar BARRANCOS,
Dora “Inferioridad jurídica y encierro doméstico”, en GIL LOZANO, Fernanda et al. Historia
de las mujeres en la Argentina, Tomo I, Taurus, Buenos Aires, 2000, pp. 111-129; BONAUDO,
Marta “Cuando las tuteladas tutelan y participan. La Sociedad Damas de Caridad. 1869-1894”, en
Revista Signos Históricos núm. 15, México, UAM, Departamento de Filosofía, Unidad Iztapalapa,
enero-junio de 2006, pp. 70-97. Para la cuestión latinoamericana y europea ver DORE, Elizabeth
y MOLYNEUX, Maxine –editoras– Hidden Histories of Gender and the state in Latin America,
N. C. and London Durham, Duke University Press, 2000; ORTEGA, Margarita et al. Género y
Ciudadanía. Revisiones desde el ámbito privado, UAM, 1998, entre otros.
Mujeres y esfera pública 21

a tener en cuenta, atendiendo además, a la particular conformación social y a las


especificidades de estos pueblos que, aun en el ocaso de la frontera, presentaban a
fines del siglo XIX características híbridas, a mitad de camino entre esos espacios
fronterizos y pueblos en proceso de crecimiento, de la mano de la modernización
que los iría alcanzando paulatinamente.
Las formas alternativas de participación sobre las que ha trabajado Hilda Sa-
bato son centrales en esta investigación a los efectos de recuperar a las mujeres en
la escena pública. Según esta autora, la participación electoral no ha sido siempre
la única forma de intervenir en los asuntos de interés público y los grupos exclui-
dos de la ciudadanía política encontraron en el contexto de la conformación del
Estado Nacional otras formas de participar.9
En las décadas finales del siglo XIX y principios del XX el llamado sexo
débil carecía de derechos políticos. Su función por excelencia era el cuidado de
sus hijos y esposo.10 Estos impedimentos quedaron plasmados en el Código Civil
elaborado por Vélez Sarsfield que entró en vigencia en 1871.11
La pregunta que se impone, teniendo en cuenta las exclusiones a las que
fueron sometidas las mujeres, tiene que ver con el tipo de Estado que los libera-
les que encabezaban el proyecto de construcción del Estado nacional buscaron
instalar. La intención de renovación que planteaban los contemporáneos ponía en
evidencia sus límites. Tal como se ha estudiado para Europa, el liberalismo quedó
a medio camino cuando se trataba de las libertades individuales de la mujer y de
su igualdad jurídica.12 En este punto, el codificador argentino no pretendía entrar
en conflicto con la legislación y las costumbres anteriores, y la tradición colonial

9 Acerca de las propuestas sobre esa forma más amplia de entender la participación y la política en
la Argentina de finales del siglo XIX: SABATO, Hilda La política en las calles…, cit.; “La política
argentina en el siglo XIX…”, cit. Resultan también muy ilustrativos algunos trabajos anteriores
de la misma autora, “Elecciones y prácticas electorales en Buenos Aires, 1860-1880. Sufragio uni-
versal sin ciudadanía política”, en ANNINO, Antonio –coordinador– Historia de las elecciones en
Iberoamérica. Siglo XIX, FCE, México-Buenos Aires, 1995, pp.107-142 y SABATO, Hilda –coor-
dinadora– Ciudadanía política y formación de las naciones…, cit. Maurice Agulhon había incur-
sionado, anteriormente, en esta área de estudios a través del análisis de los medios alternativos a la
forma electoral. Según ha planteado este autor, variados tipos de sociabilidad informal de los que
participaban distintos sectores sociales (fiestas, cabarets, quermese, círculos, etc.) fueron un modo
central para el aprendizaje de la democracia en el ámbito francés. Ver entre otros, AGULHON,
Maurice La République au village, Plon, Paris, 1971; El círculo burgués, Siglo XXI, Buenos Aires,
2009 [1° edición original en francés, Armand Collin, 1977].
10 Para estos temas se sugiere la lectura de trabajos representativos del avance de los estudios de
historia de las mujeres: PÉREZ ACOSTA, María Ángeles “Poder, género y espacio doméstico”, en
ORTEGA, Margarita et al. Género y Ciudadanía…, cit. pp.127-134; ORTEGA LÓPEZ, Margarita
“Huérfanas de ciudadanía, pero guardianas de la casa”, en Género y ciudadanía…, cit., pp.163-
195.
11 BARRANCOS, Dora “Inferioridad jurídica y encierro doméstico…”, cit.
12 Entre otros, ROSANVALLON, Pierre La consagración del ciudadano. Historia del sufragio uni-
versal en Francia, Instituto Mora, México, 1999.
22 Yolanda de Paz Trueba

pervivió en la letra de las leyes de esta nueva etapa de vida política. La matriz
legal y política de la época compartía esa visión de exaltación de la familia legíti-
ma como herramienta de estabilización y control social en un marco de cambios
políticos, económicos y sociales. Hasta qué punto esto se logró, es una cuestión
central a tener en cuenta.
En la década de 1880, en el contexto de desarrollo y consolidación del Estado,
se crearon algunas oportunidades para que las mujeres pudieran hacerse presentes
en la arena pública, en un momento en que se insistía en su papel de utilidad para
la sociedad como madres y esposas de ciudadanos que, en tanto mujeres virtuosas,
debían entregar a la Nación.13
En este sentido es importante desmitificar las acciones de los diferentes mo-
vimientos de mujeres. Esas imágenes han contribuido a formar una idea de la pre-
sencia pública de la mujer que si bien no es equivocada, han opacado otras formas
de acción que quizá tuvieron más influencia, al menos en el corto plazo. Resulta
fundamental analizar cómo esta participación les permitió vincularse a la política
e influir en cuestiones de interés público, la mayoría de las veces desde el seno del
hogar o fuera de él, en actividades compatibles con su condición de mujer tales
como la beneficencia.
Podríamos entonces plantear que, el mayor desafío a ese orden establecido
fue aquel, más silencioso y constante, que venía desde la sociedad civil a través de
la participación de las mujeres en las diversas instituciones que fueron surgiendo
sin llegar a plantearse abiertamente como un estruendoso conflicto con el orden
que se buscaba imponer. Es más, en muchos sentidos colaboró con sus estrategias
de imposición. Por eso, sus iniciativas y acciones no despertaron la desconfianza
que procedía tanto de la presencia en el mercado laboral como de las incipientes
acciones de las anarquistas y socialistas. En parte, porque en esas instituciones las
mujeres cumplían con tareas consideradas propias de su sexo y también porque
desde los sectores dominantes no se cuestionaba, al menos en términos generales,
aquellas actividades femeninas que se ajustaban a los roles que el Estado aun no
podía tomar en sus manos.
Así, en la construcción de la estatalidad, la beneficencia cumplió un impor-
tante papel como elemento moralizador y civilizador sobre aquellos sectores que
manifestaban conductas perjudiciales, pero también desde el punto de vista asis-
tencialista. La beneficencia fue una prerrogativa que el Estado, indirectamente,
tomó en sus manos; a mitad de camino entre la práctica privada y la pública,
logró avanzar sobre antiguos territorios de competencia de la Iglesia católica aun-
que, para el sostenimiento de los asilos de huérfanos, hospitales, etc., se recurrió

13 Por otro lado, algunas de ellas se convirtieron para la elite gobernante en un problema que había
que controlar. SALESSI, Jorge Médicos, maleantes y maricas. Higiene, criminología y homose-
xualidad en la construcción de la Nación Argentina. Buenos Aires: 1871-1914, Beatriz Viterbo,
Rosario, 1995.
Mujeres y esfera pública 23

a congregaciones religiosas. Este fue un patrón redundante en ciudades de gran


magnitud como Buenos Aires o Rosario y también se repitió en los pueblos del
interior bonaerense aunque con una dinámica propia. En esta práctica las mujeres
notables fueron llamadas al centro de la escena. Como afirma Marta Bonaudo, las
elites gobernantes asumieron –frente al problema social– formas tutelares desde
una dimensión política no estatal. Las mujeres de la elite, cumplieron con ese rol
de fuerte tinte político, aunque tal vez, ni ellas ni las autoridades se lo plantearan
abiertamente.14
Tal como observan Gabriela Dalla Corte y Paola Piacenza, los estudios en
torno a la construcción de la Nación argentina y las relaciones de género se han
abordado sólo tangencialmente, sin tomar en cuenta el papel relevante que las
mujeres desempeñaron en el diseño estatal, económico y social. Tal es así que su
participación en actividades asistenciales se ha interpretado como la extensión a la
esfera pública de su función natural: la maternidad, dejando la referencia a las mu-
jeres limitada al mundo privado, a la intimidad del hogar. En realidad, las damas
de beneficencia cumplieron con tareas que el Estado dejó en sus manos, a mitad de
camino, entre la delegación y la asunción de una atribución pública.15
A partir de estas consideraciones generales, planteamos como hipótesis cen-
tral que la modernización y el progreso que la elite gobernante y la intelectualidad
de la época programaban a nivel nacional y regional en aquellos años, favoreció
–de forma indirecta porque no se encontraba entre sus objetivos más explícitos– la
presencia de la mujer en el ámbito público. El proceso modernizador que promo-
vieron generó para ellas algunas posibilidades de participación desde el ámbito
civil de la sociedad que supieron capitalizar a su favor en el largo tránsito hacia la
consecución de la ciudadanía.
Esto supone partir de algunos presupuestos. En primer lugar, creemos que si
bien la mujer adquirió sus derechos políticos casi a mediados del siglo XX el ca-
mino hacia la adquisición de su ciudadanía política se inició mucho tiempo antes.
En segundo lugar, puede advertirse que en esa senda no siempre el objetivo fue la
obtención del derecho al voto. Si bien éste se consiguió más tardíamente, las mu-
jeres encontraron varias décadas antes, otras formas alternativas de participar. En
este sentido, consideramos que las instituciones de la sociedad civil, en particular
las orientadas al ejercicio de la beneficencia y la salud, fueron un medio funda-
mental que permitió a la mujer aparecer en la plaza pública y ejercer la ciudadanía,
entendida de forma más amplia, como la pertenencia a una comunidad y el invo-
lucrarse en sus problemas. Finalmente, podemos plantear que en la participación
de las mujeres en esta esfera pueden detectarse matices discursivos y diferentes

14 BONAUDO, Marta “Cuando las tuteladas tutelan y participan…”, cit.


15 DALLA CORTE, Gabriela y PIACENZA, Paola A las puertas del Hogar. Madres, niños y damas
de caridad en el Hogar del Huérfano de Rosario.1870-1920, Prohistoria, Rosario, 2006.
24 Yolanda de Paz Trueba

estrategias de acción, que iban desde el cuestionamiento a la negociación y resig-


nificación del orden discursivo patriarcal.
Sin embargo, se impone tener en cuenta que hasta aquí nos hemos referido
a algunas mujeres, aquellas que por su capital sociocultural o su posición econó-
mica, pudieron hacer uso de esos beneficios o intersticios que dejaba el sistema.
Aquellas que formaron parte de las instituciones de beneficencia no eran mujeres
comunes sino las notables16 locales que, por sus redes familiares y personales, pu-
dieron hacerse presentes en la esfera pública. La pregunta que se impone, es qué
sucedía con las mujeres de los sectores populares que quedaban en una doble con-
dición de subordinación: por su procedencia social y por su condición de mujeres.
Tal como ha sido señalado, en aquel contexto existió una profusión discursiva
en torno a la necesidad de introducir elementos normalizadores y disciplinadores
en los individuos que parecían poner en peligro el modelo que intentaba instalarse.
Nuevas investigaciones nos ponen sobre la pista de cierta desconfianza acerca de
la unanimidad de dichos elementos17 y, aún más, es posible reconocer no sólo las
formas de resistencia, desplazamiento o negociación entre aquello que se prescri-
bía y las prácticas sociales sino también, que la búsqueda de ese imperio del orden,
con sus baterías discursivas, pudo tener predicamento en tanto era compartida
por los propios sujetos sociales objeto de control. Es decir, a partir de lo que las
propias fuentes revelan, se puede dar cuenta una vez más que no es posible pensar
el control como una instancia de dominación ejercida sin más, desde arriba hacia
abajo. Se trata en todo caso de mantener una actitud de vigilancia epistemológica
que permita mostrarse un tanto escépticos ante la univocidad con la que ha sido
presentado no pocas veces el dispositivo moralizador.
En este sentido, consideramos que, a través de su participación y demandas
ante los estrados de la justicia de paz, las mujeres de los sectores populares ma-
nifestaron un tipo de presencia que también era pública y que las revela como
agentes ante los actores estatales, en este caso aquellos que representaban a la jus-
ticia. Debemos tener en cuenta la dimensión que debió tener la exposición de sus
problemáticas personales y familiares frente a la autoridad del pueblo, en aquellas

16 Al referirnos a las notables, estamos aludiendo a aquellas que en estos pequeños espacios ocupa-
ban los lugares de prestigio y obtenían reconocimiento social a partir de sus vinculaciones con los
hombres que detentaban los espacios destacados en la economía y la política local; y tenían una
posición social, entendida en términos amplios, diferente a la del resto del conjunto social local.
Pensamos en las esposas, hermanas, hijas, etc. de comandantes militares, intendentes, jueces de
paz, jueces de menores, comerciantes, profesionales y estancieros. Pero también con el transcurso
del tiempo y a medida que avanzamos en el período de estudio, estas mujeres adquirieron notabi-
lidad a partir de un capital cultural y relacional propio, es decir aquello que fueron construyendo
desde sus ámbitos de actuación en la sociedad civil. Para el concepto de campo ver BOURDIEU,
Pierre Campos del poder y campo intelectual, Folios, Buenos Aires, 1983 y Capital cultural, es-
cuela y espacio social, Siglo XXI, México, 1997.
17 DI LISCIA, María Silvia y BOHOSLAVSKY, Ernesto –editores– Instituciones y formas de control
social en América Latina, 1840-1940. Una revisión, Prometeo, Buenos Aires, 2005.
Mujeres y esfera pública 25

pequeñas comunidades, donde la recurrencia de las mujeres al juzgado, recuerda


que estaban dispuestas a hacerse oír.
Como sabemos, en la preocupación central de estas políticas modernizadoras
había una voluntad de control social orientada a moralizar las costumbres privadas
para proyectarlas en público, de allí el papel adjudicado a las mujeres como guar-
dianas y custodias del hogar. Lo que aquí nos interesa es también mostrar a las
mujeres de los sectores populares no como elementales receptoras de esas medidas
sino como auténticas agentes que fueron capaces de generar estrategias y acciones
de negociación contribuyendo, incluso, a configurar esa estatalidad sustentada en
el orden liberal. Es decir, se trata de escuchar sus voces para comprender los lími-
tes que se les impusieron pero también las estrategias que generaron ya sea para
impugnar o para buscar puntos de acuerdo.
Estas cuestiones serán revisadas a partir de un análisis cualitativo que prevé
la combinación de diversas fuentes, partiendo de la documentación municipal,
judicial, periodística e institucional de los espacios sometidos a análisis, sin perder
de vista las dimensiones provincial y nacional. En tal sentido, para analizar las
fuentes y recuperar las voces y acciones de las no-ciudadanas, se buscará indagar
en las palabras de quienes hablaron sobre ellas pero también, y sobre todo, re-
construir su propio acto del habla. Esa red discursiva con sus matices, puntos de
encuentro y de disenso fue la expresión de un determinado vocabulario político
de época.
Habrá que atender a la dimensión pragmática de los discursos en tanto, como
explica Palti, un texto no es sólo un mero conjunto de ideas, enunciados o conte-
nidos, tampoco exclusivamente un dispositivo para producirlos, una forma.18 Un
texto implica una intervención concreta sobre la realidad donde el contexto deja de
aparecer como una referencia externa a los discursos para pasar a formar parte in-
tegral de su sentido. De lo que trata, es de reconstruir contextos de debate y cómo
éstos, eventualmente, se van alterando.
En este sentido, nuestro análisis será básicamente cualitativo, centrando la
atención en las acciones de los sujetos sociales, como respuesta al entramado dis-
cursivo que proliferó en la época. Así, se tendrán en cuenta, por un lado, las accio-
nes de las mujeres en general, que llegaron a discutir con su presencia pública los
roles que se suponía debían cumplir en la sociedad. En este punto, no discrimina-
remos entre clases sociales en razón de que todas, en tanto mujeres, eran llamadas
a ser madres y esposas de ciudadanos. Sin embargo, prestaremos especial atención
a las diferencias socioculturales en el momento de considerar sus acciones cotidia-
nas ya que, si aquellas que eran parte de los sectores notables estuvieron llamadas
al centro de la escena para llevar adelante, en muchos casos sin sospecharlo, estas

18 PALTI, Elías “La historia intelectual latinoamericana y el malestar de nuestro tiempo”, en Anuario
IEHS, núm. 18, Tandil, 2003, pp. 233-249.
26 Yolanda de Paz Trueba

políticas normalizadoras por medio de las instituciones caritativas que organiza-


ron y de las que formaron parte, debemos tener en cuenta sus redes personales que
les permitieron instalarse como agentes en este sentido. Aquí, el capital cultural y
social adquirió una importancia fundamental, más aun que la posición económica.
Además se prestará especial atención a las acciones de estas mujeres en el interior
de esas instituciones de la sociedad civil, a las que esas redes personales les per-
mitieron el acceso.
La última parte del trabajo, descentrada del interés estrictamente jurídico o
de la pretensión de hacer una historia de la justicia, pone en escena a las mujeres
de los sectores populares a partir de los archivos judiciales. Cabe subrayar que
pretendemos referirnos a estas cuestiones en un marco espacial que no ha sido aun
explorado, especialmente con relación a la presencia de las mujeres ante la justi-
cia, pensándolo como una forma más de acción fuera del ámbito doméstico al que
las condenaba el discurso patriarcal reformulado en el período.
Si bien recurrir al rescate de los actores subalternos y su paso por la justicia
no es un recurso nuevo a la hora de la reconstrucción de la trama histórica, en este
trabajo pretendemos hacerlo desde una perspectiva no tan frecuente: incorporar el
ámbito de la justicia de paz y el tránsito de los actores sociales, especialmente de
las mujeres por esta instancia, sosteniendo una idea más amplia de lo público. El
Juzgado deviene así otra variante de esa esfera pública donde podemos observar
la forma en que las mujeres se relacionaron con los agentes estatales y el concepto
del orden que pusieron de manifiesto a la hora de presentarse ante las autoridades
locales.
El cruce de información contenida en documentos alojados en diferentes ti-
pos de archivos –prensa independiente y masónica, correspondencia municipal,
actas de sesiones de las corporaciones municipales primero y de los consejos de-
liberantes después, archivos de las instituciones benéficas lideradas por mujeres y
documentos judiciales, especialmente denuncias y sumarios sustanciados ante la
justicia de paz– nos permitirá tener una visión más acabada de los roles jugados
por estos actores sociales, si bien no puede perderse de vista la especificidad na-
rrativa de cada una de estas fuentes.
Finalmente, este análisis cualitativo será complementado con una visión
cuantitativa, teniendo en cuenta los tres primeros censos nacionales de 1869, 1895
y 1914 a fin de cruzar datos a nivel nacional, provincial y local para tener una
aproximación a la presencia de ese universo femenino dentro de las comunidades
que se estudian y, a partir de allí, evaluar la representatividad de esas mujeres que
nuestras fuentes nos muestran como auténticas protagonistas de la plaza pública.
En los primeros capítulos de este libro, nuestro interés reside en mostrar, en
primer lugar, ese dinámico escenario político y social a nivel nacional a fin de re-
flejar de qué modo también en la región del centro-sur de la Provincia de Buenos
Aires se asistió a un cambiante cuadro social con un crecimiento en la economía
Mujeres y esfera pública 27

que fue acompañado por una mutación cultural de la vida de los hombres, mujeres
y niños de estos pueblos de la campaña.
Así, mientras que en el primer capítulo, hacemos un breve repaso por el con-
texto nacional de la segunda mitad del siglo XIX, especialmente en las décadas
finales del mismo; en el segundo nos centramos en el espacio geográfico especí-
ficamente abordado, buscando dar cuenta de sus características, sus similitudes
y diferencias en el marco de crecimiento y desarrollo comentado. Se procede a
presentar ese escenario social de los pueblos de frontera, con la particularidad de
ser un mundo de contactos interétnicos y, a lo largo de nuestro período de estudio,
en pleno proceso de diversificación económica y social. Se trata, entonces, de
introducir algunas cuestiones generales acerca de la frontera y de esos poblados
que fueron surgiendo en las inmediaciones de las estaciones del ferrocarril, de las
grandes estancias o de algún almacén de ramos generales instalados en los cruces
de caminos. A fines del siglo XIX, éstos se transformaron en comunidades donde
ese proceso de cambio social y económico fue necesariamente acompañado por
una complejización de las redes institucionales estatales y civiles. Un escenario
que, como se busca mostrar y según lo revelan las fuentes, contó con una signifi-
cativa presencia de las mujeres.
En los capítulos tres y cuatro se busca analizar en una nueva clave, la par-
ticipación de la mujer en la esfera pública en el centro y sur de la Provincia de
Buenos Aires, en el marco de espacios en transición a la modernización y a la
construcción de la estatalidad. Se recupera así, la cuestión de la participación de
las mujeres en la beneficencia, buscando dar cuenta cómo y de qué manera las
mujeres devinieron, a través de las acciones que emprendieron en las instituciones
que crearon y lideraron, en agentes de moralización, quedando involucradas en las
disputas políticas e ideológicas entre sectores católicos y liberales masones de las
comunidades de nuestro estudio.
Con este fin, en el tercer capítulo buscamos hacer visibles a estas mujeres
en el marco de las instituciones que surgieron en la sociedad civil, en especial las
relacionadas con la beneficencia en las que tuvieron un marcado protagonismo,
teniendo en cuenta que fue un ámbito de central importancia para el desarrollo
de la sociabilidad local y de los asuntos políticos, así como un espacio de poder y
prestigio para quienes participaban en ellas.
En el cuarto capítulo, nos proponemos, teniendo en cuenta este contexto más
amplio, retomar los conflictos que las instituciones asistenciales y educativas con-
fesionales mantuvieron en estas comunidades con diversos actores sociales. Las
mujeres que participaron de estas instituciones, se vieron involucradas en disputas
más amplias, aquéllas que históricamente habían mantenido liberales y católicos,
pero que se nos revelan fundamentales para ser tenidas en cuenta, especialmente a
la luz de la importancia que el accionar femenino desde tales instituciones adqui-
rió para el Estado en formación.
28 Yolanda de Paz Trueba

Se busca así, mostrar la arista problemática que para las damas de la bene-
ficencia pudo significar la ayuda al menesteroso que, si por un lado significó una
actividad que daba prestigio a quienes la practicaban, por otro, permitió una fuerte
presencia de ellas en la esfera pública, que las sumergió en muchas oportunidades
en esas disputas que venían manteniendo liberales y católicos. De hecho, esas
problemáticas se nos revelan fundamentales para ser tenidas en cuenta, dada la
importancia que el despliegue de acciones de las notables dentro de estas institu-
ciones tuvo incluso para las propias autoridades municipales.
En los últimos capítulos nos adentraremos en el universo de las mujeres de
los sectores populares, intentando recuperar los registros de sus voces y de su
presencia en la arena pública.19 Si hasta aquí hemos hecho referencia a las mujeres
fuera del ámbito doméstico y, en particular, a aquellas de los sectores notables de
las comunidades que nos ocupan, no podemos perder de vista la importancia que
adquirieron las peticiones de las pertenecientes a aquellos sectores pasibles de ser
moralizados. Al entablar una amplia gama de reclamos, creemos que también ellas
demostraron una intención de generar un orden. Así, a través del análisis de los
documentos de la justicia de paz, aquellas que desde los discursos aparecían como
las que debían ser controladas, y sobre quienes se desplegaron las acciones de las

19 La indagación sobre los sectores populares, que ha repercutido tiempo después en el estudio de las
mujeres en general y en las de los sectores populares en particular, es tributaria de un desarrollo
historiográfico de unas cinco décadas atrás que, de la mano de los historiadores marxistas britá-
nicos, recalaron su atención en las clases populares en diversos tiempos y espacios. Así, variadas
corrientes han surgido y han nutrido el campo de estudio, en particular la Microhistoria italiana
y los Estudios Subalternos de la India. Éstos, han iniciado un camino de búsqueda que los ha
llevado a descubrir los archivos judiciales como elemento central no sólo para mostrar a estos
actores sociales sino también para explicar de qué manera buscaban establecer un orden, dentro
del aparente desorden con el que irrumpían en el espacio público. Asimismo, destacamos como
trabajos de referencia obligada a RUDE, George La multitud en la historia. Los disturbios popula-
res en Francia e Inglaterra, 1730-1848, Siglo XXI, Madrid, 1979; HOBSBAWM, Eric Rebeldes
primitivos, Ariel, Barcelona, 1983; SOBOUL, Albert Los Sans-Culottes. Movimiento popular y
gobierno revolucionario, Alianza, Madrid, 1987; THOMPSON, Edward La formación histórica
de la clase obrera. Inglaterra: 1780-1832, Crítica, Barcelona, 1989; LEVI, Giovanni La herencia
inmaterial, Narea, Madrid, 1989. En cuanto a la racionalidad en las multitudes y sus acciones,
ver particularmente FARGE, Arlette La vida frágil. Violencia, poderes y solidaridades en el París
del siglo XVIII, Instituto Mora, México, 1994; FARGE, Arlette y REVEL, Jacques Lógica de las
multitudes. Secuestro infantil en París, 1750, Homo Sapiens, Rosario, 1998. En cuanto al Grupo
de Estudios Subalternos –Ranajit Guha, Partha Chatterjee, Gayatri Chakravorty Spivak, Shahid
Amin y Dipesh Chakrabarty— podemos destacar AMIN, Shahid “Testimonio de cargo y discurso
judicial. El Caso de Chauri Chaura,” en RIVERA CUSICANQUI, Silvia y BARRAGÁN, Rossana
Debates postcoloniales: una introducción a los estudios de la subalternidad, Sierpe, La Paz, 1997,
pp.119-156, CHAKRABARTY, Dipesh “Sindicalismo en una cultura jerárquica, los trabajadores
del Yute en Calcuta, 1920-1950” en RIVERA CUSICANQUI, Silvia y BARRAGÁN, Rossana
Debates postcoloniales…, cit. pp.157-194. Ver también MALLON, Florencia “Promesa y dilema
de los estudios subalternos: perspectivas a partir de la historia latinoamericana”, Boletín del Insti-
tuto Ravignani, núm. 12, 1995, pp. 87-116.
Mujeres y esfera pública 29

damas de beneficencia locales, se nos revelan con una capacidad de agencia que
hasta el momento no ha sido recuperado.
De modo que en el quinto capítulo, nos proponemos analizar las presentacio-
nes de las mujeres ante los estrados de la justicia de paz, y las motivaciones que las
llevaban allí, evidenciando los desplazamientos que la realidad social y su com-
plejidad implicaron en relación a los discursos moralizadores y que las damas de la
beneficencia intentaron poner en práctica tal como se describe en la segunda parte.
En tal sentido, el ideal de familia y madre proclamado se encontró en la práctica
con una variedad de tipos familiares que nos obliga a hablar de las familias en plu-
ral, para referirnos a esa diversidad social y a las formas de convivencia doméstica
que las mujeres de los sectores populares pusieron de manifiesto en los estrados
de la Justicia local al momento de entablar sus reclamos, tal como se refiere en el
sexto capítulo, en el que además, se hará referencia a las estrategias utilizadas por
quienes se presentaban allí, a la hora de asumir una defensa o acusación.
El objetivo de estos últimos capítulos, en síntesis, es analizar las motiva-
ciones que originaban las presentaciones de las mujeres ante los estrados de la
justicia de paz, entendiendo esta última como un aspecto más del espacio público
a ser indagado, en el que las mujeres a través de una serie de denuncias y desde su
particular situación de exposición, se hicieron presentes para reclamar frente a las
situaciones de violencia que les tocaba vivir. Pero lejos de ver en ellas a las vícti-
mas, preferimos tomar distancia con una postura de este tipo y buscamos rescatar
a las mujeres en acción, como sujetos con capacidad de agencia y reclamo, desde
que nos resistimos a pensar en los estratos populares y a las mujeres en su doble
condición de subalternas –en tanto mujeres y como miembros del bajo pueblo–20
como fieles acatadoras de normas y medidas impuestas o que se intentaban impo-
ner desde los sectores dominantes de la sociedad.21

20 Tomamos este concepto de Gabriel Di Meglio. Si bien el autor usa este término en relación a un
período y proceso político diferentes al nuestro, nos resulta útil para referirnos al conjunto social
que nos ocupa. De esta manera, sectores subalternos, sectores populares o bajo pueblo, sirven a
nuestro propósito para dar cuenta de una parte de la población a la que se destinaron los instru-
mentos y discursos normalizadores. DI MEGLIO, Gabriel ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana
de Buenos Aires y la política entre la Revolución de mayo y el Rosismo, Prometeo, Buenos Aires,
2006.
21 En tal sentido, este abordaje es en parte tributario de la renovación de la historiografía de las
últimas décadas del siglo XX, la que ha permitido pensar en la Justicia como ámbito de represión
y castigo que pretendió, efectivamente, regular ciertas prácticas y conductas, pero también como
espacio para la salvaguardia de determinados derechos. Resultan sugerentes las apreciaciones de
algunos autores al respecto, ya que nos permiten pensar en la presencia y acción en este ámbito de
las mujeres producto de nuestra atención: SALVATORE, Ricardo y AGUIRRE, Carlos The Birth
of the Penitentiary in Latin America 1830-1940, Texas University Press, Austin, 1996; ZIMMER-
MANN, Eduardo –compilador– Law, Justice, and State Building. Essays in the History of Judicial
Institutions in Nineteenth Century Latin America, London, Institute of Latin American Studies and
University of London Press, 1999; SALVATORE, Ricardo et al. Crime and Punishment in Latin
America. Law and society Since Colonial Times, Duke University Press, Durham, 2001. Esta renova-
30 Yolanda de Paz Trueba

En síntesis, este libro se propone presentar a las mujeres en escena a fines del
siglo XIX y la primera década del XX, desde una cotidianeidad que busca recu-
perarlas en las múltiples interacciones con otros actores sociales y, especialmente,
con la masculinidad.
Tal como nos interesa mostrar, muchas de ellas, alcanzaron un llamativo pro-
tagonismo hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX. Estas mujeres en cuyas
acciones no ha reparado la historiografía hasta el momento, desarrollaron en sus
comunidades papeles de central importancia para la instalación de un orden social
que coadyuvaba con el objetivo más abarcador perseguido desde el ámbito nacio-
nal de constituir la gobernabilidad, necesidad reactualizada en el marco conflictivo
que se abría a la vuelta del siglo.

ción también tuvo su correlato en la producción argentina: BARRENECHE, Osvaldo Dentro de la


ley, todo. La justicia criminal de Buenos Aires en la etapa formativa del sistema penal moderno de
la Argentina, Al Margen, La Plata, 2001; GAYOL, Sandra y KESSLER, Gabriel –compiladores–
Violencias, delitos y justicias en la Argentina, Manantial-UNGS, Buenos Aires, 2002; PALACIO,
Juan Manuel y CANDIOTI, Magdalena –compiladores– Justicia, política y derechos en América
Latina, Prometeo, Buenos Aires, 2007; CAIMARI, Lila –compiladora– La ley de los profanos.
Delitos, justicia y cultura en Buenos Aires, 1870-1940, FCE-Universidad de San Andrés, Buenos
Aires, 2007. Los nuevos enfoques han alcanzado también a la antropología jurídica: LLORENTE,
Marta De justicia de Jueces a Justicia de leyes: hacia la España de 1870, Consejo General del
Poder Judicial, Madrid, 2007.