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Co l eCCió n l ibr o s Fl APe 9

Participación e incidencia de la
sociedad civil en las políticas
educativas: el caso mexicano

Bertha Salinas Amescua


Silvia Elena Amador Pérez
Foro Latinoamericano de Políticas Educativas – FLAPE
(www.foro-latino.org)

Coordinación general
Pabl o Venegas. Programa Interdisciplinario
de Investigaciones Educativas - PIIE, Chile
Coordinaciones nacionales
Fanny Muñoz, Perú
Ingr id Sver dl ick, Argentina
Raf ael Lucio Gil , Nicaragua
Miguel Ángel Rodr íguez, México
Pabl o Gent il i, Brasil
Pabl o Venegas, Chile
Or l ando Pul ido, Colombia
FLAPE es una iniciativa interinstitucional destinada a generar y
ampliar espacios de encuentro y articulación de organizaciones de
la sociedad civil que promueven la defensa de la educación pública.
FLAPE pretende involucrarse y comprometerse con el desarrollo de
procesos democráticos de cambio educativo y con la promoción de
estrategias de movilización social centrados en el reconocimiento
del derecho inalienable a una educación de calidad para todos los
latinoamericanos y latinoamericanas.

Inst it uciones miembr os de FLAPE:

oro For o Educat ivo - FE, Perú (www.foroeducativo.org.pe)


ducativo

L P Labor at or io de Pol ít icas Públ icas - LPP, Argentina


P (www.lpp-buenosaires.net)
L A B ORATORI O DE
Políticas Públicas

Obser vat or io Cent r oamer icano par a l a Incidencia en


OCIPE - IDEUCA
l as Pol ít icas Educat ivas – OCIPE/ IDEUCA, Nicaragua
(www.uca.edu.ni/ institutos/ ideuca)

O bser vator io
C I U D A D A N O DE LA
Obser vat or io Ciudadano de l a Educación - OCE, México
educación (www.observatorio.org)

Obser vat or io Lat inoamer icano de Pol ít icas Educat ivas


- OLPED, Brasil (www.olped.net)

Pr ogr ama Int er discipl inar io de Invest igaciones en


piie Educación - PIIE, Chile (www.piie.cl)

Univer sidad Pedagógica Nacional - UPN, Colombia (www.


pedagogica.edu.co)
Salinas Amescua, Bertha
Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:
el caso mexicano / Bertha Salinas Amescua y Silvia Elena Amador Pérez. - 1a ed. -
Buenos Aires : Fundación Laboratorio de Políticas Públicas, 2007.
E-Book. (Libros FLAPE; 9)
ISBN 978-987-23507-3-4
1. Políticas Públicas . 2. Políticas Educativas . I. Amador Pérez, Silvia Elena II. Título
CDD 379.972

Fecha de catalogación: 11/ 04/ 2007

FLAPE cuenta con el apoyo de la Fundación Ford

Colección Libros FLAPE


Coordinación editorial: Ingrid Sverdlick
Asistente editorial: Paula Costas
Corrección editorial: Teresa Cillo
Diseño grá¾co y armado: Beatriz Burecovics y Leticia Stivel

Primera edición: marzo de 2007

Se permite la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro,


citando la fuente y enviando copia de la publicación al Foro Latinoamericano
de Políticas Educativas:
Laboratorio de Políticas Públicas - Buenos Aires (LPP)
Tucumán 1650 2º E, Buenos Aires
Secretaría General de FLAPE - Programa Interdisciplinario
de Investigaciones en Educación (PIIE)
Dalmacia 1267, Providencia, Santiago

La responsabilidad por las opiniones expresadas en el presente libro


incumben exclusivamente a los autores ¾rmantes y su publicación no
necesariamente re¿eja los puntos de vista de FLAPE.
Índice

Int r oducción 7
Capít ul o 1. Br eve cont ext o:
dos act or es, dos pr oyect os 11
Algunos rasgos del Estado mexicano 11
Aportes de la sociedad civil a la democratización
del espacio público 13
Una coyuntura política crítica (2006) 15

Capít ul o 2. Mar co concept ual : par t icipación


ciudadana e incidencia en pol ít ica públ ica 17
Precisión de términos claves en este estudio 17
Participación ciudadana: categorías teóricas 19
Participación en las políticas: diversas perspectivas 27
Matriz de análisis de los ejes de participación
e incidencia en política 35

Capít ul o 3. Anál isis de t ipos de par t icipación


e incidencia en pol ít ica educat iva en México 39
La participación en política educativa: la simulación
del Estado y las iniciativas de la sociedad civil 39
Matriz de análisis de participación e incidencia
civil en educación 45
Descripción de algunos casos visibles o documentados 51

Concl usiones 57

Anexos 59

Bibl iogr af ía 63
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez �

i nt r o ducció n

El presente estudio fue solicitado por el Foro Latinoamericano


de Políticas Educativas (OCE-FLAPE) México. FLAPE es un organis-
mo no gubernamental que incluye organizaciones de siete países
(Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Nicaragua y Perú) y de-
sarrolla una articulación interinstitucional para poder incidir en po-
líticas educativas a nivel regional. En el verano de 2006 se propuso
realizar, en todos los países, un estudio titulado: Participación e in-
cidencia de la sociedad civil en política educativa.
En el caso de México se realizó la presente investigación en el
escaso tiempo de cuatro meses de trabajo. La misma se centró en el
período 2000-2006 porque, durante este sexenio, se intensi¾caron
las iniciativas civiles para participar en política educativa ante las
expectativas de apertura del primer gobierno de la alternancia.
Para abordar el tema propuesto por FLAPE, se partió de la siguien-
te hipótesis de trabajo: por un lado, la escasez de investigaciones y
experiencias documentadas de participación civil en educación y su
limitada visibilidad pública y, por otro, la ambigüedad conceptual de
los términos de participación e incidencia. Se asumió como premisa
que en México existen múltiples esfuerzos y acciones para transfor-
mar “ lo educativo”, que no se declaran o reconocen como sujetos ac-
tivos en política educativa. Por tanto, nos pareció necesario intentar
� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

dar cuenta de la diversidad, complejidad y dinamismo de las iniciati-


vas civiles, en el contexto de una democracia incipiente y puesta en
cuestión. En este sentido, no es objeto de estudio el análisis históri-
co del marco jurídico ni de las iniciativas del Estado para demandar
o abrir la participación. Cabe aclarar que no se consideró viable ni
prioritario analizar un caso emblemático como originalmente sugirió
FLAPE.
El propósito es construir una matriz de análisis de la participa-
ción y la incidencia de las organizaciones civiles (OSC) en política
educativa. Así como ensayar su aplicación al caso de México para
ejempli¾car la diversidad de estrategias en curso.
Las siguientes preguntas guiaron el trabajo: ¿en qué espacios y
con qué estrategias participan diversas organizaciones de la socie-
dad civil mexicana en la política educativa? ¿cuál es su posible inci-
dencia pública?
Se consideraron a las OSCcuya orientación y prácticas tienen una
intencionalidad de transformación de la vida democrática mediante
lo educativo, ya sea a nivel local, regional o nacional.
La metodología estuvo determinada por el limitado tiempo y la
falta de recursos para realizar un trabajo empírico sistemático. El
proceso de acercamiento al objeto de estudio, se caracterizó por un
ir y venir entre las prácticas y la teoría. El conocimiento de las prác-
ticas se realizó mediante entrevistas con ocho actores claves,1 la re-
visión de memorias de eventos, páginas institucionales electrónicas
y notas de prensa. También conversamos con organizaciones civi-
les locales para explorar cómo percibían su participación en política
educativa, en el marco de dos eventos regionales organizados por
FLAPE-México en Mérida, Yucatán y Cuetzalan, Puebla.2 La búsque-
da de fuentes documentales intentó recoger trabajos previos sobre
el tema de la participación en México, así como marcos conceptuales

1 En el Anexo 1 se presentan los nombres de los entrevistados, a quiénes agradece-


mos su tiempo y valiosos aportes para facilitarnos una comprensión interpretativa del tema.
2 En Mérida, Yucatán, el Foro se realizó el 6 y 7 de octubre de 2006 y participó un
grupo de OSC que aparece en los anexos. Igualmente ocurre con los participantes en el Foro
de Cuetzalan, llevado a cabo el 9 de octubre de 2006.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez �

de participación, política pública e incidencia que resultaran adecua-


dos a la realidad latinoamericana. El contacto con los investigadores
que tuvieron a cargo el estudio en los países que integran FLAPE,
aunque breve, también permitió un distanciamiento para identi¾car
la particularidad del caso mexicano, por contraste con los otros paí-
ses de América latina.
La elaboración de la matriz partió del análisis de diferentes con-
cepciones sobre la participación, la incidencia y la política pública,
recurriendo a teorías sociológicas. Para ejempli¾car casos en la
matriz, se eligieron aquellas OC que actualmente son más visibles
y de las que tuvimos acceso a la información. Tras ejempli¾car en la
matriz los casos y sus estrategias de acción, se intentó una interpre-
tación global de la diversidad re�ejada en la matriz. Finalmente, se
presenta una descripción narrativa de cinco de los casos.
Asumimos que todo proceso interpretativo adopta la mirada del
investigador y está situado en un contexto social, político e ideológi-
co. Es preciso reconocer que, tratándose justamente de la apertura
y restricciones de los espacios de participación civil, el desarrollo
del estudio (segundo semestre de 2006), estuvo atravesado por una
gran convulsión social y política de hondas raíces históricas.
Organización del reporte
La primera parte describe brevemente el contexto destacando
algunas características del Estado mexicano, las iniciativas civiles
para democratizar la sociedad y la crisis de la coyuntura política de
2006. Estos elementos son necesarios para comprender el escenario
que marca el fenómeno de la participación e incidencia civil en edu-
cación. En la segunda parte, se propone el marco conceptual, donde
se precisa la diferencia entre los términos de participación e inciden-
cia, y se revisan categorías teóricas sobre participación ciudadana y
participación en políticas. Esta última distingue entre la visión gu-
bernamental y la visión de la sociedad civil. A modo de integración
se propone la primera versión de la matriz de análisis, aplicable a la
participación en políticas públicas en general. La tercera parte se
centra en el caso de México y concretamente en su política educa-
tiva. Se aplica la matriz de análisis para ejempli¾car casos de par-
10 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

ticipación e incidencia. Una interpretación global de dicha matriz va


seguida de la descripción de cuatro casos. Finalmente, en la cuarta
parte se establecen las conclusiones.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 11

c apÍt ul o 1. Br eve co nt ext o :


do s act o r es , do s pr oyect o s

Este estudio involucra a dos grandes actores. Por un lado al


Estado en su calidad de responsable de políticas públicas y, por otro
lado, a la sociedad civil como protagonista de las transformaciones
sociales.

Al guno s r Asgo s del est Ado mexicAno

El fuerte Estado burocratizado, el corporativismo social y el carác-


ter cerrado del sistema educativo son rasgos del Estado mexicano
que nos ayudarán a comprender las limitaciones para la participa-
ción civil.
Como herencia de los ideales de la revolución de 1910, el Estado
asume los grandes compromisos sociales establecidos en la
Constitución de 1917 como el derecho a la educación, el reconoci-
miento de la pluriculturalidad, el reparto de tierras, el derecho a la
salud y a la vivienda digna, entre otros (Palacios, s/ f ). Así, la política
educativa posrevolucionaria se caracterizaba por tres principios: pú-
blica y gratuita (bajo la responsabilidad del Estado), universal (para
todos) y laica (separada de connotaciones religiosas).
Se crearon fuertes instituciones por la vía de la negociación en-
tre el Estado y los sectores populares como obreros, campesinos
12 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

y maestros. Los sindicatos representaban la vía casi exclusiva de


participación aunque de manera corporativizada. En el caso del ma-
gisterio, los acuerdos se realizan entre la Secretaría de Educación
Pública (SEP), que cuenta con una extensa estructura organizacio-
nal, y los líderes del sindicato nacional de trabajadores de la educa-
ción (SNTE) que sigue siendo uno de los sindicatos más numerosos
a nivel nacional, acusado de corrupción y con una importante fuerza
política.
El Estado fue creando una especie de impermeabilidad hacia otras
in�uencias que no provinieran de las organizaciones corporativas y
empresariales. Los acuerdos sectoriales y la de¾nición de políticas
públicas se han caracterizado por la poca consulta, deliberación y
transparencia.
Las políticas sociales de este omnipresente Estado han venido
adaptándose a las políticas neoliberales de las últimas dos décadas,
mediante de reducción del gasto social y la privatización, bajo los
argumentos de apertura económica o modernización y e¾ciencia
productiva. Se realizan privatizaciones de algunos servicios públi-
cos y ¾rmas de tratados internacionales con opacidad, sin mediar
consultas públicas.
Las desigualdades económicas y sociales se profundizan y, con
ellas, el descontento social. Al poco tiempo de la ¾rma del Tratado
de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá, se da a co-
nocer el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN), el primer día de enero de 1994.
El gobierno que ejerció el poder estuvo en manos de un mis-
mo partido político, durante 70 años el Partido Revolucionario
Institucional (PRI). Cada seis años la elección presidencial no era
sino un rito formal en el que el presidente de turno entregaba el po-
der a un sucesor designado por él, lo que reforzaba el conformismo y
la apatía electoral de la población. Sin embargo, en las elecciones de
1988 gran parte de la población compartía la sospecha razonable de
una manipulación fraudulenta de los votos que mantendrían al PRI
en el poder. Fue recién en el año 2000 cuando se produjo un cambio,
resultando electo el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) de
orientación conservadora.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 13

Apo r t es de l A so ciedAd civil AlA


demo cr At izAció n del espAcio públ ico

Las organizaciones civiles y los movimientos populares consti-


tuyen el polo activo de la sociedad civil mexicana, que ha logrado
la apertura de espacios y transformaciones graduales en medio de
una gran adversidad por los rasgos autoritarios y corporativos del
Estado mexicano.
Las organizaciones no gubernamentales (ONG) de promoción y
desarrollo tienen sus orígenes en los inicios de los años 1960; mu-
chas de ellas son de raigambre católica aunque en la actualidad, la
mayoría es laica. Éstas se han multiplicado y especializado en áreas
de acción, avanzando en sus niveles de coordinación mediante redes
y organizaciones de segundo nivel (Penso, 2001).
Algunos analistas ubican al movimiento estudiantil de 1968
como el “ parteaguas” que imprime dinamismo a las luchas sociales
y populares por los derechos humanos y la democratización de las
estructuras de poder. A partir de ese período se han desarrollado
múltiples esfuerzos transformadores, con muy diversas estrategias,
formas organizativas y orientaciones ideológicas. Entre ellas ¾guran
los movimientos populares, las ONG, las asociaciones profesiona-
les, los movimientos armados y el zapatismo en el sureste.
De todo este abanico es imposible dar cuenta en este documento;
tal vez lo que interesa destacar es el horizonte común por participar
para transformar el Estado autoritario, abrir espacios de expresión
y pugnar por la justicia social. Los logros acumulados de esta activa
y compleja sociedad civil, no son fácilmente visibles ni pueden atri-
buirse a un solo actor o movimiento. Lo que sí puede a¾rmarse es
que gran parte de los cambios democráticos que México ha experi-
mentado en los últimos treinta años, son conquistas civiles, aunque
el Estado los presente como iniciativas propias. A título de ejemplo,
mencionamos algunos de los campos de incidencia:
» la promoción y vigencia de los derechos humanos mediante la
creación de organismos descentralizados encargados de la vigi-
lancia y la denuncia;
14 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

» los derechos reproductivos de las mujeres y la equidad de géne-


ro, que se han incorporado en programas sociales, políticas de
salud y en la misma administración pública como eje transversal,
lo que hubiera sido imposible sin la intensa actividad de múlti-
ples ONG y movimientos de mujeres;
» los avances en la democratización y transparencia de los pro-
cesos electorales que se deben al persistente trabajo de lo que
Bailey (1998) llama las “ ONG cívicas”, aglutinadas en la red
Convergencia de Organismos Civiles por la Democracia;
» la ciudadanización del organismo electoral federal, lo que hoy se
conoce como el Instituto Federal Electoral (IFE), la observancia
electoral y el acceso público a los resultados, entre otros.
En el tema ambiental también las organizaciones sociales han
logrado posicionar el tema en la agenda pública, realizar vigilan-
cia, propuestas y denuncias. Los primeros avances en la rendición
de cuentas y transparencia del ejercicio del gobierno, también son
una clara aportación de las organizaciones sociales. En efecto, la
primera iniciativa de ley sobre transparencia fue gestada desde
el año 2000, por el Grupo Oaxaca quien, con el concurso de otros
actores, logra que el 30 de abril de 2002 el Congreso de la Unión
apruebe la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información
Pública Gubernamental. Para dar cumplimiento a dicha ley se crea
el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) (Castellanos y
otros, 2005).
Existen importantes aportes a la construcción de alternativas de
desarrollo local. Múltiples proyectos con mujeres, jóvenes, niños, in-
dígenas, productores, migrantes, etc., se desarrollan en casi todos
los estados de la República, impulsados por ONG, universidades y
fundaciones. Desde otra dinámica y lógica política, en el sureste del
país, el movimiento zapatista ha puesto en marcha programas alter-
nativos de salud, producción, educación y derechos indígenas, en el
marco de estructuras paralelas de autogobierno.
Los logros y avances de las organizaciones civiles y movimientos,
en las temáticas mencionadas, contrastan con los limitados logros y
espacios de participación civil en la política educativa.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 15

u nA coyunt ur A po l ít icA cr ít icA (2006)


En el año 2006 el partido en el poder (PAN) es declarado nue-
vamente ganador de las elecciones, tras una impugnación de re-
sultados y un estrecho margen de diferencia (menos del 1% de la
votación), nunca antes registrados en la historia, en medio de serias
dudas acerca de la transparencia en el ¾nanciamiento de las cam-
pañas y del sistema de cómputo de votos. Se denuncian acuerdos
corporativos entre los partidos políticos (PRI y PAN) con el sindicato
nacional de maestros y con grandes empresarios para manipular el
voto. Debido a esto –y en buena parte por la in�uencia sesgada de
los medios masivos de información– se produce una polarización
de la sociedad entre quienes apoyan al gobierno de turno y quienes
proponen un proyecto distinto de nación. Tal situación ha dado lugar
a una serie de con�ictos y movimientos sociales como el de la resis-
tencia civil pací¾ca y la creación de un gobierno alternativo.
Por otro lado, la precarización de las condiciones de vida de
grandes sectores de la población ha ocasionado el surgimiento de
movilizaciones, con�ictos y huelgas por el cierre de empresas, espe-
cialmente en los sectores azucarero y minero. En Oaxaca, uno de los
estados históricamente más afectados por la pobreza y con una am-
plia población indígena, surge un movimiento de maestros disiden-
tes del sindicato o¾cial que, posteriormente, agrupa a otros sectores
y deviene en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
Actualmente incorporan a sus demandas el ejercicio de derechos
como el deponer a sus gobernantes, la digni¾cación de las condicio-
nes laborales y de vida, la calidad de la educación, etcétera.
El panorama anterior nos da una breve idea de la complejidad del
contexto social y político de México que nos permite entender las di-
¾cultades de la participación así como seleccionar las perspectivas
teóricas pertinentes.
1� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 1�

c apÍt ul o 2. Mar co co ncept ual : par t icipació n


ciudadana e incidencia en po l Ít ica púBl ica

pr ecisió n de t ér mino s cl Aves en est e est udio


El título dado por FLAPE al estudio latinoamericano contiene
varios referentes. La relación entre éstos la interpretamos de la si-
guiente manera: las organizaciones civiles son el sujeto activo que
se vincula con otro referente que es la política educativa. Ambos re-
ferentes se unen mediante la acción de las OSC, la participación y la
incidencia que realizan las organizaciones civiles. De aquí la impor-
tancia de precisar estos términos que constituyen el elemento activo
implicado en el estudio.
A las organizaciones civiles las de¾niremos operacionalmente
en este documento, sin pretensiones de dilucidar la compleja discu-
sión conceptual sobre un término en constante dinamismo como es
“ sociedad civil”. Consideraremos a las organizaciones civiles como
aquellas que buscan ¾nes públicos, sin ¾nes de lucro ni bene¾cio
personal, cuya orientación y estructura organizativa es independien-
te del Estado y del mercado o empresa privada (Penso, 2001). En el
estudio incluimos a las organizaciones, asociaciones y movimientos
con muy variadas estructuras y estrategias de acción, independien-
temente de su formalidad legal y de su carácter permanente o coyun-
tural. El denominador común es la búsqueda de transformaciones
profundas encaminadas a la equidad, la justicia y la vigencia plena
1� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

de los derechos humanos y que especí¾camente actúan en el campo


educativo. Por tanto, no se incluyen organizaciones civiles, laicas o
religiosas, de orientación conservadora, que buscan la preservación
de la inequidad o la anulación de los principios rectores de la educa-
ción mexicana, pública, gratuita y laica.
Reconocemos que existe una di¾cultad conceptual para distin-
guir participación e incidencia. En la práctica, frecuentemente, se
utilizan como sinónimos y en ocasiones se diferencian claramente
según la perspectiva de los mismos actores. La diversidad de signi-
¾cados que se da a los términos participación e incidencia responde
a los usos que les atribuyen en función de los contextos históricos,
sociales e ideológicos donde tienen lugar las prácticas vivas.
Se trata pues de términos dinámicos, en permanente construcción
y resigni¾cación, que dan cuenta de una realidad social latinoame-
ricana en continua transformación y en debate sobre sus sistemas y
vías democráticas. En consecuencia, en este documento, no preten-
demos establecer una conceptualización única, válida y estática de
dichos términos, porque asumimos que la dinámica de la acción re-
basa los aparatos conceptuales con los que contamos. Lo que inten-
taremos es de¾nir un enfoque que sirva de postura y, a la vez, como
una operacionalización de orden pragmático.
Abordaremos estos términos como dos ejes. Un eje será la parti-
cipación, que es la acción intencionada de un colectivo para tomar
parte en algún asunto con determinados propósitos. Participar tiene
un valor como proceso donde el polo importante es quien realiza la
acción de participar (¿quién? ¿con qué motivaciones? ¿con qué di-
námica y mediante qué estructura?) más que el objeto de su parti-
cipación y sus logros. En este caso, veremos a las organizaciones
civiles como el actor que al participar se constituye a sí mismo, se
hace visible y desata procesos.
El otro eje es la incidencia, que la entenderemos como un proceso
con efectos en la esfera pública que se da en el objeto o asunto en que
se participa mediante determinadas estrategias en la política educa-
tiva. Este efecto puede ser intencional o no, directo o indirecto.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 1�

Evidentemente participación e incidencia son dos elementos in-


terrelacionados de un mismo proceso, es decir, al participar se in-
cide. La distinción radica en que participación la orientamos hacia
el sujeto e incidencia hacia el objeto especí¾co; ambos son vistos
como procesos.
El siguiente esquema pretende representar los énfasis que dare-
mos a los términos.

Par t iciPación
� Or GaniZaciOnES�
� POLÍt ica
� ciViLES� EDUcat iVa
1

3
Es����eg���

Es����eg���

Es����eg���

i���de����
aSUnt OS�PúbLicOS

pAr t icipAció n ciudAdAnA: cAt ego r íAs t eó r icAs

Par t icipación según cor r ient es


de l as ciencias social es
Iniciamos con la conceptualización de la participación en gene-
ral, con énfasis en la intencionalidad y los niveles de autonomía y
poder.
El marco más amplio que adoptamos proviene de las grandes
tradiciones de las ciencias sociales que permiten explicar la con-
ducta participativa individual, la naturaleza del proceso, así como
interpretar sus consecuencias para la sociedad y la persona. Las
tres corrientes que abordaremos son: la liberal, la acción integra-
20 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

dora y la movilización colectiva, basadas en el trabajo de Corvalán y


Fernández (1998).
Estos autores proponen las corrientes de la participación recu-
rriendo a las principales tradiciones de las ciencias sociales e identi-
¾cando tres elementos que las diferencian:
» la funcionalidad de la conducta participativa para satisfacer ne-
cesidades del individuo que explica su motivación para asociarse
con otros y participar;
» el tipo de estructura que se genera en el proceso, por quién es
determinada; si representa una entidad nueva o se limita a la
suma de individuos;
» el grado de conciencia de los individuos del proceso de participa-
ción y de las necesidades que cubren.

a) La primera gran tradición de las ciencias sociales


Su raíz proviene del pensamiento surgido de la Revolución
Francesa y sienta las bases económico-sociales de la sociedad oc-
cidental moderna caracterizada por el capitalismo y la democracia.
El pensamiento liberal tiene implicaciones directas en el tema de la
participación, ya que en la vinculación del individuo con lo colectivo
se prioriza la responsabilidad y la libertad individual. La participa-
ción, por tanto, es la suma de intereses individuales para satisfacer
necesidades que requieren del colectivo, que nunca será superior a
la agregación de individuos. A la pregunta ¿qué mueve al individuo
a participar, cómo lo hace y sobre qué bases? nuestros autores de
referencia a¾rman:
“Ulas respuestas que la tradición liberal da a estas preguntas tie-
nen relación, por un lado, con la rea¾rmación de la misma indivi-
dualidad, es decir el autorreconocimiento de necesidades que no
pueden ser satisfechas por el propio individuo.
Por otro lado la respuesta liberal a la conducta participativa inclui-
ría también una capacidad del individuo para primero reconocer
la existencia de tales necesidades y luego establecer, mediante
una conducta participativa o cooperativa, un camino para satisfa-
cerlas” (Corvalán y Fernández, 1998, p. 7).
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 21

La participación así entendida tiene un sentido funcional y con-


ciente ya que el individuo expresa y conoce sus necesidades y busca
medios de asociación y participación para satisfacerlas. Un efecto
positivo de la participación es que facilita el equilibrio del sistema
social y sirve al mercado para regular la oferta y la demanda. En el
diseño y gestión de políticas sociales la participación liberal es con-
siderada bené¾ca en temas como el accountability y la supervisión
de la calidad de los servicios sociales.

b) La segunda gran tradición de las ciencias sociales


Lo especí¾co de este enfoque radica en la conciencia y motiva-
ción del individuo a participar y la de¾nición externa de los espacios
y modalidades para hacerlo. Se relaciona con la perspectiva socio-
lógica de Durkheim y con la sociología de la modernización. Al igual
que en la tradición liberal la participación es concebida como una
conducta individual, pero di¾ere en que la motivación y decisión de
asociarse está determinada desde afuera por instancias externas
que deciden las necesidades a satisfacer y, a la vez, determinan los
espacios y procesos para participar. La motivación no responde a
una demanda propia y conciente de los individuos, sino se la trata de
integrar a un proceso prede¾nido.
La acción integradora ha sido parte de un paradigma de política
y acción social, que marcó a los estados benefactores del siglo x x
de Europa y América latina, que impulsaron la universalización de
la educación y la salud. La participación ha sido valorada por sus
efectos positivos para el sistema porque aumenta la productividad,
activa el mercado y produce cohesión social; de aquí la importancia
de que los sectores más desintegrados o marginales participen en
la vida nacional para obtener los bene¾cios de una sociedad organi-
zada y del Estado. Esto explica porqué las necesidades a satisfacer
al participar y los espacios de integración no son de¾nidos por el
individuo sino por otros agentes, generalmente el Estado.
Nuestros autores destacan elementos comunes entre los dos pri-
meros enfoques planteados:
22 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

“Ual igual que en la liberal, la participación es analizada en ins-


tancias que son reductibles a la agregación de individualidades,
puesto que no se enfatiza la constitución de actores colectivos
autónomos” (Corvalán y Fernández, 1998, p.10).

c) La última gran tradición de las ciencias sociales:


la participación como movilización colectiva
La participación que se orienta fundamentalmente a crear un ac-
tor colectivo con reinvindicaciones, demandas y recursos propios es
lo distintivo de este enfoque, que encuentra su base teórica en los
años 1960 en la sociología de los movimientos sociales. Se destaca
aquí el aporte de Alain Touraine, quién propone que la identidad, la
oposición y la totalidad son los elementos que constituyen a dichos
movimientos. Esto se traduce en la capacidad de reconocerse como
movimiento, identi¾car a un adversario y visualizar el escenario glo-
bal en que tiene lugar la reivindicación.
En este enfoque el individuo se asocia con otros que comparten
una motivación e intención y problemática en vistas a construir un
proyecto colectivo. Los requisitos de la participación son la a¾rma-
ción de un proceso identitario donde se reconoce a los pares, la iden-
ti¾cación de las fuerzas que se oponen al proyecto colectivo y una
visión global del escenario donde tiene lugar el proceso participativo
y movilizador. Las características distintivas de este enfoque son la
clara conciencia y voluntad de participar del individuo para asociar-
se con otros en torno de un proyecto colectivo que es superior a la
suma de individuos donde el espacio no está de¾nido desde el exte-
rior sino por el colectivo.
La participación como movilización colectiva se ha manifestado
en América latina en las ONG que comparten la línea de la educación
popular, inspiradas por los principios axiológicos y pedagógicos del
pensamiento de Paulo Freire.
Hasta aquí las ideas y enfoques elaborados por Corvalán y
Fernández, que consideramos de gran valía y pertinencia para
analizar el fenómeno de la participación en nuestro contexto
latinoamericano.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 23

Ot r as apr oximaciones a l a par t icipación según


gr ados de poder y aut onomía del act or civil
Niveles de participación ciudadana
Arnstein (1967, citado por Andrade y Martínez) describe siete ni-
veles posibles de participación ciudadana y los asocia a un deter-
minado grado de poder que permite apreciar la calidad y el impacto
posible de dicha participación.
Esos siete niveles de participación ciudadana según Arnstein son:
» manipulación. La persona es incorporada bajo el supuesto de edu-
carle, no con el objetivo de brindarle espacios para participar;
» información. Se incluye a las personas para informarles, pero és-
tas no tienen poder para opinar o decidir;
» consulta. La persona puede opinar pero existe el riesgo de que
sea utilizada para legitimar decisiones previamente tomadas. Es
una forma de seudoparticipación;
» complacencia. Se in�uye en la toma de decisiones pero se requie-
re de respaldo de los representados y de asesoría técnica;
» asociación. Existe una distribución del poder en cuanto a la toma
de decisiones bajo mecanismos de planeación y ejecución con-
sensuados para legitimar el proceso. Requiere de motivación,
comunidad organizada y recursos;
» delegación de poder. Los representantes de la comunidad ocu-
pan cargos de autoridad y son responsables de las políticas;
» control ciudadano. Las personas pueden negociar y estar a cargo
de las políticas públicas.
Esta tipología presenta un continuo que puede relacionarse con
el enfoque donde el sujeto colectivo ciudadano que participa, toma
su nivel más bajo cuando es manipulado por otro y el nivel más alto
cuando asume el control. El grado de poder que los ciudadanos ad-
quieren al participar es el criterio que está en la base.
24 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

Modalidades de participación local


La participación local puede ser de varios tipos, según se respon-
da a la pregunta ¿participar para qué?, Chambers (1997) distingue
tres modalidades:
» es usado como un concepto para encubrir y legitimar algunas
acciones ante donantes cuando en realidad este componente no
esta teniendo lugar en las acciones locales;
» la palabra participación es usada como pretexto para llevar a
la población local al desarrollo de programas que ya han sido
planeados y decididos sin ser consultados los involucrados. En
realidad la organización externa decide cuándo, cómo y bajo qué
términos la población local puede participar;
» proceso en donde la población local desarrolla su capacidad y
poder para dirigir un proceso e incrementar su con¾anza y tomar
sus propias decisiones. Éste es el proceso que apunta hacia el
empoderamiento.
En este planteamiento el criterio ordenador es la intencionali-
dad de quién solicita o promueve la participación de la población
local. Los dos primeros tipos podrían corresponder a variantes de la
acción integradora, mientras el tercero se acerca a la movilización
colectiva.

Participación auténtica vs. no auténtica o burocratizada


Podríamos decir que existen dos diferentes visiones sobre la na-
turaleza e intención de la participación:
» no auténtica, burocratizada o utilitaria. Es convocada desde fue-
ra (gobierno u organismos internacionales) para validar o legiti-
mar ¾nes y acciones previamente establecidas, o responsabilizar
a los actores sociales de posibles obstáculos o resultados nega-
tivos (Corvalán, 2000 y Anderson, 2001, citados por Andrade y
Martínez).
» auténtica o legítima. Es primordialmente colectiva y tiene las
siguientes características: apropiación del proceso por parte de
los sujetos, movilización sostenida, proyecto político conciente y
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 25

asociación con voluntad intrínseca. (Corvalán, 2000, 2001, citada


por Andrade y Martínez).

Niveles de participación en la investigación participativa


Al analizar la participación en procesos de investigación partici-
pativa Pretty (1996) identi¾ca siete niveles que destacan qué acción
o aporte se solicita a la gente y el margen de decisión que el agente
externo permite. Por tanto, nos parece que se trata de un continuum
que enfatiza el grado y calidad de la participación de los sujetos.
a) Pasiva: se le informa a la gente lo que va a suceder o sucedió.
La información es compartida solo entre profesionales externos.
b) Para dar información: la población da respuesta a cues-
tionamientos de personas externas. La gente no in�uye en los
procedimientos.
c) Para consulta: la gente es consultada, los agentes externos
escuchan y de¾nen los problemas y soluciones de acuerdo a las res-
puestas de la consulta.
d) En bene¾cios materiales: la gente participa al proporcionar tra-
bajo o recursos. Por ejemplo, mano de obra por dinero o despensas,
préstamo de terrenos para la experimentación. Concluye cuando los
incentivos terminan.
e) Funcional: la gente forma grupos para lograr objetivos prede¾-
nidos en un proyecto que pueden ser producto de iniciativas externas
de organización social. La gente es dependiente de los iniciadores
externos y facilitadores pero podrían desarrollar la autogestión.
f ) Interactiva: la gente participa en la de¾nición de acciones, en la
formación de organizaciones y/ o fortalecimiento de las existentes.
Los grupos controlan las decisiones locales.
g) Movilización autónoma: la gente de¾ne iniciativas de forma in-
dependiente de instituciones externas. Desarrollan redes de apoyo
y contactos con instituciones externas. Mantienen el control sobre
los recursos.
2� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

Int egr ación de l as cor r ient es


y t ipol ogías de par t icipación
Todas las corrientes antes expuestas centran su interés en el gra-
do de autonomía, poder o decisión del actor social que ejerce la ac-
ción de participar, en contraposición a la intención de manipulación
o simulación de una entidad externa, que da a la participación un
valor instrumental para lograr sus propios ¾nes. Al relacionar estas
tipologías con los tres enfoques de Corvalán y Fernández (1998) de-
rivados de las ciencias sociales, encontramos que pueden asociarse
a dos de dichos enfoques, la acción integradora y la movilización
colectiva. Ambos están implícitos en forma dicotómica y valorativa.
Por ejemplo, la acción integradora corresponde a los niveles más ba-
jos de manipulación, encubrimiento legitimador o pasividad, donde
el participante no decide y es utilizado por el agente externo. Por
otro lado, la movilización colectiva se asociaría a los niveles más
altos de las diversas tipologías, donde ¾gura el poder ciudadano,
el empoderamiento, la autonomía, la legitimidad y, por supuesto, la
voluntad conciente de los participantes para asociarse, consolidar
redes y movilizaciones sostenidas para impulsar un proyecto propio.
El enfoque de la participación liberal no aparece claramente en los
criterios valorativos de los autores revisados. El único caso que po-
dría corresponder al enfoque liberal sería uno de los niveles de la ti-
pología de Pretty (1996), la participación en “ bene¾cios materiales”,
aunque dentro de una intención integradora porque quien ofrece un
bene¾cio es la entidad externa.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 2�

Matriz integradora de autores y enfoques sobre participación


centrada en el actor social
Criterio y autor Enfoques de las ciencias sociales (Corvalán y Fernández, 1998)
Acción (fase Movilización
Liberal integradora intermedia) colectiva
Grados de poder Manipulación Complacencia Delegación de poder
(Arnstein, 1967) Información Asociación Control ciudadano
Consulta
Participación local Encubrir y legitimar Empoderamiento
(Chambers, 1997) acciones ya (población desarrolla
planeadas capacidades,
con�anza, decisión y
Desarrollar o ejecutar poder)
programas

Naturaleza e No auténtica, Auténtica y legítima


intención burocratizada o
Corvalán (2000) utilitaria
Anderson (2001)

Investigación Bene�cios Pasiva Funcional Interactiva (control


participativa materiales Da información (logran objetivos sobre decisiones
(Pretty,1996) pero dependen) locales)
Movilización
autónoma (iniciativas
independientes, redes
y control recursos)

pAr t icipAció n en l As po l ít icAs : diver sAs per spect ivAs


La pol ít ica públ ica
Se considera a la política pública como la acción para respon-
der a un problema social de carácter público con recursos públicos
(Landau, citado por Andrade y Martínez, 2006).
Una visión dinámica de la política se enfoca hacia el proceso y a
la manera en que se conceptualizan los problemas, las alternativas
2� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

y cómo se ejecutan y evalúan las soluciones. Se considera que es un


proceso en el que intervienen o que es determinado por actores so-
ciales. Algunas de las aproximaciones que incluimos dentro de esta
visión son las siguientes:
a) La perspectiva de la deliberación
Las deliberaciones, transacciones y mutuas in�uencias entre los
actores involucrados en la de¾nición de agendas y políticas públicas
en sus diversas etapas, es una condición indispensable de la verda-
dera política pública (Majone, 1978).
b) La perspectiva histórico-dialéctica
Advierte que las políticas públicas carecen de neutralidad ideoló-
gica y política, son dialécticas e históricas; representan y, a su vez,
marcan los momentos históricos de un país, ya que simbolizan los
vínculos de control y orden público legitimados debido a que los te-
mas de la política pública expresan aspiraciones de equidad y res-
ponden a problemas o necesidades sociales en un momento, tiempo
y espacio determinados. Las políticas constituyen la articulación e
interrelación entre planteamientos proyectivos del Estado y de otros
actores sociales y políticos. Sin embargo, las políticas públicas re-
�ejan también acciones de la sociedad civil: “ son también expresión
de los niveles de participación, movilización y lucha social de la so-
ciedad civil dentro de los mismos marcos sociales” (Evangelista, s/ f,
párrafo 7).
c) Las políticas públicas como un proceso
Las políticas pueden considerarse como una serie de etapas ar-
ticuladas (Moreno, 2000).
» Fijación de una agenda y la adopción de criterios de actuación.
Parten de demandas ciudadanas y de la agenda de gobierno. Los
ciudadanos legitiman o desaprueban la intervención estatal.
» Identi¾cación del problema. Los diseñadores de las políticas pul-
san la opinión y capacidad de presión de los actores sociales y
eligen las de bienestar general.
» Toma de decisiones para la intervención. Intervienen tanto prefe-
rencias subjetivas de los decidores públicos como las producidas
por presiones de los actores involucrados.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 2�

» Implantación de las decisiones adoptadas. En los Estados cen-


tralizados, la ejecución de políticas apunta al cumplimiento de
objetivos determinados por los decidores públicos, es de “ arriba
hacia abajo”. En los Estados descentralizados es de “ abajo hacia
arriba”.
» Evaluación. Sirve para proveer información a quienes toman las
decisiones y pueden intervenir las redes programáticas que son
entretejidos de actores públicos y privados.
Estas fases corresponden al modelo europeo (inglés) ideal.
Latapí (2004) señala, de forma similar, que existen las siguientes
fases que siguen los decisores al diseñar las políticas:
» Articulación. Conversión de demandas en propuestas
legislativas.
» Agregación. Búsqueda de consensos sobre las políticas.
» Alocación. Adopción de las formas de expresar las políticas.
» Revisión. Evaluación posterior del impacto de la política.

La visión guber nament al e int er nacional


sobr e l a par t icipación
Debido a que son los organismos internacionales quienes han
tenido la mayor in�uencia en el diseño de las políticas sociales en
América latina en los últimos 20 años, es importante revisarlos bre-
vemente. Para esto, retomamos al texto de Rosenfeld (2005) sobre
los diferentes enfoques de la participación en las políticas públicas,
de los cuales para este apartado; abordaremos dos de ellos:
a) La participación social de tipo procedimental-instrumental
Este tipo de participación es el que promueven algunos organis-
mos internacionales con la ¾nalidad de que los ciudadanos tengan la
posibilidad de in¿uir en la toma de decisiones o ampliar los métodos
y posibilidades de cooperación, coordinación y con¾anza entre go-
bierno y sociedad civil. Bajo este enfoque, “ la participación ciuda-
dana no signi¾ca decidir sino tener la posibilidad de in�uenciar las
30 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

decisiones que deberán ser tomadas por las instancias de autoridad


establecidas en cada caso” (Rosenfeld, 2005).
Asimismo, la participación juega un papel importante para formar
sujetos activos protagonistas de su propio desarrollo. Esta visión
se basa en la política del “ New Rigth” que comienza en Inglaterra y
Estados Unidos, que considera a los ciudadanos como los responsa-
bles de “ pagar” y proveerse sus propios servicios convirtiendo a los
derechos en mercancías (Salgado, 2000).
Otro argumento para incluir la participación de los sujetos es en-
tender la experiencia y saberes locales, como sustento de la viabili-
dad y la mejora de proyectos.

b) La participación social como e¾ciencia-e¾cacia


para la gobernabilidad
Para la OCDE la participación es vista como una inversión para la
mejor formulación de políticas y elemento clave de buen gobierno:
“ Permite a los gobiernos utilizar nuevas fuentes de ideas rele-
vantes, de información y de recursos cuando toma decisiones.
Igualmente importante, la participación contribuye a construir
con¾anza en el gobierno, eleva la calidad de la democracia y for-
talece la capacidad cívica” (OCDE citado por Rosenfeld, 2005).

La participación es también entendida como sustento de la demo-


cracia representativa (Cumbre de las Américas de Santiago de Chile),
mediante la optimización de las instituciones gubernamentales con
estructuras más participativas, y con el ¾nanciamiento de progra-
mas de fortalecimiento de la sociedad civil y de los mecanismos de
participación (Banco Interamericano de Desarrollo).
Una de las principales ¾nalidades que se busca al promover la
participación, es la legitimación de las instituciones y autoridades
democráticas al menor costo de tiempo y recursos (Banco Mundial).
Ambos enfoques de la participación social, el procedimental-ins-
trumental y el de la e¾ciencia-e¾cacia, corresponden a la visión di-
námica y hasta cierto punto deliberativa. Sin embargo, no parecen
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 31

reconocer el carácter ideológico y político (no neutral) dentro de un


determinado sistema social y momento histórico. También pueden
explicarse bajo el enfoque de acción integradora, ya que se convoca
a la participación de los ciudadanos, desde instancias externas y en
la mayoría de las ocasiones con la ¾nalidad de legitimar propuestas
o políticas ya elaboradas.

La visión desde l a sociedad civil y l a incidencia


La sociedad civil se involucra en las políticas sociales de formas
muy diversas que dependen de:
» El tipo de agrupación, pudiendo ser institucionalizada o informal;
profesional o popular; local, regional, nacional, etcétera.
» El objetivo de su acción al involucrarse en políticas, es decir, para
innovar, cuestionar, proponer, instituir nuevas prácticas, denun-
ciar, in�uir y dialogar, etcétera.
» La relación Estado-sociedad civil en un momento histórico, en
distintas posturas, desde colaborar dentro de los márgenes es-
tablecidos; mejorar las políticas públicas; ampliar los límites de
la democracia formal, hasta radicalizar la democracia ampliando
la presencia civil en la esfera pública.
De acuerdo con el signi¾cado que damos al término incidencia, se-
gún se estableció al inicio de este texto, toda participación de las OC
sobre una política pública ejerce una incidencia pública. Rosenfeld
(2005) plantea claramente esta misma idea: “ La participación social
(U) se ‘produce’ en un espacio de encuentro e intercambio entre ac-
tores en la esfera pública y ejerce algún tipo de incidencia en el con-
texto y en los sujetos” (p. 11).
En consecuencia intentaremos per¾lar distintas concepciones y
tipos de incidencia3 de la sociedad civil en política pública. La na-

3 Incidencia. El atributo con el que el término incidencia “ reaparece” en la


agenda pública de la mano de OSC.s y de los organismos internacionales, deviene
de una mala traducción de la palabra inglesa Advocay, que en un sentido amplio se
re¾ere a abogar en defensa de derechos colectivos. Con ello como trasfondo, algu-
32 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

turaleza de la relación entre sociedad civil y Estado subyace a las


diferentes concepciones.

Construcción de identidades colectivas y nueva cultura


En el proceso mismo de actuar y participar, los sujetos pueden
transformarse profundamente y construir nuevas identidades colec-
tivas. Las formas de producción de lo social adquieren más autono-
mía rebasando los límites estatuidos de las instituciones ampliando
la posibilidad auténtica de construcción de ciudadanía (Rosenfeld,
2005). El acto de participar es un proceso de construcción de la reali-
dad que se traduce en acción colectiva. Este enfoque proviene de las
teorías de la acción colectiva de Touraine, donde es central el trán-
sito del actuar individual a la constitución de un “ nosotros” que pro-
duce sentido social. La acción colectiva misma va generando nuevas
identidades colectivas que se construyen frecuentemente fuera de
los espacios y normas institucionales (Melucci, 1989).
Ante el agotamiento de la institucionalidad vigente y la pérdida
de legitimidad de la democracia representativa, una parte de la so-
ciedad intenta experimentar nuevas formas “ en estos espacios de
participación ampliada se produce la integración simbólica de los
individuos cuya voz no se recoge en los proyectos existentes en la
sociedad” (Rosenfeld, 2005, p. 12). Esto da lugar a una incidencia
cultural-simbólica, ya que en el proceso mismo se van construyendo
nuevos valores, formas de relación, habilidades para el consenso y
manejo de con�ictos. Se reconoce también como “ un espacio cultu-
ral de construcción de signi¾cados comunes para la asociatividad y
cohesión social” (Zarco y Reygadas, 2002, p. 20).

nos glosarios de¾nen que “ULa incidencia supone el uso de una gama de acciones
destinadas a lograr cambios en la esfera pública, orientadas principalmente a acti-
var el derecho de las personas, a reequilibrar la distribución del poder y a construir
comunidades más equitativas e inclusivas” (Manual de participación e incidencia
para organizaciones de la sociedad civil, Foro del Sector Social, noviembre 2004,
citado por Rosenfeld, 2005, p. 3).
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 33

Lo especí¾co de esta dimensión de la incidencia está en que tie-


ne lugar en lo cotidiano y va instituyendo nuevas prácticas y valo-
res con un impacto formativo en la sociedad. La intención de las OC
puede ser el perfeccionamiento de la democracia representativa o
su transformación profunda hacia nuevos paradigmas del ejercicio
del poder.

Ampliación de los límites de la democracia,


construcción del espacio público
La participación en la educación puede ligarse con posibilidades
de ampliación de la ciudadanía, mediante la construcción de espacios
públicos que permitan un encuentro entre lo público y lo privado. Se
trata de una participación ciudadana diferenciada de la democracia
representativa que pasa por las elecciones y los partidos políticos.
Tiene una dimensión cotidiana de espacio social, ya que al poner a la
sociedad en contacto con el Estado reconcentra la participación en sí
misma y fortalece su desarrollo autónomo (Jacobi, 2000).
La construcción de la institucionalidad (normas y estructuras) es
otro eje de incidencia de la sociedad civil en la democratización de lo
público. Ésta se relaciona con una dimensión institucional y política,
que apunta a la preservación de derechos sociales, la construcción
de acuerdos, la transparencia del gobierno, y una verdadera parti-
cipación ciudadana (Zarco y Reygadas, 2002). Este aporte pretende
ampliar los márgenes de la democracia formal más allá del ejercicio
de la ciudadanía, mediante el sufragio o la supervisión de los servi-
cios públicos por parte de los usuarios.
“ Dito em outros termos, trata-se de pensar sobre a participação
da população e a sua relação com o fortalecimento de práticas
políticas e de constituição de direitos que transcendem os pro-
cessos eleitorais e seus freqüentemente ambíguos e/ ou contradi-
tórios re�exos sobre a cidadania” (Jacobi, 2000, p. 5).
Desde el campo educativo esta postura se distancia de las ten-
dencias que ven a la educación como una mercancía dentro de la
dinámica del mercado, y considera que la participación debe contri-
34 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

buir, desde la escuela y en todo el sistema educativo a radicalizar la


democracia participativa (González y otros, s/ d).
Contribución profesional e innovadora
La dimensión de incidencia pública más visiblemente relacionada
con las políticas sociales, es justamente la que se relaciona con el
debate, formulación, diseño, desarrollo, gestión, seguimiento, con-
trol y evaluación de dichas políticas (FLAPE, 2006). En todas estas
fases la sociedad civil, puede contribuir con su calidad profesional y
capacidad de innovación (Zarco y Reygadas, 2002).
En la fase de implementación de las políticas sociales se ha in-
sistido en las grandes limitaciones de los gobiernos y la necesidad
de incorporar el aporte de nuevos actores sociales (Moreno, 2001).
Entre los aportes de las OSC destacan: su cercanía con las necesida-
des de la población, superación de la desvinculación entre gobiernos
y demandas sociales, búsqueda de la e¾ciencia social, antes que la
calculabilidad económica; adecuación de sus programas a los con-
textos culturales, la participación de las comunidades en las decisio-
nes y el desarrollo de capacidades en lugar de generar dependencias
(Penso, 2001).
Los cuerpos académicos e investigadores son un actor clave para
contribuir a la formulación y diseño de políticas de nivel macro, así
como al análisis crítico y la evaluación de impacto. En el terreno de la
innovación y la capacidad de crear y ejecutar nuevas prácticas, desta-
ca el aporte de las ONG que trabajan a nivel micro. Se distinguen por
tener como referente a los excluidos, enfrentar los con�ictos pací¾-
camente y desarrollar proyectos “ [U] de carácter ‘anticipatorio’ con
el propósito de demostrar que hay soluciones viables” (Schmelkes,
1997, citada por Latapí, 2004, p. 10).
Esta forma de incidencia derivada del conocimiento y experiencia
de las OSC, es la que comúnmente se analiza para evaluar o medir el
impacto civil en políticas públicas. Es decir, la incidencia suele limi-
tarse a logros tangibles como prioridades, leyes, programas, presu-
puesto, etcétera.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 35

Demanda por la e¾ciencia de los servicios


Diversas agrupaciones civiles han incidido en la mejora de la ca-
lidad del servicio que corresponde ofrecer a los gobiernos, una vez
que las políticas ya están en ejecución. Por variados mecanismos y
estrategias de supervisión o de presión la gente se ha organizado
para resolver necesidades que les afectan exigiendo acceso, e¾cien-
cia y calidad en los servicios, por ejemplo, de transporte, de vivien-
da, de agua, de caminos e infraestructura.
En el caso de la educación una vía que cobra fuerza en América
latina es la “ participación escolar” de los padres de familia y de la
comunidad. Esta suerte de moda, ha recibido fuerte impulso de las
políticas de descentralización y de los organismos multilaterales,
como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), por considerar que si los ciudadanos se involucran, se forta-
lece la democracia y la con¾anza del público en la administración. La
participación así entendida es la “ de los clientes del servicio educati-
vo” que ha contribuido a disminuir o eliminar las fallas en el servicio
debido a que los participantes aportan información para identi¾car
los problemas y sus soluciones (López, 2006). Este tipo de participa-
ción que ocurre en el nivel local, donde se ubican los centros esco-
lares, tiene una incidencia directa en la funcionalidad y e¾ciencia de
las políticas sociales.
La perspectiva de la deliberación de la política pública se puede
relacionar con la incidencia orientada a la ampliación de la democra-
cia y a la construcción de identidades colectivas. La visión guberna-
mental de la participación se correlaciona más directamente con la
contribución profesional e innovadora y la demanda por la e¾ciencia
de los servicios.

mAt r iz de Anál isis de l o s ejes de pAr t icipAció n


e incidenciA en po l ít icA

Con el ¾n de integrar conceptualmente los enfoques de partici-


pación con las dimensiones de la incidencia pública de la sociedad
civil, se presenta a continuación una matriz.
3� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

En el eje horizontal, se ubican los enfoques de participación ya


descritos:
» Liberal
» Acción integradora
» Fase intermedia
» Movilización colectiva
Con el ¾n de analizar los casos que se presentan en la realidad
mexicana, consideramos necesario añadir una fase intermedia, por
considerar que en muchas ocasiones las OC participan por iniciativa
propia y no dentro de los marcos establecidos por el gobierno; pero
no reúnen las características de la movilización colectiva. En parti-
cular, la de¾nición de un proyecto político propio y la constitución de
un sujeto social con identidad propia, que identi¾ca un adversario
común.
En el eje vertical se coloca a la incidencia pública donde propo-
nemos distintas dimensiones, en base a la literatura y entrevistas
realizadas. Incluimos una dimensión que no surge de la literatura
revisada, sino de la observación de nuestra realidad que denomina-
mos movilización, denuncia y reivindicación. Cabe aclarar que estas
formas de incidencia pública no son necesariamente excluyentes,
se de¾nen atendiendo a la intencionalidad última de los actores y
especialmente al impacto que se tiene en la esfera de lo público, no
únicamente en las políticas en sí mismas.

Ampliación de la democracia formal


La participación en determinada política (agraria, ambiental, edu-
cativa, etc.) es un medio para la construcción de una nueva institu-
cionalidad, donde una amplia concertación de la sociedad civil, tiene
un peso decisivo en la política pública. El gobierno no es el único
responsable, se crean mecanismos institucionales para que la socie-
dad civil, asesore, proponga, apruebe, vigile, audite e incluso imple-
mente políticas de interés social. La esfera pública se ha ampliado y
se trasciende el marco de la democracia representativa.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 3�

Movilización, denuncia y reivindicación


Se trata de una estrategia de acción y, al mismo tiempo, de un
¾n. Al denunciar se incide públicamente mostrando los efectos ne-
gativos de ciertas políticas de gobierno, o se de¾enden derechos
vigentes ante la supresión de algún programa. La movilización rei-
vindica derechos por vías propias ante la ausencia de vías formales
de expresión y diálogo.

Construcción de identidades colectivas y nueva cultura


Son iniciativas propias de crítica o propuesta, que pretenden
mostrar otros caminos para de¾nir e implementar políticas y progra-
mas. Busca abrir espacios inexistentes en la institucionalidad vigen-
te o incluso los ocupa fuera de los marcos considerados legales. Su
incidencia pública radica en que durante el proceso, la sociedad civil
demuestra y se demuestra a sí misma, su capacidad constructiva
y su autoridad moral. La identidad colectiva se fortalece y se van
instituyendo nuevas formas de ciudadanía y distribución del poder,
basadas en el diálogo, el consenso y la tolerancia.

Contribución profesional para mejorar políticas


Dentro de los límites de la democracia formal y los canales esta-
blecidos por el gobierno, se participa para mejorar el diseño o eje-
cución de programas. La fuerza de la razón, de la experiencia y del
conocimiento, es la fortaleza que las OSC hacen valer ante el Estado.
Independientemente del éxito que se alcance en determinada política,
la incidencia consiste en la demostración de la capacidad y autoridad
moral de la sociedad civil para colaborar con fundamento en mejorar
políticas. Entre los principios que se de¾enden está la promoción de
la equidad, la e¾cacia, la sustentabilidad y la pertinencia.

E¾ciencia funcional
Con el ¾n de satisfacer necesidades individuales, la gente o las
agrupaciones actúan para demandar que los servicios públicos funcio-
nen correctamente. En este caso la incidencia pública se traduce en re-
sultados tangibles que responden a la demanda o exigencia concreta.
3� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

Finalmente, cabe aclarar que las celdas de la matriz que resultan


de la intersección de los dos ejes –participación e incidencia– descri-
ben ejemplos de estrategias de acción en política pública.

Matriz de análisis de los ejes de participación e incidencia pública


Incidencia Participación por enfoques de las ciencias sociales
pública de Liberal Acción (fase intermedia) Movilización
las OSC integradora colectiva
Ampliación 12. Mesas o foros
democracia permanentes de
formal concertación amplia
de actores sociales
Movilización 11. Movilizaciones y
denuncia y campañas ciudadanas
revindicación .
10.Manifestaciones
y movilizaciones de
masas y presión

Construcción 8. Interlocución y 9. Proyectos


de identidades negociación con alternativos en zonas
colectivas y gobierno para abrir autónomas, en
nueva cultura el diálogo oposición al gobierno
7. Crítica y propuesta
fundamentada a
políticas
6. Prácticas
alternativas e
innovadoras
Colaboración 4. Aporte de 5. Vigilancia de
técnica para especialistas a cumplimiento de
mejorar gobiernos compromisos o�ciales
políticas o
3. Ejecución Iniciativas de ley
de programas
innovadores
2. Colaboración
en consultas
E�ciencia 1.Exigencia 1A - Ciudadanos
funcional o vigilancia colaboran a
de e�ciencia petición de
servicios a nivel autoridades para
local asegurar e�ciencia
y metas
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 3�

c apÍt ul o 3. a nál isis de l a par t icipació n


e incidencia en po l Ít ica educat iva en México

l A pAr t icipAció n en po l ít icA educAt ivA:


l A simul Ació n del est Ado y l As iniciAt ivAs
de l A so ciedAd civil

La simul ación del Est ado


El análisis y evolución de las iniciativas del Estado mexicano para
fomentar la participación no constituye el objeto de interés de este
trabajo. Además, ha sido realizado rigurosamente por académicos
de Observatorio Ciudadano de la Educación (OCE) y otros estudios
especializados.4 En consecuencia, nos limitaremos a mostrar que el
proceder del Estado ha sido una fuerte limitación para la participa-
ción de la sociedad civil y que las iniciativas han sido insu¾cientes,
inoperantes y en ocasiones incumplidas, particularmente en el perío-
do 2000-2006. Sobre la base de estos dos argumentos pretendemos
sostener que la participación social en educación desde el Estado se

4 A manera de ejemplo, entre muchos otros trabajos, véanse OCE(2004), Comunicado


117: Dilemas de la participación social, México; Latapí, P. (2004), La SEP por dentro. Las polí-
ticas de la Secretaría de Educación Pública comentadas por cuatro de sus Secretarios (1992-
2004), México, Fondo de Cultura Económica y Veloz, N. (2003), Poder sindical y participación
social en la educación básica: la disputa por la gestión educativa, tesis doctoral, FLACSO,
México.
40 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

acerca más a una práctica de simulación que a un proceso de partici-


pación auténtica (Anderson, 2001, citado por Andrade y Martínez).
El Estado mexicano no ha tenido una práctica de rendición de
cuentas, de debate abierto de las políticas públicas ni tampoco de
difusión transparente de reportes críticos independientes de sus ac-
ciones. Como a¾rma Flores Crespo (2005, citando a Paz) el Estado
no tuvo la capacidad de modernizarse a sí mismo, provocando vicios
en la vida pública mexicana, cerrándose a la discusión abierta y con
múltiples prácticas de ocultamiento. Este proceder de los gobernan-
tes ha provocado en los ciudadanos apatía y descon¾anza para par-
ticipar o intentar un diálogo franco. Esta lección lamentable ha sido
históricamente acumulativa a través de las generaciones.
Los mecanismos de participación del gobierno de Vicente Fox y
sus limitaciones fueron abordadas por OCE en su Plataforma 2006,
de la cual retomamos brevemente algunos puntos:
Dichos mecanismos son el Consejo Nacional de Participación
Social en la Educación (CONAPASE), el Compromiso Social por
la Calidad de la Educación (CSCE) y la Creación del Consejo de
Especialistas.
El CONAPASE fue creado en 1999, seis años más tarde de lo pre-
visto, y retomado en el último gobierno. Si bien tiene un marco legal
(Ley Federal de Educación, 1993), los derechos que se otorgan a los
padres son individuales, no colectivos y carecen de recursos legales
para exigirlos. La rendición de cuentas por parte de las escuelas so-
bre los recursos aportados por los padres no está contemplada en la
ley. Una crítica fundamental de OCE es la estructura pesada, vertical
y o¾cialista de los consejos, donde sus miembros son elegidos por
la autoridad educativa. No se cumplieron las metas cuantitativas de
instalación de consejos en municipios y estados, y los objetivos de
renovación del CONAPASE no parecen haberse cumplido, a juzgar
por la inexistencia de información disponible (Flores Crespo, 2005).
En relación a uno de sus objetivos claves: “ Involucrar a la iniciativa
privada y a la sociedad civil organizada en la solución de problemáti-
cas vinculadas al desarrollo educativo”, no hay evidencias de accio-
nes y espacios abiertos a la sociedad civil. En contraste sí hay casos
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 41

claros donde el sector empresarial ha tenido ingerencia en temas


tan fundamentales como el currículo de la educación media superior
(véase al respecto el estudio de De Ibarrola, 2003).
El Compromiso Social por la Calidad de la Educación se conci-
bió como un acuerdo nacional para mejorar la educación, esta vez
incluyendo todos los niveles educativos y no solamente el básico,
como el caso de CONAPASE. Fue ¾rmado en 2002 por la SEP, el sin-
dicato nacional de maestros, los gobiernos estatales, universidades
y diversas organizaciones sociales. Las críticas de OCE valoraron
positivamente los propósitos orientados a buscar un acuerdo social
incluyente pero, su balance crítico, señala la generalidad de su con-
tenido, la falta de precisión sobre las acciones para dar cabida a la
participación de la sociedad, la falta de seguimiento a los compromi-
sos y de información pública para veri¾carlos.
A un año de haber ¾rmado tal compromiso, OCE opinó sobre las
acciones realizadas al amparo del acuerdo; al respecto Latapí dice:
“Ahí se destacaba el controvertido papel de los líderes sindica-
les en el desarrollo educativo del país, los magros cambios en la
asignación de recursos públicos a la educación del país por parte
del gobierno, la obtusa y partidista actuación de los legisladores
al aprobar vitales reformas académicas apresuradamente y sin
fundamento y, además, el papel de los medios de comunicación
masiva, en especí¾co, la televisión que no tiene contrapeso algu-
no que cuestione su persistente labor deseducadora. En 2004,
el doctor Reyes Tamez señaló que, ‘en lo único en que hemos
avanzado es en la televisión por cable; hemos ganado espacios
para la educación y ¾rmado convenios con canales como National
Geographic, Discovery, History, Chanel Arts and Entertainment,
etc., para que nos cedan los derechos y podamos utilizar sus
materiales sin costo en las escuelas” (Latapí, citado por Flores
Crespo, 2005, p. 15)

El Consejo de Especialistas fue propuesto por el gobierno dentro


de un discurso innovador que valoraba el aporte de la investigación
para informar las políticas educativas. Se propuso crear para 2002
42 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

un consejo consultivo de investigadores destacados para aportar


fundamentos a la toma de decisiones. Sin embargo fue creado has-
ta el 22 de noviembre de 2005, según el Acuerdo número 371 de la
Secretaría de Educación Pública, por el que se establece el Consejo
de Especialistas para la educación como una instancia de asesoría
en materia de planeación y política educativa de la Secretaria de
Educación Pública.
Podemos decir de forma general que los intentos de apertura de
espacios estatales para la participación se diluyen, y que una limita-
ción fundamental para la participación civil es sin duda, la precaria
legislación y la falta de reglas que normen el vínculo con organismos
estatales y mecanismos para la rendición de cuentas (Latapí, 2004).

Iniciat ivas de l a sociedad civil


Ante la ausencia de cauces formales de participación y la impe-
netrabilidad institucional del sistema educativo, la sociedad civil
mexicana ha venido actuando en múltiples frentes en paralelo o al
margen del gobierno. Asimismo, todo indica que son recientes los
esfuerzos por participar e incidir de forma explícita en temas de po-
lítica educativa nacional. Estos esfuerzos que buscan articularse no
datan de más de cuatro años.
No puede ignorarse que la participación civil en política educa-
tiva presenta un alto grado de di¾cultad si se contrasta con la inci-
dencia que ha logrado en otros campos desde hace ya más de tres
décadas. Como ya se mencionó, tras largos procesos de presión, lu-
cha y propuesta, la sociedad civil ha sido decisiva en la reforma del
sistema electoral, la vigencia de los derechos humanos, la protec-
ción del medio ambiente, los derechos reproductivos de las mujeres,
la equidad de género, la legislación sobre transparencia del Estado,
entre otros.
La amplitud de acciones de las OSC en el campo educativo, en
los niveles locales regionales y nacionales, así como su invisibilidad
pública, di¾cultan dar cuenta amplia de su riqueza y diversidad. Sin
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 43

la pretensión de presentar un mapeo completo y exhaustivo, agrupa-


mos las iniciativas en tres rubros:
» acción directa en procesos educativos;
» investigación educativa y análisis de políticas y
» redes e instituciones orientados explícitamente a la incidencia en
política educativa.

a) La acción directa en procesos educativos


Es éste quizás el campo más vasto y diverso de iniciativas de lar-
go aliento. Múltiples programas y proyectos se desarrollan mediante
ONG, de iniciativas individuales, de fundaciones o de colectivos de
maestros independientes del sindicato o¾cial. Las áreas de trabajo
son igualmente amplias y diversas, a título de ejemplo menciona-
mos: la gestión escolar, nuevas metodologías de aprendizaje, capa-
citación de maestros o promotores, producción de material didáctico,
nuevas propuestas curriculares, educación a madres y padres de fa-
milia, etc. En muchos casos estas acciones provienen de ONG cuyo
origen es el desarrollo comunitario y la corriente latinoamericana de
la educación popular, que se vinculan con las escuelas locales. En
otros casos, son maestros del sistema que desarrollan sus propias
innovaciones en sus zonas escolares.
De acuerdo con un estado de la cuestión sobre la participación
educativa de las ONG en México, realizado por Medina (2003), el
ámbito de acción en las dos últimas décadas ha sido en tres rubros:
desarrollo, promoción y participación social. El término educación
resulta ambiguo ante la diversidad de acciones, como lo ilustra la
cantidad de organizaciones registradas en el ramo educación del
Sistema de Información sobre Organizaciones de la Sociedad Civil
(SIOS). Un total de 1.321 para el año 2002. De acuerdo con Medina,
“ la acción educativa de las ONG se establece a partir de dos refe-
rentes: participación ciudadana y sujetos de intervención” (Medina,
2003, p. 149). En este contexto los procesos educativos se convier-
ten en medios (y no ¾n) para la participación social.
44 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

Las experiencias educativas que se traducen en diferentes formas


de participación social son procesos alternativos frente a prácticas
gubernamentales que buscan contrarrestar la desigualdad política,
económica o social. Existe una importante incursión que apunta a
construir una educación desde abajo. Dentro de esta diversidad, los
elementos comunes son que la acción se da en el nivel local o regio-
nal, que instituyen cambios desde la práctica cotidiana y que hay
una débil coordinación entre todas las iniciativas del país.

b) Investigación educativa y análisis de políticas


El cuerpo de investigadores dedicados a temas educativos ha cre-
cido considerablemente en las últimas tres décadas. Un importante
número de académicos se integró como asociación profesional en el
Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) desde 1995.
Una de sus actividades centrales, que constituye un insumo para in-
formar la política educativa, ha sido la elaboración de estados del
conocimiento en 32 campos temáticos. Por otro lado, un reducido
pero renombrado grupo de investigadores ha realizado sistemáti-
camente ejercicios de crítica y propuesta a las políticas macro, en
distintos períodos de gobierno. Algunos se unieron para fundar OCE
y otros han asesorado a funcionarios de diversas administraciones
y en casos aislados han aceptado cargos gubernamentales de alto
nivel.

c) Redes e instituciones orientados explícitamente a la


participación e incidencia en política educativa
Este tipo de iniciativas es la más joven en México y la más visi-
ble, que se inicia con OCE en 1999. El Consejo Educación de Adultos
para América Latina (CEAAL), con sede en México, hasta 2004, coor-
dinó una red de ONG, universidades y especialistas, con el respaldo
de organismos de cooperación internacional, para dar seguimiento
a los compromisos ¾rmados por el gobierno mexicano en educa-
ción de adultos y básica. En particular los acuerdos de Dakar y de
la Conferencia Internacional de Educación de Adultos de Hamburgo
(CONFINTEA).
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 45

De forma concurrente han surgido iniciativas regionales que bus-


can crear redes y espacios de re�exión para incidir en política edu-
cativa de forma directa, ya sea mediante la crítica fundamentada,
el diálogo con autoridades o proponiendo iniciativas de ley. A títu-
lo de ejemplo citamos el caso de la Ronda de Re�exión, auspiciada
por la Fundación Ford, e integrada por OSC de varios estados de la
República y con distintos tipos de organización. Un ejemplo de esto
es la existencia de redes regionales que participan en distintos pro-
yectos y programas apoyados por la Ford, Ayuda en Acción y FLAPE
México, mediante Contracorriente, A.C. en Puebla.
Con la intención de articular estas jóvenes iniciativas se crea en
2003 Incidencia Civil en Educación (ICE). Destaca el hecho de que ICE
está intentando incluir a las ONG que trabajan en acción directa local
y a los investigadores educativos. Uno de los retos que ICE asume
es pasar de la participación local a la participación en las decisiones
públicas de nivel nacional, lo que implica encontrar mecanismos de
representación de las OSC. Toda vez que, como a¾rma Canto (2001)
el gobierno ha insistido en que existan instancias representativas
para considerarlas interlocutoras, con un eventual reconocimiento
jurídico. El mismo autor, sugiere que el nivel de interlocución que
se requiere para participar en la política nacional, exige avanzar en
los mecanismos de representación, sin afectar la autonomía de cada
agrupación.
Entre los retos actuales de la participación civil están: superar la
invisibilidad, construir consensos y con¾anza en la posibilidad de in-
cidir en un gobierno de legitimidad cuestionada, tras las elecciones
de 2006.

mAt r iz de Anál isis de pAr t icipAció n


e incidenciA civil en educAció n

La diversidad e invisibilidad de las estrategias de acción y las li-


mitaciones de este estudio nos impiden dar cuenta de todos los ca-
sos. La intención es aportar una propuesta conceptual que permita
acercarnos a esta complejidad. Para ello utilizaremos como base la
4� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

matriz de análisis de los ejes participación e incidencia en política


social, con el ¾n de caracterizar las estrategias que se utilizan espe-
cí¾camente en el caso de la política educativa.
En primer lugar, se mencionan ejemplos breves de cada caso tipo
que corresponde al número de celda de la matriz. Como se verá exis-
ten acciones representativas de casi todas las celdas, lo que sirve
para fundamentar la diversidad y riqueza de las iniciativas. No se
pretende cuanti¾carlas, por carecer de información su¾ciente.
En segundo lugar, se describirán con mayor detalle cuatro casos
considerando aquellos que disponen de mayor información publica-
da en documentos o páginas de internet y que, por tanto, gozan de
mayor visibilidad. Es también con quienes tuvimos acceso para reali-
zar entrevistas durante la realización de este trabajo.

Estrategias de acción en política educativa según tipo de incidencia


pública y enfoque de la participación en México
Incidencia Participación por enfoques de las ciencias sociales
pública (Corvalán y Fernández, 1998)
OSC Liberal Acción (fase intermedia) Movilización
integradora colectiva
Ampliación 12.
Democracia

Denuncia y 11. Convención Nacional


movilización Democrática, del
Movimiento de resistencia
popular civil poselectoral,
reivindicativa campaña contra la
privatización de la
educación y la reducción
del gasto público.

10. Huelga y toma de


calles de maestros
disidentes del sindicato
o�cial. El caso de
Oaxaca demandando
homologación salarial
y recursos para sus
escuelas.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 4�

Incidencia Participación por enfoques de las ciencias sociales


pública (Corvalán y Fernández, 1998)
OSC Liberal Acción (fase intermedia) Movilización
integradora colectiva
Construcción 8. Incidencia Civil 9. Escuelas “zapatistas”
de alternativas en Educación. que funcionan en zonas
e identidades Espacio nacional de autogobierno, a cargo
colectivas de articulación de del movimiento zapatista
iniciativas civiles de liberación nacional en
e interlocución Chiapas.
con autoridades
educativas.
7. Observatorio
Ciudadano de
la Educación.
Difusión de crítica
fundamentada para
formar opinión
pública y orientar
decisiones de
gobierno.
6. En todos los
niveles desde
preescolar hasta
superior se
desarrollan modelos
alternativos. Tienen
registro o�cial,
aunque sus modelos
son iniciativas
civiles locales no
reconocidas. El
directorio de ICE
incluye más de 60
experiencias.
4� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

Incidencia Participación por enfoques de las ciencias sociales


pública (Corvalán y Fernández, 1998)
OSC Liberal Acción (fase intermedia) Movilización
integradora colectiva
Colaboración 4. El “Consejo de 5. El CEAAL convocó
técnica para Especialistas”, fue seminarios con
mejorar propuesto por el ONG, universi-dades
políticas gobierno 2001- y gobierno, para
2006 al reconocer dar seguimiento
la importancia de a compromisos
la investigación en en Educación de
la formulación de Adultos �rmados en
políticas. Su meta CONFINTEA.
fue crearlo en 2002,
la misma que no se La Ronda de Re�exión
cumplió sino hasta logró la aprobación
2005. de una iniciativa
3. ONGy de ley para otorgar
universidades fondos públicos
desarrollan a la investigación
innovaciones e innovación para
o consultorías las OSC. (Hasta
mediante concursos el momento el
de dependencias presupuesto
o�ciales. autorizado por el
2. Profesores, Congreso no se
académicos y públicoha ejercido con
en general asisten transparencia).
a magnos eventos
informativos y de
discusión. Son
presentados por
el gobierno como
eventos de consulta.
Por ej. la Cumbre del
Tajín del gobierno de
Veracruz.

E�ciencia 1. Grupos 1A – Consejos de


funcional espontáneos participación social
de padres en educación,
exigen cuentas CONAPASEcreados
a las escuelas, por el Estado.
o remueven Comunidad y padres
maestros o colaboran con
autoridades. aportes materiales
y apoyando el
aprendizaje de sus
hijos.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 4�

Int er pr et ación
Destaca la existencia de una variedad de formas de acción y par-
ticipación de las OSC que cubren casi todas las celdas de la matriz, a
excepción de la movilización colectiva. Esta diversidad de iniciativas
re�eja el interés y preocupación por transformar la educación, bus-
cando las ¾suras al margen del aparato de Estado o intentando abrir
el diálogo en cada período de gobierno. Asimismo, se explica por la
ausencia de cauces institucionales que normen y alienten la partici-
pación civil, tan limitada en México por el hermetismo burocrático
del sector educativo.
Por otro lado, el quehacer originario de las OSC activas en educa-
ción es de muy distinta naturaleza porque no surgieron con la misión
explícita de participar en política educativa. Esto puede también
explicar la variedad de estrategias que utilizan y que se derivan de
su misión original sea ésta el desarrollo comunitario, la educación
popular, la investigación, la reivindicación laboral, la capacitación,
la innovación, etc. Si a esto sumamos las diferencias ideológico-po-
líticas entre los distintos actores en un momento crítico donde está
por debatirse el proyecto de nación, la coordinación de esfuerzos
y consensos se enfrenta a mayores di¾cultades. Más aún es tam-
bién difícil el reconocimiento mutuo de que todos, desde distintos
espacios y formas de hacer, están tratando de transformar la actual
política educativa.
La tendencia de participación apuntada líneas arriba, movili-
zación colectiva, no está muy presente aún. Se da como parte de
movimientos políticos o politizados que, a su vez, genera el distan-
ciamiento de otros actores que consideran su labor educativa como
apolítica o que son conservadores. Esto abre la interrogante ¿exis-
te una instancia colectiva con una identidad aglutinante capaz de
abrir la esfera pública y transformar realmente el sistema educativo
mexicano?
La fase intermedia pareciera ser la más activa o visible porque
se ha entendido que dentro de las reglas del juego o¾cial, no hay
cambios reales o deriva en cooptación. Así, se asumen iniciativas
50 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

propias sin esperar el llamado del gobierno y, al mismo tiempo, se


actúa dentro de la institucionalidad formal.
La acción integradora, denota los intentos de participación, la ca-
rencia de mecanismos claros o metas no cumplidas. Siguen siendo
formas de legitimación para darle un aparente cauce a la demanda
de la sociedad por participar o exigir rendición de cuentas, así como
por atender las presiones de los organismos internacionales.
La participación liberal no es muy visible y puede explicarse de
varias formas. Por ser un una práctica propia del capitalismo occi-
dental y el Estado de bienestar centrado en el derecho individual,
la cual se contrapone a la tradición cultural popular de solidaridad y
sobrevivencia. Otra explicación es que los casos de exigir la e¾cien-
cia por las mismas comunidades ocurren en situaciones límite que
pocas veces se conocen o se documentan.
La incidencia por la e¾ciencia funcional se concentra en el nivel
escolar en los padres de familia en demanda de bene¾cios de ca-
rácter inmediato para sus hijos, sin constituirse en organizaciones
duraderas.
Hay muchos intentos de contribución a la mejora de políticas y
programas. Este tipo de incidencia muestra la persistencia en la bús-
queda de canales legales para transformar y de la necesidad de creer
que esto es posible haciendo que las instituciones cumplan con sus
funciones. Sin embargo, la contribución real de estos esfuerzos pun-
tuales (investigaciones, innovaciones, leyes, etc.) es incierta porque
no se generalizan como políticas.
La incidencia orientada a la construcción de identidades colec-
tivas y nueva cultura es más reciente y se ha concentrado en la ac-
ción micro, nacional concertadora y una vía opositora. A nivel local
se expresa en una opción por el compromiso de acción directa con
la gente, porque es ahí donde los logros se palpan sin mediaciones.
Además el proceso mismo de instituir nuevas formas de hacer tiene
un efecto cultural simbólico que demuestra, a la misma sociedad ci-
vil, su capacidad de crear formas alternativas. A nivel nacional se tra-
ta de articular la experiencia acumulada en prácticas locales con el
análisis cientí¾co y desarrollar habilidades de negociación e interlo-
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 51

cución con el Estado. La opción opositora expresada en las escuelas


zapatistas, también instituye, desde la práctica, nuevas formas de
educación dentro de una lucha de liberación en abierto desconoci-
miento del Estado y sus formas de democracia representativa.
Los movimientos reportados en este estudio, y otros no conside-
rados, parecen indicar que la dinámica de participación de las OSC
se desliza (de la fase intremedia) hacia la movilización colectiva,
en medio de un contexto en que se está llegando a los límites de
la democracia formal. Esto se expresa en la búsqueda de un nuevo
proyecto de nación como es el caso del movimiento de resistencia
civil pací¾ca, surgido para hacer frente a la coyuntura política y que
conformó la Convención Nacional Democrática para respaldar un go-
bierno alternativo al o¾cialmente reconocido.

d escr ipció n de Al guno s cAsos visibl es o do cument Ado s

Obser vat or io Ciudadano de l a Educación (OCE)


Es una asociación civil creada en 1999 que agrupa a investigado-
res y académicos destacados con el propósito de realizar observa-
ción crítica, independiente y análisis re�exivos del quehacer y de las
políticas educativas gubernamentales.
Dentro de sus objetivos generales se encuentran: abrir un es-
pacio social, de carácter plural, para la re�exión de los problemas
educativos del país y formular propuestas para resolverlos; ejercer
una vigilancia crítica de las políticas educativas, contribuir a conso-
lidar una opinión pública mejor informada, responsable y crítica que
participe activamente en la discusión de asuntos relacionados con
la educación nacional; buscar un acercamiento con las autoridades
educativas, mediante el diálogo, para elaborar propuestas conjun-
tas y pertinentes; vigilar que las políticas y acciones sean orientadas
al cumplimiento de las metas prometidas.
En OCE participan actualmente 30 asociados y más de 800 a¾lia-
dos, entre investigadores, académicos, periodistas e integrantes de
OSCde todo el país. Sus análisis críticos se publican en Comunicados
52 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

y Debates educativos que se difunden en su página Web así como


en publicaciones periódicas. Realiza foros temáticos en cooperación
con ONGs e instituciones educativas de varias entidades del país
para estimular la participación ciudadana. Cuenta con capítulos en 5
estados del país con la ¾nalidad de promover la discusión acerca de
los problemas educativos locales.
Participa en órganos de consulta de la Secretaría de Educación
Pública y es miembro de la junta directiva del Instituto Nacional para
la Evaluación de la Educación (INNE). Establece relaciones con or-
ganismos nacionales e internacionales. OCE, junto con otras institu-
ciones y ONG de América latina, es una organización fundadora de
FLAPE.
Identi¾camos a OCE, dentro de la matriz de análisis, con el tipo
de incidencia Construcción Identidades Colectivas y Nueva Cultura
por sus objetivos. Debido a que la formación de una opinión públi-
ca informada y crítica posiblemente contribuya a una identi¾cación
colectiva. Sin embargo, se desconoce cómo se va construyendo esta
identidad entre sus a¾liados. La participación se ubicó en la fase in-
termedia porque el grupo de especialistas busca un ¾n social, crea
un espacio independiente pero no trabaja con recursos propios y es
¾nanciada, fundamentalmente, por la Fundación Ford.

Incidencia Civil en l a Educación (ICE)


La siguiente descripción fue tomada de Consejo de Educación de
Adultos de América Latina (CEAAL) (2006) y de la entrevista con uno
de sus fundadores. Incidencia Civil en la Educación es un esfuerzo de
articulación nacional de la sociedad civil para incidir en las políticas
educativas, que inicia en 2003. Entre sus logros ICE reconoce: la arti-
culación para conocer las experiencias de cada organización en ma-
teria de políticas educativas; el desarrollo de habilidades políticas
y sociales para la incidencia en las organizaciones participantes; la
de¾nición de ejes temáticos por estados y regiones; la de¾nición de
la Agenda Nacional por temáticas: educación de personas jóvenes y
adultas, interculturalidad, formación docente y participación social.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 53

Las estrategias y actividades incluyen, el mapeo de experiencias


educativas de las OSC publicado en un inventario de organizaciones
y actores; 2 encuentros nacionales y 7 foros regionales y estatales.
Asimismo, la participación en los foros de análisis de Plataforma
Educativa 2006 elaborada por OCE de cara al proceso electoral y el
consecuente cambio de gobierno.
Los actores principales de ICE son las ONG que pertenecen al
Colectivo Mexicano de CEAAL, Proyectos Laubach de Alfabetización
en México AC (PLAMAC), Centro de Educación en apoyo a la
Producción y al medio ambiente CEP-Parras, Ayuda Mutua y Servicio
a la Juventud SERAJ, instituciones académicas como la Universidad
Pedagógica Nacional (UPN) y el Centro de cooperación Regional
para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL),
Asociación Alemana (IIZ-DVV), Ayuda en Acción, Fundación Rostros y
Voces, Observatorio Ciudadano de la Educación.
El caso de ICE lo ubicamos en el eje de incidencia construcción de
identidades colectivas y nueva cultura de la matriz pues está pug-
nando para que las organizaciones se reconozcan como un sujeto
colectivo uni¾cado y con capacidades acumuladas para dialogar y
proponer al gobierno. En la medida en que la interlocución logre dar-
se con autonomía, sin subordinaciones y en un plano horizontal con
las autoridades, ésta representa una clara incidencia en sí misma.
Es decir, el construir este espacio civil y obtener el reconocimiento
del gobierno contribuye a su vez a fortalecer una nueva identidad
colectiva, entre organizaciones con orígenes y actividades diversas.
La participación en este caso surge como iniciativa propia de las
OSC, para bene¾ciar a la sociedad y estableciendo una agenda pro-
pia. No se trata de participar en marcos de¾nidos y propuestos por
el gobierno, sino de construir un espacio inexistente. Por ello no es
una participación de acción integradora. Asimismo, ICE se identi¾ca
dentro de la fase intermedia ya que su acción depende de la volun-
tad política del gobierno y porque aún no se constituye en un sujeto
colectivo de peso con un proyecto propio, como correspondería al
eje de movilización colectiva.
54 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

Movimient o magist er ial disident e


Oaxaca es un estado con una importante población de grupos
indígenas y es también uno de los estados más pobres de México.
El movimiento magisterial en esta región tiene varios años de tra-
yectoria. Tradicionalmente año con año durante el mes de mayo, los
maestros realizan acciones de protesta para pedir no solamente la
actualización de sus salarios, sino uniformes, libros, útiles y apoyos
para los alumnos y, en general, para digni¾car las precarias condi-
ciones en que viven y trabajan.
La disidencia de un sector de maestros de educación básica se da
respecto a su a¾liación sindical al no encontrar en éste el respaldo a
sus derechos y demandas. Aunque la agudización de este movimien-
to se da por una demanda de rezoni¾cación para obtener una mejora
salarial, actualmente incorporan a sus peticiones el ejercicio de de-
rechos como el deponer a sus gobernantes, mejorar la calidad de la
educación y contra el autoritarismo y la discriminación, etcétera.
A este movimiento se han sumado in¾nidad de instituciones y
ciudadanos no organizados para conformar un movimiento de nue-
vo tipo sin jerarquías formales y con un liderazgo no tradicional: la
Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
Dentro de sus principales estrategias se encuentran las marchas
multitudinarias, los plantones, la huelga y las denuncias legales;
además, ha sido reprimido por las fuerzas armadas locales y nacio-
nales al grado de que ha cobrado ya varias vidas y, actualmente, se
encuentran en curso diversas demandas de violación, por parte de
los cuerpos de seguridad, a los activistas.
Este movimiento magisterial corresponde, dentro de la matriz, al
tipo de incidencia movilización, denuncia y reivindicació, debido a
que denuncia mediante movilizaciones masivas el autoritarismo y
la injusticia. Trabaja con recursos propios. Se trata de una moviliza-
ción que ha logrado convocar el apoyo de otros grupos organizados
y de ciudadanos tanto en México como en el extranjero. El con�icto
tiene efectos diferenciales que van desde el repudio de algunos sec-
tores de la población hasta la toma de conciencia –de otros- sobre
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 55

las condiciones inequitativas de la educación, la visibilización de la


pobreza, la generación de alianzas entre organizaciones del sector
popular y la inclusión de los padres de familia. Existe también el ma-
nejo mediático, a nivel nacional, para generar una imagen negativa
del movimiento.

Ronda de Re¿ exión


Es un conjunto de OSC con proyectos educativos ¾nanciados por
la Fundación Ford. Se crea un espacio llamado Ronda de Re�exión
para intercambiar información sobre las actividades, logros y limita-
ciones en la incidencia de sus programas de educación básica en las
políticas educativas locales.
De esas re�exiones se llegó a la conclusión que las OSCen México,
en su mayoría, dependen en gran parte del ¾nanciamiento externo y
que no existen los mecanismos formales para la participación de la
sociedad civil en la educación aunque así lo consigne el marco legal
existente. Ante este panorama se proponen estrategias concretas
como la de exponer la situación al secretario de educación pública y
presentarle una propuesta para la creación de un Fondo de fomento
y apoyo a la participación social en la educación pública, elaborada
y discutida por las asociaciones civiles que conforman la Ronda de
Re�exión. Ni el secretario, ni el subsecretario de educación básica
atendieron las solicitudes de audiencia del grupo. Este último propu-
so como pretexto la falta de un ¾deicomiso para administrar los fon-
dos en caso de aprobarse. Posteriormente, decidieron hacer labor
de cabildeo con los diputados federales en los estados de Puebla,
Jalisco, Chiapas, Zacatecas y el Distrito Federal.
Finalmente, la propuesta logró el consenso entre los diputa-
dos y fue presentada, por un diputado poblano, ante la Cámara de
Diputados del Congreso de la Unión. La propuesta fue aprobada con
un fondo de 80 millones de pesos y se publicó en el Diario O¾cial de
la Federación el 22 de diciembre de 2005.
Más adelante el Consejo Mexicano para la Investigación Educativa
(COMIE) y Contracorriente ACfueron convocadas por la SEP para ela-
borar la convocatoria que pondría a disposición los fondos destina-
5� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

dos a ¾nanciar proyectos de innovación en los que se explicitaba la


participación de las OSC. La convocatoria fue aprobada por SEP y
CONACYT y nunca fueron depositados los recursos económicos co-
rrespondientes. Nuevamente se hicieron visibles la falta de trans-
parencia y discrecionalidad con los que se manejan los recursos
públicos. Una OSC del grupo de la Ronda de Re�exión está actual-
mente en la posición de exigir que se aclare dónde se encuentra el
fondo y realizar una investigación y un nuevo cabildeo para que se
transparente el proceso.
De acuerdo con la matriz, la participación de este grupo corres-
ponde a la fase intermedia porque aún cuando se formó convocado
por una instancia externa, su iniciativa para contar con un ¾nancia-
miento de fondos públicos representa los intereses de las demás or-
ganizaciones civiles.
Lograr que se aprobara el fondo es un ejemplo de la colaboración
técnica para mejorar políticas, así como un avance hacia la equidad
en la distribución de recursos públicos para proyectos de la socie-
dad civil. De aplicarse correctamente, por parte de las autoridades
gubernamentales, el fondo permitiría la inclusión de innovaciones
provenientes de las OSC a los currículum y/ o acciones educativas
o¾ciales.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 5�

c o ncl usio nes

En relación con la pregunta ¿en qué espacios y con qué estra-


tegias participan las OSC en la política educativa? se concluye lo
siguiente:
La participación civil organizada es relativamente reciente (una
década) lo cual se explica, en parte, por la naturaleza corporativista
del Estado, donde el sector educativo es el más impermeable a las
transformaciones; de aquí la metáfora “ bunker educativo” utiliza-
da por uno de nuestros entrevistados clave. No obstante, las OSC
actúan y participan en una gran diversidad de espacios (institucio-
nales, geográ¾cos y organizativos) empleando variadas estrategias:
redes de interlocución, vigilancia y crítica, formación de opinión pú-
blica, movilización y denuncia, innovación de prácticas locales, cen-
tros escolares en zonas autónomas, etc.
¿Cuál es la posible incidencia pública de tan variados esfuerzos?
La incidencia se da en el proceso de participación más que en el
impacto directo y mensurable en la transformación de las políticas.
Esto es evidente. Sin embargo aún no puede evaluarse en su justa di-
mensión por la ambigüedad del proceder de la clase política y la falta
de espacios legislados que reconozcan la participación de las OSC.
Entonces, la incidencia más signi¾cativa radica en los avances hacia
la construcción de ciudadanía y la ampliación del espacio público.
En relación con el propósito de construir una matriz de análisis y
su ¾nalidad, podemos sintetizar lo siguiente:
5� Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

Ante la di¾cultad histórica de la sociedad civil para devenir un


actor de peso frente al Estado en el tema educativo, se hacía necesa-
rio retratar la diversidad de esfuerzos dándole valor al proceso. Esto
signi¾có no limitarse a un balance de logros tangibles de cambios
en la política. La matriz propuesta resultó pertinente para el análi-
sis. Presenta un continuum de cinco niveles de incidencia pública y
cuatro enfoques de participación y como referente ordenador cree-
mos que puede ser de utilidad para analizar casos en otros países
latinoamericanos.
Del análisis de los casos de la matriz, a la luz de la coyuntura ac-
tual, surgen dos re�exiones:
a) de la acción integradora a la movilización colectiva: el reto de
la articulación
Entre la esperanza por un nuevo proyecto de nación y la descon-
¾anza en las instituciones, la sociedad civil ensaya formas de par-
ticipación que van desde utilizar los limitados espacios del Estado,
hasta formas de oposición abierta. Sin embargo, las estrategias más
visitadas parecen ser las que dentro de los canales formales tratan
de ampliar el espacio público y construir identidades colectivas. El
gran reto es la articulación de la diversidad;
b) multiplicidad de iniciativas civiles y fragilidad institucional
Las estrategias de acción de las OSC se caracterizan por su di-
versidad, complejidad y dinamismo, frente al debilitamiento de las
instituciones, la simulación del Estado y una coyuntura política que
polariza las posiciones y di¾culta los consensos.
La política social está siendo un espacio de con�ictos entre Estado
y sociedad. Sin embargo la acción colectiva, la participación auténtica
de las OSCy los movimientos sociales tienden a la creación de nuevos
actores e identidades y, por lo tanto, de certidumbre y sentido.
Que la política educativa represente las demandas ciudadanas
depende de la apertura de verdaderos mecanismos para la partici-
pación civil y el abandono del autoritarismo; pero también requiere
que las OSC desarrollen estrategias de articulación inclusivas y la
elaboración de un consenso sobre las vías para la transformación.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez 5�

anexo 1

Per sonas cl ave ent r evist adas


» Mtra.Sandra Aguilera Arriaga. Presidenta de Contracorriente A.C
y fundadora de la Ronda de Re�exión de la Ford.
» Dr. Carlos Muñoz Izquierdo. Investigador educativo, fundador de
Observatorio Ciudadano de la Educación (OCE) y del COMIE.
» Mtra. Guadalupe López. Investigadora de Investigación y
Educación Popular Autogestiva, Yucatán, México. IEPA.
» Mtro. Miguel Ángel Rodríguez. Coordinador Nacional de FLAPE
México y miembro del grupo de redacción de Observatorio
Ciudadano de la Educación.
» Dra. Ma. Eugenia Sánchez Díaz de Rivera. Fundadora de PRADE,
A.C. y docente investigadora de la Universidad Iberoamericana
de Puebla.
» Dra. Lorenza Villa Lever. Presidenta del consejo directivo de
OCE.
» Mtro. Carlos Zarco Mera. Ex-secretario del CEAAL y fundador de
ICE.
» Directivos de la cooperativa Tosepan Titataniske de Cuetzalan,
Puebla, México.
�0 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano

anexo 2
Encuentro de re�exión y consulta: derecho a la educación
pública de calidad y participación ciudadana en la educación
Mérida, Yucatán 6 y 7 de octubre 2006
Nombre Organización Lugar
1 Carlos Chable Inst Lengua May Carrillo Pto
2 Paty Lopez con Ale Educe Quintana Roo Bacalar
3 Amanda Rubio PADSUR-UADY Mérida
4 Humberto Cable UMAC y KET XIBAL Chacksinkin
5 Juan Burgos Misioneros Chacksinkin
6 Reyna Can FUNDEHY Motul
7 Alberto Sansores UMAC Camino Real
8 Profesor Arturo Caballero Universidad Marista Mérida
9 Universidad Modelo Mérida
10 Nelsy Ku Chay Hun Muuch Sihó
11 Rosario ADAY Mérida
12 Margarita Rosales INAH/MAC
13 Magui Noh EDUCE/MAC Chetumal
14 Mónica Fernández CSJ Campeche
15 Jaynet Gonzalez BIOASESOES Mérida
16 Alejandra Acosta EDUCE Campeche
17 Beatriz Cofre INDEPENDIENTE Mérida
18 Carlos Ancona Kookay Mérida
19 Sergio Moreno Kookay Mérida
20 Georgina Kookay
21 Bernardo Caamal Radio-Peto-CDI Peto
22 Lupita López IEPAC Mérida
23 Feliciano Sánchez INDEMAYA Mérida
24 Bernard Vandeweerd Comadep
25 Antonio Sandivar Ecosur/ Casa de la ciencia Chiapas
26 Lalo Educrando Chiapas
27 Policarpo Canul Sistema coopera Telchac
28 Mercy del S Tamayo Tamayo Sistema coopera Motul
29 Marco Antonio Cervera SEP-INTERCULTUR Mérida
30 Lety APIS
31 Felipe Colorado Programa de Manejo de riesgo PNUD Mérida
32 Rodolfo Macosay Punto Verde Mérida
Agradecemos profundamente a Investigación y Educación Popular Autogestiva (IEPA) y, de manera
particular a la Mstra. Guadalupe López, por su solidaridad con FLAPEen la organización de esta consulta
con organizaciones civiles y estudiosos de educación.
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez �1

anexo 3
Encuentro de re�exión y consulta: derecho a la educación
pública de calidad y participación ciudadana en la educación
Cuetzalan, Puebla 9 de octubre 2006
Nombre Institución
1 Anastasio Aguilar P.
2 Rocio Cabrera H.
3 Germán Diego Arrieta
4 Ismael Chávez Tomás IEEA
5 Francisco Sánchez Conde PRADE
6 Sergio Mora Tapia KALTA
7 Petra Cabrera Galindo
8 Miguel Ortigoza Álvarez
9 Ángeles Romero Cruz
10 María Keating
11 Gloria Pérez
12 Aldegundo González Álvarez Tosepan Titataniske
13 Nicolás Vázquez Diego Radiofusora XECTZ
14 Ulises Juárez Reyes
15 Silvia Elena Amador Perez
16 María Guadalupe Lucas López Estudiante UNIDES
17 Eliseo Zamora Islas UNIDES

Nuevamente nuestro reconocimiento profundo a la Tosepan Titataniske, y de manera especial Aldegundo


González, por los esfuerzos compartidos con FLAPEen la consulta sobre derecho a la educación pública de
calidad y participación ciudadana en la educación, realizado en sus acogedoras instalaciones.
�2 Par t icipación e incidencia de l a sociedad civil ... el caso mexicano
Ber t ha Sal inas Amescua y Sil via El ena Amador Pér ez �3

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Co l eCCió n l iBRo S Fl APe

1 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:


el caso argentino
Ana Pagano, Ingrid Sverdlick y Paula Costas

2 El derecho a la educación en Argentina


Florencia Finnegan y Ana Pagano

3 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:


el caso brasileño
Florencia Stubrin (Coordinadora)

4 El derecho a la educación en Brasil


Estela Scheinvar

5 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:


el caso colombiano
Nohema Hernández Guevara

6 El derecho a la educación en Colombia


Carlos Alberto Lerma Carreño

7 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:


el caso chileno
Rodrigo Cornejo, Juan González y Juan Pablo Caldichoury

8 El derecho a la educación en Chile


Jesús Redondo (Coordinador)
9 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:
el caso mexicano
Bertha Salinas Amescua y Silvia Elena Amador Pérez

10 La educación básica como derecho social fundamental: estudiantes,


recursos y escuelas indígenas 2000-2005.
El derecho a la educación en México.
Miguel Ángel Rodríguez

11 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:


el caso nicaragüense
Rafael Lucio Gil

12 El derecho a la educación en Nicaragua


Miguel de Castilla Urbina

13 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas:


el caso peruano
Patricia Andrade y Miguel Martínez

14 El derecho a la educación en Perú


Gladys Vigo Gutiérrez y Teresa Nakano Osores

15 El derecho a la educación: un balance de la situación en América Latina


Pablo Gentili

16 Participación e incidencia de la sociedad civil en las políticas educativas


en América Latina
Ingrid Sverdlick