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estrategias psicoterapéuticas

de
Milton H. Erickson

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serie Elizabeth y Milton H. Erickson

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estrategias psicoterapéuticas
de
Milton H. Erickson

Dan Short

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Título original del inglés: Hope & Resiliency

Primera reimpresión México, marzo 2011, Ciudad de México.


Primera edición en español, d i c i e m b r e 2006, Ciudad de México.

D.R. © Dan Short, 2006

edición: Dan Short, bajo los auspicios de la Fundación Milton H. Erickson


traducción: Isabel Cancino y Malú de Dios
traducción directa del italiano: Malú de Dios (para la «Parte I. Esperanza y resiliencia»
de Consuelo Casula se tomó el texto del original en italiano Speranza e Resilienza)
supervisión de la traducción: Teresa Robles
foto de la portada: Cortesía de la Familia Erickson
fotógrafo: Rene Bergermaier
diseño de la colección y portada: Carmen Ramírez Hernández
corrección de estilo: Malú de Dios

Todos los Derechos Reservados

D.R. © Alom Editores, S.A. de C.V.


José Ma. Velasco No. 72-402
Tels.: 8500-6161, 8500-6767,
alom@grupocem.edu.mx
www.grupocem.edu.mx

ISBN 968-9122-03-7

Queda rigurosamente prohibida, sin autorización de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas por
las Leyes, la reproducción Total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la
reprografía el tratamiento Informático, así como la distribución de ejemplares de la misma mediante alquiler o
préstamo públicos.

Impreso en la Ciudad de México

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El logotipo del Centro Ericksoniano de México es un glifo del Calendario Sagrado
Maya o Tzolkin.

Se llama CIMI, el Enlazador de Mundos y representa un puente. Es también el


glifo del cambio. Queremos enlazar la Ciencia y la Espiritualidad, la Investigación y el
Trabajo Clínico, los distintos tipos de Medicinas y técnicas de Sanación, el
Conocimiento y el Servicio, La Razón, el Cuerpo y la Emoción, el Afuera y el Adentro,
sirviendo de puente entre el pasado, el presente y el futuro de las personas que nos
consultan, sirviendo de enlace entre las personas, familias y grupos que llegan a
nosotros.

Al adoptar como logo este símbolo sagrado, formalmente nos ofrecemos


como canales para realizar, desde nuestro lugar y en la medida que nos corresponda,
este enlace, trabajando como un equipo que colabora, participa y crece en conjunto.

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ÍNDICE

Prólogo a la edición en español. Teresa Robles


Presentación. Dan Short
Parte I. Esperanza y resiliencia. Consuelo Casula
1. Pasiones y virtudes afortunadas utilizadas por Erickson y por los ericksonianos
2. Esperanza
3. Resiliencia
4. El terapeuta resiliente
Parte II. Las bases de la curación y la salud
1. La condición humana
El hombre que maldecía a la vida
2. Salud mental y curación
Rebeca
3. El papel del terapeuta
El niño al que le frotaron la cara con eso
4. El enfoque meta-teleológico de la psicoterapia
La mujer con enfermedad de Reynaud
Parte III. Estrategias clínicas y técnicas
Estrategia 1: fragmentación
El granjero histérico
1. Definición del síntoma
2. Diagnóstico formal
La mujer con una enfermedad mental
3. División del pronóstico
El dolor por cáncer de Cathy
4. Disociación consciente/inconsciente
El recuerdo traumático del estudiante
5. Disección
6. Fragmentación de tiempo y espacio
El hombre que no podía manejar fuera del pueblo
7. Aplicaciones de la fragmentación en general
8. Ejercicio de auto-desarrollo usando la fragmentación
Estrategia 2: progresión
El hombre que maldecía a la vida
1. Progresión geométrica
Un caso de neurodermatitis para el que no había tratamiento
2. Desensibilización progresiva

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La niña que fue abofeteada por su dentista
3. Interrupción del patrón
El hombre que tenía que orinar a través de un tubo
4. Progresión cognitiva
Maw
5. Progresión al futuro
La mujer que estaba considerando tener una aventura
6. Aplicaciones de la progresión en general
7. Ejercicio de auto-desarrollo usando la progresión
Estrategia 3: distracción
El anciano que tenía miedo de los elevadores
1. El señuelo
La joven que no podía soportar ser observada
2. Preguntas y presuposiciones
El paciente homicida en el elevador
3. Énfasis en los detalles
La pierna cortada de Allan
4. Amnesia
La mujer que miraba a dónde sentarse
5. Aplicaciones de la distracción en general
El muchacho con un severo acné
6. Ejercicio de auto-desarrollo usando la distracción
Estrategia 4: reorientación
La joven que escondía su belleza
1. “Insight” o darse cuenta
La mujer que fumaba cuatro cajetillas al día
2. Reencuadre
Abrumado por la belleza
3. Externalización
Luisota
El caso de Harvey
4. Distorsión del tiempo
La mujer a la que le rompieron su muñeca
5. Aplicaciones de la distracción en general
6. Ejercicio de auto-desarrollo usando la reorientación
Estrategia 5: utilización
Jesús
1. Simple vínculo
La mujer que quería perder el tiempo
2. Doble vínculo
El gran pecho de Joe
Un caso de insomnio

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3. Utilización de un problema menor
La niña que no sabía hacer nada
4. Prescripción del síntoma
La erección inoportuna
La pareja enurética
5. Aplicaciones de la utilización en general
6. Ejercicio de auto-desarrollo usando la utilización
Parte IV. Conclusiones
Apéndice
Milton H. Erickson (1901-1980): una demostración de esperanza y resiliencia
Bibliografía

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PRÓLOGO A LA EDICIÓN EN ESPAÑOL

Me da mucho gusto tener por fin en las manos esta obra de Dan Short. Como director
asociado de la Fundación Milton H. Erickson, Dan tuvo la oportunidad de revisar
prácticamente todos los archivos, videos, audios, escritos, sobre el trabajo del Dr.
Erickson. Esta obra es un homenaje a nuestro Maestro, uno de los padres de la hipnosis
moderna y definitivamente padre de las Terapias Breves.
Además, este libro es sumamente importante para mí. Su título es Estrategias
psicoterapéuticas de Milton H. Erickson y, como señala Dan a lo largo del texto, está
escrito para terapeutas. Sin embargo, a mí me parece que las estrategias que aquí se
presentan son estrategias para la vida y que pueden enseñarse y aplicarse fuera del ámbito
de la terapia; por ejemplo, en el salón de clase, en la consulta médica, en el desarrollo de
comunidades y grupos, para realizar un trabajo preventivo. Cada uno de los lectores
puede aplicarlas también a su vida diaria para simplemente vivir mejor.

Parte de las razones por las que tardó tanto en salir este libro es que yo quería
ocuparme personalmente de la traducción o al menos de supervisarla y revisar con
detalle el texto final y por el camino se me atravesaron muchas actividades que no podían
esperar.

Cuando Dan me entregó su manuscrito, comentó que él esperaba que los traductores a
los distintos idiomas adaptaran su obra a la cultura de su país y que incluso lo editaran
agregando textos cuando creyeran necesario o quitando los que no consideraban
convenientes, y que aparecieran como coautores junto a él. Así fue como salieron la
edición en inglés con Betty Alice y Roxanna Erickson como coautoras y la edición
italiana en donde Consuelo Casula agregó un capítulo suyo sobre Esperanza y
Resiliencia, que incluimos aquí. De hecho, la reestructuración del material que hizo
Consuelo nos sirvió de base para la edición en español. Y hablo en plural, porque a lo
largo de estos dos años hemos trabajado de la mano, comentando, reacomodando,
volviendo a traducir, Malú de Dios y yo. Parte de la primera traducción la hizo Isabel
Cancino y después seguimos nosotras, incluso volviendo a traducir lo que ella había
hecho.

En realidad mi trabajo de edición consistió en reacomodar, suprimir unas cuantas


frases que me parecían repetitivas y sobre todo asegurarme que el texto quedara en un
español fluido como a mí me gusta escribir. No considero que este trabajo amerite
aparecer como coautor.

Espero, lector, lectora, que disfrutes este texto, te haga aprender tanto como a mí y,

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sobre todo, te lleve a sentir de cerca o tal vez imaginar al Dr. Erickson haciendo su
trabajo.

Teresa Robles, Centro Ericksoniano de


México,
México, D.F.

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PRESENTACIÓN

En 1991 descubrí a Milton H. Erickson. El viaje comenzó cuando un amigo me regaló


un libro diciéndome que iba a cambiar mi vida. Aunque su entusiasmo me pareció un
poco exagerado, tuvo razón.

A partir de ahí, he pasado mi tiempo disponible en librerías, leyendo todo lo que


puedo encontrar sobre Milton H. Erickson. He comenzado a verme a mí mismo y a los
demás con diferentes ojos. En ese momento no comprendía exactamente qué había
cambiado en mí. Ahora, mirando hacia atrás, veo que se ha abierto una ventana de
esperanza resiliente, no una esperanza normal. No conocía exactamente lo que iba a
lograr. Sólo sabía que en mí y en los otros había una fuente de oportunidad mucho más
profunda que lo que había imaginado antes.

Erickson murió once años antes de que yo lo descubriera. Yo era todavía muy joven y
en ese entonces, lo que me interesaba en la vida eran: mi matrimonio –me acababa de
casar–, terminar mi doctorado, empezar mi trabajo profesional y, más adelante, el
nacimiento de mis hijos. Deseaba hacer a Erickson tantas preguntas, que inicié mi
recorrido hacia la búsqueda de su voz.

Pensé que la mejor manera de comenzar era conocer a sus dos hijas, Betty Alice
Erickson y Roxanna Erickson Klein. Su empatía, su sabiduría clínica y la amistad que
me han brindado, eran exactamente lo que esperaba de las herederas de Erickson. Con
su ánimo he comenzado a escribir artículos para el periódico de la Fundación Milton H.
Erickson.

Después de tres años, Betty Alice y Roxanna me invitaron a ser parte del staff
editorial, a su lado. Trabajé cinco años para el periódico, participé en los numerosos
congresos ericksonianos, terminé el doctorado en la Universidad de Massachussets, me
mudé a Phoenix y empecé a trabajar para la Fundación Milton H. Erickson como
director asociado. Mi papel en la fundación me hizo responsable de la trascripción
digital de las 1,500 horas de seminarios y conversaciones de Erickson conservadas en
cintas actualmente desgastadas. Durante dos años consecutivos trabajé cerca de ocho
horas al día escuchando a Erickson exponiendo sus ideas, sus casos clínicos, y sus
experiencias de vida que más lo habían marcado.

De nuevo, las cosas empezaron a cambiar para mí, casi automáticamente. Sentía una
sensación de valor y fuerza que no había conocido antes. Por fin había encontrado la
voz de Erickson aprendiendo a escuchar mejor la mía.

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En este escrito he tratado de poner en negro y blanco lo que he aprendido. La voz
del libro es la de Milton H. Erickson. En múltiples ocasiones Erickson invitó a sus
alumnos a no tratar de imitar el estilo de otros terapeutas, sino que aprendieran a
reconocer sus propias habilidades, así como la unicidad y los recursos de las personas
que encontraban.

Por eso te invito lector, lectora a tomar las estrategias descritas en este libro como
indicaciones de un camino que no tiene un destino final predeterminado. El camino de
la esperanza resiliente. El enfoque ericksoniano es tan amplio que no impone un modelo
rígido de psicoterapia, que sea necesario seguir paso a paso, ni obliga a usar un grupo
limitado de técnicas. Es en cambio una meta-teleología que introduce esperanza y
resiliencia alrededor de cualquier objetivo social o intelectual traído por el paciente.

Es muy importante ser fiel a uno mismo y a la propia cultura, por eso sentí la necesidad
de que este libro fuera traducido a diferentes idiomas por terapeutas estudiosos de
Erickson nativos de cada cultura, que traduzcan y adapten las enseñanzas de nuestro
Maestro. Así la herencia de Milton H. Erickson continúa expandiéndose, “cortada a la
medida”1 de cada lengua y cada cultura. Tengo la esperanza de que quien lea este volumen
pueda tomar las ideas contenidas en él, las haga suyas y con ellas cree un mundo nuevo
lleno de potencialidades.

1 Término acuñado por el Dr. Jeffrey K. Zeig, quien tiene un libro publicado con ese título. Ver Robles (2006) y
Zeig (1980).

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Ahora les presentaré algunas definiciones.

Fragmentación

Cuando el todo no está bien, podemos modificar una partecita.

Progresión

No podemos curar todas las enfermedades, pero siempre podemos hacer algo por los
que sufren.

Distracción

Cuando el cambio se da en forma inadvertida, puede ser más poderoso que el auto-
sabotaje.

Reorientación

Mientras mayor sea la complejidad del problema psicológico de una persona,


tendremos más oportunidades de descubrir soluciones sencillas.

Utilización

Siempre que pretendemos hacer cambiar a alguien, se desprende energía, aparecen


emociones encontradas, pero si le ofrecemos una opción, la persona, canaliza hacia allá
esa energía.

Estas definiciones reflejan algo de las más importantes lecciones que he aprendido de
Milton H. Erickson e ilustran brevemente el contenido de este texto. Su enfoque
psicoterapéutico es considerado por muchos como el trabajo de un genio. Su
metodología es en ocasiones difícil de entender. Sus casos clínicos más famosos tienen
en común que presentan un problema aparentemente infranqueable que es
elegantemente resuelto mediante una solución sorprendentemente simple y elaborada.
Me admira cómo sus técnicas son a la vez simples, sutiles y complejas. Aunque él
afirmaba que sus intervenciones se basaban en comportamientos naturales, y utilizaban
el sentido común, yo me pregunto cómo podemos enseñar este tipo de intuición clínica.

Gran parte de la literatura ericksoniana proporciona análisis microscópicos tanto de


las palabras de Erickson como de sus acciones, de tal manera que hasta ahora, muchos
de los esfuerzos para aprender la psicoterapia de Erickson se han reducido a repetir sus

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técnicas hipnóticas. Es muy importante estudiar sus técnicas y practicarlas, para
desarrollar habilidades terapéuticas. Erickson propone que es muy importante que cada
persona sepa qué tipo de técnicas puede utilizar, con cuáles se siente cómodo y cuáles
conviene aplicar en cada paciente.

Aunque el estudio de técnicas es un buen punto de partida, limitar la enseñanza


terapéutica al aprendizaje de procedimientos paso a paso corre el riesgo de desarrollar la
percepción equivocada de que la terapia es algo que se le debe hacer al paciente. Es muy
importante reconocer y hacer nuestra la visión del mundo sobre la salud, la enfermedad
y la curación de donde derivan estas técnicas2. Sin esto, aún las mejores técnicas
fallarán. La terapia no es algo que se deba “hacer” al paciente.

La repetición ciega y la ortodoxia han caracterizado el pensamiento humano a lo


largo de la historia. Si bien es verdad que es necesario aprender las aportaciones de
nuestros predecesores en forma estructurada, también es cierto que cuando los
especialistas de cualquier área se limitan a repetir procedimientos paso a paso no hay
innovaciones. Lo mismo se aplica para los psicoterapeutas. Estamos parados sobre los
hombros de aquellos que vinieron antes, pero no repitiendo su molde sino reconociendo
la función de su diseño. Con este espíritu de descubrimiento, te propongo, lector, lectora,
estudiar las estrategias psicoterapéuticas del Dr. Milton H. Erickson. Como Erickson
diría a propósito de la hipnosis, la mejor manera de aprenderla, es experimentarla
directamente. Para usar de manera competente estas cinco estrategias, te recomiendo,
lector, lectora que trabajes mucho, analizando tus experiencias de vida importantes y las de
otros, observando cómo otras personas resuelven desafíos importantes de su vida. Quisiera
también, lector, lectora, animarte a aplicar estrategias para solucionar tus problemas
cotidianos. Te aseguro que tendrás resultados excelentes y aprenderás mucho más. Estas
técnicas se aprenden y cobran sentido cuando las vives y aplicas en ti; de otro modo, lo
que encontrarás en las páginas siguientes serán solamente descripciones interesantes de
patrones de pensamiento creativos y originales. Mucha Suerte.

2 Tal vez lo que podríamos considerar como ericksoniano son: las estrategias que aquí se presentan, el
trabajo con estados de trance naturales, el uso de lenguaje para desarrollar una conversación hipnótica, técnicas de
sugestión como es el entremezclado y, sobre todo, su propuesta epistemológica, su manera de ver el mundo. Ver
Robles (2004, pp. 19-24).

Dan Short
Phoenix, Arizona

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PARTE I

ESPERANZA Y RESILIENCIA

Consuelo Casula

1. Pasiones y virtudes afortunadas utilizadas por Erickson y por los ericksonianos

El título de este libro en italiano es Esperanza y resiliencia: cinco estrategias terapéuticas


de Milton Erickson. Este título nos hace entrar de lleno al clima terapéutico con que
Milton H. Erickson acogía a sus pacientes. Esperanza, virtud antigua bien conocida de los
griegos; y resiliencia, término moderno para otra virtud antigua, la fortaleza, han sido las
principales pasiones de Erickson y son las protagonistas de este libro de Dan Short.
Ambas son instrumentos terapéuticos indispensables para cada terapeuta que entra en
resonancia con el sufrimiento del paciente para restituirle energía protectora y estimularlo
a continuar viviendo una vida plena.

Cuando, en la versión de Hesíodo, Pandora abre el vaso y esparce entre los mortales
Fatiga, Enfermedad, Locura, Vicio, Pasión y Vejez, deja hasta el fondo la Esperanza para
impedir a los hombres que cometan suicidio. Quien escoge la esperanza no se siente
seducido por los dones de Pandora que otorgan maldad y contradicción, y se presta a dar
crédito a la voz de la razón. Por su fuerza vital la esperanza es una emoción importante y
es útil que nosotros, como personas y como terapeutas, aprendamos a cultivarla para
nosotros y para nuestros pacientes. ¿Qué es la esperanza y de dónde trae el individuo su
capacidad de esperar?

2. Esperanza

La esperanza es en primer lugar el deseo de vivir que brota del placer de también existir
en presencia de la ambigüedad e incertidumbre, incluso cuando en el presente falte el
bienestar y cuando la vida haga experimentar dolor, enfermedad, pérdida. La esperanza
es potencia reactiva y activa a pesar de la aflicción, sufrimiento y consciencia del
propio límite. Y de la muerte.

Esperanza –de elpis, elpizo, suponer, que contiene la raíz vel, voluptas, deseo,
placer– es una disposición del espíritu que lleva a creer en la realización de cuanto se

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desea; es una expresión del placer de vivir por el simple hecho de existir. Es un
profundo amor por la vida, que se aprende a cultivar más y más con la edad, aun si
sabemos que estamos cerca de la muerte. Es una virtud necesaria para reconocer y
dominar el sufrimiento del estado presente y para vislumbrar una vía para salir del túnel.

No consiste en la aceptación pasiva del estado de las cosas sino en la confianza de la


posibilidad del cambio. Es una fuerza vivificante que aleja el oscuro pesimismo, que
invita a guiar la fortuna y a dirigir las acciones según el consejo de la razón.

La esperanza es tanto una pasión como una virtud, ambas afortunadas. Es una pasión
en cuanto corresponde a una actitud confiada en lo que respecta a la realidad, a una
condición sugestiva que incita a liberarse del sufrimiento sufrido y a aspirar a bienes
deseados aunque no sean disfrutados en el presente. La esperanza es también una virtud,
inducida no sólo por la necesidad del dolor, sino también del deseo de un futuro mejor
acompañado de la consciencia de la incertidumbre del mañana.

Elpizo, quiere de hecho decir ser de la opinión, considerar probable, suponer. La


esperanza no es convicción engañosa, no es ilusión falaz: es una alegría inconstante
nacida de la representación de una cosa futura cuyo éxito se considera probable.

Cuando el individuo espera eso que no es presente imagina cualquier cosa en el


futuro, y lo espera con perseverancia. La esperanza presupone la confianza en sí mismo
y otros recursos y se decide por el optimismo. Como una elección, no como trato
característico.

La esperanza es mesurada, privilegia el respeto del hombre, de las cosas y del tiempo
de la oportunidad. El corazón de quien espera late en sintonía con el largo tiempo de la
historia, conoce el secreto, la ley, la mezquindad y la grandeza. Quien espera escoge la
voluntad, arranca el futuro del azar y lo rehace con sus propias manos concibiéndose, con
consciente modestia, como principal constructor de su mañana.

La esperanza tiene la función de proteger el futuro del hombre, de ejercitar la


inalienable libertad positiva de escoger su propio camino. La vida de cada uno, en
efecto, no es sino un proyecto que tenemos que llevar a término, cada cual siguiendo su
camino de experiencia plagado de dificultades, sin detenerse demasiado a contar las
pruebas que tiene que superar ni a rumiar sus dolores sufridos. Cuando hay esperanza la
fatiga pesa menos; cuando falta, la meta se vuelve, inalcanzable.

La esperanza nos hace conscientes de que el pasado no nos pertenece más, que el
presente manifiesta su ambigüedad y que el futuro se va inventando. Ofrece así el terreno
de nacimiento de la experiencia innovativa, permite al individuo expresarse proyectando
el propio destino, exalta la libertad de idear el futuro que desea vivir, de diseñar el perfil

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de quien quiere llegar a ser.

La esperanza, que permanece en el fondo del vaso de Pandora luego de que todo el
mal se esparció en la Tierra, no es sin embargo el último y el único recurso disponible para
exterminar el mal. La esperanza por sí sola no es suficiente. Es necesario otro recurso
para superar el trauma, para vencer el dolor del pasado, para recuperarse después de
cada caída, para cicatrizar las heridas, para evitar las trampas de la depresión y para no
caer en la tentación de la ilusión liberadora del suicidio. Y este segundo recurso es la
resiliencia.

3. Resiliencia

En física, la resiliencia es la capacidad de un material de resistir un choque inesperado


sin destrozarse, es la resistencia que un material ofrece a la acción dinámica y mide la
elasticidad. Del latín resiliens, resilire, rebotar, re-salire, saltar atrás.

En sociología y en psicología, la resiliencia se refiere a la fuerza humana, más bien a


la fortaleza, de reaccionar al evento traumático. Digo fortaleza, un término ya anticuado,
porque no es anticuada aquella virtud cardinal que hace encontrar la fuerza de voluntad
y la capacidad de aceptar con sabiduría protectora y preactiva, que no podemos
modificar: fortaleza es la voluntad determinada de remover los obstáculos y de superar
las dificultades contingentes para seguir adelante con optimismo consciente.

Resiliente es quien sabe soportar el dolor sin lamentarse, quien sabe soportar las
dificultades sin desesperarse, quien tiene el valor de tomar un camino que sabe que es
tortuoso. Y por eso consigue completar todo lo que emprende. Resiliente es quien ama la
vida y cultiva una virtud que disminuye los temores de muerte. La resiliencia se defiende
de la auto-compasión y permite arriesgarse, recuerda que estamos expuestos al peligro en
cuanto mortales y al mismo tiempo nos hace enfrentar lo que nos impide vencer con
audacia sabia. La resiliencia hace comprender el significado del dicho aristotélico “quien
no conoce su propio límite, teme el destino”.

La resiliencia es tanto hacer cuentas con la propia impotencia como vencer los temores
del mañana. Sólo quien es capaz de soportar es más fuerte que la cadena que lo ata. Los
sobrevivientes de los campos de concentración o los prófugos de largos años de prisión
injusta, como Nelson Mandela, han demostrado que la libertad es algo interno que ningún
alambre de púas puede encarcelar. Éstos han dado prueba de coraje, han desenfundado,
cuando ha sido necesario, la agresividad y han mostrado la capacidad de resistir, sin
violencia o deseo de poder, en las condiciones de máxima impotencia: ésta es la
manifestación de máxima fortaleza.

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Como también demuestran los pacientes que salen del túnel de la leucemia o los
seropositivos que luchan no sólo con la enfermedad sino también con la hostilidad y los
prejuicios sociales.

Como demuestran tantas personas que han superado las dramáticas pruebas de la vida
porque han tejido con paciencia, esperanza y resiliencia el hilo del tiempo.

La resiliencia pone en orden las perlas de las experiencias de alegría y de dolor con un
hilo de correlación de significados que hace plausibles las interpretaciones positivas y
reestructura las experiencias negativas.

Sólo quien ha aprendido a soportar no fracasa nunca, como la pintora Frida Kahlo,
el violinista Itzhak Perlman, el ciclista Lance Armstrong, el corredor Alex Zanardi, por
nombrar algunos. Personas que han reconocido la imposibilidad inmediata de cambiar
el curso de los acontecimientos, pero que no han sufrido con resignación. Han en
cambio creído en su capacidad de generar nuevas potencialidades. Una ejemplar
demostración de resiliencia la ofrece Frida Kahlo quien, después de la amputación del
pie, escribe en su diario: “Pies, ¿para qué los quiero, si tengo alas para volar?”.

La resiliencia es también determinación, perseverancia y paciencia que, como


habíamos visto, son también componentes de la esperanza. Quien es resiliente soporta
porque orienta en el ámbito de la propia iniciativa eso que está obligado a sufrir:
malformaciones genéticas, salud inestable, amores perdidos, blancos fallidos, la muerte
de la persona querida. Para aceptar el propio límite se necesita una fuerza generadora de
recursos, de un sentido de justicia que defienda la realización del bien y despeje el camino
hacia algo perseguible. Se necesita una virtud que lleva a perseverar, a persistir en las
dificultades, a tener paciencia, a manifestar valor en la vida de todos los días.

Todo esto es resiliencia. Antídoto a cualquier tentación de resignado abandono al


destino, a la tragedia o a la fatalidad de la superioridad de los acontecimientos. Es la
capacidad de aceptar las heridas en la lucha por la realización de llegar a ser sí mismo
que requiere discernimiento y sabiduría para no ser confundido con impulso ciego,
irresponsabilidad e inconsciencia. Es la capacidad que nos hace comprender el sentido
de cuanto dice Hemingway en Adiós a las armas: “Cómo nos divide el mundo a todos,
pero sólo algunos se volverán más fuertes, donde han estado divididos”.

Y el deber de nosotros, terapeutas, es precisamente ayudar a los pacientes que sufren


y se conciben débiles y desesperados a cultivar estas dos pasiones afortunadas, esperanza
y resiliencia, para llegar a ser proactivos y cambiar su destino.

Veamos ahora quiénes son los terapeutas resilientes y cómo operan.

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4. El terapeuta resiliente

El campo de la psicoterapia nos ha hecho conocer varias personas resilientes: Milton H.


Erickson, Victor Frankl, Oliver Saks, Mara Palazzoli Selvini, sólo por citar algunos.
Personas que han experimentado en carne propia, dolorida, que la máxima energía vital
no es sólo el amor: también enfermedades, pérdidas, enojo, odio, desafíos,
provocaciones, que proporcionan un estímulo para volverse más fuertes, más sanos y
más felices. A partir de las experiencias dramáticas de su vida, han aprendido a conocer
las potencialidades del cuerpo y de la mente humana. El mal que han sufrido les ha dado
la capacidad de comprender mejor el sufrimiento de los pacientes. Les ha hecho
conscientes de que el trabajar no sólo con comprensión empática sino también con el
desafío o el enojo, estimula la motivación para la cura.

Como tienen mucho sufrimiento entran en discordancia con la resignación, para


hacer resonar la cuerda vigorosa del enojo y del desafío, y en lugar del canto oscuro y
melancólico de la desesperación, entonan esa alegría de la esperanza resiliente.

El dolor les ha hecho crecer y ha estimulado en ellos una profunda confianza en sí


mismos, un prioritario creer en sus propias ideas, una curiosidad insaciable respecto a un
mundo rico de posibilidades inexploradas, una actitud jocosa acompañada de no tomarse
demasiado en serio, ningún vasallaje respecto a la autoridad constituida o de ortodoxos
dogmáticos, el recurso de la intuición y de la creatividad. La confianza en sus propias
posibilidades, la capacidad de controlar y de activar energía positiva y el gusto por el
desafío, han impulsado a estos terapeutas a creer que el estado natural está representado
por el cambio, no por la estabilidad. “La única cosa que no cambiará nunca es el cambio” ,
recuerda Heráclito.

Tienen también la convicción de que cada individuo puede estar motivado por la
libertad de escoger los aspectos positivos del cambio y de emplear la energía residual para
su propia inevitable evolución. El sufrimiento que personalmente han sufrido les ha
enseñado formas para cambiar el destino y para escoger otro, demostrando que puede
hacerse, convirtiéndose en ejemplos concretos, modelos a ser emulados. Están así
comprometidos en poner a disposición de los pacientes su propia experiencia personal
para enseñarles cómo volverse resilientes.

Erickson, Frankl, Saks, Palazzoli Selvini y todas las personas resilientes en general, no
están replegadas en sí mismas, en sus heridas, sino están impulsadas por la esperanza
resiliente a mirar adelante y más allá, con una mirada abierta, flexible y creativa, orientada
al mismo tiempo hacia tareas perseguibles y desafíos.

¿Será por este motivo que sus enseñanzas son ahora todavía actuales?

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¿Será por este motivo que Erickson, modelo concreto y bien visible de esperanza y de
resiliencia, ha sido el inspirador de tantas aproximaciones terapéuticas? En particular ha
sido la inspiración de una actitud rigurosamente respetuosa respecto al paciente, sin verlo
como un sujeto pasivo al que se dan sugestiones hipnóticas, sino como sujeto activo y
capaz al que la fuerza reanimada debilita momentáneamente. El deber del terapeuta con
una concepción ericksoniana es ayudar al paciente a hacer reaparecer la fuerza y a
despertar nuevamente los recursos para retomar en sus manos las riendas de su futuro.
Esto es lo que vas a encontrar en las páginas siguientes.

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PARTE II

LAS BASES DE LA CURACIÓN Y LA SALUD

El juicio clínico depende algunas veces de la manera en que el terapeuta comprende los
fundamentos de la salud mental. Aunque es posible utilizar técnicas psicoterapéuticas sin
conocimientos teóricos que sostengan la psicoterapia, el éxito bajo estas circunstancias
dependerá más del azar que de la acción del terapeuta. Para comprender las estrategias
utilizadas en psicoterapia, primero es importante entender cómo ocurre la curación
mental y cómo influye la filosofía del terapeuta respecto a la curación en las opciones
terapéuticas que pueda reconocer.

Por ejemplo, si un terapeuta cree firmemente que para cada caso de neurosis se
requieren entre dos y cuatro años de psicoterapia, entonces es difícil que pueda
identificar oportunidades para resolver exitosamente una neurosis en menos tiempo. No
tiene sentido, ni es posible tratar de construir un edificio sin ver las especificaciones en
los planos. Por eso a continuación propongo algunos puntos que constituyen los
postulados filosóficos para utilizar bien estas técnicas, siguiendo las especificaciones.

1. La condición humana

El hombre que maldecía a la vida

Trajeron ante Erickson un hombre en silla de ruedas. Sus brazos y sus rodillas estaban
fijos a la silla. El hombre estaba enojado y maldecía el haber pasado los últimos once
años paralizado por una dolorosa artritis. Solamente podía mover la cabeza y tenía un
movimiento leve en un dedo pulgar. Dependía por completo de su esposa quien lo vestía,
lo colocaba en la silla de ruedas cada mañana, lo alimentaba y lo ponía en la cama por
la noche. Todo el tiempo él continuaba maldiciendo por su infeliz vida.

Las palabras de Erickson fueron simples y al punto. Reprochó al hombre por su falta
de movimiento: “¡Tienes un pulgar que puedes mover y más te vale que lo muevas! Y
más te vale que ejercites tu $#% pulgar todos los días para pasar el $#% tiempo”.

El hombre respondió a la recomendación médica de Erickson con una actitud

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desafiante para probarle que podría “mover el maldito pulgar todo el día y toda la
noche y toda la semana y todo el mes” y eso resultaría en “¡ninguna maldita mejoría!”.

El hombre se fue a su casa con la absoluta determinación de probar que tenía la


razón. Pero como continuó ejercitando su pulgar, de repente notó movimiento en el dedo
siguiente al pulgar. Mientras avanzaba en el ejercicio pudo mover más dedos. Se sintió
fascinado por ello. Cada nuevo signo de avance lo mantenía absorto en darse cuenta
cuántos más pequeños movimientos podía obtener de sus dedos. Luego fue capaz de
mover su muñeca y finalmente sus brazos.

Estos ejercicios se convirtieron en el modo de pasar el tiempo de este hombre. Un


año después de su primera cita Erickson le dio la tarea de pintar una pequeña cabaña.
El hombre respondió maldiciendo mientras le informaba que si tuviera un dedo de
sentido común no mandaría a un hombre con tan limitado movimiento a pintar una
cabaña. Erickson insistió.

Esta tarea le tomó alrededor de tres semanas. Para el final del verano aumentó su
velocidad y fue capaz de pintar un duplex de madera en una semana. Después de estos
logros, consiguió un trabajo como chofer de camión. Luego decidió que debería unirse a
una orden religiosa y pronto fue elegido presidente de la orden. Durante su siguiente
sesión con Erickson, el hombre decidió que necesitaba educación y entró a la
universidad 1.

1 Erickson (1957).

24
Erickson pensaba que la vida no es perfecta y las personas no siempre hacen lo que es
mejor para ellas. Por eso evitaba manejos de poder y de control que no correspondían,
por ejemplo para presionar a las personas a seguir un estándar de perfección que no
existe. En palabras de Erickson, “la perfección no es un atributo humano”2. Y por eso
con frecuencia advertía a sus pacientes sobre las consecuencias de querer lograr una
curación total. En lugar de buscar la perfección, Erickson se dedicaba a tratar de mejorar
la salud del paciente, aunque fuera imperfecta. Él sentía que lo importante era buscar
algo bueno, por pequeño que fuera, que la persona pudiera lograr en relación con su
situación actual. Como ocurre con frecuencia, un pequeño cambio puede llevar a otros
inesperados y provocar una cascada de cambios positivos y beneficios que nunca
hubiéramos imaginado. En el caso del hombre con artritis, Erickson comentó que al inicio
no tenía idea de que el paciente tendría un progreso tan extraordinario. Si el paciente
desea hacer el esfuerzo, a veces las circunstancias aparentemente imposibles pueden
resolverse.

Aquí hay otro punto importante: la vida requiere esfuerzo. Además de ser imperfecta,
la gente necesita trabajar duro para estar bien. En la mayor parte de su trabajo clínico
Erickson evitaba usar palabras que implicaran un papel pasivo del paciente, pues quería
que los pacientes estuvieran activamente comprometidos con sus propios procesos de
curación. Erickson, que creció en una granja, entendía perfectamente el significado de la
frase: “Tienes que hacer tu parte del trabajo”. También conocía la sensación de
satisfacción después de un día de trabajo duro. Erickson puso al hombre con artritis a
ejercitar el pulgar y a pintar casas. Esto fue más útil que dejarlo sentado en su casa
dejando que su cuerpo de desgastara. Sin importar la discapacidad, el resultado de la
falta de esfuerzo es no avanzar. Quizá por eso, sabiamente, muchos clínicos deciden “no
trabajar más que el paciente”.

Erickson a menudo repetía: “Un hombre es sus pensamientos”3, frase que proviene de
una filosofía ancestral.

En el caso anterior el hombre no se curó de artritis. Erickson explica: “Aunque aún


cojea un poco, tiene una actitud agradable y sana”. En otras palabras, el hombre
aprendió a ver en forma más positiva su situación de vida. Erickson utilizó este caso para
ilustrar la importancia de aceptar y utilizar las imperfecciones del paciente. Esto es, en
esencia, la capacidad de adaptación y la resiliencia. Podemos decir que donde la
capacidad de adaptarse y la resiliencia terminan, comienza la muerte. Para no
permanecer inmovilizada, una persona debe tener la capacidad de aceptar circunstancias
indeseables. Esta idea fue expresada hace poco por un competidor en el Tour de France,
Tyler Hamilton. Durante la primera etapa de la carrera, chocó y se fracturó la clavícula.
A pesar del dolor intenso fue capaz de completar la carrera y ocupar el cuarto lugar.
Cuando se le preguntó cómo pudo lograr tal cosa, Hamilton dijo que aprendió a aceptar

25
el dolor. Una vez que dejó de pelearse con él pudo hacer los ajustes necesarios en
postura, equilibrio y pensamiento. Esto es quizás lo que Erickson quería decir cuando
hablaba de que el problema más común era la falta de flexibilidad, la rigidez en la
psicoterapia4. La capacidad de adaptación es esencial para la resiliencia así como la
aceptación lo es para el aprendizaje. Si una persona continúa peleándose y rechazando
cambios propios del ambiente o del cuerpo, está desperdiciando energía y retardando la
recuperación.

Si el pensamiento humano está relacionado con las realidades emergentes, “un


hombre es sus pensamientos”, lo más importante en la terapia es transmitir la idea de que
el cambio es posible. Erickson no prometía curaciones que parecieran imposibles y en
ocasiones aseguraba de manera paradójica lo inevitable del fracaso. Como él explica:
“Le sugieres a un paciente desesperado que lamentas muchísimo que, más allá del éxito
que tengas con él, vas a fallar diez por ciento del tiempo. Y le expresas una pena terrible
de que él también va a fallar diez por ciento del tiempo y le dices que lo lamentas. Lo
que en realidad le estás diciendo es que va a tener éxito el noventa por ciento del
tiempo. Y así empiezas a construir en él una filosofía que le permita aceptar ese diez por
ciento de fracaso”5. Erickson usaba frecuentemente este enfoque con los pacientes que
estaban absolutamente convencidos de que iban a fracasar. Construía sus frases de tal
manera que el cambio parecía de repente posible. Y esto lo lograba creando un espacio
para aceptar la imperfección.
2
Erickson (1973/2002, p. 14).
3
Erickson y Rossi (1979, p. 262).
4
Zeig (1980).
5
Erickson (1962a).

26
Erickson terminaba a veces un trance diciendo: “Todas las cosas buenas terminan”.
Éste es uno de los más profundos dilemas para las criaturas vivientes. Nuestra realidad
está ligada a un cuerpo frágil que eventualmente morirá. Como Erickson había sido
discapacitado por la polio, entendía esto muy bien, sin embargo, su repuesta a esta
condición humana recuerda la máxima bíblica de “Tu cuerpo es un templo”. Como se
verá a lo largo de este texto, la terapia de Erickson siempre apuntaba al bienestar y a la
importancia del cuerpo. De hecho, él decía que un resultado clínico positivo tenía que
ver con poder utilizar toda la intensidad de la personalidad para hacer uso del cuerpo.
Esto sirve para ayudar a obtener resultados terapéuticos6. Por ejemplo, en el caso del
hombre con artritis Erickson explica: “Espera la estación de lluvia cada año y los tres a
siete días durante los cuales estará confinado a la cama por el dolor de la artritis”. El
hombre era capaz de esperar con entusiasmo que llegara el momento de estar
incapacitado porque le daba la oportunidad para ponerse al corriente de los libros que
quería leer. Con la ayuda de Erickson tomó toda la energía que estaba desperdiciando
en maldecir y la puso a ejercitar su dedo pulgar, dedos, brazos y el resto de su cuerpo. Ese
hombre pudo también apreciar el momento en que aparecía la artritis residual como
unas vacaciones.

En resumen, Erickson ponía sus curaciones a disposición de todas las personas, sin
importar cuáles fueran sus circunstancias de vida.

2. Salud mental y curación

Rebeca

Una niña de siete años llamada Rebeca fue llevada a la oficina de Erickson
completamente envuelta en un cobertor. No había podido salir de su casa desde hacía
varias semanas. El pensar en salir le resultaba en extremo doloroso y le causaba
violentos síntomas como vómito, diarrea, incontinencia, taquicardia y desmayos.
Erickson comenzó la terapia discutiendo de manera lenta y sistemática sobre cómo
pensaba ella que debería descubrirse y qué tanto del cobertor debería permanecer en su
lugar. Igual de cuidadosamente revisó con ella qué tanto sentía que podría decirle.

Su historia era la siguiente: Al dirigirse a su casa después de salir de la escuela, un


enorme perro pastor alemán la mordió. Esto la asustó terriblemente. Entonces los
dueños del perro salieron y la regañaron por molestar a su perro. Luego expresaron que
estaban molestos por haber tenido que pagar para que su perro fuera llevado a
observación. Tras haberse recuperado de la mordida del perro, Rebeca regresaba a su
casa y nuevamente fue atacada por el perro. Los dueños habían decidido no encerrarlo

27
porque pensaban que necesitaba el ejercicio. De nuevo los dueños regañaron a la niña y
le dijeron que iban a demandar a sus padres. Rebeca estuvo todo el fin de semana en su
casa recuperándose de la segunda mordida del perro. El siguiente lunes salió hacia la
escuela pero llegó hasta la banqueta y se regresó sintiéndose mal. Al día siguiente
solamente llegó hasta la puerta antes de sentirse mal. Al tercer día no salió de su casa.

La primera respuesta de Erickson fue justificar su miedo y sus síntomas asociados.


Con una mirada de asombro le dijo: “¡Estoy sorprendido de que seas una niña tan
fuerte y sana!”, refiriéndose a los hechos traumáticos, Erickson añadió: “Estoy
sorprendido de que no estés mucho peor. Estoy sorprendido de que tu corazón no lata
mucho más rápido. ¡Estoy sorprendido de que seas tan fuerte y sana y que tus desmayos
no duren más y de que no tengas más diarrea!”.

Después Erickson explicó lo que hizo diciendo: “Tenía que darle a esa niña una
buena opinión sobre su cuerpo y su comportamiento”. Después de haber estado
sentada escuchando a Erickson alabarla, Rebeca comenzó a tener una opinión
diferente sobre sí misma. Comenzó a reír y a bromear y quiso ver al perro de Erickson,
quien se lo había descrito como un inofensivo labrador. Seis visitas después la niña no
requirió más terapia7.

6 Erickson (1957).
7 Erickson (1961).

28
¿Cómo ocurre la curación? ¿Qué hace que una persona regrese a un estado de salud?
Los tratamientos y las intervenciones vienen de fuera. La curación es algo que ocurre
desde dentro e involucra a todos los sistemas del cuerpo. Un médico del siglo IX dice:
“Yo traté la herida pero fue Dios quien la curó”. En otras palabras, sanar es la activación
de recursos internos durante el proceso de recuperación.

Por consiguiente, la psicoterapia de Erickson consistía en una constelación de


procedimientos utilizados con el propósito de comunicar la idea de que “tú tienes la
capacidad para curarte y estar saludable”. En el caso de Rebeca, Erickson comunicó de
manera directa y convincente la idea de que ella era una niña fuerte y sana. Le reafirmó
lo bueno sobre su cuerpo, la ayudó a sentirse valiente. Habiendo aceptado estas ideas,
Rebeca fue capaz de regresar a un estado de salud mental.

En general se puede decir que la salud es un proceso activo que debe originarse
desde dentro. Todos estamos familiarizados con los consejos médicos de comer bien y
hacer ejercicio. Pero la salud es mucho más que la decisión de alimentarse y moverse
de manera vigorosa. Se requiere un deseo de mantenerse bien a uno mismo en todos
sentidos, tanto físicos como mentales. La salud implica una actitud vigilante para evitar
ser dañado y para crear un hogar feliz. La salud también incluye innumerables acciones
diarias como platicar con un buen amigo, cuidar un jardín o escoger un momento para
estar a solas. Todo esto proviene de un deseo de involucrar las habilidades de la mente y
del cuerpo.

Más que considerar la salud como un objeto u objetivo clínico, debe ser vista como
un proceso a lo largo de la vida. De la misma manera que la salud es un proceso
continuo, lo es la curación. Cuando la curación se detiene, entonces la salud se
desvanece lentamente. Por lo tanto, puede afirmarse que la salud duradera requiere más
que un tratamiento exitoso.

Una importante observación de Erickson a menudo citada, era que alguien que es
psicótico y cree que no tiene estómago o alguien más que está hospitalizado con
anorexia aun cuando puede ser alimentado por sonda con cientos de calorías por día,
puede morir por desnutrición. Éste sería un tratamiento que no activa la sanación. Una
observación similar fue hecha por Victor Frankl8 quien refiere el caso de un paciente
curado de gangrena al serle amputada una pierna que, al sentirse incapaz de soportar la
pérdida de un miembro, se suicida. El punto esencial aquí es que ya sean biológicas o
psicológicas, son las capacidades y los recursos del paciente los que producen la
curación.

Quizás la más significativa distinción entre sanar y dar un tratamiento es que este
último no puede darse independientemente del primero. Sanar es un producto del cuerpo

29
y la mente, en contraste, el tratamiento es una intervención realizada por un individuo.

El terapeuta se debe preguntar respecto a cada paciente: “¿Qué es lo que esta persona
necesita para vivenciar su capacidad innata de curación?”. Para promover
efectivamente este proceso se debe: “Dejar que los pacientes sepan que ellos se van a
curar y que esto sucederá dentro de ellos”9.

3. El papel del terapeuta

El niño al que le frotaron la cara con eso

Unos padres llevaron con Erickson a su hijo de doce años. Le dijeron: “¡Este niño ha
mojado su cama todas las noches todas las semanas desde que era bebé! Le hemos
frotado la cara en la cama, lo hemos golpeado, lo hemos hecho lavar las sábanas. Lo
hemos dejado sin comida y sin agua. Le hemos puesto castigos inimaginables y sigue
mojando su cama”. Erickson les respondió con un tono fuerte y autoritario: “Ahora es mi
paciente y no quiero que interfieran con la terapia que voy a hacer con su hijo”. Luego
sopesó la situación: “Ustedes quieren una cama seca. Yo haré la terapia y nos dejan a mí
y a su hijo en paz. Ustedes me dejan hacer todo lo que necesito con su hijo y se callan la
boca y son amables con mi paciente”. En su desesperación, los padres aceptaron sus
términos.

8 Frankl (1955).
9 Erickson (1965b).

30
En una reunión en privado con Joe, de doce años, Erickson le contó las instrucciones
que había dado a sus padres. Joe se puso feliz con las condiciones. Luego Erickson le
dijo: “Sabes, tu padre mide
1.90 metros, es un hombre enorme, robusto y poderoso. Tú solamente tienes doce años,
¿cuánto mides? Joe respondió que medía 1.80.

Luego Erickson le preguntó: “¿Cuánto pesa tu padre?” “Pesa 110 kilos”. Erickson
notó que en sus 110 kilos no había nada de grasa.

Luego le preguntó a Joe cuánto pesaba. Erickson actuó sorprendido ante la


respuesta: “Tú pesas 85 kilos y eres un niño de doce años, ¿no? ¿Te imaginas cuánta
energía y fuerza ha necesitado tu cuerpo para formar ese enorme y hermoso chasis en un
niño de doce años?”. Observándolo, Erickson añadió: “Piensa en todos esos músculos
que tienes y en la fuerza que tienes. Has estado poniendo mucha energía en formar todo
eso en doce cortos años. ¿Cómo crees que serás cuando tengas la edad de tu padre?
¿Medirás solamente unos insignificantes 1.90 metros, pesando solamente 110 kilos? ¿O
crees que serás más alto y más pesado que tu padre? Sólo tienes doce años y ya pesas 85
kilos. Tu enorme padre solamente pesa 25 kilos más que tú y ¡es mucho mayor que tú!”

Joe consideró estas cuestiones, obviamente complacido con esta nueva y diferente
perspectiva. Nunca antes había considerado su crecimiento físico como un logro
personal..

Erickson continuó: “Tus padres me han pedido que te cure de mojar la cama, y me
han dicho todo lo que han hecho mal en su intento por conseguirlo, así que aclarémoslo
ahora. Joe, yo no voy a curarte de mojar la cama, en lugar de eso te voy a decir unas
cuantas cosas. Tú has dedicado mucha energía y fuerza en construir este hermoso y
enorme chasis en un niño de doce años. Tú vas a ser una estrella del fútbol en la
universidad. Vas a ser un atleta en la universidad, pero ¡no te falta mucho! ¡Solamente
te faltan 25 kilos para alcanzar a tu padre! Y aún tienes nueve años para que seas un
adulto, ¡nueve años para subir 25 kilos! Tú puedes hacer eso, tú lo sabes y yo lo sé”10.

En psicoterapia, la mente y el cuerpo del paciente representan su fuerza primaria


para resolver lo que necesita resolver. El papel principal del terapeuta es actuar como
catalizador. En este papel el terapeuta es responsable de ayudar al paciente a reconocer
nuevas posibilidades. Por ejemplo, un niño que no ve alternativa a una vida de mojar la
cama se ve estimulado con algunas ideas novedosas que le otorgan nuevas, futuras,
posibilidades. Como Erickson explicó sobre el caso anterior: “Podías ver la mente de
Joe despertando en todas direcciones, estaba obteniendo una nueva imagen corporal de
sí mismo como un hombre”11.

31
Es necesario que el terapeuta reconozca la importancia de obtener la cooperación y
la participación del paciente. Erickson define esta dinámica diciendo que “en la relación
terapeuta-paciente tienes un objetivo en común: el paciente quiere un tipo de atención y
tú estás preparado para dar esa atención. Son dos personas unidas, trabajando por un
objetivo en común: el bienestar del paciente”. Erickson se preguntaba en esta relación
recíproca: “¿Qué puedo hacer yo y qué puedes hacer tú? Primero yo hago esto y
después tú haces lo otro”. De acuerdo con Erickson: “Muy pocas veces das órdenes
porque no quieres que la otra persona sea un esclavo indefenso. Se obtiene menos
trabajo de un esclavo que de un trabajador libre porque la relación no está determinada
por el control o el dominio, habrá ocasiones en que el paciente complazca al terapeuta y
ocasiones en que el terapeuta complace al paciente”12.

Hacia el final de su carrera, preguntaron a Erickson qué era lo que le había enseñado a
ser un mejor terapeuta. Erickson respondió que él luchaba continuamente por controlar
menos13. Paradójicamente, uno de los problemas cuando se busca manipular o controlar
al paciente es que al final se debilita la posición del terapeuta. Cuando el paciente no
responde a lo que el terapeuta anticipa, la situación se vuelve más difícil. Si se desarrolla
una sutil batalla por el control, se distrae energía del proceso de curación y se pierde la
oportunidad para que el paciente descubra sus recursos internos y sus habilidades
encubiertas. Como decía Erickson en numerosas conferencias durante los años 1950 y
1960: “Recuerden que uno no es el importante (en la curación), sino el paciente”.

Al buscar la manera de dar apoyo a los que sufrían, Erickson claramente comprendió
que cuando ofrecía ayuda él no estaba del todo seguro de lo que el paciente haría con
ella. Más bien, esperaba una colaboración que resultara en acciones útiles. Erickson nos
recuerda que el terapeuta debe “siempre dejar que el paciente siga su propia manera
espontánea de hacer las cosas”14. De esta manera se facilita que descubra sus habilidades
y sus recursos internos.
10 Erickson (1964a).
11 Ídem.
12 Erickson (1966).
13 Erickson y Rossi (1981).
14 Erickson (1962b).

No importa lo que el paciente haga en respuesta al estímulo terapéutico, siempre se le


presentará otra oportunidad. Cuando se necesita un cambio de dirección, el terapeuta debe
apelar a fuerzas motivacionales preexistentes dentro del paciente. Podemos hacer una
analogía con el tenis. Cuando la raqueta recibe una pelota no tiene control sobre la
dirección ni la velocidad del objeto proveniente. Sin embargo, la raqueta puede moverse
en algún ángulo hacia arriba o hacia abajo y la pelota va a reaccionar de manera muy
distinta. Para dirigir adecuadamente la pelota, el foco del control está en la superficie de la
raqueta y no en las propiedades de la pelota. En el caso de la cama húmeda de Joe,

32
Erickson no intentó que el niño detuviera su comportamiento. En lugar de eso, giró el foco
de atención hacia los logros de Joe, el extraordinario desarrollo de su cuerpo. Esto giró la
situación de tal manera que el desarrollo normal y natural de Joe le permitió crecer hacia
fuera del problema. Al describir este caso Erickson explicó: “Le dije que NOSOTROS
tendríamos que esperar y ver cuándo tendría su primera cama seca”. Ésta es la manera en
que Erickson definía de manera situacional el papel de cada participante en el proceso de
curación.

4. El enfoque meta-teleológico de la psicoterapia

Este capítulo introduce un término filosófico que actúa como pilar que sostiene los
otros componentes en este modelo de curación. El término teleológico es comúnmente
usado para describir los esfuerzos de las personas para encontrar dirección en su vida. En
general, es un estudio del propósito y a partir de ahí se establecen metas. El término
meta es un prefijo usado a menudo para describir algo que existe más allá del punto
habitual de referencia. Cuando una persona establece como su objetivo ayudar a otros a
establecer objetivos significativos, diseñados por ellos mismos, esa persona tiene un
enfoque meta-teleológico. Por eso, en este capítulo vamos a ver ¿cómo el paciente
puede acudir a alguien externo pidiendo ayuda y conservar al mismo tiempo su voluntad
personal íntegramente?

La mujer con enfermedad de Reynaud

Una mujer de cincuenta años, diagnosticada con enfermedad de Reynaud, llegó a la


oficina de Erickson en un estado extremo de dolor y de falta de sueño. Le mostró las
manos y le dijo: “Tengo ulcerados los dedos por la falta de circulación en las manos,
ya me amputaron un dedo y están a punto de hacerme otra amputación”. Decía que por
el dolor tan intenso no podía dormir más que una o dos horas seguidas.

Erickson le respondió que él no sabía nada sobre cómo curar la enfermedad de


Reynaud, y le dijo que si algo se podía hacer al respecto sería que sus propios
“aprendizajes corporales” se ocuparían del asunto. Después Erickson le enseñó cómo
entrar en trance, le explicó que ella tenía una enorme cantidad de aprendizajes
corporales, las habilidades internas que todos acumulamos en una vida llena de
experiencias. Le dijo que durante el día su mente inconsciente estaría completamente
absorta en contactar y conectar todos sus aprendizajes corporales para usarlos en su
beneficio. Le sugirió que antes de irse a dormir, se sentara en una silla y entrara en un
estado de trance, y que durante el trance iba a poner todos sus aprendizajes en acción.
Después de salir del trance, ella lo llamaría.

33
La mujer siguió la rutina prescrita por Erickson. Antes de dormir se puso en trance.
Llamó a Erickson a las 10:30 p.m. y con voz temblorosa le dijo: “Mi esposo está
sosteniendo el teléfono porque yo estoy muy débil como para sostener la bocina. ¡Estoy
asustada! Apenas puedo estar sentada en la silla. Hice exactamente como me dijo, me
senté y entré en trance y de repente empecé a sentir frío. Me daba cada vez más frío,
como cuando era niña en Minnesota. Estuve tiritando por más de 20 minutos, ¡hasta los
dientes me chirriaban! Luego, desapareció el frío de repente y comencé a entrar en
calor. ¡Sentí un gran calor por todos lados! Ahora he alcanzado una profunda
sensación de relajación física y cansancio”.

Erickson le respondió: “La felicito por enseñarme cómo manejar este tipo de
problema. Ahora váyase a la cama y me llama cuando se levante”. Erickson recibió la
siguiente llamada a las 8 a.m. Era la primera noche de sueño continuo en más de diez
años.

Erickson explicó este éxito diciendo: “No hice nada más que decirle que utilizara, a
su manera, sus propios aprendizajes corporales especiales”. Varios meses después
recibió una carta en la que le decía que había estado libre de dolor usando este método
de dilatación capilar en sus brazos, muñecas y manos. Cada noche antes de irse a la
cama, alteraba la circulación de su sangre de tal manera que podía obtener alivio en sus
manos y por lo tanto, podía dormir durante toda la noche 15.

Una característica fundamental que subyace a todas las enseñanzas y la terapia de


Erickson es su profundo respeto por la individualidad de cada persona. Durante su
trabajo clínico tenía el cuidado de crear el espacio terapéutico para que los pacientes
alcanzaran sus objetivos, a su propia manera. Erickson no creía que los pacientes debieran
adaptarse a los modelos teóricos de cambio creados por otras personas, él creía que la
filosofía de cambio debía provenir del paciente y no del libro de texto.

Erickson se negaba a validar cualquier objetivo preestablecido de la terapia y creía


que ninguna de las escuelas de psicoterapia existentes hasta entonces podía considerar de
manera apropiada todo lo particular de cada individuo16. Por eso, su original enfoque ha
llegado a ser conocido como enfoque “no directivo”.

Sin embargo, este término es un poco engañoso porque puede implicar una posición
pasiva en lugar de activa por parte del terapeuta. Como puede observarse en el caso
anterior, Erickson fue más proactivo que pasivo. Trabajó de manera estratégica y no
simplemente esperó a que los problemas se resolvieran17. Una gran parte de su trabajo era
ayudar a las personas a reconocer y lograr sus propios objetivos personales. De hecho, ése
era su objetivo primordial.

El uso creativo que Erickson hizo de la hipnosis ha puesto en tela de juicio la noción

34
tradicional de que el objetivo final de todas las técnicas hipnóticas es la sugestión. En el
tipo de hipnosis que propone y conocemos como hipnosis ericksoniana, utiliza tanto las
tendencias humanas generales como las características individuales. En la hipnosis
ericksoniana, los conceptos de sugestión y de utilización están firmemente ligados al
reconocimiento y promoción de la voluntad del paciente. En esta meta-teleología, las
sugestiones, la inspiración y el apoyo sirven como mecanismos para activar los recursos
internos. Cuando el paciente obtiene una nueva manera de apreciar lo que puede hacer
se da una comprensión nueva y un cambio clínico profundo. En el caso de la mujer con la
enfermedad de Reynaud, el catalizador fue el estímulo de un experto médico, Erickson.
Esto le permitió comprender que ella tenía una enorme cantidad de aprendizajes previos
no reconocidos y que podía usar estos aprendizajes internos para alcanzar sus objetivos.

Una ilustración similar de este enfoque clínico puede encontrarse en un trabajo de


investigación sobre la resiliencia al dolor18. Los investigadores usaron dos métodos
diferentes para ocasionar dolor: uno fue la inmersión del brazo del sujeto en un tanque de
agua helada; el otro fue el incremento gradual de la presión de un cuchillo contra un
dedo del sujeto. Se pidió a los sujetos que soportaran el estímulo doloroso tanto como
sintieran que podían aguantar.

Se descubrió durante ensayos por separado con diferentes grupos que después de
decirles: “Haga cualquier cosa que pueda para reducir el dolor”, los sujetos pudieron
soportar mayores cantidades de estímulos dolorosos sin quejarse. Al simplemente
recibir permiso explícito del investigador, los sujetos parecieron ser capaces de
incrementar significativamente sus recursos para enfrentar esa situación. No fue
necesaria una inducción hipnótica formal para que el efecto ocurriera. Este hallazgo fue
interpretado como un indicio de que las sugestiones hipnóticas para enfrentar
situaciones pueden causar efecto simplemente al permitir el uso de capacidades
preexistentes. Este resultado también puede verse como un incremento en la resiliencia,
dado al introducir esperanza.

15 Erickson (1960a).
16 Erickson-Elliot y Erickson-Klein (1991).
17 Haley (1973).
18 Spanos et al. (1984).

Existe una poderosa energía curativa que se produce al combinar la esperanza y la


utilidad, que dan como resultado una gran resiliencia. Para mantener la salud, los
pacientes necesitan reconocer que hay algo significativo que puede hacerse para
resolver sus problemas. Sin una razón para actuar no existe la iniciativa. Como se ha
mostrado en numerosos estudios sobre las expectativas positivas, la esperanza produce

35
la mejoría del síntoma y promueve la salud física. Dichos estudios han mostrado que los
tratamientos con placebo, que producen esperanza, aminoran la severidad de la artritis,
curan dolores de cabeza, reducen el dolor, previenen resfriados, curan úlceras, inhiben
síntomas de supresión de drogas, alteran el funcionamiento gástrico, controlan los
niveles de azúcar en sangre de diabéticos, reducen la enuresis, reducen la frecuencia y la
severidad de los ataques de angina de pecho y revierten el crecimiento de tumores
malignos19. En contraste, los estados emocionales negativos aumentan la vulnerabilidad
ante la enfermedad física, agravan enfermedades presentes y retardan el proceso de
curación20.

Si creemos en la bondad innata del hombre, tendremos resiliencia como respuesta. Las
personas que no tienen una autoestima adecuada pueden dirigir energías contra ellos (por
ejemplo, alguien que hace pasar hambre a su cuerpo por la anorexia) o no pueden
conectar sus recursos. Erickson nos mostró claramente que su objetivo era comunicar la
bondad y la entereza del cuerpo del paciente. Los pacientes necesitan un sentimiento de
seguridad en su propio cuerpo21. Cuando se convencen de las bondades de la mente,
corazón, sistema digestivo o cualquier otra parte del cuerpo que ha estado
temporalmente descompuesta, se crea un nuevo sentido de auto-eficacia. Como ha
sugerido la investigación contemporánea, uno de los secretos de la resiliencia es tener
un sentido de control sobre lo que está ocurriendo durante un momento de prueba22. Esto
permite a los pacientes usar sus capacidades internas y aprendizajes para alcanzar sus
objetivos.

Otro elemento importante en el caso de la mujer con enfermedad de Reynaud, es la


instrucción de Erickson de que confíe en su mente inconsciente. Esto le dio esperanza, ya
que le hizo creer en la bondad de sus propios recursos mentales. En contraste con las ideas de
Freud acerca de la mente inconsciente, Erickson siempre enfatizaba las virtudes de la mente
inconsciente de los pacientes. Con frecuencia usaba este constructo para comunicar la idea de
que los pacientes tenían dentro de ellos una fuerza aún no reconocida en la que podían
confiar y de la que podían depender, algo con un gran potencial aún desconocido. Éste era el
tipo de incentivo que caracterizaba su enfoque metateleológico.

Puede haber muchos objetivos durante el curso de la psicoterapia, pero siempre debe
haber un objetivo clínico que actúa como brújula. De manera similar a un faro apostado
en lo alto de una montaña, el objetivo totalizador permite al terapeuta navegar alrededor
de diversos obstáculos mientras mantiene un sentido de dirección. Este objetivo es el
pináculo que justifica todos los demás objetivos subordinados. En el contexto de la
terapia ericksoniana, el objetivo primordial detrás de todas las tareas psicoterapéuticas es
hacer que se activen habilidades no reconocidas para que el paciente las utilice
voluntariamente para lograr sus propósitos. Ésta es la meta-teleología del cambio.

En fin, al estudiar la filosofía detrás del enfoque curativo de Erickson, observamos la

36
propuesta de ver la terapia como una oportunidad para que el paciente y el terapeuta hagan
algo significativo en relación con las necesidades del paciente. ¿Hacia qué dirección?
Depende de la voluntad del paciente y no de alguna doctrina externa de cambio. El
objetivo del terapeuta es promover estratégicamente el logro de las metas del paciente.
De esta forma, la terapia no conlleva un espíritu de coerción, superioridad o
adoctrinamiento, sino un espíritu de cooperación, aprendizaje mutuo y descubrimiento.

19
Beecher (1961), Honigfeld (1964), Klopfer (1957) y Volgyesi (1954).
20
Frankl (1973).
21
Erickson (1962c).
22
Bandura (2003).

37
De la misma manera en que un médico puede elegir entre muchos tipos de
medicamento, la terapia puede darse utilizando una interminable variedad de técnicas.
Las estrategias clínicas de las que derivan estas técnicas no deben verse como un
agente curativo, sino como un medio para fortalecer el sistema inmune psicológico y
estimular un proceso interno de curación. Por lo tanto, el énfasis debe ponerse en las
capacidades internas del paciente y no en las acciones del terapeuta. Por último, deben
evitarse los objetivos perfeccionistas y las ideas egoístas; en lugar de pensar “debo
encontrar una solución a este problema”, el enfoque de Erickson era pensar en términos
de la resiliencia del paciente y su esperanza en el futuro.

38
PARTE III

ESTRATEGIAS CLÍNICAS Y TÉCNICAS

“El secreto de la psicoterapia reside en hacer que el paciente haga


algo
que él quiere hacer pero que normalmente no haría”.

Milton H. Erickson (fecha desconocida)

El artesano experto, capaz de realizar tareas complejas, tiene la habilidad para aplicar
rápidamente estrategias para resolver problemas en su campo. Entre más practicamos
una estrategia, necesitamos menos reflexión consciente para realizarla y es más
probable que aparezca de manera espontánea y que se incremente la eficiencia porque
cada decisión consciente representa numerosas cadenas de razonamiento implícito. Por
esta razón, muchas veces los grandes terapeutas tienen dificultades para explicar sus
estrategias clínicas. Las han practicado tanto que si se pusieran a pensar
conscientemente cómo realizan cada paso, titubearían.

Dentro del contexto de la psicoterapia, lo que se ha llamado “intuición clínica” podría


considerarse con mayor precisión “razón implícita”. La razón implícita es un proceso lógico,
no es adivinar creativamente ni tener “suerte”. Para poder adquirir las habilidades que tenía
Erickson para resolver problemas, es necesario entender claramente sus estrategias que
hasta ahora nos parecen enigmáticas. Uno de los objetivos de este libro es discutir algunas
de ellas. Cada estrategia es como un esquema general que puede aplicarse a una gran
variedad de situaciones problemáticas para llegar a nuevas y únicas soluciones. Veremos a
continuación que mientras más amplia sea la aplicación de una estrategia, más útil será.

En el contexto de este trabajo, una estrategia se define como un principio


fundamental de la solución de problemas humanos que permite al terapeuta experto
diseñar técnicas especializadas para enfrentar diferentes retos emocionales o
psicológicos. Las técnicas psicoterapéuticas, como el doble vínculo terapéutico, la

39
prescripción del síntoma, o la instrucción paradójica, pueden agruparse en categorías de
acuerdo a una función común. Las estrategias determinan qué técnicas se deben usar,
cómo y cuándo. Cuando un terapeuta aplica una técnica terapéutica sin comprender bien
su función clínica y sin tener una estrategia, su posibilidad de éxito está regida por el
azar.

Es muy importante entender que éste no es un libro sobre técnicas terapéuticas. No


existen fórmulas paso por paso que se tengan que memorizar para aplicar en cada
sesión. El objetivo de este trabajo es mucho más ambicioso. Para comprender las
estrategias clínicas, y como en toda terapia, se necesita juicio clínico. Sin embargo,
muy pocos terapeutas saben cómo enseñarlo. Erickson explica: “En la psicoterapia
debemos siempre tomar en cuenta la personalidad del individuo... Si es muy amistoso,
hostil, desafiante, extrovertido o introvertido... el terapeuta debe hacer fluir su
comportamiento porque, si es rígido, va a evocar algunos tipos de conducta rígida en el
paciente”1. Las siguientes estrategias dan las bases para tener un juicio clínico y poder
diseñar una técnica nueva para casi cada caso. Aunque cada capítulo contiene una serie
de técnicas usadas por Erickson y por otros, no se trata de imitarlas. Con su juicio clínico,
el terapeuta podrá diseñar o modificar las técnicas que aprenda para poder enfrentar una
gran cantidad de situaciones clínicas únicas.

1 Erickson (1977/2001, p. 3).

40
Las siguientes cinco estrategias: fragmentación, progresión, distracción, reorientación
y utilización, proveen una definición funcional y amplia de las técnicas más
frecuentemente encontradas en el trabajo clínico del Dr. Milton H. Erickson. Cada
estrategia es descrita primero en términos del principio fundamental que sigue y sus
aplicaciones más generales. En cada revisión se encuentran discusiones detalladas y
ejemplos de casos que ilustran diversas técnicas que sirven a una función común. Repito,
las siguientes estrategias no son de ninguna manera excluyentes, por el contrario, deben
verse como colores primarios. Cada una puede acomodarse y mezclarse para crear
respuestas de amplio rango y de gran precisión ante un problema determinado.

Estrategia 1: fragmentación

El granjero histérico

En Minnesota, un médico general atendió a un granjero que llegó corriendo a su oficina


con un brazo roto, doblado. El granjero estaba asustado e histérico. Caminando
rápidamente alrededor de la oficina gritaba: “¡Tiene que hacer algo por mí! ¡Tiene que
hacerme algo!
¡Tiene que hacerme algo!” El doctor lo alcanzó de inmediato y le dijo: “Duele mucho eso,
¿verdad?”. El granjero asintió. Luego el médico le dijo con voz tranquilizante: “Pero
afortunadamente no duelen tus dedos y tu hombro se siente bien. Solamente duele justo
allí. Pero no aquí ni aquí. Justo en ese lugar, eso es todo”. El granjero tuvo que darle la
razón. Después de unos cuantos segundos de que su dolor y su sufrimiento habían sido
restringidos, el granjero se calmó y se sentó en una silla. Su pánico y su terror habían
disminuido. Entonces, el doctor le curó el brazo2.

Es mucho más probable que la curación ocurra cuando la cantidad de recursos para
resolver problemas que tiene una persona son tan grandes como o mayores que el
problema. Para la mayoría de los individuos que buscan ayuda psicoterapéutica, la
duración y la complejidad de los distintos elementos que forman un problema, lo hacen
parecer insuperable. Pero como un atado de leña, las realidades problemáticas pueden ser
fragmentadas de tal manera que la energía total del individuo puede llegar a soportar un
solo tronco a la vez y no toda la leña. Al trabajar en un pequeño fragmento a la vez el
obstáculo se supera. El mismo concepto se refleja en la conocida estrategia militar de
“divide y vencerás”. Dentro del contexto de la psicoterapia, lo que se divide es el
problema y esto proporciona al paciente una sensación de esperanza en que puede tener
logros futuros.

41
La fragmentación es una estrategia amplia con aplicaciones casi ilimitadas. Permite
que el terapeuta fraccione una realidad problemática compacta, en partes más
pequeñas, más fáciles de asimilar.

La fragmentación parece ser una estrategia natural de afrontamiento que puede darse
espontáneamente en individuos que sufren una sobrecarga, como en el caso de un
fuerte trauma. Sintomatologías como la despersonalización, el trastorno de identidad, la
amnesia o la disociación psicosomática, son ejemplos de fragmentación espontánea.
Esta habilidad natural se convierte en una estrategia terapéutica si la utilizamos de
manera voluntaria y por lo tanto queda restringida para que no interfiera en las tareas de
la vida diaria, como en el caso de los síntomas citados anteriormente.

Un ejemplo de fragmentación controlada está en la expresión “he aprendido a dejar el


trabajo en la oficina”. En otras palabras, los hechos estresantes que han ocurrido durante
el día de trabajo son separados de los hechos que ocurren en casa con la familia. Cuando
la persona regresa al día siguiente a trabajar, la mente es capaz de recordar la información
necesaria asociada con esta parte de la realidad. Otro ejemplo es cuando a alguien se le
exige atender demasiadas situaciones estresantes y responde diciendo: “Simplemente no
puedo pensar en eso ahora”, está atendiendo a una pequeña parte de su realidad total.

2 Erickson (1960a y 1962c).

42
Existen muchas maneras de conseguir la fragmentación terapéutica. Cualquier
camino por el que una persona percibe o procesa información puede ser potencialmente
fragmentado de los otros. Se puede fragmentar la conciencia, la memoria, la identidad y
las funciones sensoriales. Sin embargo, no se trata de fragmentar la personalidad del
paciente. Ése no es nuestro objetivo. Lo que el terapeuta busca es fragmentar el problema
clínico. Se trata de integrar los recursos y habilidades del paciente y llevarlos a resolver un
pequeño aspecto de la situación problemática. De la misma manera en que una persona no
está preparada para comer una vaca en una sentada, el terapeuta rebana la sustancia de
la terapia para que las realidades nocivas puedan ser digeridas pedazo a pedazo,
bocado a bocado.

1. Definición del síntoma

En el momento en que definimos algo, se convierte en un fragmento separado de todas


sus manifestaciones potenciales. Cuando se define un comportamiento sintomático,
comienza a perder su carácter invasivo involuntario. Cuando se perfila cuándo ocurre el
comportamiento, dónde ocurre, su intensidad, duración, etcétera, se vuelve más
predecible y con mayor posibilidad de que sea controlado.

Una simple pregunta, tal como “¿exactamente cuándo ocurre el problema?, se


convierte en parte de una estrategia clínica mayor. Cuando se trabaja con una persona
que tiene un problema intangible, incontrolable, es difícil lograr avances, pero una vez
que el problema se define, por ejemplo como relaciones sexuales, se convierte en un
fragmento de toda su situación vital. Y si además se delinea como eyaculación
prematura, entonces el problema se vuelve aún más pequeño. Debemos continuar
preguntándonos, imaginando si este fragmento se puede fragmentar aún más.

Una vez, Erickson le pidió a un hombre en circunstancias similares que explicara


exactamente cuántos minutos podía mantener una relación sexual antes de eyacular. En
este momento el sexo como un todo ya no era un problema, sino sólo un momento
determinado durante la relación sexual, era el problemático. Erickson, partiendo de lo
inevitable de la eyaculación prematura, sugirió a este hombre que experimentara una
“eyaculación parcial” en un momento determinado y guardara lo demás para tener un
periodo mayor de sexo. Fragmentó la eyaculación. Esto era algo que el hombre sentía
que podía hacer y como resultado, su actuación durante el acto sexual mejoró
sustancialmente3.

En algunos casos el paciente se siente agobiado por la sensación de nunca estar libre
del síntoma, especialmente si se trata de dolor o una intensa incomodidad. Bajo estas

43
circunstancias, una pregunta inocua como ¿con qué frecuencia ocurre el problema?
puede brindar resultados sorpresivos. En algunas ocasiones hay un cambio inmediato en
la expresión del paciente cuando comienza a pensar sobre las ocasiones en que está
libre del síntoma. Esta pregunta de valoración comienza sutilmente el proceso de
fragmentar la experiencia de malestar que da el síntoma

Esta misma técnica fue elaborada por Steve de Shazer en el contexto de la terapia
centrada en soluciones4. Usando este enfoque, el terapeuta busca excepciones al
problema. Motiva al paciente a reflexionar sobre ejemplos de cuando el
comportamiento problema no ocurre. El resultado es que el problema pasa de ser
totalmente abarcador a algo que representa sólo una parte de la experiencia de vida del
paciente.

La esencia de lo que sería la terapia centrada en soluciones fue explicada


delicadamente por Erickson durante una conferencia en 1964. Mientras describía la
importancia de cómo se define un síntoma, Erickson trazó el método apropiado para
examinar un tobillo luxado. Si es el tobillo izquierdo el que está lastimado, el médico
debe examinar primero el tobillo derecho para tener una mejor comprensión de cómo se
ve un tobillo normal en este individuo. Al observar el tobillo luxado, el médico será capaz
de señalar no solamente lo que está mal en él sino lo que está correcto5. Este tipo de
enfoque obviamente ayuda a fragmentar el tamaño del problema y proporciona cierto
grado de esperanza.

3 Erickson (1959d).
4 De Shazer (1994).
5 Erickson (1962a).

44
2. Diagnóstico formal

La mujer con una enfermedad mental

Una mujer llegó con Erickson y le dijo que estaba nerviosa porque los vecinos tenían
voces desagradables y ella los escuchaba al menos a dos cuadras a la redonda, aunque
estuvieran murmurando. “Me están molestando –decía– no me dejan dormir y me ponen
muy nerviosa”. Su esposo había intentado razonar con ella, quería que reconociera
que no podía escuchar a los vecinos de la otra calle, pero ella insistía que los podía
escuchar al menos dos cuadras alrededor. Mientras más trataba de convencerla de que
no era así, más se enojaba ella.

Tras escuchar la historia, Erickson le dijo que pensaba que ella debía ir al hospital.
Le dijo que no debía verlo a él ni a ningún otro psiquiatra en su consultorio. La mujer
respondió peguntándole si creía que estaba loca. Usando un tono serio Erickson le
respondió:

“Me avergonzaría usar esa palabra, loca. Soy un hombre de medicina y yo no uso ese
tipo de lenguaje, pero creo que usted está mentalmente enferma”. Le explicó que debía
decirle eso, así como le diría si estuviera físicamente enferma. Erickson continuó:
“Para enfermedades físicas uno va a un hospital que atienda enfermedades físicas;
para una enfermedad mental uno tiene que ir a un hospital mental”.

Al describir el resultado Erickson reportó: “La mujer discutió conmigo de una


manera bastante inteligente pero dijo que tendría que irse a su casa y pensarlo. Su
esposo trató de razonar con ella de que debería ver a otro psiquiatra y que nadie
tendría una opinión tan sombría como la mía”. La mujer le dijo a su esposo: “Él fue
honesto conmigo, me dijo que estoy mentalmente enferma. Tú me has estado diciendo
que no puedo oír a nadie a dos cuadras. Cuando traté de pensarlo no pude hacerlo, me
puse muy nerviosa y quizás el doctor tiene razón”. Unos días después ella insistió en
ser admitida en el hospital, como una enferma mental 6.

Como psicólogo en varias ocasiones he tenido la experiencia de recibir a una persona en


mi consultorio, llevar a cabo una valoración completa, y darle un diagnóstico de
enfermedad mental legitimando lo que la persona vive. Cuando lo escucha, la persona
me ha dicho: “Es un alivio saber esto”. Pero ¿por qué es un alivio?

Resulta interesante que el mismo resultado positivo ocurre cuando se realiza una
prueba estandarizada de psicopatología. En años recientes Finn y Tonsager encontraron
que se puede obtener un alivio significativo simplemente contestando la prueba MMPI y
luego recibiendo los resultados en una sesión de retroalimentación7. Parecería que esto se

45
logra sin ninguna intervención terapéutica formal. Sin embargo, al recibir los resultados
del inventario de psicopatología el individuo adquiere un nuevo vocabulario que
fragmenta efectivamente sus percepciones sobre lo que le ocurre.

Muchas veces, cuando se ofrece un diagnóstico formal, el paciente comienza a sentirse


menos agobiado y menos confundido porque ahora puede separar los problemas que
provienen de la enfermedad mental identificada de todos los demás problemas de la vida
diaria. Antes de que esta fragmentación se orquestara, la persona era menos capaz de
realizar tareas ya que tenía una idea muy generalizada de “soy una persona incapaz de
hacer cosas en la vida” o, como en el caso citado antes, “estoy loco”. Estos pensamientos
estigmatizantes encapsulan a la identidad total, dejándola sin recursos para su
recuperación. Sin embargo, siguiendo el proceso de fragmentación, el individuo es capaz
de pensar: “Soy una persona que tiene depresión y ahora voy a tratar mi depresión... yendo
a terapia... o... haciendo más ejercicio... o... leyendo un libro de autoayuda... etcétera”. La
persona ya tiene rumbo, propósito y, lo más importante, esperanza.

6 Ídem.
7 Finn y Tonsager (1997).

46
3. División del pronóstico

El dolor por cáncer de Cathy

Pidieron a Erickson que viera a una mujer que sufría un terrible dolor por cáncer.
Tenía metástasis en los pulmones y en los huesos de los muslos y la pelvis. El dolor
intolerable no podía ser aliviado con morfina, ni demerol ni otros calmantes. Erickson
entró al cuarto del hospital con el médico de Cathy. Ella repetía y repetía: “No me
lastimen. No me asusten. No me lastimen. No me asusten. No me lastimen...” Cathy sabía
que solamente tenía unos meses de vida. Tenía
36 años de edad y tres hijos; el mayor de once años.

Erickson inmediatamente captó su atención: “Pero debo lastimarte. Debo asustarte.


Debo lastimarte. Debo asustarte. Pero solamente un poco”. Le sugirió que
permaneciera despierta del cuello hacia arriba y dejara que su cuerpo se durmiera.
Usando un tono de urgencia Erickson dijo: “No sé por qué, no sé lo que significa, pero
debes sentir una picazón en la planta de tus pies”.

Cathy, que tenía una desesperada necesidad de alivio del dolor, resistió esa
sugestión: “Lo siento, pero no puedo desarrollar una picazón. Todo lo que puedo sentir
es un adormecimiento en el talón”. Erickson se lamentó amablemente de que ella no
fuera capaz de desarrollar una picazón. Le sugirió que el adormecimiento se extendiera
gradualmente hacia sus pies, piernas, pelvis y hasta su cuello.

Pero cuando llegó a su pecho, Erickson observó: “Aún hay un área de herida en el
sitio de la cirugía. Lo siento, pero no voy a poder quitar ese dolor”. Cathy reconoció su
pena y lo perdonó por su “fracaso”. Ambos estuvieron de acuerdo en que el dolor que
quedaba era menor y que podía soportarlo. Erickson reportó que la vio el 27 de febrero
y que continuó en la mayor parte sin dolor hasta que cayó en estado de coma el 25 de
agosto, a lo que siguió una muerte rápida8.

La fragmentación y todas las estrategias deben realizarse para el paciente y no para


“curar”. Esto deja espacio para la falta de perfección. En lugar de tener que resolver
TODOS los aspectos de un síntoma complejo, puede ser que el paciente tenga éxito en
resolver el 90% del problema o quizás solamente los síntomas más problemáticos sean
aliviados. Insisto a los terapeutas que quieren curar a sus pacientes, a que se pregunten
si “obtener un resultado parcial es menos bueno que no obtener ningún resultado”.

Es más probable que la curación se dé cuando el terapeuta haya podido sacar al


paciente del esquema de “todo o nada” para que empiece a pensar que sí puede lograr.

47
Llamamos división del pensamiento a la introducción de esta idea y la revisión que
hacemos en conjunto con el paciente sobre las posibilidades. El objetivo es separar lo
imposible de lo posible. El esfuerzo es en conjunto porque en última instancia al
paciente le toca decidir lo que él o ella es capaz de lograr.

Esta misma estrategia terapéutica ha sido empleada por muchos individuos que
buscan ayuda en Alcohólicos Anónimos. Mientras desarrollan fortaleza para combatir
un problema aparentemente insuperable, rezan la Oración de la Serenidad: “Señor, dame
la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las
cosas que sí puedo cambiar y la sabiduría para saber la diferencia”. Esta auto-valoración
es una división del pronóstico.

Podemos también dividir el pronóstico introduciendo la idea de etapas. Gracias al


trabajo pionero de teóricos como Kübler-Ross9, las personas que enfrentan la muerte de un
ser cercano ya no se encuentran atrapadas por un periodo de aislamiento y negación
indefinido, si saben que ésta es solamente la primera etapa. Cuando lo reconocen, el
enojo se convierte en un algo separable de lo demás. Siguiendo las etapas del enojo,
regateo y depresión, la persona puede tener la esperanza de llegar a la etapa final que
es la aceptación, de la misma manera que un corredor de largas distancias primero espera
de llegar a la marca de 5 millas, luego la de las 10 millas y ahí en adelante. Una afirmación
común es: “El problema era demasiado grande para poder pensar en él, lo que
necesitaba era enfocarme en una pequeña área y ver algún avance”. La ventaja de dividir
en partes un problema con “etapas” es que proporciona al paciente un mapa hacia la
“etapa final” en la que el problema se resuelve.

8 Erickson (1962a).
9 Kübler-Ross (1969).

Esta estrategia es más efectiva cuando se dice al paciente cuáles son las señales que
debe esperar y qué puede esperar durante cada etapa, para que pueda medir su progreso y
legitimar el resultado que el terapeuta predice. Cuando Erickson trabajaba con pacientes
en obstetricia, explicaba a sus pacientes que el trabajo de parto consistía en tres etapas y
les decía que estarían demasiado ocupadas durante la segunda y tercera etapas como para
prestar atención al dolor del parto, así que no estaría mal sentirlo durante la primera
etapa. Él explicaba: “He estructurado la situación de tal manera que puedan sentir las
contracciones cuando sean ‘menos perturbadoras’”. En algunos casos, Erickson describía
el trabajo de parto fragmentado en 5 ó 6 etapas, especialmente si la mujer parecía
necesitar más de una etapa para sentir las contracciones10. No importaba cuántas etapas
se usaran para fragmentar el problema, lo esencial era sugerir que el inevitable malestar
era solamente una parte del total.

48
Otra interesante versión de la división de pronóstico se obtiene dividiendo mente y
cuerpo. Cuando trabajaba con personas con discapacidad física, grave, a menudo,
Erickson iniciaba su trabajo diciendo: “Existe una base orgánica en tu dolor, y no hay
nada que pueda hacer al respecto. Sin embargo, también existe un componente
psicológico y eso es algo con lo que podemos trabajar”. Tras separar los aspectos
orgánico y psicológico de un problema, el paciente es capaz de tomar acciones
deliberadas en un área en la que puede tener algún control.

En uno de esos casos, mientras trabajaba con un niño que tenía asma, Erickson le
explicó: “Parte de tu asma es orgánica y otra parte se debe al miedo”. Erickson entonces
le demostró lo difícil que es respirar cuando una persona se pone nerviosa y contrae los
músculos de su pecho. El saber que podía tener algún control sobre un fragmento de su
problema ayudó al niño a sentirse menos asustado. Como resultado, la frecuencia y la
severidad de sus ataques de asma se redujeron11.

En el caso del dolor por cáncer de Cathy, Erickson incorporó una sutil y elegante
forma de fragmentación, hizo una división de pronóstico sobre la cantidad de
sufrimiento que ella experimentaría en el futuro. Erickson comenzó a separar su dolor en
fragmentos cuando le sugirió una comezón en los pies, lo que estaría añadiéndose a su
dolor. Erickson explica: “Le sugerí eso para hacer que empezara a funcionar desde ella,
que empezara a usar sus propios aprendizajes corporales de acuerdo con sus propios
patrones de respuesta”. Cuando respondió inesperadamente con el adormecimiento,
Erickson usó la progresión (es decir, tomó algo pequeño y gradualmente lo incrementó
en tamaño). Tuvo la sabiduría de reconocer que la situación de Cathy no era un estado
que pudiera asociarse con vivir libre de dolor, por lo tanto, le dio la opción de conservar
un pequeño fragmento de dolor, y que iba a pasar aunque era un dolor derivado de la
cirugía que pasaría al sanar la herida. Este tipo de pensamiento hizo posible que la mayor
parte del dolor y los síntomas problemáticos fueran descartados. La división del
pronóstico abrió la puerta para utilizar otras técnicas.

10 Erickson (1959a).
11 Erickson (1960c).

4. Disociación consciente/inconsciente

El recuerdo traumático del estudiante

Cuando Erickson daba clases en la escuela de medicina, un estudiante le comentó que


tenía curiosidad por recobrar un recuerdo olvidado por largo tiempo. Erickson aceptó

49
que fuera sujeto para una demostración. En un profundo estado de trance, el estudiante
anunció: “Me estoy asustando, asustando mucho, pero no puedo pensar en nada”. En
pocos minutos fue poniendo una expresión de terror que alarmó mucho a los
estudiantes de medicina. Titubeante jadeaba: “Estoy asustado, y me voy a poner muy mal,
pero no sé por qué”. El estudiante comenzó a arquearse. Su respiración era fuerte y
espasmódica, sus manos se ponían tensas y se soltaban compulsivamente y parecía a
punto de sufrir un colapso. Erickson introdujo una serie de descansos, seguidos de más
trabajo hipnótico.

Cuando el estudiante declaró: “Esto es demasiado grande, no puedo hacerlo,


dígame cómo”, Erickson respondió: “Tú dices que es muy grande. ¿Por qué no
hacemos una parte aquí y otra parte allá, en lugar de todo a la vez, y luego puedes poner
las partes juntas para tener todo completo?”. Después lo despertó con instrucciones de
descansar y tener una total amnesia de lo que había pasado en el trance. El estudiante
despertó, se limpió el sudor de la cara y dijo que debía haber comido algo que le hizo
daño porque se sentía enfermo del estómago. Más tarde, después de estar nuevamente
en estado hipnótico, el estudiante sonrió y dijo: “Es curioso, acaba de aparecer una
escena en mi mente, es tan clara como si estuviera allí mirándola. Estoy en Oklahoma.
Vamos a ver, tengo casi ocho años”. Luego experimentó un ataque de terror mientras el
recuerdo traumático se hacía consciente.

Cuando era niño, había estado jugando en el granero con un niño llamado Johnny.
Surgió una pelea y mientras luchaban con una horquilla para el heno, uno de los picos
se le enterró a Johnny en la pierna. Cuando Johnny gritó, le sacó el fierro y se horrorizó
al ver salir la sangre a chorros. Después de llamar a un doctor, su padre lo agarró y le
dio una paliza. Mientras estaba ahí recostado recibiendo los golpes, miraba la capa
verde de moho en el bebedero de los caballos. Su padre luego lo arrastró hasta la casa
y lo hizo que se quedara parado viendo a Johnny. El doctor le inyectó suero
antitetánico, explicando la razón. Después de escuchar eso el padre golpeó al hijo de
nuevo. Cuando el doctor se fue, Johnny entró en shock anafiláctico. Los ojos se le
hincharon y se le cerraron, la lengua se engrosó y salía de su boca, y se puso de un
“horrible color verdoso”. Vio al doctor poner otra inyección, insertar una cuchara en la
boca de Johnny y luego sacar un escalpelo para cortarle la garganta.

Estaba completamente horrorizado de que Johnny estaba siendo “tasajeado como un


cerdo”. Toda esa noche soñó con la piel de Johnny poniéndose “horriblemente verde
como el bebedero de los caballos”. Al día siguiente lo obligaron a ver al doctor curar la
herida, y el área que la rodeaba estaba “de un horrible color, verde y asqueroso”. Ese día
más tarde, el niño olvidó bombear agua para los caballos y de nuevo recibió una paliza
de su padre en la misma posición del día anterior.

Después de haber recuperado este recuerdo, el estudiante dejó la clase cansado y

50
agotado. Los demás estudiantes recibieron instrucciones de no discutir el asunto. Una
semana después el estudiante visitó a Erickson y le dijo que había aprendido muchas
cosas sorprendentes acerca de él como resultado de su recuerdo recobrado. Ya no
estaba tan interesado en la psiquiatría. En lugar de eso había comenzado a estudiar
medicina interna. Además, su actitud hacia la dermatología había cambiado. Antes,
había sido incapaz de estudiar el libro de texto, a pesar de numerosos esfuerzos. Cada
vez que iba a la clínica de dermatología se enfermaba y tenía que irse. Además, a
pesar de frecuentes amenazas de la facultad, había estado evitando asistir a pláticas
sobre esa materia. Ahora estaba estudiando dermatología con interés y disfrutaba las
clínicas12.

12 Erickson (1955/2001).

Aunque el uso de la fragmentación, de una u otra manera, puede encontrarse en casi


cualquier forma de psicoterapia, los ejemplos más dramáticos pueden encontrarse en los
procedimientos hipnoterapéuticos. En hipnosis el medio más común de dividir la
conciencia es hablar en términos de mente consciente en oposición a la inconsciente.
De hecho, el concepto fundamental de “ir a buscar una pista” sugiere una
fragmentación de la percepción y del procesamiento de la información.

Por ejemplo, se puede pedir a un paciente en trance que use la “mente inconsciente”
para comunicar una idea excesivamente dolorosa, una idea que previamente ha sido
demasiado amenazante para comunicarla o incluso considerarla. Después de que la
información ha sido revisada, puede ofrecérsele la opción de dejarla en el inconsciente
hasta que esté listo para revisar la información en el nivel consciente. Cuando un
paciente entra a terapia convencido de que no puede confiar en su propio pensamiento, la
maniobra típica ericksoniana es explicar que tiene una mente inconsciente (de la que no se
ha percatado) en la que puede confiar por completo. Así que en lugar de pensar que está
“todo mal”, el paciente recibe la idea de que hay un fragmento de la mente que es
confiable. Esta conceptualización de la mente inconsciente es completamente diferente
del punto de vista desarrollado por Freud.

Dos técnicas hipnóticas frecuentemente utilizadas para la disociación son las señales
ideomotoras y la escritura automática. En el caso de las señales ideomotoras se establece
una señal de “sí” y una señal de “no” identificando movimientos con la cabeza o con
los dedos que corresponden a cada una. La escritura automática es un procedimiento
más complicado en el que la persona es entrenada para mover los dedos
automáticamente con una pluma o un lápiz en la mano. El resultado es una especie de
garabateo que no requiere atención consciente. Usando cualquiera de estas dos técnicas
se pueden responder preguntas sin pasar por la conciencia.

Para aquellos que no les gusta usar la referencia metafórica de mente consciente y

51
mente inconsciente, hablar de memoria implícita y memoria explícita resulta igual de
útil. La memoria implícita es cualquier recuperación de información que dispara
solamente sensaciones corporales, sin la percepción de un evento específico o grupo de
palabras. En contraste, la memoria explícita contiene todos los detalles asociados con
la información recuperada. Este proceso es una función natural de la mente que puede
ser empleado de manera estratégica en lugar de usarla al azar. El terapeuta solamente
necesita ofrecer al paciente la oportunidad de procesarla en forma disociada. Esto se
demuestra en el ejemplo anterior.

Durante el trabajo con el estudiante de medicina, Erickson explicó cómo podía ser
recuperado el recuerdo traumático. Guió el proceso haciendo a su paciente las siguientes
preguntas: ¿Quieres que todo el asunto surja a tu conciencia de una vez? O, ¿prefieres que
aparezca en porciones, parte por parte, pudiendo detener el proceso y regular su fuerza
para soportar más fácilmente lo que seguía a continuación?
¿Quieres separar los elementos afectivos de los cognitivos? y ¿cuáles quieres
experimentar primero? O, ¿te gustaría que el recuerdo siguiera el mismo desarrollo que la
experiencia original?13

13 Ver Erickson (1955/2001).

Como se demostró con este caso, cuando una realidad amenazante se fragmenta en
un ambiente seguro, el recuerdo puede ser más fácilmente asimilado.

Esta metodología no es solamente útil para procesar recuerdos traumáticos, también


puede emplearse para tratar el miedo al cambio. Una persona que tiene miedo de
casarse, tener hijos o cualquier situación de avance en sus condiciones de vida, puede
ser tratada discutiendo estas posibilidades solamente durante el trance mientras se está
usando la mente inconsciente. Si le damos permiso de olvidar lo que sucedió en trance
(amnesia), cuando la persona sale del trance las ideas amenazantes están disociadas de su
“conciencia normal”.

5. Disección

La mayoría de los terapeutas están familiarizados con el término “orientación en tiempo


y espacio”, pero pocos aceptarán la manipulación intencional de la orientación en tiempo
y espacio a través de la fragmentación. Sin embargo, esto sucede con frecuencia en otros
tipos de terapia, por ejemplo cuando un paciente llega con el psicoanalista y descubre
que consideraba hasta entonces su personalidad es una combinación de yo, superyó y
ello. Si el paciente va a ver a un terapeuta entrenado en análisis transaccional, al salir de
la sesión probablemente pensará que tiene un ego parental dominante y que le produce

52
problemas. Cualquier forma de observar el mundo interno de la persona es
fragmentación, y como muchas escuelas de psicoterapia han descubierto, generalmente
ayuda al paciente a establecer metas y objetivos de cambio.

Los ejemplos más drásticos de disociación de la identidad pueden encontrarse en las


terapias vivenciales como la gestalt, el psicodrama o la hipnosis. Cuando se le pide a un
paciente que mire a una silla vacía y luego que hable con su madre, ocurre una
fragmentación ya que la persona se disocia de su experiencia cotidiana. Lo mismo
sucede cuando se pide a una persona que represente el papel de ella misma en diferentes
épocas de su vida. Esta fragmentación crea nuevas opciones ya que se enfrentan distintos
aspectos de la identidad unos contra otros. Cada una de estas técnicas puede alterar
simultáneamente las tres esferas de la orientación de la realidad utilizadas en un contexto
terapéutico, controlado.

También podemos hacer una disociación del cuerpo. Cuando Erickson trabajaba con
individuos que tenían una imagen corporal perturbada o miedo de alguna de sus
funciones corporales como por ejemplo, las sexuales, usaba con frecuencia una técnica
que denominaba auto-examen microscópico. Una vez con una mujer que se quejaba de
frigidez, Erickson sacó un libro de medicina y la ayudó a estudiar cada fibra y tejido del
sistema reproductivo femenino. Tras considerar cada una de estas partes y de discutir
las funciones de cada órgano y cada pieza de tejido, Erickson tocó el tema del orgasmo.
Le preguntó qué tan útil sería su mano si solamente pudiera sentir en un lado. La mujer
afirmó que su mano debería sentir en ambos lados. Entonces, Erickson la animó a que
probara a sentir su orgasmo en la parte izquierda de la vulva en una relación sexual y en
la parte derecha de la vulva en otra. De esta manera ella no tuvo que sentir todo el
orgasmo de una vez sino en partes, divididas en el tiempo. Más adelante, la mujer
reportó que era capaz de tener orgasmos muy satisfactorios14.

La fragmentación y el examen microscópico de su anatomía, disminuyeron en ella las


emociones y pensamientos negativos asociados al sexo y le ayudaron a ver de una
manera diferente esta importante función biológica y social.

14 Erickson (1960b).

6. Fragmentación de tiempo y espacio

El hombre que no podía manejar fuera del pueblo

Un hombre con intensos ataques de pánico acudió a Erickson en busca de ayuda. Al

53
manejar, sólo podía hacerlo en algunas calles. Sus evitaciones fóbicas estaban
aumentando mientras su habilidad para moverse estaba disminuyendo. Tenía la certeza
de que si manejaba fuera de los límites de la ciudad, se desmayaría al volante. Erickson
le dijo que llevara su coche hasta el desierto, en una calle desierta, muy tarde en la
noche. Al llegar al límite de la ciudad, debía detener su coche y permanecer recostado
en la cuneta junto al camino. Después de un determinado periodo de tiempo, debía
regresar a su coche, manejar hasta el siguiente poste telefónico, detenerse de nuevo y
recostarse en la cuneta. Le dio una receta médica explicando la terapia por si la policía
se acercaba a ver qué sucedía. El hombre siguió las instrucciones. Después de un
tiempo se cansó de estar parando en cada poste y manejó en forma normal hasta el
pueblo siguiente15.

15 Erickson (1958e).

Lo que agobiaba a este hombre era la sensación de espacio ilimitado. Así que Erickson
utilizó los postes de teléfono para crear secciones fuera de los límites de la ciudad.
Cuando el hombre se dio cuenta de que podía viajar de ciudad en ciudad, estaba
extrapolando la lógica de la estrategia presentada por Erickson.

Las terapias modernas tienden a considerar la valoración y la intervención como dos


eventos mutuamente excluyentes. Algunos métodos de valoración usados en terapias de
modificación del comportamiento y terapias post-modernas se consideran, a veces, el
inicio de la intervención. Sin embargo, al hacer preguntas como: “Normalmente,
¿cuándo siente su problema con mayor intensidad?”. O, “¿dónde se encuentra cuando
el problema aparece?”, la valoración se vuelve un agente terapéutico al separar en
partes el tamaño del problema.
Además, en lugar de sentirse agobiado por el problema, el paciente puede así reconocer
excepciones significativas, libres de problema.

Hace poco entrevisté a un niño con una mueca de dolor. “¡Ya no lo soporto! ¡Ya no
soporto nada de esta tensión!”. Después de preguntarle qué le causaba más estrés,
observé inmediatamente que disminuyó la tensión en su cara y sus hombros. Lo que
realmente lo molestaba ocurría solamente dos o tres veces a la semana. No resolvimos
todos sus problemas, pero ya no sintió la carga tan pesada.

Encontramos otros ejemplos de esta estrategia en otros contextos. Dale Carnagie


proponía a sus alumnos preocupados de no cumplir con sus tareas que las dividieran en
“partes para cada día”. Los Alcohólicos Anónimos han incorporado la misma estrategia
al crear el mantra de “sólo por hoy”.

Erickson fragmentaba el dolor distinguiendo entre experiencia inmediata, recordada

54
y anticipada. Luego sugería amnesia para el dolor recordado y para el anticipado,
eliminando así dos terceras partes del problema. En un caso de este tipo, un hombre
estaba muriendo de cáncer. Su sufrimiento era intolerable y se presentaba como dolor
agudo y punzante cada diez minutos seguido por un severo dolor sordo. Cuando el dolor
punzante aparecía, el hombre gritaba de manera incontrolable. Erickson utilizó varios
procedimientos, como la disociación hipnótica y la distracción, “puedes distraerte
mirando esa joven enfermera por allá” (una enfermera alucinada, por supuesto). Sin
embargo, su primera intervención fue el dolor. Erickson le explicó que su recuerdo del
dolor era una tercera parte del dolor, y anticipar el siguiente momento de dolor era la
otra tercera parte, finalmente la otra parte era la duración del dolor agudo. Puesto que
ningún fármaco podía hacer desaparecer el dolor, Erickson le dijo que era demasiado
esperar que la hipnosis quitara todo el dolor. Así que el dolor se redujo a la tercera
parte de su tamaño original. El hombre aún gritaba de dolor de vez en cuando, pero no
recordaba la experiencia del dolor ni anticipaba el dolor futuro16. El peor dolor es el que
no termina. Cuando el tiempo se divide en partes, la esperanza y la resistencia se
incrementan.

Erickson a menudo trabajaba fragmentando al mismo tiempo la persona, el lugar y el


tiempo. Como hizo en el caso de Rebeca y su reacción a los ataques del perro policía.

Como se describió antes, Erickson comenzó por ofrecerle una buena opinión de ella
misma. La ayudó a reír y sentirse sin miedo. Entonces fragmentó el tiempo al señalarle la
diferencia entre lo mal y atemorizada que se había sentido después del ataque y lo bien
que se sentía en ese momento. Luego él fragmentó el espacio al señalar que ahí adonde se
encontraba en ese momento estaba contenta, y si estuviera en la casa del perro se sentiría
asustada. La idea era que ella podía estar en muchos lugares donde no estaba asustada,
porque el perro no estaba allí. Rebeca podía estar de acuerdo en esto. Luego, Erickson
fragmentó la “persona” del perro al describir a su inofensivo perro labrador. Después de
ofrecerle la oportunidad de conocer a su labrador y disfrutarlo, Erickson señaló que no
todos los perros la asustaban sino sólo los perros policía enormes y agresivos. Rebeca
podía estar de acuerdo con todas estas propuestas que ayudaron a su curación17.

16 Erickson (1959b).
17 Erickson (1963).

7. Aplicaciones de la fragmentación en general

Como se ha mencionado en este capítulo, la fragmentación no es una técnica específica


sino una estrategia. Mientras que las técnicas están limitadas a ciertos problemas y a
ciertos tipos de personalidades, las estrategias ofrecen principios para hacer una

55
valoración clínica.

Si la persona no puede enfrentar la totalidad de la situación, la lógica de la


fragmentación nos lleva a preguntarnos: “¿Cuál es la parte que sí puede enfrentar?,
¿dónde y cuándo el paciente se sentirá más capaz de hacerlo? Probablemente el Dr.
Erickson se hacía este diálogo interno.

Esta estrategia está contraindicada cuando el paciente pudiera sentir que sus
preocupaciones no son tomadas en serio si se fragmentan; por ejemplo, minimizando el
sufrimiento del paciente, sin respetar su derecho de experimentar dolor. Es más probable
que esto ocurra cuando el terapeuta está incómodo al presenciar el dolor y responde con
mensajes como: “en realidad no es tan malo”, o “se sentiría mucho mejor si viera las cosas
de manera distinta”. Por supuesto, esta no es una verdadera forma de fragmentación.
Cualquier esfuerzo para minimizar el legítimo sufrimiento del paciente es
desconsiderado y ofensivo. Siempre que un paciente le decía a Erickson lo triste y
miserable que se sentía, él reconocía lo que le decían y lo aceptaba como un hecho.
Erickson creía que solamente después de aceptar la realidad del paciente éste podía
aceptar nuevas ideas.

Por ejemplo, Erickson dijo a su hijo Robert de tres años que se había lastimado:
“Duele mucho ahora, y quizás siga doliendo por un rato”. Fragmentó el tiempo, “por un
rato, en lugar de toda la vida de sufrimiento” y así sugirió que el dolor no duraría mucho.
Su afirmación no fue desconsiderada ni ofensiva. Éste es el tipo de cuidado que
debemos tener al utilizar esta estrategia.

8. Ejercicio de auto-desarrollo usando la fragmentación

Una de las mejores maneras de comprender el papel de la fragmentación en la resolución


de problemas humanos es vivirla. Espero que al estar leyendo el texto cada quién se haya
detenido a considerar las veces en que se hayan sentido más capaces de enfrentar un
problema dividido en pequeñas partes. Quizás incluso algunos ya utilicen esto en su
terapia sin darse cuenta de que es una estrategia clínica con aplicaciones generales.

El siguiente ejercicio está diseñado para aprender a fragmentar, pero también puede
utilizarse en la práctica clínica, con buenos resultados.

1. Recuerda un momento en que te sentiste agobiado, agobiada por circunstancias de


la vida. Recuerda todos los elementos que contribuían al sentimiento general de
malestar. Si existe un recuerdo doloroso o traumático que podría surgir con este ejercicio,
date unos minutos para asegurarte de que estás listo, lista para hacer este tipo de trabajo.

56
2. Ahora visualiza un muro frente a ti. El muro representa la barrera que se
interpone entre tú y tu felicidad. Si eres de las personas que aprenden tocando las cosas,
entonces puedes construir realmente una barrera con pequeños objetos alineados como
un muro o pared. Cada ladrillo de este muro representa algún aspecto del problema.

3. Dedica algún tiempo a enfocarte en tu deseo de cruzar esta barrera. Ya no quieres


estar atorado, atorada en este lado molesto del problema. Para alcanzar la paz y la
comodidad debes atravesar hacia el otro lado. Te sentirás mucho mejor una vez que lo
hayas logrado.

4. Ahora enfoca tu atención en la parte del problema para el que estás mejor
preparado, preparada para trabajar en este momento. Concéntrate en un solo ladrillo y
piensa lo que podrías hacer o decir que te permitiría apartar de tu camino. (Si estás
usando un muro tangible, puedes mover a un lado uno de los objetos una vez que lo
hayas trabajado con éxito.)

5. Ahora concentra tu atención en una parte del problema que ya viviste en el pasado
y que superaste con éxito. Esto debe permitirte derribar algunos ladrillos más del muro.

6. Ahora piensa en una parte del problema para la que podrías obtener apoyo.
Dedica algún tiempo a pensar sobre la forma en que otros estarían dispuestos a ayudarte.

7. El muro puede seguir siendo fragmentado al considerar qué parte del problema te
preocupa menos. Piensa con qué aspectos del problema podrías vivir cómodamente por
ahora.

8. Pregúntate, ¿qué parte del problema es más probable que cambie con el tiempo?
¿Cuál de estos aspectos podría resolverse solo? Esto te permitirá derribar algunos
cuantos ladrillos más.

9. Si ya has hecho suficiente espacio para cruzar, puedes visualizarte caminando a


través y hacia el otro lado. Traza un círculo alrededor de lo que queda del muro y
decide si estás listo, lista para detenerte aquí o si quieres encontrar otras maneras en que
puedas fragmentar más el problema.

Nota: Para los propósitos de este libro, este ejercicio ha sido redactado para ser usado
por el lector o por la lectora. Sin embargo, también puede usarse en un grupo. El muro se
construye usando una línea de personas tomadas de los brazos. La persona que debe pasar
a través del muro identifica a cada persona como una parte del problema. Una vez que
esa parte del problema se ha abordado, los brazos se separan o se pide a la persona que
pase a tomar asiento. Una vez que se completa el trabajo, la persona tiene la oportunidad

57
de caminar realmente a través del muro. Esto produce con frecuencia resultados
poderosos, con cambios visibles en el comportamiento de la persona.

Estrategia 2: progresión

El hombre que maldecía a la vida

Como ya contamos, llevaron ante Erickson a un hombre que había pasado once años en
silla de ruedas por una artritis muy dolorosa. Estaba tan enfermo que no podía mover
las rodillas, los brazos ni la mayor parte del cuerpo. Solamente podía hacer un pequeño
movimiento con su pulgar y mover el cuello. Pasaba el tiempo diciendo obscenidades y
enojado por su situación. Después de trabajar con Erickson durante meses, recobró la
habilidad para caminar, sólo le quedaba un ligero cojeo y ocasionalmente tenía que
guardar reposo en cama por largos períodos. Sobre este caso, Erickson comentaba: “Mi
sensación era que si podía mover la articulación distal del pulgar luego podría mover
la articulación conectada a ella, y si podía mover esa, podría mover el dedo contiguo
que también estaba conectado y así ir logrando poco a poco más movimiento”.

La tarea de Erickson era motivar al hombre a realizar algún tipo de acción que lo
llevara a curarse. El elemento terapéutico de esta acción era la extensión, lenta pero
continua de sus habilidades. Sin embargo, Erickson confesó: “No tenía la menor idea de
que un año después estaría sin silla de ruedas y manejando un camión. Él usó toda la
energía que había estado malgastando en insultos para ejercitar primero su pulgar,
luego sus dedos, brazos y finalmente todo su cuerpo”18.

18 Erickson (1957).

Algunas veces el terapeuta no cree que el paciente pueda progresar porque le parece que
su objetivo es muy grande y el paciente, por su parte, está atrapado en la creencia de que
va a fracasar porque ha vivido, sentido, la fuerza de su comportamiento sintomático y
tiene una historia de fracasos. Eso lo hace ignorar las maniobras terapéuticas o
simplemente resistirlas. Pero no importa qué tan dañada pueda estar una persona. Si le
proponemos una tarea terapéutica muy pequeña y simple, hará la prueba. Los recursos
psicológicos pueden construirse lenta y sutilmente, colocando un ladrillo sobre otro,
creando una progresión de pasos significativos. Cada vez que la persona ve un progreso
chiquito, gana confianza, se fortalece y se siente más apto para enfrentar el siguiente
reto. Cada vez es menor la distancia que lo separa del objetivo terapéutico. De esta
manera, el terapeuta es capaz de construir logros aparentemente imposibles, paso a
pasito, a partir de tareas pequeñas y simples, haciendo crecer la esperanza.

58
Este proceso terapéutico es de alguna forma sinónimo del concepto de adaptación, que
se logra a través de pequeños cambios acumulativos. Como podemos observar en la
naturaleza, todas las criaturas necesitan tiempo para adaptarse a los cambios en el medio
ambiente.

Toda la naturaleza evoluciona lentamente al paso del tiempo. Lo mismo sucede con la
progresión.

Tenemos otro ejemplo:

Un hombre llegó a consultar a Erickson. Entró en la oficina y le dijo: “Peso 150


kilos, quiero salir de aquí pesando 75 kilos”. Erickson le preguntó: “¿Cuándo quieres
salir de aquí pesando 75 kilos?”. El hombre repitió: “Hoy”19. No estaba dispuesto a
invertir ningún tiempo en el proceso de recuperación, ni podía ver lo absurdo de su
petición.

19 Erickson (1962c).

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Dentro del contexto de la enfermedad orgánica, observamos cómo cada persona tiene
su propio paso para avanzar. Algunos individuos se recuperan rápidamente y otros
requieren más tiempo. Dentro del contexto de la psicoterapia, la progresión está ligada al
desarrollo de nuevas habilidades y a la generación de esperanza. Es indispensable que el
paciente reconozca que necesita un tiempo razonable para su recuperación. Erickson
ilustraba este concepto con el siguiente diálogo:

Paciente: ¿Cuánto tiempo tomará curar mi problema?


Erickson: ¿Durante cuánto tiempo ha tenido este problema?
Paciente: Diez años.
Erickson: Bueno, yo no quisiera tardar en curarlo el tiempo que le tomó a usted
desarrollar el problema y venirme a consultar. Debe poder curarse en
mucho menos de diez años. Pero seamos razonables, déme una cantidad
suficiente de tiempo.

Tanto el paciente como el terapeuta necesitan tener expectativas razonables y pensar


en una progresión. En lugar de esperar una cura instantánea, observar la más mínima
evidencia de progreso y crear con ella una mayor expectativa de éxito.

La afirmación “el tiempo cura todas las heridas” no siempre es cierta. Sin embargo,
es verdad que todas las heridas requieren cierta cantidad de tiempo para sanar. Y de la
misma manera en que una enfermedad puede avanzar con el tiempo, la curación puede
tener un pequeño comienzo y progresar hasta algo mucho mayor. En forma similar, los
cambios de comportamiento requieren aprendizaje, y el aprendizaje toma tiempo. Cada
nueva habilidad que se desarrolla se convierte en la base de una nueva y más sofisticada
forma de actuar. Primero los cambios son microscópicos, luego como un embudo,
gradualmente aumentan en dimensión.

La estrategia de la progresión puede ser reconocida como un componente clave en la


mayoría de formas de cambio sustentable; no obstante, los inicios sutiles de este
proceso pueden fácilmente perderse de vista. En la misma forma que uno reconoce la
progresión de una enfermedad, los terapeutas necesitan estar entrenados para reconocer
la progresión o avance de la curación.

La progresión es una estrategia crucial para el manejo efectivo del miedo, al cambio, a
enfrentarse a lo desconocido. Erickson señalaba: “...si lo hago rápidamente, lo voy a
asustar mucho, no voy a obtener resultados, lo voy a aterrorizar. Voy a perder al paciente.
No le voy a hacer ningún bien ahorrando tiempo”20. Y explicaba: la progresión implica
querer pasar tiempo con el paciente, acompañándolo, contestando sus preguntas,
escuchando sus preocupaciones y reduciendo sus miedos, exponiéndolo al cambio poco a

60
poco.

20 Ídem.

Cuando describía la estrategia de la progresión, Erickson a menudo usaba la


siguiente analogía: cuando un médico palpa un órgano inflamado, no oprime justo en el
centro del área que el paciente describe como dolorosa. En lugar de eso, comienza en la
periferia y con suavidad va moviendo los dedos hacia donde duele. De la misma
manera, es una buena idea empezar con un problema sencillo, que el paciente confíe
que puede mejorar, en lugar de empezar en el núcleo mismo de la situación neurótica.
Comenzar en un aspecto mucho más periférico y trabajar hacia el área de mayor dolor y
sensibilidad.

Aunque muchos tipos de psicoterapia usan la progresión, está inmersa en la misma


entretela de la hipnosis formal y de la inducción hipnótica en particular. Más que tener la
expectativa de alcanzar instantáneamente un estado de repuesta hipnótica, el sujeto es
lentamente guiado hacia el trance por medio de la relajación progresiva, o la imagen de
estar flotando o levitando lentamente un brazo, etcétera.

Todas estas técnicas tienen en común la progresión. De hecho, la profundización del


trance casi siempre se hace mediante una serie de pequeños pasos: “Mientras cuento del
1 al 20 entrarás cada vez más profundamente en trance”. “Cada vez que entres en trance,
podrás responder mejor a las sugestiones”. “Con cada respiración te estás sintiendo más
y más cómodo, cómoda”. Cuando se usa en hipnosis la progresión, ésta funciona como
una analogía del avance en la terapia. El paciente se pregunta: “¿seré capaz de entrar en
trance?”, y luego, “¿la terapia me ayudará a recuperarme?”. Si la respuesta a la primera
pregunta es “sí”, se habrá dado el primer paso hacia la curación.

Podemos decir que la psicoterapia en sí es un proceso progresivo. El cambio requiere


tiempo y una actitud dispuesta a participar. Mientras discutía sobre la importancia de
promover la participación y la cooperación, Erickson a menudo decía: “Si puedes lograr
que se muevan una pulgada, puedes cambiarlo”. Es decir, “Todo viaje largo comienza
con el primer paso”. Estimulamos al paciente a ir paso por paso en dirección de lo que él
reconoce como éxito. Este progreso gradual le permite desarrollar las estructuras
necesarias para lograr el cambio.

1. Progresión geométrica

Un caso de neurodermatitis para el que no había tratamiento

61
Llegó un hombre pidiendo ayuda a Erickson, con una neurodermatitis considerada
incurable. Las escamas de su piel cubrían su cuerpo y le causaban un gran malestar.
Sufría de insomnio y tenía una dolorosa comezón en la cara, piernas, brazos y espalda.
Tras examinarlo, Erickson le preguntó: "¿Estaría usted dispuesto a mejorar sin
notarlo?". Erickson le explicó que si mejoraba una millonésima del uno por ciento en dos
semanas, y luego cuatro millonésimas de uno por ciento después de tres semanas, el
cambio definitivamente permanecería sin notarse. El hombre quedó de inmediato
fascinado con la idea. Erickson señaló que en 21 semanas podría mejorar un uno por
ciento completo y eso aún sería imperceptible. Sin embargo, le advirtió: “Ocho semanas
más de duplicar el progreso lo llevaría a 128 por ciento, lo que es demasiado rápido
para vencer una enfermedad que ha durado toda la vida”. El hombre estuvo de acuerdo
en que era demasiado rápido y continuó siguiendo con gran interés la lógica detrás de
la insistencia de Erickson en que el progreso se mantuviera lento.

Esta primera visita ocurrió el 17 de marzo. Su siguiente cita fue cuatro semanas más
adelante, donde el hombre informó a Erickson que él sabía que estaba mejorando pero
era absolutamente imperceptible. Su tercera visita fue a mediados de mayo e hizo
comentarios similares. El 31 de mayo Erickson recibió una llamada de emergencia de
este hombre quien le explicó: “¡Mientras me estaba rasurando, de repente noté que mi
cara no estaba sangrando como habitualmente lo hace! Luego me di cuenta de que no
he estado sangrando toda la semana, como habitualmente sucedía, y eso me
sorprendió. Después miré por casualidad mi pecho y noté que las marcas de las uñas
no estaban y que mi piel ¡prácticamente había sanado! ¡Miré mis piernas y están
mejor! ¡Luego me di cuenta de que he estado durmiendo todas las noches durante la
última semana, sin insomnio! Me vestí y corrí a decirle a mi esposa que mi piel había
mejorado y ella estuvo de acuerdo en que así era. Después, de repente recordé que
había salido a cenar con mi esposa dos veces esa semana. Eso no lo había hecho en
muchos años. Cuando le mencioné esto a mi esposa, me dijo que había sentido que ir a
cenar fuera había sido muy especial pero que no quiso mencionarlo para no echar todo
a perder”. Erickson continuó observando el progreso de este hombre. Su piel siguió
mejorando, el hombre comenzó a dedicarse a nuevos pasatiempos como la lectura, a
llevar a su esposa a cenar fuera y a viajar fines de semana. El matrimonio se volvió más
feliz21.
21 Erickson (1960c).

Mientras describía la estrategia de la progresión, Erickson se refería a ella con


frecuencia como “progresión geométrica”. Se comienza por introducir un pequeño paso
hacia el futuro éxito, tan ridículamente pequeño que no puede ser rechazado. Por
ejemplo, Erickson podía pedir a una persona con insomnio que considerara la
posibilidad de añadir sólo dos minutos más de sueño a una semana de sueño

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acumulado. ¿Cómo puede una persona rechazar la posibilidad o quizás dormir
accidentalmente dos minutos más esta semana que la semana anterior? El siguiente
paso es introducir la idea de duplicar lo ganado. Erickson con frecuencia preguntaba a
sus pacientes: “¿Cuánto dinero tendría en un mes si comenzara con un centavo y
duplicara la cantidad cada día?”. La mayoría de la gente queda asombrada al saber que
llega a ser más de 5 millones de pesos. La progresión geométrica muestra cómo pasos
pequeños y simples pueden ser muy valiosas. Para Erickson se trataba de ayudar al
paciente a dar ese primer paso crucial hacia el progreso.

Como vimos, la progresión funciona mejor cuando el proceso inicia lentamente y


con un paso infinitesimal y cuando echamos mano de un proceso cognitivo para
justificar el esfuerzo inicial. Ayuda a crear expectativas positivas para lo que
eventualmente puede conseguirse usando un modesto inicio. Se puede añadir impacto a la
técnica al colocar una moneda en la mano de la persona y pedirle que imagine cuánto
será después de duplicarse la misma cantidad durante 30 días, es decir, más de 500
millones de centavos.

En el caso anterior, el hombre probablemente se sentía avergonzado de su piel y


desesperado por esconder su enfermedad. Erickson satisface esa necesidad al ofrecerle
un progreso imperceptible. Erickson explicaba que la constante vigilancia del paciente
sobre su cambio, frecuentemente repercutía en el aumento de la sintomatología.
Erickson revirtió este patrón al distraer al hombre con la expectativa de que no habría un
progreso notorio.

2. Desensibilización progresiva

La niña que fue abofeteada por su dentista

Jackie, una joven de 21 años, caminó con cautela hacia dentro del consultorio de un
dentista y le dijo: “Quiero verlo en su oficina, no quiero hablar con usted donde está su
sillón de tratamiento”. El dentista había sido entrenado en hipnosis por Erickson y le
respondió: “Muy bien, ¿puedes decirme por qué?”. Ella dijo: “La última vez que fui a
ver a un dentista fue cuando era niña y él me abofeteó hasta que dejé de llorar. Ahora
necesito tratamiento dental y estoy asustada. Estoy terriblemente asustada y necesito
tratamiento dental. Me gustaría que revisara mi boca y me dijera qué tanto necesito
pero, por favor, ¡no me golpee en la cara!”. Jackie no había cepillado sus dientes ni
visitado a un dentista desde la edad de 8 años.

El dentista la recibió en su oficina y la hizo sentarse en una silla cerca de la puerta.


“Supongamos que te recargas hacia atrás en tu silla y yo me inclino hacia atrás en la

63
mía, sobre el lado más lejano de este escritorio”. Como estaba muy tensa, él dijo:
“Pareces terriblemente asustada por mí. ¿No estás contenta de que está toda esta
distancia entre nosotros?”. Después de que le dio tiempo para relajarse, él señaló que
podía ver al final del pasillo y el sillón de tratamiento pero que ella estaba más cerca de
la salida que del sillón, así que podía simplemente mirarlo sin miedo. El dentista le dijo
que ya habían trabajado bastante ese día y preguntó: “¿Cuándo te gustaría programar
tu cita? Que no sea muy pronto, tómate todo el tiempo que quieras”. Ella preguntó:
“¿Estaría bien si la pospongo hasta mañana?”. Él reconoció su deseo de posponer
hasta el día siguiente y reconoció su necesidad de posponerla aún más. “Bueno, vamos
a ponerla hasta mañana en la tarde”, dijo.

Cuando Jackie llegó a su cita la dejó sentarse en el sillón de tratamiento sin nadie
más en el cuarto. El dentista le había dicho que se pusiera cómoda, que probara los
cojines del asiento y que simplemente mirara alrededor del cuarto. Después de haber
tenido tiempo para ponerse cómoda ella dijo que le gustaría hacer una cita para sus
extracciones, pero el dentista le dijo: “Antes de que hagamos extracciones me gustaría
examinar tu boca y puedes mantenerla tan abierta como tú quieras pero ni un poco más
abierta de lo que tú quieras”. Ella sonrió y lentamente abrió su boca, más y más
abierta. El dentista solamente miró, sin hacer ningún movimiento hacia su cara. Luego
le dijo que cerrara su boca. Todos sus dientes estaban horriblemente carcomidos.

El dentista explicó a Jackie que necesitaría dientes postizos. Antes de programar el


procedimiento le dijo: “Voy a tocar tu mejilla y luego tu barbilla. Sólo quiero que te
sientas cómoda con la sensación de mi mano sobre tu mejilla y en tu barbilla porque
cuando haga las extracciones voy a tocar tu cara”.

Las extracciones se completaron, no hubo complicaciones. Después de esto fue


enviada con un segundo dentista para que le mandara a hacer su dentadura y eso
ocurrió también tranquilamente. Erickson, que ya había trabajado con la hermana de
Jackie, se reunió después con ella para ayudarla con futuros ajustes en cuanto a la
universidad, salir en citas y su eventual matrimonio. La chica se graduó de la universidad
y estudió higiene dental22.
22 Erickson (1963 y 1958a).

En la técnica hipnótica conocida como “relajación progresiva”, el paciente no


experimenta alivio inmediatamente o en todo el cuerpo. La relajación comienza en una
parte pequeña y distante como un dedo del pie, y luego lentamente se mueve hacia el
dedo contiguo, y después hacia la rodilla, y a las caderas, y luego los hombros, etcétera.
Este proceso de relajación progresiva no produce una curación instantánea sino que actúa
como un primer paso, el inicio de una progresión hasta manejar la ansiedad, el estrés o la
presión arterial alta, etcétera. La relajación progresiva se usa a menudo en combinación

64
con la exposición gradual a estímulos nocivos que Wolpe denominó “desensibilización
sistemática”. Como con todas las formas de progresión, el beneficio terapéutico surge de la
exposición del paciente a un estímulo amenazante dentro de un contexto protegido.

Durante el apogeo del psicoanálisis, la herramienta más ampliamente utilizada en


psicoterapia era la catarsis. Esta técnica fue tan importante en el desarrollo de la
psicoterapia que para muchos profesionales los dos términos son sinónimos. Cuando
Erickson la usaba lo hacía de manera lenta y permisiva. Nunca forzó a sus pacientes sino
que les permitía moverse en dirección a la catarsis usando pequeños pasos fragmentados
o gestos simbólicos. Mientras explicaba su uso, afirmaba: “Una necesidad en la vida
humana es reexperimentar cosas dolorosas en el contexto de un ambiente seguro”23.

23
Erickson (1964b).

Desde la desensibilización progresiva, si una persona puede traer un hecho doloroso a


la conciencia, ese hecho pierde un poco de su poder; si puede pensar en él desde
diferentes marcos de referencia, pierde más poder. Si puede hablar sobre él, pierde aún
más poder. Finalmente, si puede volver a experimentarlo en forma protegida y ya
disminuido por el proceso anterior, por ejemplo en hipnosis, la progresión hacia su
asimilación es completa. Pero no se provocó la catarsis como primera meta sino hasta
que pudo ser tolerada porque ya el poder del hecho que se recordó estaba minado y la
persona podía revivirlo en forma tolerable, podríamos decir que mejor aún si era cómoda,
y siempre protegida.

Este proceso queda bien ilustrado en el caso del estudiante con el recuerdo traumático.
El haber herido a otro niño, verlo casi morir y luego ser apaleado por su padre era
demasiado abrumador. Erickson reconoció sus necesidades emocionales y le
proporcionó un ambiente seguro y un medio lento y progresivo para volver a
experimentar ese hecho.

En el caso de Jackie, acercándose paso a paso al sillón del dentista, paso a paso nos
recuerda lo que como niños aprendimos de los animales salvajes. Acercarnos a ellos de
manera lenta, permitiendo gradualmente que sientan seguridad y confianza para evitar
que huyan. Jackie estaba en extremo asustada. El dentista le permitió acercarse
progresiva y lentamente a lo que más temía, pero dentro de un ambiente protegido.

3. Interrupción del patrón

El hombre que tenía que orinar a través de un tubo

65
Durante el reclutamiento para la segunda guerra mundial un hombre que quería entrar
al ejército le reveló a Erickson, quien entonces formaba parte del comité de selección, un
problema que lo avergonzaba. El hombre era incapaz de orinar a menos que mantuviera
un tubo de 10 a 12 pulgadas en la cabeza del pene. Erickson le aplicó un examen
psiquiátrico completo y decidió que el hombre estaba razonablemente bien adaptado en
el trabajo y en lo social. Su problema con la micción parecía estar ligado a un trauma
infantil. Cuando era un niño pequeño había orinado a través de un agujero en una barda
de madera cercana a un campo de golf. Desafortunadamente fue descubierto en el acto,
fue severamente castigado y humillado. Ya que no había podido completar la tarea de
vaciar su vejiga, él resolvió el problema al encontrar un tubo a través del cual pudo
orinar.
Luego recolectó varios tubos de metal o de madera para ayudarse a facilitar la micción y
llevaba sus tubos adonde él fuera.

En una sugestión posthipnótica, Erickson le insistió al hombre en que encontrara un


tubo de bambú de 12 pulgadas para orinar. Tenía que marcar la parte externa en
cuartos de pulgada. Le dijo exactamente cómo sostener el tubo y cómo sostener la piel
del pene.

Erickson le mencionó que uno o dos días, o una o dos semanas, podría considerar
qué tan largo necesitaba ser el bambú y si podría cortarle ¼, ½ o incluso una pulgada
completa. Erickson le explicó que no había presión para hacer esto y simplemente
podría pensar qué día de la semana podría reducir el largo del bambú. Se le dijo al
hombre que no sería aceptado en el servicio militar por el momento, pero que se harían
arreglos para que fuera llamado en tres meses para un examen psiquiátrico especial.
Erickson le aseguró que él tenía confianza en que sería aceptado para entonces. Luego
el hombre recibió una amnesia total para la experiencia del trance.

Cerca de tres meses después, el joven fue enviado a Erickson por el comité local de
reclutamiento. Le explicó que se había encontrado asombrado y confuso al encontrarse
comprando bambú. Luego repentinamente recordó las instrucciones de Erickson y se
sintió avergonzado y también esperanzado en que podría resolver su problema.
Después de una semana serruchó la primera pulgada del tubo. Para el jueves siguiente
serruchó otras dos pulgadas. Para el final del mes solamente le quedaba un anillo de ¼
de pulgada de bambú. Mientras lo estaba usando un día, se percató de que los dedos
alrededor del glande del pene le proporcionaban un tubo natural. Así que se deshizo
del resto del bambú original y se dedicó con gran placer a orinar libre y cómodamente24.

24 Erickson (1954/2001).

66
Erickson no creía que fuera siempre necesario conocer el origen del problema. Sus
estudios de seguimiento de los resultados de su terapia no apoyan la hipótesis analítica de
que si se ignora la causa, reaparecerán nuevos síntomas para reemplazar a los anteriores.
Y al contrario de los conductistas, no pensaba que fuera siempre necesario identificar los
antecedentes específicos o las consecuencias de una conducta para saber cómo intervenir.
Erickson creía, por el contrario, que muchos problemas eran conductas aprendidas que se
mantenían por la fuerza del hábito. Una estrategia que empleaba con frecuencia era
identificar el patrón conductual preciso y usar esa conducta, con una leve modificación,
como una tarea terapéutica. Erickson se refería a esta técnica como interrupción del
patrón.

Aunque involucra utilización (véase p. 133), la interrupción del patrón se comprende


mejor a la luz de la estrategia de progresión. Justo como un bote que es ligeramente
desviado de su curso original, la interrupción del patrón no requiere un completo e
inmediato término del comportamiento. En lugar de eso, se le permite al paciente e incluso
se le anima a continuar haciendo lo que ya está haciendo pero con una ligera alteración.
Con el tiempo, las alteraciones en el patrón se vuelven más grandes cada vez, hasta que
finalmente el patrón colapsa por completo. Los pacientes típicamente aceptan con agrado
este enfoque porque mientras pueden no tener la certeza de que pueden terminar con la
conducta problema, tienen la certeza de su habilidad para seguir haciéndola.

El caso ejemplo antes mencionado ilustra muy bien lo anterior. El paciente sabía
muy bien que debía orinar a través de un tubo. Por lo tanto, Erickson lo instruyó para
que orinara a través de un tubo, pero no un tubo de madera o de metal, el nuevo tubo
tenía que ser de bambú. Además, el tamaño del tubo cambió. Primero Erickson lo hizo
usar un tubo más largo. Tras cambiar por un tubo más largo podía sentirse confiado de
que era capaz de orinar a través de un tubo de diferente tamaño. El tercer y último ajuste
fue la reducción de la longitud del tubo. Se le dio oportunidad al hombre de alterar
gradual y progresivamente su patrón al marcar el tubo en intervalos de ¼ de pulgada.
Nuca se le pidió que hiciera nada más allá de su subjetivo nivel de confort. El éxito
terapéutico era inevitable mientras que el nuevo patrón terapéutico se mantuviera.

Cuando se considera esta técnica, una pregunta importante es:


¿Por qué no todos los problemas de conducta colapsan repentinamente cuando se
encuentran con las interrupciones? Después de todo, ligeras desviaciones del hábito
pueden ocurrir naturalmente en el día a día. La interrupción del patrón no es
terapéutica a menos que esté ligada a un proceso sistemático de progresión. Otro
componente crucial de la interrupción del patrón es la motivación. Si los pacientes están
suficientemente motivados para deshacerse de una conducta sintomática, no es necesario
estudiar los antecedentes y las consecuencias antes de introducir una interrupción del
patrón y la progresión terapéutica. La tarea del terapeuta consiste en ofrecer el tipo de
interrupción que produce alguna clase de interés intelectual o emocional. Si el paciente

67
tiene curiosidad acerca de la nueva manera de “hacer” la conducta problema, o si él o
ella encuentran la alteración de alguna manera gratificante, entonces es probable que el
patrón original disminuya. Como una fisura que se extiende por toda la pared, la
intervención terapéutica crece gradualmente, rompiendo el patrón establecido.

Un aspecto importante a considerar es cuándo y dónde comenzar el patrón de


interrupción. En la mayoría de los casos es mejor comenzar en el consultorio. Cuando era
posible, a Erickson le gustaba observar una demostración de la conducta problema del
paciente; como mínimo, obtenía un muy detallado recuento verbal de la misma. Este
análisis le permitía reconocer patrones, las respuestas que eran condicionadas y altamente
predecibles. Después de decidir que tenía una buena comprensión de una conducta en
particular, Erickson entonces probaba algunas maneras pequeñas en que podría ser
manipulada.

Si el problema era una migraña, probaba para ver si podía sugerir que ocurriera en un
lugar anatómico diferente. Si la localización no podía alterarse, podría investigar para
ver si el inicio podía retrasarse por diez minutos, o cinco minutos, o incluso un minuto.
Si no era así, podría inquirir para ver si el dolor de cabeza podía experimentarse un
minuto más de lo normal, etcétera. El tipo de alteración no era tan importante como lo
era que se pudiera conseguir algún tipo de interrupción. Éste es el inicio del
descubrimiento del paciente de potenciales ignorados previamente. Creando un clima de
descubrimiento y experimentación donde cualquier respuesta es aceptada como
significativa, se reduce el peligro de que el paciente experimente fracaso. Si el paciente
continúa rechazando la posibilidad de mantener aún la más ligera alteración, por ejemplo
pidiéndole a una persona que fuma 82 cigarrillos al día que fume un cigarrillo menos,
entonces sí podría ser necesario revisar los objetivos del paciente. Quizás existen
ganancias secundarias u otras áreas que necesitan ser investigadas. Una vez que el
paciente ha experimentado algún grado de éxito, bajo el cuidado y la guía del terapeuta,
los cambios se generalizan a la vida diaria al introducir una interrupción progresiva en un
ambiente natural.

4. Progresión cognitiva

Maw

Al inicio de su carrera se le pidió a Erickson que viera a una señora de 70 años que era
conocida por el nombre de “Maw”. Había nacido alrededor de 1860 y sus padres no
creían en la educación para las mujeres. A la edad de 14 años se casó con un joven de
16 cuya educación formal estaba limitada a firmar cheques y “garabatear”. Durante los
seis años siguientes ella estuvo ocupada con el trabajo de la granja y los embarazos.

68
Como Maw explicaba: “Aprendí a garabatear en mi cabeza”, pero encontró imposible
escribir cualquier número o firmar con su nombre. Maw resentía su falta de educación y
quería aprender a leer.

Cuando tenía 20 años, Maw tuvo la idea de amueblar un cuarto y hospedar al maestro
local. Ella ofrecía bajas tarifas a cambio de la instrucción para leer y escribir. Durante
los siguientes 50 años muchos maestros vinieron y se fueron. Cada uno de ellos de
manera diligente intentaba enseñar a Maw a leer y escribir, pero cada uno
eventualmente abandonaba la tarea por ser inútil. Maw quería desesperadamente leer
y escribir. Llegó a alojar hasta cuatro maestros a la vez, pero ninguno tuvo éxito. Sus
hijos pasaron de la primaria a la secundaria y a la universidad. Ellos trataron también
de enseñar a su madre sin éxito.

La naturaleza de este impasse parecía ser psicológico. Como Erickson explicaba:


“No era que Maw fuera tonta, tenía una excelente memoria, buen juicio crítico,
escuchaba bien y estaba sorprendentemente bien informada. Era común que a los
extraños les diera la impresión de que tenía educación universitaria, a pesar de su falta de
gramática”. Sin embargo, durante sus lecciones ella respondía como una niña pequeña
asustada con la mente en blanco. Como los que habían sido sus maestros le decían a
Erickson: “No importa lo que diga o haga, ella se sienta ahí con su deseosa y atribulada
mirada, tratando con gran esfuerzo de encontrar sentido de las tonterías que parece uno
estarle diciendo”.

Cuando se reunió con Erickson Maw le explicó: “Mis hijos que se han graduado en
ingeniería dicen que tengo las herramientas correctas para leer y escribir, pero que
son de diferentes tamaños, y esa es la razón por la que no concuerdan. Ahora usted
puede limarlas o recortarlas para que estén del mismo tamaño porque yo tengo que
aprender a leer y escribir. Aún teniendo como huéspedes a tres maestros y horneando y
cocinando y lavando y planchando para ellos, no son ni la mitad del trabajo para mí, y
yo me canso de estar sentada por ahí sin nada qué hacer. ¿Puede enseñarme?”.

Erickson la aceptó como paciente y le prometió que estaría leyendo y escribiendo en


el lapso de tres semanas, pero sin que le enseñara nada que ella aún no supiera y que lo
había sabido por un largo tiempo. Ella estaba intrigada por sus palabras pero estaba
dispuesta a cooperar. Erickson continuó a enfatizar el punto de que él no le enseñaría
nada que ella no supiera aún y que lo había sabido por largo tiempo. Entonces le dio
papel y lápiz y le dijo: “No escriba... solamente tome el lápiz de cualquier manera que
se le ocurra y sosténgalo en su mano de cualquier forma”. Después de que ella había
respondido Erickson le dijo: “Ahora haga una marca en el papel, cualquier marca de
garabateo como el que haría un bebé que no sabe escribir. ¡Simplemente cualquier tonta
marca! Eso es algo que ni siquiera se tiene que aprender. Muy bien. Ahora haga una
marca recta en el papel, como lo haría con un clavo cuando quiere cortar una tabla

69
recta o con un palo cuando marca una hilera en el jardín. Puede hacerla corta o larga o
derecha o hacia abajo y simplemente acostada”. Después de un poco de práctica
Erickson le explicó: “Ahora todas esas marcas que hizo puede hacerlas de diferentes
tamaños y en diferentes lugares del papel y en distinto orden e incluso una sobre la
otra o una junto a la otra”. Luego la envió a su casa a practicar haciendo más marcas
y le dijo: “Usted no tiene que creer que eso es escribir”.

Al día siguiente le enseñó una copia clara de las “marcas” que ella había hecho el día
anterior y le pidió que eligiera aquéllas que podrían ser usadas para hacer un “plano
burdo” en pequeña escala de un lado de un granero de 40 pies y que “delineara” tal plano.
Luego le pidió que “hiciera un corte por el medio” y después que “delineara un lado de 20
pies de un granero hacia arriba y sobre otro del mismo tamaño”. Ella hizo todo eso un
poco confundida. Erickson continuó instruyéndola de esta manera dirigiéndola
cuidadosamente a que formara todas las letras del alfabeto, las cuales fueron luego
puestas en secuencia conjunta para formas pequeñas palabras. Maw estaba tan
emocionada como complacida cuando Erickson de pronto comparó sus marcas con un
libro de texto para niños. En lugar de comparar sus letras con las del libro, él validó los
símbolos en el libro al mostrarle su similitud con los que ella había construido.

En los siguientes días ella aprendió “construcción de letras” y “construcción de


palabras” y “nombrar”. No se hizo mención de escribir o leer. Erickson le dijo: “Tome
algunas de estas líneas rectas y curvas y construya otra letra. Ahora constrúyame unas
cuantas letras al lado de otras y nombre la palabra. Un diccionario no es un libro para
leer. Es un libro para buscar las palabras en él, exactamente como un libro de imágenes
no es para leer, sólo es para ver las imágenes”. Con el diccionario ella fue capaz de
descubrir que podía usar líneas verticales, horizontales, oblicuas o curvas para
“construir” cualquier palabra en él. Erickson luego hizo que “construyera” algunas
palabras tomadas del diccionario. Ella pensó que las palabras habían sido escogidas al
azar y quedó sorprendida cuando Erickson le pidió que las “nombrara”. Las palabras
eran: “Anda, Ma, y pon algún alimento en la mesa”. Maw declaró: “Pero, eso es lo que
Pa siempre dice es exactamente como hablar”.

Después de tres semanas de lecciones, Maw pasaba cada minuto libre con su
diccionario y una revista de Readers' Digest. Se convirtió en una prolífica lectora y una
escritora de cartas a sus nietos y bisnietos. Maw vivió diez años más antes de morir de
una hemorragia cerebral 25.

25 Erickson (1959/2001).

Cuando un niño pequeño pregunta a sus padres: “¿Qué significa la palabra accidente?”.
Ellos responden: “Significa que no fue a propósito”. Pero entonces surge la tarea de
explicar “a propósito”, lo que resulta difícil si el niño no entiende el concepto opuesto.

70
Una vez que el niño puede entender intenciones, o propósito, entonces puede entender
accidentes. Pero, ¿cómo se comunica cualquiera de las dos ideas sin tener la otra como
punto de partida?

La adquisición de nuevos constructos cognitivos requiere una preparación de las


habilidades receptivas de la mente mediante el inicio con conocimiento familiar previo.
Nuevas perspectivas se construyen sobre las anteriores comprensiones que son de
naturaleza vivencial. Un padre puede decirle a su hijo: “Ayer cuando tiraste tu helado
sobre el piso... eso fue un accidente. Tú no querías que se cayera. Cuando levantaste el
helado del piso y lo pusiste de nuevo en el cono... eso fue a propósito porque querías
comértelo”. En otras palabras, empleas múltiples eventos de experiencias pasadas, usas
varias piezas individuales del aprendizaje de la vida y construyes progresivamente un
nuevo entendimiento.

El método socrático es un ejemplo de progresión cognitiva que ilustra la pervivencia


de esta técnica. Sócrates desarrollaba con maestría sus propias conclusiones lógicas
comenzando con las respuestas de la otra persona a sus preguntas iniciales. De esta
manera la conclusión final estaba basada en las comprensiones de su audiencia en vez de
su conocimiento anterior. De forma similar, los maestros experimentados a menudo
introducen una nueva idea usando conceptos que son familiares al estudiante. Esta es una
forma de progresión en la que el reconocimiento del saber previo individual se convierte
en un paso crucial.

Dentro del contexto de la terapia, es con frecuencia útil introducir explicaciones


alternativas para los eventos o crear realidades totalmente nuevas. Sin embargo, las
palabras del terapeuta tienen significado limitado si las estructuras cognitivas apropiadas
no están ya en su lugar. Igual que con un joven estudiante, los pacientes en ocasiones
necesitan ser preparados para una nueva forma de pensar usando elementos familiares de
su experiencia pasada. Esto se ilustra con el caso mencionado antes cuando Erickson usó
lenguaje e imágenes de la granja para preparar a Maw para la tarea de descifrar palabras.
Maw era capaz de hacer cálculos en su mente así que Erickson describió las dimensiones
de la estructura del techo del granero para formar la letra “A”. Ella era capaz de mirar e
identificar ilustraciones en libros, así que Erickson describe la combinación de símbolos
en un diccionario como imágenes con nombres. Todas las nuevas actividades fueron
proporcionadas dentro del contexto de sus aprendizajes en experiencias pasadas e
introducidas de una manera lenta y progresiva.

Otro reto frecuente para el progreso terapéutico ocurre cuando el paciente carece de la
apertura emocional para escuchar ideas perturbadoras. Este fenómeno común se refleja
en la expresión: “Tus palabras han caído en oídos sordos”. Los constructos
psicológicos, tales como la teoría de la negación, se han usado para describir la
habilidad de la mente para bloquear por completo cualquier realidad para la cual no está

71
preparada.

Erickson diseñó una técnica para la progresión en el contexto del procesamiento de la


información, que él llamó sembrar. De la misma manera que las semillas se plantan en la
tierra para la futura cosecha, Erickson comenzaría a preparar el terreno para una idea
terapéutica importante al insertar casualmente conceptos relacionados previamente en
la sesión o aún en sesiones anteriores. La técnica es parecida a la “prefiguración”, una
herramienta literaria usada para preparar a la mente ante algún punto dramático en la
historia. Para el paciente, la perspectiva inminente puede ser una realidad aterradora, tal
como reconocer que el cónyuge está teniendo una aventura o que un ser querido tiene
una enfermedad terminal. Es la progresión lenta lo que hace más probable la asimilación
de material difícil.

En lugar de pretender forzar un recuerdo o una idea en la persona, el sembrado


cuidadoso permite al paciente desarrollar el pensamiento por sí mismo. Cuando se usa
de manera apropiada, es una técnica respetuosa y delicada. El siguiente ejemplo
proviene de una de mis primeras experiencias con hipnosis. La mujer que estaba
preparando para hipnosis me preguntó si podría tirarse en el suelo mientras practicaba
la inducción. Yo accedí y noté que ella se recostó con sus piernas estiradas y sus brazos
cruzados sobre el pecho, como se vería alguien en un ataúd. Le pregunté qué quería
visualizar durante el trance y ella dijo: “Unas vacaciones en el río con mi esposo. Es
algo que hacemos cada año”. Así lo hicimos y nos enfocamos en recuerdos de
momentos agradables en el río, gentes queridas y la experiencia de momentos que
deseamos que duren para siempre. El trance duró alrededor de 20 minutos.

Se dio término al trance con la siguiente afirmación: “Esta ha sido una relajante y
maravillosa experiencia pero todas las cosas deben llegar al final”. Tras escuchar esto,
la mujer se soltó en lágrimas y lloró abundantemente. Los observadores que estaban en
el cuarto quedaron sorprendidos porque ella había estado sonriendo durante toda su
experiencia de trance. Después de unos momentos, recobró la compostura y me
agradeció cortésmente por ayudarla a aceptar la inminente muerte de su esposo. Ella
dijo que aunque los doctores le habían dicho que su corazón no aguantaría mucho, no
había sido capaz de aceptar la realidad de esta terrible pérdida. El trance le había dado
la oportunidad de una vez más viajar por el río con él, aun cuando no estaba físicamente
presente. Explicó que ya no estaba en estado de negación, podría comenzar a hacer
algunos arreglos necesarios. El trance le había proporcionado una segura progresión
gradual hacia un momento de “cobrar conciencia”.

5. Progresión al futuro

72
La mujer que estaba considerando tener una aventura

Una mujer que había sabido recientemente de la aventura amorosa de su esposo, llegó
con Erickson para pedirle consejo. Se había enterado que su esposo había tenido
relaciones sexuales con otra mujer del mismo edificio de departamentos donde vivían, y
estaba herida y llena de rabia. Estaba contemplando la venganza y le dijo a Erickson
que había notado a un apuesto hombre que vivía al final de corredor que le había
dedicado algunas miradas. Ella quería que Erickson le dijera si debía o no tener una
aventura para vengarse de su esposo.

Erickson le explicó que la respuesta ya estaba en su mente inconsciente y que usaría


hipnosis para que ella pudiera saber cuál era la respuesta. Después de enseñarle
distorsión del tiempo, Erickson la hizo ir hacia adelante en el tiempo a un punto
después de haber tenido la aventura que se proponía. La mujer se describió como
terriblemente deprimida y muy desesperada. Ella explicó que después de haber tenido la
aventura había experimentado una tremenda falta de autoestima y estaba más
perturbada por su comportamiento erróneo de lo que su esposo estaba con el suyo. Aún
más, él ya no tenía que sentirse culpable por sus acciones puesto que ella era igual de
responsable. Aún durante el trance, la mujer le suplicó a Erickson que convenciera a su
mente consciente de que no debía tener la aventura. Así que Erickson la sacó del trance y
le contó todo lo que ella le había dicho en el trance. La mujer agradeció a Erickson.
Ella dijo que tenía su respuesta y que usaría la culpa de su esposo para reconciliar sus
propios sentimientos de ira26.

26 Erickson (1977).

Cuando una persona se encuentra paralizada por la indecisión o abrumada por las
emociones, el progreso terapéutico requiere una activación de la voluntad. Pero antes
que nada la persona debe saber qué es lo que quiere. Si el terapeuta puede persuadir al
paciente a que piense sobre el resultado deseado, entonces se logra un avance
considerable en el sentido de que lo realice. Por esto muchas escuelas de terapia
incluyen la práctica del contrato terapéutico. Esta es una técnica donde los objetivos
terapéuticos se hacen claros. Cuando se observa desde la perspectiva de la progresión,
es fácil darse cuenta que definir aspectos concretos de un resultado positivo facilita la
mejoría.

La orientación al futuro es una técnica en la que el paciente viaja mentalmente en el


tiempo para reconocer algún resultado deseado (véase también la sección sobre
Distorsión del tiempo, p. 126). Esto puede lograrse cuando se pide que la persona piense
sobre un momento en el futuro después de que el problema ha sido resuelto y que

73
especule acerca de los detalles. El ejercicio toma un gran carácter vivencial cuando se
añaden elementos hipnóticos. Por ejemplo, el terapeuta puede preguntar al paciente que
quiere formar una familia en diez años: “¿Cómo se siente estar en esta familia?, ¿cómo
son los niños?, ¿cómo es la casa?, ¿cuáles son los aromas de la casa?, ¿qué ruidos se
escuchan en la casa?”. Al desarrollar este tipo de experiencia ideo-sensorial, los pacientes
obtienen una visión placentera que les proporciona un sentido de dirección y un
incremento en la motivación. De esta manera es menos probable que permanezcan
inmovilizados. En el caso de la mujer cuyo esposo tuvo la aventura, la hipnosis se usó
para permitirle acceso a un diferente estado emocional. En el futuro, después de que la
venganza había ocurrido, ya no tendría los mismos sentimientos de enojo que en el
momento estaban nublando su juicio. Lo más importante, la decisión sobre qué hacer
provino de su mente y no del juicio del terapeuta. Así ella podría mantener la
responsabilidad de su comportamiento. Y como a Erickson le gustaba decir, “la
independencia es un importante placer de la vida”.

Una técnica usada a menudo en la terapia centrada en soluciones y en la terapia


conductiva-conductual es la escala de auto-anclaje. Esta técnica cuantitativa se usa para
asignar un número a realidades subjetivas. Por ejemplo, a una persona que está sintiendo
miedo se le puede pedir que califique el miedo en una escala de 0 a 10. Luego, se le pide
al paciente qué podría hacer para hacer subir ese número (o bajarlo) por solo un punto,
o aún por medio punto. Esto crea una lenta progresión hacia adelante y requiere de
progresión al futuro mientras el paciente se dedica a imaginar la posibilidad de
experimentar una leve mejoría.

Cuando se trabaja con pacientes que no pueden imaginar ni el más mínimo progreso, un
terapeuta puede comenzar con el ejercicio de la escala usando dígitos negativos como
punto de partida. La siguiente pregunta es: “¿Qué te llevaría de un -5 a un -4?”. La
pregunta permite a la persona considerar un futuro en el que se haya conseguido alguna
pequeña cantidad de progreso pero sin tener que comprometerse con un cambio “real”.
Si la persona no puede hacer ningún enunciado sobre cómo quiere que el futuro sea,
entonces se le puede pedir que haga como si el conocimiento está ahí. De nuevo, esto
reduce la cantidad de compromiso mientras que aún se consigue cierto progreso.
Después de que este paso inicial se ha logrado y el paciente comienza a sentirse más
cómodo, cómoda, entonces está listo, lista para el siguiente pequeño paso, alguna forma
de acción concreta.

6. Aplicaciones de la progresión en general

La lógica de la progresión se aplica a cualquier esfuerzo para introducir un nuevo


comportamiento o forma de pensar. Como la elasticidad del cuerpo, la estructura
psicológica de la mente puede ser rediseñada y se pueden producir nuevas conductas

74
aunque hay límites respecto a cuánto estiramiento se puede hacer a cada momento y cada
vez. Tanto la mente como el cuerpo necesitan tiempo para reajustarse.

Las preguntas de juicio clínico que resultan de este tipo de lógica podrían ser: “¿Qué
tanto cambio será capaz de aceptar el paciente en esta ocasión?”. O, “¿a qué paso podrá ir
esta terapia sin abrumar a la persona?”. Las respuestas a estas importantes preguntas
resultan algunas veces obvias.

Una mujer que se encuentra en una relación violenta podría decir al terapeuta:
“Simplemente no puedo imaginar la posibilidad de vivir sin él”. Usando buen juicio
clínico, el terapeuta decidiría posponer cualquier discusión sobre la posibilidad de
salirse de la relación. Un lugar más apropiado para comenzar sería con cosas que sí se
puede imaginar. Un buen primer paso podría ser hacerla describir, en detalle, las
diferentes cosas que ella necesita de una relación. El siguiente paso podría ser que
describa las cosas que sus hijos necesitan de ella, mientras aún son pequeños y están
viviendo en la casa. Podría necesitarse que hubiera una discusión inmediata sobre el
bienestar de los niños y si otros agentes de ayuda necesitarían estar involucrados. Pero
aún bajo estas difíciles circunstancias, el tema puede introducirse lentamente y con
cuidado. Si el terapeuta repentinamente percibe una gran resistencia, entonces es
tiempo de ir más lento y restablecer la confianza del paciente.

Las implicaciones de esta estrategia son tanto obvias como sutiles. Cuando se sienta
uno a platicar con una persona tiene sentido comenzar con temas menos amenazantes y
gradualmente avanzar hacia temas menos angustiantes. Shangavi27 describe una
técnica parecida, que usan médicos para obtener información de adolescentes. El
acrónimo HEADSS ayuda al terapeuta a recordar el orden en el que se deben seguir los
temas.

Primero es una discusión sobre el Hogar, luego siguen las experiencias Educativas
o el trabajo, luego sigue la discusión de sus Actividades favoritas, después vienen las
preguntas acerca de uso de Drogas, conducta Sexual y finalmente se discute el tema del
Suicidio o de depresión. Este sencillo enfoque provee una entrevista semiestructurada
que resulta completa además de que hace posible obtener información. Al describir un
caso en el que usó esta técnica, Sanghavi escribe: “De manera progresiva, exploramos
los comportamientos de alto riesgo de Jasper... Sorpresivamente, fue fácil hacer que
hablara”28. Si los pacientes necesitan discutir una experiencia infantil dolorosa, entonces
debe invitárseles a comenzar con un recuerdo agradable. O como diría Erickson: “Si no
pueden tolerar un recuerdo completo, entonces puedes preguntar qué parte de él
pueden soportar recordar hoy y qué parte pueden soportar recordar mañana”29.

27 Shangavi (2003).
28 Ídem, (pp. 197-198).

75
29 Erickson (1955a).

La implicación menos obvia es la importancia de identificar y enfocar un aspecto


estable en gran medida del complejo sintomático. Si el terapeuta intenta dar pequeños
pasos hacia un área del comportamiento que el paciente ya se siente libre de alterar,
entonces es mucho menos probable que la terapia se vea como algo útil. Sin embargo, si
el problema siempre ocurre de una manera determinada y esto es lo que se altera,
entonces la terapia se ve validada.

Por ejemplo, cuando trabajaba con un caso de migraña, Erickson podía saber que
ocurría cada 10 días, por la mañana sin fallar. En ese caso, él podría intentar retrasar el
inicio por una o dos horas. Si el dolor de cabeza ocurre siempre detrás del ojo
izquierdo, entonces podría tratar de alterar la localización. Si los dolores de cabeza
siempre duran cinco horas completas, él trataría de reducirlos a 4 horas con 55 minutos.
En otras palabras, la valoración necesaria contiene preguntas sobre la intensidad del
síntoma, la frecuencia, la duración y el momento de inicio. Mientras el paciente
comienza a reconfigurar su forma de pensar sobre las expectativas negativas, se crean
nuevas oportunidades para el descubrimiento de habilidades no reconocidas
anteriormente.

Como con todas las estrategias clínicas descritas en este libro, la progresión puede ser
mal aplicada. Es probable que la estrategia no funcione si el terapeuta está trabajando
hacia un objetivo que es de poco valor para el paciente. Debido a que es un proceso lento
y tedioso, la motivación es crucial para que la progresión tenga éxito. El paciente debe en
realidad querer llegar hasta el destino final hacia el cual los pequeños pasos están
dirigidos. Aún más, debe haber una cuidadosa consideración de cuál es el paso siguiente
más apropiado para cada individuo.

De nuevo usando el ejemplo de la mujer en la relación de abuso: si ella se ha puesto


sobre alerta, incapaz de dormir por días y ahora siente que se está volviendo loca debido
a la falta de sueño, entonces el primer paso es ayudarla a restaurar su capacidad de dormir.
Si se ha puesto enferma por varios días y no ha podido tolerar la comida o el agua,
entonces el primer paso sería ayudarla a obtener atención médica. Estos ejemplos ilustran
por qué en ocasiones el primer paso puede no parecer directamente relacionado con el
objetivo psicoterapéutico.

Sin embargo, como Erickson a menudo decía, “el terapeuta necesita considerar al
paciente como una persona completa”30. Cuando se hace la pregunta: “¿Qué es lo
siguiente que la persona necesita ser capaz de hacer?”, debe haber una conciencia en
desarrollo de las necesidades inmediatas del paciente; ya sean psicológicas, biológicas
o sociales. Y mientras mantiene la mirada en el objetivo final, el terapeuta no debe

76
olvidar tomar en cuenta el vehículo del progreso.

30 Ídem.

7. Ejercicio de auto-desarrollo usando la progresión

Te invito a realizar este ejercicio de progresión. Como con todas las técnicas en este
libro, no es necesario seguir el ejercicio de manera rígida. Si existe alguna manera en
que pudiera modificarse este ejercicio para adaptarse a necesidades personales,
entonces así debería hacerse.

1. Piensa en algo que quisieras llevar a cabo pero de lo cual no te sientes capaz. Busca
muy al fondo. Es mejor encontrar algo que parezca tan descabellado que no se haya
permitido considerarlo como una opción.

2. Toma una hoja de papel y escribe la siguiente oración en la parte inferior: Mi


esperanza es que algún día yo seré capaz de (anota en la línea lo que
desees).

3. Ahora en la parte superior de la hoja, para el número 1, escribe la razón principal por
la que esto no ha parecido posible para ti. Luego completa la siguiente oración: Esta
excusa para no tener progreso no es completamente correcta porque
(completar).

4. Para el número 2, escribe la más pequeña, más simple acción que puedes tomar
dirigida al logro de lo que hayas anotado en la parte inferior de la página. Éste es sólo un
pequeño paso hacia adelante.

5. Para el número 3, piensa sobre lo que has anotado en la parte inferior de la hoja y
cómo podría ser dividido en varios pequeños componentes. Haz una lista de tres o cuatro
de estos componentes de acciones que han ocurrido en el pasado, quizás por accidente.
Ahora haz una lista del número de días que podrían pasar antes de que accidentalmente
repitas uno de estas partes de habilidades.

6. Toma 5 minutos o más visualizándote haciendo lo que has anotado en la parte


inferior de la hoja. Obsérvate desde la perspectiva de alguien más. No detengas la
meditación hasta que estés satisfecho, satisfecha con la imagen que consigas.

7. Para el número 4, enlista los nombres de todas las personas que estarían dispuestas a
animarte o brindarte apoyo en su esfuerzo para alcanzar esa meta.

77
8. Para el número 5, enlista todos los otros pequeños pasos en los que puedas pensar,
los cuales eventualmente te llevarían aún más cerca de tu objetivo final. Después del
último paso, dibuja una flecha apuntando hacia abajo al objetivo en la parte inferior de
la página. Esto simboliza tu progresión gradual en esa dirección.

Estrategia 3: distracción

El anciano que tenía miedo de los elevadores

Un anciano llegó con Erickson porque tenía miedo a los elevadores. Había trabajado en
la parte superior de un edificio muy alto durante muchos años y siempre había tenido que
subir caminando por las escaleras. Sin embargo, esta solución se había vuelto menos
factible al pasar de los años. Erickson sabía que era un hombre muy conservador y
estaba casado con una mujer muy conservadora, también. Tras escucharlo preguntarle si
podría ayudarlo con su miedo a los elevadores Erickson le respondió como en secreto.
“Probable-mente haga que se aterrorice, en otra dirección”. El hombre contestó que
nada podría ser peor que su miedo a un elevador.

Los elevadores en ese edificio, en particular, eran manejados por muchachas.


Erickson buscó a una de ellas previamente para pedirle su ayuda. Ella aceptó
cooperar y pensó que lo que ese doctor le proponía sonaba como una broma divertida.
Al día siguiente, Erickson acompañó al hombre hasta el edificio de su oficina. Como
había explicado antes, no le daba miedo caminar hacia el elevador sino que, cuando
comenzaba a moverse, la experiencia se volvía intolerable. Así que Erickson lo hizo que
practicara entrar y salir del elevador. Luego, en un momento en que ambos ya estaban
completamente dentro, Erickson dijo a la chica que cerrara la puerta y ordenó: “Vamos
hacia arriba”. Ella llevó el elevador hacia arriba y lo detuvo entre dos pisos. El
hombre comenzó a gritar: “¡Qué está pasando!”. Erickson le dijo: “La muchacha del
elevador quiere besarte”. El hombre, escandalizado, dijo: “¡Pero soy un hombre
casado!”. La chica contestó: “A mí no me importa”. Caminó hacia él. El hombre se hizo
hacia atrás y le dijo: “¡Arranque el elevador!”. Así que ella lo puso en marcha.
Llegaron hasta el cuarto piso y lo detuvo de nuevo entre dos pisos. La chica dijo: “Es
que tengo ganas de un beso”. El hombre dijo: “Ocúpese de lo que tiene que hacer”. Él
quería que el elevador se moviera, no que estuviera parado. Ella contestó: “Bueno,
vamos hacia abajo a empezar todo de nuevo”, y comenzó a bajar el elevador. El
hombre dijo: “¡No hacia abajo, hacia arriba!”, puesto que no quería pasar de nuevo
por todo. Ella encendió el elevador y de nuevo lo detuvo entre pisos y le dijo: “¿Me
promete que se subirá en el elevador conmigo cuando termine de trabajar?”. Él
contestó: “Prometo cualquier cosa si usted promete no besarme”. Desde entonces el
hombre pudo subir sin miedo al elevador31.

78
Algunas veces, lo que necesitamos es hacer las cosas, especialmente cuando existe una
demanda extraordinaria. ¿De qué otra manera los exploradores Lewis y Clark32 podían
haber atravesado de lado a lado un continente no registrado en los mapas?
31 Haley (1973, pp 297-299).
32 N. de la T. Meriwether Lewis y William Clark, Estados Unidos, 1804-1806. Partieron de Saint Louis,
siguiendo por tierra el curso de los ríos Missouri y Columbia hasta llegar al océano Pacífico, y efectuaron el
viaje de regreso. Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados
todos los derechos.

El primer paso fue hacerlo. En forma similar, ¿cómo es que el paciente en terapia va
a saber cómo vivir su vida de una manera completamente diferente sin primero
hacerlo? Sin embargo, en la práctica clínica no es extraño encontrar individuos
paralizados por el miedo que no están dispuestos a arriesgarse a actuar de una forma
diferente o desconocida. Así que, ¿cómo ayudar a una persona que simplemente no
hace las cosas, no se arriesga? La respuesta es mantener su vista y su mente enfocados
en algo diferente. Es como hacer que una persona que teme a las alturas vea a cualquier
otro lado, menos hacia abajo, mientras cruza un puente alto. La estrategia de distracción
puede describirse como una separación temporal del pensamiento y la acción. Mientras
el cuerpo está ocupado con una tarea importante, la mente está enfocada en otra.

La distracción es una tarea que resulta particularmente útil para contrarrestar efectos
de profecías autocumplidoras o respuestas muy condicionadas a estímulos que causan
temor. Quizás el ejemplo más clásico es el niño asustado (o el adulto) que debe recibir
una inyección. Sólo ver la aguja es suficiente para producir hipersensibilidad en los
nervios e hipertensión en los músculos. Incluso puede intentar huir. El resultado es que
experimenta más dolor y vive la situación en forma traumática. Sin embargo, si
decimos al niño que mire un bote con paletas y decida de qué color quiere una, al
mismo tiempo que la aguja se mantiene fuera de su vista, es probable que apenas
sienta el pinchazo.

Durante su residencia médica, Erickson desarrolló un ingenioso método de distracción


para situaciones similares. Mientras el paciente se sentaba esperando que le realizaran el
procedimiento médico doloroso, le comentaba: “Sólo espero que no te toque la enfermera
que es lenta para inyectar. Será mucho menos doloroso si te toca la enfermera que es
rápida”. De esta manera la atención del paciente estaba completamente distraída en
averiguar quién sería la enfermera y de qué manera Erickson respondía ante su llegada.
¿Parecía aliviado? Si era así, el paciente podía entonces relajarse e imaginar lo doloroso
que hubiera sido si le hubiera tocado la otra enfermera33.

79
33 Erickson (1966).

En cuanto al malestar psicológico existen muchas condiciones que se vuelven


crónicas o se agravan con el tiempo debido a los efectos de la profecía autocumplidora.
Cuando el paciente anticipa enfáticamente un resultado negativo, ésta sola expectativa
puede mantener los comportamientos sintomáticos que de otra manera hubieran pasado.
Un ejemplo es el efecto de espiral creado por la persona que está tan nerviosa que
tartamudea durante la conversación hasta que casi no puede hablar. Otro ejemplo es el
niño pequeño con asma tan asustado de tener otro ataque que pone tensos todos los
músculos en su pecho dejando casi ningún espacio para expandir sus pulmones. O la
repetición obsesiva de una idea desagradable, como quitarse la vida. En cada uno de estos
casos el ciclo puede romperse si distraemos a la persona con una actividad que es
incompatible con el pánico. Cuando el ciclo se rompe, queda más energía disponible para
el nuevo aprendizaje.

En el caso anterior, el miedo del hombre a los elevadores está basado probablemente
en la incomodidad de la situación en general. Habiendo siempre evitado los elevadores,
quizás no estaba acostumbrado a las sensaciones internas creadas por el súbito
movimiento de subida. Al haber pasado la vida de una manera correcta y muy
conservadora, probablemente no estaba acostumbrado a ser pasajero en un vehículo
manejado por una joven. Estar solo en un espacio reducido con una joven mujer quizás
también era una idea muy incómoda para él. Como lo enfatizó Erickson, no estaba
asustado de entrar o salir del elevador ni de que su oficina estuviera en un piso alto. Esto
explicaría por qué el movimiento hacia arriba fue el objeto del tratamiento más que un
problema de claustrofobia o miedo a las alturas.

Considerando que las elevadoristas eran mujeres jóvenes, es interesante que


Erickson dijera inicialmente, “probablemente haga que se aterrorice, de otra manera”.
Si el elevador está yendo hacia arriba y eso es de lo que está asustado en ese momento,
la otra manera o dirección sería hacia abajo. De esta manera Erickson sutilmente
anuncia el uso de una intervención que de alguna manera involucra algo sexual. Al
hacer que la elevadorista amenace con besar al hombre temeroso, su atención es
súbitamente llevada hacia los labios de ella y lejos de cualquier otra sensación de su
propio cuerpo. Que ya no está tan preocupado por el espacio entre sus pies y el piso como
lo está por el espacio entre él y la joven. La distracción fue prácticamente irresistible y
como resultado se dio un nuevo significado a la subida en el viejo elevador.
1. El señuelo La joven que no podía soportar ser observada

Una joven que tenía una gran ansiedad fue a terapia con Erickson. Su comportamiento era
extremadamente rígido y limitante. Tenía rituales para vestirse, siempre tenía que hacerlo
de una cierta manera. Tenía un ritual para leer su correo. Solamente podía sentarse
sobre ciertos objetos y constantemente tenía una compulsión a lavarse, tanto, que algunos

80
días podía pasar hasta 19 horas bañándose.

Cuenta Erickson: “Una de las primeras cosas que hice con ella fue hacer que me
describiera la completa, absoluta ansiedad que sentía mientras intentaba limpiarse”.
Durante esta conversación la joven intentó convencer a Erickson de que estaba
completamente absorta en esta tremenda ansiedad. Él hizo que le contara su historia con
todo detalle y cuando ella se convenció de que la ansiedad era tan terrible que no podía
percatarse de nada más, él estuvo de acuerdo con ella y le dijo: “Estás tan absorta en
esta terrible, terrible ansiedad, mientras te bañas, que no te importará que yo te
observe”. Erickson comentó que la joven hizo una expresión de sobresalto. Se quedó
con la boca abierta”.

Erickson no le había dicho que la fuera a observar, sólo que no le importaría, pero ella
no quería ni siquiera que especulara sobre esa posibilidad. Así que tuvo que admitir que
no quería tenerlo allí. Erickson le repitió: “Seguramente vas a estar tan absorta en tu
ansiedad que no sabrás que estoy ahí”. Para este momento a la joven ya no le pareció
que su ansiedad de bañarse fuera lo peor que podía sucederle.

Luego Erickson continuó: “En realidad no es tan malo que estés tan absorta en tu
ansiedad que no te des cuenta de que estoy observando. Apuesto a que podría azotar la
puerta del baño y tú lo notarías”. Erickson comentó que el sólo hecho de que estuviera
pensando si vendría a azotar la puerta, sería suficiente para mantenerla distraída de su
ansiedad 34.

34 Erickson (1958d).

La expresión señuelo proviene de la acción del hombre que es perseguido y hace


marcas en varias direcciones como rastro para distraer a los perros cazadores. En
terapia, pueden usarse señuelos emocionalmente cargados para distraer al paciente,
cambiar su atención y desligarla de eso que parecía infranqueable en su situación.

Erickson explicaba esta técnica usando ejemplos de la odontología. Muchos de sus


pacientes tenían miedo al dentista, especialmente a las jeringas. Así que Erickson
aconsejaba al dentista que sentara al paciente de tal manera que pudiera ver la bandeja
con una enorme y larga aguja. Cuando el dentista entraba, lo primero que decía era:
“Voy a usar hipnosis primero y eso debe bloquear el dolor, pero si comienza a sentirse
incómodo podemos usar esa inyección”. Como resultado, la aguja se convierte en algo
que el paciente la observa todo el tiempo sin tener posibilidad de fijarse en lo que el
dentista hace a sus dientes35.
1 Erickson (1962c).

81
Este caso es un bello ejemplo de cómo utilizar la distracción. Al hacer que la joven
describa sus hábitos de aseo, Erickson estaba iniciando un proceso de desensibilización
sistemática. La joven no se resiste al procedimiento porque no lo reconoció. No se
apenó al describir su baño porque estaba distraída por su necesidad de convencer a
Erickson de cuánta ansiedad sentía mientras se bañaba. Cuando se dio cuenta de que
estaba causando que un hombre especulara sobre su comportamiento mientras estaba
desnuda, era demasiado tarde. La única manera de salir de la situación era convencerlo
de que su ansiedad no era tan tremenda que no lo notaría observándola. Esta
intervención permitió a Erickson debilitar la fuerza de su ansiedad. Después de todo, él
nunca estuvo en su departamento cuando ella se bañaba, así que por el momento ella
tenía mucho menos de que preocuparse.

2. Preguntas y presuposiciones

El paciente homicida en el elevador

Cuando trabajaba como psiquiatra en el hospital psiquiátrico, Erickson se encontró


de repente en una situación peligrosa. Un paciente homicida se había escondido en el
elevador y Erickson no lo vio hasta que entró y la puerta se cerró automáticamente. Y
aunque Erickson tenía una llave para quitar el seguro, no tenía el tiempo que se
necesitaba para escapar. El paciente homicida dijo tranquilamente: “Lo he estado
esperando a que hiciera la visita de la noche. Todos están abajo al final del pabellón y lo
voy a matar”.

La respuesta de Erickson fue igual de simple: “Bueno, vas a hacer la matanza


¿aquí... o de aquél lado?”. El paciente miró hacia el primer lugar que Erickson señaló y
luego al segundo. Mientras hacía esto, Erickson abrió la puerta y dijo: “Claro que
también allá hay una silla en la cual podrías sentarte después... Es cierto, ¿sabes? Y al
mismo tiempo hay otra silla por allá”. Y mientras hablaba, Erickson comenzó a
caminar. “Y allá hay otra silla y otro lugar al otro lado del corredor”. El paciente
caminó junto a Erickson mirando a cada lugar que él escogía para su muerte.
Eventualmente llegaron a la oficina donde estaban los demás residentes36.

36
Erickson (1962c).

Una de las formas más efectivas para crear una distracción, inmediatamente es hacer una
pregunta. Las preguntas distraen y en algunas ocasiones obligan a las personas a pensar
en lo que se les pregunta. De hecho, casi todos estamos condicionados a la idea de que

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debemos pensar y contestar las preguntas que se nos hacen. Esta es la razón por la que se
entrena a los agentes de ventas a responder a la resistencia con una compleja serie de
preguntas. Se les enseña que: “La persona que pregunta es la que controla la
conversación”.

El término presuposición se usa para describir una figura lingüística en la que un


enunciado presupone la validez del otro. A pesar de que la presuposición puede ocurrir
sin el uso de preguntas, funciona especialmente bien con el significado implicado que
está escondido bajo la superficie de una pregunta. Por ejemplo la pregunta: “¿Te has dado
cuenta del progreso que has hecho durante esta primera sesión?”, obviamente implica
que se ha hecho progreso, sin embargo, la atención del paciente está distraída, así se ha
dado cuenta. Cuando hacemos una pregunta interesante, que parezca significativa e
importante, es muy probable que el paciente se concentre en la respuesta que debe dar
más que en las implicaciones subyacentes.

Como regla, la distracción es más poderosa cuando se involucran las emociones.


Erickson a veces hacía preguntas aparentemente desconsideradas o embarazosas para
distraer aún más a la persona del significado establecido por el enunciado. Él lo
explicaba así: “Antes de que la paciente vaya a recibir ese procedimiento médico
peligroso se le pregunta si quisiera enviarte la receta de cierto estofado una vez que haya
vuelto a casa, y tú le puedes explicar que te encanta el estofado”. Mientras la paciente
está un poco confundida por la actitud egoísta del doctor en este momento crítico de su
vida, ella no reconoce la implicación de que existe absoluta confianza en que se va a
recuperar y saldrá del hospital para irse a su casa37. Es difícil rechazar una afirmación que
no sabes que has aceptado. Usando la misma técnica, Erickson especulaba en voz alta
con un paciente sobre su curación de la enuresis: “¿Tu primera cama seca será el lunes,
el Martes o el viernes? Seguro que el domingo de esta semana es demasiado pronto”.

La distracción de nombrar el día aleja al paciente del desagradable pensamiento de no


tener una cama seca. En otros ejemplos para implicar el éxito inevitable de la terapia,
Erickson afirmaría: “Yo no sé si nuestra última consulta será antes o después de la
primavera”. De esta manera el paciente se distrae por el suspenso de las preguntas sin
respuesta y aún así mantiene la libertad de elegir el resultado.

Cuando se realiza de manera apropiada, la distracción no es usada como un truco sino


que se convierte en un camino hacia el auténtico objetivo terapéutico. Cuando el paciente
homicida le dice a Erickson que lo va a matar, sin duda quería ser tomado en serio.
Erickson explica sobre este caso: “Yo acepté la idea de que el paciente iba a matarme”.
Al haber aceptado esa idea, libera la mente del paciente para que busque respuesta a las
preguntas que le hace.

Y ¿qué fue lo que el interrogatorio permitió hacer al paciente? Ahora podía decirle a

83
su psiquiatra adónde ir. Si asumimos que su interés principal era ser tomado con seriedad
por una figura de autoridad significativa, ya lo había conseguido. Erickson nos
preguntaría: “¿Por qué no usar la actitud del paciente? Aceptas su pensamiento, nunca
tratas de refutarlo, no te enredas con él. Simplemente lo utilizas para elaborarlo y
extenderlo de todas las formas útiles posibles”38.

37 Erickson (1966).
38 Erickson (1959c).

3. Énfasis en los detalles

La pierna cortada de Allan

Al estar jugando afuera, el hijo de siete años de Erickson, Allan, se cayó sobre una
botella rota y se cortó una pierna. Allan entró gritando a la casa, su pierna sangraba
profusamente. Cuando hizo una pausa para tomar aliento y lanzar el siguiente grito,
Erickson le dio una instrucción muy urgente: “¡Consigue una toalla GRANDE, no la
pequeña. Consigue una toalla GRANDE... una toalla GRANDE!”. Después de que
Allan la consiguió, Erickson continuó dándole instrucciones: “¡Por amor de Dios,
amárrala fuertemente, no floja. Amárrala fuerte, amárrala fuerte!”. Después de que
Allan terminó de envolver su pierna, Erickson le dijo que lo había hecho muy bien. La
toalla estaba muy bien atada y Allan ya no estaba llorando.

Antes de llevarlo con el cirujano, Erickson preparó a Allan diciéndole lo que le iba a
hacer. Cuando Allan entró al consultorio del doctor afirmó valientemente: “¡Quiero 100
puntadas! ¡Mi hermana siempre está presumiendo sobre sus puntadas y yo quiero tener
más que ella!”. El cirujano lo puso en la mesa de exploración, miró la pierna y preguntó
a Erickson: “¿Anestesia general?”. Erickson le contestó tranquilamente: “Escuche a
Allan, él le dirá lo que quiere”. Así que Allan le explicó pacientemente de nuevo que
quería 100 puntadas. El cirujano lavó la pierna y comenzó la sutura, sin anestesia.
Allan no se estaba quejando de dolor, en lugar de eso estaba dando instrucciones al
doctor: “Espere un momento, no tan separadas, hágalas más juntas”. El cirujano
miraba a Allan incrédulo, el niño insistía que quería más puntadas, estaba sosteniendo
su pierna en alto para que el doctor alcanzara, no necesitaba un soporte. Durante el
resto del procedimiento, Allan miró lo que se le estaba haciendo, lo supervisó y lo
criticó39. Según dice Betty Alice, Allan nunca consiguió tener tantas puntadas como ella.

39 Erickson (1955b).

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Casi todos hemos tenido la experiencia de estar absortos en una tarea compleja, de tal
forma que no queda atención para considerar otras circunstancias inmediatas. Si la tarea
parece suficientemente importante y requiere atención detallada, ignoramos estímulos.
En el caso del hijo de Erickson, el dolor y el miedo a la herida estaban bloqueados
mientras él escuchaba cuidadosamente las instrucciones detalladas de su padre. Erickson
no quería que se preocupara por el sangrado, en lugar de eso quería que se involucrara en
hacer algo con el problema. Allan estaba concentrado en conseguir el tamaño adecuado
de toalla y en envolverla correctamente. Así la técnica de distracción crea
simultáneamente una oportunidad para desarrollar una habilidad. Mientras estaba en el
consultorio su preocupación principal era obtener tantas puntadas como fuera posible.
Erickson había iniciado este pensamiento al decirle que debería: “Terminar con la
presunción de Betty Alice sobre sus puntadas”. Como lo explica Erickson: “Todo lo
que hice fue redirigir la atención de Allan hacia los detalles del trabajo del cirujano”.

Cuando una persona recibe instrucciones muy precisas y detalladas, con un fuerte
énfasis emocional en el detalle, existe una tendencia a concentrarse en cómo responder.
Cuando se usa correctamente, este tipo de distracción permite al paciente enfrentar una
tarea terapéutica difícil con mayor determinación. Por esta razón, la distracción es
típicamente usada para equilibrar estímulos que de otra manera distraerían de la terapia,
por ejemplo, dolor físico, objetos temidos, circunstancias que producen ansiedad, etcétera.

Cuando se considera la amplia aplicación de esta estrategia es importante reconocer


qué parte de la realidad debería recibir más atención, así como de qué se pretende
distraer. En términos generales, cada caso de terapia puede tener dos posibles resultados:
éxito o fracaso. El sentido común y la experiencia diaria nos dicen que el éxito es más
probable cuando es el centro de la atención. La persona que comienza a dar demasiada
atención a sus limitaciones, tiende a desempeñarse menos bien.

En deportes esto se reconoce como “bloqueo”. En terapia se llama profecía


autocumplida. Así que si el énfasis en el detalle tiende a dirigir la atención, el terapeuta
tendría que elaborar más sobre las posibilidades terapéuticas que sobre los peligros de
fallar en el cambio. Esto no significa que el terapeuta tiene que evitar cualquier
discusión sobre las posibles consecuencias negativas de la terapia. El evadir por
completo un tema obliga al paciente a hacer su propia especulación sin ayuda de guía
informada. Sin embargo, al atender ambos aspectos de un tema, tiene más sentido
insistir más sobre el aspecto que traerá más beneficio al paciente.

4. Amnesia

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La mujer que miraba a dónde sentarse

Una mujer entró al consultorio de Erickson y dudó antes de sentarse. Analizó cada silla
del cuarto para asegurarse de que no se sentaba en la silla equivocada. Este era su
problema. Debía evitar sentarse en cierto tipo de sillas. Era excesivamente compulsiva
acerca de esto. Siempre que iba tenía que examinar las sillas cuidadosamente. No
solamente se sentía abiertamente cohibida sino que eso también le impedía disfrutar la
libertad de sentarse espontáneamente.

Erickson usó hipnosis para transmitirle la idea de ir gradualmente acercándose a un


estado de libertad cada vez mayor respecto a la preocupación. Su terapia sería
progresiva. Sin embargo, Erickson tuvo el cuidado de utilizar amnesia hipnótica. No
quería que recordara las sugestiones. Necesitaba estar distraída del objetivo de volverse
más espontánea porque de otra manera el progreso sería bloqueado por su vergüenza.
La mujer salió del consultorio sin haberse dado cuenta de la terapia.

Un día se fijó que se había sentado sin examinar la silla. Entonces se percató de que
había estado haciendo esto ya desde hacía un tiempo. Se puso a reflexionar y reconocer
que había estado yendo al cine con una amiga, lo que no había podido hacer durante
años. También había ido a un concierto sinfónico y antes no lo había podido hacer
también durante años. Poco tiempo después, mientras describía sus avances a Erickson,
le comentó que nunca se dio cuenta en qué momento perdió la necesidad de examinar las
sillas, simplemente, de manera automática, comenzó a sentarse libre y cómodamente40.

40 Erickson (1962c).

Existen muchos casos de Erickson dando permiso al paciente para olvidar las cosas
que podrían desviarlo de la terapia. Usaba la amnesia como un método de distracción
cuando ésta era necesaria durante algunos días o semanas, por ejemplo, para realizar
progresiones.

Muchas personas han escuchado el mismo consejo: “No pienses tanto en eso y el
problema se resolverá solo”. Y eso es verdad. Muchos problemas existen como
resultado de estrategias mal dirigidas de prevención, como cuando una preocupación
refuerza el comportamiento problema.

Este fenómeno puede comprenderse a través del concepto de disonancia


cognoscitiva41. Siempre que se invierte una gran cantidad de tiempo, energía o esfuerzo en
algo, ese algo tiene de repente un aumento en importancia. Si alguien dedica varias horas
al día a examinar sillas, y durante muchos años de su vida, el dónde sentarse se convierte

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de repente en algo sumamente importante, demasiado importante para hacerlo de manera
despreocupada y el sentarse con confianza en una silla, se transforma en una
recompensa muy deseada. Esto causa que el ciclo se repita: si la persona no invirtiera
mucha energía en decidir dónde sentarse, no le importaría mucho dónde se sienta. Esta
es una dinámica tan poderosa de la que puede ser difícil zafarse.

41 Festinger (1957).

Cuando se distrae al paciente de sus preocupaciones hay una mayor oportunidad de


que la energía sea invertida en otras actividades. Cuando el paciente puede dedicarse a
tareas gratificantes, que no se relacionan con la prevención del problema, desarrolla un
nuevo sentido de satisfacción. Cuando la vida es más satisfactoria, no hay gran
necesidad de defenderse de amenazas imaginadas. En lugar de vivir en un mundo
peligroso, el individuo puede experimentar un mundo de oportunidad.

Los terapeutas a veces evitan la amnesia hipnótica por miedo a fallar, que el
paciente abra los ojos y diga: “recuerdo todo lo que dijo”. La amnesia no es algo que se
impone por fuerza a otra persona, por el contrario, es una oportunidad de hacer a un
lado pensamientos que no se necesitan para la tarea que se quiere resolver. Quizás el
uso más simple y útil de la amnesia es para casos de angustia causada por pensamientos
traumáticos o recuerdos.

Simplemente al ofrecer al paciente permiso para olvidar, se le proporciona un


mecanismo por el que puede, de manera temporal, hacer a un lado estímulos
perturbadores. Esto es un comportamiento natural que no requiere hipnosis. La gente con
frecuencia actúa así, olvidando lo que no le gusta, aún sin inducción de trance. Si a la
persona no le agrada la idea de olvidar algo que ha sido discutido en terapia, entonces
puede simplemente olvidar olvidarlo, después de todo, es demasiado complicado
acordarse de olvidar. Y, entonces, ¿qué se consigue? La respuesta es libertad, hay una
mayor libertad en cualquier forma que el paciente responda.

5. Aplicaciones de la distracción en general

El muchacho con un severo acné

Una doctora que vivía en Massachusetts contactó a Erickson y le dijo: “Mi hijo es
estudiante en Harvard y padece un severo caso de acné. ¿Puede tratarlo con hipnosis?”.
Erickson le dijo: “Sí, pero ¿por qué molestarse en traerlo conmigo? ¿Cómo va a pasar
sus vacaciones de Navidad?”. La respuesta de ella fue: “Normalmente tomo un

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descanso de la consulta y voy a esquiar a Sun Valley”. Erickson le dijo: “Bueno, estas
vacaciones de Navidad, ¿por qué no se lleva a su hijo con usted? Consiga una cabaña y
quite todos los espejos. Haga sus comidas en la cabaña y asegúrese de mantener su
espejo de mano bien guardado en su bolsa”. La doctora y su hijo pasaron el tiempo
esquiando, el hijo no tuvo tiempo para detenerse y mirar un espejo. Dos semanas
después la piel del muchacho había mejorado en gran medida42.

42 Rosen (1982, p. 87).

La distracción es una estrategia muy útil cuando el problema es resultado de poner


demasiada atención a condiciones de vida temporales. Cuando hay un desesperado
intento de evitar el dolor en la vida o esfuerzos intensos para evitar cualquier
imperfección, la energía queda atorada y hay un incremento de la rigidez. Cuando una
persona se dedica por completo a obtener algo imposible, el resultado es una
disminución significativa en el funcionamiento normal de la persona. Si la persona
puede distraerse lo suficiente, el proceso natural de cambio y adaptación toma las riendas.

Es necesario anotar que no todas las formas de distracción son útiles con todos los
pacientes. No es apropiado usar lenguaje perturbador o abiertamente sexual con un
paciente asustado y vulnerable. La personalidad del paciente debe estudiarse
cuidadosamente antes de decidir el método para la distracción, a fin de cortarle a la
medida. Imagina qué pasaría si el terapeuta le dijera a una paciente que le gustaría
observarla mientras se baña y ella respondiera con una cachetada, o, peor aún, una
cachetada y una demanda. Cada forma de distracción debe llevar cierto grado de
seguridad y confianza igual a la magnitud del shock. Como Erickson era un hombre
mayor, confinado a su silla de ruedas, que trabajaba en un consultorio junto a su casa,
podía decir cosas que no podrían ser dichas en distintas circunstancias. Además, eran
estos tiempos. Como regla general, el terapeuta no debe involucrarse en ningún
comportamiento poco ético y debe evitar cualquier expresión o acción que pudiera ser
malinterpretada como acoso sexual. Las distracciones más útiles son las que el paciente
podrá ver en retrospectiva como con aprobación o divertidas. También es importante
recordar que una distracción puede ser muy sutil y aún así tener un profundo efecto.

En el caso del muchacho con acné, puede parecer que no hubo tratamiento. Sin
embargo, es un excelente ejemplo de reconocer y utilizar los recursos del paciente. Una
madre buscando ayuda para su hijo. La respuesta de Erickson involucraba a la madre, al
hijo y lo que el muchacho tenía dentro de él. En el contexto del cuidado de la madre,
estaba todo lo que necesitaba para sanar. La actitud afecta toda condición física. El
joven no recibió un tratamiento médico, lo que hubiera requerido que se mirara al espejo
diariamente al aplicar la medicina. Tampoco se le dijo que tuviera pensamientos
positivos, lo que hubiera requerido que rechazara sus pensamientos naturales y

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espontáneos. No se le dieron instrucciones de que actuara de alguna manera en
particular. Erickson tuvo fe en sus habilidades para sanar mientras se distraía
placenteramente en unas vacaciones con su mamá.

Aunque el resultado en este caso pueda sonar fantástico, el mecanismo de


recuperación es bastante simple. Quienes hayan tenido experiencia con acné saben que
el estarse tocando constantemente y tallar con jabones y astringentes causan que la piel
produzca más aceite en un intento por protegerse de la irritación. Cuando la piel se
vuelve más grasosa y provoca más erupciones, la persona tiende a lavar más, formando
así un círculo vicioso. Una vez que se deja en paz a la piel, por un periodo de una o dos
semanas, por lo regular sana sola. La única dificultad es encontrar la manera de distraer
a la persona el tiempo suficiente para que la evidencia de la mejoría se haga aparente.

6. Ejercicio de auto-desarrollo usando la distracción

La distracción no es una estrategia fácil de aplicarse a uno mismo. Para poder ser
realmente distraído una persona necesita no estar pensando sobre lo que está planeando
hacer. Por supuesto que están también las personas que frecuentemente se distraen
sumergiéndose en el trabajo, o la adicción a las diversiones, al sexo o a las drogas. Cada
una de éstas proporciona una efectiva distracción de la realidad, en ocasiones dolorosa. No
obstante, estas actividades no proporcionan los beneficios clínicos de los métodos de
distracción que mueven estratégicamente al individuo a reconocer una habilidad personal.
Medita sobre las palabras: SEXO... CONTROL... AMOR... PODER... BELLEZA…

1. Piensa acerca de un momento en el pasado cuando hayas estado tan


completamente distraído, distraída por algo que tus acciones se volvieron automáticas.
¿Qué fue lo que pudo distraerte y por qué acaparó el control de tu atención?

2. Dedica algún tiempo a pensar sobre todas las cosas que fuiste capaz de realizar sin
poner atención a lo que estabas haciendo, como cuando has ido manejando hacia un
destino conocido sin detenerte a pensar hacia dónde vas o qué están haciendo tus manos
y tus pies. Con suerte pensarás en un evento que tenga significado personal. Enfócate
en descubrir comportamientos que no hubieras realizado de no haber estado tan
distraído, distraída.

3. Guarda el recuerdo de este evento en la conciencia. Durante varios días regresa a


este recuerdo tan frecuentemente como puedas. El paso del tiempo será una parte
importante de este ejercicio de distracción.

4. No esperes resultados inmediatos. Después de dos o tres semanas, dedica algún

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tiempo a revisar tus acciones desde la primera lectura de estas instrucciones.

Estrategia 4: reorientación

La joven que escondía su belleza

Una chica universitaria llegó con Erickson buscando ayuda para su obesidad. Tenía
alrededor de 50 kilos de sobrepeso. Mientras explicaba el problema a Erickson dijo de
ella: “Soy una gorda desaliñada”. Observando la expresión de desagrado en su cara y
escuchando el tono triste en su voz, Erickson decidió que estaba experimentando una
gran infelicidad y confusión emocional. En este desdichado estado mental las únicas
ideas que ella estaría dispuesta a escuchar serían aquéllas que entraran en su marco
de referencia. Erickson explicó: “Reconocí que no podría darle ninguna idea
desagradable sobre su cuerpo que no tuviera ya ella misma”. Así que le dije: “Realmente
no creo que sepas qué tan desagradable es para ti tu gordura. Así que, esta noche, antes
de irte a dormir, te vas a desnudar, a parar frente a un espejo de cuerpo entero y ahí
realmente observa cuánto te desagrada toda esa grasa que tienes”. Estas afirmaciones
capturaron la atención de la chica. La tarea era algo que sabía que sí podía hacer. Sabía
que podía ser autocrítica. Luego Erickson añadió: “Y si realmente lo piensas bien, y
observas a través de esa capa de grasa con la que te has envuelto, verás una bonita
figura femenina, aunque sea enterrada muy profundo”. Tras darle un tiempo para
absorber estas nuevas ideas positivas sobre ella, Erickson la puso en control de la
terapia al preguntar: “¿Qué crees que debes hacer para excavar esa figura?” Erickson
reporta: “Comenzó a excavar como dos kilos y medio por semana”43.

43 Erickson (1965b).

El concepto de la desesperanza aprendida proviene de la investigación en que un


animal de laboratorio era condicionado a permanecer sin esperanza de escapar mientras
recibía descargas eléctricas de una rejilla, aun cuando el escape era accesible. Este
resultado del comportamiento ha sido utilizado como modelo para comprender la
depresión situacional. Si a un niño no se le permite escapar de situaciones dolorosas,
con el tiempo estará condicionado a responder ante cualquier situación estresante con
aislamiento y baja autoestima. El concepto de desesperanza aprendida tiene
implicaciones para comprender la resiliencia. Cuando una persona no encuentra salida,
la energía para mejorar se pierde y no hay resiliencia. Pero, ¿qué ocurre cuando las
circunstancias se observan de una nueva manera? Entonces, pueden verse nuevas
opiniones.
Como con todas las otras estrategias, la reorientación es una técnica usada en todas

90
las épocas. Es parte de la sabiduría popular que, al enfrentar una situación que parece
imposible, lo que hay que hacer es dar un paso atrás por un momento, para volver con
una perspectiva renovada. Este es un método simple de reorientación a la situación
problemática.
La reorientación es una estrategia general que puede encontrarse en todas las formas
de solución de problemas terapéuticos. De hecho, la estrategia clínica puede definirse
como un cambio significativo de perspectiva que ofrece nuevas formas de
conceptualizar factores situacionales existentes o experiencias de vida previas. Siempre
que el terapeuta proporciona una nueva idea al paciente, se da una reorientación. Sin
embargo, existen técnicas que provocan reorientaciones significativas e impactantes en
la perspectiva, transformando la experiencia de vida del paciente.
La logoterapia de Victor Frankl es un excelente ejemplo de una terapia que usa la
reorientación como la estrategia terapéutica principal. Frankl enfatiza la importancia de
descubrir el significado del ser al enfrentarse al sufrimiento. Para ilustrar este punto,
Frankl describe un caso en que utilizó una sola pregunta para obtener resultados
terapéuticos. El paciente se presenta como médico y dice que ha estado padeciendo una
depresión severa desde la muerte de su esposa, que ocurrió dos años antes. La amaba
por sobre todas las cosas. La pregunta de Frankl fue: “¿Qué hubiera pasado, doctor, si
usted se hubiera muerto y su esposa hubiera tenido que sobrevivir?”.

El hombre respondió inmediatamente que eso le hubiera causado un tremendo


sufrimiento. Entonces Frankl respondió: “¿Ve? Usted ha salvado a su esposa de un
tremendo sufrimiento, le ahorró este dolor, al costo de que ahora usted tiene que
sobrevivir y lamentar su pérdida”. El hombre no dijo una palabra pero extendió su
mano a Frankl y con calma salió de la oficina. Fue reorientado a la ineludible realidad de
su pérdida. Pero ahora podía verla como un sacrificio significativo por su amada
esposa44.
La mayoría de los reportes de casos de Erickson contienen brillantes ejemplos de
reorientación ejecutados por medio de una afirmación en el momento correcto. ¿Qué
ocurre cuando una mujer examina su cuerpo en un espejo con la intención de encontrar
algo que nunca antes ha notado? Ella estaba acostumbrada a encontrar características
que detestaba, ahora debía encontrar algo diferente. Lo que resulta igual de importante,
¿cómo puede negar que hay una linda figura enterrada bajo la grasa sin perder primero
algo de peso? Erickson la reorientó de saber que odiaba su cuerpo a preguntarse qué
había ahí adentro en realidad. No le pidió que cambiara de opinión acerca de su grasa.
No le pidió que dedicara menos energía a odiar esa parte de su cuerpo. Utiliza cierta
fragmentación para facilitar la reorientación. La reorientación es una estrategia que
permite al paciente descubrir repentinamente algo novedoso en la más familiar de las
circunstancias.
Erickson afirmaba: “A menudo, en psicoterapia lo único que se necesita es un
cambio de referencia”45, tomar la misma situación y colocarla en un nuevo contexto.

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Existe una gran cantidad de información que sugiere que el estrés no es causado por
los hechos sino por la manera en que los interpretamos. La implicación de este hallazgo
para la medicina psicosomática y la psicoterapia es enorme.
Utilizando técnicas de reorientación, el terapeuta puede proporcionar nuevos puntos
de vista de la situación y por lo tanto, reducir la cantidad de malestar subjetivo o dar
opciones diferentes de dolor o sufrimiento.

44 Frankl (1996).
45 Erickson (1979).

Erickson nos dice: “Tú quieres que el paciente se dé cuenta de que su enfermedad es
solamente una parte de su experiencia de vida total. Sin importar cuál sea la
enfermedad, un paciente siempre puede encontrar algo qué apreciar acerca de sí mismo.
Las personas tienen derecho a observar su enfermedad o dolor o malestar como algo
importante de su vida, pero no algo a qué temer. ¿Por qué debe un paciente sentir temor
ante cualquier clase de enfermedad o discapacidad? Tienen mucho más que pueden
disfrutar. En terapia el enfoque debe ser ayudarles a comprender que han traído mucho
más que cáncer o artritis o cualquier otro tipo de problema. Al hablar con los pacientes
deben proporcionarles la conciencia de todos los demás regalos que tienen en la
vida”46. Si sanar es en parte descubrir capacidades no reconocidas anteriormente, un
cambio en la perspectiva es una estrategia terapéutica indispensable.

1. “Insight”47 o darse cuenta

La mujer que fumaba cuatro cajetillas al día

Llegó una mujer con Erickson para que la ayudara a dejar de fumar. Sin embargo, tenía
muy pocas expectativas. Le explicó: “Todos sus amigos ya han tratado de hipnotizarme y
han fracasado”. Todos me han dicho que si alguien podría hipnotizarme sería usted. Así
que he venido para dejarle fracasar también”. Ante esto, Erickson respondió: “Bueno,
terminemos con eso. De una buena vez quitemos del camino mi fracaso, porque creo que
necesita alguna terapia para su enfisema”.

Erickson había diagnosticado el enfisema al escucharla respirar. Había escuchado


su voz rasposa y con dificultad y había notado la manera en que se sostenía con los
brazos de la silla inclinándose hacia delante tratando de obtener aire. Pronto supo que
fumaba cuatro cajetillas al día. Guardaba dos paquetes en una bolsa grande, dos en la
guantera del coche, dos en el asiento trasero del coche, dos en el baño, dos en la cocina,

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dos en el comedor, dos en la sala, dos en el cuarto de la televisión y dos en la
recámara.

46 Erickson (1967).
47 N. de la T. Insight es un término técnico utilizado así, en inglés en psicoterapia para referirse al darse cuenta
de algo en forma a la vez vivencial y racional.

Erickson la interpretó como una mujer a la que no se le iban a acabar los


cigarrillos.

De lo que la mujer no se dio cuenta fue que el primer enunciado de Erickson había
quedado ligado al fracaso en hipnotizarla. Estuvo de acuerdo con Erickson, en que la
hipnotizó muy mal y él trabajó para convencerla de lo absoluto de su fracaso. Luego
continuó: “Ahora que sabemos que no puedo hipnotizarla y esa cuestión está resuelta,
vamos a enfocarnos a su hábito de fumar. Vamos a discutir las razones para hacerlo”.
La discusión duró dos horas sin haber quedado terminada.

Al día siguiente Erickson le dijo: “Me gustaría que hiciera como hizo ayer. Mantenga
sus ojos abiertos, sus oídos abiertos y su boca cerrada. Tengo algunas cosas más que
me gustaría decirle sobre el enfisema y el fumar cuatro paquetes de cigarrillos al día.
Me va a ver solamente por una semana (ella había venido en avión de otro estado). Y
creo que cuatro cajetillas de cigarros inhalados por alguien con enfisema, como el que
usted tiene, es algo en extremo loco. Usted tiene un grado de maestría, es escritora, ha
publicado muchos libros, y simplemente no lo entiendo”. Cuando se hizo obvio que ella
no deseaba proteger su salud Erickson le dijo: “¿Por qué está usted tratando de
matarse con cigarrillos?”. Esta pregunta evocó un recuerdo perturbador: “Porque yo
maté a mi padre”.

Cuando era joven su padre había sufrido un infarto masivo. Estaba siendo atendido
en su casa y ella se había sentado fielmente a su lado haciendo todo lo que sabía hacer.
Su idea era que mientras no dejara de mirar a su padre ella no lo perdería, pero
eventualmente su atención se distrajo y cuando volvió a mirarlo él estaba muerto. Tras
escuchar esta historia Erickson respondió: “¿Y a una niña pequeña no debería
permitírsele entender lo que sucedió como lo entiende una niña pequeña?”.

En esa semana ella bajó su consumo a cuatro cigarrillos al día. Erickson reporta
que regresó a su casa para el Día de Gracias (última semana de noviembre) pero
regresó en diciembre y estuvo con él otra semana. Después de la segunda semana ella
bajó hasta cuatro fumadas al día48.

Cuando la introspección se usa en el contexto del psicoanálisis, surge de un proceso de

93
auto-examen crítico en la relación de transferencia. Como lo explica Arlow49, a través
de la introspección el psicoanálisis permite al paciente resolver conflictos internos. Sin
embargo, los resultados terapéuticos se producen hasta que las introspecciones cambian
el comportamiento.

48 Erickson (1963).
49 Arlow (1989).

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Erickson utiliza la introspección de una manera diferente. En el caso anterior,
Erickson ayudó a la mujer a reflexionar sobre la causa real de la muerte de su padre, a
fin de que no se viera como una asesina o como “la que le falló a su padre” sino como
una niña asustada. Erickson validó además su derecho de niña a tener una lógica
diferente. Ya no tenía por qué sentirse avergonzada por su situación actual. A
Erickson le gustaba describir las bondades y los recursos de la mente inconsciente, la
inocencia de la infancia, y la milagrosa construcción y funcionamiento del cuerpo, y
utilizarlos para reorientar al paciente a auto-construirse. Cuando el paciente ya se
siente bien y valora su yo, tiene más posibilidades de lograr sus objetivos.

Otros terapeutas contemporáneos, como la Dra. Pat Love, han notado que la
introspección no produce cambios a no ser que esté ligada a una intensa experiencia
emocional50. Pat Love explica este hecho desde la biología diciendo que se requiere un
proceso químico creado por las emociones para generar nuevas conexiones neurológicas.

50 Love (2003).

Erickson acostumbraba desarrollar introspección más en relación con la curación que


con el problema. Creaba en el paciente una gran expectativa sobre cómo se daría alguna
clase de resultado terapéutico que era inevitable. Por ejemplo, captaba la atención del
paciente hablando sobre sus dudas respecto a qué día de la semana ocurriría por primera
vez el comportamiento deseado. Estos comentarios eran aparentemente casuales pero en
realidad estaban diseñados para generar curiosidad y expectación y para conocer en detalle
cómo se daría su curación, el paciente tendría que curarse. Esto es exactamente lo opuesto
a cómo suele usarse la introspección.

Tradicionalmente, las terapias orientadas a la introspección se han enfocado


exclusivamente en entender la naturaleza del problema. Erickson prefería propiciar que
la persona obtuviera introspección, sobre su capacidad de sanar. Colocaba a la persona
en un futuro cuando el problema estaría ya resuelto y luego le preguntaba cómo había
logrado esa recuperación. En esta propuesta, lo más importante era la idea de que era
posible cambiar.

En este caso, Erickson utilizó el concepto del comportamiento inconsciente como un


medio para encontrar explicaciones a comportamientos que de otra manera serían
inexplicables. Ante la pregunta “¿por qué está tratando de suicidarse con cigarrillos?”,
produjo una introspección instantánea. La paciente se dio cuenta de que no necesitaba
continuar matándose con el cigarro.

En otras ocasiones, Erickson encontraba que la introspección podía tardar en darse,

95
mientras el paciente reunía valor para enfrentarla, reorganizaba su forma de pensar o
esperaba una situación que le diera el estímulo necesario para lograrla. Lo importante es
que para Erickson, el sentido de la introspección no es recobrar recuerdos del pasado
sino orientarse en una nueva dirección hacia el futuro51.

51 Erickson (1952).

2. Reencuadre

Abrumado por la belleza

Un alumno de medicina llegó a ver a Erickson con un problema urgente. Se había


casado con una joven muy bella y no había sido capaz de lograr una erección para
consumar su matrimonio. Durante dos semanas había intentado tener relaciones
sexuales sin éxito. Por el contrario, había sido muy activo sexualmente antes de
casarse. Tras dos semanas de una miserable luna de miel regresaron y su esposa
consultó a un abogado para anular el matrimonio. Llegó con Erickson aturdido.
Erickson le aconsejó que llamara a algunos de sus amigos que conocían a la recién
casada para que fueran a hablar con ella y la convencieran de que viniera a
encontrarse con Erickson. Ella “se sentía terriblemente disgustada”. Hizo esperar al
esposo en el pasillo mientras hablaba con ella. Tras escuchar la historia de ella
desde su perspectiva, Erickson le preguntó: “¿Ha pensado sobre el cumplido que le
estaba haciendo su esposo?”. Ella quiso saber a qué se refería. Tras señalar que ella
había estado desnuda durante ese momento, le aseguró: “Bueno, evidentemente él
pensó que su cuerpo era tan bello que estaba abrumado, completamente abrumado, y
usted lo malinterpretó y pensó que era incompetente. Fue incompetente porque se
percató de que tenía tan poca capacidad para apreciar la belleza de su cuerpo. Vaya a la
oficina de al lado y medítelo”. Llamó al esposo, escuchó su versión y luego Erickson le
dijo lo mismo que a ella. Erickson cuenta que la joven pareja detuvo el auto en el
camino de regreso a Detroit para tener relaciones sexuales. Esta fue la única
intervención necesaria con ellos52.

52 Haley (1985, Vol. II, pp. 118-119).

El reencuadre sirve para reinterpretar situaciones existentes a las que se ha dado una
interpretación negativa. Es similar a la introspección en el sentido de que también
produce un momento de ¡ajá!, de darse cuenta. Cuando se usa de manera efectiva se
produce una repentina reorientación seguida de una oleada de emoción. La diferencia es
que, en el caso de la introspección, existe un evento que puede estar aún por ocurrir y que
debe ser procesado desde la perspectiva de un adulto.

96
Este proceso podría ser descrito como una forma de reacondicionamiento cognitivo
donde las circunstancias siguen siendo las mismas pero cambia su significado. En el caso
anterior, el sexo se había asociado con pensamientos de insuficiencia y fracaso. En lugar
de sentirse excitados por la posibilidad de la relación sexual, había una creciente
sensación de temor en el novio y de resentimiento en la novia.

El reencuadre que hizo Erickson de la situación desligó repentinamente los


sentimientos de fracaso y creó la oportunidad de que el novio reconociera de manera
fisiológica (con la impotencia) la belleza de su esposa. Si simplemente le hubiera dicho
que se veía hermosa, ella habría sospechado que había usado la misma frase con docenas
de mujeres antes de ella. Sin embargo, la naturaleza involuntaria de la impotencia
estaba fuera de duda. Ella se sintió más poderosa que cualquier otra mujer que él hubiera
conocido, la única que le había causado eso.

Al mismo tiempo, él tenía ahora permiso de ser impotente y ella podía comprenderlo
de una bella manera. Por supuesto que estas nuevas asociaciones produjeron el tipo de
excitación recíproca que creó un escenario de ganar-ganar, sin importar si el novio
lograba su erección.

La reinterpretación de Erickson pudo no haber tenido éxito si primero no se hubiera


posicionado él como alguien que comprendía totalmente las necesidades y deseos de la
joven pareja. Erickson no intervenía hasta no haber comprendido completamente la
realidad del paciente. Si la reinterpretación no está hecha a la medida del paciente, la
idea será rechazada y la técnica resultará inútil.

Si el terapeuta comienza por rechazar la bondad y validez del punto de vista del
paciente, entonces es probable que el paciente también rechace las opiniones del
terapeuta o, aún peor, que acepte que él no es capaz de percibir la realidad. En el caso de
la mujer con sobrepeso, si el terapeuta la quiere convencer de sentir menos desprecio
hacia su cuerpo, ¿por qué debería comenzar por reconocer cuánto odia su “obeso” cuerpo
y toda la “grasa” sobre ella? Cuando la paciente se siente realmente comprendida, puede
comenzar a considerar nuevas maneras de observar el mundo.

Quizás la técnica de reencuadre más común y más usada sea la normalización. Los
pacientes en ocasiones llegan con el terapeuta esperando que emita un juicio sobre la
seriedad de su problema. Es como si preguntaran: “¿Existe alguna esperanza para mí?”. Y
el terapeuta normalice respondiendo algo así como: “Ya he tratado otros casos como
usted y fíjese que uno de mis pacientes más exitosos tenía lo mismo que usted”. Esta
afirmación consigue dos objetivos simultáneamente; primero, proporciona esperanza y,
segundo, reencuadra el motivo de consulta como un comportamiento asociado con
“respuestas exitosas” en terapia.

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La normalización es un proceso a través del cual se asigna un significado positivo a
un estímulo que antes ha generado respuestas negativas. Llevaron con Erickson a una
adolescente con dolores histéricos en el pecho. Le habían tomado radiografías, se le
había examinado el pecho, se le había palpado y la habían medicado. Aún así pasó tres
meses en cama con un gran temor de lo que sería de ella. Erickson usó una sesión para
hacerle algunas preguntas sobre las sensaciones de su pecho. Luego le explicó que era
normal sentir diferente mientras se desarrollaban los senos. Reorientó las sensaciones
en su pecho, como parte de un desarrollo normal. Después de eso, la joven no
experimentó mayores dificultades53.

53 Erickson (1962a).

La normalización debe restringirse a las dificultades frente a las que la persona ha


reaccionado en forma exagerada. Sería un error normalizar un problema que aún no ha
sido suficientemente investigado o que pudiera estar asociado a una patología orgánica,
por ejemplo, dolores de cabeza inusuales, dolor inexplicable o cambios abruptos del
estado de ánimo o de personalidad.

Resumiendo, el reencuadre es una forma de reorientación a través de cambiar el


significado. Esta técnica es especialmente útil en los casos donde se prevé una recaída,
para ayudar al paciente a sobrepasar la recaída sin darse por vencido. Casi cualquier
terapia fracasa si el paciente tiene la creencia de que por sus limitaciones nunca logrará
algún avance real y duradero. Erickson hacía que sus pacientes no sólo aceptaran la
posibilidad de recaída, sino que la miraran como algo que los harían crecer y mejorar aún
más. A menudo usaba la analogía de un coche balanceándose hacia atrás y hacia delante
para intentar salir de la nieve. Cada vez que se hace para atrás, logra un nuevo impulso.
Como consecuencia, los momentos de debilidad se transforman repentinamente en
evidencia del progreso, lo cual permite al paciente mantener una buena actitud hasta en
los malos momentos.

3. Externalización

Luisota

Mientras trabajaba en el hospital psiquiátrico en Rhode Island, durante el tiempo de la


prohibición de licor, Erickson se enteró de una paciente violenta conocida como
Luisota. Medía 1.90, había trabajado en una taberna (clandestina, por supuesto) como
sacaborrachos. Su “pasatiempo” favorito era caminar por la ciudad de Providencia en

98
busca de un policía que estuviera solo. Lo golpeaba, le rompía un brazo o dos y lo
mandaba al hospital. El jefe de policía la mandó a juicio y la declararon enferma mental
y un peligro para los demás.

A Luisota no le gustó estar en un hospital psiquiátrico. Se quejaba: “¡No quiero estar


encerrada con un montón de locos!”. Una vez al mes organizaba un alboroto y destruía
el pabellón. Antes de encontrarse con Erickson, su único tratamiento era que enviaran
20 empleados a someterla. Algunos resultaban con brazos rotos, lo que se añadía a los
daños y gastos del hospital. Después de ser sometida, una enfermera le inyectaba un
tranquilizante, uno tan fuerte que le descomponía el estómago. Comentó a Erickson, que
las náuseas que le originaba ese medicamento eran tales que “durante 12 horas te la
pasas vomitando lo que hayas comido desde el año anterior”. Tras recibir el
medicamento, la encerraban en un cuarto de castigo donde no había nada más que un
colchón. Siempre destrozaba el colchón, lo que se añadía a los gastos hasta el momento.

Después de oír los detalles, Erickson se presentó con ella. Le dijo que le gustaría
pedirle un favor. Le pidió que, antes de empezar su próximo ataque de violencia, se
sentara en un una banca y hablara con él 15 minutos. Ella le respondió con sospecha:
“Mientras esté hablando con usted los empleados van a llegar y van a someterme”.
Erickson le respondió enfático: “Si solamente te sientas y hablas conmigo, yo
personalmente me encargaré de que nadie, absolutamente nadie, interfiera contigo”.
Ella aceptó con reservas.

Un día Erickson recibió la llamada, “Luisota quiere hablar con usted”. Cuando entró
en el pabellón la encontró caminando de un lado a otro frente a la banca. Erickson se sentó.
Ella se sentó junto a él y le preguntó: “¿Va a llamar a los enfermeros y hacerlos que vengan
a someterme?”. Erickson dijo: “No Luisota, sólo voy a hablar contigo. Después de 15
minutos puedes hacer lo que quieras y yo personalmente me encargaré de que nadie
interfiera contigo”.

Erickson estaba recién llegado a Nueva Inglaterra. Empezó a platicarle sobre la


primavera en Nueva Inglaterra. Luisota observaba la puerta del pabellón. Cuando
habían pasado 10 minutos, Erickson hizo una señal secreta a la enfermera para que
hiciera una llamada. De repente, una docena de estudiantes de enfermería entraron
rápidamente al pabellón. Todas se reían como si hubieran salido a divertirse. Una de
las estudiantes tomó una silla y la estrelló contra las ventanas del ala oeste. Otra tomó
otra silla y la estrelló contra las ventanas del ala este del pabellón. Cuatro estudiantes
más corrieron hacia una mesa y le rompieron las cuatro patas. Otra más corrió al
teléfono, lo arrancó de la pared y rompió la bocina. Erickson les había pedido que
hicieran los más destrozos posibles, tal como Luisota había hecho en el pasado. Se
estaban divirtiendo mucho. Y Luisota comenzó a suplicar: “¡Niñas, niñas, por favor no
lo hagan! No deben hacer eso”. No podía soportar ver a otros comportándose en la

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forma que ella se había comportado. Cuando las enfermeras terminaron, se volteó
hacia Erickson y le dijo: “Por favor Dr. Erickson, no vuelva a hacerme esto”. Erickson
respondió: “Te prometo que no lo volveré a hacer a menos que tú hagas que sea
absolutamente necesario”.

Dos meses después Luisota fue a ver a Erickson y le dijo: “Dr. Erickson, ¿podría
conseguirme un trabajo en la lavandería del hospital?”. Erickson le respondió: “Hacías
destrozos en grande cuando llegaste. Te voy a conseguir el trabajo, siempre y cuando te
comportes”. Luisota estaba desesperada. “Haré cualquier cosa para salir de este pabellón
lleno de locas”. Erickson envió a Luisota a la lavandería y ahí ella hizo un muy buen
trabajo. Dos meses después, fue dada de alta como paciente y contratada como
empleada54.

54 Erickson (1980).

La externalización es una técnica que permite que el paciente observe desde afuera sus
conductas, llenas de emociones y desconectadas del yo, a fin de que pueda evaluarlas
mejor al observarlas. Muchos padres han tenido la desagradable experiencia de observar
sus malos hábitos imitados por su hijo. Como todos los métodos de reorientación, la
externalización hace reflexionar y así crea una realidad emocional completamente nueva.

Erickson era un maestro en proporcionar a sus pacientes una nueva visión desde
afuera de ellos mismos. Por ejemplo, cuando trabajaba en el hospital psiquiátrico,
Erickson juntó a dos pacientes que creían que eran Jesucristo. Los sentó en la misma
banca y les pidió le dijeran qué tan loco sonaba el otro. Tras varios días de diálogo, uno
de los pacientes le dijo: “Sabe, he estado pensando. Él dice ser Jesucristo, y yo sé que está
loco, y usted sabe que está loco, y por eso él sigue diciendo que es Jesucristo”. Tiempo
después, ese hombre pudo dejar de alucinar, salió del hospital y en ocasiones visitaba al
otro Jesucristo para ver cómo le iba55. De este modo, el paciente comenzó a verse desde
afuera de su sistema de creencias y no le gustó lo que vio. Uno de los beneficios
importantes de la externalización es que proporciona al paciente una oportunidad de
reconsiderar su propia identidad y quizás experimentar una nueva.
55 Haley (1985, Vol. I pp. 229-230).

Los ejemplos más dramáticos de externalización de Erickson utilizan la disociación


hipnótica, para que el paciente experimente alguno de sus aspectos como si fuera una
realidad separada. Uno de los casos más famosos de Erickson es el de Harvey, un
hombre profundamente decepcionado de la vida. Se sentía muy mal por la forma en que lo
trataban los demás pero no era capaz de hacer nada para corregir la situación. Le
pagaban muy poco en su trabajo, sus compañeros le tiraban ceniza de cigarro en su

100
escritorio, bloqueaban su coche en el estacionamiento, etcétera. A todo esto, Harvey
respondía con una patética impotencia. Su único medio de escape era reportarse enfermo,
quedarse en casa y no ir a trabajar. Aunque la intervención de Erickson fue mucho más
compleja de lo que se describe aquí, la disociación hipnótica fue un importante
componente del progreso que se obtuvo. Harvey resolvió su problema en una sesión.

El caso de Harvey

La intervención tuvo lugar durante un seminario que el Dr. Erickson realizó con un
grupo de médicos. En trance, Erickson sugirió a Harvey que tuviera una alucinación
con varias bolas de cristal. Luego le pidió que viera en una de ellas a un niño pequeño,
de espaldas y le dijo: “Ese niño debe ser muy infeliz... me pregunto,
¿por qué? Se ve como su estuviera muy, muy infeliz. Obsérvalo y dime dónde está”.
Harvey respondió: “Es un niño como de 6 años y está sentado en su pupitre de la
escuela. La maestra acaba de irse de allí. Tiene una regla en la mano, debe haber estado
castigándolo”. Erickson entonces cambió la atención de Harvey: “Muy bien, ahora
observa en esa bola de cristal allá arriba. Creo que vas a ver al mismo niño a los 12
años, ¿qué está haciendo?”. Harvey vio a un niño extremadamente infeliz. Tras una
serie de preguntas Harvey miró a través del cristal y dijo: “¿Por qué ese niño de 6 años
regresa de la escuela, con pensamientos infelices? Desearía poder ver su cara pero
supongo que no es importante. Aún está tallándose la cara, por lo menos, viéndolo por
detrás, eso es lo que parece estar haciendo. Están ahí algunos policías y uno de ellos
tiene una pistola. El niño corre a ver de qué se trata y el policía acaba de dar un tiro a
su perro”. Erickson cambió de nuevo la atención hacia el primer recuerdo: “Pero el
niño estaba llorando en la escuela, antes de que encontrara al perro muerto, ¿por qué
estaba llorando en la escuela?”. Harvey respondió: “No sé, pero tengo una horrible
sensación en mi mano izquierda, y sé exactamente cómo se siente ese niño, se siente
como si alguien hubiera tomado una regla y me golpeara la mano por escribir con la
mano izquierda”.

Aún en trance, Erickson dio a Harvey permiso de escribir usando cualquier mano:
"Te voy a dar un pedazo de papel y un lápiz, y quiero que escribas tu nombre como a ese
niño de 6 años le hubiera gustado escribir". Luego Erickson manejó la situación de tal
forma que Harvey empezara una discusión sobre su escritura con los doctores de la
audiencia: “Cualquiera que te diga que no has escrito nada es un maldito mentiroso, y
tú les vas a decir eso. No vas a dar rodeos, sólo diles que son unos malditos mentirosos”.
Esto le permitió a Harvey vivir la experiencia de enfrentar un salón lleno de figuras de
autoridad. Pero como su comportamiento agresivo era resultado de una sugestión post-
hipnótica, el responsable no era Harvey sino Erickson. Al mismo tiempo, se lograba otra
disociación (la hipnosis me hizo hacer esto, no era yo).

101
Sin embargo, una vez que Harvey demostró que podía responder por él mismo, el
comportamiento se volvió una parte permanente de su repertorio. Era como si el corcho
de una botella hubiera explotado. Al día siguiente Harvey fue a trabajar y exigió un
mejor trato por parte de sus compañeros. Exigió y recibió un aumento de sueldo por
parte de su jefe. Harvey fue con su psiquiatra y le dijo: “Sabe, tengo 32 años y creo que
ya es tiempo de que me consiga una novia, ¿no cree?”. El psiquiatra le respondió:
“Bueno, no tengo nada que decir sobre eso. Tendrá que consultar con el Dr. Erickson”.
Y Harvey dijo: “¡Al diablo con el Dr. Erickson! Voy a conseguirme una novia”. Para
cuando Erickson reportó este caso, Harvey estaba felizmente casado y seguía
sintiéndose bien con su nueva identidad 56.

¿De cuántas otras maneras se puede lograr la externalización? La lista es prácticamente


interminable. Todo lo que se requiere es algún camino para la auto-observación. Así es
como una persona que está acostumbrada a ignorar las críticas sobre su comportamiento
hostil, de repente se siente preocupada tras escuchar por accidente una conversación
honesta acerca de su estilo agresivo en la relación con los otros. Se coloca fuera de sí
misma en ese momento porque nadie está hablando con ella. Mientras escucha una
descripción de sus actos fuera del contexto emocional en el que espontáneamente
ocurren, tiene la oportunidad para considerar lo que es necesario y apropiado. Este es
un pequeño ejemplo de terapia informal que ocurre naturalmente en la vida cotidiana.

Esta técnica que actúa como un poderoso catalizador para el cambio, ha sido
incorporada como parte medular en muchas terapias modernas. Por ejemplo, la terapia
narrativa enseña a los terapeutas a “externalizar” los comportamientos problemáticos al
alentar a los pacientes a exteriorizar y, en ocasiones, personificar aspectos que están
experimentando como opresivos57. Se puede pedir al paciente que describa el problema
como si fuera una entidad propia, separada de la identidad del paciente. Se le puede
pedir que dé un nombre al problema, que use la imaginación para describir su
apariencia, describa su forma de comportarse y quizás también describir sus motivos.
Esta técnica no es tan nueva. Mucho antes de la terapia narrativa, en la terapia Gestalt
ya se creaban diálogos entre el paciente y su yo-problema externalizado. Una vez que
la porción indeseable de uno mismo es externalizada, puede ser examinada y
eventualmente dejada de lado.

56 Erickson (1979/2001).
57 White (1988).

La terapia de impacto también se apoya en la reorientación y la externalización. Sin


embargo, en lugar de usar imágenes, la terapia de impacto consigue la reorientación al
usar utilería real como el depositario de las realidades personales. Por ejemplo, a un niño
se le puede ayudar a discutir sus sentimientos de depresión al comparar esa parte de él con

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una bolsa pestilente de basura que está ahí en el cuarto de la terapia. La escultura, el
psicodrama, son otros métodos que toman cualquier pensamiento, esperanza, deseo o
comportamiento y se ponen fuera de la propia persona. De hecho, una versión
microscópica de la externalización se consigue en el momento en que el terapeuta se
involucra, escucha reflexivamente y cita las palabras exactas del paciente. Si seguimos la
pista del comportamiento del paciente y luego se le devuelve una mini-narrativa de eventos,
se vuelve casi imposible para él no ser reorientado en sus expresiones y comportamientos.

Esta combinación: dar seguimiento y reflejar, causa efectos tan benéficos e


inmediatos que se utiliza en el grupo llamado Boy's'Town donde se trabaja con
adolescentes violentos (Manual de Boy's Town). Un efecto similar se consigue en la terapia
cuando el comportamiento en cuestión se graba en una cinta y luego se da a la persona para
que la escuche cuando ya pasó la emoción que provoca la acción. Hay muchas otras
terapias modernas que utilizan esta técnica.

Y, ¿qué sucede cuando una persona va a ver una buena obra de teatro? Para que la
historia tenga impacto debe haber por lo menos un personaje en escena con el que el
público se pueda identificar. Ese personaje es el que lucha con los aspectos de la vida que
de alguna manera reflejan nuestras propias batallas. El drama se vuelve atrayente cuando
alguien como miembro de una audiencia se ve a sí mismo desde una perspectiva
diferente. De hecho, esto es en esencia lo que Erickson logró cuando hizo que Luisota se
sentara junto a él y observara al personal del hospital destruir el cuarto. El evento se
programó para el momento en que ella estaba a punto de realizar estas mismas acciones.
Así que no había forma de escapar del hecho de que en este drama cada participante del
elenco la representaba a ella. Y al ver su comportamiento desde esta perspectiva
repentinamente se volvió intolerable. Desde ese día en adelante no había forma posible de
que Luisota se sintiera igual en relación con sus estallidos violentos.

4. Distorsión del tiempo

La mujer a la que le rompieron su muñeca

Cuando Erickson aún era un estudiante del predoctorado en la Clínica Menninger, le


pidieron que trabajara con hipnosis con la esposa de uno de los médicos, que había
tenido una depresión aguda durante seis meses. Nadie sabía cómo tratarla. Discutían si
debería recibir psicoanálisis o terapia de apoyo. Hasta este momento la habían
sedado. El joven Erickson fue contactado por el doctor que le dijo: “Voy a renunciar a
la Clínica a fin de mes porque no puedo enseñar a nadie cómo tratar a mi esposa”. El
doctor estaba desesperado: “Tengo que hacer algo con ella. Se está poniendo más
deprimida y en mayor riesgo de suicidio. Tengo que mantenerla con una enfermera

103
durante todo el día. Así que, ¿por qué no la metes en trance y ves qué puedes hacer?”.
Erickson aceptó hacer la tarea y dijo que conduciría el tratamiento frente a todo el
personal.

La mujer tenía veintitantos años y era inteligente. Erickson comenzó a hablar con
ella sobre el problema. Ella insistió en que no le gustaba su depresión, no le gustaban
sus ideas suicidas. Estaba motivada para estar bien pero no sabía cómo hacerlo.
Erickson detectó una gran cantidad de ambivalencias y como respuesta al
interrogatorio, aún con lágrimas en los ojos, la mujer desarrolló un estado de trance.
Luego, Erickson la desorientó en tiempo y espacio. Después, le dijo: “Hay algunos
odios, frustraciones y emociones que te estorban y que le puedes decir a un perfecto
extraño, aún en público. Así que, ¿qué te parece que me digas algunos de ellos a mí,
puesto que soy un perfecto extraño?”. Ella miró a Erickson como si fuera una
multitud. La audiencia le pasó totalmente inadvertida. No sabía si era verano o
invierno. Esto le permitió hablar de un buen número de odios, desilusiones y
frustraciones. Habló de su hermano que rompió su muñeca favorita: “¡Él mató a mi
muñequita!”. Tenía una gran cantidad de resentimiento hacia su hermano mayor.
También describió la rivalidad que tenía con su hermana mayor por las calificaciones.
Después de que expresara estos resentimientos, Erickson le dijo:

“Ahora hay muchas cosas personales, cosas privadas que no tienes que verbalizar
junto a mí, que soy un extraño. Puedes dejar que esas verbalizaciones se muevan hacia
dentro de tu mente en silencio. Vamos a estar aquí sentados durante media hora
mientras tú reflexionas sobre todas las cosas que no le dirías al público en general.
Son cosas que te gustaría decir a alguien a quien tú quisieras como terapeuta”.

Al día siguiente ella le dijo a la enfermera que tenía asignada: “No necesita
cuidarme, no tengo ideas suicidas”. Erickson realizó este tratamiento en 1930. Quince
años después, al final de la segunda guerra mundial, la mujer lo contactó de nuevo por
correo. Le explicó que estaba muy contenta por la manera en que enfrentó sus miedos y
ansiedades mientras su esposo estaba en servicio activo en el extranjero. Ella estaba a
cargo de varios niños en ese momento. Al describir su recuperación expresó: “Estoy muy,
muy contenta”58.

Aunque el uso de la distorsión del tiempo por Erickson a menudo parecía casi mágica,
como si se hubiera creado una máquina del tiempo, la técnica puede ser comprendida
más simplemente como una forma de especulación con alta motivación. ¿Y cuál es la
mejor manera de especular sobre un evento del pasado o del futuro lejano? La manera
más efectiva es cerrar los ojos y entregarse sin reserva al recuerdo. Los amantes han
estado haciendo esto durante siglos. Los maestros comunes pueden ser expertos de la
distorsión del tiempo. Quizás puedes recordar por lo menos a un maestro que era capaz

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de transformar 15 minutos en 5 horas; después de un rato de estar en clase tu cabeza
podía sentirse obligada a caer sobre el escritorio. Al comenzar a perder contacto con el
ambiente inmediato, podemos lanzarnos hacia adelante o hacia atrás en el tiempo.

En este estado mental puedes recordar algo divertido que sucedió el fin de semana o
anticipar con entusiasmo las siguientes vacaciones de verano. De repente ese momento
de especulación se interrumpe al ser reprendido por estar soñando en clase. ¿Te suena
familiar? Quizás el simple acto de leer estos enunciados te llevaron momentáneamente
hacia el pasado. La distorsión del tiempo no es algo nuevo, no es mágica, el terapeuta
común puede mejorar su trabajo al permitir que ese proceso natural tome lugar. Lo
más importante es seleccionar un tema de vital interés para el paciente.

La aplicación clínica de la distorsión del tiempo fue introducida por Erickson como
un medio para alcanzar alguna forma de reorientación. Él decía: “Se puede reorientar a
la persona hacia el pasado. Se le puede reorientar hacia el futuro. También se puede
reorientar a la persona a la relación con su propio cuerpo”59.

Y ¿cómo puede usarse el tiempo para reorientar a una persona hacia su cuerpo? Una
vez, Erickson trabajó con un hombre amputado que no podía adaptarse a la idea de que
había perdido una pierna. Erickson utilizó distorsión del tiempo para reorientarlo hasta
el momento en que tenía ambas piernas. Una vez que el hombre estaba absorto en ese
pensamiento, ahí lo hizo especular sobre cómo respondería si alguna vez en el futuro
sufriera una amputación. Discutieron este tema con gran profundidad, hablaron sobre
cómo se adaptaría si esto le pasara. Erickson le habló y comentó con él sobre lo que él
sabía iba a pasar. Como discutió estos problemas en trance de manera hipotética, el
paciente pudo tratar el tema sin mucha angustia. Al final, fue el paciente quien propuso
la solución de cómo manejaría el problema de la amputación. Y Erickson explicó: “Desde
esa reorientación se pueden evocar las capacidades para una buena adaptación y para
rechazar los propios patrones de inadaptación”60.

58Erickson (1965a).
59Erickson (1955a).
60 Ídem.

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La distorsión del tiempo es una técnica que Erickson usaba frecuentemente para
aliviar el dolor. Cuando trabajaba con pacientes con cáncer o que padecían
enfermedades neurológicas incurables que no mejoraban con medicamentos, Erickson a
menudo les enseñaba a expandir y contraer el tiempo. A expandir los momentos de
comodidad, de tal forma que 5 minutos pasaran muy lentamente, y luego, contraer los
momentos de dolor, de tal forma que 15 minutos reales pasaran como si se hubiera
tratado de cuestión de segundos. Así, la persona se enfocaba menos en el dolor y más
en el aspecto del tiempo. Lo más importante es que la orientación frente al dolor era
desplazada, de temor e impotencia, a acción para corregirlo.

Es muy importante comprender que para el paciente es primordial creer que puede
hacer algo con su dolor. Imagina el siguiente escenario: un niño pequeño es llevado a
rastras al consultorio del doctor para ponerle una inyección. Tiene miedo de la aguja,
comienza a entrar en pánico y por lo mismo varios adultos lo agarran mientras le ponen la
inyección. Su vivencia de dolor será tremenda debido a los componentes psicológicos de
miedo e indefensión. No hay absolutamente nada que pueda hacer sobre el dolor
inminente. Imagina ahora la vivencia del mismo niño mientras trepa un árbol. Su piel se
raspa por la corteza rugosa mientras se encarama por el tronco, pero el niño no se da
cuenta de las lastimaduras. No, hasta que va a casa y ve que tendrá que explicar a su
madre cómo se rompieron sus pantalones. Esta es una vivencia cotidiana que nos
recuerda que el estímulo del dolor no es tan importante como la orientación psicológica
hacia el dolor de la persona.

La técnica de Erickson de distorsión del tiempo ha sido popularizada por Steve de


Shazer, Kim Insoo Berg e Yvonne Dolan dentro del modelo centrado en la solución.
Estos terapeutas llevan a los pacientes hacia adelante en el tiempo (para identificar
diversos componentes de la solución) o hacia atrás en el tiempo (para identificar las
excepciones al problema actual y tener acceso a las habilidades existentes). De acuerdo
con de Schazer, la esencia de la terapia centrada en las soluciones es la pregunta del
milagro: “¿Cómo harías las cosas diferente si mañana te despertaras y descubrieras que
ha ocurrido un milagro y tu problema se ha solucionado?”. Para responder a esta pregunta
el paciente se proyecta hacia adelante en el tiempo. Dolan nos habla de la importancia de
esta técnica aparentemente simple diciendo: “Debemos tener cuidado, porque lo que no
preguntamos es en ocasiones más poderoso que lo que sí preguntamos. En terapia es
peligroso no preguntar a los pacientes sobre su futuro, porque estamos enviando el mensaje
de que no lo tienen. Y es muy difícil defenderse de un mensaje para el cual no estás
conscientemente preparado”61.

Berg resume lo que ella considera la esencia de la terapia centrada en soluciones, así:
“Los pacientes ven el problema de una manera, la que los mantiene atorados. Así que les
damos otra manera de ver el problema. Están en la misma situación, pero hacerlos girar

106
sólo en un pequeño grado les ayuda a ver las cosas desde un ángulo diferente. Y yo creo
que es de donde proviene la solución”62. Esta explicación también nos muestra la esencia
de la estrategia de la reorientación.
61 Dolan (2000).
62 Berg (1997).

Y ¿cómo ayudó Erickson a la mujer con depresión grave? Utilizó la distorsión del
tiempo para ayudarla a penetrar situaciones emocionales que estaban siendo muy
perturbadores para ella. De hecho, parecían ser insoportables. Pero, ¿por qué lo hizo frente
a una audiencia? ¿Por qué quería Erickson que lo considerara a la vez un extraño y una
multitud? Esto parece haber sido una parte importante de la terapia. Según Erickson, ella
necesitaba saber que podía hablar en voz alta y en público sobre temas difíciles. Así que le
propuso revisar en privado sus emociones como si estuviera hablando con un terapeuta63.
Su terapia fue tanto vivencial como virtual.

63 Erickson (1965a).

5. Aplicaciones de la reorientación en general

De las cuatro estrategias tratadas hasta ahora, la reorientación es probablemente la más


importante para el proceso de psicoterapia. Mientras es posible imaginar una terapia
exitosa sin el uso de la distracción o de la fragmentación, es casi imposible imaginar
que ocurra un cambio en la vida sin algún cambio en la perspectiva.
Puesto que tanto los animales como los humanos derivan su comportamiento de un
mapa cognitivo, interno, del medio ambiente, una reorganización de los eventos externos
es consecuencia de una reorganización de las estructuras cognitivas con que se
representan esos eventos externos. En procesos neurológicos y en procesos biológicos,
la reorganización y construcción de nuevas asociaciones requieren tiempo. Mientras más
importante sea el cambio en la manera de pensar, más tiempo requieren las personas para
reorientarse.

Como ya observamos, existen muchas maneras de lograr la reorientación. Los


métodos que mejor funcionan son los que resultan más atractivos emocionalmente para
el paciente y tienen algún componente vivencial. Erickson a menudo hacía que sus
pacientes caminaran alrededor de la oficina, moviendo sillas o los mandaba a trepar una
colina. La reorientación física por lo regular precede a la reorientación psicológica.
Gestos pequeños y simples pueden tener un gran impacto. Por ejemplo, el terapeuta
puede invitar al paciente a sentarse por un momento en su sillón e imaginar
momentáneamente que es el terapeuta.

107
Una experiencia meditativa puede ser ampliada al hacer que el paciente cierre sus
ojos y espere en silencio a que se desarrolle una nueva forma de pensar. Esta puede ser
una buena técnica para alguien que admira el poder asociado con estar en la posición
del terapeuta. No sería buena para alguien que por el momento esté teniendo
dificultades con problemas de límites. Las técnicas deben siempre individualizarse para
estar a la medida de la persona y de la situación. La tarea del terapeuta es reconocer qué
método funciona mejor con cada individuo.

Cuando se hace correctamente, la reorientación no debería causar dificultad alguna


en el paciente. Sin embargo, aquéllos que tienen una visión rígida de la realidad, o
quienes sientan la necesidad de imponer sus puntos de vista a los otros, podrían
malinterpretar la estrategia como permiso para sermonear a los demás con su forma de
ver las cosas. Este no es un buen uso clínico de la reorientación.

Es importante que el terapeuta reconozca que siempre hay más de una forma
correcta de ver las cosas y que su opinión puede no siempre ser del todo correcta para
un determinado individuo. Es el paciente quien debe decidir qué hacer ante sus
circunstancias de vida. Un ejemplo de un bien intencionado pero trágico uso erróneo de
la reorientación es mencionado por la Dra. Ellen Taliafero. Una mujer con graves
heridas en la cabeza llegó a la oficina de un médico. Tras entrevistarla, el médico
reconoció que la mujer se encontraba en una relación de abuso físico. No estaba
convencida de abandonar la relación, así que el médico y su enfermera decidieron
cancelar la consulta por el resto del día. El médico estuvo tratando de convencer a la
mujer de que debería dejar esa relación e ir a un refugio. Ella finalmente accedió a lo
que el médico le aconsejaba y cuando ya estaba por hacerlo y abandonar la casa, el
marido violento descubrió lo que estaba haciendo y la mató.

Aunque esto quizás hubiera ocurrido de todas maneras, sin considerar lo que se
hubiera dicho o hecho en el consultorio médico, el hecho es que la mujer estaba siguiendo
las instrucciones del doctor cuando ocurrió la muerte y ello puso la responsabilidad de la
tragedia en su conciencia. Una vez más, es importante enfatizar que la reorientación no
es una cuestión de decirle a las personas qué hacer o qué pensar. Por el contrario, es una
estrategia para ampliar las posibilidades y ofrecer nuevas opciones para que el paciente
elija.

6. Ejercicio de auto-desarrollo utilizando la reorientación

Como con todas las técnicas en este libro, no es necesario seguir el ejercicio de manera
rígida. Puedes modificarlo, si quieres, para ajustarlo a tus necesidades personales. Por
ejemplo, ya que éste es un ejercicio de meditación, podría ser útil hacer una grabación de

108
las siguientes sugestiones y quizás añadir algunas personales. Esto te permitirá
mantener tus ojos cerrados al escuchar cada paso del ejercicio.

1. Piensa en un problema frustrante o abrumador que hayas tenido recientemente o


en algún momento del pasado. Observa las sensaciones que aparecen en tu cuerpo
mientras recuerdas con todo detalle ese problema. Cierra tus ojos y respira lentamente.
Deja que aparezca en tu mente y observa qué está sucediendo. Añade algunos detalles al
cuadro y amplía así tu perspectiva.

2. Considera cuidadosamente las características principales del problema. Ahora


imagina que el problema es otra persona y tú estás dando terapia a ese paciente que tiene
exactamente el mismo problema. Durante algunos minutos, observa. Pon atención a tus
intervenciones para ayudar a esta persona a resolver su problema.

3. Borra las imágenes de tu mente. Reconsidera ahora el problema y sus componentes


principales. Toma los emocionales que pertenecen a este problema y transpórtalos hacia un
problema equivalente que hayas experimentado en tu infancia. El problema es el mismo
y tus sentimientos también. Solamente el escenario y las personas han cambiado. Utiliza
tu conocimiento de adulto para resolver el problema que enfrentaste en la infancia.
Decide si el problema te pertenece realmente a ti o a alguien más. Aplica la sabiduría que
has adquirido en toda tu vida llena de aprendizaje para resolver el problema de ese niño.
Ahora toma lo que aprendiste ahí y aplícalo a tu situación actual. Piensa qué te hubiera
gustado hacer entonces, y cómo eso se aplica ahora a tu situación actual.

4. Ahora, borra la imagen de tu mente. Toma la esencia de ese problema, lo que le


da su identidad, y conviértelo en una fábula con personajes de ficción (como animales).
Termina la fábula con una conclusión significativa. (Si prefieres, puedes escribirla.)

5. Dedica algún tiempo a pensar cuál forma de reorientación fue más útil para ti y qué
nuevas perspectivas obtuviste.

Estrategia 5: utilización

Esta es la estrategia más significativa de este libro. La utilización es la regla de oro del
enfoque ericksoniano. Si pudiéramos condensar la esencia del enfoque ericksoniano en
una oración, sería: “ayudar a los pacientes a reconocer los recursos de su mente y su
cuerpo”, y la utilización es la manifestación más clara de esta afirmación. Su aplicación
puede parecer contraria a la intuición.

Jesús

109
Erickson trabajaba en el Worcester State Hospital, donde había un joven que se hacía
llamar Jesús. Predicaba y decía que era el Mesías, caminaba envuelto en una sábana y
trataba de imponer la cristiandad a la gente. Erickson le dijo: “Ya que tu propósito o
misión en la Tierra es servir a la humanidad, hay una tarea que puedes hacer y que va a
servir mucho a la gente". La primera misión que le dio fue emparejar las canchas de
tenis diciendo: “Seguramente Dios no se ha enterado de todos las irregularidades que
están en las canchas de tenis". Después de un tiempo, Erickson se acercó a él otra vez y
le dijo: "Tengo entendido que tú sabes de carpintería" (Jesús había sido carpintero). El
paciente aceptó esta idea. Entonces Erickson le pidió que sirviera a la humanidad
usando sus habilidades como carpintero para hacer un librero en el laboratorio de
psicología. Tiempo más tarde, el paciente se con-virtió en el empleado de tareas
diversas del laboratorio64.

64 Haley (1973, p. 28); Gordon y Myers-Anderson (1981, p. 43).

¿Alguna vez te has preguntado por qué una persona queda atrapada por la idea de que es
Jesucristo? En la mayoría de los casos, las ideas alucinatorias representan una dificultad
para enfrentar la vida, un estrechamiento del procesamiento y del aprendizaje
perceptual que lo orienta hacia dentro para poder así ignorar las amenazas que presenta
un medio ambiente que de otra manera queda fuera de control. Pero una persona no
tiene que estar psicótica para desconectarse de la razón.

Erickson explica: “Si comprendes cómo un hombre defiende sus ideas intelectuales y
con toda su emoción, puedes entender que lo primero en la psicoterapia no es tratar de
obligarlo a cambiar sus ideas, sino acompañarlo poco a poco a través de situaciones en
las que él mismo cambie voluntariamente su forma de pensar65. O como un paciente de 14
años me dijo una vez: ‘Lo veré cuando lo crea’”.

La mayoría de la gente tiene una gran necesidad de ser conocido y aceptado. Como
señala Jay Haley66, la aceptación continua era la esencia del trabajo de Erickson,
estuviera usando hipnosis o no. Para que la aceptación se sienta genuina, debe provenir
de un conocimiento total del paciente, de aspectos del yo que normalmente están
asociados con la vergüenza o el disgusto. Este conocimiento es entonces seguido por un
reconocimiento positivo y una presteza para utilizar ese aspecto de la persona. Por eso
la filosofía de Erickson se orientaba a reconocer la bondad y los recursos de la mente y
del cuerpo del paciente. Porque, ¿cómo puede haber esperanza si los recursos del
individuo son considerados como defectuosos o inútiles?

En momentos de debilidad, la gente requiere mayor validación externa. Muchos, se


pasan la vida buscando a alguien que los ayude a creer en ellos, pero darles el nivel de
aceptación que requieren, no siempre es fácil. Por ejemplo, cuando se trata con una

110
persona que está perdiendo el control de su salud mental, es fácil sentir que debe
escuchar los razonamientos de otros y no los propios. Uno podría decir: “¿De qué sirve
que este paciente continúe pensando que es Jesús?”. O cuando se trata a alguien con
muchas enfermedades psicosomáticas, se tiene la tentación de despreciar su derecho a
experimentar tanto el sufrimiento como la atención.

Cuando un paciente escucha: “Usted no está realmente enfermo, todo es su


imaginación”, se siente terriblemente descalificado y puede ser que hubiera buscado
ayuda precisamente por esto. Cuando alguien nos pide ayuda, lo natural es enfocarnos
en lo que podemos hacer por él. Si el terapeuta habla de sus habilidades y de los
problemas del paciente, está comunicando implícitamente: “Yo soy superior y tú, el
paciente, inferior”. Por esta razón, la utilización a veces parece ir en contra de la
intuición.

Para que la terapia sea exitosa, necesita haber una participación propositiva,
voluntaria, del paciente y que despliegue sus recursos físicos y psicológicos en su vida
diaria. Con la acción voluntaria viene la responsabilidad y con la responsabilidad un
incremento de control. Por esa razón, el terapeuta acepta los patrones de comportamiento
que caracterizan al individuo con más fuerza. En muchos casos, esto significa aceptar el
comportamiento patológico como un camino al cambio. Erickson explicaba: “Es
importante demostrar a los pacientes que son completamente aceptables y que el terapeuta
puede tratar con ellos sin importar su comportamiento”67. El terapeuta ratifica la voluntad del
paciente mientras construye estrategias con resultados positivos usando los recursos
disponibles de su personalidad. El resultado es una transformación de la energía negativa
del problema, en la aplicación positiva de esa misma energía.

La utilización se basa en el compromiso significativo del paciente en su proceso de


curación. La analogía que a menudo usaba Erickson para explicar este concepto era: si
una persona quiere cambiar el curso de un río y trata de bloquear la corriente,
simplemente la rodea o la puede arrastrar. Pero si la persona acepta la fuerza del río y la
desvía hacia otra dirección, el poder del río creará un nuevo canal68. Algunos terapeutas
se refieren a la utilización como si fuera una sola técnica, pero como Erickson explica,
existen muchas técnicas de utilización69. Lo que tienen todas en común es el vínculo
terapéutico que se crea al emplear el comportamiento fundamental del paciente70.

Un tema recurrente en la enseñanza de Erickson era la importancia de obtener la


participación de la personalidad completa del paciente71. El terapeuta debe estar
pendiente de las oportunidades para usar los aspectos fundamentales de la personalidad
del paciente, incluyendo esas características que inicialmente son molestas. Esto
requiere un esfuerzo consciente y sobre todo, una actitud que Erickson describía así:
“No sé cómo van a responder los pacientes, todo lo que sé es que van a responder. No sé
por qué, no sé cuándo, todo lo que sé es que van a responder de la manera que les

111
acomode como individuos... yo puedo confortablemente esperar su respuesta, sabiendo
que cuando ocurra, la puedo aceptar y utilizar”72. Para poder funcionar con este grado
de flexibilidad, el terapeuta debe aceptar de todo corazón la idea de que existe más de
una manera de resolver cualquier problema, los problemas a que se haya enfrentado el
paciente, los que se aparezcan en el consultorio mientras el terapeuta intenta ayudar al
paciente.

La utilización es tanto un punto de vista tanto como un proceso. Si el paciente entra y


amenaza abofetear al terapeuta, se acepta esta energía como algo que puede ser
utilizado para ampliar el objetivo clínico. Cuando el terapeuta sabe que utilizará todo lo
que el paciente diga y haga, puede instrumentar la terapia con una gran confianza. Por
ejemplo, una mujer entró a la oficina de Erickson y le dijo que tan pronto como él dijera
una palabra incorrecta ella le iba a dar una cachetada. Erickson, en lugar de rechazar su
actitud hostil le preguntó cortésmente: “¿Cuál mano va a usar?, ¿su derecha o su
izquierda?”. Cuando ella le preguntó por qué le hacía esa pregunta, Erickson le
respondió con una sonrisa: “Quiero saber de qué lado agacharme”73. Su aceptación
estaba implícita.

En otra ocasión arrastraron a un niño a la oficina de Erickson y lo dejaron a la mitad del


cuarto, gritando a todo pulmón. Erickson con toda calma esperó hasta que el niño
tomara un respiro. Entonces, aprovechó esa pausa momentánea para dar él también un
fuerte grito. El niño quedó perplejo. Erickson le explicó: “Tú tomas tu turno y luego yo
tomo el mío. Ahora te toca a ti”. Él y el niño tomaron unos cuantos turnos más gritando y
después decidieron tomar turnos hablando, en lugar de gritar74.

Estos dos ejemplos ilustran el tipo de ambiente terapéutico necesario para que
ocurra la utilización: “Primero me muestras tu comportamiento y yo lo voy a aceptar,
después yo voy a responder con un comportamiento que tú puedas aceptar”. Como
Erickson explicaba, la aceptación inicial del comportamiento del paciente y una activa
cooperación, lo estimulan para que haga un esfuerzo mayor75. Una vez que los
pacientes se han enganchado de esta manera, y mientras el patrón de dar y recibir
continúa, se van involucrando cada vez más en una relación dirigida a alcanzar objetivos
clínicos. La utilización disminuye la posibilidad de una lucha de poder porque el
terapeuta acepta los aspectos de la personalidad del paciente. En lugar de confrontar, de
decirle que debe cambiar aspectos defectuosos, se evoca más de lo que el paciente es y
de lo que está haciendo. Cuando los pacientes son invitados a actuar de acuerdo con su
propia formación se sienten menos presionados al cambio. Esto no sólo disminuye la
resistencia a la terapia, sino que, lo más importante, coloca el sitio de cambio donde

112
pertenece, dentro del paciente.

65 Erickson y Zeig (1977/2001, p. 1).


66 Haley (1973).
68 Haley (1973, p. 24).
69 Erickson (1959/2000, p.1).
70 Erickson (1959/2000).
71 Erickson (1958b).
72 Gilligan (2001, p. 25).
73 Erickson (1962d).
74 Erickson (1980).
75 Erickson (1959/2000).

Cualquier aspecto del individuo y de la situación de vida puede utilizarse en terapia.


Su objetivo principal no es eliminar los síntomas, sino la aceptación. El tipo de
pensamiento que solamente permite un resultado aceptable es demasiado lineal y no
permite un gran margen de maniobra. Por eso, la utilización emplea potenciales antes
desconocidos, para alcanzar cualquier objetivo que ayude o sea atractivo para el
individuo. Esto enciende la chispa que echa a andar el proceso de curación, un proceso
desde adentro del paciente para lograr sus propias metas.

Para Erickson, la utilización era un medio importante para ofrecer opciones a los
pacientes. Confiaba en que ellos harían la elección más adecuada para ellos. Por
ejemplo, tenía un paciente de 50 años, que había acumulado varias enfermedades de las
que aparecen en parte debido a nuestros hábitos, como enfermedad de Buerger,
diabetes, problemas cardiacos y presión arterial alta. Antes de llegar con Erickson había
estado en psicoanálisis 5 días a la semana durante 8 meses. Durante este tiempo su
presión arterial había subido 35 puntos, había comenzado a fumar cuatro cigarros más al
día y había aumentado 20 kilos. Tras escuchar esto, Erickson le dijo que cerrara sus ojos
y repitiera su historia de principio a fin. El hombre describió detalladamente su
incapacidad para resistir su compulsión hacia el comportamiento autodestructivo. Luego
le pidió que describiera con gran detalle la terapia que él creía debería ser la indicada.
Tras haberlo hecho repetir el plan de tratamiento cuatro veces, Erickson le señaló que él
no le había dado consejos ni sugerencias, que cada aspecto del plan provino de él
mismo, y que desde ahora, él se encontraría bajo una fuerte compulsión de hacer todo
lo que él pensó que era indicado. Un año después, el hombre regresó en buena forma
física76. Este enfoque meta-teleológico permitía a Erickson utilizar todo lo que llegara a
su oficina y por lo tanto, ofrecía a sus pacientes un profundo sentido de confianza en su
propia habilidad para responder favorablemente al tratamiento.

113
76
Erickson (1964/2001a).

En resumen, la estrategia de utilización representa el carácter esencial del enfoque


clínico de Erickson. Es una metodología que echa a andar a la mente y al cuerpo para
sanarse a sí mismos. Debe haber una aceptación del yo. De la misma manera que los
músculos deben usarse para estar sanos, también debe usarse los diferentes aspectos de
la realidad personal del paciente y no ser rechazados. La realidad puede incluir
resistencia a la terapia, agresión hacia el terapeuta o el deseo de mantener fragmentos de
la vieja sintomatología. Aunque no todas las formas de la utilización son paradójicas,
con frecuencia se da el caso de que al aceptar un comportamiento, se comienza el
proceso de alterarlo. Cuando los comportamientos problemáticos rígidos se incorporan
en el proceso de terapia, es más fácil obtener la participación del paciente. Al utilizar el
comportamiento problema, se otorga valor a aspectos antes rechazados del yo. La
genialidad de Milton H. Erickson era su habilidad para reconocer dichos aspectos de la
personalidad del paciente, su comportamiento y las influencias situacionales, y utilizarlas
en la terapia.

Como hemos visto, la técnica de utilización puede verse como un proceso de


transformación, transformación de debilidades en fortalezas, o de un comportamiento
no intencionado en una actividad significativa. Es realizada con gran respeto al paciente
y le ayuda a tener más esperanza en el futuro. La utilización no es un engaño y
ciertamente no significa una presunción de la astucia del terapeuta. Cuando Erickson
mandaba al hombre que se creía Jesucristo a realizar acciones de servicio, estaba
utilizando su pensamiento alucinatorio para hacer surgir un nuevo auto-concepto. En
lugar de ser ridiculizado o menospreciado por sus creencias, el hombre era puesto en
una posición de ser apreciado por los doctores del hospital que disfrutaban jugar tenis. El
librero que construyó quedaría en el laboratorio como un monumento para que todos lo
vieran. El trabajo manual representaba algo positivo que había surgido de dentro de él y
de sus propias manos. Lo más probable era que la auto-percepción del hombre cambiara.
Con el tiempo, el poder de los pensamientos fantasiosos se desvaneció frente a las
recompensas verdaderas que estaban cada vez más a la mano.

1. Simple vínculo77

La mujer que quería perder el tiempo

Una mujer vino a ver a Erickson porque tenía un problema de obesidad. Pesaba 115
kilos. Se sentía incómoda frente a figuras de autoridad masculina y había sido muy
resistente a cualquier intento de ser manipulada. Su resistencia al cambio había

114
provocado que abandonara a un terapeuta anterior. Cuando Erickson se dio cuenta de
que ya no quería hablar de temas que serían importantes para la terapia, le dijo: " Yo
creo que haga lo que haga, usted va a insistir en desperdiciar la hora de terapia". Esta
idea tocó a la paciente. Empezó a tratar de convencer a Erickson de que era verdad lo
que le decía. Erickson entonces le dijo que ella lo estaba manipulando y que eso era un
privilegio por lo que ella tenía que pagar. Quedó de acuerdo con Erickson, en que su
pago incluiría una mejoría gradual en sus condiciones generales de vida78.

77 N. de la T. Se denomina así en contraposición del concepto de Doble Vínculo desarrollado por Gregory
Bateson. El doble vínculo es indirecto, encubierto y paradójico.
78 Erickson (1959d).

Erickson enfatizaba la importancia de no tratar de controlar a otras personas. Él pensaba


que lo más útil era crear una oportunidad terapéutica que fuera muy atractiva para el
paciente. Esta oportunidad era presentada como un regalo; era algo que ligaba la
energía a la acción. Todas las técnicas descritas en este capítulo crean un vínculo
motivacional. Este vínculo es simple porque es directo en lugar de paradójico, es decir,
“Tú quieres X así que haces Y”. Es una utilización de factores situacionales. Un
vínculo simple es una técnica que emplea deseos no realizados para crear suficiente
motivación para activar y mantener comportamientos que resuelven problemas. Se crean
nuevas asociaciones: se trata de alcanzar un gran deseo al mismo tiempo que se
desarrollan los comportamientos necesarios para resolver los problemas.

Un simple vínculo consiste en reconocer lo que a una persona le gustaría hacer y


luego unir eso con algún resultado terapéutico. Es una utilización de los deseos y valores
personales. El concepto no es tan diferente de la idea de ofrecer una zanahoria a un burro
para que camine hacia adelante, sin embargo, para un burro puede ser una manzana,
para otro un plátano y quizás rábanos para otro. En otras palabras, en lugar de aplicar
una recompensa genérica, se emplean los deseos existentes del paciente. Por ejemplo, a
un paciente a quien le gusta ahorrar dinero, se le ayuda a dejar de fumar al mostrarle
exactamente cuánto dinero va a ahorrar cada año si deja de fumar. A otro paciente que
siempre insiste en ganar, se le incita a una competencia contra alguien más que también
está tratando de dejar de fumar. Y a una tercera persona que necesita dejar de fumar y
quiere estar en mejor forma, se le dice que escale una ruta de una montaña cada mañana
y respire el aire fresco. La utilización es una técnica plenamente individualizada que
reconoce y valida implícitamente el sistema de significados y valores propio del
paciente. Lo más importante de la terapia es el paciente, con todas sus características.

Y, ¿por qué a los hijos de Erickson les encantan las espinacas enlatadas hasta la
fecha? Cuando eran chicos, Erickson les explicaba que eran demasiado pequeños para
comer espinacas. Esto les molestaba. La Sra. Erickson los ayudaba al argumentar que de
hecho ya eran suficientemente grandes para comer espinacas enlatadas. Los hijos de

115
Erickson querían ser mayores. Así que respondían a este vínculo sentándose muy
derechos en la silla para verse tan altos como fuera posible. Trataban de verse mayores
y más maduros. Eventualmente Erickson cedía, expresando aún sus dudas y dejaba que
los niños probaran un bocado. El efecto era tal que Betty Alice recuerda haber
suplicado por espinacas frías de la lata. El vínculo también creaba una agradable
recompensa para la Sra. Erickson. Su opinión era la que prevalecía. Era una situación en
la que todos estaban ligados a ganar.

Hace años, cuando el aborto era una actividad peligrosa e ilegal en los Estados
Unidos, Erickson fue requerido para convencer a una joven pareja de no realizar un
aborto apresurado. Sin embargo, encontró que era totalmente incapaz de persuadirlos
usando la lógica y la razón. Eventualmente cedió y terminó la entrevista con una
advertencia: “Cualquier cosa que hagan, no den nombre al niño por nacer”. Su relación
había sido prohibida por sus padres y como resultado, habían quizás aumentado su
atracción. Erickson les propuso otra prohibición. El vínculo inicial era simple, si
ustedes quieren tener un aborto, no piensen en un nombre para el bebé. Pero la
utilización de la negativa de la pareja para hacer caso al consejo de Erickson llevó al
siguiente y más profundo vínculo, si tienen un nombre para el bebé, necesitan tener un
bebé a quien dárselo. Al hablar de darle nombre o no, la pareja comenzó a personificar
al bebé y a pensar cuánto amor podrían tener por su bebé.

Otro ejemplo podría ser descrito como defender el punto de vista del paciente, para
hacerlo defender el otro lado de su ambivalencia. Al hablar con estudiantes que estaban
teniendo dificultades escolares, Erickson con frecuencia les decía: “Es tu derecho
decidir cuánto quieres aprender y yo no quiero que aprendas ni una cosa más de lo que tú
quieras aprender”. Esto proporciona un fuerte contraste con lo que ellos están
acostumbrados a escuchar de sus padres: “¡Más te vale que subas tus calificaciones o ya
verás!”. Cuando entrevistaba a paciente inhibidos Erickson a menudo decía: “No me
reveles ningún secreto que te sientas incómodo de compartir”. En lugar de pensar lo
difícil que es compartir información, el paciente se queda pensando qué le gustaría
compartir79. Lo que cada uno de estos casos tiene en común, es el deseo del terapeuta de
reconocer comportamientos estables que ayuden a que el paciente avance hacia su
objetivo terapéutico.

En contraste con los ejemplos descritos hasta ahora, existen algunas formas de
simple vínculo que los terapeutas deben evitar.

79Erickson y Rossi (1981).

Una paradoja en el arte del cambio es que siempre que se intenta quitar un
comportamiento problema del paciente, es una tendencia natural aferrarse a él más

116
estrechamente. Este es un vínculo contraproducente que algunos terapeutas inician sin
darse cuenta de lo que han hecho. Sin embargo, este proceso puede ser revertido de tal
manera que se crea un simple vínculo que motiva con más fuerza al paciente a
involucrarse en un comportamiento de solución de problemas por su propia elección.

Uno de esos métodos es aconsejar al paciente a que posponga cualquier mejora


adicional. Las palabras del terapeuta pueden sonar algo así: “Tu problema es
complicado y por lo tanto tu progreso necesita ser gradual”. El posponer puede ser
presentado como un beneficio para el cónyuge, para otros miembros de la familia o de
alguna manera para que haya un tiempo apropiado para el ajuste al cambio. El punto
importante es que el terapeuta no comunique ni accidentalmente la idea de que el
paciente es incapaz de progreso, lo cual sería un grave error. En vez de eso, se le hace
sentir al paciente listo para la acción y listo para desafiar las expectativas de los otros al
avanzar a su propio paso. Por supuesto, si se está avanzando a su propio paso, el vínculo
implícito es que se debe progresar. Cuando se hace correctamente, el efecto emocional
de posponer ofrece un incremento substancial al deseo de continuar mejorando.

Las personas tienden a desear lo que no pueden tener. Esta es una de las más
arraigadas características del comportamiento humano. La mejor manera de hacer que
un niño quiera comer espinacas es ponerlas justo fuera de su alcance. De manera
similar, el paciente se siente entusiasmado por la posibilidad de recuperación pero
cuando el terapeuta la mueve justo fuera de su alcance, hay un deseo instintivo de
perseguirla aún con mayor determinación. En algunos casos, el individuo se siente tan
atraído a lograr una recuperación rápida que la recuperación adquiere un estatus
involuntario. Existen diversos ejemplos en los que Erickson tuvo pacientes que de
hecho regresaban a disculparse con él por su fracaso en posponer por más tiempo su
recuperación80.
80 Erickson (1962b).

2. Doble vínculo

El gran pecho de Joe

Como ya se mencionó antes (ver p. 40), Joe, de 12 años de edad, fue llevado al
consultorio de Erickson por sus padres porque mojaba la cama. Erickson les prohibió
seguir tratando a Joe tan severamente y rápidamente los hizo salir del consultorio. Esto
ocurrió hace muchos años, antes de que existieran leyes contra el abuso infantil y
servicios de protección infantil.

117
Después de haberse mostrado maravillado por el tamaño de Joe, 1.80 metros de alto y
85 kilos de peso, Erickson le hizo sentirse menos presionado al decirle: “Tus padres
quieren que tengas una cama seca de hoy en adelante, y eso simplemente no se puede.
En primer lugar, debes de estar demasiado ocupado como para aprender a tener una
cama seca. Tienes un aspecto físico grandioso y bonito, tienes un cuerpo grande y
maravilloso, y músculos grandes y maravillosos para moverlo. Tu chasis requirió
mucha energía para construirse y es casi tan grande como el de tu padre y eso que
sólo tienes 12 años de edad. Se necesitó una cantidad enorme de energía para
construir un cuerpo tan grande y tan fuerte como el que tienes y no creo que en este
momento te quede ninguna energía disponible para cosas tan poco importantes como
dejar de mojar la cama o podar el pasto o ser el favorito del maestro. Pero muy pronto
acabarás de crecer, y estarás más alto que tu padre y no faltará mucho para que le
ganes. Entonces tendrás toda esa energía y todos los caballos de fuerza que has estado
utilizando en crecer, libres para utilizarlos en otras cosas que quieras, como tener
todos los días la cama seca. De hecho, te falta tan poco para acabar de construir ese
enorme y poderoso cuerpo, que tal vez ya tienes en este momento un poco de energía
disponible para usarla en otras cosas”.

Erickson ya había ganado su atención, entonces afirmó: “Y para eso de mojar la


cama, has tenido ese habito durante mucho, mucho tiempo. Hoy es lunes. ¿Tú crees que
puedas dejar de mojar la cama mañana en la noche y de ahí en adelante tener la cama
seca? Yo no lo creo, tú tampoco, nadie lo cree. De hecho, nadie con un poco de cerebro
creería algo así. ¿Tú crees que amanecerás con la cama seca para el miércoles? Yo
no. Tú tampoco lo crees. Nadie lo creería. De hecho, yo no creo que puedas amanecer
con la cama seca durante toda la semana. ¿Por qué crees que podría ser así? Tienes
un hábito que ha durado toda la vida. Y yo simplemente no creo que puedas amanecer
con la cama seca esta semana. Yo me imagino que vas a mojar la cama todas las
noches durante esta semana. Tú también esperas que esto suceda y así los dos estamos
de acuerdo. Inclusive espero que también amanezcas mojado el próximo lunes. Pero
hay una sola cosa que realmente no entiendo, no tiene sentido. Estoy absolutamente
confundido con eso. Sin querer, por accidente ¿podrías amanecer con la cama seca el
miércoles... o el jueves? o ¿vas a tener que esperar hasta el viernes en la mañana para
darte cuenta de que eso sucedió?”.

Joe escuchaba con mucha atención estas ideas. La expresión de su cara indicaba
que eran cosas que nunca antes había pensado. Entonces Erickson le dio a Joe una tarea
muy importante: "Por favor el próximo viernes en la tarde vienes y me cuentas si fue el
miércoles o el jueves, porque no sé, y tú tampoco sabes. La parte de atrás de tu mente
tampoco sabe. La parte de enfrente de tu mente no sabe. Nadie sabe. Tendremos que
esperar hasta el viernes en la tarde".

El viernes en la tarde Joe llegó radiante. Le dijo a Erickson algo que Erickson

118
describió más tarde como delicioso: “Doctor, usted estaba equivocado. No fue ni
miércoles, ni jueves, ¡fue miércoles y jueves!". Erickson respondió con mucha cautela:
“Bueno, sólo dos camas secas seguidas, eso no quiere decir que vas a tener la cama
seca todos los días la siguiente semana. ¡Porque la mitad del mes de enero ya pasó!
Definitivamente, la última mitad de enero no puedes aprender a tener una cama seca
todos los días y febrero es un mes muy corto". Después de haberle dado a Joe un gran
tiempo para absorber estas ideas, Erickson continuó: "Joe, hay una sola cosa que me
gustaría que entendieras. Yo no sé si tu cama seca durante todos los días, en forma
permanente, ¿empezará el 17 de marzo que es el día de San Patricio o empezará el
domingo de Carnaval en abril? No sé. Y tú tampoco sabes. Pero hay algo que me
gustaría que supieras. ¡Cuándo va a empezar no me importa! Sin embargo, siempre
será algo que me importe”.

Erickson reportó que Joe creció y se volvió dentista. Se casó y tuvo un hijo. Era
cariñoso con su hijo. En el momento en que se realizó el seguimiento, media 1.90 m. y
pesaba más de 100 kilos, de puro músculo. Era bastante grande como para mirar hacia
abajo a su pequeño padre que acostumbraba tallar la sábana mojada en su cara.
Erickson reporta que lo miraba hacia abajo con tolerancia y en forma divertida. Joe
comentó: “Papá hizo lo mejor que pudo, no sabía hacer nada mejor”81.

¿En qué se distingue un doble vínculo del simple vínculo? Como se implica en
elnombre, en el primero hay más vínculos y menos oportunidad de escapar. El doble
vínculo terapéutico puede ser descrito como una especie de emboscada benevolente. Su
uso se basa en la habilidad para predecir comportamientos futuros, que se utilizan como
contingencias terapéuticas. Como Erickson explicaba la naturaleza del doble vínculo: “Se
presentan ideas terapéuticas a la gente y se hacen que sean contingentes de las cosas
que van a ocurrir”82. Usando el doble vínculo el terapeuta puede introducir nuevas
conductas para solucionar problemas que aparezcan ligados a acciones, sentimientos o
pensamientos que sean muy probables. Es una forma compleja de compromiso en la que
la persona está vinculada no sólo por sus palabras y deseos, sino también por patrones de
conducta firmemente establecidos.

Un ejemplo elegante del doble vínculo terapéutico puede encontrarse en la siguiente


interacción entre Erickson y un niño: “Yo sé que tus padres han estado pidiéndote,
Jimmy, que dejes de morderte las uñas. Parece que no saben que solamente tienes seis
años. Y parece que no saben que tú vas a dejar naturalmente de morderte las uñas justo
antes de cumplir siete años, y ¡de veras no lo saben! Así que cuando ellos te digan que
dejes de morderte las uñas, ¡simplemente ignóralos!”83. La primera situación inevitable
es fácil de reconocer, el niño va a cumplir siete años. Su cumpleaños sería dentro de
algunos meses, y eso era algo que simplemente iba a ocurrir. La segunda contingencia,
que fue una utilización de un comportamiento presente, es más difícil de ver. Si el niño

119
hubiera estado realmente escuchando a sus padres cuando le decían que dejara de
morderse las uñas, no hubiera continuado mordiéndoselas. Por lo tanto, cuando
Erickson liga el resultado terapéutico con que Jimmy ignorara a sus padres, emplea de
manera positiva un comportamiento que muy probablemente ocurriría. Como lo
explicaba Erickson, este doble vínculo creaba la oportunidad para el niño de dejar de
morderse las uñas por sí mismo. El resultado fue que Jimmy presumiera sobre el hecho
de que dejó de morderse las uñas todo un mes antes de que cumpliera los siete años84.

81Ídem.
82 Ídem.
83 Erickson, Rossi y Rossi (1976, p. 66).
84 Ídem

La lógica del vínculo simple es sencilla y directa. Tras leer la sección anterior ya
debes saber cómo usar un simple vínculo para hacer que un niño coma espinacas. Pero,
¿cómo se podrían promover buenos hábitos de alimentación usando el doble vínculo?
”Intenta no pensar mucho sobre las espinacas hasta después de que hayas comido
suficiente de la otra buena comida que ya tienes en tu plato. Luego podemos discutir
sobre si obtendrás un bocado de espinacas”. Con cada bocado que el niño pone en su
boca se siente más y más interesado en comer espinacas. Y, ¿cuánto es suficiente?
Mientras más bocados toma el niño, para convencerte de que ha comido suficiente, más
interesado se siente en terminar lo que está en su plato. Esto crea un poderoso momento
de impulso, dirigido a comer bien, del que no es fácil escapar.

El uso del doble vínculo en terapia puede ser tan sencillo como reconocer las cosas
que le están ocurriendo al paciente. Después de todo, cada uno de los pacientes se pone a
sí mismo en una situación de doble vínculo por el solo hecho de elegir venir a terapia.
Una vez que atravesaron la puerta no podemos negar el hecho de que ellos están
comprometidos a estar en el consultorio del terapeuta. Puesto que están ahí tienen que
hacer algo. Si el cambio terapéutico se liga al momento de terminar la hora de terapia, se
crea un doble vínculo. Esta contingencia puede ser establecida remarcando cosas de
manera muy sutil. Por ejemplo, “Se necesita mucho valor para buscar ayuda y ponerte
así en una situación vulnerable. El solo hecho de haber dado este primer paso ya
corresponde a dos terceras partes de la batalla. Verás cómo después de haber salido de
esta primera cita no te sentirás tan nervioso como cuando entraste”. Estas afirmaciones
pueden ser consideradas de manera equivocada como obviedades. Están tan cercanas a la
vivencia inmediata del paciente que es difícil que detecte el doble vínculo (ejemplo,
está terminando la sesión, por lo tanto está mejorando). En el caso de Johnny, al
principio de esta sección, primero se resistió a entrar a la oficina, Erickson le dijo que
podía negarse al propósito de la entrevista e irse a dormir y no escuchar lo que él tenía
que decirle. Johnny entró con entusiasmo, entró en un profundo estado hipnótico, y de

120
esa manera se vio comprometido al resto del proceso de la terapia85.

Tal vez el ejemplo más claro de Erickson de doble vínculo terapéutico es la forma en
que pudo ayudar a un paciente con cáncer abdominal a aliviar su dolor. El paciente vivía
un dolor muy intenso, como una puñalada. Erickson respondió a la necesidad que el
paciente tenía de sentirse mejor, diciendo: “Con cada puñalada de dolor te irás dando
cuenta cómo va aumentando el calorcito en tus piernas. Con cada puñalada de dolor te
irás dando cuenta cómo aumenta el ir sintiendo ese confortable calorcito en tus
piernas”. El propósito de esta afirmación era ayudar al paciente a reconocer la
posibilidad de un calorcito confortable en una parte de su cuerpo. Erickson comenzó el
proceso en un lugar donde no había cáncer. Relacionó este nuevo aprendizaje con el
vivir ese estímulo recurrente localizado en el estómago, y así el paciente alteró su
percepción del abdomen y la de sus piernas86.

85Erickson (1952/2001).
86 Erickson (1962b).

El hombre había quedado vinculado tanto por el hecho de que Erickson creía en el
dolor punzante como por la posibilidad de poder sentir el calor en sus piernas.

Observamos una complejidad mucho mayor en los casos en que Erickson utilizaba
aspectos desagradables de la personalidad para lograr el avance clínico. En estos
ejemplos ponía dos comportamientos problemáticos uno frente a otro. Un buen ejemplo
es el trabajo que realizó con un médico que tenía insomnio.

Un caso de insomnio

El paciente le explicó a Erickson: “Desde hace 12 años me acuesto a las 11:30 de la


noche y logro dormir hasta las 2:30 a.m., pero alrededor de las cuatro de la mañana
ya estoy dando vueltas en la cama y moviéndome. Me pongo a pelear contra eso y cada
vez estoy peor y voy enloqueciendo... mi vida está volviéndose miserable. Mi mujer ya
me corrió del cuarto porque no aguanta verme dar vueltas en la cama ni las malas
palabras por mi falta de sueño... Estoy mal con toda mi familia”. Erickson preguntó al
hombre sobre su vida anterior. Él había trabajado por su cuenta durante la facultad de
medicina. A este hombre le interesaba mucho la literatura inglesa. En la preparatoria
deseaba que llegara el día en que pudiera leer todas las obras de Dickens y de Scott.
Después de descubrir que toda su vida había estado ocupado y lo mucho que había
deseado leer esos libros, Erickson dijo: “Escuche doctor. Usted ha estado practicando
la medicina durante muchos años. Ha estado demasiado ocupado para leer todos esos

121
libros que durante la preparatoria se prometió que leería. Como de todas formas está
despierto todas las noches, noche tras noche, solamente perdiendo el tiempo, como lo
ha estado haciendo durante 12 años, ¿por qué no mejor realmente se queda despierto
y aprovecha esa situación? Así que, coloque una lámpara en ese cuarto de su casa y
ponga un volumen de Dickens sobre la chimenea. Acuéstese a la hora de siempre, pero
si no se ha dormido en la siguiente media hora, se levanta y se queda parado ahí leyendo
a Dickens toda la noche. Porque si se sienta, se va a quedar dormido inmediatamente.
Métase a la lectura de Dickens. Quédese ahí parado el resto de la noche. Usted puede
hacerlo. Cualquier camarera está parada todo el día. Usted puede estar parado toda la
noche. Cuando mucho va a perder una hora y media de sueño que es lo que hasta ahora
ha dormido. Usted puede hacerlo”. El doctor quedó convencido con la lógica de
Erickson. Durante las primeras tres noches leyó ahí junto a la repisa sobre la chimenea
durante toda la noche. Durante las siguientes tres noches durmió toda la noche. Y eso
se convirtió en lo habitual. Pero igualmente leyó todas las obras de Dickens y todas las
obras de Scott y también leyó a Shakespeare. De acuerdo a lo que reportaron este
hombre, su esposa y sus hijos, la relación con su familia mejoró notablemente. Su
práctica médica también mejoró 87.

87 Ídem.

En este caso Erickson explicó el doble vínculo como un reconocimiento de ese patrón
de la personalidad orientado al auto-castigo.

Esto era un problema. El no dormir era otro problema. Por lo tanto, Erickson
estableció una contingencia que permitió al hombre autocastigase constructivamente
cada vez que quisiera. Erickson cuenta: “Él tiene siempre dos libros en la chimenea para
auto-castigarse cada vez que quiera”88. El deseo de auto-castigarse había sido cambiado
a algo útil y el insomnio también se había vuelto útil. No importaba qué dirección se
tomara, el resultado era bueno. El valor terapéutico de esta técnica no está en la ilusión
del control sino en la aceptación y utilización de aspectos significativos de la
personalidad del paciente.
88
Ídem.

Lo más interesante de casos como éste es que si el comportamiento problemático


volviera a aparecer, no sólo sería tolerable, sino se habría transformado en algo
deseable. Una dinámica similar es la del paciente que pasó 11 años sentado en una silla de
ruedas por una artritis dolorosa (p. 33). Erickson le anticipó la reaparición del severo
dolor de artritis en un futuro, y así, el hombre fue capaz de seguir mejorando al mismo
tiempo que sabía que iba a recaer. Durante la recaída, ese paciente “tomaba vacaciones”
durante siete días, en cama leyendo. El doble vínculo se ajusta a la lógica del paciente y

122
le permite una apreciar mejor las circunstancias que son parte de su vida. Este paciente,
que tenía una agenda muy ocupada, gracias a la artritis residual, estaba obligado a
disfrutar un tiempo en cama. Y el estar en cama tenía un inicio y un fin definidos, lo cual
le evitaba el volver a pensar que la terapia solamente podía darle un alivio temporal y
que eventualmente regresaría a la condición que tenía antes de ver a Erickson.

Pequeños fracasos forman siempre parte de cualquier tarea, por lo que la predicción
de un pequeño fracaso ligado a la evidencia de progreso se convierte en un doble
vínculo. Otro ejemplo de esto es el trabajo con Cathy (p. 58), que sufría un tremendo dolor
que Erickson redujo, pero no eliminó del todo. La vivencia del implacable dolor
disminuido, es la que produce el doble vínculo. Mientras explicaba su uso del doble
vínculo, Erickson decía: “Mientras tuviera malestar en el pecho, ella tendría que tener
entumecimiento en cualquier otra parte de su cuerpo. Así que dejé la vivencia general
de Cathy apoyando el entumecimiento de su cuerpo... al dejarla mantener ese dolor
mínimo, inferí el éxito del resto”. Los doctores le habían dicho que solamente viviría
unos cuantos meses más. El fracaso era una realidad ineludible, así que Erickson lo
empleó en su terapia.

Y, ¿cuál es el doble vínculo que Erickson usó con Joe? El niño sabía que había estado
mojando la cama toda su vida y que lo habían castigado muchísimo para dejar de
hacerlo, sin ningún éxito. Por lo tanto, Erickson tuvo que elegir un vínculo terapéutico
más poderoso que el del castigo. Él nos explica: “Observando al muchacho supe iba a
crecer más. Se podía esperar al mirar la forma de su cara, el tamaño de sus manos y la
densidad del tejido sobre sus codos y tobillos. Y su madre medía 1.80 metros y era una
mujer de amplia estructura. Joe tenía todo a su favor para alcanzar una estatura mucho
mayor que la de sus padres. Así que le di una visión distinta de su cuerpo. Le di una
explicación convincente, tomó una gran cantidad de energía construir un cuerpo de ese
tamaño en 12 cortos años. Lo llamé ‘niño’. Eso fue amigable. Él sabía que apenas estaba
en secundaria. En los dobles vínculos uno presenta nuevas formas de ver el mundo,
nuevas ideas que luego se relacionan de alguna manera indiscutible en un futuro
remoto. Joe iba a hacerse mayor, iba a ser más alto, iba ser más pesado, iría a la
preparatoria, iría después a la universidad. No mencioné la preparatoria porque necesita
ser el futuro remoto. Se fue a su casa pensando en convertirse en un jugador de fútbol en
lugar de estar pensando: ‘¿Voy a mojar la cama de nuevo esta noche?’”89.

89 Erickson (1964a).

Joe no podía evitar crecer y hacerse más grande. Esa era una eventualidad física. Sin
embargo, Erickson insertó una astuta eventualidad psicológica. Es similar a la paradoja
de esforzarse a no pensar en el elefante blanco con campanas en las orejas. Para evitar
pensar en ello uno tiene que recordar constantemente esa imagen. Así, el asunto de

123
conseguir tener la cama seca permanentemente se convirtió en una absoluta certidumbre
cuando Erickson hizo el comentario: “¡No es de mi incumbencia!”. Como Erickson
explica: “Esa fue una sugestión post hipnótica que iría con él por el resto de su vida”.
Por el resto de su vida Joe tendría que recordar no decirle a Erickson que necesitaba tener
su cama seca todo el tiempo y la única manera de hacerlo era teniendo permanentemente
la cama seca. En otras palabras, la pregunta en la mente de Joe no era: “¿Tendré una
cama seca?”. La pregunta era: “¿Qué noche?”. Y luego: “¿Qué le diré al Dr. Erickson
cuando tenga una cama seca todo el tiempo?”. El continuo progreso de Joe en la terapia
descansaba en la probabilidad de que él buscaría una respuesta para estas preguntas. ¿Y
por qué era la eventualidad psicológica tan importante? Como explicó Erickson: “La
terapia es un asunto de participación y más te vale que tu paciente participe contigo”90,
por eso la utilización.

3. Utilización de un problema menor

Uno de los valores de la utilización es que no importa dónde se aplique. Se pueden


utilizar tanto los recursos y la fuerza de una persona como sus debilidades. En algunas
circunstancias, es útil utilizar elementos que originalmente no fueron parte del
problema. Podemos llamar a este tipo de utilización “tratamiento paralelo”. En estos
casos, Erickson usaba la resolución de otro problema que era menos amenazante como
un modelo para resolver otros problemas clínicos más complicados.

En forma similar a las técnicas previas de utilización, se crea un vínculo muy sutil e
implícito cuando un paciente responde favorablemente al tratamiento por un problema
menor. Durante años, los vendedores han usado la conocida técnica de meter el pie en la
puerta. Antes de pedirle a la persona que atienda a una petición más grande, primero le
hacen una simple petición: “¿Podría solamente mostrarle mi producto?”. La
investigación ha mostrado que es más probable que las personas accedan a una petición
mayor después de que han accedido a una más pequeña91. El vínculo está implícito.
Después del éxito ante la petición menor, los individuos consideran tener ya
privilegios92. En el contexto de la terapia, los pacientes que responden favorablemente al
tratamiento de un problema menor se sienten capaces no sólo de sanar sino también
ligados a un proceso de curación por simple congruencia. Cialdini93 se refiere a lo
anterior como la regla de la congruencia: “Tras haberse comprometido a una posición,
uno debe sentir más deseos de satisfacer peticiones para conductas que son consistentes
con esa posición”. Cialdini usa como epígrafe para esta regla una cita de Leonardo Da
Vinci: “Es más fácil resistirse al principio que al final”94.

La utilización de un problema menor permite al terapeuta utilizar otros problemas de


la vida diaria y utilizar el éxito del tratamiento de uno de ellos para ayudar al paciente a

124
reconocer su capacidad para resolver otros más complejos. Así, la tarea menor, y no el
problema mayor, se convierte en el foco del esfuerzo. Para que la técnica sea más
efectiva, la selección de la tarea menor debe estar basada en lo que el paciente crea que
necesita mejorar o resolver95.

Una de las más elocuentes descripciones de esta técnica la podemos encontrar en un


artículo de Erickson que habla del tema utilización96.

90 Ídem.
91 Freedman y Fraser (1966); Howard (1990).
92 Freedman y Fraser (1966).
93 Cialdini (1955, p. 264).
94 Ídem.
95Haley (1984).

96 Erickson (1959/2001, pp. 24-25).

La niña que no sabía hacer nada

Los padres de una niña de nueve años de edad buscaron a Erickson porque su hija tenía
dificultades con la lectura, la escritura y la aritmética. También tenía problemas en sus
relaciones sociales en general y se estaba aislando. Cuando le preguntaban cómo se
sentía en la escuela, ella contestaba o enojada o con lágrimas en los ojos en forma
defensiva "no puedo hacer nada". Después de alguna investigación Erickson se dio
cuenta de que había sido capaz de realizar un buen trabajo escolar en años anteriores,
pero que tenía dificultades para relacionarse en el recreo. Era ahí donde ella se sentía
inepta, dudaba y era inclusive torpe. Sin embargo, sus padres se preocupaban sólo por
sus logros académicos.

La niña no quería venir al consultorio, así que Erickson fue a verla todas las tardes a
su casa. Se enteró de que no le caían bien algunas niñas porque estaban siempre jugando
matatena o patinando o saltando la cuerda. Erickson la animó a que aprendiera a jugar
matatena. A las tres semanas era una excelente jugadora. Los papás no estaban muy
contentos porque Erickson no ponía atención a los asuntos académicos. Sin embargo,
Erickson utilizó las siguientes tres semanas en enseñarle a patinar bien. Después
aprendió a saltar la cuerda. Esto sólo le tomó una semana. Luego Erickson la desafió a
una carrera de bicicleta, que ella ganó. Erickson reporta: "Ésta fue la última entrevista
terapéutica. Ella se convirtió muy pronto en la campeona de matatena y en brincar la

125
cuerda de su salón. Y por supuesto, su trabajo académico mejoró al mismo tiempo". Al
terminar la escuela se graduó con honores nacionale97.

Como podemos ver en este caso, Erickson utilizó otras áreas en donde ella tenía
ansiedad y creó expectativas de éxito. Los éxitos iniciales que experimentó con
Erickson crearon una nueva autoimagen que se generalizó a múltiples áreas de su vida.
Los elementos esenciales que contribuyeron a que el compromiso de la niña continuara
avanzando son:

1) su activa participación en el proceso de la terapia,

2) el hecho de que se le estuviera pidiendo hacer cosas que requerían esfuerzo,

3) sus éxitos eran presenciados por otros, incluyendo a su hermano, y

4) se sentía motivada internamente a realizar las tareas que


Erickson le pedía.

Estas son las mismas cuatro dinámicas descritas por Cialdini98 como las prácticas para
asegurar un patrón de respuestas consistentes. Cuando se usan de manera terapéutica,
estas dinámicas crean una esperanza muy especial, que probablemente derive en un
avance. Es la influencia penetrante de esta técnica lo que la hace tan útil.

97 Erickson (1958d, p. 25).


98 Cialdini (1995).

4. Prescripción del síntoma

La erección inoportuna

Un hombre vino a ver a Erickson muy preocupado por su problema. Cuando estaba en
una situación sexual no era capaz de tener una erección. Se había convencido de que
era impotente. Sin embargo, Erickson previno a este hombre de que llegaría un

126
momento donde él tendría una erección y que podría suceder que en ese momento
fuera un inconveniente para su mujer, ya que él no podría hacer nada sobre eso. Al
terminar la sesión, tuvo una erección en el momento inconveniente y regresó y admitió
frente a Erickson que no era impotente. La siguiente pregunta de Erickson fue: "¿Cuál
es este problema tan, tan difícil que tienes que acabaste creyendo que eras impotente?”.
La pregunta era una técnica de distracción para mantener su avance. Para ese
momento, la terapia ya había logrado su meta99.

99Erickson (1959d).

La palabra prescripción es un término médico que se asocia con la idea de hacer algo
durante la vida cotidiana para lograr el objetivo clínico. Generalmente hay una píldora
que tragar, aunque algunas veces la medicina puede ser dulce.

En el caso de la psicoterapia, el paciente se pregunta: "¿Cómo puedo ser yo quien


yo soy y sentirme bien?”. Y en la terapia se contesta vivencialmente a través de la
utilización. El paciente necesita salir al mundo sabiendo que puede y debe ser quien
realmente es. Por eso, la terapia que empieza en el consultorio tiene que encontrar su
aplicación más significativa en la vida cotidiana.

Por esta razón, Erickson frecuentemente prescribía tareas cortadas a la medida de las
habilidades y los recursos del paciente. Y, si el comportamiento sintomático era el rasgo
más fuerte de su personalidad, ¿por qué pedirle hacer algo que considera imposible, en
vez de pedirle que haga algo que con trabajo puede dejar de hacer? Bajo estas
circunstancias, el cambio terapéutico se da como un producto paralelo del aprendizaje
vivencial del paciente a medida que comienza a participar, cooperando con la agenda
terapéutica. Después de todo, lo que determina la reacción emocional es la interpretación
que el paciente da a lo que sucede; por ejemplo, un mártir religioso puede ver su
ejecución de una manera muy diferente a la que cualquier otro pudiera ver esa situación.

La prescripción del síntoma puede ser definida como la utilización terapéutica del
comportamiento problemático. Podemos reconocerla como una orden paradójica. Las
órdenes paradójicas producen cambios, porque proponen realizar intencionalmente un
comportamiento que se supone debería ser completamente espontáneo. En las órdenes
paradójicas, lo más importante es lo que el paciente no hace. Por ejemplo, a una persona
que tiene una depresión crónica se le puede decir que se vaya a casa y que haga una
depresión más bien hecha. La esperanza del terapeuta está en que regrese a consulta y
diga que no pudo deprimirse más. Si el paciente regresa y logró crear la depresión que le
dijo el terapeuta, la intervención no sirvió de mucho. Aunque esta técnica puede ayudar
a menudo para hacer que conductas que eran involuntarias queden bajo control, en
realidad no se dirige directamente a la necesidad que tiene el paciente de utilizar sus
habilidades y recursos que son únicos.

127
Por el contrario, durante la prescripción del síntoma el paciente hace lo que es más
importante. Cuando prescribía un síntoma, Erickson siempre encontraba una forma para
hacer que el comportamiento sintomático se volviera útil o importante. El síntoma se
transformaba en un medio para lograr un fin deseado. Y esto hacía que fuera razonable
que el paciente produjera o repitiera el síntoma con una intención consciente. Hay un
caso fascinante de Erickson, en donde se ilustra cómo prescribía el síntoma de orinarse
intencionalmente en la cama como una ordalía a una pareja en donde cada uno tenía
una historia de enuresis durante toda su vida. Es muy importante señalar que estos dos
individuos eran muy religiosos, y sentían una gran vergüenza y timidez por su
comportamiento. Tanto, que no hablaban del tema. Al principio, ni siquiera cada uno se
daba cuenta de que el otro también era enurético. Erickson describe así:

La pareja enurética

Su noche de bodas, tras consumar el matrimonio, quedó marcada por un sentimiento


terrible de miedo y luego de desesperación resignada, después de lo cual se durmieron.
A la mañana siguiente, cada uno se quedó callado y profundamente agradecido al otro
porque increíblemente, no había hecho comentarios sobre la cama mojada. Erickson
utilizó este espíritu de auto-sacrificio y su necesidad de penitencia (el mecanismo que
eventualmente los aliviaría de la vergüenza) prescribiendo la ordalía de que hincados
religiosamente en la cama, juntos orinaran sobre sus sábanas limpias durante cinco
semanas100. Para esta pareja era importante hacer lo que Erickson les pedía. Después de
haber sufrido está ordalía juntos, no había ninguna duda de que esta experiencia
compartida los hacía diferentes y de que estaban listos para simultáneamente dejar esta
conducta. Después de todo, hubiera sido muy humillante para uno de los dos parar el
comportamiento mientras el otro continuaba. La prescripción del síntoma reafirmó su
unión, su ser único como pareja que seguía siendo importante para ellos mucho tiempo
después de que el problema había sido resuelto.
100Erickson (1954/2001).

Es importante notar que la utilización del síntoma no siempre requiere una ordalía
dramática. El ejemplo del caso al principio de esta sección es una forma sutil y muy
compleja de prescripción del síntoma. Si el síntoma obvio es impotencia, no se trata de
prescribir ese síntoma. Sin embargo, en este caso lo que fue utilizado y enfocado fue un
componente vital del problema. El problema de este hombre era su expectativa de que
en el momento preciso su pene le iba a fallar y le iba a provocar una situación
incómoda. Erickson utilizó esta energía negativa para crear la posibilidad de que
apareciera una ansiedad anticipatoria y surgiera en cualquier momento y en cualquier
contexto. El paciente de Erickson necesitaba aprender que una conducta inesperada

128
podría ocurrir, en sus pantalones. Necesitaba también entender que el problema no era su
reacción sexual. Paradójicamente, la erección en un momento inconveniente permitió a
este hombre desear lo que él tanto había temido: un pene flácido.

La necesidad del paciente de verse a sí mismo como alguien que tenía un gran
problema, se utilizó para crear un pseudo problema que lo distraería de la duda que
tenía sobre si su impotencia podría ser curada. Erickson estaba básicamente diciéndole
que hiciera más de lo que ya había hecho, sin embargo, sus energías no estaban ahora
dirigidas hacia un objetivo clínico elegido por el paciente. Como resultado de este
esfuerzo de cooperación se pudo establecer una mayor resiliencia.

5. Aplicaciones de la utilización en general

La lógica de la utilización se aplica a cualquier esfuerzo para dar esperanza a


situaciones que inicialmente parecen desesperadas. Diversos autores afirman que la
herramienta más útil del terapeuta es él mismo. Pero esa no es la posición de este libro ni
la posición que Erickson hubiera sostenido. Él argumentaba que el paciente es la
herramienta más importante de la terapia y que es la experiencia de vida y los
aprendizajes del paciente lo que proporciona la sustancia que se requiere para promover
el cambio. Cuando el terapeuta tiene esta actitud y esta visión, los comportamientos del
paciente se convierten en un bien más que en algo contra lo que hay que luchar. Aún
más, el paciente comienza a reconocer que el terapeuta no sólo acepta quién es sino que
también quiere usar sus habilidades presentes para su avance. Esto promueve una
esperanza que no es fácil rechazar. Cuando queda claro al paciente que una figura de
autoridad importante cree en él, es más capaz de creer en sí mismo.

Las preguntas de juicio clínico que surgen de esta lógica son, entre otras: ¿qué
comportamiento intento utilizar?, ¿qué tipo de vocabulario puedo usar?, ¿qué
resultados podría intentar obtener con la utilización de determinado comportamiento?
Las respuestas a estas importantes preguntas provienen de la oportunidad. El terapeuta
observa cuidadosamente para detectar cualquier oportunidad que se presente. Si el
paciente repentinamente llega a su cita con su mamá, se le da la oportunidad para hacer
terapia familiar. Si el paciente responde al tratamiento inicial desarrollando mayor
ansiedad, es una oportunidad para la reorientación: “Yo sé que estás logrando un
avance válido y legítimo porque el cambio es incómodo.

La ansiedad a menudo precede cambios mayores en la vida. Sólo necesitamos


asegurarnos de que no avances demasiado rápido”. Y si el terapeuta comete un gran
error, también es una oportunidad que debe ser utilizada: “He aprendido algo
importante de trabajar contigo, lo aprecio. Y admiro el hecho de que hayas reconocido

129
esa parte de la terapia que no fue apropiada y rechazarla. Esto muestra mucha
resiliencia de tu parte y es ¡realmente bueno!”. Uno de los regalos de la utilización es
que quita la presión de ser perfecto tanto al paciente como al terapeuta.

Sin embargo, la utilización puede ser mal aplicada e ineficiente si el terapeuta no


respeta el derecho de los pacientes a rechazar de manera absoluta alguno de sus
comportamientos. No es muy recomendable discutir con los pacientes sobre la utilidad
de algunos comportamientos que han rechazado formalmente. Por ejemplo, si una
mujer desea no volver a caminar por las calles de una gran ciudad, no hay por qué
discutirle. En lugar de mandarla a la ciudad para que tenga una desensibilización
sistemática, el terapeuta podría utilizar su posición, y los beneficios de los estados
meditativos que se producen al caminar sugiriéndole hacer una caminata en el bosque.
Es importante reconocer la diferencia entre un paciente que viene a terapia porque
desea ser capaz de volver a caminar en la ciudad, y un paciente que dice al terapeuta
que no quiere volver a caminar en un lugar como ese nunca más. La utilización no se
debe enfrentar a la voluntad del paciente.

Un terapeuta tampoco debe utilizar comportamientos destructivos. Tras una


conferencia sobre este tema, un participante del taller hizo la siguiente pregunta:
“Tengo un paciente que convenció a su esposa de acostarse con él y con otro hombre.
Ahora ella lo quiere dejar por ese hombre y él está obsesionado con esa situación.
¿Cómo la utilizo?”. Obviamente, las actividades sexuales con parejas múltiples no son un
buen comportamiento para utilizar.

Sin embargo, siempre hay más de una respuesta correcta en esta estrategia. Mi
respuesta fue: “Él no puede dejar de pensar en cómo salvar su matrimonio. Una vez que
reconozca esto, enfoca la conversación en las acciones concretas que él puede poner en
práctica para sanar su matrimonio. Aún si no o logra, este hombre va a aprender
muchas cosas al realizar este gran esfuerzo”. Sin embargo, es probable que si conociera
al paciente, utilizara un comportamiento diferente que representara una mejor
oportunidad. La utilización requiere de gran flexibilidad y un deseo de revisar nuestra
forma de pensar en cada momento.

6. Ejercicio de auto-desarrollo usando la utilización

Para tener éxito con este ejercicio, simplemente se necesita desarrollar una nueva
conciencia de habilidades personales y/o de posibilidades situacionales que existen con
recursos encubiertos. Cuando esto ocurre es muy gratificante.

1. Lo primero es decidir qué es lo que se quiere utilizar. Puede ser un aspecto de la

130
personalidad, eventos que han ocurrido cerca de ti, o errores cometidos, por ti o por
otros. Piensa en algo que no es fácil alterar o deshacer. Escribe en un pedazo de papel lo
que no se puede cambiar y por lo tanto, se podría utilizar.

2. Luego, escribe el siguiente enunciado: Esto hubiera sido aceptable si hubiera


llevado a (completar).

3. La utilización requiere una actitud de aceptación. Piensa en lo que anotaste en el


número 1. Obsérvalo desde una perspectiva que permita algo de humor. Una
persona no puede tomarse demasiado en serio y aún tener la actitud necesaria para
la utilización. Escribe el siguiente enunciado: Sería muy gracioso si yo
(completar).

4. Tómate un tiempo para que surjan algunas ideas. Hay más de una manera de
utilizar cada suceso o comportamiento. Después de que hayas tenido un tiempo para
meditar, completa el siguiente enunciado: Debido a ahora puedo
. (El primer espacio se completa con lo que hayas enlistado en el número 1,
el segundo espacio queda a tu imaginación.)

131
PARTE IV

CONCLUSIONES

Durante las últimas décadas se han desarrollado muchas teorías tratando de explicar y
replicar el trabajo pionero del Dr. Milton H. Erickson. Las teorías más útiles son las que
nos permiten comprender su trabajo y evitan las fórmulas rígidas de ir paso por paso, o
explicar demasiado o sobreanalizar los detalles. No es útil crear demasiada estructura o
demasiada confusión. Los más elocuentes constructos pueden volverse problemáticos si
no nos dejan espacio para la innovación y para mejorarlos. Erickson lo expresó así:
“...cualquier psicoterapia basada en la teoría está equivocada porque cada persona es
diferente”1. Más que utilizar respuestas prefabricadas para enfrentar problemas humanos
complejos, necesitamos observar qué está sucediendo en el momento y responder con
soluciones nuevas.

Por esta razón, yo imagino la terapia de Erickson como unos cimientos sin paredes,
que captura la esencia de lo que se va logrando (cimientos), mientras va liberando la
imaginación para poder lograr una originalidad no ortodoxa (las paredes para cada cosa).

En este libro me propuse mostrar una colección de casos concretos, que promueven la
comprensión en un nivel narrativo, con conceptos amplios, que nos llevan a desarrollar
un número ilimitado de soluciones únicas. Algunos grandes conceptos se han introducido
dentro del contexto de una filosofía unificada de la sanación. Bajo cada una de estas
estrategias de solución de conflictos, se encuentran descripciones más complejas de la
técnica. Espero que la organización de estas ideas sirva como ayuda para definir
claramente cada estrategia, evitando la falsa idea de que las categorías se excluyen
mutuamente (por ejemplo, una simple acción puede funcionar como progresión y
utilización al mismo tiempo). Esta descripción del trabajo de Erickson está planeada
para promover un estudio sistemático, un discurso profesional, con ese espíritu que
caracterizaba a Erickson de seguir descubriendo cosas nuevas en cada momento de su
vida.

1 Zeig (1980, p. 31). Las teorías nos sirven como lentes que nos permiten seguir observando lo individual
(Nota de Teresa Robles).

132
Después de haber estudiado cientos de casos muy complejos, creo que puedo tejer
tramas de continuidad utilizando ideas más o menos comunes. Los conceptos teóricos en
este texto han sido apareados con analogías simples, con sabiduría popular e ilustraciones
de otras escuelas de psicoterapia. Una razón para hacer esta mezcla, es ilustrar la
naturaleza atemporal y universal de estos principios estratégicos. La información se
estructuró de manera que fuera más fácil digerirla. Sólo introduje nueva terminología
cuando no era posible evitarla. En la mayor parte de los casos, las palabras utilizadas en
el texto fueron las usadas por Erickson en una o más ocasiones. Aun cuando él nunca
agrupó formalmente sus técnicas en una clasificación de estrategias, los conceptos de
fragmentación, progresión, reorientación, y utilización no fueron inventados por mí, sino
tomados de las explicaciones que Erickson hace de su propio trabajo. La idea de que
diferentes técnicas pueden servir para la misma función, así como la creencia de que cada
intervención debe ser llevada a cabo con una muy cuidadosa intención, también proviene
directamente de la enseñanza de Milton H. Erickson.

Este texto de ninguna manera pretende ser un resumen comprensivo del trabajo
clínico de Milton H. Erickson, sino una breve introducción. Un componente crítico,
crucial del trabajo de Erickson que está faltando en este texto, es el proceso para dar
tareas que aplicaba con una gran habilidad. Cada una de sus intervenciones eran muy
individualizadas y no hubieran funcionado tan bien si no hubieran sido producto de un
estudio sistemático de la personalidad y de la situación de vida de cada paciente.
También falta en esta selección la activación y el uso dinámico que Erickson hacía de los
procesos psicológicos (por ejemplo, cuando surgían emociones, cuando alguien se auto-
exponía, la vulnerabilidad terapéutica, la regresión, la catarsis, y el desequilibrio sólo por
nombrar algunos). Espero explicar en trabajos futuros estas piezas que faltan.

Aún más, el lector o la lectora puede reconocer que estas cinco estrategias no son
una lista exhaustiva. Algunas personas podrían argüir que la utilización de Erickson de
las sugestiones directas e indirectas tendría que haber sido incluida como una estrategia
clave. Sin embargo, el concepto de sugestión es tan amplio que cruza casi todas las otras
categorías. Casi cada forma de comunicación puede ser una sugestión, por lo que sus
límites son muy difíciles de establecer. Afortunadamente, el uso de Erickson de las
sugestiones ha sido descrito bajo la rúbrica de hipnosis y ha sido analizada por tantas
otras fuentes que hace que no sea tan necesario incluirlo aquí. De manera similar, el uso
de Erickson de la instrucción educativa, o lo que se conoce como el enfoque
psicoeducativo, y el uso estratégico del aprendizaje vivencial apenas son mencionados
en este texto, porque me parece que son más procesos psicosociales que estrategias de
solución de problemas. Más allá de cómo sean etiquetadas, lo cierto es que hay otras
estrategias de solución de problemas utilizadas por Erickson que no encontraron su lugar
en este texto.

El conocimiento útil siempre puede ser mal aplicado, así que el buen juicio y el

133
sentido común deben guiar la instrumentación de cada una de estas cinco estrategias.
Como mencioné anteriormente en el texto, la fragmentación no debe aplicarse de
manera que el paciente sienta que el significado de su problema está siendo
descalificado o que sus preocupaciones no son importantes. En el caso de la progresión,
el terapeuta no debe llegar a distraerse tanto, rompiendo los progresos en pedacitos de
tal manera que pierda de vista las necesidades inmediatas del paciente. La estrategia de
reorientación es quizás la que más probablemente pueda ser mal aplicada. Esta
estrategia no debe ser usada como pretexto para dar consejos. En otras palabras, no se
trata de reorientar al paciente según el punto de vista del terapeuta.

En todo momento, es absurdo actuar como si solamente hubiera una sola respuesta a
los problemas. Erickson no insistía en una perspectiva particular. Después de haber
señalado numerosas posibilidades, estaba dispuesto a aceptar cualquier nueva
orientación que el paciente considerara de alguna manera satisfactoria. Para cada
individuo la “visión correcta” es la que representa una nueva realidad que hace sentir
esperanza o el aprecio por las cosas buenas de la vida. Finalmente, la estrategia de la
utilización tiene también ciertas contraindicaciones. Las técnicas que involucran
tareas o directivas paradójicas no deben poner al paciente en riesgo. De manera
similar, casi siempre resulta inapropiado pedir al paciente que haga algo que transgreda
su código moral. Por último, es erróneo llamar la atención hacia las conductas del
paciente de tal manera que pueda sentir que se le hace burla.

En resumen, el paciente debe ser siempre tratado con dignidad y respeto. La


responsabilidad fundamental del terapeuta es asegurarse de que durante el curso de la
terapia no se haga daño. Como Erickson decía: “Todas las intervenciones deben estar
orientadas hacia las necesidades del paciente y no hacia los intereses o necesidades del
terapeuta. De tal manera que el paciente puede tener plena confianza en las intenciones
del terapeuta”2.

2 Erickson (1955a).

Mucha de la información contenida en este libro debe encontrar su camino hasta la


práctica personal mediante el sutil proceso del sentido común. Las técnicas que se
practiquen al poner en práctica alguna estrategia no deben parecer extrañas o
fantásticas, sino naturales. Al mismo tiempo, habrá sin duda algunas situaciones
clínicas que se caractericen por confusión total. Como Erickson observaba, cuando
estás tratando con la vida de alguien esa persona quiere que tú tengas todas las
respuestas. Y no todo puede solucionarse. Por eso es siempre bueno tener a la vista al
menos una pequeña cosa que pueda ser rectificada. Esa es la base de progreso. Todo lo
que se necesita es una pequeña brecha por medio de la cual otros pequeños logros
pueden irse construyendo. Si bien es cierto que no es posible curar todas las

134
enfermedades, siempre hay algo bueno que se puede hacer con alguien que sufre.

Aun los problemas que han permanecido por décadas y sacudido a un gran número de
profesionales, pueden tener una sorprendentemente simple solución una vez que el
énfasis se dirige de la pericia del terapeuta hacia las capacidades no reconocidas del
paciente para descubrir una solución apropiada. Para aquellos que nos dedicamos al
asunto de hacer cambios, es importante tener en mente la trascendencia de la novedad.
Cuando un paciente parece estar determinado a destruirse, a pesar de las más astutas
tácticas para resolver problemas, puede ser momento de enfocarse en algo nuevo, algo
más interesante que el problema. Esto da lugar a lo inesperado, como el avance no
intencionado, que puede ser más poderoso que el auto-sabotaje. Finalmente, es
importante reconocer ante todo que no se puede cambiar a una persona. Un
psicoterapeuta hábil sabrá cómo hacer surgir esperanza y alentar la resiliencia desde los
recursos internos del paciente para crear su bienestar. Después de todo, cuando se intenta
hacer cambiar a alguien, hay oposición, pero si se ofrece una oportunidad, la energía es
aprovechada.

135
APÉNDICE
Milton H. Erickson (1901-1980):
una demostración de esperanza y resiliencia

Para Milton H. Erickson la esperanza y la resiliencia eran la manera de vivir la vida y, por
lo tanto, las bases naturales para su enfoque de la psicoterapia. Erickson comenzó a
practicar la medicina a fines de la década de 1920, una época caracterizada por
gangsters e internaciones de largo plazo para el tratamiento de las enfermedades
mentales. Para 1940 ya se había distinguido como alguien que tenía un enfoque único
para curar. Para este momento ya había publicado más de 40 artículos y muy pronto
sería conocido como la primera autoridad del mundo en hipnosis médica. En un lapso
de 5 décadas ilustró su método terapéutico al publicar 119 reportes de casos, además de
200 ejemplos de casos descritos en libros publicados por quienes estudiaban su
enfoque1. Sus escritos y seminarios ayudaron a inspirar a una nueva generación de
terapeutas que practicaron “terapia breve” usando una amplia gama de técnicas. Uno
de los distintivos del enfoque de Erickson fue su insistencia en que la terapia debía ser
cuidadosamente cortada a la medida de las necesidades individuales del paciente. Un
gran número de personajes de las ciencias sociales colaboraron con él, incluyendo a
Gregory Bateson (científico y filósofo que contribuyó en los campos de la cibernética,
la educación, la terapia familiar y la ecología), Margaret Mead (antropóloga
mundialmente renombrada, por ser la primera en realizar trabajo de campo con
orientación psicológica), Lewis Wolberg (teórico innovador de la psicodinámica y
pionero en la hipnosis médica), Lawrence Kubie (un eminente psicoanalista), John
Larson (conocido por su trabajo en la invención del polígrafo), Ernest Rossi (líder en el
campo de la investigación mente/cuerpo) y Jay Haley (uno de los pioneros de la terapia
familiar).

1 O’Hanlon y Hexum (1990).

Fue hijo de dos individuos con una gran fuerza y determinación. Su padre, Albert
Erickson, a los 15 años de edad dejó Chicago para convertirse en granjero. Llevaba

136
solamente su ropa en la espalda y un boleto de tren. Llegó al Oeste hasta donde le
alcanzó su dinero y comenzó a buscar trabajo en la comunidad granjera de Lowell,
Wisconsin. Una vez que llegó “de aventón” hasta la casa de un granjero para buscar
trabajo, vio a una niña bonita observando detrás de un árbol. Albert le preguntó: “¿Tú
eres la niña de quién?”. Ella contestó astutamente: “Soy la niña de mi papá”. La respuesta
de él fue: “Bueno, ahora eres mi niña”. Cinco años después Albert y Clara se casaron.
Tuvieron nueve hijos y compartieron 73 aniversarios de boda. La madre de Erickson
también tenía su carácter. A los dieciséis años escuchó a una tía lamentándose de que
sus ancestros habían sido muy famosos y que ningún descendiente tendría suficiente
mérito como para llevar el nombre de “Hyland”. Esta tía había quemado el árbol
genealógico en un arranque depresivo. La joven Clara le respondió con valentía:
“¡Cuando yo crezca, me case y tenga un hijo, lo voy a llamar Hyland!”. Milton Hyland
Erickson fue su segundo hijo. Nació en 1901, en una cabaña de madera con tres
paredes, construida pegada a una montaña y con piso de tierra, en una desolada región
de la sierra de Nevada, una ciudad minera conocida como “Aurum” que desapareció
hace mucho tiempo. Pocos años después, buscando mejores oportunidades de
educación para los niños, la familia se mudó al Este en una carreta cubierta. Erickson
creció en un hogar feliz con padres fuertes y cariñosos.

De niño, era reconocido por ser diferente. Aunque vivía en una comunidad rural con
materiales impresos limitados, tenía un insaciable apetito por leer y se entretenía leyendo
el diccionario durante horas. Irónicamente, tenía algunos trastornos sensoriales y,
aparentemente, dificultad para la lectura. Se describía como disléxico y decía que,
cuando tenía seis años, su maestra, la señorita Walsh, había dedicado muchas horas a
ayudarlo a corregir su dislexia. En una ocasión, había tenido una repentina visión de
claridad. Su maestra le subrayó las características más importantes del número “3” al
voltearlo hacia un lado. Erickson explica que sintió un flashazo cegador y
repentinamente vio la diferencia entre un “3” y una “m”. En muchas otras ocasiones ella
usaba el mismo método de instrucción: tomaba algo que era muy familiar y luego
repentinamente lo sometía a un área de confusión. Erickson estaba agradecido por lo
que su maestra le había enseñado y recordaba su método, que más tarde se convirtió en
la inspiración para que él lo usara como reorientación y una técnica conocida como shock
terapéutico.

Además de los problemas para interpretar símbolos, era daltónico y carecía de oído
musical, es decir, no distinguía ciertos tonos. A pesar de estas múltiples discapacidades
se dedicaba a observar atentamente el mundo que lo rodeaba. A la edad de 15 años
escribió un artículo para una revista de circulación nacional sobre los problemas de los
jóvenes que vivían en la granja y por qué eventualmente abandonaban el ambiente rural.
Desde su infancia más temprana estaba buscando la manera de marcar una diferencia
en el mundo. Ésta es una de las razones por las que él admiraba tanto al médico rural.
Admiraba la esperanza y la tranquilidad que el doctor proporcionaba a los hogares de las

137
familias que de otra manera estaban temerosas y aisladas.

En 1919 contrajo una de las más temidas enfermedades de su tiempo, la


poliomielitis. Su pronóstico era pobre y escuchó al doctor decirles con tristeza a sus
padres que su hijo moriría a la mañana siguiente. En lugar de sentirse desesperado, se
enojó muchísimo. Pensaba que nadie tenía derecho a decirle a una madre que su hijo
moriría al día siguiente. Sintió que de alguna manera tenía que desafiar esta
desagradable predicción, así que utilizó la débil voz que aún le quedaba para pedirle a
su mamá que moviera su cómoda en determinado ángulo al pie de su cama. Ella pensó
que su hijo estaba delirando pero hizo lo que le pidió. Este cambio en el cuarto le permitía
ver hacia el corredor y por la ventana del cuarto de enfrente que daba al Oeste. Más tarde
explicaría: “Me hubiera sentido condenado si iba a morir sin poder ver un atardecer
más”. Después de ver el atardecer estuvo inconsciente por tres días.

Cuando recobró la conciencia estaba paralizado casi en todo su cuerpo. Solamente


podía mover los ojos y hablar con gran dificultad. Todas las libertades diarias que había
conocido hasta entonces desaparecieron repentinamente. Se encontraba temporalmente
atrapado.

Aún con su inquebrantable interés por aprender, pasaba el tiempo de su invalidez


escuchando los sonidos e interpretando su significado. Por ejemplo, escuchaba el sonido
de pisadas para tratar de determinar quién venía y cuál era su estado de ánimo. Una de
sus más cruciales experiencias de aprendizaje ocurrió un día en que su familia lo había
dejado solo en la casa. Su cuerpo estaba amarrado a una mecedora para que pudiera
estar sentado. No podía ver muy bien desde esa posición en el cuarto y deseaba poder
estar más cerca de la ventana para observar el mundo exterior. Mientras estaba allí
sentado, pensando cómo sería estar más cerca de la ventana, notó que la mecedora
lentamente comenzó a mecerse. Creyó que éste era un descubrimiento extraordinario.
Por la simple idea de acercarse a la ventana, había activado algún potencial muscular
que antes no había reconocido.

Durante las siguientes semanas y meses, estuvo sondeando la memoria de sus


sensaciones corporales asociadas con el desarrollo de movimiento. Trataba de recordar
cómo se sentía en sus dedos cuando sostenía determinados objetos. El progreso era
muy, muy lento. Primero logró doblar un poco un dedo, luego aprendió a iniciar
conscientemente ese movimiento, a mover más de un dedo, a mover los dedos de
manera no coordinada. Después desarrolló ejercicios especiales para coordinar sus
movimientos.

También estudió los movimientos de su hermana más pequeña que estaba


aprendiendo a caminar. Hizo una disección del comportamiento en una serie de
componentes de habilidades que él podía practicar. Como más tarde explicaría:

138
“Aprendí a levantarme al observar a mi hermanita aprender a levantarse: usar dos
manos para tener apoyo, descruzar las piernas, usar las rodillas para un apoyo más
amplio y luego hacer más presión en un brazo y una mano para levantarse”2. Su intenso
deseo de explorar el poder de las ideas y la conexión entre el pensamiento y el cuerpo,
fueron los elementos clave de su recuperación.

2 Erickson (1983, p. 13).

Después de aproximadamente dos años de rehabilitación, pudo entrar a la


Universidad de Wisconsin, utilizando muletas. Erickson decidió que fortalecería sus
músculos remando en canoa desde Rock River en Milwaukee hasta St. Louis por el río
Mississippi. Había planeado el viaje con un amigo que en el último momento cambió de
opinión, pero ya que sus padres no estaban muy convencidos de la excursión, aún con
compañía, decidió no decirles que iría solo. En el verano de 1922 algunos amigos lo
llevaron al río. Llevaba provisiones para dos semanas de comida, implementos de
cocina, una tienda de campaña y varios libros de texto, unos cuantos dólares en efectivo
y una enorme confianza en su habilidad para enfrentar cualquier situación que
encontrara. Por ejemplo, cuando tenía que detenerse por alguna de las muchas represas,
se acomodaba en un muelle y esperaba que alguien pasara y le preguntara por qué estaba
ahí. Se dio cuenta de que cuando él dejaba que otros se le acercaran siempre estaban
dispuestos a ofrecer ayuda. Durante su camino los granjeros locales y los pescadores le
dieron trabajos temporales. Viajó 250 millas cocinando para dos hombres que también
paseaban por el río. En muchas otras ocasiones se ganaba la cena contando historias a
los pescadores.

Erickson pasó gran parte de su viaje aprendiendo. Era un cuidadoso estudiante del
comportamiento humano y durante su viaje pudo observar distintas maneras de vivir. Seis
semanas después, había desarrollado una gran fuerza en sus brazos y hombros y pudo
remar contra corriente hacia el Norte en el Mississippi. Había aprendido a caminar
nuevamente y podía transportar su canoa sin ayuda. Recorrió 1,200 millas de río en 10
semanas y regresó a casa con 5 dólares en el bolsillo.

En 1928 obtuvo el grado de Maestro en Psicología. Comenzó su carrera haciendo


pruebas e investigaciones para el State Board of Control de Wisconsin. Aún después de
haberse recibido como médico, continuaba identificándose como psicólogo y como
psiquiatra.

Durante su residencia como psiquiatra aprendió a utilizar sus discapacidades a su


favor. El hecho de que tenía una discapacidad y tenía que usar un bastón hacía que los
pacientes se acercaran a él con más confianza. No ver el mundo de la misma manera que
los demás, le permitía comprender mejor a quienes habían sido recluidos en
instituciones.

139
A pesar de sufrir frecuentes problemas de alergia, dolores musculares crónicos y
vértigo, se aferraba con amor a la vida.

A los cincuenta años enfermó gravemente con lo que ahora se conoce como
síndrome post-polio. Durante esta época padecía fuertes dolores. Tenía contracturas
musculares tan severas que los músculos se desgarraban literalmente. Aún durante estos
momentos de dolor y confinamiento en cama, encontraba la energía y la concentración
necesarias para aceptar llamadas telefónicas de personas que buscaban su ayuda. Su
genuino interés por ayudar a otros le proporcionaba una manera de distraerse de su propio
dolor físico.

Después de recuperarse de lo que en ese entonces se creyó un segundo ataque de


polio, había perdido los músculos de un brazo, la espalda, el abdomen y de ambas
piernas. No obstante, aún se las arreglaba para mantener un ocupado itinerario de
conferencias que requerían viajes por todo el país y al extranjero. Para 1967, el
continuo deterioro de los músculos le había dejado confinado a una silla de ruedas.
Durante una de sus conferencias dijo que estaba aprendiendo a encontrar alegría en
todas las cosas que podía experimentar desde la ventajosa posición de una silla de ruedas.

Erickson valoró enormemente el humor durante toda su vida. En sus últimos años
colocó una bocina a su silla de ruedas y bromeaba con algunos de sus pacientes diciendo
que era un “viejo excéntrico”.

Con el paso de los años sus complicaciones físicas aumentaron. Hacia el final de su
vida tenía una gran dificultad para levantar su brazo derecho y tenía muy poca fuerza en
las manos. Muchos de los músculos de la cara y boca estaban paralizados. A pesar de
estos obstáculos físicos, continuaba dando terapia y entrenando a personas alrededor del
mundo.

Al momento de su muerte, el 25 de marzo de 1980, su calendario de enseñanza estaba


lleno para los siguientes 12 meses. Se había mantenido activo hasta los últimos
momentos de su vida, haciendo su parte para marcar una diferencia en el mundo.

Como puede observarse en esta breve reseña biográfica, la vida de Erickson se


caracterizó por la determinación, resiliencia y esperanza. Apreciaba profundamente la
fuerza que surge del deseo de establecer un objetivo significativo y luego hacer algo en
relación con ese objetivo. Para Erickson, el avance no dependía de que las cosas
salieran como él quería. Su recompensa era la satisfacción de obtener un nuevo
conocimiento. Al buscar aprender algo de sus discapacidades físicas, aprendió a dar
esperanza a quienes la habían perdido. Estimulaba la resiliencia en sus pacientes
mediante la activación estratégica de habilidades latentes. Ésta era su filosofía al curar.

140
Creía que todas las personas tenían dentro de ellas la respuesta a cualquier reto que
enfrentaran. Sabía cómo lograr lo imposible, encontrando alguna pequeña cosa que se
pudiera hacer.

Erickson continuará siendo recordado por su determinación, su paciente


perseverancia, humanidad y su continuo amor por aprender. De todo ello él se benefició
de manera personal y al mismo tiempo lo hizo creando un amplio espectro para el
campo de la psicoterapia y beneficiando a la gente alrededor del mundo por décadas
después de su muerte.

141
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Milton H. Erickson. Nueva York: Norton.

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Zeig, J.K. (1980). A Teaching Seminar with Milton H. Erickson.


Nueva York: Bruner/Mazel.

147
TÉCNICAS
concierto para cuatro cerebros en psicoterapia, quince años después por Teresa Robles
Te invitamos a que conozcas un libro ya clásico en español sobre psicoterapia
ericksoniana, que es la referencia obligada, no sólo para los estudiosos del tema, sino
para todo público interesado en conocer nuevas propuestas para mejorar su calidad de
vida.
terapia cortada a la medida. Un seminario ericksoniano con Jeffrey K. Zeig por Teresa
Robles
Trascripción del seminario impartido por el Dr. Jeffrey K. Zeig en la Ciudad de
México, que propone una comunicación más eficiente, cortando las intervenciones a
la medida de cada paciente y envolviéndolas para regalo (conversación hipnótica).
la magia de nuestros disfraces por Teresa Robles
En este libro la autora muestra las bases teóricas que sostienen intervenciones
ericksonianas, aparentemente muy simples. Está escrito de manera que nos lleva a
reconocernos en cada párrafo, en cada página y abre las puertas al cambio.
compartiendo experiencias de terapia con hipnosis editado por Elizabeth Méndez
Recopilación de nueve capítulos escritos por terapeutas ericksonianos latinos, de los
cuales dos son de corte teórico y los siete restantes presentan técnicas originales que
se pueden aplicar en distintos estilos de terapia.
hipnosis y terapia sexual por Daniel Araoz
Este libro, establece un puente entre la terapia sexual y la hipnoterapia. Propone el
concepto de autohipnosis negativa, así como un método para transformarla en
positiva. El autor presenta su esquema de trabajo, junto con numerosas técnicas,
fáciles de aplicar por cualquier terapeuta.
destrezas teatrales psicoterapéuticas por Pedro H. Torres-Godoy con la colaboración de

148
Mario J. Buchbinder y Elina Matoso
A partir de una interesante experiencia con un grupo de actores, este práctico libro te
enseñará cómo aprender amenos ejercicios que te permitirán desarrollar habilidades
teatrales que podrás utilizar en la terapia y en la vida diaria.
la psicoterapia, un proceso de autoconstrucción: I. los cimientos por Yolanda Aguirre
Primero de dos volúmenes. Un libro de texto sobre Epistemología constructivista y
Teoría de Sistemas que ilustra las explicaciones racionales con cuentos, haciendo que
el lector aprenda con sus dos hemisferios cerebrales.
la psicoterapia, un proceso de autoconstrucción: II. la propuesta por Yolanda Aguirre
Este segundo tomo nos presenta una propuesta psicoterapéutica que utiliza la
capacidad creadora que todo ser humano tiene, y la posibilidad de ponerla a nuestro
servicio en la construcción de nuestro propio ser.
jardineros, princesas y puerco espines, construyendo metáforas por Consuelo Casula
Este primer libro de la autora en español es un verdadero tratadosobre la metáfora,
uno de los elementos esenciales del lenguaje hipnótico, para ser aplicada tanto en la
psicoterapia como en la enseñanza. Los distintos lectores y estudiosos del lenguaje
hipnótico, de la comunicación indirecta, encontrarán en este libro justo lo que les
interesa.
estrategias de comunicación para el paciente crítico por Katalin Varga
En este libro está plasmada la experiencia de más de 20 años de Katalin Varga y sus
colegas trabajando en el sistema hospitalario. Ofrece ideas prácticas, para lograr una
comunicación eficiente y emocionalmente positiva con el paciente crítico. Estas
técnicas de comunicación nos ayudan a lograr la cooperación del paciente, evitar las
resistencias y, sobretodo, que tanto pacientes como profesionales de salud establezcan
una relación más humana entre ellos.
constelaciones familiares ericksonianas, una nueva mirada por Cecilia Fabre
Cecilia Fabre integra las aportaciones de tres grandes maestros: Bert Hellinger,
Milton H. Erickson y Teresa Robles para desarrollar una herramienta muy poderosa,
eficiente y agradable: las Constelaciones Familiares Ericksonianas. Un libro para
consteladores, ericksonianos y otros tipos de terapeutas.
para volver a disfrutar la vida, manual para trabajar la depresión por Carlos Castro
Un Manual sencillo, práctico y muy eficiente, con sólidas bases científicas, que
integra el enfoque cognitivo con el ericksoniano. Ofrece muchos ejercicios prácticos
y estrategias para utilizar con los pacientes. Aunque está escrito para terapeutas, es
interesante y útil también para cualquier persona que sufra depresión.

MANUALES ERICKSONIANOS DE GRUPOS


manual del grupo de crecimiento por Teresa Robles
El primero de una serie de manuales de técnicas ericksonianas para trabajar con

149
grupos, escritos en forma tal que cualquier terapeuta puede aplicarlos. En cada
capítulo se ofrece con conversación hipnótica una visión original sobre el tema que
trata, así como ejercicios para trabajarlo.
manual de grupo para aprender a manejar el estrés, y evitar el síndrome de fatiga
profesional crónica, por Teresa Robles editora
Este es el segundo título de la Serie de Manuales. Como todos nuestros Manuales,
trabaja con temas universales para aprender a manejar en forma sencilla, automática y
agradable, los distintos factores, internos y externos que facilitan la aparición del
estrés poniendo el trabajo y dejándolo en manos de la Sabiduría Universal que,
Teresa Robles propone y que es en este momento el eje de su trabajo. Está escrito en
forma sencilla y clara para el coordinador del grupo y ofrece a los participantes
herramientas no sólo para manejar el estrés, sino para su vida cotidiana.
manual de grupo para terminar con las dependencias por Armelle Touyarot y Teresa
Robles
La Terapia Breve orientada a las soluciones y la Psicoterapia Ericksoniana basada en
la Sabiduría Universal se integran en este Manual para trabajar, a través de temas
universales, cualquier tipo de dependencia. Las autoras llevan de la mano al
coordinador del grupo con indicaciones precisas para asegurar su éxito.

CASOS CLÍNICOS
salir del túnel y olvidar, hipnosis ericksoniana con sintomatología psicótica por Cinthia
de Gortari.
Este libro muestra en cada sesión, cómo la actitud cercana, la mirada compasiva del
terapeuta y las técnicas ericksonianas, pueden resolver problemáticas frente a las que
otras psicoterapias se muestran escépticas.

ELIZABETH Y MILTON H. ERICKSON


homenaje a Elizabeth Moore Erickson, mujer extraordinaria, profesional, esposa,
madre, compañera por Marilia Baker.
Te recomendamos este primer libro de la serie que se crea en conmemoración del
padre de la terapia breve, la hipnosis moderna y de su compañera de vida. La obra
nos muestra la contribución de Elizabeth a la obra del Dr. Erickson a través de la
sinergia de una pareja que duró cerca de 16 mil días, uno tras otro. Publicado en
inglés y español.
seminarios de introducción a la hipnosis, california 1958 por Milton H. Erickson
Este seminario, dictado a un grupo de médicos en la época de madurez de su trabajo,
muestra paso a paso su forma de hacer hipnosis. Es así un excelente punto de partida
para principiantes, y aclara ideas a quienes ya trabajan con hipnosis.
estrategias psicoterapéuticas de Milton H. Erickson, por Dan Short

150
El autor propone una sistematización de las estrategias psicoterapéuticas del Dr.
Erickson, ilustradas con casos clínicos. Se incluye un capítulo de la terapeuta italiana
Consuelo Casula donde explica dos conceptos Esperanza y Resiliencia, que marcaron
la obra del Dr. Erickson.
Milton H. Erickson, un sanador americano, editado por Betty Alice Erickson y Bradford
Keeney
Es un honor y un placer contar con la publicación de este libro en español, porque
además nos ofrece una visión diferente del Dr. Erickson. Una visión que propone que
su trabajo era también espiritual. Y esto queda claro a través de las aportaciones de
las personas más cercanas a él, y de sus amigos, discípulos y colaboradores.

NUEVOS PARADIGMAS DE LA CIENCIA


tejiendo sueños y realidades, aportaciones del paradigma holográfico a la psicoterapia
ericksoniana por Guillermina Krause.
La autora nos presenta en forma sencilla las últimas propuestas de la física cuántica
para entender el Universo. Estas propuestas fascinantes, ofrecen una explicación a los
cambios “milagrosos” que se dan a través de la psicoterapia ericksoniana. Es un libro
de interés general que nos lleva a expandir la conciencia.

AUTOAYUDA – Libros
revisando el pasado para construir el futuro por Teresa Robles
A partir de elementos autobiográficos, la autora nos presenta en lenguaje cotidiano,
conceptualizaciones teóricas, junto con sencillos ejercicios de autohipnosis. Lectores
y lectoras se reconocen en estas páginas constando que, si bien somos únicos e
individuales, en el fondo somos muy parecidos.
síndrome de pánico, una señal que nos despierta por Sofía Bauer
La autora menciona que el síndrome de pánico o crisis de angustia, es una señal que
aparece para que cambies tu estilo de vida. Si escuchas su mensaje, puedes curarte.
Ofrece ideas y ejercicios prácticos para disminuir la ansiedad.

la granja de la esperanza, transformando las huellas de la vergüenza editado por Cecilia


Fabre.
La vergüenza es universal y puede surgir a partir de distintas experiencias que
generan una maraña de emociones. Este libro de cuentos terapéuticos para niños y
grandes te ayudará a manejarla mejor.
abriendo puertas con amor, caminos en la educación de los hijos y en la prevención de
problemas futuros por Angela Cota Guimarães Mendonça y J. Augusto Mendonça.
Es un libro dirigido especialmente a los padres, psicólogos y educadores, donde a
través de relatos sencillos, sobre temas universales, los autores ofrecen ejemplos

151
prácticos y útiles de su vida para enfrentar situaciones de todos los días.
guía de auto-preparación para el parto que sueñas tener, por Armelle Touyarot
Este libro es una guía de auto-preparación para el acontecimiento “nacimiento” y está
construido como un programa. El objetivo de la autora es que tengas una buena
experiencia de tu parto utilizando la hipnosis ericksoniana. En la medida que vayas
avanzando en su lectura podrás darte cuenta si responde a tus dudas, si tranquiliza tus
miedos, si te da las herramientas que necesitas para sentirte lista para ese momento.
creando, sanando, disfrutando, la neuroplasticidad y las metáforas para tu salud o
enfermedad, por Elsa Lesser.
Este libro muestra el valor de saber cómo funciona el cerebro humano y cómo lo
podemos usar para mejorar nuestra existencia, aprendiendo nuestras propias
metáforas. Casos clínicos como una sólida introducción a la plasticidad neuronal y a
las metáforas y lenguaje de nuestro cuerpo.
las muertas que no son de juárez, siete historias de amor y una canción desesperada:
infidelidad y abandono por Laura Chávez Cázares.
Es un libro que presenta: la problemática de las mujeres que viven violencia, ideas
para que los terapeutas mejoren su práctica en estos casos y ejercicios de auto
hipnosis que las mujeres que están en esta situación pueden utilizar para estar mejor.
Gran parte del texto es la presentación de casos.
constelaciones familiares alegorías y mandalas, construyendo mi arcoíris por Elida
Montoya de Gómez y Fabiola Esmeral Vélez.
El trabajo con constelaciones familiares y las técnicas ericksonianas son
complementarios, como se muestra en este libro para trabajar con niños. Las autoras
unen las técnicas de constelaciones, la narración de cuentos (técnicas ericksonianas) y
el dibujo (arte terapia) y nos presentan esquemas de trabajo para diferentes
problemáticas.

AUDIO
Y si quieres trabajar contigo mismo, evitar la terapia o salir de ella en poco tiempo,
prueba nuestra serie de audio presentada en CD y en formato digital. El Centro
Ericksoniano de México, a través de Alom Editores, promueve esta serie con ejercicios
sencillos, seguros, protegidos, para que puedas trabajar en casa.
recupera tu fuerza de vida por Teresa Robles
Es como un servicio general que todas las personas deberíamos hacernos de vez en
cuando para estar bien en la vida, como hacemos servicio a nuestros coches y
aparatos.
música para entrar en contacto contigo producción Francisco Robles
Dos versiones producidas a partir del Canon de Pachelbel, que te ayudan a entrar
adentro de ti. Una, con instrumentos musicales mexicanos. Otra, con el sonido del

152
mar y un sonido producido con diferentes cantos de sanación. Esta música es el fondo
de los otros materiales de audio. Al escucharla, se reactivan y refuerzan los procesos
desencadenados con los ejercicios que realizaste con ellos.
Yo Soy sanando por Teresa Robles
Estamos en nuestro lugar cuando disfrutamos la vida y tenemos paz interior. Yo Soy
Sanando te ayuda a encontrar tu lugar, cumpliendo tu Misión, resolviendo las
dificultades que encuentras en el camino y despertando tu Sabiduría Interior.
escuchando mi cuerpo, mis emociones y mi espíritu por Iris Corzo
El ser humano es integral: es mente, cuerpo y espíritu. Si vivimos como un todo
unificado, obtendremos la armonía. Esta grabación te invita a atender estos aspectos
para favorecer tu bienestar.
salud y enfermedad por Iris Corzo
Salud y enfermedad son partes de la vida. Este audio te invita a enfrentar la
enfermedad de una manera diferente, participando activamente en tu curación,
recuperando tu independencia y autonomía, utilizando tus recursos internos.
para quererte tú a ti justo como necesitas por Teresa Robles
Aprendemos a mirar hacia fuera y olvidamos mirarnos a nosotros mismos. Dejamos
de percibir las señales de nuestro cuerpo, tragamos nuestras emociones. Este CD te
ayudará a reconocer tus emociones, escucharlas y digerirlas. Es ideal para personas
que sufren de depresión, ansiedad y/o estrés.
la herencia. música que desata imágenes producción Francisco Robles
Esta música compuesta te lleva a entrar adentro de ti, desencadenando los procesos
naturales que requieres en este momento de tu vida. Contiene una introducción de
Teresa Robles para proteger el proceso y un final para facilitar que te pongas
nuevamente en contacto con el mundo externo.
para relacionarte mejor contigo y con los demás por Teresa Robles
Si la vida es una escuela, las relaciones con los demás son la universidad. Este
compacto constituye un servicio general a tus relaciones para ayudar a pasar al
postgrado donde nos toca disfrutar la vida con paz interior.
para volver a dormir como antes, por Montserrat Ramos
Los sueños son parte de nuestros mecanismos para digerir las emociones que vamos
acumulando día tras día. Cuando tenemos muchas indigestas, viene el insomnio. Este
CD te ayudará a digerir las emociones viejas y nuevas de forma agradable y protegida
mientras descansas y vuelves a dormir como antes.
construye tu realidad y ayúdanos a construir un mundo mejor, por Teresa Robles
Hoy en día, la Física Cuántica nos dice que el mundo que consideramos real es una
proyección, algo como una ilusión y que nosotros construimos la realidad material.
La construimos con nuestra intención, nuestro deseo y la imaginación. En este CD,
aprenderás algo sobre estos temas, pero sobre todo te invitaremos a hacer un pacto

153
entre tu parte humana y el Dios adentro de ti, para construir tu mundo a tu estilo y
ayudarnos a, entre todos, construir un mundo mejor.
cuentos terapéuticos para chicos y grandes, por Cecilia Fabre
Los cuentos abren la puerta a una comprensión diferente de los problemas abriendo
opciones más saludables para contactar con nuestras emociones y con nuestras
experiencias de vida. Con este CD verás que los cuentos permiten que tanto adultos
como niños se conecten con vivencias pasadas de una manera segura y protegida,
poniendo a distancia los problemas mientras de manera cercana se resuelven,
aprendiendo de ellos, cómoda y protegidamente.
para relacionarte mejor con tu cuerpo a través del ejercicio y la comida, por Teresa
Robles
Nuestro cuerpo es tan sabio que nos provoca hambre cuando le falta combustible y
sed cuando necesita hidratarse. Y para que nunca dejemos de alimentarnos, nos regala
el disfrutar la comida. Cuando éramos chicos, disfrutábamos el ejercicio, que nuestro
cuerpo necesita para funcionar bien. Crecemos y mal aprendemos a comer a la hora
de comer, a llevarnos a la boca cualquier cosa cuando tenemos hambre, que hay
comidas sabrosas y otras obligatorias y que hacer ejercicio es una obligación. En este
CD, recordarás cómo escuchar las señales de tu cuerpo y atenderlas para vivir con
salud.
aprende autohipnosis, por Teresa Robles
El Dr. Erickson decía que adentro de ti, de mí, está todo lo que necesitamos para
resolver las dificultades que día a día la vida nos presenta para crecer: las grabaciones
en nuestra mente inconsciente de nuestras experiencias de vida. Hoy día la Física
Cuántica propone que toda la información del Universo está en cada una de sus
partes, adentro de mí, la misma información que el mar, el sol, la luna y las estrellas.
En este CD aprenderás a despertar esa Sabiduría Universal y a utilizarla
conscientemente para resolver esas dificultades.
metáforas universales para el crecimiento personal, por Teresa Robles
El Dr. Milton H. Erickson decía: la vida es dura, es injusta, el dolor existe, pero cómo
la vivamos depende sólo de nosotros. A mí me gusta decir que la vida tiene de todo,
también hay muy buenos momentos. Y si es injusta en nuestra contra, también es
injusta a nuestro favor. La vida tiene de todo y siempre estamos creciendo como las
plantas, los animales, como todo en este Universo. Este CD te ofrece en forma
agradable, reflexiones y anécdotas que te ayudarán a disfrutar más esta vida, en los
buenos y en los malos momentos.
para relacionarte mejor con tu cuerpo a través del ejercicio y la comida (para personas
con diabetes e hipertensión), por Teresa Robles
La diabetes es una enfermedad, pero también puede ser tu mejor amiga. Puede
enseñarte a vivir saludablemente, cosa que muchas veces hemos olvidado. Nuestro
cuerpo es tan sabio que nos provoca hambre cuando le falta combustible y sed cuando

154
necesita hidratarse. Y para que nunca dejemos de alimentarnos, nos regala el disfrutar
la comida. Cuando éramos chicos, disfrutábamos el ejercicio, que nuestro cuerpo
necesita para funcionar bien. Crecemos y mal aprendemos a comer a la hora de
comer, a llevarnos a la boca cualquier cosa cuando tenemos hambre, que hay comidas
sabrosas y otras obligatorias y que hacer ejercicio es una obligación. En este CD,
recordarás cómo escuchar las señales de tu cuerpo y atenderlas para vivir con salud.
ejercicios para manejar el estrés y evitar el síndrome de fatiga profesional crónica, por
Teresa Robles y otros
El estrés y el síndrome de fatiga profesional crónica son parte de los males de nuestro
tiempo. El Centro Ericksoniano de México (CEM) creó a través de algunos de sus
maestros un CD de dos volúmenes con ejercicios para aprender a manejar el estrés y
evitar la fatiga profesional crónica y muy pronto nos ofrecerá también un Manual
para trabajar con estos ejercicios en grupos.

FASCÍCULOS
textos selectos
abriendo puertas con amor por Ángela Cota Guimarães Mendonça y J. Augusto
Mendonça
Los terapeutas ericksonianos sugieren y proponen a través de contar anécdotas de su
vida. Este fascículo es una selección de textos dirigidos a maestros y padres de
adolescentes, donde los autores narran sus experiencias como padres y como
terapeutas.
manual del grupo de crecimiento por Teresa Robles
Asómate a este ameno fascículo que te encantará y en donde encontrarás una manera
diferente de ver la vida, que corresponde a la manera de hacer psicoterapia que
estamos construyendo en el Centro Ericksoniano de México, incorporando otros
marcos de referencia.
aprendiendo a caminar por la vida por Teresa Robles
Desde sus primeras páginas, este práctico fascículo Aprendiendo a caminar por la
vida, te enseña, de manera segura y natural a utilizar los instrumentos necesarios, que
de alguna forma ya conoces, y poderlos aplicar efectivamente en tu vida diaria.
ideas prácticas
para el manejo de conflictos y algunas reflexiones por Teresa Robles
Es un texto que te invita a mirar y cambiar los aprendizajes que nos hacen competir
por el primer lugar, tratar de ganar aplastando a los demás. Te enseña a colaborar en
lugar de competir, a establecer negociaciones donde todos ganen y a entrar en
contacto con tu Sabiduría Interior y la de los demás.
para detectar y prevenir la anorexia y la bulimia entre tus seres queridos por Adriana
Barroso y Raúl D Ángelo.

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La anorexia y la bulimia son padecimientos que pueden ser mortalesy aparecen cada
vez más y más temprano en nuestros adolescentes. Te invitamos a leer este fascículo
que te ayudará a conocerlas y detectarlas con la ayuda del cuestionario que se incluye
al final.

TESTIMONIOS
Victoria de las Mercedes por Laura Elena Barrientos
La biografía de una niña que, a pesar de graves errores y negligencia médicos, gracias
a su extraordinario apego a la vida, la dedicación de, sus padres y las “mercedes” de
los amigos, ha salido victoriosa sobre diagnósticos derrotistas.
voces abiertas al Amor Testimonios del Premio Nacional Victoria de las Mercedes l999,
editado por Laura Elena Barrientos.
Si te interesó el primer libro de esta serie, te cautivaremos con el segundo de la
colección, en donde convergen veinte testimonios de vida, veinte vivencias y
experiencias de seres humanos (cuidadores, familiares, discapacitados) que han
aceptado el compromiso de vivir con orgullo y con valentía una existencia que la vida
les deparó o que ellos eligieron como Misión.
hay alguien ahí adentro por Susana Carolusson
Éste es un libro acerca de un joven que sufrió un daño cerebral grave a causa de un
accidente de bicicleta y de sus padres. La madre, la autora, nos transmite su
experiencia como madre y profesional de la hipnosis para superar sus miedos,
incertidumbres y enfrentar y conquistar a las instituciones rígidas y ayudar a su hijo a
reincorporarse a la vida con limitaciones. Es un libro del que podemos aprender
mucho todos, pero especialmente los profesionales de la salud que trabajan con estas
problemáticas y los familiares de personas con daño cerebral grave.

HELIOS-VESTA
los maestros ascendidos escriben el libro de la vida
Un texto de Metafísica y para aquellos lectores que no comulgan con estas
enseñanzas, es un bello cuento de hadas que, al leerlo, va abriendo puertas,
estableciendo conexiones, acercándonos a una realidad y a una sabiduría diferentes, a
través de un camino que va por rumbos distintos de la lógica racional.
encuentra tu misión por Alicia Rodríguez
La presidenta del Comité Internacional de la Bandera de la Paz organización no
gubernamental de Naciones Unidas, nos relata cómo entró en contacto con este
símbolo sagrado universal, así como su significado e importancia para el momento
actual, para ayudar a generar la paz al interior de cada ser humano.
transfórmate en Bandera de la Paz, claves para lograr ser una persona armónica y
saludable, por medio del Símbolo de la Bandera de la Paz por Alicia Rodríguez.

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La presidenta del Comité Internacional de la Bandera de la Paz, organización no
gubernamental de Naciones Unidas, nos ofrece ideas prácticas y ejercicios para
ayudarnos a ser una persona armónica y saludable utilizando el significado de paz
que nos ofrece este Símbolo sagrado universal.
en alas de Luz I, por Ronna Herman
Este libro forma parte de una colección de cuatro libros que tratan sobre la
esperanza. A través de sus páginas nos transmite mensajes sobre el amor: el amor a
uno mismo, amor a la vida y cómo disfruta de la experiencia de ser un ser humano
potencialmente espiritual. El libro reafirma nuestra creencia en la unidad ya que sus
mensajes nos ayudan a entender quiénes somos y cómo crear nuestra realidad
perfecta, y ayudar a otros a hacer lo mismo, compartiendo la experiencia de la
sabiduría y el amor.

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Impreso en Vargas Impresores, S.A. de C.V.
Francisco Fernández del Castillo Nº 2601
Delg. Benito Juárez 03500 Ciudad de México
1000 ejemplares
Ciudad de México, marzo 2011

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