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Estimados alumnos, esta historia de vida fue sacada de mi tesis doctoral, les pido si la

llegaran a utilizar en algún momento les comparto la siguiente cita, recordando que estos
ejemplos son académicos y no de divulgación, gracias.

Hernández, Fátima, Femina sacer: mujeres, jóvenes y niñas migrantes irregulares en


México, Atrapadas entre la violencia sexual, la trata y los feminicidios, Universidad
Nacional Autónoma de México, 2020, p. 158-160.

HISTORIA DE VIDA

Narrativa Laura, mujer salvadoreña, 18 años

En esta primera entrevista, Laura hizo una descripción de cómo eran sus primeros años de
vida, así como los estándares y patrones culturales que tenía que soportar al lado de su
madre, es decir, un sistema patriarcal hegemónico, aunado a factores como la pobreza y la
carencia de recursos.

“(…) Nací en San Miguel, San Salvador, ese lugar es muy bonito hay muchos
animales y muchos árboles, pero no mucho trabajo, yo me acuerdo cuando era
niña me iba con mi papá al recorrido con las vacas, no me gustaba quedarme en
la casa, ya que mis hermanos siempre me pegaban y mi mamá decía que tenía
que ayudarla a limpiar y cocinar, que ese era el trabajo de las mujeres, yo me
escapaba y me iba.

También me acuerdo que no siempre teníamos qué comer, pasaba el verdulero


en una camioneta y nos dejaba lo que le sobraba o a veces nada, ahí no hay
tiendas, no hay nada.

Nunca fui a la escuela, pero cuando cumplí 15 años me juntaron con un amigo
de mi papá que decían que tenía dinero, yo no quería, pero así fue. Viví un
infierno ya que me exigía cocinar y limpiar y si no lo hacía me pegaba o a
veces, sin motivos, agarraba un palo y me pegaba. En ocasiones se iba por días
y yo no tenía ni para comer, pero le ayudaba a una amiga a lavar y pues a veces
comía las sobras que me daban, a veces no. Yo le platicaba a mi mamá y ella me
decía que me aguantara, que no había dinero en la casa porque mi papá se
había ido y mis hermanos no me querían en la casa.

Hasta que un día estaba cocinando y como no me apuré a servirle me pegó con
un ladrillo. Ya mi vecina llamó a mi mamá y me regresé con ella a su casa, pero
ella tenía un novio que cuando llegué me empezó a molestar. También le pegaba
a mi mamá, yo la defendía, pero cuando lo hacía mis hermanos no hacían nada.
Hubo un día en que no estaba nadie y me violó y me corrió de la casa, mi mamá
no hizo nada. Yo quedé embarazada”.1

Hasta este punto Laura nos contó un poco de su vida; sin embargo, se puede ver cómo
padeció también de pactos patriarcales (prácticas reales o simbólicas organizadas en torno a
la virilidad),2que hicieron que ella se recluyera en México.

“(…) Mi amiga Mar me había platicado que se iría a Frontera y trabajaría con
un amigo, me convenció y nos fuimos. Yo no tenía adónde ir ni dinero. Entonces
llegamos a las afueras de San Miguel y un camión ya nos estaba esperando para
llegar a las dos de la mañana, ya nos estaban esperando para poder cruzar el
río. Pasando, nos bajamos del camión y llegaron cuatro camionetas con sujetos
encapuchados y armados, nos secuestraron y llevaron hasta Coatzacoalcos,
Veracruz, en donde nos recluyeron a mí y a mi amiga en una casa de seguridad.
Nos golpearon y nos violaron. Yo ya tenía ocho meses de embarazo, nos tenían
separados en cuartos diferentes, a mi amiga se la llevaron que porque “les
serviría” y ya no supe de ella. A mí me dejaron para cocinarles. Un día me sentí
mal muy mal, ya iba a nacer mi bebé, pero me dejaron en el piso y me

1
Entrevista a Laura, mujer salvadoreña, 18 años, agosto del 2020.

2
Torres Falcón, Marta, “El nuevo rostro de un viejo fenómeno: la trata de personas con fines de explotación
sexual y los derechos humanos” Sociológica, 31, No. 89
encerraron en una habitación. Un compañero trató de abrir la puerta para
ayudarme, pero sólo escuché cómo lo golpearon. Me desmayé y amanecí en el
hospital. No supe qué hicieron con mi bebé ni con los migrantes”. 3

En este sentido, Laura decidió migrar (migración forzada) por factores como la violencia y
pobreza; no obstante, al llegar a México, cayó en redes de la delincuencia organizada
dedicada a la trata de personas, además como migrante en situación de vulnerabilidad, fue
engañada por medio del modus operandi, “engaño-coacción, captación, traslado y
explotación”.4

3
Entrevista a Laura, mujer salvadoreña, 18 años, agosto del 2020.

4
Idem, Torres Falcón, Marta, “El nuevo rostro de un viejo fenómeno: la trata de personas con fines de
explotación sexual y los derechos humanos”.

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