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Nombre del estudiante: Guadalupe Velasco Ciprian

Nombre de la materia: ARQUITECTURA Y PATRIMONIO DE MÉXICO

Nombre del trabajo: Actividad 3. Tríptico

Campus: Texcoco

Carrera: Arquitectura

Semestre: X semestre

Nombre del maestro: ARQ. JESUS JIMENEZ LOPEZ

Fecha: 7/09/2021
INTRODUCCIÓN

La importancia de los centros históricos.

Los centros históricos representan una oportunidad para el desarrollo, en este trabajo se desarrolla
la importancia de estos espacios, su concepto, proyectos que han trascendido y que han ofrecido
un nuevo enfoque para su aprovechamiento, destacando acciones integrales desde la óptica del
desarrollo territorial, siete propuestas como: Mejora de barrios, el turismo urbano, los ecomuseos,
el slow food, la animación a través de la cultura, el enfoque de clústeres y las estrategias
antirrumores, apuntan como conclusiones principales generar propuestas integrales de
intervención para lograr exitosas contribuciones al desarrollo de los centros históricos, donde no
debe olvidarse las vocaciones y la identidad que se puede rescatar, construir desde cero o cambiar.

Centros históricos y ámbitos de intervención.

Los centros históricos son la parte más antigua de cualquier ciudad, representan las primeras
construcciones de su fundación e incluyen espacios donde se ubican los principales mercados,
comercios, oficinas públicas y casas de las familias fundadoras. Estos espacios representan lo que
en alguna época de la historia no solo fue el corazón mismo de las ciudades si no toda su extensión.

Existe información donde se aprecia la evolución de lo que hoy conocemos como importancia y
puesta en valor de estos espacios ya que esto ha representado un proceso evolutivo de ideas y
conceptos que han permitido su rescate, renovación y adaptación.

” El concepto de centro histórico es muy reciente y surge en la década de los años 1960. Ya existía
una noción y conciencia del monumento aislado, relacionada a los altos valores de determinadas
edificaciones emblemáticas, que destacaban como hitos dentro del paisaje urbano, expresados
estos intereses en la Carta de Atenas de 1931, donde se plantea que el uso de los monumentos
debe garantizar la continuidad de su existencia planteándose acciones de restauración que no
perjudiquen los estilos de ninguna época. Se acepta el empleo de nuevos materiales pero se
recomienda que sean disimulados, a manera de no alterar el carácter del edificio. Algo se enuncia
sobre el respeto que los nuevos edificios deberán tener hacia la fisonomía de la ciudad conservada
y sobre todo en la cercanía de los monumentos y a la necesidad de preservar ciertas perspectivas
particularmente pintorescas.” (Aloma, 2008, p.52).
Existen algunos antecedentes del desarrollo de la noción de centro histórico en Europa, en el
Congreso Internacional de Vivienda y Urbanismo celebrado en Santiago de Compostela en 1961,
fue tema central el problema de los conjuntos históricos. (Aloma, 2008, p.52).

Ejemplos de estas intervenciones son los centros históricos de Barcelona, Madrid, Sevilla y Málaga
en España, los de Florencia, Roma y Nápoles en Italia, los de Évora y Guimarães en Portugal y el
de Atenas en Grecia por mencionar algunos casos europeos.

En el caso de América Latina, hoy suman ya 38 años de la apuesta a mejorar las condiciones de
los centros históricos.

“La idea de preservación de estos espacios en América Latina tiene más de 30 años, donde
iniciaron la preservación de sus edificios históricos y se consiguió rehabilitar una gran parte
de sus barrios centrales e intentó revitalizaciones eficaces en contextos difíciles de prioridad
social”. (Delavaud, 2008, p.34).

El ciclo de vida por el que pasan los centros históricos tiene diferentes etapas donde resaltan la de
abandono de edificaciones, cambio de oficinas gubernamentales para descentralizar las funciones
públicas y áreas destinadas para la industria, la aparición de nuevos centros comerciales en la
periferia de la ciudad que a su vez debilita el comercio en el centro, también el cambio de sus
habitantes hacia otros polos de desarrollo de la ciudad, ante estas condiciones la intención es
hacer a los centros históricos áreas o espacios atractivos para el comercio y de utilidad para sus
habitantes y visitantes, también que estos recuperen su funcionalidad.

El Centro Histórico de la Ciudad de México ha tenido remodelaciones y programas de mejora de


sus calles, plazas y edificios, es el de mayor participación en programas especiales para su
rehabilitación desde hace 38 años. Lo que lo convierte en uno de los principales ejemplos en
América Latina.

Como consecuencia del paso del tiempo y del ciclo de vida de estos espacios muchos centros
históricos de México han sufrido las consecuencias comunes como es el caso de abandono de
edificaciones históricas, descuidos que han afectado sus fachadas y hasta la pérdida total de
edificaciones de importancia cultural e histórica, también la desaparición de comercios
emblemáticos y de tradición que de haber existido un proyecto integrador tal vez hubiesen
permanecido en el mercado.
Es muy importante aprovechar estos espacios: “pues se corre el riesgo llegar a situaciones como
en otros países donde la situación llega a su máximo cuando el sector no rehabilitado se transforma
en un barrio caliente, con prostitución, drogas y tráficos ilícitos”. (Delavaud, 2008, p.42).

Desde luego no es de esperar a que estas situaciones ocurran cuando es posible ofrecer otro
destino a tan importantes espacios ya sea a través del comercio, el turismo, la cultura, el
emprendedurismo y alternativas que fomenten empleos y que estos sean de calidad.

Para muchos centros históricos en la actualidad la situación ha cambiado, como es el ejemplo de


la ciudad de Puebla, Ciudad de México y Morelia por mencionar algunos, ya que se ha adquirido
consciencia de lo que representa impulsarlos y que esto implica muchos beneficios de nivel
económico, social y cultural. La idea es cambiar la utilidad de los espacios públicos y privados y
que se dé una animación sociocultural que mejore las condiciones de los habitantes.

“Después de haber sido una carga, el centro se transformó en recurso. Un espacio útil y rehabilitado
con grandes oportunidades. Las plazas y las calles peatonales se convierten en lugares acogedores
y los edificios vueltos a pintar aportan el decorado necesario para los comercios y los
servicios. La intención es que este espacio vuelva a ser atractivo para los habitantes del
resto de la ciudad, para los visitantes nacionales y, por supuesto, para los turistas”. (Delavaud,
2008. p.34).

La diversidad de actores que deben de participar en estos procesos de transformación es muy


compleja ya que no solo se trata de mejorar las características que mejoran el aspecto visual de
los edificios con pintura y mejorar el aplanado de fachadas y bacheo de calles, para que un centro
histórico de verdad pueda reactivar la economía y generar todo un proceso de animación
sociocultural que permita a su vez la incorporación de nuevos empleos empresas y ser una parte
importante de la ciudad tanto para los habitantes del centro como para los del resto de la ciudad.
Es necesario hacer un esfuerzo que demande el uso de diversos conocimientos, conceptos, teorías
que ya se han empleado en casos de éxito de centros históricos como los antes mencionados, el
hilo negro ya está descubierto sin embargo la clave es aplicar los recursos y metodologías propios
del desarrollo territorial e incorporar una planificación integral para alcanzar un desenlace exitoso.
Desarrollo.
Estrategias novedosas de intervención en centros históricos.

“La unión hace la fuerza”, es una frase que se repitió en su momento y que conviene poner de
relieve. Los problemas serán menores con unas buenas estructuras vecinales y unas
organizaciones conscientes de los retos que asumen día a día. (Buades, y Giménez, 2013, p.27).

Esta básica expresión pone de manifiesto que sin unión los alcances de esta planificación integral
a la que se aspira serán limitada por lo que habrá que entender que el esfuerzo será grande y que
los frutos dependerán de la participación y compromiso de los actores involucrados. A continuación,
se hará mención de siete proyectos actuales que han representado un avance importante en
centros históricos pues no solo se trata de la típica restauración de fachadas y pinta de calles, sino
de proyectos que involucran una mayor participación social e impacto en los habitantes y visitantes.

Como primer ejemplo podemos mencionar el proyecto Mejoramiento Integral de Barrios descrito
como la respuesta estratégica al deterioro de la calidad de vida en los nuevos asentamientos, a la
pérdida de legitimidad estatal, el deterioro ambiental y la perturbación de la convivencia barrial en
los núcleos urbanos más complejos. (de Medellin, 1996, p.42). Esta propuesta plantea que los
centros históricos están rodeados de barrios y estos deberán de integrarse al desarrollo y ser
contemplados en la planificación integral por lo que en 1984 se inició un programa de rehabilitación
de los barrios aledaños al antiguo basurero municipal del sector de Moravia, (Medellin, Colombia).
Se ensayó un nuevo tratamiento para los asentamientos subnormales que puso como centro la
participación de los pobladores en la consolidación física de los barrios, enfoque que otorgo otra
dimensión y calificación al Programa Integral de Mejoramiento de Barrios Subnormales en Medellín
incluyendo riesgos geológicos (de Medellin1992, p. 34), Los barrios fueron considerados ya que
una de las características de la naturaleza del barrio es que este influye en las relaciones de
convivencia e integración de los diferentes colectivos donde destaca la revalorización del sentido
de pertenencia. “Los vecinos se han quejado en reiteradas ocasiones de la falta de dicho sentido,
lo cual se traduce en una falta de cuidado y atención por el propio entorno”. (Buades, y
Giménez,2013, p.25).

El segundo ejemplo es el aprovechamiento del turismo urbano, no cabe ninguna duda que el
turismo urbano es un fenómeno emergente que ha influido los últimos años a los flujos turísticos en
Europa. En esta alternativa Rausell y marco, (2006) desarrollan un nuevo concepto útil para analizar
este fenómeno bajo la perspectiva de lo que llaman la ciudad empaquetad; o city-marqueting en
donde son considerados elementos que fomenten las visitas y a la vez contribuyan a la identidad
de las ciudades donde el centro histórico puede ser visto como un producto interesante a visitar
dentro de una ciudad donde se distinguen las raíces e identidad y se aproveche un catálogo
sintético de la oferta turística de las ciudad que fomenta una demanda de estos servicios y a la vez
nutre la imagen de la ciudad. Este concepto trata de ligar las conexiones entre las estrategias de
residentes, planificadores y agentes privados. Analiza también el fenómeno emergente del turismo
urbano, además de proponer una aproximación cuantitativa al concepto de la “ciudad
empaquetada” a través del método de la valoración contingente aplicado a Valencia. Para ello
propone un análisis de la reciente configuración de la ciudad de Valencia como destino urbano
(p.43). Al turismo urbano también se le conoce como metropolitano y es un fenómeno complejo y
que se presenta desde mediados de los años 80 como uno de los sectores turísticos con demandas
emergentes.

El tercer ejemplo son los ecomuseos, nacen en Francia a finales de los años 60’s, como una
respuesta a la crisis de los museos tradicionales. Los ecomuseos se encuentran en un territorio con
un contexto social y cultural definido y su objetivo principal no es solo valorizar los objetos culturales,
sino el conocimiento, el saber hacer y restituir la memoria del lugar, por ejemplo, a través de
inventarios, publicaciones, exposiciones, filmes, etc. (Petrini, 2008).

La idea del ecomuseo era la de un lugar dinámico de cambio social, donde la comunidad entera
constituye el ecomuseo y el público que se encuentra al interior particiopa sólo como un visitante.
El concepto es que todos los objetos materiales e inmateriales forman parte del museo, lo cual
introduce un concepto de propiedad cultural por parte de la población, esto permite plantear la
recuperación y la transmisión al público, del saber hacer, de tradiciones manifestadas en técnicas
artesanales. Esta iniciativa también responde a una visión de desarrollo del territorio por parte del
sector privado y público, que juntan esfuerzos por llevarlas a cabo, en Canadá la Sociedad
Internacional de empresas de Ecomuseos, se creó en 1992 con el objetivo de mostrar y hacer
participar al público de los usos tradicionales y el saber hacer de una determinada técnica de
producción artesanal.

Los ecomuseos incluyen un área de animación e interpretación de la producción y una sala de


venta de los productos realizados. Los temas en cada ecomuseo varían de acuerdo a la zona y a
la especialidad del territorio.; es así como se encuentran enfocados a la producción de papel, queso,
miel, vidrio, muñecas, flores, fabricación de violines, cerámica, vino, cuero, bronce, jamones
ahumados, jabones, vitrales, whisky artesanal, el objetivo es recuperar técnicas artesanales
ancestrales.
El cuarto ejemplo es Slow Food, fue fundado como una asociación en gastronómica alrededor del
vino y la alimentación por Carlo Petrini en la pequeña ciudad de Bra (Italia) en 1986. Su propósito
inicial era defender una buena alimentación, los placeres de la mesa y un ritmo de vida slow o lento.
Más adelante, Slow Food amplió sus miras y se interesó por la calidad de vida en general
indisociable de la identidad y la cultura, basada en la libertad de elección, en la educación, en el
enfoque multidisciplinar, para vivir lo mejor posible utilizando respetuosamente los recursos
disponibles. (Petrini, 2008).

El quinto ejemplo es la animación y difusión cultural, el cual está relacionado con la gestión y
producción cultural de festivales, cines itinerantes, torneos de juegos tradicionales,
representaciones teatrales, encuentros musicales, exposiciones, visitas conferencias, etc. (Petrini,
2008).

La cultura es otro de los aspectos más viables a implementar como estrategia para agregar valor a
los productos del centro histórico.

“El tema cultural es muy amplio y abarca varios aspectos como el económico, donde la cultura se
vincula al mercado y al consumo y se manifiesta en las llamadas industrias culturales (empresas
editoras, casas de música, televisión, cine, etc.); el desarrollo humano, donde la cultura juega un
papel de cohesión social, de autoestima, creatividad, memoria histórica, etc.; y la cultura plasmada
en el patrimonio material e inmaterial, donde entran actividades y políticas públicas orientadas a la
conservación, restauración, puesta en valor, uso social de los bienes patrimoniales, etc.”(Molano,
2006).

Se podría decir que la cultura tiene varias dimensiones y funciones sociales, generando: Un modo
de vivir, cohesión social, creación de riqueza y empleo y equilibrio territorial (Molano, 2006, p.5).

Como sexto ejemplo podemos mencionar la búsqueda de nuevas vías para el desarrollo
socioeconómico de Cuba, como el caso del proceso de clusterización o construcción de
conglomerados de negocios con relación al turismo y empresas afines donde se pretende
desarrollar las cadenas productivas y atacando las principales limitaciones que en la actualidad
afectan el desempeño en la localidad atendiendo a los factores dinamizadores del desarrollo local
todo ello a partir de mejorar dichas cadenas productivas.

Por último el séptimo ejemplo está ligado a la necesidad preservar la gobernabilidad mediante la
necesidad de una estrategia anti-rumores. Apostar por una ciudad cuyo modelo de convivencia sea
intercultural, implica estar alerta a todos aquellos elementos y factores que puedan contribuir a la
segregación, la desconfianza, y por lo tanto, a la conflictividad social. También ejercen importancia
los diferentes grupos políticos o grupos de interés que ejercen influencia en la vida de estos
destinos. Los rumores, si no se trabajan, pueden tener consecuencias graves para la sociedad. A
corto plazo, provocan desconfianza hacia determinados grupos sociales, a los que se puede llegar
a aislar. A medio plazo, suponen agravios comparativos entre colectivos que acaban generando
resentimiento. Por último, a largo plazo, el rumor puede provocar el rechazo a todo un colectivo
(Buades, y Giménez 2013, p.50).

El rumor, en definitiva, instala la desconfianza en la sociedad; lo que puede llevar a la ruptura de la


convivencia y a la pérdida del respeto por la diversidad (Buades, y Giménez 2013, p.51). El rumor
se alimenta con la falta de reacción de sus seguidores del rumor, a quienes no les interesa la
veracidad o no del mensaje. Simplemente lo creen y lo difunden, entre otras cosas porque se
adecua a las concepciones previas de quien los acepta (Buades, y Giménez 2013, p.52).

Por ello es fundamental desactivarlo y, en la medida de lo posible, restaurar el equilibrio y la


percepción positiva tanto de la diversidad como de la cohesión social. Por lo que habrá que
instrumentar, Agentes antirumores como: comics de bolsillo, videos, presentaciones audiovisuales
anti rumores y acciones de sensibilización específica.). (Buades, y Giménez2013).
CONCLUSIONES

La evolución de lo que hoy conocemos como importancia y puesta en valor de los centros
históricos aglutina un mosaico diverso de ideas y conceptos que han permitido su rescate,
renovación y adaptación, mediante diversas teorías y metodologías, en este sentido el desarrollo
territorial y su acercamiento integrador ofrece múltiples oportunidades para lograr exitosas
contribuciones al desarrollo de los centros históricos.

Las vocaciones y la identidad es la oportunidad de ofrecer diversidad y diferenciación a los centros


históricos como productos no solo turísticos sino de significado para la población en general.

Existen múltiples alternativas de mejorar las condiciones de los centros históricos y una gran
cantidad de información referente a metodologías y casos de éxito que pueden adaptarse siempre
y cuando contemplen y respeten a la población local integrándola y al mismo tiempo ganando su
atención y esta se involucre en los proyectos.

No debemos pasar por alto una estrategia anti rumores al emprender proyectos de esta naturaleza
pues tienen grandes consecuencias en la gobernabilidad y aceptación por parte de la población.

BIBLIOGRAFÍA.

Alburquerque, F., Dini, M., y Pérez, R. (2008). Guía de aprendizaje sobre integración productiva y
desarrollo económico territorial. Instituto de Desarrollo Regional, Universidad de Sevilla.

Alomá, P. R. (2008). El centro histórico: del concepto a la acción integral.

Buades, J., y Giménez, C. (2013). Hagamos de nuestro barrio un lugar habitable. Manual de
intervención comunitaria en barrios de Medellín, M. (1996). PRIMED: Una experiencia exitosa en la
intervención urbana. Multigráficas Ltda., Medellín-Colombia.

Delavaud, A. C. (2008). ¿ Aparición de una nueva cultura patrimonial en América latina a través de
los centros históricos en" re-construcción". Fundación Universidad del Norte.

Easterly (2006), EconomicFreedom of theWorld: AnnualReport recuperado el 26 de junio de 2016


de: http://www.cato.org/pubs/efw/efw2006/efw2006-2.pdf

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