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Los papalotes salvajes

Poesía para volar sin hilos


Coordinadora del taller y selección de textos:
Georgina Martínez
Los papalotes salvajes
Poesía para volar sin hilos
Coordinadora del taller y selección de textos:
Georgina Martínez

© D. R. Georgina Martínez

Primera edición 2021


Editorial Lucíernaga

Diseño editorial e ilustraciones:


Ito Contreras
Corrección de estilo:
Guadalupe Ledesma

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra


por cualquier medio, sin autorización del autor.

Hecho en México / Printed in Mexico


Presentación
Se reunieron para hacer poesía, y entonces las palabras
se convirtieron en papalotes dispuestos a volar sin hilos
y así cada semana olvidaron que estaban en confina-
miento o en escuelas virtuales y dieron rienda suelta a
su inspiración.

De pronto sus miedos y alegrías se confundieron entre


las aves, animales domésticos, juegos, monstruos... La
vida y la muerte se pusieron a platicar con la luna, los
planetas cobraron vida y se hablaron entre sí.

Todo es posible en estos versos sencillos, la cadencia y la


dulzura, la tristeza y la alegría, el viaje interno al ser y la
imaginación al vuelo.

Elbry, Joshua, Juan Carlos, Abril, Jorge, Judith y Luis se

5
juntaron a hacer poesía, y este poemario es el resultado
de esas tardes sabatinas en las que sus palabras se con-
virtieron en poesía.

Georgina Martínez moderó a estos niños y adolescen-


tes que entusiastas jugaron con las letras, y ahora con
entera libertad estas hojas de papel atestiguan su crea-
ción literaria esperando que todo lector que los lea pue-
da sentir el vuelo libre de estos papalotes salvajes.

6
Los papalotes salvajes
Volando como papalote
Juan Carlos Arellano Reyes, 13 años.

Cuando yo estaba chico un papalote compré


y al principio un poco lo disfruté,
pero después único se volvió.

El papalote un pájaro parecía


y la diversión que yo tenía
era la mejor que había,
y el Papalote nadie me lo quitaría.

En un momento imaginé
que volaba como él
y ese sentimiento de libertad
fue lo que aprendí con él.

9
Un papalote
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

Yo volando tenía papel, madera y amor,


que volaban por el día, a la llegada y salida del sol,
cuando el aire lo persigue, siempre se ha levantado,
para evitar que se me pierda le he puesto un cinturón,
pues no quiero un accidente por ir a explorar al sol.
Él tiene muchos colores que el día ha envidiado,
volar es su profesión, pues es lo que más le ha gustado,
volar de día y de noche quedarse encerrado;
yo lo tengo muy vigilado, pues accidentes han pasado,
y tener que saltar de una rama,
no es un plan que le haya gustado.
Mi papalote vuela y el viento cuenta se ha dado,
por lo que la luna está contenta y el sol fascinado,
A tal punto que las aves han reservado un vuelo a su
lado.

10
Papalote
Luis Fernando, Ledón López, 10 años.

Llegamos a un espacio amplio


y al papalote ganas le sobraban,
se fue arriba, arriba, arriba
y el hilo no resistía.
Se rompió y el papalote a China voló;
busqué y busqué
y nunca lo encontré.
Me fui pensando
que nunca lo encontraría
y para colmo, al irse,
con una cara sonriente
el papalote me veía.

11
El secreto del papalote
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años.

Un día como cualquiera


él volaba un papalote,
el viento soplaba y soplaba
cortando el horizonte.

Desprendió del suelo al niño


que se aferraba al hilo,
temeroso, con los ojos cerrados
sentía el aire por su piel.

Al abrir los ojos de repente,


¡no lo podía creer!
entre nubes esponjosas
volaban su papalote y él.

Un papalote es algo más


que papel, carrizo, hilo
y una cola muy larga.
Es un artefacto de vuelo,
un ave de colores
cruzando por el cielo.

Ese es el secreto
que te quería contar,
un papalote en el aire
nos invita a soñar.

12
Papalote y la niña
Abril Sophia Flores Ontiveros, 9 años.

Soy como un pájaro que vuela por los cielos


hasta que un día veo la cara de una niña triste.
Pienso: ¿Qué le está pasando?
Veo el cielo y no hay sol
hasta que me cae una gota de agua
y caen más…
¡No lo creo, está lloviendo!
Pero aparece el sol y un arcoíris;
tu cara se pone feliz y resplandece.

13
Papalote frágil y ligero
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

Frágil y ligero sale desde el suelo,


con muchos colores y enorme cola.
Lo dirijo con mis manos y responde con agrado;
con el hilo lo conduzco
y le mando un mensajito,
con el cielo algodoncito
se confunde navegando
con su forma tan perfecta
mi papalote en el aire,
se remolinea con gracia y soltura,
parece un ave que recién vuela
con pedazos de papel
que ilumina su camino,
marca su trayecto con sus alas de papel
sin perderse en el camino.

14
Feliz papalote
Arcelia Judith Menchaca Bustillos, 13 años.

Tarde agotadora;
una fémina acostumbrada
se dirige a la ciudad
sacando un juguete
para su consuelo:
“No es mi primera vez aquí”,
Piensa, mientras desenredaba el mecate
con la mirada baja;
me lanza con brusquedad
sintiendo como si el viento
fuera a desplomarme.
Yo, surcando los cielos.
Ella me mira,
Yo, la miro.
Sus cabellos cual elote
danzaban junto a una melodía
que ella tituló.
¿Cómo es que un papalote domina el cielo
cómo un barco en altamar?
¿Es que acaso ellos pueden llegar a volar?
No, no nos apresuremos mucho.
Un grito detonado
Ella cae, yo caigo.

15
En el mar
En el mar
Juan Carlos Arellano Reyes, 13 años.

Cuando yo voy al mar


lo que hago es nadar
y los caracoles y cangrejos
se ponen contentos.

Cuando piensas del mar


lo que se me ocurre
es tranquilidad
y eso me hace relajar.

Si estoy en el mar
Felicidad es lo que yo tengo
¡Ay, cómo disfruto el mar!

19
El mar
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

Lo encontré y me dijo adiós,


regresó con un color,
se escondió
y se mostró con una tonalidad
como de sol.
Perdido entre el azul,
la negra noche brilló
y las estrellas reflejó
con fulgor
en todo su esplendor,
mientras la barca que cruzó
al viejo mar embraveció
y de su fondo el pescador,
una perla rescató.

20
Carta al mar
Elbry Karely Franco Lizárraga

Me siento vacía por dentro.


No sé si son las olas o la arena,
las cosas que me ponen de esta manera,
pero compararme con el mar me hace pensar
qué tan triste puedo llegar a estar .
El mar siempre ha sido tranquilo,
debe ser un experto tranquilizador
para saberlo hacer tan bien
al ponerme serena
al ver sus olas caer.
Yo siento su tristeza, pues siempre está solo.
Eso es algo que siempre me persigue en mi cabeza
el tener que ser mar y guardar tu tristeza.
Si intentara saber qué siente el agua lo sabría.
De todas maneras el mar tiene compañía,
para ponerlo feliz todo el día a la llegada y salida del sol.
¿Eso me quiere decir el mar,
que estoy echa para aprender
a que me amen y aprender a amar?
No lo sé, pues en el silencio lo he tenido que dejar.

21
El mar
Luis Fernando Ledón López, 10 años

Este mar extenso


en donde quiera está,
baña sin querer
nuestros cuerpos acalorados.
Sus tremendas olas
no dejan de moverse,
a veces el mar puede ser travieso y juguetón,
pero cuando hay tormenta,
se enfada un montón.

22
La Luna y sus amigos
Lunas
Abril Sophía Flores Ontiveros, 9 años.

Veo un conejo en la luna


Y pienso ¿cómo es que llegó allí?
Me gustaría convertirme en luna.
ella se transforma en varias a la vez:
luna sonrisa, luna mitad, luna oscura.
Me gustan los gatos
porque miran siempre a la luna.
¡Algún día la luna me responderá!

25
La luna
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años.

La luna es como una niña


que sale a pasear de noche,
con la que hablo cuando no puedo dormir.
Refleja toda la luz del sol,
se marcha al amanecer
y no regresa hasta que la luz se va por completo.
Casi nunca me dice mucho
cuando platicamos, solo se sienta a escuchar
lo que sea que le cuente.
Su cara es blanca, y muy misteriosa,
y de vez en cuando la veo feliz.

26
Galaxia
Abril Sophia Flores Ontiveros, 9 años.

Lindo universo de color rosa y morado,


con estrellas y planetas.
Al espacio viajaré
para saludar al señor sol,
¡algún día volaré!

27
Sonrisa de Luna
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

Me sonrió con un brillo cual espejo,


con su luz mi sombra yo reflejo.
Por la noche es mi sendero
que sin duda yo la espero;
cada día tú iluminas
cuando el sol desaparece.
Bella luna no te ocultes
y tampoco te opaques
que tu brillo sea eterno
de tu primo el sol ardiente
los destellos muestres siempre.

28
El sistema solar
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

Parece que el sistema solar jugando está,


ya que los planetas giran por el frente y otros por atrás.
De repente Mercurio y Venus se sienten calientes,
Por el fuerte calor que emite el sol, al estar ellos en
frente.
Nuestro planeta, la Tierra, es la diosa de la guerra,
mientras que con Marte todo es arte,
Júpiter, Saturno y Urano los más graciosos y chistosos,
y por último cómo olvidar a los más hermosos Neptuno
y Plutón,
que con carita alegre te pueden sacar una sonrisa.

29
Espacio
Juan Carlos Arellano Reyes, 13 años.

La luna es muy bonita


y un espejo parece,
siempre refleja lo hermoso.

Se dice que está hecha de queso


y por eso ahí todos quieren estar.
La luna nos quiere mucho,
pues siempre a nuestro lado está.

Nosotros la amamos
por eso a ella hemos viajado.

Pero no es lo único
que con los otros
en el cielo vive,
pues tenemos ocho amigos más.

Mercurio quiere más el sol


pues a su lado está;
Venus es el segundo pretendiente,
pero el sol a Mercurio quiere más.

Después nosotros estamos


los que a la Tierra habitamos,
solo que nosotros
a la luna queremos más.

30
Marte no quería ser rocoso
solo que a la fila llegó tarde
y ya habían dividido
a los gaseosos; se pudo ir con ellos
pues las rocas a ellos los defienden.

Después sigue Júpiter


y el más grande es,
tiene un gran lunar
y a él sí le tocó ser del gas.

Luego llega Saturno


con su gran elegancia,
siempre trae
un gran anillo a su alrededor

Urano es el siguiente,
Solo que a él no le gusta el sol,
así que muy frío y azul es.

Neptuno es el último planeta


pero es el más grande,
fue el primero en llegar
a la fila del gas.

El pequeño Plutón,
como no es un planeta
no es muy grande,
pero si es más lento.

El Sol es más grande que Júpiter


Sólo que él no es un planeta,
él no corre, ni hace fila
pues de todos es el líder.

31
El miedo
El miedo que tengo
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

El miedo que yo tengo aquí,


lo traigo guardado,
no sea que un día de estos
por hablador esté acurrucado.
La noche llegó muy rápido
y el cielo estaba quebrado
del miedo que me ha atrapado,
me siento desquebrajado.
Un día, valiente salí,
cuando de frente yo vi
a la pelona huesuda
y corriendo de miedo salí.

35
Un monstruo
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años,

Nunca lo vemos de buena manera,


siempre como algo malo y aterrador,
¿pero qué es lo que siente un monstruo?
¿Qué tal si un monstruo sí tiene sentimientos?
¿Qué tal si le enoja o le entristece que le llamemos
monstruo?
Y si sólo quiere hablar con nosotros
y no hacernos daño como muchos lo pintan,
porque un monstruo real se mide
por la sensibilidad de su corazón, no por su exterior.

36
Eso
Juan Carlos Arellano Reyes , 13 años.

Cuando yo estoy a oscuras


lo que yo tengo es miedo,
por qué lo que siento por atrás
es un payaso del mal.

Él cada noche me visita,


pero no me quiere mucho que digamos,
lo que quiere es darme miedo
cuando apago la luz
y a oscuras estoy,
tengo que correr
o él me va a comer.

Y por eso solo


no me gusta estar,
por qué entonces
no me volverán a ver.

37
Los monstruos
Luis Fernando Ledón López, 10 años.

Los monstruos no le temen a nada


pero a los niños sí,
ya que en sus profundos sueños
a los monstruos se los comen
en un rico budín.

Los monstruos no le temen a nada


son para gritar y reír
cuando ellos a mi cama
quieren subir.

Los monstruos no le temen a nada,


mucho menos a mí,
porque me cuentan cuentos
y me hacen reír.

38
La oscuridad
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años.

La oscuridad no es siempre
eso que nos ciega.
Se puede ver de muchas maneras:
miedo a quedarse solo,
miedo a no ver nada,
o el que yo mismo tengo día a día:
el miedo a un futuro oscuro.
Cada quién lo interpreta diferente.
Ahora dime: ¿Cómo lo interpretas tú?

39
Cuando el miedo viene
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

Siempre he calculado,
la persona más callada,
que por dentro el alma destrozada,
acabaría con la pena,
y pensando en tristeza,
laguna onda se resalta,
de los ojos lagrimales y dolor,
pero, ¿por qué la tristeza?,
sí se puede tener también amor.

40
Aves
Pelos teñidos
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

De un color teñido,
a la rama de un guayabo,
apareciste en el cielo,
mi amigo en el vuelo,
rey cabeza morada,
aquella ave hermosa
cautiva miradas,
en todo su esplendor llegó,
se posó en mi vida y no me dejó;
yo no lo encontré,
el camino lo encontró,
de cerros a montes,
estaba perdido,
y un día a mi vida llegó.

43
Águila Real
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

Altiva y graciosa
desde las alturas nos divisas,
símbolo de comunión
y de guerra.
Admirada por tus altos vuelos
y tu fuerte garra.
con tu pico grande y ganchudo
de tan amplia envergadura
que en el viento te paseas
con tus alas extendidas,
con tus garras afiladas
dispuesta a descender
después de comenzar
tu reproducción al empollar,
en el alto nido dos huevos has de cuidar.
Como ave, eres feliz
y el hombre reconoce tu grandeza,
pero quieren acabarte
con disparos, con fiereza.
Triste ave, vuela y no te dejes,
vuela y sigue tu grandeza.

44
El ave bandera
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años.

El ave que lleva nuestros colores


con orgullo y vuela y vuela.
Unos te dicen quetzal,
otros te llaman trogón o coa,
yo prefiero nombrarte ave bandera.
Y cuando vuelas, eso pareces
al ver que cruzas el cielo con alegría.
0igo tu canto dulce y siento que me platicas
de tu vida en el monte.
¡Y siempre te pregunto
si me puedes enseñar a volar!
Pero nunca quieres enseñarme;
aun así, me gusta platicar contigo,
siempre que te veo se iluminan mis ojos,
y en el monte el silencio se aparta
para escuchar tu dulce canción.
¡Qué gusto me da tu vuelo!
ave bandera,
con los colores de mi nación.

45
46
Yo soy…
Acróstico (para mí)
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

Eres como un sorbo de espuma de café con el azúcar


integrado;
La luna no sería luna sin ti a su lado,
Brillos lloraría el sol por verte mal,
Risas le sacarías al viento con tu mirar,
Igualmente te necesitan para poder vivir una vida
tranquila,
Kilómetros les costaría irte a encontrar si terminas
perdida,
Alas te cubren desde que naciste,
Rojas las rosas que un día comieron,
El cielo es tu pecado, la razón de tu vida,
Las luces y sonrisas siempre intentaras procurar,
Y cada día sé más madura sin olvidar el amar.

49
¿Que cómo soy?...
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

¿Que cómo soy?... No lo sé, un poco de papá y un poco


de mamá, con ojos de color como taza de café, con
piernas flacas como galante ave, con manos firmes y
brazos largos que apenas caben, ¿que cómo soy?, no
lo sé… un muchacho como otro que busca solamente
agradarle a la gente, sin prejuicios ni distingos, ¿que
cómo soy?... Así, y solo así, alegre, amigo del amigo y
mejor compañero ,del solitario, algunos dicen se pare-
ce a sus abuelos, otros dirán se parece a los tíos, pero
yo digo.... ¿Quién soy? Ni yo mismo lo sé, pero sí sé que
soy el hijo, el nieto y sobrino de todos mis familiares

50
Mi nombre es Jorge
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años.

Mi nombre es Jorge,
el de las ideas enredadas en el cabello;
soy un poquillo aburridillo.
A veces siento que soy una hormiga
en un mundo de gigantes.
Y cuando me entristezco
simplemente pienso en las cosas buenas;
cuando me enojo me quedo callado
con una cara de tomate gordo;
cuando juego me imagino en los mundos que creo
y cuando me asusto, cierro los ojos.

51
Como yo
Juan Carlos Arellano Reyes, 13 años

Mi nombre es Juan Carlos,


y estoy flaco como palito;
tengo un corazón enorme como de ballena
y audaz como un Jaguar.

Muy bonito yo estoy, como un dios;


divertido, como un chango;
inteligente, como un delfín
y con una melena de león.

A mí me gusta despertar con el sol


y dormir con la luna.
Como mucho, como pantera
Y soy veloz como leopardo.

52
Animales
Mi jaguar
Juan Carlos Arellano Reyes, 13 años.

Un jaguar es muy audaz


y fuerza representa;
con él nunca te meterás
pues no es muy social.

Él inteligente es
y sigiloso también,
por eso casi nadie lo ve;
lamentablemente casi extinto está
y si lo llegas a ver lo tienes que cuidar.

El jaguar, para algunos,


es como un dios,
pues muy fuerte es;
los mayas lo amaban y lo cuidaban,
pues muy poderoso es.

En Sinaloa él habita
y por eso hay que cuidarlo,
es bueno aprender sobre él
pues no muchos quedan.

55
Conejito peludo
Arcelia Judith Menchaca Bustillos, 13 años.

Un Conejito peludo y chonchito,


saltaba de prado en prado,
con sus ojitos bonitos,
su pelaje era suave,
sus dientes eran grandes,
sus orejas puntiagudas ,
y una que otra mancha en su pelaje.
Me gustan mucho los conejos,
tanto, que siempre veo uno en la luna,
son tan puros y algunos blanquitos,
hacen que por ellos, muera de ternura.

56
Cloromiro
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

En mis juguetes se mete


con gracia y finura
mueve con soltura
la cola que persigue
y sin alcanzarla gira y gira.
Se acomoda entre mis piernas
y si toco yo su lomo,
siento un ruido extraño
entregando su cariño,
divertido como niño
es mi gato Cloromiro.

57
Arañas
Abril Sophia Flores, Ontiveros, 9 años.

Cuando voy a una casa me da miedo


porque siento temor que salga una araña o una tarán-
tula,
me dan mucho pavor porque siento que me van a mor-
der o envenenar.

58
El gato de la noche
Jorge Eduardo Valdez Martínez. 11 años.

Él siempre venía con el manto del sol


y se marchaba con el sombrero de la luna.
Salía a vagar y nunca regresaba temprano;
muchos le decían “sombra”,
porque él era el gato de la noche
y nunca nadie supo
qué hacía al oscurecer.

59
60
Muerte y calaveritas
Poema sobre la muerte
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

Llegó temblando de frío


por algo que es mío
la huesuda de la muerte para guardarlo en su caja
fuerte,
más le vi las intenciones y su llave le robé
la guadaña le quité y un zarape le aventé,
pues al tiempo que la vi yo del susto me hice pis.

Calaverita 1
Llegó sonriente la parka, como queriendo rimar
la suerte que vi pelona que me querías llevar,
pa’ pronto le pregunté por qué no te llevas a él
entonces me contestó la suerte no es de José, el turno
le toca a usted.

Calaverita 2
Llegó noviembre y festejan a los muertos
llegó la muerte que los saca de sus cuerpos
dejó temblando a los vivos con covid,
que con gritos extrañaban a sus parientes;
pobrecita la pelona que trabaja arduamente
sin saber que los dolientes, no le pelan ni los dientes.

63
Calaverita 3
Cuando la vi llegar, de mi pan no le quise dar,
cuando la vi pasar la leche me quiso quitar,
canija pelona que a mi tía te fuiste a llevar
tiempo después la calle te vieron cruzar
mis parientes asustados, que con rezos te quisieron
espantar
pero con tiempo y sonriendo de todos te fuiste a burlar,
pues sacando la guadaña nadie te pudo ganar;
te llevaste a mi abuela que no se quería morir
anda vete a otra parte donde no te pueda ver,
llévate al que de dios se aparte y no lo dejes volver
que del triste camposanto, todos queremos huir.

Calaverita 4
Estaba María Manuela, sentada debajo de un árbol
como tomando un descanso
de la pandemia pensando
que la pelona huesuda, su casa paso de largo,
llevándose sin motivo a su hija que tanto amó
y de pilón con premura, su madre le arrebató
pues entre tanto contagio el covid no le pegó,
pero el maldito cangrejo a la huesuda llamó y con
ligera soltura mi bisabuela murió;
cuídate de los vivos, Manuela, que de los muertos me
encargo yo
así le dijo sonriente la parca que apareció.

64
Calaverita y Catrina
Abril Flores Ontiveros, 9 años.

Catrina elegante y glamurosa


que cada año vienes
y te llevas contigo un alma hermosa
de un corazón puro.

Cuando es día de muertos


voy al panteón
a saludar a mis ancestros,
pero siento que alguien me observa,
no sabía quién
pero un día vino la Catrina
y me dijo: ven niña
te voy a enseñar el mundo de muertos.

65
Catrina
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

De realezas más divinas


fue creada la Catrina,
con hermoso cabello ondulado
no dudaría ella en llevarte a su lado;
la Catrina con cempasúchil
y pintura en su cara,
te mira con una sonrisa,
para que te cuides toda la semana,
porque si de Catrinas hablamos,
no existe Catrina más divina,
que la propia calaca;
el día en el que te quiera jalar de la pata,
y cuando ese día haya llegado,
un altar ella ya te habrá diseñado
con pan de muerto y cacahuate;
te quedas con buena compañía,
y qué mejor compañía que la muerte
y su fiel compañera, la Catrina.

66
De mi casa y aquello
que me hace feliz
Amanecer de domingo en mi casa
Abril Sophía Flores Ontiveros, 9 años.

Mis ojos se empiezan a abrir cuando por mi ventana


entre cortinas de colores entra un pequeño rayo de sol.
A lo lejos escucho distintos cantos de pequeños pajari-
tos que juegan entre las ramas de los árboles.
Me levanto de mi cama y la magia empieza con los
distintos sonidos que se parecen a la corriente de agua
de un manantial.
Entonces mi habitación se convierte en un mundo don-
de las personas juegan con los animales en el bosque.
Algunos viajan en auto, una changuita se mece en un
columpio junto con un perro y de repente pasa a toda
velocidad un jaguar en una bicicleta.
En mi mundo vuelo en un Pegaso entre los árboles,
luego doy un salto a una resbaladilla y caigo entre pelo-
tas de colores.

69
Los sonidos de mi casa
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años.

Mi casa empieza en una puerta blanca;


cuando se abre se oyen rechinidos y así, comienza la
melodía.
El fluir del agua cuando se abre el grifo
me hace imaginar en una cascada,
el sonido del fuego cuando se enciende la estufa
me hacen pensar que estoy junto a una fogata,
y los múltiples sonidos de la televisión,
en una plazuela llena de gente.
El chu cu chú de la lavadora, se parece a un tren.
En la sala donde juego videojuegos,
me sumerjo en aventuras inolvidables
y la biblioteca, es el sitio donde echo a volar mi imagi-
nación.
En la noche los maullidos de los gatos
son mi canción de cuna,
mientras por la ventana abierta
entra la luz de la luna
Y dibuja el camino de mis sueños.

70
Mi casita
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

Una puerta grandota,


una sala bonita,
una cocina chiquita,
dos habitaciones,
un patio pequeño,
y muchas flores en el jardín.

Mi casa será chiquita,


pues no es muy grandota.
En ella hay muchas historias,
de las más graciosas.
Y aunque es pequeña
sin duda es muy bella
y cuenta con una sonrisa
de estrella.

Si tú a mi ventana te asomas,
montañas te esperan,
nubes y mucho aire fresco
para poderla acompañar.

Mi casa es chiquita,
pues no es muy grandota,
pero les sonríe a las personas
y les aconseja porque es amistosa.

71
72
Felicidad
Feliz como lombriz
Juan Carlos Arellano Reyes, 13 años.

Yo soy feliz como una lombriz


por eso siempre cargo una sonrisa.
Soy tan feliz que hasta
lo contagio en otro país
porque a mí todo me hace sonreír .

Las cosas que me hacen sonreír


son correr y moverme como un gusanito,
jugar y ser feliz como
un perrito o un gatito .

75
La alegría
Joshua Jemil Llamas Huayra, 12 años.

Alegría, qué es alegría,


¿acaso es el dinero?,
¿o será más bien el auto nuevo?
¿Qué es alegría?
Es el sentimiento que me causa
decir que te quiero,
es el dulce sabor de tus labios
ardientes como fuego,
o es entonces escuchar la melodía
que tocaban ese día
cuando te conocí.
Cómo saber ¿qué es alegría?
sí con verte soy feliz.
Imagina lo que siento
cuando estás junto de mí,
que con ansias yo deseo
y al tiempo le concedo
que traiga con esmero
un pedazo de tu ser,
que muy pronto pueda ser
alegría al nacer.

76
Alegría
Elbri Karely Franco Lizárraga, 12 años.

Sentimiento amarillo,
la sonrisa perteneciente,
reclamada la alegría,
en una persona herida,
tristeza y alegría de la mano,
con un humor amargo,
el limón amarillo dulce,
que el dejó de lado,
aquella alegría,
anhelada alguna vez,
este día se dignó a venir,
pero no es de mi interés.

77
Alegría es
Jorge Eduardo Valdez Martínez, 11 años.

La alegría son unos hot cakes esponjosos


en una tarde de lluvia.
Ver el río como un espejo
donde se asoman los álamos
y prendida la lámpara del cielo
con la suave luz del sol.

La alegría se siente como una infección


que te pica por dentro
y te hace cosquillas
en el corazón.
Siempre la encuentro
aunque se esconda,
porque está dentro de mí.

78
79
80
Índice
Presentación 05

Los papalotes salvajes 07


Volando como papalote
Un papalote
Papalote
El secreto del papalote
Papalote y niña
Papalote frágil y ligero
Feliz papalote

En el mar 17
En el mar
El mar
Carta al mar
El mar

La Luna y sus amigos 23


Lunas
La luna
Galaxia
Sonrisa de Luna
El sistema solar
Espacio

El miedo 33
El miedo que tengo
Un monstruo

81
Eso
Los monstruos
La oscuridad
Cuando el miedo viene

Aves 41
Pelos teñidos
Águila Real
El ave bandera

Yo soy… 47
Acróstico (para mí)
¿Que como soy?...
Mi nombre es Jorge
Como yo

Animales 53
Mi jaguar
Conejito peludo
Cloromiro
Arañas
El gato de la noche

Muerte y calaveritas 61
Poema sobre la muerte
Calaverita y Catrina
Catrina

De mi casa y aquello que me hace feliz 67


Amanecer de domingo en mi casa
Los sonidos de mi casa
Mi casita

Felicidad 73
Feliz como lombriz
La alegría
Alegría
Alegría es

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Los papalotes salvajes
Poesía para volar sin hilos
Coordinadora del taller y selección de textos:
Georgina Martínez
se terminó de imprimir en
el mes de abril de 2021.

La edición consta
de 1000 ejemplares.