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Máster Universitario en Formación del

Profesorado de Educación Secundaria


Obligatoria y Bachillerato, Formación
Profesional y Enseñanza de Idiomas

Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad

Unidad didáctica 1. El adolescente I:


desarrollo físico, cognitivo, personal y moral
UD 1. El adolescente I: desarrollo físico, cognitivo, personal y moral .....................................3

1. Desarrollo del contenido ..............................................................................................5

1.1. El concepto de adolescencia ...................................................................................5

1.2. El desarrollo físico del adolescente: la pubertad .........................................................6

El desarrollo físico del adolescente: la pubertad (II) .........................................................8

1.2.1. Efectos psicológicos asociados a los cambios puberales .........................................8

Efectos psicológicos asociados a los cambios puberales (II) ........................................... 10

1.3. El desarrollo cognitivo del adolescente ................................................................... 11

El desarrollo cognitivo del adolescente (II) .................................................................... 13

1.3.1. Algunas críticas a la etapa de las operaciones formales ....................................... 14

1.3.2. Otros rasgos cognitivos del adolescente ............................................................ 14

1.4. El desarrollo de la personalidad del adolescente....................................................... 16

1.4.1. Autoconcepto ................................................................................................ 16

1.4.2. Autoestima ................................................................................................... 18

1.4.3. Identidad ...................................................................................................... 19

Identidad (II) ......................................................................................................... 21

Identidad (III) ........................................................................................................ 22

1.4.4. Estatus de identidad y bienestar psicológico....................................................... 23

1.4.5. Algunas críticas a la etapa del logro de la identidad ............................................ 24

1.5. El desarrollo moral del adolescente ........................................................................ 25

1.5.1. Algunas críticas a la teoría de Kohlberg ............................................................. 27

2. Resumen ................................................................................................................ 30

3. Mapa conceptual ...................................................................................................... 31

4. Recursos bibliográficos .............................................................................................. 32

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UD 1. El adolescente I: desarrollo físico, cognitivo, personal y
moral

Con esta unidad comienza la asignatura de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad. El objetivo


es presentar al docente las características del que será su compañero de fatigas: el alumno
adolescente. Un profesor debe estar familiarizado con las condiciones que definen y marcan el
momento vital de sus alumnos, en este caso, la adolescencia. Para poder realizar una intervención
exitosa, sea de la naturaleza que sea, hay que contar con la información suficiente sobre los
agentes que participan en un determinado contexto. De lo contario, las posibilidades de
convertirse en un guía eficaz, capaz de brindar una ayuda que tenga en cuenta las necesidades
reales de los individuos, disminuirán considerablemente. En el caso que nos ocupa, la intervención
será de naturaleza educativa, y los agentes, los alumnos de clase.

En esta unidad se estudiará al alumno desde la perspectiva de la psicología evolutiva o del


desarrollo, ya que es esta la rama del conocimiento científico más adecuada para examinar las
cuestiones que se han mencionado anteriormente. En esta ocasión se atenderá a cuatro
dimensiones humanas fundamentales:

a. El desarrollo físico. Se trata, quizás, del aspecto que más sobresale durante la
adolescencia. Durante este periodo se produce una evidente transformación en el cuerpo.
b. El desarrollo cognitivo. Se produce un salto cualitativo en la capacidad de razonamiento
que otorga al adolescente la capacidad de analizar la información de una manera más
abstracta.
c. El desarrollo personal o de la personalidad. El adolescente, fruto de la excepcional
metamorfosis que experimenta, se verá obligado a contestar una pregunta fundamental:
«¿Quién soy yo?».
d. El desarrollo moral. Durante la adolescencia se producirán nuevos dilemas morales que
obligarán al individuo a poner en práctica su capacidad de razonamiento.

Figura 1. Los adolescentes valoran mucho sentirse aceptados por el grupo y disfrutan de las relaciones con sus iguales.
Descripción: Grupo de adolescentes haciéndose un selfie.

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Objetivos de la UD 1. El adolescente I: desarrollo físico, cognitivo, personal y moral

• Determinar las características y capacidades principales que definen al adolescente.


• Identificar las diferentes dimensiones que configuran la personalidad del adolescente y
cómo se relacionan entre ellas.
• Describir el desarrollo del adolescente como resultado de las interacciones sociales en las
que se ve envuelto.
• Establecer el patrón de desarrollo más común durante la adolescencia.
• Identificar algunos retos y problemáticas que deberá enfrentar un individuo durante la
adolescencia.

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1. Desarrollo del contenido

Viaja

El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud tiene el objetivo de recabar información
sobre los adolescentes españoles. El docente puede encontrar interesante acceder a los datos
sobre temas como la salud, el género, la emancipación o el uso de las TIC.

Antes de comenzar con la unidad conviene aclarar una cuestión general sobre los contenidos de
«Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad».

La sociedad moderna es dinámica, los cambios se suceden con rapidez y, por desgracia, la
educación, tan ligada a la política, muchas veces no es capaz de seguir el ritmo. Cambios bruscos,
como una crisis económica o sanitaria, pueden poner patas arriba todo el sistema, creando una
necesidad imperiosa de adaptarse a las nuevas demandas del entorno.

Esta asignatura, por tanto, no puede ser estática, ya que se quedaría obsoleta rápidamente. Cada
vez más autores enfatizan la importancia de la formación continua. No es tan importante «saber»,
sino «saber cómo saber»(Harrán Gascón, 2018). El objetivo de las unidades didácticas es trazar
un mapa de ideas y conceptos que sirvan de llaves (keywords o palabras clave), que en el futuro
puedan abrir las puertas del conocimiento. Siguiendo con esta metáfora, no es necesario saber
qué hay detrás de una puerta, pero sí, al menos, saber cómo abrirla. Muchas de estas llaves
fueron forjadas hace tiempo, algunas hace más de cincuenta años (o incluso un siglo): son
aquellas teorías que han ido desarrollándose a lo largo del tiempo, fruto del trabajo de los diversos
autores que han contribuido al avance de la psicología y la educación desde una perspectiva
científica.

1.1. El concepto de adolescencia

La adolescencia no existe. O, mejor dicho, solo existe en el plano de lo conceptual. Es un


constructo social propio de la cultura occidental contemporánea. En las sociedades
preindustriales, el niño se convertía en adulto cuando alcanzaba su desarrollo físico o comenzaba
a trabajar como aprendiz en un oficio, que por lo general tenía lugar en torno a los 7 años (Palacios
et al., 2014, p. 434). Así pues, la adolescencia —como etapa vital intermedia entre la niñez y la
adultez— era una idea extraña. El niño se convertía directamente en un adulto.

Con la Revolución Industrial todo esto cambió; de pronto era necesario que los obreros (y sus
hijos) recibieran formación para ejercer un trabajo cada vez más especializado. Esto suponía que
las personas debían atravesar una etapa de educación reglada que retrasaba su entrada al mundo
laboral. Se definió, así, un nuevo momento evolutivo en el desarrollo de los ciudadanos del mundo
occidental.

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Play

«En un periodo de diez años, el adolescente vive una secuencia de enormes cambios. La
mente alcanza nuevos dominios de análisis, abstracción y creatividad». La ya mítica serie
Redes, con Punset a la cabeza, dedicó un capítulo a la adolescencia.

Hoy en día es habitual definir la adolescencia como el periodo de transición que tiene lugar entre
la infancia y la adultez durante el cual se dan varios cambios, tanto a nivel físico como cognitivo,
social, emocional y moral. Debido al carácter abstracto de este concepto, no hay un consenso
unitario entre los académicos sobre cuál es su duración exacta o los momentos concretos de inicio
y fin (Palacios et al., 2014, p. 434). En esta unidad se acotará el periodo de la adolescencia,
entendiendo que este se produce entre los 11-12 y los 19 años.

1.2. El desarrollo físico del adolescente: la pubertad

Conviene contraponer el concepto de adolescencia al de pubertad, que a menudo se utilizan como


sinónimos, pero que guardan un significado diferente. La pubertad hace referencia a los cambios
que se producen a nivel físico en el cuerpo de los niños y que tienen que ver con la maduración
sexual, culminando con la aparición de la capacidad reproductora. Dicho de otro modo: dentro de
los cambios que tienen lugar durante la adolescencia, se encuentra la pubertad, que hace
referencia a la transformación física del cuerpo del infante al adulto (Papalia et al., 2009, p. 461).

Momento Niñas Niños

Primeros años de • Desarrollo de las mamas. • Aumento del tamaño de los testículos.
la pubertad
• Ensanchamiento y redondez • Crecimiento del vello púbico.
de las caderas.
• Crecimiento del pene.
• Aparición de vello púbico.
• Primer cambio de la voz.
• Rápido aumento de la talla:
dos años antes que en los
chicos.

• Desarrollo de la pelvis.

• Aumento de la grasa corporal.

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Después del • Aumento del tamaño del • Desarrollo del vello en la cara y en las
tercer año de la útero, los labios y el clítoris. axilas.
pubertad
• Aumento del vello en el pubis • Rápido crecimiento de la estatura.
y en las axilas.
• Aumento del grosor de los huesos y los
• Aparición de la menarquia, el músculos.
primer ciclo menstrual,
• Comienzo de la producción de los
alrededor de los 12 años.
espermatozoides y las primeras
eyaculaciones.

Tabla 1. Principales cambios en el cuerpo durante la pubertad. Fuente: Adaptado de Pérez Pérez, Navarro Soria y
Cantero Vicente (2012, p. 235)

La pubertad tiene comienzo en los primeros años de la adolescencia, en torno a los 10-11 años,
aunque las chicas experimentan antes los cambios (A. Urbano y A. Yuni, 2014, p. 81; Palacios et
al., 2014, p. 445). El detonante de este cambio es la producción de unas hormonas especiales
que se generan en las glándulas suprarrenales y se envían hacia las gónadas, donde, a su vez,
estimularán la producción de las hormonas sexuales —la testosterona en el caso de los niños, y
la progesterona y los estrógenos en las niñas—. Este último tipo de hormonas son enviadas a
distintas partes del cuerpo y serán las responsables de producir los cambios (Palacios et al., 2014,
p. 442).

Sabías que:

Las hormonas son moléculas generadas por células especiales, localizadas en diversas
glándulas del cuerpo. Estas últimas forman el sistema endocrino y entre ellas podemos
encontrar las gónadas. Se liberan en el torrente sanguíneo y su función es la de actuar como
transmisoras de señales químicas para regular ciertas funciones corporales.

Durante la infancia, los cuerpos de los niños y de las niñas son muy similares, pero con la pubertad
las diferencias se acrecientan sustancialmente (ver tabla 1), tanto en lo que se refiere a los
caracteres sexuales primarios, es decir, los órganos sexuales, como a los caracteres
sexuales secundarios, que no están directamente relacionados con el aparato reproductor,
como, por ejemplo, la aparición de vello, el cambio de voz, el crecimiento de los senos en las
mujeres y el ensanchamiento de los hombros en los hombres (Palacios et al., 2014; Papalia et
al., 2009, p. 465). A este respecto, es importante tener en cuenta que los cambios puberales, en
promedio, son experimentados antes por las mujeres (ver tabla 2).

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El desarrollo físico del adolescente: la pubertad (II)

Un cambio característico de esta etapa, compartido por chicos y chicas, es el denominado


«estirón», donde la talla aumenta considerablemente en poco tiempo. Otros cambios
importantes son: la menarquia, que hace referencia a la primera menstruación, y la
espermaquia o la primera eyaculación.

Play

«La menstruación ocurre unas 450 veces durante la vida de una mujer». Este vídeo de cuatro
minutos describe de manera sencilla los pormenores de este proceso.

Un fenómeno muy interesante relacionado con la pubertad es el de la tendencia secular:


diversos investigadores han encontrado que, con respecto a generaciones anteriores, se está
produciendo un descenso en la edad de comienzo de la pubertad, así como en el tiempo en
alcanzar la madurez sexual. Parece que esta tendencia lleva ocurriendo desde hace más de un
siglo. Los motivos pueden ser diversos: mayor higiene y cuidados, mejor nutrición, entornos más
seguros y relaciones más cercanas (Palacios et al., 2014, p. 446; Papalia et al., 2009, p. 467).

Chicos Chicas

Cambio Edad Margen Edad Margen


promedio habitual promedio habitual
Inicio desarrollo pecho 10½ 9-13 11½ 10-14
femenino/genitales masculinos
Inicio vello púbico 10½ 9-14 12 10-15

Máxima velocidad de crecimiento en 12 10-14 14 12½-15½


altura
Menarquía/primera eyaculación 12½ 10½-15½ 13½ 12-16

Vello púbico de adulto 14½ 14-15 15½ 14-17

Pecho/genitales de adulto 14½ 10-16 15 13-16½


Tabla 2. Momento temporal en el que se suceden los cambios puberales para chicos y chicas. Fuente: Palacios et al.
(2014, p. 445).

1.2.1. Efectos psicológicos asociados a los cambios puberales

Los cambios físicos que se producen durante la pubertad tendrán un fuerte impacto psicológico
en el individuo. La influencia de las hormonas sexuales puede explicar algunos cambios que se
producen en su comportamiento, como el aumento del deseo sexual y la inestabilidad emocional,
ya que estas sustancias tienen efectos poderosos en el cerebro de los adolescentes. Sin embargo,
no hay que perder de vista que todo esto va a estar mediado por factores sociales y culturales
(Palacios et al., 2014, p. 444; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 236).

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Es importante tener en cuenta cómo reacciona el entorno del adolescente para poder entender la
imagen que este construirá acerca de sus cambios. Por ejemplo, las circunstancias particulares
de una alumna, que no ha sido suficientemente informada ni cuenta con una adecuada red de
apoyo, pueden llevar a la vivencia de la llegada de la menarquia como un suceso traumático o
angustioso (Palacios et al., 2014, p. 444). Por otro lado, la cultura occidental parece valorar como
positivos los cambios que se producirán en el cuerpo del varón, que generalmente se verá más
musculado y atlético. En cambio, con el cuerpo de la mujer pasará lo opuesto, ya que el aumento
de grasa corporal va en contra del ideal de belleza moderno, muy asociado a la delgadez y que
puede suponer una gran presión para muchas adolescentes (Palacios et al., 2014, p. 444).

El bienestar del adolescente estará determinado en gran parte por su grado de aceptación de los
cambios físicos que se han producido en su cuerpo. Por esta razón, el momento en el cual tengan
estas modificaciones en el aspecto puede ser determinante. En general, la pubertad temprana
o precoz suele conllevar efectos negativos, puesto que los niños y las niñas pueden no tener la
madurez suficiente para asimilar de manera flexible y positiva los cambios que se suceden
(Palacios et al., 2014, p. 446).

Recuerda

Una de las conclusiones más importantes que puede extraer el docente de este apartado es
que existe una gran variabilidad en cuanto al desarrollo y madurez de los adolescentes de
una clase. Esto provocará que exista una gran diversidad de comportamientos en el aula.

Sin embargo, puede ser que, para los varones, los cambios tempranos acarreen también efectos
positivos, ya que los estudios han arrojado resultados mixtos (Papalia et al., 2009, p. 468).
Debido al aumento en la capacidad física, el desarrollo muscular y el rendimiento atlético, los
adolescentes que maduran antes pueden destacar entre sus iguales, generando en ellos más
confianza y autoestima (Palacios et al., 2014, p. 446; Papalia et al., 2009, p. 469). Lo contrario
ocurrirá en las mujeres, aquellas que se desarrollan prematuramente suelen presentar problemas
de inestabilidad emocional, problemas para socializar y baja autoestima (Palacios et al., 2014, p.
446; Papalia et al., 2009, p. 469). Puede que esto esté relacionado con un miedo a llamar la
atención o a no estar preparadas para asumir una serie de roles de género culturalmente
impuestos a la mujer (Palacios et al., 2014, p. 446; Papalia et al., 2009, p. 469).

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Efectos psicológicos asociados a los cambios puberales (II)

Play

¿Cómo es el cerebro de un adolescente? Para desentrañar sus misterios, no hay más que
seguir el siguiente enlace.

En el caso de la pubertad tardía, los efectos parecen invertirse para chicos y chicas. Estos chicos
tendrán un cuerpo menos desarrollado durante más tiempo; por tanto, pueden encontrarse
pequeños y débiles, en situación de desventaja con el resto. Por el contrario, las chicas, al
comenzar más tarde, tienen tiempo para ir observando a sus compañeras y asimilar los cambios
que irán teniendo lugar (Palacios et al., 2014, p. 446; Papalia et al., 2009, p. 469).

En conclusión, y de forma muy general, se podría decir que la pubertad temprana tiene más
efectos positivos en el caso de los chicos que en el de las chicas, prevaleciendo, de acuerdo con
la literatura, los efectos más negativos en el caso de ellas (ver tabla 3). Si se atiende a los efectos
diferenciales de la pubertad temprana y tardía entre chicos y chicas, parece que el efecto es
justamente el contrario. Con la pubertad tardía, esto puede tener que ver con la posibilidad de
encontrar referentes en sus iguales; los adolescentes que maduran al mismo ritmo que el resto
se sienten más seguros que aquellos que se sienten más solos en este proceso (Pérez Pérez y
Navarro Soria, 2012).

De nuevo, es muy importante incidir que, más allá del momento en que tengan lugar los cambios
de la pubertad, lo que realmente va a posibilitar que el adolescente desarrolle una actitud positiva
hacia su cuerpo va a depender del ambiente sociocultural en el que se encuentre (Palacios et al.,
2014, p. 447; Papalia et al., 2009, p. 469; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 237). Variables
como el entorno familiar, la etnia, la escuela, el vecindario o las redes de iguales, entre otras,
van a tener un peso determinante en este proceso (Palacios et al., 2014, p. 447; Papalia et al.,
2009, p. 469; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 237).

Pubertad temprana Pubertad tardía

• Gran número de referentes


Chicas • Dificultades sociales derivadas del escaso
sociales.
apoyo de su grupo de iguales, que todavía no
• Mucha mejor imagen de sí
ha alcanzado el mismo nivel de desarrollo.
mismas.
• Introvertidas y con poca confianza en sí
• Pocas dificultades de
mismas debido a los pocos referentes.
integración y alto estatus.
• Poca popularidad, dificultad para llegar a
ocupar posiciones de liderazgo.

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• Alcanzan la madurez con
Chicos • Llegan a la nueva etapa evolutiva en paralelo
mucho retraso con respecto a
a las chicas, lo que facilita su ajuste social.
las chicas, lo que les da mucha
• Mayor atractivo físico y admiración de los
inseguridad.
chicos que todavía no han alcanzado los
• Reproducen conductas para
cambios.
llamar la atención para evitar
• Buena posición entre el grupo de iguales,
su aislamiento social.
ocupando puestos de liderazgo, debido a las
• En la escuela son más inquietos
habilidades y fortalezas atléticas adquiridas.
y habladores.

Tabla 3. Efectos diferenciales de la pubertad temprana y tardía entre chicos y chicas. Fuente: Adaptado de Pérez Pérez
et al. (2012, p. 238).

1.3. El desarrollo cognitivo del adolescente

Los cambios cognitivos que tienen lugar durante la adolescencia vienen marcados por la entrada
en la etapa de las operaciones formales (Aguirre Baztan, 1994, p. 152; Palacios et al., 2014, p.
457; Papalia et al., 2009, p. 491). Este concepto se ubica dentro de la teoría de Jean Piaget
(1896-1980), considerado uno de los psicólogos más influyentes de todos los tiempos. Este autor
aparecerá a menudo a lo largo de estas unidades, ya que sus contribuciones a la psicología de la
educación y del desarrollo son fundamentales.

Piaget postuló que el desarrollo del pensamiento en el ser humano está dividido en cuatro etapas
o estadios. La última etapa, es decir, el más alto desarrollo cognitivo, comienza en torno a los
11 años, durante la adolescencia. Para poder entender mejor en qué consiste, será necesario
contraponerlo a las etapas previas (Aguirre Baztan, 1994, p. 152):

Estadio sensoriomotor (nacimiento-2 años)

Durante esta fase los niños conocen el mundo a través del cuerpo, es decir, a través de los
movimientos y el cuerpo, de ahí el nombre de esta etapa. Exploran los objetos a su alrededor
por medio del tacto y el gusto (por eso es frecuente observarles llevándose objetos a la boca).
Están también fuertemente egocentrados; es decir, son incapaces de adoptar el punto de vista
del otro, buscan satisfacer sus necesidades sin tener en cuenta las circunstancias.

Por ejemplo, todo el mundo ha experimentado esta situación alguna vez: el niño que llora
con amargura en el transporte público sin importarle a quién pueda molestar. Ni siquiera
es capaz de plantearse esta posibilidad.

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Estadio preoperacional (2-7 años)

En esta etapa, el niño va saliendo poco a poco de su egocentrismo y es capaz de formar


imágenes mentales, tomar distancia de su cuerpo y adoptar puntos de vista diferentes al suyo,
aunque todavía muy limitados. Esta etapa está marcada por el juego simbólico, el niño
comienza a ensayar su capacidad de abstracción representando con sus juguetes narrativas y
dinámicas a las que se ve expuesto.

El niño descubre, por ejemplo, que puede hacer de mamá dando el biberón a su muñeca
de juguete. O que una rama de un árbol puede convertirse en una poderosa espada. Es
una época dominada por el pensamiento mágico, de duendes y monstruos, donde no está
claro cuáles son los límites entre realidad y ficción.

Esta capacidad para representar objetos mediante símbolos libera al niño de la necesidad de
manipularlos directamente, permitiéndole desarrollar un nuevo tipo de inteligencia. Sin
embargo, a menudo, esta entra en conflicto con el conocimiento que proviene de los sentidos.
Por ejemplo, dadas dos pelotas de plastilina de exactamente el mismo tamaño, que
posteriormente se aplastan de diferente manera, estas podrán conducir al error a un niño que
se encuentre en este estadio. Pensará que aquella que ocupe más superficie tendrá también
mayor cantidad de sustancia plástica. La percepción visual de la forma que ha adquirido la
plastilina irá en contra de su capacidad para representar el objeto simbólicamente.

Estadio de las operaciones concretas (7-11 años)

Esta etapa recibe este nombre porque el niño empieza a manipular su entorno realizando
operaciones cada vez más complejas, pero siempre ligadas a una situación inmediata o
concreta. Se crean, de este modo, los fundamentos del pensamiento lógico e inductivo, en el
que se va de lo particular a lo general. Un ejemplo de un razonamiento de este tipo es el
siguiente (parte de casos concretos y llega a una conclusión general):

a) Un pato tiene alas, por tanto, puede volar.


b) Un pájaro tiene alas, por tanto, puede volar.
c) Un murciélago tiene alas, por tanto, puede volar.
d) Conclusión: todos los animales con alas pueden volar.

Mediante este razonamiento, el niño puede también, por ejemplo, agrupar elementos en función
de alguna característica, como puede ser el color o la textura. Además, antepondrá el uso de
la lógica a la percepción sensorial, lo que le llevará a resolver con éxito el problema de la
plastilina planteado en la etapa anterior.

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El desarrollo cognitivo del adolescente (II)

Figura 2. Jean Piaget, uno de los psicólogos más influyentes de todos los tiempos. Descripción: Foto de Jean
Piaget.Fuente: Wikipedia.

El estadio de las operaciones formales se corresponde con el desarrollo del pensamiento


abstracto en el adolescente, que le permite adquirir mayor flexibilidad a la hora de manipular la
información. Esto le permite desarrollar el razonamiento hipotético-deductivo (Aguirre Baztan,
1994, p. 152; Palacios et al., 2014, p. 457; Papalia et al., 2009, p. 491), que va de lo general a
lo particular. En este, se parte de una premisa o hipótesis y se aplica después a un caso concreto.
Un ejemplo de este tipo de pensamiento es el siguiente:

a. Premisa o hipótesis: los animales con alas pueden volar.


b. El murciélago tiene alas.
c. Conclusión: el murciélago puede volar.

El adolescente, al igual que un científico, crea hipótesis acerca del funcionamiento del mundo.
Más adelante somete sus ideas a pruebas diseñando pequeños experimentos. Por ejemplo,
imagina que un adolescente encuentra que una televisión no se enciende. Ante esta situación,
elaborará una primera hipótesis, que podría tomar la siguiente forma:

a. Premisa o hipótesis: los aparatos electrónicos como el microondas, la televisión o el


ordenador necesitan electricidad para funcionar.
b. La televisión no está conectada a la corriente.
c. Conclusión: para que la televisión funcione es necesario enchufarla.

Como se puede observar en el anterior ejemplo, al poder elaborar hipótesis, ya no necesita


disponer de casos concretos a su alrededor, así que puede desligarse de la situación concreta
tanto en el tiempo como en el espacio. La capacidad para formular hipótesis, premisas o
proposiciones se conoce como carácter proposicional (Palacios et al., 2014, p. 458).

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1.3.1. Algunas críticas a la etapa de las operaciones formales

Con el paso de los años, se ha acumulado evidencia que ha puesto en tela de juicio algunos
postulados de la teoría de Piaget (Palacios et al., 2014, p. 462). En lo concerniente a la etapa de
las operaciones formales, se ha cuestionado el momento evolutivo en el que tiene lugar. Aunque
no se ha llegado a una conclusión, sí que hay cierto consenso científico en un aspecto: solo una
minoría domina la utilización del pensamiento hipotético-deductivo con suficiente maestría antes
de los 16 años. El mismo Piaget llegó a aceptar que el estadio del pensamiento formal tiene lugar
más tarde de lo que inicialmente había propuesto, en torno a los 15 años, y se extiende hasta los
20 (Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 241).

Play

Para asimilar la teoría de Piaget, se puede acceder al siguiente vídeo animado que contiene
una entretenida explicación de cada una de las etapas cognitivas.

La teoría de los estadios ignora las diferencias individuales que existen entre los adolescentes y
asume que todos ellos han tenido las mismas oportunidades para desarrollarse (por ejemplo,
asistiendo a la escuela). Otras críticas tienen que ver con el hecho de que no todas las tareas que
requieren la utilización del pensamiento formal presentan el mismo nivel de complejidad. Esto
quiere decir que habrá situaciones difíciles que la mayoría de las personas no puedan resolver,
pero que no se pueden tomar como indicativo de no haber adquirido este tipo de pensamiento.
Además, el contenido de estas tareas también parece jugar un papel muy importante: por
ejemplo, un adolescente puede mostrar una gran capacidad resolviendo problemas de física, pero
tener un rendimiento mediocre en temas de informática. Por último, también se ha cuestionado
que la adquisición del pensamiento formal pueda considerarse como la cúspide en cuanto a
desarrollo cognitivo, pudiendo existir otros tipos de pensamiento más elevados (Palacios et al.,
2014, p. 461).

1.3.2. Otros rasgos cognitivos del adolescente

David Elkind (1931-actualidad) apuntó que la recién estrenada capacidad para el pensamiento
formal va a traer consigo una serie de características adicionales que van a definir el
pensamiento del adolescente (Delgado Egido, 2009, p. 109; Palacios et al., 2014, p. 447; Papalia
et al., 2009, p. 492):

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Idealismo

Su habilidad para formar pensamientos abstractos le va a permitir desarrollar ideas más allá
de lo inmediato y lo real. Es capaz de ir más allá y concebir nuevas posibilidades, que muchas
veces tienen que ver con sus deseos y valores. Es en esta etapa cuando los adolescentes
empiezan a adoptar ideas políticas y sociales determinadas, percatándose de la distancia que
hay entre el mundo real y el mundo ideal, volviéndose especialmente sensibles con la
hipocresía, a la que criticarán duramente. Esta actitud los llevará, a menudo, a cuestionar a las
figuras de autoridad, como a sus padres o, incluso, al docente.

Egocentrismo adolescente

El egocentrismo es una característica de las primeras etapas del desarrollo cognitivo, tal y como
se ha comentado anteriormente. Sin embargo, en esta ocasión tiene un matiz diferente. El
adolescente puede parecer «egoísta» ya que sobrevalora su experiencia como marcadamente
única y diferente a la del resto. Esto se conoce también como fábula personal. Ejemplos de
pensamientos relacionados con esta característica son los siguientes: «Nadie se ha enamorado
nunca tan fuertemente como yo», «Hay gente que cae en las drogas, pero yo no, porque soy
invencible». Este tipo de pensamientos pueden estar en la base de muchos comportamientos
autodestructivos y de riesgo. Esta concepción del adolescente como un ser único en el mundo
que vive unas experiencias extraordinarias puede provocar también un sentimiento de soledad
e incomprensión.

Audiencia imaginaria

Play

«Los adolescentes se están construyendo un relato de quiénes son». El pedagogo y


orientador educativo Javier Valverde expone algunas de las características del pensamiento
adolescente.

Los adolescentes comienzan a dar mucha importancia a lo que los demás piensen sobre ellos.
Por esta razón, pasan mucho tiempo anticipando mentalmente las reacciones que pueden tener
los otros ante sus actuaciones. Fruto de ese egocentrismo adolescente se sentirán
continuamente evaluados y observados por los demás, incapaces de separar sus propios
pensamientos del resto, lo que los llevará a ensayar mentalmente su conducta ante una
audiencia imaginaria.

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1.4. El desarrollo de la personalidad del adolescente

Play

En esta polémica charla, la psicóloga Amy Cuddy estudia la relación entre el lenguaje corporal
y la identidad. Aunque hay que tomar sus recomendaciones con precaución a falta de una
mayor cantidad de datos empíricos que apoyen sus conclusiones, puede servir de vehículo de
reflexión sobre los efectos físicos de la autoestima y el autoconcepto.

El adolescente se ve envuelto en un torrente de cambios que le van a llevar a plantearse una


pregunta fundamental: «¿Quién soy yo?». Para responder a esta pregunta, el adolescente se verá
arrastrado a iniciar un viaje en busca de su identidad. Al final de la adolescencia, la personalidad
habrá adquirido una gran estabilidad —aunque todavía será suficiente maleable durante la etapa
adulta— y que puede considerarse como uno de los grandes hitos evolutivos (Palacios et al.,
2014, p. 471). A continuación, se expondrán algunos de los conceptos más importantes
relacionados con el desarrollo de la personalidad.

1.4.1. Autoconcepto

El autoconcepto es la imagen o idea que una persona tiene sobre sí misma. Para el estudio del
autoconcepto es conveniente dividir la adolescencia en tres etapas (Palacios et al., 2014, p. 473;
Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 243):

Adolescencia temprana (11-14 años)

Estructura Contenidos Ejemplo

Primeras abstracciones Concerniente a los cambios «Soy divertida porque hago


compartimentalizadas. físicos. reír a los demás», «No se
me da bien hablar con los
Idea de sí mismo poco Atractivo físico.
chicos».
integrada.
Características o habilidades
No existen conflictos sociales que influyen en la
emocionales debido a relación con los demás.
incongruencias.

16
Adolescencia media (15-17 años)

Estructura Contenidos Ejemplo

Las abstracciones se conectan Deseos y sentimientos propios. «No sé por qué me da tanto
entre ellas. miedo hablar con los chicos,
Diferenciación de los atributos
pero soy muy popular entre
Confusión y malestar ante las en función de los roles y el
las chicas».
contradicciones. contexto.

Adolescencia tardía (18-21 años)

Estructura Contenidos Ejemplo

Integración del autoconcepto. Atributos relacionados con «Soy una chica muy
valores y creencias sociable, sobre todo cuando
Resolución de las
personales. estoy rodeada de chicas,
incongruencias.
pero cuando estoy con
chicos me siento
avergonzada porque son
más agresivos».

En la adolescencia temprana, el autoconcepto está poco integrado, existen pensamientos


abstractos sobre uno mismo que no tienen mucha relación entre ellos. Generalmente hacen
referencia al reconocimiento de sus habilidades sociales y a la percepción que el adolescente tiene
sobre la imagen que le devuelven los demás (Palacios et al., 2014, p. 473; Pérez Pérez y Navarro
Soria, 2012, p. 243).

Con la llegada de la adolescencia media, el autoconcepto comienza a integrarse y se hacen


evidentes algunas contradicciones referidas al comportamiento. El adolescente responde con
cierta confusión y malestar al darse cuenta de que su forma de ser es diferente dependiendo del
rol que adopte y el contexto en el que se encuentre: familia, amigos, clase, etc. (Palacios et al.,
2014, p. 473; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 243).

Finalmente, el autoconcepto termina por integrarse con la llegada de la adolescencia tardía,


cuando las contradicciones pueden resolverse y el adolescente puede entender cómo su
comportamiento puede variar en función de la situación. Existen pensamientos abstractos de
orden superior que recogen sus atributos más importantes, que reflejan sus valores y creencias
personales (Palacios et al., 2014, p. 473; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 243).

17
Sabías que:

Muchas personas, incluso del entorno académico o científico, piensan que la palabra
adolescente guarda relación con ‘adolecer’. Sin embargo, esto no es cierto. La palabra
adolescente viene del latín adolescere, que significa ‘crecer o desarrollarse’.

El autoconcepto se desarrolla a partir de la interacción con los demás y los atributos que estos
vuelcan sobre el adolescente. Los padres serán las primeras figuras de referencia y apoyo.
Posteriormente, tanto sus compañeros de clase como el docente jugarán un papel fundamental a
la hora de consolidar la concepción que el adolescente tiene de sí mismo. El profesor ha de ser
consciente del impacto que pueden tener sus mensajes de reconocimiento y valoración (Pérez
Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 244).

1.4.2. Autoestima

La autoestima hace referencia a los pensamientos y sentimientos de valía sobre uno mismo. Al
igual que ocurre con el autoconcepto, la autoestima se diversifica, el adolescente adquiere la
capacidad de valorarse a sí mismo en función de las competencias que ha adquirido en un
determinado dominio (Palacios et al., 2014, p. 475; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 245).

Por ejemplo, un alumno puede valorar positivamente su cuerpo y su atractivo físico y, a la


vez, sentirse frustrado con su desempeño en clase, albergando creencias negativas en
cuanto a su capacidad intelectual.

La autoestima global del adolescente será el resultado de promediar los sentimientos de valía
que alberga en los diferentes contextos. Pero, evidentemente, esto también va a depender del
valor que le otorgue a sus competencias en un campo determinado (Pérez Pérez y Navarro Soria,
2012, p. 245). Por ejemplo, un alumno puede tener un rendimiento sobresaliente en clase y, sin
embargo, ser poco valorado por sus compañeros, algo a lo que da mucha más importancia que
lo anterior.

A pesar de la importancia que el adolescente concede a la valoración de sus iguales, los padres
siguen ejerciendo una poderosa influencia en su autoestima. Los alumnos que gocen de una gran
cohesión familiar, reciban una gran cantidad de afecto familiar y participen de un sistema
democrático se verán favorecidos con una mayor seguridad y confianza en sí mismos (Palacios et
al., 2014, p. 475; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 246).

18
Play

«Recompensamos la confianza de algunas personas y castigamos la de otras». En esta charla,


la educadora y activista Brittany Packnett expone cómo los docentes pueden ejercer un
profundo efecto sobre la confianza y la autoestima de sus estudiantes.

A menudo, el elevado grado de importancia que el adolescente concede a ser aceptado por sus
compañeros puede ir en detrimento de su rendimiento en otros ámbitos, como el académico. Sin
embargo, parece que enfocarse demasiado en los estudios o en las relaciones familiares tampoco
es bueno, ya que parece estar relacionado con un aumento de la inestabilidad emocional al
generarse una actitud de dependencia (Palacios et al., 2014, p. 476; Pérez Pérez y Navarro Soria,
2012, p. 246).

Además, como parece lógico, la autoestima no se mantiene estable a lo largo del tiempo,
fluctuando a lo largo de la vida. En la adolescencia parece seguir un patrón, más o menos,
generalizado, que tiene que ver con los cambios que se van sucediendo (Palacios et al., 2014, p.
477). En los primeros años de este periodo suele ocurrir un descenso en la autoestima. Esto
puede explicarse debido a los cambios físicos que experimenta el adolescente, que le hacen
sentirse inseguro con su cuerpo. Según la literatura, esto será más acusado en el caso de las
chicas, que sentirán con más fuerza las presiones de la cultura para alcanzar un determinado tipo
de físico. Otro motivo puede ser el cambio del colegio al instituto, que suele tener lugar en esta
época. De pronto el adolescente pasa de sentirse como un veterano, que conoce y domina todos
los recursos que tiene a su disposición en el centro escolar, a sentirse como un novato que se
mueve por terreno desconocido. Por último, el inicio de las relaciones heterosexuales puede
añadir más presión en el adolescente, acrecentando su inseguridad (Palacios et al., 2014, p. 477).

1.4.3. Identidad

La identidad y el autoconcepto están estrechamente relacionados. Sin embargo, el autoconcepto


depende más de la maduración cognitiva que permite formular conceptos cada vez más abstractos
con los que integrar la personalidad, mientras que la identidad tiene una naturaleza mucho más
compleja en la que intervienen aspectos psicosociales relacionados con la posición que ocupa el
sujeto dentro de las relaciones interpersonales (Palacios et al., 2014, p. 478).

19
Etapa Edad Fortaleza Debilidad Descripción
del yo del yo

Confianza frente a 0-1. Esperanza. Retraimiento. El niño se siente seguro puesto que
desconfianza. sabe que sus necesidades serán
satisfechas.

Autonomía frente 2-3. Voluntad. Compulsión. El niño se siente con la capacidad


a vergüenza. para mostrar cierto grado de
independencia; por ejemplo,
mediante el control de esfínteres o su
habilidad para andar.

Iniciativa frente a 4-5. Finalidad. Inhibición. El niño ensaya nuevas conductas sin
culpa. verse frustrado por el fracaso.

Industriosidad 6-12. Competencia Inercia. El niño es capaz de adquirir ciertas


frente a . capacidades básicas de su entorno
inferioridad. natural y de no sentirse inferior.

Identidad del yo 13-18. Fidelidad. Repudio de El adolescente es capaz de elaborar


frente a difusión. rol. un sentido de la identidad a través de
la exploración de varias posibilidades.

Intimidad frente a 19-25. Amor. Exclusividad. El adulto joven consigue establecer


aislamiento. relaciones satisfactorias basadas en
el compromiso.

Generatividad 25-60. Cuidado. Actitud de El adulto se involucra en realizar


frente a rechazo. aportaciones de valor para la
estancamiento. sociedad y las nuevas generaciones.

Integridad frente 65-… Sabiduría. Desdén. El anciano alcanza un estado de


a desesperación. aceptación sobre el transcurso vital y
la muerte.

Tabla 4. Descripción de las etapas del desarrollo psicosocial de Erikson. Fuente: Adaptado de Vidal-Abarca, García Ros,
y Pérez González (2014, p. 79).

20
Identidad (II)

Un autor fundamental para hablar de la formación de la identidad es Erik Erikson (1902-1994).


Al igual que Piaget, este psicólogo elaboró una teoría de estadios, pero, en este caso, desde el
punto de vista social. Esta se conoce comúnmente como la teoría de las etapas de desarrollo
psicosocial. Según este autor, el desarrollo de la personalidad se sucede en una serie de periodos
que se corresponden con la edad cronológica y que se encuentran delimitados por una serie de
crisis que ponen en un compromiso la integridad del «yo». Cada etapa es, por tanto, un desafío
para el crecimiento y desarrollo de la personalidad. Estas vendrán definidas por un conflicto entre
dos polaridades de naturaleza psicosocial. Si este se resuelve con éxito, el carácter resultará
fortalecido, de lo contrario, resultará debilitado. Un desarrollo óptimo implica que las demandas
sociales vayan acompasadas con las necesidades y habilidades del individuo. En la tabla 4 pueden
verse las distintas etapas en función de las polaridades que las definen, la edad cronológica
correspondiente, las fortalezas y debilidades que se adquieren dependiendo de cómo se haya
resuelto el conflicto junto con una breve descripción de la resolución adecuada (Vidal-Abarca et
al., 2014, p. 78).

Figura 3. Erik Erikson, uno de los psicólogos del desarrollo más influyentes por la formulación de su teoría sobre las
etapas del desarrollo psicosocial. Descripción: Foto de Erik Erikson. Fuente: Wikipedia.

Como se puede observar, es precisamente la construcción de la identidad la temática sobre la


que gira la etapa que se corresponde con el periodo adolescente. Los cambios radicales que se
producen durante este momento vital obligarán al individuo a buscar un nuevo sentido de sí
mismo. Este participará en situaciones más diversas, donde se verá obligado a adoptar diversos
roles y a establecer relaciones cada vez más complejas. Deberá encontrar un compromiso entre
sus propios valores e ideales, que serán posibles gracias al pensamiento formal, y los del grupo.
Durante esta etapa, el adolescente ensayará varias conductas y explorará diversos papeles hasta
encontrar aquel en el que se sienta más cómodo.

Este proceso de dudas, búsqueda y exploración fue denominado moratoria por Erikson (Palacios
et al., 2014, p. 478; ver ejemplo a continuación).

21
Ana es una alumna de Secundaria. Recientemente ha sido aceptada por el grupo de chicas
populares de clase y está muy ilusionada. Últimamente anda de manera más erguida y
sensual, sus gustos musicales han cambiado y solo escucha música pop. Pide a su madre
que le compre ropa de marca y sus nuevos ídolos son las estrellas de la salsa rosa. Su
pasatiempo preferido es hablar de chicos y relaciones amorosas. Después de unos meses,
discute con una de las amigas del grupo y se distancia de ellas. De pronto, se siente más
cercana a sus compañeros de artes marciales. Estos son más rebeldes y reivindicativos. Les
gusta la música punk y la ropa atrevida. Ana pide entonces a su madre que le compre unos
pantalones «rotos» y pide ponerse un piercing en la nariz. Su forma de andar ha cambiado,
ahora es más relajada. Ha sustituido sus antiguas estrellas del salseo por varios escritores
que escriben sobre temas políticos. Es entonces cuando Ana conoce a Juan, del que se siente
muy atraída. Este chico es en cambio muy deportista, de pronto, Ana decide que su prioridad
es hacer ejercicio… y el ciclo vuelve a empezar.

Identidad (III)

Los resultados de este proceso de búsqueda de la identidad, llamados estatus de identidad,


pueden desembocar en cuatro estados diferentes, atendiendo a la variable de moratoria —
exploración de posibilidades— y el compromiso con una de esas posibilidades (Palacios et al.,
2014, p. 479; Pérez Pérez y Navarro Soria, 2012, p. 248; Vidal-Abarca et al., 2014, p. 80):

• Logro de identidad: el adolescente ha explorado suficientes opciones y finalmente se ha


comprometido con una de ellas, que es el mejor reflejo de sus valores e ideales.
• Exclusión de identidad o identidad hipotecada: el adolescente se ha comprometido
con una posibilidad, pero sin haber realizado un periodo de moratoria, es decir, sin haber
explorado alternativas.
• Moratoria: el adolescente continúa en el proceso de búsqueda de la identidad, sin ser
capaz de tomar una decisión y comprometerse definitivamente.
• Difusión de la identidad: el adolescente no ha realizado ningún proceso de moratoria ni
se ha comprometido con ninguna postura. Se encuentra en un estado de confusión.

Consideraremos ahora algunos ejemplos de los diferentes estatus de identidad, referentes a las
posturas identitarias sobre políticas y vocación profesional (adaptado de Palacios et al., 2014):

Difusión de la identidad

«No me interesa la política ni tengo ganas de aprender sobre ella».

«Me da igual que carrera elegir, ya trabajaré de cualquier cosa».

Exclusión de identidad o identidad hipotecada

«En temas políticos opino como mis padres, que siempre tienen razón».

«De mayor seré médico, que es lo que quieren mis padres».

22
Moratoria

«Aún no tengo muy clara cuál es mi postura política, aunque estoy valorando unas cuantas
opciones».

«Hay muchas carreras y módulos profesionales que me llaman la atención, pero todavía no
tengo muy claro cuál elegir».

Logro de la identidad

«Hay ciertos valores e ideales que considero fundamentales; por tanto, mi inclinación política
es aquella que mejor los representa».

«Después de valorar muchas opciones, he decidido que me gustaría ser profesor de Secundaria,
ya que así podré desarrollar mi pasión por ayudar a los demás».

1.4.4. Estatus de identidad y bienestar psicológico

Viaja

A menudo, la adolescencia se ve como un periodo oscuro, lleno de confusión y sufrimiento.


Sin embargo, algunos autores proponen una visión opuesta, un modelo del desarrollo positivo
del adolescente.

En función del estatus de identidad que se encuentre un individuo durante la adolescencia, gozará
de mayor o menor bienestar psicológico (Palacios et al., 2014, p. 486; Vidal-Abarca et al.,
2014, p. 81):

Difusión de la identidad

Los adolescentes que se encuentran en un estado de difusión de la identidad son más proclives
a desarrollar trastornos psicológicos. Suelen presentar altos niveles de ansiedad y baja
autoestima. Tienen dificultades para establecer relaciones íntimas y generalmente tendrán una
actitud conformista y evitativa. Intentarán por todos los medios alejarse de situaciones
conflictivas. Los adolescentes que se encuentran en este estatus de identidad hacen el consumo
más elevado de drogas.

23
Exclusión de identidad o identidad hipotecada

Aquellos individuos que tienen una identidad hipotecada presentarán una mezcla de rasgos
positivos y negativos. Por un lado, tendrán niveles bajos de ansiedad, alta autoestima y, de
acuerdo con la teoría, el nivel de consumo de drogas será poco probable o muy bajo. El
bienestar emocional puede deberse al hecho de haber alcanzado un compromiso con su
identidad. Los aspectos negativos están relacionados con su excesiva obediencia, elevada
dependencia de sus padres y la inflexibilidad y rigidez de sus posturas.

Moratoria

Para los adolescentes que se encuentran en el estado de moratoria, también confluyen aspectos
positivos y negativos. Como todavía no han sido capaces de resolver la crisis en la que se
encuentran, tendrán todavía elevados niveles de ansiedad producto de la indecisión, además
de una baja autoestima. Por otro lado, compartirán aquellas cualidades positivas de aquellos
que han podido resolver con éxito esta crisis: conducta prosocial y posturas abiertas y flexibles.
El consumo de drogas que hacen los adolescentes con este estatus de identidad es menor con
respecto a los de difusión de identidad, pero mayor que los de identidad hipotecada.

Logro de la identidad

Por último, aquellos que han alcanzado el logro de la identidad serán los más autónomos, con
mayor autoestima y confianza en sí mismos. Son también los más capaces de desarrollar
relaciones caracterizadas por la intimidad y la cooperación.

1.4.5. Algunas críticas a la etapa del logro de la identidad

En un principio, Erikson había postulado que el logro y consolidación de la identidad se lograba


durante la adolescencia temprana. Sin embargo, diversos estudios parecen indicar que fue
demasiado optimista con esta proposición, pocas personas han logrado concretar su identidad
antes de los 20 o 21 años (Palacios et al., 2014, p. 482; Vidal-Abarca et al., 2014, p. 82).

Además, también se ha criticado la concepción unitaria del logro de la identidad (como se


recordará, objeciones similares se habían planteado para la etapa del pensamiento formal de
Piaget). Así pues, un adolescente puede tener una postura muy consolidada en cuanto a su
posición política (logro de identidad) y, sin embargo, estar confundido en cuanto a la elección de
futuro profesional (difusión). Lo que ocurrirá generalmente es que el dominio que el adolescente
considere más relevante para su identidad terminará articulando el resto.

Por ejemplo, un adolescente que se considere como muy social y preocupado por los demás
terminará eligiendo una profesión que le permita desarrollar esas habilidades, como puede
ser la enfermería o la educación (Palacios et al., 2014, p. 482).

24
Otras críticas que se han vertido sobre la teoría de la identidad de Erikson tienen que ver con el
hecho de que esta no refleja adecuadamente la realidad de la sociedad occidental moderna.
Actualmente se habla de una identidad posmoderna, que no se considera tan estable y unitaria
como inicialmente se había propuesto, sino que se modifica con el transcurso de la vida (Vidal-
Abarca et al., 2014, p. 82).

Figura 4. Uno de los procesos más importantes de la adolescencia tiene que ver con la creación de una identidad más o
menos estable. Descripción: Grupo de adolescentes sosteniendo un folio blanco con símbolos sobre su cara.

La globalización y la hiperconexión propias del mundo actual permiten a los adolescentes entrar
en contacto con un sinfín de posibilidades en cuanto a formas de vida, valores e ideologías. A la
vez que las culturas se vuelven más homogéneas, el abanico de opciones en cuanto a posibles
estilos de vida se diversifica, ya que los individuos están expuestos a referentes cada vez más
variados. Esto provoca que el proceso de moratoria pueda alargarse indefinidamente.

1.5. El desarrollo moral del adolescente

Los avances cognitivos permitirán a los adolescentes desarrollar un razonamiento moral más
complejo. Sin embargo, esto, por sí solo, no es una condición suficiente para producir un cambio
real en el comportamiento del individuo (Palacios et al., 2014, p. 301). Hay muchas otras
variables, como el grado de desarrollo psicosocial o cultural, que van a determinar si las acciones
de un individuo son honestas o indignas.

Play

Los adolescentes, gracias a su capacidad para crear abstracciones de la realidad, pueden


reflexionar sobre conceptos morales complejos como la libertad. Este vídeo muestra un
interesante debate entre adolescentes acerca de esta idea. Es de especial interés observar
cómo articulan sus razonamientos.

Si, a través de un modelo de estadios, Piaget dio cuenta del desarrollo cognitivo del niño y Erikson
del desarrollo psicosocial; en este caso fue Kohlberg (1927-1987) el que desarrolló una teoría
sobre las etapas del desarrollo moral. A través de su investigación, que consistía en la
presentación de dilemas morales a grupos de niños, adolescentes y adultos —es decir,

25
situaciones donde no queda claro cuál es la opción éticamente correcta o incorrecta—, llegó a la
conclusión de que el desarrollo moral podía dividirse en tres niveles.

Estos, a su vez, podrían subdividirse en dos etapas u orientaciones (E. Woolfolk, 1999, p. 82):

Nivel 1. Razonamiento moral preconvencional

El razonamiento moral está al servicio de las reglas impuestas por los otros y las propias
necesidades.

Etapa 1. Orientación al castigo-obediencia: existe una serie de reglas externas que es


preciso cumplir para evitar consecuencias desagradables.

«Hay que portarse bien, sino mis padres se enfadarán y me castigarán».

Etapa 2. Orientación a las recompensas personales: es la filosofía de «si tú rascas mi


espalda, yo rasco la tuya». Para satisfacer ciertas necesidades es necesario comportarse de
una determinada manera y así obtener ciertos beneficios. Sin el aliciente de la recompensa, las
acciones morales pierden su atractivo.

«Ayudaré a mi hermano pequeño para que así luego mis padres me dejen jugar al ordenador».

Nivel 2. Razonamiento moral convencional

El razonamiento moral está supeditado al grado de aprobación de los demás y los valores
inflexibles de una cultura que determinan lo que es correcto o incorrecto.

Etapa 3. Orientación del buen chico - buena chica: hay que actuar de una determinada
manera para estar a la altura de las expectativas sociales y ser aceptado por el grupo.

«Seré amable y respetuoso con mis compañeros de clase para ganarme su confianza y
admiración».

Etapa 4. Orientación a la ley y el orden: existe una serie de leyes absolutas e inflexibles
que todas las personas deben cumplir para favorecer el orden en la sociedad.

«Nunca hay que poner en duda los criterios de la profesora, siempre hay que hacer lo que ella
diga porque es lo correcto».

Nivel 3. Razonamiento moral posconvencional

Etapa 5. Orientación al contrato social: se entiende que las normas son meros contratos
sociales entre personas. Existen muchos puntos de vista válidos, todos respetables.

«Hay ciertas leyes en esta sociedad que han quedado obsoletas, es necesario cambiarlas
para adaptarlas a los tiempos que corren».

Etapa 6. Orientación a los principios éticos universales: el razonamiento moral se basa


en un razonamiento lógico y abstracto por el que se deduce que existen unos principios
universales válidos para todo el mundo.

26
«Existe una serie de derechos universales que todas las personas del mundo comparten. Todos
los individuos, más allá de sus características externas o situacionales, son esencialmente
iguales».

Según Kohlberg, durante los primeros años de la adolescencia se produce una transición de la
moral convencional a la preconvencional, en torno a los 10 años (Palacios et al., 2014, p. 390).
Como se puede observar, no es extraño que la primera etapa de la moralidad convencional esté
marcada por la necesidad de adaptarse al grupo. Durante el apartado anterior sobre el desarrollo
de la personalidad, se ha visto la importancia que va adquiriendo el grupo de iguales para
determinar la imagen que el adolescente tiene de sí mismo.

Para Kohlberg, la mayoría de las personas permanecerán en la etapa convencional y solo algunos
individuos durante el final de la adolescencia o la adultez podrán entrar en la etapa
posconvencional (Palacios et al., 2014, p. 488).

1.5.1. Algunas críticas a la teoría de Kohlberg

Aunque numerosos trabajos empíricos apoyan la teoría del desarrollo moral de Kohlberg, existen
dudas sobre la universalidad del último nivel, la etapa posconvencional, ya que pocos individuos
parecen alcanzarla en las sociedades occidentales y esto es aún más cuestionable en el caso de
otras culturas (Palacios et al., 2014, p. 488).

e.moti.on

«Tu hijo está a punto de morir porque ha sido diagnosticado con una enfermedad terminal.
Existe una posibilidad de salvarlo, pero la operación es demasiado cara y el seguro médico
no se hará cargo. Desesperado, irrumpes en el hospital con una pistola y obligas a los médicos
a practicarle la intervención». Continuará en el siguiente «Viaja».

Criticas semejantes a las vertidas en el caso de la teoría de estadios de Piaget y Erikson tienen
cabida de nuevo en esta formulación. Es poco probable que el desarrollo moral ocurra de forma
unitaria en todas las dimensiones de una persona (E. Woolfolk, 1999, p. 84). Por ejemplo, un
adolescente puede tener claro que las leyes que regulan el medio ambiente son meros contratos
sociales y que es necesario luchar para cambiarlas, puesto que son insuficientes para afrontar los
restos de la sociedad moderna (lo que se denomina como «moral posconvencional»). Sin
embargo, el mismo adolescente del ejemplo previo, cuando está en clase, en cuanto sienta que
el profesor no le presta atención, aprovechará la oportunidad para hacer el gamberro (lo que se
denomina como «moral preconvencional»).

27
Viaja

Este de arriba es el argumento de la película John Q, que bien podría ser el enunciado de un
dilema con el que Kohlberg evaluaba a sus sujetos.

Otras objeciones exclusivas a esta teoría tienen que ver con el hecho de que este autor muchas
veces no realizó una distinción entre convencionalismos sociales y temas morales. Las
convenciones sociales son reglas implícitas que regulan ciertos comportamientos (E. Woolfolk,
1999, p. 84). Por ejemplo, en una cultura, comer con las manos puede ser algo aceptable e
incluso natural. En países como España, generalmente, esto es visto como un signo de rudeza y
mala educación. Sin embargo, esto no merece muchas consideraciones éticas. Las verdaderas
preocupaciones morales giran en torno a otros temas como, por ejemplo, la violencia, el hurto o
el asesinato.

Etapa Descripción

Nivel preconvencional Preocupación por la propia supervivencia y el propio interés.

Nivel convencional Preocupación por agradar a los demás en detrimento del interés
propio.

Búsqueda del equilibrio entre responsabilizarse del cuidado de los


otros y permanecer leales a sus valores y cubrir sus propias
necesidades.

La adolescencia puede ser un periodo especialmente estresante en la


búsqueda de este equilibrio, puesto que se observa que el interés
hacia el prójimo no está lo suficientemente valorado en esta sociedad
y sí otros aspectos, como la competitividad y el éxito.

Nivel posconvencional Las mujeres adolescentes y adultas alcanzan este equilibrio, pero es
muy difícil llegar hasta aquí.

Se desarrolla una perspectiva universal de la mujer como persona


capacitada que ha de intervenir activamente en la toma de decisiones.

Tabla 5. Niveles de desarrollo moral de la mujer según Guilligan. Fuente: Elaboración propia a partir de Palacios et al.
(2014, p. 488).

28
Cuando Kohlberg realizó su investigación sobre moralidad, utilizó principalmente a varones como
sujetos. Por tanto, no es de extrañar que las críticas más feroces estén relacionadas con este
punto. Guilligan (1936-actualidad), una colaboradora suya, propuso un modelo alternativo que
diese cuenta de las diferencias de género. Tras su investigación con mujeres y niñas, encontró
que, mientras que los varones estaban más interesados por el concepto abstracto de justicia, las
mujeres se preocupaban más por las relaciones interpersonales y la responsabilidad a la hora de
satisfacer las necesidades de los demás (Palacios et al., 2014, p. 488). Esto llevó a la autora a
confeccionar un modelo que tuviera en cuenta las etapas de desarrollo moral de las mujeres (ver
tabla 5). Es importante destacar que este modelo no cuenta con un apoyo científico suficiente,
ya que no se han encontrado diferencias sustanciales entre hombres y mujeres. Ambas
perspectivas, la centrada en la justicia y la centrada en los demás, parecen tener cabida en ambos
géneros.

29
2. Resumen

Play

«Mil ochocientos millones de personas entre los 10 y los 24 años tienen el futuro del planeta
en sus manos». ¿Existe una comunicación real entre los adolescentes y sus padres? Este
vídeo servirá para reflexionar sobre la importancia del diálogo entre generaciones.

En esta unidad se han estudiado las características del adolescente desde el punto de vista de la
psicología del desarrollo.

a. El desarrollo físico o pubertad: la producción de nuevas hormonas provocará una serie de


cambios en el cuerpo de los niños y las niñas. Esto, a su vez, acarreará una serie de
repercusiones a nivel psicológico, a las que el adolescente deberá enfrentarse. Su
capacidad para ajustarse a la nueva situación dependerá en gran parte del momento en
que tenga lugar su maduración, el género y el apoyo de sus seres queridos.
b. El desarrollo cognitivo: está caracterizado por la aparición del pensamiento abstracto y el
razonamiento hipotético-deductivo. El adolescente pondrá a prueba hipótesis que
elaborará acerca del funcionamiento del mundo. Esta nueva capacidad de razonamiento
traerá consigo, también, una serie de distorsiones en el pensamiento.
c. El desarrollo de la personalidad: se han tocado los temas del autoconcepto, la autoestima
y la identidad, que, a pesar de estar estrechamente relacionados, guardan algunas
diferencias clave. La formación de una personalidad estable por parte del adolescente está
estrechamente ligada a su relación con los iguales. El resultado que alcance durante la
exploración de la identidad acarreará una serie de consecuencias para su bienestar
psicológico.
d. El desarrollo moral: el comportamiento del adolescente vendrá determinado por su
capacidad de llevar a cabo razonamientos sobre aquello que es correcto e incorrecto.
Dependiendo del grado de madurez que haya adquirido, podrá obedecer únicamente a
castigos o recompensas o, por el contrario, habrá entendido la importancia de las leyes,
la convivencia o los valores universales.

30
3. Mapa conceptual

31
4. Recursos bibliográficos

Bibliografía básica

Palacios, J., Marchesi, Á. y Coll, C. (eds.) (2014). Desarrollo psicológico y educación. 1.


Psicología evolutiva. Alianza Editorial.

Papalia, D. E., Olds, S. W. y Feldman, R. D. (2009). Psicología del desarrollo. De la infancia a


la adolescencia (11.ª ed.). McGraw-Hill.

Pérez Pérez, N. y Navarro Soria, I. (eds.) (2012). Psicología del desarrollo humano: del
nacimiento a la vejez. ECU.
http://ebookcentral.proquest.com/lib/mediaui1sp/detail.action?docID=3205511

Bibliografía complementaria

Aguirre Baztan, A. (ed.) (1994). Psicología de la adolescencia. Marcombo.


https://elibro.net/es/lc/bibliotecaui1/titulos/45894

De la Harrán Gascón, A. (2018). Algunos fundamentos sobre la formación continua del


professorado desde el enfoque radical e inclusivo. Revista Ibero-Americana de Estudos Em
Educação, 13(esp3), 1896-1934.
https://doi.org/10.21723/riaee.unesp.v13.iesp3.dez.2018.11901

Delgado Egido, B. (ed.) (2009). Psicología del desarrollo: desde la infancia a la vejez (vol. 2).
McGraw-Hill España. https://elibro.net/es/lc/bibliotecaui1/titulos/50174

Oliva, A., Ríos, M., Antolín, L., Parra, Á., Hernando, Á. y Pertegal, M. Á. (2010). Más allá del
déficit: construyendo un modelo de desarrollo positivo adolescente. Infancia y Aprendizaje,
33(2), 223-234.

Urbano, C. A. y Yuni, J. A. (2014). Psicología del desarrollo: enfoques y perspectivas del curso
vital. Editorial Brujas. https://elibro.net/es/lc/bibliotecaui1/titulos/78157

Vidal-Abarca, E., García Ros, R. y Pérez González, F. (eds.) (2014). Aprendizaje y desarrollo de
la personalidad. Alianza Editorial.

Woolfolk, A. E. (1999). Psicología educativa (7.ª ed.). Prentice Hall.

Otros recursos

AprendemosJuntos. (29 de junio de 2020). El pensamiento adolescente. Javier Valverde,


pedagogo y orientador educativo. [Vídeo]. https://youtu.be/HZXamHrMGic

AprendemosJuntos. (29 de mayo de 2020). Versión completa. Episodio 1. A Mi Yo Adolescente:


Generaciones. David Trueba, cineasta y escritor. [Vídeo]. https://youtu.be/GA7fpv84tWA

BBVA. (19 de junio de 2020). Versión completa. Episodio 4. A Mi Yo Adolescente: Libertad.


Gregorio Luri, filósofo y profesor. [Vídeo].
https://www.youtube.com/watch?time_continue=1601yv=3DbtHuvVzLQyfeature=emb_logo

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